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RESONOCO

10/05/2008 GMT 1

El poder de la geopolítica

marfuerte @ 19:18

Antonio Barrios Oviedo

Han cambiado los postulados de la lucha por el poder

Profesor UNA

Lin Yutang afirmaba: “Es así como la política de fuerza se ha construido un bello palacio llamado Casa de la Geopolítica, en cuya entrada yace la estatua de una dama desnuda: la Ciencia, en sus frisos las sacrílegas inscripciones de Bacon, Lineo, Leibnitz, Humbolt, Hegel, Wagner y Darwin, todos con su filosofía de mundo (Weltanschauung) .

Concepto de mundo. En la imaginación geopolítica moderna el poder se ha definido estrictamente como la capacidad de obligar a los demás a hacer algo. Aquí es donde el espíritu y el humanismo se separan del hombre en persecución de sus intereses políticos, económicos y militares. Y así nos acercamos al terreno científico de la geopolítica, refiriéndose a los Estados como “organismos vivos”, enfermos por la búsqueda del poder. Nicholas Spykman, el geopolítico más destacado afirmaba en su tratado que los patrones básicos del poder se mantendrán, ya que es ciencia que no se relaciona en nada con valores del hombre, de forma precisa y objetiva, nada lejos a esta verdad como la escuela haushoferiana o Kjelleniana.

Una nueva palabra llamada“geopolitik” llegaría a dominar el vocabulario de la política mundial. Los alemanes, quienes creyeron ser los fundadores de la geopolítica práctica, no podían creer que antes de Karl Haushofer, el inglés Halford McKinder la había enunciado en 1904, como concepto dinámico de la “tierra central” y la “tierra periférica” euroasiática, convirtiendo a Gran Bretaña en ese “organismo estatal” con “anhelos orgánicos”, que requería de unlebensraum (espacio vital). El sueco Rudolf Kjellen, quien tuvo como maestro a Friedrich Ratzel, dio a su ciencia geopolítica un estatus internacional de primer orden en la política mundial, como el único instrumento los Estados podían alcanzar su crecimiento.

¿Geografía o geopolítica? La distinción entre geopolítica alemana y geografía política es que la primera, es una “guía para la acción política” en la conquista del mundo; la segunda es ante todo geografía y sus funciones son descriptivas y analíticas. Bien dice el geopolítico alemán Otto Maull, el Estado no se basta por su tamaño o límites, ni es un concepto estático, sino un ser viviente, lo que lo obliga a evaluarse frente a sus adversarios y así aplicar su geopolítica a través de la política práctica.

De hecho la geopolítica nace con la idea de la “isla mundial”, allí empezó elWeltanschauung contemporáneo. Aquellos escritos de los geopolíticos de inicios del siglo XX como Isaiah Bowman, Nicholas Spykman, Edward Mead, Harold Sprout, Strausz-Hupé, Derwnet Whittlesey y Andreas Dorpalen, recuperaron importancia en la política mundial con la guerra fría, formando modernos“think tanks” , hoy planificadores de las guerras en Irak y Afganistán. En beneficio del Estado en expansión, se trasplantan poblaciones y la “isla mundial” puede ser repartida por las potencias.

Empero la geopolítica ha contribuido positivamente, en primer lugar al concepto de que todo plan político del mundo para la paz o para los planes de guerra tiene que basarse en un sólido conocimiento de la geografía y la cartografía, y de buenos mapas. En segundo lugar, la geopolítica enseña un concepto global de la guerra y la paz, en que los alemanes y los japoneses han sobresalido con la fuerza y que los EE. UU., cuya flama de libertad y democracia, se alimenta con los recursos en Iraq y Afganistán.

Es más bien la geografía política o la geografía pura la que dio sustento a la geopolítica. Spykman, quien estaba impresionado por la similitud de las posiciones geográficas de Japón e Inglaterra en el mapa, podían constituirse en perfectos “glacis” defensivos continentales, época en que el desarrollo naviero definía el carácter de potencia. El pensamiento geopolítico de Oswald Spengler expresó que la civilización humana en términos de morfología de las plantas, tienen arraigado al “suelo”, donde se desarrolla y muere con el “suelo”.

Varios modelos. Ni la validez sincrónica e histórica de la geopolítica puede ser igual en todas las épocas. Así, el “conjunto de mundos”, los grupos humanos viven en áreas culturales o civilizaciones distintas que tienen escasa interacción o comunicación entre sí, y lo que yace fuera de sus fronteras no solo es desconocido sino peligroso.

El “campo de fuerza”, donde se conciben a los Estados como elementos territoriales que pueden adquirir poder a expensas de los demás. Es decir, todos los Estados con sus respectivas alianzas ejercen presión unos contra otros para la detección de puntos vulnerables del adversario, y cuyo resultado depende de la población y los recursos en que cada uno posea. El modelo de “red jerárquica” son las ciudades-región, cuya estructura espacial está inserta en una economía mundial de núcleos, periferias y semi-periferias geográficas, ligados por diversos flujos de mercancías, personas e inversiones.

Este modelo inevitablemente produce concentraciones abundantes de riqueza o de pobreza extrema en otras regiones. Y el modelo de “sociedad mundial integrada” son agrupaciones sociales al ideal humano de un mundo en que, tanto la comunidad cultural como la identidad política o la integración económica están estructuradas en escala global. En el mundo contemporáneo hay muestras de la presencia conjunta de todos estos modelos, los antiguos modelos en declive y los más recientes en consolidación, cuando hace apenas 150 años se destacaba el modelo de “campo de fuerzas”.

Hoy la tendencia es pensar si el separatismo étnico y religioso en diversas regiones del mundo, augura volver al “campo de fuerzas”, al surgir nuevos Estados territoriales, desconociendo la red jerárquica que los regía. Quizá lo que queda por escudriñar es, si la buena voluntad tiene más poder que la política de la fuerza para cambiar el mundo que estamos haciendo para nosotros mismos.
periódico La Nación 25 abril 2008.

