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RESONOCO

Categoría: otros

20/02/2009 GMT 1

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:46

EL TICO ES EXCESIVAMENTE SOLIDARIO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

El mundo nos conmueve porque se han perdido valores urgentes como la solidaridad, el respeto y el amor por nuestros semejantes. Generalmente pensamos en solidaridad como una actitud que debemos asumir en caso de emergencias y desastres, sin embargo, ésta es una característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y a cooperar con ellos positivamente.

Para vivir la solidaridad se requiere pensar en los demás como si fuera otro yo, pues no vivimos aislados y nuestros semejantes esperan que alguien se preocupe por el bienestar y seguridad de todos, tal vez de alguien como usted o como yo.

En momentos como el actual, cuando el mundo nos duele, cuando la naturaleza nos azota y la corrupción causa estragos entre los costarricenses, quiero llevar a nuestros sufridos pueblos y a sus familias una voz de aliento y de valentía, para que logren sobreponerse a la adversidad. Entendamos que sin valor en los momentos difíciles nuestras vidas podrían irse a la deriva, sin embargo, la fortaleza interior puede llevarnos más lejos de lo que podríamos imaginar.

A todos los lectores de DIARIO EXTRA que en este momento sufren alguna calamidad por la pérdida de un ser querido o por los embates de la naturaleza, sepan que en Costa Rica todavía queda gente buena y solidaria, por eso nos unimos al dolor que sienten en este momento nuestros hermanos afectados por los vientos “huracanados”, por las últimas inundaciones, o por el terremoto, y le pedimos a Dios fortaleza para salir adelante juntos.

Recuerde siempre que en los momentos más difíciles lo mejor es pensar positivamente para acumular fuerza interior y ser más constructivos. Los pensamientos positivos son los que siempre dan beneficio en todas las situaciones sin atraparnos en la apariencia externa de una situación.

Pensar positivamente no significa que ignoremos la realidad a nuestro alrededor para pretender vivir en lo irreal o ser otro, significa ver los problemas y reconocer su realidad, pero al mismo tiempo ser capaces de encontrar soluciones, nada ganamos con echarnos a llorar. Ser pesimista es tan fácil como ser optimista, entonces ¿no creen que es mejor levantarnos de la adversidad para enrumbarnos nuevamente hacia el camino del éxito?
Hoy más que nunca me siento orgulloso de ser costarricense, aquí hay gente linda y trabajadora; pero lo mejor... somos solidarios, lo acaban de demostrar con el montón de donaciones que enviaron a los damnificados por el terremoto que afectó los alrededores del volcán Poás.

La gente dio tanto que las autoridades “no sabían que hacer”, las bodegas estaban repletas de alimentos... había tanto que hasta alcanzó para repartir entre los que no resultaron golpeados por el terremoto pero que necesitaban comida urgente. ¡Qué lindos que son los ticos! ¿Verdad?...
Diario Extra 7 de febrero de 2009.

Aprender a vivir

marfuerte @ 01:33

Enrique Obregón | enriqueobregon@yahoo.com

El único pueblo costarricense que aprendió a alargar el tiempo es el alajuelense
Abogado

Mantener la relación social es necesidad vital del ser humano. El que se margina, sobre todo por razones de edad, no sabe los males irreparables que se ocasiona. Un amigo mío me dice que eso no es cierto y que él encontró la solución en el soliloquio. Dialogando encontramos respuestas –le contesto–, pero hablando a solas puede justificarse, nada más, si fingimos locura para llevar a cabo un cometido casi sagrado, como Hamlet.

Lo correcto es mantener siempre la comunicación, que es la única forma de lograr cierta alegría por la vida. Y de la alegría, al encuentro de un mínimo de felicidad, que ha de ser el objetivo final de los que buscan sentido al vivir.

Camino a la felicidad. Sin embargo, debemos distinguir el sendero conveniente, porque hay varios. Para los norteamericanos, el fin único de la vida es el trabajo, mal interpretando los consejos de Benjamín Franklin. Entonces piensan que se debe trabajar, desde la juventud hasta el último día de sus vidas, para adquirir dinero: cuanto más se adquiera, mejor aprovechada está la vida. Esto no es más que una aberración, un extravío de la natural inclinación espiritual del hombre.

