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RESONOCO

Categoría: Libros

20/01/2009 GMT 1

Poe El centenario olvidado

marfuerte @ 02:16

Escrito por George Bernard Shaw
Sorprendentemente revelador resulta este artículo escrito por Bernard Shaw hace cien años, reclamando la conmemoración del centenario del escritor Edgar Allan Poe, quien nació en Boston, Massachusetts, el 19 de enero de 1809 y murió un 7 de octubre cuarenta años después.
Hubo un tiempo en el que América, la tierra de la libertad y el lugar de nacimiento de Washington parecía la patria natural de Edgar Allan Poe. Hoy en día algo así se ha vuelto inconcebible: ningún joven puede leer las obras de Poe sin preguntarse con incredulidad qué demonios pinta Poe en ese barco. América ha quedado al descubierto, y Poe no. Esta es la situación. ¿Cómo pudo vivir allí el mejor de los artistas, este aristócrata de las letras? No vivió allí; sólo murió, y se le tachó con presteza de borracho y fracasado, aunque sigue abierta la cuestión de si realmente bebió tanto alcohol en su vida como bebe hoy un moderno triunfador americano, sin mayor comentario, en seis meses.

Si el Día del Juicio estuviera previsto para el día del centenario del nacimiento de Poe, sólo habría dos hombres entre los fallecidos desde el día de la Declaración de Independencia cuya súplica de gracia pudiera revocar una inmediata sentencia condenatoria para toda la nación; y no está claro si a esos dos se les podría convencer de que pervirtieran la justicia eterna pronunciando esa súplica. Esos dos, son, por supuesto, Poe y Whitman; entre ellos existe la notable diferencia de que Whitman es aún creíble como americano, mientras que incluso los propios americanos, aunque están bastante faltos de hombres de genio, omiten el nombre de Poe de su Panteón, ya sea porque tengan la sensación de que es inútil reclamar una figura tan extranjera, o por simple monroísmo. Uno se pregunta, ¿es que la América de los días de Poe ha muerto o es que acaso nunca existió?

Probablemente nunca existió. Era una ilusión, como la respetable y liberal Inglaterra victoriana de Macaulay. Karl Marx ya desenmascaró lo blanqueado que estaba ese sepulcro; desde entonces, nosotros combatimos, convencidos del pecado social que hace que consideremos un infierno cada país en el que el capitalismo industrial está en alza. Pues ningún americano ha de temer que América, en ese hipotético Día del Juicio, vaya a perecer sola. América se condenará junto con lo mejor de Europa y se sentirá orgullosa y feliz, y despreciará a los que se salven. Ni siquiera alegará la influencia de la madre de la que heredó sus peores vicios. Si hoy América destaca con escandalosa preeminencia como anarquista y rufián, mentirosa y bravucona, idólatra y sensualista, es sólo porque se ha arrancado los ropajes del catolicismo y el feudalismo que aún dan a Europa un aire de decencia, y peca abiertamente, conscientemente, en lugar de hacerlo furtiva, hipócrita y confusamente, como nosotros. Hasta que no adquiera los modales europeos, el anarquista americano no se convertirá en ese caballero que afirma que una ley parlamentaria no logrará que la gente se vuelva moral (cuando la verdad es que sólo mediante leyes parlamentarias pueden los hombres de extensas comunidades moralizarse, incluso cuando así lo quieren); el rufián americano no entregará su revólver o su machete para que lo usen por él los policías o los soldados; el mentiroso y el bravucón americano no adoptará el tono de los periódicos, del púlpito y del estrado; el idólatra americano no escribirá biografías autorizadas de millonarios; ni el sensualista americano se garantizará el patronato de todas las musas para su pornografía.

Sea como sea, Poe sigue sin tener techo. No hay nada como él en América: nada, en cualquier caso, que sea visible desde el otro lado del Atlántico. A esa distancia podemos ver bastante bien a Whistler y a Mark Twain. Pero Whistler, en algunos aspectos, era muy americano: tan americano que sólo otro americano podría haber escrito sus aventuras y celebrarlas sin reservas. Mark Twain, semejante a Dickens en su combinación de espíritu público e irresistible poder literario con una incapacidad congénita para la mentira y la bravuconería, y un odio congénito por la crueldad y el derroche, sigue siendo americano por el color local de sus historias. Hay además otra diferencia. Tanto Mark Twain como Whistler son tan filisteos como Dickens o Thackeray. Lo más desolador de Dickens, el más grande de los victorianos, es que en sus novelas no hay nada personal por lo que vivir, excepto comer, beber y simular estar felizmente casado. Para él no existen los grandes ideales ni las grandes síntesis, ni tampoco los grandes preludios y tocatas de Bach, las sinfonías de Beethoven, la pintura de Giotto y Mantegna, Velázquez o Rembrandt. En lugar de convertirse en el heredero de todas las edades, sólo le correspondió una propiedad literaria, pequeña y mohosa en comparación, que le legaron Smollett y Fielding. Su crítica del Hamlet de Fechter y su empleo de un discurso de Macbeth para ilustrar el personaje de la señora Macstinger, muestran lo poco que significaba Shakespeare para él. Thackeray es aún peor: las nociones de pintura que pescó en la escuela de Heatherley superaban la ignorancia de Dickens; en música está igualmente en la más completa oscuridad; y, si cuando quería ser inmensamente alegre y agradable no se dedicaba, como Dickens, a describir las comilonas y los gorgoritos que hacen de la Navidad nuestra desgracia anual, es porque nunca quiso ser tan alegre y agradable, no porque tuviera mejores ideas sobre la diversión personal. La verdad es que ni Dickens ni Thackeray serían tolerables si no fuera porque la vida es un fin en sí mismo y un medio únicamente para su propia perfección; por tanto, cualquier hombre que describe la vida con vivacidad nos entretendrá, por poco cultivada que sea esa vida que describe.

Mark Twain ha vivido lo suficiente como para convertirse en un filósofo mucho mejor que Dickens o Thackeray: por ejemplo, cuando inmortalizó al general Funston dejándolo en el más absoluto de los ridículos, lo hizo científicamente, sabiendo exactamente lo que quería decir, y llegando hasta los cimientos de la historia natural del carácter humano. Igualmente, extrajo del Mississippi algo que Dickens no pudo obtener en Chatham o Pentonville. Pero escribió Un yanqui en la corte del rey Arturo, al igual que Dickens escribió Una historia de Inglaterra para los niños. Como despreciaba los ideales de la caballería católica, los desenmascaró, mas no mediante el conflicto con la realidad, como hizo Cervantes, sino en conflicto con los prejuicios de un filisteo; uno tan grande que, comparado con él, Sancho Panza es un Admirable Crichton, un Abelardo o, incluso, un Platón. También describió Lohengrin como "una melopea", aunque le gustó el coro nupcial; y esto demuestra que Twain, como Dickens, no recibió una educación adecuada. Wagner hubiera sido su hombre si se le hubiera adiestrado para entender y usar la música de la misma manera que se adiestró a Rockefeller para entender y usar el dinero.

América no le enseñó el lenguaje y los grandes ideales, así como Inglaterra no se los enseñó a Dickens y a Thackeray. Por tanto, aunque nadie pueda sospechar que Dickens o Mark Twain carecían de las cualidades y los impulsos que forman el alma de esos cuerpos grotescos e improvisados que son la Iglesia y el Estado, la Caballería, el Clasicismo, el Arte, la Nobleza y el Sacro Imperio Romano; y aunque nadie los culpa por haber visto que esos cuerpos estaban en su mayoría tan descompuestos que se habían convertido en una molestia intolerable, no hay más que compararlos con Carlyle o Ruskin, o con Eurípides, o con Aristófanes para ver cómo, faltos de un lenguaje sobre el arte y de un corpus filosófico, estaban mucho más interesados en la risa y el pathos de la aventura personal que en la comedia y la tragedia del destino humano.

Whistler también era un filisteo. Fuera del rincón del arte en el que era un virtuoso y un propagandista, era el gran Hazmerreír. Con todo lo importante que fue su propaganda, con todo lo admirada que fue su obra, ninguna sociedad pudo asimilarlo. Ni siquiera consiguió convencer a un jurado británico de que fallara a su favor y le concediera una indemnización en un juicio contra un crítico rico que "le había dejado sin trabajo"; y ésta es sin duda la cumbre del fracaso social en Inglaterra.

Edgar Allan Poe no era en lo más mínimo un filisteo. Escribió siempre como si su nativa Boston fuera Atenas, como si la Universidad de Charlottesville fuera la Academia Platónica y como si su hogar coronara las cumbres de Fiesole. Fue el mayor crítico periodístico de su tiempo e hizo visible el buen arte europeo en un momento en que los críticos europeos esperaban a alguien que les dijera qué decir. Su poesía es tan exquisita y refinada que la posteridad se negará a creer que pertenece a la misma civilización que la gloria de las lilas de la señora Julia Ward Howe o las honradas rimas de Whittier.

Tennyson, que, si algo era, era un virtuoso, nunca produjo un éxito capaz de soportar ser leído tras cualquiera de los fracasos de Poe. Poe producía magia de una forma constante e inevitable allí donde sus mejores contemporáneos producían sólo belleza. Las piezas más populares de Tennyson, "The May Queen" y "La carga de la caballería ligera" no aguantan la repetición; tras algún tiempo se vuelven directamente nauseabundas. "El cuervo", "Las campanas", y "Annabel Lee" resultan tan fascinantes tras mil lecturas como lo fueron la primera vez.

La supremacía de Poe a este respecto le ha costado su reputación. Es éste un fenómeno que ocurre cuando un artista alcanza tal perfección que se coloca a sí mismo "fuera de concurso". El mejor pintor que ha producido Inglaterra es Hogarth, un dibujante milagroso y un colorista exquisito y poético.

Pero los críticos nunca lo mencionan. Hablan hasta la saciedad de Romney, el Gidson de su época, hablan libremente sobre Reynolds, con nerviosismo sobre el gran Gainsborough; pero nada sobre Rowlandson y Hogarth; se pierden la gracia inextinguible de Rolandwson porque asumen que todas las caricaturas de esa época son feas y evitan instintivamente a Hogarth porque es inmanejable para la crítica. De la misma forma, han dejado de mencionar a Poe: por eso los americanos lo olvidaron cuando grabaron los nombres de sus glorias en su Panteón. Y, sin embargo, es el primer nombre, casi el único nombre, que el verdadero connoisseur busca allí.

