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RESONOCO

Categoría: defensa del consumidor

21/05/2008 GMT 1

Frijoles de la discordia

marfuerte @ 03:20

Erick Ulate Quesada

Demandamos al Gobierno de la República acciones para seguir disfrutando nuestro gallo pinto

Presidente, Consumidores de Costa Rica

Recientemente, los medios de comunicación se han hecho eco de la crisis que se está gestando a escala global por la falta de alimentos en el mundo, debido, según algunos analistas, a la especulación en el mercado internacional y a la creciente utilización de las áreas de siembra de diversos productos para obtener etanol, así como al elevado precio de los combustibles.

En nuestro país, el costo de los principales productos de consumo ha experimentado fuertes aumentos de precio que, aunados al alza de las tarifas de los servicios públicos, llevan a la población a una situación desesperada en el ámbito de la economía familiar.

Caso de los frijoles. En el caso de los frijoles, ya en noviembre del año pasado, Consumidores de Costa Rica había denunciado el incremento incontrolado del precio de los frijoles rojos, cuyo costo en supermercados superó hasta en un 100% el de los frijoles negros, y que aún hoy mantienen una tendencia alcista, dada la poca voluntad del Gobierno de la República a dar una solución real al problema.

Ante esta situación se solicitó al Ministerio de Economía, Industria y Comercio la eliminación del arancel a la importación del grano, petición rechazada sin el menor sustento técnico, que hoy pone a Costa Rica en apuros ante el cierre de las fronteras nicaragüenses a la exportación del grano y la escasa cosecha nacional que amenaza con excluir de la mesa de los costarricenses este tradicional alimento debido a su costo.

Recordemos que la cosecha nacional no representa siquiera el 20% del consumo de nuestro país, tendiendo la misma a desaparecer debido a los bajos rendimientos de la actividad y el poco apoyo técnico de las autoridades de gobierno, más interesadas en garantizar la compra de la cosecha por parte de los industriales que en dar verdaderas herramientas al sector productor para hacer más competitivo su cultivo.

Por otra parte, si bien existe un arancel cero a la entrada de frijoles del área centroamericana, sobre el grano negro pesa un arancel del 5% para mercados fuera de nuestra región. En el caso del frijol rojo, ese gravamen alcanza el 20%, situación que, obviamente, encarece el precio del producto al consumidor final.

Soluciones equivocadas. Desgraciadamente, para paliar esta situación, algunas personas intentan llevar a cabo soluciones equivocadas como la constitución de un nuevo ente similar a lo que hoy es la Corporación Arrocera Nacional, que tan magros resultados ha dado al país; incluso, dos proyectos para constituir una organización de este calibre para el sector frijolero fueron descartados ya en la Asamblea Legislativa, donde acertadamente se valoró que dicho mecanismo no garantiza el fortalecimiento del sector y, más bien, contraviene los derechos de la población consumidora..

En tal sentido, se hace necesario dejar atrás la improvisación, así como estigmas ideológicos caducos, y actuar en dos vías. La primera y más inmediata es garantizar el abastecimiento de frijoles por medio de la eliminación total y urgente de los aranceles a la importación de frijol de mercados de fuera del área centroamericana, y, además, promover el cultivo del grano mediante programas de apoyo real al agricultor, dirigidos a elevar la productividad del sector, sin que ello signifique nuevos aumentos de precio para los consumidores.

Hoy demandamos al Gobierno de la República acciones serias y urgentes que garanticen que podremos continuar desayunando nuestro tradicional gallo pinto.
periódico LA Nación 1 mayo 2008.

03/05/2008 GMT 1

Construir y criticar

marfuerte @ 01:50

Jorge Arturo Chaves | jachaves@cedi-op.org

Sería ideal mejorar las condiciones actuales para que el consumidor tenga otros medios de construir

sacerdote dominico

Hace unas semanas escribí sobre una experiencia negativa, a raíz de fallos en los servicios recibidos de varias empresas, justo en el momento de regresar a Costa Rica después de un viaje de trabajo al exterior. A raíz de la publicación se produjeron dos reacciones. Una, la llamada telefónica personal de la gerente de Recursos Humanos de Taxis del Aeropuerto. Excelente trato y amabilidad. Dando explicaciones, pidiendo excusas y, sobre todo, lo más importante, agradeciendo el aporte de mis críticas como cliente.

La otra, un artículo de doña Mónica Nágel, en otro tono, diferente por completo. En lo fundamental, apunta a eximir a Alterra de toda responsabilidad en los fallos que solo reconoce de manera indirecta, trasladando toda esa responsabilidad al servicio estatal de migraciones. Lo peor, la subvaloración e incluso molestia mal disimulada por mi reclamo como cliente y el recurso a una frase habitual en nuestro medio: “Criticar es fácil, construir es bien difícil”, dice la directora ejecutiva corporativa de Alterra.

