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RESONOCO

15/12/2009 GMT 1

Las campañas políticas de Carazo.

marfuerte @ 00:42

Ocean Castillo Loría.

Con motivo de la muerte del ex presidente de la República Lic. Rodrigo Carazo Odio, y tomando en cuenta que para muchos investigadores de la historia política de Costa Rica, éste fue si no el mejor, uno de los mejores candidatos de la historia o del siglo XX por lo menos, es que vale la pena reflexionar acerca de las campañas políticas en las que esta personalidad participó.

Una vez derrotado el Partido Liberación Nacional (PLN) en las elecciones de 1966, los dirigentes de este partido político miran como una solución para las justas de 1970, el postular a su líder histórico: José Figueres Ferrer.

Pese a ello, un importante sector del partido se opuso a esta propuesta y buscó un liderazgo fresco que hallaron en el Lic. Rodrigo Carazo Odio. En 1966, él contaba con cuarenta años. Su preparación académica se enfocaba en la economía y ya tenía una importante carrera en la función pública: había ocupado cargos en la Universidad de Costa Rica; el Ministerio de Economía; el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (Gerente); el Banco Central de Costa Rica; Gerente de la Refinadora Costarricense de Petróleo; Regidor Municipal; Diputado y Presidente de la Asamblea Legislativa.

Para Carazo, la candidatura del caudillo del 48 echaría por tierra el esfuerzo del Congreso ideológico realizado en 1969 en el PLN. Según el criterio de Carazo, su candidatura buscaba obligar a una convención

El Partido Liberación Nacional ya no mostraba una clara senda para Figueres, sino, que Carazo comenzó a recoger importantes apoyos. La lucha electoral estuvo agitada, Figueres inclusive amenazó con dejar el partido.

Conforme al testimonio de Carazo, el crecimiento de su tendencia era notorio y eso provocó el adelanto de la convención. A pesar de esto, y a otras maniobras que él describe en sus memorias, la consulta se realiza y el resultado es el siguiente: Figueres 2711 votos, Carazo 1318 votos.

Con esos resultados, la estrategia de Don Rodrigo fue procurar una cuota de poder dentro de las estructuras partidarias. Figueres se negó a tal propuesta aún a costa del riesgo de la división de la divisa verdiblanca.

Carazo no abandona el partido por lealtad a sus votantes, pero se va separando ampliamente de Figueres. Rodrigo Carazo había sido electo como diputado en el cuatrienio 1966 – 1970. En ese rol, fue fortaleciendo su liderazgo.

En aquel momento se estaba debatiendo el aprobar que la empresa ALCOA, explotara los yacimientos de bauxita que se localizaban en la zona de Pérez Zeledón. Carazo fue fundamental en la conformación de un movimiento de oposición al proyecto, dicho movimiento era altamente conformado por jóvenes.

Poco tiempo después de dejar la curul, Don Rodrigo Carazo anuncia la creación de un nuevo partido político, en esta empresa lo acompañan gentes como José Rafael Cordero Croceri y Carlos Araya Pochet.

De esta etapa cuenta Carazo: “…Visitábamos a los grupos que nos habían ayudado en la lucha de tendencias en 1968… El mensaje “pegaba”… Nuestros compañeros de base sabían que el grupo organizador del Partido Nuevo carecía de recursos monetarios… El reto era grande; ya no se trataba de un esfuerzo por renovar un partido, sino uno mayor para renovar a Costa Rica… Era fundamental sentar las bases de una inspiración filosófica e ideológica…” (La cita es tomada del libro del Dr. Oscar Aguilar Bulgarelli: La Forja del Partido Unidad Social Cristiana (Su verdadera historia) Progreso Editorial. 2003. p. 20 – 21)

Ya entre los principios del Partido Renovación Democrática, que así se llamó ese partido nuevo, se encontraban elementos como la participación popular y la confianza en la juventud. Tesis claves en el pensamiento de Carazo Odio.

En julio de 1972, un conjunto de partidos políticos y organizaciones que buscaban una coalición de cara al proceso electoral de 1974, con el objeto de ganarle el poder político a Liberación Nacional, publican un manifiesto en el que entre los firmantes aparece Rodrigo Carazo, como presidente del Partido Renovación Democrática.

Sobre este esfuerzo diría Carazo: “… resultaba elemental tratar de demostrarle a los costarricenses que los grupos políticos deben fundamentarse en metas y principios y que lo básico en un partido debe ser su inspiración y motivación por el país y por el pueblo…” (Aguilar Bulgarelli… p. 44)

A esta iniciativa de coalición se le llamó la Alianza Nacional Cristiana, en ella se acordó una convención abierta en la que se realizarían consultas en distintos fines de semana a diversas provincias y cantones; esto, a lo largo de varios meses. El resultado se daría al final de esa dinámica, entre las precandidaturas para esta actividad se encontraba la del Lic. Rodrigo Carazo Odio.

Conforme avanzaba el proceso, era evidente que las estructuras capaces de movilizar a los votantes eran las de Carazo, poco antes de finalizar el proceso, el otro precandidato con posibilidades de triunfo, se retiró, éste era el Dr. Longino Soto Pacheco, representante del Calderonismo más duro y que, según Carazo, era apoyado por Liberación Nacional con el objeto de hacerle morder el polvo. Con ese retiro, se acaba la iniciativa de la Alianza Nacional Cristiana.

Veamos el pensamiento de Don Rodrigo en esta etapa de su vida política: “El Partido Renovación Democrática, que logró tantos beneficios en lo interno en aquel proceso de la Alianza, fue considerado por mucha gente como los otros tres grupos que habían presentado precandidaturas en la convención: se llegó a creer que, como aquellos grupos, el PRD también desaparecería. Sin recursos y ante una campaña de propaganda fuerte de los partidos tradicionales y del nuevo Partido Nacional Independiente (Que postulaba a Jorge González Martén), nuestra respuesta se limitó a mover la organización lograda en todo el país para que les dijese a los costarricenses que seguiríamos en la lucha. Nuestra consigna fue “CARAZO VA””. (Carazo Odio Rodrigo: Carazo: Tiempo y Marcha. Editorial Universidad Estatal a Distancia. 1989. P 176. El paréntesis es nuestro).

Así las cosas, para las elecciones de 1974, por el Partido Renovación Democrática se presenta Carazo Odio, quien, para ese momento, había logrado la adhesión del ex presidente José Joaquín Trejos.

He aquí la percepción de Don Rodrigo sobre estas elecciones: “Las elecciones de febrero de 1974 nos dieron la justa respuesta a nuestro esfuerzo. Aunque perdimos la posibilidad de ganar varias curules por escaso margen, logramos elegir tres diputados y además munícipes en muchos cantones del país. De entonces en adelante tendríamos voz y voto en los asuntos de interés nacional… los años siguientes nos traerían serios y difíciles problemas financieros, derivados de la campaña política, en la cual habíamos adquirido deudas muy importantes en razón de su monto y plazos cortos de vencimiento” (Aguilar Bulgarelli… p. 48) En esa campaña, Carazo y Renovación Democrática ocupan el cuarto lugar en la contienda obteniendo 61 820 votos, un 9. 1 % del total de los sufragios.

En su libro, “El Manual del Candidato”, el conocido periodista Miguel Salguero incluye extractos del pensamiento de Carazo Odio, expuestos durante dicha campaña electoral:

“Nosotros decimos: nuestra única promesa es la de no hacer promesas. Creemos que la gente debe comprender que la única solución es la del esfuerzo”.

“Que el gobierno debe dar un buen ejemplo de orden, de moderación, de trabajo, para que el pueblo se sienta estimulado a seguir su ejemplo, porque no se puede predicar sin dar una muestra clara de una actitud constructiva”.

“Si la participación popular es nuestra bandera, necesitamos del concurso de todos los ciudadanos, no importa su origen político…” (Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2007. p. 61)

A comienzos de 1976, Don Rodrigo se reúne con el ex presidente Trejos exponiéndole la preocupación de una posible perpetuación del Partido Liberación Nacional en el poder. Para Carazo, el partido opositor Unificación Nacional, en realidad era un colaboracionista del grupo verde y blanco.

Posteriormente, se constituyó una estructura denominada: Autoridad Superior Oposicionista, de ahí, la consolidación de la idea de una coalición de partidos para las elecciones de 1978. Pese a ello, los hechos ocurridos en aquel pasado reciente con la Alianza Nacional Cristiana, generaban gran desconfianza.

Otro factor era la idea del grupo liderado por el hijo del caudillo Dr. Calderón Guardia, el Lic. Rafael Ángel Calderón Fournier, en el sentido de crear un grupo político de sustento Calderonista auténtico.

En el ámbito de la Autoridad Superior Oposicionista, la agrupación de Don Rodrigo insistía en los temas propios de la ideología y la realización de una convención abierta para escoger al postulante presidencial.

Los documentos de reflexión del PRD fueron claves para alcanzar la coalición. Del mismo modo, era claro que este Partido y su líder, junto al grupo de Calderón Fournier, eran los que más aglutinaban votantes.

Ante este panorama, los partidos Renovación Democrática, Unión Popular y Demócrata Cristiano se unieron a Carazo para la convención que se realizaría en 1977. La agrupación de Calderón Fournier, el Nacional Independiente y el ex presidente Mario Echandi, apoyaron primero al Dr. Álvaro Aguilar Peralta y posteriormente, a su sustituto, el empresario Miguel Barzuna.

El 13 de marzo de 1977 se llevó a cabo la convención. El resultado de este evento fue: Carazo: 66 916 votos; Barzuna: 61 002 votos (Los datos fueron tomados del libro de Roberto Tovar Faja: Partido Unidad Social Cristiana: Bosquejo Histórico. Imprenta LIL 1986. p. 51)

Ese triunfo tiene entre otras razones, el importante proselitismo que mantuvo el líder político desde muy temprano en 1977 y que inclusive, le atrajo adhesiones de tres diputados del Partido Nacional Independiente.

Según las memorias de Don Rodrigo, él enfrentó la campaña de 1977 – 1978 inspirado en un poema del versificador guatemalteco Otto René Castillo:

“Vamos Patria a caminar, yo te acompaño.
Yo bajaré los abismos que me digas.
Yo beberé tus cálices amargos.
Yo me quedaré ciego para que tengas ojos.
Yo me quedaré sin voz para que tú cantes.
Yo he de morir para que tú no mueras, para que
emerja tu rostro flameando al horizonte de cada flor
que nazca de mis huesos” (Carazo… p. 207)

Para el hoy desaparecido político, uno de los pilares de su triunfo fue la organización que había arrancado ya desde la convención en que participó contra Figueres. Asimismo, lo fue la capacitación y el entusiasmo de sus colaboradores. Finalmente, los grupos de trabajo eran equilibrados en cuanto a género y edad.