En las ciudades europeas, sobre todo en España (y de España, Cádiz), descubrieron la tertulia. En el café, con el café, conversar saboreando su néctar aromático, lentamente, tratando de alargar el tiempo. Algunos piensan –los que están obcecados por el trabajo sin descanso, bajo presión, como exigen los que ofrecen ahora trabajo a los jóvenes– que la tertulia es de vagabundos, de los que se dedican a perder el tiempo. Sin embargo, en España, personalidades como Miguel de Unamuno, Ortega y Gasset, Ramón del Valle Inclán, Antonio Machado, y tantos más, descubrieron que la tertulia, antes que perder el tiempo, lo alargaba.

Además, era centro de producción. En la tertulia nacieron novelas, ensayos y poemas con dimensión de eternidad. En la tertulia, Ramón Gómez de la Serna inventó el juego maravilloso que mezcló la filosofía popular con la culta palabra, lo que dio lugar a la greguería, que es la analogía cogida por sorpresa, según la feliz definición de Francisco Umbral; y, también, la tertulia dio lugar al mejor humor, que encontró su máxima expresión en Jardiel Poncela. El tiempo de los que solo trabajan, termina con su muerte; a los que aprendieron a alargarlo, les sobrevive hasta por los siglos de los siglos.

En Costa Rica nunca aprendimos a conversar, por lo que tenemos tendencia al soliloquio, a soliloquiar. Y esto no es bueno. Nacimos para hablar, para intercambiar impresiones, conocimientos y opiniones. Por eso, la reunión tomando café en las ciudades europeas, o mate en América del Sur, o té en Asia, es saludable terapia.

La tertulia alajuelense. El único pueblo costarricense que aprendió a alargar el tiempo es el alajuelense. Para eso, desde hace más de cien años, los vecinos de la ciudad de Alajuela escogieron el parque Central. Y allí, bajo las sombras de los árboles de mango, fundaron con caracteres de perpetuidad la única tertulia verdadera que ha existido en este país.

Es un centro creativo que produce imaginación, crítica y sana alegría. Desde tempranas horas, los mayores hablan y los jóvenes escuchan. Con el transcurso de los años, desaparecen los mayores y comienzan los jóvenes a hablar. Es una escuela, toda una tradición que enseña a conversar, a expresar, a manifestarse. Una manera inteligente de vivir.

En Alajuela, una parte importante de su población entendió que la vida, sin reunirse para conversar, para alegrarse con la palabra, no tiene sentido; y que así, bajo la sombra de un árbol de mango, bien pueden quedar perdidas (entre los jardines, su fuente bullanguera y sus callejuelas internas) todas las tristezas del mundo.

Todo esto me lo enseñaron en Alajuela, hace setenta años, comiendo mangos y guayabas, y escuchando el suave canto de los yigüirros al atardecer. Es decir, cuando aprendí a vivir.
periódico La Nación 6 febrero 2009.

19/02/2009 GMT 1

Por un apéndice

marfuerte @ 01:16

María Elena Jiménez
mjimenez@prensalibre.co.cr
Nunca imaginé desear tanto un vaso con té de manzanilla, mucho menos viendo que éste estaba en un vaso plástico. Pero así fue, la vida no sólo te da lecciones cuando te caes y te sientas a reflexionar sobre el golpe, sino cuando reconoces que eres una vela encendida que en cualquier momento se apaga.

El vaso con manzanilla lo pusieron en la mesa al lado de mi cama y yo me preguntaba ¿será para mí?, ¿me lo podré tomar? Mi garganta anhelaba un sorbo de esa bebida que tanto usamos las mujeres cuando estamos en esos días que marcamos en el calendario cada mes.

Ahí estuvo el vaso por minutos, no sé cuántos pero se me hicieron eternos, hasta que una enfermera me dijo: “mamita, tómese esa manzanilla” y extendí la mano desde mi cama pero no la alcanzaba, no podía moverme con facilidad. Llegué a creer, tras varios intentos, que no iba a poder tomarme el sorbito de manzanilla.

•••
Desde el sábado en la mañana quería beber algo, pero los médicos, desde la primera revisión, me advirtieron que, de cara a las sospechas, no comiera ni bebiera nada.

Anduve de consultorio en consultorio por más de ocho horas. Cada doctor descartaba un diagnóstico y apuntaba al apéndice. El abdomen lo hundían y a propósito lo soltaban. Aquello era doloroso.

Mi apéndice no me había dejado dormir desde el jueves en la madrugada. Esa pequeña porción de mí me había hecho rabiar del dolor. Y yo sólo me decía: “no puede ser”.

A las cuatro de la tarde, el último médico de la saga me sentenciaba: “Firme estos papeles porque usted debe ser operada en cuando se pueda“. Y fue como un abrir y cerrar de ojos. Ya me estaban llevando a cambiar, “no deje nada de valor, quítese aretes, cadena, deje el celular y pertenencias de valor a un familiar que pueda venir pronto“, me decía una enfermera que parecía acostumbrada a repetir la misma cantaleta.

