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RESONOCO

Categoría: Libros

04/11/2008 GMT 1

Librero

marfuerte @ 01:46

Comedia y vida
La comedia togata y la vida cotidiana en la Roma arcaica
Henry Campos Vargas
Literatura
Págs: 162.
Pedidos: 2207-5310
Editorial UCR
Sol Argüello Scriba
solarcr1@gmail.com

La comedia togata y la vida cotidiana en la Roma Arcaica es el reciente libro de Henry Campos Vargas, filólogo clásico costarricense, publicada por la Editorial de la Universidad de Costa Rica. Esta es una obra pionera en Costa Rica; lleva al lector por el camino de la literatura romana antigua y especialmente de la comedia latina compuesta en el siglo II a. C.

Campos inicia la obra interesando al lector en una eterna pregunta: ¿qué es la literatura? Sus respuestas son claras y plantean premisas teóricas. Posteriormente, el autor expone acercamientos sobre el tema “literatura y sociedad” con el fin de iniciar el estudio de la fabula togata (así se llamó el subgénero de la comedia romana arcaica).

El autor despierta el interés por la manera en que explica los orígenes del teatro en la antigüedad clásica; luego ahonda en el teatro latino arcaico, del cual surgió la togata .

El teatro en lengua latina se estudia aquí con método filológico. La novedad de este trabajo consiste en su aproximación al mundo de lo cotidiano; es decir, a la vida diaria del romano en sus diversos aspectos. Estos comprenden la explicación de los términos en latín y el entramando de las relaciones familiares, sociales, jurídicas, religiosas y festivas presentes en los fragmentos de estos antiguos dramas.

De tal manera se profundiza en una de las ramas de la literatura latina y se comprende la trascendencia que esta ha tenido en las literaturas de siglos posteriores.

También se abarcan, de manera clara, los diversos aspectos de un teatro que, a primera vista, podría parecer muy lejano al lector moderno, pero que le es a la vez sorprendentemente cercano en sus temas y particularmente en la presentación del ser humano en todas sus dimensiones.

Uno de los objetivos que mayor encomio merece la labor de Henry Campos es el estudio y la traducción de una obra de carácter fragmentario. En ocasiones, tan solo una o dos líneas (versos, puesto que la comedia antigua se escribía de esta forma) se conservan de un drama que quizá alcanzó ochocientas o mil líneas. Sin embargo, en medio de este precario legado, Campos ha encontrado formas de comicidad y técnicas donde otros únicamente han visto retazos.

Esta es una obra de lenguaje claro, de estilo agradable y entretenido; puede ayudar en la enseñanza del teatro latino y así aportar una nueva visión sobre los orígenes del teatro moderno.

Al final, el libro presenta un glosario de voces latinas contextualizadas que guían al lector. Asimismo, se incluye un análisis de los aspectos jurídicos del romano antiguo, que demuestran, de manera precisa, cómo, desde los inicios de su civilización, el romano ordenó legalmente su sociedad y dio así, a Occidente, muchas de sus bases jurídicas.

En fin, he aquí un libro que nos muestra al ser humano por medio de lo cotidiano presente en los romanos del siglo II a. C. Nos acerca a su mundo y también nos hace comprender la calidad de este teatro. Así, el lector puede aprender cómo percibieron los romanos su realidad y cómo se construyeron a sí mismos.

Eso se aprecia en el siguiente fragmento de la comedia latina Repudiatus ( El repudiado ), cuando un personaje de Afranio (autor de comedias togatae ) exclama: “¡Cuánto más fácilmente yo, que he tenido la misma suerte, me veo inclinado a soportar con humanidad las cosas humanas!”. Este es un intertexto de la famosa frase del dramaturgo latino Terencio, quien escribió: “Hombre soy; pienso que nada de lo humano me es ajeno” (“Homo sum; nihil a me alienum puto”).

Esa idea sintetiza el contenido del libro. Aunque exprese el deseo de entender nuestra naturaleza humana desde nosotros mismos, nos hace preguntarnos cuánto ha cambiado la humanidad después de tantos siglos de haberse pronunciado tales palabras.

El recorrer las páginas de este libro obra hará que el filólogo, el dramaturgo, el profesor o el alumno de segunda enseñanza, el abogado o el lector común aprendan con disfrute sobre la comedia latina llamada fabula togata… y sobre nuestro presente.

Suplemento Áncora periódico La Nación 5 octubre 2008.

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 01:41

Alfonso Chase
Poesía reunida
Carlos Martínez Rivas
Compilación, reordenamiento
Introducción y notas
Pablo Centeno Gómez
Anama Ediciones
Managua, 2007

Por fin llega a Costa Rica esta compilación de la obra poética de Carlos Martínez Rivas (1924-1998), hecha por el poeta Pablo Centeno Gómez, uno de los estudiosos y conocedores más plenos de la labor poética de CMR, como gustaba llamarse.

En más de 600 páginas se nos presenta el deslumbrante panorama de la vida de un poeta, reflejada en su obra, desde cuando era casi un adolescente hasta sus últimos poemas, todo compilado de una manera exigente, con notas que iluminan detalles de todo su magisterio, desde “El paraíso recobrado” (1954) hasta los poemas desconocidos, que dan forma a una obra absoluta y trascendente que lo convirtió, desde siempre, en uno de los poetas mayores de Hispanoamérica.

A diez años de su muerte, en Managua, por fin tiene el poeta, en nuestras manos ahora, no su poesía completa sino la mejor selección que pudo hacerse de su obra publicada en libros, ediciones pequeñas, manuscritos, revista y hasta detalles de poemas escritos al vuelo. Como, para suerte de la poesía, Carlos Martínez Rivas no produjo discípulos apreciables, y si reprobables, los que nos adentramos somos los que el concebía como devotos, admiradores de su genio, su erudición, sus gracias y desgracias, todo esto presente en esta compilación que hace de este libro una edición cimera para un poeta trascendente, un ser humano único y un amigo que pedía para serlo los blasones de la lealtad y la comprensión.

La selección, ampliamente explicada por el compilador, nos permite tener un desarrollo de su poesía que muestra visos cronológicos, conforme fuera su ascensión como escritor. Pero esto resulta irrelevante. En cuestiones de fechas CMR siempre fue o exigente o ambiguo, y le corresponde a Centeno Gómez toda esa maravillosa labor de ordenar la vasta obra, lo que resulta en un libro de una lectura apasionada y apasionante, que muestra cómo este poeta es uno de los más importantes de su siglo, en Centroamérica, América Hispana y en el mundo.

No solo es una Poesía Reunida, sino también el ejemplo más lúcido del hacer poesía en el siglo XX, con severidad, gracia, genio y un profundo conocimiento de los lenguajes -inglés y francés-, incluido aquel que le nacía en las horas de lucidez o aquellas de duermevela terrible, cuyo testimonio quedaba en pequeños trozos de palabras, que luego se convertían en diamantes refulgentes.

Siendo tan vasto el legado de CMR, siempre en mayúscula, la selección de los poemas se corresponde con la grandeza del poeta, sus pequeños tropiezos, su absoluta manera de ver el mundo, de interpretarlo, de hacerlo suyo y nuestro por esa magia de la palabra –la dicha y la escrita- porque la voz de este poeta trasciende todas las barreras y la lectura nos permite estarlo oyendo, con esa manera suya de interpretarse a sí mismo y hacer de su poesía algo de espectáculo íntimo.

Por supuesto que la selección incluye los mejores, mejores, mejores poemas de Carlos Martínez Rivas, que con las notas, acertadas y complementarias, dan un nuevo esplendor a la obra del poeta. Este libro, el trabajo de compilación, la introducción, todo el conjunto, es uno de los más importantes y vastos que hayamos conocido sobre un poeta contemporáneo. Honra a la obra de Carlos Martínez Rivas, al dárnosla bellamente impresa, y al compilador por su lealtad, amor y respeto por uno de los poetas del cual fuimos sus amigos, devotos lectores, admiradores de su intelecto y aún de sus aciertos o errores. Un hermoso y completo libro para un poeta siempre vivo en las venas de sus lectores.

Obra poética
Francisco Urondo
Adriana Hidalgo Editora
Buenos Aires 2006

La obra poética de Francisco Urondo (1930-1976) fue una de las importantes para nuestra generación, del sesenta. Y nos referimos a uno de los escritores que más influyó en los cambios de paradigmas literarios a partir de su obra “Historia antigua”, (1950-1957) no solo en Argentina, su patria, sino en diferentes países en donde circulaba gracias a la labor de “El corno emplumado”, que dirigían desde México Sergio Mondragón y Margaret Randall. Urondo lo sabía y le gustaba que se lo dijéramos, ya fuera por carta, por envío con amigos comunes o en mi caso, las dos veces en que tuve la oportunidad de hablar con él, largamente. Sin embargo, su obra no ha sido lo suficientemente divulgada a partir de su muerte en combate en Mendoza, en aquellos aciagos días de la dictadura militar.

Susana Cella ha realizado una selección casi completa, con un hermoso prólogo y detalles editoriales de relieve, para la obra de un autor que no circula mucho en nuestra América, pero cuya poesía al ser leída ahora, tiene el valor de estar sobre el tiempo, dada la calidad de la misma y el acento humano que la permea toda.

Lo cotidiano es la base de la poesía de Urondo. Pero todo eso escrito con la belleza que tienen las cosas comunes para todos. Desde el amor, la amistad, la historia, la mujer amada vista entre nieblas, la música popular, la alta costura, todo esto conseguido con un tono dramático de primera línea, coloquial y amigo, revolucionario y tristón, pero siempre desde un hombre comprometido con el cambio social, lejano, eso sí, de la retórica seudo política, pero militando por y en la vida, sabiendo, era su época, que el compromiso mayor de un escritor, además de escribir, es el estar de frente a los enemigos del pueblo.

Pero la poesía de Urondo no se queda allí. Los elementos experimentales, la lectura de los poetas antiguos y contemporáneos, le permitieron forjar una obra constante, inmersa en la belleza, el dolor, la simpatía por las personas humildes, los olvidados, como en ese largo y extraordinario poema: “Adolecer” (1965-1967), que recoge la historia de su tiempo y de él mismo, inmerso, usando el verso largo y libre, mural de una época convulsa en la cual Urondo escribió lo mejor de su generación, al lado de Gelman, César Fernández o Noé Jitrik, como él supo reconocerlo.