Falsos madrigales

marfuerte @ 19:16

Enrique Tovar

La crítica exige un mínimo de cultura, respeto y buena fe

Periodista

Mario Madrigal, quien escribe de teatro y contra la Iglesia Católica en la Página Quince de La Nación , publicó otro artículo el 21 de abril pasado . Cuando escribe sobre alguna obra teatral, generalmente él es el protagonista, y, si lo hace sobre la Iglesia, la protagonista es su espléndida ignorancia.

Falsedades. En ese artículo critica a los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI porque, según él, no hicieron nada contra los curas pederastas. Falso de toda falsedad. Antes de emitir estos criterios mentirosos, debería informarse debidamente por respeto no a los papas, sino a sí mismo. Dice que la Iglesia “busca siempre el apoyo y la sombra de los poderosos”. Desconoce la realidad mundial y salta a la vista que no ha leído ni el forro de una Historia de la Iglesia. Ha habido pasajes nefastos en la historia de la Iglesia, pero su juicio genérico no tiene ningún asidero. A través de los siglos, el catolicismo ha sufrido persecución de quienes detentan el poder, entre ellos Stalin, Fidel, Hitler, Plutarco Elías Calles, Napoleón, Enrique VIII…

Afirma que el obispo San Casimiro manifestó que tenía en su caja fuerte “varios millones de euros y de dólares que le habían sobrado de un viaje a Europa”. Es decir, no los pudo gastar todos en el Viejo Continente… El obispo San Casimiro nunca ha hecho esta afirmación. Estas aseveraciones desacreditan mentalmente a Mario Madrigal.

En relación con el sexo, expresa Mario Madrigal que “las autoridades eclesiásticas siguen buscando que los feligreses se sientan avergonzados de cualquier libertad (o pecado) sexual para que busquen el perdón de un sacerdote y, de esa manera, caer en las redes de la expiación y el remordimiento”. Sería bueno que les diga a los lectores de La Nación dónde obtuvo el bachillerato, pues este párrafo es una falta de respeto al castellano y a toda lógica. Además, ahora descubrimos que la expiación y el remordimiento, sentimientos humanos, son “una red” de los curas. ¡Atención, psicólogos y psiquiatras!

Educación sexual. Agrega luego que a la Iglesia le interesa “evitar que la juventud conozca, en forma libre y científica, el sexo”. El sexo, señor Madrigal, es parte de la naturaleza humana, el cual supone un conocimiento integral (cuerpo y alma) del ser humano. La enseñanza sexual entendida como reparto de condones ha demostrado, en todos los países, su falsedad. Al menos, lea las investigaciones que se publicaron en Inglaterra la semana pasada. Quien no se informa y no estudia se expone a escribir disparates. Y cierra así: “De esta manera, las nuevas generaciones podrán enfrentar la vida sin ataduras y decidir su propio destino”. ¿Es este su parámetro educativo? ¿Sin ataduras, sin principios, sin normas de conducta? Así, ¿a lo chancho chingo?

Prejuicios. Y no podía faltar la acusación contra la Iglesia de “oscurantismo en Costa Rica y en todo el mundo”. Ninguna persona que haya leído, por lo menos, Paco y Lola, se atreve a escribir semejante tontería. Llegado a este punto, me confieso derrotado. Si una persona con la edad de Mario Madrigal repite estas locuras, no tiene cura. Su oscurantismo, no el de la Iglesia, alcanza niveles estratosféricos.

Sin embargo, voy a hacer un esfuerzo. Compré un libro reciente llamado “Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental”, de Thomas E. Woods JR. Este autor es licenciado y doctor de varias de las más prestigiosas universidades norteamericanas, incluidas Harvard y Columbia.

Ahí se enterará de lo que cualquier adulto que se respete a sí mismo debe saber antes de atreverse a enviar a un periódico un artículo repleto de prejuicios y de ignorancia. También puede abrir Internet y comenzar a preguntar con madurez, tino y buena fe. Dese esa ayudita si es que piensa seguir con el triste e inútil oficio de mentir sistemáticamente contra la Iglesia. Hay otras formas de darles rienda suelta a los prejuicios.
periódico La Nación 25 abril 2008.

Petróleo sangriento

marfuerte @ 19:13

Gabriel Gutierrez R.

gutgabriel@gmail.com

There will be blood, 2007
Director: Paul Thomas Anderson; Daniel Day-Lewis, Paul Dano, Dillon Freasier.

EE.UU. Drama. 158 minutos.

“Película tan valiosa
como el petróleo”

Lo interesante de las películas que fueron nominadas en la pasada entrega de los Premios Oscares es la exploración que se le da al lado oscuro del ser humano. Tenemos al inescrupuloso asesino, Anton Chigurh (Javier Bardem) de “No country for old men” (Joel y Ethan Coen, 2007), la niñada de Briony (Saoirse Ronan) en “Atonement” (Joe Wright, 2007), la maquinaria depredadora de las corporaciones en “Michael Clayton” (Tony Gilroy, 2007), e hilando un poco delgado el personaje de Mark (Jason Bateman) en “Juno” (Jason Reitman, 2007).

Falta por mencionar al más despreciable de todos y por el cual Daniel Day-Lewis se hizo acreedor de la gran mayoría de premios al mejor actor: Daniel Plainview.

“Petróleo Sangriento”, dirigida, escrita y producida por Paul Thomas Anderson, es una joya cinematográfica a nivel técnico y temático.

Se enfoca en relatar la escalada al poder de Daniel Plainview en el mundo del petróleo a partir de la perseverancia y el manipuleo. Su voz, incluso, llega a acurrucar a los espectadores mientras trata de convencer al pueblo de arrendarle las tierras para extraer petróleo.

