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RESONOCO

Categoría: autoconocimiento

31/10/2007 GMT 1

LOS DOS SISTEMAS (2)

marfuerte @ 01:26

Juan Luis Mendoza
Me referí ya al abierto. ¿Qué decir ahora del sistema cerrado? Al contrario del abierto, se caracteriza por no intercambiar energía con el universo, provoca entropía y es imposible su evolución. Ahora bien, como todos de algún modo participamos de la carrera evolutiva del universo, en el cual todo tiene su causa, los problemas son algo normal.

Lo son también los errores, y es bueno que así suceda pues nos advierten oportunamente de que algo no va bien, que estamos en desarmonía, que nos apartamos de la dinámica del orden universal. Y esos errores nos pueden ayudar mucho a progresar en el camino hacia la plena armonía con todos y con todo, partiendo siempre de la armonía con nosotros mismos.

Bernabé Tierno Jiménez nos regala esta perla preciosa: “Buscar la armonía de manera incesante y descubrirla al mismo tiempo en el “centro” de nosotros mismos como parte del universo es la esencia de la existencia humana”.

Y añade en la misma línea: “Estar centrados es armonizar con uno mismo, con los demás, con el universo, con todo lo que existe, ser paz y felicidad compartida y vivir la gozosa eternidad de cada momento”.

¿Demasiado sublime? ¿Inalcanzable? Es un proceso que no se cumple del todo en este mundo; pero se puede ir muy adelante. Es cosa de proponérselo con decisión, fe y esperanza.

Y, como para tenerlo en cuenta, dentro de ese proceso, los problemas y errores se pueden convertir -depende de cada quien- en peldaños que nos faciliten el ascenso a esa cumbre en la que se goza de los inapreciables bienes del espíritu: la liberación de las mil ataduras que nos tiene sujetos, la paz, el amor, la armonía y la unidad con la unidad y la armonía universal. Casi el cielo en la tierra.

“La adversidad, observa Horacio, tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido durmiendo”. Lo dicho: que los problemas, los errores, “bien administrados” pueden sernos muy útiles y beneficiosos.

Aquello de que “no hay mal que por bien no venga” se cumple también aquí.
Diario Extra 27 octubre 2007

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:24

ENCARAR LA REALIDAD POSITIVAMENTE
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

No hay mejor forma de salir de los problemas que encarándolos, eso se logra asumiendo una actitud mental positiva, con solo determinar de donde viene el malestar podemos interrogarnos y darnos cuenta de lo que nos está pasando. Entiendo perfectamente que conocer y admitir nuestras carencias, nuestras faltas, los huecos de nuestra vida no es para nada agradable. Tomar conciencia de que enfermamos, envejecemos y morimos, de que nuestra existencia tiene un límite, de que aquellos a quienes amamos nos pueden dejar, y de hecho nos dejan, produce angustia, en fin, reconocernos como seres humanos con todas nuestras imposibilidades nos baja a tierra de un solo golpe. Saber que no sabemos y que necesitamos de otros para tantas cosas es una ofensa para nuestra ilusión de creernos completos.

Percatarnos de nuestro deslizamiento por el tiempo y compararnos con nuestras fotos tomadas diez años, observar que muchos de los que aparecen ya no están, comprender que toda una época terminó, nos invita a hacer un balance en el cual hay mucho de pérdida, de oportunidades que dejamos y de renuncias a nuestros propios deseos para satisfacer el deseo de los demás.

Muchas de esas carencias se mantienen y, si se toma conciencia de ellas, podemos preguntarnos... ¿Qué estoy haciendo con mi vida?
Quien tiene una actitud mental positiva no se siente mal por sentirse mal. Admite que un estado temporal de malestar es normal de acuerdo con la situación que lo origina. Y desde ese “sentirse mal”, admite tener una dificultad, un problema, un imprevisto y hacen todo lo que tienen a mano para resolver la cuestión. Es decir, aceptan la situación desagradable y hacen lo que tienen que hacer para producir un cambio positivo en la vida.

El objetivo de las reflexiones adultas es tomar conciencia de que existen otras opciones diferentes a las que ofrece el argumento de vida. Una creencia errónea del tipo “no sirvo para nada” vibra en un bajo nivel de energía y se nota juntamente en la expresión del rostro.

