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RESONOCO

Categoría: Libros

30/08/2008 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 02:26

Alfonso Chase

Tierra y ganadería en Guanacaste
Roberto Cabrera Padilla
Editorial Tecnológica de
Costa Rica 2007

Roberto Cabrera Padilla (1940), Guatemala, es uno de los más renombrados pintores del istmo y de América Latina para los que lo admiramos. Investigador, autor de un libro de arte costarricense, el mejor que conocimos hace unos años, nunca publicado, y autor de este libro monumental, por sus contenidos y por su intención, sobre el Guanacaste, centrado en una figura emblemática: Virgilio Angulo Reyes, que resume la historia de su región en los diversos aspectos de su vida personal pero que termina siendo una epopeya colectiva, desde su infancia hasta su plena madurez. Testimonio mediante el cual podemos darnos cuenta de la vida de un hombre, su entorno, sus labores, las relaciones que establece, todo en el primer apartado, y luego las diferentes historias de las haciendas en Guanacaste, que se erigen como extensos territorios en donde la historia de todos los días se convierte en los linderos de la existencia misma de las relaciones patrones-peones, con detalles muy importantes sobre la posesión, uso y explotación de la tierra por parte de sus dueños y una información activa, y exhaustiva, que convierte a este libro en testimonio absolutamente imprescindible para entender lo que afirma su título, más lo que se consigna en los diferentes apartados como una especie de sumatoria de lo que da forma a la región, y los detalles que nos la muestran en la agobiante existencia del presente, pero con toda la carga del pasado, siendo el futuro lo que se deduce de una lectura razonada de lo que Cabrera nos propone: una historia real en donde unos son todos y tantos los elementos investigados, que cuesta darle forma a esa historia fluyendo, como los ríos, o el arreo de los destinos humanos, de lugar en lugar y de patrón en patrón.

Es una historia de vida, central, que se despliega para abarcar a la de muchos otros seres humanos, haciendas, legados, personajes, espantos, mercados y el caballo, erguido por sobre toda la investigación narración, como eje de una historia convertida en datación sociológica, hecha en los años ochenta, pero que permanece, por su grandeza sociocultural, en la vastedad de la presencia del ser humano, hombres y mujeres, más los elementos geográficos, de flora y fauna, hídricos, de paisaje interno y externo, más los linajes antiguos, los de los seres comunes y los de los oligarcas, que marcan el destino de un territorio, donde los conflictos agrarios, la explotación, el precarismo, parecen ser el símbolo de una obra única en la literatura costarricense, escrita por un artista que da forma a un inmenso mural que se despliega ante nuestros ojos en 850 páginas y múltiples apartados, más un glosario, fuentes vivas y bibliografías, imprescindibles para comprender la épica de una región, recorrida por un río madre que parece alimentar todo el valor de la vida y a la misma investigación.

Las fuentes orales conservan el sentido de lo coloquial trascendente, la historia vivida en cada destino, que abarca a los protagonistas, son varios en todo el libro, más la tierra, sus dueños y mandadores.

La recolección de los elementos culturales nos permiten tener ante los ojos un texto totalizador, donde las costumbres detalladas son también un rescate de los elementos vernáculos y el recuerdo, sobre el que se enfatiza, testimonio de lo que sucedió en un tiempo en donde la vida propia, vivida hasta el límite, es también un registro para evitar que todo se esfume, en la desaparición de los ancestros y la supervivencia de los herederos, diferentes en costumbres y labores.

No conozco otro libro más completo, detallado, respetuoso del habla popular, de las expresiones que denotan acción y expresión de un tiempo real, que éste de Roberto Cabrera Padilla. Acopio inmenso de datos, de historias, imposible de hacer y posible en lectura, en donde la historia comparada nos permite establecer similitudes y diferencias, convergencias y desfases, todo hecho con esa profundidad que define la inteligencia, más la develación de fragmentos de conversaciones, entrevistas y documentos, para darle sustancia a un libro excepcional e imprescindible.

Travesías
Miguel Fajardo Korea
Jurisis Editorial 2008

La obra de Miguel Fajardo (1956), Guanacaste, es someramente conocida pero no como debería ser. No solo en el plano creativo del hacer poesía, sino también en la difusión y promoción cultural, periodismo literario y hasta de la literatura epistolar, más la consciencia comunitaria que lo une a su región, a sus contemporáneos. De allí que este libro lleve el nombre que el autor le ha otorgado, pues resulta ser una bitácora que le permite escapar de los límites de su región, que le ha ido dando forma a sus poemas, hechos todos con la sustancia vital de un hombre que vive para y con ella, además de su capacidad para la lectura del mundo, que es lo que hace diferente a este libro de su vasta producción.

Hay una clara diferencia entre “Travesías” y otros libros del autor, principalmente en el lenguaje que fluye de manera muy elaborada, sin dejar por eso las palabras emblemáticas que forman parte ya del universo semántico de Fajardo, como sueño, oleaje, vendabal, memoria o asombro, que han impedido, para su propia capacidad expresiva, el no cultivar el fácil arrobo vernacular y sí la profundización en su propio mundo, sin dejar por eso su ámbito geográfico, que viene a ser casi un referente en sus diferentes obras. Este libro, como bien lo observa Rubén Vela, es de madurez, pero no para conclusión del periplo o la travesía, sino como punto de partida para darle a su obra eso que él siempre ha deseado: partir de lo inmediato, lo regional geográfico, para recobrar lo universal trascendente, que ha sido la búsqueda de Fajardo a través de casi todos sus libros. Esa madurez en Fajardo es plenilunio, para así combinar la esfera interior de su vida personal con diversos temas: la búsqueda de su propia voz, el elemento sociopolítico, la diversidad de rutas y una serena dignidad de usar la palabra para descubrirse y comunicar algunos de sus más hondos anhelos. Es belleza extendida para brindarnos una solidaridad basada en el amor universal, que el poeta ha hecho puerto, llegada y partida, para darnos un libro límpido, pensado, claro en los términos de su lenguaje alquímico, que denota una síntesis de las lecturas del mundo, de los hechos históricos, de su propia soledad a compartir, lejana de las ataduras de un yo atormentado.

Por eso es diferente este libro. Porque se parece a él mismo, toma en cuenta el trabajo de filigrana de Fajardo, pero también establece distancia de él, para ser el centro de una posible búsqueda de independencia, sin temores, que hacía de sus anteriores libros un punto de amarre, antes que un rumbo de libertades. Siendo un libro escrito entre 2005 y 2007, deja en él testimonio de muchas cosas que ocurren y que podemos percibir de manera tácita, como es el estilo de este poeta, pero que imponen sus normas de lectura, para que sepamos leer entre líneas, que ahora son regla áurea para penetrar el universo de Miguel Fajardo, anteriormente limitado por cierta frialdad para consigo mismo. En la verdad de la obra de arte, que propone en su lectura, éste libro va más allá de escribir para escucharse y más el hacerlo para ser oído por lo lectores. “Travesías” son muchas, nos da un signo de pluralidad, hábilmente dispuesto, para mostrarnos que “los legionarios del sueño” de sus poemas son también los habitantes recónditos de lo que somos y fuimos. No es un libro de olvidos y añoranzas, sino el coraje literario de un distanciamiento, de un espacio entre el poeta y nosotros, para poder entendernos rostro a rostro. ¿El amor es el gran motivo? Podría ser que lo fuera. Pero solo si nos amamos primero a nosotros mismos podemos entrar en comunión con los otros. Este libro es Miguel Fajardo Korea, y no solo del anterior Miguel Fajardo. Esto quiere decir que el mundo puede salvarse con un poema, como lo afirma el escritor y parece estarlo diciendo todo el libro. Algo que marca un punto de partida, una travesía hacia nuevos umbrales, que tendrán que ser más certeros, más definidos, más abiertos. Como requiere el compromiso del poeta con la palabra.

Historia natural de Guanacaste
Julián Monge-Nájera
Euned Editorial 2004

El autor Julián Monge-Nájera (1960), es uno de los costarricenses más respetados y apreciados en el ámbito de la investigación científica, dentro y fuera del país. Y este libro parece demostrarlo por la calidad de la información, detalles, bibliografía, pero, sobre todo, el interés por la naturaleza de Guanacaste, sin excluir por eso los otros dones de la provincia, lo que configura un libro que va desde el origen de Guanacaste, detalles prolijos de su historia antes de la invasión ibérica y luego, el auge ganadero, más otros detalles de la existencia histórica de la región en el siglo veinte, todo esto explicado de manera sucinta y con gran calidad informativa.

Nos interesa el tema II, en el cual se habla de los ecosistemas acuáticos de Guanacaste, con la información centrada en el Golfo de Nicoya, en el cual el autor explica de manera muy amena y detallada, esa relación que se establece con el clima y sus efectos, la distribución geográfica y la biodiversidad.