El 5 de febrero de 1978 el pueblo de Costa Rica se apersonó a las urnas a emitir el sufragio, Carazo logró convencer a las mayorías, había logrado su objetivo de derrotar al partido más consolidado de ese momento: el Partido Liberación Nacional. La ventaja de Carazo y la Coalición Unidad sobre los verdiblancos y su candidato Luis Alberto Monge fue de cincuenta y cinco mil quinientos treinta y nueve votos.

Con el triunfo de Don Rodrigo Carazo, se abría una nueva página en la historia patria, una página escrita por una de las administraciones más polémicas y debatidas del siglo XX.

La letra y el Espíritu.

marfuerte @ 00:40

Ocean Castillo Loría.

Por estos días, leyendo el libro del hoy presidente de los Estados Unidos, Barack Obama: “Los sueños de mi padre: una historia de raza y herencia”, nos hemos encontrado con una interesante reflexión.

Durante su trabajo en Chicago, Obama tuvo relación con la Conferencia de la Comunidad Religiosa de Calumet (CCRC), cuyo vicepresidente era el diácono católico Wilbur Milton.

Un día, luego de una importante reunión, Milton y Obama tuvieron la oportunidad de intercambiar ideas, en ese momento, Wilbur dijo lo siguiente refiriéndose a la comunidad a la que servía: “… Creen que mientras sigan la letra de las Escrituras no tienen que seguir su espíritu. En lugar de ayudar a los que están sufriendo, los rechazan. Y a menos que vayan correctamente vestidos a misa, hablen adecuadamente y todo lo demás, les miran como bichos raros. Así se sienten cómodos, luego, ¿para qué cambiar? bueno, Cristo no habla precisamente de bienestar, ¿no es así? Él predicaba un Evangelio social. Llevó su palabra a los más débiles. Los oprimidos…”.

En el Nuevo Testamento este Evangelio social tiene ya sus inicios en Juan el Bautista, pues él denunciaba las injusticias del gobierno de su tiempo, señalando las corruptelas del rey Herodes. El “Ungido de Dios”, tal y como lo anunciaba Juan, tenía como objetivo iniciar un mundo donde la novedad sería el basamento de la igualdad humana y el gobierno de Dios.

La lógica es que conocer a Dios implica hacer justicia: “¡Ay del que edifica su casa sin justicia y sus pisos sin derecho!...” (Jeremías 22: 13) La religión verdadera no consiste en ningún culto externo, sino en tomar en cuenta el derecho de los pobres y construir relaciones justas en la humanidad: “Mejoren su vida y sus obras, y yo los dejaré seguir viviendo en esta tierra. No confíen en esos que los engañan diciendo: ¡Aquí está el templo del Señor, aquí está el templo del Señor!” (Jeremías 7: 3 – 4)

Asimismo, resulta claro que el Dios que Jesús muestra es el que elige a los pobres, para que los orgullosos queden confundidos, así se cambian los valores de los que dominan y explotan a las mayorías: “Dios a elegido lo que el mundo considera necio para avergonzar a los sabios, y ha tomado lo que es débil en este mundo para confundir lo que es fuerte. Dios ha elegido lo que es común y despreciado en este mundo para confundir lo que es fuerte” (1 Corintios 1: 27)

Cuando se comienza a razonar en torno a la imagen de un Jesús predicador y hacedor de un Evangelio social, se comienzan a presentar ciertos argumentos que distorsionan el Espíritu del Evangelio, por ejemplo, razonan algunos:: “Jesús dice Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mateo 5:1) De ahí que, los pobres no deben preocuparse porque serán satisfechos en el más allá, en el Reino de los cielos”.

Así las cosas, cuando se queda el creyente en la letra, y se olvida del Espíritu, se olvida que la palabra y obra de Jesús es un mensaje histórico, esto significa que la libertad que Jesús anuncia se manifiesta en el aquí y ahora. Ese Evangelio social implica un cambio histórico a favor de los oprimidos. El llamado lo hizo el mismo Cristo: “… erguíos y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación” (Lucas 21: 28) Jesús habla tanto del oprimido por opresiones exteriores como del que tiene necesidades interiores, en suma, Dios ofrece su Reino a los pobres del mundo.

En este Evangelio social el criterio es claro, ninguna ley tiene validez si oprime al ser humano, si no está a favor de la vida, esa ley no tiene valor. Esto es la que Pablo llama la ley de la libertad: “Hermanos, vosotros habéis sido llamados a ser hombres libres; pero procurad que la libertad no sea pretexto para dar rienda suelta a las pasiones, antes bien, servíos unos a otros por amor” (Gálatas 5: 13) También se dice en la Escritura: “¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!” (Hechos 5: 29)

El tema de la libertad es un tema muy actual, se dice a las y los ciudadanos que tienen la libertad para escoger en los procesos electorales, se dice a las y los consumidores que tienen libertad para escoger entre los bienes y servicios. Hoy, la libertad mal entendida se ha convertido en libertinaje: “se da rienda suelta a las pasiones”, de ahí la explotación, de ahí el consumismo. Hoy que se habla mucho de la libertad se habla poco del objetivo de servir lo que lleva a ser verdaderamente libres.

En la letra el cristianismo se queda en solamente escuchar el mensaje y como dice Wilbur Milton, no importa que se rechace a los que sufren y mientras se sea un “cristiano formal”, es poco importante el mirar con desprecio a las víctimas del dolor y la opresión.

Pero la realidad es otra, escuchar en el cristianismo es hacer: “… liberen a los presos encadenados injustamente, … que liberen a los esclavos, … que dejen en libertad a los maltratados y que acaben con toda injusticia; … que compartan el pan con los que tienen hambre, … que den refugio a los pobres, vistan a los que no tienen ropa, y ayuden a los demás… si dejan de maltratar a los demás , y no los insultan ni los maldicen; si ofrecen su pan al hambriento y ayudan a los que sufren, brillarán como luz en la oscuridad, como la luz del mediodía” (Isaías 58: 6 – 7. 9 – 10)

Ahora bien, en esta vivencia de la letra inclusive se cae en el abuso de convertir la religión en un negocio. Esto es producto de olvidar u ocultar la verdadera vida de libertad y responsabilidad del cristianismo.

Del mismo modo, en la sola letra se olvida que Dios no quiere nuestro sufrimiento ni nuestro miedo. La petición de Dios es justicia y humildad: “Pero Dios les ha dicho qué es lo mejor que pueden hacer y lo que espera de ustedes. Es muy sencillo: Dios quiere que ustedes sean justos los unos con los otros, que sean bondadosos con los más débiles, y que lo adoren como su único Dios” (Miqueas 6: 8)

Dicho esto, nos damos cuenta de una triste realidad: durante largo tiempo las y los cristianos se han preocupado por vestir adecuadamente para ir a sus cultos, se han preocupado por hablar con corrección, pero se han olvidado del prójimo, del verdadero templo de Dios: “…el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo” (1 Corintios 3: 16)

En esta lógica, la experiencia del Espíritu de Cristo recrea una humanidad nueva, abierta a la vida, a la solidaridad, abierta a la comunidad: “…vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 5: 24)

Esta recreación tiene que ver inclusive con nuestra felicidad individual: “¿Qué nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿La angustia?, ¿La persecución?, ¿El hambre?, ¿La desnudez?, ¿Los peligros?, ¿La espada?... pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos amó” (Romanos 8: 35. 37)

Solo por esta recreación se puede cumplir lo que se conoce como la regla de oro: “Perdónanos el mal que hemos hecho, así como nosotros hemos perdonado a los que nos han hecho mal”. (Mateo 6: 12)

Y es que esa forma de algunos “cristianos” de mirar a los otros, a los que sufren, a los que son diferentes, como “bichos raros”, es una forma de discriminación que no responde a la lógica de la enseñanza de Cristo: “Ya no hay diferencia entre judío y griego, entre esclavo y hombre libre; no se hace diferencia entre hombre y mujer, pues todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús”. (Gálatas 3: 28)

Estos “cristianos” se maravillan y alaban la transfiguración de Jesús, leen y escuchan con respeto este pasaje del Evangelio, la letra, solo se quedan en la letra, pero no saben nada y no se comprometen con el proyecto de liberación de Dios: “…recogeré a la oveja coja y llevaré al corral a la perdida y a la que había maltratado… haré de las extraviadas una nación poderosa…” (Miqueas 4: 6 - 7)

Quizás por este afán de estacionarse en la letra, una de las críticas de quienes no son cristianos, es que la fe es una especie de analgésico, que aleja al que cree de la realidad. Pero la verdad es otra, la convicción es la de un Dios cercano, capaz de sufrir con el que sufre y tener comunión con él: “Mira la morada de Dios entre los hombres: morará con ellos; ellos serán sus pueblos y Dios mismo estará con ellos” (Apocalipsis 21: 3)

Hemos hablado de la letra ¿y el Espíritu?, ¿Cómo es el cristianismo conforme al Espíritu? Ya hemos dado algunas pistas a partir de lo dicho por los profetas, Jesús y sus apóstoles, pero si se quiere usar una figura literaria para referir al Espíritu, podemos decir que es como el agua que fecunda la tierra seca y que, le permite dar frutos de justicia y paz: “Hasta que se derrame sobre nosotros un aliento de lo alto; entonces el desierto será un jardín, el jardín parecerá un bosque, en el desierto morará la justicia, y el derecho habitará en el jardín, el efecto de la justicia será la paz, la función de la justicia, calma y tranquilidad perpetuas” (Isaías 32: 15 – 17)

“Voy a derramar agua sobre el suelo sediento y torrentes en la tierra seca; voy a derramar mi aliento sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus retoños. Crecerán como hierba junto a la fuente, como sauces junto a las acequias” (Isaías 44. 3 – 4)

Un cristianismo vivido desde la letra es un cristianismo endurecido como la piedra, pero un cristianismo vivido desde el Espíritu es un cristianismo cálido y activo: “Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo; les arrancaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne” (Ezequiel 36: 26)

Un cristianismo vivido desde la letra es un cristianismo oscuro, un cristianismo vivido desde el Espíritu es luz: “Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor despunta sobre ti” (Isaías 60: 1)

Y una vez más, esa luz no es, no puede ser teoría, pura teología sin práctica, esa luz, va dirigida a concretarse en el prójimo: “¡Obedezcan el mensaje de Dios! Si solo lo escuchan y no lo obedecen, se engañan a ustedes mismos y les sucederá lo mismo que a quien se mira en un espejo: tan pronto como se va, se olvida de cómo era…Creer en Dios el Padre es agradarlo y hacer el bien, ayudar a las viudas y a los huérfanos cuando sufren y no dejarse vencer por la maldad del mundo” (Santiago 1: 22 – 24. 27)

En tiempos como los nuestros donde campea la intolerancia entre personas y pueblos, vivir el cristianismo desde el Espíritu es practicar y construir la tolerancia: “…porque el que no está contra ustedes está a favor de ustedes” (Lucas 9: 50)

Siendo así, resulta lamentable que importantes sectores de las diversas corrientes cristianas no entiendan esta realidad. Es verdaderamente triste como dentro del mismo cristianismo hay cada vez más división.

