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RESONOCO

Categoría: autoconocimiento

28/03/2008 GMT 1

LA COMUNICACION

marfuerte @ 01:52

Juan Luis Mendoza
Las habilidades para comunicarse como Dios manda pueden ser congénitas o aprendidas; con frecuencia son una mezcla.

En efecto, hay quienes con la mayor naturalidad del mundo se comunican con los demás en un trato y conversación sumamente fluidos que dejan en los interlocutores una sensación de seguridad, complacencia y bienestar. Da gusto alternar con esas personas dotadas de un encanto especial.

Aunque el ser humano es naturalmente sociable, hecho para intercomunicarse con los demás, debido a su actual situación de “desarmonía” (léase pecado), necesita aprender a comunicarse primero consigo mismo para después hacerlo con los otros, con Dios, con lo creado y cuanto lleve entre manos. Necesita adquirir lo que se conoce como “habilidades sociales” y que podríamos definir como aquellas conductas aprendidas que ponemos en juego en situaciones interpersonales para obtener o mantener un ambiente determinado.

Expliquemos un poco esta definición. Puede ser, como lo apuntábamos más arriba, que hayamos nacido con ciertas habilidades para comunicarnos bien, en todo caso siempre podremos desarrollar más esas habilidades, adquirir otras mediante el aprendizaje y hasta “desaprender” algunas que obstaculizan la buena comunicación.

Esas habilidades sociales o de comunicación interesan para lograr un fin determinado, la interrelación, un clima propicio en el trato con los demás que nos haga sentir satisfechos y enriquecidos recíprocamente con los bienes materiales y espirituales.

Completo el tema en un próximo escrito, Dios mediante.
Diario Extra 8 marzo 2008

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:50

LA RUTINA EN EL AMOR ENFERMA
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

No hay duda que la mayoría de las enfermedades del amor derivan de la rutina, y es que no existe nada más aburrido que hacer los mismo todos los días... por más lindo que sea, repetir y repetir termina “empalagado”. ¡Qué aburrido! Todo el tiempo el mismo viejo o la misma vieja con el mismo pantalón sucio, o el delantal “chorreado”, esto ocurre -no por falta de dinero- sino porque caemos en una línea permanente que produce un sonido parecido al que genera una máquina de hospital cuando el organismo deja se funcionar... “tiiiiiiiiii”, y lo peor del caso ni nos damos cuenta de lo que está sucediendo porque pensamos que somos una maravilla.

Los especialistas lo ven a diario: con el tiempo, en el matrimonio se apaga lentamente la pasión y la fogosidad del comienzo. La pareja se asienta en hábitos laborales y sociales, difíciles de eludir. En el mejor de los casos, la relación se vuelve gris e insípida. ¿Qué se puede hacer? No hay fórmulas mágicas que duren todo el tiempo, pero se pueden poner en práctica algunos trucos que rompen la monotonía. Lo principal es reconocer que si siente que su vida en pareja se volvió insoportable, aburrida y que le falta imaginación y sentido del humor, es porque en su casa la monotonía habita en todos los rincones.

La rutina indica que se deja de cumplir uno de los objetivos principales de la relación de pareja, como es facilitar el enriquecimiento mutuo de sus miembros: estar activo, inquieto, buscar fuentes nuevas de información y satisfacción para mantener un alto grado de intercambio. La rutina empobrece, aburre, y en ocasiones lleva a buscar la distracción y a establecer vínculos extramatrimoniales... no es justificar, pero de ahí deriva la infidelidad.

Debemos entender que la etapa del enamoramiento es bien diferente a la de la convivencia. Los enamorados tienen altos índices de motivación y deseo. Las expectativas son bastante idealizadas. Esperamos que la persona que elegimos nos llene total y permanentemente nuestras necesidades afectivas, como nunca pudieron hacerlo nuestros padres.

Por lo general, las parejas deciden convivir porque tienen una alta motivación para estar juntos, pero se olvidan que la permanencia y la cotidianidad hacen que las emociones pierdan intensidad y decaiga el nivel de motivación.

