Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

RESONOCO

Categoría: autoconocimiento

30/04/2008 GMT 1

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:37

EL VALOR DE LA GENEROSIDAD
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Razón de sobra tenían nuestros antepasados al decir que la generosidad y el desprendimiento son un buen negocio, y es que “hacer el bien sin mirar a quien” es un punto clave para tener éxito en la vida, no hay que dar esperando una recompensa, pero Dios todo lo ve y seguramente en el momento que más lo necesitemos nos tenderá su maravillosa mano para sacarnos de esos apuros que se presentan en el momento menos esperado de nuestras vidas.

Sin duda alguna el valor del desprendimiento nos enseñará a poner el corazón en las personas, y no en las cosas materiales, porque la generosidad bien entendida consiste en saber utilizar correctamente nuestros bienes y recursos evitando apegarse a ellos y, si es necesario, ponerlos al servicio de los demás.

El desprendimiento como valor se origina al reconocer que todos tenemos necesidades y en algunos casos encontramos personas con carencias. En cualquier situación debemos superar nuestro egoísmo e indiferencia para colaborar en el bienestar de los demás, no importa si es mucho o poco lo que hacemos y aportamos, lo significativo es tener la conciencia de ofrecer algo, de aportar. En la generosidad que requiere el desprendimiento no cabe ofrecer algo que nos sobra, debemos colaborar pero con cosas útiles en lugar de regalar “las cochinadas que nadie ocupa”.

Porque el verdadero valor del desprendimiento tiene que ver con varios aspectos, entre ellos: la importancia que le damos a las cosas, el uso que hacemos de ellas y la intención que tenemos para ponerlas al servicio de los demás. En ocasiones vivimos y trabajamos sin descanso para poseer aquello que tanto nos ilusiona (carros, joyas, ropa, aparatos, viajes, etc.) y nuestra vida se mueve a ese ritmo, sin embargo, si no tenemos cuidado llegará el momento en que a pesar de la satisfacción que nos produce llenarnos de cosas, estaremos vacíos internamente.

A veces en broma, pero la mayoría en serio, hemos escuchado decir de alguien: “quiere más a su carro que a (...)”, “ni se le ocurra tocar sus (...) porque tendrás problemas”, “ni se lo pidas, jamás presta lo que tiene”, “ todo su dinero lo ocupa para (...)”, etc., y todas ellas reflejan a una persona con apego inmoderado por lo que tienen. Debemos recordar que en el orden de los afectos, las personas y su bienestar ocupan el primer lugar antes que nuestra persona misma o las cosas materiales.

Tengan muchísimo cuidado porque existen personas que ponen todo su corazón en las cosas materiales, y cuando caen en desgracia “todo el mundo les da la espalda” porque ellos se encargaron de matar la amistad.

Los egoístas consideran que las cosas materiales están por encima de las personas, por eso les parece absurdo compartir lo que tienen, a ellos jamás se les ocurre que el desprendimiento supone un esfuerzo para superar ese sentimiento de posesión y exclusividad de lo que poseen para ofrecerlo gustosamente a los demás.

A partir de hoy hagamos un esfuerzo para entregar lo que los demás necesitan... no debemos confundir el desprendimiento con el hecho de deshacernos de todo aquello que no utilizamos, que es inservible o se ha convertido en un estorbo, esta actitud manifiesta poco respeto por la persona que lo recibe, independientemente de su condición y situación actual. Intente mejorar porque el valor del desprendimiento ayudará a nuestra sociedad a convertirnos en personas más bondadosas y generosas, brindará un mejor ambiente en nuestras relaciones con amigos y familiares y nos convertirá en personas que tienen el corazón puesto en el lugar correcto.
Diario Extra 12 abril 2008.

15/04/2008 GMT 1

LA AMISTAD

marfuerte @ 23:45

Juan Luis Mendoza
De la amistad se ha hecho mucha poesía, se han escrito muchos pensamientos bellos, se han dicho muchas lindezas. Y no es para menos pues, entendida como Dios manda, la amistad entre dos o más constituye una de las vivencias más espirituales, altas y nobles. Yo me voy a limitar aquí a formular ciertas apreciaciones de carácter práctico que contribuyan a establecer una mejor relación entre los amigos.

