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RESONOCO

Categoría: autoconocimiento

14/05/2008 GMT 1

PROBLEMAS DE PAREJA

marfuerte @ 03:20

Juan Luis Mendoza
Ocurre esto: que las áreas que actualmente producen satisfacción se reducen porque van perdiendo interés, y, con frecuencia sólo queda una, la del “hacer el amor”, erizada de dificultades cuando la pareja anda enojada, lo que puede suceder con más o menos frecuencia.

Mala comunicación, la que se limita a veces al trato sobre el dinero o a reprocharse mutuamente cosas del pasado que ya no pueden cambiar. Ocurre también que la pareja, cada quien por su lado, espera que el uno (a) adivine lo que le pasa al otro (a) sin que ninguno de los dos abra la boca.

No cabe una buena relación en una pareja en la que no se dé una suficiente independencia personal. (Se ha escrito que la persona es “una libertad en el mundo para el amor”). Más allá de la pareja están los demás con los que también hay que convivir y relacionarse. Y, como lo observa Bernabé Tierno Jiménez, “en el momento que dependemos de nuestra pareja de forma exclusiva para salir, para hablar o simplemente para estar con alguien, creamos una situación bastante insostenible a largo plazo”.

Fíjese y verá que en la pareja se da la tendencia a culpar al otro (a) de los propios males y de ese modo intentar controlar su conducta, manipulándolo (a). Y en vez de premiar lo que él o ella hace bien, se reprocha el mal por pequeño que sea.

En un próximo escrito, Dios mediante, me referiré a posibles soluciones a los problemas inmediatamente indicados.

Diario Extra 26 abril 2008.

Columna Prisma

marfuerte @ 03:19

TODO OCURRE POR ALGO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Destino, casualidad, la mano divina, o... no se que; pero lo cierto del caso es que en la vida todo lo que ocurre tiene una razón de ser, nada es casualidad sino más bien es lo que nos tocaba y punto. Que lo podemos mejorar, talvez sí, pero también si no le damos el debido tratamiento y la atención adecuada podríamos terminar arruinando algo que pudo ser bonito. No espere que nadie le arregle sus problemas, tampoco espere que se le solucionen solos, porque es usted y nadie más que usted quien tiene la responsabilidad de quedarse sentado viendo triunfar a los demás, o ponerse las pilas para lograr grandes metas.

Algunas veces, las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que eso pasa porque debe de ser así, para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar. No sabemos quiénes son estas personas, pero cuando fijas los ojos en ellas, sabemos y comprendemos que afectarán nuestra vida de una manera profunda.

Algunas veces nos pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realidad debemos entender que si no superamos estas cosas nunca habríamos desarrollado nuestro potencial, la fuerza, o el poder de nuestro corazón. Entendamos que todo pasa por una razón en la vida. Nada sucede por casualidad o por suerte... Enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de puras tonterías, todo ocurre para probar los límites de nuestra alma. Sin estas pequeñas pruebas la vida sería como una carretera recién pavimentada, suave y lisa. Una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana, cómoda y segura, pero empañada y sin razón de ser ¿Aburrido verdad?
La gente que conocemos afecta nuestra vida; las caídas y los triunfos que experimentamos crean la persona que somos. Inclusive se puede aprender de las malas experiencias, Es más, quizás sean las más significativas en nuestras vidas. Si alguien nos hiere, nos traiciona o rompe nuestro corazón, dele las gracias porque le está enseñando la importancia de perdonar, de dar confianza y de tener más cuidado de a quien le abrimos el corazón.

Si alguien lo ama, ámalo también no porque él o ella lo ame, sino porque le han enseñado a amar y a abrir su corazón y sus ojos a las cosas pequeñas de la vida. De usted depende que cada día cuente, por eso aprecie cada momento, además de aprender de todo lo que puedas, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender en este momento.