Poe, con todo su virtuosismo, es siempre un poeta y nunca un mero virtuoso. Poe consideraba que Eureka, la formulación de su filosofía, era lo más importante que había hecho. Sus poemas siempre tienen como telón de fondo el universo. También los personajes de sus relatos. Incluso sus cuentos de humor, ante los que meneamos la cabeza en señal de desaprobación como si fueran errores, tienen esta cualidad elemental. El mismo Toby Dammit, aunque la simple mención de su nombre dispara el desdén del crítico culto, es más impresionante y termina más trágicamente que las serias invenciones de la mayoría de los narradores. El miope caballero que se casó con su abuela no es el blanco habitual que proporcionaría una farsa vulgar: la abuela tiene la elegancia y libertad de espíritu de Ninon de Lenclos y el nieto el porte de un marqués. Poe envió esta historia a Horne -cuyo Orión , por cierto, había reseñado como debe reseñarse la poesía-, con la petición de que lo vendiera a una revista inglesa. La revista inglesa lamentó que la deplorable inmoralidad de la historia la hiciera de todo punto impublicable en Inglaterra.

En sus cuentos de misterio e imaginación, Poe estableció un récord mundial para la lengua inglesa: quizá para todas las lenguas. La historia de la dama Ligeia no es sólo una de las maravillas de la literatura: no tiene parangón. Realmente no se puede decir nada de ella; nosotros, los demás, sencillamente nos quitamos el sombrero y abrimos paso al señor Poe. Es interesante comparar las historias de Poe con las de William Morris. No son meros relatos; son obras de arte completas, como las alfombras de rezo; y son, por emplear la expresión de Poe, "historias de imaginación". Son obras maestras del estilo. Lo que la gente llama estilo en Macaulay es, por comparación, simple método. Y son todo lo distintas que dos obras de arte del mismo tipo puedan ser.

Morris no quiere tener nada que ver con el misterio. "Las historias de fantasmas", solía decir, "tienen todas la misma explicación: la gente miente". Su "Sigurd" tiene la belleza del misterio como contiene todas las otras clases de belleza, pues es, sin comparación, la mayor épica inglesa; pero sus historias se desarrollan a cielo abierto de principio a fin, mientras que en las historias de Poe nunca brilla el sol.

La limitación de Poe era su altivez frente a la gente corriente. Criaturas grotescas, negros, locos con delirium tremens, incluso gorilas, ocupan en su teatro el lugar de los campesinos corrientes, de los cortesanos, ciudadanos y soldados. Sus casas son casas encantadas; sus bosques, bosques mágicos; y los convierte en algo tan real que la realidad no aguanta la comparación. Su reino no es de este mundo.

Sobre todas las cosas, Poe es grande porque es independiente de las atracciones baratas, independiente del sexo, del patriotismo, de las peleas, del sentimentalismo, del esnobismo, de la gula y de todo el resto de las mercancías vulgares que circulan en su profesión. Eso es lo que le confiere una soberbia distinción. Aborda algo tan trillado como la emoción de una niña moribunda en Annabel Lee, y lo desvulgariza al instante. Ni siquiera pudo entretenerse con historias de detectives sin antes purificar la atmósfera de éstas hasta que se volvieron más edificantes que la mayoría de los himnos antiguos o modernos. Sus versos a veces alarman y confunden al lector dejando entrever su propia belleza; pero esa belleza no es nunca la belleza de la carne. Nunca se le podría decir, como hay que decir con cierta inquietud a tantos artistas modernos: "Sí, amigo mío, pero éstas son cosas que las mujeres y los hombres deben vivir, no escribir sobre ellas. La literatura no es el agujero de una cerradura para que gente con hambre de afectos espíe los banquetes del cuerpo". Desde luego, nunca se convirtió en algo así en manos de Poe. La vida no puede dar lo que él nos da, excepto mediante el gran arte; y su instintiva observancia de esta distinción y el hecho de que nunca mendigó, como mendigaría la mayoría de los escritores, hacen de él el más legítimo y el más clásico de los escritores modernos.

También explica por qué no le importa demasiado a América, y por qué se le ha mencionado tan poco en Inglaterra en todos estos años. América e Inglaterra están regodeándose en la sensualidad que el inmenso aumento de riquezas ha colocado al alcance de sus manos. No les culpo: la sensualidad es un elemento de la vida muy necesario, y saludable y educativo. Desgraciadamente, está mal repartida; nuestras masas lectoras la buscan, piensan en ella, suspiran por ella y sólo obtienen unas muestrecillas de regalo. No se reparte con temperancia y de manera continua para que así deje de ser una preocupación. Cuando la distribución se ajuste mejor y la preocupación cese, habrá una noble reacción a favor de los grandes escritores como Poe, que empiezan justo donde el mundo, la carne y el diablo nos abandonan.

Traducción Ana Useros
Minerva nº 08, Verano 2008

Suplemento Los Libros. Semanario Universidad 14 enero 2009.

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 02:11

Alfonso Chase
La experiencia místic.

Edición a cargo de John Whit.

Biblioteca de la Nueva.

Conscienci.

Kairós Editorial 200.

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Un texto ya clásico, que reúne los aportes de Alan Watts, Abraham Naslow, Aldous Huxley, Ken Wilber, y otros estudiosos del fenómeno, convertido ya en una visión científica y no sólo en una exaltación de los sentidos, ubicado en el ánimo romántico de los grandes místicos, religiosos y creadores literarios, que muchas veces intentaron transformar el mundo a partir de su propia consciencia. El libro original cumple ahora casi cuarenta años de su edición y treinta de su circulación en español, lo que supuso un hito en este tipo de estudios, más allá de su lectura en grupos particulares, sobre todo en los Estados Unidos y en América Latina, en donde su valor se incluye en los estados creativos, la psicología, el éxtasis contemplativo y el estado de consciencia absoluta, que fue una manera de superar los cánones religiosos para lograr su inclusión en campos experimentales como la danza, el discurso monológico, la inspiración y la experiencia visionaria, tal como lo propuso Aldous Huxley, y más tarde Allan Watts, referidos todos, inicialmente, a la visión de los religioso como experiencias, diferenciadas, de la consciencia cósmica, las experiencias cumbre o en ese tiempo llamado inconsciente trascendental. Lo importante de este libro es que da paso al estudio de los fenómenos, si así pueden llamarse, hacia su relación con lo psicológico, el valor del lenguaje iniciático, el soporte de drogas alucinógenas, o simplemente una especie de análisis sutil de formas de pensamiento y transformaciones físicas, que empujaron a hombres y mujeres a la expresión escrita, la visión de mundos futuros o la creación de universos particulares, en ese estado febril o lleno de paz interior, que hace a los seres humanos, a partir de su ámbito cultural, tener una especie de unidad más allá de los lenguajes y las expresiones creativas, en donde todos al unísono descubren nuevos universos y buscan comunicarlos a sus prójimos.

El libro, en su época, fue combatido de manera encarnizada por la llamada izquierda caníbal, como un elogio de la enajenación, pero sorprendentemente fue en la antigua URSS donde tuvo lecturas muy inteligentes, sobre todo en el grupo de la Universidad de Moscú, que desde 1960 estaba interesado en estudiar los fenómenos de este tipo, más la parapsicología, dentro de los estudios del cerebro humano.

Con mirada retrospectiva el conjunto de ensayos nos permite entender, con nuevos aportes, lo que fue en ese tiempo el partir de la consciencia personal hacia la consciencia cósmica, los fenómenos de regresión, el valor de la LSD, la meditación, los textos sagrados, desde Santa Teresa y San Juan de la Cruz, William Blake o Edgar Allan Poe, hasta las sagas fundacionales de los pueblos antiguos, con apartes muy relevantes sobre el Sufismo y la influencia de los maestros danzantes derviches en la transformación de la danza occidental, en los años cincuenta. Un libro que nos empuja a la lectura de nuevos aportes, como pueden ser el pensamiento bicameral, los mitos creativos, la poesía moderna, las comunidades de meditación o aun los experimentos psicológicos a partir de Adler o Jung, para citarlos como descubridores de nuevos valores de investigación.

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José Saramago: el periodo.

formativ.

Horacio Cost.

Fondo de Cultura Económica (FCE) 200.

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Horacio Costa, Brasil, 1954, fue uno de los más interesados estudiosos de la obra de José Saramago cuando era prácticamente desconocido a nivel mundial, bajo la tutela de Emir Rodríguez Monegal (1921-1985), en la Universidad de Yale.

Este libro es fundamental para comprender el desarrollo de autor portugués en los campos de la poesía, la crónica, la crítica literaria, el cuento y el teatro, y por supuesto de la novela, a partir de la primera: Tierra de Pecado (1947).

Leído más allá de un libro que sustenta una tesis: el valor del autor en la literatura de su país, el interés del estudioso es darnos una visión de cómo se fue haciendo un creador, dueño de un proyecto literario de largo alcance, que culminó con el Premio Nobel de Literatura (1998) y la edición total de su obra narrativa, principalmente.

Lo importante de este libro es que nos presenta el desarrollo intelectual de un hombre cuya meta siempre ha sido la creación artística, buscando desde las formas experimentales, que se reflejan en su poesía, y el paso a la prosa, como cronista primero, viajante ha sido, observador de asuntos que luego le sirvieron para sus novelas, más del tema importante de su fascinación por la historia, los grandes temas originales, la propuesta de un lenguaje que recoge su amor por la poesía, la estructura de drama que da a sus trabajos y algunos poemas excepcionales, en esa visión de la poesía como posibilidad de concretar un universo sólido, producto de la observación y la importancia de la mirada como especie de trazo personal, que se expresa en su obra “Manual de Pintura y Caligrafía”, libro que da entender una crisis profunda en el autor, magistralmente descrita por el estudioso y que pareciera abrir nuevos rumbos a la novelística de Saramago, a partir de 1977. La totalidad del libro puede leerse como una historia anterior a los libros fundamentales que dan forma a su ingreso a la novelística mundial, gracias al Nobel, aunque es de especialistas saber que la asistencia a congresos o coloquios fue dando fundamento a un grupo de lectores, principalmente de América Latina, que fueron sus admiradores en un ejemplo de lealtad lectora que aún sigue vigente. No se puede descartar el elemento político de Saramago, su pertenencia al Partido Comunista de su país, el análisis de la realidad de Europa, los cambios y transiciones que se pueden percibir en su obra y el punto de quiebre que se manifiesta con la Revolución de los Claveles, que pone por el suelo a la dictadura militar en Portugal. La ruptura con el pasado, en 1977, es parte de la formación de Saramago y nos permite conocer más elementos autobiográficos que el estudioso remarca con respeto y admiración. Un libro digno de la grandeza literaria y humana de José Saramago, actual e intemporal por haber sido construido con material relevante y profundo conocimiento del autor.