Las vibraciones negativas atraen otras semejantes. Por eso es mejor asumir actitudes positivas, con solo eso en lugar de ver oscuridad veremos luz, y en lugar de llorar sonreiremos. Es la actitud positiva ante la vida lo que hace que un acontecimiento negativo no tenga la negatividad que de por sí tiene. El fastidio, la preocupación, los momentos de malhumor e intolerancia, los malestares corporales, las dolencias y enfermedades propias de los seres queridos, los problemas económicos, electrodomésticos que se descomponen, gente dañina que nos invita a sentirnos mal, frustraciones, sueldos bajos, hijos con dificultades escolares, o con problemas personales, siempre van a existir en más o en menos para todos nosotros, pero con una actitud positiva las dificultades se sobrellevan mejor, se piensa reflexivamente y nos impulsa a la búsqueda de más soluciones que si tuviéramos una actitud negativa.

No debemos creer que la actitud positiva es sinónimo de felicidad, por supuesto que una persona con actitud positiva sufre momentos de malestar pero hace algo al respecto, mientras que una persona con actitud negativa se queja, se desespera, se violenta, se agarra la cabeza, culpa a otros, insulta a la dificultad y... no hace nada por salir adelante, así que de usted depende si quiere ser exitoso o fracasado.

Diario Extra 27 octubre 2007

24/10/2007 GMT 1

LOS DOS SISTEMAS

marfuerte @ 01:52

Juan Luis Mendoza
El abierto y el cerrado. Y los voy a explicar para que usted sea capaz de sobreponerse a sus posibles problemas y errores.

Lo de los dos sistemas, el abierto y el cerrado, se debe al Premio Nobel Ilya Prigogine, ruso educado en Bélgica, que en un momento dado se hizo esta pregunta: “¿Por qué hay en el mundo cosas como las máquinas, los edificios, etc., que se deterioran u otras como la sociedad y el cerebro humano que evolucionan?” Buena pregunta, ¿no?
La respuesta se la dio él mismo dividiendo al mundo en dos clases de sistemas: abierto y cerrado.

El primero, el abierto, se caracteriza por intercambiar energía con el universo, o, dicho de otra manera, posee sintropía. En él cualquier problema tiene solución.

Es así: en el caso del ser humano el problema como tal no importa sino el contexto en el que lo ubicamos; y es que la realidad es según la percepción que de ella tengamos, aquello de que “las cosas son del cristal con que se miran”; o sea, es subjetiva, y existe para mí en la medida y modo que exista en mi mente. Por otro lado y como nos lo recuerda Bernabé Tierno Jiménez, “todo problema encierra en sí mismo el secreto de su solución y que la vida sólo nos depara problemas que podemos resolver o, al menos, intervenir en ellos de alguna manera para que se solucionen”.

Piénselo y verá que es así: cuando somos incapaces de resolver un problema, lo ignoramos, lo dejamos estar, no nos preocupa en lo más mínimo.

Dejo para un próximo escrito el referirme al segundo sistema, Dios mediante.

Diario Extra 20 octubre 2007

EL PERDÓN Y LA FELICIDAD

marfuerte @ 01:50

PRISMA
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

La palabra perdón significa “desatar, deshacer nudos”, porque cuando alguien nos lastima es como si hiciera un nudo en nuestro interior. Estamos atados y no sabemos por que, nos sentimos agobiados, intranquilos, sin ganas de iniciar cosas importantes porque nuestro inconsciente nos advierte que así no podemos continuar, por eso tenemos que hacer un alto en el camino y perdonar... pero no de palabra, sino de corazón, a partir de ahí estoy seguro que nuestro barco podrá zarpar en busca de nuevos horizontes.

El perdón no es un mecanismo para liberar de culpa a quien nos ofendió, para que yo sea libre de la amargura que aquella persona dejó en mi corazón. Yo puedo decidir perdonar a alguien, que no está arrepentido de haberme dañado, porque mi intención al perdonar no es que esa persona quede libre de culpa, si no que yo quede libre en mi interior, que tenga paz espiritual, que pueda vivir bien, que haya desatado la amarra que me tenía detenido en el puerto. Es importante entender que el perdón no exime de culpa al ofensor, sino que libera al ofendido. Usted y yo necesitamos decidir perdonar para ser libres de las heridas del alma.

Muchas veces escuchamos la trillada frase: “yo perdono, pero no olvido”, eso no es perdonar, es simplemente repetir una palabra hueca, sin ningún contenido, de mentirillas, eso en lenguaje sencillo se llama ser hipócrita. Con esa actitud, los que continuamos dañándonos somos nosotros mismos, porque seguramente la otra persona creerá que todo terminó pero seguimos con la espinita clavada en el corazón y en la mente.