Una vez con aquella fría bata de hospital, en la que cabían dos Elenas sin estirarla, me llamaron para encontrarme la vía. La vía y aquello fue como una ola que arrastra sin dejarte opción: dolió y era sólo el inicio.

La ventana que daba a las afueras del hospital había quedado atrás, esa por la que tantas veces me asomé por si llegabas. Ahora solo podía darme cuenta de que aún era de día porque la entrada de las ambulancias me quedaba al frente.

Una mujer con toda la espalda raspada y en carne viva, estaba embarazada, lloraba sentada en una silla de ruedas. Había tenido un accidente de motocicleta.

Un joven que posiblemente trabajaba como peón de construcción, tenía incrustado un tornillo en el dedo índice derecho. Su mano tenía el grosor de un guante de boxeo.

Otra mujer tenía rato de estar sentada en una silla de ruedas en un rincón. Pasaba desapercibida para médicos, enfermeras, asistentes y guardas. Llevaba una enagua muy corta, una camiseta blanca que le llegaba al ombligo y el pelo como si viniera de cantar “El pelo suelto” de la Trevi. La acompañaba un hombre con quien a ratos parecía sostener una acalorada discusión en voz baja; su rostro lo acusaba de quién sabe qué desgracia, pero a ratos, puesta de pie, se besaban y acariciaban apasionadamente. Era extraño verlos así, tal vez no era el lugar adecuado.

Sentada en una banca de madera miré gente ir y venir, como en ER, sólo que en instalaciones de menos opulencia.

Por mi mano derecha introducían ya suero cuando la noche cayó. Dos horas más tarde, estando en la misma banca, en la misma postura, pronunciaron mi nombre. Me llevaron a una habitación, una enfermera me desnudó y me puso la tan temida ropa verde de cirugía.

Mi hermano llegó, mi cuñada también, así como mis mejores amigos. Con cada uno de ellos hablé lo que tenía que hablar sentada en la banca de madera de emergencias. Pero en ese momento sólo pensé en mi ángel de la guarda, en el diván de San Antonio, en tu olor de jazmín y romero y en la nada que era cuando me llevaban a cirugía. “Me encomiendo a ti“, dije con fe en mi oración.

El despertar fue horrible. Creí que me iba, no tanto por el apéndice, descartada ya como desecho quirúrgico, sino por la presión, que me hizo una mala jugada. En mi desespero recordé a mi ángel y traté de calmarme. No podía hablar, temblaba de frío y los médicos corrían de un lado a otro y les escuchaba decir que era la presión baja y volví a perderme en un sueño profundo del que sólo recuerdo oscuridad.

Una voz fuerte me despertó, “pase a la otra cama”, y yo, entre dormida y despierta, no coordinaba mis movimientos. “No puedo“, dije con voz entrecortada. La misma voz fuerte y autoritaria me dijo que usara los codos. Yo quería hacer caso pero no podía. A como pude me arrastré hacia la cama 123 de ginecología quirúrgica del Hospital San Vicente de Paúl.

•••
Ahí estaba el vaso con manzanilla apetecible como el agua fresca, como mi vino tinto de mis noches de guitarra, de melancolía o de luna. Pero no lo alcanzaba. De repente otra interna, al ver mi esfuerzo en vano para tomarlo, me lo puso en la mano. Ha sido el té de manzanilla más rico que he probado.

En esas horas perdí mi vergüenza, mi pudor, pero me di cuenta de quiénes eran mis amigos y de lo vulnerable que somos cuando no podemos valernos por nosotras mismas.

Un día después.

“Dime niño de quién eres todo vestido de blanco”, las panderetas sonaban y los cantos desordenados y desafinados ocuparon el pasillo de ginecología del Hospital. El portal en lo alto de la recepción del salón de enfermos y en diagonal la cantora y su guitarra, una acompañante con maracas al son de quién sabe qué corrido, unos tres niños entusiastas con trajes de pastorcillo ocupaban el espacio, por donde salí caminando lento, muy lento, dejando atrás no sólo el rezo y los misterios del Niño, sino un lugar al que nunca quisiera volver.

Al personal del Hospital San Vicente de Paúl.

periódico LA Prensa Libre 4 febrero 2009.

05/02/2009 GMT 1

Columna CHISPORROTEOS

marfuerte @ 02:24

Alberto F. Cañas

Me satisface la programación que ha hecho el Teatro Nacional para este año, que incluye una serie de espectáculos diurnos de toda clase a precios bajos, y la llegada de espectáculos extranjeros de calidad, incluida una compañía española de teatro clásico.

