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RESONOCO

Categoría: defensa del consumidor

19/02/2009 GMT 1

ERRORES REGULATORIOS QUE PERJUDICAN AL CONSUMIDOR

marfuerte @ 01:26

Gilberto Arce (garce@ecoanalisis.co.cr) *
La Aresep-Sutel está incurriendo en dos graves errores regulatorios que perjudican al consumidor. Uno en la fijación de precios de los combustibles y otro en telecomunicaciones. Veamos.

Primero. Los cafés-internet son quizás el segmento del mercado de telecomunicaciones donde existe más competencia en Costa Rica. Por ello, una noticia aparecida en un medio nacional es preocupante. Según esta nota, la Sutel pretende regular, sino eliminar, un sinnúmero de pymes dedicadas a esta creciente actividad desde hace muchos años. Esto a través de un reglamento, es decir, su interpretación de la Ley General de Telecomunicaciones.

Estas cientos de micro y pequeñas empresas permiten el acceso a Internet a miles de consumidores finales a través de la competencia en precios, principalmente. Gracias a estos empresarios, cientos de personas, día a día, tienen la posibilidad de acceder a Internet debido, esencialmente, a que en sus hogares no tienen computadora, acceso a Internet o los ingresos suficientes para comprar una suscripción al servicio.

Eliminar estas mipymes para incentivar la provisión en los hogares por parte de operadores existentes o entrantes muestra un significativo sesgo en la regulación del sector. Si el problema es quien les provee a estos cafés-internet el acceso a la red, es un asunto de organización industrial, no de estos empresarios, que debe resolver Sutel. Esta forma es impropia. De aquí surge, entre muchas interrogantes, la siguiente: ¿por qué Sutel no regula las ventas atadas que realizan algunas empresas cuando se les solicita solo el servicio de Internet? Las cuales, se rumora, se repartieron el mercado geográficamente.

Segundo. Contraviniendo la legislación vigente, las fórmulas de fijación de precios de los combustibles, ordinaria y extraordinaria, que aplica Aresep son idénticas.

Fijación ordinaria. Según el “Modelo tarifario para fijar el precio de los combustibles derivados de hidrocarburos en planteles de distribución y al consumidor final”, de Aresep, publicado en La Gaceta Nº 155 del 14/08/2007, la fijación ordinaria esta dada por la fórmula NPPC= (PR * TCR + K), fórmula 1, donde: NPPC es el nuevo precio en plantel de Recope, sin impuestos; PR es el precio promedio simple de referencia en dólares por barril; TCR es el tipo de cambio de referencia del Banco Central de Costa Rica (BCCR); y K es margen de comercialización para Recope.

Fijación extraordinaria. Por su parte, el ajuste extraordinario está dado por la fórmula NPPC=[PE*(1+A)]*TCE+K, fórmula 2, donde A=(PR*TCR-PE*TCE)/(PE*TCE), fórmula 3, donde A es el ajuste en el precio en el plantel sin impuesto; PE: es el precio FOB promedio simple de referencia en dólares por barril; y TCE es el tipo de cambio de referencia del BCCR para venta. Siendo los términos PR y TCR definidos arriba.

Misma fórmula con diferentes nombres. Sustituyendo la, fórmula 3 en la fórmula 2 da como resultado: NPPC={PE*[1+(PR*TCR-PE*TCE)/(PE*TCE)]}*TCE+K; usando las propiedades elementales de la multiplicación (*), los términos PE*TCE se cancelan arriba y debajo de la ecuación, lo cual da como resultado que: NPPC= (PE*TCE+PR*TCR-PE*TCE)+K, ahora PE*TCE suma y resta, por tanto se cancelan y se tiene como resultado que: NPPC=PR*TCR+K. Es decir, ¡la fórmula de ajuste extraordinario es igual que la fórmula de ajuste or
Diario Extra 5 febrero 2009.

28/01/2009 GMT 1

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:34

LEY PARA CASTIGAR A LOS COMERCIANTES ABUSADORES
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Todo indica que por fin se nos hará realidad un sueño que venimos urgiendo desde hace muchos años, relacionado con el hecho de que los comerciantes hacen lo que quieren con los clientes y continúan ahí como si la cosa no fuera con ellos. Así como lo leen, el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) realiza sondeos comparativos de precios en las épocas más importantes de cada año, ya sea por vacaciones, ingreso a clases, Semana Santa o Navidad, y determina que algunos establecimientos cobran hasta cinco veces más de lo que vale un producto, otros ni siquiera pueden ser “valorados” porque no entregan la información que requiere el MEIC, y aún así permanecen con las puertas abiertas esperando que “lleguen víctimas” para cobrarles lo que les da la gana.

Para tratar de evitar esta serie de abusos constantes, el MEIC presentará ante la Asamblea Legislativa un proyecto de ley que busca proteger a los consumidores de los empresarios sinvergüenzas. La idea es que los comercios que se pasen de los límites establecidos actualmente en la Ley de Protección al Consumidor, sean sancionados más drásticamente para ver si acaso sus dueños aprenden la diferencia entre ganar dinero honradamente y “estafar” a los clientes.

Por supuesto que las autoridades de economía también buscan la manera de reducir los procesos de sanción contra los comercios abusivos, porque ahora los pasos a seguir son muy largos y engorrosos, donde primero deben notificar la multa establecida, y si no pagan -como ocurre la mayoría de veces- el proceso es enviado a los Tribunales de Justicia, donde tardan años para resolver una sanción de 20 mil devaluados colones, en muchos casos cuando la sentencia queda en firme, ya la empresa no existe.

La reforma a la Ley de Protección al Consumidor permitirá al MEIC solicitar a un juez exigirle a los comerciantes la entrega inmediata de la información requerida para realizar los diferentes trabajos sobre la regulación de precios, pero además autorizaría el cierre inmediato de los negocios que se compruebe están abusando de los clientes. De aprobarse esta ley, seguramente más de un comerciante abusador lo pensará dos veces antes de atropellar a los compradores.

Ojalá que los diputados entiendan la necesidad de reformar esta ley que fue aprobada en 1994, porque además de castigar más severamente a los empresarios “estafadores”, frenará las prácticas monopolísticas que han venido generando dolores de cabeza durante los últimos años. Esto debe verse con carácter de urgencia porque no es justo que el mismo cuaderno cueste hasta ¢1.000 más entre un establecimiento y otro.

Es cierto que los consumidores podemos caminar y comparar precios, pero resulta que algunos comerciantes se dieron cuenta de eso y ahora “se ponen de acuerdo” para tener precios parecidos, con lo que al final por más que caminemos igual terminamos pagando lo que el vendedor quiere cobrarnos.
Diario Extra 20 enero 2009.

17/01/2009 GMT 1

¿CONSUMIDORES O COMPRADORES COMPULSIVOS?

marfuerte @ 01:59

• Usuarios no son acuciosos, detallistas ni observadores, compran por impulso
• Organizaciones privadas dan la lucha a favor de clientes, pese a desinterés de estos.
• Faltan apoyo de recursos económicos para atender a los consumidores.

Marcela Rojas
marcerojca@yahoo.com

El Ministerio de Economía Industria y Comercio (MEIC) lanzó la “alerta” sobre la importancia de estar atentos cuando realizamos los gastos mensuales. Datos recientes de la SUGEF (Superintendencia General de Entidades Financieras) señalan el creciente endeudamiento en materia de consumo en que han incurrido los consumidores: la cifra asciende a los ¢400.000 millones sólo en tarjetas de crédito.

“Hemos considerado indispensable enfocar nuestra atención en el tema del presupuesto y su adecuada planificación”, aseguró el viceministro de Economía, Eduardo Sibaja.

En cuanto a las consultas de los consumidores, la Dirección de Apoyo al Consumidor (DAC), de enero a agosto del 2008, indica que de 14268 denuncias, 7980 ingresaron por la Línea 800-CONSUMO, por lo que este es uno de los mecanismos más utilizados por los usuarios.

Por otra parte, las denuncias ingresadas fueron 1299 hasta agosto de este año, menos que las registradas el año pasado con 2074. Del comportamiento de las denuncias se puede concluir que por lo que más denuncian los costarricenses es por el incumplimiento de garantía, con un 42%, y de contrato, con un 38%.

Los bienes o servicios más denunciados son: por teléfono celular con un 17%, los rubros de turismo y vehículo con un 12% así como servicio y publicidad con un 11%.

¿USUARIO O CONSUMIDOR?

Es importante destacar la diferencia que existe entre usuario y consumidor. La Ley de la Promoción de la Competencia y Defensa Efectiva del Consumidor (Ley 7472) define al consumidor como el que contrata agentes privados, compra bienes y servicios para él y la familia, es decir, el consumidor final.

El usuario es aquel que utiliza los servicios públicos: luz, agua, teléfono, transporte. Estos se rigen por la ley 7593 que es la ley de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP). Además de las instancias como Contralorías de Servicio y la Defensoría de los Habitantes.

El vocero de la organización Consumidores de Costa Rica, Ocean Castillo, dijo que la situación es algo complicada, porque el consumidor y usuario están frente a una complejidad legal y de instancias, las personas se confunden sobre a cual institución acudir.

NUEVA REFORMA

Para la protección del consumidor existe la Dirección de Atención al Consumidor (DAC), que no es una defensoría, sino una dependencia del Ministerio de Economía, que atiende casos singulares de los consumidores, por problemas en cualquier consumo que se realice con establecimientos comerciales.

Allí solo se ven casos de consumidor final, aquel que compra algo para consumirlo o para utilizarlo el mismo o su familia, pero no para transformarla en un proceso productivo.

La DAC resuelve las denuncias o quejas de los consumidores, para ello cuenta con un departamento que recibe las quejas y transforma el conflicto mediante soluciones alternativas entre ambas partes. A esto se le conoce como mecanismo de Resolución Alterna de Conflictos (RAC) en temas de consumo.

La Plataforma de Apoyo al Consumidor (PACO) es también una casa de legalidad acreditada por el Ministerio de Justicia para poder realizar este tipo de resoluciones alternas de conflictos y devolución de paz social.

La directora de la DAC, Cinthya Zapata, dijo a Primera Plana que es importante en estos casos, promover un acercamiento entre el consumidor y el comerciante: “romper el paradigma, en donde ambas partes tienen que ser aliadas en el mercado, que se ayuden mutuamente, porque sabemos que los comerciantes no pueden vivir sin consumidores y viceversa, de alguna manera ayudamos y eso devuelve el diálogo y la negociación a las partes, para poder llegar a acuerdos concretos”.

A través de estos mecanismos, se soluciona el 60% de los reclamos planteados ante la dirección del consumidor. Los casos que no se solucionan pasan a un tribunal administrativo formado por abogados de amplia experiencia quienes no pertenecen a la planilla de DAC aunque dependen técnicamente de ellos. Sesionan para analizar los casos y votarlos, sus resoluciones no son apelables, resuelven en concreto qué es lo que debe hacer el comerciante o si el consumidor tiene la razón o no.

Este tipo de trámite tarda entre ocho meses a 2 años, en ocasiones puede demorar más tiempo. La ley no previó un trámite más expedito para tramitar los expedientes, lo remitió a la Ley General de Administración Pública.

Para plantear una denuncia contra un establecimiento comercial se debe notificar al representante legal de dicho local en el domicilio social, pero en muchos casos éste se encuentra asentado en la oficina de un abogado, por lo que el expediente se complica de manera que, en ocasiones, se hacen hasta 10 diligencias de notificaciones.

