Administra tu Blog

Crea tu blog fácil y gratis

RESONOCO

Categoría: cine

26/04/2008 GMT 1

Ahora sí­: pueden quitarle su rifle

marfuerte @ 18:47

Inti Picado Ovares
ipicado@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Charlton Heston se alió con la controversia en los últimos años de su vida. Su defensa vigorosa a la llamada Segunda Enmienda -el derecho constitucional de los ciudadanos estadounidenses a tener armas de fuego-, así­ como sus comentarios racistas, homofóbicos y contra las mujeres, le valieron una triste fama que de alguna manera amancilló su extraordinaria carrera.

Siendo presidente de la Asociación estadounidense de armas de fuego (NRA) hizo el comentario que lo acompañarí­a hasta el dí­a de su muerte: “tendrán que quitármelas (las armas) de mis manos muertas y frí­as”.
El 7 de diciembre de 1997, nuevamente en una convención de la NRA, Heston habló a favor de la supremací­a blanca, criticó al entonces presidente de Estado Unidos, Bill Clinton, por apoyar actividades en favor de los derechos de los homosexuales e hizo comentarios despectivos sobre el Holocausto.
Las palabras de Heston estuvieron tan cargadas de prejuicios, que fueron apoyadas públicamente por el miembro del grupo racista Ku Klux Klan, David Duke, un conocido partidario de la segregación racial.
En las pantallas
John Charles Carter -Charlton Heston- debutó en el cine en 1941, cuando protagonizó la pelí­cula Peer Gynt. Su inclinación por los papeles históricos comenzó a ser evidente al encarnar a Marco Antonio en Julius Caesar (1950), aunque fue su actuación como el dueño de un circo en el filme épico de Cecil B. DeMille The Greatest Show on Earth, lo que mostró su potencial de estrella. Otra colaboración con DeMille le otorgó al oportunidad de interpretar a Moisés en el éxito de taquilla de 1956 Los diez mandamientos, antes de brillar en Ben Hur, de William Wyler. Con casi cuatro horas de duración, el largometraje es considerado el punto más alto de la época de fascinación hollywoodense por las fastuosas producciones de temas bí­blicos.

Otras de sus interpretaciones memorables fueron la de un astronauta abandonado en el filme de ciencia ficción El planeta de los simios.
Una de cal y otra de arena: con la muerte de Charlton Heston pierde el cine, pero la NRA pierde a su mejor portavoz.
periódico Vuelta en U 9 abril 2008.

15/04/2008 GMT 1

Puro ejercicio formal

marfuerte @ 23:40

Una pelí­cula no puede estructurarse solamente a partir de recursos formales . Ese es el error de Vantage Point.

Inti Picado Ovares
ipicado@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Cuando vemos Vantage Point nos viene a la mente una pregunta: ¿A qué viene tanto malabarismo del guinista Barry Levy?
La historia nos muestra el asesinato del presidente de Estados Unidos William Hurt durante una visita a España. La acción es repetida otras siete veces, para completar ocho puntos de vista distintos del asesinato.
Recordando en algunos planos la lógica de la pelí­cula de 1991 de Oliver Stone, JFK, en donde se nos mostraba una y otra vez -y capturado en 8 mm en el famoso filme Zapruder- el disparo mortal que acabó con la vida de John F. Kennedy. Pero si este recurso tení­a una motivación en el filme de Stone, en Vantage point pierde el sentido; no es suficiente.
Y es que la cinta nos muestra a Rex Brooks (Sigourney Weaver), la productora de noticias que cubre la historia; Thomas Barnes (Dennis Quaid), el agente del servicio secreto que busca al francotirador; Howard Lewis (Forrest Whitaker), el turista que filma el asesinato. Así­ como ellos, otros cinco personajes se entrelazan como una gran colcha de retazos que, en alguno de sus intersticios, revela la verdad.
Una idea mal ejecutada
La principal falla de la cinta está en el hecho de que ninguno de los puntos de vista está en la pantalla lo suficiente como para que podamos interesarnos por alguno de los personajes.
Si bien cada una de las historias -o piezas del rompecabezas- se entrelazan de buena manera, la trama completa parece ser más un ejercicio que una pelí­cula. Le falta pimienta, ese ingrediente distinto que pueda crear un ví­nculo con el espectador.
Acción de domingo
Pese a sus carencias, Vantage Point es por lo menos entretenida. Es de esas cintas de las que usted borrará no más salga de la sala de cine pero que, en una tarde aburrida de domingo, volverá a ver mientras espera el resumen deportivo.