Urondo también fue dramaturgo y novelista y eso se trasluce en su poesía de manera muy clara, pues está construida con elementos dramáticos y narrativos que nos permiten entender la historia argentina, la visión más amplia de su generación, la solidaridad continental, la angustia y la valentía de dar la cara, en esos momentos fundamentales en la vida y en la muerte de Francisco Urondo, al cual nunca pude llamar Paco, dada la grandeza que siempre creí percibir en él. El prólogo de Susana Cella es acertado y tiene elementos desconocidos, el menos en estas latitudes, sobre el poeta y su obra.

Un libro que, echado a andar, nos permitirá entrar en contacto con una de las poesías más atrevidas, sustanciosas y reveladoras, escrita en la segunda mitad del siglo XX. Francisco Urondo supo entender el tiempo en que le tocó vivir, al menos en su poesía. A los 32 años de su muerte se le recuerda por su categoría humana, su generosidad con sus colegas más jóvenes y por la definida calidad experimental, forma y fondo, de su obra poética.

Un libro magnífico de un autor casi desconocido en nuestro medio, pero cuya influencia se hace sentir en los mejores poetas jóvenes de Europa y de nuestra América.

Una joya para los devotos seguidores de la poesía de autor, como los otros dos libros que me permití reseñar.

Nuestro amor es como
Bizancio Henrik Nordbrandt
Antología Poética
Editorial Lumen 2008

Henrik Nordbrandt (Dinamarca, 1945) es uno de los más representativos poetas europeos de nuestro tiempo. Se le menciona, con Amos Oz o Philiph Roth, y con frecuencia, como candidato al Premio Nobel de Literatura. La presente antología poética, traducción de Francisco Uriz, con el auspicio del Centro de Literatura Danesa, ahora abarca el total de su obra a partir de 1966 y hasta 1998, manifestando la selección, una intensión abarcadora de los mejores poemas de sus libros, así como aspectos de la temática que le han convertido en uno de los maestros de la poesía europea del siglo XX, tomando en cuenta algunos vectores temáticos: lo cotidiano simbólico, el carácter del viaje como una manera de formarse, sitios y lugares emblemáticos de todas las culturas, así como la historia de su tiempo como elemento sustancial de su labor literaria.

Todo podría centrarse en las partidas y llegadas, el amor y la melancolía, tratados de una manera muy original, como metáforas a veces insólitas, producto de una visión renovada de ciertos temas que son parte del patrimonio de la humanidad, pero que en el caso de este poeta son puestos en el lugar y el tiempo actual, siendo esa visión contemporánea lo que lo hace uno de los poetas más originales, por esa capacidad de observar a las cosas, las gentes, las emociones, como si fueran vistos con la luz de una lámpara mágica.

A partir de 1977 su poesía se transforma, tiende a centrarse en la visión de un mundo conflictivo, en donde el pasado fija y el presente desordena y en el cual las viejas formas alumbran nuevas formas y el mismo poeta se transforma conforme pasan los acontecimientos ante su mirada. Es una poesía íntima que sin embargo es también colectiva, múltiple en sus sustancias culturales, y en donde el poeta pareciera estar encerrado en sus propias contradicciones, para buscar el exacto nombre de las cosas que van ocurriendo. Es una poesía dialógica. La mayoría de los poemas nacen del silencio hacia la palabra, logrando, en sus últimos, poemas una especie de polifonía que denota también su madurez, en esos lugares de olvido que surgen para hacerlos memoria y en donde reside la grandeza del poeta, la sagrada intuición de develar misterios pero regresando a su casa, que es el lenguaje. Lo evocativo se transforma en sensualidad, a la manera de Auden o Cavafis, pero el amor que ronda por toda esta antología lo salva de despeñarse sobre su propia sombra.
Revista Ábanico. periódico La Prensa Libre 11 setiembre 2008

Anticipo

marfuerte @ 00:12

Para ella
Selección de textos del libro ‘Siempre ella’, del escritor nacional Jacques Sagot.
Rapto

En sus brazos me lleva la noche. Rauda, al galope. Hendiendo la niebla. Me ha raptado, me ha arrancado de mi lecho, y huye ahora con su botín bajo el brazo. Hacia el abismo corre, hacia el abismo. Envuelta en sus borrascas y ataviada de relámpagos. Histérica, loca, carcajeándose ante la mirada impasible de la luna. Los desnudos pinares a mi lado pasan, armada de fantasmas. La montaña en sombra parece un túmulo de cadáveres, negra silueta informe, sepulcral. He sido arrebatado a la vida. La ladrona ha perpetrado su saqueo. A toda brida corre la noche. Y las estrellas, inmóviles, son los mil ojos sin párpados de un dios mudo e indiferente. A lomos del corcel de la muerte escucho ya el aullido del viento en el acantilado. El mar se rompe una y otra vez contra las rocas. Sus embestidas apagan el alarido que se abre paso desde el fondo de mi pecho. Luna, viento, mar, estrellas... todos conspiran contra mí, secuaces de la noche, todos me arrastran hacia la insondable sima, todos quieren mi muerte y aúnan sus fuerzas para huir con mis ojos, con mi voz, con mis manos. En sus brazos me lleva la noche. Bien asido. Como esos niños recién nacidos a los que arrojan a un pozo. Criaturas desprovistas de nombre y de lápida. Así voy cayendo, así habré de morir... cayendo, cayendo, cayendo... Hasta que tu mirada me devuelve al húmedo tibior de los vergeles, y cesa el galope, y las estrellas, y la luna, y el mar vuelven a proclamar la vida. Voy ahora tomado de tu mano, y una mirada tuya basta para devolverme el mundo. Como la aurora viste las cimas de amaranto, así renace en mí el gozo del vivir. Y es entonces como si tú fueras la forma sensible de la vida, y los almendros en flor estuviesen llenos de tus ojos. Al cantar sobre tus labios la sonrisa, el horizonte se dilata hasta coincidir con el infinito, y el cielo y la mar se van de la mano, delirio del azul en su juego de espejos sin fin.

Ella victoriosa

¿Y si tan solo te soñó el viento? ¿Si es él quien musita tu nombre a la noche, para que ella me lo repita al oído?

¿Y si no fueras más que una impostura de las sombras, silueta sin rostro, voz perdida en los laberintos de la memoria?

¿Y si te forjó mi pensamiento con la misma vieja arcilla con que los alucinados de antaño fraguaran sirenas y medusas?

Hijas del silencio, dulces criaturas calumniadas, vuestro linaje no es el de mi amada, y por ello alzo hoy mi copa rebosante de vida y ofrezco la más solemne de las libaciones.

No te inventó mi soledad ni te esculpieron mis sentidos. Sucede tan solo que la realidad tiene tantas comarcas como la fantasía, algunas de ellas sin mapa y sin nombre, otras inéditas y apenas sospechadas.

Cierto es el llanto de la luna sobre la mar, cierta la platería y las radiantes estrellas con que primorosamente se enjoya para sus largas noches de amor, cierto el flujo y reflujo con que se ama a sí misma y el hipnótico ulular del viento que la irisa y estremece... cierto todo eso y mucho, mucho más. No vengo aquí a discutir con la mar: guárdese ella para sí todo cuanto en el mundo es cierto. Yo me quedaré con Ella, con lo verdadero, que entre certidumbre y verdad hay una diferencia grande como... ¡pues como la mar!

Tu verdad ha derribado todos los muros, descerrajado todas las cancelas, iluminado todos los rincones en sombra. Tu fragancia es mil veces más verdadera que el mundo, tu ser el nombre mismo de la vida.

Mis preguntas son aguijonazos de escorpión cercado de muerte: se destruyen a sí mismas porque saben que ya nada pueden contra ti.

Planta ahora tu roja bandera sobre la duda vencida, sobre los cadáveres en pila de las negras suspicacias que intentaran negarte. Musa victoriosa, canta la plenitud de tu triunfo quedamente, no vayamos a soliviantar a aquellos que se pasan la vida interrogando a la noche y nunca, ni por un momento, reciben respuesta. No saben ni preguntar ni oír, los pobres.

Solo saben gargarizarse con su propia retórica y escucharse a sí mismos farfullar sus inocuas blasfemias.

Eres tan verdadera, que fuera de ti todo me parece quimera, espejismo, mera ilusión. Robusta verdad la tuya, redonda, perfecta, un sol purpúreo irradiando desde el fondo de mi pecho, transformando mis venas en cauces rebosantes, mi sangre en hervor magmático, mi piel en jardín de estío, mis manos en blancas palomas que reciben y prodigan a un tiempo la caricia.

Verdadera, verdadera, verdadera... ¿Qué otra cosa puede pedírsele a la amada? ¿Presencia? ¡Cuan insensatos somos los hombres, rodeados de cosas que son y no son, de seres y objetos que solo nos ofrecen una cara para la contemplación, y nos ocultan pudorosa –o quizás avaramente– sus demás facetas en sombra! ¡Y aun así no dudamos en declararlas "presentes"! ¿Presentes? ¿Un mundo donde todo ser es más misterio que mostración? El fragoso Diccionario de la Real Academia que tengo frente a mí, el cuadro de Chagall con una mujer que desnuda reposa castamente sobre un bouquet de rosas blancas y rojas, el homogéneo gorjeo de los niños que juegan en el patiezuelo interno... la realidad esconde mucho más de lo que enseña...

Todo ser tiene un anverso que se nos oculta, una, o dos, o quizás tres facetas escondidas: todo es y no es. ¡Y sin embargo, se me acusa de loco por amar a una mujer ausente! Permítanme decirles que ese inexpugnable mamotreto fraguado por sesudos lingüistas es el misterio mismo, que la mujer de Chagall es eterna e indescifrable, que si miran por la ventana la ronda de niños que un minuto atrás oyeran cantar, verán ahora una plazoleta desierta, donde revuelan aún algunas palomas y se extingue el trinar de los niños en desbandada. Las cosas se revelan, se descubren un momento en el tibio mundo del Ser, y luego resbalan fuera de la conciencia, se eclipsan, dejan de ser. ¡Y eso a nadie parece sumir en la angustia! ¿Por qué asombramos entonces con una mujer que, diestra prestidigitadora, conoce el arte sutil de ser y dejar de ser a su guisa? En un mundo de ausencias y súbitas desapariciones, en un mundo donde el Ser elige caprichoso el objeto sobre el que decide posarse, ¿qué podría haber de escandaloso en una mujer que si se cubre de veladuras es para hacerme gozar aún más de su ausencia-presencia?