Se trata de tomar la decisión de no traer al presente las cosas pasadas, y mantenernos firmes en no criticar, ni agredir a la persona que nos ofendió. Cuando usted decida perdonar a alguien, es indispensable que lo confiese con su boca, no piense el perdón, hable el perdón, no importa que usted esté solo, quizás va en su automóvil escuchando música y piense “yo necesito perdonar porque quiero ser libre”, pero no es suficiente que usted lo piense, hay que confesarlo con su boca, y alojarlo en el corazón.

Amigo lector, lo importante es decidir perdonar, quizá sea difícil dar el primer paso, pero entienda que es mejor hacerlo ahora que seguir mortificado por algo que ya pasó... si le sirve de algo le daré algunos consejos para lograrlo.

Identifique la herida específica que le hicieron y la persona que se lo hizo, luego decida perdonarla a pesar de lo que siente, pero lo más importante es acercarse a Dios... dígale: “Señor, yo decido perdonar, quítame lo que siento, borra de mi corazón estas heridas, dame un corazón nuevo, ven a mi vida Jesucristo, a usted lo lastimaron, y aún así se atrevió a decir “perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Tengamos humildad y valentía... para decir “perdóname”. Si usted no puede ir, llame por teléfono, envíe una carta, un correo electrónico o de una tarjeta y dígale: “Si en aquella ocasión lo lastimé perdóneme”... si la persona lo perdona o no, ese no es problema suyo, usted ya es libre de ese nudo, allá los demás si quieren seguir en ese círculo vicioso.
Diario Extra 20 octubre 2007.

03/10/2007 GMT 1

EL AMARSE A SI MISMO (2)

marfuerte @ 01:24

Juan Luis Mendoza
No es orgullo. En el orgullo hay menosprecio hacia los demás. En el autoamor, en cambio, hay una salida natural a los otros para hacer lo que hacemos con nosotros: aceptarlos, respetarlos, valorarlos y amarlos.

Ni es tampoco egoísmo, pues no nos quedamos en nosotros mismos, haciéndonos centro de la atención de todo el mundo, sino que nos abrimos a los demás para participarles nuestra riqueza interior.

Y si esperamos que los otros nos retribuyan es porque sabemos que en la reciprocidad está la plenitud.

Amarse, pues, y hacerlo incondicionalmente, como nos ama Dios, que no tienes que cambiar para que El te ame. Afirma William Shakespeare que “el amor no es amor si se altera cuando alteración encuentra”. Por su parte, Bernabé Tierno Jiménez advierte que “todo amor que se basa en razones se evaporará tan pronto como desaparezcan las causas que lo produjeron.

Desaperece la belleza física, se pierden las riquezas, perdemos tantas cosas... pero si el amor es puro, se ama incondicionalmente”. Ese amor, ejercido primero consigo mismo, que no es ningún santo, abarca a todas las personas sin excepción.

Es un amor universal. Un amor hecho de comprensión y misericordia; que excusa al pecador, como en el caso, de Jesús: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23, 34). Además, ¿qué adelantaríamos dejándonos llevar de la ira, el rencor, el deseo de venganza? ¡Sufrir! Lo que corresponde siempre es perdonar, que es un aspecto imprescindible del verdadero amor, que implica el amar a los enemigos, como nos enseña el mismo Jesús (véase Mateo 5,44).

Pero todo cuanto hemos de hacer con los otros, lo tenemos que hacer primero con nosotros mismo: comprendernos, excusarnos, perdonarnos, valorarnos, amarnos incondicionalmente.

Diario Extra 29 setiembre 2007

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:23

OLVÍDESE DEL PASADO, SEA FELIZ DESDE HOY
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Muchas veces no logramos los objetivos deseados porque nos trazamos metas y las abandonamos a medio camino, algunos seres humanos son tan poco perseverantes que al menor obstáculo “tiran la toalla”, sin embargo, ahí están buscándole defectos al éxito del vecino, en lugar de buscar su bienestar personal consumen el tiempo haciendo chismes e inventando historias para desprestigiar a la gente que no se venció, y por eso logró conquistar la meta propuesta.