Estas divisiones se sustentan por lo general, en doctrinas que dejan en el olvido lo principal: el manifestar a Cristo en servicio a los demás. Esta no ni más ni menos que la crisis del cristianismo. En ella este camino espiritual se está jugando la vida, es la letra que mata el Espíritu.

El Espíritu del verdadero cristianismo es la alegría, esta alegría es de tal inmensidad que, quizás lo mejor es describirla con una figura: la alegría del cristianismo es como la alegría de un banquete: “Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados” (Isaías 25: 6)

Esta alegría, la alegría misma del Reino de Dios, es como la felicidad de una boda: “¡Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria! Ya ha llegado el día de las bodas del cordero…” (Apocalipsis 19: 7)

A este banquete, a esta boda, todas y todos hemos sido llamados, lamentablemente el materialismo, el afán de obtener ganancias y el rechazo directo al mensaje de Dios, nos cierran las puertas a la fiesta (Mateo 22: 5 – 6) somos nosotros los que nos cerramos la puerta a la fiesta, ya que los que llamamos buenos y los que llamamos malos están invitados por Dios (Mateo 22: 10)

Que diferente es este cristianismo real y verdadero del que vivimos actualmente, que se mueve entre dos extremos: la ingenuidad o el cinismo. Jesús, grandioso maestro, nos da el punto de equilibrio: hay que ser sagaces, cautos, prudentes. Solo así habrá un cristianismo de impacto en el presente tiempo, un camino que encuentra su guía en la Palabra de Dios y en las vivencias de las comunidades de fe.

Ahora bien, el hecho de que el cristianismo sea alegría, no significa que se huya del dolor cuando este se presenta. El problema no es el dolor, el problema es no encontrarle sentido y ese sentido es, en medio de dolor, encontrar a Dios: “Te conocía solo de oídas, ahora te han visto mis ojos.” (Job 42: 5)

Este conocer a Dios conduce a entregar la vida: “Entonces dijo Jesús a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues ¿de que le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida?” (Mateo 16: 24 – 26)

Negarse a uno mismo es abandonar el egoísmo, insertarse en la vida y manifestar a Cristo en servicio a los demás. Esto, es perder la vida por Jesús. Del mismo modo, no se puede dejar de lado que en muchas sociedades el ser cristiano significa perder la vida física. Sigue siendo este camino espiritual, sembrado por la sangre de las y los mártires.

¿Porqué en el cristianismo hay martirio? La respuesta se encuentra en el hecho de que el mensaje del Reino de Dios es conflictivo y nada tranquilizador, esto por tanto significa renuncia en pro de la solidaridad, significa desinstalarse de las situaciones de injusticia y desigualdad: “No crean que yo he venido a traer paz al mundo; no he venido a traer paz, sino guerra” (Mateo 10: 34)

Quienes asumen una vivencia del cristianismo desde el Espíritu, quienes son llamados al compromiso de la denuncia de las injusticias y el anuncio de una sociedad nueva, corren riesgos en nombre del Dios del que son testigos: “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos” (Jeremías 15: 16)

Esta experiencia tiene consecuencias, es la experiencia del enfrentamiento entre la luz y la oscuridad, es por ello, que quienes viven la manifestación de Dios, presentan conflictos internos y externos: “¡Me sedujiste, SEÑOR, y yo me dejé seducir! Fuiste más fuerte que yo, y me venciste. Todo el mundo se burla de mí; se ríen de mí todo el tiempo. Cada vez que hablo, es para gritar: ¡Violencia!, ¡Violencia! Por eso la palabra del SEÑOR no deja de ser para mí un oprobio y una burla, si digo: No me acordaré más de él, ni hablaré más en nombre, entonces su palabra en mi interior se vuelve un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. He hecho todo lo posible por contenerla, pero ya no puedo más” (Jeremías 7: 7 – 9)

La experiencia de un cristianismo comprometido, es también un fuerte peso para la persona que lo vive: “… ¿Porqué no he hallado gracia a tus ojos, para que hayas echado sobre mí la carga de todo este pueblo? ¿Acaso he sido yo el que ha concebido a todo este pueblo y lo ha dado a luz, para que me digas: Llévalo en tu regazo, como lleva la nodriza al niño de pecho… no puedo cargar yo solo a todo este pueblo: es demasiado pesado para mí” (Números 11: 11. 12. 14)

El mismo Cristo lo advirtió: “Mirad, yo os envío como ovejas entre lobos: sed cautos como serpientes, cándidos como palomas” (Mateo 10: 16) Es indudable que un cristianismo lleno de facilidades es una traición al mensaje y accionar de Jesús. Por más que se predique, el cristianismo que se queda en la letra, es falsedad: “¡Ay de ustedes cuando todos los alaben! Del mismo modo los padres de ellos trataron a los falsos profetas” (Lucas 6: 26)

¿Y quiénes son los lobos? Aquellos que predican un cristianismo sin compromiso social, un cristianismo muerto por la letra y por el legalismo, un cristianismo incapaz de recrear el mundo porque está atrapado en las garras del formalismo sin vida: “¡Cuídense de esos mentirosos que dicen hablar de parte de Dios! Ellos se presentarán ante ustedes tan inofensivos como una oveja, pero en realidad son tan peligrosos como un lobo feroz” (Mateo 7: 15)

El Espíritu del cristianismo es incómodo, inclusive, para aquellos que lideran las comunidades cristianas por los llanos senderos de la comodidad y de la explotación de las y los creyentes: “… Lo que deben cuidar los pastores es el rebaño. Ustedes se beben la leche, se hacen vestidos con la lana y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan el rebaño. Ustedes no ayudan a las ovejas débiles, ni curan a las enfermas, ni vendan a las que tienen alguna pata rota, ni hacen volver a las que se extravían, ni buscan a las que se pierden, sino que las tratan con dureza y crueldad. Mis ovejas se quedaron sin pastor y se dispersaron, y las fieras salvajes se las comieron. Se dispersaron por todos los montes y cerros altos, se extraviaron por toda la tierra, y no hubo nadie que se preocupara por ellas y fuera a buscarlas.
Así que, pastores, escuchen bien mis palabras. Yo, el Señor, lo juro por mi vida: Fieras salvajes de todas clases han robado y devorado a mis ovejas, porque no tienen pastor. Mis pastores no van a buscar a las ovejas. Los pastores cuidan de sí mismos, pero no de mi rebaño. Por eso, pastores, escuchen las palabras que yo, el Señor, les dirijo: pastores, yo me declaro su enemigo y les voy a reclamar mi rebaño; les voy a quitar el encargo de cuidarlo, para que no se sigan cuidando ustedes mismos; rescataré a mis ovejas, para que ustedes no se las sigan comiendo.” (Ezequiel 34: 2 – 10)

Frente a un fuerte mensaje, la reacción es igual de fuerte, por eso el cristianismo vivido desde su Espíritu, tiene como resultado la marginación y hasta la muerte simbólica o física: “Os expulsarán de la sinagoga. Llegará un tiempo en que quien os mate piense ofrecer culto a Dios” (Juan 16: 2) Ya lo dice el poeta Mario Benedetti: “Una sinagoga bien montada no puede entender a Cristo”.

Este camino no debería sorprender a las y los creyentes, lamentablemente, el punto de comodidad de las y los cristianos es tan grande que se ha olvidado el ejemplo que dio Jesús: “Levantemos la mirada hacia Jesús, que dirige esta competición de la fe y la lleva a su término. Él escogió la cruz en vez de la felicidad que se le ofrecía; no tuvo miedo a la humillación, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios” (Hebreos 12: 2)

El verdadero cristianismo es un camino de tensiones, fruto de su voz de denuncia y renuncias, fruto del seguimiento: “…el que no renuncia a todo lo que tiene, no podrá ser discípulo mío” (Lucas 14: 33)

Dado que la fe en Jesús significa servicio, aquellas personas que se dicen cristianos no pueden dar paso a la soberbia en esa entrega a los demás: “…Somos servidores no necesarios, hemos hecho lo que era nuestro deber” (Lucas 17: 10)

Alegría y dureza nos depara el Espíritu del seguimiento de Cristo. La esperanza en la transformación de una sociedad malvada, es lo que alimenta a los y las verdaderas creyentes en medio de las dificultades.

Ya lo dice San Pablo: “Pero este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que todos vean que una fuerza tan extraordinaria procede de Dios y no de nosotros. Nos acosan por todas partes, pero no estamos aplastados; nos encontramos en apuros, pero no desesperados; somos perseguidos, pero no estamos abandonados; nos derriban, pero no nos aniquilan.
Por todas partes llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Porque nosotros, mientras vivimos, estamos siempre expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra naturaleza mortal. De modo que en nosotros actúa la muerte y en ustedes, en cambio, la vida” (2 Corintios 4: 7 – 12)

A medida morimos a nosotros mismos, ayudando a los que sufren, se agrada a Dios. Aferrarse a la letra es dar un énfasis a las manifestaciones cultuales externas, perdiendo de vista que a Dios podemos acercarnos o alejarnos por medio de nuestro prójimo: “Si alguno dice que ama a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso. El que no ama a su hermano, al que ve, no puede amar a Dios, al que no ve. Este es el mandamiento que hemos recibido de él: que el que ame a Dios, ame también a su hermano” (1 Juan 4: 20 – 21)

Este amor en acción es el Espíritu del camino cristiano: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte” (1 Juan 3: 14)

Dicho paso de la muerte a la vida, en medio de las actuales circunstancias, es un verdadero resplandor de la gloria de Dios: “Pues mira como la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, más sobre ti amanece Yahvé y su gloria sobre ti aparece” (Isaías 60: 2)

Así las cosas, vale la pena reiterar que el cristianismo experimentado desde el Espíritu, es alegría en medio de las pruebas, pero con plena fe en el poder salvador de Dios: “El Señor tu Dios está en medio de ti; ¡él es poderoso y te salvará! El Señor estará contento de ti. Con su amor te dará nueva vida; en su alegría cantará” (Sofonías 3: 17)

En esta lógica, es valioso preguntarse: ¿Qué significa y qué peso tiene la forma de vivir cristiano en el mundo de hoy?, ¿es signo de buenas noticias y renovación? O por el contrario, ¿es ya parte de las estructuras del sistema que promueven el rompimiento de relaciones con el mismo Dios, con los demás y con la naturaleza misma?