No, amigos, vayan mejor a examinar ese caleidoscópico universo que todos habitamos, y acepten –o maldigan– a Dios como el único ser capaz de ver el mundo simultáneamente desde todos los puntos de vista imaginables. Para nosotros, en cambio, la materia estará jugando siempre el juego de la aletheia, del escondido. Libros, cuadros, niños, rocas, lluvia, pinares... en vano intentaremos extorsionar de ellos el más arcano de sus secretos.

Amo, busco y celebro la parcela de realidad que quieras librarme. Por eso te declaro verdadera. Como la poesía o la religión, vives de misterio y mueres de explicitud. Así te quiero, así te canto, así te acepto.

Mi cementerio submarino

Tomando sus manos en las mías, y mirándola a los ojos le dije: tengo algo que contarte. He decidido enrumbar mi buque hacia los aristados arrecifes donde mil naves con sus tripulaciones yacen insepultas. Las quillas, calaveras roídas por la sal, y los mástiles, enhiestas cruces, emergen al bajar la marea... es entonces cuando el cementerio marino se puebla de insólitas aves y entre los podridos maderámenes resuenan sus agrios chillidos, himno de muerte hecho de estridencias sin fin. El oleaje es perturbadoramente calmo, circula el agua sigilosa entre los enormes cadáveres, meciéndolos con el más sutil de los arrullos. Coralinas excrecencias han hecho brotar sobre las centenarias estructuras las más inimaginables anfractuosidades.

Algunas de ellas semejan gárgolas góticas; otras, inmensas tumoraciones minerales... El mar, extravagante escultor, no cesa de hacer brotar sobre las grises superficies toda suerte de quimeras. Al herirlas la luz de la luna, diríase que un pueblo de dólmenes y milenarios monolitos se alza desde las profundidades del océano, para regalarles a los temerarios marinos que por aquellos andurriales se aventuran, la imagen de una surrealista, desapacible belleza.

Fantasmal ulula el viento entre los mástiles y las grutas basálticas, cepos donde buques de todo calado quedaron prendidos hasta que la extenuación, la sed, y la lejanía del paraje venció a sus tripulantes. La marea barre aún sobre cubierta los descarnados esqueletos, algunos recostados todavía al puente principal, otros cuyas cuencas hueras ofrecen ahora asilo a gaviotas e innúmeras colonias de cangrejos, algunos que quedaron inmóviles en la pose en que les sorprendiera la muerte, inclinados sobre sus bitácoras, hieráticos en sus camarotes, atisbando desde los mástiles el horizonte que la noche profunda y traicionera les ocultara, algunos, en fin, que se dejan llevar por el oleaje a lo largo del puente, y que un día aparecen trenzados al gobernalle de la proa como al barandal de la popa, desquijarados, desarticulados, amasijos de huesos donde aún pervive algo de la inmarcesible forma humana. Viejos blasones corroídos por los elementos, estandartes deshilachados como viejos sudarios, mascarones de proa otrora altivos, ahora reducidos a leprosas narices devoradas por la herrumbre... Todo aquí se desintegra, se deshace a ojos vistas. Pero si los altivos bergantines de antaño eran un modelo de esplendor, estos bosquejos que ya el tiempo y los elementos desdibujan tienen una belleza aún más plena y fascinante. Ya no son humanos artefactos... ahora más se asemejan a esculturas marinas, poemas que el tiempo ha cincelado con su multiforme pero incisivo cincel, el mar. Lo que los hace bellos es precisamente su condición intersticial y crepuscular: no son las prístinas formas alguna vez creadas por las manos del hombre, pero tampoco meros caprichos escultóricos del océano. Todo cuanto en ellos cuajara un día el espíritu humano va día con día desdibujándose, deshaciéndose, o bien, mutando hasta transformarse en naturaleza pura.

He aquí el único lugar del mundo adonde quisiera dirigir mi alma para que en él naufrague serenamente, lejos de las flamantes y estrepitosas naves que hieren por doquier la tersa piel del mar. Tal es el sitio que sueño para mi reposo: ignoto, silente, solitario, ajeno a toda ruta transitada y no registrado en los planos cartográficos más elaborados del mundo. El lento ritmo de la pleamar, la salobre cantilena del viento, el ríspido canto de las aves marinas, el dulce clapotis del agua jugando entre las grandes nervaduras de los colosos hundidos, el canto hecho luz de luna... he ahí adonde me guía este oscuro anhelo de disolución, he ahí le ruta de muerte que mi corazón hace mucho trazara.

Ella entonces me tomó de la mano y me cerró los ojos: “No intentes mirar”, que eso arruinaría el efecto de lo que voy a mostrarte. Caminamos hasta lo alto de una colina. El mar se delató por su monocorde soliloquio y el salino sabor de la brisa en mis labios. “¿Listo?” “¡Listo!” La perplejidad cedió su lugar al terror cuando viera ante mí la exacta réplica de la quimera con que tantas veces había soñado. “¿Ves a aquel hombre descarnado, aferrado aún y siempre al timón, las largas piernas colgando sobre borda y mecidas a la guisa del mar? Esa marioneta eres tú, y si te esfuerzas un poco podrás quizás reconocer a algunos de tus camaradas.” Como me viera anonadado y presa de súbita náusea, me dijo: “Vamos, que este lugar no te sienta bien, pero ten mucho cuidado en lo sucesivo con tus visiones y reminiscencias. No olvides que el tiempo es circular, y suele jugarnos estas malas pasadas: tu porvenir está hecho de reminiscencias, tu pasado es una urdimbre de porvenires. Solo eres capaz de soñar lo ya vivido, y de vivir lo ya soñado. Toda premonición es recuerdo, todo recuerdo es premonición. Y en el medio estás tú, mi pobre amigo, aquejado ahora de vértigo y de náuseas. Por eso vamos mejor a casa, y deja que te ponga a dormir.”

Dócil y extenuado, recosté mi cabeza sobre su hombro y me eché a bogar en sus ojos.

Suplemento Áncora. periódico La Nación 24 agosto 2008.

25/10/2008 GMT 1

El viaje del Paraíso

marfuerte @ 19:06

Dorelia Barahona
doreliabarahona@hotmail.com

Una antología siempre es un recorte, un grupo de autores reunidos en algún orden señalado, por las manos de su antologador; pero es una manera significativa de mostrar el oficio de la narrativa en territorios distantes, aunque no ajenos.

El hecho de que la antología haya sido publicada gracias al Ayuntamiento de Cádiz, nos llena de satisfacción a los autores integrantes.

Este libro sale bajo la luz del explicativo prólogo de José Manuel García Gil, el antologador. El volumen ofrece catorce oficios, catorce estilos; todos prometen volar lejos y contar cómo se escribe en Costa Rica, paraíso desconocido para muchos españoles, y conocido ya para bastantes.

Los autores de Cuentos del paraíso desconocido escribimos sobre lo individual y sobre el deseo de capturar la extraordinaria paradoja que se construye en los paraísos. Escribimos sobre lo que no se retiene ni se controla; sobre lo que siempre baila la música del fantástico aislamiento.

Escribimos sobre la furia que irrumpe en el bellísimo silencio pues –apartando los veranos ardientes–, para una sociedad que crece, es cada vez más ineludible el deseo de compartir los majestuosos volcanes tanto como divulgar lo que se es y lo que se hace en el campo literario.

El “paraíso desconocido” quiere ser conocido y leído. Por esto, iniciativas como la Antología última del cuento en Costa Rica llenan un espacio, inicio de otros muchos –esperamos– que terminen de consolidar los puentes del idioma castellano en estas vías dobles porque España no es sin América como América no es sin España.

Lejos de ser una “Suiza centroamericana” a lo Mario Sancho –centro de la periferia o periferia del centro–, somos identidad compartida. Que se haga, pues, camino al andar para el libro embajador de las letras ticas.

Suplemento Áncora. peródico La Nación 24 agosto 2008.

Viaje al centro del edén

marfuerte @ 19:03

Transatlánticos Un libro publicado en España reúne cuentos recientes de catorce autores nacionales
Carlos Cortés | carloscortes@racsa.co.cr
Hace dos meses nos encontramos con la sorpresa de ver la antología Cuentos del paraíso desconocido. Anto-logía última del cuento en Costa Rica , ya publicada, en la Feria del Libro de Madrid. Sentimos entonces que, por primera vez en décadas, la narrativa costarricense ocupaba un lugar que le correspondía.

Un año antes, Miguel Albero, escritor y consejero cultural de la Embajada de España en Costa Rica, buscaba un editor para proponerle un proyecto de similares características cuando, providencialmente, sin que mediase nada más que la telepatía cibernética, o la suerte, llegó la propuesta del gaditano José Manuel García Gil de emprender una antología para la colección Calembé del Ayuntamiento de Cádiz; y no habría salido tan bien si se hubieran puesto de acuerdo de antemano.

Este volumen responde al interés de conmemorar en el 2010 el bicentenario de las Cortes de Cádiz, así como a la creciente curiosidad que despierta Costa Rica entre el turismo europeo; pero es indudable que la narrativa costarricense vive su momento más estimulante, perturbador y heterogéneo desde la década de 1940.

Lo dice mejor que nadie Lev Tolstói al principio de Anna Karénina : “Todas las familias felices se parecen entre sí. Cada familia infeliz, en cambio, tiene su propia manera de ser”.

Calembé es una colección especializada en el cuento iberoamericano y es el resultado de la colaboración entre el Ayuntamiento de Cádiz y Algaida, editorial quizás poco conocida en Costa Rica, pero que es una de las más importantes y comprometidas en España con la publicación de narrativa contemporánea.

