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RESONOCO

Categoría: autoconocimiento

03/10/2007 GMT 1

EL AMARSE A SI MISMO (2)

marfuerte @ 01:24

Juan Luis Mendoza
No es orgullo. En el orgullo hay menosprecio hacia los demás. En el autoamor, en cambio, hay una salida natural a los otros para hacer lo que hacemos con nosotros: aceptarlos, respetarlos, valorarlos y amarlos.

Ni es tampoco egoísmo, pues no nos quedamos en nosotros mismos, haciéndonos centro de la atención de todo el mundo, sino que nos abrimos a los demás para participarles nuestra riqueza interior.

Y si esperamos que los otros nos retribuyan es porque sabemos que en la reciprocidad está la plenitud.

Amarse, pues, y hacerlo incondicionalmente, como nos ama Dios, que no tienes que cambiar para que El te ame. Afirma William Shakespeare que “el amor no es amor si se altera cuando alteración encuentra”. Por su parte, Bernabé Tierno Jiménez advierte que “todo amor que se basa en razones se evaporará tan pronto como desaparezcan las causas que lo produjeron.

Desaperece la belleza física, se pierden las riquezas, perdemos tantas cosas... pero si el amor es puro, se ama incondicionalmente”. Ese amor, ejercido primero consigo mismo, que no es ningún santo, abarca a todas las personas sin excepción.

Es un amor universal. Un amor hecho de comprensión y misericordia; que excusa al pecador, como en el caso, de Jesús: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23, 34). Además, ¿qué adelantaríamos dejándonos llevar de la ira, el rencor, el deseo de venganza? ¡Sufrir! Lo que corresponde siempre es perdonar, que es un aspecto imprescindible del verdadero amor, que implica el amar a los enemigos, como nos enseña el mismo Jesús (véase Mateo 5,44).

Pero todo cuanto hemos de hacer con los otros, lo tenemos que hacer primero con nosotros mismo: comprendernos, excusarnos, perdonarnos, valorarnos, amarnos incondicionalmente.

Diario Extra 29 setiembre 2007

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:23

OLVÍDESE DEL PASADO, SEA FELIZ DESDE HOY
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Muchas veces no logramos los objetivos deseados porque nos trazamos metas y las abandonamos a medio camino, algunos seres humanos son tan poco perseverantes que al menor obstáculo “tiran la toalla”, sin embargo, ahí están buscándole defectos al éxito del vecino, en lugar de buscar su bienestar personal consumen el tiempo haciendo chismes e inventando historias para desprestigiar a la gente que no se venció, y por eso logró conquistar la meta propuesta.

En otras oportunidades nos “ahogamos en un vaso de agua” por algo que ya no existe, nos aferramos a situaciones que nos hicieron daño, en lugar de vivir el presente para asegurarnos un futuro más esperanzador, es por eso que hoy les reproduzco una historia que los ayudará a mejorar en la vida, porque si algo es cierto es que para vencer primero debemos resistir... Resulta que una joven esquiaba en el mar sujetada por una lancha. No sabía nadar, aunque traía puesto el chaleco salvavidas. De repente, la mujer perdió el equilibrio y cayó al mar.

Por dicha alcanzó a sujetarse de una de las cuerdas que la jalaban. Se aferró a ella y fue arrastrada por el mar, al más puro estilo vaquero. Los ayudantes le decían que soltara la cuerda, porque de lo contrario no podrían ayudarla. La mujer no lo hacía, porque tenía miedo de que le pasara algo si se soltaba. Pero a medida que pasaba el tiempo, se hacía más daño. Finalmente, la chica comprendió que se estaba lastimando. Soltó la cuerda. Y fue entonces cuando la pudieron ayudar.

¿Cuántas veces nos aferramos a algo, con la misma fuerza que la chica se agarraba a la cuerda y nos hacemos daño? Eso ocurre porque no queremos entender que lo que resiste, persiste en la vida. Cuando alguien le hace daño y lo sigue trayendo contigo, lo sigue lastimando. Jesucristo dijo que: “Suficiente para cada día es su propia maldad”. Esta frase encierra una gran verdad.