Al inicio de la película vemos a Plainview excavando solo. Luego con un pequeño grupo de trabajadores, para al final tener una gran empresa de perforación petrolera. Así como va aumentando el nivel de su empresa, la actuación de Daniel Day-Lewis va por el mismo camino. Al final despliega sus alas y muestra una de las mejores actuaciones que no se ha visto en años. Vemos a un actor comprometido con su personaje, metido en la historia.

En los primeros 15 minutos, la única palabra mencionada es “no”. Pero no se requiere de dialogo porque Day-Lewis y en especial la música es suficiente para que las imágenes sustituyan un dialogo que estaría de más.

Esa es la grandiosidad de “Petróleo sangriento”. No se necesita de mucho dialogo para decir algo. Se utiliza como una herramienta básica del cine, pero lo que más sobresale y representa la película son las tomas (dirección), la excelente fotografía y la representación de Daniel Plainview. Eso es todo lo que se requiere para que la película se establezca en un pináculo artístico donde pocas producciones han llegado.

Jonny Greenwood miembro de la banda australiana “Radiohead” se encargó de realizar una banda sonora que marca el ritmo lento de las escenas. Es un componente sin el cual la película no sería tan absorbente. Música atrayente que consuma cada escena, acrecentando la parte visual.

La dirección de Thomas Anderson hace que cada escena tenga una gran profundidad. Combina espléndidamente el manejo de las cámaras y la fotografía, constituyéndose en puntos álgidos dentro de la producción.

En la gran mayoría de tomas la cámara está en un punto fijo y el espectador como si estuviera “detrás de una ventana.” El espectador es un participante activo en cada toma; en cada avasalladora escena donde Daniel Plainview siempre esta reluciendo. La película da cabida a una exhaustiva crítica. Su personaje es único, asombroso. Con el transcurrir de los minutos Plainview va abriéndose y mostrando el ser que en verdad es. Lleno de codicia, avaricia, manipuleo. Como él mismo le dice a su hermano “Yo tengo una competencia conmigo mismo. No quiero que nadie triunfe. Odio a la mayoría de la gente.” Es imposible dejar de lado la interesante presencia de la religión en la película. Plainview se convierte en una especie de demonio. Su personaje se resume en la letra inicial de “Sympathy for the devil” de Rolling Stones, “Soy un hombre de riqueza y gusto. He estado alrededor por muchos, muchos años, robando las almas y fe de muchos hombres.”
Parada obligatoria este fin de semana.

Muy recomendada
periódico LA Prensa Libre 24 abril 2008.

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 19:12

Alfonso Chase
Toda una vida
Obra poética 1974-2007
Mayra Jiménez
Editorial Costa Rica, 2007

Mayra Jiménez (1938) es una escritora costarricense que ha construido, desde 1966, una obra poética de indudable valor literario y de apertura a nuevas visiones formales, que le otorgan un lugar de privilegio en la historia de la poesía nacional. En este libro recoge una segunda versión de una obra antológica que se inicia con parte del libro “Qué buena tu memoria” (2001), que abre la selección, para incorporar luego otros dos apartes que muestran un libro sólido, capaz de resistir una lectura amplia y razonada, y que nos permite conocer la obra, casi total, de una poeta que ha dedicado su vida a descubrirse a sí misma y a dar forma a la realidad social y política de su tiempo, en un espacio que ella determina como toda una vida con una voz potente, una visión de la poesía como testimonio y propuesta de existencia, donde la forma adquiere aspectos coloquiales, como si estuviera contando la historia en un diálogo entre ella y nosotros.

La sustancia de sus poemas es la memoria. No solo la convencional y personal, sino el panorama de ser y estar en ella, con plena responsabilidad histórica, dentro de su concepción política, revolucionaria, y el valor de expresar lo que mira y siente para dar luz a sus sombras, que muchas veces se refieren al amor, en sus diferentes versiones de encuentro, maduración, separación o historia personal, para dar paso a las diferentes etapas que configuran su vida. No hay nada de oscuridad en esa memoria abierta y sí las tensiones que se derivan de sus palabras para mostrarnos, algunas veces de, manera objetiva, la conversión de la anécdota en hecho real y perteneciente al mundo de la poesía.

Eso un aspecto de lo que se muestra en el libro. Lo otro es también el misterio o la angustia, el ámbito secreto de la poesía que mana, como si estuviera escribiendo un diario personal que se transforma en epístola, para ser compartido por todos nosotros, en la valentía de exponer sus dudas, muchas dialécticas, que la certeza de lo expresado las convierte en hechos reales, rodeados todos de su historia, su testimonio y el sentido de vivirse en acción con las cosas cotidianas, expresado en ese su estilo exteriorista de lo interno a lo externo, para sacar de sí misma los asuntos que la oprimen y que tienen respuesta en los actos volitivos que ella transforma en poemas, y que pertenecen a seres de carne y hueso, que su fuerte memoria proyecta como sólidas existencias que se sobreponen a todos los infortunios, o destinos personales, para existir en esos poemas-historia que les dan vida y les aseguran su presencia. Algunos de ellos tienen su propia evocación en sitios determinados: Costa Rica, Nicaragua, Venezuela, que son territorios de esa buena memoria, que da testimonio del paso de la vida por el oficio poético de la escritora.

Conversaciones, tarjetas, diapositivas, cartas, gramática al uso, nos permiten conocer el mundo poético de Mayra Jiménez, las categorías de su pensamiento, su cultura, el amor y el desamor, la nostalgia, como elementos presentes en la materialidad del poema y los sucesos, todo eso discurriendo en las tres partes en que se divide su libro, y el propósito de escribir sobre lo que percibe y siente concretamente.

Aunque el elemento emocional está presente en esta antología de sus poemas, lo racional impone su derecho a percibir la vida personal como parte de lo social y lo político, siempre relacionado con lo humano, en ese diálogo permanente que constituye la esencia de su poesía.