Cuentos del paraíso desconocido es el primer panorama de la narrativa costarricense actual publicado en castellano en los últimos 20 años, al menos desde Para no cansarlos con el cuento (de Rodrigo Soto, Vernor Muñoz y quien suscribe, 1989, EUCR). Por lo que sabemos, es la segunda antología que se ha editado en España.

El volumen ofrece muchas sorpresas, incluso para el lector nacional; la primera de ellas es presentar autores entre los 38 y los 57 años, todos en plena producción y algunos aún considerados escritores emergentes, nunca antes incluidos en una compilación de esta magnitud.

Tal es el caso de Guillermo Fernández, hasta hace poco más conocido como poeta, y de narradores como Sergio Muñoz, Jessica Clark y Catalina Murillo, quienes empezaron a publicar en este siglo. También es significativa la inclusión de Alexander Obando, Adriano Corrales y Alfredo Aguilar, a veces puestos al margen.

Antecedentes. Hasta ahora, el único antecedente en España de la antología es Cuentos costarricenses, de María Lourdes Cortés (Editorial Popular, Madrid, 2001), quien también realizó en francés Déluge de soleil. Nouvelles contemporaines du Costa Rica , para la UNESCO (París, 1997).

Ambas propuestas recogían la obra del gran cuentista de la primera mitad del siglo XX, Carlos Salazar Herrera, y de narradores posteriores, como Carmen Naranjo, Fernando Durán Ayanegui, Myriam Bustos y Alfonso Chase.

Las antologías nacionales más recientes han sido genéricas (la excelente Narradoras costarricenses, de Willy O. Muñoz, 2006, EUNED) o temáticas (la serie de la editorial Lumbre del Taller de la Palabra).

Jézer González se detuvo inexplicablemente en 1970 cuando realizó su Antología del relato costarricense (EUCR, 2000), dejando en el limbo a autores fundamentales como Quince Duncan, Gerardo César Hurtado y Myriam Bustos Arratia, no seleccionados en el país en los últimos 30 años.

Por su parte, Chase ha pospuesto la esperada actualización, con autores nacidos entre 1900 y 1950, de la canónica y aún indispensable Narrativa contemporánea de Costa Ri ca (MCJD, 1975).

A pesar de todo ello, nuestra narrativa ha estado bien representada en antologías regionales; entre ellas, la más importante es McOndo (Mondadori, 1996), que se considera el inicio de la narrativa latinoamericana del siglo XXI, y que incluye “Sólo hablamos de la lluvia”, de Rodrigo Soto.

En el 2002, en España se publicaron Los centroamericanos y Pequeñas resistencias 2. Antología del cuento centroamericano contemporáneo , con una selección representativa de Costa Rica.

Narrativa viva. García Gil se decanta por una muestra de la narrativa novísima, como lo indica en el subtítulo, por lo que acepta el riesgo de excluir a algunos de nuestros grandes cuentistas, como Carmen Naranjo y Myriam Bustos, a cambio de ofrecer al lector otros nombres que pueden llegar a serlo.

Algunos echamos de menos a ciertos escritores, como es normal en toda selección, pero se trata de una apuesta válida y consistente.

La tarea no fue fácil si se toma en cuenta que hay unos 60 narradores nacidos después de 1950 con al menos un libro publicado (según se desprende del índice bibliográfico que preparé para mi ensayo La gran novela perdida. Historia personal de la narrativa costarrisible ).

Una tercera parte de aquellos narradores tiene una o más colecciones de relatos, y una media docena son cuentistas consolidados, consagrados al género (como Rodrigo Soto, Uriel Quesada, Linda Berrón y José Ricardo Chaves).

No todas las narraciones incluidas tienen la misma calidad, es cierto, pero es indiscutible que la selección refleja tanto el aquí y el ahora de la narrativa costarricense en la primera década del siglo XXI, como las complejas relaciones textuales que la literatura teje, desteje y entreteje con lo real.

La antología ‘Cuentos del paraíso desconocido’ se vende exclusivamente en la Librería Nueva Década, San José (teléfono 2225-8540).

Suplemento Áncora. periódico La Nación 24 agosto 2008.

24/10/2008 GMT 1

Cien años de cuidado

marfuerte @ 23:44

‘Orfebres’ En la Biblioteca Nacional, el Taller de Restauración protege nuestra memoria documental
Flora Ovares Ramírez | floraovares@yahoo.com
La Biblioteca Nacional –que cumple 120 años– está llena de escondrijos, lugares vedados a la vista del público. En uno de ellos funciona, fiel a una tradición centenaria, el Taller de Restauración y Encuadernación.

Con paciencia y cuidados, los restauradores limpian las páginas amarillentas para que recuperen su color original, recomponen periódicos y libros, y arrebatan a los insectos y a la humedad los viejos folios que guardan el patrimonio cultural del país.

La tarea es inmensa: entre otros documentos, gran parte de la colección de periódicos costarricenses del siglo XIX, única en el mundo, espera la restauración. Las herramientas son muy antiguas, lo que retrasa la labor. Además, los encargados son pocos: cinco funcionarios que deben velar por el patrimonio de la Nacional y por el resto del acervo del Sistema Nacional de Bibliotecas (Sistema del cual depende el taller).

Una lucha constante. La necesidad de contar con un taller de restauración y encuadernación se hacía sentir ya por 1890, a dos años de creada la Biblioteca. Según reza un informe de esos años, esta contaba con “centenares [de] volúmenes que pudiera entregar al taller”, y lo mismo sucedía con las bibliotecas de Alajuela, Cartago y Heredia. Un buen número de libros, “obras a la rústica, folletos y periódicos”, debidos a suscripciones y canjes, debía ser encuadernado rápidamente para evitar su deterioro.

El Taller de Restauración y Encuadernación se estableció en junio de 1908. Para hacerlo, se tomaron implementos tipográficos de la Imprenta Nacional. Inicialmente se dedicó sobre todo a la encuadernación, como indica el Boletín Bibliográfico de la Biblioteca Nacional, que da cuenta de sus tareas desde 1920.

Hoy, la encuadernación se requiere sobre todo en las bibliotecas públicas, mientras que la restauración y la conservación son imprescindibles en la Nacional, donde se custodia la mayoría de los documentos patrimoniales del país.

Curación. En palabras de Luis Fernando Gutiérrez, restaurador desde hace 30 años, el documento es como un paciente. Una vez ingresado, se diagnostican sus males causados por agentes físicos, como la humedad, la temperatura y la luz solar o artificial; biológicos, como los roedores y los insectos; o químicos, presentes en la materia de fabricación del papel, como los ácidos.

Otro agente de deterioro es el uso irracional del documento, que en ocasiones se expone a un proceso de fotocopiado excesivo o se manipula inadecuadamente.

Cada proceso es diferente. Primero, hay que eliminar las cintas adhesivas, las grapas y las uniones entre las partes. En ocasiones, es inexcusable la fumigación. Si es preciso, se hidrata el papel y, a veces, se lava con agua y jabón neutro; se eliminan las manchas, se refuerza el papel con cartabones, se restituyen las partes faltantes y se fortalecen las costuras originales. Finalmente, se le agregan las guardas y se empastan.

El taller cuenta con herramientas tales como espátulas eléctricas, bisturís y pinceles y con materiales especiales, como el papel libre de ácidos y ciertos aditivos. También posee cizallas, guillotinas, prensas y estampadoras para la encuadernación.

Todo el proceso se efectúa manualmente. Si bien el trabajo es muy artesanal y delicado, no es posible continuar solo con este tipo de procedimiento pues existen máquinas y herramientas modernas que permiten un mayor rendimiento. Para el año entrante se contará con equipos que mecanicen parcialmente el proceso. Se adquirirá una reintegradora de papel, un hidratador de pulpa y piletas de acero inoxidable para aumentar la capacidad de lavado, hidratación y blanqueo de los documentos.

Con esas innovaciones, el rendimiento será al menos diez veces mayor que el actual: “Nos hace falta. Podríamos pasar quinientos años aquí y no terminaríamos el trabajo”, afirma Gutiérrez. Efectivamente, en esta labor delicada, no debe olvidarse ningún paso y todo debe hacerse pausada y concienzudamente.

Tesoros. La Biblioteca Nacional posee un patrimonio bibliográfico invaluable: la más importante colección de periódicos costarricenses desde 1833, las primeras ediciones de autores nacionales, documentos coloniales y amplias donaciones de libros antiguos de diferentes países. Entre otras, hay una colección de Biblias en diversas ediciones y tamaños, otra de Quijotes desde 1800 y varias de las actas de la Corte de Cádiz.

Muchos de esos libros y documentos se deshacen en las manos del usuario. En ocasiones, sin la restauración previa del documento no es posible, por ejemplo, digitalizarlo. “Para apoyarse efectivamente en estas nuevas formas de difusión y conservación, es imprescindible mantener el original en el mejor estado posible”, explica el restaurador.

Otra preocupación es la de contar con un recinto adecuado para depositar los libros y documentos valiosos. Afortunadamente, ya se toman medidas en ese sentido. Por ejemplo, se inició la construcción de una sala de libros antiguos, que poseerá las condiciones de temperatura, luz y humedad requeridas. También contará con alarmas y otras medidas de seguridad, y será atendida por un personal especializado.

Ahí estarán, ya restaurados por cinco incansables trabajadores, los documentos más valiosos del patrimonio cultural del país, como el Libro Azul, la revista Pandemonium y el original mecanografiado de Mamita Yunay, de Carlos Luis Fallas. Se resguardarán también valiosísimos textos antiguos, como el titulado Al Rey nuestro señor, que data de 1735 y que fue igualmente restaurado en el taller.

Así, la Biblioteca continuará siendo –como decía Miguel Obregón Lizano, su fundador– “el centro más rico que poseemos, la portada o muestra de lo que somos en lo intelectual”. No podría cumplir tal función sin esa labor, de orfebres, que recuerda el quehacer de los copistas e ilustradores medievales, con sus cuernos con tinta y oro, sus plumas y sus atriles. Unos y otros, aquellos copistas y los actuales restauradores, son los responsables de ese trabajo anónimo, delicado e imprescindible para la conservación de la memoria de los seres humanos.