¿Se cumple en nuestro cristianismo de hoy la profecía de Isaías: “Que bien venidos, por los montes, los pasos del que trae buenas noticias, que anuncia la paz, que trae la felicidad, que anuncia la salvación…” (Isaías 52: 7)?

La fe cristiana ve en Jesucristo el cumplimiento de las profecías mesiánicas y las y los creyentes en él, se ven interpelados a continuar su misión: “He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido, al que escogí con gusto. He puesto mi Espíritu sobre él, y hará que la justicia llegue a las naciones. No clama, no grita, no se escucha su voz en las plazas. No rompe la caña doblada ni aplasta la mecha que está por apagarse, sino que promueve la justicia en la verdad. No se dejará quebrar ni aplastar, hasta que establezca el derecho en la tierra. Las tierras de ultramar esperan su ley” (Isaías 42: 1 – 4)

“Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído yo no me resistí ni me eché atrás” (Isaías 50: 4 – 5)

De estos dos últimos textos se desprende que la acción del cristianismo depende del Espíritu de Dios, que debe buscar la justicia social, procurando proteger a los débiles y debe luchar por el derecho. Del mismo modo, la actividad cristiana refiere a alentar a los abatidos y estar atento a la escucha de la voluntad de Dios.

Dicho esto, también es claro que practicado el Evangelio desde su Espíritu, tiene un impacto social que implica una transformación profunda de la realidad invadida por el pecado. Así, en un mundo acostumbrado a la coacción, el testimonio debe ser de servicio: “… Saben que entre los paganos los gobernantes tienen sometidos a sus súbditos y los poderosos imponen su autoridad. No será así entre ustedes; más bien, quien entre ustedes quiera llegar a ser grande que se haga servidor de los demás; y quien quiera ser el primero que se haga sirviente de los demás. lo mismo que el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.” (Mateo 20: 25 – 28)

“… Ni se dejen llamar jefes, porque uno solo es quien los conduce: el Mesías… porque el que se engrandece será humillado, y el que se humilla será engrandecido” (Mateo 23: 10. 12)

La revolución social que promueve el cristianismo implica una profunda transformación de las relaciones de dominación en relaciones horizontales: “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando. Ya no os llamo siervos, pues el siervo no sabe qué hace su Señor; yo os he llamado amigos porque os he dado a conocer todas las cosas que he oído a mi Padre” (Juan 15: 14 – 15)

Cuanta preocupación tienen los “formales” cristianos por cumplir los mandatos externos de los cultos, mientras que el Espíritu de Dios no se encuentra en ninguna construcción: “Dios es Espíritu y los que le adoran deben ser guiados por el Espíritu para que lo adoren como se debe. Se acerca el tiempo en que los que adoran a Dios el Padre lo harán como se debe, guiados por el Espíritu, porque el Padre quiere ser adorado así. ¡Y ese tiempo ya ha llegado!” (Juan 4: 23 – 24)

Ha llegado el tiempo de llevar la buena nueva de Cristo a los oprimidos, a los débiles, ha llegado el tiempo de transformar al mundo, ha llegado la hora de vivir el mensaje y acción de Cristo en su verdadero Espíritu y no solo en la letra que le da muerte.

¿Seremos capaces de asumir semejante desafío?, ¿el desafío del Evangelio social?

02/12/2009 GMT 1

Caín y Saramago.

marfuerte @ 00:57

Ocean Castillo Loría.

Resultan interesantes los criterios expresados por el escritor y premio Nóbel de literatura José Saramago, respecto a la Biblia y Dios, con motivo de la presentación de su más reciente novela: “Caín”.

A muchos estas declaraciones los han escandalizado, en nuestro caso, creemos que esas palabras deben servir para reflexionar desde la perspectiva teológica y dejar claros algunos elementos que no solo son pensados por el escritor, sino también por muchas personas que creyendo tener una posición intelectual “novedosa”, caen en distorsiones de la reflexión teológica.

Solo diremos una cosa más antes de iniciar, analizaremos desde la teología las diversas declaraciones de Saramago, pero no la novela que las genera, en el tanto, esta podría ser materia de trabajos posteriores.

Ha dicho el literato portugués que la Biblia es un manual de crueldades, malas costumbres y lo peor de la naturaleza humana. Esto no es para nada cierto, lo que se puede decir es que la Biblia refleja la naturaleza humana en sus aspectos positivos y negativos.

¿No vemos acaso en la Biblia, la bondad de la creación de Dios (Génesis 1; Isaías 44: 24; Salmo 8: 4)?

¿No hace acaso Dios su alianza con Abraham para bendecir a todas las naciones (Génesis 12: 3)?

¿No es el Dios de la Biblia un Dios que actúa dentro de la historia (Éxodo 3)?

¿No es este el Dios que exige justicia social en pro de una sociedad igualitaria y solidaria (Jeremías 34: 8 – 19)?

Claro está, que las malas costumbres y los momentos de lo peor de la naturaleza humana que también se reflejan en la Escritura, tienen su razón, por cuanto el ser humano cae en pecado, es decir, rompe sus relaciones con Dios, los otros seres humanos y la naturaleza. Entre la vida y la muerte, la humanidad escoge la segunda. El ser humano muestra la soberbia de querer ser como Dios (Génesis 3: 5)

Ha dicho Saramago que si se lee la Biblia se pierde la fe, ¿cómo puede perderse la fe leyendo un libro que es eminentemente religioso?, un libro que tiene como objetivo el mostrar un camino de salvación, no puede hacer perder la fe.

Desde la fe de Abraham, por la cual son bendecidas todas las naciones (Génesis 28: 14)

Desde Moisés y la fe en el Dios libertador (Éxodo 14 – 17)

Desde la fe en el Mesías quien tendría la fuerza para establecer un gobierno de justicia y paz (Isaías 4: 2)

Expresa Saramago que en la Biblia no hay nada de divino, que fue escrita durante un largo periodo de tiempo bajo el signo de un Dios cruel, rencoroso, vengativo, envidioso e insoportable.

Es cuestión de ver el mensaje de los profetas: Dios ama a los seres humanos, Él alista nuevos tiempos y llama a la humanidad a recibirlos. Dios es un Dios liberador del mundo entero.

Dios es un Dios que se identifica con los oprimidos (desde Israel como constante pueblo oprimido por las potencias de su época) Dios es un Dios que se identifica con el sufrimiento y permite encontrarle sentido (Basta leer al profeta Ezequiel)

Veamos al Dios cruel, rencoroso, vengativo, envidioso e insoportable de Saramago: “¿Creen ustedes que me gusta la muerte del malvado? Dice Yavé. Lo que me agrada es que renuncie a su mal comportamiento y así viva” (Ezequiel 18: 23)

El gran escritor Lusitano dice que no se puede confiar en el Dios de la Biblia, Dios solo nos invita a confiar ya que: … “yo perdono sus culpas y olvido sus pecados” (Jeremías 31: 34).

Si bien es cierto, el mal nace en la mente de los hombres como dice Saramago, no se puede afirmar que de una mente llena de maldad, puede surgir también lo bueno: “Jesús le dijo (a Nicodemo): Te aseguro que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3: 3) (Véase también Jeremías 13: 23)

El novelista sostiene que la mente humana es creadora de una gran cantidad de absurdos y uno de ellos es Dios, en alguna medida, esta tesis es propia del pensamiento mítico en el que el ser humano se aprovecha de la divinidad, para ponerla a su servicio. Pero la Biblia y por ende, el pensamiento Judeo – Cristiano, invierte ese razonamiento: Dios insta al ser humano y éste le da respuesta, la expresión de esa respuesta es el rito.

Dice Saramago que sin la Biblia seríamos mejores personas.

¿Cómo ser mejores sin el constante llamado a la conversión del pecado y el retorno a la rectitud (1 Reyes 8: 38 – 39)?

¿Cómo ser mejores si Dios no puede transformar el corazón (Ezequiel 36: 26)?

¿Cómo ser mejores personas sin la presencia de Cristo, quien es dador de vida y sanación (Hechos 3: 16)?

Dicho esto, resulta cierto lo que expresara el Obispo Manuel Clemente, de la ciudad portuguesa de Oporto, quien le aconseja al escritor informarse de mejor manera. Lamentablemente, Saramago es un ejemplo de la falta de conocimiento de muchas personas sobre la Biblia.

Propiamente sobre el texto de Caín dijo Saramago: “Nada de esto ocurrió, está claro que son mitos inventados por el hombre, tal como Dios, una creación de los hombres. Yo me limito levantar las piedras y mostrar la realidad escondida debajo de éstas”.

Estas palabras nos permiten referir al texto del Génesis. ¿Porqué Dios no mira bien la ofrenda de Caín? Primero, porque Dios elige libremente (Éxodo 33: 19; Deuteronomio 7: 7 – 8; Romanos 9: 15), no se deja llevar por las apariencias de la tierra y prefiere a los humildes.

No es un Dios caprichoso el que rechaza a Caín, como Saramago y muchas personas podrían pensar, la diferencia es la fe, Abel tuvo fe: “Por su fe, Abel ofreció a Dios un sacrificio mejor que el que ofreció Caín, y por eso Dios lo declaró justo y le aceptó sus ofrendas. Así que, aunque Abel esta muerto, sigue hablando por medio de su fe” (Hebreos 11: 4) es decir, lo importante frente a Dios es la actitud del corazón.

El “dios” cruel de Saramago habla con Caín al observar sus sentimientos de envidia y odio: “¿Porqué te enojas y pones tan mala cara? Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara, pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. . sin embargo, tú puedes dominarlo a él” (Génesis 4: 6 – 7)

Resulta que el Dios malvado de Saramago afirma la capacidad del ser humano de escoger su camino entre el bien y el mal (Deuteronomio 30: 15 – 20; Eclesiástico 15: 11 – 20), la recomendación de Dios es rota, no por voluntad del mismo Dios, sino, por voluntad de Caín.

Él decide matar a su hermano. Dios le pregunta: ¿Dónde está tu hermano Abel? (Génesis 4: 9); el ser humano se muestra valiente para justificarse en una falsa libertad para tomar decisiones, pero busca eludirse a la hora de las consecuencias, dijo Caín: “¿Acaso es mi obligación cuidar de él (Abel)?”

