Un eslogan frente a la firmeza y la honestidad.
Ana Obando .
Primero que todo quiero agradecer al coordinador de este blog por la oportunidad que me permite de expresar mis puntos de vista sobre la situación de la convención interna del Partido Liberación Nacional.
Me ha nacido el escribir esta reflexión, por cuanto el pasado sábado y gracias al Internet, pude leer un artículo del ex diputado, ex secretario general del partido y ex precandidato Walter Coto Molina, titulado: “El poder de la gente frente al poder del presidente”.
Cuando comencé a leer, creí encontrarme con un análisis reposado de un experimentado político, que lo que buscaba era aclarar el panorama electoral dentro del Partido Liberación Nacional (PLN). Para mi desilusión, me encontré con un artículo publicitario de apoyo a uno de los precandidatos. Paso a expresar mis puntos de vista sobre ese texto publicitario electoral bajo la vestidura de comentario político.
En primer lugar, Araya apela para ser candidato presidencial, no al poder de la gente, sino a una plataforma constituida por tantos años como Alcalde de San José, el “poder de la gente”, no es más que un eslogan de mercadeo electoral del que están tan cansados las y los costarricenses.
Doña Laura, no está apelando al poder del Presidente Arias, de hecho, resulta muy peligrosa esa afirmación, el último candidato que quiso hacer eso se llamó Calderón Guardia, bajo el mandato de Teodoro Picado.
Doña Laura apela a la continuidad de un gobierno que se ha atrevido a tomar decisiones después del cuatrienio perdido del último gobierno del PUSC con Abel Pacheco. De hecho, lo lógico sería que el partido oficialista ofreciera esa continuidad independientemente de quien sea la candidata o candidato electo. La verdad, es poco creíble que si ganara Araya la convención, no se aprovecharía del éxito del gobierno de Arias para alcanzar la presidencia de la República.
Coto defiende un discurso publicitario. Las muletas y los padrinos de Araya se sustentan en la plataforma que durante años forjó desde la Municipalidad de San José, siendo él, el padrino de muchas personas bajo su cobijo. Esas personas ahora son las muletas del Sr. Araya. Esto, en el mejor estilo del patronazgo del imperio romano.
Coto se equivoca. La convención liberacionista no será definida entre el poder de la gente y el poder del presidente, la convención liberacionista se definirá entre un eslogan publicitario y la firmeza y honestidad de una mujer dispuesta a hacer algo que en Costa Rica no existe: fundar verdaderas políticas de Estado.
Veremos si en Liberación Nacional gana la firmeza y la honestidad o el clientelismo.
Veremos si el poder se gana con firmeza y honestidad o creyendo que el Estado completo es comparable a una municipalidad.
Por otro lado, el triunfo de este gobierno sería que su partido gane las elecciones, puesto que una de las razones de ese triunfo sería que la ciudadanía ha aprobado el mandato de Arias y por ende, el gobierno de Liberación Nacional.
El 7 de junio sabremos si las bases liberacionistas se dejaron llevar por un eslogan publicitario o por el contrario sabrán reconocer a una intachable funcionaria pública capaz de conducir a Costa Rica por los caminos del desarrollo y la honestidad.
El Sr. Coto enumera una serie de supuestas derrotas que ha sufrido el actual Presidente de la República dentro de su partido. Hay una cosa cierta, si algo ha despertado las envidias de sus adversarios por el Dr. Oscar Arias, es lo que han llamado su “buena estrella”.
Quisiera en honor a la verdad corregir respetuosamente dos puntos de vista del Sr. Coto. El primero, en el sentido que Doña Margarita quiso ser impuesta por su entonces esposo en la candidatura presidencial del PLN. Si se hace memoria, se recordará que durante un gran trecho de esa contienda, la señora Penón se separó de la imagen de su entonces marido, y cuando ella quiso sacar provecho de esa imagen, ya era demasiado tarde para sus pretensiones electorales.
El segundo punto tiene que ver con la supuesta imposición del Sr. Zumbado como Alcalde de San José. Lo cierto es que ese postulante perdió la elección por su total y absoluta falta de habilidad política y no por el deseo o voluntad del Dr. Arias. Las carencias políticas del Sr. Zumbado, salieron a relucir de nuevo en su salida del gobierno.
Ahora bien, sería ilógico que Doña Laura, habiendo sido funcionaria de este gobierno no pueda referir a su experiencia en éste. Tal cosa sería como pedirle al Sr. Araya que no explote lo que él considera su buena obra en la Municipalidad de San José.
Hay una cosa cierta: el gobierno de Arias es popular, Doña Laura fue parte de ese gobierno, Don Jhonny no, es ilógico pensar que el Sr. Araya se considere aliado del gobierno, después de los señalamientos que ha hecho en su contra.
Don Jhonny ha hecho una apuesta: se ha colocado frente a un gobierno de su propio partido, de ganar la convención: ¿cuál será su fuerza moral para tratar de sacar provecho de su popularidad?
La diferencia sustancial es la siguiente: Doña Laura por derecho propio puede abrazar las banderas de este gobierno liberacionista, Araya trataría de “injertarse” artificialmente en esas banderas. De aliado nada, de adversario todo.
Creo que lo único que concuerdo con el Sr. Walter Coto, es el hecho de que tanto Araya, como Chinchilla tienen virtudes que su comentario no contempla, y no los contempla porque su comentario defiende un eslogan publicitario.
El dilema realista para los liberacionistas en la convención es escoger entre un eslogan publicitario y la posibilidad de seguir progresando en estabilidad gracias a una postulante con verdadera experiencia de gobierno.
El 7 de junio se decidirá. Lo cierto es que esas son las alternativas y lo ideal sería que el tercer postulante en esta contienda se una a la corriente ganadora para bien de la bandera verde y blanco.

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