LA AUTORA ES INVESTIGADORA DE LA LITERATURA LATINOAMERICANA. ENTRE OTROS LIBROS HA PUBLICADO “LA CASA PATERNA (ESCRITURA Y NACIÓN EN COSTA RICA)” Y “CIEN AÑOS DE LITERATURA COSTARRICENSE”.
Suplemento Áncora. periódico La Nación 5 octubre 2008.

21/10/2008 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS 2

marfuerte @ 23:42

Alfonso Chase
Agua
Marq de Villers
Editorial Península 2008

Nunca habría creído el autor canadiense Marq de Villers (1945), periodista y estudioso de los temas de actualidad, que este libro se iba a convertir en uno de los más importantes de su autoría, agregado a los hermosos de viajes o crónicas, y ese fluir por ríos y caminos que constituyen sus obras, que se enmarcan en la tendencia de mostrarnos lugares comunes convertidos en sitios exóticos, gracias a la detallada descripción de este periodista de fama internacional.

Pues bien. Estamos ante un libro que puede llamarse una historia del agua, aunque no sea ese su solitario propósito sino solo el del agua en el mundo y la verdad de que está en peligro, gracias a la majestuosa bibliografía y erudición del escritor, que divide su obra en cuatro partes y otros significativos subtítulos. El libro es diferente a muchos otros que conocemos, anteriores a éste, o posterior a partir del año 2001, en que fuera redactado. Es inscribir el agua en la historia y compartir con nosotros los diferentes ciclos hidrológicos, para pasar del reparto natural a cómo los seres humanos han regulado, acaparado y malgastado el recurso, todo esto descrito con un lenguaje simple y contundente, con subtítulos que constituyen una alarma sobre lo que está sucediendo, al empezar el presente siglo, con tan precioso recurso. Lo original es que no se queda en denuncia el problema sino que recurre a sutiles propuestas para rehacer el mundo del agua, tomando en cuenta el tiempo, el clima, habiendo éste cambiado para producir estos trastornos, para darnos la idea de una selección “no natural” en donde la contaminación, la degradación y la suciedad imponen conductas execrables, como el caso del Lago Aral, muy estudiado en reportajes e investigaciones, todo esto ubicado en el surgimiento de las represas, los problemas de riego, los acuíferos menguantes o los ríos convertidos en cloacas, fluyendo en grandes cantidades, lo que lo hace llevarnos, en la tercera parte, a lo que se denomina políticas del agua, de manera muy entendible, al situar el problema en lugares geográficos de gran importancia: el Oriente Medio, el Nilo como río de ríos, el sistema Tigres-Eufrates, casi convertido en algo estratégico y poco accesibles en estudios, para llegar a lo que ha convertido a este libro en consulta obligada: Estados Unidos y sus vecinos (Canadá y México), todo esto escrito con un lenguaje irónico, sarcástico, pleno de datos, para dejar abierto, para otro libro, que está concluyendo: el área Mesoamericana, en el futuro inmediato, de la política del agua…subterránea.

Particular importancia tienen, en el libro, el subcontinente indio y lo que él llama “el dilema chino”, pues muestra cómo los grandes países se preparan, desde ahora, para el momento en que les lleguen los problemas del agua, que significan llanamente una especie de política del agua al futuro que concluye, casi de manera hilarante, con propuestas de transporte y mantenimiento del agua dulce, en diferentes lugares y para afrontar problemas diversos, desde las famosas “bolsas medusas” hasta los grandes contenedores, a llenar en países cercanos, en donde el agua se desperdicia de manera ostensible: Turquía hacia Israel, si eso era el problema en su momento, u otras locuras que indican el tomar el agua dulce de donde sea, no sin darle una mención a lo que se siente en todo el libro: las posibles guerras por apropiarse del agua, los desequilibrios étnicos, las migraciones, el terrorismo hídrico (¡que nombrecito!), todo desembocando en la historia del científico ruso Igor Shiklomanov, quizás el hombre más informado del mundo sobre el tema y a quien casi nadie hace caso en sus propuestas, pero que todos saquean sus bancos de datos, o los trabajos de Fiodor Zibold, y su recolector de rocío, que no aparecen detallados pero sí presentes en la bibliografía.

Insensatez versus inventiva humana. Tal vez allí deba estar la solución. No para regar campos deportivos o malgastarla en quitarse la arena del cuerpo, cuando en verdad esa crisis, en nuestro país, no se debe a lo turístico, sino más bien a la codicia en la especulación inmobiliaria. Las cifras finales, de disponibilidad del agua a niveles mundiales (1950-2050), parecen responder a la realidad, modificada por supuesto por el cambio climático. Una obra única en su género periodístico.

La amenaza del cambio climático
Historia y futuro
Tim Flannery
Taurus 2007

Este es un libro que en su versión inglesa ha circulado mucho, por el prestigio de su autor, nacido en 1947, y una de las autoridades más importantes en el campo de las ciencias medioambientales, siendo también escritor, profesor, director de museos y explorador de singular mirada de travesías.

Fija algunas coordenadas para dar inicio a los estudios sobre el tema, producto de los materiales que maneja el autor, el cual tiene particularmente a nuestro país en la mente y en su pluma, ubicándolo siempre en el mapa de sus sitios importantes. Escrito en cinco apartes, y múltiples subtemas, el libro está escrito de una manera en que se unen la información, el conocimiento y la divulgación para dar forma a un volumen ameno, de gran calidad científica y detalles coloquiales que nos permiten irnos dando cuenta de la magnitud del problema. Todo pareciera partir de la percepción de la tierra como un organismo vivo (Gaia), con su propia capacidad de mostrarnos los problemas, acercarnos a su propia historia y hacernos sensibles a la idea de que las cosas suceden de manera constante y con avisos certeros, que ameritan una observación más objetiva y detallada de la existencia misma del planeta y las relaciones de los seres humanos para con él/ella. Los subtítulos obedecen a espacios particulares que merecen ser divulgados, conocidos y sujetos de investigación mental, para ir forjando una cultura ecológica, todo propuesto a ser visto como un largo verano, incómodo y caliente, a partir del Antropoceno, nuestro propio período de existencia, dentro de un largo periplo de millones de años, tomando como puntos de partida los fenómenos climáticos de 1976 en adelante, hasta la aparición del Niño, como un turbo, que viene a modificar muchas cosas en la vida terrestre. Detrás de la lúcida simpleza de sus explicaciones, podemos ir percibiendo un aterrador panorama de destrucción del medio ambiente, generado por la actividad humana, en eso a lo que algunos llaman progreso o desarrollo acelerado, que pareciera ser la muestra de una posible evolución hacia la destrucción. No siendo un manifiesto ecologista es una detallada advertencia que involucra las “ciencias” de la predicción con solo asomarnos al jardín y darnos cuenta de lo que ocurre en él, especie de imagen íntima de lo que sucede en todo el universo.

Como en todos estos libros de actualidad, escritos por autores comprometidos con su propio destino, y el de la comunidad, y por su propia formación, canadiense el primero, en el libro anterior, y australiano Tim Flannery, el nivel de opinión es más abierto, las propuestas de análisis más críticas y los mismos deseos de transformación nos parecen más universales, reflejándose esto en la bibliografía, los sitios de Internet, la información científica acumulada, producto de diversos investigadores, lo cual hace la lectura más fascinante, dado el poder de síntesis de quien escribe. En este libro encontramos fehacientemente descrito el caso de Monteverde, y los sapos dorados extinguidos, primer caso mundial sobre los efectos del clima en un micro sistema, lo que dio origen a múltiples investigaciones, en donde se databa la desaparición de especies. El libro debe leerse como “la amenaza real del cambio climático” como las pandillas internacionales, corporativizadas, tratan de esconderlo para salvar sus intereses financieros. Lo de historia está perfecto. Lo de futuro está por verse.

El cambio climático
Jim Motavalli (Compilador)
Editorial Paidós 2008

Jim Motavalli, es un activista, periodista y difusor de ideas, norteamericano nacido en 1950, el cual ha compilado estos artículos editados en su revista E/The Environmental Magazine y muchos de ellos divulgados en un famoso programa de radio, que dirige en Connectitut, y frecuente conferencista en diálogos sobre el medio ambiente y la denuncia de los científicos al servicio de las grandes corporaciones, para tergiversar y silenciar las opiniones sobre el cambio climático y sus desastres globales.

El libro tiene la virtud de ser muy claro: parte de casos específicos en determinados lugares del planeta, para organizar una visión universal del problema, en asuntos determinados como los costos sociales y humanos, de la producción del carbón, China, Europa como plan futuro para escudriñar en la problemática ambiental, la ansiedad urbana en Nueva York, (todo en el impacto humano, más una serie de artículos que nos presentan los ecosistemas con problemas, desde Alaska a la Antártica, temiendo una visión específica sobre las costas de lugares tan distantes como California, Florida, Fidji, la costa Pacífica, todos estos ensayos editados en su prestigiosa y combativa revista, más un espacio fotográfico, impresionante, que documenta todo lo escrito.

Queda claro en todo el libro la solvencia de sus autores, su valor científico y su relación con otros aspectos: la malaria, las nuevas enfermedades, la destrucción del paisaje, la muerte de las especies, así como los medios para poder divulgar todos estos problemas, mediante la creación de revistas, programas de información radial, en una red mundial, que parte de los Estados Unidos hacia otras partes del mundo, buscando temas que se repiten, semejan y nos da una idea global de lo que ocurre, y que los grandes medios de comunicación evaden analizar. La obra, en su lectura, nos permite comprender ese umbral crítico del problema, el cual todavía está sujeto al análisis, al diálogo y a la movilización de los grupos y personas para lograr interesar a los gobiernos en conocer la situación, o a los organismos internacionales en saber del interés ciudadano. Uno de los asuntos que quedan claros en la lectura del libro es la importancia de la presión de las grandes corporaciones internacionales para que estos asuntos permanezcan lejanos del interés ciudadano y la penetración de estas corporaciones en los ámbitos académicos para tener opiniones favorables en la defensa de sus negocios. Jim Motavalli ha tenido el apoyo de numerosas organizaciones y personalidades norteamericanas relevantes.

Revista Abnico. periódico La Pensa Libre 21 agosto 2008.