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Visiones del futur.

Abraham Maslo.

Edición a cargo de Edward Hoffma.

Kairós Editorial 200.

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Este libro no tuvo, cuando fue editado por primera vez, en inglés en 1996, una aceptación tan espontánea y sólida como lo tiene ahora, cuando el psicólogo norteamericano Abraham Naslow (1908-1970), era apenas sujeto de aceptación y controversia en los medios académicos y los lectores comunes, por sus audaces propuestas sobre la creatividad, el cambio de paradigmas en las ciencias psicológicas, más el trabajo de campo con sus propios estudiantes. De William James a Maslow hay una línea horizontal, con quiebres apreciables, que nos permiten comprender los aportes del último, en el proceso de verbalización de la creatividad y sus resultados en la escritura de las historias de vida, sacando del olvido aquellas experiencias cumbres que nos definen hacia el futuro, pero con toda la carga del pasado como sustento para la personalidad, en la búsqueda de una iluminación de nuevo tipo, acorde con las transformaciones de nuestra civilización.

La cima de la fama, de que habla Edward Hoffman, a que llegó Maslow a la fecha de su muerte, a los 62 años, es relativa. Tuvieron que pasar muchos años para poder comprenderlo y así lo hicieron en Costa Rica don Mariano Coronado y don José Basileo Acuña, admiradores y divulgadores de los escritos de este autor entre nosotros, en los años sesenta. En este libro tenemos, como material de lectura, escritos no editados en vida, que vienen a complementar la obra ya conocida, y clásica, con la cual se le conoce en los recintos académicos y los centros de estudio, de este revisionista de todo, desde los estudios sobre la sexualidad hasta sus nuevas propuestas como terapeuta, docente e investigador de los asuntos más nimios de la personalidad, aparentemente. Todo el proceso de investigación de Maslow está signado por la relación entre personalidad, cultura, desarrollo interno, experiencias cumbres y terapias, alternativas decimos nosotros. Algunos de los conceptos expuestos en este libro son ya de uso común en diversos autores, pero la grandeza de Maslow estriba en la profundidad con que los aborda, sometiendo a revisión la psicología tradicional de su tiempo, tomando en cuenta la realización personal, la política, el humanismo y el cambio social como experimento de participación comunitaria y del cuerpo docente de las instituciones de educación superior. Siendo un hombre genial, y trascendental, logró crear su propio glosario, que en este libro se expone por primera vez de manera muy clara, para evitar mistificaciones, que fueron la causa de su desaliento en los años últimos de su vida. Sobre todo aquellos que tienen relación con el pensamiento Oriental, los derivados de libros de colegas, pero enriquecidos por el autor, en su posibilidad de impulsor de la filosofía humanista y su importancia en la vida personal, la comunidad, el grupo o la empresa. Sin visiones hacia el futuro, en la orientación psicopedagógica que se propuso brindarnos. Ahora podemos comprender su interés de que, además de estudiar las patologías sociales, se pueda tener acceso a aquellos que en la sanidad psicológica han logrado vencerlas, con sus propias propuestas. Es decir: debe existir, también, una psicología de la felicidad y la realización. De todo esto habla este libro con aportes inéditos de un hombre excepcional, como persona, y un científico reconocido como uno de los más brillantes del siglo pasado. Pero nunca estuvo tan actual.
Revista Abanico Periódico La Prensa Libre 15 enero 2009.

14/01/2009 GMT 1

Acuses de recibo .

marfuerte @ 01:16

De la vida, del amor y la amistad

Autora: Hilda Chen Apuy

Editorial: EUCR

Pedidos: 2207-5957

De la vida, del amor y la amistad: Un puente entre culturas es un libro, publicado por la editorial de la UCR, que agrupa los escritos publicados por Hilda Chen Apuy en diversos medios nacionales.

“La vasta cultura general y especializada en estudios de Asia que posee Hilda Chen Apuy [...] hoy la prodiga en artículos periodísticos para que los valores culturales que ella conoce tan bien lleguen a un público mayor”, se afirma en la contraportada.

Ulises llega en locomotora

Autor: Volodia Teitelboim

Editorial: LOM

Pedidos: 2225-8540

El escritor chileno Volodia Teitelboim presenta un conciso ensayo que relata los entretelones de la escritura de Ulises , la reverenciada y densa novela del autor irlandés James Joyce.

La contraportada del libro de Teitelboim reza: “Si Ulises es gigantesco de porte y significación, la breve travesía que realiza en esta locomotora de papel no tomará más de una hora o dos de lectura, pero asegura un viaje ameno, sorprendente e instructivo”.

Hacha encendida

Autor: Adriano Corrales Arias

Editorial: Arboleda

Pedidos: libros@ editorialarboleda.com

Hacha encendida es un poemario publicado recientemente por Adriano Corrales Arias. El libro contiene 23 poemas cortos.

“Ella trazaba las paredes de la caverna / Con barro rojo bosquejaba las nubes / de cuentas amarillas en el solsticio del verano”, rezan los primeros tres versos del libro.

El autor ha publicado los poemarios Tranvía negro (1995), La suerte del andariego (1999), Profesión u oficio (2002), Caza del poeta (2004) y Kabanga (2008).

La profecía del Vaticano

Autor: Jacques Neirynck

Editorial: Ediciones Jaguar

Pedidos: 2522-4848

Este libro narra la historia del ficticio Juan XXIV, papa reformista quien choca con el conservadurismo del Vaticano. Pronto huye al intuir que se atentará contra su vida, y lleva consigo un maletín con misteriosos manuscritos.

“Mezclando magistralmente la historia y la ficción, este atrayente thriller también se lee como una novela de iniciación y describe el recorrido de un hombre de Iglesia que rechaza el poder y los compromisos”, adelanta la contratapa.

Calendario del año 2009

Editorial: EUCR

Pedidos: 2207-5957

La Editorial de la Universidad de Costa Rica ha publicado un calendario conmemorativo a propósito del sexagésimo octavo aniversario de este centro de estudios. En cada mes se reproducen la portada e ilustraciones alusivas a algunos de los títulos publicados por la editorial.

En los primeros meses aparecen, por ejemplo, Tropical travel , de Juan Carlos Vargas, y Las constituciones de Costa Rica , de Clotilde Obregón.
periódico La Nación 11 enero 2009.

13/01/2009 GMT 1

Librero

marfuerte @ 00:46

Simplemente complejo
Eduardo Punset
El alma está en el cerebro
Divulgación científica
Punto de Lectura
Pedidos:800-542-7374
Íñigo Lejarza
ilejarza@nacion.com

Eduardo Punset es un polígrafo catalán. Se ha dado a conocer, especialmente fuera de España, mediante su labor de conductor del programa Redes , de la televisión pública de ese país. Se trata de un programa de divulgación científica en el que entrevista a figuras mundiales destacadas en diferentes ámbitos de la ciencia o mantiene tertulias con científicos españoles sobre los mismos temas. Él divulga ciencia, y la televisión difunde su peculiar apariencia física, semejante a la del Larry de los Tres Chiflados.

Este libro es un producto de algunos de aquellos programas. El autor ha seleccionado diferentes asuntos relacionados con el cerebro para poner, al alcance del lector profano, los conocimientos más recientes sobre lo que podría denominarse –sin temor a equivocarse– la estructura más compleja del Universo.

Partiendo de diálogos con especialistas, Punset expone, con bastante claridad, lo que hoy sabemos sobre las estructuras cerebrales, su funcionamiento, sus enfermedades y su relación con el comportamiento.

Los temas que el libro aborda, y su propia estructura, muestran a las claras su origen en programas televisivos dispersos e independientes entre sí. Esto priva a la obra de un eje vertebrador claro (más allá del tema central) y hace del libro más un cajón de sastre que un todo organizado. Incluso, la separación de los capítulos en dos grandes apartados (el órgano y su función) resulta un tanto arbitraria.

La exposición es amena, tanto por los temas como por la forma de explicarlos. El autor se cuida de no incluir más jerga técnica que la estrictamente necesaria, y tiene el buen hábito de explicarla, así sea someramente, cuando aparece por primera vez.

Aun así, la obra se resiente por la ausencia de una labor de edición que mereciera tal nombre y que disimulara los visibles costurones que mantienen unidas las partes del discurso. La descripción alterna con las citas textuales de los entrevistados y con partes que parecen ser poco cuidadas transcripciones de las entrevistas que tienen lugar en el programa: todo ello sin transición alguna, atropelladamente.

No obstante, lo atractivo de los temas abordados y su variedad (consta de 16 capítulos), suplen con creces los defectos formales que uno pueda encontrar. El lector hallará en este libro saberes de muy reciente adquisición junto con interesantes opiniones, atractivos en tanto atañen a nuestra propia naturaleza como especie y a nuestro comportamiento como individuos.

Desde la estructura del córtex (corteza) cerebral, pasando por las limitaciones cognitivas del cerebro o el papel de la intuición, hasta la naturaleza de la depresión o las posibilidades de tratamiento de la delincuencia, el libro lo lleva a uno de la mano a un paseo sorprendente por los últimos conocimientos sobre este órgano.

El título del libro es desafortunado y parece más justificado por la pirotecnia mercadológica que por el contenido. Se une así a la reciente corriente, iniciada en el ámbito anglosajón, que pretende comerciar con ideas científicas contraponiéndolas a la idea de Dios o a la religión organizada.

También es desafortunada la selección de algún que otro asunto (el “lavado” de cerebro, por ejemplo); pero, con todo, si la década del cerebro pasó sin que usted se enterara y desea saber qué se sabe, este es un buen libro para poder ponerse al día en forma amena.

Suplemento Áncora. periódico LA Nación 11 enero 2009.