Es un libro que bien puede leerse como información general, o específica en algunos detalles, para todo tipo de lectores o bien como un texto de gran calidad para estudiantes interesados en las ciencias naturales, la biología, en sus relaciones con la educación ambiental o el ecoturismo. Como en otros trabajos del autor, incluidos sus trabajos científicos, priva el afán de dar a conocer aspectos que deben ser parte de nuestra ecología personal, detalles que el estudioso necesita compartir, siempre con un acopio de apéndices, o anexos, que complementan en tema central.

Lo importante es el valioso estudio en su relación con el Área de Conservación Guanacaste (ACG), por lo que esto tiene de información para turistas nacionales o extranjeros, así como todo aquello que se relaciona con el Ecoturismo, en una zona prácticamente desconocida para sus propios habitantes y los del resto del país. En su versión en inglés de la investigación como libro, es un necesario complemento para los turistas extranjeros o para los estudiosos que deseen aventurarse en tan hermoso paraje.

Monge-Nájera sabe combinar la sutileza del lenguaje científico, en sus detalles, con el de la divulgación, todo acompañado con gráficos, ilustraciones y mapas para una mejor lectura de todo el texto.
Revista Surco. periódico La Prensa Libre 7 agosto 2008.

20/08/2008 GMT 1

Acuses de recibo 2

marfuerte @ 02:39

Meilleures Nouvelles

Autor: Liceo Franco-Costarricense

Editorial: Librería Francesa

Pedidos: 2253-4242

Meilleures Nouvelles (‘Mejores Noticias’ en español) son varios cuentos que presenta la Librería Francesa. Ellos aparecen en un libro, selección de los mejores ocho cuentos de un concurso habido entre alumnos del Liceo Franco-Costarricense. Están escritos en idioma francés.

El libro es una ayuda para quienes estén aprendiendo francés ya que contiene un lenguaje claro y llano. El primer lugar del concurso lo obtuvo Sarah Jbara, quien escribe La naissance (El nacimiento).

La puerta angosta

Autor: Marlene Saravia García

Editorial: Publicado por la autora

Pedidos: puertaangosta@yahoo.es

La puerta angosta presenta, de manera sencilla, las reflexiones de Marlene Saravia sobre la forma como el cristiano actual está siendo atacado por el enemigo espiritual para apartarlo de su fe.

La autora es psicóloga y cristiana, y propone “estrategias” para conservar los principios religiosos en un mundo secularizado.

Para Saravia, el libro brinda al lector formas de defenderse por medio de “las armas que Jesús ofrece en las Sagradas Escrituras, y revela las promesas de Dios para sus hijos y cómo acceder a ellas”.

Revista Innovaciones Educativas

Autor: UNED

Editorial: EUNED

Pedidos: 2253-9349

La revista Innovaciones Educativas (n° 15), de la UNED, incluye nueve artículos académicos. Los trabajos aparecen divididos en cinco áreas: tecnológica, estructura institucional, materiales didácticos, derechos de los adolescentes y educación continua.

La experiencia de los profesionales en educación se plasma en los temas tratados; por ejemplos: la educación en línea, el libro electrónico, evaluación de la calidad en universidades a distancia, comprensión de lectura y aprendizaje autónomo y la práctica curricular.

Teatro Girasol. 15 años de trabajo creativo

Autor: UNED

Editorial: Escuela de Est. Generales

Pedidos: 2207-5141

Este libro recoge 15 años de trabajo del proyecto estudiantil Teatro Girasol, de la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR. La vicerrectora María Pérez Yglesias apunta que este texto “recoge la memoria de una experiencia de formación humanista y exitosa. Imprime los nombres de los y las jóvenes que participaron todos estos años, las obras presentadas, las imágenes que las representan, para que no se olviden. Es, sobre todo, un reconocimiento a una labor cumplida con entusiasmo, creatividad e imaginación”.

Manejo integrado...

Compiladores: L. Hilje y J. L. Saunders

Editorial: Editorial Tecnológica

Pedidos: 2550-2297

Manejo integrado de plagas en Mesoamérica compila reflexiones acerca de numerosas experiencias en la región.

El libro se promueve como un producto endógeno y de gran calibre, de investigadores de 14 nacionalidades, pero todos familiarizados con Mesoamérica y comprometidos con desarrollar sistemas agrícolas proambientales.

Los 35 artículos que lo componen representan un insumo para investigadores, tomadores de decisiones en políticas públicas, profesores y universitarios.

Suplemento Áncora. periódico La Nación 6 julio 2008.

Librero 2

marfuerte @ 02:37

Nacionalismo de cercanías

Rafael Cuevas M.

Sandino y la intelectualidad...

EUNED (Historia)

Pedidos: 2234-7954

Joaquín Santana
jsantana51@terra.com.mx

En las primeras décadas del siglo XX, una pléyade de intelectuales se dio a la tarea de elaborar y difundir ideas que apostaban por un ideal latinoamericanista. El ensayo del uruguayo José E. Rodó, Ariel (1900) se convirtió rápidamente en su emblema.

Con él, se dolían de la admiración y el seguidismo que despertaba en América Latina el modelo estadounidense, la nordomanía (decían) que se correspondía con un modo de vida no apto para nuestro espíritu latino.

Al mirar el contexto político, es fácil entender esas posiciones. Por un lado, el proyecto de los liberales y de los intelectuales positivistas había logrado construir –con carencias y defectos– los distintos nacionalismos latinoamericanos, pero sus límites aparecían ya con evidencia pues amplios sectores de la población se sentían excluidos. Por otro, nuevas fuerzas sociales y políticas surgían con proyectos distintos: se afianzaba el movimiento obrero moderno, con ideas socialistas y anarquistas.

Recuérdese que en la Rusia de 1917 se produjo la revolución que fundó el primer Estado de obreros y campesinos, y que, en nuestras tierras, entre 1910 y 1917, se llevó a cabo la Revolución Mexicana, movimiento nacionalista y agrario.

En este contexto de fuerte y creciente presencia de los movimientos nacionalistas vinculados a las cada vez más visibles expresiones organizadas de los sectores populares, los Estados Unidos se vuelcan sobre Hispanoamérica hasta convertirse, tras la Primera Guerra Mundial, en la potencia hegemónica, luego de desplazar al Imperio Británico, su principal oponente.

Entonces, no es de extrañar que el nuevo nacionalismo que se define en estas circunstancias tenga un fuerte carácter antiimperialista, ni que, a la nordomanía, se oponga un latinoamericanismo que buscará sus raíces en las ideas de Bolívar, Martí y otros.

Por su cercanía, la cuenca del Caribe se constituirá en un espacio geoetratégicamente vital para el naciente dominio norteamericano. Este se expandirá primero sobre México, cercenándole la mitad de su territorio, y luego sobre las islas del Caribe y Centroamérica. Haití, República Dominicana y Cuba sentirán su presencia militar.

Desde los albores del siglo XX, en Nicaragua ocurrirá un caso similar. Desde el derrocamiento de José Santos Zelaya en 1919, se establecerá un cuasiprotectorado pues la presencia militar norteamericana será constante, con breves intervalos con presidentes impuestos. La razón era: controlar una zona donde podría construirse un canal interoceánico a través del río San Juan y el Gran Lago de Nicaragua, o impedir que otra potencia lo construyese.

Sin embargo, hubo resistencia armada a la presencia norteamericana; por ejemplo, Benjamín Zeledón, en la primera década del siglo XX, y Sandino desde 1927.

Augusto César Sandino (1895-1934) fue un referente de la resistencia nacionalista y latinoamericanista. Hombre de raíz popular, basó su ideario en ideas que circulaban por México y Centroamérica: el nacionalismo de la era de la nacionalización del petróleo mexicano (1938), un liberalismo democrático heredado de su padre, e ideas de corte teosófico.

Sandino no fue un intelectual, pero su resistencia influyó en los intelectuales nacionalistas y antiimperialistas que había en toda América Latina, incluida Costa Rica. Aquí, Joaquín García Monge, Carmen Lyra, Octavio Jiménez y otros crearon un comité de solidaridad con el nicaragüense y escribieron tanto en la revista Sandino (que fundaron) como en el Repertorio Americano .

Sobre todo esto trata el libro de Rafael Cuevas Molina que reseñamos. Llena un vacío de la historiografía centroamericana y abre nuevas perspectivas de trabajo hasta ahora inéditas.

Suplemento Áncora. Periódico La Nación 6 julio 2008

Acuses de recibo

marfuerte @ 02:30

Cuentos del paraíso desconocido

Antólogo: José Manuel García Gil

Editorial: Algaida

Pedidos: 2225-8540

Esta es una antología de cuentos de 14 escritores y escritoras costarricenses, publicada gracias al aporte monetario del Ayuntamiento de la ciudad de Cádiz, España. La contratapa define a los escritores antologados como representantes de “una generación que ha dejado de perpetuar la imagen de un continente exótico y subdesarrollado y que presenta su renovación literaria, tanto en la tendencia de su compromiso como en la vertiente estética que se multiplica y reproduce a través de nombres y estilos”.