Entable una conversación con gente con quien no hayas dialogado nunca, escúchelos y preste atención. Permítase enamorarse, libérese y ponga su vista en un lugar bien alto, mantenga su cabeza en alto porque usted y yo tenemos todo el derecho de hacerlo. Repítase a usted mismo que eres un individuo magnífico y créelo; si no crees en usted mismo nadie más lo hará tampoco. Crea su propia vida, encuéntrala y luego vívela... No olvides que Dios tiene un plan maravilloso para cada uno de nosotros, y debemos aprender a descubrirlo. Recuerde siempre que la vida será tan linda como nosotros queramos hacerle, nunca tendrás un edificio si no decides empezar... inicie hoy mismo y verás que pronto... muy pronto todo mejorará.

Diario Extra 26 abril 2008

08/05/2008 GMT 1

AMOR DE PAREJA

marfuerte @ 01:11

Juan Luis Mendoza.
Una cosa es la amistad (valor del que tratamos en un escrito anterior) y otra el amor de pareja que normalmente son de distinto sexo (hay también “parejas” de homosexuales), y que, no sólo entre quienes conforman la pareja sino entre otras personas, sin importar el sexo, “pues, como observa Bernabé Tierno Jiménez, las amistades no dependen del sexo de las personas”.

Hay que decirlo. Hasta no hace mucho, la pareja constituía la base de la familia, base, a su vez, de las instituciones sociales. Las cosas van cambiando, mal que les pese a muchos, y entre ellas el significado mismo de la familia, pasando a tener la pareja en sí su propio sentido y valor, incluso al margen de la condición sexuada, como es el caso de los homosexuales.

No obstante, sigue en pie que la base de la familia es la pareja (hombre y mujer), y la familia, base de la sociedad.

Ahora bien, cualquiera sea el tipo de pareja, la vida en común de los que la integran discurre más o menos así: los primeros tiempos, como si se anduviese un camino de rosas, toda una delicia en el dar y recibir, las rosas del amor recién estrenado en los corazones que palpitan al unísono y fuertemente. Después… como que aquello ya no funciona, y surgen los problemas. ¿A qué puede deberse?
Por lo que sea -cansancio, comodidad, rutina- la pareja deja de hacer aquello que poco antes le producía gusto y satisfacción. Puede ser también que los “gustos” hayan cambiado y con ello el sentirse satisfecho. ¿Y qué tal si usted se esfuerza en hacer algo “agradable”, pero que ya no tiene ese efecto en el otro o la otra?
En un próximo escrito sigo con el tema, Dios mediante.
Diario Extra 19 abril 2008.

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:09

LOS ADOLESCENTES
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Generalmente escuchamos a los padres de familia preocupados porque tienen un hijo que se acerca a la adolescencia. Afirman que es la época más difícil en la vida de cualquier persona, sin embargo, particularmente creo que esa es una edad igual que cualquier otra, durante la cual el joven empieza a experimentar situaciones propias de la juventud que lo marcarán para el resto de su vida. Lo que debemos tener claro es que los muchachos piensan que “la luna es de queso” y si los padres no los orientamos adecuadamente podrían cometer errores que los golpearían innecesariamente.

El adolescente adquiere gran estabilidad y carácter si tiene siempre presentes determinadas metas. Éstas las necesita a corto y a largo plazo. Las reglas y los límites siguen siendo importantes, pero ahora requiere controles internos porque los padres no podemos estar siempre presentes. Ya no son aquellos niñitos que llevábamos de la mano al supermercado, o los que nos acompañaban a todos los lugares que nosotros visitábamos... a partir de ahora los jóvenes se lanzan en busca de su propio destino, y a los papás no nos queda más que orientarlos para que no se tropiecen y logren encontrar la mejor ruta para que se forjen un futuro esperanzador.

El adolescente necesita valerse de la experiencia pasada. De los trece años en adelante, se da en los hijos la edad de la inspiración. Durante la época de la adolescencia el joven se inspira en grandes ideas de una u otra índole. Necesita héroes o heroínas. Si no los tiene, los buscará, y si no lo inspiran los buenos, ¡cuidado! porque lo podrían inspirar los malos, ahí es donde deben aparecer el papá y la mamá como los ángeles de la guarda, para evitar que caigan en desgracia.