La amistad se da entre dos personas o más dentro de una abierta y permanente reciprocidad de dar y recibir, de confianza, aceptación y respeto, lo que contribuye a enriquecerse mutuamente sin límites y a hacer partícipes de esas riquezas a otros más.

Eso sí, el buen amigo da sin esperar recibir; su recompensa, más que suficiente, está en ver al amigo feliz.

En la amistad, como en cualquier otra actividad humana, la base de toda sana y buena relación es la libertad; sin la libertad, no hay ni personas. De ahí que los amigos han de proceder según les parezca mejor, sin depender de los deseos y expectativas de nadie. Cada quien tiene derecho a hacer su vida…
La amistad es una relación abierta siempre a recibir en su seno a otros amigos; en ella nadie es propiedad de nadie; cada cual lo es de sí, y es dueño de compartir su amistad con los que crea conveniente. En consecuencia, no es cierto eso de que “mis amigos no pueden tener más amigos”. La expresión no denota amistad sino egoísmo. ¡Ojo!
Sigo otro día con el tema, Dios mediante.
Diario Extra 5 abril 2008.

02/04/2008 GMT 1

LA COMUNICACION (2)

marfuerte @ 00:20

Juan Luis Mendoza
Ya se sabe, la comunicación es entre dos o más: el que emite y el que recibe en una sucesiva y mutua emisión y recepción mediante un canal y su lenguaje. Es la definición clásica de la comunicación que, claro, entraña otros elementos que tienen que ver con la experiencia de los encuentros entre personas en circunstancias muy diversas.

Por ejemplo, durante la comida con motivo de una celebración familiar. Allí usted puede toparse con toda clase de personas en un ambiente informal, de fiesta, de coloquios amigables, casi siempre superficiales, pero que pueden ser la base para otras conversaciones de más interés y hondura.

Obviamente, que no todos los interlocutores han de ser simpáticos, comedidos y acertados. Y hasta puede darse el caso de que alguien nos resulte medio estúpido en la forma de expresarse. Nos hemos de cuidar mucho de menospreciarlo y, por el contrario, hemos de ejercer con él lo que Nelly llama “habilidades de elogio” o “asertividad de elogios” que nos lleva a ver en el otro los infaltables aspectos positivos y manifestarlos abiertamente en el momento oportuno con gran sinceridad.

Un detalle importante: Al iniciar una conversación con el otro o los otros, aprendemos su nombre (si lo desconocíamos hasta ese momento) y usarlo con precisión. Como observa Bernabé Tierno Jiménez, “si utilizamos el nombre del otro correctamente, nuestro interlocutor se sentirá esencial en la conversación o, al menos, alabará nuestra buena memoria”.

En el trato con los demás hay que ser sinceros; pero no para echar en cara lo desacertado de la presentación y proceder sino para elogiar en lo que se crea oportuno al otro y, en todo caso, para exponer con naturalidad y sencillez nuestros puntos de vista.

Sigo otro día con el tema, Dios mediante.
Diario Extra 15 marzo 2008

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:19

¿QUÉ ES UN TRINFADOR?
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Un triunfador es lo que a cada persona se le ocurra que puede ser... sin embargo, el diccionario de la Real Academia Española indica que “...Es aquel que tiene éxito...” Pero tengamos mucho cuidado porque a veces los triunfadores no son aquellos a los que todo el mundo aplaude y reconoce. No son los que construyeron grandes obras, dejaron constancia de su liderazgo o viajaron en primera clase. A veces los triunfadores no son los administradores geniales, ni los visionarios del futuro, o los grandes emprendedores. Por ello, talvez no los reconoceríamos en medio de tanto pensador, filósofo o tecnólogo que, supuestamente, conducen a este mundo por la senda del progreso.

A veces el triunfador no es el negociador internacional, o el hacedor de empresas de clase mundial o el deslumbrante estadista que asiste a reuniones cumbre. No es el que se afana por exportar mucho, sino el que todavía se importa a sí mismo. Porque el triunfador puede ser también el que calladamente lucha por la justicia, aunque no sea un gran orador o un brillante diplomático. El triunfador puede ser igualmente el que venció la ambición desmedida y no fue seducido por la vanidad o el poder.