Escalera a los sueños

Autor: Ani Brenes

Editorial: Editorial Costa Rica

Pedidos: 2253-5354

Una escalera a los sueños es el camino que recorre la autora de este libro, acompañada por duendes, hormigas y estrellas.

Una historia colorida se esconde entre poemas infantiles divididos en cuatro secciones: Corazón de abuela , Allá arriba , ¡Que llueva, que llueva! , Aquí abajo y De colores . Este es parte del encanto que Ani Brenes comparte con sus lectores, de la mano de las ilustraciones de Álvaro Borrasé.

Bosque , Soñaban , Parques , Cre-ación , Tejido y Tuga tortuga son algunos de sus poemas.

Liderazgo para una comunicación...

Autor: Dagoberto Núñez Picado

Editorial: EUNED

Pedidos: 2234-7954

Liderazgo para una comunicación sin violencia es un manual para talleres y diseño de cursos en una etapa introductoria.

El libro se inspira en módulos que integran temas como comunicación, vida grupal, agendas para aprender a compartir, relación entre emociones y necesidades, y el universo de los valores.

El manual se divide en cinco módulos; entre ellos están: Tendencias que se siguen en la comunicación grupal , La agenda pedagógica del trabajo , Liderazgo comunicativo en grupo participativo y otros.

Mujeres

Autor: María Suárez Toro

Editorial: Norma

Pedidos: 2293-1313

Mujeres, metamorfosis del efecto mariposa “invoca el poder de la metamorfosis […] en un ritual de consagración”, consigna el prólogo del libro.

La presentación continúa: “Con humor, rabia y lágrimas, Suárez teje historias de mujeres de épocas y geografías distintas, que nos llevan a ver más allá de lo evidente, a dudar de las listas de ‘próceres célebres’ y de las ‘historias oficiales’ de la humanidad”. Se propone una “estrategia feminista de resistencia en el proceso de construir otro mundo posible”, agrega.

La llave de Sarah

Autor: Tatiana De Rosnay

Editorial: Suma

Pedidos: 800-542-7374

“Julia Jarmond, una periodista norteamericana afincada en Francia desde hace veinte años, recibe el encargo de preparar un reportaje con ocasión del sexagésimo aniversario de una redada. La reportera reconstruye el itinerario de los Starzynski y la lucha denodada de Sarah por salvar a su hermano”, dice la presentación de esta novela que narra el comportamiento de muchos franceses hacia los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Sus personajes son ficticios, pero los acontecimientos no lo son.

Suplemento Áncora. periódico LA Nación 3 agosto 2008.

Librero

marfuerte @ 02:27

Amor medusa
José Ricardo Chaves
Los susurros de Perseo
Uruk Editores
Pedidos: 2272-1606
Carlos Cortés
carloscortes@racsa.co.cr

Si bien Los susurros de Perseo es una de las novelas más sugerentes y significativas de la década de 1990, en su momento no fue valorada del todo por el lector ni por la crítica costarricenses. A esto contribuyó la escasa circulación de la edición mexicana y un marco de recepción que, en el ámbito de la crisis del Estado nacional, ha privilegiado la lectura de novelas históricas y políticas.

Nuestra mejor narrativa ha subvertido la idea patriarcal de nación desde el exterior –la novela bananera– y desde el interior de su núcleo represivo –la casa paterna, la sagrada familia–. Los susurros de Perseo forma parte de esta segunda tendencia, la exploración intimista que inicia Yolanda Oreamuno con La ruta de su evasión (1949). En estos 15 años, desde su primera edición, la obra de Chaves se convirtió en un espejo de la diversidad: “...de cómo no hay que ser, de lo anormal... en el sentido de que no es mayoritario, sino la excepción, la minoría... Anormal no en el sentido de silogismos morales o de sermones de médicos... el referente comunitario de la diferencia”.

Retrato del artista que “adolece”. Esta primera novela, que ahora se reedita, culmina la búsqueda que ya se plantea desde su libro inicial, La mujer oculta (1984), y que más tarde explora en relatos y ensayos posteriores: la identidad sexual, el homoerotismo, el andrógino, lo ominoso o siniestro, y diversos temas de la literatura del siglo XIX.

Si bien es probable que esta sea la más perfecta novela de aprendizaje de la literatura nacional, aprovecha tanto las posibilidades de la narrativa de iniciación –el Bildungsroman centroeuropeo– como de la novela intelectual para dotar de vida a un retrato del artista adolescente . A esto se añaden elementos góticos, esotéricos, exóticos y estetizantes, entre otros tópicos del modernismo novecentista –que caracterizan su siguiente ciclo narrativo–, junto con parodias de Proust, Borges y la tradición clásica y latinoamericana, en una escritura brillante y ricamente intertextual.

El relato está dominado por las relaciones homosexuales adolescentes, quizá por primera vez en la narrativa nacional. La alteridad no está vista fuera de la vida social “normal” porque la corrupción del mundo no proviene de las preferencias sexuales, sino de las relaciones de poder. Estas se manifiestan en los vericuetos de la familia de Luciano, la “hipócrita armonía que instaura el parentesco”, y en el típico colegio de curas pedófilos y crucifijos en la pared, donde la élite económica y política recibe sus lecciones de doble o triple moral y prepara su salto mortal al vacío.

Los secretos de familia –incesto, estupro, aborto, pedofilia– se guardan bajo el tupido velo de la simulación, en una fachada de respetabilidad que prefiere el pecado al placer negando toda pasión que pueda desmentir esa “hipócrita armonía”.

Matamos lo que amamos. La novela se asienta sobre “un triángulo joven y hermoso con un vértice femenino”: Luciano (artista en formación), el fornido y arrogante Andrade (“vano narcisismo de gimnasio”) y Renato (“un delicioso inferior, la sombra de Andrade”).

Luciano representa la pulsión de vida y la ambigüedad; Andrade/andrógino es la pulsión de poder –y la represión de sí mismo–, y Renato la pulsión de muerte y la seducción del abismo. Como el Doriam Gray de la obra de Oscar Wilde, Andrade quiere destruir su imagen y lo hace acabando con lo que ama. Sólo el artista, Luciano, acepta conciliar los opuestos.

La imagen central de la novela surge proteica de la clásica escultura del Perseo del italiano Benvenuto Cellini y de su potencia simbólica y sexual: el cuerpo tentador del héroe, la cabeza desgarra-da de la gorgona y la castración de lo prohibido.

Sólo se mata lo que más se ama, dice Wilde. Lo que nos obsesiona es también lo que nos causa terror: la verdad de nuestros deseos, los ojos de la medusa que nos petrifica, el abismo que llevamos por dentro, el espejo quebrado que nos muestra el abismo que somos, el demonio interior que queremos matar matándonos.

Suplemento Áncora. periódico La Nación 3 agosto 2008.

12/08/2008 GMT 1

Columna A FONDO

marfuerte @ 02:04

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
“La Historia No Revelada” de Leonel Jiménez… Tardamos un mes en leerla. No por voluminosa ni complicada; todo lo contrario. Sino porque uno baja la velocidad de lectura voluntariamente, como un tic automático del cerebro, para poder degustar mejor una buena narrativa.

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Don Leonel explota un morbo que muy pocos estilan: cuenta las cosas desde el piso y no subido en la tarima. A ello le llaman: narrar lo que hubo detrás del telón. ¿A quién, del auditorio, no le gusta enterarse de eso?

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Es que la literatura está compuesta por una gran mayoría de autores que se suben al podio para contar su historia. El oyente tiene que mirar hacia arriba mientras lo escucha. Son muy pocos los que cuentan su vida en la mesa y que pudiendo elevar sus actos y vanagloriarse de ellos, más bien desnuda sus pasadas necesidades. Cuando encontramos un libro que haga esto, nos tenemos que detener, por supuesto.

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Admiramos, irrefrenablemente, a aquel que en vez de decir “Yo tengo…”, nos dice: “Yo no tuve…”. El conocido comentarista Leonel Jiménez nos inicia su relato contando sus carencias materiales de su infancia y juventud, y cómo a punta de superación, esfuerzo y trabajo, ha llegado a donde está, que por lo que sabemos de él, goza de una posición privilegiada en muchos aspectos profesionales y de su vida. No enrostra a los demás lo que es, sino que nos da el ejemplo, nada más, de cómo llegar a serlo.

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No cabe duda de que algo tiene el agua cuando la bendicen. Siempre que alguien tiene éxito, pensamos primero que debe de tener calidad porque los triunfos no caen del cielo. Algunos se los roban, pero es cuestión de tiempo para que la “policía celestial” recupere con creces las victorias sustraídas sin méritos. Cuando leímos “La Historia no revelada” comprendimos mejor el por qué el programa “Sensación Deportiva” de Jiménez y su trayectoria profesional ocupa un sitio preferencial.