Las voces de Saramago

marfuerte @ 00:34

Literatura
Retos Las novelas de José Saramago son invitaciones a reflexionar sobre nuestro tiempo
Amalia Chaverri | amalia.chaverri@gmail.com
Cierta vez, en una entrevista, José Saramago mencionó algo muy curioso: si se dispone a escribir una novela, primero busca un título; cuando lo encuentra, comienza a escribir y así va surgiendo la propia narración. El escritor portugués publicó su primera novela a sus 55 años de edad. De ese momento a hoy han pasado 31 años, y él ha escrito, catorce novelas, Casi un objeto (relatos), Poesía completa y Las pequeñas memorias , incluida la que acaba de publicarse: El viaje del elefante. Por su edad (87 años) y por lo que él mismo ha adelantado, podría ser su última novela.

Saramago también ha confesado que su segunda novela, Levantado del suelo, definió su escritura y sus rasgos de estilo. Él suele afirmar que le es más fácil hablar que escribir y que, antes de emprender aquel libro, no lograba trasladar el uso de la gramática de los campesinos portugueses –luego personajes en la trama– a la escritura. Decidió transcribir su habla tal y cual, y así nació su estilo inconfundible.

Del título de esa novela comenta: “Del suelo sabemos que se levantan las cosechas y los árboles, se levantan los animales que corren por los campos o vuelan sobre ellos, se levantan los hombres y sus esperanzas. También del suelo puede levantarse un libro como una espiga de trigo o una flor brava. O un ave. O una bandera”.

La ‘otra’ historia. El autor ha confesado: “Lo que a mí me interesa no es la historia; lo que me interesa es el pasado porque en el pasado está todo, no en la historia. La tarea del novelista es buscar lo no dicho y traerlo, enseñarlo al lector. Es dar vuelta a las cosas para saber lo que las cosas son”.

El memorial del convento , la Historia del cerco de Lisboa, La balsa de piedra y El Evangelio según Jesucristo son la puesta en escena de la anterior afirmación. En La Historia del cerco de Lisboa nace una nueva historia a partir del error de un corrector de pruebas que inserta un “no” en un lugar equivocado, y cambia la historia oficial.

La balsa de piedra es una curiosa utopía: la península Ibérica se despega de Europa hacia un nuevo encuentro con los “descubiertos”. Es un redimir abusos y un desafío al poderío norteamericano. El evangelio según Jesucristo es una obra teológica y filosófica sobre el problema del bien y del mal, y no escapa al espíritu de las anteriores novelas. Como puesta en duda de verdades absolutas, todas siguen la tónica de la posmodernidad.

Gran trilogía. Entre los 73 y los 79 años, Saramago escribió la trilogía Ensayo sobre la ceguera, Todos los nombres y La caverna , tres grandes metáforas, intemporales y de gran poder simbólico. La primera novela remueve al lector por lo grotesco, hostil y perturbador de lo narrado. En el libro priva la ceguera como símbolo de la ineptitud de los seres humanos de vernos y comprendernos tanto a nosotros mismos como a los otros.

Todos los nombres sucede en un espacio-tiempo más restringido. El personaje principal –digno y solitario– y su oficina son emblema del sistema burocrático. Ese hombre llega a constituirse en “héroe” cuando se rebela contra los mecanismos torturadores e inflexibles de los organismos catalogadores de nuestra época, siempre vigilantes, rígidos y deshumanizados.

La caverna es el enfrentamiento del artesano frente a la modernización del mercado en la sociedad de consumo. Se “siente” la antropofagia del “mall” (el Centro, en el texto), cuya voracidad no conoce distinciones y deja vivo únicamente lo que es parte de sus intereses. El cierre de este texto sintetiza lúcidamente el tono de nuestro tiempo.

Aún hay más. El hombre duplicado es el problema de la identidad: “yo y el otro”, o “yo en el otro”, o “cómo soy yo frente al otro”. Por tanto, “¿quién soy?”, “¿qué pasa si me encuentro con alguien igual a mí?”.

Lo que desata la acción en su siguiente novela, Ensayo sobre la lucidez, ocurre cuando, en un país democrático, el 83% de una desilusionada población vota en blanco, consciente de vivir “un momento único en la historia de las democracias”. Se declara el estado de sitio para afrontar el caos que produjeron los “degenerados, delincuentes, subversivos, y para que reconozcan sus errores e imploren la merced y la penitencia”.

Las inesperadas respuestas del pueblo descontrolan a los grupos de poder. Ante la sucesión de fracasos en la búsqueda de los culpables, los poderosos inventan nuevos enemigos para “cortar cabezas antes de que empiecen a pensar”. Saramago vuelve aquí por sus fueros pues retoma el tema de la ceguera blanca de Ensayo sobre la ceguera , para que sus personajes sean de nuevo protagonistas en esta gran metáfora sobre el desgaste de las democracias.

Llegamos a Las intermitencias de la muerte, ahora su penúltima novela. Ella nos enfrenta con un dato universal, doloroso, inquietante e implacable: la muerte. El libro recupera un viejo tema de origen eslavo, reelaborado en muchos contextos literarios, incluido el nuestro (Carmen Lyra, Alberto Cañas, Rafael Ángel Herra, entre otros): que la muerte ha dejado su trabajo y desaparece por un tiempo.

Se desata así un caos, y es el momento oportuno para que el escritor, a partir de esa “ausencia de muerte”, se solace en mostrar las implicaciones de este acontecimiento en todos los campos, desde la religión (“si no hay muerte, no hay resurrección”) y la filosofía (“filosofar es aprender a morir”) hasta su incidencia en la economía y en la sociedad de consumo pues se vive en un “estado de vida suspendida o de muerte parada”.

En este mano a mano con la muerte, el autor, a modo de catarsis, la literaturiza y la humaniza: la teme, la odia, la ridiculiza, la estudia, la pone a conversar con la guadaña; pero también la “compadece” por su desconocimiento de saber qué es vivir, por no haber sentido la nostalgia, el dolor y el amor. Para concientizarnos, añade sabiamente: “No nos resistiremos a recordar que la muerte, por sí misma, sola, sin ninguna ayuda exterior, siempre ha matado mucho menos que el hombre”.

El amor existe. Saramago afirma que, en sus novelas, el amor siempre es posible. Recordemos a Blimunda y Baltasar, a Marcenda y Ricardo Reiss, a Raimundo y Maria Sara, sin dejar de lado a María Magdalena y Jesús, tremendamente humanos, tratados con delicadeza, sin deslices profanos.

Saramago tiene 87 años. Vivió los avatares del siglo XX y los peores momentos del inicio del siglo XXI. Su estilo –señero, perturbador, osado e irreverente– sigue siendo inconfundible. Su inapelable lucidez, sin muestras de agotamiento, ha ido recreando, en ordenada secuencia, el proceso y la visión desgarradora de la sociedad actual, la “ceguera”, la identidad, el consumismo, la burocracia, la soledad, la agresión y el desamparo. No en vano se espera con expectativa El viaje del elefante.
FOTOS

José Saramago publicará próximamente su novela El viaje del elefante . Recientemente, el director brasileño Fernando Meirelles adpató al cine su novela Ensayo sobre la ceguera . Archivo

Vida

de novelas

1977: Manual de pintura y caligrafía ; 1980: Levantado del suelo ; 1982: Memorial del convento ; 1983: Casi un objeto ; 1984: El año de la muerte de Ricardo Reiss ; 1986: La balsa de piedra ; 1989: Historia del cerco de Lisboa ; 1991: El Evangelio según Jesucristo ; 1995: Ensayo sobre la ceguera ; 1997: Todos los nombres ; 2000: La caverna ; 2002: El hombre duplicado ; 2004: Ensayo sobre la lucidez ; 2005: Las intermitencias de la muerte ; 2005: Poesía completa ; 2007: Las pequeñas memorias ; 2008: El camino del elefante .
Suplemento Áncora. periódico LA Nación 11 enero 2009.

Palabras como lastre

marfuerte @ 00:32

Literatura
Tiempo y miradas Carlos de la Ossa ha publicado el poemario ‘María’ (EUCR), continuación de su vasta obra
Gustavo Adolfo Chaves | gchaves@umd.edu
Carlos de la Ossa es uno de los poetas más prolíficos del último medio siglo en Costa Rica. Tiene en su haber más de una quincena de libros publicados y “menudencias” adicionales como el Premio Nacional de Poesía Aquileo J. Echeverría de 1979 por su poemarioImprimatur IV . Sus poemas han circulado hasta el agotamiento en dos antologías: Obra poé-tica (que recoge sus siete libros llamados Imprimatur ) y la Antología de la primavera (donde entró casi todo lo demás). Son dos libros que recogen casi 30 años de poemas divagadores y reincidentes en la vida de un poeta disoluto y obsesivo.

Desde hace varios años, De la Ossa vive retirado en Miramar de Puntarenas, en una casa con jardines espontáneos y un mirador con vistas a la Península de Nicoya. A un costado queda el cementerio local (el “aeropuerto intergaláctico”, lo llama el poeta). El lugar inevitablemente hace pensar en aquellos versos suyos delImprimatur III , de 1977: “Me he alejado mucho de la ciudad / he llegado al mar con un muerto / sobre el hombro”.

Después de casi un año de intentar localizarlo, finalmente pudimos dar con él y entrevistarlo en un par de ocasiones. La primera vez, en julio del 2006, el poeta nos ofreció untour por su casa, que lo puso de buen humor y lo animó a hablar de su trabajo con más soltura, incluso sin necesidad de preguntas.

Casi de entrada nos confió su mayor preocupación existencial: “Mirá, todavía no hemos resuelto el problema del amor”.

Romántico a destiempo. Los versos de Carlos de la Ossa son hijos de un concubinato entre el más arraigado estereotipo lírico (la expresión rebuscada, la imagen impenetrable) y la poesía entendida como expresión consciente del mundo: un mundo que no siempre es bello y que a veces, de hecho, se mira mejor desde sus ángulos menos fotogénicos: “Después de todo / la chatarra de los techos / y los comedores públicos / tienen algo mío / cada vez que lo pienso”, dice el poeta en la “Elegía VII” de su Imprimatur I, de 1970.

Por cierto, estas aparentes contradicciones expresivas son las mismas que han marcado a la poesía costarricense casi desde sus inicios. En este sentido, los poemas de Carlos de la Ossa arrastran, como pocos, el lastre entero de nuestra historia literaria.

De la Ossa nunca se ha llevado muy bien con la historia. Como poeta, ha querido ser un romántico iluminado en un tiempo con modales más bien escépticos; y, como testigo de su época, no se ha sentido tentado a cambiar al mundo, ni mucho menos a solucionarel problema del amor . Todo parece estar más allá de él. Desarraigado de la ciudad y de los grupos, de la Ossa parece existir sólo en sus poemas.