Crítica y democracia. ¿Será real esa distinción entre criticar y construir? ¿Es que los consumidores de servicios de empresas públicas y privadas tenemos otra vía fuera de la crítica para reclamar por el derecho a servicios de calidad? ¿Es que, en definitiva, es tan negativo el ejercicio de la crítica, de cualquier forma de crítica, sobre todo de la respetuosa pero sin tapujos?

Vale la pena pensar, ante todo, en el papel que desempeña la crítica en una democracia. Si entendemos por tal, conforme a una de las acepciones del diccionario, el “examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc.”, difícilmente se sostiene un régimen democrático en el que esté ausente la crítica, tanto en referencia a la empresa estatal como a las privadas.

Precisamente como manifestaciones públicas de juicio sobre los servicios o artículos que se producen, ayudan a consolidar más bien las mejores prácticas y ponen una llamada de atención sobre quienes se apartan de aquello que exige la sociedad para mejorar su calidad de vida. Es una manera de hacer visible el carácter de servicio social que tienen tanto los Gobiernos como las empresas. De ahí, entre otras cosas, que la crítica moleste tanto a los regímenes autocráticos, lo que les lleva a eliminar toda opinión disidente. Lo contrario de estos “exámenes y juicios públicos” es el chisme, el rumor clandestino, la bajada de piso que se producen, precisamente, entre otras cosas, por deterioro de las condiciones para participar abiertamente en la arena pública.

Derechos del consumidor. Cada día nos alejamos más de esa imagen del consumidor pasivo que simplemente tiene que aceptar el producto o servicio que se le brinde, sin poder siquiera alegar si era lo que necesitaba o del modo como le convenía. Cada día se habla más de “consumo crítico”, “consumo ecológico” y “consumo ético”. Es decir, de esas formas de consumo que se preguntan, no solo por la calidad de lo que se les está entregando, sino por las condiciones sociales y ecológicas en las que ha sido elaborado un producto o producido un servicio.

El juicio ético se da, además, cuando se valoran esos y otros elementos y se consume de acuerdo con las alternativas que se presentan como más justas, solidarias o ecológicas y no solo en función del beneficio personal. Esta actitud crítica construye, qué duda cabe.

Sin embargo, es cierto que sería ideal mejorar las condiciones actuales para que el consumidor tuviera otros medios de construir, aparte de estas. Una de esas formas se dará cuando las empresas se abran a una redefinición de sí mismas que incluya los grupos de interés –“stakeholders”, como lo llaman algunos– en procesos de toma de decisiones. O cuando el Estado decida fortalecer las diferentes modalidades posibles de auditoría o veeduría ciudadana. No podemos perder la esperanza de que la madurez democrática costarricense y la sensatez de importantes empresarios y políticos darán pronto a luz estas instancias de responsabilidad social de la empresa.
periódico LA Nación 16 abril 2008.

30/04/2008 GMT 1

El acuerdo de Asociación con la Unión Europea

marfuerte @ 00:17

Erick Ulate Quesada*
concori@racsa.co.cr
Costa Rica se ha embarcado en una nueva negociación comercial que involucra, en esta ocasión, uno de los mercados más codiciados por cualquier país: la Unión Europea.

Esta negociación se emprende con la esperanza de los consumidores de que nuestros
países aprovechen la rica experiencia en defensa de la población consumidora europea que nuestros contrapartes han construido a lo largo de más de 100 años.

Esta inquietud tiene su fundamento en la pobre visión que ha desarrollado el Ministerio de Comercio Exterior en materia de negociación de acuerdos comerciales, donde el respeto de los derechos de la población consumidora ha sido constantemente marginado para dar lugar al respaldo de posiciones comerciales, en la gran mayoría de los casos fundamentada únicamente en la defensa de poderosos intereses económicos, muy alejados de las expectativas de la población en general.

Con la nueva negociación, los consumidores necesitamos que la estrategia comercial de Costa Rica no solo se limite a establecer estrategias de penetración de nuestros productos y servicios en el mercado europeo, sino que también nos permita abrir nuestro mercado, de forma que podamos acceder a la calidad de los bienes y servicios que produce esa pujante unión de países. Además, la negociación comercial debe tener como primera tarea la identificación de las principales asimetrías de los países europeos, respecto de Costa Rica en materia de protección al consumidor, ya que la legislación sobre la materia, en nuestro país, se queda muy rezagada respecto de la protección legal que tienen los consumidores europeos, donde el régimen de tutela de sus derechos sí es en verdad efectiva.

En este sentido, uno de los puntos más importantes por considerar es el urgente apoyo que necesitan las instituciones que tutelan nuestros derechos, ya que es sencillamente preocupante que, a pesar de los denodados esfuerzos de sus funcionarios y el profesionalismo de su trabajo un caso ante la Comisión Nacional del Consumidor en materia de defensa de intereses generales dure, en su procedimiento ordinario, más de tres años, para resolver en primera instancia y un plazo mucho mayor, si la empresa condenada apela la sentencia de la Comisión, todo debido a la falta crónica de recursos de esta institución tan importante para la efectiva protección de nuestros derechos.

Por último, es necesario que tanto el Ministerio de Comercio Exterior como el de Economía, Industria y Comercio realicen una labor de medición del impacto real de los acuerdos comerciales en el mercado interno, y su influencia en los consumidores, ya que el actual proceso de medición basado únicamente en la cantidad de productos y servicios costarricenses que logran ingresar a otros mercados es parcial y adecuado para reflejar lo que en realidad es el comercio exterior del país.

Esperamos que ahora sí se tomen en cuenta los intereses de los consumidores.

* Presidente
Asociación Consumidores de Costa Rica
periódico La Prensa Libre 10 abril 2008.

29/03/2008 GMT 1

El cliente casi nunca tiene razón

marfuerte @ 20:14

Jorge Arturo Chaves

Cómo hacer para que las empresas sean coherentes con su razón de ser

Dominico, economista

“Vamos a llevar a la muchacha para que no se quede esperando la pobre”. Dicho y hecho. Sin mediar consulta, el chofer abrió la puerta delantera del taxi y una señorita deconocida se acomodó sin darme tiempo a reaccionar.

Cuando arrancó el taxi –no pirata, ni fuera de ruta, no: un taxi oficial del aeropuerto–, atiné a decir algo. “Yo pagué por un servicio individual. Si me hubieran dicho que era colectivo...”. “Es que, pobrecita, se iba a quedar ahí”, masculló el chofer.

“Hubiera tenido que esperar igual que yo”, pensé. La cola era suficientemente larga y yo había tenido que aguardar no menos de 20 minutos.

Todavía insistí, más por desahogo que por otra cosa: “¿Y ella va también para Heredia centro?”. “Nos vamos a tener que desviar un poquitito” fue la respuesta.

Una hora y cuarto después, el doble del tiempo necesario, llegué al destino para el cual había pagado la cuota establecida. “Pero no hay dos sin tres”, reflexioné. Esta era la tercera empresa utilizada esa tarde e, igual que en las dos anteriores, el interés del cliente no parecía haber prevalecido, a pesar de ser, supuestamente, el beneficiario del servicio.

Mecanismos inútiles. La primera había sido la aerolínea. Excelente servicio de TACA en la salida de Costa Rica y a bordo. Pero en el aeropuerto de Bogotá, al regreso, la cosa cambió. De nada valió mostrar el pase de abordaje obtenido en línea y solo traer equipaje de mano. La fila tediosa y los trámites de mostrador fueron inevitables. ¿Para qué, entonces, los mecanismos previos de Internet que apuntaban a ahorrar tiempo?

La segunda empresa que debía utilizar esa tarde era, por supuesto, la administradora del aeropuerto Juan Santamaría al llegar a Costa Rica. Debo admitir que de antemano no me hacía muchas ilusiones, y aun así fui sorprendido no solo por la longitud de las colas y la aglomeración agobiante de pasajeros. Me sorprendieron, sobre todo, el relativamente escaso número de ventanillas de atención migratoria y la misma estrechez del área. “¿No era que habían ampliado este servicio?”, se me ocurrió preguntar. Y la respuesta de una funcionaria fue, a lo gallego, con otra pregunta: “¿Y usted le cree a Alterra?”.

Tres de tres. Y no eran empresas públicas. No era para despotricar contra los burócratas estatales. Nada de eso. ¿Y entonces? Una semana después, otra empresa privada, de alcance centroamericano, en este caso UNO de esos bancos que te persiguen con sus ofertas de tarjetas de crédito, culminó la saga. Harto de errores, vacíos y fallos en las operaciones con la entidad –ninguno en mi beneficio como cliente–, en una agencia del banco me presenté a cerrar cuentas, cancelar tarjetas y terminar toda relación con ellos.

Al concluir los trámites, y cuando iba a exhalar un gran suspiro de alivio, nueva sorpresa: no me entregaron ningún comprobante. Ni el más mínimo papel que atestiguara a lo que yo había ido y, supuestamente, tramitado. Para no quedar en indefensión ante cualquier nueva irregularidad posible, insistí, ya molesto, en mi solicitud de algún documento probatorio. No podían dármelo. Si a lo sumo quería recuperar la letra firmada con el banco, debería volver en 45 días. Promesa, también verbal, por lo demás.

Una para nosotros. Y, entonces, ¿en qué queda la soberanía del consumidor y la prioridad del cliente? ¿Cuánto tiempo habrá que gastar en acudir al Defensor del Consumidor y, antes, en acumular papeles para sustanciar denuncias? No parece este un camino accesible a la mayoría.

Un amigo me contaba una historia un tanto chabacana, pero ilustrativa. En una ciudad periférica, alcanzó a escuchar a una mujer que, airada, le gritaba a un transportista: “Si tienen que robar, roben; pero que al menos alguna vez nos toque robar a los demás”. La frustración lleva a esos y otros extremos que hay que evitar. ¿Cómo lograrlo? El principio es claro: cualquier empresa está legitimada para existir y acumular ganancias en la medida en que produce un bien o un servicio de calidad para la sociedad en que se encuentra. Lo que ya no se ve tan claro es cómo hacer para que las empresas sean coherentes con esta su razón de ser; con qué poder, con cuáles medios eficaces y ágiles podemos los ciudadanos contribuir a ello... sin morir en el intento.
periódico La Nación 13 marzo 2008

26/02/2008 GMT 1

Los consumidores y el mercado del gas licuado de petróleo

marfuerte @ 00:42

Erick Ulate Quesada *
concori@racsa.co.cr
Recientemente se ha desatado una polémica originada por la decisión de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos de ordenar el retiro de la concesión de dos empresas dedicadas al envasado del Gas Licuado de Petróleo (GLP), combustible utilizado por muchos hogares costarricenses para cocinar. En este contexto, las compañías afectadas han acudido al argumento de la seguridad de los consumidores para apoyar su defensa del criterio de que las empresas puedan envasar únicamente cilindros “de su marca”. Al respecto debemos manifestar que la seguridad del servicio no depende en su totalidad del envasador del combustible, sino que existe un régimen de responsabilidad que se extiende hasta el comerciante detallista, que pone en manos del consumidor el cilindro, y que se refiere a aspectos de gran importancia como la mezcla del combustible que hace Recope, el material del cual están hechos los cilindros, la forma en la cual los mismos son manipulados por transportistas y detallistas, así como el estado de la válvula que permite al GLP salir del cilindro y finalmente, el tipo de marchamo que se le incorpore con el fin de garantizar que el contenido de GLP es el adecuado. Por estas razones el argumento del llenado exclusivo del cilindro no se justifica; más bien llama la atención sobre la necesidad de que el Ministerio del Ambiente y la Energía emita, con la mayor brevedad posible, un decreto ejecutivo que permita ordenar el mercado de este combustible, bajo las reglas de la libre competencia y el directo beneficio al consumidor. Debido a estas razones, Consumidores de Costa Rica ha propuesto al Minae algunas ideas que deberían permitir a los consumidores acceder a un servicio más eficiente y seguro, tales como el desarrollo de un sistema de trazabilidad de los cilindros que permita conocer, a través de toda la cadena de envasado y comercialización, a todos los actores que intervinieron en la manipulación del cilindro. Otra de las medidas propuestas al Poder Ejecutivo es la creación de un fondo de mantenimiento y reemplazo de cilindros, que elimine la segmentación del mercado por marcas y permita que el consumidor pueda cambiar su cilindro sin trabas, independientemente de la empresa que envase el GLP. Adicionalmente, se le ha solicitado al Minae, adoptar una regulación que endurezca las medidas de seguridad que tanto envasadoras como distribuidores y comerciantes detallistas deben adoptar para garantizar la calidad del servicio. En la actual coyuntura, Consumidores de Costa Rica reconoce la urgencia de que se emita una reglamentación clara y moderna para este mercado, sobre todo si tenemos en cuenta que al mes de marzo vence el plazo dado por la Aresep para el cierre de Tropigás y Gas Zeta, por lo cual el Poder Ejecutivo tiene la obligación de garantizar a los consumidores la continuidad del servicio de envasado de GLP bajo los principios de libre competencia y respeto de los derechos de la población consumidora nacional.

* Presidente Consumidores de Costa Rica
periódico La Prensa Libre 9 febrero 2008

15/01/2008 GMT 1

Columna ESAS COSAS RARAS

marfuerte @ 00:30

ESAS COSAS RARAS
María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Recientemente conocí a una psicóloga que, al explicarme en qué consistía su trabajo en una casa de derechos de la Acnur, fue fácil comprender que amaba lo que hace.

Cómo cuesta encontrar a personas que realmente amen su trabajo. Me contaba mi mamá cómo fue atendida por una doctora en Medicina General de la Clínica Marcial Fallas.

Mi madre es una persona que realmente está enferma. Solo tome en cuenta que a veces en un día se ha llegado a tomar ocho acetaminofén con codeína para aliviar un dolor, y aún así no lo alivia. Como ella misma le dice al especialista que lleva su caso en el hospital San Juan de Dios, “me estoy matando con tal de aliviarme el dolor”. Pero solo ese medicamento de todos los probados ha conseguido que al menos se ponga de pie.

Resulta que la acetaminofén con codeína fue retirada unos meses por faltante de los medicamentos que otorga la Caja Costarricense de Seguro Social. Pero ella averiguó que ya había vuelto a las expensas de la farmacia, pero que se otorgaría con discreción.

Esto la motivó a sacar una cita y a visitar al medico local para que la examinara y al ver su expediente le enviara la receta de este medicamento.

Quien la atendió fue la doctora Granados. Especial por trato amargo e indiferente con el paciente. Al entrar, ni siquiera determinó al paciente e inmediatamente le dijo:
-¿Qué quiere?
-Mi madre empezó por explicarle que ella tenía una enfermedad y que se le estaba enviando unos supositorios que...

Mientras tanto, la doctora tomaba la libreta de recetas y apuntaba el nombre de los supositorios.