periódico Vuelta en U 4 abril 2008

Jumper

marfuerte @ 00:12

Gabriel Gutiérrez R.
gutgabriel@gmail.com

Jumper, 2008
Director: Doug Liman; Hayden
Christensen, Jamie Bell, Samuel L.

Jackson, Rachel Bilson, Diane Lane
EE.UU. Ciencia ficción, aventura

Película a medio camino.

“Jumper” no solo trata de vender la idea de personas capaces de teletransportarse, sino también de películas capaces de teletransportarse por tramos a una segunda entrega, sin siquiera tener la primera concluida.

Me explico mejor. Trilogías como “Indiana Jones”, “Piratas del Caribe”, “Matrix”, o incluso “El señor de los anillos” buscan en su primera parte tener un alto grado de conclusión. Se introduce a los personajes con los que posteriormente nos relacionaremos, con quienes nos sentiremos identificados y entonces generar interés por sus historias futuras. De ahí que personajes como Aragorn, Neo o Jack Sparrow tienen su campo en la memoria colectiva de muchos.

“Jumper” relata la vida de David Rice (Hayden Christensen), un perdedor en el colegio que descubre el poder de la teletransportación. Al escapar de un hogar con un padre abusivo, vive la buena vida con su habilidad sin saber del peligro que acecha a gente con ese poder. Los Paladines es una organización que se encarga de dar caza a estos “fenómenos”, con Roland (Samuel L. Jackson) como el líder y principal enemigo. Griffin (Jamie Bell, de gran actuación), otro “Jumper”, es quien explica a David la función de estos Paladines y la necesidad de vivir en al anonimato.

Al inicio la idea parece buena, pero en el momento que David logra controlar el poder de la teletransportación, la película se torna vacía y simple en la trama. Esto se arregla con escenas de relleno que tan solo son pretextos para mostrar los poderes y el modus vivendi de David. Escenas completamente irrelevantes y sin sentido para la historia completa.

La entrada de Griffin le da más sabor a la trama. Hubiera sido mejor enfocarse en la vida de él que en la de David, pero siempre el héroe tiene que ser bonachón, inocente y racional. Sin embargo, al no establecer bien las bases del personaje, queda como un ingenuo baboso.

Es el orden de acciones de la película, la gran carencia de profundidad en los personajes y la falta de muchas explicaciones hace que “Jumper” se quede como una insípida película.

Ahora pasemos a las matemáticas. La película tuvo un presupuesto de $85 millones. Al 20 de marzo ha recaudado mundialmente $183 millones, de los cuales $76 millones son solo de Estados Unidos. Mi punto es que se duplicó el costo de la película mostrando su rentabilidad y la posibilidad de continuar con la franquicia.

El asunto es que antes de establecer el personaje de David ya se está pensando en una secuela, con todo y sus próximos villanos, al dejar a personajes sin un futuro.

Al parecer el director Doug Liman (“Identidad Bourne”, “El sr. y la sra. Smith”) y los guionistas realizaron un final de temporada con un “Cliffhanger” (situación de suspenso) para el futuro.

Quedan muchas preguntas en el aire. Tal vez la segunda película lo explique. Solo queda esperar que si volvemos al cine a ver la secuela de “Jumper” la calidad mejore, porque si no, ¿cuál es la necesidad de hacer algo si no se intenta mejorar el producto anterior?
A muchos les quedará la sensación de haber visto un tercio de una película real.

Pásela.
Revista Abanico Periódico La Prensa Libre 3 abril 2008

12/04/2008 GMT 1

Cine del nuestro

marfuerte @ 20:44

Videoteca del Sur tiene como objetivo difundir las obras del sétimo arte latinoamericano; muy extenso, pero poco conocido.