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El aficionado al fútbol y el aficionado a la historia deben de leer este libro. Todo aquel que quiera saber por qué la organización futbolística está donde está, debe leerlo también. Porque como dijo el Séneca: “Nadie es desgraciado solamente por lo presente”, y en el libro de don Leonel hay muchas cosas que se deben de saber para comprender. ¡Qué bien!
periódico La Prensa Libre 4 julio 2008.

09/08/2008 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 02:25

Alfonso Chase
Poemas líricos de la Grecia Antigua
Traducción directa del griego de Clara Cornelli
Estudio Preliminar y notas de María Esther Conejo
Editorial UCR 2008

Se trata, supongo, de un manuscrito que le conocimos a la profesora, y humanista, Clara Cornelli, fruto de sus labores de encuentro y difusión de la lírica en su cátedra de Lengua y Literatura Griega, que compartió muchas veces con nosotros, sus jóvenes admiradores, en las reuniones del Grupo “Alguien Más”, que dirigiera el Prof. Lenín Garrido, a mediados de los años sesenta en la Universidad de Costa Rica, y que complementábamos con la traducción de Salvatore Quasimodo, de los líricos griegos, y las perfectas versiones de Juan Ferraté, a quien la señora Cornelli admiraba mucho.

Hermosa edición esta y excelente el estudio preliminar y las acertadas notas de la Prof. María Esther Conejo, que logra darle al texto y a la traducción una presencia relevante en este tipo de obras, que aquí pueden ser para lectura de estudiosos universitarios o simple placer de introducirse en los textos de los grandes poetas griegos, bellamente traducidos, con notas y biografías muy acertadas, y la escogencia de los máximos representantes hecha de manera muy sugestiva, lo que nos permite adentrarnos en un universo maravilloso, al encontrarnos con detalles que la profesora Cornelli subrayaba, en ese perfectísimo conocimiento de la poesía meridional que ella tenía, y compartía, con los pocos alumnos deseosos de su llamado amistoso y pedagógico, cuando empezábamos a escribir. La Divina Clara, como le decíamos, había hecho esta traducción y estaba impresa a polígrafo, no recuerdo si tan completa como ahora, pero nos servía de puente y encuentro con la cultura griega y latina, más las otras lecturas a las cuales nos empujaba la traductora: las versiones de Margaritte Yourcenar de los poetas griegos y las traducciones de esta autora de Kavafis, más las lecturas de otros poetas que seducían: Elytis, Seferis, Ritsos o la poesía italiana, desde Saba a Montale. Pero todo parecía converger en esta antología que hoy se publica y que tan bien se ubica, gracias a los vectores establecidos por la Profesora Conejo Arostegui para hacer más ágil y entusiasta la lectura, con notas detalladas al pie y discretos textos sobre la lírica y su importancia. Elegía, yambo, lírica monódica, lírica coral están plenamente descritas y representadas, lo que hace la lectura de los poetas, muchos fragmentarios, un ejercicio de estética e historia, curiosas razones presentes en las biografías de los seleccionados. Particular pericia en la traducción encontramos en los textos de Tirteo, Solón, Jenófanes, Arquíloco, Alceo, Safo, Anacreoonte, Estesícoro, Ibico o Ión, que muestran la sensibilidad y la maestría de la traductora, todo complementado con un pequeño glosario y la intercalación de los bellos dibujos de los trajes griegos y romanos, publicados hace años por la editorial Dover.

Un hermoso libro para estudio de la lírica griega. Pero más allá: un texto de obligada lectura para los poetas más jóvenes, que contrarían allí las fuentes de la belleza y las formas clásicas, tan necesarias para darle forma a las contemporáneas.

El lupanar
Luis Enrique Arce
Editorial 2008

Luis Enrique Arca (1952) es un educador, escritor y promotor de la cultura, cuya actividad como difusor de sus obras es encomiable y su relación personal con los sujetos para los cuales escribe —niños, jóvenes, personas mayores— le ha proporcionado una relación estrecha con su público, al través de los años. su caso es muy particular, pues su interés general es penetrar en los diferentes estratos sociales, como autor o como personalidad de nuestras letras, y también darle forma a la estructura de su personalidad, mediante el rescate de su propia autobiografía, llena de incidencias, como suele ser en este tipo de escritores. Esta obra, que al fin sale en su versión definitiva, quiere ser una novela, lo es en su estructura, pero se define para el lector como un testimonio sobre el desarrollo mental de su región, San Isidro de Pérez Zeledón, quien pareciera ser el protagonista central de una obra que se enfila hacia la novela, con tramas accesibles, pero cuyo protagonista más importante es el ambiente social que ya ha sido analizado por el autor en otros trabajos.

El Lupanar es una metáfora fuerte del encierro que rodea a las gentes, lo que allí sucede, y que en este caso de edición renovada de la obra, así lo percibo, tiene como tema central de análisis lo educativo, que resulta axilar a la obra, pues no puede hacerse una especie de agregado, sin perspectiva novelesca, que nos acerque a la historia de un pueblo lleno de personajes, como todos en el mundo, que ya fuera, para desgracia de los autores generaleños, suficientemente estudiado, como sujeto de novela, por Marco Tulio Aguilera Garramuño, en su emblemática obra: “Breve historia de todas las cosas”, presentes, pasadas y futuras, como parece ser.

Pero en el caso de Luis Enrique Arce, su visión de historiador empírico, son los mejores, nos acerca a la visión fragmentada de ese “lupanar”, elemento simbólico que domina la narración, más los frecuentes accesos del escritor a elementos burocráticos que transforma en airada protesta. Si en esta obra hay protagonistas estos quedan diluidos por la presencia del autor, el territorio ínfimo del espacio donde ocurren los sucesos, todo ello trabajado en una prosa que denota el interés de darle un toque artístico, propio de quien ha hecho de su vida un acopio de admiración, trabajo y visión sustantiva del arte. Podríamos decir que, en esta narración, el autor ha logrado un ajuste de cuentas con su circunstancia vivencial, las lacras que se transforman en historias, más el elemento anecdótico que define la trama de la narración.

Como en todo lo de Arce, el elemento autobiográfico, convertido en ficción, nos permite también encontrar el tono social de lo que escribe, la connotación psicológica de lo narrado y la presencia de acciones que denotan, en conjunto, una búsqueda de los resquicios del alma humana. Hemos visto, al menos es mi criterio, como crece esta narración en sus diferentes etapas del mismo crecimiento interno del creador.

Esta obra es solo el inicio de un trabajo, más complejo, que debería plantearse el escritor, para darle forma a una novela, otra, donde los elementos que él recoge en su trabajo sobre la historia de su pueblo, región, ámbito circunstancial y los múltiples personajes que allí vivieron o hoy moran, supere el anecdotario narrativo, de sarcasmo y humor, planteado por Aguilera Garramuño en otro tiempo. Este es el reto de Luis Enrique Arce el educador, el artista, el político, pues de todos estos elementos está llena la vida que se ha atrevido a escarbar, aún en sus entrañables obras para niños y jóvenes. Un libro para leer entre líneas, de frente y en despacio, para lograr entenderlo como una base puesta para su narrativa futura. Incluido el cuento-testimonio, que se puede percibir en lo que este escritor también cultiva.

El Lupanar, como metáfora social, puede ser el pueblo, la casa, la escuela, la misma corruptela convertida en máxima de conducta. Los relatos de “terror educativo”, así los llama el autor, son auténticos anexos de un mundo al borde de la disolución y de lo mejor que ha escrito Luis Enrique Arce. El antro de 1987 es tan igual 20 años después. Y eso hace que la literatura, siempre, supere la realidad cuando se sabe adecuarla a la historia, aunque el tiempo se evapore en su propia neblina.

Sandino y la intelectualidad Costarricense
Rafael Cuevas Molina
Euned 2008

Rafael Cuevas Molina (1954) nos ofrece una documentada investigación sobre la influencia, y presencia de César Augusto Sandino y el nacionalismo antiimperialista, en Nicaragua y Costa Rica (1927-1934) que viene a iluminar aspectos muy discutidos del General de Hombres Libres Augusto César Sandino y su influencia en el pensamiento de destacados intelectuales centroamericanos, y de Nuestra América, quienes fueron sus seguidores y dieron apoyo a su causa, haciendo suyas las ideas del luchador y construyendo una forma de pensamiento que todavía sobrevive entre las capas pensantes de nuestra región.