Es cierto que cuando el niño llega a ser adolescente ya sabe exactamente qué es lo que creen sus padres; pero no siempre comprende las razones en que se basan tales creencias, y por eso es importante tomarse el tiempo de comunicar a sus hijos por qué cree usted lo que cree. Con paciencia y mucho amor podemos moldear a nuestros hijos para que lleguen a las metas propuestas y se conviertan en personas de bien.

Las normas y las creencias se refuerzan mediante la conversación, los jóvenes necesitan oír y discutir con sus padres, lo mismo que con sus compañeros acerca de los aspectos importantes de la vida, pero dialoguen sin tratar de imponerles su forma de ser y pensar porque su hijo es una persona diferente a usted y si trata de imponerle cosas lo que logrará es distanciarlo.

En particular, las discusiones informales pueden tener una influencia profunda en la manera de pensar de un joven. Por sobre todo, durante la etapa de la adolescencia el joven necesita sentir el amor, la confianza y el apoyo de sus padres. Cuando siente que es aceptado y amado, el adolescente estará abierto a todo cambio benéfico, pero dele libertad y establezca límites razonables.

A partir de hoy analice fríamente cuál es su actitud frente a sus hijos adolescentes, y entienda que esta es una época en que puedes forjar grandes ideales en ellos, no hay por que preocuparse... la adolescencia es una linda etapa en la vida de las personas, ayudemos a nuestros muchachos a tomar las mejores decisiones, utilicemos el amor y el cariño para convencerlos de que acepten nuestros consejos.
Diario Extra 19 abril 2008.

30/04/2008 GMT 1

LA AMISTAD (2)

marfuerte @ 00:39

Juan Luis Mendoza
¿Un amigo es un adivino? No. Por muy estrecha y grande que sea su amistad no piense que su amigo va a saber qué es lo que le pasa a usted por dentro; ni siquiera aunque le vea triste. Necesita que usted se le abra, le cuente sus males, comparta con él sus situaciones. Amistad es comunicación confiada y clara.

No hay que sorprenderse de que entre los amigos se den malentendidos. Somos humanos y es fácil enredar las cosas: que me dijeron, que no me dijeron, que me parece, que no me parece…. Y no sólo entre adolescentes. De ahí la necesidad de un lenguaje directo y franco; el aclarar los “dimes y diretes”, el no hacernos eco de cualquier comentario, brindarse la debida confianza.

Aunque nuestra vida no sea de tanto roce, lo cierto es que todos nos movemos en mundos en los que tenemos la oportunidad de gozar de algunas amistades. Ahora bien, hay amigos y amigos. ¿Cómo confiar en él plenamente? Se impone previamente el elegirlo, de acuerdo no tanto a sus atributos físicos sino espirituales, aquellos que nos pueden beneficiar mucho en el trato mutuo.

En este sentido, conviene sobremanera el amistar con personas que nos ayuden a reconocer nuestras deficiencias y a superarlas; personas optimistas, esperanzadoras, llenas de positivismo e ilusión.

Atención a esto: Se necesita a las personas porque se las quiere, pero no al revés. En consecuencia: No convertir la amistad en una relación de dependencia. Lo dicho más arriba: Nadie es propiedad de nadie. Cada quien lleva adelante su vida por aparte; y, al reunirnos en la amistad, nos enriquecemos, pero sin cerrarnos el uno sobre el otro egoísticamente, sino abiertos cada cual por su lado, dispuestos a enriquecer a los demás, sin fin.
Diario Extra 12 abril 2008.