En otras oportunidades nos “ahogamos en un vaso de agua” por algo que ya no existe, nos aferramos a situaciones que nos hicieron daño, en lugar de vivir el presente para asegurarnos un futuro más esperanzador, es por eso que hoy les reproduzco una historia que los ayudará a mejorar en la vida, porque si algo es cierto es que para vencer primero debemos resistir... Resulta que una joven esquiaba en el mar sujetada por una lancha. No sabía nadar, aunque traía puesto el chaleco salvavidas. De repente, la mujer perdió el equilibrio y cayó al mar.

Por dicha alcanzó a sujetarse de una de las cuerdas que la jalaban. Se aferró a ella y fue arrastrada por el mar, al más puro estilo vaquero. Los ayudantes le decían que soltara la cuerda, porque de lo contrario no podrían ayudarla. La mujer no lo hacía, porque tenía miedo de que le pasara algo si se soltaba. Pero a medida que pasaba el tiempo, se hacía más daño. Finalmente, la chica comprendió que se estaba lastimando. Soltó la cuerda. Y fue entonces cuando la pudieron ayudar.

¿Cuántas veces nos aferramos a algo, con la misma fuerza que la chica se agarraba a la cuerda y nos hacemos daño? Eso ocurre porque no queremos entender que lo que resiste, persiste en la vida. Cuando alguien le hace daño y lo sigue trayendo contigo, lo sigue lastimando. Jesucristo dijo que: “Suficiente para cada día es su propia maldad”. Esta frase encierra una gran verdad.

Quizá un día cayó una lluvia que lo mojó y se enfermó. Talvez por eso se sintió molesto por unos días. Pero imagínese recordando con molestia esa lluvia el día de hoy, después de 10 años que pasó el aguacero… ¿No tiene sentido verdad? Este ejemplo es fácil de entender. Pero no lo es cuando se aplica a nuestras experiencias emocionales del ayer, por eso lo mejor es vivir el presente, y pensar que el futuro será superior, ¿para qué mortificarnos por algo que ya pasó? No existe.

Traemos una y otra vez la lluvia de desprecios e insultos del pasado. Nos seguimos torturando con la tormenta de desamor del ayer. Seguimos culpando de nuestros fracasos a personas que… ¡ya se han ido de este mundo!
A partir de hoy dejemos de “llorar” y dediquémonos a sonreír... la vida es bonita o fea, pero será usted y nadie más que usted el responsable de tomar uno de esos dos caminos. Si no entiende que la felicidad es una alternativa cercana y fácil de lograr, seguramente está en serios problemas. Allá usted, porque yo... a partir de hoy y con la ayuda de Dios me dedicaré a ser feliz junto a mi familia y amigos.

Diario Extra 29 setiembre 2007.

25/09/2007 GMT 1

EL AMARSE A SI MISMO

marfuerte @ 02:20

Juan Luis Mendoza
El amor verdadero es el gratuito, el inmerecido, el incondicional. Es el amor que Dios nos tiene. Nos ama porque es el Amor mismo, porque es nuestro Padre bueno del cielo. Y, a semejanza del sol, no puede menos que derramar luz, vida, calor, alegría...¡amor! Dios nos ama porque sí, sin ningún “por qué” sin ninguna razón; nos ama incondicionalmente.

Y así nos hemos de amar a nosotros mismos para, después, amar del mismo modo a los demás. El mandamiento, ya consignado en el Levítico 19, 18: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El “como a ti mismo” es lo primero. No se da lo que no se tiene.

De ahí la importancia suma del amarse a sí mismo. Afirma A. Baly que “el amor que yo vivo para mí es la medida del amor con que puedo amar a otra persona”.

Y, saliendo al paso de cualquier escrúpulo al respecto, observa el P. Larrañaga lo siguiente: “Tratándose del amor, las mismas obligaciones existen pra el prójimo que para mí: respetarme, aceptarme, acogerme... Si es virtud amar al prójimo como a un ser humano, yo también soy un ser humano, y amar a esta persona que soy y, es también virtud”.

El amarse a sí mismo no es orgullo ni egoísmo cuando se hace, lógicamente, de modo prudente y ordenado.

Al contrario, es virtud, es cumplir con el mandamiento principal del amor (“amarás al prójimo como a ti mismo”), y es la base para que podamos hacer otro tanto con los demás y lo demás. No se puede, en efecto, amar a nadie ni a nada si no nos amamosa nosotros mismos. Cuando alguien es un desamorado para todos y para todo, concluimos que “no se ama ni así mismo”.