Los tres capítulos primeros nos permiten adentrarnos en la historia y los pensadores que dieron forma a la construcción real del pensamiento antiimperialista y las diferentes transformaciones que tuvo en un período de la historia centroamericana, así como la aparición de Sandino en la lucha, como pensador, hombre de acción y creador de diferentes focos de apoyo en ese combate, que tuvo una expresión regional, y particular, en cada país centroamericano. El análisis es muy rico en detalles, conocimiento de los asuntos que trata, así como la presencia de notas muy inteligentes que nos permiten ampliar lo que en los capítulos se expresa. El análisis de Sandino se da en su propio contexto, sus ideas más relevantes, así como sus contradicciones, las relaciones políticas y el interés de las figuras de la cultura por su gesta, lo que permitió que fuera ampliamente conocido en los diarios, las publicaciones literarias y en la misma expresión de los intelectuales al analizar su trayectoria, todo en un período determinado de la historia centroamericana. El capítulo IV nos permite conoce la presencia de Sandino en lo que el autor llama: nueva intelectualidad costarricense, también bajo el influjo de personalidades como Gabriela Mistral, Haya de la Torre, Froylán Turcios, y otros, así como el autor destaca las relaciones entre los diferentes grupos políticos liberales, de la América Latina, y sus interrelaciones políticas.

Es importante reseñar la inteligencia de Cuevas Molina al darnos un todo que sin embargo muestra los fragmentos de ese nacionalismo nacional, regional y latinoamericano, que tan importantes momentos ha definido en la historia, no solo de los actos políticos sino en la formación de las mentalidades de la izquierda ilustrada, que ha sido la que ha definido la herencia histórica, incluida la gesta de Sandino.

El papel y relevancia de Repertorio Americano queda muy claro en este libro, y sobre todo la labor del caudillo cultural García Monge, y su círculo de amigos y seguidores. Un hermoso libro de Cuevas Molina que honra su trayectoria intelectual y la de la UNED al editarlo.
Revista Abanico. periódico La Prensa Libre 3 julio 2008.

06/08/2008 GMT 1

"Soy amante de las causas perdidas"

marfuerte @ 02:07

La ciudad de México rinde este mes un inédito homenaje a Carlos Monsiváis por sus 70 años. El emblemático escritor habló en exclusiva con Newsweek.
por María Amparo Lasso

La figura de un intelectual repletará por primera vez autobuses, estaciones del metro, parques y centros culturales de la capital mexicana. Carteles, videos y hasta papalotes con su imagen y sus fra-ses más ingeniosas se desplegarán por la urbe durante este mes de mayo. Sólo Carlos Monsiváis, considerado el “ultimo escritor público” de México, podía inspirar este homenaje.
El escritor confiesa que está “abrumado” por la dimensión del festejo de sus 70 años, que incluye coloquios y entrega de medallas. Por eso, antes de disfrutar de este ejercicio mitad lúdico, mitad solemne, hará un ajuste de cuentas consigo mismo. “Planeo encerrarme un día conmigo o lo que queda de mí, para después salir a la calle”, dice Monsiváis en entrevista con Newsweek.Gran cronista de la ciudad de México, Monsiváis ha tomado durante 50 años el pulso del cuerpo urbano y ha registrado a la luz pública las luces y las miserias de la megalópolis y sus sobrevivientes. Ha lanzado su lapidaria e irónica pluma contra los abusos de la clase política, contra las injusticias y la desigualdad y a favor de las causas de las minorías y de la acción colectiva. “Me considero un amante de las causas perdidas, que, por otra parte constituyen el 90 por ciento de las causas”, dice Monsiváis.
Innumerables intelectuales y periodistas han desfilado por la modesta casa que habita el escritor desde niño en la colonia Portales, en el suroeste de la capital. En la penumbra de su sala, atiborrada de libros y miniaturas e impregnada del aroma de su docena de gatos, ha seducido a sus interlocutores echando al vuelo aforismos que terminan dando la vuelta al mundo.
Nacido el 4 de mayo de 1938, Monsiváis creció como hijo único sin padre devorando cuanto libro llegaba a sus manos, desde los ejemplares de la revista argentina Billiken hasta la Biblia, siempre ante la amorosa presencia de su madre doña Esther. Cuando se le ha preguntado sobre sus maes- tros suele mencionar al intelectual y político José Vasconcelos, figura fundamental de la primera mitad del siglo XX en México, al Nobel de Literatura Octavio Paz o al poeta Salvador Novo.
En el campo de sus contemporáneos, se identifica con los escritores reunidos en la década de 1950 en torno al suplemento capitalino “México en la Cultura”, entre ellos, sus grandes amigos Sergio Pitol y Elena Poniatowska.
Desde su primer libro de crónicas, “Días de guardar” (1970), que recoge sobre todo la atmósfera de 1968, año de la matanza estudiantil en la plaza de Tlatelolco, Monsiváis comenzó a cosechar reconocimiento. Siguieron, entre muchos otros, “Amor perdido”, “Escenas de pudor y liviandad”, “Entrada libre”, “Los rituales del caos” y “Aires de familia”. “Nuevo catecismo para indios remisos” es su única obra de ficción, género al que no ha vuelto ni tiene por ahora planeado hacerlo. Y son miles y miles las páginas que ha producido generosamente en forma de crónicas, ensayos y columnas periodísticas para publicaciones de diversas clases en México y otros países. Son tantas que, en verdad, son inabarcables. “Monsiváis es un luchador social disfrazado de hombre cínico y despreocupado”, sentenció el escritor Emmanuel Carballo. “Nada de lo que ocurre en el país escapa a su mirada. La primera mitad del siglo XX es de José Vasconcelos, Alfonso Reyes y Salvador Novo, como la segunda es de Octavio Paz, Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis”, considera Elena Poniatowska. Aunque estas definiciones “me enaltecen”, dice Monsiváis, “no corresponden a la percepción que tengo de mi trabajo y de mi actitud. Para empezar, porque si uno consigue verse con objetividad casi de seguro anda de visita por sus cenizas”. “Y —añade— si tuviera una visión clara de mi desempeño, estaría interpretando un papel, sería un actor de mis propias convicciones, y eso es lo propio de un líder, ciertamente no es mi caso”.

“Monsimanía”

Es un lugar común decir que Monsiváis tiene el don de la ubicuidad, que está en todas partes, trátese de mítines, lanzamientos de libros, estrenos de películas, mesas redondas, happenings.
En confianza, Monsiváis suele conceder que es presa de una paralizante timidez y que suele tener problemas en decir “no” cuando le invitan a las más descabelladas iniciativas. Pero no hay duda que disfruta ser reconocido en la calle y que le complace haber pasado de ser testigo a protagonista y recibir mimos de una legión de aduladores.
Su fama, que se extiende fuera de las fronteras nacionales (basta seguir los recibimientos que le prodigan cuando visita otros países de América Latina) ha sido objeto de análisis. Se habla de “monsimanía” o “monsivaítis”.
Abonan en su luna de miel con los lectores su sentido del humor y su versatilidad: pasa de la disección de figuras del espectáculo como Juan Gabriel o Gloria Trevi al análisis de los asesinatos homofóbicos o las corruptelas bancarias.
“Como los movimientos marginales que Monsiváis ha contribuido a poner en el centro, él mismo ocupa el espacio axial de un personaje que con el tiempo va cobrando una dimensión que obliga a repetir su nombre una y otra vez”, escribió en 1988 el crítico literario Christopher Domínguez Michael.
Algunos temen que esta calidad de “celebridad” merme la eficacia y el vigor de los gestos del escritor; que esta “mitificación” pueda abonar a su banalización.
¿Se le ha mitificado? “No tengo nada mitificable, carezco en absoluto de las condiciones de la representación de tendencias o sectores”, responde Monsiváis.
“Por lo demás —añade—, y salvo rarísimas excepciones, el tiempo de los mitos se ha desvanecido. Lo que hay, y en profusión, son alquileres de un mes o seis meses de lugarcitos en el imaginario colectivo. Así, en el futuro no tendremos por lo general 15 minutos de fama sino 15 minutos de atención desmedida en el imaginario familiar, o de aplauso inesperado en el imaginario laboral, o de éxito sorprendente en el imaginario del Ligue”.
“Quince minutos, hasta allí. Y si no seré jamás un mito sí es probable que rente un cuarto de azotea en el imaginario colectivo”, sentencia.
La obra de Monsiváis ha sido multipremiada. En 2006 obtuvo su más reciente galardón, el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. Antes recibió el Villaurrutia, el Mazatlán, el Anagrama y el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2005.
Pero pese a los galardones y a sus miles de lectores, su obra ha sido, paradójicamente, poco estudiada y ha escapado de la crítica. Aunque Octavio Paz dijo tempranamente que Monsiváis inauguraba un nuevo género, pocos se han dedicado a examinar su literatura. Mexicanistas en Estados Unidos han sido los más entusiastas.
Uno de ellos, Linda Egan, destaca, entre otras cosas, la voz periodística de Monsiváis. “Si bien la crónica es literatura y, cuando la practica un autor del calibre de Monsiváis, literatura de estatus canónico, es ante todo periodismo, un género veraz. Por lo tanto, los méritos teóricos y literarios de sus escritos se fundan en la credibilidad de su voz de reportero”, escribe Egan, quien precisamente por estos días asistirá a un coloquio sobre la obra del autor en la ciudad de México.
Aunque agradece esa visión, Monsiváis no la comparte del todo. “Porque en un buen número de mis crónicas la veracidad, entendida como testimonio fidedigno, no cuenta demasiado o simplemente no cuenta, y no hay engaño posible. Si en la crónica, cuando la ocasión lo amerita, uno no imagina y construye personajes, etcétera, está faltando a la verdad”, señala.

