LA RONDA DE LOS LIBROS
Alfonso Chase
Petróleo
Pier Paolo Pasolini
Seix Barral, 2007
Considerada la obra más completa de Pier Paolo Pasolini (1922-1975), se empezó a escribir en 1967 y apareció póstumamente en 1992, concebida originalmente como en realidad fue: un texto inacabado y con comentarios críticos de autor, cosa que tuvieron que hacer los editores luego de su atroz asesinato. Es una obra en marcha, que duró veinte años en ser escrita, nunca enviada a editor alguno y planeada como un texto, ambicioso, que consigna la historia de Carlo, un prestigioso ingeniero con doble personalidad: un intelectual y un hombre de pueblo, vinculado a la historia cotidiana, como en su poesía y en sus narraciones hizo alguna vez el creador.
Es un retrato del autor, parece decirlo entre sus textos, pero es también el fresco de la historia de su Italia, con sus incongruencias, aciertos y destrozos psicológicos, que encarnan en un protagonista inolvidable, pleno de atracción, encanto y perversión, donde la sociología del comportamiento se convierte en fantasía erotónoma, que pareciera que está ocurriendo, pero que bien puede ser solo una visión de una historia que nunca acaba, fragmentada en tropismos, acciones, tonterías y aciertos íntimos, todo dentro de una especie de tejido social que engloba la corrupción, el nuevo fascismo, el consumismo, la fragmentación de las ciudades en centros comerciales, como si el autor fuera un profeta y el personaje su proyección, para así trazar una historia que pareciera convertirse en pedazo de un enorme rompecabezas, que acaba integrando y
desintegrando el cuadro final, simplemente porque el autor fue asesinado antes de terminarla, o porque nunca tendría fin.
Siendo una obra que solo alcanzó a recibir la última mirada del escritor, pero sin aprobarla ni darle un visto bueno para su edición, “Petróleo” es una obra de arte de los encargados de editarla, que han tenido acceso a las notas más íntimas tomadas por Passolini hacia 1973, para dar forma a lo que estimaba que sería un Satiricón moderno, a la manera de “El hombre sin atributos”, de Robert Musil, por ejemplo, o las últimas obras de Julieta Campos, Nélida Piñón, Norberto Fuente o Norman Mailer, para citar a los más recientes, Roberto Bolaño incluido.
“Petróleo” fue editada por esta misma editorial en 1993, con una vasta traducción de Atilio Pentimalli, que repite, y que produjo una especie de estupor entre los lectores en español, al penetrar en una obra majestuosa, que incluye reales y falsos prefacios, se indaga sobre qué es una novela, palabras sobre la formación de los personajes, influencias de otras obras escritas y leídas por el escritor, rompecabezas, crucigramas, fábulas, encuentros nocturnos que derivan hacia la perversidad, resplandores y visiones de santidad, confidencias para el lector, todo dado de una manera explícita y en secuencias quebradizas y digresiones ampulosas, con toda la pomposidad de un mundo que se enfila hacia su propia desgracia.
“Petróleo” es en verdad una iluminación hacia la comprensión de la desintegración de una personalidad y una clase social, como ya lo había intentado en el guión-novela del autor “Teorema”, una de las obras más influyentes del siglo XX, con todo el trabajo del equipo que le dio final, guardando las “indicaciones” del autor, según puede
percibirse en el texto que reseñamos.
Escrita en dos partes, o
bloques de narrativa, esta obra pareciera cerrar una propuesta novelística que tiene todos los visos de reflejar la segunda mitad del siglo XX, no solo en Italia, sino también en el mundo, y donde podemos verla como una iniciativa delictiva del poder, de una personalidad, de una multitud, del Estado, en la construcción de la propia prosa, en una crisis cósmica que él preveía al dar fin a la novela, que bien puede ser su propio asesinato, o el cataclismo propio de su país, dividido en múltiples fragmentos, tal como lo veía Reynaldo Arenas en sus últimas obras.
Un libro para ser leído serenamente, pero entendido de manera vertiginosa. Una obra maestra por inconclusa y por su capacidad de nuevas propuestas narrativas.
Ghost Wars
Steve Coll
The Penguin Press, 2007
Es el libro más exhaustivo sobre las llamadas guerras fantasmas, en el sur de Afganistán, a partir de la contrarrevolución a la invasión de los soviéticos y las maniobras de la CIA por despejar su colaboración e invención de Bin Laden y los talibanes, que luego de la retirada rusa hicieron gobierno e implantaron su régimen fundamentalista.
Podría ser un libro más, pero el periodista Steve Coll, laureado con el Premio Pulitzer, ha
logrado un acopio de información sobre los antecedentes de esos sucesos y su desarrollo entre 1979 y 1989, en lo que podría ser casi un informe secreto develado ahora, del conocimiento que tenía la CIA de las actividades de la familia Bin Laden, y los esfuerzos de la agencia por eliminar al
hermano díscolo, desde antes de 1998.
El impacto del libro está centrado en los esfuerzos de la CIA, la antigua KGB, los servicios secretos paquistaní y de Arabia Saudita, para trabajar dentro de Afganistán, tratando de descubrir y dar forma a las actuaciones y relaciones entre el terrorismo fundamentalista y la base establecida allí, como gobierno, para expandir sus ataques en centros neurálgicos determinados por los estrategas talibanes y sus centros de acción en Bin Laden.