También es triunfador el que no viajó mucho al extranjero, pero hizo travesías hacia el interior de sí mismo para dimensionar las posibilidades de su corazón. Es el que quizás nunca alzó soberbio su mano en el podium de los vencedores, pero triunfó calladamente en su familia y con sus amigos y con su alma.

Es, quizá, el que nunca apareció en las páginas de los periódicos, pero sí en el diario de Dios; el que no recibió reconocimientos, pero siempre obtuvo el de los suyos; el que nunca escribió libros, pero sí cartas de amor a sus hijos, y el que pensó en redimir a su país a través de la asfixiante aventura de su trabajo común y rutinario y aquel que prefirió la sombra, porque, finalmente, es tan importante como la luz.

Tengamos cuidado para no confundirnos, porque a veces el triunfador no es el que tiene una esplendorosa oficina, una secretaria ejecutiva, o posee tres maestrías, sino el que le da sentido a su vida, hace planes con su familia, tiene tiempo para sus hijos y encuentra fascinante disfrutar la danza de la vida.

A veces el triunfador no es el pasa a la historia, sino el que hace posible la historia; el que encuentra gratificante convencer y no sólo vencer y el que de una manera apacible y decidida lucha por hacer de este mundo un mejor lugar para vivir. Es el que sabe que aunque sólo vivirá una vez, si lo hace con maestría, con una vez le bastará.

A veces el triunfador puede ser la Madre Teresa de Calcuta, Francisco de
Asís o Nelson Mandela, o tal vez la enfermera callada, el obrero sencillo y el campesino olvidado, porque como personas triunfaron sobre la apatía o el desencanto y con su esfuerzo cotidiano establecieron la diferencia, ¿entendieron por qué triunfo es lo que a cada uno se le ocurre? Pero al final todo se reduce a estar bien con Dios y con nuestros semejantes... ojalá usted sea uno de esos triunfadores humildes, de esos que pasan haciendo el bien sin importar a quien.

Diario Extra 15 marzo 2008

28/03/2008 GMT 1

LA COMUNICACION

marfuerte @ 01:52

Juan Luis Mendoza
Las habilidades para comunicarse como Dios manda pueden ser congénitas o aprendidas; con frecuencia son una mezcla.

En efecto, hay quienes con la mayor naturalidad del mundo se comunican con los demás en un trato y conversación sumamente fluidos que dejan en los interlocutores una sensación de seguridad, complacencia y bienestar. Da gusto alternar con esas personas dotadas de un encanto especial.

Aunque el ser humano es naturalmente sociable, hecho para intercomunicarse con los demás, debido a su actual situación de “desarmonía” (léase pecado), necesita aprender a comunicarse primero consigo mismo para después hacerlo con los otros, con Dios, con lo creado y cuanto lleve entre manos. Necesita adquirir lo que se conoce como “habilidades sociales” y que podríamos definir como aquellas conductas aprendidas que ponemos en juego en situaciones interpersonales para obtener o mantener un ambiente determinado.

Expliquemos un poco esta definición. Puede ser, como lo apuntábamos más arriba, que hayamos nacido con ciertas habilidades para comunicarnos bien, en todo caso siempre podremos desarrollar más esas habilidades, adquirir otras mediante el aprendizaje y hasta “desaprender” algunas que obstaculizan la buena comunicación.

Esas habilidades sociales o de comunicación interesan para lograr un fin determinado, la interrelación, un clima propicio en el trato con los demás que nos haga sentir satisfechos y enriquecidos recíprocamente con los bienes materiales y espirituales.

Completo el tema en un próximo escrito, Dios mediante.
Diario Extra 8 marzo 2008

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:50

LA RUTINA EN EL AMOR ENFERMA
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

No hay duda que la mayoría de las enfermedades del amor derivan de la rutina, y es que no existe nada más aburrido que hacer los mismo todos los días... por más lindo que sea, repetir y repetir termina “empalagado”. ¡Qué aburrido! Todo el tiempo el mismo viejo o la misma vieja con el mismo pantalón sucio, o el delantal “chorreado”, esto ocurre -no por falta de dinero- sino porque caemos en una línea permanente que produce un sonido parecido al que genera una máquina de hospital cuando el organismo deja se funcionar... “tiiiiiiiiii”, y lo peor del caso ni nos damos cuenta de lo que está sucediendo porque pensamos que somos una maravilla.