Es bueno que el Teatro Nacional sea empresario. En ocasiones anteriores lo fue con buen éxito. Lamentablemente hay que reconocer que las exigencias de reparación y mantenimiento del edificio han venido absorbiendo mucho de lo que en otras circunstancias podría dedicarse al teatro como empresario. Sin embargo, reconozcamos que dentro de limitaciones económicas fuertes, la Sala Vargas Calvo, propiedad del Teatro Nacional, ha cumplido exitosamente su misión y no ha parado de ofrecer obras teatrales de calidad, con énfasis en los autores costarricenses.

Esto me lleva a meditar sobre los altísimos precios a que se venden las entradas para la ópera Turandot el próximo mes, que la hacen imposible para personas de medianos y aun de satisfactorios recursos.

Sobre esto quiero recordar una cosa y decir otra.

Lo que recuerdo es que en los tiempos de la Primera República fue política del gobierno subsidiar determinados espectáculos a fin de bajar el precio de las localidades. Fue así cómo allá por 1940 llegaron artistas del calibre de Jascha Heifetz, Odnoposoff, el Ballet Ruso de Monte Carlo. El Teatro se cedía siempre gratuitamente. Pero al espectáculo se le subvencionaba asumiendo el teatro (o el Ministerio de Fomento al cual pertenecía), por ejemplo el costo de la propaganda, o los gastos de hotel de los artistas, y algo se conseguía, por lo menos que los precios de las entradas no se fueran por las nubes.

Lo que quiero decir, es que el viejo Raventós lo compró el Estado con el propósito de que dada su capacidad brutalmente mayor que la del Nacional, el precio de las localidades se pudiera dividir entre un mayor número de espectadores. Desgraciadamente lo remodelaron y le disminuyeron su capacidad. Ignoro si el que hoy llaman Melico Salazar se cede gratuitamente a los espectáculos, como ha sido tradición del Nacional, pero así debería ser. Ignoro también si cuando la calidad del espectáculo que allí llega lo amerita, hay una subvención para bajar el precio de la entrada.

Recuerdo que cuando el Ministerio de Cultura tuvo caja chica (de 1970 a 1978), esa caja chica, llamada Dirección General de Artes y Letras, servía para subvencionar ciertas actividades. Cuando estuvo aquí Adolfo Marsillach con el Tartufo de Molière, la Dirección le pagó el hospedaje. Y a ciertos espectáculos teatrales nacionales, se les garantizaba el pago de su planilla durante un par de semanas por ejemplo, hasta que lo que llaman el ”boca a boca”y las reseñas de prensa, llevaran público y pudieran subsistir.

Desgraciadamente, cuando Guido Sáenz decidió transformar esa Dirección, que tenía buenos ingresos, en Museo de Arte Costarricense, se le olvidó consignar en la ley que el museo asumiría las funciones que había tenido la dirección y desde entonces el Ministerio no ha tenido caja chica ni ministro que la gestione. Hay un decreto ejecutivo de la administración Figueres Olsen que trata de remediar el olvido, pero desgraciadamente los ministros no lo aplican, tal vez porque tiene cierto tufo inconstitucional. Pero algo hay que hacer. En materia de arte y cultura no se puede dejar todo al Mercado. Hay que subsidiar, y hay que buscar y tener fondos para subsidiar y para que no sean exclusividad de millonarios.

afcanas@intnet.co.cr
periódico LA República 28 enero 2009.

El drama humano de los despidos en el IFAM

marfuerte @ 02:16

El drama humano de los despidos en el IFAM
Guisselle Meléndez Herrera
gmelendez@ice.co.cr
De todos es conocido la situación imperante en el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal, IFAM. Se habla de aproximadamente 60 despidos aplicando el artículo 192 de la Constitución Política, que permite la reducción forzosa de hasta un 50% de su personal si la entidad tiene una grave crisis financiera. Crisis financiera que al día de hoy no presenta la institución.

Por ese motivo, la Contraloría General de la República improbó el presupuesto 2009, obligando a la administración a presupuestar las 120 plazas existentes en el IFAM. La actual administración nunca presentó el informe técnico-financiero que evidenciara la supuesta crisis del IFAM. Y lo que es más grave aún, presentaron cuadros presupuestarios supuestamente distorsionados que no responden a la realidad. Ante esta situación en medios de comunicación el presidente ejecutivo del IFAM, Fabio Molina, trató de incompetentes a los técnicos de la Contraloría con afirmaciones temerarias tales como que “ni siquiera saben las matemáticas elementales para pasar el quinto año”.