Quizá un día cayó una lluvia que lo mojó y se enfermó. Talvez por eso se sintió molesto por unos días. Pero imagínese recordando con molestia esa lluvia el día de hoy, después de 10 años que pasó el aguacero… ¿No tiene sentido verdad? Este ejemplo es fácil de entender. Pero no lo es cuando se aplica a nuestras experiencias emocionales del ayer, por eso lo mejor es vivir el presente, y pensar que el futuro será superior, ¿para qué mortificarnos por algo que ya pasó? No existe.

Traemos una y otra vez la lluvia de desprecios e insultos del pasado. Nos seguimos torturando con la tormenta de desamor del ayer. Seguimos culpando de nuestros fracasos a personas que… ¡ya se han ido de este mundo!
A partir de hoy dejemos de “llorar” y dediquémonos a sonreír... la vida es bonita o fea, pero será usted y nadie más que usted el responsable de tomar uno de esos dos caminos. Si no entiende que la felicidad es una alternativa cercana y fácil de lograr, seguramente está en serios problemas. Allá usted, porque yo... a partir de hoy y con la ayuda de Dios me dedicaré a ser feliz junto a mi familia y amigos.

Diario Extra 29 setiembre 2007.

25/09/2007 GMT 1

EL AMARSE A SI MISMO

marfuerte @ 02:20

Juan Luis Mendoza
El amor verdadero es el gratuito, el inmerecido, el incondicional. Es el amor que Dios nos tiene. Nos ama porque es el Amor mismo, porque es nuestro Padre bueno del cielo. Y, a semejanza del sol, no puede menos que derramar luz, vida, calor, alegría...¡amor! Dios nos ama porque sí, sin ningún “por qué” sin ninguna razón; nos ama incondicionalmente.

Y así nos hemos de amar a nosotros mismos para, después, amar del mismo modo a los demás. El mandamiento, ya consignado en el Levítico 19, 18: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El “como a ti mismo” es lo primero. No se da lo que no se tiene.

De ahí la importancia suma del amarse a sí mismo. Afirma A. Baly que “el amor que yo vivo para mí es la medida del amor con que puedo amar a otra persona”.

Y, saliendo al paso de cualquier escrúpulo al respecto, observa el P. Larrañaga lo siguiente: “Tratándose del amor, las mismas obligaciones existen pra el prójimo que para mí: respetarme, aceptarme, acogerme... Si es virtud amar al prójimo como a un ser humano, yo también soy un ser humano, y amar a esta persona que soy y, es también virtud”.

El amarse a sí mismo no es orgullo ni egoísmo cuando se hace, lógicamente, de modo prudente y ordenado.

Al contrario, es virtud, es cumplir con el mandamiento principal del amor (“amarás al prójimo como a ti mismo”), y es la base para que podamos hacer otro tanto con los demás y lo demás. No se puede, en efecto, amar a nadie ni a nada si no nos amamosa nosotros mismos. Cuando alguien es un desamorado para todos y para todo, concluimos que “no se ama ni así mismo”.

Concluyo el tema en un próximo escrito, Dios mediante.

DEJAR DE SUFRIR
A partir del 02 de octubre y durante cinco martes, a las 9 a.m. y a las 7 p.m., el Padre Mendoza impartirá en la Iglesia El Carmen de San José, el curso Dejar de sufrir. Más información tel. 222-1435 (horas de oficina).

Diario Extra 22 setiembre 2007.

Columna PRISMA

marfuerte @ 02:19

PAREJAS DISPAREJAS Y FELICIDAD
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

El tema de las parejas es tan difícil de tratar que seguramente más de uno cuando habla del asunto termina más enredado que “mosca en telaraña”, y es que verdaderamente la pareja mas bien es dispareja. Veamos... somos personas distintas, las conocemos en nuestra edad adulta y tenemos que aprender a compartir con ellas o ellos y formar una familia ¿complicado verdad?, mi madre decía que el tema del amor y las parejas es “como una lotería”, algunos pegan el mayor y otros ni terminación”, yo le agregaría que si tenemos rencillas con nuestros hermanos, papás, y otros familiares que tienen nuestra misma sangre, y que conocemos desde que nacimos, ¿cómo queremos que no existan problemas con un “extraño” que llegó a nuestras vidas de adulto, y que antes de unirnos para siempre apenas compartimos algún tiempo?
Por eso es que debemos entender a nuestra pareja, tener paciencia, y luchar para que la relación mejore todos los días... en eso consiste el juramente ante Dios “amarla y respetarla hasta que la muerte los separe...”
Precisamente para ayudarles a mantener una convivencia familiar más placentera y entregada a Dios, hoy compartiré con ustedes un lindo mensaje que me envió por correo Mirta Padadino y que dice así: En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios le preguntaron a la esposa: “¿La hace feliz su esposo?”, ¿verdaderamente la hace feliz? En ese momento el esposo alzó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa diría que sí, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio.