Los especialistas lo ven a diario: con el tiempo, en el matrimonio se apaga lentamente la pasión y la fogosidad del comienzo. La pareja se asienta en hábitos laborales y sociales, difíciles de eludir. En el mejor de los casos, la relación se vuelve gris e insípida. ¿Qué se puede hacer? No hay fórmulas mágicas que duren todo el tiempo, pero se pueden poner en práctica algunos trucos que rompen la monotonía. Lo principal es reconocer que si siente que su vida en pareja se volvió insoportable, aburrida y que le falta imaginación y sentido del humor, es porque en su casa la monotonía habita en todos los rincones.

La rutina indica que se deja de cumplir uno de los objetivos principales de la relación de pareja, como es facilitar el enriquecimiento mutuo de sus miembros: estar activo, inquieto, buscar fuentes nuevas de información y satisfacción para mantener un alto grado de intercambio. La rutina empobrece, aburre, y en ocasiones lleva a buscar la distracción y a establecer vínculos extramatrimoniales... no es justificar, pero de ahí deriva la infidelidad.

Debemos entender que la etapa del enamoramiento es bien diferente a la de la convivencia. Los enamorados tienen altos índices de motivación y deseo. Las expectativas son bastante idealizadas. Esperamos que la persona que elegimos nos llene total y permanentemente nuestras necesidades afectivas, como nunca pudieron hacerlo nuestros padres.

Por lo general, las parejas deciden convivir porque tienen una alta motivación para estar juntos, pero se olvidan que la permanencia y la cotidianidad hacen que las emociones pierdan intensidad y decaiga el nivel de motivación.

Toman el hecho de estar juntos como algo lógico y ni siquiera se preguntan si hay que construirlo. Se olvidan de buscar el tiempo para hablar o compartir sus preocupaciones, sueños y expectativas. Realizar actividades juntos, para rescatar el deseo a través de la aventura, y por eso terminan enfermándose... porque la rutina lleva a estados de depresión inimaginables.

Se ha preguntado, ¿cuánto tiempo pasa con su pareja? Revise su vida. ¿Qué es lo primero que hacen cuando se levantan? ¿Se saludan, se abrazan, se dan un beso? ¿o cada uno gira por el borde de su cama y ni siquiera se miran, para continuar con las labores rutinarias, tales como desayunar o ayudar a los niños a vestirse? ¿Es algo agradable y se comparten anécdotas, o se toman una taza de café de prisa porque se hace tarde para ir al trabajo? ¿Después hay alguna llamada durante el día o solamente un contacto telefónico para encargar el pan y la leche?
Muchas parejas olvidan que comunicar una y otra vez detalles, decir cositas bonitas, reírse, o ponerle humor a la vida, rompe la monotonía, por eso si quieren salir de la enfermedad que produce la rutina deben entender que el amor es un proceso de realización personal, implica saber amar y ello requiere un aprendizaje: hábitos y costumbres para cambiar, errores que rectificar y acuerdos para pactar. El amor se construye a lo largo de toda la vida, percibiendo a la otra persona como es y no como nosotros queremos que sea.
Diario Extra 8 marzo 2008

11/03/2008 GMT 1

PROMOVER LA AUTOESTIMA (2)

marfuerte @ 02:25

Juan Luis Mendoza
Primero hay que tratar de serenarnos y concentrar la atención en lo que nos proponemos hacer y pasar a hacerlo.

Sobre esa base, otra cosa que hemos de hacer es dialogar con nosotros mismos de forma autoconstructiva. Hay que decirlo: se nos metió en la cabeza, desde niños, que el “fallar”, el “equivocarse”, el “cometer errores” era un gran mal, y cada vez que lo hacíamos nos sentíamos por los suelos, desencantados de nosotros mismos e incapaces. No obstante, el incurrir en errores es normal –“humanum est errare”- y lo que importa es aprovecharnos de la equivocación para ir adelante.

Hay que adoptar actitudes liberadoras y “desdramatizadoras” -el dicho judío: “El hombre piensa, Dios ríe”- que generan una necesaria energía positiva. Se ha escrito que “la risa, la sonrisa y los gestos alegres y liberadores hacen que nuestro organismo segregue la hormona llamada betaendorfina que facilita que la mente codifique mensajes positivos y de esperanza”. Pues ya lo sabe usted.