No deja títere con cabeza

La derecha política ha pasado por el paredón de su pluma por décadas. A los miembros del gabinete del ex presidente Vicente Fox, que terminó con 70 años de dominio del Partido Revolucionario Institucional, PRI, los calificó como “migrantes de la política-ficción, los indocumentados del sueño porque va a ningún lado y creen que están cambiando el rumbo del país”. El actual gabinete de Felipe Calderón representa para él “la inexperiencia a cargo de la improvisación”. “A diario estrenan incomprensiones y torpezas, y en esto son incluso novedosos, desaprenden con celeridad lo todavía no aprendido”, señala.
Monsiváis se identificó siempre con la izquierda, aunque su temprana crítica al despotismo estalinista y a los excesos y errores del régimen cubano de Fidel Castro le valieron no pocas enemistades. Ahora son blanco de su sátira lo mismo el presidente venezolano Hugo Chávez y su socialismo del siglo XXI que el subcomandante Marcos, líder de una insurrección indígena a mediados de la década de 1990.
El escritor hace la distinción entre las diversas izquierdas y su “perjudicial vocación de partenogénesis”. Reconoce que en este momento en México la izquierda nacionalista está a cargo de iniciativas que él comparte: contra la privatización del petróleo, contra la “política de doblegamiento absoluto a la jerarquía católica” de parte de los gobernadores del Partido Acción Nacional (PAN, en el poder), contra el desastre en las zonas rurales. Pero cree que a la izquierda partidaria le siguen haciendo falta proyectos más sólidos y convincentes.
“Para mí, como votante, no hay opciones: el Partido de la Revolución Democrática (PRD), vagamente conectado con la izquierda, es un desastre, pero el PAN y el PRI son simplemente fosas comunes de la mala voluntad”, dice.
Monsiváis, ávido lector de Tom Wolfe y Norman Mailer y otros intelectuales y representantes del nuevo periodismo estadounidense, ha dedicado también buena parte de su obra a dilucidar las relaciones entre América Latina y Estados Unidos, la migración, los procesos de americanización, el antiyanquismo, el nacionalismo. Ahora, cuando predomina la izquierda en el ajedrez político de América del Sur, la retórica antiestadounidense ha vuelto a tomar brío. Pero Monsiváis cree que el tiempo del antiyanquismo ya pasó. “Sí hay, y en forma casi unánime, un repudio a la política del presidente George W. Bush, a su exaltación de la tortura ¡legal!, a las matanzas en Iraq, a su rechazo del Protocolo de Kioto, y así sucesivamente. Hay, y extendidas, críticas muy sólidas al Fondo Monetario Internacional, a las políticas de las transnacionales, a la semiesclavitud en las fábricas de maquila, todo esto sí, pero dejó de funcionar el “Yankee Go Home”, como el insulto a una población. Estados Unidos es un país tan diverso que exige de sus críticos cargos específicos”.

Las memorias para el blog

¿Qué es lo que motiva ahora a Monsiváis a seguir, después de tantos años, iluminando el debate sobre la construcción de ciudadanía y la perfección de la democracia en México?
“Si continúo en mi trabajo no es con el afán de iluminar a nadie, sino de encontrar por algún lado mi sentido de orientación, de allí una de mis máximas: ‘O ya no entiendo lo que está pasando, o ya pasó lo que estaba entendiendo”, responde.
A sus 70 años, el escritor no tiene pensado hacer un alto. Varios proyectos en el horno están destinados a engrosar su voluminosa producción. El que está a punto de terminar se titulará Apocaliptstick, un nuevo libro de crónicas donde la protagonista es, nuevamente la ciudad de México. “Es una crónica sobre aspectos del ir y venir entre el sueño y la pesadilla, un ir y venir tan exaltado que ya quienes lo practican no saben si el gran momento de felicidad a su disposición es del sueño o, más bien, si el tedio de la bienaventuranza es el de la pesadilla, La ciudad de México ya tocó su techo histórico y lo que ahora se experimenta es el training requerido para habitar entre las ruinas”. A los 28 años tuvo la audacia de publicar una autobiografía precoz. ¿Se arrepiente? “Con tal de no arrepentirme de lo que he publicado, trato de no releerlo”, contesta Monsiváis. Quien aguarde una edición autobiográfica corregida y aumentada se puede quedar esperando, al menos por ahora. “El que se proponga escribir sus memorias que instale un blog y vaya dando a conocer su autobiografía por entregas. La red es el ámbito por excelencia de las confesiones, tanto que muy pronto, estoy seguro, en las iglesias sólo habrá confesionarios virtuales y los sacerdotes chatearán con el objeto de dar instrucciones: “Cincuenta Aves Marías, pero una por una y no hagan trampa. ¡Ah! Y si tus pecados son veniales chatea con otro”.
Monsiváis había dicho que le gustaría que dispersaran sus cenizas en el California Dancing Club, un emblemático salón de baile de la capital “para que sobre ellas bailen un conmovido danzón”. Ahora pide que sus cenizas se esparzan más bien en el Zócalo, la inmensa plaza central de la ciudad de México, para presumir de un “funeral céntrico”.
Tomado de la web de Newsweek en español. 5 mayo 2008.

05/08/2008 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 01:48

Alfonso Chase
Una pasión y dos quijotes
Don Quijote de la Mancha y Agustín Lara
Beila Zider
Euned 2007

Bien hace Beila Zider (1947) en darle a este libro algo así como una propuesta de “cabalgar el paralelismo del amor pentagramado”, pues la unión de dos Quijotes, a ritmo de bolero, no resulta ni un gesto extravagante ni una verdad dogmática, sino un recorrido por los diversos rostros del amor, prosa y poesía, que manejaron al través de su obra tan extraordinarios autores. Puede ser, conforme uno lo va leyendo, en el disfrute de las ideas de Zider, que sus propuestas y análisis de las musas podrían ser imaginarias, pero existen como residuo maravilloso del objeto amatorio, en la verdad de que Dulcinea del Toboso sea la mera invención de una rústica moza o que, en el caso de Agustín Lara, estuviera clamando en sus versos por una mujer imaginaria, aunque él quisiera verla encarnada en algunas de sus mujeres o amantes. Mucho aporta Beila Zider para conocer e interpretar el amor en la producción literaria de ambos autores, uno casi un monstruo de creatividad, el otro un poeta, lo era en verdad, con el cansino lamento, bello pero a veces inútil, de celebrar a sus musas con el más alto valor evocativo, inmortalizándolas, tal como sucede en algunas de sus canciones, eternas, creo yo, como la figura de Aldoza Lorenzo convertida en dueña de corazones y moza bella entre las bellas.

Muy hermoso el transcurrir del libro, que no es un ensayo propiamente dicho, sino un desvarío literario, inteligente y amoroso, sobre dos figuras capitales de nuestra imaginación romántica, secta a la que de seguro pertenece la autora, pues el mismo discurrir del texto lo convierte en una especie de melodía, capaz de capturar y cautivar nuestro interés en un asunto desbocado, pero analizado de una manera muy ingeniosa, en ritmo de bolero por supuesto, y con notables hallazgos de un talento que va más allá de la simple enunciación de ideas. Del unívoco amor de don Quijote pasamos a la plenitud de amores de Lara, en ese su peregrinaje por el amor agraciado y desgraciado, sustento de toda su obra, que es copiosa y lírica y el hilo romántico que une a los autores personajes analizados, que roza la cursilería, o el egotismo altivo, pero que escapa a estos cuando nos enfrentamos al texto.

Indudablemente el amor, en ambos autores, tiene mucho de trovatorio y caballeresco, como que proviene de sagas vitales, donde la locura casi bordea la sensatez exasperada, de amar por amar, aunque el objeto, cercano o lejano, queda a disposición del autor, y del lector, en ese mundo en donde lo hispánico tiene el eco espléndido del paisaje externo y la plenitud de un alma desbordada.