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:37

EL VALOR DE LA GENEROSIDAD
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Razón de sobra tenían nuestros antepasados al decir que la generosidad y el desprendimiento son un buen negocio, y es que “hacer el bien sin mirar a quien” es un punto clave para tener éxito en la vida, no hay que dar esperando una recompensa, pero Dios todo lo ve y seguramente en el momento que más lo necesitemos nos tenderá su maravillosa mano para sacarnos de esos apuros que se presentan en el momento menos esperado de nuestras vidas.

Sin duda alguna el valor del desprendimiento nos enseñará a poner el corazón en las personas, y no en las cosas materiales, porque la generosidad bien entendida consiste en saber utilizar correctamente nuestros bienes y recursos evitando apegarse a ellos y, si es necesario, ponerlos al servicio de los demás.

El desprendimiento como valor se origina al reconocer que todos tenemos necesidades y en algunos casos encontramos personas con carencias. En cualquier situación debemos superar nuestro egoísmo e indiferencia para colaborar en el bienestar de los demás, no importa si es mucho o poco lo que hacemos y aportamos, lo significativo es tener la conciencia de ofrecer algo, de aportar. En la generosidad que requiere el desprendimiento no cabe ofrecer algo que nos sobra, debemos colaborar pero con cosas útiles en lugar de regalar “las cochinadas que nadie ocupa”.

Porque el verdadero valor del desprendimiento tiene que ver con varios aspectos, entre ellos: la importancia que le damos a las cosas, el uso que hacemos de ellas y la intención que tenemos para ponerlas al servicio de los demás. En ocasiones vivimos y trabajamos sin descanso para poseer aquello que tanto nos ilusiona (carros, joyas, ropa, aparatos, viajes, etc.) y nuestra vida se mueve a ese ritmo, sin embargo, si no tenemos cuidado llegará el momento en que a pesar de la satisfacción que nos produce llenarnos de cosas, estaremos vacíos internamente.

A veces en broma, pero la mayoría en serio, hemos escuchado decir de alguien: “quiere más a su carro que a (...)”, “ni se le ocurra tocar sus (...) porque tendrás problemas”, “ni se lo pidas, jamás presta lo que tiene”, “ todo su dinero lo ocupa para (...)”, etc., y todas ellas reflejan a una persona con apego inmoderado por lo que tienen. Debemos recordar que en el orden de los afectos, las personas y su bienestar ocupan el primer lugar antes que nuestra persona misma o las cosas materiales.

Tengan muchísimo cuidado porque existen personas que ponen todo su corazón en las cosas materiales, y cuando caen en desgracia “todo el mundo les da la espalda” porque ellos se encargaron de matar la amistad.

Los egoístas consideran que las cosas materiales están por encima de las personas, por eso les parece absurdo compartir lo que tienen, a ellos jamás se les ocurre que el desprendimiento supone un esfuerzo para superar ese sentimiento de posesión y exclusividad de lo que poseen para ofrecerlo gustosamente a los demás.

A partir de hoy hagamos un esfuerzo para entregar lo que los demás necesitan... no debemos confundir el desprendimiento con el hecho de deshacernos de todo aquello que no utilizamos, que es inservible o se ha convertido en un estorbo, esta actitud manifiesta poco respeto por la persona que lo recibe, independientemente de su condición y situación actual. Intente mejorar porque el valor del desprendimiento ayudará a nuestra sociedad a convertirnos en personas más bondadosas y generosas, brindará un mejor ambiente en nuestras relaciones con amigos y familiares y nos convertirá en personas que tienen el corazón puesto en el lugar correcto.
Diario Extra 12 abril 2008.

15/04/2008 GMT 1

LA AMISTAD

marfuerte @ 23:45

Juan Luis Mendoza
De la amistad se ha hecho mucha poesía, se han escrito muchos pensamientos bellos, se han dicho muchas lindezas. Y no es para menos pues, entendida como Dios manda, la amistad entre dos o más constituye una de las vivencias más espirituales, altas y nobles. Yo me voy a limitar aquí a formular ciertas apreciaciones de carácter práctico que contribuyan a establecer una mejor relación entre los amigos.