Concluyo el tema en un próximo escrito, Dios mediante.

DEJAR DE SUFRIR
A partir del 02 de octubre y durante cinco martes, a las 9 a.m. y a las 7 p.m., el Padre Mendoza impartirá en la Iglesia El Carmen de San José, el curso Dejar de sufrir. Más información tel. 222-1435 (horas de oficina).

Diario Extra 22 setiembre 2007.

Columna PRISMA

marfuerte @ 02:19

PAREJAS DISPAREJAS Y FELICIDAD
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

El tema de las parejas es tan difícil de tratar que seguramente más de uno cuando habla del asunto termina más enredado que “mosca en telaraña”, y es que verdaderamente la pareja mas bien es dispareja. Veamos... somos personas distintas, las conocemos en nuestra edad adulta y tenemos que aprender a compartir con ellas o ellos y formar una familia ¿complicado verdad?, mi madre decía que el tema del amor y las parejas es “como una lotería”, algunos pegan el mayor y otros ni terminación”, yo le agregaría que si tenemos rencillas con nuestros hermanos, papás, y otros familiares que tienen nuestra misma sangre, y que conocemos desde que nacimos, ¿cómo queremos que no existan problemas con un “extraño” que llegó a nuestras vidas de adulto, y que antes de unirnos para siempre apenas compartimos algún tiempo?
Por eso es que debemos entender a nuestra pareja, tener paciencia, y luchar para que la relación mejore todos los días... en eso consiste el juramente ante Dios “amarla y respetarla hasta que la muerte los separe...”
Precisamente para ayudarles a mantener una convivencia familiar más placentera y entregada a Dios, hoy compartiré con ustedes un lindo mensaje que me envió por correo Mirta Padadino y que dice así: En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios le preguntaron a la esposa: “¿La hace feliz su esposo?”, ¿verdaderamente la hace feliz? En ese momento el esposo alzó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa diría que sí, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio.

Sin embargo, la esposa respondió con un rotundo no..., no me hace feliz” -en ese momento el esposo buscaba la puerta de salida más cercana, sentía que se lo tragaba la tierra-. No me “hace” feliz... Yo “soy feliz”. El que yo sea feliz o no, no depende de él, si no de mí, continuó diciendo, “yo soy la única persona de quien depende mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida”, pues si mi felicidad dependiera de alguna persona, cosa o circunstancia sobre la faz de esta tierra yo estaría en serios problemas.

Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente: el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, mi jefe, los placeres, etc. y así podría decir una lista interminable. Sin embargo, a través de toda mi vida he aprendido algo; el único que no cambia es Dios. Es por eso que mi pensamiento cada día gira en este único sentido: Dios me ama y como buen Padre, Él siempre quiere lo mejor para mí; yo decido ser feliz. Lo demás lo llamo
“experiencias”, olvido las pasajeras y vivo las que son eternas: amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, consolar, recuerdo vivir en forma eterna.

Quizá es por eso que cuando alguien me hace preguntas como estas: ¿Es feliz en su matrimonio? o ¿Es feliz?, me gusta responder con una sola frase, como si esta fuera la clave de la felicidad, me gusta responder aquella trillada y vieja frase que aún no hemos logrado comprender: “La felicidad se centra en Dios”.

Hay gente que dice: “Hoy no puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó , porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró... Sea feliz aunque esté enfermo, aunque haga calor, aunque no tenga dinero, aunque alguien lo insulte, aunque alguien no lo valore.

Sólo pídale a Dios que le dé serenidad para aceptar lo que no puede cambiar, valor para cambiar lo que sí puede, y sabiduría para distinguir que puede y que no puede. Entendieron por qué la pareja no hace feliz a nadie... porque la felicidad está dentro de nosotros mismos.

Diario Extra 22 setiembre 2007.

19/09/2007 GMT 1

LOS PASOS DEL PERDON

marfuerte @ 00:45

Juan Luis Mendoza
Es casi absolutamente imposible que lleguemos a un control tal que nada ni nadie nos afecte o, en todo caso, que no quede ni el más mínimo residuo de ira, rabia, vergüenza, tristeza y hasta deseos de venganza en el corazón. Lo normal, humano y natural, beneficioso incluso, es que en un primer momento experimentemos en nosotros esos sentimientos.

Con la condición, eso sí, de no quedarnos ahí.