La evidencia es muy clara: la violencia está en el corazón del ser humano como fruto del pecado, y las víctimas son los que agradan a Dios. Éste no es el victimario, se solidariza con la víctima.

Veamos la posición de Caín: “¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?” Todavía muchos sectores de la humanidad se preguntan sobre sus responsabilidades para con los demás y la naturaleza. Es claro que el egoísmo es responsable de las consecuencias malignas que se sufren. El Dios de la Biblia condena la imposición de intereses particulares a los de las mayorías. ¿Quiénes son los poderosos? Los que matan a sus hermanos y hermanas. Esa muerte puede ser física o simbólica.

Es interesante mirar como Caín no se arrepiente de ser un homicida, simplemente se lamenta de la separación de Dios y de la humanidad. Como consecuencia de ello, queda sin amparo (Génesis 4: 13)

Otro tema es el famoso “signo de Caín” (Génesis 4: 15) Es de hacer notar que este signo tiene como objetivo proteger a su portador, no infamarlo, el signo es un gesto de misericordia del “ogro – Dios” del literato portugués. Dios hace justicia, pero no conforme a la venganza y la violencia con la que Saramago lo caracteriza.

En suma, más que condenas al Nóbel de literatura, este tipo de razonamientos nos debe permitir abordar el análisis de los textos bíblicos con el instrumental crítico suficiente para extraer su veracidad y con ella, iluminar las circunstancias actuales.

19/05/2009 GMT 1

Un eslogan frente a la firmeza y la honestidad.

marfuerte @ 01:45

Ana Obando .

Primero que todo quiero agradecer al coordinador de este blog por la oportunidad que me permite de expresar mis puntos de vista sobre la situación de la convención interna del Partido Liberación Nacional.

Me ha nacido el escribir esta reflexión, por cuanto el pasado sábado y gracias al Internet, pude leer un artículo del ex diputado, ex secretario general del partido y ex precandidato Walter Coto Molina, titulado: “El poder de la gente frente al poder del presidente”.

Cuando comencé a leer, creí encontrarme con un análisis reposado de un experimentado político, que lo que buscaba era aclarar el panorama electoral dentro del Partido Liberación Nacional (PLN). Para mi desilusión, me encontré con un artículo publicitario de apoyo a uno de los precandidatos. Paso a expresar mis puntos de vista sobre ese texto publicitario electoral bajo la vestidura de comentario político.

En primer lugar, Araya apela para ser candidato presidencial, no al poder de la gente, sino a una plataforma constituida por tantos años como Alcalde de San José, el “poder de la gente”, no es más que un eslogan de mercadeo electoral del que están tan cansados las y los costarricenses.

Doña Laura, no está apelando al poder del Presidente Arias, de hecho, resulta muy peligrosa esa afirmación, el último candidato que quiso hacer eso se llamó Calderón Guardia, bajo el mandato de Teodoro Picado.

Doña Laura apela a la continuidad de un gobierno que se ha atrevido a tomar decisiones después del cuatrienio perdido del último gobierno del PUSC con Abel Pacheco. De hecho, lo lógico sería que el partido oficialista ofreciera esa continuidad independientemente de quien sea la candidata o candidato electo. La verdad, es poco creíble que si ganara Araya la convención, no se aprovecharía del éxito del gobierno de Arias para alcanzar la presidencia de la República.

Coto defiende un discurso publicitario. Las muletas y los padrinos de Araya se sustentan en la plataforma que durante años forjó desde la Municipalidad de San José, siendo él, el padrino de muchas personas bajo su cobijo. Esas personas ahora son las muletas del Sr. Araya. Esto, en el mejor estilo del patronazgo del imperio romano.

Coto se equivoca. La convención liberacionista no será definida entre el poder de la gente y el poder del presidente, la convención liberacionista se definirá entre un eslogan publicitario y la firmeza y honestidad de una mujer dispuesta a hacer algo que en Costa Rica no existe: fundar verdaderas políticas de Estado.

Veremos si en Liberación Nacional gana la firmeza y la honestidad o el clientelismo.

Veremos si el poder se gana con firmeza y honestidad o creyendo que el Estado completo es comparable a una municipalidad.

Por otro lado, el triunfo de este gobierno sería que su partido gane las elecciones, puesto que una de las razones de ese triunfo sería que la ciudadanía ha aprobado el mandato de Arias y por ende, el gobierno de Liberación Nacional.

El 7 de junio sabremos si las bases liberacionistas se dejaron llevar por un eslogan publicitario o por el contrario sabrán reconocer a una intachable funcionaria pública capaz de conducir a Costa Rica por los caminos del desarrollo y la honestidad.

El Sr. Coto enumera una serie de supuestas derrotas que ha sufrido el actual Presidente de la República dentro de su partido. Hay una cosa cierta, si algo ha despertado las envidias de sus adversarios por el Dr. Oscar Arias, es lo que han llamado su “buena estrella”.

Quisiera en honor a la verdad corregir respetuosamente dos puntos de vista del Sr. Coto. El primero, en el sentido que Doña Margarita quiso ser impuesta por su entonces esposo en la candidatura presidencial del PLN. Si se hace memoria, se recordará que durante un gran trecho de esa contienda, la señora Penón se separó de la imagen de su entonces marido, y cuando ella quiso sacar provecho de esa imagen, ya era demasiado tarde para sus pretensiones electorales.

El segundo punto tiene que ver con la supuesta imposición del Sr. Zumbado como Alcalde de San José. Lo cierto es que ese postulante perdió la elección por su total y absoluta falta de habilidad política y no por el deseo o voluntad del Dr. Arias. Las carencias políticas del Sr. Zumbado, salieron a relucir de nuevo en su salida del gobierno.

Ahora bien, sería ilógico que Doña Laura, habiendo sido funcionaria de este gobierno no pueda referir a su experiencia en éste. Tal cosa sería como pedirle al Sr. Araya que no explote lo que él considera su buena obra en la Municipalidad de San José.

Hay una cosa cierta: el gobierno de Arias es popular, Doña Laura fue parte de ese gobierno, Don Jhonny no, es ilógico pensar que el Sr. Araya se considere aliado del gobierno, después de los señalamientos que ha hecho en su contra.

Don Jhonny ha hecho una apuesta: se ha colocado frente a un gobierno de su propio partido, de ganar la convención: ¿cuál será su fuerza moral para tratar de sacar provecho de su popularidad?

La diferencia sustancial es la siguiente: Doña Laura por derecho propio puede abrazar las banderas de este gobierno liberacionista, Araya trataría de “injertarse” artificialmente en esas banderas. De aliado nada, de adversario todo.

Creo que lo único que concuerdo con el Sr. Walter Coto, es el hecho de que tanto Araya, como Chinchilla tienen virtudes que su comentario no contempla, y no los contempla porque su comentario defiende un eslogan publicitario.

El dilema realista para los liberacionistas en la convención es escoger entre un eslogan publicitario y la posibilidad de seguir progresando en estabilidad gracias a una postulante con verdadera experiencia de gobierno.

El 7 de junio se decidirá. Lo cierto es que esas son las alternativas y lo ideal sería que el tercer postulante en esta contienda se una a la corriente ganadora para bien de la bandera verde y blanco.

15/05/2009 GMT 1

Celibato optativo.

marfuerte @ 02:44

Ocean Castillo Loría.

Con motivo del escándalo noticioso que tiene como centro al Padre Alberto Cutié, se ha vuelto a poner en la palestra el tema del celibato sacerdotal. En principio, no puede negarse que esta condición tiene su vinculación con el ejemplo de Jesús.

Ya en ciertos grupos religiosos judíos como los esenios, se practicaba el celibato, por lo menos por parte de algunos de sus miembros. Sobre este tema el Evangelio según San Mateo expresa en palabras de Jesús: “Hay diferentes razones que impiden a los hombres casarse: unos ya nacen incapacitados para el matrimonio, a otros los incapacitan los hombres, y otros viven como incapacitados por causa del reino de los cielos.” (19: 12)

Como puede verse, en estas palabras Jesús invita a la continencia perpetua, para quienes se dedican al Reino de Dios. Tal es el caso de los sacerdotes y las religiosas. Inclusive, Jesús muestra una admiración a quienes reciben la gracia de escoger el celibato.

De lo dicho hasta aquí, se deducen dos cosas: el celibato es una invitación y asimismo, el celibato es una gracia que da Dios, no puede ser un mandato externo a la espiritualidad de la persona. Esto, por cuanto no todos y todas están llamados a la renuncia que implica la vida celibataria.

En ese capítulo 19 de San Mateo se observa como tanto el celibato como el matrimonio son condiciones que pueden vivirse en la comunidad de Jesús. Ahora, debe tenerse claro que ese celibato voluntario solo puede vivirse desde el proyecto del Reino de Dios.

Esto nos lleva a reflexionar sobre qué es el Reino de Dios. Este proyecto tiene una dimensión de denuncia que Jesús vivió plenamente y que, lo llevó a la cruz (Marcos 14: 1) esta situación impide llevar una vida familiar normal. Desde esta perspectiva, el que denuncia lo incorrecto y anuncia la esperanza, se gana enemigos y su vida corre peligro, de ahí que requiera una mayor libertad que no es dada dentro del matrimonio.

Por su parte, San Pablo, cuando se dirige a los Corintios, llama a que lo imiten a él, como él imita a Cristo (1 Corintios 11: 1). Del mismo modo, este apóstol recomienda el no casarse: “A los solteros y a las viudas, que se queden como yo; pero si no pueden guardar continencia, que se casen. Es mejor casarse que consumirse de pasión” (1 Corintios 7: 8 – 9)

En el pensamiento Paulino el celibato anticipa la vida de resucitados y al igual que en la línea del Reino de Dios, se le mira como ventaja en el servicio más eficaz a Dios y al prójimo.

En este punto también es bueno refutar determinadas afirmaciones de Cutié que podrían confundir los aspectos centrales de este tema, el Padre Alberto ha dicho, que uno de los problemas del celibato es la soledad, la realidad de la vivencia cristiana conduce a que no se viva la soledad desde la perspectiva humana. ¿Por qué?: porque el sacerdote y la religiosa debe vivir unido a Cristo y en comunión con las y los hermanos. Esto no obsta, desde nuestro punto de vista para que, si el religioso o religiosa no se siente cómodo en la condición de celibato, se accione el debido proceso para abandonar dicha condición.

