Ocean Castillo Loría.
La Teología de la Liberación (TL) es un modelo teológico que surge en la Iglesia Católica sobre todo del tercer mundo con énfasis en América Latina. La TL Se inspira en el Concilio Vaticano II (1962 – 1965) Sépase que el Concilio tenía por objeto un diálogo entre la Iglesia Católica y el mundo, con lo que la iglesia analiza las condiciones socio – económicas de éste.
Es por ello entre otras razones que para la TL la teología como ciencia social debe responder a la pregunta: ¿Cómo podemos creer en Dios en una sociedad que aplasta a los pobres y margina su humanidad?
El Concilio Vaticano II expresa: “No dar como ayuda de caridad lo que se debe por razón de justicia… han de suprimirse las causas y no solo los efectos de los males sociales”.
A la luz del Concilio Vaticano II se llevaron a cabo una serie de reuniones del Episcopado Latinoamericano, por ejemplo, Medellín y Puebla en 1968 y 1979 respectivamente. Estos documentos dicen que el subdesarrollo del tercer mundo es fruto del desarrollo del primer mundo.
En ellos se dice que el capitalismo liberal genera formas de colonialismo que producen el atraso de los países pobres. Ese colonialismo se da en la esfera cultural, tecnológica, económica, financiera, comercial etc.
El Episcopado Latinoamericano denuncia las diferencias entre las grandes masas marginadas en el subcontinente, en relación con las cúpulas oligárquicas o aristocráticas que poseen la riqueza. Puesto que de estos documentos se alimenta y también alimenta la TL se deduce que los teólogos de esta corriente son progresistas.
La TL ha ubicado sus antecedentes en aquellos misioneros y clérigos que se opusieron a la matanza hecha por los españoles en la conquista. Por ejemplo, Fray Bartolomé de las Casas, o aquellos que inclusive, contra las mismas jerarquías eclesiásticas de su tiempo, iniciaron las luchas independentistas. Por ejemplo, los curas Hidalgo y Morelos en México.
Mas recientemente los antecedentes se ubican en la década de los sesentas del siglo pasado, con teólogos como el peruano Gustavo Gutiérrez, los brasileños y hermanos Leonardo y Clodovis Boff, el chileno Segundo Galilea, el uruguayo Juan Luis Segundo y el chileno – costarricense Pablo Richard.
Luego de su nacimiento, la TL se volvió ecuménica. Es por ello que hay teólogos protestantes que la profesan. Por ejemplo, el brasileño Rubén Alves, el argentino José Míguez Bonino, el teólogo Bautista Jorge Pixley y el costarricense Metodista Victorio Araya.
Sobre el ecumenismo dirá Leonardo Boff: “en América Latina en general hemos generado un ecumenismo sui generis que es absolutamente distinto a lo que conocemos oficialmente. No nos reunimos para discutir doctrinas y diferencias de interpretaciones de datos de la fe. Cada Iglesia respeta y acoge las otras con sus diferencias. Pero hemos inaugurado un ecumenismo en misión. Estamos todos juntos en la lucha por los derechos de los pobres, por la reforma agraria, en las pastorales sociales de la tierra, techo, salud, de la mujer marginada, de los niños y niñas de la calle; a favor de escuelas y seguridad social. Y cuando hacemos las celebraciones para simbolizar nuestras conquistas olvidamos las diferencias y ponemos la palabra de Dios en el centro”.
Por otro lado, estos teólogos dicen que la fe va acompañada por obras que conduzcan a la transformación social, en pro de reivindicar los derechos de los pobres. Para la TL esta es la única manera de ser cristianos en un mundo tan injusto.
Así las cosas, para esta teología no se trata de ayudar a los pobres de forma asistencial, es cambiar el sistema que provoca la pobreza. Para lograr ese cambio, se llama a una lucha de liberación. Esta lucha contempla métodos pacíficos y de ser necesario de acuerdo a las circunstancias, acepta el uso de la fuerza, como en algún momento lo expresó Ignacio Ellacuría acerca de la situación de El Salvador en los setentas y ochentas.
Los teólogos de la liberación, subrayan las dimensiones políticas de la fe, de donde se visualiza a la Iglesia como una institución de crítica social. de ahí que hay sectores dentro de las comunidades de fe católicas y protestantes muy críticas. Por ejemplo en Costa Rica, el Foro Emaús.
La TL ha colaborado con el avance de los sectores progresistas en América del Sur. Así lo reconoce públicamente el presidente Correa de Ecuador. Son varios los ministros del Presidente brasileño Lula que vienen de esta raíz. El triunfo de esa teología es más claro hoy, al interior de la política que en los espacios eclesiales.
Las tesis progresistas de la TL les generaron y les generan problemas a sus profesantes con la jerarquía conservadora de la Iglesia Católica. Asimismo, Los teólogos de la liberación tanto Católicos como protestantes, se encuentran entre los más preparados académicamente en sus comunidades de fe, por ello estos teólogos producen abundantes publicaciones.