El autor divide su libro en tres partes, siguiendo un orden cronológico, 1979-2001, donde podemos conocer la invasión soviética, las contradicciones internas de la misma en el manejo del país, la existencia de los señores de la guerra, los focos talibanes o saudíes y la expansión de proyectos, casi todos conocidos por los servicios secretos, principalmente por la CIA, pero que no logran integrar las informaciones, que muchas veces se conocen a miles de kilómetros de distancia, y el distanciamiento de los propios afganos de lo que significaba la invasión, los colaboracionistas marxistas del Gobierno, el Estado Mayor ruso en ese territorio, y los diferentes grupos instalados en las madrazas fundamentalistas, previendo en el futuro hacer todo un plan de ataque terrorista contra objetivos predeterminados con información efectiva desde 1998, pero inexplicablemente ignorada.
El libro está escrito en un estilo periodístico, como si fuera planeado en el propio sitio o yendo de un lugar a otro, en un sentido polifónico, en el cual las diferentes voces se alternan, para darnos las contradicciones y coincidencias que determina una frase casi casual: en “eso” muchos americanos van a morir, que prefigura los ataques del 11 de setiembre. Es, también, una historia secreta de los trabajos de espionaje de la CIA, sus planes, el acopio de la información y la historia personal y familiar de Bin Laden, y el liderato de este en su propio grupo, que muchas veces luce beatífico o agresivo, más los esfuerzos de los distintos servicios de espionaje para capturarlo o asesinarlo, antes de que ocurra un cataclismo.
Aunque el núcleo central está formado por el personal de la CIA y su rol en los sucesos de Afganistán, el libro incluye declaraciones y puntos de vista de la Casa Blanca, el Departamento de Estado, los servicios de inteligencia de Afganistán, Pakistán y Arabia Saudita, en un extraño crucigrama de intereses que los une, los separa y hasta los aísla, para terminar sin saber realmente cuál es el pensamiento de la célula de Al Qaeda y su Jihad islámica. La obra contiene mapas importantes para conocer la importancia estratégica de Afganistán, en la región, más todo aquello que era preconocido por los servicios secretos norteamericanos, antes de la catástrofe del 11 de setiembre. Un libro apasionante para conocer los entretelones del conflicto, todo contado con gran propiedad, relacionando unos asuntos con otros, con elementos valiosos de las biografías personales de los protagonistas islámicos, sus ideas políticas, sin ningún prejuicio religioso, más las explicaciones de los diferentes protagonistas, antes y luego de los sucesos del 11 de setiembre. Un libro que luce de cabecera para los analistas internacionales, los estudiosos del fundamentalismo islámico y de las células Al Qaeda repartidas por el mundo.
The economist
March 15-21
The New Colonialist: China en búsqueda de recursos
Un especial de 14 páginas sobre la búsqueda de recursos de China en otros continentes, lo cual propicia lo que la publicación llama “los nuevos colonialistas”, que es también un reflejo de las nuevas relaciones políticas, sociales, diplomáticas con otros países, principalmente África, así como las ventajas de que los nuevos países realicen negocios con China, sobre todo aquellos que desean incrementar sus ingresos en exportaciones, de las cuales carece ese país continente. China es presentada como un país de nuevos exploradores en nuevas tendencias financieras, nuevas tecnologías y también ante unas relaciones diplomáticas. El controversial modo de acercamiento a África, el Congo como modelo de explotaciones, es presentado como paradigmático de un imperio secular en expansión, en ese modelo tan extravagante de marxismo en el papel y la retórica, dólares en los bancos y en el bolsillo. Interesante el futuro de Australia en las relaciones, así como el papel de la contaminación en su propio desarrollo interno.
The economist
La crisis de Wall Street
March 22-28
Un reporte de diez páginas sobre la crisis de Wall Street, comenzando por el editorial, repartido entre diversos temas el reporte especial, para darnos una sutil idea de la magnitud del problema, pasando por el uso de la palabra crisis, más detalles muy específicos sobre la posible contracción económica en Estados Unidos, léase el mundo, donde para salvar la vida financiera de las personas se tiene que echar mano de los recursos del Estado, para seguir repitiendo: ¿qué anda mal en el sistema financiero (mundial) y cómo eso afectará la vida de los seres humanos, países y el comercio mundial? Especial para ejecutivos temerosos, ignorantes ante el problema real de la guerra en Iraq, el endeudamiento de los ciudadanos y otros detalles del asunto. Impecable y analítico el informe sobre los sucesos del Tíbet, con un tono pudoroso, para no referirse de manera más detallada a la presencia de la población china dentro del territorio tibetano, la opresión social cultural y económica, así como el centro de los disturbios en Lahasa, a partir del antiguo barrio de Jokhang, centro espiritual de la vieja ciudad. El problema tibetano es solo un punto en la historia de la China actual, agobiada y temerosa de que estos disturbios se extiendan a otras minorías tibetanas, dentro de su territorio, así como afecten a otras minorías, musulmanas principalmente, en el futuro.
Revista Abanico, periódico La Prensa Libre 3 abril 2008

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