PROBLEMAS
Juan Luis Mendoza
Sin llegar a obsesionarse, habrá que tener en cuenta -y, en cuanto se pueda, ir educando en ese sentido a los niños y jóvenes- que en la vida es normal que nos sobrevengan problemas; enfermedades, accidentes, conflictos familiares, muerte de seres queridos, trabajos agobiantes, dolencias de toda índole… problemas, en fin.
Ahora y como lo nota el psicopedagogo Bernabé Tierno Jiménez, “si observamos con frialdad y detenimiento, comprobaremos que un problema, desde el punto de vista psicológico, es sólo aquello que nosotros convertimos en problema (estado ansioso o inquietante)”.
Yo suelo hablar de percepción y reacción. Si usted percibe la lluvia como un “mal tiempo”, se sentirá contrariado, constituirá un problema más o menos penoso según perciba el fenómeno y así reaccionará consecuentemente. Porque, piénselo, habrá gente que, mientras usted sufre por la dichosa lluvia, goce pensando en el beneficio que supone para sus siembros o plantas, porque le encanta la música de las gotas cayendo sobre los techos o el olor a tierra mojada cuando se asoma al patio…
Es cierto: las cosas son del color del cristal con que se miran. Y todo ello depende de la herencia y el ambiente que, aunados para bien o para mal, han ido creando en cada cual una actitud positiva o negativa ante la vida.
Con los problemas tiene que ver, y mucho, la aceptación. El autor, más arriba citado, explica que “quien se acepta a sí mismo, acepta a los demás como son y acepta la situación que le ha tocado vivir; se librará fácilmente de los problemas, porque por la aceptación reducimos la ansiedad, sea cual sea su causa, a niveles fácilmente soportables”. Enteramente de acuerdo.
Completo el tema, Dios mediante, otro día.
Diario Extra 3 noviembre 2007

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