Mayra Jiménez ha escrito poemas que podemos definir como clásicos en la poesía de Costa Rica, por su intensidad poética y por los recursos formales de que hace uso para construirlos. No todos los incluidos aquí son de amor y de dolor, sino más bien de encuentro con su propia vida, con la ternura implícita en hacer de la poesía diálogo y afirmación, singularidad y orden. Es un libro completo de Mayra Jiménez para con nosotros. Está hecho, configurado, diseñado, como ella es: una mujer que ha vivido su existencia como totalidad, como afirmación, como batalla.

Aunque eso, algunas veces, nos negamos a aceptárselo. Envidiosos que somos.

Resabios
Luissiana Naranjo
Ediciones Andrómeda, 2008

“Resabios”, de Luissiana Naranjo (1962), es un volumen de poemas en prosa o simplemente textos, que podemos leer como si fuera un libro de horas, especie de arrebatada conjunción entre la lucidez y el desvarío, pero que ella logra darle sustancia en un libro completo, concreto, en que cada texto vale por sí mismo, pero se puede encontrar una continuidad entre uno y otro, según sea el deseo de la autora por ordenarlos y hacer una obra compacta, en medio de su híbrido sentido de rastrear sus tropismos mentales y corporales. Puede también ser un diario, extraño pero convincente, producto del insomnio ante la vida, en un duermevela que determina ese resabio volitivo del acto de escribir como se quiera, pero con el orden altivo de que cada texto valga por sí mismo y se convierta en poema. Todos los temas se unen para darnos un rastro de quien escribe, que lo hace con la secreta profundidad de una autora que alcanza su madurez, trabajando la palabra como arte de orfebrería y donde la placidez abrupta de la prosa poética nos permite buscar lo que son formas de pensamiento, embriones de poemas, o el poema hábilmente logrado, para así infringirnos un sobresalto. La unidad de quien escribe con la naturaleza es el sustento del libro. Una visión panteísta del mundo, que se integra a la poeta para darle un orden, ella misma, y el placer de hacer el texto para salir de la cueva omisa de las ideas. De allí que estas se conviertan en propuestas, convicciones, espectros transformantes que tocan con irreverencia lo que ya está hecho. Es un libro escrito para romper la piel de las convenciones y ser un cuerpo que escribe y no solo una mente que elabora múltiples ideas, que trata de comunicar, primero a sí misma, luego a sus lectores.

No es poesía de prisa, aunque en sus orígenes tal vez lo fuera. Son texto de lectura meditada, de penetrar o saltarse los límites psicológicos y reposar en la palabra misma, en el universo de Luissiana Naranjo, que resume vida, acción, naturaleza y espacio para meditar las cosas, contrariando órdenes prefijadas. Nada de garabatos para dar estructura al verso: vida percibida como corriente hacia ninguna parte, como no sea el mundo de la autora, poemas circulares que salen y regresan a la fuente: la escritora divagando por diversos sitios y dejando testimonio de que lo que ha visto ya pertenece, para siempre, a la realidad frenética de quien escribe.

Es un libro diferente, más maduro, de lo que antes escribía la autora. Un encuentro consigo misma, pero dejando para luego cualquier esbozo de biografía centrada en el resabio de haberla vivido, donde conviven lasitud y alteración, mar y huerta, nostalgia y paisaje, con la aceptación, entre humorística y crítica, de su propio cuerpo que es el afirmar: existo, luego soy.

Eso puede percibirse en su visión del mundo externo. Lo que nos agobia de la información transformada en estereotipo, de la falsa realidad de lo que vemos, para adentrarse, al fin, en ese mar que es el vivir. La portada y las ilustraciones son de Rafael Chamorro, como expresión, contenida, de la fuerza del libro.

Autoretrato y
cruci/ficciones
Carlos Cortés
Euned, 2007

Carlos Cortés (1962) ha publicado ocho libros de poesía en Costa Rica, Guatemala, México y España, según afirma la nota bibliográfica que aparece en esta obra, que recibió el Premio Mesoamericano Luis Cardoza y Aragón (2004) y salió editada en México en 2006 y en 2007, en nuestro país. Está dividido en cuatro partes, diferentes entre sí en cuanto a temática, pero con una secuencia real de expresar un tono elegíaco, que combina humor-amor y un inventario de encuentros y desencuentros que nos muestran una poesía coloquial, memorias o epitafios, si así pueden llamarse, que lo presentan como el escritor que es, autorretrato, o las ficciones, crucificadas, de una historia que intenta marcar un orden o secuencia de lectura y donde se cuenta la breve versión de lo que pueden ser mentiras reales, ficcionales o simplemente piadosas. El tono coloquial de todos los poemas nos permite conocer temas singulares, misterios alumbrados por la llama de un cerillo, como en la cuarta parte, donde el tono elegíaco se convierte en oda y en la cual privan la ternura, el recuerdo, o una visión del destino poético muy particular, y se transforma el fracaso de los poetas, no de la poesía, en algo trascendente que vive de la nostalgia del recuerdo.

El sentido de los autorretratos, si lo fueran realmente, permite al poeta exorcizar detalles de su existencia, que son enviados al lector como augurio y pregunta o simplemente como milagro del acto de escribir. El carácter universal de algunas sensaciones poéticas le hacen al autor salirse de sí mismo, en un eterno viaje, elegíaco muchas veces, donde logra percibir lo personal pero en función de lo externo y foráneo, en la creación de un mundo nada piadoso, pero lleno de amor loco, como lo hace en el poema del mismo nombre. Algunos de los poemas de este libro se cuentan entre los mejores que ha escrito Cortés en la plenitud de su viaje hacia la madurez, en el descubrimiento de secretos y exorcismos para hacer de la poesía un lenguaje comprensible, ingenioso y humorista, donde no existe ninguna cruci-ficción, pero sí la plena conciencia de que el fracaso es tener la idea clara de que lo que existe es solo una manera de percibir las alucinaciones, que se perciben en las grandes ciudades transformadas en escaparates.