Toman el hecho de estar juntos como algo lógico y ni siquiera se preguntan si hay que construirlo. Se olvidan de buscar el tiempo para hablar o compartir sus preocupaciones, sueños y expectativas. Realizar actividades juntos, para rescatar el deseo a través de la aventura, y por eso terminan enfermándose... porque la rutina lleva a estados de depresión inimaginables.

Se ha preguntado, ¿cuánto tiempo pasa con su pareja? Revise su vida. ¿Qué es lo primero que hacen cuando se levantan? ¿Se saludan, se abrazan, se dan un beso? ¿o cada uno gira por el borde de su cama y ni siquiera se miran, para continuar con las labores rutinarias, tales como desayunar o ayudar a los niños a vestirse? ¿Es algo agradable y se comparten anécdotas, o se toman una taza de café de prisa porque se hace tarde para ir al trabajo? ¿Después hay alguna llamada durante el día o solamente un contacto telefónico para encargar el pan y la leche?
Muchas parejas olvidan que comunicar una y otra vez detalles, decir cositas bonitas, reírse, o ponerle humor a la vida, rompe la monotonía, por eso si quieren salir de la enfermedad que produce la rutina deben entender que el amor es un proceso de realización personal, implica saber amar y ello requiere un aprendizaje: hábitos y costumbres para cambiar, errores que rectificar y acuerdos para pactar. El amor se construye a lo largo de toda la vida, percibiendo a la otra persona como es y no como nosotros queremos que sea.
Diario Extra 8 marzo 2008

11/03/2008 GMT 1

PROMOVER LA AUTOESTIMA (2)

marfuerte @ 02:25

Juan Luis Mendoza
Primero hay que tratar de serenarnos y concentrar la atención en lo que nos proponemos hacer y pasar a hacerlo.

Sobre esa base, otra cosa que hemos de hacer es dialogar con nosotros mismos de forma autoconstructiva. Hay que decirlo: se nos metió en la cabeza, desde niños, que el “fallar”, el “equivocarse”, el “cometer errores” era un gran mal, y cada vez que lo hacíamos nos sentíamos por los suelos, desencantados de nosotros mismos e incapaces. No obstante, el incurrir en errores es normal –“humanum est errare”- y lo que importa es aprovecharnos de la equivocación para ir adelante.

Hay que adoptar actitudes liberadoras y “desdramatizadoras” -el dicho judío: “El hombre piensa, Dios ríe”- que generan una necesaria energía positiva. Se ha escrito que “la risa, la sonrisa y los gestos alegres y liberadores hacen que nuestro organismo segregue la hormona llamada betaendorfina que facilita que la mente codifique mensajes positivos y de esperanza”. Pues ya lo sabe usted.

Siéntase valioso, útil, importante y necesario. Para ello piense en el sinnúmero de personas que lo necesitan, que se ven favorecidas por usted, en la familia, en el trabajo, en su comunidad. El que los demás se beneficien con su desinteresada colaboración contribuirá en mucho a elevar su autoestima. Busque la compañía de personas positivas, abiertas y generosas, humanas y sencillas, esas que transmiten con tanta naturalidad a los que los quieran recibir los dones de la tranquilidad, la seguridad, la fortaleza, la confianza, el bien. Sin juzgar ni condenar a nadie, sin menospreciar, evite el trato con personas que se complacen en la autocompasión, negativas, que se quejan de todo y por todo, que maldicen su suerte, sumidas en el derrotismo y la vergüenza. Evite también la compañía de las personas orgullosas y “pagadas” de sí mismas, sin entrar igualmente a juzgarlas y condenarlas. Simplemente las evita, pues en ambos casos le van a dificultar su crecimiento en la autoestima.
Diario Extra 1 marzo 2008

Columna PRISMA

marfuerte @ 02:24

¿CÓMO ES EL CORAZÓN DE USTEDES?
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Los seres humanos estamos acostumbrados a escuchar a nuestros semejantes repetir una y mil veces la frase “cómo está su corazón”, algunos responden que en perfectas condiciones, otros por su parte no tienen respuesta porque seguramente poseen demasiadas dudas sobre si lo que están haciendo es lo correcto, o por el contrario están causando y causándose daño. Pero bueno, sobre las cosas del corazón cada uno tiene su propia definición, por eso hoy adapté un lindo mensaje que me envió una lectora para que compartiera con ustedes, quizá les ayude a darse cuenta si el camino que lleva su vida espiritual es el correcto o por el contrario debe replantearse algunas cosas para ser feliz.

