Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis Te gustan viajar y sacar Fotos

RESONOCO

Categoría: autoconocimiento

07/08/2007 GMT 1

LA TIMIDEZ

marfuerte @ 01:01

Juan Luis Mendoza
El diccionario define la timidez como la calidad de tímido. Y ser tímido equivale a ser temeroso, medroso, encogido y corto de ánimo.

Hay quienes son tímidos por herencia; otros lo son por una deficiente educación. En ocasiones todos lo somos, en más o menos grado. Por ejemplo, al hablar en público sobre un determinado tema, y aunque lo dominemos bastante bien. ¿Qué ocurre? Que se nos viene a la cabeza que el mundo entero nos está mirando en ese momento y que los oyentes nos pueden contradecir en sus adentros mientras hablamos, y abiertamente después, sea allí delante de todos o en otro lugar. No es que creamos que se trata de algo indebido lo que afirmamos. No. Simplemente nos preocupa lo que los demás puedan opinar. Sin percatarnos de que es lo más normal que ocurra esto: a unos les parece bien, a otros mal, y a muchos ni una cosa ni otra. Así que, ya lo sabe usted, hay gustos para todo. ¿Por qué preocuparse, entonces?
Bernabé Tierno Jiménez define la timidez como “una falta de respuestas asertivas y de comunicación”; y añade que, “en su lugar, se colocan unas respuestas de evitación de la interacción o de retraimiento que nos hace sentir más tímidos e inseguros”.

¿Cómo proceder? No echar en olvido que la gente va a opinar sobre lo que somos y lo que hacemos. Es normal. Tiene su derecho, sobre todo si se ejerce un cargo público. ¿Y usted? Téngalo en cuenta. Actúe del mejor modo que le sea posible -es su obligación- y después aténgase a los comentarios de los demás sólo en la medida en que le sean provechosos para mejorar su manera de ser y de hacer. En lo que no merezca la pena, no haga caso, déjelos estar. No se preocupe. Hasta aquí por hoy. En un próximo escrito, Dios mediante, completo el tema. En él, le indicaré varias pautas para superar la timidez.
Diario Extra 4 de agosto de 2007.

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:59

NOS ACOSTUMBRADOS A TODO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

No hay duda que el humano es un ser de costumbres, muchas veces caemos en la rutina por mantener los mismos hábitos, nos encerramos en una caparazón más fuerte y poderosa que la de la tortuga verde. Por estar preocupados por los demás no le dedicamos tiempo a la gente que verdaderamente nos necesita y lo merece. Por justificar todo lo que nos ocurre, y alegar falta de tiempo o dinero, se nos olvida vivir, y después, cuando caemos enfermos vienen las lamentaciones ¿por qué no le brindé más tiempo a mi pareja, a mis hijos, o a los amigos? Pero como dice mamá: “ya pa’qué”.

Pues bien; quienes aún están a tiempo de enrumbar sus vidas por un mejor camino, quizá les interese leer este lindo mensaje que me envié doña Dora, una fiel lectora que seguramente se pondrá muy contenta porque lo adapté para compartirlo con todos ustedes.

Dice así. Nos acostumbramos a vivir en casas o departamentos, y a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera, posteriormente nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas.

Para ver la luz encendemos mas temprano los bombillos o lámparas, y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud, cambiamos las cosas hermosas de la vida por las excusas baratas y el encierro permanente.

Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde. A tomar café corriendo, porque estamos atrasados. A leer DIARIO EXTRA en el autobús, porque no podemos leer tranquilos. A comer un sandwich, porque no podemos almorzar, sin embargo, la falta de tiempo es simple y llanamente una excusa para no disfrutar las cosas buenas que Dios nos dio.

La mayoría de personas siempre están buscando pretextos. Por eso duermen en el bus porque están cansados. Cenan rápido, y tienen pesadillas, olvidando vivir el día, y la vida, y cuando les preguntan ¿cómo están? “Responden bien... o ahí pasándola”, cómo puede estar bien una persona que vive para todos menos para él, a ese ritmo jamás puede ser feliz.

Nos acostumbramos a esperar el día entero y oír en el teléfono: “hoy no puedo ir”, “a ver cuando nos vemos”, “la semana que viene nos juntamos”.