Sin embargo, la esposa respondió con un rotundo no..., no me hace feliz” -en ese momento el esposo buscaba la puerta de salida más cercana, sentía que se lo tragaba la tierra-. No me “hace” feliz... Yo “soy feliz”. El que yo sea feliz o no, no depende de él, si no de mí, continuó diciendo, “yo soy la única persona de quien depende mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida”, pues si mi felicidad dependiera de alguna persona, cosa o circunstancia sobre la faz de esta tierra yo estaría en serios problemas.

Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente: el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, mi jefe, los placeres, etc. y así podría decir una lista interminable. Sin embargo, a través de toda mi vida he aprendido algo; el único que no cambia es Dios. Es por eso que mi pensamiento cada día gira en este único sentido: Dios me ama y como buen Padre, Él siempre quiere lo mejor para mí; yo decido ser feliz. Lo demás lo llamo
“experiencias”, olvido las pasajeras y vivo las que son eternas: amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, consolar, recuerdo vivir en forma eterna.

Quizá es por eso que cuando alguien me hace preguntas como estas: ¿Es feliz en su matrimonio? o ¿Es feliz?, me gusta responder con una sola frase, como si esta fuera la clave de la felicidad, me gusta responder aquella trillada y vieja frase que aún no hemos logrado comprender: “La felicidad se centra en Dios”.

Hay gente que dice: “Hoy no puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó , porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró... Sea feliz aunque esté enfermo, aunque haga calor, aunque no tenga dinero, aunque alguien lo insulte, aunque alguien no lo valore.

Sólo pídale a Dios que le dé serenidad para aceptar lo que no puede cambiar, valor para cambiar lo que sí puede, y sabiduría para distinguir que puede y que no puede. Entendieron por qué la pareja no hace feliz a nadie... porque la felicidad está dentro de nosotros mismos.

Diario Extra 22 setiembre 2007.

19/09/2007 GMT 1

LOS PASOS DEL PERDON

marfuerte @ 00:45

Juan Luis Mendoza
Es casi absolutamente imposible que lleguemos a un control tal que nada ni nadie nos afecte o, en todo caso, que no quede ni el más mínimo residuo de ira, rabia, vergüenza, tristeza y hasta deseos de venganza en el corazón. Lo normal, humano y natural, beneficioso incluso, es que en un primer momento experimentemos en nosotros esos sentimientos.

Con la condición, eso sí, de no quedarnos ahí.

El tiempo contribuye a arreglar muchas cosas: hay que dejar que pase. Ya verá, se va recuperando poco a poco la serenidad y paz perdidas, y se empieza a “ver” las cosas desde el ofensor y los motivos de su comportamiento para con nosotros los ofendidos.

Nuestra mirada, más amplia y comprensiva, nos lleva a atenuar notablemente la maldad que en un principio, un poco obcecados, atribuimos al que nos ofendió. Nos percatamos, en efecto, de las “circunstancias atenuantes” de un hecho, que no lo podemos disculpar del todo pero sí “entender” de algún modo.

En un tercer momento avanzamos en ese sentido y alcanzamos a “presenciar” al ofensor y su ofensa con nuevos ojos: preso de sus propias malas inclinaciones, de sus debilidades; y caemos en la cuenta de que nosotros mismos hemos sido más de una vez ofensores de otros, de los que esperamos que nos perdonen como estamos dispuestos a hacer nosotros con el que nos ha ofendido y al que ya no le deseamos ningún mal, pues no somos quienes para juzgar y condenar a nadie. Aquello de Cristo: “Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra”. (Juan 4,7)
Seguimos adelante, y el sentimiento pleno y liberador del perdón se hace más consciente y comprensivo: el ofensor pasa a ser como un hermano nuestro, hecho de barro sucio y quebradizo como el nuestro, ignorante, débil y hasta enfermo física y psicológicamente, marcado por los males recibidos en su vida...