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 00:26

Alfonso Chase
LA DOCTRINA DEL SHOCK
NAOMI KLEIN
Editorial Paidós
2008

Presentado como el auge del capitalismo del desastre, este nuevo libro de Naomi Klein (1952), excede el volumen de su anterior “No Logo”, y desplaza la investigación hasta agrupar a cientos de colaboradores, editores e investigadores para dar forma a la historia de un período del capitalismo que abarca los últimos cincuenta años, en ese destino que tiene el sistema de borrar y rehacer el mundo, para darle forma a su visión de extensión mundial y predominio de su idea del mundo, como laboratorio de transformaciones sociales y económicas.

Es una obra concebida en siete partes y un epílogo, en donde se nos presenta un cuadro asombroso de la historia contemporánea, para lo cual la bibliografía adjunta y el propio trabajo de la autora como escritora de artículos, conferencias, investigaciones y deliberaciones, en donde ella es el centro, es la base intelectual de lo que aquí se narra, que no es otra cosa que la expansión de la economía mundial, centrada en el capitalismo, por todo el universo, bajo la máscara del llamado neoliberalismo, que es la máscara real del neoconvervadorismo, impulsado en todos los sectores de la vida cotidiana, bajo la idea del dominio mundial, expresado en detalles tan prolijos como pueden ser las escuelas de economía neoconservadora, los planes de seguridad privada, la gestión bancaria, la doctrina de la seguridad internacional, en una especie de laboratorio atroz, en el cual se fraguan los planes que tienen las clases dirigentes: políticos, científicos, comunicadores, académicos, ideólogos para extender un capitalismo rampante, del cual se benefician diversos sectores de privilegiados y sus servidores bien pagados.

Es indudable que, un libro así, suscite toda clase de comentarios, sobre todo en aquellos que se sienten descubiertos en las casi setecientas páginas de la investigación, en donde la aplicación de una terapia de shock sobre la economía, la soberanía, el comercio internacional, convierten a los estados subalternos en vasallos de una conspiración mundial, paciente y delicadamente planeada, para dar al traste con las conquistas sociales que se derivan de la Revolución Francesa en adelante, dándole forma a una oligarquía del pensamiento único, que pretende dominar el mundo, pero que ya tiene visos de tambalearse ante tan absurdas pretensiones.

La acción para rehacer el mundo, de acuerdo a esas ideas, abarca más de las tres décadas propuestas por la autora para enmarcar su investigación. Podríamos decir que comienza con las guerras imperialistas contra las naciones emergentes, desde finales del siglo XIX, hasta las invasiones, más recientes, en donde se pretende reconfigurar fronteras, construir muros, someter a los países en sus economías, el uso de los recursos propios, por parte de inmensas compañías, que rápidamente se van apoderando de todo para establecer un unívoco mundo centrado en el capitalismo salvaje.

El libro de Naomi Klein escapa a una propuesta apocalíptica, o a una obra de propaganda, o solo de denuncia, para convertirse en el estudio de casos específicos que van desde la Escuela de Chicago (Economía) hasta las grandes agencias de seguridad privadas internacionales que construyen muros, venden armas o usan mercenarios, para darle forma a esa dominación de shock que ella nos va descubriendo.

Es la historia de cómo el libre mercado se expande por el mundo por medio de la violencia, el terrorismo individual, la imposición del pensamiento único, en un escalofriante recorrido por diversas historias de regiones y naciones, de las cuales sólo queda en pie la indemne sociedad civil consciente, para la cual este libro habrá de convertirse en la biblia de nuestra época. Un libro que, como dicen los editores, cambiará nuestra forma de ver y conocer al mundo actual. Una especie de mural de sucesos en el cual los nombres se repiten, en puestos y en responsabilidades, contribuyendo todos al exquisito desastre actual.

EL PENSAMIENTO
ANTIIMPERIALISTA DE OCTAVIO JIMENEZ
Rodrigo Quesada Monge
– Mario Oliva Medina
Dos tomos
Editorial UNED
2008

En la colección Historia Cultural de Costa Rica, de la editorial EUNED, se presentan estos dos tomos de estudios, antología y detalles bibliográficos de los artículos periodísticos de Octavio Jiménez Alpízar cuyo seudónimo, Juan del Camino, popularizó lüengos años en la revista Repertorio Americano, escribiendo sus textos de temas de Nuestra América, principalmente sobre la influencia nefasta del imperialismo norteamericano y la política del Gran Garrote, a partir de la primera avanzada guerrerista en 1898.

El trabajo nos sirve y es esencial, para comprender el pensamiento de uno de nuestros intelectuales más brillantes, dueño de un estilo periodístico que combina el conocimiento de los temas tratados con la severa exigencia de escribir bien, la obsesiva presencia de un tema central durante años, así como la búsqueda y defensa de la obra y el legado de muchos pensadores latinoamericanos, partiendo de José Martí, a quien tuvo Juan del Camino como guía y maestro.

Obviamente Juan del Camino tiene una biografía propia, que generalmente es la de Octavio Jiménez, pero detrás de ese seudónimo se encontraba uno de los hombres más valiosos que ha producido este país, ligado por lazos familiares a quienes lo fundaron, y exhaltaron, pero con los cuales estableció distanciamiento y reserva. Excelentes las presentaciones de los investigadores Rodrigo Quesada y Mario Oliva y muy detallada la bibliografía, que nos sirve para establecer períodos, formas de expresión y cómo los acontecimientos mundiales influyen en nuestro pensador, como bien lo dejan establecido los presentadores, más esos pequeños detalles sobre su importancia real en la literatura costarricense, si la hay, dado que lo escrito por Juan del Camino siempre se vio como periodismo menor, artículo de opinión y algunas veces: descarga insólita contra el imperialismo y el modo de vida yanqui, a la manera de Vasconcelos, o los famosos recados de Gabriela Mistral. Hasta donde tengo entendido, el autor era célebre y apreciado en el extranjero, según cartas que recibía don Joaquín García Monge, o en la correspondencia de Vicente Sáenz y Brenes Mesén, según pude constatar hace unos treinta años. Pero en Costa Rica, salvo Carmen Lyra o Manuel Mora, muy pocos revolucionarios de la época lo apreciaron, pues no siendo marxista ortodoxo, comunista de salón o socialista literario, era en verdad un auténtico antiimperialista de cepa, cuyas raíces habría que ir a buscar al mejor José Martí o a los propios autores norteamericanos que leía y citaba Del Camino – Jiménez en su etapa más virulenta. Queda claro, en los dos tomos, la capacidad del autor en transformar la información en conocimiento, la lectura en comunicación con el interesado en estos temas y una visión del concepto del patriotismo, internacionalismo, nuestro americanismo, muy escaso entre los costarricenses, dolido muchas veces de no haber acumulado obra, como decía de Brenes Mesén, que pudiera ser editada como bien se hace ahora, cuando su trayectoria es ubicada en el campo del ensayo por los dos investigadores que nos presentan estos enjudiosos tomos.

Octavio Jiménez, en su doble Juan del Camino, es un autor de culto entre sus lectores costarricenses e hispanoamericanos. El diálogo consigo mismo expresado en 1929, en la etapa de su madurez cimera, parece haber sido el verdadero rostro de un hombre de singular inteligencia, lector implacable de la historia, cuyo odio nunca fue el pueblo norteamericano —era admirador de Jefferson y de Emerson— sino los barones ladrones del capital internacional, explotadores de su propio pueblo.

ANTES DEL FIN
ERNESTO SABATO
Ediciones La Nación Argentina 2008

Ernesto Sábato (1911) escribió y publicó este libro hace unos diez años y ahora próximo su centenario, circula como regalo del diario a sus suscriptores o se vende en algunos países de Nuestra América, homenaje de amor, reconocimiento y devoción a un escritor de relevantes méritos literarios y actividad humana, siempre acorde con la historia que le ha tocado vivir.

No es un conjunto de memorias. Es una búsqueda de su propia identidad mediante la reflexión, la autocrítica, el gozar los más bellos momentos de su vida, los más complicados o angustiantes, prevaleciendo sobre todo el valor humano de la existencia, en ese largo monólogo que implica verse en la distancia con honestidad, perplejidad y, a veces, con un poco de castigo. Es una vida espléndida que da origen a una obra singular, brillantes en el ensayo o en la narración, en la búsqueda de la verdad científica, pero prevaleciendo sobre todo el valor humanista de entregarse al arte: el ensayo, la novela, la pintura, las declaraciones públicas, la actividad social comprometida, con errores y aciertos, todos vistos al través del tiempo, como si buscara y diera forma a una identidad, a un hombre de carne y hueso, a un ciudadano de honestidad apreciable, a un esposo y un padre que busca, en el tiempo ido, el rostro de aquellos a quienes amó. Para sus lectores de seguro Ernesto Sábato no tiene fin, pues prevalece su obra, su palabra, por el vacío incierto de la muerte. Por eso escribió este libro: para sobrevivirse y juzgarse, para dar testimonio de la novela de su propia vida, en los tropismos de un vagar extraño, sobre la piel de su país y del mundo. Es un legado espiritual, una manera de decirnos: aquí estuve, este fui, estos somos todos, vivamos hasta que se apague la llama. Hermoso lo que escribe sobre Leopoldo Marechal, sobre Borges, tal vez, sobre Victoria Ocampo, sobre el país de los surrealistas, sobre la tragedia y el tedio de su Argentina, sobre la mediocridad, pero siempre buscando en los amigos, y los tuvo excepcionales y fieles, el dar forma a su vida fluyendo.

Antes del fin circunstancial, Sábato pone su vida sobre la mano y empieza a mirarla. De allí parte su entrega a nosotros. De su lectura salimos convencidos de que estamos ante un hombre severo, discreto, apasionado, honesto. Y eso es el mejor testimonio que podemos esperar de alguien a quien la vida le ha dado el privilegio de no tener fin. Porque lo que escribe y vive permanece en constante acción vital.

Un libro para llevar cercano al corazón, como se lleva una medalla o un recuerdo.

Revista Abanico. priódico La Prensa Libre 24 julio 2008.