También nos acostumbramos a sonreír a las personas, sin recibir una sonrisa de vuelta. A ser ignorados, cuando precisábamos tanto ser vistos. Si el cine está lleno, nos sentamos en la primera fila, y torcemos un poco el cuello. Si el trabajo está complicado, nos consolamos, pensando en el fin de semana. Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.

En fin... hay personas tan conformistas y aburridas que se acostumbran a ahorrar vida, sin entender que, de a poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir. Por qué mejor no entienden que “la vida es un brinco” y que dependerá de nosotros que sea placentera o aburrida.

Somos tan conformistas que no entendemos que “la muerte, está tan segura de su victoria; que nos da toda una vida de ventaja”. Amigos lectores... aprovechemos todo lo lindo que Dios nos construyó, dejemos las excusas a un lado y dediquémonos a disfrutar con nuestros seres queridos, sin peleas absurdas y pasando buenos ratos.
Diario Extra 4 de agosto de 2007.

01/08/2007 GMT 1

FRUTOS DEL AUTOODIO (2)

marfuerte @ 00:40

Juan Luis Mendoza
En un escrito anterior, me referí ya a la agresividad e introversión, hoy a la hipocresía, ansiedad y depresión propias de quienes se autoodian.

La hipocresía. Siempre sobre la misma base de la no aceptación, del no estimarse, del no sentirse bien consigo mismos, se da el caso de los que andan por la vida ocultando su rostro tras una máscara. A diferencia de los que son víctimas de la introversión, quienes se visten de hipocresía se congracian fácilmente con los demás y exhiben a todo el mundo su disimulada complacencia, su buena voluntad, su deseo de hacer el bien, “aunque la procesión ande por dentro”. Y, en consecuencia, aunque en un determinado momento, tendrían que decir “no”, no lo hacen y persisten en el “sí” aún a costa de lo que sea. Son pura apariencia en sus gestos externos, su risa, su palabra, su acción. Por dentro sufren: tienen miedo a que se les desenmascare y quede al descubierto su falsedad y disimulo.

La ansiedad. Cuando falta la aceptación y amor a sí mismos, los demás y lo demás, se siente dentro un enorme vacío acompañado de mucha ansiedad lo que provoca el llenarlo malamente con comidas, bebidas, drogas, viajes, adquisición de bienes materiales. Todo lo cual lo que hace es ahondar más y más ese vacío y la consiguiente ansiedad.

La depresión. No satisfechos consigo mismos sino faltos y despreciables, caen en el terrible mal de la depresión que, en este caso, se manifiesta como un autoculparse a sí mismos, menospreciarse y castigarse con desdén y rabia.

Ya ve usted a qué extremos puede llevar la no aceptación y el no amarse a sí mismo, base imprescindible de todo progreso en el ser humano y en la sociedad. Y de ahí la necesidad de promover el autoamor en todos, especialmente en los niños y los jóvenes.
Diario Extra 28 dejulio de 2007.

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:38

¡NO PERDER LA ESPERANZA DE UN MEJOR FUTURO!
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.co

“Nunca está más oscuro que cuando va a amanecer”, es una frase que muchas veces escuchamos sin pensar en lo que realmente envuelve, y es que la naturaleza misma nos da un ejemplo de esperanza en un futuro mejor. Si cada mañana nos llenamos de “buenas vibras”, seguramente el resto del día será repleto de luz, pero si nos carboneamos por el negativismo, entonces todo será oscuro. Lo peor es que el más perjudicado será usted mismo, y por supuesto las personas que lo rodean, tenga mucho cuidado porque por estar de majadero se podría quedar sin seres queridos, recuerde que la gente tiene paciencia... pero se terminan cansando de los maltratos.

Pero bueno... ¿cuál es el momento más oscuro del día? Es precisamente el que antecede al amanecer, cuando con timidez se asoman los primeros rayos del sol, que con el paso del tiempo iluminan por completo la oscuridad. ¿Comprenden la maravilla que nos ha dado Dios? Pues bien; así como la naturaleza, cada uno de nosotros debe aprovechar los momentos difíciles, para replantearse el valor de las pequeñas cosas y de ahí obtener las fuerzas para volver a levantarse después de un tropiezo... “de las cenizas hay que levantar las torres gemelas”.