Con todo, De la Ossa tiene la visión suficiente para constituir una lectura imprescindible: él es uno de los primeros poetas nacionales que se atrevieron a escribir sobre San José como ciudad concreta, no como proyección de cualquier otra. De por sí, en su desgaste, San José es la ciudad másdelaosseana , más en caída, que puede imaginarse.

En nuestra segunda entrevista, en enero del 2008, el poeta reveló: “La ciudad de mis poemas es un poco yo. El San José de mi infancia fue la casa de los abuelos; un ambiente muy cerrado. Cuando crecí, empecé a descubrir las calles, los bares, la gente nocturna, los lugares prohibidos, la zona roja. Vi un San José totalmente distinto y me gustó. Me metía en los bares y ahí escribía. Me pasaba toda la madrugada escribiendo”.

Poemas-elegías. Guillermo Sáenz Patterson ha mencionado la íntima nostalgia que traslucen los poemas de Carlos de la Ossa. Carlos Francisco Monge ha hablado de su lírica egocéntrica. Otros lo han llamado poeta metafísico, místico o difícil. Al final, con cada etiqueta, las preguntas se propagan y las certezas se disipan con respecto a este poeta que nunca renunció a ser, sobre todo, un joven asombrado y disperso, tan conmovedor como indulgente.

A un poeta se le puede preguntar sobre su vida, pero es a sus poemas a los que debemos preguntar por la nuestra. Por esto es tan difícil contradecir la aspiración sublime en los poemas de Carlos de la Ossa: si a veces se les nota demasiado el charol atroz de su idealismo, esa misma fe ciega en sí mismos es lo que los mantiene vivos para nosotros.

“¿A qué cantan las elegías de Carlos de la Ossa?”, se preguntaba hace años Carlos Catania con su habitual sagacidad. Es una pregunta que sigue pendiente, pero, con su último libro,María , el mismo de la Ossa ha empezado a delinear una respuesta.

Alguien como él solo puede cantarle al sueño que pasa y se transforma en conciencia, a la huida imparable del tiempo, y al último sorbo de ese vino ideal que es la poesía. Así lo expresa el poeta en “Terra finita”, uno de los poemas deMaría : “Alza graves voces la campana en su bronceado vuelo / y la brisa impúdica en su alborada crin solloza / porque la vida se acaba pronto / y el vino tinto y el tiempo”.

EL AUTOR ES ESCRITOR Y TRADUCTOR; PREPARA UNA EDICIÓN CRÍTICA DE LA POESÍA SELECTA DE CARLOS DE LA OSSA.

Suplemento Áncora. periódico La Nación 11 enero 2009.

10/01/2009 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 02:51

Alfonso Chase
Las ideas económicas en
Costa Rica (1850-2005)
Rodrigo Quesada
EUNED 2008

Rodrigo Quesada nos ofrece un libro particularmente necesario, esclarecedor y útil para comprender el pensamiento económico de Costa Rica de 1850 a la fecha, en cuatro capítulos con conclusiones particulares y un final de conclusiones generales, que nos permiten conocer todo este proceso, en donde encontramos señaladas las ideas en boga, las oficiales en su valor de uso histórico y el pensamiento de aquellos que tuvieron su propia propuesta en ese campo, tratando de complementar , o aún combatir, el pensamiento económico de quienes han dirigido el sistema político de Costa Rica.

Como en otras obras de Quesada, la erudición, los planteamientos originales, la libre discusión, a veces consigo mismo, nos presentan un libro cuya lectura nos empuja a ver la economía como una cosa viva, eje central del funcionamiento del país, y también de las diferentes actitudes de nuestra oligarquía, en sus variadas vertientes o períodos, y la importancia que ha tenido el proteccionismo, la política bancaria, la monetaria y la deuda interna y externa, no como un acopio de estadísticas o vectores de opinión, sino como una presencia activa en definir el régimen que prevalece, desde el período de formación del Estado hasta el momento presente, en donde queda claro que las diferentes políticas económicas y sus lazos financieros, quedan establecidos por las agencias internacionales y su política neo-conservadora, en tiempos de crisis y de globalización.

Rompiendo el esquema de ser un
manual o una sinopsis histórica, el texto nos permite comprender, muy definidamente, los períodos de maduración y de consolidación de las ideas económicas, pero también los diferentes momentos en que una opción de cambio se presenta, como en la época de gobierno de Alfredo González Flores o de Figueres Ferrer, no en lo que aquí se llama Estado Benefactor, sino Estado Social de Derecho o Democracia Social, cuyos albores parecen nacer en los años cuarenta.

Como lo indica su título, el libro está muy bien definido cronológicamente y los diferentes apartes nos presentan las ideas económicas, la institucionalidad financiera, la historia de la banca y la producción nacional, todo relacionado, muy sutilmente, con el auge de la economía política y las diversas crisis que hemos enfrentado.

El aparte “Hacia una economía moral” es una excelente respuesta al triunfalismo de los neoliberales, hecho trizas en estos meses pasados, lo que le da a este libro un valor de oportunidad de lectura muy adecuado a las circunstancias, mundiales y en nuestro país.

Una bibliografía completa, e impresionante, en donde destaca una joya: el libro de Murray Boockchin, sobre la ecología de la libertad, de obligada lectura para cualquier economista responsable, más otros textos de consulta no ortodoxos, que hacen de este libro una lectura de apertura y claridad ante la historia nacional.

Vida y leyenda del
General Volio
Gerardo Trejos, Editor
Editorial Juricentro 2008

Cualquier texto, libro investigación sobre Jorge Volio Jiménez (1882-1955) es objeto de interés para lectores memoriosos de nuestra historia y política. Por eso hace bien el editor Gerardo Trejos Salas, en darle nuevamente forma a este conjunto de artículos, para mantener viva la memoria nacional sobre un costarricense excepcional, polémico, brillante, pionero en ideas sociales, excelente profesor universitario, cuya existencia cubre la primera mitad de siglo veinte, en su agitada y fructífera vida, de insondable profundidad espiritual y presencia política.

De don Luis Alberto Monge a don Javier Solís, todos hablan de diversos aspectos de su vida, unos con singular propiedad, otros con el corazón a flor de labios, a partir de la revaloración que hiciera el propio editor Trejos Salas, a mediado de los años sesenta, en el recordado “Surco Nuevo”
Quedan claras, en la lectura del conjunto de textos de los interesados en Jorge Volio y las diferentes etapas de su pensamiento, su acción política, su definición de crear un partido doctrinario, más la relación que debe establecerse con el conjunto de su personalidad, y el esfuerzo que supone organizarlo alrededor de su destino, más el conjunto de los escenarios y juegos políticos de nuestra oligarquía endogámica, de la cual formaba parte el propio y estudiado personaje. También de una lectura particular, de lo que allí se dice, es oportuno comprender que toda su acción vial tenía cuatro de sí un cuerpo doctrinario y filosófico, entendido como cristianismo social, que debe tomar en cuenta la manera de ver el cristianismo de una manera muy particular, en ese Cristo Social que fuera el norte de la vida y la obra de los miembros del antiguo Partido Reformista, que resumió en sus postulados la doctrina social de su tiempo, incluidas las ideas llamadas social cristianas, que muchos llamaron volismo, muy diferentes a los que luego fueron los partidos demócratas cristianos en el mundo. Quizás lo más importante se la propia naturaleza del señor Volio Jiménez en sus múltiples facetas: sacerdote, militar en acción, líder político, legislador, filósofo y también, ya lo dijimos, como educador humanista en los albores de nuestra Universidad de Costa Rica. La parte antológica es breve, y no completa por lo tanto, en lo que se refiere a sus discursos legislativos, sus polémicas, sus intervenciones cívicas, que dan forma a una personalidad muy proteica, junto con la notable cultura que siempre supone exponer ante sus conciudadanos.

En el aspecto de su praxis política, sería bueno analizar la documentación existente y su relación con el Partido Republicano, y la personalidad y la obra de su pariente don Ricardo Jiménez Oreamuno, y las desastrosas intrigas que precipitaron sus conflictos esenciales. Es evidente que Jorge Volio fue uno de los cerebros más lúcidos de su tiempo, superior al medio ambiente que lo vio crecer, y que eso queda claro en los diferentes artículos ahora editados.

El de don León Pacheco es el más hermoso, atinado y sensato, dentro de esa pléyade de opiniones.

La leyenda del prócer Jorge Volio no existe. Podemos penetrar en su propia vida y existencia social dentro de la realidad de un ser humano, profundamente complejo, que siempre excedió en estatura moral al medio que trató de contenerlo, pero que supo que sus propuestas de transformación eran viables.

El tribuno de la plebe se enredó en su propia retórica y en la perversidad de nuestro sistema político, que lo utilizó para fines meramente electorales. Por eso hace bien don Gerardo Trejos Salas en rescatarlo con respeto y admiración perenne. Volio Jiménez es, en mi concepto, uno de los caudillos culturales más sobresalientes de nuestro país. Y eso lo sabemos todos.

Contraloría General
de La Republica
Memoria anual 2007
Ediciones CGR 2008

No acostumbramos reseñar memorias de actividades, pero esta de la Contraloría General de la República, correspondiente al año 2007, es más bien un panorama de los aciertos, y defectos, de nuestro sistema institucional, realizado de una manera muy clara, pues más bien se relaciona con la historia contemporánea de nuestro sistema gubernamental y el papel de la Contraloría en su oportunidad de análisis, opiniones y sugerencias, para mejorarlo. Todo lo anterior hecho con independencia en tres apartes: opiniones y sugerencias, para mejorarlo.

Todo lo anterior hecho con independencia en tres apartes: opiniones y sugestiones, memoria del año económico y un informe de labores de la institución, todo engarzado en temas prioritarios, de discusión nacional, y en donde la institución puede aportar todo aquello que resulte relevante para el mejoramiento de la calidad de vida de nuestras instituciones. El libro, así lo es, resulta estimulante en su lectura y puede, por ejemplo, ser complementario al Estado de la Nación, el Plan Nacional de Desarrollo o los informes de otras instituciones, particularmente la Oficina de Planificación o la Dirección de Estadísticas y Censos.

A diferencia de otros textos, este tiene un nivel de lectura aceptable para todos los ciudadanos y nos permite adquirir un panorama muy claro de los puntos claves de nuestra institucionalidad, todo esto presentado con un lenguaje accesible y bellamente editado.

La lectura de esta memoria nos permite, también, estar al día con casi todos aquellos proyectos de índole pública impostergables, pero también sujetos de análisis para su mejoramiento y proyección comunitaria, en asuntos tan complejos, e interesantes, como los desechos sólidos, las zonas marítimo terrestres, el empleo público o la gestión financiero patrimonial del Gobierno, teniendo relevancia singular los programas sociales y lucha contra la pobreza, entre otros como seguridad pública, medio ambiente y la planificación nacional.

Esa capacidad de lectura nos hace que podamos apreciar la importancia de la Contraloría General de la República como un organismo altamente competente, con independencia, y una proyección nacional más allá de los límites, en este caso, de una memoria de actividades o labores, a la cual está dedicada la tercera parte.

Las opiniones y sugestiones deben verse como mandatos impostergables.

contribución necesaria al análisis de la función pública y un texto general que nos permite tomarle el pulso a la historia contemporánea de nuestro país, en sus aspectos gubernativos.

Firmado por la Contraloría y la Subcontralora, Licda. Rocío Aguilar y Licda. Marta Acosta, respectivamente, el texto tiene el aporte de excelentes analistas, cuyos nombres no aparecen, pero que son orgullo de la institución y de la contribución de ellos al mejoramiento de diversos programas e instituciones.
Revista Abanico. periódico La Prensa Libre 8 enero 2009.

24/11/2008 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 23:44

Alfonso Chase
Diario
Andre Gide
Ediciones FOLIO 2008

Esta edición del Diario de André Gide (1869-1951) es, realmente, una obra de arte, realizada por Laura Freixas, la cual es la autora de la selección, la traducción, las notas y la cronología. Es también un fresco, o mural activo, de finales del siglo XIX hasta el año de su muerte, combinando las estructuras internas de su pensamiento con todo aquello que sucede delante suyo, en los recovecos en donde su torturada y feliz existencia se fue formando, fuente infatigable de su propia creación. Este Diario es también una manera de acceder al pensamiento profundo de una de las figuras más importantes de la literatura francesa, universal sin duda, al serle otorgado el Premio Nobel en 1947, por el conjunto de su obra literaria.

André Gide tuvo una influencia notable en la generación de nuestros padres y fue introducido en nuestro país por Liliam Ramos, en sus traducciones al español, y por Enrique Macaya Lahmann en sus versiones originales, allá por 1929, según consta en algunos textos de la señorita Ramos. García Monge editó varios textos en diversas ocasiones, sobre todo sus temas políticos, o sobre el arte de escribir, así como del éxito de sus obras de teatro, que particularmente en este Diario tienen un gran valor, por el acopio de temas clásicos que Gide se permitió poner en palabras usuales. El Diario tiene el sentido de escribir para entenderse, no solo para ser publicado, en su momento (1928, fragmentariamente), o, más tarde completo, en las ediciones de La Pléiade, en Francia.

A pesar de no ser André Gide un autor de actualidad, pero siempre con devotos lectores, este Diario fue considerado sensacional en su edición original de 1997, la cual circuló entre especialistas y lectores para darnos una imagen muy nueva del autor, referida principalmente a su propia creación, sus amistades y divergencias, sus ideas sobre la política, la
sexualidad, la crítica de su tiempo, sus viajes, más los enredos familiares; fue padre con una hija de su íntima amiga, más los romances con mujeres, platónicas según él, y las relaciones con rutilantes jóvenes hombres de su tiempo, sobre los cuales ejerció hechizante influencia.

El Diario, compacto, abarca desde 1888 hasta 1950, por lo que en el conjunto de la selección está la vida casi completa del autor, más los planes literarios, sus viajes, sus polémicas, su valentía al defender diversas causas: contra el fascismo, el estalinismo, los odios literarios, los detalles de asuntos que nunca se aclararon bien, en su vida privada.

Todo escrito con suprema elegancia, profundidad, sarcasmo, mirada sobre sí mismo y sobre su época, con la perspectiva de vivir dos mundos: uno que se acaba y otro que empieza, y el sentido de irle dando forma a su copiosa obra literaria, escrita con la suprema libertad de decir lo que se piensa, trascendiendo todos los límites.

La traducción, literaria, conserva la belleza de los trazos artísticos del libro original, así como adecuadas notas al pie, necesarias para aclarar nombres, sucesos, fechas y las relaciones humanas. El prólogo y la cronología parecen ser definitivos para todos aquellos que quieran tener una idea e imagen más precisa de un escritor singular y un ser humano lleno de riqueza interna.

Poesía completa
Alejandra Pizarnik
Edición a cargo de Ana Becciu
Editorial Lumen 2008

Todo cuanto se diga sobre Alejandra Pizarnik podría parecer superfluo, a excepción de la lectura de sus poemas. Pizarnik (1936-1972) es una de las más grandes escritoras de Argentina en el siglo XX y su obra, antes de este libro, estaba disgregada en múltiples seudo antologías, libros de culto, compilaciones y hasta horrendas ediciones piratas. Por lo tanto, es de mérito especial esta edición de Ana Becciu, que busca establecer un corpus desde su primer libro: “La tierra más ajena” (1955), obra veinteañera, que la definió como una escritora de enormes posibilidades, dentro de un estilo íntimo, vibratorio. Libro este de retazos de diarios y lecturas, de ensimismamiento, como lo fue siempre, asustada de sí misma, de los otros u otras, de su propia vida planificada en un gesto de existencia, muchas veces precario, hasta asumir la muerte como un destino insoslayable.

La poesía contenida en este libro es hipnótica, repetitiva muchas veces: palabras que son sustancia y fragmento, aleluyas abiertas a la espera y al encuentro, como también al abandono.

La compiladora dice que este libro no es completo. Solo fiel a la memoria de la autora. Pero este puede ser solo una respuesta convencional para una labor prolija, detallada, y a una edición límpida de los poemas conservados en sus obras, más otros no recogidos en libros, los cuales vienen a complementar su labor de poeta, aunque fueron, quizás, desechados por Pizarnik, a la hora de ser
incluidos en ediciones que la consagraron, pero que complementan ahora su admirable labor poética.

Hay algo de profundidad de un ser, único consigo mismo, y el efecto que logra cuando se le lee desde la otra orilla. Eso se lo dijimos muchas veces, sobre todo cuando reconocimos su influencia en nosotros, los que la admirábamos tanto. Es que ella, como todos los artistas reales, estuvo habitada por cuervos y mariposas en su mente. De allí nacieron todos sus libros. De allí partió el valor selectivo de lo editado y la pasión de imponer su vida sobre todas sus
palabras, contaminadas de muerte muchas de ellas. Lo triste musical, convertido en poema, pareciera ser el punto fijo de toda su poesía. El espejo enfrentado al perfil de una mirada, que nunca acaba de descubrirse, es ese otro espacio que se descubre en el valor de todo este libro, leído como breviario furioso de decir sobre la noche y la tristeza.

Esta recopilación marca un reencuentro para los autores más jóvenes, con retazos casi olvidados de sus poemas. Eso permite la libertad de tenerla, no como objeto de estudio o de apropiación indebida de su destino de persona, de su vida desgraciada, de sus amores frágiles, de su soledad preciosa para albergar al desamparo. Este es un libro de auténticos poemas, dispuestos a lectura para penetrar en ellos, para yacer junto al placer de la palabra convertida en fiesta opaca.

Desde que fuera un
personaje convertido en Flora Alejandra Pizarnik hasta ser en sus últimos poemas solo un nombre: “Sombra”, media un trazo existencial de notable intensidad en donde experiencias, lecturas, caminatas, producen, además de sus poemas, unos dibujos que alguna vez vimos, que iban a ser expuestos en los Estados Unidos, pero que no se exhibieron nunca.

Es un libro que no está manoseado por la historia, sino un objeto puro, diamantino, refulgente. Una tábula rasa para acceder a una poeta deslumbrante, cabizbaja a veces, pero radiante con su cabello alborotado y su mirada vagando por estrellas y abismos. Al fin: un libro para tener a la Pizarnik absolutamente nuestra, para escapar a todas las salas de psicopatología y vencer a la muerte. Con la propia mano con la que escribió la bella poesía de sus libros, editados o póstumos.

Pequeñas vidas, grandes sucesos
Flor Gutiérrez Álvarez
Editorial Tesoro 2007

En la literatura testimonial este libro de Flor Gutiérrez (Liberia, 1946), muestra lo importante que puede ser el cultivo de este género para comprender el desarrollo de una mente y un destino, en la relación que puede establecerse con la historia del entorno social, de un país, de una región. El elemento ficcional, en lo que tiene de fábula, se combina con la referencia real de lo que ocurre, que bien puede ser una mujer que escribe sobre sí misma, o una autora que logra darle forma a su propia historia, que resulta ser la historia de su entorno, de lo social convertido en ámbito, como pareciera suceder con este libro, que es también una novela de costumbres, el trazo de una biografía de un sector social, donde las pequeñas voces, transformadas en vida, se hacen dueñas de los sucesos, que para todos ellos constituyen la esencia de su destino.

Todo este tipo de literatura tiene también un valor antropológico, lingüístico y en algunos signos que diferencian las historias, unas de otras, para darles el perfil de lo significante real. El libro es uno de los más detallados sobre un tiempo depositado en la mente de la autora, que logra, con singular perspicacia, construir una narración coordenada sobre los detalles de su vida, pero también la participación animada de los otros, sus familiares más cercanos, así como el crecimiento de una cultura personal que también es comunitaria, porque la autora, contrario a la mayoría de estos libros, se despeja de su propio yo para convertirlo en el nosotros, ellos, aquellos, perfilados todos alrededor de una vida sencilla y a la vez notable, haciendo uso del recuerdo, la anécdota, lo sucedible activo.

Lejano está este libro del mórbido didactismo de algunos escritores de recuerdos, porque la inteligencia natural de la señora Gutiérrez Álvarez tiene la distinción de recuperar, con detalle, todo aquello que para ella significara los puntos claves de su narrativa, que supera sus tres libros anteriores, para un público juvenil. No es, por supuesto, un libro infantil sino una obra escrita para lectores juveniles, y mayores también, donde lo diminuto se agranda por la pericia de la autora en buscar los detalles, los sentidos abiertos, para
rememorar un pasado que es el hoy del texto, donde la insigne y pequeña lectora es, en realidad, la ávida mujer que luego describe todo lo que para ella resulta trascendente.