Siéntase valioso, útil, importante y necesario. Para ello piense en el sinnúmero de personas que lo necesitan, que se ven favorecidas por usted, en la familia, en el trabajo, en su comunidad. El que los demás se beneficien con su desinteresada colaboración contribuirá en mucho a elevar su autoestima. Busque la compañía de personas positivas, abiertas y generosas, humanas y sencillas, esas que transmiten con tanta naturalidad a los que los quieran recibir los dones de la tranquilidad, la seguridad, la fortaleza, la confianza, el bien. Sin juzgar ni condenar a nadie, sin menospreciar, evite el trato con personas que se complacen en la autocompasión, negativas, que se quejan de todo y por todo, que maldicen su suerte, sumidas en el derrotismo y la vergüenza. Evite también la compañía de las personas orgullosas y “pagadas” de sí mismas, sin entrar igualmente a juzgarlas y condenarlas. Simplemente las evita, pues en ambos casos le van a dificultar su crecimiento en la autoestima.
Diario Extra 1 marzo 2008

Columna PRISMA

marfuerte @ 02:24

¿CÓMO ES EL CORAZÓN DE USTEDES?
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Los seres humanos estamos acostumbrados a escuchar a nuestros semejantes repetir una y mil veces la frase “cómo está su corazón”, algunos responden que en perfectas condiciones, otros por su parte no tienen respuesta porque seguramente poseen demasiadas dudas sobre si lo que están haciendo es lo correcto, o por el contrario están causando y causándose daño. Pero bueno, sobre las cosas del corazón cada uno tiene su propia definición, por eso hoy adapté un lindo mensaje que me envió una lectora para que compartiera con ustedes, quizá les ayude a darse cuenta si el camino que lleva su vida espiritual es el correcto o por el contrario debe replantearse algunas cosas para ser feliz.

Resulta que un día, como tantos, un joven se situó en el centro de un pueblo y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de todo el territorio. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaba en él un solo rasguño... coincidieron que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado, el joven se sintió más orgulloso aún y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el lugar.

De pronto, un anciano se acercó y dijo: “¿Por qué dices eso, si tu corazón no es tan hermoso como el mío?”. Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices y había zonas donde faltaban trozos, y éstos habían sido reemplazados por otros que no correspondían, pues se veían bordes y líneas irregulares. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban pedazos profundos. La mirada de la gente se sobrecogió, “¿cómo puede decir que su corazón es más hermoso?”, gritaron.

El muchacho contempló el corazón del anciano y al ver su estado se echó a reír. “Debes estar bromeando” dijo, “comparar tu corazón con el mío... el mío es perfecto, en cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor”. “Es cierto”, dijo el anciano, “tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... mira; cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos a quienes he amado, muchos a su vez me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque me recuerdan el amor que hemos compartido.

Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio; de ahí quedaron los huecos. Dar amor es arriesgado pero, a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando, y alimentan la esperanza de que algún día regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón. ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?”.

Al joven se le hizo un nudo en la garganta, y permaneció en silencio unos minutos, las lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez, arrancó un trozo del suyo, ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven.

La pieza se amoldó pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los pedazos, se notaban los bordes. El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

Y ahora díganme... ¿Cómo es el corazón de ustedes?, ¿les falta compartir amor?
Diario Extra 1 marzo 2008

06/03/2008 GMT 1

PROMOVER LA AUTOESTIMA

marfuerte @ 01:28

Juan Luis Mendoza
Para lograrlo le voy a indicar algunos ejercicios que, hechos con la debida constancia y dedicación, le pueden resultar muy eficaces.

Previo al ejercicio propiamente dicho, hay que establecerse en lo que se conoce como el ritmo alpha que es, según lo define M.L. Acosta Garrido, “un nivel más profundo de conciencia” en el que podamos más fácilmente adquirir los hábitos que deseamos y con ellos, y habiendo acordado otro ritmo, el beta, pasar a la acción, que es lo importante.

¿Cómo se hace? Siéntese en posición recta y cómoda, las manos sobre los muslos, los ojos suavemente cerrados. En un estado de progresiva quietud, el cerebro relajado, centre su atención en algo que no tenga un sentido especial, que lo concentre sin distraerle, un número o una letra, por ejemplo.