Los recuerdos, para existir realmente en este libro, deben convertirse en epitafios, y de ellos está constelado este libro, lo que nos permite entender que el autor logra expulsar fantasmas y dar un nuevo rumbo a su poesía, que va dejando en tierra de nadie las experiencias del poeta. Todo esto escrito con maestría, con elementos de leve sarcasmo, que hacen que el poema se autotransforme y que los sitios y momentos evocados se conviertan en la más pura nostalgia, o en esas mentiras piadosas que el poeta nos propone, unidas a la cita epitafio de Wallace Stevens: “lo que cuenta es la mitología del yo”. Este libro de poemas también nos ofrece la propia existencia de quienes acompañan al poeta, seres de carne y hueso, poetas algunos, figurillas que se escapan y aparecen, reiterativamente, bajo diferentes disfraces.

Todo el libro podría ser lo que se recuerda antes del olvido para dar forma a un poemario bien estructurado, hermosamente escrito, con el cual el autor pareciera haber cerrado un ciclo, no solo el de los viajes internos y los periplos por caminos y ciudades, como todo tipo de autoformación exige.

Un libro que expresa un cambio en su poesía y nos hace percibir que ha sido escrito como epitafio por el propio creador, para así lograr acercarse a su propia historia con valentía y desparpajo, expresando que, a pesar de sus propias palabras, ya no hay poeta ciego o cuyo destino real sean los infiernos, dado que estos, simplemente, ya no existen.

periódico LA Prensa Libre 24 abril 2008.

Columna Surco

marfuerte @ 19:10

Francisco Barahona R.
El triunfo electoral del ex obispo católico en Paraguay Fernando Lugo el pasado domingo tiene varios significados importantes, también para nuestra realidad política y regional. Encabezó una amplia alianza donde cupieron desde los liberales de derecha, movimientos y partidos de centro y de izquierda; todos ellos fueron capaces de unirse con el propósito político de acabar con sesenta y un años en el poder del Partido Colorado, base de una de las dictaduras de extrema derecha más consolidadas del continente y apoyada por los gobiernos de Estados Unidos, tal y como fue el caso de la dinastía de los Somoza en Nicaragua con su Partido Liberal.

El hecho de que este sacerdote cercano a la teología de la liberación haya sido protagonista de semejanza hazaña política, lo pone en situación de gran liderazgo popular de cara a conformar su futuro gobierno y sobre todo, sus planes de cambio hacia futuro, desde una posición consensuada entre los que lo apoyaron, latinoamericanista, integracionista, con una política exterior independiente y dentro de la corriente mayoritaria de presidentes en Suramérica que pregonan diversos tipos de socialismo, un desarrollo propio y autónomo, libre de las influencias negativas de los colonialismos e imperialismos conocidos y con una gran voluntad, la propia y la de buena parte de sus pueblos, de buscar nuevas fórmulas de desarrollo y cooperación que privilegie la lucha contra la pobreza, las desigualdades, la protección de los derechos humanos, la defensa del medio ambiente y la equidad y la justicia como los pilares esenciales de sus relaciones con el resto del mundo.

Mucho dará que hablar este nuevo Presidente de un país pobre y retrasado, producto de una dictadura oprobiosa y un esquema económico neoliberal impuesto desde el exterior tal y como lo fue para el resto del continente; pero he aquí que de pronto un opositor valiente que lucho desde su posición de prelado religioso de la iglesia católica, da un paso hacia la política, renuncia a su puesto de Obispo y hoy es Presidente electo, luego de dar cátedra al lograr conformar una unión de múltiples intereses políticos interclasistas que potenció su triunfo y un cambio histórico en la política de ese país.Claro que se fortalecen los esfuerzos de la integración suramericana en contraposición a los TLC impulsados por USA, pero además esta nueva corriente de pensamiento progresista se refuerza de nuevo en esa región hermana donde ya solo Colombia aparece como un ser extraño, al tener un Presidente de derecha apoyado en todo por el gobierno norteamericano, aunque está claro que los del Partido Demócrata en ese país están alejándose cada vez de mantener ese apoyo, al igual que lo hacen en lo que ya consideran un gran error histórico de Bush que es la guerra de Iraq. Así las cosas, el resto de los países de Suramérica están sustentados por presidentes de partidos o corrientes ideológicas del centro hacia la izquierda y eso debería ser tomado con atención por nuestro políticos, sobre todo de cara a nuestras próximas elecciones en dos años. La oportunidad histórica está dada para que esas corrientes logren el poder, luego de años de gobiernos de derecha neoliberales, pero para ello deben los políticos ser humildes, aprender de los demás, saber unir en la diversidad, e interpretar el real descontento nacional de manera que no se sigan dividiendo.
periódico La Prensa Libre 24 abril 2008.

Columna A FONDO 2

marfuerte @ 19:08

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
La resolución, tan pronta por cierto, en la cual la Cancillería niega el Asilo al ex senador Álvaro Uribe, fue pronta, oportuna y atinada. Su sola tardanza nos hubiera llenado de más desprestigio internacional en materia migratoria, porque ya es vox populi que Costa Rica es el mejor asilo de la delincuencia internacional. Uribe, con su intención entrando a nuestra sede, confirmó que existe esa fama.

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Dirán lo que sea del ex ministro Berrocal. Y puede ser cierto que no tenía ninguna lista de políticos nacionales involucrados con las FARC, pero si una parte no fue cierta, no desmiente el todo. Nada más verdadero de que nuestro país, en el Gobierno de Abel Pacheco, fue una puerta irresponsablemente abierta para la inmigración colombiana. El ex ministro Ramos alegó que Berrocal exageró y redujo las cifras casi a la mitad. Pues hasta esta mitad que alegó don Rogelio resulta absolutamente desbordada.