El tiempo contribuye a arreglar muchas cosas: hay que dejar que pase. Ya verá, se va recuperando poco a poco la serenidad y paz perdidas, y se empieza a “ver” las cosas desde el ofensor y los motivos de su comportamiento para con nosotros los ofendidos.

Nuestra mirada, más amplia y comprensiva, nos lleva a atenuar notablemente la maldad que en un principio, un poco obcecados, atribuimos al que nos ofendió. Nos percatamos, en efecto, de las “circunstancias atenuantes” de un hecho, que no lo podemos disculpar del todo pero sí “entender” de algún modo.

En un tercer momento avanzamos en ese sentido y alcanzamos a “presenciar” al ofensor y su ofensa con nuevos ojos: preso de sus propias malas inclinaciones, de sus debilidades; y caemos en la cuenta de que nosotros mismos hemos sido más de una vez ofensores de otros, de los que esperamos que nos perdonen como estamos dispuestos a hacer nosotros con el que nos ha ofendido y al que ya no le deseamos ningún mal, pues no somos quienes para juzgar y condenar a nadie. Aquello de Cristo: “Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra”. (Juan 4,7)
Seguimos adelante, y el sentimiento pleno y liberador del perdón se hace más consciente y comprensivo: el ofensor pasa a ser como un hermano nuestro, hecho de barro sucio y quebradizo como el nuestro, ignorante, débil y hasta enfermo física y psicológicamente, marcado por los males recibidos en su vida...

Y lo único que cabe para su bien, y más para el nuestro, es el perdón. Un perdón sincero, profundo, total. Y así serán nuestra liberación y paz.

Diario Extra 15 setiembre 2007.

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:44

ÁNGELES, Y NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Muchos son ciegos porque no quieren ver, y otros, aunque son ciegos ven más que las personas que tienen el sentido de la vista en perfectas condiciones, esto ocurre porque no le damos espacio a la tolerancia, o como dice el pueblo: “nos hacemos muchas bolas antes de conocer la realidad de los hechos”. A veces acusamos y condenamos a nuestros semejantes cegados por la ira que nos provoca una información mal transmitida, mal interpretada, y hasta por un chisme, si explotáramos el don de la paciencia, si investigáramos bien antes de condenar... seguramente nos ahorraríamos muchos disgustos, y lograríamos obtener una paz interior que muchos se desearían, pero los seres humanos hacemos todo lo contrario, primero condenamos y luego averiguamos, por eso estamos intranquilos permanentemente.

Para ilustrarlos mejor sobre lo que les estoy comentando, hoy les reproduciré la historia de dos ángeles, léanla completa y descubrirán que no todo es lo que parece, o como dice el refrán popular: “no todo lo que brilla es oro”.

Dos ángeles viajeros pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada. La familia era ruda y no quiso permitirles a los ángeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión. En vez de eso, a los ángeles les dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el ángel más viejo vio un hueco en la pared y lo reparó. Cuando el ángel más joven preguntó ¿por qué?, el ángel más viejo le respondió, “las cosas no siempre son lo que parecen”.

La siguiente noche, el par de ángeles vino a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja le permitió a los ángeles que durmieran en su cama donde ellos podrían tener una buena noche de descanso. Cuando amaneció, al siguiente día, encontraron bañados en lágrimas al señor y a su esposa. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única entrada de dinero, yacía muerta en el campo. El ángel más joven estaba furioso y preguntó al ángel más viejo, ¿cómo pudiste permitir que eso ocurriera? El primer hombre lo tenía todo, sin embargo, lo ayudaste; el ángel más joven lo acusaba. La segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y permitiste que la vaca muriera.

“Las cosas no siempre son lo que parecen”, le replicó el ángel más viejo. “Cuando estábamos en aquel sótano de la inmensa mansión, yo noté que había oro almacenado en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con la avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, sellé el hueco, de manera tal que nunca lo encontraría”.

“Luego, anoche mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor. Y yo le di a la vaca en su lugar. “Las Cosas no siempre son lo que parecen”. Algunas veces, eso es exactamente lo que pasa cuando las cosas no salen como uno espera que salgan. Si tienes fe, solamente necesitarás confiar en que cualesquiera que fueran las cosas que vengan, serán siempre para su ventaja. Vea lo que es, y no lo que quiere ver... con solo eso descubrirá que “las cosas no siempre son lo que parecen”.

Diario Extra 15 setiembre 2007.

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