Resulta que un día, como tantos, un joven se situó en el centro de un pueblo y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de todo el territorio. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaba en él un solo rasguño... coincidieron que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado, el joven se sintió más orgulloso aún y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el lugar.

De pronto, un anciano se acercó y dijo: “¿Por qué dices eso, si tu corazón no es tan hermoso como el mío?”. Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices y había zonas donde faltaban trozos, y éstos habían sido reemplazados por otros que no correspondían, pues se veían bordes y líneas irregulares. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban pedazos profundos. La mirada de la gente se sobrecogió, “¿cómo puede decir que su corazón es más hermoso?”, gritaron.

El muchacho contempló el corazón del anciano y al ver su estado se echó a reír. “Debes estar bromeando” dijo, “comparar tu corazón con el mío... el mío es perfecto, en cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor”. “Es cierto”, dijo el anciano, “tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... mira; cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos a quienes he amado, muchos a su vez me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque me recuerdan el amor que hemos compartido.

Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio; de ahí quedaron los huecos. Dar amor es arriesgado pero, a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando, y alimentan la esperanza de que algún día regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón. ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?”.

Al joven se le hizo un nudo en la garganta, y permaneció en silencio unos minutos, las lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez, arrancó un trozo del suyo, ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven.

La pieza se amoldó pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los pedazos, se notaban los bordes. El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

Y ahora díganme... ¿Cómo es el corazón de ustedes?, ¿les falta compartir amor?
Diario Extra 1 marzo 2008

06/03/2008 GMT 1

PROMOVER LA AUTOESTIMA

marfuerte @ 01:28

Juan Luis Mendoza
Para lograrlo le voy a indicar algunos ejercicios que, hechos con la debida constancia y dedicación, le pueden resultar muy eficaces.

Previo al ejercicio propiamente dicho, hay que establecerse en lo que se conoce como el ritmo alpha que es, según lo define M.L. Acosta Garrido, “un nivel más profundo de conciencia” en el que podamos más fácilmente adquirir los hábitos que deseamos y con ellos, y habiendo acordado otro ritmo, el beta, pasar a la acción, que es lo importante.

¿Cómo se hace? Siéntese en posición recta y cómoda, las manos sobre los muslos, los ojos suavemente cerrados. En un estado de progresiva quietud, el cerebro relajado, centre su atención en algo que no tenga un sentido especial, que lo concentre sin distraerle, un número o una letra, por ejemplo.

La relajación es como una plataforma desde la que nos disponemos a “visualizar” lo que queramos en favor de nuestra autoestima. “Aprovechar ese estado óptimo físico y mental para “vernos”, “sentirnos como si” ya fuéramos valientes, seguros de nosotros mismos, con alta autoestima…. “Disfrutamos” de esa imagen clara y fuerte y así la forzaremos a convertirse en realidad. Se trata de imaginarnos a nosotros mismos, de montarnos nuestra propia película donde nos vemos haciendo y logrando aquello que nos hemos propuesto”. Este ejercicio que nos describe Bernabé Tierno Jiménez, lo hemos de hacer con la mayor frecuencia posible, hasta lograr una actitud mental permanente de una “visualización” positiva, esperanzadora, gozosa de lo que somos y hacemos.

Completo el tema de cómo promover la autoestima en un próximo escrito, Dios mediante.
Diario Extra 23 febrero 2008

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:27

SUPERARSE CON ESFUERZO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Nunca espere que las cosas le lluevan del cielo porque eso no ocurrirá jamás, lo único que cae de arriba es agua y si se queda ahí parado, a la intemperie, la única posibilidad que tiene es que se de una mojada de “padre y señor mío” y, seguramente, terminará en el hospital afectado por una fuerte gripe o una pulmonía, así que si quiere que su vida mejore no le queda más que esforzarse por alcanzar las metas que se propone, para ayudarle a motivarse hoy les contaré la historia de un niño que ayudó a una mariposa a salir de su capullo.