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A finales de 2004, una ingeniera civil dominicana radicada en Bogotá, laborando para su país en un puesto consular, fue a la Embajada costarricense para pedir visa y visitar por unos días el país. Fue tal la cantidad de requisitos que le pidieron y el mal trato con que fue atendida, que abortó su intención. Tenía visas estadounidenses, hindúes y de cuanto país hay. Y ella me preguntó: “¿Cómo los alemanes me dejan entrar a su país y los ticos no?”

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Cualquiera hubiera contestado que somos un país muy exigente. Pero cuando al mismo tiempo veíamos que la misma legación diplomática dejaba entrar a cualquier esperpento y nuestro país se llenaba, vía Embajada tica en Colombia, de atorrantes, delincuentes, sicarios, etc., nos preguntábamos: ¿Qué quería hacer el Gobierno de Pacheco, su Cancillería y su Ministerio de Seguridad? ¿Cuál era la magnitud de su hipocresía? Parecía que la gente decente no tenía cabida, pero por alguna extraña situación, la demás, sí.

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Digan lo que digan… en eso Berrocal tiene toda la razón.
periódico La Prensa Libre 24 abril 2008.

Columna Enfoque

marfuerte @ 19:06

Jorge Vargas Cullel | jovargas@nacion.co.cr.

Politólogo

Los precios internacionales de alimentos básicos como el maíz y el arroz están por las nubes. Los expertos vaticinan que no bajarán en los próximos años. Varias instituciones internacionales hablan de la crisis alimentaria que esto puede significar para centenares de millones de personas. ¿Qué dicen ahora los economistas que recomendaron desmantelar toda la producción local de alimentos con el argumento de que era mejor comprarle a otro que los produjera más baratos?

Los expertos nos hicieron la siguiente aritmética: si al país A le cuesta 100 producir maíz y al país B le cuesta 75, entonces A debiera dedicarse a otra cosa y comprarle a B todo el maíz. Dijeron: “¿No ven que 75 es menos que 100?” Sin embargo, el mundo resultó más complicado. Hoy B le vende a A el maíz a 150 y ¡nada de caritas! Como el país A, digamos Costa Rica, desmanteló su aparato productivo, hoy no tiene otra opción que comprar el maíz al precio que sea.

Alguien dirá: “Muy fácil, volvamos a producir maíz”. La cosa no es soplar y hacer botellas. Si A se mete otra vez a producir lo hará para exportarlo y ganarse un pucho de plata en vez de consumirlo internamente como alimento. (Para los economistas que me siguen: 150 > 100 > 75).

Esto me lleva a la siguente pregunta: ¿debe un país asegurarse un determinado nivel de producción de alimentos básicos, garantizarse reservas estratégicas? Mi respuesta es que sí. ¡Me importan un bolillo las matemáticas de pizarrón! Podemos discutir académicamente si la causa de los altos precios es la inexistencia de un mítico libre mercado agrícola. Mientras tanto, en política uno debe siempre prever medios para enfrentar los escenarios de riesgo. En alimentos, EE. UU. y Japón hacen eso. Ciertamente, un país está en una situación riesgosa cuando posee una amplia población de bajos ingresos y carece de opciones frente a una oferta de alimentos caros y escasos.

El problema, sin embargo, es cómo asegurarse adecuados niveles de reservas alimentarias (que no es lo mismo que autosuficiencia). Una salida fácil es reinstaurar subsidios que engorden a productores locales caros e ineficientes. Hoy, varios gremios presionan por eso –¡ah, ladolce vita !–, pero así volveríamos al pasado. Una alternativa es combinar mecanismos de mercado y políticas de apoyo a los productores. El apoyo (financiero, técnico) se daría solo para quienes sean eficientes y ambientalmente responsables. Para evitar que toda la cosecha se exporte, el Estado compraría una proporción de ella a un precio más bajo, como contraprestación del apoyo otorgado. En todo caso, bienvenida la discusión sobre cómo establecer reservas alimentarias estratégicas.
periódico LA Nación 24 abril 2008.

Ortega: ¿Caballo de Troya?

marfuerte @ 19:04

Ronny de Greef

El pueblo debe leerentre líneaslos mensajes ocultosde sus líderes políticos

Asesor en Relaciones Internacionales y Cooperación

La semana pasada, durante la tercera ronda de negociaciones para un Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea en San Salvador, se perdió repentinamente la unidad centroamericana que se había manifestado durante todo el proceso. El señor Manuel Coronel, vicecanciller de Nicaragua y jefe de cooperación y diálogo político en la negociación, confirmó que su país se alejaba de la posición regional con respecto a varios de los temas políticos por discutir. Además, afirmó con tono de enfrentamiento y poco diplomático que “la mayoría de las cláusulas tienen matices de injerencismo, son inquisitorias e incluso punitivas”.

De los 11 temas que se discuten en el diálogo político, el señor Coronel manifestó su apatía con respecto a tres en específico: derechos humanos, lucha contra el terrorismo, y buena gobernanza. Más interesante aún que la oposición ante necesidades tan claras para la región como lo son las tres cláusulas anteriores, fue la difusa y contradictoria argumentación del Vicecanciller usada para justificar sus palabras.

Confusa argumentación. Según Coronel, Centroamérica no está lo suficientemente integrada para tomar una posición conjunta en los anteriores temas políticos, lo que dificulta el proceso. Afirma que la negociación ocurre demasiado rápido, sin oportunidad de una adecuada reflexión. Además, indica que los temas políticos son cuestiones que deben decidirse a nivel nacional, y que se viola la soberanía y dignidad de su país. “¿Por qué me tienen que exigir cómo ser?”, se pregunta el negociador.

El TLC se limita a una negociación comercial entre dos países o regiones, y, aunque la apertura comercial implica asuntos políticos y sociales por definición, no cuenta con un espacio de diálogo para tratarlos ni con instrumentos para limar asperezas. En cambio, un Acuerdo de Asociación parte de una visión más holística del comercio y sus consecuencias. El pilar de cooperación, por ejemplo, puede colaborar con la infraestructura, asistencia técnica y créditos bancarios que necesita una región para exportar y atraer inversiones. El diálogo político intenta fomentar necesidades básicas como la democracia y derechos humanos para que el fruto del comercio internacional no se vea entorpecido por oligarquías o cualquier tipo de élite.