¿De qué se trata esto? Sencillo... de ser perseverantes, de no dejarnos vencer ante los obstáculos, de entender que somos unos bendecidos por Dios, y que la mayoría de las cosas que nos ocurren tienen un propósito. Si hoy obtuvimos una mala nota en un examen, nada hacemos con echarnos a llorar o culpar a otros de nuestras fallas. ¿Acaso nuestros compañeros o compañeras de clase tienen la culpa de nuestra holgazanería? Es mejor, investigar en nuestro interior la verdadera causa, y buscar en nuestros papás ese brazo para apoyarnos.

Nunca intente esconder lo ocurrido... no se mienta a usted mismo, confíe en el amor de Dios, porque él nos dará la fuerza para levantarnos y triunfar.

Entendamos que con nuestro esfuerzo y el apoyo de quienes nos aman, los resultados serán diferentes mañana, saquémosle provecho a nuestras propias debilidades para impulsarnos hacia la meta final... el éxito.

Veamos la vida como si fuera un examen tras otro. Es imposible obtener cien en todo, pero sí debemos dar nuestro mejor esfuerzo y así ir labrando un mejor futuro esperanzador.

Nunca pierda la esperanza de cumplir sus sueños, porque ahí está el secreto del éxito.

Diario Extra 28 de julio de 2007.

25/07/2007 GMT 1

Columna PRISMA

marfuerte @ 23:59

¿QUIERE SER OPTIMISTA O PESIMISTA?
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Los estados de ánimo parecen muy difíciles de controlar, sin embargo, muchas de las cosas buenas o malas que podamos hacer en la vida dependerán de la actitud con que asumamos los retos que se nos presenten. Por ejemplo, si un día se despierta triste y melancólico, seguramente todo lo verá aburrido y de color gris, contrariamente; si se muestra contento el panorama será completamente distinto, recuerden lo que les he comentado en artículos anteriores, la mayoría de las cosas buenas o malas que nos ocurran las podemos controlar, eso depende de la óptica con que queramos asumir los retos que se nos presenten en la vida, usted y yo tenemos las mismas posibilidades que tiene el multimillonario Bill Gates, la diferencia está en que a él le llegó la oportunidad de triunfar y la aprovechó, mientras que seguramente nosotros estamos esperando que nos caiga el dinero del cielo sin hacer el mínimo esfuerzo. ¿Verdad?
Por eso es que hoy les reproduciré el decálogo del optimista. Sí; esa persona animada que transmite energía y siempre está dispuesto a intentar alcanzar el éxito, quizá estos diez consejitos le ayuden a encontrar el camino correcto para que su situación mejore, y le pueda dar a su familia una mejor calidad de vida. Léanlos cuidadosamente, mediten bien cada palabra y trate de ponerlas en práctica; “quien quita un quite y sea lo que usted necesita para despegar”.

1- Los optimistas se aman, procuran un alto nivel de autoestima, se valoran y aprovechan lo mejor posible sus talentos personales innatos.

2- Los optimistas aceptan a los demás como son, y no malgastan energías queriendo cambiarlos, sólo influyen en ellos con paciencia y tolerancia.

3- Los optimistas son espirituales, cultivan una excelente relación con Dios y tienen en su fe una viva fuente de luz y de esperanza.

4- Los optimistas disfrutan del “aquí” y el “ahora”, no viajan al pasado con el sentimiento de culpa ni el rencor, ni al futuro con angustia. Disfrutan con buen humor y con amor.

5- Los optimistas ven oportunidades en las dificultades, cuentan con la lección que nos ofrecen los errores y tienen habilidad para aprender de los fracasos.

6- Los optimistas son entusiastas, dan la vida por sus sueños y están convencidos de que la confianza y el compromiso personal obran milagros.

7- Los optimistas son íntegros y de principios sólidos, por eso disfrutan de paz interior y la irradian y comparten, aún en medio de problemas y crisis.

8- Los optimistas no se desgastan en la crítica destructiva y ven la envidia como un veneno. No son espectadores de las crisis sino protagonistas del cambio.