Un acierto la inclusión de textos de los dos autores y personajes, pues le permite a la escritora establecer coincidencias y divergencias que, sin embargo, se llevan a un asunto común: el papel de la mujer amada como sustento a una visión de mundo, al que separan el tiempo y el espacio, pero que los hace converger en la lectura que se propone en ese modelo de identidad masculina, para sentir, vivir y observar el comportamiento femenino como sustrato literario. No importa que no sean comprendidos por sus contemporáneos, en sus desvaríos amorosos, pues de eso está llena la literatura de caballería, pero les permite la plena realización en la obra de arte, a ellos, y a nuestra autora en su propuesta de lectura, que se sustenta en la visión de don Quijote por Cervantes y Agustín por Agustín, cerebros privilegiados, honestos y bien intencionados, como se afirma en todo el texto.

Un libro que no solo entretiene, o deleita, sino que nos permite entrar a una propuesta de lectura que, por abierta, nos da múltiples interpretaciones, todas centradas en la realidad de cómo por el amor los seres humanos se convierten en quijotes.

La autora, de prosa fina y elegante, destroza cualquier significado que nos proponga la soledad maniática de todos los diccionarios, incluido el Corominas, tan útil pero tan desapasionado, allí donde lo cursi se convierte en utopía romántica o en la pasión de ser en la escritura.

La historia de Cornelius Brown
Carlos Alvarado Quesada
Editorial Costa Rica 2007
Premio joven creación 2006

La obra literaria de Carlos Alvarado (San José, 1980) es breve, de acuerdo a lo que indica su biografía, pero estamos aquí ante una auténtica novela de formación que nos remite a lecturas y coincidencias, para dar forma a una personalidad literaria de indudable proyección hacia el futuro. Puede ser la historia de cualquier persona joven, ante las bocanadas de vida que absorbe para sobrevivir, en un mundo constreñido, a veces aburrido, pero lleno de detalles que el autor sabe escoger, como material literario, para darle forma y estructura a partir de un ego adormilado a veces, otras más activo, pero siempre alerta a lo que ocurre. No es sólo la historia de Cornelius Brown, este escritor falsamente exitoso, punto de partida y cierre de una cultura aldeana, que despierta las furias del narrador sino, también, la de un ambiente en el cual los ídolos pequeños constelan el desarrollo del arte, yuppies de conferencia en conferencia, analizados con particular dureza por el autor de la narración y que nos permite encontrar algo que siempre aflora: la envidia, los intercambios simbólicos de una sociedad en decadencia, en donde los detalles cuentan para dar forma a la narración, toda repartida en mini-capítulos, que son entradas y salidas para esa historia de un observante, que toma como pretexto a un autor representativo del mundillo que leemos. Todo esto contado de manera muy verosímil, dándole a cada estructura narrativa su propia independencia, como en un rompecabezas donde lo que menos importa es la historia del tal Cornelius Brown, tan oscuro, realmente, como su apellido. La importancia de Alvarado como narrador reside en su ingenio, en el espíritu de observación, en su despiadado sentido del humor al observarse a sí mismo en el juego de reflejarse, establecer distancia y arrastrar, como una lata de sardinas por el suelo, al odioso y patético Brown que lentamente se va convirtiendo en el mismo que escribe la historia, según puede irse observando. El marco referencial de la novela es el ir desplegando la historia en esos 23 marcos capitulares en los cuales se escribe la narración fragmentaria, pero completada por los detalles, la idea de que la literatura, además de los trucos narrativos es la muestra de una existencia signada por la controversia, natural manera del enfoque del mundillo cultural, aquí y en cualquier país del mundo.

Me interesa el aporte que puede dar a una ruptura entre la narrativa tradicional, que se ha venido haciendo desde hace unas tres décadas, y lo que Alvarado descubre en el acto de escribir, desaforado y claro, que no es otra cosa que un humor una sátira social que incluye al escribiente, su entorno, sus conflictivas relaciones, sus perversiones ociosas y al hecho de que, estando al margen, su sueño es el ser coronado en esas veladas de escuela que resultan los concursos literarios, donde los amigos, o los enemigos, definen a los ganadores. Dada la vertiginosa proyección de la escritura los personajes son apenas construidos, en esa lucha soterrada entre el autor, el personaje y el mítico Cornelius Brown -¿Será negro y todo es producto de una alucinación xenófoba del autor?- pues nadie con ese nombre, al menos en Costa Rica, podría alcanzar el trono literario al que todos aspiran al escribir, pintar, danzar y por eso, ahora, el toque étnico es tan importante en el mundo cultural del país.

La novela se lee a gusto y de un sólo tirón, a pesar de los notables cambios en las situaciones, algunas extravagantes, pero que forman parte de la trama, incluidas las relaciones amorosas con mujeres, imaginarias o reales, y la presencia del tal Cornelius Brown que termina tirado al cajón de los objetos inservibles, tal parece, convertido, eso se trasluce, en el sujeto-objeto de su último interés, que es la novela fragmentaria que terminamos de leer. Un interesante experimento narrativo, como ya dijimos: ingenioso, bien construido, tal como el autor lo propone: espacio perdido o a recobrar por medio de las palabras. Y en los otros libros que de seguro Alvarado tiene en preparación.

La carretera
Corman Mc Carthy
Editorial Mandadori 2008

Corman McCarthy (1933) está considerado uno de los mayores escritores norteamericanos de nuestro tiempo, labor por la cual ha recibido muchos galardones, cuyas traducciones han llegado con retraso a nuestro idioma, pero le han dado una justa reputación que se confirma con esta obra, cambio muy perceptible en su estilo y en su manera de narrar y por la cual obtuvo el prestigioso Premio Pulitzer en el 2007.

La novela es una obra que se aparta de lo convencional y nos retrae a la antigua manera de hacer ficción, en este caso novedosa, sobre temas propios de Estados Unidos, pero que tiene relación, concomitante, con los primeros libros de ciencia ficción editados en ese país, que como las obras de McCarthy se convirtieron en clásicos del género. Como todas las otras obras del autor es una forma inquietante de conmovernos y luce solitaria en su trayectoria como novelística, lo que realza su esplendor como joya de la literatura actual. Está siempre esa visión espectacular del páramo como protagonista de la historia, con vida propia, aunque esté determinado por las cosas que allí suceden y los seres que se integran al de esta obra, que es una especie de metáfora de algo que al haber ocurrido ya, nos une al presente, el pasado y el futuro, como en la obra “Tierra Baldía”, de T.S. Eliot, emblemático texto de la decadencia de una cultura.

La capacidad descriptiva de la narración nos permite penetrar en la relación padre e hijo, presuntos sobrevivientes de un cataclismo y la carretera, árida y simbólica, que llama a un viaje a alguna o ninguna parte, todo esto descrito, no solo contado, con elementos de un afuera que muestra lo que ocurre adentro de los seres, innomidos al principio, más reales y existentes luego.

A diferencia de sus otras obras, esta es en verdad un ejercicio de estilo donde el lenguaje cumple su papel como protagonista, aunque se muestra elusivo, oscuro, palpitante, aún en esta traducción enervante.

La carretera es un símbolo en la que la narración agota su significado, pero solo vale el caminar del padre con su hijo, más los diálogos extraordinarios que se dan al descampado y que concluyen con la muerte del hombre y el sentido de la incorporación del niño a otro grupo gregario.

Con un tema tan complejo la prosa es límpida. Llena de sugerencias que van desde el monólogo metafísico hasta la simple conversación sobre lo que ha pasado en el mundo, en ese antes que se repite muchas veces, pero que ahora es el pasado. Lo que importa en esta obra es su relevancia simbólica, la riqueza del lenguaje, la penetración en el espíritu de los seres ante una catástrofe inédita.

El Premio Pulitzer ha reconocido una obra soberbia, extraña, que resume las otras de Cormac McCarthy, ese eremita de la literatura norteamericana actual, que hace aquí una obra de anticipación, según puede percibirse en el entorno de todo lo que el autor construye.

Una especie de puesta en escena de la infancia del padre y la tragedia del hijo en su soledad advertida. Un libro hermosamente triste, camina entre bosques casi destruidos, en esa relación naturaleza-colapso-humanidad, que pareciera ser ahora el norte literario de este autor tan celebrado.
Revista Abanico. La Prensa Libre 29 mayo 2008.