Por supuesto, no es que el señor Coronel ni su presidente desconozcan el formato de un Acuerdo de Asociación, en tal caso no tendría sentido haber comenzado con las negociaciones. Tampoco podemos concebir que se sienta tan insultado por ciertos temas en los que sus colegas centroamericanos creían tener una posición conjunta, no porque se les haya impuesto, sino porque están conscientes de la necesidad de su implementación.

Aliado de Chávez. Pero, entonces, ¿cómo interpretar la posición de Ortega y su representante? La explicación se deja entrever durante una de sus declaraciones, en las que afirma que se debería explorar primero la posibilidad manejada por su país de consolidar el ALBA, acuerdo impulsado por su amigo venezolano Chávez, del cual forman parte también Cuba, Bolivia y Ecuador; o, como lo califica el mismo Vicecanciller, “un verdadero ejemplo de comercio justo”.

Recordemos la amistad existente entre Chávez y Ortega, plasmada en su cooperación política y económica. Nicaragua recibe un precio preferencial por el petróleo venezolano, equivalente a una tercera parte de su consumo anual, y se le ha condonado una deuda por $30 millones. Además de préstamos por $20 millones más, con tarifas especiales a intereses de lujo, existen planes para construir una refinería. ¿Hasta cuándo seguirá la compra de aliados por parte de Chávez? Gran parte de la respuesta radica en los precios del petróleo y la escasez energética mundial que vivimos. En todo caso, la máquina de hacer billetes no durará para siempre, tomando en cuenta que las reservas de petróleo venezolano no son eternas y el mundo entero se encuentra en busca de energías alternativas.

La política exterior de Ortega se ve influenciada plenamente por las necesidades de Chávez, y Chávez no necesita derechos humanos, luchar contra el terrorismo, ni buena gobernanza, para seguir concentrando el poder de un país entero. Todo lo contrario, a lo largo de su legislatura hemos visto cómo ha ido mutilando prácticamente todo el sistema democrático de su República Bolivariana, como lo son la libertad de expresión o la rendición de cuentas.

Por otro lado, algunos afirman que, alineado con su retórica de lucha contra “el imperialismo”, Chávez ha financiado a grupos terroristas como las FARC y mantiene nexos estrechos con el Gobierno iraní. Parece que el señor Coronel ha retomado el discurso populista de su homólogo venezolano, sugiriendo que los europeos se comportan como Cristobal Colón y le hacen perder su dignidad cuando incluyen temas políticos como la buena gobernanza en la agenda de las negociaciones. Contradictoriamente, su dignidad no se ve afectada con las partidas de cooperación que recibe su país por parte de Europa desde hace más de 25 años, o del mismo Chávez desde el comienzo de su legislatura.

El pueblo centroamericano ha vivido lo suficiente para aprender a leer entre líneas los mensajes ocultos de sus líderes políticos. Hoy en día, hasta un niño sabe que no existe argumento para justificar el rechazo de más democracia, de más derechos humanos, de más paz. Ortega debe superar la nostalgia y rencores de un pasado, y reconsiderar el camino de una política exterior en beneficio de su pueblo, y no de ideologías o juegos geopolíticos que pueden derramar más sangre en una región que ya ha visto correr suficiente por su tierra.
periódico La Nación 24 abril 2008.

¿Desde dónde?

marfuerte @ 19:02

Rolando Araya Monge
Nos resulta muy normal la idea de arreglar los problemas a través de métodos políticos, ajustes económicos y actos de Gobierno. Pero ninguna de estas acciones puede resolver los complejos dramas de la existencia humana. A lo sumo, lograrán alivio temporal, pues la situación de un país depende más de los valores, la educación y las virtudes de su pueblo, que de la calidad del Gobierno. El propio Gobierno refleja la realidad social. La criminalidad, los accidentes, la desintegración familiar, hasta el desempeño de los trabajadores y de los empresarios, son rasgos de la sociedad misma. Al final simplificamos, y pensamos que es posible resolver las cosas con leyes. Pero el bienestar verdadero solo puede ser conquistado, no puede ser decretado.

¿Y de qué otra manera pueden resolverse los problemas de la actualidad? El mundo entero, y esto incluye a nuestra cándida Costa Rica, se encuentra sumido en una interminable cadena de conflictos y frustraciones. Esto está llevando a la humanidad por un peligroso camino de degradación, amenazada por terrorismo, guerras, mafias, pobreza, destrucción ambiental, con crecientes males como la depresión, las drogas y el imparable estrés que genera esta supuesta cultura del confort.

En realidad, estamos ante una encrucijada, en un instante de bifurcación. O evolucionamos en pos de una transformación más profunda, o nos hundimos. Costa Rica se encuentra en un serio peligro. El aumento vertiginoso de la criminalidad corre parejo con nuestra incapacidad para resolver muchos problemas. Casi nada se resuelve. Toda solución es una posposición o un disfraz. Según el Gobierno, todo es cuestión de hacer crecer la economía.

En realidad, no conocemos del verdadero origen de los males. ¿De dónde vienen estas cosas? ¿No es acaso la codicia (el tener y el consumir) el valor dominante, la guía máxima de la cultura social para tirios y troyanos? La codicia ha sido el motor principal del sistema económico, ha producido un gran crecimiento de la producción y de la tecnología, pero no es capaz de lograr sociedades viables, sostenibles, felices. Ha desencadenado colosales energías, pero es ciega ante el largo plazo, la naturaleza y los efectos sociales.