La amistad se da entre dos personas o más dentro de una abierta y permanente reciprocidad de dar y recibir, de confianza, aceptación y respeto, lo que contribuye a enriquecerse mutuamente sin límites y a hacer partícipes de esas riquezas a otros más.

Eso sí, el buen amigo da sin esperar recibir; su recompensa, más que suficiente, está en ver al amigo feliz.

En la amistad, como en cualquier otra actividad humana, la base de toda sana y buena relación es la libertad; sin la libertad, no hay ni personas. De ahí que los amigos han de proceder según les parezca mejor, sin depender de los deseos y expectativas de nadie. Cada quien tiene derecho a hacer su vida…
La amistad es una relación abierta siempre a recibir en su seno a otros amigos; en ella nadie es propiedad de nadie; cada cual lo es de sí, y es dueño de compartir su amistad con los que crea conveniente. En consecuencia, no es cierto eso de que “mis amigos no pueden tener más amigos”. La expresión no denota amistad sino egoísmo. ¡Ojo!
Sigo otro día con el tema, Dios mediante.
Diario Extra 5 abril 2008.

02/04/2008 GMT 1

LA COMUNICACION (2)

marfuerte @ 00:20

Juan Luis Mendoza
Ya se sabe, la comunicación es entre dos o más: el que emite y el que recibe en una sucesiva y mutua emisión y recepción mediante un canal y su lenguaje. Es la definición clásica de la comunicación que, claro, entraña otros elementos que tienen que ver con la experiencia de los encuentros entre personas en circunstancias muy diversas.

Por ejemplo, durante la comida con motivo de una celebración familiar. Allí usted puede toparse con toda clase de personas en un ambiente informal, de fiesta, de coloquios amigables, casi siempre superficiales, pero que pueden ser la base para otras conversaciones de más interés y hondura.

Obviamente, que no todos los interlocutores han de ser simpáticos, comedidos y acertados. Y hasta puede darse el caso de que alguien nos resulte medio estúpido en la forma de expresarse. Nos hemos de cuidar mucho de menospreciarlo y, por el contrario, hemos de ejercer con él lo que Nelly llama “habilidades de elogio” o “asertividad de elogios” que nos lleva a ver en el otro los infaltables aspectos positivos y manifestarlos abiertamente en el momento oportuno con gran sinceridad.

Un detalle importante: Al iniciar una conversación con el otro o los otros, aprendemos su nombre (si lo desconocíamos hasta ese momento) y usarlo con precisión. Como observa Bernabé Tierno Jiménez, “si utilizamos el nombre del otro correctamente, nuestro interlocutor se sentirá esencial en la conversación o, al menos, alabará nuestra buena memoria”.

En el trato con los demás hay que ser sinceros; pero no para echar en cara lo desacertado de la presentación y proceder sino para elogiar en lo que se crea oportuno al otro y, en todo caso, para exponer con naturalidad y sencillez nuestros puntos de vista.

Sigo otro día con el tema, Dios mediante.
Diario Extra 15 marzo 2008

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:19

¿QUÉ ES UN TRINFADOR?
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Un triunfador es lo que a cada persona se le ocurra que puede ser... sin embargo, el diccionario de la Real Academia Española indica que “...Es aquel que tiene éxito...” Pero tengamos mucho cuidado porque a veces los triunfadores no son aquellos a los que todo el mundo aplaude y reconoce. No son los que construyeron grandes obras, dejaron constancia de su liderazgo o viajaron en primera clase. A veces los triunfadores no son los administradores geniales, ni los visionarios del futuro, o los grandes emprendedores. Por ello, talvez no los reconoceríamos en medio de tanto pensador, filósofo o tecnólogo que, supuestamente, conducen a este mundo por la senda del progreso.