Los profesionales de la Contraloría General de la República se basaron en los documentos remitidos; y los enviados por el IFAM que carecían de todo sustento técnico como para convencer a la Contraloría que la institución debía recortar al 50% de la planilla .

Ahora el IFAM envió a la Contraloría el presupuesto con la inclusión del 100% de la planilla, tal y como ésta lo pidió. Pero sabemos que paralelamente están preparando el presupuesto con el recorte del 50% de la planilla para que sean cesados a partir del próximo mes de marzo.

Haber peleado en los Tribunales un derecho laboral que data desde el año 1994, correspondiente a la homologación de salarios con tres instituciones autónomas, se convirtió en un delito para la actual administración, que se condena con el acoso y despido laboral. Ya los Tribunales de Justicia dieron la razón a los primeros 30 funcionarios para el pago de esta homologación salarial. Se está en la espera de un fallo judicial positivo similar para 70 funcionarios de esta institución.

Hablo de treinta compañeros, ¿y de dónde salieron los otros 30? Había que completar la lista hasta un 50% para aplicar el 192 constitucional. ¿Con base en qué escogieron a los otros?
Bajo las siguientes premisas: estar a punto de pensionarse, no cumplir requisitos académicos de la plaza que se ocupa y probablemente “los que caen mal”, son los criterios técnicos que prevalecen para estar incluidos en la lista negra. Esa fue la primera lista, porque ahora hay otra más, en dónde liberaron a ocho compañeros del flagelo del desempleo e incluyeron a una sola persona más y a otro compañero, cuya plaza pretenden suprimirla medio tiempo. Curiosamente, a uno de estos “nuevos posibles desempleados” cumple con todos los requisitos académicos para su puesto.

¡Pero inmenso error! Ha sido uno de los que más se ha opuesto a las arbitrariedades que en nuestra institución están cometiendo. Y tuvo el triste mérito de ser incluido en tan nefasta lista. Así de simple. La consigna parece ser, “él que se nos opone se va”.

Pero ¿y los demás? Ya sea que estén homologados o no, pagan la triste factura de haber peleado antiguos derechos laborales.

“Aurora” es una humilde conserje con más 20 años de trabajar en esta institución. Aunque tiene título de secretaria, nunca tuvo la oportunidad de ascender a otro puesto. Es madre soltera y actualmente tiene que ver por su madre enferma y su niña colegiala. Estar homologada, ese es su pecado. Si queda desempleada, ¿a quien le importa que con casi 50 años de edad sea la única que sostiene a su familia? ¿Qué opciones laborales tiene a su edad? La factura de pelear sus derechos laborales fue muy cara.

“Ramón” con más de 60 años de edad está en la lista de posibles desempleados. Este ni siquiera ha ganado el juicio por homologación, y es uno de los desafortunados en formar parte de la lista para completar el famoso 50%. Veremos a ver a quién le importa ver a un desempleado más en un país cuyo único “pecado” es estar cerca de su pensión, y esta situación estorba a la administración. Y ¿quien valora su experiencia, su entrega de años?, con méritos que los llevan a ser reconocidos y respetados en todo el régimen municipal y que con la misma mística han respondido cabalmente a todos los requerimientos de la administración, poniendo todo su conocimiento a su servicio. Ahora no son asesores, son ajusticiados por su edad.

Y ni qué decir de “Estela”, una de las funcionarias más trabajadoras, y responsables de esta institución. ¿Su delito? Ser malquerida por una de las personas que a dedo levantó la lista de posibles despedidos. “Estela” tuvo la suerte de ser excluida en la segunda lista gracias a Dios. Si no hubiese sido así, sería otra posible desempleada con más de 50 años de edad y con muy pocas opciones de reinsertarse en el mercado laboral.

Quien escribe también está en la lista de posibles cesados, sin estar aún homologada. Me cobran el pago del 65% de prohibición sin tener la licenciatura. Esto obedece a una normativa existente en el pasado que cubría el pago del citado sobresueldo a todos los periodistas que ingresaran a trabajar en el sector público y que estuvieran adscritos al Colegio de Periodistas de Costa Rica. Conozco que esta normativa sigue cubriendo a
varios colegas del sector público en la actualidad, sin que se les acuse por esto. Sus empleadores estatales valoran su profesionalismo y honestidad, solo eso.