Flor Gutiérrez es la protagonista, pero su inventiva la hace crear la narrativa que surge de sus propias
palabras, con esa voluntad comunitaria de quien se sabe parte del pueblo siendo, en realidad, el alma de lo popular encarnado en lo que mira y siente, con humor, simpatía y una profunda psicología de descubrir esos detalles que la convierten en parte de una
familia, activa en el recuerdo, viviendo en los trozos de nostalgia que la impulsan a escribir.

Un hermoso testimonio de una niña liberiana, pero que hace de su país el centro del mundo. Las memorias de una insigne lectora, que descubrió en la palabra la voluntad para saberse viva en el anonimato de todos esos rostros y gestos que, se convierten, lentamente, en lo más cercano a su inteligencia, a su sensibilidad. Un hermoso libro para saber que la pequeña lectora dejó de serlo, para convertirse en personaje de sí misma. Es decir: en escritora. Sobre la cual Mario Alberto Marín ha escrito palabras de reconocimiento y empatía.
Revista Abanico, Periódico La Prensa Libre 9 octubre 2008

20/11/2008 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 23:20

Alfonso Chase
Carson McCullers
Circe Editorial 2008

Al fin circula, en español, la esperada biografía de la narradora norteamericana Carson MacCullers (1919-1967), escrita por la también escritora Josyane Savigneau (1951), autora de otra biografía: la monumental obra sobre la vida y obra de Margueritte Yourcenar, considerada guía y modelo en ese campo.

La investigación y escritura de esta obra parte de la motivación excepcional por la vida, los secretos, métodos de trabajo, relaciones personales, infancia y vida en los diferentes estratos que constituyen la existencia misma de Carson MacCullers, nacida con el nombre de Lula Smith, ¡horroroso! para ella, y que luego cambió a lo que conocemos como su nombre de obra literaria, que la hizo convertirse en una de las más notables narradoras del Sur de los Estados Unidos, primero, y luego inquieta habitante de París y Nueva York, conviviendo con amigos de la talla de Tennessee Williams, Truman Capote, Flannery O‘Connor, Francoise Sagan, Karen Blixen y hasta Marilyn Monroe y Arthur Miller, en relaciones fluctuantes, difíciles, literarias o, simplemente, de conocimiento e intercambio mutuo, los cuales aparecen por toda la biografía, llegando y retirándose, escapándose muchas veces sin dar explicaciones.

No es fácil hacer una historia de esta mujer extraña, arrebatada, tierna o violenta, pero siempre genial, que fuera reconocida como un caso de genio precoz, desde sus primeras novelas, negadas sus cualidades como escritora al presentarla como una autora menor, pero que fue creando un público que la leía, la adoraba, la sustentaba en sus períodos de alza y descendimiento, todo centrado en su extraña figura de muchacho desgarbado, su inolvidable voz acariciante y a las relaciones pasionales con todos aquellos que la rodeaban, lo cual está presente en esta obra. Más los detalles de gestación de sus libros, la influencia de sus enfermedades reales, o las ficticias, que se reflejaron en sus personajes, las situaciones, la presencia del Sur contradictorio, las relaciones entre negros y blancos, seres atormentados que hicieron de sus obras testimonios reales de lo que ocurría en los Estados Unidos en ese tiempo, pues la autora fue una defensora insigne de los derechos civiles, así como que representó a su país en medio del abigarrado grupo de exilados americanos en Europa. Siendo meridional en costumbres, absorbida por el sol y el paisaje del sur del continente europeo y en la bohemia de su entorno.

Queda claro aquí que la biografiada es una de las mejores escritoras del siglo XX y que obras como “La balada del café triste” y “Member of the weding” (Frankie y la boda) o, “Reflejos en un ojo dorado”, por ejemplo, son excepcionales y nos presentan una idea de una literatura norteamericana de notable calidad y una propuesta artística dentro del Gótico Sureño, procedente de Faulkner, que dio forma a un período importante de la literatura mundial. No interesa todo aquello que se refiere a la vida, y compañía, de su esposo, Reeves McCullers, admirable y torturado ser, que acabó suicidándose en París. La enfermedad, ese aspecto capital de la escritora, está descrita con la notable inteligencia de quien elabora su biografía, dándonos cuenta de que en verdad todo su infortunio procedía de su espíritu y su mente, pero que contradice todo aquello de que una infancia desgraciada produce un creador catártico.

Con sueños se escribe la vida
Autobiografía de un
revolucionario salvadoreño
Salvador Sánchez Ceren
Ocean Sur 2008

La historia de este revolucionario salvadoreño, Leonel González fue su nombre de guerra, Salvador Sánchez Ceren (1944), es el que se propone para la posible vicepresidencia del FMLN, en 2009, cubre la historia de su país, en su acción política y su lucha como persona dedicada a la defensa de la justicia social en su patria, siendo protagonista y dinamo para mantener vivos los ideales de construir un ámbito para todos. Escrito como testimonio, y memoria de su propia vida, refleja en verdad las diferentes etapas de la historia salvadoreña, analizadas con certeza, inteligencia y compromiso, desde los barruntos de la infancia suya hasta los días actuales.

A diferencia de muchos otros libros que se han escrito, memoriosos y comprometidos con un destino personal y colectivo, en este asistimos a la develación de muchas etapas en su propia vida, que es la de su país y su grupo político, con particular énfasis en el despertar de su consciencia política, su activismo como maestro, y la forja de su militancia por la transformación social en la época de oro de la Andes 21 de junio, organismo gremial de los maestros, y en donde nuestro personaje se forja en la vida sindical y su proyección en las luchas gremiales de El Salvador.

La real militancia política parece empezar en 1972, de manera muy clara, con las Fuerzas Populares de Liberación y conducido por Lorena Peña, legendaria revolucionaria que hace el prefacio de este libro, y lo que sigue está narrado con una memoria prodigiosa, donde el autor combina su historia íntima, y sus relaciones políticas, con la vida social de su país, sus luchas y sueños por transformar el entorno y lograr un espacio de libertad que trascienda los intereses oligárquicos y la represión del ejército, todo para crear un partido popular insurgente, primero, y luego un movimiento de lucha armada, que en el libro está muy claramente narrado y que implica el sacrificio, la entrega, la lucha que, en el caso de Salvador Sánchez Ceren, forma ya parte de la historia centroamericana y en donde es ampliamente reconocido como pocos revolucionarios lo son.

La prosa del autor es casi hipnótica. No se puede parar leyendo lo que sucede, los detalles que explica, el cierre de la posibilidad electoral por el fraude y la represión, hasta llegar al tiempo de la guerra abierta y la presencia de los elementos internacionales en el conflicto armado. Pero lo que realmente importa es la vida de este hombre admirable, que nunca percibe su vida en términos laudatorios, sino en lo concreto que se vive en la lucha, de la cual él forma parte, pero sin protagonismos odiosos. Desde el principio de la historia, la suya y la de su pueblo, asistimos a la formación de un hombre creado en valores sociales y espirituales, un educador nato y proyectado a descubrir en la pedagogía la creación de los valores humanos, tal como ocurre en el capítulo nueve, en donde hace un balance de su vida y en el cual nos queda clara la importancia de su trayectoria política, el valor de su pensamiento y la acción que, como legislador del FMLN, ha tenido en sus diversos períodos, lo que justifica el que podamos percibirlo como uno de los más congruentes y valiosos protagonistas de la historia centroamericana, en la época contemporánea. El epílogo, o final del libro, es una propuesta programática de cómo una persona puede representar, con su acción, lo que un pueblo necesita para tener una transformación política y cómo, por medio de la reflexión sostenida, se puede dar paso a un destino forjado al servicio de sus ideas.

El mensajero
Una Biografía de Porfirio
Barba Jacob
Fernando Vallejo
Alfaguara 2008

Aunque editada en 1991 por Planeta, reeditada en 2003 por Alfaguara, es hasta ahora que empieza a circular la biografía de Porfirio Barba Jacob (1883-1942), escrita por el escritor Fernando Vallejo. Es una obra excepcional por la manera en que está escrita y por la forma en que se aborda la vida y obra de este autor, célebre en su momento, eterno en la memoria de sus admiradores. Es un largo texto, con pequeños ejercicios de respiro, para conocer las peripecias del biografiado, los países en que fue visto y oído –incluida Costa Rica- los amigos y corresponsales, las anécdotas de las que fue protagonista y los incidentes de su extraña, afortunada e infortunada existencia, que le permitieron ir forjando una obra que constituye ya un clásico del siglo XX, con unos diez poemas formidables y el resto complementarios a su biogeografía, más los testimonios de sus múltiples amigos, y adoradores, que los tuvo en demasía, para luego convertirse, algunos, en sus más enconados enemigos.

La obra es casta, como que el biógrafo visitó amistades, bibliotecas, tuvo acceso a cartas y entrevistas de toda la vida del autor en Colombia, Perú, México, Centroamérica o Cuba y por supuesto México que le quiso, le tomó temor y lo leyó, de acuerdo con lo consignado por Vallejo, todo esto escrito de una manera maravillosa, sin restricciones, libre y a volanta, con retazos de las opiniones de Vallejo, que son tan formidables como las del mismo Ricardo Arenales, Miguel Ángel Osorio o como se llame al fin Barba Jacob, otro de sus seudónimos: el más bello por cierto. Siendo una biografía no convencional, no se queda en la cronología biográfica, sino que penetra en la intimidad del autor, su grandeza literaria, sus locuras y manifestaciones de una inteligencia asombrosa, sus amores homosexuales, su mariguanería, el desdén o el aprecio de sus contemporáneos, en una alocada búsqueda de la esencia de Barba Jacob que se nos muestra nítida y hermosa, aún en sus instantes de dolor, en el término de su vida, tuberculoso o sifilítico, nunca lo sabremos.

Lo importante es que entre este escorial el genio del poeta resplandece. Su propia vida atribulada, sus extraños amigos, según decía mi jefe en México, Marco Antonio Millán, su amigo íntimo y hasta confidente, también uno de los hombres más generosos y buenos que hallamos tenido la ocasión de conocer en México.