Arturo Pardo
apardo@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Bajo el lema “lo más relevante del cine y video latinoamericano”, Videoteca del Sur busca dar a conocer el material audiovisual que se hace cerca de nuestras fronteras y a veces se nos dificulta conocer.
Fue en Nueva York que se fundó la primera sede de la Videoteca en 1989. Desde entonces cumple, en Estados Unidos, una muy importante función al ser la vitrina más grande para los expositores del cine proveniente de Latinoamérica.
Su segunda locación llegó a La Habana en el 2002 y tres años después se estableció también en nuestro paí­s.
En Sala Calle 15, al costado sur del Parque de la democracia, se exhiben una vez a la semana producciones de diferentes paí­ses del continente.
Pedro Zurita, fundador y director del proyecto en nuestro paí­s afirma que, en general, se tiene una perspectiva equivocada sobre las producciones latinoamericanas. “Este tipo de cine no es alternativo, como muchos le llaman, ese es un término peyorativo. Este cine es nuestro y tiene su propia identidad”.
Una relación más cercana a filmes y cortometrajes de “por aquí­ cerca” según Zurita, “además de ayudar a dar a conocer esta producción, incentiva y motiva a la gente para que vea que en nuestros paí­ses también se producen cosas que son dignas de admirar, y no vale la pena sólo volver la mirada hacia Hollywood”.
La colección con que cuenta la Videoteca del Sur es muy amplia, sin embargo, de no ser por la labor que ahí­ realizan, ésta serí­a muy poco conocida. El material proviene directamente de las manos de sus realizadores, con los derechos necesarios para su emisión.
La Videoteca cuenta además con la ventaja de que se convierte en una tarima para las obras que ha venido reuniendo a lo largo de casi 19 años.
“Es una forma de promover este cine para que provoque una demanda; que otras salas se interesen y que vengan más pelí­culas”, dijo Zurita.
Producciones ticas ya han salido al exterior gracias al proyecto. Password: una mirada en la osucridad ya pasó por Cuba y el clásico de La segua se fue de visita a Nueva York. Cortometrajes de Ishtar Yasin, Hilda Hidalgo y Mauricio Mendiola también han salido del paí­s gracias a la Videoteca.
Las exhibiciones en Sala Calle 15 son gratuitas, con la finalidad de facilitarle la oportunidad a una mayor cantidad de público.
La tanda es cada miércoles a las 7:00 p.m. Hoy se transmitirá el filme peruano La boca del Lobo.
Recientemente se abrieron sedes de la Videoteca en Nicaragua, Honduras y El Salvador.
periódico Vuelta en U 2 abril 2008

Cine que prometí­a

marfuerte @ 00:43

¿Qué pudo salir mal? Para quienes estamos del otro lado de la pantalla, es imposible saberlo con certeza. Un buen director como Doug Liman y un par de buenos actores como Bell y Jackson apenas sacaron la tarea.

A puro salto.
En principio la trama es simple: Rice puede teletransportarse a cualquier parte del planeta en su segundo.
Inti Picado Ovares
ipicado@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
La aventura comienza cuando David Rice (Max Thieriot) descubre que puede teletransportarse a cualquier lugar del planeta. A poco tiempo de metraje nos damos cuenta de que este chico listo ha crecido y se ha convertido -gracias a su extraña habilidad- en un tipo materialista que fácilmente entra a las bóvedas de los bancos a recoger unos cuantos miles de dólares o disfruta de un desayuno encaramado en lo más alto de la esfinge en Egipto. Así­, viajando por el mundo y conquistando mujeres en cada puerto, Rice -interpretado en este punto por Hayden Christensen- se dedica a la buena vida mientras viaja por el mundo. Él es un Jumper.
Hasta ahí­ todo camina bien. De hecho la trama general es interesante, pero los cabos sueltos y lo enmarañado de la realización terminan por darnos una pelí­cula sin pies ni cabeza.
Y después -mientras el mundo de David era un lugar casi perfecto- aparece Roland (Samuel L. Jackson), quien encabeza un grupo de dos o tres tipos -conocidos como Paladins- cuya única afición es perseguir Jumpers; porque resulta ser, David Rice no es el único con esos poderes extraordinarios. Otro de ellos es el joven Griffin (Jamie Bell), un Jumper británico con el que -dichosamente para la pelí­cula- se encuentra en el camino. Pues una de las contadas razones para no arrepentirse del todo de observar el filme es precisamente Jamie Bell. A quienes vieron Billy Elliot no les ha de extrañar una buena actuación suya. En Jumpers, Bell agrega la fuerza y credibilidad de la que carece Christensen -recordemos su vací­o papel como Anakin Skywalker- y se roba la pantalla en los minutos en que aparece.
El dilema
Quizás lo más desconcertante con esta pelí­cula es imaginar qué pretendí­a su director Doug Liman -quien ya nos habí­a sorprendido gratamente con La identidad Bourne (2002)-. ¿Fue su culpa o de los guionistas? Las respuestas sólo pueden conjeturarse. Pese a todo, si le gustan los efectos especiales, en esta cinta los encontrará a montones.

Periódico Vuelta en U 31 marzo 2008

10/04/2008 GMT 1

La confabulación del siglo

marfuerte @ 00:16

En los tiempos de la Guerra Frí­a nada era extraño; ni siquiera un complot tejido en la sala de estar de un hogar tí­picamente tejano.

Inti Picado Ovares
ipicado@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
En 1979, la que fuera la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) invade Afganistán. De inmediato, Estados Unidos arma -como no, a través de la CIA- a un grupo de muyahidin (del árabe luchadores) que termina expulsando a los soviéticos una década después.
Lo que en la teorí­a parecí­a haber resultado a las mil maravillas terminó siendo, con el paso de los años, el dolor de cabeza que todos conocemos.
Gracias al filme La guerra de Charlie Wilson somos testigos -de una forma más bien tragicómica- de los entretelones que rodearon aquel conflicto bélico de diez años.
Si los hechos que se narran son como se asegura: reales; nos maravillaremos con los pasos que dio el Congreso de Estados Unidos en aquel 1979.
Los protagonistas
La historia camina de la mano de tres extraños personajes: el congresista republicano Charlie Wilson (Tom Hanks), la mujer de sociedad Joanne Herring (Julia Roberts) y el hombre apropiado dentro de la CIA, Gust Avrakotos (Philip Seymour Hoffman). Es así­ como el destino de un lejano paí­s se teje extrañamente durante cenas familiares en Texas y reuniones secretas en jacuzzies de Las Vegas. Entre ellos hilvanan, paradójicamente, una de las mayores conspiraciones del siglo pasado.
Lo interesante del filme es el tratamiento de temas tan áridos con un humor, un cinismo y una mordacidad extraordinarias; en esto radica realmente su mayor riqueza.
Y es aquí­ en donde debemos agradecer a la pluma del guionista Aaron Sorkin quien, apoyándose en el libro homónimo de George Crile, crea diálogos extraordinarios, agudos y profundamente dramáticos.
La Guerra de Charlie Wilson es un filme que merece verse con detenimiento. Aquellos años que cambiaron al mundo tienen historias secretas; sutiles juegos de guerra. Tras de ellas se esconden personajes tan excéntricos que parecen sólo tener espacio en las pelí­culas.

periódico Vuelta en U 28 marzo 2008

08/04/2008 GMT 1

Hulk está de chicha

marfuerte @ 23:30

El clásico personaje de Marvel Comics llega a la gran pantalla. Después de su debut cinematográfico cinco años atrás, el monstruo regresa interpretado por Edward Norton. La cinta promete fuertes dosis de acción.

Un papel a su medida.
El camaleónico Edward Norton es convincente en su interpretación del gigante verde Hulk.

“No soy yo cuando me disgusto”.

Felipe González Coto
Colaborador Vuelta en U

Hulk está más de chicha que nunca. A poco del estreno de la pelí­cula The Incredible Hulk, el personaje en las historietas no es verde, ni gris; ahora es rojo!
Algunos, se han atrevido a afirmar que su color fuego es producto de más de cuarenta años de chichas, transformaciones y, sobre todo, de decir una y otra vez “Hulk destruye”.
En realidad, dicho color es parte de una historia dentro de la historieta. La anterior pelí­cula de este personaje, Hulk, de 2003, es sólo una de las tantas facetas del gigante verde, y mostraba un monstruo que más que aplastar y destruir, se hallaba atrapado en una dicotomí­a psicológica sobre su existencia.
Esta dicotomí­a, según el estudiante de diseño gráfico í“scar Salazar, experto costarricense en cómics, se muestra desde la idea original del creador del personaje, Stan Lee, cuarenta años atrás.
A Lee, dibujante y escritor que trabajaba para la entonces Timely Comics (que a las postres se llamarí­a Marvel Comics), le fue solicitado crear nuevos personajes. Fue entonces que nació el Hulk, un gigante gris que recordaba esa bipolaridad del doctor Jekill y Mr Hide. Sí­, era gris no verde.
Según Salazar, el color verde caracterí­stico del Hulk fue producto de la casualidad, “el sucio color gris de Hulk que pretendí­an los dibujantes era un dolor de cabeza para los impresores. La tinta terminaba dando un tono verdoso. Así­ fue que un dí­a, el editor decidió que Hulk serí­a verde”, explicó.Los años cambiaron el verde chillón de la piel de Hulk, por un verde oliva oscuro.
En la pelí­cula de 2003, es justamente aquel verde chillón y sus pantalones morados, los que acompañan al gigante verde.

“Para este año, la pelí­cula mostrará a un Hulk verde oliva, con diseños más cercanos a los dibujos de John Buscema, uno de los dibujantes legendarios del personaje. Además la cinta mostrará una historia de villano contra héroe”, comentó Salazar.
Salazar pronostica que la pelí­cula estará llena de “Hulk destruye”.así­ que atentos, el gigante verde viene con mucha, mucha chicha.
periódico Vuelta en U 26 marzo 2008

2001: la pelí­cula llega a sus cuatro décadas

marfuerte @ 01:29

Con el estreno de 2001: una odisea del espacio en 1968, el director Stanley Kubrick, daba un paso gigantesco fuera de toda convención. Aún hoy, muchas lecturas son posibles.

Inti Picado Ovares
ipicado@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Aquella era la primera vez que entraba al hotel Chelsea en Manhattan. Al bajar del elevador en el piso 2, tuvo ante sus ojos un pasillo largo, continuo, una especie de túnel de poca anchura, al que abrí­an muchas puertas, incesantemente iguales, con los números gastados por más de de ochenta años de historias de viejas leyendas del arte.
El aire se colaba por debajo de las puertas y refrescaba un ambiente que de otra manera serí­a asfixiante. Sólo cuando estuvo al final del pasillo escuchó los primeros sonidos, amortiguados detrás de aquella con el número 001. Lo que sonaba era la música de Así­ habló Zarathustra , de Strauss. Ahí­ se quedó por unos minutos, en silencio, sin querer romper la perfección del momento. Por fin, cuando la pieza llegó a su final, Arthur C. Clarke se atrevió a llamar a la puerta con un par de golpes secos.
Esa tarde conoció al maestro. Tení­a el cabello corto, peinando a la derecha, sin intentar ocultar una calvicie incipiente que ya no lo atormentaba. Era regordete, y vestí­a con zapatos de piel de gamuza y una chaquetilla azul claro de algodón ordinario, se moví­a a pasos acompasados y con una tranquilidad escalofriante.
Lo primero que preguntó fue por sus cuentos. Unos dí­as antes, cuando concertaron la cita, Kubrick habí­a comentado con Clarke su deseo de hacer una historia de ciencia ficción. Fue así­ como aquella tarde pasarí­an repasando uno a unos sus libros. En cierto momento, la lista habí­a quedado reducida a dos: Encuentro al amanecer y El centinela.
Este último cuento serí­a la inspiración para la nueva pelí­cula: 2001: una odisea del espacio. A los años, Arthur C. Clarke dirí­a: “El genio de Stanley en 2001 no fue cuánto hizo, sino lo poco que hizo. Este fue el trabajo de un artista tan seguro de sí­ mismo que redujo cada escena a lo básico, y nos la dejó en la pantalla lo suficiente como para que la contempláramos y la dejáramos habitar en nuestra imaginación”.
Aquella vez trabajaron hasta el amanecer: lanzaron ideas, estructuron la historia, modelaron los personajes. Cuando finalmente se despidieron, ambos sabí­an que tení­an algo grande entre manos. Clarke salió en silencio de la habitación; los huéspedes aún dormí­an. Ante sus ojos se abrí­a un pasillo largo, continuo, una especie de túnel de poca anchura, al que abrí­an muchas puertas, incesantemente iguales, con los números gastados por más de de ochenta años de historias de viejas leyendas del arte. A las 6 horas y 11 minutos, Arthur C. Clarke abandona el 222 oeste de la calle 23 y sonrí­e; después de todo, el 2001 está a sólo tres décadas.
peródico Vuelta en U 24 marzo 2008