Entre los sesentas y ochentas la mayoría de los sacerdotes de base aceptaron la TL y se unieron a organizaciones de izquierda para trabajar con el pueblo, propiamente con los pobres. Esto molestó a las jerarquías conservadoras, que vieron los planteamientos de la TL cercanos al marxismo.
En 1984 la Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe bajo el liderazgo de Joseph Ratzinger publica una instrucción que condena fuertemente esta teología. En ese momento, esa publicación es respondida de manera brillante por Juan Luis Segundo. También el Papa Juan Pablo II llama la atención al Episcopado Peruano sobre las tesis del Dominico Gustavo Gutiérrez. Asimismo, en este tiempo se le impone un periodo de silencio al franciscano Leonardo Boff por la publicación de su libro: “Iglesia Carisma y Poder”, donde denuncia las violaciones a los derechos humanos por parte de la iglesia Católica.
A partir de 1986, el Vaticano muestra una actitud más flexible ante esta teología, esto se ve en la Instrucción sobre libertad cristiana y liberación y la carta Orientaciones para la vida eclesial y para la tarea evangelizadora. Esta última es dirigida a los Obispos Brasileños. El Papa Juan Pablo II inclusive habló de “Nuestra teología de la liberación”. Con lo que reclamaba la paternidad Católica de esta teología.
En efecto, la teología de la liberación asume algunos conceptos del marxismo.
Para los teólogos de este modelo el marxismo no es un problema fundamental. Ya que el compromiso liberador proviene de la fe en Cristo, no del marxismo.
El marxismo se utiliza como parte de las ciencias sociales para desentrañar los mecanismos de explotación que provocan la pobreza. Es decir, el marxismo es un instrumento de análisis.
Lo que cree la TL es que el Dios que nos revela Jesús de Nazaret mira en esta situación de maldad e injusticia una negación de su Reino, con lo que se perjudica la relación entre Dios y ser humano.
Es por esta cultura de la muerte que se explota al ser humano y no se le permite una vida digna, es por esa situación que hay clases pudientes y clases miserables que se oponen entre sí. Y por tal razón, unas explotan a las otras: “El punto de partida de la teología de la liberación es la dedicación a los pobres, la no persona. Sus ideas vienen de la víctima”. Dice el teólogo Gustavo Gutiérrez, Este mismo teólogo expresa: “Nos ponemos de parte de los pobres, no porque sean buenos, sino porque son pobres”.
El teólogo de la liberación Hispano – Salvadoreño Jon Sobrino dice: “Los pobres constituyen la auténtica fuente teológica para comprender la verdad y la práctica cristianas”.
Pero la TL no acepta los elementos filosóficos del marxismo que por ejemplo atacan el dogma Católico, tal es el caso de el materialismo dialéctico que se opone al supuesto idealismo en el que se basa la religión. En términos de síntesis estricta se puede asumir el planteamiento de los hermanos Boff, quienes resumen la TL como una fórmula: Fe + opresión = Teología de la Liberación.
Para muchos sectores tanto dentro como fuera de la Iglesia Católica o Protestante se ha dicho que la TL es una teología acabada, sin futuro, pero La TL no es un modelo teológico acabado en el tanto los sectores cristianos progresistas han elaborado propuestas políticas con sus postulados en América Latina.. Un ejemplo de ello es la candidatura y triunfo de Fernando Lugo en Paraguay. Algunos grupos de izquierda han recibido ayuda de teólogos afines a la TL. Es el caso de Leonardo Boff con el PT brasileño y Frei Betto con el Partido Comunista Cubano.
Cuando se le pregunta a Gustavo Gutiérrez si la TL ha muerto, él responde: "por supuesto que no, la presencia de una teología no se mide por sus repercusiones en los medios, sino por su capacidad de inspirar comportamientos cristianos, fieles a las exigencias actuales del Evangelio. Se trata de algo cotidiano y, muchas veces, callado. Además, una menor presencia pública de las discusiones sobre la teología de la liberación nos ha permitido trabajar con profundidad en estos años".
Ahora, si bien es cierto que como ya hemos dicho, desde 1986 la posición de Roma se ha flexibilizado, eso no significa que la jerarquía de manera monolítica haya aceptado esto, el recientemente desaparecido Obispo Alfonso López Trujillo se dedicó a combatir a los teólogos de la Liberación. Él fue el primero en acusar a Leonardo Boff, combatió a Gustavo Gutierrez y su última acción fue promover la censura del teólogo Jon Sobrino. Antes de éste, fue censurado el teólogo de la liberación español Juan José Tamayo.
En este sentido, podemos notar con cuánta sabiduría habla el teólogo Enrique Miret Magdalena, con la perspectiva que da tener más de 90 años: «Ya es hora de que la Santa Sede deje a un lado los castigos y la censura, por la sencilla razón de que puede equivocarse y pedir perdón siglos más tarde no alivia el daño». Sin ir más lejos el Dominico italiano Savonarola murió en la hoguera por orden del Papa Alejandro VI y ahora resulta que se está cursando su beatificación ».