A veces el triunfador no es el negociador internacional, o el hacedor de empresas de clase mundial o el deslumbrante estadista que asiste a reuniones cumbre. No es el que se afana por exportar mucho, sino el que todavía se importa a sí mismo. Porque el triunfador puede ser también el que calladamente lucha por la justicia, aunque no sea un gran orador o un brillante diplomático. El triunfador puede ser igualmente el que venció la ambición desmedida y no fue seducido por la vanidad o el poder.

También es triunfador el que no viajó mucho al extranjero, pero hizo travesías hacia el interior de sí mismo para dimensionar las posibilidades de su corazón. Es el que quizás nunca alzó soberbio su mano en el podium de los vencedores, pero triunfó calladamente en su familia y con sus amigos y con su alma.

Es, quizá, el que nunca apareció en las páginas de los periódicos, pero sí en el diario de Dios; el que no recibió reconocimientos, pero siempre obtuvo el de los suyos; el que nunca escribió libros, pero sí cartas de amor a sus hijos, y el que pensó en redimir a su país a través de la asfixiante aventura de su trabajo común y rutinario y aquel que prefirió la sombra, porque, finalmente, es tan importante como la luz.

Tengamos cuidado para no confundirnos, porque a veces el triunfador no es el que tiene una esplendorosa oficina, una secretaria ejecutiva, o posee tres maestrías, sino el que le da sentido a su vida, hace planes con su familia, tiene tiempo para sus hijos y encuentra fascinante disfrutar la danza de la vida.

A veces el triunfador no es el pasa a la historia, sino el que hace posible la historia; el que encuentra gratificante convencer y no sólo vencer y el que de una manera apacible y decidida lucha por hacer de este mundo un mejor lugar para vivir. Es el que sabe que aunque sólo vivirá una vez, si lo hace con maestría, con una vez le bastará.

A veces el triunfador puede ser la Madre Teresa de Calcuta, Francisco de
Asís o Nelson Mandela, o tal vez la enfermera callada, el obrero sencillo y el campesino olvidado, porque como personas triunfaron sobre la apatía o el desencanto y con su esfuerzo cotidiano establecieron la diferencia, ¿entendieron por qué triunfo es lo que a cada uno se le ocurre? Pero al final todo se reduce a estar bien con Dios y con nuestros semejantes... ojalá usted sea uno de esos triunfadores humildes, de esos que pasan haciendo el bien sin importar a quien.

Diario Extra 15 marzo 2008

28/03/2008 GMT 1

LA COMUNICACION

marfuerte @ 01:52

Juan Luis Mendoza
Las habilidades para comunicarse como Dios manda pueden ser congénitas o aprendidas; con frecuencia son una mezcla.

En efecto, hay quienes con la mayor naturalidad del mundo se comunican con los demás en un trato y conversación sumamente fluidos que dejan en los interlocutores una sensación de seguridad, complacencia y bienestar. Da gusto alternar con esas personas dotadas de un encanto especial.

Aunque el ser humano es naturalmente sociable, hecho para intercomunicarse con los demás, debido a su actual situación de “desarmonía” (léase pecado), necesita aprender a comunicarse primero consigo mismo para después hacerlo con los otros, con Dios, con lo creado y cuanto lleve entre manos. Necesita adquirir lo que se conoce como “habilidades sociales” y que podríamos definir como aquellas conductas aprendidas que ponemos en juego en situaciones interpersonales para obtener o mantener un ambiente determinado.

Expliquemos un poco esta definición. Puede ser, como lo apuntábamos más arriba, que hayamos nacido con ciertas habilidades para comunicarnos bien, en todo caso siempre podremos desarrollar más esas habilidades, adquirir otras mediante el aprendizaje y hasta “desaprender” algunas que obstaculizan la buena comunicación.

Esas habilidades sociales o de comunicación interesan para lograr un fin determinado, la interrelación, un clima propicio en el trato con los demás que nos haga sentir satisfechos y enriquecidos recíprocamente con los bienes materiales y espirituales.

Completo el tema en un próximo escrito, Dios mediante.
Diario Extra 8 marzo 2008

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