Ahora bien, al igual que Jesús, Pablo propone el celibato como carisma y no como ley: “pues desearía que todos fueran como yo; sólo que cada uno recibe de Dios su carisma, unos uno y otros otro” (1 Corintios 7: 7)

Aquí también es bueno aclarar que quien vive el voto de castidad por el Reino de Dios, no vive un estado superior al matrimonial, el celibato no es un estado de perfección cosa que antes se pensaba en la teología de la Vida Consagrada.

Una situación como la del Padre Alberto Cutié ha dado pie a un razonamiento del siguiente tipo: “Puede aceptarse que se quiera imitar a Cristo en cuanto al celibato, pero se pierde de vista que Jesús fue célibe porque era Hijo de Dios”.

Este argumento no es acertado. Jesús vivió el carisma del celibato en su naturaleza humana, ya que, Jesús asume plenamente esa naturaleza. No se puede olvidar que Jesús fue igual a nosotros en todo, menos en el pecado. Teniendo claro que el celibato es un carisma, cuando Dios da el carisma, da la gracia para vivir ese carisma.

Lo ideal es que las y los aspirantes a la vida religiosa reflexionen si han sido bendecidos con el carisma. Vale la pena preguntarse: “¿Estoy aceptando libremente, alegremente y de manera definitiva la vocación”. Lo mejor es que aceptemos el llamado no con resignación, sino con gozo.

También puede presentarse una situación en la que, un religioso viva en celibato, pero en punto de su vida decida querer asumir la vida matrimonial. Ya hemos dicho que hay un procedimiento para poder dejar la condición celibataria, pero sería mejor que la iglesia no perdiera ese recurso humano, por lo que el tema del celibato debería ser optativo: que aquellos que tienen el carisma lo vivan y quienes no, que puedan vivir su fe, en el matrimonio y en servicio de la iglesia.

Dicho esto es bueno dejar clara una impresión: es lamentable que Alberto Cutié deje traslucir en sus palabras por el fracaso de su vivencia del celibato, el que haya pasado durante un largo periodo de su vida, por la experiencia de la represión y de una supuesta amenaza que se cernía sobre su cabeza: ¿no era más fácil hablar con el Obispo, exponerle sus sentimientos y tomar una decisión en un contexto menos traumático y escandaloso?

Cerramos con otros dos puntos específicos de la situación de A. Cutié: Uno, es que hay varios casos en los que ha quedado demostrado que los sacerdotes no están capacitados para las consecuencias que conlleva la continua exposición dada por los medios de comunicación. La iglesia debe preparar a sus sacerdotes, religiosas y respectivos aspirantes para este tipo de situaciones. Es decir, ellos y ellas deben prepararse en el manejo de los entornos propios de los medios de comunicación masiva.

Dos, uno de los graves problemas de la situación del Padre Alberto es que la opinión pública tiende a la generalización, con esto, se hace una inmensa injusticia a muchas y muchos que viven el carisma del celibato en plenitud.

Finalmente, la iglesia misma debe reflexionar: ¿Pueden o deben imponerse los carismas?, ¿Puede reglamentarse la espiritualidad con mandatos externos?, ¿Es el cristianismo una religión de mandatos o de vivencia interior con impacto externo?

“Siempre tendrán a los pobres entre ustedes”: ¿Qué quiso decir Jesús?

marfuerte @ 02:42

Ocean Castillo Loría.

Con mucha frecuencia las palabras de Jesús son usadas para apoyar una u otra visión de sociedad o una u otra visión moral, inclusive para apoyar uno u otro paradigma religioso.

Una de esas palabras de Jesús que han sido múltiplemente interpretadas se encuentran en el Evangelio según San Mateo capítulo 26, verso 11: “Pues a los pobres los tendrán siempre entre ustedes, pero a mí no siempre me van a tener” (El texto está tomado de: La Biblia de Estudio: Dios Habla Hoy, 1994. p. 1507) Los paralelos de este texto se encuentran en: Marcos 14: 7 y Juan 12: 8. En el caso de Lucas, no se puede dejar pasar que este relato tiene grandes semejanzas con el capítulo 7, versos 37 y 38 de ese evangelio, que refiere a la presencia de Jesús en la casa de Simón el fariseo.

Este tema de la presencia de los pobres entre la gente, remite al Deuteronomio, veamos el capítulo 15, verso 11 de este libro: “Nunca dejará de haber necesitados en la tierra, y por eso yo te mando que seas generoso con aquellos compatriotas tuyos que sufran pobreza y miseria en tu país” (La Biblia de Estudio… p. 248).

En el Deuteronomio su autor comprueba con vergüenza que hay pobres en Israel. Sobre todo, tomando en cuenta que Dios, al crear el mundo, le proveyó con los recursos para la satisfacción de las necesidades de los seres humanos. El mandato Deuteronómico a quien cree en Dios, es que se ayude a los pobres a salir de su situación. Se trata de brindar la solidaridad no como simple caridad momentánea, sino, de restablecer la dignidad humana.

En el caso de la enseñanza de Jesucristo, la superación del mandato Deuteronómico, radica en que la condición de “hermano”, ya no solo se limita a los israelitas, sino que cubre a toda la humanidad y todo necesitado es prójimo.

De ahí que, las palabras de Jesús no están manifestando que es una pérdida de tiempo el luchar por una sociedad más justa, lo que dice es que en este caso en particular, lo urgente es ayudarlo a él: “… a mí no me tendrán siempre” (Marcos 14: 7). Tal urgencia queda demostrada en San Marcos, cuando el pasaje siguiente a este que analizamos, es ni más ni menos que la última cena.

Dios nos pide en Jesús, amar al pobre, y ese amar nos hace retornar al mandato Deuterónomico: el ayudarle a salir adelante, romper con esa solidaridad las debilidades y conflictos, anunciarle el mensaje de Jesús que es el Reino de Dios, Reino que presenta un nuevo modelo económico. Ese modelo no se sustenta en la acumulación individual, su lógica no es la acumulación, es la solidaridad (Mt. 6: 19 – 21. 24) En la lógica de Jesús, no se puede poner la confianza en Dios y en las riquezas. Jesús dice que no se puede servir a dos señores: a Dios y a las riquezas (Lc. 16: 13)

El proyecto de Jesús que es el Reino de Dios se apega totalmente al sentir del mandato Deuteronómico. Los recursos de la creación de Dios son medios, medios para alcanzar el amor por medio del compartir. En Lucas 16: 9 se nos dice: “Por eso les digo: Utilicen el sucio dinero, para hacerse amigos, para que cuando les llegue a faltar, los reciban a ustedes en las moradas eternas” (Biblia Latinoamericana: Formadores, 2004. p. 1793)

¿Cuáles son esos amigos que se pueden hacer con el sucio dinero y que nos pueden recibir en las moradas eternas?: los pobres. Jesús decía que lo que se hiciera con ellos, se hacía con el mismo Cristo (Mt 25: 31 – 46)

Por lo dicho aquí se pueden ver ciertas cosas: 1) Las palabras de Jesús se sustentan en el Deuteronomio y en el contexto de estas palabras, hay un mandato para construir una sociedad solidaria.

2) Las palabras de Jesús no están manifestando que es una pérdida de tiempo el luchar por una sociedad más justa, lo que dice es que en este caso en particular (La cercanía de la pasión), lo urgente es ayudarlo a él.

3) El proyecto de Jesús que se denomina el Reino de Dios, implica un ámbito económico, que se concreta en la solidaridad con los pobres que llegan a encarnar al mismo Jesucristo.

Ahora bien, mirando el contexto en el que Jesús habla, se reflejan dos evidencias, una implícita y otra explícita: la implícita es que el mandato Deuteronómico no se estaba cumpliendo en la época de Jesús (Esto por el egoísmo) y la segunda, la explícita, es que la mujer que se acerca con el frasco de perfume, muestra la generosidad del amor que Israel no estaba mostrando con los pobres y por supuesto con Jesucristo pobre.

Esto es importante subrayarlo: ¿cómo Jesús no va a estar a favor de la liberación de los pobres si Él es el pobre por excelencia?: ya había sido incomprendido por los suyos, sería traicionado por uno de sus amigos y tiene plena conciencia de su muerte. Jesús el pobre por excelencia, el siervo sufriente.

Como puede verse, el desafío para nosotros como cristianos, no es la complacencia en la existencia de los pobres, que es la mala interpretación que por lo general se da al texto que analizamos, sino, por el contrario, ¿Cómo lograr construir una sociedad solidaria, en un tiempo como este, en que lo que pondera es la idolatría al libre mercado?

A Jesús se le encuentra en los pobres, la vida cristiana debe encontrar su dinámica en la acción a favor de éstos. Hecha esta afirmación, no se podrá negar que en América Latina nos queda mucho camino por recorrer.

06/05/2009 GMT 1

Sombras en 70 años.

marfuerte @ 01:47

Ocean Castillo Loría.

El pasado 28 de abril el Lic. Rafael Ángel Calderón Fournier inscribe su cuarta candidatura presidencial, en esta ocasión, con la meta de regresar a la Presidencia de la República en las elecciones de 2010.

No sorprende entonces que el hoy candidato de la Unidad, retome el discurso tradicional de abrazar lo que él mismo ha denominado 70 años de historia de socialcristianismo, 70 años de luchas sociales. No sorprende que el aspirante exprese que el mayor apoyo a su postulación es de la gente humilde que, según su decir, no puede abandonar.

Lamentablemente dicho discurso tiene mucho de equivocación. Queda en el aire por las palabras del candidato que las luchas sociales en Costa Rica se reducen a 70 años, cuando en realidad, podrían rastrearse desde el siglo XIX o inclusive antes.

Lamentablemente el hoy de nuevo candidato reduce la historia del socialcristianismo a la experiencia del Calderonismo como corriente política, olvida el postulante al General Jorge Volio, olvida el aporte del periódico “Justicia Social”, olvida la fuerte lucha del Partido Reformista.

Ahora bien, abraza Calderón la herencia de su padre, herencia que como la de todo político tiene luces y sombras, si se es honesto, cuando se abraza una herencia, se debe ser responsable de abrazar las cosas buenas como las malas.

Es muy fácil hacer política con las luces, pero sobre todo, en el caso del Dr. Calderón Guardia, no es sencillo ocultar las sombras, sombras reconocidas hasta por historiadores de cuño Calderonista.

No se puede ocultar la improvisación fiscal de su gobierno.

No se puede esconder que durante ese gobierno no se fomentaron nuevas actividades políticas y económicas.

No se puede cubrir que Calderón Guardia no respetó el sufragio, no garantizó la pureza de ese sufragio. Que se lea la historia, allí aparecen palabras como “brigadas de choque” y nombres gloriosos como Timoleón Morera.

