Neonazis no saben de historia.
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Un sector de la juventud alemana, una minoría incómoda e indigesta a más no poder, vienen desde hace unos años para acá con la disparatada idea de reivindicar (¿de qué?) al partido nazi, de aberrante memoria y vergüenza para el mundo civilizado. Los llamados neonazis planean, otra vez, seguir en sus andanzas, llevando a cabo unas marchas antisemitas con la consigna de continuar apoyando a Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán, para el cual el exterminio de judíos nunca existió, el mismo que busca desaparecer al pueblo de Israel.
Estos neonazis se las traen, aparte de dibujar la cruz gramada con arma blanca en el cuerpo de personas, ahora pretenden echar fuego a la hoguera apoyando y atizando el odio contra el pueblo judío, ese pueblo que emergió fuerte y altivo desde las cenizas de los que sucumbieron en los hornos y el gas, y este año celebran orgullosos los 60 años de creación como nación del Estado de Israel Los dispositivos para controlar a estas huestes neonazis será competencia de la seguridad y policía alemana; la historia nos compete a todos.
La negación del Holocausto en el mundo árabe, según pregonan Mahmud Admadineyad y el francés Róger Garaudy (convertido al Islam y uno de los más influyentes contra la existencia del Holocausto judío), este último en su artículo “Los mitos que fundaron la política israelí”, como burlándose del mundo civilizado confirma que las cámaras de gas fueron usadas para esterilizar la ropa personal de los soldados y el equipo para prevenir el brote de epidemias”. Percibo que alguien se burla de la inteligencia del mundo civilizado.
Además, “los hornos crematorios que fueron encontrados allí no fueron usados para el exterminio, sino más bien para quemar los cuerpos de los muertos” —ambos de prisioneros y aquellos de los alemanes— para prevenir el brote de enfermedades, según pregona el islámico Garaudy.
El párrafo anterior viene a demostrar una irónica desfachatez ante una página en la historia de la humanidad llena de dolor, sangre y lágrimas de un pueblo que se resistió a morir, esto lo desconocen los pobres ingenuos neonazis en busca de un “nuevo orden” al mejor estilo del “exterminador” Fuhrer alemán. El iraní Ahmadineyad niega el Holocausto, un invento del sionismo para negociar la fundación del estado de Israel, dice, pero omite reconocer que tantos árabes y musulmanes no son ninguna excepción, siempre han creído que son la mejor nación de todas y el resto del mundo lo conformamos una sociedad de herejes.
Evitan mirar sus contornos y vecindades donde los grupos extremistas, terroristas aliados sumisos con Al-Qaeda en Iraq y sus actos contra los shiitas, comunidad compuesta por las dos terceras partes de los habitantes iraquíes han sido casi exterminados. En sus alegatos niegan el Holocausto, afirman que no existió algún programa alemán para el genocidio de los judíos en Europa. Niegan el cruel y criminal tratamiento masivo en las cámaras de gas, no existió, son falsos; como falsos son el estimado de los seis millones con cien mil judíos, seres humanos, masacrados sin piedad alguna. Estos neonazis niegan una lamentable verdad histórica, donde hay que sumar más muertes de 800 mil gitanos, cuatro millones de soviéticos prisioneros de guerra; más de tres millones de polacos incluyendo los discapacitados física y mentalmente y también homosexuales. Entre los millones de víctimas de los nazis, el 13,33% de ellos eran alemanes judíos.
Respecto al apoyo logístico, propagandístico y violento que los neonazis alemanes le brindan al enemigo declarado del estado de Israel, el mandatario iraquí Madmud Admadineyad el cual afirma que nunca existió ningún exterminio de los judíos en la Alemania nazi de la raza “aria”, llamada a dominar Europa; adecuando una “solución final al problema judío” ideada por una mente demencial hitleriana para masacrar a todos el judaísmo del viejo continente.
Niegan la realidad, dolorosa y vergonzosa de la exterminación de unos seis millones de judíos... ¡alrededor de un tercio de la población mundial de los descendientes de Abrahaan de esa época!
En algunos casos de persecución y asesinatos, dígase fusilados, calcinados en los hornos, asfixiados en las cámaras de gases o dejados morir por inanición, hacinados en campos de concentración, pueblos enteros desaparecieron, por citar algunos, la comunidad judía de Polonia con más de tres millones de miembros como también los sefardí de Salónica, en Grecia. Los irreverentes neonazis pretenden ignorar la historia retándola, negando el Holocausto, donde los muertos pasaron a ser parte de las estadísticas de las barbaries nazis porque los datos del genocidio demuestran que no podrán ocultar la verdad que marcó la vergüenza del ser humano contra el ser humano. Exterminaron 6.100.000 judíos de los cuales entre el 49% y el 63% eran naturales de Polonia; cuatro millones de prisioneros de guerra soviéticos; tres millones de polacos no judíos y millón y medio de disidentes políticos. También, entre los asesinados se suman 800 mil gitanos; 300 mil discapacitados y 250 mil homosexuales, agregándose a la lista 2 mil Testigos de Jehová.
El mundo se horrorizó y se avergonzó ante la masacre, ante este Holocausto, lo que motivó que países más civilizados buscaran, a toda costa, rescatar a los judíos sobrevivientes al exterminio nazi; de ahí surge la creación del Estado de Israel como nación libre y soberana, seccionándose una parte del territorio conocido como el Mandato Británico, a Palestina.
Cuando ascendió al poder el partido nazi en 1933, se establecieron los primeros campos de concentración en Alemania, y en el transcurso de la Segunda Guerra mundial se abrieron otros en Holanda y Polonia, hasta completar 47 centros de exterminio, ubicados en la República Checa, Estonia, Letonia, Trieste, Bielorrusia, Francia y Austria.
Los campos de la muerte de mayor exterminio fueron, el de Auschwist-Birkenau con un estimado de millón y medio de crímenes; Belzec con 600 mil; Chelmo con 340 mil; Sobibór ajustició a 250 mil; Treblinka registró 800 mil y Varsovia arriba de los 200 mil ejecutados. Todos estos situados en Polonia.
En el Sachsenhausen en Alemania acabaron con la vida de cien mil prisioneros judíos.
La mayoría de ellos eran enviados a ejecutar a los campos de exterminio de Polonia, donde el tenebroso Auschwitz-Birkenau en territorio polaco, ya en 1943 operaba con cuatro cámaras de gas donde usaban el ácido prúsico o Ziklon B. Hubo pocos sobrevivientes al hambre, al ostracismo, a la persecución y a la muerte; la derrota de los nazis evitó el exterminio de la totalidad de los judíos de Europa. Dichosamente se logró salvar a gran cantidad de judíos a punto de perecer, muchos narraron los horrores vividos en el Holocausto, para que el mundo aprendiera una lección; pero les podemos asegurar a nuestros lectores que los neonazis alemanes y el iraquí Ahmadineyad se están creyendo que la historia es ciencia ficción, se equivocaron, la historia está escrita, hay que conocerla y también leerla.
Lo importante de toda historia es que debe escribirse y citarla solamente con la verdad, por lo que casi me atrevo a asegurar que estos neonazis que viven incómodos —más con el 60 aniversario del Estado de Israel que se cumple este año— no saben absolutamente nada de los datos aportados en este artículo y por ende no saben nada de historia.
periódico La Prensa Libre 9 mayo 2008.

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