La supuesta amoralidad del sistema económico auspicia el imperio de la codicia. Eso baja los estándares morales de la sociedad. Y tras los efectos, surge el miedo, la cólera, la violencia, el crimen, la corrupción. No importan los demás, ni siquiera los más débiles. Enloquecido por la búsqueda de ganancias el sistema capitalista global exhibe más bien una inconsciente voluntad de suicidio. “Business is killing business”, dice Danah Zohar.

La delincuencia, el narcotráfico y la corrupción se alimentan igualmente de codicia. Y entonces, la misma energía que mueve el sistema económico también es el sustento vital de las cosas más abominables. ¿Por qué nos sorprendemos entonces? La ansiedad creada por razones económicas intoxica al ser humano, lo aísla, lo frustra, lo hace irresponsable, colérico, más violento. El grado de criminalidad es una consecuencia de esas motivaciones, no solo de la incapacidad policial.

Eres lo que comes, reza una máxima de salud. Y esto es válido en materia psicológica: somos lo que consumimos y lo que deseamos, lo que respiramos en la cultura social. El origen de nuestros males es un retroceso espiritual en todos los ámbitos del quehacer nacional. En pos de las quimeras de la cultura consumista, hipnotizados por la avidez de tener más, olvidamos los valores básicos, la solidaridad, la familia, la comunidad, la cohesión social, la salud misma. Vivimos sí, pero solo para librar una guerra en el corazón de cada uno de nosotros. Resolver estos problemas sólo con actos de Gobierno es como usar pinceles para cambiar los colores en la pantalla del televisor.

Un orden social superior debe construirse sobre valores elevados. Lo que vivimos es solo un reflejo las motivaciones que hemos escogido para convivir y progresar. Si queremos detener la vorágine de violencia que nos subyuga, es bueno mejorar la policía, las leyes, el sistema judicial y penitenciario. Pero es absolutamente necesario generar una catarsis social, una nueva ética capaz de librarnos de la cadena de frustración, ansiedad y conflictos en que estamos atrapados. Si queremos paz en las calles, es preciso vivir con más paz dentro de nosotros mismos. La calle no hace sino reflejar nuestros pensamientos y emociones. ¿Desde dónde actuar, entonces? El Gobierno que cumpla con lo suyo, pero la solución a tanto sufrimiento solo saldrá de una radical transformación mental. Progresemos, mejoremos las empresas, sí, hagamos prosperar la economía, sí. Pero es preciso volver a las raíces espirituales que hicieron posible la paz y la democracia en Costa Rica.
Diario Extra 24 abril 2008.

El dedo “antimachista” del presidente Arias

marfuerte @ 19:00

Víctor Hugo Acuña Ortega
Con sorpresa y malestar leí unas declaraciones del presidente Arias según las cuales hará todo lo posible para que quien lo suceda sea una mujer. Tras mi primera reacción, en un segundo momento de reflexión, pensé que las declaraciones no eran tan sorprendentes, ya que calzaban con el estilo del señor Arias en el ejercicio del poder, manifestado al menos desde que logró cambiar la constitución para alcanzar su reelección. De igual manera, me pareció que era más productivo transformar mi malestar en un intento de reflexión.

Efectivamente, el presidente Arias tiene una forma peculiar de mandar, la cual ha reaparecido en forma natural en el tema de su sucesión. Su estilo implica desconocer la prohibición expresa que tiene por ley de participar en política partidaria. Pero esto no parece preocuparle, ni es novedad porque en la discusión del referéndum sobre el TLC adoptó una clara posición parcial y partidista, mediante el uso de todo tipo de recursos. Quizás no sea necesario recordar el memorando de los señores Casas y Sánchez.

Pero la cuestión de fondo es el derecho que el presidente Arias se otorga a sí mismo, desde la altura distante en que ejerce su cargo. En su óptica es tanto su derecho como su obligación influir en la decisión de los ciudadanos respecto de quien le sucederá en el cargo. Esta convicción supone que él estima que está por encima de los demás ciudadanos y que él sabe mejor que ellos lo que les conviene y lo que es bueno para el país. En el caso del TLC repitió hasta la saciedad que el tratado era bueno porque él lo decía; a los ciudadanos lo que correspondía era hacerle caso. En el asunto que nos ocupa, critica el machismo, lo cual es por supuesto muy progresista, y esgrime el laudable deseo que pronto el país tenga una mujer electa como presidenta, pero con el objetivo de beneficiar a una persona específica, obviamente, de su beneplácito.

Habría muchas maneras de llamar esta forma de ejercicio del poder: caudillismo, paternalismo, patriarcalismo, verticalismo, elitismo o continuismo. A pesar de los blasones de servidor de la democracia y de la paz que ostenta el presidente Arias, conviene recordar que este estilo de hacer política, autoritario en fin de cuentas, ha sido muy frecuente en la historia republicana de Hispanoamérica y tiene entre sus cultores actuales a personas tan disímiles como el gran amigo de Arias, el presidente Uribe de Colombia, y el, menos apreciado, presidente Chávez de Venezuela.

La pretensión última del presidente Arias ha sido el intentar estar más allá del bien y del mal y por encima de la ciudadanía, bajo el supuesto de que es el elegido para salvar a este país de un pasado trasnochado. Es bajo este supuesto que hoy vivimos lo que podríamos denominar la “contrarreforma arista”, cuyo objetivo final es acabar con el llamado excepcionalismo costarricense. Estas declaraciones suscitan la inquietud de que la “contrarreforma arista”, además del desmantelamiento del patrimonio de reformas sociales de nuestro país, implique el recorte y el menoscabo de nuestra democracia, bajo el legítimo manto de la equidad de género y del combate del machismo. No hay duda que la señora objeto de preferencia del señor Presidente es muy respetable y competente y puede aspirar, como otras tantas mujeres como ella, a la primera magistratura; pero ni al país, ni a ella probablemente, conviene que sea mediante el dedo imperial e imperioso del presidente Arias.

*Historiador
Suplemento Páina abierta 22 abril 2008.

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