Le solicité al Presidente Ejecutivo que me dejara realizar una movilidad horizontal hacia otra institución para no quedar desempleada. Su respuesta fue un rotundo “no” sin ninguna explicación adicional y racional A mis 46 años de edad, con cientos de colegas jóvenes saliendo de las universidades, tengo muy pocas probabilidades de reinsertarme en el mercado laboral. Aún con este triste panorama, se nos cierra la posibilidad a quienes deseábamos optar por esta alternativa, de no quedar cesados y ser “absorbidos” por otra institución que quiera y necesite aprovechar nuestra trayectoria veinteañera dentro de la institución. Pero eso no le gusta a la administración, su consigna es desempleo y punto.
periódico La Prensa Libre 27 enenro 2009.

29/01/2009 GMT 1

Columna Chisporroteos

marfuerte @ 01:27

Alberto Cañas

No hay duda de que el día de ayer, 20 de enero de 2009, será una fecha importante en la historia de la humanidad. No haré perder el tiempo a mis lectores hablando de cosa tan sabida como la trascendencia que tiene la juramentación de Barack Obama como el primer presidente negro de los Estados Unidos. Pero el significado que esto tiene augura una buena, una nueva época para la humanidad. El principal país del mundo se democratiza política y socialmente librándose de prejuicios, y se enfrenta a una difícil situación económica de la que en buena parte es culpable el fanatismo ideológico de ala derecha de que han venido haciendo alarde sus gobiernos republicanos desde 1983. Barack Obama es claramente un cambio, Adam Smith y David Ricardo cederán sus puestos de inspiradores a John Maynard Keynes y John Kenneth Galbraith, el primero de los cuales, Keynes, concibió y enunció las ideas con que Cleto González Víquez aquí y Franklin Roosevelt en Washington, atacaron la depresión de 1930; y Galbraith fue el inspirador de las claras políticas económicas y sociales de John Kennedy y Lyndon Johnson allá, y José Figueres aquí.

Cambio de tema para expresar la enorme satisfacción que siento de haber sido parte (aunque los colegas de Extra me la nieguen) del jurado que otorgó el Premio Magón de 2008 a ese gran artista y notable ciudadano que es Felo García. Creo firmemente que lo que se ha hecho es pagar una deuda que el país tiene con él desde hace años. El fallo destaca su gigantesca labor de artista, su memorable paso por la función pública y recuerda que fue hace medio siglo una de las figuras estelares de nuestro futbol.

La prensa no lo recogió, pero esta columna se complace en referirse a un aspecto de Felo García que el fallo no menciona, pero que la Ministra de Cultura María Elena Carballo destacó en su acertado discurso, y es que en el período 1963-1966 en que fue Director de Artes y Letras, Felo García se empeñó, y lo logró, en que los entes estatales adquirieran obras de arte costarricenses, creando así lo que ella llamó el “coleccionismo” estatal, al cual siguió, en corto plazo, el coleccionismo particular, y desde entonces nuestros artistas dejaron de ser parias y encontraron manera de vivir de su arte. Surgieron las galerías y en las exposiciones comenzaron los cuadros a ser adquiridos. Esto hay que agregarlo a las razones que dimos los del jurado en nuestro fallo.

afcanas@intnet.co.cr
periódico La República 21 enero 2009.

El restaurante

marfuerte @ 01:20

Enrique Obregón | enriqueobregon@yahoo.com

Algún motivo me obliga a dirigirme al restaurante que no me agrada
Abogado

Conozco un restaurante que no me gusta, aunque la comida sea francamente buena. Lo visito con frecuencia, pero no me gusta. Hay algo en el local, en la posición de las mesas, en el propietario y en un salonero que siempre está, al parecer, disgustado, que me incomoda. Cuando salgo, pienso que no debería volver, y, cuando regreso, me sorprende mi perseverancia en regresar.

Digo que la comida es buena, pero yo no voy a un restaurante por esa sola razón. La idea de salir a cenar tiene una ceremonia especial. Salir, con la esposa, con los hijos, con un buen amigo, reviste una serie de particularidades que lo preceden. Ya, con solo saber que se va a comer fuera de la casa, adquirimos una expresión de alegría, de que no vamos a dormirnos otra vez frente a la televisión y que ya no es necesario prepararnos un bocadillo rápidamente. La idea de salir abre una puerta a una posible y agradable sorpresa. Ir, para conversar, para hablar de temas fuera de la rutina del hogar o del trabajo; para disfrutar de una pequeña diversión y, desde luego, para comer, aunque esto último, quiza, no sea lo mas importante. Salir es casi un acto de liberación.