La relajación es como una plataforma desde la que nos disponemos a “visualizar” lo que queramos en favor de nuestra autoestima. “Aprovechar ese estado óptimo físico y mental para “vernos”, “sentirnos como si” ya fuéramos valientes, seguros de nosotros mismos, con alta autoestima…. “Disfrutamos” de esa imagen clara y fuerte y así la forzaremos a convertirse en realidad. Se trata de imaginarnos a nosotros mismos, de montarnos nuestra propia película donde nos vemos haciendo y logrando aquello que nos hemos propuesto”. Este ejercicio que nos describe Bernabé Tierno Jiménez, lo hemos de hacer con la mayor frecuencia posible, hasta lograr una actitud mental permanente de una “visualización” positiva, esperanzadora, gozosa de lo que somos y hacemos.

Completo el tema de cómo promover la autoestima en un próximo escrito, Dios mediante.
Diario Extra 23 febrero 2008

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:27

SUPERARSE CON ESFUERZO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Nunca espere que las cosas le lluevan del cielo porque eso no ocurrirá jamás, lo único que cae de arriba es agua y si se queda ahí parado, a la intemperie, la única posibilidad que tiene es que se de una mojada de “padre y señor mío” y, seguramente, terminará en el hospital afectado por una fuerte gripe o una pulmonía, así que si quiere que su vida mejore no le queda más que esforzarse por alcanzar las metas que se propone, para ayudarle a motivarse hoy les contaré la historia de un niño que ayudó a una mariposa a salir de su capullo.

Dice así: Había un niño pequeño caminando por el bosque y encontró el capullo de una mariposa. La llevó a su casa para poder ver como salía de su envoltura. Se sentó y miró por varias horas como luchaba para forzar su cuerpo a través del pequeño hueco... Luchó y luchó y parecía estar pasando por un momento muy difícil. El niño decidió hacerle las cosas más fáciles, así que sacó una cuchilla y cortó una ranura en el envoltorio para permitir que la pequeña mariposa saliera y ayudarla a volar. Cuando la mariposa apareció no se veía como una mariposa corriente. Su cuerpo estaba inflamado y sus alas pequeñas y dañadas.

El niño estaba desilusionado y confundido, así que corrió a llamar a su abuelo para que viniera a ver a esa mariposa extraña. Le contó como había tratado de facilitarle todo a la mariposa en apuros, cortando un hueco en el capullo, y como ésta salió y no pudo volar. El sabio abuelo tomó al niño de la mano y le explicó que cuando la polilla está luchando por salir a través del pequeño hueco, en realidad está forzando los fluidos del cuerpo para que lleguen a las alas. Sin la lucha, las alas no pueden crecer. Sin la lucha las alas de la mariposa nunca serían lo suficientemente fuertes para volar, y sin vuelo, probablemente no sería capaz de sobrevivir.

La moraleja de la historia es que el vuelo y la vida son una lucha. Sin retos y luchas nunca creceríamos ni alcanzaríamos todo nuestro potencial porque la vida y la lucha son inseparables! Y es que todo lo bueno trae su lucha!”.

¡Eso es muy cierto! Todo lo bueno que hemos tenido alguna vez, vino con algún grado de lucha. Tuve que luchar para conseguir el diploma en la escuela, luego para obtener el bachillerato en secundaria. Tuve que luchar durante mis años universitarios para obtener una profesión, y ahora sigo luchando por hacer mi trabajo lo mejor posible para subir escalones y tener mejores ingresos para sacar adelante a mi familia. Al igual que usted, he tenido diferentes tipos de luchas y cada logro fue el resultado de ellas... así es todo en la vida, las cosas nacen de la adversidad y la lucha, nunca espere que le caigan del cielo, porque Dios premia el esfuerzo no la vagabundería.

Por eso pongámonos metas grandes, porque los retos pequeños crean músculos pequeños, mientras que los retos grandes crean músculos grandes. Debemos estar dispuestos a enfrentar la adversidad para poder crecer, de lo contrario tendrá que quedarse ahí... fracasado y viendo como los demás triunfan en la vida. No sea mediocre, decídase a hacer algo importante con su vida y en su vida, eso dará satisfacciones a todos los que lo rodean.
Diario Extra 23 febrero 2008

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis