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RESONOCO

Categoría: Historia

09/08/2008 GMT 1

Ochenta años del Ministerio de Trabajo

marfuerte @ 02:26

Ana Isabel Gardela *
Hace 80 años, nació a la vida institucional del país el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Lo hizo con el nombre de Secretaría de Trabajo y Previsión Social, el 2 de julio de 1928, en el Gobierno de don Cleto González Víquez, con el encargo de dotar al país de leyes protectoras para el trabajador y su familia, que le permitieran a los asalariados mejores condiciones de vida.

El impulsor de este proyecto y también de leyes sociales, el diputado y candidato a la Presidencia de la República, Lic. Carlos María Jiménez Ortiz, propuso el establecimiento de una institución fuerte que fuera “un centro de investigación y de estudio, preparadora de importantes proyectos de ley de amparo social, entre ellos el Código de Trabajo, preocupada constantemente por la suerte de todos los trabajadores en general y en atender sus reclamos legítimos”.

Sus primeros 15 años los pasó la Secretaría de Trabajo dependiendo de la Secretaría de Gobernación, sin poder cumplir a cabalidad con el importante papel que estaba llamada a realizar. En mayo de 1942 es el mismo Carlos María Jiménez, entonces Secretario de Gobernación, Policía, Trabajo y Previsión Social, quien firma con el presidente, Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, el decreto que nombra a una comisión con destacados juristas de la época, para que elabore un proyecto de Código de Trabajo.

El fruto de esa comisión aparece el año siguiente cuando se presenta a la Asamblea Legislativa el proyecto de Código de Trabajo, el que en acaloradas discusiones se logra aprobar el 27 de agosto de 1943 y comienza a regir el 15 de setiembre siguiente. Junto con él se consolida la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, ya que el mismo Código le señala las atribuciones y funciones esenciales.

A partir de ese momento, la historia social del país ha estado profundamente marcada por la acción previsora y visionaria del Lic. Carlos María Jiménez Ortiz, del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia y de personalidades destacadas de la época que apoyaron, en forma decidida, la reforma social, como son Monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez, arzobispo de San José, y el Lic. Manuel Mora Valverde, diputado y dirigente sindical.

Ocho décadas de existencia del Ministerio de Trabajo han demostrado su eficacia en la solución, por rumbos de bien entendida equidad, de los conflictos que día a día se presentan entre trabajadores y patronos. Ha demostrado, también, ser una institución baluarte en el mantenimiento de la paz social del país.

* Directora de Prensa Ministerio de Trabajo
periódico LA Prensa Libre 3 julio 2008.

España no descubrió América

marfuerte @ 02:15

Gerardo Castillo Martínez *
Estoy consciente de que esta afirmación —que de seguro causará asombro, polémica y hasta protestas airadas de parte, al menos, de historiadores, pues podría ser calificada de irreverente, “hereje”, y desafiante de los dogmas académicos que han prevalecido hasta hoy en los ámbitos educativos formales e intelectuales-, atentará contra los esquemas culturales que, sobre el particular, y a través de la enseñanza oficial, nos han inculcado desde que tenemos memoria, según los cuales se nos ha dicho y machacado que España descubrió el continente americano. Sin embargo, no por miedo a desafiar la tradición, desechemos, de entrada, tal enunciado, sino que veámosla como una invitación a abrir nuestra mente y los valores arraigados ligados a esa concepción tradicional a los nuevos hallazgos historiográficos y darnos oportunidad de remozar, si así conviene, nuestra visión de lo que se daba por sentado y para siempre.

Gavin Menzies, en su libro “1421. El año en que China descubrió el Mundo” (Edit. Random House Mandadori, 2002), sostiene, prolijamente documentado, que los chinos arribaron a las costas americanas 70 años antes que Colón; se adelantaron 350 años a la llegada de James Cook a Australia; aventajaron en 76 años a Bartolomeu Dias en el doblamiento del cabo de Buena Esperanza (África) y circunnavegaron el globo 100 años antes que Fernando de Magallanes. Para hacer estas aseveraciones el autor investigó durante catorce años, durante el cual visitó 120 países y más de 900 museos y bibliotecas, además de los puertos más importantes de la Edad Media. Con semejantes credenciales, amén de sus profusos conocimientos en náutica, cartografía y navegación astronómica, obtenidos mientras fue Oficial de la Royal Navy del Reino Unido, es obvio que no estamos frente a un neófito.

La llegada posterior, y no como primerizos, a América de los europeos fue gracias al camino despejado por los almirantes Zhou Man y Zhou Wen, quienes dejaron su impronta en los mapas marítimos que elaboraron a pedido del emperador chino Zhu Di, a partir de marzo de 1421, cuando zarpó la Gran Flota China formada por 107 juncos, al mando también de los almirantes Zhen He, Hong Bao y Yang Qing, por cuyas hazañas se les atribuye a éstos haber sido los descubridores de Australia, Nueva Zelanda, el Ártico y el Antártico.

Las evidencias recogidas por Menzies para demostrar la bondad de sus sólidos argumentos, en relación con la llegada de los chinos a América y otras zonas del mundo, previo a la presencia europea, son: 1. Los pobladores chinos y asiáticos encontrados por los primeros exploradores europeos (Cuba, California, Brasil, Perú); 2. Los relatos de nativos americanos acerca de la estadía china (Norteamérica, México, Sudamérica); 3. Obras de arte (México), 4. Arte rupestre en esculturas y pinturas (Estados Unidos, Chichén Itzá); 5. Plantas transportadas de un continente a otro (de China a Norteamérica: arroz, semillas de adormidera, keteleria, rosas; a Sudamérica: arroz. De India a América del Norte y Central: algodón. Del Pacífico Sur a América Central: cocotero. De Sudamérica a China: maíz; al Sudeste Asiático: maíz; a Nueva Zelanda: boniato; a Islas del Pacífico: ñame, boniato; a Filipinas: papas, maíz. De Norteamérica a China: maíz, amaranto. De México a Filipinas: tabaco, boniato, maíz, y posiblemente piña, arrurruz, cacahuete, frijol, carambola, mandioca, níspero, papaya, tomate, calabaza, jícama y zapupe).

Igualmente, aporta otras pruebas de la aventura china en América: 6. Animales originarios de un continente hallados en otro (Pollos asiáticos en Sudamérica, caballos y perros chinos en Norteamérica y Sudamérica); 7. Minería (Norteamérica: carbón, cobre y oro); 8. Metalurgia, lacado y tintes (México); 9. Restos de naufragios de barcos chinos (Estados Unidos, México, Ecuador y Caribe); 10. Porcelana (México); 10. Ofrendas votivas (México), 11. Estelas grabadas que registran viajes (Norteamérica y Sudamérica), 12. Evidencias lingüísticas e idiomáticas (Perú, Estados Unidos y México); 13. Costumbres y juegos (México y Estados Unidos); y 14. Otros objetos (Chile, México, Perú y frontera entre Guatemala y El Salvador).

Acaso, como dice el investigador Menzies, Nueva York debería llamarse “Nueva Pekín”, y la religión católica que cubre la mayor parte de América debería que trocarse por la del budismo, en reconocimiento a quienes, primero, pusieron su pie en este continente. Siguiendo la misma lógica sugerida por el autor, Cristóbal Colón y España tendrían que ceder los lugares que la historia ortodoxa les ha reservado hasta ahora, aquí en Costa Rica y otras partes, a los almirantes Zhou Man y Zhou Wen y a China por ser los verdaderos descubridores, y el año de 1421, y no el de 1492, como la fecha real en la que “visitantes” allende a lo que hoy es América vieron y palparon esta tierra.

*Politólogo

periódico La Prensa Libre 31 mayo 2008

30/07/2008 GMT 1

Derrota y marginación de Vanguardia Popular

marfuerte @ 02:27

1948 Tras la guerra civil, durante años, los comunistas fueron excluidos de la legalidad

Gerardo Contreras Álvarez | gcontre25@gmail.com
En mayo de 1948, la Penitenciaría de San José podía confundirse con un local del Partido Vanguardia Popular (VP): apenas terminada la guerra civil, muchos de sus dirigentes y militantes fueron apresados por los triunfadores de esa contienda.

Ya antes de la guerra, el ambiente era muy tenso. Seguidores y opositores del gobierno de Teodoro Picado habían apelado a la violencia. Vanguardia denunció entonces el asesinato de militantes como Rubén Cabezas (en Turrialba) y Herminio Alfaro (en Barva). Una bomba había destrozado el auto de Manuel Mora Valverde (jefe de VP) y otra fue colocada en su casa.

Antes del conflicto, los partidos Republicano Nacional y Vanguardia Popular (VP, comunistas) formaban la mayoría del Congreso, y, el 8 de marzo, habían anulado las elecciones de febrero. Por esto, el país entró en una profunda crisis política, que llevó, el 12 de marzo, a una guerra civil para la que se habían preparado los seguidores de José Figueres Ferrer.

La contienda duró cuatro semanas y finalizó gracias a la mediación de legaciones diplomáticas, y también debido a un acuerdo verbal de José Figueres con Manuel Mora, el 18 de abril, conocido como el “Pacto de Ochomogo”.

Entonces, ante Mora, Carlos Luis Fallas y Benjamín Núñez, Figueres se comprometió a mantener las reformas sociales logradas durante las administraciones de Rafael Ángel Calderón Guardia y Teodoro Picado. Asimismo, Figueres prometió respetar la existencia de VP y de la Confederación de Trabajadores de Costa Rica.

Sin embargo, luego de la renuncia de Picado y tras la rendición de las fuerzas oficialistas, el nuevo gobierno, de Figueres (la Junta Fundadora de la Segunda República), comenzó a reprimir a sus antiguos adversarios, especialmente a los de Vanguardia Popular.

Cárcel y exilio. La acción contra VP empezó de manera inmediata, una vez que las fuerzas del Ejército de Liberación Nacional entraron en la ciudad de San José. Algunos hechos confirman este aserto.

La guerra había concluido el 19 de abril de 1948, y, el 1° de mayo, más de mil comunistas y algunos calderonistas ya estaban presos en la Penitenciaria Central.

El 17 de julio de 1948, la Junta emitió el decreto-ley 105, que puso fuera de ley a VP y a la Confederación de Trabajadores.

El 19 de abril de 1983, en entrevista que Figueres concedió al autor de este artículo, manifestó: “El Partido Vanguardia Popular, el partido de los comunistas de aquel tiempo, se proscribió complaciendo a una fuerte corriente de la opinión pública”.

Luego añadió: “La opinión pública estaba enfurecida contra el Partido Comunista, que fue el que se puso fuera de ley”. “En cambio, poner fuera de ley al Partido Republicano Nacional hubiera sonado a venganza pues este era un partido democrático”, agregó.

Varios dirigentes y militantes debieron acogerse al exilio, entre ellos Manuel Mora, Carmen Lyra, Fernando Chaves Molina, Fernando Cerdas, Alicia Albertazzi y Eduardo Mora.

Asimismo, gracias a la intervención del arzobispo Víctor Manuel Sanabria y Martínez, algunos dirigentes de VP se salvaron de ser asesinados en la Penitenciaría.

A la vez, no se permitió a los comunistas inscribirse, esta vez como Partido Nacional Democrático, para las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente, celebradas en diciembre de 1948.

Se crearon los Tribunales de Sanciones Especiales contra personajes del anterior gobierno y sus aliados. Estos tribunales se extralimitaron y suscitaron críticas. Por ejemplo, un juez, Celso Gamboa Rodríguez, renunció a su cargo e intervino en las elecciones constituyentes con el Partido Constitucionalista, que obtuvo seis diputados a la Asamblea Constituyente.

En ese ambiente de rechazo y marginación, se produjeron atentados, como el asesinato cometido en diciembre de 1948 en el Codo del Diablo (Siquirres, Limón) contra los dirigentes vanguardistas Federico Picado, Tobías Vaglio, Lucio Ibarra y Octavio Sáenz.

Presiones. ¿Por qué incumplió Figueres su promesa de respetar a VP y a la Confederación de Trabajadores? Nunca hubo una explicación detallada y formal de Figueres sobre su cambio de actitud; sin embargo, pueden formularse algunas hipótesis.

La primera es que Figueres expresó promesas como una forma de acelerar su triunfo en la guerra y sin intención de cumplirlas. De ser así, habría influido una cuestión ideológica: la idea de que VP no era un partido democrático.

Otra hipótesis es que Figueres quiso cumplirlas, pero sin convicción, y que, ante presiones, se consideró autorizado a faltar a su palabra. En tal caso, esas presiones pudieron ser de dos orígenes: interno y externo.

Internamente, estaba fresca la acritud de la lucha política previa a la guerra. Los comunistas habían protagonizado choques violentos con los opositores, y estos guardaron una especial inquina contra los militantes de VP. Luego de la guerra, las represalias fueron fáciles.

Dentro del Ejército de Liberación Nacional había personas profundamente anticomunistas. Algunas, de origen alemán, no perdonaban a VP que hubiesen sido deportadas a campos de concentración en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Externamente, había comenzado la Guerra Fría entre los Estados Unidos y sus aliados, y la Unión Soviética. Los sucesivos gobiernos de Washington procuraron entonces eliminar la influencia de los partidos comunistas en todo el mundo.

Así, hacia el fin de la guerra civil, el embajador de los EE. UU., Nathaniel Davies, dialogó con el presidente Picado y le pidió que renunciara pues (opinó) el triunfo de José Figueres era inevitable. Luego, en su carta de renuncia, Picado expresó: “Fuerzas incontrastables me han hecho saber que tengo la guerra civil perdida”.

En un sentido similar escribió el historiador Ricardo Fernández Guardia: “Se disponía el Gobierno a resistir en sus cuarteles de San José, cuando fue informado que, en la zona del Canal de Panamá, se aprestaba una fuerza del ejército americano a ser transportada al aeropuerto La Sabana para poner fin a las hostilidades ya que se tildaba de comunistas al numeroso grupo de combatientes militantes del Vanguardia Popular” ( Cartilla histórica de Costa Rica . San José, Editorial Lehmann, 1976. Pág. 163).

La derrota militar de los comunistas ofreció una oportunidad ideal para que –de ser posible– fuesen además ilegalizados.

Rechazos. Durante años, las condiciones legales fueron adversas a los comunistas. Así, para las elecciones nacionales de 1953, no se permitió su inscripción, pedida bajo el nombre de Partido Progresista Independiente.

De igual forma sucedió con el proyecto comunista de 1957, el Partido Socialista, encabezado por el escritor Fabián Dobles.

También fue proscrito el Partido Acción Popular Socialista en 1965. Similar fue el caso, en 1969, del Bloque de Obreros, Campesinos e Intelectuales.

A todos esos proyectos se les aplicó el decreto-ley 105, de 1948. Asimismo, se les impuso una parte del artículo 98 de la Constitución, que atañe a los partidos: “Su creación y el ejercicio de su actividad serán libres dentro del respeto a la Constitución y la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”.

Solamente a mediados de los años 70 se normalizó la situación legal del Vanguardia Popular (y de otros grupos de izquierda), pero nunca logró recuperar la influencia política que había conseguido antes de la guerra civil de 1948.

EL AUTOR ES HISTORIADOR, PROFESOR DE LA UCR EN LA ESCUELA DE ESTUDIOS GENERALES Y EN LA SEDE DEL ATLÁNTICO.

Suplemento Áncora. periódico LA Nación 25 mayo 2008.

29/07/2008 GMT 1

Columna DIGAMOSLO

marfuerte @ 01:48

Walter Hernández Valle
guelo59@hotmail.com
* En este mes de junio se cumplen 90 años del acontecimiento universitario americano más trascendente y significativo de la historia: la Reforma Universitaria de Córdoba, acaecida en 1918, cuyos propósitos y objetivos se extendieron, rápidamente, por el resto del Continente.

* Ese movimiento logró sacudir las cadenas del oscurantismo que entonces reinaba en los claustros universitarios argentinos y latinoamericanos. Abrió las ventanas a los avances de la ciencia y al progreso social que empezaron a alumbrar a la sociedad occidental al término de la Primera Guerra Mundial.

* Para tener una idea más clara de las razones que llevaron a aquellos valientes y visionarios estudiantes cordobeses a levantarse en contra del retrógrado estado de cosas que entonces imperaba, es conveniente repasar algunos párrafos del Manifiesto de Córdoba, que ellos lanzaron el 21 de junio de 1918.

* "Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan." "Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y, lo que es peor aún, el lugar donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara".

* Otros párrafos expresan: "Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico". "Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y por consiguiente, infecunda".

* Estos fueron parte de los principios con que los estudiantes cordobeses lograron objetivos tan trascendentales como la autonomía de las universidades respecto de los gobiernos, la gratuidad de la enseñanza, la libertad de cátedra, el gobierno tripartito de las casas de estudio, la mayor vinculación entre docencia e investigación, entre otras conquistas.

* Una nueva era en el desarrollo universitario latinoamericano se inició desde entonces. Las universidades se convirtieron en faros culturales, estimuladores del progreso científico, educativo y cultural, formando los recursos humanos que dieron paso a la industrialización y modernización de nuestros países.

* Aquel renacimiento universitario, con el tiempo, se ha ido agotando. Se ha perdido la iniciativa y se ha caído en la molicie de la burocracia. Dichosamente, se están empezando a escuchar voces de alerta, incitando a la juventud actual a volver por sus fueros renovadores.

* Tal vez, la evocación de aquella gesta de 1918 lleve a muchos jóvenes y no jóvenes, a reflexionar sobre la gran trascendencia que tienen en la sociedad las universidades, formadoras de profesionales comprometidos con el avance de sus pueblos y con la búsqueda de una mejor calidad de vida.
periódico La Prensa Libre 24 junio 2008

26/07/2008 GMT 1

“De la Patria por Nuestra Voluntad”

marfuerte @ 02:36

María Martha Durán R

25 de Julio de 1824, Municipalidad de Nicoya, República de Nicaragua.

ACTA DE ANEXION DE NICOYA A COSTA RICA

"En el Pueblo de Nicoya y Julio veinte y sinco de mil ochocientos veinte y cuatro años. Estando esta Corporación Juntos y congregados con el Gefe Político y todos los Ciudadanos de su mando y con anuencia de los señores Ciudadanos Sargento y Cabos y demás soldados militares y Principales y demás comun del Pueblo: Se les leyó literalmente la convocatoria que se le remitió a esta Municipalidad por el Govierno de Costarrica en la que fraternalmente a (testado: nos) invicta a estos Pueblos para que espontaneamente deliberen a la Unión y agregación en esta virtud estando esta corporación de común acuerdo; con los avitantes hemos deliberado libremente a la Unión indicada consultando las ventajas que nos proporcionan en el comercio por el Puerto de Punta de Arena, (testado: con) la pronta administración de Justicia y fomento de los ramos; la seguridad quietud y regimen politico que quedan aviertos bajo, la demarcación de aquel estado como lo yndica la Naturaleza y lo reclama la conveniencia Pública, la (testado:ynted) ydentidad de intereses y demás relaciones que ligan este Partido: bajo esta consideración y de las mejoras que redundan a estos Pueblos. Por las bentajas con que se ha confederado el estado de Costarrica a los demas del Centro de América segun se manifiesta del Decreto que se nos ha acompañado en esta copia autorizada, y la participacion ynmediata y resiproca de los beneficios y adelantamientos que se palpan en el estado de Costarrica: esta corporación de unanime con centimiento y en consorcio de sus conciudadanos contemplando en todo lo relacionado tuvo vien the ynvitar con la misma convocatoria a la Municipalidad de la poblazon de Santa Cruz de este mismo Partido, quienes siendo de este mismo parecer, y haviendo al efecto convocado a la mayor parte de su vecindario contestaron el oficio que se acompaña a esta carta.
Por todo, y reparando los actuales yndigencias que se hayan los Pueblos de este partido Cntemplandolos desde esta fecha, (a ecepción de Guanacaste) como parte yntegrante del estado de Costarrica se ha tenido en consideración que para remediar por un pronto la escases del numerario para las ocurrencias necesarias y mientras se establecen fondos de que deverá determinarse por los tribunales correspondientes; se pongan en este Pueblo y el de Santa Cruz las tercenas de tabaco, previas las formalidades acostumbradas, y con sus productos, reservados para el aucilio en qualquier evento, o perturbación en el orden; deberan ser protegidos los mismos Pueblos de este Partido Para la creación de las escuelas, coo tan ynteresantes a la Educación e Illustra de la Jubentud, Pues para todo, los tribunales del estado delinearan, estableceran y daran las medidas conducentes para (testado: Dirección:) creación de los fondos con que debemos ser protegidos.
En este estado los Gefes Militares referidos ysieron precente a esta Municipalidad que para no ser perturbado en la libre agregación al estado de Costarrica a que se ha constituido este Partido, se hayan absolutamente en una deplorable situación sin fondos y sin armas para sostenerse, (etrerrenglonado : sin) (testado: en) ser perjudicados puesa cabalmente no aparecen mas que veinte y seis fuciles ynutiles por lo que en este caso será muy necesario que el estado determine y disponga de las fuerzas de aucilio que deberan resguardarnos como partes yntegrantes del mismo, atendiendo a las conjuraciones y dicenciones de la provincia de Nicaragua de donde podremos acaso, ser sorprehendidos. A consequencia de estar por esta acta que hemos selebrado solemnemente y en presencia de todo el Pueblo con sus Militares legitimamente agregados al Govierno de Costarrica se concluye esta operación, firmando todos los miembros de la corporación con los demás ciudadanos Paysanos y militares que sepan y por los que no a su ruego sacandose una certificacón autentica para remitirla al estado de Costarrica por conducto del Presidente Secretario todo lo que certificamos, fecha ut. supra.
Manuel Briceño.- Torivio Viales, regidor.- Ublado Martinez, Regidor.- Manuel Garcia, Regidor.

Versión internet: Eduardo Manfut P
Recopilación Antonio Esgueva
Universidad Centroaméricana
Facultad de Ciencias Jurídicas
Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica.
179 Aniversario
de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica

Contexto:

El nombre de Nicoya parece provenir de la dualidad del apelativo del Cacique Nicoa y Necoclau, (ambos términos nahuas). Este último puede devenir en "península" pues, "necoc" significa "a ambos lados" y "lau" es "mar".

En 1812 la Constitución española dividió el territorio del Reino de Guatemala en partidos políticos. Uno de ellos era el Partido de Nicoya, parte de la actual provincia de Guanacaste, el cual dependía en lo civil y en lo administrativo de Nicaragua. Cuando se declaró la independencia de Centroamérica en el año 1821, surgen problemas entre las provincias. Nicaragua era un estado con muchos problemas internos, había alguna hostilidad hacia los nicoyanos, y estos se sentían más identificados con nuestro país debido especialmente a su cercanía con los pueblos costarricenses de Puntarenas, Esparza, Bagaces y las Cañas.

Ya en el año 1820 el Partido de Nicoya se había unido a nuestro país, para que completáramos la población necesaria y así poder tener un representante en las Cortes de Cádiz, en España. De esta forma, nuestro país pudo enviar cartaginés don José María Zamora.

Un mes después de conocerse nuestra Independencia, se organizó la vida jurídica de Costa Rica mediante el Pacto de la Concordia; se aprobó además, la primera Constitución y se nombra a nuestro primer Jefe de Estado, don Juan Mora Fernández.

Este clima de estabilidad y seguridad política, la pronta administración de Justicia, las relaciones comerciales con Nicoya y la riqueza de los suelos y clima caracterizaban en este momento a Costa Rica.

La Anexión

En este contexto, el Gobierno costarricense invita a los habitantes de Nicoya a unirse a nuestro país, siendo acordado en cabildo abierto avalar esta invitación y la propuesta de don Cupertino (Manuel) Briceño, alcalde de Nicoya en este sentido. Dado que en ese momento Costa Rica no era todavía una república, los diputados costarricenses presentaron la petición ante el Congreso General de Guatemala con todos los documentos y actas firmadas. Los nicoyanos y nicoyanas aclararon que por su situación territorial y los factores señalados, sus pueblos tendrían mayores ventajas perteneciendo a Costa Rica.

El 25 de julio de 1824 queda confirmado definitivamente el acuerdo; los integrantes de la villa de Nicoya declararon solemnemente que se consideraban desde ese momento integrados al estado de Costa Rica. Los pueblos que se anexaron a Costa Rica fueron el Partido de Nicoya, el Palenque Diriá que ya para ese entonces se denominaba Santa Cruz, Siete Cueros donde hoy se asienta Filadelfia en el Cantón de Carrillo y finalmente, el poblado de Guanacaste que a raíz de los sucesos bélicos de 1856 los pobladores consideraron que habían sido liberados y optaron por el nombre de Liberia. (Vale destacar que los pueblos anexados se situaban al oeste del Río Tempisque por lo que, las poblaciones de Bagaces, Cañas, Las Juntas y Tilarán ya formaban parte de Costa Rica.)
Quauhnacaztlan, lugar del “árbol oreja” (el Arbol de Guanacaste tiene un fruto en forma de vaina que semeja una oreja humana) que derivó en Cuanacaztle, es el nombre nahua de donde proviene el nombre Guanacaste, nombre que sirvió para identificar a toda la región.

Desde el 25 de julio de 1825 quedó escrito en el escudo de esa provincia el lema "De la Patria por Nuestra Voluntad".

La Anexión del Partido de Nicoya también quedó registrada en el Tratado Cañas-Jerez (1858). Este estableció que el territorio del Partido, era parte de Costa Rica. Más tarde, nuestro país designó como emblema nacional al árbol de Guanacaste, representativo de la zona.

La riqueza de la unión

La importancia trascendental para la vida de la República de esta unión es clara desde la perspectiva sociopolítica y económica.

La unión de los nicoyanos con los serranos y los hidalgos nos enriqueció de muchas formas:

- Con el aumento del territorio nacional
- Con la belleza escénica de sus playas, llanuras y volcanes
- Con la producción de arroz, sorgo, y algodón entre otros son característicos de la región
- Es una excelente zona ganadera
- Aumentó la población y por ende la mano de obra que contribuye notablemente en la economía
- la cultura nacional se enriqueció con su aportes en las comidas y bebidas como el arroz de maíz, el bizcocho y el famoso vino de coyol. La música costarricense también se vio favorecida con el aporte al folclor de músicos, ritmos e instrumentos como la marimba. Costumbres como la monta de toros y sus “güipipía” y el “upe”, se trasladaron a todo el territorio nacional.

Por esto desde 1956 se declaró Fiesta Nacional el 25 de julio (en 1923 para la conmemoración del Centenario de la Anexión que el Congreso Constitucional de la República de Costa Rica decreta la celebración formal del día 25 de julio de 1924 como un reconocimiento a la lealtad de los nicoyanos).

El Guanacaste de hoy

La riqueza que Guanacaste sigue aportando a la economía nacional, al ambiente, a la cultura, costumbres y tradiciones es mucha.

A pesar de que es una de las provincias con más altos índices de pobreza del país y con uno de los más bajos indicadores de desarrollo humano, el potencial de humano y económico en muy grande.

Ante esto es tarea nuestra al conmemorar esta efeméride el recordar la necesidad de promover la reconversión productiva y la generación de empleo como pilares del desarrollo de la Provincia, aunado al fortalecimiento de los valores del ser costarricense a los que tanto ha dado esta Provincia.
Bibliografía:

- Acta de Anexion de Nicoya a Costa Rica. Disponible en: www.manfut.org/cronologia/nicoya1.html
- Cabrera, Victor. Guanacaste. Libro Conmemorativo. 1924.
- Discurso del Presidente de la República durante la celebración del 178 Aniversario de la Anexión de Nicoya a Costa Rica. Parque de Nicoya. 2002. En www.casapres.go.cr
- Fernandez Guardia, Ricardo. Cartilla Histórica
- La Gaceta. Reforma de los articulos 1º y 2º de la ley nº 2034. 1999.
- La Anexión del Partido de Nicoya. Disponible en www.lectorias.com
- Rodríguez, Margarita. Con el Paso del Tiempo se hace Historia #6 .
- Rodríguez, Margarita. Comunicación personal.
-

tomado de valores.Racsa. co.cr

El APOTEÓSICO RECIBIMIENTO AL DR. CALDERÓN GUARDIA EN 1958

marfuerte @ 02:27

Gonzalo Fajardo Salas
Vinieron los costarricenses desde los más recónditos lugares de la Patria. Desde la Zona Sur… y del Atlántico. Desde las llanuras de Sarapiquí y de San Carlos. Desde Guanacaste; o desde mi querida tierra … Puntarenas. Se movilizaron en sus propios medios de transporte. Unos, en bote, en panga o en lancha primero; y luego en tren desde los puertos. Otros, en cazadora, o en bus, como ahora decimos; o a pie; o en bicicleta, desde las barriadas y lugares vecinos a la capital.

Todos queríamos estar ahí. Fue un desplazamiento humano espontáneo. Sin precedentes en la historia nacional, que nunca más volvimos a ver. Lleno de fervor cívico, de agradecimiento y de profundo afecto. No acudieron por el llamado bullanguero de las cuñas divulgadas por la radio o por altavoces en las ciudades, barriadas y caseríos de nuestros pueblos. Tampoco estuvieron ahí: en el Paseo Colón; o en las avenidas y calles cercanas, porque se repartiera dinero o comida a quienes asistían; o para que se movilizaran en transporte pagado.

Fue una bella demostración sentida por miles de personas congregadas en calles, aceras y avenidas, como una poesía de amor y afecto sincero, que quería con su presencia –al menos verlo de lejos- para testimoniarle con un saludo, con su alegría y con un ¡VIVA CALDERÓN GUARDIA!, repetido una y otra vez, todo cuanto había hecho él por todos los costarricenses, especialmente por los trabajadores y campesinos; por los ancianos, enfermos y desvalidos; por los niños y los jóvenes, a riesgo grave de su vida y del bienestar propio y el de su familia.

No había diferencias sociales, ni distinciones en cuanto a la edad de quienes deseábamos estar ahí. Hombres, mujeres; niños y ancianos. Era una marea humana entusiasta y apacible. Paciente. Sin producir incidentes; ni tumultos. En espera de verlo aparecer, después de una década de ausencia. No recordamos turbas, ni malvivientes que hubieran aprovechado ese mar humano para hacer daño.

Esa multitud silenciosa, se movió al influjo de un único sentimiento y propósito. Teníamos que verlo. Nada importaba para muchos dormir a la intemperie. Movilizarse luego, después del magno evento, a como diera lugar. Eso no importaba. Lo que contaba era demostrarle al Dr. Calderón, Reformador Social de Costa Rica, su gratitud por todo lo que hizo por las grandes mayorías de nuestro país.

Ese reencuentro de un pueblo con su líder, con su conductor, fue una sinfonía. Luego de un doloroso exilio en México. Esa mirada profunda, cariñosa y llena de magnetismo del Dr. Calderón Guardia ¿cómo olvidarla? Fue correspondida con miles de aplausos y vivas entusiastas. ¿Y cómo no recordar sus brazos extendidos hacia el cielo y esas manos agitadas para saludar a quienes concurrimos al evento; o su inconfundible voz emocionada y entrecortada ante su pueblo?, no podemos olvidarnos de todo ello, y de mucho más, quienes vimos al Dr. Calderón, aunque fuera de lejos ante el imponente evento popular que presenciamos y vivimos.

Serenamente a la distancia, ahora medito y comprendo, que a mi edad no tuve las vivencias que miles tuvieron para estar ahí. Porque se entremezclaron sentimientos y recuerdos de cada quien. Pero estoy seguro que centenas de quienes asistieron al evento, también querían ver y expresar su agradecimiento al médico generoso, desprendido y solícito en curar y atender al enfermo. A la persona, al ser humano, lleno de profundo cariño, amor y desprendimiento para miles de familias humildes de nuestro país; a su Dr. Calderón Guardia.

Al día siguiente de ese hermoso día, ya en Puntarenas, donde cursaba el cuarto año en el Liceo José Martí, no lo olvido: un 9 de junio de 1958. Ávido por leer las noticias en La Nación, porque me imaginé que el despliegue de ese medio sería extraordinario. Especialmente porque las multitudes que se dieron cita, posiblemente a la manifestación pública más grande no organizada en nuestro país, de toda su historia, obligaban a un medio como ese periódico, a informar de manera veraz sobre un hecho sin precedentes.

Extrañamente el 9 de junio, no salió información alguna del evento. Me dije, ¿cómo se le olvidó al jefe de las noticias nacionales de La Nación, no consignar la noticia?
No fue sino hasta el 10 de junio de 1958, cuando la noticia del recibimiento del Dr. Calderón Guardia fue consignada en La Nación. Pero al leer la breve referencia que ese medio hizo me sentí triste y mortificado. El espacio publicado era minúsculo, del tamaño de un aviso económico. Y mezquino porque refería la información a que un grupo de amigos recibimos al Dr. Calderón Guardia y luego lo acompañamos a su casa. Allá escondido en el tiraje de ese día, se insertó la noticia. Escondiéndose la verdad de lo ocurrido por el número de asistentes y, por supuesto, porque no se publicó una sola foto de la manifestación. ¡Cuánto fanatismo y cuánto encono!
Cincuenta años después La Nación vuelve a incurrir –con menosprecio de la verdad periodística que dice defender– en el mismo doble error. En primer lugar, al publicar el 10 de junio del 2008, que el pasado domingo se cumplían 50 años que el Dr. Calderón Guardia, luego de un decenio de ausencia, fue recibido por un grupo de amigos y acompañado a su casa. ¿Cuál grupo de amigos? Si quienes asistimos éramos miles de personas, muchísimas de las cuales, nunca habíamos visto personalmente al Dr. Calderón, como en mi caso. Y, en segundo término, se repitió su carencia de objetividad en ese medio, al no publicarse tampoco, una foto de la manifestación y mantener la versión histórica –que debió rectificarse– de la movilización popular más grande de costarricenses que fuimos a recibir al Aeropuerto de La Sabana al Dr. Calderón y a su estimable familia.

Agradezco al DIARIO EXTRA la publicación de este artículo, junto con la fotografía del apoteósico recibimiento al Dr. Calderón Guardia en 1958, como una muestra elemental y simbólica de gratitud y cariño eterno por su extraordinaria obra social y económica a favor de las grandes mayorías, constituida por los amigos y no amigos del Dr. Calderón Guardia.
Diario Extra 23 junio 2008.

23/07/2008 GMT 1

La ciudad del lodo .

marfuerte @ 02:26

Tomás F. Arias Castro | toarca@costarricense.cr

Circunstancias de la fundación, en el siglo XVI, de la otrora capital de nuestro territorio

Historiador

Al estarse celebrando, en el presente mes de junio, el 445 aniversario de la fundación de la ciudad de Cartago, es importante reflexionar acerca de las circunstancias y vicisitudes que se conjugaron para erigir, en el siglo XVI, la otrora capital de nuestro territorio.

Con la idea de finiquitar la conquista de“Nueva Cartago y Costa Rica” (primer nombre oficial de nuestro suelo, desde 1540, por real cedula del monarca Carlos V), fue nombrado, en 1562, don Juan Vázquez de Coronado y de Anaya, con el título de alcalde mayor, el cual, una vez llegado a nuestra tierra, recibió informes acerca de la existencia de un valle, famoso por su buen clima y ubicación geográfica.

Fundación. Ante ello, a mediados de junio de 1563, Vázquez de Coronado, se trasladó al sitio en cuestión, llamado “Valle de Guarco” (Cacique Mayor, del sector Huétar de Oriente) comprobando las bondades que se le habían referenciado. Decidió entonces fundar un asentamiento en dicha localidad, tal y como lo indicó en carta enviada al rey Felipe II, cuando le expuso: “...tracé una ciudad en el valle, en un asiento junto a dos ríos... nombré a la ciudad Cartago, por llamarse esta provincia de este nombre...”.

Dicha fundación se hizo junto a la confluencia de los ríos Coris y Purires(actual Tejar del Guarco), ordenando Vázquez de Coronado que los habitantes y autoridades de Castillo de Garcimuñoz(primera ciudad española del Valle Central) se trasladarán a la recién fundada ciudad, lo que efectuaron en marzo de 1564, bajo la guía del teniente Juan Illanes de Castro.

Lo anterior determinó que algunos sectores de la historiografía nacional consideren que en realidad no existió la fundación de una nueva ciudad, a tenor de las ordenanzas coloniales de la época, sino que lo que aconteció fue el traslado de C. de Garcimuñoz a un nuevo sitio, modificándose únicamente su nombre, por el de Cartago.

Un año mas tarde, y ante las gestiones de Vázquez de Coronado y del capitán Diego Caro de Mesa, Cartago fue condecorada con un escudo de armas, el 17 de agosto de 1565.

Traslados. En 1572, el nuevo gobernador, Perafán de Rivera, decidió trasladar el asiento de Cartago, ya que las constantes inundaciones de los ríos circunvecinos y el lecho arcilloso del subsuelo hacían imposibles los cultivos, obras públicas y demás actividades urbanas, llegándosele por ello a conocer con el nombre popular de la “Ciudad del Lodo”. Se trasladó hacia el valle de Mata Redonda (al oeste de San José), propiamente en el llano de La Sabana.

En 1575, Cartago fue trasladada nuevamente por decisión del gobernador interino, Alonso Anguciana de Gamboa, quien dispuso volver a ubicarla en el valle de Guarco, escogiendo un terreno plano, situado al noreste del emplazamiento original de 1563. Propiamente en los cuadrantes que hoy ocupan, el Parque Central y las “Ruinas de Santiago Apóstol” (primera parroquia de Cartago, erigida en 1575, en honor al santo patrono español).

En los siglos subsiguientes Cartago sería escenario de la aparición milagrosa en 1635, de“La Negrita” de los Ángeles, en un paraje conocido como“La Gotera”. Asimismo y ante la destaca acción del presbítero Florencio J. del Castillo V., las Cortes de Cádiz le otorgarían en 1813, el título de“muy noble y leal ciudad”, para, finalmente, en 1823, ser escenario en el llamado Alto de Ochomogo, de la tristemente famosa“Batalla de las Lagunas”, entre el bandoimperialista(Cartago- Heredia), liderado por don Joaquín de Oreamuno, y el grupo republicano(San José-Alajuela), dirigido por don Gregorio José Ramírez.

Estos últimos obtuvieron la victoria, razón por la cual Cartago perdió su condición de capital de la República, título que precisamente empezó a ostentar la ciudad de San José, en virtud del Segundo Estatuto Político, emitido en el mes de mayo de 1823.
periódico La Nación 20 junio 2008.

15/07/2008 GMT 1

El libro de la ignominia

marfuerte @ 02:00

Antisemitismo En 1941, una comisión parlamentaria recomendó expulsar muchos judíos ‘polacos’

Harry Wohlstein Rubinstein | hwohlstein.cr@wohlstein.com
Resguardado por gruesas tapas, un pesado y voluminoso libro (de 743 folios) oculta uno de los episodios más nefastos de persecución racial que se hayan presentado en Costa Rica. Sobre la cubierta se lee: Comisión Investigadora del Congreso. Índice general alfabético de ciudadanos polacos. Resumen general . De este libro (impreso en 1941), consultamos uno de los pocos ejemplares que existen, y lo mencionamos para que la memoria histórica de Costa Rica sea más completa.

Segregación. Apenas iniciada su gestión (1936-1940), el presidente León Cortés anunció que ordenaría investigar al gobierno anterior, de Ricardo Jiménez (1932-1936).

Aunque no sea usual, esa decisión puede considerarse previsible en un gobierno que comienza; pero lo que llama la atención es la insistencia en investigar un aspecto de la gestión de Jiménez: su política migratoria, en particular la que permitió el ingreso de muchos polacos.

Tal afán de Cortés contrastó con el amplio criterio de tolerancia que privó en el mandato de don Ricardo con respecto a los inmigrantes.

A principios de los años 30, innumerables europeos, especialmente los de fe y cultura judías, procuraron sobrevivir a la barbarie genocida que se avecinaba en Europa; por ello buscaron desesperadamente dónde asilarse. Costa Rica fue uno de sus muchos destinos y, ciertamente, la gran mayoría de esos inmigrantes judíos provinieron de Polonia.

Cortés había proclamado su neutralidad ante el conflicto político e ideológico que vivía Europa, pero los hechos lo revelaron partidario del régimen nazi. Al aplicar una política contra los polacos, Cortés promovió una deliberada confusión: mencionaba a los nativos de Polonia, pero se refería a los judíos en general.

El gobierno de Cortés tomó medidas para restringir el ingreso de polacos, actitud que culminó con el cierre total de su inmigración. A título de ejemplo, transcribamos parte de la circular n° 667-F de la Secretaría de Relaciones Exteriores, del 7 de noviembre de 1939, dirigida a los representantes consulares:

“Ruego a usted abstenerse de visar pasaportes que a esa oficina consular presenten individuos pertenecientes a la raza judía […]. Esta prohibición es general, y por ningún motivo se concederán excepciones en el procedimiento”.

Esas medidas discriminatorias contaron con el respaldo de cierta prensa, como el Diario de Costa Rica y La Trib una, y de un personaje tenebroso, Max Efinger, influyente en el aparato migratorio del gobierno. Efinger, de origen alemán, apareció misteriosamente en el país y desapareció del mismo modo.

‘Shock’. El grueso de la migración judía a Costa Rica se produjo en la primera mitad de la década de 1930. Los judíos llegaron habiendo experimentado con crudeza el drama de la persecución, el desarraigo familiar, el despojo de sus bienes y la consigna de su aniquilación. Era gente sencilla; muchos eran sastres, zapateros, panaderos, etc. Personas pacíficas, respetuosas de su fe y de la ajena, buscaron aquí la paz que diera sosiego a sus almas.

A pesar del “shock” cultural, nada fácil de asimilar, su inserción fue favorecida durante los primeros años 30 por la receptividad, lo que permitió a los judíos desenvolverse en paz. Sin embargo, esa situación empezó a deteriorarse desde el inicio del gobierno de Cortés.

Lo que menos imaginaron los judíos fue que se vieran sumidos, de nuevo, en otro tipo de persecución: la que tomó como pretexto sus prácticas “exóticas” para ejercer el comercio.

Las ventas casa por casa, pagadas a plazo mediante ínfimos abonos, resultaron ser una excelente forma en la que mercancías necesarias (ropa, cortes de tela y calzado, en especial) estuvieron al alcance de gente pobre: sobre todo de los campesinos de los alrededores de las ciudades de la Meseta Central.

Sin embargo, esa novedosa práctica comercial provocó la furia de la Cámara de Comercio, que dedicó su influencia a desprestigiar tales ventas a domicilio.

Dicha Cámara se montó así en el carro de la campaña oficial de exacerbar el rechazo a la presunta influencia nociva de los “polacos”. La fantasía popular llegó a creer que ellos eran cerca de 2.000 y hasta 4.000 personas, cuando escasamente llegaban a las 750.

La palabra ‘polaco’ fue difundida con sentido peyorativo y de subestimación, con iguales connotaciones que el sambenito usado en la época del Tribunal del Santo Oficio.

Popularmente se llegó a identificar aquel tipo de ventas domiciliarias como ‘ventas a pagos polacos’. No obstante, con el tiempo, muchos comerciantes ticos aprendieron con éxito ese oficio.

La Comisión. La reacción de la Cámara de Comercio fue acogida en el Congreso de la República y desembocó en el establecimiento de una comisión especial investigadora de polacos. La integraron Bernardo Benavides y Miguel Carballo (diputados), Luis Jiménez y Miguel González (en representación del Poder Ejecutivo), y Francisco Chacón, José Llobet y José Barzuna (por la Cámara de Comercio).

Los llamados ‘ciudadanos polacos’ iban a declarar, y se les elaboraba una ficha centrada en datos de la condición migratoria. La investigación se refería a ‘polacos’, pero empadronaron igualmente a los judíos provenientes de países como Alemania, Austria y Rusia. Un caso de excepción fue el de Alexander Karpinsky, inmigrante polaco no judío.

Con el voto salvado del diputado Benavides, la recomendación mayoritaria de la Comisión fue esta: deportar al grueso de los investigados.

La defensa. A nombre de la Comunidad Judía de Costa Rica, su maestro, León Gruzco (folio 204), dirigió su defensa mediante un documento que en parte dice:

“A pesar de nuestro pequeño número, se nos considera indeseables porque nuestras actividades son vistas como de carácter monopolizador. No se demuestra, sin embargo, con hechos, por qué los israelitas residentes son perjudiciales en el ramo del comercio. La comisión investigadora se pasa abiertamente a un campo antisemita y cita literatura de un saber muy conocido. [Se percibe] el eco del plagio de los Protocolos de los sabios de Sion ”.

Tales Protocolos son un folleto antisemita escrito por agentes zaristas y publicado en Rusia en 1903. Los autores imaginaron que un judío revela los “planes” semitas para controlar el mundo mediante la masonería y el comunismo. Los Protocolos se han usado para desprestigiar a los judíos, especialmente en el régimen nazi.

Más adelante, León Gruzco agrega: “No nos avergonzamos de nuestra calidad de judíos. Sobre nuestras frentes, una historia de 4.000 años de sufrimiento y lucha titánica ha grabado arrugas que exigen respeto. Aplaudo con todo corazón que al menos uno, el Hon. Bernardo Benavides, supo colocarse, en cuanto a este punto, a la altura de los principios éticos del verdadero cristianismo”.

El gobierno de Cortés acabó, y el nuevo presidente, Rafael Ángel Calderón Guardia (1940-1944), desechó la recomendación de la Comisión. No lo hizo necesariamente por simpatía con los judíos de Costa Rica, sino para congraciarse con la política de los Estados Unidos y sus aliados, enfrentados a la Alemania nazi.

Atrás quedaron las intenciones de la Comisión, pero el mundo se sumía ya en el oscurantismo del nazismo y en la ignominia de la más sangrienta guerra que ha sufrido la humanidad.

EL AUTOR ES ABOGADO Y AMBIENTALISTA. FUE MINISTRO DE GOBERNACIÓN Y SEGURIDAD PÚBLICA (1980-1982).

Suplemento Áncora. periódico LA Nación 18 mayo 2008.

26/06/2008 GMT 1

El regreso del caudillo

marfuerte @ 02:13

Enrique Tovar

Calderón Guardia volvió y se cerró un capítulo de revoluciones y contrarrevoluciones

periodista

La gente se apretujaba hasta faltarle el oxígeno. Unos se desmayaban. Otros lloraban a lágrima viva. Al solo paso del caudillo en un vehículo descapotado, la eufórica multitud rugió en aclamaciones. Decían quienes estuvieron en tan memorable acontecimiento, que en el paseo Colón de San José no cabía un alfiler. El caudillo, al que muy justificadamente se le conoce como el “Padre de la Reforma Social”, o el “Reformador Social”, retornó con la majestad de su talante al encuentro cariñoso y leal de sus seguidores. Desde ese día se selló la unión de la familia costarricense.

Exilio voluntario. Sí, fue el 8 de junio de 1958, hace medio siglo, cuando regresó el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia luego de diez años de exilio voluntario, obligado por las circunstancias a consecuencia de la Guerra Civil del 48. Presuroso, dejando todo atrás, el “Doctor” abandonó el país. Se fue por su propia decisión, quizás en una sabia determinación en beneficio de su persona, su familia, y la patria.

Seis años antes de su partida al extranjero, en su condición de presidente de la República, había desterrado a don Pepe Figueres. En este caso sí fue exilio político. Durante su estancia en México –como lo repite el Dr. Carlos Manuel Vicente Castro, viéndole el lado positivo a ese hecho–, don Pepe disfrutó de algo así como una beca, pues el fundador de “La lucha sin fin” se dedicó a estudiar diversidad de temas, entre ellos política, y minuciosamente a planificar la revolución que intuía se habría de producir en Costa Rica.

Calderón Guardia volvió y con ello el país cerró un capítulo de revoluciones y contrarrevoluciones. Para los comicios de febrero de 1962 sometió de nuevo su nombre al electorado, pero el vencedor fue Francisco Orlich, quien en 1958 había dado el ejemplo de un verdadero demócrata al reconocer, sin titubeos, su derrota, y felicitar de inmediato a Mario Echandi como vence-dor de los comicios. Ocurrió a solo diez años de los hechos del 48, cuando había encendidos odios e insuperables animosidades políticas.

Mérito. Calderón Guardia –el amado líder de los “mariachis”- murió el 9 de junio de 1970 en su patria, con sus familiares y amigos en rededor, y con un pueblo reconociéndole sus grandes aportes a Costa Rica. De él siempre se recordará, entre otras cosas, la fundación de la Universidad de Costa Rica y de la Caja Costarricense de Seguro Social. Sobre todo se le alabará la promulgación de las Garantías Sociales y el Código de Trabajo.

Ha habido quienes, inútilmente, han tratado de arrebatarle ese mérito, y se han mencionado nombres de varias personas como autoras de esa obra, pero la verdad histórica dice que el “doctor” fue quien le puso el “ejecútese” a esas leyes en un momento en que se requería de mucho temple, visión y sacrificio personal y electoral para tomar esas decisiones de tanta trascendencia. Incluso, hasta los inmediatamente beneficiados no entendieron sus medidas. Curiosamente –¡qué maravillosa es Costa Rica!– su más acérrimo adversario, don Pepe Figueres –el otro gran caudillo– sí las comprendió y, pudiendo haberlas borrado de un solo trazo, más bien las ratificó y amplió.

A Mario Echandi tendremos siempre que agradecerle haber hecho posible, no más empezando su gobierno, la unificación de la familia costarricense, con lo cual se afianzó aún más la paz que debe prevalecer en Costa Rica.
periódico La Nación 10 junio 2008.

‘Costarrica’, nombre indígena

marfuerte @ 02:05

Nativo Indicios sugieren el posible origen americano, no europeo, del nombre de nuestro paísLingüística‘Costarrica’, nombre indígena

Dionisio Cabal Antillón | cantares1856@costarricense.cr
Planteamos aquí una hipótesis: Costa Rica es nombre huetar. Dicho con precisión: Costarrica o Costa Rica son la castellanización de una voz huetar.

En la Universidad de Costa Rica, acuciosos investigadores trabajan en la salvaguarda de nuestras lenguas aborígenes y, esperanzadoramente, en el desciframiento de la etimología huetar. Sin embargo, hoy no se dispone de muchas luces como para saber el significado que podría tener costarrica en caso de ser un huetarismo.

Catalina la Grande. Anhelo casi utópico es hallar el catecismo huetar escrito por fray Agustín de Ceballos a inicios del siglo XVII. Ese catecismo importa por lo siguiente.

La emperatriz rusa Catalina la Grande envió emisarios por el mundo para que recolectasen glosarios, vocabularios y diccionarios de cuantas lenguas fuese posible.

Complaciendo su solicitud, el rey español Carlos III encargó al sabio español José Celestino Mutis compilar las cien palabras más importantes de las lenguas de sus reinos, vale decir, de las lenguas indígenas de América. El gigantesco libro se publicó, pero con el inmenso error de recoger vocablos de cien lenguas diversas, sin precisar a cuáles idiomas correspondían las palabras.

Entre los viejos apuntes del sabio Mutis tal vez estén, diferenciadas, las cien voces huetares y su etimología (su significado). ¿Conoció Mutis el catecismo de Ceballos (entonces tenía casi 150 años de escrito) o acudió a otra fuente? ¿Tomó en cuenta a los indígenas de Costa Rica?

Franciscanos de Orosi. Existe un depósito documental de tiempos coloniales que filólogos e historiadores –parece– han pasado por alto: los archivos provinciales de los franciscanos en La Habana. Hay indicios de que a Cuba fue a dar cierta documentación de los franciscanos de Orosi relativa a las labores de evangelización en Costa Rica.

Eso ocurrió durante la colonia, mucho antes de ser los franciscanos llamados a Guatemala por el obispo García Peláez en 1846. En La Habana existirían pistas de la comprensión de lo huetárico. ¿Por qué no? Tal vez allá esté el original o una copia del catecismo de Ceballos.

Diego de Gutiérrez. Ninguna prueba apoya la leyenda que atribuye el origen del nombre de nuestro país a riquezas que solo fueron imaginarias.

Costarrica se consigna por primera vez en una cédula real de 1543, que relaciona a Diego de Gutiérrez con la posesión de “Veragua y Costarrica”, 41 años después de la visita de Colón a nuestra rica costa del caribe.

Quien cree que el Almirante de la Mar Océano sugirió el nombre, se sustenta en el ‘blanqueamiento” de la historia. Así también se transformó a chamanes huetares de Escasú en brujas irlandesas con escoba, sombrero y gato negro. Años después se sustituyó la ese de Escasú por una zeta, insinuación de que Escazú es nombre vasco.

Leemos en documentos oficiales tanto coloniales como de la época republicana, religiosos y administrativos: Costarrica, Costarica, Costa-rica y sus respectivos gentilicios: costarricense , costaricense , costa-ricense . Tras décadas de independencia, se empezó a escribir Costa Rica oficial y regularmente.

Cierto es que la gramática y la ortografía del español tardaron siglos en fijar normas precisas. En 1628, Góngora escribía en un soneto: “Son de Tolú o de Puertorrico” .

En un documento de 1585 se lee “la cibdad de San Joan de Puertorrico desta ysla de San Joan de las Yndias del mar Océano” (Julio Izquierdo Labrado: La esclavitud en Huelva y Palos, 1570-1587 ). Aún hoy, muchos puertorriqueños escriben Puertorrico .

Sin embargo, el caos ortográfico existente por siglos no nos exime de explorar la posibilidad de que Costa Rica sea nombre aborigen.

Hernández de Córdoba o González Dávila. Otros atribuyen el nombre de nuestro país a Francisco Hernández de Córdoba y a Gil González Dávila. El primero habría hecho referencia a la riqueza natural de nuestro territorio. Hoy, esta sería la versión que nos acomoda más, a tono con la apuesta de ser un paraíso subtropical sin ingredientes artificiales.

En cuanto a González Dávila, se afirma que habló de Costa Rica en 1522 tras cabalgar, desde Chiriquí hasta el Golfo de Nicoya, “sonsacando” cuanto oro le fue posible a los aborígenes asentados cerca del litoral.

Ambas explicaciones son insostenibles. De ser cierto lo de Hernández de Córdoba, el nombre de la “costa” “rica” correspondería, por referencia directa, a Nicoya. En el caso de González Dávila, había más oro en la costa occidental de Nicaragua y zonas aledañas que todo el que “recibió” de nuestros indígenas costeños.

Según documentos, González Dávila recogió 13.000 onzas entre Chiriquí y Nicoya, pero en Nicaragua fueron 200.000, que disputó a muerte con Hernández de Córdoba.

Hernández de Córdoba murió en León (Nicaragua) en 1526 a manos del tiránico Pedrarias Dávila, después de fundar Villa Bruselas (1524) en el golfo de Nicoya, y León y Granada, en Nicaragua. González Dávila también murió en 1526, en España.

Faltaban 40 años para que se iniciara la conquista de la Meseta Central. Es posible que para entonces (se ve en la cédula otorgada al malhadado Diego de Gutiérrez en 1543) se usara el nombre indígena de las tierras interioranas o (supongamos) de algún asentamiento principal de los huetares de nombre similar a Co-querrica , Co-querrique , Co- taque-rrique o, ya españolizado, Costarrica . Es decir, a la muerte de ambos conquistadores, aún no se luchaba contra los cacicazgos huetares.

Esa tarea la emprendieron Cavallón, Perafán de Ribera, Estrada Rávago y Vázquez de Coronado. También iban por oro, pero no llegaron a buscarlo en la costa rica, sino muy tierra adentro, en el corazón de la patria huetar: ¿Costarrica?

Los nombres de América. Las patrias americanas muestran ventaja de voces aborígenes. La conquista no pudo abolirlas. De norte a sur son indígenas (españolizadas en su pronunciación): Canadá, México, Chiapas, Yucatán, Jamaica, Cuba, Haití, Guatemala, Belice, Nicaragua, Panamá, Guayana, Surinam, Perú, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay; a esta lista se sumaría Costa Rica.

Tienen nombres en español: El Salvador, Honduras, República Dominicana, (Quisqueya), Puerto Rico (Borinquen), Trinidad y Barbados, Venezuela (pequeña Venecia), Colombia, Ecuador, Bolivia y Argentina.

Muchos nombres. Lo decimos desde hace 20 años: ¿ha sido mezquindad hispanizante o europeísta no aclararlo? Costarrica (con “erre” o doble ere) es un nombre huetar, simplificado y españolizado. ¿Por qué no partir de que esto sería demostrable por las toponimias huetares?

La primera presunción debe ser la del origen huetar. Es sugestivo contar con Tucu rr ique, Tu rr ubares, Tu rr ialba, Siqui rr es. Cu rr idabat, Ase rr í, Coque rr ique (nombre este de donde podría derivar “costarrica”), Bi rr í, Pu rr al, Pi rr o, Pi rr ís, Ta rr asú, Tu rr úcares, Po rr osatí, y tu rr uja, tu rr a, yigüi rr o, yu rr o, cu rr é, cu rr aré, y tantas voces más.

¿Podría “Co-taque-rrique” nombrar el lugar de un jefe o un cacique principal? Es una posibilidad, pero no fantasiosa.

Lo que está por demostrarse es que el nombre de nuestra patria se refiere a una “costa” “rica” en oro o en biodiversidad. Aceptaríamos el verdadero color de Tiquicia: somos huetares de nombre , como lo somos de sangre en alto porcentaje.

La sangre de los abuelos huetares bien vale restituirles el honor de ostentar la paternidad del nombre patrio. Filólogos e historiadores tienen la palabra.

Suplemento Áncora. periódico La Nación 11 mayo 2008.

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