Sin embargo, algún motivo me obliga a dirigirme al restaurante que no me agrada, a ese lugar donde me disgusta el saludo forzoso del propietario, un cliente que no bebe vino despaciosamente, sino que se lo traga, y un salonero sofisticado que no armoniza y que me da la impresión de que me mira como rechazando mi presencia. No, el lugar no me gusta, pero regreso de vez en cuando.

El gato. Hoy, cuando volví, y en los minutos de espera para que me sirvieran, mientras mordisqueaba descuidadamente un trozo de pan, pensé en la razón por la que estaba allí de nuevo. De pronto recordé que en la primera ocasión en que lo visité –cuando aún no tenía actitud de rechazo por el lugar, por el propietario y ni siquiera por el salonero– un pequeño gato se deslizó cuidadosamente bajo todas las mesas sin que nadie notara su presencia y vino a echarse amistosamente a mis pies.

Creo que mi insistencia en visitar este restaurante la justifico por mi deseo de encontrarme otra vez con el gato que me llegó a saludar. A esa conclusión he llegado.

Pero lo curioso y paradójico de todo esto –pensé finalmente– es que a mí nunca me gustaron los gatos.
periódico La Nación 21 enero 2009.

28/01/2009 GMT 1

Injusto cobro de impuesto al salario escolar

marfuerte @ 01:38

Mariano Jiménez Zeledón (*)
Los señores diputados de la Asamblea Legislativa con gran acierto han corregido una de las inequidades vigentes en el salario escolar para el sector público, dado que conforme a la Ley No.8665 publicada en La Gaceta No.195 del 9 de octubre de este año, éste estará exonerado del pago del impuesto sobre la renta.

La exoneración del salario escolar del impuesto sobre la renta, cuyo fin consiste en fomentar el ahorro de los trabajadores para que estos utilicen estos recursos en forma previa al ingreso de clases, es un desarrollo legislativo del principio cristiano de justicia social que rige los procesos de producción conforme al artículo 74 de la Constitución Política.

Sin embargo, ha sorprendido conocer de un oficio de la Dirección General de Tributación, el DGT-591-08 de 16 de octubre del año en curso, en el cual se afirma que “…sobre los ingresos devengados por los trabajadores por concepto de salario escolar en los meses anteriores a su vigencia, procede el cobro del impuesto sobre la renta.”
Esta interpretación resulta incorrecta por el hecho que el salario escolar opera mediante una retención de una parte del salario, el cual se paga en forma efectiva en el mes de enero de cada año.

De esta forma, en materia de salario no debería operar el sistema de devengado sino el sistema de percibido, esto conforme se indica en el artículo 32 de la Ley del Impuesto sobre la Renta, según la cual están sujetos a este impuesto los salarios, sobresueldos, premios, bonificaciones, entre otros, que “les paguen los patronos a los empleados por la prestación de servicios personales.”
El artículo 29 del Reglamento de la Ley del Impuesto sobre la Renta expresamente indica que el “impuesto se aplicará sobre las rentas que perciban las personas…”.

En otras palabras, como los trabajadores no han percibido el salario escolar, dado que tan solo se les ha retenido pero no se les ha entregado, si la reforma legal se aprobó en el mes de octubre, la exoneración resulta totalmente aplicable.

Si el pueblo de Costa Rica es soberano y ejercita esta soberanía a través de los señores Diputados, el Ministerio de Hacienda haría mal en desacatar el mandato popular expresado a través de una ley general de la República, por un afán fiscalista y contrario al principio cristiano de justicia social.

*Abogado laboralista y tributarista (mariano_jimenez@racsa.co.cr)

Suplemento Página abierta. Diario Extra 20 enero 2009.

PERSONAS POR CATEGORÍAS

marfuerte @ 01:36

Marlon Mora Jiménez *
En las últimas horas varias noticias me han causado gran preocupación alrededor de la gran tragedia sufrida por el terremoto y quisiera referirme a ellas con todo el respeto, pero también con una reflexión de un pueblo costarricense que debe repensarse. Los acontecimientos ocurridos en las zonas afectadas son lamentables por las perdidas humanas y el dolor de muchas de las familias, pero los robos y atracos en esas zonas me causan una gran indignación. Tal parece que vivimos tiempos en que hay gente para todo, porque ni siquiera en el momento más íntimo y difícil de la vida se respeta al prójimo. Y contrariamente, se le violenta e invaden sus derechos humanos.

Definitivamente, debemos hacer conciencia para que cosas como éstas tengan consecuencias para quienes hacen del dolor humano una fiesta de buitres sin la mínima pena para el que sufre.