Y lo único que cabe para su bien, y más para el nuestro, es el perdón. Un perdón sincero, profundo, total. Y así serán nuestra liberación y paz.

Diario Extra 15 setiembre 2007.

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:44

ÁNGELES, Y NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Muchos son ciegos porque no quieren ver, y otros, aunque son ciegos ven más que las personas que tienen el sentido de la vista en perfectas condiciones, esto ocurre porque no le damos espacio a la tolerancia, o como dice el pueblo: “nos hacemos muchas bolas antes de conocer la realidad de los hechos”. A veces acusamos y condenamos a nuestros semejantes cegados por la ira que nos provoca una información mal transmitida, mal interpretada, y hasta por un chisme, si explotáramos el don de la paciencia, si investigáramos bien antes de condenar... seguramente nos ahorraríamos muchos disgustos, y lograríamos obtener una paz interior que muchos se desearían, pero los seres humanos hacemos todo lo contrario, primero condenamos y luego averiguamos, por eso estamos intranquilos permanentemente.

Para ilustrarlos mejor sobre lo que les estoy comentando, hoy les reproduciré la historia de dos ángeles, léanla completa y descubrirán que no todo es lo que parece, o como dice el refrán popular: “no todo lo que brilla es oro”.

Dos ángeles viajeros pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada. La familia era ruda y no quiso permitirles a los ángeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión. En vez de eso, a los ángeles les dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el ángel más viejo vio un hueco en la pared y lo reparó. Cuando el ángel más joven preguntó ¿por qué?, el ángel más viejo le respondió, “las cosas no siempre son lo que parecen”.

La siguiente noche, el par de ángeles vino a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja le permitió a los ángeles que durmieran en su cama donde ellos podrían tener una buena noche de descanso. Cuando amaneció, al siguiente día, encontraron bañados en lágrimas al señor y a su esposa. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única entrada de dinero, yacía muerta en el campo. El ángel más joven estaba furioso y preguntó al ángel más viejo, ¿cómo pudiste permitir que eso ocurriera? El primer hombre lo tenía todo, sin embargo, lo ayudaste; el ángel más joven lo acusaba. La segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y permitiste que la vaca muriera.

“Las cosas no siempre son lo que parecen”, le replicó el ángel más viejo. “Cuando estábamos en aquel sótano de la inmensa mansión, yo noté que había oro almacenado en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con la avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, sellé el hueco, de manera tal que nunca lo encontraría”.

“Luego, anoche mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor. Y yo le di a la vaca en su lugar. “Las Cosas no siempre son lo que parecen”. Algunas veces, eso es exactamente lo que pasa cuando las cosas no salen como uno espera que salgan. Si tienes fe, solamente necesitarás confiar en que cualesquiera que fueran las cosas que vengan, serán siempre para su ventaja. Vea lo que es, y no lo que quiere ver... con solo eso descubrirá que “las cosas no siempre son lo que parecen”.

Diario Extra 15 setiembre 2007.

11/09/2007 GMT 1

¿LE CUESTA PERDONAR?

marfuerte @ 01:13

Juan Luis Mendoza
Sucede esto: el que se da por ofendido o es ofendido, el que se resiente, el que odia tiende como un puente entre él y el que es objeto de sus resentimientos y odios. Ese puente está hecho de resistencias mentales y emocionales que ponen al sujeto que las padece dentro de un círculo de fuego verdaderamente infernal, lo que ocasiona gran sufrimiento. ¿Qué hacer? Perdonar.

Perdonar que es, con palabras del P. Ignacio Larrañaga, “quebrar esos vínculos y desligarse, extinguir esos sentimientos como quien apaga una llama”. Y hay que hacerlo cuanto antes porque el que almacena en su corazón resentimientos, odios, deseo de venganza es como quien ingiere veneno: se autodestruye mientras sufre insensatamente.

Hay que perdonar. Ahora bien y como lo observa Bernabé Tierno Jiménez, “hacernos daño, herirnos, ofendernos, suele ser cosa de poco tiempo, unos minutos, a veces unos segundos...; pero “curar” tales “heridas” con la única medicina eficaz que es el perdón, es un proceso bastante más largo hasta para las personas más sanas y maduras psicológicamente”.