La TL plantea como forma de organización eclesial las Comunidades Eclesiales de Base (CEBS). Que son grupos de 15 a 20 personas entre religiosos (as) y laicos que se reúnen para meditar la Palabra de Dios, orar y hacer obra social entre los pobres. La mayor parte de CEBS se ubican en la línea de la TL. Las CEBS se ubican en los lugares pobres, entran en contacto con sus habitantes y predican y practican el mensaje de Jesús.
En la TL no hay división entre la Iglesia y el mundo. La TL no ve el Reino de Dios como el cielo cuando nos morimos sino como una construcción que se inicia en este mundo y que tiene por objeto el logro de la justicia y solidaridad. Como se puede ver, esta forma de actuar se diferencia mucho de la pastoral de masas del Catolicismo tradicional o de la teología de la prosperidad.
Tal es la confianza que se tiene dentro de la TL por esta forma de organización eclesial que “En vez de una Iglesia ‘con’ CEBs, debe ser una Iglesia ‘de’ CEBs”, así lo demandan los últimos documentos de la Teología de la Liberación.
Esta es altamente crítica del cristianismo que desconoce la situación de opresión que se vive. El gran teólogo Juan Luis Segundo dijo: “No olviden que vivimos en una de las tierras más cristianas y que a la vez, es una de las más inhumanas”.
Esta teología, ha generado modelos teológicos afines fuera de Latinoamérica, por ejemplo, la teología negra de la liberación, hasta se ha hablado de una teología judía de la liberación.
La base de análisis de la Biblia que usa este modelo teológico es la “opción preferencial por los pobres”. De ahí que se estudie el libro del Éxodo. Los oprimidos son liberados en este texto. En esos marcos de opresión se comienzan a estudiar a los profetas. Respecto al Nuevo Testamento interesa mucho la práctica y prédica de Jesús respecto al Reino de Dios, con lo que se observa la práctica de Jesús a favor de los pobres y los oprimidos.
Se estudia a Jesús desde su contexto histórico, el centro de su mensaje que es el Reino de Dios, que implica liberación espiritual y material dentro de la historia y más allá de ella. Se ve la muerte de Jesús como consecuencia de su mensaje de denuncia contra los explotadores de su tiempo.
El mensaje de Jesús se practica al comprometerse con la renovación de la sociedad a favor de los pobres y oprimidos. Es la aplicación del mensaje de Jesús. De esa aplicación surge la teología. Osea, para la TL primero es la práctica, luego la teoría.
Por lo antes dicho, puede afirmarse que la teología de la liberación se ha transformado en un componente constitutivo de la teología cristiana sin más y del patrimonio cultural contemporáneo.
La TL no se ha quedado en el pasado, como todo modelo teológico serio evoluciona con el tiempo por lo que actualmente busca ámbitos de liberación como la defensa de las mujeres, los indígenas, el medio ambiente etc. Respecto a este último punto nos dice Leonardo Boff: “La ecología no trata sólo de las cuestiones vinculadas al medio ambiente, a lo verde o a las especies en extinción, sino que representa una nueva manera de organizar las relaciones de los seres humanos entre sí, con la naturaleza y con su sentido en este Universo”.
Al respecto continúa el brasileño: “Hemos descubierto que no sólo los pobres deben ser liberados, sino también la tierra debe ser liberada del cautiverio de un tipo de desarrollo que le niega la dignidad, dilapida sus recursos y rompe el equilibrio que se construyó en millones de años de trabajo cósmico. El grito de los pobres se articula con el grito de la tierra, ampliándose así la teología de la liberación verdaderamente integral y universal, que concierne a todos y al planeta entero… la experiencia ecológica permite un nuevo rescate sagrado de la creación, una nueva imagen de Dios, una comprensión ampliada y cósmica del misterio cristiano y una nueva espiritualidad”.
Es aquí donde podemos ubicar una nueva síntesis de la TL y de nuevo citamos a Boff: “Solidaridad hoy es sinónimo de lucha contra la exclusión social”, como puede verse en esto, hay plena coincidencia con la Doctrina Social de la Iglesia Católica.
A pesar de estas coincidencias para el Papa Benedicto XVI la TL ha convertido a la iglesia en una agencia humanitaria, alejándola de la más clásica concepción eclesiástica, por lo que según el Papa, la comunidad de fe se debilita.
Cerramos este artículo con un punteo de algunas las críticas que se le hacen a la TL de modo que quede conciencia del debate que sobre ella aun permanece:
o Por hacer énfasis en el pecado social se olvida el pecado individual.
o El teólogo debe estar en consonancia con la jerarquía eclesiástica por lo que su creatividad debe estar sujeta a los mandatos de la iglesia.
o Esta visión teológica descuida la liturgia.
o La salvación que Jesús ofrece no es de orden social o terreno sino del alma.
o No quedaa suficientemente de manifiesto lo original de la praxis creyente en toda su amplitud. Los aspectos políticos y sociales desdibujaban los religiosos y culturales.
o no presta atención a la praxis real de las comunidades cristianas y los pueblos latinoamericanos, sino sólo a la de algunos grupos concientizados; lo que lleva a importantes errores de discernimiento sobre los procesos globales de liberación.
o La Teología se confunde con el marxismo.