Semejante situación sufrieron quienes allá en la soledad de la noche, el frío de la montaña y la nada vieron cómo pasaron a ser personas por categorías. Donde el extranjero tenía un precio y el helicóptero también. Es indignante que alguien aproveche ese momento para hacer negocio y cobre un servicio. Entiendo a las familias que al parecer pagaron para salir de ese lugar. Quisiera recordarles que la dignidad de todas y todos los que estaban allí valían mucho más que unas monedas blancas.

Sin embargo, es destacable quienes entraron a rescatar familias enteras y pusieron en peligro su propia vida para ayudar a tantas personas. Hombres y mujeres de la Cruz Roja, Comisión Nacional de Emergencias, las diferentes brigadas de atención desplazadas en la zona, civiles que con sus motocicletas pusieron su granito de arena, el Gobierno y, muy especialmente, el día de hoy nuestro Presidente, que nos ha hecho un llamado a la indignación, el respeto y la solidaridad. La suspensión temporal de las fiestas de Palmares es un mensaje a la conciencia, pero también al indignarnos por lo que le pasa a los otros. Porque cómo estar bailando al ritmo del reggaeton cuando a unos kilómetros de distancia otros, que son nuestros hermanos, sufren la pérdida de su casa, de su familia y de su gente. Este es el momento de preguntarse si no es ahora cuándo… ¿Qué tendrá que pasar para que nos indignemos?

* Periodista y profesor universitario, director del Posgrado en Derechos Humanos y Educación para la Paz UNA

Diario Extra 20 enero 2009.

Columna Creciendo Junt@s

marfuerte @ 01:27

A media asta

Nuria Marín

El terremoto del pasado 8 de enero fue el más directo mensaje del poder y majestuosidad de la naturaleza, inversamente proporcional a la pequeñez de nosotros los seres humanos. Dura lección de humildad y propicio recordatorio de cuán frágil y sorpresiva puede resultar la vida.
Si las imágenes sobre lo ocurrido nos dejan sin aliento, vale recordar lo dicho por testigos y expertos en emergencias sobre lo ocurrido, para quienes las palabras y medios electrónicos son incapaces de plasmar en su verdadera magnitud la dura realidad.
Aprovecho estas breves líneas para expresar mis sentidas condolencias a quienes han perdido algún ser querido. A quienes tienen a alguien desaparecido, un llamado a no perder las esperanzas. A quienes han perdido el fruto del esfuerzo de tantos años, palabras de aliento y solidaridad al reemprender la tarea. Al país, un llamado a no olvidar.
Es en los momentos difíciles cuando las personas tienen la oportunidad de mostrar lo mejor de sí. Esta emergencia no ha sido la excepción. Al lado de las escenas desgarradoras debemos resaltar los abundantes actos de heroísmo y las múltiples muestras de solidaridad.
A su manera cada quien se ha hecho presente, desde los trabajos de socorro y rescate, donativos en dinero o especie, el voluntariado en la gestión y administración de albergues o el apoyo gratuito de profesionales y técnicos. Lo positivo de esta tragedia: permitir que aflore lo mejor de los y las costarricenses.
Se trata de una bocanada de aire fresco y luz de esperanza para un país que en los últimos años se ha concentrado más en lo negativo, cuya afabilidad, tradicional hospitalidad y nobles sentimientos de nuestros ciudadanos simplemente se han visto cercenados ante los temores y reserva provocada, entre otros, por la inseguridad ciudadana.
Toda crisis tiene otra arista positiva. La oportunidad de aprender de los errores del pasado y evidenciar las carencias y omisiones. Pese a ser un país altamente sísmico, es evidente que nuestra población carece de los conocimientos y preparación mínima frente a este tipo de eventos.
Han circulado por Internet recomendaciones sobre las mejores prácticas para enfrentar un terremoto (ej. el “Triángulo de la Vida”). Algunas de ellas contradicen conductas aprendidas previamente (ej. protegerse en el marco de una puerta). La falta de información entonces agrega mayor incertidumbre en la población. Recomiendo una breve campaña por especialistas con las medidas mínimas a seguir en los hogares, centros de enseñanza y lugares de trabajo. También el diverso manejo de riesgos entre lo rural y lo urbano.
En el futuro no podremos evitar nuevos sismos, esto está en manos de Dios y la naturaleza. Sin embargo, sí podemos invertir en prevención y preparación para hacerle frente de la mejor manera a este tiempo de eventos.
Por último, quisiera agradecerles a mis lectores su lealtad, comentarios y recomendaciones al cumplir un año de vida, Creciendo Junt@s.
periódico LA República 19 enero 2009.

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