9- Los optimistas cuidan sus relaciones interpersonales con esmero, saben trabajar en equipo y son animosos sembradores de fe, esperanza y alegrías.

10- Los optimistas también tienen épocas difíciles, pero no se rinden ni se dejan aplastar por su peso, ya que saben que aún la noche más oscura tiene un claro amanecer y que por encima de las nubes más densas sigue brillando el sol; que todo túnel, por más largo y oscuro que sea siempre tendrá otra salida y que todo río siempre tiene dos orillas.

Entendieron por qué el optimista triunfa, sencillo porque es práctico y sabe que la única forma de lograr el éxito es intentando encontrarlo. Recuerdan aquella frase que nos decían nuestros papás “cómo quieren aprender a nadar sino se tiran a la piscina”, pues bien, utilícenla en todo lo que hagan y verá que le llegarán sus “vacas gordas”, pero si se queda ahí entumido y lleno de temores, seguramente será uno de los miles de fracasados que no lograron nada en su paso por la Tierra. Decídase ya... con todo cariño: “no sea tontito usted puede”.

Diario Extra 21 de julio de 2007.

15/07/2007 GMT 1

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:45

ELIMINE SENTIMIENTOS NEGATIVOS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Es difícil comprender y aceptar los sentimientos negativos del otro. Cuanto más podamos aliviar nuestros propios sentimientos no resueltos, más fácil nos resultará compartir en forma responsable nuestros sentimientos y escuchar los de la pareja sin sentirnos dolidos, impacientes, o frustrados.
Cuanto más resistencia oponga uno a sentir su dolor interior, más resistencia opondrá a escuchar los sentimientos de los otros. Si se siente impaciente e intolerante cuando los demás expresan sus sentimientos, es un indicador de la manera en que uno se trata a sí mismo.
Para reeducarnos tenemos que comportarnos como papás de nosotros mismos. Debemos reconocer que hay una persona emocional dentro de cada uno, que se perturba aún cuando nuestra mente racional de adulto dice que no hay razón para hacerlo. Tenemos que preguntarnos: ¿Qué ocurre? ¿Se siente herido? ¿Qué sucedió para que se sienta perturbado? ¿Por qué está enojado? ¿De qué tiene miedo?
El punto está en escuchar nuestros sentimientos con piedad, si logramos eso nuestros sentimientos negativos quedan milagrosamente aliviados y estamos en condiciones de responder a distintas situaciones en forma mucho más afectuosa y respetuosa.
Hay muchas formas comunes que nos afectan nuestras emociones de pareja, cuando nos encontramos con las tensiones de ser adultos: Cuando algo ha resultado frustrante, sentimos ira y disgusto, aún cuando nuestro yo adulto nos diga que tenemos que estar calmados, sentir afecto y paz. Con un resultado decepcionante quedamos atascados sintiéndonos tristes y heridos, aún cuando nuestro yo adulto nos diga que deberíamos sentirnos entusiastas, felices y esperanzados.
Cuando el resultado es perturbador, quedamos atascados sintiéndonos temerosos y preocupados, aún cuando nuestro yo adulto nos diga que deberíamos sentirnos seguros, confiados y agradecidos. Cuando vivimos una situación incómoda, quedamos atascados sintiéndonos arrepentidos
y avergonzados, aún cuando nuestro yo adulto nos diga que deberíamos
sentirnos seguros, buenos y maravillosos.
Cuando somos adultos tratamos de controlar estas emociones negativas, evitándolas. Nuestras adicciones pueden utilizarse para silenciar los dolorosos reclamos de nuestros sentimientos y de nuestras necesidades insatisfechas.
El secreto de comunicar nuestros sentimientos difíciles reside en tener la sabiduría y el compromiso de expresar nuestros sentimientos negativos por escrito, de manera que podamos tomar conciencia de nuestros sentimientos más positivos. Cuanto más seamos capaces de comunicarnos con nuestra pareja con el amor que merece mejor será nuestra relación, así que nada cuesta escuchar con calma para lograr una mejor relación. Recuerde siempre que todo es cuestión de paciencia y tolerancia.
Diario Extra 14 de julio de 2007