Mi madre la interrumpió y le dijo:
-No estoy aquí para que me mande los supositorios, sino para que me revise y sea conciente de que me puede enviar ahora la acetaminofén con codeína.

-No hay, le dijo la doctora.

-Sí hay, contestó mi mamá.

-¿Cómo sabe?, alegó la señora Granados.

-Porque en farmacia me indicaron que ya la estaban despachando.

-Bueno, le voy a dar una receta por un mes, pero no venga más por otra receta, sentenció la doctora Granados.

Mi mamá no se hace la enferma, señora Granados. Si usted fuera una profesional competente, empezaría por revisar, o dar aunque sea una ojeada a su expediente, y posteriormente realizaría al menos el protocolo de tomar la temperatura y la presión, cediendo los 15 minutos que se le asignan a cada paciente con calidad. Profesionalismo y humanidad, que para eso a mis padres se les rebaja la cuota destinada a la CCSS por servicios médicos y además a usted se le cancela cada quincena su salario, por lo menos el mínimo correspondiente.

¿Cuántos pacientes como mi madre, urgidos de atención médica, topan a diario con profesionales tan poco competentes?

periódico La Prensa Libre 11 enero 2008

12/01/2008 GMT 1

Columna Prisma

marfuerte @ 21:18

¿LE VENDIERON COCHINADAS?
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Parece extraño, pero cuando la gente tiene más dinero se vuelve loca y por eso termina engañada o estafada. Resulta que a final de año, cuando llegó la platita extra por el pago del aguinaldo que tan merecidamente nos ganamos, los comercios hacen enormes campañas publicitarias para dejarse buena parte del pastel de billetes, aparecen locales en todos los rincones de Costa Rica y los ticos vamos como “vacas de ordeño” a comprar cuando chunche nos ofrezcan porque... “de por sí es barato y con eso salgo del apuro”, pero cuando por fin se les acabó el dinero y analizan detenidamente como despilfarraron el salario adicional, empiezan los lamentos y lágrimas de cocodrilo.

Como dice una buena amiga “ya pa’ que”, si muchos de los chinamos donde adquirieron los artículos no existen porque eran de temporada, y ahora a reclamarle a “la abuela de Manuel”, o sea, salados. Eso sucede por apresurados y por comprar baratijas, como es posible que a estas alturas del siglo XXI todavía no hayan comprendido y descifrado la frase de nuestras abuelas que decía: “lo barato sale caro”, ¿por qué continúan siendo presa fácil de los comerciantes abusadores?
Despierten costarricenses, no se dejen engañar; porque para que exista un estafador, necesariamente debe haber un ingenuo y quisiéramos que no sea usted, ande siempre con el “sospechómetro” encendido, pregúntese por qué si en un almacén el mismo artículo vale ¢1 mil, aquí cuesta ¢100, algo extraño pasa, o uno es un ladrón y aprovechado o el otro artefacto es falsificado y de mala calidad.

Resulta que en los primeros días del año 2008 los ticos se dedicaron a poner denuncias ante la Comisión Nacional del Consumidor (CNC) por que fueron violados sus derechos. Solo el jueves y viernes de la semana pasada interpusieron 56 quejas, cifra sumamente alta porque los datos del Ministerio de Economía afirman que lo normal son 15 reclamos. Por supuesto que la mayoría de denuncias son por las compras hechas en diciembre, más de un chiquito aún no puede jugar con lo que le trajo el Niño porque está descompuesto y no hay quien de la cara para reparar el daño, eso es un abuso que debe ser castigado inmediatamente.

Lamentablemente, muchas de esas denuncias se quedan en el olvido porque los interesados no le dan el seguimiento necesario. Por dicha ahora la directora de la Comisión Nacional del Consumidor, Cinthya Zapata está multiplicando esfuerzos para que “cada palo aguante su vela”, porque los establecimientos deben hacerse responsables y cambiar los productos dañados, para lograrlo los clientes afectados tienen que presentar la factura de compra y la garantía, ya que de lo contrario no hay como probar en que comercio se adquirió el producto.

Muchas veces los trámites no se pueden realizar porque los ticos tienen la mala costumbre de tirar la factura al basurero, entonces pierden el documento que los respalde.

La idea es que a partir de hoy no caiga en las manos de los comerciantes abusadores, para ello esté alerta y compre en locales que le den el respaldo y la garantía necesaria para poder hacer reclamos futuros, pero si ya compró y tiene problemas, no estaría mal que se llame hoy mismo a teléfono 800 consumo (800-266-78-66) o por medio del fax 284-88-21, ahí los funcionarios que defienden al consumidor lo orientarán para que usted salve la inversión, el servicio es completamente gratuito.

¡No se deje... defienda sus derechos!

Diario Extra 9 enero 2008.

05/01/2008 GMT 1

Columna ESAS COSAS RARAS

marfuerte @ 03:20

María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Un domingo antes de Navidad me encontraba trabajando en San José. A la hora de almorzar decidí ir a McDonald’s de la Plaza de la Cultura y así despejarme un rato del quehacer de la oficina.

En diciembre son típicas las presas en las carreteras y los llenazos, no solo en los centros comerciales, sino también en el casco central de San José. Ese día no era la excepción.

Llegué a McDonald’s a eso de la 1.30 de la tarde. En el restaurante había mucha gente, pero igual muchas personas que ocupaban mesas habían terminado, por lo que era presumible que tuviera suerte de encontrar espacio con prontitud.

Así es que al llegar a la caja solicité mi combo favorito para comer en el restaurante.

Sin embargo, no tuve la suerte de encontrar mesa con rapidez. Después de pasearme por los pasillos y de notar que mis papitas se me estaban enfriando, pregunté por el área de arriba y me dijeron que estaba cerrada, porque tenían un evento especial. Supuse que se trataba de un cumpleaños.

Fue entonces cuando noté que en el sector del McCafé solo había dos personas y el resto de las mesas estaba sin ocupar.

Confieso que soy fiel consumidora no solo de los combos de McDonald’s sino también del café americano del McCafé. Con frecuencia salgo a comprar café para mi jefe y para mí, o bien me encuentro en ese restaurante con amigos para compartir el café, el pie de limón con —de vez en cuando— unas papitas.

Pues esa tarde no vi nada de malo en sentarme en ese sector para almorzar y regresar a la oficina.

Sin embargo, al dirigirme con mi bandeja de comida a la mesa, una empleada me detuvo y me dijo:
-No puede sentarse ahí. Si lo hace tiene que comprar antes un café.

Le expliqué a la joven que yo con frecuencia les compraba café y que además era evidente que había comprado un combo que se me estaba enfriando y que necesitaba almorzar para regresar al trabajo.

Ella me contestó:
-Entonces por qué no lo pidió para llevar. Aquí no puede quedarse si no compra café.

La respuesta francamente me indignó. Ahora resulta que una empleada de un restaurante como McDonald’s me dice qué tengo que hacer o dónde puedo comer. ¡Solo le faltó mandarme a almorzar a la Plaza de la Cultura!
Lo lógico en estos casos es que ella como empleada me hubiese ayudado a encontrar una mesa pronto. Busqué al gerente de servicio y le expliqué lo que ocurría y él atentamente me ayudó, sin necesidad de ser descortés.

Fue como un rato de mala suerte, porque inmediatamente que me senté las mesas del restaurante empezaron a vaciarse. Todavía la joven que me hizo echada del McCafé trabaja ahí. Solo espero que alguien le explique cómo debe atender a los consumidores de McDonald’s. Sé que un cliente más o un cliente menos para la transnacional no debe ser algo importante para preocuparse, pero imagínese que no solo yo tenga un trato así.

Ahora, aunque me encanta el café americano de McDonald’s, lo compro desde entonces en otro restaurante.

periódico La Prensa Libre 4 enero 2008.

03/10/2007 GMT 1

“LOS BENEFICIADOS CON EL TLC SOMOS LOS CONSUMIDORES”

marfuerte @ 01:19

• Considera Asociación de Consumidores de Costa Rica:

MARCELINO RIVERA SALAZAR
mrivera@diarioextra.com
Fotos: Randall Sandoval

En visita a DIARIO EXTRA, los dirigentes de Consumidores de Costa Rica, Erick Ulate (izq.) y Gilberto Campos (der.) expusieron a nuestro Gerente General, William Gómez y al subdirector Mario Ugalde, las razones por las cuales apoyan el TLC con Estados Unidos.
Mayor variedad, mejores precios y más calidad de los productos por medio de una efectiva supervisión por parte del Estado, son aspectos que traería envuelto un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, según la Asociación de Consumidores de Costa Rica.
Gilberto Campos y Érick Ugalde, máximos dirigentes de la organización, visitaron DIARIO EXTRA para dejar claro en una entrevista que apoyan el TLC y consideran que los consumidores son los más beneficiados por la apertura de mercados y la posibilidad de encontrar más y nuevos bienes.

¿Cuál es la posición de Consumidores de Costa Rica ante el TLC con Estados Unidos?
Gilbert Campos (GC): Hemos seguido la discusión, hemos participado en varios foros en vista del interés de los consumidores por el TLC. La conclusión es muy clara, sí existe un beneficio para los consumidores con el TLC, porque la apertura y acceso a más bienes y servicios en el mercado, refieren a un beneficio. Los consumidores somos los más beneficiados.

Erick Ugalde (EU): Hay que recordar hace unos 20 años cuando la gente iba a la frontera con Panamá a traer un montón de cosas que no encontraba en San José ni en ningún otro lado. Hace unos años, antes de que empezara la ola de la reducción de impuestos, si no se consumía lo que posibilitaba el Estado, se le consideraba como un contrabandista y por consumir tenías que correr un riesgo.

A partir del proceso de globalización económica ya esto no es tan represivo para la gente, lo cual es ya una ventaja para los consumidores, porque se ha mejorado la calidad de los productos con la creación de muchos reglamentos técnicos, que el Estado se ha visto obligado a hacer por la competencia de bienes.

¿Mejora la calidad de los productos con un TLC?
GC: El tema pasa por la necesidad de los consumidores nacionales de acceder a más y mejores servicios cada vez. En el resto de Centroamérica se utilizan reglamentos técnicos, para permitir la venta de ciertos productos, que son menos exigentes a los que se usan en Costa Rica. Entonces, si el consumidor nacional tiene la posibilidad de elegir entre un producto nacional de alta calidad o un extranjero más corriente, es seguro que se escogerá tanto por precio como por calidad el nacional.

La historia ha comprobado que los TLC no perjudican a los consumidores, ya se han firmado acuerdos con México y Canadá, de los cuales el costarricense consumidor se ha beneficiado, en forma paulatina, eso sí.

Este TLC tiene un beneficio directo a los consumidores, lamentablemente en el más largo plazo y es el tema de la liberalización del mercado arrocero, porque da la posibilidad de librarnos del monopolio que maneja Conarroz. Se ha demostrado que desde el 2002 a la fecha, el precio del arroz ha subido aceleradamente, a diferencia de esa fecha, cuando nació Conarroz.

¿Qué críticas le hacen a Conarroz?
EU: Ellos son los únicos que pueden importar arroz sin impuestos, pero esa desgravación nunca ha sido trasladada al bolsillo del consumidor, a pesar de que el único precio es fijado por el gobierno, eso ha provocado que cinco años después Conarroz tenga un fondo de casi ¢2 mil millones, que es creado a partir de las transferencias de los consumidores a Conarroz.

En un esquema de libre comercio, cuando se cumpla el proceso de desgravación arancelaria del arroz, esa transferencia de plata, ya no se daría, porque habría la posibilidad de que los oferentes en el mercado puedan acceder a mejores precios en el extranjero y no necesariamente pagar peajes a Conarroz, para distribuir el grano.

Ese fondo debería usarse en beneficio de los productos, equiparlos mejor y darles más herramientas.

Mientras exista Conarroz, los beneficios con el TLC para los consumidores de ese alimento serán casi imperceptibles.

¿Qué debería hacer el gobierno si se diera el TLC para asegurar el beneficio de los consumidores?
EU: No somos de la idea de que el Estado simplemente se lave las manos y deje que pasen las cosas. Creemos en una nueva concepción de Estado en donde dando un buen margen de libertad a las actividades económicas debe establecer parámetros de calidad, salud y seguridad para los consumidores que permita acceder de manera tranquila a esos beneficios de libre comercio.

Por eso no solo impulsamos que el Estado vaya creando reglamentos técnicos en diversos mercados, sino que también controle, porque actualmente están reglamentos pero no se aplican, eso es lo que queremos con el libre comercio. El TLC no viene a afectar la capacidad del Estado para hacer ese tipo de regulaciones, es decir, puede mantener los estándares de exigencia, para regular qué comen los costarricenses.

¿Cuál es la posición en torno a la apertura de monopolios como los del ICE y el INS?
GC: En estos momentos el INS se autorregula, no existe una entidad fuera del INS para que nosotros como consumidores podamos acudir para buscar reglas de juego más justas. Por ejemplo, hemos atendido casos en los que el INS interpreta normas a su conveniencia y le postergó el pago del seguro voluntario de vehículos a consumidores durante más de cuatro meses. Lo que más nos llama la atención de forma positiva con el TLC es la posibilidad de establecer una superintendencia de seguros por encima de las empresas aseguradoras, que pueda regular la actividad, porque actualmente frente al INS no tenemos derechos, simplemente agachar la cabeza a lo que ellos digan.

En el caso de la telefonía es mucho más polémico por el tema de las tarifas. Mucho se ha hablado de que van a aumentar y que serían inaccesibles. Es cierto que actualmente la tarifa es muy baja, pero la gente debe saber que esos montos no son los que el ICE nos quiere cobrar, sino que la Aresep no se lo ha permitido. Ya le ha rechazado dos peticiones de incremento para la telefonía celular.

El tema de que el ICE sea más barato, no es por la eficiencia de la institución, sino porque no lo han dejado ser más caro. Además; la cobertura de la señal de celular es bastante regular. La competencia es buena siempre y defendemos el hecho de que el Estado pueda seguir ahí.

¿Y el tema de las medicinas, lo han estudiado?
GC: Hemos encontrado que no existe prohibición para la CCSS para poder abastecer el mercado de medicamentos genéricos que ya compra. Datos de esa institución dicen que del 100% que compra, solo un 6% lo hace a Estados Unidos. Son medicamentos especializados, que los laboratorios nacionales no fabrican.

Eso quiere decir que el tema del abastecimiento para los usuarios es el tema medular para nosotros.

No nos interesa que si una u otra empresa sale beneficiada o perjudicada, sino que los pacientes de la CCSS sigan teniendo las mismas medicinas, por eso estamos seguros que el TLC no va a tener efectos negativos sobre la salud de los ticos.

En el tema de la propiedad intelectual para las empresas farmacéuticas es un incentivo traer esos productos a Costa Rica, antes de que salgan en otra parte del mundo y empiecen a correr los cinco años de protección.