Se habla de dos clases de perdón: el intencional o de voluntad y el emocional; el primero es relativamente fácil de darse en mucha gente basándose en principios religiosos y morales; el segundo cuesta, pues equivale a ese proceso de ir curando poco a poco la herida que el supuesto ofensor y su ofensa han dejado en el alma...

¿Cómo proceder? Limitándome a nivel meramente psicológico, he aquí algunos pasos a seguir, amén de ejecicios prácticos a los que me referiré en un próximo escrito: experimentar los efectos de una ofensa, sin quedarnos en ellos, dejar que el tiempo pase; mirar al ofensor y la ofensa con ojos de comprensión y humildad, avanzar en esta actitud hasta que madure el perdón. En un próximo escrito, Dios mediante, me refiero a ello.
Dairio Extra 8 de agosto de 2007

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:11

PRISMA
DARLE UNA OPORTUNIDAD AL AMOR
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Muchas personas creen que es fácil amar y que solo necesitan encontrar a alguien especial. Peor aún, piensan que el problema está afuera y que lo que necesitan es hallar a su príncipe azul, pero olvidan que el amor, siendo algo tan importante, debemos trabajarlo y cultivarlo para que cuando aparezca la mujer o el hombre de nuestras vidas sepamos como actuar y no se nos vaya en un abrir y cerrar de ojos.

Lo curioso es que no operamos de la misma forma en otros ámbitos. Por ejemplo, si queremos ser el mejor estudiante de la clase, sabemos que no lo podemos dejar a la deriva. Cuestionamos, investigamos y probamos formas de estudio para aprender y ser el mejor, igualmente si quiere ser el mejor bailarín tiene que experimentar, equivocarse muchas veces y quedarse con los mejores pasos...

Pero en el amor, que es la meta anhelada por muchos, creemos que solo debemos acostarnos en la hamaca, mecernos y llegará solito. Pensar que solo necesito una persona por la que sienta amor, equivale a pensar que voy a ser un magnífico guitarrista sin estudiar los principios básicos para tocar este instrumento y que solo necesito la mejor guitarra. Y cuando la tenga…. ¡voy a tocar la quinta sinfonía de Beethoven! Ilógico ¿verdad?
En el amor primero debemos comprender los principios básicos y la naturaleza humana. ¿Por dónde empiezo? Por usted mismo. Muchas veces juzgamos a los candidatos o parejas, por lo que observamos en la familia. Por ejemplo, pensamos que si su papá trata mal a su mamá, es así en todas las relaciones. Y por eso repetimos que el matrimonio no es para nosotros.

Si su tía Ana le dice “mira mi niña, los hombres solo quieren acostarse contigo” va a ir con esa etiqueta y con esos lentes verá a todos los hombres. “Mira hijo, las mujeres son interesadas, con dinero ¡hasta baila el perro!” y como hombre, cree que las mujeres solo piensan en su billetera. Si tiene una baja autoestima, producto de la falta de atención de sus padres desde la niñez, va a ir a una relación con la etiqueta de que no merece ser amada, inconscientemente se sabotea, y cuando un hombre la trata bien, piensa que tiene muy mal gusto por haberla elegido ¡y lo termina dejando!
Por supuesto que la falta de autoestima, hace que no desee pelear con su pareja “para que vea que soy un amor”, lo que no sabe, es que al no dialogar acerca de las diferencias, estas se van acumulando en un “saco invisible” que lleva en su espalda, y en un problema menor ya no soportará la carga, por eso le tira el saco en la cara ¡y le lee la lista del niño Dios!
Así que le guste o no, los problemas son la sal de la vida. Si no hay diferencias y diálogo, su pareja se aburre, no encuentra ninguna emoción en la relación, ya que a todo le dice “si”. Estoy seguro que su pareja le hubiera agradecido más que le dijera lo que no le gustaba de la relación, para que trabajaran juntos en ella, antes de “echar a perder todo”.

Por eso, debe ir al encuentro del amor con total apertura ante la vida, líbrese de las cadenas y experiencias del ayer. Porque si juzga con los lentes del pasado a sus parejas, no le permitirán apreciar la gran oportunidad que tiene en estos momentos ante sus ojos.

Dicen que, de vez en cuando, pasa un centímetro cúbico de la suerte delante de nosotros, por eso debemos estar alerta para que cuando aparezca el nuestro, atraparlo y no dejarlo ir.