17/10/2008 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS.

marfuerte @ 03:14

Alfonso Chase
El manantial
Ayn Rand
Editorial Grito Sagrado 2008

El reciente centenario del nacimiento de Ayn Rand (1905-1982) nos ha permitido
conocer más de su vida y lograr que sus libros se traduzcan de nuevo, luego de una fugaz celebridad en español, hará unos treinta años. En el pasado participé en un evento en 1983, dedicado a su memoria y más reciente en el año 2005, en una actividad donde analizaba la teoría y práctica del desarrollo narrativo en sus novelas, su aporte todavía está por estudiarse con mayor profundidad, al lograr entrar en la intimidad de sus diarios, y apuntes, que ya empiezan a ser abiertos.

“El Manantial”, editado en 1943, es uno de los libros más importantes de la autora y alcanzó tiradas millonarias, convertido entre una novela trascendente y una simple obra de entretenimiento, como pareciera ser el punto de vista de sus críticos, de la época y después, tanto que el nombre y la obra de Ayn Rand no aparece reseñado siquiera en una historia de la literatura norteamericana y la rusa, menos, país del cual fuera originaria.

Para los que en 1960 teníamos 15 años este libro fue una experiencia inolvidable, en lectura y profundidad, pues nos puso frente a una historia extraña, definida claramente en un inglés casi coloquial, donde lo importante es el argumento, las historias colaterales y la capacidad de darle forma al pensamiento de los personajes, todos ellos enlazados en el tema central. Como en todas las obras de la autora hay un personaje emblemático, que generalmente devora la novela, por la capacidad de definirlo, en términos físicos, espirituales y mentales, siguiendo aquella visión en ella siempre predominante: el sentido y propuesta narrativa de Víctor Hugo, más los retazos, nunca expuestos antes, de las influencias de la novelística rusa del siglo XIX, de la cual era gran lectora.

Generalmente las novelas escritas por Ayn Rand tenían una larga gestación, desde la primera idea, hasta las diferencias entre los personajes, inclusiones o desapariciones, en un método narrativo que se manejaba por notas, diarios, conversaciones o intercambio de cartas con sus amigos o editores. Tratamiento literario, filosofía, creatividad, recurrencia psicológica en la formación de los personajes pareciera ser el método de Ayn Rand, en un sobrehumano esfuerzo por darle forma a una narración, novelas dentro de la novela, historias dentro del destino, donde lo individual se transforma en una propuesta comunitaria, en la cual participamos todos, donde acabamos siendo Howard Roak, uno de los personajes más entrañables que escritor alguno haya construido. A diferencia de lo que se ha creído, Ayn Rand era una persona absolutamente pasional, detallando en notas los tropismos internos de sus personajes, dándole forma a los héroes o antihéroes, jugando el juego de las oposiciones, poniendo de sí misma y de sus ideas, marcada siempre, aunque no lo aceptara, por el ser una emigrada rusa, judía, mujer en un mundo de hombres, incluidos los editores, desdeñada por la crítica seria de Estados Unidos, convertida muchas veces en objeto de humor negro por parte de sus adversarios, pero siempre incólume, como esa foto de ella que tengo ante mis ojos durante muchos años.

“El Manantial” es la novela más profundamente ideológica de Ayn Rand contra toda forma de colectivismo y parasitarismo intelectual. Reúne todas sus experiencias desde su llegada a los Estados Unidos hasta su propuesta de ser una escritora, en esa lucha consigo misma para ser en sus propios personajes, y no devorada por sus limitaciones, por sus pasiones, por sus deseos. Como, insisto, en los límites de la intransigencia. Una obra notable para minorías lectoras, que ya suman millones.

La rebelión de Atlas
Ayn Rand
Grito Sagrado Editorial 2008

“La Rebelión de Atlas”, editada en 1957, es la más compleja, clara en sus intenciones, elaboración y propuesta sobre los seres creativos que ha creado Ayn Rand. Más allá de “El Manantial”, pareciera ser que el tema podría estar acabado, pero éste renace precisamente cuando la anterior termina. Nada parece incompleto en la vida y en la obra de esta autora, pues sus obras de ficción se corresponden con sus ensayos, conferencias, opúsculos o las agradables conversaciones que mantenía con jóvenes, que le preguntaban sobre casi todo lo posible, en una época, 1967, donde todo estaba al borde del camino, incluidos nuestros destinos. “La Rebelión de Atlas” es eso: la más audaz indagación sobre el poder de la creatividad, la maldad humana, la envidia y todas las lacras humanas, producto de una social dislexia espiritual, en una época de desintegración, acomodo ante los valores superfluos y de un capitalismo frívolo, donde todo obedece a los deseos de las masas o sus intermediarios y que refleja, y Ayn Rand era profética, es decir: hacia el futuro, las contradicciones financieras de estos días, que se arreglan con solo acudir al Estado, los bancos gubernamentales, mientras el contribuyente queda absolutamente indemne ante los poderes factuales del Estado, convertido en codicioso en cuanto a temas económicos se refiere.

¿Quién es John Galt? Fue una pregunta que nos abrió nuevos espacios de comprensión de un mundo que estaba ante nuestros ojos, la autora de esta novela fue una de las más abiertas defensoras del capitalismo, pero también su más despiadada crítica, pues sus obras transcurrían en él, en su espacio de diferenciación y los personajes fueron construidos para representarlo o para impugnarlo. Nadie parece haber conocido la ciudad de Nueva York, sus puestos y vitrinas, sus personajes, como esta autora ante la cual todo se revelaba, según ella lo fuera descubriendo, para culminar, en esta novela, con el célebre: Yo soy John Galt, escuchado por la radio. En alegado más notable que se haya escrito sobre la libertad de creación, la valentía de ser en medio de las oligarquías, de los aparatos ideológicos del Estado, la mediocridad social y política de una sociedad, como ella lo dijo: putrefacta. Texto compartido por mi generación durante mas de cuarenta años, transmitido a nuestros estudiantes, copiado por múltiples personas y repartido entre diversos sectores. Pareciera que esta rebelión fue una especie de llama que se mantiene activa, y viva, por décadas, constituyendo esta novela el más exquisito legado de Ayn Rand. Como se, sabe la autora detestaba a los políticos y demagogos. Igualmente desautorizó a los libertarios, de diverso pelaje, que se apropiaron de sus ideas más elementales, para ingresar al ruedo de la política, sin sacrificar aquello que ella llamaba “pérdidas necesarias”, que se necesitan para ser seguidor de las ideas de Ayn Rand. Aunque en esta novela queda clara la diferencia de la autora por el filósofo Aristóteles, antes que por Platón, se nota un bache importante en el manejo de ciertas ideas sobre filosofía moderna o clásica, o algunos detalles de la teoría económica, sobre todo la de los ciclos históricos del capitalismo. Pero en verdad se trata de mentes humanas, conocimiento, sentimientos e integridad, intelectual o artística, o de lo más importante: una parte vital de la escritora en su vida, sus actuaciones, sus aciertos y yerros como novelista, los cuales parecen todos salvos ante la magnitud de la empresa de la señora Alissa Rosenbaum, conocida en el mundo de las letras y la filosofía como Ayn Rand. La edición en español de sus libros ficcionales, y ensayos, sobre el objetivismo nos permitirán valorar a uno de los seres más complejos, paternales, furiosamente inteligentes que hemos conocido en el siglo XX. Como ella lo añoraba, de seguro ahora será valorada en todo su esplendor, gracias a esta editorial, libre ya de la manipulación política que sufriera por los sectores más conservadores de Estados Unidos, y en el año en que pareciera que algunos de sus pensamientos logran cumplirse, sobre todo el altruismo gubernamental hacia los grandes y poderosos de su país de adopción.

La fe de Barack Obama
Stephen Mansfield
Grupo Nelson
Editores 2008-09-30

Tienen razón los editores en decir que la presente campaña electoral de Estados Unidos es la más cargada de elementos religiosos de que se tenga noticia, en más de un siglo. El ascenso de Obama y la valentía de decir lo que piensa, afirmar, confirmar, complementar, sus ideas políticas y religiosas hacen que el espacio civil, cívico en sus discursos, puede entenderse como el de un hombre profundamente creyente en todas las batallas que confirman su fe en el protestantismo cristiano, de origen afroamericano, que tiene sus diferencias, por suerte, con otras denominaciones del orden establecido en el protestantismo anglosajón.

El autor, un consagrado escritor de éxito en Estados Unidos, ha logrado sintetizar una visión de la experiencia espiritual y religiosa de Barack Obama y su proyección en la formación de su consciencia social, su manera de hablar en público, la frecuente manera de enfrentar el hecho religioso y un detalle importante: su ascenso dentro de lo que se ha llamado la declinación de la teología afroamericana, la cual presenta una ruptura con la presencia de Obama en la lid electoral. En ella, desde su discurso en la Convención Demócrata de julio de 2004, no ha dejado de sonar las trompetas de la fe, convertida ésta, también, en mensaje laico, pero con un tono de predicador que no se lo quita nadie. El libro de Mansfiel está escrito de manera coloquial y sencilla, para descubrir verdades profundas en tonos simples, en esa trayectoria de extraños sucesos que marcan la historia del candidato. Se nos muestra una idea no convencional de lo que significa Obama: una presencia activa de una idea religiosa que tiene su relación con el mensaje originario de Cristo, como defensor de los desposeídos, una definida justicial social que define su crecimiento entre los norteamericanos, desde casi 30 años de fe fundamentalista, unida íntegramente al poder de los religiosos blancos, que manejan la industria clerical de Estados Unidos.

Es el desarrollo de un norteamericano culto, protestante, con un destino de paradojas, que lo impulsan, gracias a su inteligencia vertebrada, como uno de los seres más intensos y atrayentes que ha producido la política de su país, en casi cincuenta años.

El análisis de la Iglesia de la Trinidad, a la cual perteneció durante casi dos décadas, es importante para comprender la importancia de las ideas del Reverendo Jeremías Wright en su formación, sus divergencias y el apartamiento de su maestro, por el radicalismo de muchas de sus afirmaciones.

El libro es hermoso, detallando en los rincones de Barack Obama, en su mente y en su acción política, en la proyección de su historia personal, en sus relaciones humanas y en la culminación de su carrera social. Una bella biografía espiritual sobre un ser humano singular. Para complementar tan importante biografía, el autor se permite mostrarnos lo que él llama las cuatro caras de la fe de sus contendientes, lo que nos permite establecer distancias y singularizar lo que Obama piensa. Un logro editorial que causa sensación en sus cinco idiomas de traducción actual.
Revista Abanico. periódico La Prensa Libre 2 octubre 2008.

15/10/2008 GMT 1

Cesare Pavese

marfuerte @ 03:58

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Cesare Pavese

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Nacimiento 9 de septiembre de 1908
Santo Stefano Belbo (Cuneo)
Defunción 27 de agosto de 1950
Turín
Ocupación escritor
poeta
traductor
crítico
Nacionalidad italiano
Cesare Pavese fue un escritor italiano, uno de los más importantes del Siglo XX. Nacido en Santo Stefano Belbo (Cuneo) el 9 de septiembre de 1908 y fallecido en Turín el 27 de agosto de 1950). Durante toda su vida tratará de vencer la soledad interior, que veía como una condena y una vocación.

Estudioso y pensador que se reconocía en la izquierda italiana, se suicidó a los cuarenta y dos años de edad. Su gran amigo el escritor Davide Lajolo describió en un libro titulado El vicio absurdo el malestar existencial que envolvió siempre su vida.

Fue importante su obra como escritor, traductor y crítico, que además de la Antología americana que coordinó Elio Vittorini incluyó también la traducción de clásicos de la literatura, desde el Moby Dick de Melville en 1932 a obras de Dos Passos, Faulkner, Defoe, Joyce y Dickens.

Su actividad de crítico, en particular, contribuyó a crear un cierto mito de América. Mientras trabajaba en el sector editorial (para la editorial Einaudi), Pavese propuso a la cultura italiana escritos sobre temas diferentes, y anteriormente raramente abordados, como el idealismo y el marxismo, y temas religiosos, etnológicos y psicológicos.

Contenido [ocultar]
1 Obras y biografía
1.1 Trabajar cansa
1.2 El oficio de vivir
1.3 La adhesión al PCI
1.4 La luna y la fogata (La luna e i falò)
2 La poética de Pavese
2.1 Entre 1936 y 1941
2.2 El último decenio
2.3 Lista de Obras
3 Enlaces externos

Obras y biografía [editar]
Trabajar cansa [editar]Los poemas de Trabajar cansa (1936) fueron muy innovadores y, junto a sus obras narrativas, atraen todavía a un público muy amplio. Pavese nació en Santo Stefano Belbo, donde su padre, procurador de tribunal en Turín, tenía una delegación. Estos son los lugares y las experiencias infantiles que mitificará el Pavese escritor.

En 1914 muere su padre, lo que le causa un primer trauma. Su madre, de hecho, compensará la ausencia del marido educando de modo bastante rígido a su hijo. Pavese cursa estudios secundarios en Turín con Augusto Monti, colaborador de Gobetti, narrador y pedagogo. Es su primer contacto con el mundo de los intelectuales y con personalidades como Leone Ginzburg, Tullio Pinelli, Vittorio Foa (estudioso de los problemas políticos y sociales) y Norberto Bobbio.

Pero es en su época universitaria cuando Pavese se interesa por la literatura norteamericana; en esos años, alterna su trabajo de traductor con la enseñanza del inglés. Se licencia con una tesis sobre el poeta norteamericano Walt Whitman.

En 1935 es confinado por sus actividades antifascistas (de hecho, sólo había conservado unas cartas comprometedoras de una activista comunista de la que se había enamorado); durante este exilio publica Trabajar cansa (que había empezado en 1928) y en ese mismo período empieza la composición de El oficio de vivir, diario literario y existencial que seguirá escribiendo hasta el final de su vida.

El oficio de vivir [editar]De vuelta de su confinamiento, Pavese descubre que la mujer a la que amaba se ha casado (lo que le ocasiona un segundo trauma); a partir de ese momento, Pavese se angustia, temeroso de que lo ya sucedido se pueda repetir.

La angustiosa sensación del fracaso, lo acompañará hasta la muerte. En 1938, su relación con la editorial Einaudi se estabiliza. En 1940 termina El bello verano (con el que obtendrá en 1950 el Premio Strega) e inicia Feria de agosto; en 1941, publica Tus pueblos

La adhesión al PCI [editar]Llamado a filas, se le dispensa por el asma que padece. Desde el 8 de septiembre de 1943 hasta la liberación de Italia se refugia en primer lugar en casa de su hermana, y luego en un colegio de Somascos en Casale Monferrato, sin contacto con los acontecimientos que sacuden Italia, mientras muchos de sus amigos entran en la Resistencia. Narra estas experiencias en La casa en la colina (que escribe entre 1947 y 1948). En esta obra se pone de manifiesto el conflicto entre su elección y la de sus amigos, muchos de los cuales murieron como consecuencia de la opción adoptada. Al terminar la guerra, sin embargo, y quizás para compensar su anterior elección, Pavese entra en el Partido Comunista Italiano.

La luna y la fogata (La luna e i falò) [editar]El desengaño amoroso que sufre tras la ruptura de su relación sentimental con la actriz norteamericana Constance Dowling - a la que dedica sus últimos versos Vendrá la muerte y tendrá tus ojos - y su malestar existencial lo llevan al suicidio el 27 de agosto de 1950, en Turín.

La poética de Pavese [editar]
Entre 1936 y 1941 [editar]Pavese surge como poeta en 1936, con Trabajar cansa (Lavorare stanca). La recopilación se reedita en 1943, añadiendo treinta y un poemas y suprimiendo seis. En pleno periodo hermético Pavese toma el camino de la poesía narrativa (ritmos narrativos, tono coloquial, ciudad...). La experiencia narrativa produce un verso alargado y de amplia cadencia (decasílabo alargado a trece sílabas).

En su ensayo El oficio de poeta Pavese sostiene la necesidad de que las palabras se adhieran a las cosas y rehuye la musicalidad por sí misma. Estos primeros cánones poéticos serán posteriormente modificados para evitar que la poesía narrativa se convierta en un boceto naturalista. Pavese teoriza sobre una poesía que se resuelve en imágenes. Poesía narrativa y poesía - imagen coexisten en Trabajar cansa, obra en la que ya encontramos las constantes de Pavese: soledad como condena existencial, incapacidad de diálogo, añoranza de la mujer, el campo como mito desde el que se originan las primeras impresiones y la identidad del individuo, la figura del exiliado que vuelve al lugar de origen, buscando su propia infancia, persiguiendo la propia identidad.

Pavese une a su capacidad de fabulación una precisa conciencia crítica. La cárcel constituye su primera obra narrativa válida (cárcel de la soledad). El protagonista vive la experiencia del confinamiento pero se trata fundamentalmente de una autobiografía espiritual: la vivencia del intelectual que trata de romper la soledad, pero vuelve a ser absorbido por ésta. Más allá de sus implicaciones políticas la novela se caracteriza por el análisis existencial.

En 1941, publica Tus pueblos (I paesi tuoi) y llama la atención de la crítica, que lo interpreta como una manifestación de realismo. En realidad la descripción de un medio rural primitivo y los temas de la pasión, de la sangre, sin olvidar un lenguaje que se acerca al dialetto y al lenguaje hablado y la aparente objetividad naturalista confieren una dimensión mítica y ritual a la narración, una lectura de la realidad en clave simbólica, con matices de los estudios antropológicos y de lo sagrado.

Su consagración del mito deriva de la idea según la cual en la infancia se crean mitos y símbolos que forman una especie de memoria atávica. Pavese se aleja de cualquier representación realista en el sentido que tiene, como principio de poética, la necesidad de focalizar el fondo mítico e irracional propio de cada individuo y que determina su personalidad y su destino.

El último decenio [editar]En el último decenio, entre 1940 y 1950, Pavese produce obras heterogéneas en cuanto a temática y estilo. La reflexión sobre el mito orienta a Pavese en dos direcciones, aparentemente lejanas, pero que tienen el mismo objetivo.

Por una parte recupera el fondo mítico de su propia personalidad, distanciándose de la realidad y refugiándose en el intelectualismo (Diálogos con Leucò) por otro lado hacia el neorrealismo, a la observación del ambiente y de los hombres (El compañero, 1946).

La misma coexistencia de intereses diversos la podemos encontrar en 1949 en La luna y la fogata y en Entre mujeres solas. Los dos motivos se integran, en el sentido de que ponen a fuego al hombre, alienado en el contexto urbano, buscando sus propias raíces míticas. La narrativa de Pavese no se distingue por la complejidad de la trama, sino que se identifica en breves capítulos potencialmente evocadores.

Los dos textos que nos lo muestran son La casa en la colina y La luna y la fogata. La casa en la colina se publicó a la vez que La cárcel. El título del volumen era Antes de que el gallo cante (haciendo mención al episodio evangélico en el que Cristo anuncia a Pedro que antes de que el gallo cante él lo negará tres veces) lo que aclara la proximidad de ambas novelas: el protagonista de La cárcel es esclavo de la soledad hasta el punto de que la ama.

Corrado, protagonista de La casa en la colina, mientras sus amigos participan en la lucha partisana, se refugia en su propia soledad hasta que llega a la certeza de que su aislamiento ha sido una traición. Pavese profundiza además del tema mítico, el social y de clase. La soledad se convierte en estado de ánimo, condición existencial y social.

También La luna y la fogata es una novela-balance, atemporal, en la que Pavese introduce sus propios temas y principios teóricos. El retorno a la infancia y el recorrido obligado para conocerse y tener conciencia del propio destino. La novedad de la novela está en el hecho de que la peregrinación a los lugares míticos de la infancia concluyen constatando que todo se ha perdido: han desaparecido las personas y los lugares han cambiado y la lucida y dolorosa constatación de que la muerte es connatural al hombre.

Lista de Obras [editar]Poesía

Trabajar cansa , 1936; edición corregida, 1943
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos , 1951
Narrativa

De tu tierra, 1941
La playa, 1942
El camarada, 1947
La casa en la colina, 1948
El bello verano, 1949
La luna y las fogatas, 1950
Diálogos con Leuco, 1947
El oficio de vivir, 1935 - 1952, diarios
El diablo sobre las colinas

Tomado de Wikipedia.

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