¿Qué influencia tiene Consumidores de Costa Rica en la fijación de los precios?
EU: En la Aresep siempre nos ha ido muy bien, porque ahí todos los parámetros son muy técnicos. Por ejemplo, en el caso de los aumentos de buses que son casi el 80% de las audiencias que hace Aresep, se toman en cuenta los pasajeros que viajan, el modelo de las unidades y el recorrido que se hace.

En ese sentido nosotros nos encargamos de demostrar por medio de estudios que las peticiones de los empresarios son injustas casi siempre porque el servicio no es el mejor o inventan rutas más largas.

Pero no es solo oponernos, sino que también aportamos ideas para que las empresas, públicas o privadas abaraten costos y por tanto no golpeen tanto al consumidor final.

¿Esta posición de apoyar el TLC, es propia de la Asociación Consumidores de Costa Rica o recoge el criterio de miles de consumidores?
GC: Efectivamente, hemos hecho un proceso de consulta a nivel de los consumidores sobre la implicación que tendría el seguir como estamos, que no es el panorama ideal y parte de un estudio técnico en temas de mercados como seguros, medicinas, entre otros.

• “También aportamos ideas para que las empresas, públicas o privadas, abaraten costos y por tanto no golpeen tanto al consumidor final”.

• “EL TLC no afecta la capacidad del Estado para hacer regulaciones de calidad, salud y seguridad en los productos importados”.

• “Con el TLC no existe prohibición para la CCSS para poder abastecer el mercado de medicamentos genéricos”.

• “La historia ha comprobado que los TLC no perjudican a los consumidores”.

Diario Extra 29 setiembre 2007.

27/09/2007 GMT 1

Columna PRISMA 2

marfuerte @ 01:56

MUCHOS PRÉSTAMOS... CUIDADO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Costarricenses, tengan mucho cuidado, porque en asuntos de economía la famosa ley de la gravedad que indica que todo lo que sube tiene que bajar, no se aplica, más bien ocurre todo lo contrario... todo lo que baja en cualquier momento sube... y el doble, o el triple. Así que cuidadito con ese montón de préstamos que están ofreciendo los bancos y las financieras, porque en un abrir y cerrar de ojos la economía del país podría cambiar y la platita que nos ganamos ya no nos alcanzaría para pagar la enorme deuda que adquirimos en los supuestos “tiempos de bonanza”.

No crean mucho en ese cuento que “pida hoy y empiece a pagar hasta el año entrante”, la verdad les digo es que son puros trucos comerciales, y finalmente terminamos cancelando mucho más que si hubiéramos empezado a pagar desde el inicio, de todas formas, el que no tiene para pagar la primera cuota hoy, difícilmente podrá hacerle frente a la obligación un año después, así que “no se meta en camisa de once varas”, porque podría quedar peor que al inicio... y hasta en la cárcel.

Datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) revelan que el crédito para comprar carros, cancelar tarjetas de crédito y para otras cosas personales, llegó a ¢925.253 millones, eso equivale a un 51% más que el año anterior, y la tendencia continúa hacia el aumento porque la fuerte competencia en el mercado bancario ha hecho que la tramitación de los préstamos sea mucho más sencilla, y las condiciones “favorables”, por eso es que la publicidad nos aparece “hasta en la sopa”.

Algunos podrían decir: “Si no puedo pagar no pago y punto”, pero recuerden que las instituciones bancarias tienen todo un aparato legal que en el momento que no cumplamos con la obligación es activado para dejarnos hasta sin la ropa que andamos puesta. Ahí sí es verdad que no hay “pobrecito”, que va..., o paga o literalmente “se queda en la calle”, así que más vale que tome las medidas pertinentes y evite caer en “trampas” de las cuales no podrá salir ni utilizando la habilidad del personaje de televisión “Mac Giver”.

Señores... no sean ingenuos, tengan mucha precaución porque el llamado auge económico por el que supuestamente está atravesando el país podría ser artificial, pero además, hay un principio lógico que indica que nadie debe gastar más de lo que se gana, ¿entonces?, ¡no sea maje! ¿Cómo es eso que desde ahora ya los bancos nos están ofreciendo adelantos del aguinaldo? Por qué no entienden que aún faltan casi 4 meses para diciembre y si piden el aguinaldo adelantado lo invertirán en “otras cosas” y luego no podrán hacerle frente a los gastos adicionales de Navidad. Créanme que si adelantan el aguinaldo hoy, seguirán en el círculo vicioso... en diciembre solicitarán otro préstamo para salir de apuros, y posteriormente otro para hacerle frente a la “famosa cuesta de enero”, hasta que llegue el momento en que no podrán “con Ana ni con Juana” o sea... “se lo llevó la trampa”.

Así que si quiere seguir pidiendo prestado hágalo, pero sepa que los únicos perjudicados son usted y su familia, ¡ah... y terminará pagando el doble de lo que recibió!

Diario Extra 25 setiembre 2007.

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