Dice así: Había un niño pequeño caminando por el bosque y encontró el capullo de una mariposa. La llevó a su casa para poder ver como salía de su envoltura. Se sentó y miró por varias horas como luchaba para forzar su cuerpo a través del pequeño hueco... Luchó y luchó y parecía estar pasando por un momento muy difícil. El niño decidió hacerle las cosas más fáciles, así que sacó una cuchilla y cortó una ranura en el envoltorio para permitir que la pequeña mariposa saliera y ayudarla a volar. Cuando la mariposa apareció no se veía como una mariposa corriente. Su cuerpo estaba inflamado y sus alas pequeñas y dañadas.

El niño estaba desilusionado y confundido, así que corrió a llamar a su abuelo para que viniera a ver a esa mariposa extraña. Le contó como había tratado de facilitarle todo a la mariposa en apuros, cortando un hueco en el capullo, y como ésta salió y no pudo volar. El sabio abuelo tomó al niño de la mano y le explicó que cuando la polilla está luchando por salir a través del pequeño hueco, en realidad está forzando los fluidos del cuerpo para que lleguen a las alas. Sin la lucha, las alas no pueden crecer. Sin la lucha las alas de la mariposa nunca serían lo suficientemente fuertes para volar, y sin vuelo, probablemente no sería capaz de sobrevivir.

La moraleja de la historia es que el vuelo y la vida son una lucha. Sin retos y luchas nunca creceríamos ni alcanzaríamos todo nuestro potencial porque la vida y la lucha son inseparables! Y es que todo lo bueno trae su lucha!”.

¡Eso es muy cierto! Todo lo bueno que hemos tenido alguna vez, vino con algún grado de lucha. Tuve que luchar para conseguir el diploma en la escuela, luego para obtener el bachillerato en secundaria. Tuve que luchar durante mis años universitarios para obtener una profesión, y ahora sigo luchando por hacer mi trabajo lo mejor posible para subir escalones y tener mejores ingresos para sacar adelante a mi familia. Al igual que usted, he tenido diferentes tipos de luchas y cada logro fue el resultado de ellas... así es todo en la vida, las cosas nacen de la adversidad y la lucha, nunca espere que le caigan del cielo, porque Dios premia el esfuerzo no la vagabundería.

Por eso pongámonos metas grandes, porque los retos pequeños crean músculos pequeños, mientras que los retos grandes crean músculos grandes. Debemos estar dispuestos a enfrentar la adversidad para poder crecer, de lo contrario tendrá que quedarse ahí... fracasado y viendo como los demás triunfan en la vida. No sea mediocre, decídase a hacer algo importante con su vida y en su vida, eso dará satisfacciones a todos los que lo rodean.
Diario Extra 23 febrero 2008

01/03/2008 GMT 1

UN “TERMOMETRO”

marfuerte @ 00:52

Juan Luis Mendoza
Ojalá que usted sea una persona que, en vez de humillar y vejar a alguien, lo estimule, contribuya a aumentar su autoestima. Bernabé Tierno Jiménez afirma que “la autoestima es como un medidor de potencia y de valía personal, un “termómetro” que marca y determina nuestro valor, el que está escrito en la mente, y dice cuánto valemos. Y precisamente eso suele ser lo que la vida nos da casi siempre”.

En la práctica y en realidad, nuestras posibilidades están en función de la “medida” de ese termómetro interior; es decir, de la autoconfianza, la fe en nosotros mismos, el sentimiento de competencia, de que valemos, de que podemos.

Con el tiempo y una buena formación, se va creando un “ambiente”, una “temperatura interior”; fruto de la autoestima alta y firme, en el que soy capaz de hacerle frente a cualquier situación por difícil que sea; permaneciendo, no obstante, en una sana y auténtica humildad que, en palabras de Santa Teresa, “es la verdad”. O sea, que dispongo de muchas posibilidades, pero y al mismo tiempo soy consciente de mis limitaciones. Hay cosas que puedo y cosas que no puedo; hay posibles e imposibles. Y mi deber es hacer lo que puedo y dejar lo que no puedo.

