Un visionario triunfador
Benemérito El humanista y educador Luis Demetrio Tinoco Castro fue el creador de la UCR
Yamileth González García | rectoria@rectoria.ucr.ac.cr
En 1886, las antiguas puertas de la Universidad de Santo Tomás se cerraron por última vez y solo sobrevivieron pocas facultades. Muchos jóvenes quedaron deseosos de aprender diversas profesiones, y nuestro país que se perdió así talentos capaces de dar mucho por la patria. Los años pasaron, y otras generaciones se sucedieron en la frustración de obtener una carrera profesional.
Una minoría pudo seguir estudios fuera de Costa Rica, pero ¿y los más, carentes de dinero o de becas? En ellos justamente pensaba otro joven, Luis Demetrio Tinoco. Ya entonces bullía en él una idea luminosa: crear una universidad estatal moderna, científica y solidaria.
Educador. El 26 de noviembre de 1905, hace un poco más de cien años, nace en la ciudad de Cartago Luis Demetrio Tinoco Castro, uno de los hombres más cultos y polifacéticos de la Costa Rica del siglo XX. En sus 81 de vida productiva, don Luis Demetrio asume con interés y responsabilidad la educación costarricense y, específicamente, a la pionera de los centros de estudios superiores de nuestro país, la Universidad de Costa Rica.
Humanista por formación, educador por interés, abogado de profesión, político liberal y socialcristiano, economista por vocación y universitario por convencimiento, don Luis Demetrio tuvo la oportunidad de participar activamente en un largo período de la historia y la cultura nacionales.
De la Escuela de Cervantes, la Buenaventura Corrales y la Juan Rafael Mora, del Colegio San Luis Gonzaga y la antigua Facultad de Derecho, el joven Luis Demetrio adquiere una formación que le permite asumir con éxito sus estudios en Estados Unidos, donde se especializa en Economía Política, Derecho Mercantil y Derecho Internacional.
Su larga vida se construye en un diálogo permanente entre el derecho y la economía, la escritura académica y periodística y la historia, la vocación docente y la investigativa, la enseñanza universitaria y la función pública.
De familia conservadora y con antecedentes políticos que marcan una de las épocas más controvertidas de Costa Rica, el joven estudiante plantea, ante el Congreso Constitucional, en 1925, la necesidad de crear “una universidad para bien de todos nosotros, los jóvenes de entonces y del futuro de nuestra patria”.
Diez años después, como diputado por Cartago y siendo profesor de Economía Política y Finanzas en la Facultad de Derecho, Tinoco presenta el proyecto de creación de la Universidad de Costa Rica que había preparado la Misión Pedagógica de Chile.
Ya en los gobiernos de Cleto González y Ricardo Jiménez ocupa cargos políticos, pero es durante la gestión de Rafael Ángel Calderón Guardia cuando se desempeña como Ministro de Educación, de Relaciones Exteriores y ministro Encargado de Hacienda y Economía, cuando participa activamente en la génesis y constitución de la Universidad de Costa Rica.
Luego continúa su carrera de funcionario público con el Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Presidencia durante los gobiernos de Mario Echandi y José Joaquín Trejos. Tinoco representa al país como diplomático en varias embajadas europeas y americanas y ante las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos.
Su espíritu rebelde, su interés por la lectura, las lenguas y la historia lo llevan a escribir y a participar en debates sobre temas políticos, valores éticos, economía y finanzas, derechos humanos, legislación, garantías sociales, educación, relaciones internacionales…
Académico. Don Luis Demetrio será el primer rector (interino) de la Universidad de Costa Rica, miembro del Consejo Universitario, profesor emérito y doctor Honoris Causa, primer decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.
A fines de los años 30, Tinoco levanta una amplia campaña a favor de la creación de la UCR y, como ministro de Educación Pública, redacta un código de educación, apoya la formación de la ANDE, de la Academia de Geografía e Historia y del Conservatorio de Música. Asimismo, promueve la Escuela de Enseñanza Especial, de escuelas granjas, escuelas talleres y de artes domésticos…
El licenciado Tinoco condiciona su llegada al Ministerio de Educación al establecimiento de “una Universidad de Costa Rica como punto fundamental de su programa en el ramo de la educación, una universidad nueva […], autónoma […], facultada para administrar bienes y rentas […]; una universidad donde los estudiantes tengan representación en los órganos de decisión […], laica y pluralista”.
Don Luis Demetrio quiso una institución humanista, que brinde cultura general y especialización, que estimule los afanes de la investigación y se mantenga actualizada, abierta a todas las corrientes de pensamiento, abierta a lo novedoso.
Además de ser un centro de investigación científica que trasmita los conocimientos a las nuevas generaciones, Tinoco habla de la “universidad del aire”, sin paredes, que se acerque a la mayoría que no puede realizar una carrera formal.
Con el propósito de capacitar, actualizar y revalorar los conocimientos, Tinoco propone cursos breves sobre temas históricos, científicos, literarios y artísticos, audiciones musicales, conferencias, exposiciones, cursos para graduados, etcétera.
Para Luis Demetrio Tinoco, la UCR debe ser una Universidad que forje “el hombre [hoy diríamos “el hombre y la mujer”] nuevo para los tiempos nuevos […], que sienta la satisfacción de sentirse solidario con sus connacionales en el esfuerzo común de lograr que la sociedad costarricense sea cada día más próspera, sí, pero también cada vez más justa […], para que fortalezca los cimientos de la democracia y asegure el futuro de la patria”.
En su propuesta de universidad se visualizan las tres actividades sustantivas de la institución: la docencia, la acción social y la investigación.
Se establecen también los fundamentos de la autonomía, la libertad, la democracia y la justicia, y ya se perfila la universidad que, muchos años después, merece el título de institución benemérita de la educación y la cultura costarricenses.
Hace más de cien años, en la ciudad de Cartago, nace un niño que joven y hombre maduro deja huellas indelebles en nuestra institución y en nuestro país. Rindámosele homenaje.
La autora es historiadora y rectora de la Universidad de Costa Rica.
Suplemento Áncora. periódico La Nación 7 setiembre 2008.

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