Si se va a resaltar el Seguro Social, las leyes laborales y la Universidad de Costa Rica; que se hable también de la descomposición política, del desorden fiscal y la inmoralidad en la función pública.

Fue el mismo Calderón Guardia quien ensombreció sus luces al usar las reformas sociales como instrumento de búsqueda de apoyo electoral, golpeando injustamente a sus opositores.

Esto no es cuestión de fanatismo político, cuando se habla de herencias políticas se debe ser equilibrado, “no se puede tapar el sol con un dedo”. Que se analice la fortísima influencia y poder que ejerció el doctor Calderón Guardia en el cuatrienio 1944 – 1948.

Que de un modo u otro, en ese periodo el doctor seguía gobernando, que ya el doctor había decidido quedarse en el poder, que en ese tiempo había una alianza con el comunismo y que ese comunismo tiene parte en las luces y sombras del Calderonismo.

Que si se abraza una herencia, se abrace como en las elecciones de 1948, el partido político jefeado por Calderón Guardia, la fuerza pública y los comunistas perseguían a sus opositores a lo largo y ancho del país.

Si se abraza una herencia, que se ponga la cara frente a las invasiones de 1948 y 1955, ambas con apoyo del Somocismo, que se abrace la responsabilidad sobre los muertos de esas acciones, donde se perdieron vidas de costarricenses tan valiosos como Eloy Morúa Carrillo.

El 19 de setiembre de 1961, el Dr. Calderón Guardia acepta la candidatura presidencial en representación de su partido: el Republicano Nacional, él dirá: “Acepto porque me lo pide el pueblo… No puedo, no debo rechazar esta nueva cita con el destino…”.

El 28 de abril de 2009, dirá su hijo: “si la persona para levantar nuevamente el movimiento y llevarlo con posibilidades de éxito soy yo, no puedo decir que no”. En la campaña para las elecciones de 1962 Calderón Guardia habló del pasado, no es de extrañar que en esta campaña con presencia de su hijo, se vuelva a hablar del pasado. En aquella campaña de 1962 se confirmó que el pueblo de Costa Rica no quería el retorno del doctor al poder. Hoy se abre la posibilidad de que Costa Rica se vuelva a pronunciar sobre sus verdaderos conceptos acerca del Calderonismo.

En 1966, en esas llamadas “luchas por el socialcristianismo”, en esas llamadas “luchas sociales”, el Calderonismo apoyó un gobierno de acciones conservadoras, con un discurso social como careta.

Nadie puede negar que el Calderonismo es una corriente política, más sentimiento que programa, más emoción que ideas, no es por eso extraño ver como en 1974, el Partido Republicano Nacional, el partido del doctor, es capaz de apoyar una alternativa claramente de derecha.

El hoy candidato Calderón Fournier, fue parte a finales de los setentas del siglo pasado, de una alianza política llena de contradicciones, sin un conjunto de ideas, sin un conjunto de acciones claras. El hoy candidato Calderón Fournier fue parte de un gobierno que arriesgó las metas que el país tenía en el camino de buscar su desarrollo.

Tal fue el mal impacto de aquella pesadilla gubernamental, que lo que se llamó electoralmente “coalición Unidad”, llamada por el pueblo como “la Unidad”, cambió de nombre, cambió de bandera. En su primera candidatura (1982), Calderón Fournier fue incapaz de abrazar la herencia de la bandera blanco, celeste y blanco con la “U” roja.

En 1984 nace formalmente el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), en buena teoría, se suponía que bajo el liderazgo de Calderón Fournier, tomaría la bandera socialcristiana, a saber: creer en algún grado en la intervención Estatal, creer en las políticas sociales (Por cierto las luces de Calderón Guardia) y favorecer la injerencia del Estado en la dinámica económica.

La realidad desmintió la teoría.

El modelo de liberalización económica, aquel de “más mercado, menos Estado”, ya estaba vigente en Costa Rica. Las ideas del PUSC no se arraigaron en el pensamiento político nacional, sus planes no favorecían el fortalecimiento del Estado sustentado en la democracia social.

Sí, la realidad desmintió la teoría. Ese PUSC que se suponía iba a recibir la herencia de las luces del doctor, no tiene nada que ver con esas luces. El PUSC no era el partido de la reforma social sino, el grupo de los adinerados y los oligarcas.

Hoy como ayer, Calderón Fournier busca que los sectores humildes se identifiquen con él, pero la verdad es que el pensamiento de este candidato no se identifica con esos sectores humildes.

Aún así, Calderón gana la presidencia en 1990, amparado a un estilo que roza el populismo, y que le permitió reconciliarse con la emoción de ese viejo Calderonismo que tenía en su mente y corazón las luces del doctor.

En ese gobierno 1990 – 1994, la línea de acción fue de oposición al Estado social que resulta bastión para la democracia social. Calderón concreta la bandera del modelo de liberalización económica, aquel de “Más mercado, menos Estado”.

Fue en ese gobierno donde los estudiantes universitarios tuvieron que lanzarse a la calle para defender el financiamiento Estatal de los centros de educación superior, no está demás recordar que una de las principales preocupaciones del Dr. Calderón Guardia, fue la educación superior, de ahí la fundación de la Universidad de Costa Rica. La acción de su hijo iba totalmente en contrario.

Asimismo, luchó por la reducción del empleo público por medio de los programas de movilidad laboral. Las cifras de su gobierno reflejan un descenso en la inversión en educación, salud y vivienda. Durante el gobierno del hijo del reformador social de Costa Rica se dieron 80 paros y huelgas, esto de 1990 a 1993.

En este marco, no podemos dejar de mencionar, como a partir de 1995 y ya bajo el gobierno de José María Figueres Olsen, se firma el pacto conocido como “Figueres – Calderón” y que, tenía por objetivo, profundizar el modelo de liberalización económica. Los alcances de ese pacto fueron limitados, pero no por eso en mucho impopulares.

Hacia el 2002 Calderón apoya a Rodolfo Méndez dentro del PUSC, pero es derrotado por una corriente rebelde a su voluntad, ésta, liderada por el Lic. Luis Fishman y el Dr. Abel Pacheco.

Cuando muchos creían que con Pacheco se podrían revivir en el PUSC las tesis populares y reformistas socialcristianas, resultó que Abel Pacheco era muy bueno para los dichos y el manejo de las emociones.

Su gobierno resultó una verdadera incógnita, nunca se supo para qué quería el poder, renunció al ejercicio de un gobierno que tomase decisiones importantes, al final, la oportunidad de un gobierno reformista se perdió. La debilidad política de Pacheco fue evidente. El disgusto del electorado fue tal, que aunado a la poca capacidad de movilización del candidato del PUSC para las elecciones de 2006, resultó que este partido pasó del 58%, con que ganó las elecciones de 2002 en segunda ronda, a cerca de un 3. 5% en las últimas elecciones.

Hoy el PUSC apuesta por su líder indiscutible, pero el electorado costarricense ya no es el de hace 20 años, por si fuera poco, Calderón está enfrentando a la justicia y del resultado de ese juicio depende su futuro político.

Por lo pronto, dado que quiere aprovecharse de las luces de una herencia que pertenece a todo el país, que asuma las responsabilidades por las sombras de 70 años de Calderonismo.

21/02/2009 GMT 1

De la crisis a la catástrofe

marfuerte @ 01:08

Óscar Arias

Una instancia respetuosa pero vehemente a los diputados para que ratifiquen el ‘Plan escudo’
Presidente de la República

“Nuestra incapacidad para actuar, y actuar ahora mismo, convertirá la crisis en una catástrofe y asegurará una recesión más larga, una recuperación menos robusta, y un futuro más incierto”. Estas no son las palabras de un político alarmista o fatídico, sino un mensaje de absoluta urgencia pronunciado el miércoles 4 de febrero por el Presidente Barack Obama, instando al Congreso de los Estados Unidos a aprobar con celeridad el plan de ayuda a la economía que ha elaborado su Gobierno, por el monto aproximado de $800.000 millones.

A escasos días de haber asumido su cargo, Obama instó a los representantes estadounidenses a no hacer “lo perfecto, enemigo de lo esencial”, esbozando una idea que resuena con fuerza en los resquicios de nuestra propia realidad.

Uno de los vicios más persistentes de nuestra política tradicional ha sido la inacción calculadora. No hacer nada por temor a no hacer lo suficiente. No hacer nada por temor a ofender a algunos grupos simpatizantes. No hacer nada por temor a equivocarse. Posponer siempre aquello que claramente no puede esperar, en busca de una perfección que jamás ocurrirá. Y luego, repartir las culpas entre todos los que sí se decidieron a actuar en el momento preciso.

Urge actuar. Esa ha sido la estrategia de algunos políticos y representantes costarricenses a lo largo de los últimos años, y es una estrategia que hoy más nunca debe llegar a su fin. El pueblo de Costa Rica debe empezar a cobrar a sus representantes el precio de su inactividad. Aquello que no constituye más que cálculo político debe dejar de justificarse como cautela, responsabilidad o reflexión. En los días que corren, no hacer nada es mucho más que adoptar una actitud pasiva: es adoptar una actitud agresiva contra todos aquellos que nos piden soluciones en medio de la peor crisis económica internacional de los últimos ochenta años.

Debemos cumplir con una cuota superior de madurez política. El Gobierno ha presentado un plan de protección social y estímulo económico que no es perfecto, pero es necesario; no es suficiente, pero es indispensable. Es un plan que hemos elaborado con las propuestas de muchos sectores de la sociedad, sectores que, en su gran mayoría, tienen intereses contrapuestos y sugerencias difíciles de congeniar. Aprobar el “Plan escudo” no nos eximirá de enfrentar los efectos de la crisis internacional. No obstante, rechazarlo hará que esos efectos sean mucho más profundos de lo que algunos se imaginan. Sobre la marcha, al Plan se le pueden hacer las reformas que necesite. Sin embargo, antes que nada debemos echar a andar las medidas que no han sido puestas en ejecución.

Agradezco la disposición de los ministros, presidentes ejecutivos, gerentes y miembros de las juntas directivas de las instituciones públicas, particularmente de los bancos estatales, que en tan poco tiempo aprobaron la propuesta del Poder Ejecutivo de reducir en dos puntos porcentuales las tasas de interés en sus préstamos para vivienda y para las micro-, pequeñas y medianas empresas. Y agradezco también a todos los líderes políticos, sociales, empresariales y sindicales que continúan mostrando voluntad para colaborar.