Así, pues, a animarse. Y si usted ha sido víctima, tiempo atrás, de humillaciones y malos tratos, no se amilane y a borrar del todo esas “programaciones mentales” que le hacen ver (lo que no es verdad) como alguien que no vale, que no puede, que es un perfecto inútil, y a empezar ya mismo a tenerse en gran estima, a ser consciente de sus capacidades y a ir adelante poniéndose a trabajar. No importa que los “talentos” sean 10, 5, 2, ó 1; lo imprescindible es que nos percatemos de que los tenemos y ¡manos a la obra!, a duplicarlos con nuestro esfuerzo.

Diario Extra 16 febrero 2008

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:51

RECIBA PAZ Y NO AMARGURA
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

El ser humano tiene dentro de sí mismo la capacidad para ser completamente feliz o terriblemente infeliz. Esta capacidad se desarrolla sobre la marcha, dependiendo de la actitud que se tenga para afrontar los escollos que se presenten en el camino, y de la influencia que tengamos de la familia, la escuela, los amigos, y el ambiente en que nos desarrollemos.

Pero ¿qué sucede en la familia? Pues que los padres siempre nos estamos quejando, “que todo sube de precio, que el dinero no alcanza, que los niños se portan mal, que los abuelos se enferman, que los negocios no caminan, que si llegó tarde o temprano, en fin, a todo siempre le vemos únicamente el lado negativo.

Por qué mejor no vemos todo más positivamente y en lugar de quejarnos de las enormes presas en las carreteras agradecemos a Dios que tenemos automóvil, o en lugar de afligirnos por las goteras que se meten en la casa damos gracias por tener donde vivir. Apliquemos la filosofía de Abraham Lincoln: “Casi todas las personas son tan felices como deciden serlo” y veremos un cambio muy positivo en nuestra vida y en la forma de comportarnos.

Para ayudarles a encontrar la ruta a la felicidad, hoy les contaré la historia de un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Resulta que un día de verano al terminar la clase -mientras organizaba unos documentos encima de su escritorio- se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo: “Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburridora”.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó: ¿Cuándo alguien le ofrece algo que no quiere, lo recibe?
El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta. Por supuesto que no. Contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.

Bueno, -prosiguió el profesor-, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

No entiendo a qué se refiere. -dijo el alumno confundido-. Muy sencillo, -replicó el profesor-, usted me está ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando su regalo, y yo, mi amigo, en verdad prefiero obsequiarme mi propia serenidad.

-Muchacho, -concluyó el profesor en tono gentil-, su rabia pasará, pero no trate de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que usted lleva en su corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.

Cada día, en todo momento, usted puede escoger cuales emociones o sentimientos quiere poner en su corazón y lo que elija lo tendrá hasta que decida cambiarlo. Es tan grande la libertad que nos da Dios y la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices. ¿Qué escoge usted? No sé..., pero si decide amargarse seguramente al final del camino se arrepentirá y ya será demasiado tarde. Si quiere mi hunilde opinión lo mejor es que decida ser feliz, por eso a partir de hoy, cuando se sinta triste porque no conseguió lo que quería, solo decida ser feliz, entienda que Dios ha pensado en algo mejor para darte.
Diario Extra 16 febrero 2008

26/02/2008 GMT 1

LIMITACIONES “PROGRAMADAS”

marfuerte @ 00:34

Juan Luis Mendoza
Atención a lo que asegura Bernabé Tierno Jiménez, y que yo subscribo absolutamente: “El 95 por ciento de nuestras limitaciones son consecuencia del escaso o nulo uso que hacemos de nuestro cerebro, que es limitado, y sobre todo de la “programación” negativa “escrita”, grabada con machacona insistencia en nuestra mente desde los primeros años infantiles”.

¿Qué ocurre con un niño al que se le está permanentemente repitiendo que es un “inútil”, que no va a ser “nada” en la vida, que nos “avergonzamos” de él, que no vale para nada, y, para colmo de males, en la escuela hacen lo mismo y su rendimiento es bajísimo? Pues que se convencerá de lo que le dicen y se irá hundiendo poco a poco, a no ser que alguien, procediendo de un modo totalmente distinto, lo rehabilite y ponga en el camino de la superación. ¡Dios santo, qué pecado cometen los padres y educadores cuando fijan en la mente de sus hijos y educandos la idea de que no sirven, de que son cualquier cosa! Pecado imperdonable.