01/08/2008 GMT 1

Neruda, pasión por la vida

marfuerte @ 02:35

Amor a sangre y fuego

Por Luis Diego Cascante
Forja

Mucho se ha escrito sobre Pablo Neruda (1904-1973), el poeta del amor humano y cósmico . Neruda divide la historia de la creación -poética- en antes y después de él, a pesar de las críticas literarias que tacharan su poesía de 'hermética'. El mismo Neruda no aceptaba registrarse en teoría alguna: "me niego a masticar teorías". Más allá de los 'ismos', su poesía es una filosofía o canto del amor: del amor inconmensurable, aunque, siendo justos, más bien habría que hablar de sus 'amores inconmensurables'. Neruda siempre estuvo amando, más allá del prejuicio y la decencia, como "el amor de los marineros/ que besan y se van".
Neruda aterriza su poesía: la mujer es la medida y destino del hombre en el vínculo del amor: "Márcame mi camino en tu arco de esperanza/ y soltaré en delirio mi bandada de flechas". Le interesa, entonces, la mujer pero no la convertida en objeto. Le atrae en ella todo lo que es ella, su personalidad completa. "La mujer pone la fascinación, el encantamiento." La mujer es la chispa que desata el incendio. Toda mujer ha de ser amada por sí misma, conforme a un principio de identidad instalado en lo cósmico. Poéticamente el varón y la mujer son iguales: "Para mi corazón basta tu pecho,/ para tu libertad bastan mis alas". Cosmológicamente, en los niveles psicológico, biológico y social, sus papeles son complementarios : el varón no sólo es hombre, sino también el 'hombro' para la mujer.
Por eso, la biografía de Neruda es su poesía. Su poesía funge como memoria de sus pasiones. En ella, el amor ocupa un lugar privilegiado. Tan es así que el amor le sacudía las entrañas hasta arder en agonía y éxtasis: "Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre". El justo medio de Neruda es la intensidad. Como indican Teitelboim y Calderón, "todo lo vivió a fondo"… Neruda se entregó sin reservas al goce y descubrimiento del universo físico e invitó a todos, especialmente al hombre olvidado a acompañarlo: "Sube a nacer, conmigo, hermano". Cuando Eros se desata, el sexo se vuelve imperativo, pues "nos atrapó el placer profundo".
Brota así una voluntad de vida en su radicalidad. La vida es el corazón de todo: sin vida es imposible amar, sentir, etc. Paradójicamente, si somos incapaces de amor erótico, seremos incapaces de salvarnos a nosotros mismos a través de esa fundamental escuela de humanidad que es el amor. Neruda ama lo que lo puede amar, la universalidad del amor es celebrado como un banquete: de manera solidaria y festiva, en la comensalidad y complicidad. Por eso su obra está más cerca del Cantar de los cantares que de movimiento literiario alguno.
Su poesía tiene vida en sí misma porque refleja la vida: "Vivir será primero (…)" En un panerotismo, desestimagmatiza el cuerpo humano, convirtiéndolo en su medida, pero circunscrito en la totalidad de cada ser. El poeta chileno desnuda sin artificio el cuerpo y el mundo. Poetiza desde la transparencia, incardinada en el encuentro primigenio de la materia: clavando su dardo en la realidad que le revela el amor de carne y besos: "Deja que mis dedos corran/ por los caminos de tu cuerpo./ La pasión-sangre, fuego, besos-/ me incendia a llamaradas trémulas/ (…) Es la tempestad de mis sentidos/ doblegando la selva sensible de mis nervios./ Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!/ Es el incendio!" Y en Nuevas odas elementales se lee: "Con casto corazón, con ojos/ puros,/ te celebro, belleza,/ reteniendo la sangre/ para que surja y siga/ la línea, tu contorno,/ para/ que te acuestes a mi oda/ como en tierra de bosques o en espuma,/ en aroma terrestre/ o en música marina."
El panerotismo, en principio, se viste de un materialismo insuficiente para explicar desde sí mismo la riqueza del amor. En virtud de lo cual resulta más conveniente destacar una voluntad de vida -y jamás de poder-. La voluntad de vida asumida en su radicalidad resulta un modo de religiosidad; pero una religiosidad que se muestra como santidad sin Dios, para hacer de los seres humanos de carne y besos dioses en este amor a sangre y fuego. Esta religiosidad religa al hombre con la totalidad del mundo en un abrazo cósmico cargado de humanidad.
El amor a la mujer se unifica con el amor al cosmos, pues todo lo bello es amado en aquel que sostiene la belleza femenina. La mujer es el resplandor primigenio de esa gran luz cósmica. El amor físico es el símbolo más patente del amor cósmico, de ahí que la mística nerudiana sea una "erótica". La vía poética o del corazón es la expresión de lo vital y dinámico.
Pero amar es desesperar por ausencia del ser amado, es tocar la melancolía: "si solamente me tocaras el corazón,/ si solamente pusieras tu boca en mi corazón". Sentimiento que, a la vez, reposa en el simple recuerdo: "Te recuerdo como eras en el último otoño/ Eras la boina gris y el corazón en calma/, nace paulatinamente el recuerdo tormentoso impregnado de la angustia total del poeta:/ Soy el desesperado la palabra sin ecos/ el que lo perdió todo, y el que lo tuvo todo". Es hondo el dolor del amante, pues hiriéndose o siendo heridos la vida se apodera de los amantes, se sienten vivos. El amante queda adscrito de una vez y del todo al ser que ama, como una especie de injerto metafísico, rozando una experiencia abrumadora.
La palabra 'amante' (Cf. La barcarola) es peligrosa. Encarna significados dispares desde lo sublime hasta lo indecente: 'el/la que ama', 'el que está en transe', 'persona sucia o inmoral', etc. Neruda se atreve a reconocer que nuestros sentimientos explícitos o subterráneos son parte de nuestra vida, de un pasado heredado, y a la vez constructor de nuestra evolución personal. Amar y odiar, como fuerza primitiva de nuestra especie, aparecen a ráfagas en el encuentro con la pareja: "Llénate de mí (…)/ Libértame de mí". Así surge la reciprocidad como una de las características de la formación de la pareja. Es conseguir la completa identificación con el otro sexo, y una capacidad empática con el complemento que brinda la persona amada; en la festividad del orgasmo. Sensualmente, pero sin perder la ternura.
La búsqueda de unión y del orgasmo permite la fusión con el otro. Indudablemente, el amor hace a los amantes entender que su situación es el permanente desafío a las leyes del hombre en sociedad, y lo peor -o mejor- es que no puede evitarlo, "no puedo vivir ni contigo ni sin ti" (Marcial).
En este contexto, Neruda sugiere que la sexualidad es la forma básica -y más temprana- de afirmarse en la realidad. El funcionamiento del ser humano está directamente relacionado con el sexo, el cual nos muestra si un individuo, sea hombre o mujer, ha logrado ser libre, independiente y maduro. Por supuesto que la pasión sexual contribuye a la estabilidad del amor, pues el amante percibe el fuerte sentimiento de su individualidad y de la gratitud compartida.
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Conclusivamente, controlar el deseo sexual de los demás es asegurar la esclavitud de todos y todas, a cambio de una libertad contradictoriamente condicionada. Se puede afirmar que, para Neruda, la liberación política, económica, etc., parte de la emancipación sexual. Psíquicamente esto equivale a no encontrar jamás el equilibrio, sin las caprichosas reglas del amor y del alivio sublime del amor consumado.

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NOTAS

Pablo Neruda, Todo del Amor. México, Grupo Editorial Tomo, S.A., 2005. (De este texto está tomada la poesía referida en este breve escrito.)
Cf. Amado Alonso, Poesía y estilo de Pablo Neruda. (Intepretación de una poesía hermética.) Madrid, Gredos Biblioteca Románica Hispánica, 1997. La tesis central del hermetismo de Neruda consiste en proponer como clave para la lectura de su poesía el ensimismamiento/acorazamiento.
Hermosa frase de Antonio Skármeta, El cartero de Neruda. (Ardiente paciencia). Barcelona, Plaza & Janés, 1996. Un comentario al margen -pero fundamental- sobre la opción política del poeta obliga a afirmar que Neruda es poeta del amor a pesar de y no a causa de su comunismo. La respectividad como categoría metafísica brota del encuentro con la amante y, a partir de éste, emergen los demás encuentros. Efectivamente, la angustia se abre desde la experiencia del amor para aspirar a la utopía.
Volodia Teitelboim y Teresa Calderón, "Algo sobre Neruda y el amor", en Revista Cuadernos, No. 22, 1995 (www.fundacionneruda.org).
Sólo así se accede, en un segundo momento, a la utopía nerudiana: la procreación de un futuro más hermoso y justiciero sin prisa, sin pausa, donde el varón y la mujer enarbolarán la bandera del ser y del amar ayer, hoy y siempre. Cuando Neruda dice 'yo', el eco musita 'nosotros'. Aquí es donde aparece la veta whitmaniana: Neruda es antiesclavista y antiimperialista.
Cf. Antonio Campaña, "El amor en la obra nerudiana", en Revista Cuadernos, No. 30, 1997 (www.fundacionneruda.org).
No es el reino de la gracia o justicia, sino el reino de la dicha apacible. Se trata de construir ardientemente "una fraternidad siempre amenazada", en la que el hombre /mujer sea principio de vida y eternidad de la misma.
El cosmos es la expresión de la plenitud. Se insinúa el panteísmo nerudiano: "Como todas las cosas están llenas de mi alma/ emerges de las cosas, llena de alma mía."

Suplemento Forja. Semanario Universidad. 25 junio 2008.

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