Hay que entender el panorama en todas sus dimensiones. Es cierto que, sin acciones inmediatas, iremos de la crisis a la catástrofe. He hecho una instancia respetuosa pero vehemente a nuestros diputados para que ratifiquen lo antes posible las medidas que requieren aprobación legislativa. No les he pedido apoyo para mí ni para mi gobierno, sino para los miles de costarricenses que ignoran si mañana encontrarán un candado en los portones de su empresa o un aviso de desahucio en el buzón de sus hogares. Les he pedido apoyo para quienes temen pasar hambre al final de la quincena y para quienes necesitan un préstamo para mantener a flote sus negocios. Les he pedido apoyo para los habitantes de los cantones y provincias que representan, y que se beneficiarían directamente con los préstamos que se encuentran en conocimiento de la Asamblea Legislativa.

Frágil confianza. Las últimas encuestas publicadas en este periódico reflejan que el pueblo costarricense ha recuperado su confianza en el Poder Legislativo, aunque esa recuperación es todavía frágil y sujeta a variaciones. Los próximos meses serán decisivos en consolidar ese logro.

De aquí a un año, los costarricenses nos pedirán cuentas a todos sus representantes por lo que hicimos durante esta Administración, por las acciones que adoptamos y por las acciones que omitimos adoptar. Ojalá que, llegado ese día, podamos enumerar una larga lista de triunfos, aunque en ella se encuentren también algunos errores; ojalá que podamos detallar un concurrido prontuario de políticas, aunque algunas de ellas no fueran perfectas.

Lo peor que nos podría pasar, lo que sería una derrota incuestionable, es que ese día nos encuentre discutiendo aún las medidas para enfrentar una crisis internacional que nos pasó por encima.
periódico La Nación 11 febrero 2009.

Polis, Estado y religión

marfuerte @ 01:06

Mauricio Víquez | canino@racsa.co.cr

Hablar entre nosotros de laicismo o no laicismo es un poco como perder el tiempo
Presbítero

Ya estamos de sobra enterados de que Aristóteles calificó al ser humano de zoon politikón y sabemos además que afirmó eso porque se daba cuenta de que, dado que el ser humano vive en la polis y ella vive en él, la mujer y el hombre –obviando las minucias propias de una época que tenía su visión propia del rol femenino– se realizan plenamente en ella en cuanto unidad constitutiva y completa o suprema de la existencia, contexto en el que es posible la verdadera koinonía o vida en común.

Tomás de Aquino, ante la expresión aristotélica anotada, la traducía acertadamente “animal político y social” en De Regimine Principium y, así, retomaba la tradición romana de decir civis donde los griegos hablaban de ese ser integral que resulta ser el polítes, esto es, aquel individuo que se movía ampliamente en el contexto de esa causa común que era, inicialmente, la res publica o ciudad óptima (o la politía optima) que vela por el bien común.

La visión de esa ciudad óptima poco a poco asume un elemento verticalista que lo dan una serie de reflexiones que, de Maquiavelo a Hobbes, acaban acercando las ideas de bien común a Estado hasta el punto de que Barbeyrac traducirá en las obras de Pufendorf, la expresión civitas usando la palabra francesa état.

Función del gobierno. Dicho esto y a pesar de toda la nueva dimensión vertical que muestra la iuris societas y que se muestra en su desarrollo tanto en la evolución del concepto “príncipe” como en la noción de principatus, es que podemos hablar de la función del gobierno. Así, quien lleva la batuta en el contexto de ese Estado ya arriba caracterizado, debe esforzarse por procurar un status vivendi tal al grueso de los ciudadanos, que sea capaz de mostrar la suficiente armonía entre los diferentes intereses y permitir la paz con cierto orden, esto en el decir de Heller cuando explica la función estatal.

Esta visión de integralidad tan presente en la antigüedad al hablar de polis o civitas , lo mismo que la idea de que el Estado (“reunión de una multitud de hombres, que viven bajo leyes jurídicas” en la visión kantiana) está llamado a generar –en sentido agustiniano– orden para la paz y esto, como es claro, incluso hoy mismo.

De esta manera, no hay duda de que el Estado, “persona moral perpetua”, está llamado a provocar una forma de vida en todos los ciudadanos marcada por la armonía y, por supuesto, promover el bien común en cuanto implica procurar las condiciones externas e internas que hacen posible el bienestar pleno de cada persona habitante de su territorio.

Estado y religión. Es evidente, por otra parte, que esa integralidad no puede dejar de lado nada si ella misma desea no dejar de ser integral. Y en un país como el nuestro, donde el aspecto religioso juega el papel decisivo que juega, ha jugado y jugará, no hay duda de que el Estado no puede ni ignorarlo, ni orillarlo, ni atacarlo, dada la gran cantidad de materias mixtas que existen, empezando por el mismo hecho de que la confesión religiosa –en este caso, cristiana y católica– es parte notoria de las convicciones de una mayoría considerable de la población de la nación.

Hablar entre nosotros, por tanto, de laicismo o no laicismo es un poco como perder el tiempo. Estoy de acuerdo con F. Margiotta Broglio que, hablando de este tema casualmente, hace ver que la ausencia de líneas divisorias claras permiten sugerir que, sin caer en fusiones absurdas y/o extemporáneas, se trata aquí y ahora de captar que cada sociedad –la estatal y la religiosa– debe reconocer la competencia de la otra en lo que le es propio, revisar el camino histórico andado y consolidado y, a partir de allí, saltar a criterios de lo que resulta plenamente humano y, desde allí, dar las luchas que se deban dar de cara a una sociedad mejor y a una convivencia desde criterios irrenunciables para hacer crecer en nuestro mundo la temperatura ética hoy venida a niveles tan críticos. Una vía por la que, me parece, todos ganamos.

El Estado va a lo que debe y las religiones aportan la riqueza que poseen, sin desconfianzas ni actitudes marcadas por estilos como los de algunos Gobiernos o legislaciones, sobre todo europeas, que promueven insistentemente verdaderas cristianofobias en pleno siglo XXI.
periódico La Nación 11 febrero 2009.

Apuestas críticas

marfuerte @ 01:04

José Bolaños *
Los puntos a favor del “Plan Escudo” son válidos, una oposición al plan por mera politiquería podría considerarse filibusterismo. Pero no debe pasarse por alto que toda acción -en la física, en la política o hasta en el fútbol- trae una reacción, y pensar que este plan no tiene coste es ignorar esto.

Reducir horas laborales a dos trabajadores en vez de despedir uno, busca repartir el golpe solidariamente, minimizando la pérdida completa del sustento. Lo anterior no es lo mismo que atacar desempleo, pues la cantidad de dinero entrante sigue siendo escasa. La medida particular se trata de una política social que busca “democratizar” la escasez de empleo. Por su carácter social, hay que cuidar que la flexibilidad laboral del “Plan Escudo” no sirva de “escudo” a empresas que buscan evitar pagar prestaciones. Un arreglo en el que el patrón tiene la posición -por derecho o defecto- de demandar flexibilidad, más bien acentúa el despotismo laboral en lugar de ayudar. Esto se puede evitar ya sea pagando al trabajador la fracción de prestaciones equivalente a las horas perdidas, o garantizándole, en caso de despido, las prestaciones como si estuviese trabajando tiempo completo.

Salvado lo anterior, es decir, tomando como punto de partida que la medida va a ser absolutamente voluntaria, fiscalizada, y castigado el incorrecto aprovechamiento de la misma, se llega al punto en donde es necesario leer el entorno pues se convierte en una apuesta. Si la empresa logra no quebrar a pesar de la crisis -cosa que muchas, sin crisis, ya estaban casi en la quiebra-, el trabajador sufre por unos meses, pero conserva su
trabajo y luego todo vuelve a la normalidad. Si la crisis es más larga de lo que la empresa puede soportar, el trabajador perdió la oportunidad de buscar otro empleo antes de que la situación llegue a su punto más crítico, con el gran riesgo de que la empresa no pueda ni siquiera pagar prestaciones -nunca faltan- y simplemente se vaya.

Más aún, para ese momento son meses de estar ganando menos de lo que necesita por lo que sus ahorros son nulos o inexistentes, muy probablemente hasta con microcréditos de alto interés. La reducción de horas laborales debería verse, incluso condicionarse, como un estímulo a las empresas para innovar, a sabiendas de que, o se mueven o les toca; y no como un “cortis” para que continúen con sus obsoletos métodos y poca competitividad.

Son trabajadores de compañías
mediocres a los que realmente no les conviene quedarse en un barco que se va a hundir, lamentablemente son los mismos los que no tienen otra opción al ser en general mano de obra no calificada. Con respecto de esto se deja ver una muy buena medida: las becas-INA para obreros en riesgo. Es importante que esto pase a la práctica con la importancia que tiene, y no como un adorno segundón. La reeducación de estos sectores es uno de los pilares para salir de una crisis.

Otra consideración importante; una de las formas de subempleo se da cuando una persona no gana ni para sus necesidades básicas. Cuando en una crisis muchos pierden su trabajo se da una de-inflación
generalizada y los precios caen, como consecuencia los que lograron mantener su empleo se les multiplica su poder de adquisición. Estos “suertudos” realizan micro-inversiones, lo cual ayuda a multiplicar el dinero y al cabo de un tiempo cierra el ciclo de crisis. Es pensable que la disminución generalizada de jornadas laborales puede llegar a desencadenar un subempleo generalizado si no se toma cuidado en sus proporciones.

Un subempleo generalizado significaría que la mayoría de los ticos se va a encontrar por debajo de la línea de subsistencia y lo anterior no se va a dar. La apuesta en este sentido es a que la crisis va a ser corta y por ende la capacidad de endeudamiento tico -nuestra versión de plan financiero- va a ser suficiente para crear estas mini-inversiones.

En el momento en que la crisis sea más larga de lo que la capacidad de endeudamiento pueda sostener, la economía tica va a tener que esperar que todos los demás salgan de la crisis para que empiecen a venir a surfear y ver tucanes, es decir, estar en crisis varios años más que el resto del mundo. Por esto, el carácter temporal de la medida es importante, y abrir espacio a extenderla posteriormente es peligroso. En conjunto, la propuesta del gobierno es una apuesta que, tomando cuidado de detalles de forma y aplicación, tiene cierta lógica. Sin embargo, como en toda apuesta, se debe saber cuando retirarse. Al final, si solo una parte del pueblo requiere arroz y manteca gratis, el resto los puede sufragar de alguna manera, en cambio, si todos necesitan fósforos, va a haber que inventar la forma de cocinar sin fuego.

* Estudiante de Relaciones Internacionales Unión Europea.

periódico La Prensa Libre 10 febrero 2009.

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