La autoestima de los maltratados queda por el suelo y sus limitaciones “mentales”, que no reales, pasarán en un desenvolvimiento penoso y torpe. En semejante trance, benditas mil veces aquellas personas que se dediquen a ayudar a esas criaturas a cambiar de mentalidad, a sentirse que valen y que pueden, a verse campeones y no derrotados. Aquí la conocida máxima de Marco Aurelio: “Nuestras vidas son la obra de nuestros pensamientos”. Y aquella otra de Virgilio: “Ellos pueden porque creen que pueden”.

Prosigo en un próximo escrito, Dios mediante.
Diario Extra 9 febrero 2008

16/02/2008 GMT 1

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:33

DECÁLOGO DEL OPTIMISTA
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

El ser humano es como al revés, ve algo feo y continúa observándolo en lugar de pasar la página para evitar traumas, está triste por una situación que enfrenta y en vez de pensar que vendrán tiempos mejores, más bien “se tira a llorar” como si el mundo se hubiera acabado, así son muchas personas; en lugar de ver el sol en el horizonte, ven oscuridad, olvidan que con esa mentalidad no tienen posibilidad de encontrar la felicidad... si repiten mil veces “no puedo”... por supuesto que no podrán y su destino será el fracaso, ¿por qué no piensan diferente? ¿por qué no deciden ser optimistas en lugar de pesimistas? ¿por qué estar triste si puede estar contento? ¿Será que son masoquistas, o se hacen? No sé, pero si les sirve de algo hoy compartiré con ustedes el decálogo del optimista, quizá le ayude a salir adelante... si no quiere leerlo por usted mismo, hágalo por los que lo rodean, porque es muy feo tener que aguantarse a una amargada empedernida.

El decálogo que me enviaron vía internet, y que no sé ¿quién lo escribió? dice así:

1- Los optimistas se aman, procuran un alto nivel de autoestima, se valoran y aprovechan lo mejor posible sus talentos personales innatos.

2- Los optimistas aceptan a los demás como son, y no malgastan energías queriendo cambiarlos, sólo influyen en ellos con paciencia y tolerancia.

3- Los optimistas son espirituales, cultivan una excelente relación con Dios y tienen en su fe una viva fuente de luz y de esperanza.

4- Los optimistas disfrutan del “aquí” y el “ahora”, no viajan al pasado con el sentimiento de culpa ni el rencor, ni al futuro con angustia. Disfrutan con buen humor y con amor.

5- Los optimistas ven oportunidades en las dificultades, cuenta con la lección que nos ofrecen los errores y tienen habilidad para aprender de los fracasos.

6- Los optimistas son entusiastas, dan la vida por sus sueños y están convencidos de que la confianza y el compromiso personal obran milagros.

7- Los optimistas son íntegros y de principios sólidos, por eso disfrutan de paz interior y la irradian y comparten, aún en medio de problemas y crisis.

8- Los optimistas no se desgastan en la crítica destructiva y ven la envidia como un veneno. No son espectadores de las crisis sino protagonistas del cambio.

9- Los optimistas cuidan sus relaciones interpersonales con esmero, saben trabajar en equipo y son animosos sembradores de fe, esperanza y alegrías.

10- Los optimistas también tienen épocas difíciles, pero no se rinden ni se dejan aplastar por su peso, ya que saben que aún la noche más oscura tiene un claro amanecer y que por encima de las nubes más densas sigue brillando el sol; que todo túnel, por más largo y oscuro que sea siempre tendrá otra salida y que todo río siempre tiene dos orillas.

Si usted reúne los 10 puntos que detallé anteriormente, seguramente es una persona completamente feliz, de lo contrario recorte este comentario, péguelo en un lugar visible y cada vez que vaya a decir no puedo, recuerde que la única forma de aprender a nadar es “tarándose a la piscina”, así que adelante “deje de volar como ave de corral pudiendo subir al cielo como las águilas”.
Diario Extra 9 febrero 2008

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