FRUTOS DEL AUTOODIO

marfuerte @ 00:43

Juan Luis Mendoza
Lo saludable y bueno, lo que corresponde es aceptarse a sí mismo, valorarse, amarse, sentirse bien como se es mientras se proyecta hacia adelante hasta perfeccionarse siempre un poco más con paciencia y paz.
Pero hay quienes, por una deficiente educación o afectados por la herencia y el ambiente tienden a menospreciarse a sí mismos y hasta autoodiarse con unas consecuencias pésimas para ellos mismos y para los demás. Son, en el fondo, los frutos de la baja estima, el sentirse incompetentes, la carencia radical de ese necesario amor a sí que construye al ser humano desde dentro y lo lleva a la posesión de todos los bienes del espíritu: la libertad interior, la confianza, la seguridad, la paz, las ganas de vivir y hacer el bien, la felicidad....
Las personas, víctimas del autoodio, suelen ser agresivas, introvertidas, hipócritas, ansiosas, depresivas. En este y otro escrito me refiero a ello.
La agresividad. Llevados de sus odios y menosprecio, frustraciones y resentimientos, arremeten violentamente contra todo lo que se les pone por delante: personas, animales, cosas. Por estar en contra de ellos mismos, lo están también contra todos y contra todo. Su agresividad da miedo. ¿No responderá a todo ello tantos comportamientos lamentables en nuestra sociedad y concretamente en la familia? Creo que sí.
La introversión. Hay quienes nacen con la propensión a encasquetarse en sí mismos, miedosos, inhibidos, y hay que ayudarlos a que, al menos en parte, superen poco a poco su situación. Hay otros, y a ellos me refiero aquí concretamente, que, por verse a sí mismos con desprecio y hostilidad, se imaginan, que todos los demás los ven del mismo modo y se ponen automáticamente a la defensiva, parapetados en el “refugio”, oscuro y frío, de su mundo interior. La ayuda ahí resulta casi siempre inútil, pues toman cualquier intención de brindarla como una amenaza.
Completo el tema en un próximo escrito, Dios mediante.
Diario Extra 14 de julio de 2007.

08/07/2007 GMT 1

ODIARSE A SI MISMO (2)

marfuerte @ 00:40

Juan Luis Mendoza
Sigo con el tema de odiarse a sí mismo y he aquí otra característica: la necesidad de que todo el mundo acepte y apruebe a esas personas víctimas del autoodio. Y se comprende, porque al carecer de la debida consistencia y seguridad en sí mismas, esas personas -no crecidas, no maduras psicológicamente- demandan la constante aceptación y aprobación de lo que son y hacen como un modo, aunque engañoso, de compensar el malestar interior por no aceptarse y amarse a sí mismas como es debido.
Son perfeccionistas en grado extremo. Como se sienten por dentro desprovistas de toda valoración y estima, esas personas tienden al perfeccionismo a fin de recabar de quienes les rodean un afecto que de otro modo no merecen de acuerdo al bajísimo concepto que de sí tienen.
Como lo advierte el psicopedagogo Bernabé Tierno Jiménez “en general, tras el perfeccionismo se esconde una personalidad débil, insegura, y con unos niveles muy bajos de autoestima y de sentimiento de competencia”.
¿Y qué ocurre? Que al no lograr la perfección a la que aspiran, se sienten fracasadas y se hunden en la desesperación.
En lo que concierne a lo religioso, las personas que se autodesprecian corren el riesgo de sumirse en el tormento de los escrúpulos de conciencia, las dudas, los complejos de culpabilidad. Su Dios es un Dios castigador; no el Padre bueno del cielo que nos ama tal como somos, pecadores, y que está dispuesto a ayudarnos en todo con su gracia que sana y salva.
¿Se reconoce usted en esta descripción? Busque ayuda. ¿Sabe de alguien que es así? Hay que ver cómo se le echa una mano, aunque resulte una tarea nada fácil por las características indicadas.
Sigo con el tema en próximos escritos, Dios mediante.