“Lo anterior resulta sumamente costoso no sólo para la administración, sino que también coloca al consumidor en una situación de desesperación o desencanto, algo que hemos tratado de enmendar a través de una propuesta legislativa de una nueva ley, que le permita a la oficina tener un procedimiento más expedito y sumario, porque las transacciones comerciales son muy rápidas y los establecimientos comerciales hoy están y mañana no”, destacó Zapata.

El viceministro Sibaja dijo que tienen lista una propuesta de reforma a la ley 7472 para que les permita multas mayores tanto al consumidor como a la competencia y que puedan actuar con más mano dura. Esperan que entre a sesiones extraordinarias en enero del 2009.

Asimismo, la directora de la DAC señaló que se debe comprender que la vía del consumidor tiene que ser efectiva, notificar a la persona encargada en el establecimiento comercial, para cambiar esa visión tan estática y garantizar el debido proceso. También es indispensable entrevistarse con el dueño de la empresa.

Con la nueva reforma, la situación no dependería de los plazos, sino de la diligencia de la notificación, máxime si se efectúa en el local comercial, sería inmediato. Además le ahorraría al Estado un proceso importante que debe realizar cuando no pueden localizar a una de las partes; se evitaría la publicación por “edito”, que en promedio cuesta ¢3 millones por caso y si el comerciante no adquiere La Gaceta nunca va a ser notificado. A todas luces la situación es un círculo vicioso perjudicial para la economía nacional.

MÁS RECURSOS

Cinthya Zapata comentó que requieren de personal suficiente, ya que las denuncias del consumidor van en aumento e indicó que si la atención de llamadas entrantes en la línea 800 se hicieran a través de un “outsourcing” o un “call center” les permitirá mejorar el servicio. Actualmente sólo cuentan con tres profesionales en esa línea, que no dan abasto, por cada tres llamadas que ingresan, 10 se abortan.

“Más del 80% del presupuesto de DAC es para pago de planilla, los viajes para capacitación fueron para hacer monitoreos centroamericanos de medicamentos y así montar la matriz con los demás países para ver de que manera ahondar en el tema, porque se dice que Costa Rica paga precios muy altos por medicamentos y queremos saber qué sucede, y ver tema de calidad, etc.”, puntualizó Zapata.

ONG PARA CONSUMIDORES

La organización Consumidores de Costa Rica, es una de las instancias que existe en el país, facultada por la Ley 7472. El ente se especializa en la investigación, monitoreos y oposiciones de aumentos a servicios públicos.

La Organización de Consumidores (ODEC) nació en el 2003 como grupo de estudio sobre el tema del consumidor. Está integrado por profesionales en ciencias sociales (economía, politología, sociología, comunicación), tiene una gama de acción importante, cuyo objetivo principal es el tema de la investigación.

El vocero de la Unidad de Comunicación, Ocean Castillo, dijo que estas organizaciones pueden formarse ya sea por un grupo de vecinos, amigos o profesionales, se suscriben al MEIC y éste los capacita. “Nosotros hacemos aportes con investigaciones y por la vía de la comunicación contamos con el programa de radio “Consumidores activos” que se transmite de lunes a viernes de 8 a.m. a 9 a.m. en Radio Actual (107.1FM), también contamos con un boletín electrónico llamado “El Consumidor”.

Realizan monitoreos de mercado y han hecho grandes investigaciones como por ejemplo el tema de los tiquetes del adulto mayor, para observar como se manifestaba el mercado y la dinámica, dicho estudio fue entregado a la CCSS. Otro factor importante en la organización es la solidaridad, no están de acuerdo en golpear a los comerciantes: “no es nuestra filosofía, proponemos solidaridad entre consumidores, comercio y Estado, porquen los consumidores tienen derechos y deberes, el comercio también los tiene y por supuesto el Estado, el cual debe intervenir en las áreas que le corresponde, como la vigilancia”.

La construcción de una nueva cultura de consumo es lo que pretenden lograr a largo plazo. Como todo cambio resulta lento. Consideran que el nuevo consumidor debe estar informado y proactivo, lejos quedó el tiempo en que el Estado resolvía todo, ahora tanto el consumidor como el usuario tienen que ser más activos.

Esta ODEC defiende casos de interés general, no particulares, las denuncias son remitidas a la Comisión Nacional del Consumidor (CNC). La organización atiende casos que afectan a la colectividad, como por ejemplo los tiquetes de adulto mayor, etiquetados de alimentos e interponen oposiciones sobre aumentos de tarifas en servicios públicos (rutas de buses, alzas de electricidad, etc.) ante Aresep.

Cabe destacar, que en este año han hecho 60 oposiciones, lo que les ha permitido visualizar el fenómeno de la cultura de consumo y de uso. En la mayoría de ocasiones, los que se oponen en las audiencias públicas únicamente son Consumidores de Costa Rica.

Castillo indicó que los consumidores tienen desinterés, dejan de lado el ejercicio del control ciudadano.

Por su parte, la directora de DAC dijo que aplaude la creación de organizaciones de consumidores, ya que eso permite acciones colectivas que podrían ser más efectivas ante los gavilanes de la vivienda por ejemplo, paquetes de turismo o estrategias de publicidad que afectan la salud y que en otros países funcionan de excelente manera.

“El comportamiento del consumidor en los últimos años es más dinámico, un poco más diligente y reclamón; esto es bueno, sin embargo le falta ser más acucioso, detallista y observador; ya que sigue siendo impulsivo, entonces se da una mezcla de consumidor que compra por impulso; pero no quiere que le salga malo el artículo, por lo que está dispuesto a reclamar, pero sin que esto le quite mucho tiempo, destacó Zapata.

EXPERIENCIA INTERNACIONAL

Castillo explicó que la experiencia internacional del movimiento de consumidores varía según países ricos (Estados Unidos, Europa) o países pobres. Citó el ejemplo de Europa, donde se da un apoyo estatal financiero a las organizaciones de consumidores, situación que en nuestro país no sucede; se da también una alta afiliación pagada; es decir para que se defiendan los derechos del consumidor estos se afilian a las organizaciones y pagan un monto determinado.

“También existen publicaciones famosas como Consumers Report en Estados Unidos, que es lo que trata un poco de hacer la organización costarricense con su boletín, tratamos de ver lo mejor de las experiencias internacionales y hacer esfuerzos importantes”, comentó el vocero de la entidad.

En experiencia internacional, la DAC ha dado un gran giro. Actualmente forma parte de dos foros internacionales, el Foro Iberoamericano de Agencias Protección al Consumidor (FIAGC) y la Red Internacional de Agencias de Protección al Consumidor (ICPEN) red de países europeos extendida a México, Chile y Costa Rica.

“Estamos en la palestra internacional, compartiendo las mejores prácticas de protección al consumidor, para poder entrar a nuevos retos, como el comercio electrónico, aunque no tengamos ley para eso, el mercado cada vez es más cambiante y dinámico, por ende exige lo mismo y no pretendemos quedarnos atrás”, concluyó la jerarca de la Dirección del Consumidor.

Cinthya Zapata recalcó que el consumidor debe ser más mesurado, hacer valer sus derechos pero estar consciente que esto le llevara una diligencia adicional, por lo que es mejor guardar facturas y compromisos de pagos; también sugiere realizarlos a tiempo, ver cuentas y estados de éstas para así evitarse sorpresas.

periódico Digital del Colegio de Periodistas: "Primera Plana". 19 diciembre 2008

06/11/2008 GMT 1

Consumo y consumismo

marfuerte @ 00:28

Erick Ulate Quesada *
En la actualidad muchas personas, por razones ideológicas, rechazan la idea de que deban existir organizaciones de consumidores o, incluso, derechos del consumidor, en el tanto niegan una visión del ser humano que reduce su ser natural y espiritual a únicamente un actor del mercado cuyo único sentido es comprar los bienes y servicios que se ofrecen, confundiendo con ello los conceptos de consumo y consumismo.

Esta confusión, creada, desde nuestro punto de vista, a partir del rechazo ideológico que en algunas personas produce la defensa de los beneficios que producen los tratados de libre comercio para los consumidores, debe ser aclarada para así legitimar nuestra lucha frente a otros actores del mercado.

En tal sentido, debemos recordar que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua define consumo como el acto de consumir el cual se refiere a “utilizar comestibles u otros bienes para satisfacer necesidades o deseos”, en el tanto que consumismo indica a “una tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios”.

Como se observa, el acto de consumir es algo totalmente natural del ser humano y no conlleva el aspecto negativo de quienes ven al mercado como su mayor enemigo; de hecho los seres humanos, desde antes de nacer ya consumimos servicios de salud, y alimentos especiales, entre otras cosas, absolutamente necesarios para garantizar la vida de los infantes.

Incluso, es necesario mencionar que hasta en países con economías planificadas como Cuba, existe una institución gubernamental encargada de tutelar los derechos de la población consumidora, pues reconocen el derecho de la población a contar con bienes y servicios de calidad, aún y cuando sus razonamientos económicos no corresponden a una lógica de mercado.

La satisfacción de esas necesidades básicas debe separarse de la conducta, totalmente reprochable, de cada vez más personas, que por efecto de la publicidad, entre otras situaciones, vive únicamente en función de los bienes materiales que posee y define la felicidad en función de lo que tiene y no lo que es.

Esta conducta se manifiesta, ante todo en épocas festivas, donde incluso se dan acciones violentas entre personas que desean acceder a las ofertas que los comercios publicitan sin pensar si necesitan del bien o servicio, situación que es nociva para el desarrollo de una cultura de consumo racional y contra los mismos derechos de la población consumidora.

Precisamente, las organizaciones de consumidores rechazamos la idea del consumismo como forma de vida, defendiendo un consumo racional en donde los principios de solidaridad, información y justicia sean los que guíen el funcionamiento del mercado.

* Presidente Asociación Consumidores de Costa Rica
periódico La Prensa Libre 12 setiembre 2008

23/09/2008 GMT 1

Cae confianza de consumidores a su punto más bajo

marfuerte @ 02:11

GLORIANA CORRALES RETANA
redactora

* Nueva consulta de opinión trimestral muestra que en tan sólo nueve meses, la confianza de los consumidores bajó 24 puntos.

Los profesores Johnny Madrigal y Edgar Gutiérrez se encargaron de presentar el informe de resultados de la XIX Encuesta de Confianza del Consumidor. (Foto: Katya Alvarado)

La confianza de la población consumidora costarricense viene cayendo como en tobogán, luego de mostrar una importante baja en relación con la cifra arrojada el trimestre anterior. Así lo demuestra la última encuesta de confianza de los consumidores costarricenses, en la que se evidencian los menores índices desde que se empezó aplicar esta consulta de opinión en el 2002.
El estudio, elaborado por la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR) en agosto, consiste en hacer una relación que estima que a mayor seguridad en el sistema económico y político, mayor optimismo tienen las personas consumidoras para adquirir bienes y contraer deudas.
Pues esta vez, el Índice de Confianza de los Consumidores (ICC) tocó fondo con una cifra récord de 31.6%, lo que representa una caída del 7.5% respecto de la consulta anterior, realizada en mayo pasado.
Los investigadores aseguraron que los principales factores que inciden en la disminución del ICC son el aumento en los precios del petróleo, la crisis inmobiliaria de Estados Unidos, la anunciada crisis alimentaria, las fluctuaciones en las tasas de cambio y la inflación.
Para el profesor Edgar Gutiérrez, este análisis "es importante porque constituye una valoración de la confianza que se tiene en el país en general y las expectativas que tenemos del futuro".
"Juzgando por los resultados, la situación no es tan alentadora como todos hubiéramos querido que fuera. Efectivamente empiezan a verse perfiles de la sociedad costarricense que, al menos a mí, me preocupan" añadió el experto.
A pesar de esta percepción negativa sobre la situación económica del país, el estadístico Johnny Madrigal explicó que la población expresa mucha confianza en sí mismo, ya que suponen tener trabajo el próximo año, lo que probablemente los ha llevado a endeudarse.
Cabe recordar que a principios de este año, las tasas de interés para préstamos personales bajaron y se ofrecieron muchas facilidades a las personas para que contrajeran deudas en vehículos, electrodomésticos y planes para vivienda.
TICOS PESIMISTAS

Pero, nunca antes fue tan alto el porcentaje de ticos que vaticina un panorama económico negativo para el país. La encuesta de agosto estima que 72.8% de las personas consultadas creen que durante los próximos cinco años Costa Rica experimentará una crisis económica.
En este sentido, la mitad de los ciudadanos califican las políticas económicas del actual gobierno de "trabajo pobre". La percepción acerca de la administración Arias fue buena únicamente al cumplirse el segundo año de mandato, pero conforme avanzó este año, se registró de nuevo una caída en la opinión pública hacia el gobierno.
La excepción la presentan los precios de los combustibles y del dólar, pues la ciudadanía prevé estabilidad o disminución en los próximos meses. De manera coincidente, son más las personas que piensan que no habrá escasez de alimentos básicos en el 2009.
Pese a que la mayor parte de la población que participó en el análisis considera que tendrá empleo durante los siguientes doce meses, pronostican que el costo de la vida aumentará más que los salarios. De este modo, se espera también, que los niveles de pobreza del país sigan creciendo, estimaron los analistas.
A quienes les alcanza su salario para ahorrar o para comprar artículos para el hogar, computadora, terreno, vehículo, casa o viaje, poseen una mayor confianza en la economía, caso contrario sucede con las personas consumidoras que tienen grandes dificultades para atender las necesidades personales y familiares con sus ingresos mensuales.
Además, las expectativas de recibir su pensión, luego de la jubilación son un tanto favorables, con una cifra de 34.9%, aunque de inmediato 62.5% responde que éstas no serán suficientes para cubrir sus necesidades básicas.
Más de la mitad de las personas encuestadas consideraron que la situación económica familiar es ahora peor que hace un año. Este dato fue el segundo mayor en la historia, luego de la encuesta realizada en setiembre del 2004.
De igual manera, los costarricenses ven con mala cara la situación actual y futura de las empresas y negocios.
La negatividad hacia la economía también se observa en la apatía de las personas que compran casas o carros. En el primer caso, 56% de las personas consultadas afirmó que le parece un mal momento para realizar este tipo de inversión. En cuanto a la adquisición de un automóvil, sólo el 8,5% consideró que es un momento oportuno para dicho propósito.

Números apoyan la desconfianza

Las fluctuaciones en las tasas cambiarias representan un golpe a la economía de las familias costarricenses que utilizan esta moneda para pagar préstamos, alquileres y servicios. En lo que va del año, el precio del dólar en el mercado minorista o de ventanilla en el Banco Nacional, ha sufrido un incremento de ¢58. Esto hace que, para muchos, el aumento salarial del 6.5% aprobado recientemente para el sector privado -con el fin de combatir el aumento en el costo de la vida-, tenga que ser destinado a tratar de sufragar parte de las alzas en los servicios y préstamos contraídos sobre todo en dólares.
Antes del incremento de la moneda estadounidense que se dio en el mes de mayo, las bajas tasas de interés crediticias desestimularon el ahorro y por consiguiente, limitaron la absorción de capital por parte de las entidades financieras para brindar nuevos préstamos. En términos general la persona ahorrante recibía 4.25% por depositar sus dineros en los bancos, según cifras del Banco Central. Actualmente ese monto subió a 7.25% y se estima que aumentará a finales de este año.
Dicha situación contribuyó al cierre de los "créditos baratos" (se pasó del 4.25% al 5.5%), que al mismo tiempo, afecta el dinamismo de los sectores de la construcción y el comercio. Se estima que ello generará una reducción del crecimiento económico del país.
Además, el déficit comercial respecto del primer semestre del año pasado se duplicó de $1.323 millones a $2.744, debido a la reducción de exportaciones a Estados Unidos, China y Hong Kong -principales mercados nacionales en el exterior. Por la contraparte, las importaciones fueron incrementadas en un 28.3%, especialmente por la compra de materias primas y combustibles.
Al haber déficit en la balanza comercial, se aumenta la inflación y se debe pagar más por los bienes importados. Esto agrava la situación de los precios de los combustibles, los cuales continuarán en ascenso debido a la especulación y no a la escasez.
A su vez, el sector de los alimentos también está sufriendo las consecuencias de la especulación en el mercado internacional y de la demanda de la elaboración de biocombustibles. La carencia de granos básicos para el consumo interno se debe a las políticas asumidas hace dos décadas por el Gobierno costarricense, que se concentraron en la producción de cultivos no tradicionales para la exportación y dejaron de lado las necesidades del mercado nacional.
Sumado a ello, se espera que para el 2009 el país reciba los impactos de la crisis de la economía estadounidense y el cambio del mandato presidencial. Los efectos negativos de esta recesión contribuirán a la reducción de exportaciones, inversión extranjera, turismo y remesas hacia Costa Rica.

Fuente: Obsevatorio de la Coyuntura, UNA.

Semanario Universidad 3 setiembre 2008.

06/09/2008 GMT 1

El mercado universitario

marfuerte @ 19:02

Fabio Jiménez Castro | josefabio.jimenez@ucr.ac.cr

Creciente presencia de vendedores ambulantes en las aceras que rodean la Universidad
Politólogo

En muchas aulas de la Universidad de Costa Rica se estudia el fenómeno de la economía informal. Desde las teorías económicas, pasando por las ciencias sociales y los estudiosos del desarrollo, se esgrimen las más diversas causas y se revisan las consecuencias de una realidad cada vez más tangible en nuestro terruño. Sin embargo, más allá de sus aulas, en sus aceras este fenómeno adquiere rostros, nombres y precios.

Soy un defensor de la libertad de empresa y, sobre todo, del derecho al trabajo; pero al trabajo decente, en los términos en que fue reconocido por los jefes de Estado y de Gobierno en su última Cumbre de las Américas (Declaración de Mar del Plata, 2005).

Preocupación. No obstante lo anterior, no puedo dejar de expresar mi preocupación y desagrado por la creciente ocupación de los espacios públicos que circundan la Universidad de Costa Rica por una aglomeración de vendedores ambulantes.

Aretes, pulseras, collares, artesanías, accesorios de belleza y hasta peinados de moda se ofrecen en los alrededores de la más importante casa de estudios superiores en nuestro país, y todo en las reducidas dimensiones de la acera que comparten estudiantes, docentes, funcionarios administrativos, usuarios de autobuses, transeúntes y ciudadanía en general. Una muestra más de nuestra reconocida incapacidad para ordenar y aprovechar los espacios urbanos con criterios de eficiencia, seguridad y estética.

El hermoso y erguido monumento de don Rodrigo Facio, la Biblioteca de don Carlos Monge y el recientemente decorado edificio de Estudios Generales dedicado a don Enrique Macaya, todos ellos hombres ilustres de la Costa Rica del siglo XX, comparten el paisaje con los más expertos regateadores en artículos y servicios para el consumo personal (supongo que todos ellos, legales), lo que afecta a la vez el flujo de personas en los alrededores de la Universidad.

Lo anterior me trae un triste recuerdo de mi paso por México. En el año 2001, mientras estudiaba en ese país, tuve la oportunidad de visitar la basílica de la Virgen de Guadalupe y las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ambos lugares, centros neurálgicos de la idiosincrasia y la intelectualidad mexicana. Para mi decepción, tanto la explanada de la basílica como algunos espacios de la UNAM estaban abarrotados por ansiosos vendedores ambulantes, alterando de esta manera la belleza arquitectónica y el valor de ambas edificaciones.

Fructífero esfuerzo. Debemos reconocer el enorme y fructífero esfuerzo que está realizando la Rectoría de la Universidad de Costa Rica por devolverle a esta casa de estudios su belleza arquitectónica y, sobre todo, convertirla en un verdadero hogar para quienes acostumbran pasar buena parte de su tiempo en sus edificios y jardines. Estoy convencido de que el estado material de sus edificaciones debe corresponderse con la importancia de su contribución al progreso de Costa Rica. Como bien sugiere Alberto Cañas en su libro “80 años no es nada”, la Universidad de Costa Rica constituye el principal legado de la Administración Calderón Guardia, y uno de los principales motores de desarrollo social, político y económico de nuestro país.

Por eso mismo, veo con tristeza la creciente presencia de vendedores ambulantes en las aceras que rodean la Universidad, aprovechando este espacio público para actividades lucrativas que, además, a simple vista, es muy claro que no garantizan las condiciones mínimas de trabajo decente para las personas involucradas.

Creo que las autoridades universitarias y los representantes del gobierno local deben tomar alguna decisión al respecto. Es una valiosa oportunidad para promover la microempresa y el desarrollo de la artesanía nacional en condiciones más apropiadas para todos, y en un espacio adecuado para el comercio de este tipo de bienes y servicios.

Todo lo anterior, en beneficio de los vendedores, los trabajadores, los consumidores y de la comunidad universitaria en general.
periódico La Nación 2 setiembre 2008.

01/08/2008 GMT 1

Reglamento para el Gas

marfuerte @ 02:52

Gilberto Campos Cruz *
En marzo pasado y con motivo de la cancelación de las concesiones de servicio público de las empresas Tropigas y Gas Nacional Z, por parte de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos, el Ministerio del Ambiente y Energía inició el proceso de redacción del reglamento que vendría no solo a ordenar el maltrecho mercado del Gas Licuado de Petróleo, sino también prometía constituirse en una herramienta para defender derechos inherentes a los consumidores, tan importantes como el acceso a productos seguros y a la defensa de la sana competencia como mecanismo para beneficiar al consumidor.

La Aresep concedió al Minae cuatro meses para la redacción de un reglamento que permitiera fijar las pautas para las eventuales concesiones de explotación del servicio de abastecimiento de GLP, así como establecer las reglas necesarias para reducir, al menos de manera normativa, los problemas que se presentan entre las empresas envasadoras, ya evidenciados por un informe del Banco Mundial, financiado por el Foreing Investment Advisory Service, para la Comisión de Promoción de la Competencia, entre los que se pueden mencionar: exceso de litigiosidad, acaparamiento de cilindros de la competencia, existencia de un parque de cilindros sumamente viejo en uso, alteración de cilindros para ser usados por la competencia y precios altos del producto en comparación con el resto de Centroamérica, entre otros.

Es claro que los desmanes en el mercado del GLP afectan directamente al consumidor; sin embargo, la responsabilidad de que solo debe achacarse a las empresas envasadoras, ya que prácticas peligrosas de “ordeño” de cilindros son llevadas a cabo por algunos de los llamados distribuidores independientes, una figura en el mercado que se encuentra exenta de control por parte de la Aresep, pues no se encuentra declarado como servicio público la actividad que realizan. Casos en los que se han registrado accidentes, debido a que el distribuidor una vez salido del plantel de la envasadora traslada parte de la carga de los cilindros a otros vacíos, dan como resultado, en muchos casos, que la percepción del consumidor sea que el cilindro de determinada compañía no le dure tanto como antes o no le pese tanto como antes.