Diario Extra 8 de setiembre de 2007

04/09/2007 GMT 1

SABER PERDONAR

marfuerte @ 00:49

Juan Luis Mendoza
En un escrito anterior, me referí a la conveniencia de perdonar, lo que acarrea libertad interior, paz y gozo. Y sugería ante todo el no darse por ofendido y, en ese sentido, perdonar sería comprender y excursar. No siempre es fácil, de ahí la necesidad de aprender a perdonar, lo que se logrará siguiendo estos pasos: conocer a la persona y en qué se siente ofendida y prevenirlo; ser comprensivos y tolerantes, especialmente el perdón de cosas menos importantes.

Un paso adelante y entendiendo que quien ofende es débil y hasta enfermo (normalmente necesitado de amor y comprensión), aprenda a perdonar las ofensas más graves. Piense en ello y en que no le conviene a usted responder a la maldad con maldad, al odio con odio, a la venganza con venganza, porque el más perjudicado es usted mismo. Al contrario y como nos lo enseña Jesús, devolver bien por mal, desear lo mejor al que ofende, bendecirlo y darle comprensión y amor.

Es normal, al menos en un primer momento, la irritación ante la ofensa. El peligro está en que se encarne y cristalice en el corazón y se convierta en rencor y deseo de venganza. A buen tiempo hay que acudir a alguien de confianza (puede ser un consejero profesional) a desahogarnos, escuchar su parecer y recibir su ayuda.

Y perdonar cuanto antes, pues como escribe Robin Casarjian, “cuando perdonamos, nuestros sentimientos dejan de ser presa de la persona que nos lastimó”.

Si le es difícil expresar lo que siente por la ofensa padecida, escríbalo para objetivar lo que ha pasado, valorarlo más fríamente, aceptarlo y superarlo mediante el perdón.

Pensar en los beneficios que lleva consigo el perdón: comprensión y amor de uno mismo, de los demás y de lo demás, liberación interior, sosiego y paz, visión optimista y esperanzadora de los hombres y las cosas, bendición y gozo. ¡Es lo que le conviene, pues a perdonar se ha dicho!
Sigo con el tema otro día, Dios mediante.

Diario Extra 1 setiembre de 2007.

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:48

EL ÁRBOL DESORIENTADO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Los sábados me gusta aprovechar este espacio para tratar temas positivos, reflexiones que nos saquen de la rutina diaria que sin lugar a dudas termina cansando a todos, y es que el estrés que generan los temas cotidianos acaban agobiando a las personas, y por eso más de uno considera que en la vida todo es feo, que hay que vivir para trabajar y no trabajar para vivir, olvidamos las cosas lindas, compartir con la familia y los amigos, en fin... por amargados no disfrutamos las maravillas que Dios nos proporciona.

Es por eso, y aprovechando que hoy los padres y los hijos tienen más tiempo para compartir que les recomiendo leer juntos la reflexión que me envió un amigo lector, estoy seguro que los ayudará a ser más positivos y generará un cambio importante en sus vidas. Dice así: Lo que a usted le falta es concentración, le repetía el manzano al roble: Si realmente lo intentas, podrás tener riquísimas manzanas, ¡ve que fácil es! No lo escuches, pedía el rosal. Es más sencillo tener rosas y ¡ve que bellas son! el árbol de roble desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación de aquel árbol, exclamó: No se preocupe, el problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Yo le daré la solución.

No dedique su vida a ser como los demás quieran que sea. Sea usted mismo, conócete... y para lograrlo, escucha la voz interior. Dicho esto, el búho desapareció. ¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme?... Se preguntaba el roble desesperado, cuando de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: Jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y su destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... usted tiene una misión: ¡Cúmplala!
Aquel árbol se sintió fuerte, seguro de sí mismo, y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

¿Cuántos de ustedes serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?... ¿Cuántos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas? ¿Cuántos, naranjos que no saben florecer?
Amigos lectores... es importante que entienda que en la vida, todos tenemos un destino que cumplir y un espacio que llenar. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. ¡Nunca lo olviden! Podemos empezar ya a dar los primeros pasos hacia la cumbre del éxito. Póngale atención a su yo interior y déjelo actuar, de eso depende su felicidad y la de la gente que lo quiere y lo necesita.
Diario Extra 1 de setiembre de 2007.

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