De tan atribulada vida, el autor de la biografía ha logrado extraer, de un solo plumazo o monólogo sobre la existencia de Porfirio Barba Jacob, el caudal de hermosas gemas de existencia, que en lugar de hundirlo en el olvido, no es esa su intención, lo proyectan al presente y al futuro como uno de los más grandes poetas de su siglo.

Revista Abanico. periódico La Prensa Libre 31 julio 2008.

17/11/2008 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 23:18

Alfonso Chase
Walter Ferguson
El rey del Calipso
Francoise Kühn de Anta
EUNED 2006

Esta es la historia de Walter Ferguson, relatada en su propia voz, y gracias al interés y reconocimiento de la autora por una de las figuras más importantes de la historia del calypso afrolimonense, que no está centrada solo en el personaje, sino en la historia de su región, los ancestros y las particularidades que convirtieron a este hombre inolvidable en un cantón de primera línea, un compositor ingenioso y una vida vivida como pueblo-testimonio con dignidad, elegancia y cortesía, de él para quienes hemos sido sus admiradores.

Nadie mejor que la señora Kühn de Anata para darle forma a este apunte biográfico, ella lo llama así, del costarricense, afroantillano y calipsero, cuyas composiciones, cuando se oyen, y analizan, tienen asuntos particulares que se refieren al ámbito lingüístico pero también a los intereses de decir las cosas –vida personal y medio en donde se desarrollan— en el particular estilo de Ferguson al contar retazos de su biografía, con sencillez y clarividencia, como queda reflejado en el trabajo de la investigadora, la cual deja hablar a este río-persona, con esos detalles que solo Mr. Ferguson sabía hacerlos. El calypso, como reto musical, queda muy claramente explicado y nos permite, entonces, conocer el talento especial del biografiado al fijar, durante casi más de cincuenta año, el detalle de algunas canciones que parecen salidas de la noche de los tiempos y que lo definieron como una de las personalidades artísticas más relevantes de la historia cultural de Costa Rida, y no solo de la región caribeña, pues se convirtió en lo que el mismo percibía: master del calypso. Todo este trabajo nos hace recordar con Mr. Ferguson la historia de Limón, sus fuentes sociales, el perfilamiento de varias personalidades, sobre todo con vecinos en aquel maravilloso Jamaica Town, uno de los barrios más pintorescos y extraños de Limón, que ya no existe. El rey y maestro del calypso logra en palabras parcas, lentas, moduladas, bien concebidas en el recuerdo y la memoria, trazar su propia historia, la de su apreciable familia, el ambiente de Cahuita, el sentido de la vida en su ciudad, en medio de un clima festivo, cordial, lleno de recodos de la más hermosa y sensual religiosidad, que se esconde en la letra de algunas de las canciones compuestas por este hombre admirable.

La memoria prodigiosa de Ferguson es más amplia de lo que él mismo cree y la capacidad de Francoise Kühn ayuda a registrar los signos más profundos, detalles que tiene que ver su mítica figura, como persona, compositor, intérprete, miembro relevante de su comunidad y memoria activa de su propio destino. La descripción del Limón de antaño es tan mágica como real, en toda la faja costeña, más los personajes que se asoman, muchos aparecen en las canciones, o las anécdotas y hasta los factores climáticos que inducen al canto y a la fiesta familiar o bucólica. Es tan hermosa esta historia que podemos comprender que el biografiado es un hombre instrumental, al cual los nombres sucesivos de los que tocaba le daban sus apodos, todos ellos en respeto y relación con la música. Ferguson es, también, el inventor poético de esa frase suya que se hizo legendaria: “el hombre del tiempo de la alegría”, que no aparece consignada específicamente, pero que le dio fama mundial, al menos cuando los afrocostarricenses, residentes en el Nueva York de los años sesenta, ponían grabaciones caseras del autor, allí llamado Mister Gavitt, en las noches locas de jolgorio y nostalgia.

El aparte de testimonios se queda corto, dada la importancia que ha tenido Mr. Ferguson, don Walter, como lo conoció mi generación. Pero es hermosa y complementaria para destacar la vida de uno de los seres humanos más prístinos que ha producido nuestro país y que, por su aporte a la vida cultural, nosotros propusimos como Premio Nacional de Cultura Magón, infructuosamente, varias veces. Este libro de Francoise Kühn de Anta (París, 1950), es uno de los más completos que se haya escrito sobre una persona de la cultura costarricense, para mí el representante más admirado en los días que se celebra, jubilosamente, la importancia de la cultura caribeña-africana y costarricense, más allá de toda las denominaciones étnicas.

Babylon
Dr. Bombodee
Walter Ferguson
Papaya Music
Centroamerica 2005

Dos hermosos discos, diferentes en los títulos y los contenidos, que os presentan una muestra de 27 títulos clásicos de la figura más respetada de la música popular costarricense de todos los tiempos. Un esfuerzo de los productores Yasmín Ross y Luciano Cappelli, con el sello Papaya Music, ese admirable esfuerzo por presentarnos diferentes aspectos de lo clásico-popular, convertido en obra de arte, no solo por las grabaciones, sino por el diseño de las portadas y el
valor estético de todo el conjunto.

Babylon reúne lo mejor, conocido, de Mr. Walter Ferguson, desde la que le da título, hasta Callaloo a Monilia, grabado en Cahuita en junio de 2002, en pleno ambiente familiar y musical, y en donde en verdad el artista puede ser llamado, para siempre,: “The master of Calypso”, en esa rara y perfecta interpretación de sus composiciones y en donde podemos encontrar lo mejor de lo mejor que lo caracterizó entre nuestros músicos más notables, expresivos y plenos. El uso del lenguaje criollo limonense, con las particularidades del creador, estalla efusivamente, tal como pudimos oírlo en sus intervenciones personales de hace años o en las grabaciones, casi caseras, que circularon antes de que fuera más famoso de lo que siempre fue.

La música, la composición y la interpretación de Mr. Ferguson son, y serán, la expresión de su vida personal, su mirada sobre el mundo, el propio y el ajeno, más la anécdota que lo inspiraron y la influencia de las lecturas de La Biblia, versión del Rey James, que fue una de las expresiones de su voluntad de crear, aunque nunca se hayan analizado sus letras, y las particularidades semánticas, pues se las sabía de memoria, las escribía a tinta y algunas se le iban quedando perdidas, según cuenta en los relatos que enviaba al Ministerio de Cultura, en los años setenta.

No siendo, de manera alguna crítico o reseñador musical, este disco, en mi caso, es para disfrutar, hurgar entre las letras de las canciones y ponerle atención a los acentos especiales que han hecho de la voz de don Walter algo insólito en nuestro legado musical. “Confusión” es una de las piezas que más profundo muestran el pensamiento, y las virtudes musicales de Ferguson, y de las que más impresionan por el valor de lo que dice y observa. Un bello disco de introducción a la obra de un hombre que afirmó: “Nací” calipsero y moriré calipsero”. Una grabación que prestigia la cultura nacional.

Dr. Bombodee, o doctor Estropicio, ese hombre que al hacer las cosas pueda que las haga mal pero que le resultan bien. Es el médico casero, vagabundo, nacido de la esencia misma de las hierbas y un buen título para un disco y una canción, grabado este segundo disco en vivo en Cahuita, 25 y 27 de julio del 2003, bajo la producción de Yasmín Ross y Luciano Capelli, 12 canciones originales de Mr. Ferguson, y dos tradicionales, pero muy conocidas, al menos en Panamá y Jamaica.

Si podemos considerar excelente el primer disco reseñado, éste rompe todos los límites y Mr. Gavitt está en su esplendor entre nostalgias , hierbas, abandonos y una canción, corta, pero excepcional: “Man is a blessing”, en donde el poder de la palabra está unidos al significado. Indudablemente que estas dos grabaciones de la labor de Mr. Walter Ferguson conservan valor musical, semántico y antropológico aunque el período de esplendor de su música puede situarse entre 1949 a 1969, época en donde se da circulación a sus grabaciones caseras que se oían en San José, Panamá, donde siempre tuvo admiradores y es considerado un “pana”, hasta en el Nueva York de los años sesenta, junto con el evaporado conjunto “Los Miserables” de honrosa y rara memoria. Las grabaciones reseñadas rescatan el valor de Mr. Gavitt, pero son un pálido reflejo de sus presentaciones entre los cincuenta y sesenta años. Dos hermosos testimonios de la labor de Papaya Music, junto a otras instituciones culturales, que complementan las que se le hicieron en los años 80, del siglo pasado, a este ya mítico artista.

La maleta de mi padre
Orhan Pamuk
Literatura Mondadori 2008

Tres textos excepcionales de Orhan Pamuk (Estambul, 1952), Premio Nobel 2006, sobre la acción de escribir, emborronar cuartillas, recorrer callejuelas, buscar palabras, y que incluye uno: el discurso al recibir el Premio Nobel, que le da el título al pequeño libro, en el cual el autor realiza algo que roza muchas veces el pudor del ser artista, al explicar, a los otros y ante grandes públicos, que sucede cuando se trata de contar una historia, aunque esta sea la de una maleta de su padre, depositada en el estudio del escritor, permaneciendo varios días, como años, inmóvil con todo lo que el padre ha escrito al través de su vida, cuando deseaba ser escritor o concretamente poeta. Es un libro de una belleza literaria que puede compararse con lo mejor de los grandes autores, con esa visión de lo local, lo nacional y la cultura universal, que Pamuk hereda de su padre, y su bien dispuesta biblioteca, perteneciendo ambos a la Turquía ilustrada, laica y mirando a Europa, que ha sido tan criticada en la persona de este escritor. Los tres textos tienen relación entre sí pues muestran la historia de la vocación literaria en general y de un creador en particular, en medio de la lectura, los libros como objetos culturales y el significado de la vida en la relación con las palabras. La concatenación de los textos nos muestran a un autor sensible, observador notable, cuyas aficiones a la pintura se expresan en la manera de cómo hacer un fresco de la vida pero que se agregan detalles que sólo con la palabra se pueden realizar y dialoga con un público receptivo a su experiencia personal. Al final de libro se inserta la colección de los títulos recientes de Mondadori, todo un banquete. La unidad imaginativa de Turquía-Europa no convence en el discurso final. Al menos para mí. Es un recurso algo forzado, tal vez sincero, hecho para contrarrestar los ataques nacionalistas al autor en años recientes. Pero es un texto hermoso, el conjunto, para conocer a un pensador de relieve y a un novelista de primera línea
Revista Abanico. periódico La Prensa Libre 28 agosto 2008.

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