El tiempo para decretar el nuevo reglamento de gas, está llegando a un momento crítico. El vencimiento del plazo que otorgó la Aresep, no es más que la línea de muerte de las concesiones de Tropigas y Gas Nacional Z; sin embargo, el desorden imperante en este mercado, ha sido desde siempre una ayuda para la muerte de la economía familiar de más del 50% de la población costarricense que cocina, produce y se transporta con ese combustible.

Ante la crisis mundial del petróleo, el GLP se agrupa a otras fuentes diferentes a las tradicionales para los usos de la industria, el transporte y la preparación de alimentos, por su relativo bajo costo en comparación con las gasolinas y al diésel; sin embargo, el país no se encuentra preparado aún para hacerle frente a un eventual incremento de la demanda o la pérdida de la operación de más del 80% del mercado una vez concluido el plazo para la ejecución de la caducidad de esas empresas, pues no están claras las reglas del mercado para las empresas y para los consumidores.

Es necesaria la competencia en este mercado, ampliar la capacidad instalada en puertos para permitir un almacenamiento mayor, reconocer lo que ya la ley indica respecto de la propiedad de los cilindros para el consumidor, revalorar el modelo econométrico de fijación tarifaria para que los cilindros no sean tomados en cuenta como activos de las empresas, regular los distribuidores independientes de manera más fuerte y sancionatoria, y elevar los niveles y condiciones de seguridad, empezando por eliminar los cilindros de aluminio con más de siete años de estar en el mercado.

Esperamos, todos los consumidores de gas, observar en las próximas semanas estas demandas plasmadas en el nuevo reglamento para el mercado de GLP.

* Vicepresidente, Consumidores de Costa Rica
Periódico La Prensa Libre 27 mayo 2008.

23/07/2008 GMT 1

El imperio del consumo

marfuerte @ 02:12

Eduardo GALEANO

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.
El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.
«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».
Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.
El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.
Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.
El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.
Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.

Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?
El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.
Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiene den las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.
Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?
El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.
El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.
La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.

Eduardo GALEANO
Montevideo, Uruguay

Tomado de Latinoamericana.org

10/07/2008 GMT 1

El carácter del consumista.

marfuerte @ 01:46

Prof. Edilberto Escobar Cascante *
En una sociedad carente de opinión y de voluntad propia, que se entrega a lo que le impongan, las variables del carácter de sus individuos son sumamente notorias y características, pues sus elementos viven embriagados por el consumo, todo aquello "novedoso" que ofrece el mercado es la marca de vida, es vida. Por eso, el consumista es irascible por naturaleza. Todo le incomoda, dado que su única razón de vida es buscar lo que no ocupa, lo que apenas le satisface momentáneamente y que lo saca de toda actitud y manifestación productiva de la vida. Que le sacia en el cumplimiento de su cometido existencial. Y su cometido de vida, es consumir.

Los juicios del consumista son deformados, solo repite lo que otros quieren que el diga, sin cuestionar su validez u origen. Es decir, el consumista, como el autómata, no tienen juicio propio, sus valores se afincan en todo lo que relumbra frente a sus narices, más allá de eso, nadie se plantea nada. Eso, porque vivimos en una sociedad cuyos pilares son: la propiedad privada, el lucro, el poder y la acumulación de bienes terrenales y chécheres viejos. El hombre de hoy, como ninguno otro en la historia de la humanidad, llegó al extremo de ponerle precio a la vida, como se le pone "valor", a un objeto, a una simple cosa, a una mercancía inerte. Esa es la gran paradoja.

La existencia vale lo que vale un vehículo, un teléfono móvil, una casa, un reloj de mano, unos zapatos y hasta una prenda de vestir, cualquier objeto, porque la existencia misma es un simple objeto, una cosa y la regla de su consecución, debe ser la más fácil, sino lo consigo, destruyo lo que me lo impide. Mato, en lo mejor de sus expresiones.

Como bien lo decían los culturalistas del siglo pasado, las normas con las que vive la sociedad moldean el carácter de todos sus miembros y escaparse de eso es la única batalla que puede librar el alma humana, con las mejores probabilidades de salir avante. Si el grupo social tiene privilegiada la violencia como valor, sus miembros lo harán igual. Si el grupo sitúa los mejores valores de nuestra cultura, sus hombres actuarán igual. Si el consumo absorto y pornográfico no es más que el deseo de adquirir y poseer enfermizamente, nada se satisface en la esfera de la vida y ésta pierde sentido, dado que en el grupo, el que más consume es el más admirado, el Ser Superior.

Las normas bajo las que funciona la sociedad veintiunesca son una amarra más difícil para la voluntad de los hombres, frente a la patología consumista y solo un verdadero esfuerzo liberador, puede salvar a la especie humana de la hecatombe que le aguarda. El ejemplo más sorprendente es la destrucción del hábitat humano, como consecuencia de la cultura consumista que las economías poderosas han creado.

En el carácter del consumista nada alcanza el valor más allá que el de una cosa y en tal examen valorativo solo se hace hincapié en poseer sin descubrir el valor que realmente tienen los objetos de tal comportamiento. Ningún adulto posee mayor experiencia, porque esta se puede adquirir como se adquiere una baratija. Hasta el saber humano carece de sentido frente al consumista. Su concepto enfermizo de poseer desflora todo producto y elemento de la razón y del propio ingenio humano, dado que el carácter acumulativo en la sociedad mercantil sujeta todo a dicha enfermedad. Basta con observar, el comportamiento de quienes lo padecen. Es el espíritu de este tiempo y de esta época. No crea, amigo lector, que la clase gobernante no lo tiene claro.

*Abogado y Notario Público
periódico La Prensa Libre 15 mayo 2008.

01/07/2008 GMT 1

Columna ¿Qué pasa?

marfuerte @ 02:36

El ministro que protege al consumidor
Mario Loaiza
De acuerdo al comentario que hizo recientemente Óscar Arias en relación a que estamos viviendo momentos difíciles, debido al encarecimiento de productos de la canasta básica por el aumento desproporcionado de los precios del petróleo, me permito comentar que para enfrentar parte de esa crisis , trabaja un Ministro que le caracteriza por no dejarse someter a chantajes por parte de importadores de productos alimenticios y de otros comerciantes , acostumbrados a intimidar a quienes nos gobiernan. Además este Ministro está defendiendo a capa y espada al consumidor desde su despacho, sacando a relucir las tarjetas de crédito más caras en el mercado en cuanto a la tasa de interés financiero.

El Ministro al que me refiero es de poco protagonismo: se caracteriza por su honestidad, pero a su vez, estricto en sus actuaciones y cuando algo le huele mal es muy riguroso en defender al consumidor. Me refiero a Marcos Vargas, actual Ministro de Economía, Industria y Comercio.

A este ejemplar funcionario, a quien el Presidente de la República le tiene gran confianza, los medios de información deberían de realizarle mas comentarios o noticias, destacando las medidas que está tomando en defensa de nosotros, los consumidores. Pero no así son las cosas en Costa Rica andamos mal en comunicación tanto con los lectores, televidentes y radioescuchas: En algunos medios de información, no en LA PRENSA LIBRE, es preferente destacar a un farandulero sin oficio ni beneficio o a algunos de esos personajes “¿famosos?” que están destacando como gran gracia actualmente algunas televisoras, como si estos ciudadanos fuesen el astronauta costarricense Franklin Chan, o el premio Nobel de la Paz, Óscar Arias, o Claudia Pool, campeona mundial de natación en doscientos metros, o Tuzo Portugués, entre otros personajes que tanta gloria y triunfos le han dado al país. Por eso estamos como estamos.

Pero continuemos con lo que iniciamos. Los importadores de arroz amenazaron con no importar 32 mil toneladas de ese producto si no se incrementara la tarifa. Marco Vargas con la firmeza que le caracteriza les dijo: “No me someto a chantajes, si ustedes no quieren o no pueden importar arroz, lo hará el Gobierno a través del Consejo Nacional de Producción”. Con tan categórica respuesta el Ministro de Economía no solo demostró firmeza defendiendo de antemano el precio del arroz para el consumidor, sino también porque el precio lo fija el MEIC y además del fijado al productor no solo cubre los costos sino que estimula la producción ¿por qué?, debido a que se procedió a publicar un decreto del incremento en el precio de arroz granza para el productor, que viene a pasar de ¢14.827 por saco de 73,6 kg., a ¢17.981. Particularmente consideramos que ese aumento es suficiente y proporciona un buen estímulo para el productor.

Tenemos entendido que hubo un incremento en el precio de los insumos agropecuarios por lo que Conarroz solicitó un ajuste en el precio de un 22,84%. Sin embargo los economistas que trabajan para el Ministerio de Economía utilizaron los canales formales y el estudio les determinó que el aumento al productor de arroz debía ser de un 21,27% y no el casi 23% que habían solicitado los productores.

Otra buena noticia que nos suministraron es que el precio del arroz al consumidor se mantendrá debido a que las reservas de este producto sustancioso lo permiten
En otro tema, Vargas ordenó realizar un estudio comparativo de tarjetas de crédito arrojando el mismo un incremento de cuatro tipos en relación con el estudio realizado en el mes de febrero.

En el cumplimiento de la Ley de Promoción y Defensa Efectiva del Consumidor, los funcionarios del MEIC investigaron que actualmente se ofrecen en el mercado 346 tarjetas de crédito, pero sabía usted que el uso desproporcionado de las tarjetas pueden implicarle algunos costos al usuario que llegan a ser bastante significativos, según la tarjeta que posea, máxime si tiene una de mayor tasa de interés.

Estimable lector, usted tiene que tomar en cuenta que una parte considerable de esas tarjetas tienen costos de membresía, así como la rescisión de la misma. De esas 248 marcas de tarjetas no tienen costo al ser adjudicadas, mientras que 98 sí reportan costos desde los ¢3.500, como el (caso Visa Clásica), hasta de $200 (¢104.600) para las tarjetas internacionales American Express emitidas por Credomatic.

Otra cosa mariposa, ¿Sabía usted cuáles tarjetas son las que le salen mas caras? Según estudios del MEIC las que emite BCT S.A. con una tasa de 50,40%, Máxima Visa con una tasa del 49,92% y seis tarjetas de Credomatic con una tasa del 49,56% y finalmente las del Banco Promerica con un 48%. Esta son las tarjetas que en el mercado, le salen más caras al consumidor.

Y ¿las de menor tasa de interés cuáles son? Primera: Tasa de interés del 18%, las ofrece Master Card del Banco Nacional. Segunda: con un 20% de interés las ofrece las de Visa que emiten en el Banco Cuscatlán y el Banco Nacional. Tercera: Tasa de interés del 21% la ofrece Visa que emite el Banco de Costa Rica. Cuarta: con un 22 % de tasa de interés las que ofrece Bancrédito.

Dependiendo de la tarjeta que usted posea, hay diferencias en tasa de interés de hasta un 38%. Por esa razón el Ministerio de Economía realiza estudios comparativos de tarjetas a fin de que el consumidor esté por enterado en cual marca o banco, lo pueden exprimir y cual tarjeta mantiene costos justos y equitativos para su economía.

Otro asunto es que los costarricenses cada día nos endeudamos más, gastando más de nuestra capacidad de ingresos y pagos, y eso perjudica la reputación a la hora de gestionar créditos. Hacer gastos para una inversión, es una inteligente medida, pero gastar en artículos no indispensables para aparentar ante nuestra sociedad, estamos demostrando lo que no podemos pagar.

¡Hasta el próximo martes con otro comentario del ¿Qué Pasa? si Dios lo permite!
periódico La Prensa Libre 10 junio 2008.

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