03/04/2008 GMT 1

Cometas en el cielo

marfuerte @ 23:25

Gabriel Gutiérrez R.
gutgabriel@gmail.com

The Kite Runner, 2007.

Director: Marc Foster; Khald Abdalla, Zekeria Ebrahimi, Atossa Leoni, Ahmad Khan Mahmidzada, Shaun Toub, Homayoun Ershadi
Estados Unidos. Drama. 128 minutos.

Ganga de sentimentalismo

En muchas ocasiones al observar el avance de una cinta se genera una expectativa grande respecto a la calidad de la película, más aun, si cuenta con un buen director. No obstante, al ver “Cometas en el cielo” dichas expectativas no son llenadas ante una historia muy diferente a la que se vislumbraba.

“Cometas” inicia contando la relación de amistad entre Amir, un niño de una familia acomodada, y Hassan, el hijo del sirviente de la familia. Ambos comparten mucho, pero en una ocasión Hassan es atacado y ante el temor de Amir por defenderlo, éste decide negar la amistad. Al momento de la invasión rusa a Afganistán, Amir y su padre se van a los Estados Unidos donde se asientan e inician una nueva vida. Todo cambia cuando el mejor amigo de su padre contacta a Amir para que rescate al hijo de Hassan de los Talibanes.

El gran problema de “Cometas” es el personaje de Amir. Se define como una persona débil, miedosa e incapaz de defender a un amigo que daría todo por él. Durante el transcurso de la película se espera ver al personaje redimirse por sus acciones, pero siempre queda como un cobarde.

Este es el gran pecado de la película. Por medio de este personaje se intenta crear un puente entre los espectadores y la película. Es mucho el sentimentalismo que se busca cimentar en el espectador, pero la falta de carácter de Amir hace que la emotividad pase a un segundo plano. En muchas ocasiones son tan innecesarios que hacen la escena irrelevante.

Lo mismo sucede con los diálogos. Al llegar Amir a Afganistán se inicia una introducción informativa sobre el régimen Talibán. Farid, el chofer que lleva a Amir a este país le pasa relatando la forma de vida en Afganistán, mientras Amir ve todo el país con nostalgia. Se combina la añoranza y la información de los talibanes de una manera desmesurada. Son información y escenas que a la larga resultan insulsas.

Con todo esto la cinta termina siendo pretensiosa. Hay un rico contexto histórico con la invasión rusa, el éxodo masivo de afganos a Pakistán y Estados Unidos y los Talibanes, que no llega a ser explotado de la mejor manera.

Las emociones y sentimientos del personaje de Amir no encajan con su personalidad y por ello el elemento emocional sobra en gran parte de “Cometas”.

A pesar de la gran cantidad de carencias de la cinta, no todo es malo. Aspectos como la música, la cual fue nominada a un premio de la Academia, las hermosas locaciones y una buena dirección de Marc Foster (Monster Ball, Buscando el país de nunca jamás) en el manejo de los escenarios y en especial las tomas panoramicas que realiza con los cometas como protagonistas.

Más carencias en la historia que virtudes, y con ello queda la sensación de que la película pudo más. Porque al final el mensaje primordial de que el poder de la palabra puede cambiar la vida, manteniendo siempre la esperanza intacta, no es rescatado por carencias en la historia.

Pudo más.

PÁSELA
Revista Abanico, periódico La Prensa libre 20 marzo 2008

02/04/2008 GMT 1

Un enmascarado en el cine

marfuerte @ 00:31

En camino Frank Miller lleva al cine la mítica historieta ‘The Spirit’, del decenio de 1940

Oscar Sierra Quintero | okicartoon@yahoo.com
Un día cualquiera, a comienzos del otoño de 1939, el joven dibujante Will Eisner, socio de la editora de historietas Eisner & Iger, recibió una llamada de Busy Arnold, dueño de Quality Comics. Arnold lo invitaba a un almuerzo y a conversar sobre un novedoso proyecto.

Al día siguiente Eisner acudió a la cita con Arnold, quien llegó acompañado de su socio Henry Martin. Ambos le propusieron, al ya famoso dibujante, la creación y realización total de una revista de comics de 16 páginas. Su frecuencia sería semanal y saldría publicada en todo el territorio de los Estados Unidos como inserto en las ediciones dominicales de los periódicos más importantes. Esto nunca se había ensayado antes.

Luego de varias negociaciones, los tres hombres firmaron un acuerdo por medio del cual el copyright estaría a nombre de Arnold, pero, una vez concluido el contrato, la propiedad de los derechos pasaría a nombre de Will Eisner.

De un día para otro, el dibujante de 22 años se encontró ante un gran dilema: debía abandonar Eisner & Iger, una compañía exitosa y rentable que producía comics books para varios editores. Por otra parte, Eisner era consciente de que era una aventura arriesgada el meterse en un nuevo proyecto que carecía de antecedentes.

Pese a todo, el artista decidió dar el paso adelante. Lo atrajo la gran oportunidad de publicar en los grandes periódicos del país, lo que le proporcionaría un público adulto y la oportunidad de producir historias mucho más elaboradas. Así haría realidad su deseo de llevar el mundo del comic más allá de los parámetros conocidos hasta entonces.

En equipo. Una vez vendida su parte del negocio a su socio Jerry Iger, Eisner se puso a trabajar. Pronto tuvo creadas tres historietas, necesarias para llenar las páginas de las que disponía.

La principal historieta sería The Spirit . Trataría de un detective que iba por libre en su enfrentamiento con la delincuencia y, por lo mismo, sin vínculo oficial con el departamento de policía.

Otra historieta versaría sobre una heroína disfrazada: Lady Luck. La tercera historieta contaría las aventuras de un mago llamado Mr. Mystic.

The Spirit contaría con 7 páginas en las 32 primeras semanas. Para las dos últimas series, Eisner contrató a sus colegas Chuck Mazoujian y Bob Powell. Eisner se haría cargo de la historieta principal.

La primera historieta de The Spirit apareció el 2 de junio de 1940 en cinco insertos dominicales y llegó a publicarse hasta en 20 periódicos del país. Al poco tiempo comenzaron a verse los resultados del gran trabajo desarrollado por Eisner y su equipo. La respuesta del público fue contundente. El Philadelphia Record , suscriptor piloto, informó de que la venta del periódico subía un 10% cuando la sección de The Spirit aparecía en la edición dominical.

Auge y declive. Con el paso del tiempo, el autor fue incorporando nuevos personajes, tales como Ebony White (ébano blanco), un despabilado jovencito de raza negra, quien acaba convirtiéndose en la mano derecha de The Spirit . Además, llegaría a ser el experimentado piloto del auto volador que el héroe utiliza en muchas de sus aventuras.

También se unen al elenco Ellen Dolan, la bella hija del comisario Dolan, eterna enamorada del héroe del antifaz, y la Reina Negra, una brillante y sensual abogada que trabaja a favor del crimen organizado.

Según el testimonio del mismo Eisner, el período comprendido entre 1945 y 1947 fue el mejor de The Spirit . En ellos, la serie alcanzó altas cotas de contenido artístico y argumental. Empero, poco después comenzaron los problemas.

En 1951 se habían producido muchos cambios económicos; uno de estos fue el incremento del coste del papel. A raíz de esto, el precio del inserto de las historietas de Eisner fue muy oneroso. Por tal motivo, los periódicos comenzaron a reducir el espacio que habían dedicado a sus diversas historietas.

El 4 de octubre de 1952, Eisner terminó su labor al frente de The Spirit para dedicarse a nuevos retos en el comic . Sin embargo, The Spirit continuó publicándose en Europa y América durante algunos años más, y se lo reconoció como una de las obras maestras del comic de todos los tiempos.

En grande. Luego de muchos años de espera, el gran detective del antifaz sale por fin de su refugio, situado en Wild Wood, para colocarse bajo las candilejas de Hollywood. El héroe aparecerá en una de las cintas que más expectativas crean entre los seguidores de este personaje y los amantes del cine de acción.

La filmación de Will Eisner’s The Spirit acaba de iniciarse en la ciudad de Albuquerque (Nuevo México, Estados Unidos). La dirige ese otro gran maestro del comic , llamado Frank Miller, conocido por dos novelas gráficas suyas llevadas al cine por otros directores: Ciudad del pecado ( Sin City ) y 300 .

Se ha previsto un periodo de posproducción de casi un año, para crear los efectos visuales. La fecha del estreno de la cinta está ya pautada: 16 de enero del 2009.

El elenco de actores de The Spirit está encabezado por Gabriel Macht, quien encarna al personaje principal (The Spirit / Denny Colt), Sarah Paulson (Ellen Dolan, la novia del héroe), Dan Lauria (el comisario Dolan, padre de Ellen y el único que conoce la identidad secreta de The Spirit) y Samuel L. Jackson (The Octopus, el archivillano).

Complementan el elenco un trío de mujeres fatales integrado por Scarlett Johansson (Silken Floss), Eva Mendes (Sand Saref) y la española Paz Vega (Plaster de París), encargadas de aportar el elemento erótico a la cinta.

Con Will Eisner’s The Spirit, Hollywood “se pone a derecho” con los amantes del buen comic, quienes esperaban ver, en la gran pantalla, a uno de sus más importantes personajes; además, los productores de la película se aseguran una gran taquilla mundial. Bueno, esto ocurrirá siempre que la cinta logre colocarse a la altura del original, cosa difícil de poner en duda si se toma en cuenta que a la cabeza del equipo de la cinta está Frank Miller, digno heredero del inmortal Will Eisner.

Máscara

y misterio

En la galería de los exitosos personajes de la historieta mundial llevados a la pantalla grande, siempre se lamentó la ausencia uno de los más apreciados por el público: The Spirit.Desde que vio la luz (en los años 40), The Spirit marcó todo un hito en la historia del comic . Aquel detective enmascarado presentó un tipo muy alejado del que ofrecían los invulnerables superhéroes . Estos dominaban entonces la industria de la historieta; pero The Spirit resultó ser un personaje común y corriente. En su eterna lucha contra el crimen y sin “superpoderes”, él se jugaba el pellejo como cualquier hijo de vecino, simplemente ocultando su identidad bajo un sugestivo antifaz. Este típico antihéroe de “carne y hueso” siempre se presentó ante sus lectores vestido de traje y corbata. Es un detective cuyo verdadero nombre es Denny Colt. Fue dado por muerto en una lucha que sostuvo contra un científico criminal (Mr. Cobra).Después de salir de un estado de catalepsia inducida, Colt se dedicó a una cruzada en favor de la justicia, pero bajo una identidad secreta. Ahora, como The Spirit, estableció su refugio en un mausoleo del cementerio de Wild Wood, en la Ciudad Central. Allí nos espera.

Suplemento Áncora periódico La Nación 16 marzo 2008.

Archivo | Crea tu blog fácil y gratis