Diario Extra 7 de julio de 2007

01/07/2007 GMT 1

ODIARSE A SI MISMO

marfuerte @ 00:20

Juan Luis Mendoza
¿Es posible?, nos preguntamos. Lo es, y hasta el extremo de acabar físicamente quitándose la vida; aunque la mayoría arrastra su existencia, sumida en la contradicción y el sufrimiento.
Como lo observa Bernabé Tierno Jiménez, “quien se siente atormentado por la culpa, el complejo de inferioridad e inutilidad y tiene la sensación de no ser amado, ni de ser amable, ni de ser aceptado ni de ser aceptable, llega a dudar de sí mismo, a despreciarse, minusvalorarse y aborrecerse”.
No es que odien a los demás que les ven con malos ojos, les critican y desaprueban; es algo muchísimo peor: se odian a sí mismas esas personas con un odio tal que las envenena por dentro totalmente, mientras no permiten que nadie les señale su mal y les dé un consejo para superar su situación. Y esto por la sencilla razón de que en cualquier interlocutor sospechan que se esconde un enemigo dispuesto a atacarlas por diversos flancos. Al odiarse a sí mismas, transfieren ese mismo odio a los demás y, por lo mismo, se sienten permanentemente amenazadas.
Esas personas son posesivas, exigentes, celosas. Como ellas mismas no se tienen como dignas de que nadie las ame (porque no se aman a sí mismas) concluyen que nadie las puede tampoco amar. Ahora bien, si llegan a establecer una relación de amor con alguien, se crean unas dependencias atroces, convirtiendo prácticamente a la persona “amada” en un objeto de su propiedad del que pueden disponer a su capricho como bien les plazca.
Parecen vampiros insaciables...., capaces hasta de matar a su víctima.
Sigo otro día, Dios mediante.

Diario Extra 30 de junio de 2007.

Mientras la barca espera

marfuerte @ 00:11

Columnista huésped | Marzo 12, 2007 | 443 palabras
Por Hilda Chen Apuy Una barca espera de este lado del río desde el momento en que nací. El río de la vida fluye a veces tranquilo, y a veces tumultuoso para luego serenarse. Cada persona tiene su propia barca que la espera a lo largo del tiempo. En algún momento, cumplida la misión para la cual se nos dio esta vida, se nos llamará para abordar nuestra barca y cruzar a la otra orilla.
En el tiempo que nos toca estar aquí nos cargamos de tantas cosas que algún día tendremos que abandonar. Habremos creado lazos afectivos, amores, amistades, y, quizás también animosidades, y en el peor de los casos hasta enemigos. Trabajaremos cada día disfrutando o no la labor que realizamos. Tendremos momentos de alegría, de felicidad, de desánimo, y hasta de tristeza. Día a día nos llenaremos las manos con las acciones realizadas en beneficio de los demás, y luego dejaremos esos bienes para aligerar nuestro equipaje.
La vida del ser humano fluye como el río que habremos de cruzar. Mientras eso sucede, nuestra barca espera.
Muchas veces he pensado en las curiosidades del destino de cada persona. Me pregunto por qué la misión de algunos es más fácil, más tranquila, más feliz; en cambio hay seres para los cuales el camino a recorrer es duro, lleno de obstáculos, de sufrimientos, de fracasos. Esa incógnita de por qué la injusticia en este mundo, la pobreza o la miseria extrema, azotan a algunas personas y por qué para otras la vida es fácil desde su nacimiento, no tiene una respuesta fácil.
Quizás por eso pensadores, religiones y científicos sociales crean diversas teorías sin que lleguen a dar una respuesta definitiva que sea satisfactoria para todos.
Cuando se han vivido muchos años, como es mi caso, las preguntas sobre el sentido del destino humano y sus respuestas pueden ser la explicación a lo que nos inquieta. Llegar al final de la vida permite la reflexión serena o produce la angustia existencial. En mi caso, he optado por la primera, y sé que el camino hacia mi barca para cruzar a la otra orilla, deber ser ir desprendiéndome del lastre que es la atadura hacia cosas materiales o mentales que hacen incómodo el camino. Cuando todo lo que estorbe al caminante desaparezca, aparecerá la alegría de abordar nuestra barca sin pesares y sin amarguras. Entonces habremos encontrado la libertad plena y así podremos repetir como en la vieja enseñanza de la filosofía india, los versos que dicen:
“Guíame de lo irreal a lo real, de la oscuridad a la luz, de la muerte a la inmortalidad.”
(La Prensa Libre)

Foros de Google la voz del pueblo junio de 2007

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis