Administra tu Blog

¡Crea tu Blog! Fácil y Gratis

RESONOCO

Categoría: cine

08/10/2008 GMT 1

Un chat con El cielo rojo

marfuerte @ 03:20

El director, la productora y el actor principal de la cinta tica dejaron sus palabras en la Web.

Apoyo. El director Miguel Gómez agradeció el apoyo obtenido por parte de CCM Cinemas y Cinépolis.
Inti Picado Ovares
ipicado@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
El pasado jueves, el director de la pelí­cula costarricense El cielo rojo, Miguel Gómez, conversó con los lectores de Vuelta en U. Además de Gómez, el actor Allen Obando, Roberto, y la productora Andrea Truque respondieron las consultas.
-Me enteré que cuando viniste a Costa Rica a iniciar la pelí­cula sufriste la perdida de un ser muy amado. ¿Cómo pudiste tener las fuerzas para iniciar?
Miguel: Básicamente, al principio pensé que mejor no la hací­a, que habí­as cosas más importantes. Pasaron dos dí­as en los que reflexioné y luego pensé que en honor a alguien que muere, era mejor vivir y hacer lo que tengo que hacer.
-¿Qué fue más difí­cil, hacer la pelí­cula o ponerla en los cines?
Miguel: Lo más difí­cil fue ponerla en los cines en la fecha planeada. Nos dijeron que iba a estar en abril y tení­amos que apurarnos porque vení­an Iron Man, Kung-Fu Panda y todo el verano gringo.
Pero por otro lado, no fue difí­cil porque fue sólo tocar, llegar a la oficina de los cines con el DVD y nos recibieron bien, como CCM y Cinépolis, mientras que en otros como el de Lindora nunca nos recibieron. Serí­a genial que la próxima digan que no van a dar Wall-E porque viene una pelí­cula tica pero jamás, eso no va a pasar.
-¿De dónde salió la idea de utilizar sólo música nacional?
Miguel: Como comenté en otros medios, pensé que la pregunta ideal era cómo suena mi paí­s, mi ambiente. Así­ decidí­ cuál música poner.
Hubo gente que me mandó música, otras las dejé por fuera... una de El Parque me la reservé para otras ideas. Tengo una lista de momentos con canciones ticas que quiero usar.
-¿Por qué esos grupos y no otros?
Miguel: Porque hay que buscar opciones. Estoy enamorado de la música nacional en general.
Allen: Originalmente en la pelea iba a sonar el Punto guanacasteco.
-¿Cuánto tiempo trabajó en la cinta?
Miguel: Fue un perí­odo de dos noches, en seis meses, de escribir el guión y luego irle dando vuelta. Nosotros improvisamos un montón en el momento, fue algo natural, la filmación duró 17 dí­as, fue en enero del 2007 y luego volví­ en abril para hacer la secuencia bajo el agua y algunas tomas más. Eso tomó 4 dí­as. En Los Ángeles andaba jalando mi disco duro, y trabaje en Iron Man de asistente de arte y me sobraba algo de tiempo.
Luego duré como mes y medio haciendo la mezcla de sonido en DART.
-¿Cómo financió la pelí­cula?
Miguel: Allen pagó todo, jejeje.Hicimos un trato.
Allen: Con la mafia rusa.
Miguel: Aplicamos a Cinergia, aplicamos a todos los fondos donde se puede dar ayuda y nunca nos apoyaron. Esto es importante porque hay gente que cree que sólo por esos medios se puede hacer y no es así­.
-¿Piensan trabajar juntos en algún otro proyecto?
Miguel: Sí­.
Allen: Hay algo por ahí­ hablándose.
Miguel: El tí­tulo de trabajo es Desperrado, y estoy trabajándolo con Kurt Dyer y Allen se está involucrando.
-¿Han pensado en segunda parte?
Miguel: Hay que ver si queda algo qué contar sobre eso, porque la necesidad de hacer El cielo rojo fue eso, habrí­a que ver si hay necesidad de hacer El cielo azul usando a los mismos maes como personajes.
-¿Qué tiene que ver el logo de la ONU con la pelí­cula?
Miguel: Es el del Fondo de Población de la ONU, que maneja los censos de los jóvenes. Ellos vieron la pelí­cula, quedaron encantados y están invitando a que vayan a ver la pelí­cula. El programa nos está apoyando.
Andrea: Que además está dentro del mes de la juventud.
Allen: Sí­ me gustarí­a ver la edad de los maes que están viendo la pelí­cula.
Miguel: Puros carajillos y los tatas se cagan de risa cuando la ven.
-¿Andrea, cuál fue tu papel como productora?
Andrea: Soyla. En postproducción, coordinar las citas, patrocinios, coordinar cuáles dí­as í­bamos a filmar, transportes, todos ayudaron muchí­simos, todos éramos soylas.
-¿Por qué descuidaron la parte técnica de forma tan evidente?
Miguel: Hay cosillas que uno sí­ dejó, tení­amos $4.000, no sé si es un error y sé que la próxima me voy a fijar más en los detalles.
Tení­a escenas de actuaciones muy buenas y sonaba una alarma y yo preferí­ no perder las actuaciones, aunque me criticaran por el sonido.
En Hollywood vi pelí­culas rarí­simas, diferentes, con errores técnicos pero muy chivas y siento que es bueno que la gente aprenda que, a pesar de los errores, se puede hacer.
Además, en Costa Rica apenas estamos desarrollando nuestra propia voz en el cine.

La banda sonora con rock nacional responde a la pregunta de cómo suena mi paí­s, mi ambiente.

periódico Vuelta en U 18 agosto 2008.

07/10/2008 GMT 1

El mejor policía de tráfico

marfuerte @ 02:45

John Ford Se cumplieron 25 años de la muerte del más artista entre los artesanos de Hollywood
Bértold Salas Murillo | bsalasmurillo@gmail.com
Orson Welles, aquel advenedizo proveniente del teatro, no comenzó con Ciudadano Kane , para muchos el mejor filme de todos los tiempos, hasta después de aprender qué era el cine… viendo decenas de veces La diligencia (1939), de John Ford. En el carro de la diligencia, pequeño universo de dos por dos metros, no falta un astro, y la cámara está siempre en el lugar preciso para captarlo.

Allí están la aristocrática dama, esposa de un oficial de caballería, y la dulce prostituta, expulsada del pueblo por las cacatúas de la Liga de la Decencia. Están el forajido y el tahúr, uno tras la venganza y el otro tras la redención. También el médico alcohólico y el tímido vendedor de whisky , así como el arrogante banquero y sencillo conductor de la diligencia.

El cine es una buena historia, pero bien contada. Eso es La diligencia . Eso son las mejores obras de John Ford. En esta, particularmente, se encuentran además casi todos los personajes y las pequeñas historias del western , y quizás del cine estadounidense clásico. Colección de lugares que aún no eran comunes, noble e idealista, divertida y emocionante, mostraba el talento de Ford para narrar, componer vivas imágenes y dirigir actores.

Estas cualidades hicieron de John Ford uno de los más exitosos y acaso el mejor entre los realizadores surgidos del comercial e industrial Hollywood. “Un jornalero del cine, un policía de tráfico al frente de una cámara, pero el mejor policía de tráfico”, diría, seguro de su talento.

El pionero irlandés. La diligencia es apenas una entre la veintena de películas de Ford que suelen considerarse “imprescindibles”. También es cierto que tuvo una extensa carrera, entre 1917 y 1966, y que realizó decenas de obras mediocres, muchas más que las memorables. Era un empleado de los estudios, y no siempre podía elegir el tema (dirigió alguna de Shirley Temple…) ni el equipo con el que trabajar.

Cuando nació, el 1° de febrero de 1894, el nombre de este empleado no era el isabelino John Ford, sino Sean Aloysius O’Feeney. Hijo de inmigrantes irlandeses era, como suelen decir de sus ancestros, dado a la poesía y al alcohol, honrado e individualista, impaciente y perseverante.

Llegó al emergente Hollywood desde su natal Portland, después de fracasar un semestre en la universidad. Se encontró con su hermano Francis Ford, que había ganado alguna fama como actor. Tradujo su nombre al inglés, adoptó el apellido de su hermano y, como Griffith y De Mille, fue uno de los pioneros de este arte e industria.

Desde el período del cine mudo se reconoció su impecable técnica, así como la vigorosa narración. También era prolífico: desde entonces y hasta los 50, dirigió entre tres y cinco películas por año. Disfrutaba mucho haciéndolas, aunque después se desentendiera de ellas y no solía ir al cine. Fue más allá: enmendó errores, encontró sus temas y forjó el estilo que lo diferenciaría definitivamente.

Ganó cierta independencia y reconocimiento artísticos a partir de 1934, cuando dirigió La patrulla perdida (1934), El juez Priest (1934) y El delator (1935), que fue su primer Oscar como realizador. Sin ser sus obras más importantes, muestran sus condiciones como paisajista y estudioso del grupo humano.

El fortalecimiento de estas condiciones lo convertiría en el director más premiado de Hollywood. Recibiría el Oscar por Las uvas de la ira (1940), a partir de la novela de John Steinbeck; ¡Qué verde era mi valle! (1941), donde realizó un trabajo cuya preparación efectuó William Wyler, y El hombre tranquilo (1952). Solo la última fue un trabajo “personal”; las otras eran asignaciones del estudio en las que imprimió su mirada.

La mirada fordiana. Ninguno de esos filmes es un western . Por entonces, este género daba pocos premios, pero llenaba los cines. A Ford lo encantaban porque permitían salir del estudio y filmar en exteriores. Media docena de sus películas se desarrollan en el Monument Valley, que inmortalizó.

Sin embargo, la mirada fordiana no era simplemente la de un paisajista, un pintor capaz de componer las más bellas imágenes a partir de un desierto o un grupo de personas: era una mirada moral . Una película legítimamente fordiana era nostálgica y estaba cargada de valores. Por eso le iban tan bien las del oeste, que permitían idealizar el pasado y poblarlo de gente sencilla y cálida. En este ayer impera una jerarquía benevolente y es fácil distinguir los buenos de los malos.

Junto con La diligencia , el más redondo de sus westerns es Pasión de los fuertes (1946), un poema tan comprometido con el mito como irresponsable con la historia. Allí, Henry Fonda encarna a un Wyatt Earp que es la expresión más pura del héroe del oeste: valiente y de pocas palabras, individualista y solidario.

Actor con menos recursos que Fonda, John Wayne aprendió el oficio de la mano de Ford. Juntos realizarían la “trilogía de la caballería”: Fuerte Apache (1948), la magnífica La legión invencible (1949) y Río Grande (1950).

Wayne también estuvo en sus westerns crepusculares: Centauros del desierto (1956), desencantada e irregular, pero considerada su obra maestra, y El hombre que mató a Liberty Valance (1962).

Esta última película es una especie de despedida: del western como el más popular de los géneros, del Hollywood clásico y de John Ford.

A partir de los años 60, los cambios culturales hicieron anticuado su cine y los valores que defendía. Viejo y cansado, más alcohólico y menos disciplinado, no se reencontró con el éxito.

Fue solo entonces, cuando dejó de ser el favorito de la taquilla, que la crítica descubrió al artista detrás de la obra del artesano. “El más grande de los directores estadounidenses”, dijeron. Como tal murió el 31 de agosto de 1973.

“Me llamo John Ford…”
Suele pensarse que Ford era republicano. Sus filmes idealizan el pasado rural y la vida militar; sin embargo, se definía a sí mismo como “socialista”. Quizás solo era una suerte de anarquista, con una escala de valores muy firme y personal.

Ejemplo de ello es la reunión de la Asociación de Directores en 1950, en las primeras idas y venidas de la Guerra Fría y la paranoia anticomunista. Fue convocada a raíz de la propuesta de De Mille de relevar al presidente, el liberal Joseph L. Manckiewicz.

MÁS SOBRE ESTE TEMA

El mejor policía de tráfico

Defensores y acusadores discutían, y De Mille no se guardó esos insultos que se volvieron frecuentes durante la “cacería de brujas” de Hollywood. Cuando parecía imposible un acuerdo, un irreprochable nacionalista pidió la palabra: “Me llamo John Ford y hago westerns ”, se presentó, como si alguien no conociera al más galardonado entre los presentes. “No creo que haya nadie en esta sala que sepa más sobre lo que quiere el público americano que Cecil B. De Mille, y él sabe cómo dárselo. En ese aspecto lo admiro; pero tú no me gustas, C. B. No me gusta lo que representas y no me gusta lo que has estado diciendo aquí esta noche. Joe (Manckiewicz) ha sido vilipendiado, y creo que merece una disculpa”.

Como De Mille no respondió, Ford remató: “Entonces me parece que sólo hay una alternativa: propongo que el señor De Mille y el consejo en pleno dimitan y que demos a Joe un voto de confianza, y que después nos vayamos todos a casa y durmamos un poco. Mañana tenemos unas cuantas películas que hacer”. Manckiewicz recibió un voto de confianza unánime.

Suplemento Áncora. periódico La Nación 7 setiembre 2008.

Lorca, luz y movimiento

marfuerte @ 02:42

Amalgama Una cineasta y una coreógrafa se unieron para adaptar ‘La Casa de Bernarda Alba’
Roberto García Herrera | rgarcia@nacion.com
Con su habitual sentido poético, la cineasta Hilda Hidalgo visualizó la experiencia como un juego de espejos. Por su parte, la coreógrafa Cristina Gigirey lo definió a su vez como el tratamiento humano del movimiento.

Ese fue el resultado de la adaptación que hicieron ambas artistas (desde la producción audiovisual y desde la danza) de la obra teatral La casa de Bernarda Alba , del español Federico García Lorca.

El 13 de junio del 2005, ambas artistas conversaron en torno a este trabajo en el programa televisivo Lunes de Cinemateca , coproducción del Centro de Cine, Canal 15 de la UCR y Canal 13.

La adaptación coreográfica fue interpretada por el grupo Abend, que dirigía Gigirey. A su vez, la versión cinematográfica la asumió la productora Alicia Films, compuesta por Hilda Hidalgo y Laura Pacheco.

Esta producción, del año 2004, mezcló el talento de la cineasta y de la coreógrafa en un cortometraje de 17 minutos. Más que el registro de la coreografía, la obra constituye una creación inédita. En palabras de Hilda, “también fue la adaptación de la adaptación, puesto que Cristina montó su coreografía inspirada en la obra de Federico García Lorca”.

Se podría decir que el origen de este proyecto se dio muchos años antes, en vista de que Laura Pacheco (socia de Hilda en Alicia Films, bailarina profesional, productora cinematográfica y actualmente viceministra de Cultura) había sido discípula de Cristina Gigirey, quien falleció el 5 de diciembre del 2006.

¿Cómo nació la idea de filmar Bernarda Alba?

(Cristina) Estábamos Hilda y yo hablando de cine…

(Hilda) En realidad todo empezó porque Laura me convenció de asistir a la academia de Cristina. A partir de ahí surgió el vínculo y nació la inquietud de hacer algo juntas.

(Cristina) Así fue; también obedeció a que entre nosotras surgió una química muy especial.

¿Se puede hablar de que el trabajo conjunta dos miradas en torno a un solo tema?

(Hilda) Primero está la mirada de Cristina hacia la obra de GarcíaLorca; luego la mirada de nosotras (Hilda y Laura) sobre la coreografía de Cristina. Yo la había visto hace muchos años, pero cuando la volví a revisar con la idea de traducirla al fenómeno audiovisual me impresionó muchísimo su lenguaje tan económico. La coreografía y la música de el Bolero , de Ravel, son un vértigo in crescendo y en espiral. Además, las imágenes se suceden como un juego de espejos.

Cristina, en 1982 usted encarnó el personaje de Mariana Pineda en la coreografía homónima del Grupo Danza Universitaria, la que a su vez fue llevada al cine por el desaparecido cineasta Víctor Vega. Ahora interpretó a Bernarda Alba ¿Qué relación hay entre una y otra adaptación?

(Cristina) Me tocó representar a las dos heroínas de Lorca, lo que para mí es un honor. En aquella oportunidad fueron Víctor (Vega) y Rogelio López quienes unieron sus especialidades, como lo hicimos Hilda y yo con Bernarda Alba. Sin embargo, hace tanto que se hizo aquella obra y dada la diferencia de enfoque, podemos decir que estamos ante dos obras totalmente distintas en épocas también diferentísimas.

Ser bailarina, Hilda, ¿facilitó la adaptación al cine de esta coreografía?

(Hilda) ¡Un momentito. Nunca he sido bailarina! (risas). La que síes bailarina profesional es Laura. Pero bueno, es cierto que la danza es una de mis pasiones y la concibo como otro lenguaje de expresión; por eso tenía la ilusión de unir ambas artes. Creo que al final pude traducir un lenguaje que palpita en mi cuerpo en el retrato del movimiento. Intenso, el Bolero , de Ravel, se escucha en primer plano. El ojo cinematográfico se inmiscuye entre la cadencia de la coreografía, sin tocar a las bailarinas, y logra acercamientos de alta expresividad, con tomas y ángulos que otorgan una nueva dimensión a la coreografía, distinta de la visión general frente al escenario.

¿Cómo hicieron para combinar el tiempo cinematográfico y el de la coreografía?

(Cristina) ‘Arréglate como puedas’, le dije desde el principio a Hilda, porque yo no me puedo meter en un campo que desconozco como es el cine. ‘Tú me diriges’, le dije; y lo hizo muy bien, bastante estricta, por cierto.

(Hilda) Cristina tuvo en mí una confianza muy generosa. Eso me dio la posibilidad de motivar a las bailarinas de Abend a entrar en ese otro lenguaje que yo quería. Ahora bien, en el proceso creativo conté con otras miradas, como la de los hermanos Mario e Iván Araya, que se encargaron de la fotografía. Con Mario, Iván y con Juan Manuel Fernández (quien también hizo cámara) logramos compenetrarnos en un aspecto sensorial, con gran libertad.

(Cristina) De pronto la coreografía tuvo otro ojo: el del cine. Entonces sentí muy acertado el tratamiento y la fidelidad del audiovisual con la puesta en escena y el enriquecimiento de la obra al mismo tiempo.

¿Fue un riesgo sacar la coreografía del escenario y ponerla en otras locaciones como en el volcán Irazú?

(Cristina) Fue un riesgo que la enriqueció. Hilda desnudó la coreografía, hizo resaltar su esencia y también ofreció otros puntos de apreciación; la hizo más completa. No sé, siempre había pensado que la danza es la mejor expresión artística, porque no precisa de nada para ser entendida. Pero, con algo de envidia, finalmente tengo que aceptar que lo máximo es el cine…

¿La adaptación resultó fiel al guion cinematográfico?

(Hilda) Había un guion muy estricto a la hora de filmar; sin embargo, fue en la fase de posproducción cuando se terminó de conformar, si no la estructura, sí el lenguaje. Una vez que se obtiene el material filmado, en la mesa de edición se le descubren nuevas posibilidades. En esto quiero destacar el trabajo creativo del editor Cristian Glenewinkel. Él es como un pintor visual, porque además de su ritmo interior sabe intervenir las imágenes.

Cristina, ¿cuál es el próximo proyecto?

(Cristina) Vamos a difundir la película en Uruguay, mi patria, lo que me tiene muy ilusionada. Imagínese: allá me verán bailar. Además, las jóvenes coreógrafas de Abend están inmersas en la preparación de cinco nuevas obras. Sigo con el ánimo de trabajar a favor de la cultura de Costa Rica, que está en manos de los jóvenes; creo en la juventud pero la experiencia puede aportar. Y, bueno, espero seguir con más calma, más tranquila, espero seguir…

Al conjuntar dos artes, hay un aprendizaje recíproco. ¿Es así?

(Cristina) Yo aprendí montones. Y vos también, ¿verdad, Hilda?

Suplemento Áncora. periódico LA Nación 7 setiembre 2008.

03/10/2008 GMT 1

Épica de un pueblo

marfuerte @ 03:12

Héroes en pantalla La Revolución Mexicana ha suscitado muchas películas memorables
Pedro González Olvera | pgonzalez@sre.gob.mx
A principios de 1914, un grupo de camarógrafos estadounidenses cruzaba la frontera de su país con México para ir al encuentro del ejército comandado por Pancho Villa. Su misión consistía en filmar una película en la que se plasmaran sobre todo diversas imágenes procedentes de las campañas militares emprendidas por el revolucionario mexicano. No iban a la aventura, sino resguardados por un contrato firmado por Villa con la Mutual Film Company por $25.000, que autorizaba su trabajo.

Por eso, es posible decir que Pancho Villa fue uno de los primeros actores que obtuvo un jugoso contrato con la industria cinematográfica mexicana. Este hecho tiene mucho de anecdótico, pero también de conveniencia para el revolucionario necesitado de armas y comida.

Sin embargo, más allá de esa anécdota, importa resaltar que, además de un periodo fundamental de la historia de México, su revolución es un factor de peso incalculable para el desarrollo del arte y la cultura mexicanos, incluido, por supuesto, el cine.

Testimonios. Primero fueron los documentales. Desde sus inicios, el movimiento armado fue filmado por quienes hoy son considerados precursores del cine en México: los hermanos Alva, Jesús H. Avitia, Carlos Martínez de Arredondo, Manuel Cicerol y otros más.

Algunos filmaron por su cuenta; otros, porque fueron contratados por los caudillos para que dejasen constancia de sus hazañas: las cintas difundirían sus logros bélicos y opacarían a otros líderes revolucionarios.

Esos documentales se convirtieron también en un novedoso sistema de información. El naciente público del cine se enteraba así de lo que sucedía en los frentes políticos y militares de la guerra civil.

En un segundo momento, la Revolución Mexicana y sus líderes principales resultaron motivos muy atrayentes para filmar cintas con argumento y guion, y con toda la carga subjetiva que ello pudiera significar. Nacionales y extranjeros se propusieron así ofrecer variadas facetas del movimiento armado iniciado en noviembre de 1910.

En buena medida, la llamada “época de oro” del cine mexicano se sustentó en las películas que tienen como elemento central a la Revolución Mexicana. Casi todos los grandes actores y actrices de esa época participaron en alguna película argumental basada en aquel gigantesco movimiento popular.

Más aún, no sería exagerada la afirmación de que, aún en la actualidad, cuando está por cumplirse el primer centenario de su inicio, la Revolución Mexicana sigue siendo un elemento que despierta el interés de productores, guionistas, directores, fotógrafos y todos quienes intervienen en la filmación de una película.

Héroes. Curiosamente, los que más atraen a los creadores son los líderes de las fracciones más populares y más radicales, como Emiliano Zapata y Pancho Villa. Es enorme la cantidad de filmes cuyos personajes principales son esos dos caudillos. Son recientes una película sobre Villa (de Bruce Beresford, con Antonio Banderas; 2003), y otra sobre Zapata (de Alfonso Arau, con Alejandro Fernández; 2004).

No son esas, desde luego, las obras maestras sobre aquellos tiempos. Es casi unánime la aceptación de que los logros mayores recaen en Fernando de Fuentes, autor de la llamada “trilogía de la Revolución Mexicana”: El prisionero trece (1933), El compadre Mendoza (1933) y ¡Vámonos con Pancho Villa! (1935).

En estas tres cintas, con la ayuda de literatos como Mauricio Magdaleno, De Fuentes plasma desde los ideales de los hombres y mujeres que creen sinceramente en la necesidad del cambio, hasta las ambiciones terrenales de quienes sólo ven la oportunidad de beneficio personal inmediato.

En ese universo también surge la amistad que nace en los momentos difíciles. Se reconstruye también la figura del abstemio Pancho Villa, quien se caracterizaba por sus bruscos cambios de ánimo, por su crueldad y por su bondad simultáneas, por su valentía frente a las armas y su cobardía ante las enfermedades.

Las obras de Fernando de Fuentes propias del ciclo de la Revolución Mexicana no fueron inicialmente apreciadas en todo su valor estético, sino muchos años después, contra lo que sucedió con Allá, en el rancho grande (1936), su obra más famosa.

Creadores. En el tema de la Revolución Mexicana incursionaron otros directores, como el Indio Emilio Fernández, Ismael Rodríguez, Roberto Gavaldón, Miguel Zacarías y hasta el truculento Juan Orol. Por lo general, en sus cintas dejaron de lado el asunto de los ideales, los principios o las contradicciones para centrarse más en una visión edulcorada, melodramática, de la revolución.

En sus cintas privan aventuras más que heroicas de Villa o Zapata, y amores de militares reales o ficticios con mujeres fuertes y valientes, al mismo tiempo que resignadas y enamoradas. Empero, para el caso del Indio Fernández, es de justicia resaltar que sus películas aportan una nueva estética gracias al talento del fotógrafo Gabriel Figueroa. Los paisajes y los horizontes interminables son elementos imprescindibles de sus películas.

Por supuesto, hay excepciones a la visión superficial de la Revolución Mexicana, convertida –como dice un historiador– en mero espectáculo. De ello citemos dos ejemplos.

Uno es La soldadera (1966), de José Bolaños. Al parecer es la filmación de un episodio que no pudo realizar el cineasta ruso Serguéi Eisenstein durante su estancia en el país (de la que surgió la película inconclusa ¡Que viva México! ). La soldadera narra la vida –mejor es decir “las desventuras”– de una de las mujeres que acompañaron a sus maridos a la guerra, siempre en la retaguardia para apoyarlos en lo que fuere menester.

Obra maestra. El segundo ejemplo es La sombra del caudillo (1961), basada en la novela del mismo nombre del escritor Martín Luis Guzmán. Sin embargo, esta cinta maestra de Julio Bracho fue vetada de manera extraoficial durante más de treinta años.

La sombra del caudillo es una adaptación excelente de la trama de la novela, hasta el punto de que –se dice– Guzmán afirmó que, si bien la novela era suya, la película era totalmente de Bracho.

La narración se centra en los conflictos de varios militares por la sucesión presidencial en México en los años en que las nuevas instituciones políticas apenas se estaban asentando, después de más de diez años de lucha armada. De nuevo tenemos, frente a nosotros, el conflicto entre ideales y ambición personal, entre la voluntad popular y las decisiones caudillistas.

Las actuaciones son magistrales, y la mano de Julio Bracho es notoria en cada escena. Él saca lo mejor de cada actor y pone al espectador ante a una realidad que no siente ajena.

Aquel veto fue un golpe para el director, quien se deprimió hasta que, de hecho, terminó su carrera; pero también perjudicó al cine mexicano, que ya no pudo alcanzar la altura de La sombra del caudillo en las innumerables cintas que se filmaron después sobre la Revolución Mexicana, épica de un pueblo que ha hecho historia.

EL AUTOR ES DIPLOMÁTICO MEXICANO Y DIRECTOR DEL INSTITUTO CULTURAL DE MÉXICO EN COSTA RICA.

Suplemento Äncora. periodico La Nación 17 agosto 2008.

26/09/2008 GMT 1

En una galaxia muy, muy lejana...

marfuerte @ 02:51

La primera pelí­cula animada de Star Wars, La guerra de los clones, nos acerca a los secretos de aquel mí­tico universo galáctico.

Inti Picado Ovares
Ipicado@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
El dí­a en que Luke Skywalker conoció a Obi-Wan Kenobi -escena esencial en el primer filme de la saga, La guerra de las galaxias-, un diálogo que entonces parecí­a casual hizo volar la imaginación de millones de fanáticos durante muchos años.
“¿Tu peleaste en la Guerra de los Clones?”, preguntaba el joven Skywalker a Kenobi.
“Sí­. Alguna vez fui un caballero jedi, al igual que tu padre. Él era el mejor piloto estelar en la galaxia y un guerrero astuto. Sé que tú tambien eres un gran piloto. Él era un gran amigo”.
Treinta años después de que el mundo escuchara por primera vez aquellas palabras, el creador de la saga las retoma y las convierte en el tema central de Star Wars: The Clone Wars, la primera cinta animada de Star Wars realizada por Lucasfilm Animation, filme que se podrá disfrutar a partir de hoy viernes en las salas de cine.
Trama y personajes
“Por muchos años la gente se preguntó qué era la Guerra de los Clones”, ha dicho el director de esta nueva producción, Dave Filoni, “pues las pelí­culas anteriores se centraron en los Skywalker”.
Así­, la cinta saca del misterio un perí­odo de intensas batallas, ubicado entre El ataque de los clones y La venganza del Sith. La guerra de los clones “ofrece la oportunidad de contar la historia de la lucha que convirtió a la República en un Imperio”, explica Filoni. “Nos referimos a un espacio de tiempo muy pequeño, pero en la perspectiva de Star Wars se vuelve más grande. Todo es parte de la historia que conocemos, pero que habí­a quedado en brumas. Ya no”, recalcó el director.
“Por naturaleza, una guerra tiene infinitas historias no contadas”, dijo George Lucas, creador de la saga. “Sabemos lo que sucede en la galaxia, pero no cómo comenzó todo. Eso se esconde tras esta pelí­cula”, recalcó el realizador.
A los viejos conocidos -como Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi- se unen nuevos personajes como Ahsoka Tano, aprendiz de Anakin, y Asajj Ventress, ágil y mortal asesina de confianza del Conde Dooku. De hecho, las mejores secuencias se centran en estos nuevos personajes.
La animación
La guerra de los clones-generada en su totalidad por computadoras- ofreció a Filoni y Lucas mayores libertades creativas para filmar.
“La animación ofrece muchas más posibilidades de lograr lo que uno imagina. La animación es como una hoja en blanco”, dijo Lucas.
La imagen del largometraje es única, con personajes y escenarios que parecieran estar pintados.
Con influencias de manga y animé -pero conservando el propio lenguaje fí­lmico de Lucas-, La guerra de los clones amplí­a los lí­mites del universo de la saga, la más famosa aventura galáctica jamás contada.
Todo es parte de la historia que conocemos, pero siempre habí­a quedado en brumas. Ya no.
Dave Filoni, director

periódico Vuelta en U 15 agosto 2008.

25/09/2008 GMT 1

Imágenes mágicas

marfuerte @ 02:22

Gabriel Gutierrez R.
gutgabriel@gmail.com

“En esta película construimos un mundo en oposición a la primera, donde solo habían criaturas sueltas en nuestro mundo. En esta película las seguimos, fuimos donde las cosas raras están.” Guillermo del Toro
El director mexicano Guillermo del Toro rompió la línea que limitaba el mundo de la fantasía y el mundo de los humanos, con “El laberinto del Fauno” (Guillermo del Toro, 2006). Creó una realidad en donde lo real y fantasioso tiene un mismo plano existencial.

Al tomar ese mundo del fauno y unirlo al mundo de hadas construido en la nueva entrega de Hellboy, vemos como del Toro ha creado un universo de ficción que sirve de puente entre “El Laberinto” y “El ejercito Dorado”. Hellboy se podría incluso plantear como un tipo de secuela a ese mundo asombroso iniciado con “El laberinto”. Rebosan criaturas de cuentos de hadas de diferentes autores y periodos históricos. Esta proposición toma fuerza cuando se presenta el “Mercado Troll” dentro del “Ejercito Dorado”. Un compelió de criaturas fantasiosas que andan como personas en cualquier mercado que conocemos. Existe un nivel de detalle impresionante que se suma a la creatividad reflejada en cada criatura. Ver esta escena es transportarnos, como diría Mike Mignola (creador de Hellboy), a la “Cantina de Mos Eisley” de Star Wars. Junto a la imaginación de Del Toro, se encuentra la inventiva de Mignola al crear a Hellboy y compañía. Sus comics se caracterizan por ser una combinación de erudición, cultura popular y un sentido de humor tonto. Los personajes son fascinantes, por ser concebidos como simples humanos; Hellboy es un tipo de trabajador común, más parecido a un plomero que a un detective paranormal. Además combina un sinfín de creaturas mitológicas y legendarias de diversas culturas del planeta. Estas mismas características las toma Del Toro, y las refleja en ambas cintas de Hellboy. Mignola le concedió libertades creativas a Del Toro sobre los personajes que él creo.

Por esta razón, el mismo espíritu y alma que Del Toro le puso a “El Laberinto del Fauno” lo vemos en Hellboy II. Se puede apreciar desde el inicio, cuando Professor Broom le cuenta a un Hellboy adolecente una historia de hadas. Esta narración se vuelve muy innovadora porque es mostrada por medio de marionetas. El espectador está frente a un teatro de marionetas que posteriormente veremos en carne y hueso. Es un ejemplo de la dicotomía que se presenta entre realidad-fantasía.

Al dividir el mundo de los hombres y las criaturas fantásticas se da una dualidad temática. Los hombres viven en las ciudades, que cada vez van acabando con los bosques de los seres fantásticos. La inconsciencia de los humanos por la naturaleza se convierte en una fuerte reflexión de fondo, que va de la mano con el tema de la incomprensión y poco entendimiento por lo distinto; así como aspectos de la moral y las diferencias entre el bien y el mal. Es una historia muy rica que se ve fortalecida por elementos técnicos muy buenos. El director de fotografía Guillermo Navarro (ganador de un Oscar, 2006), vuelve a colaborar una vez más con Del Toro. Mantiene el mismo tono de la primera Hellboy, pero hace una diferencia en la tonalidad de luz entre el mundo mágico (radiante) y el mundo nuestro (oscuro). La fotografía es de lo más valioso en esta cinta. Las secuencias de peleas son sensacionales, al igual que la combinación efectos especiales-animatronics. Del Toro incorpora los efectos especiales dentro de la historia. No son algo primordial, sino parte misma del todo. Se cuidó meticulosamente el maquillaje, las actuaciones, el entorno, lo que muestra el cuidado y la atención en el detalle del director.

La única falla es que se descuida la historia entre Liz y Hellboy, pero se insinúa suficiente la forma de vida de ambos. Habrá que esperar una tercera para ver como se desenvuelve.

Su nivel es superior a la primera entrega. Los personajes han evolucionado y se incorpora un nuevo miembro que se roba el show con su mímica al hablar, Johan Krauss.

Es una película que se disfrutará al máximo, más si se ve la primera película antes y aún más si se observa el “El laberinto del Fauno”.

Muy recomenda
Título original: Hellboy II: The Golden Army. Director: Guillermo del Toro. Productor: Lawrence Gordon, Lloyd Levin, Mike Richardson. Distribuidora: Universal Studios. Guión: Guillermo del Toro. Cinematografía: Guillermo Navarro. Música: Danny Elfman. Montaje: Bernat Vilaplana. Intérpretes: Ron Perlman (Hellboy), Selma Blair (Liz Sherman), Doug Jones (Abe Sapien- The Chamberlain-Angel de la Muerte). Duración: 120 minutos. País: Estados Unidos. Año: 2008. Género: Aventura, fantasía, comic.
Revista Abanico. periódico La Prensa Libre 4 setiembre 2008.

18/09/2008 GMT 1

Hancock

marfuerte @ 00:49

Historia de un héroe sacada de la manga

Gabriel Gutiérrez R.
gutgabriel@gmail.com

En muchas ocasiones, una película presenta una buena idea en el papel. Pero cambia al armarse el trama de aproximadamente dos horas, sumar la visión del director y la del editor, y en algunas ocasiones aparecen las divergencias creativas de los productores hollywoodenses. La idea llega a perderse en el camino, y muy poco queda de ella en el producto final.

Hancock presenta este problema.

John Hancock es un héroe peculiar: borracho, vulgar, imprudente, despreocupado. Muestra mucha ineptitud en cada “rescate heroico”, costándole a la ciudad millones de dólares en daños. Es odiado y despreciado por la gente. Llamado continuamente “pendejo”. A pesar de todo esto continúa realizando rescates a su manera.

Después de rescatar a Ray, un relacionista público, éste le recomienda ir a la cárcel por la cantidad de citaciones que tiene, y esperar a ser necesitado por la gente. Sucede la llamada de auxilio, Hancock impide un robo bancario y es reconocido como un héroe.

Hasta este momento la idea aflora, pero luego se presenta un giro en la trama que decepciona. Y esa gran idea no pasó del primer tercio de la película.

Posteriormente se buscan “vehículos” para explicar el pasado de Hancock. No logran esclarecer su origen de forma clara, si no que lo complican innecesariamente y al final no sabemos qué es exactamente este personaje.

A esto debemos sumarle unos villanos sacados (y hago énfasis en el sacados) de la manga, únicamente para darle un clímax final a la película.

Y ¿cuál es la tan mencionada idea malograda de la historia de Hancock? Indagar la labor que realizan los superhéroes.

Ahora que están de moda las películas e historias de héroes, valdría la pena explorar más a fondo quiénes son estos seres poderosos; buscar respuestas a preguntas relacionadas con la ética, las responsabilidades sociales y personales, su visión de la justicia, el crimen y el castigo; las emociones humanas, su espíritu, la noción de destino, el significado de la vida; el papel de la fe en este mundo, en muchas ocasiones cruel, el valor de la amistad, el significado del amor y tantas otras preguntas que nos ayudarían a ver mejor el entorno de estos héroes. Cómo afrontan las problemáticas que trae ponerse una capa, antifaz o simplemente un traje.

El problema es que no supieron donde llevar al personaje de Hancock después del rescate del banco, y lo que sigue es confuso, en algunos casos absurdo, en otros parece que solo quisieron mostrar acción y efectos especiales, ¿necesario? Queda a discreción del espectador. Quedaron algunos huecos en la historia y ésta resulta muy lineal, por ende obvia.

Will Smith como Hancock está a nivel de sus excelentes actuaciones desde “Buscando la felicidad” (Gabriele Muccino, 2006) y el humor de la película recae en sus hombros, nada ajeno en este campo.

La dirección es buena. Muy similar a anteriores películas de Peter Berg (“Friday Night Lights”, “The Kingdom”). El movimiento personalizado que realiza con la cámara lo ha hecho como algo distintivo en su dirección. Le da personalidad a la toma, y profundidad en los diálogos de los personajes. La acción y los efectos especiales son dignos de mencionar y, quizá, es lo que vale el boleto al cine.

Ojala pronto se retome esta idea que no floreció con Hancock.

Pásela
Titulo: Hancock. Director: Peter Berg. Productor: Akiva Goldsman, James Lassiter, Michael Mann, Will Smith. Producción: Columbia Pictures. Guión: Vince Gilligan, Vicente Ngo. Cinematografía: Tobias A. Schliessler. Música: John Powell. Montaje: Paul Rubell. Interpretes: Will Smith (John Hancock), Jason Bateman (Ray Embrey), Charlize Theron (Mary Embrey). Duración: 93 minutos. País: EE.UU. Año: 2008. Género: Acción, comedia
Revista Abanico. periódico La Prensa Libre 17 julio 2008.

16/09/2008 GMT 1

Frases para toda la historia

marfuerte @ 02:53

Las palabras, al igual que las imágenes, tienden a quedar grabadas en la memoria de todos al ver una gran pelí­cula.

Adrián Fallas
afallas@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Las grandes pelí­culas de la historia del cine han dejado más que imágenes inolvidables. Las frases célebres de estas cintas han acompañado a generaciones de amantes de este arte y poco a poco han logrado colarse en el dí­a a dí­a de la sociedad.
Este impacto no ha pasado inadvertido para el American Film Institute (AFI) que, como parte de su serie de AFI's 100 Years..., publicó la lista con las cien mejores frases de la historia.
Las diez mejores
“Francamente, querida, no me importa un bledo”, le dijo Clark Gable a Vivien Leigh y millones suspiraron en Lo que el viento se llevó.
En segundo y tercer lugar está el inmortal Marlon Brando con su interpretación de Vito Corleone y Terry Malloy en El Padrino y en Nido de ratas, respectivamente, con las frases “Le voy a presentar una oferta que no podrá rechazar” y “ ¡Usted no entiende! Pude haber tenido clase. Pude llegar a ser alguien, en vez de un vago, ¡porque eso es lo que soy!”.
La adorable Judy Garland, en El Mago de Oz, se deja el cuarto puesto con su: “Toto, tengo la impresión de que ya no estamos en Kansas”.
Un despechado Humphrey Bogart en Casablanca con “Este es por ti, pequeña”, ocupa el quinto lugar.
En el sexto puesto y dejando cualquier sentimentalismo de lado, Clint Eastwood interpreta a Harry “el sucio” y su “Adelante, compláceme”.
En el sétimo puesto, Gloria Swanson dice “Perfecto señor DeMille, estoy lista para mi acercamiento”.
La octava frase no necesita introducción: “Que la Fuerza te acompañe” resonará en los oí­dos de los seguidores de Las Guerras de las Galaxias.
Bette Davis, en All About Eve, avisa “Pónganse los cinturones de seguridad, va a ser una noche movida”.
En el décimo lugar, Robert De Niro, como Travis Bickle, pregunta en Taxi Driver: “¿Me estás viendo a mí­?”.
Sí­ los estamos haciendo... y apuntando cada frase célebre.
Mami siempre dijo que la vida es como una caja de chocolates. No se sabe lo que vamos a encontrar
Forrest Gump, Tom Hanks

periódico Vuelta en U 3 setiembre 2008.

Largometraje de sello tico.

marfuerte @ 02:43

Después de varios meses de afinar detalles, un nuevo largometraje nacional comienza a filmarse en el paí­s.

Inti Picado Ovares
ipicado@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
El cine costarricense está de fiesta. Esta semana arrancó el rodaje del primer largometraje del actor y cineasta costarricense Hernán Jiménez. A ojos cerrados, nombre del proyecto, es un drama que narra la historia de una pareja de abuelos quienes, tras años de convivencia, no conciben su vida separados. Cuando la abuela fallece repentinamente, el abuelo se ve sumido en una soledad y desconcierto absoluto, del que podrá salir mientras emprende un viaje junto a su nieta Delia -también golpeada por el dolor- con quien se reencuentra y reinventa su amistad y redefine su existencia.
La carrera de Hernán Jiménez -y su productora Doble Llave Producciones- ha estado marcada por el éxito. Con cuatro premiados cortometrajes a cuestas, así­ como dos exitosas obras de teatra, éste es el más ambicioso de sus proyectos.
Un largo y sinuoso camino
Escrito hace más de año y medio por el propio Jiménez, el guión original a recorrido camino. En diciembre del 2007 -y con el apoyo de Fundacine- Jiménez participó en el taller Cómo se cuenta un cuento,impartido por el escritor colombiano Gabriel Garcí­a Márquez y el cineasta español David Trueba en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba. De regreso en el paí­s se inicia -con el apoyo del Centro de Cine- el proceso de escogencia del elenco para el cual audicionaron cerca de 650 personas, así­ como los trabajos de preproducción de la cinta.
Un trabajo de casi un mes
Carlos Luis Zamora, de 77 años, y Carol Sanabria, de 24, ambos actores no profesionales y sin experiencia, así­ como la experimentada actriz Anabelle Ulloa, estarán hasta el 15 de agosto bajo las órdenes de Jiménez y su equipo de producción, compuesto por Jurgen Ureña (asistente de dirección), Jose Pablo Garcí­a y Mariana Rivera (producción), Olga Madrigal (vestuario), Maricarmen Merino (iluminación) y Paz León (arte).
Ahora, nos queda sólo esperar.
A ojos cerrados es sinónimo de buenas noticias para el presente y futuro del cine costarricense.

periódico Vuelta en U 16 julio 2008.

10/09/2008 GMT 1

Un debut fuliado

marfuerte @ 02:37

A cine lleno y entre aplausos se realizó la primera proyección de la pelí­cula costarricense El cielo rojo. Ópera prima del cineasta Miguel Gómez, la cinta ya está en cartelera. Lléguele.

Inti Picado Ovares
ipicado@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Con un cine colmado -y una hora y diez minutos después de la hora anunciada-la espera por ver el filme costarricense El cielo rojo terminó. Así­ , Miguel Gómez, director y guinista de la producción, se encargó de presentar su pelí­cula.
“Quiero dar las gracias a todos por venir”, fueron sus primeras palabras, para poco después instar a otros productores a seguir su ejemplo de entusiasmo y lanzarse al ruedo. Sus palabras de agradecimiento también llegaron a los grupos de rock nacional,“porque ellos nutren las venas de este paí­s”; sus notas pueblan la banda sonora de la pelí­cula.
Aciertos
Desde sus primeras secuencias, El cielo rojo deja claro que lo suyo es el humor. Y no es que sea una comedia, pero el uso preciso del lenguaje coloquial de los jóvenes ticos es la esencia del filme y, quizás, su mayor acierto.

“Mae usted si es vaso”, dice uno de sus personajes, y la sala entera rí­e a carcajadas. ¿Por qué? Simplemente porque nunca hemos escuchado esa suerte de dialecto urbano en una sala de cines.

Así­, la historia fluye y nos relata algunos dí­as en la vida de cuatro jóvenes que van a Palmares, a la playa, a Escazú, a la Calle de la Amargura, que oyen rock nacional y están en una etapa definitoria de sus vidas.

En fin, encarnan personajes que de alguna manera todos conocemos y con quienes nos podemos identificar.

¿Qué conclusiones podemos sacar? Muchas, en primer término que sí­ es posible un cine con temas que nos atañen, que refleje nuestra realidad.

Además, que la naturalidad de las actuaciones es esencial; algo que también logra la cinta. En fin, por esos aciertos, vale la pena echarle un vistazo a El cielo rojo.
Artí­fice
Director. Miguel Gómez debutó con el largometraje El cielo rojo. Gómez estudió cine en Los Angeles Film School, California.

periódico Vuelta en U 11 agosto 2008.

Archivo | ¡Crea tu Blog! Fácil y Gratis