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RESONOCO

Categoría: otros

25/01/2008 GMT 1

COLUMNA Desde mi espejo

marfuerte @ 00:52

Tango y sombrero

Haydée de lev

Llegué a mi ciudad natal el 24 de diciembre pasado con el propósito fundamental de reencontrarme con mi hermano y demás familiares cercanos.

La experiencia fue completa porque mi hermano y yo viajamos a la ciudad de Rosario para reunirnos con los primos llegados de Brasil, más los rosarinos.

Fueron dos días de alegría, nostalgia, recuerdos y, sobre todo, mucho amor. De regreso en Buenos Aires, contacté con otros familiares, de modo que la parte emocional fue más que gratificante, pero me impactó ver la ciudad con las aceras llenas de basura.

Sucede que ahora los llamados “cartoneros” van por las calles con un carretón, y abren las bolsas de basura para llevarse lo que consideran vendible. Después, dejan las bolsas abiertas.

Las autoridades cierran los ojos porque este problema parece tener un trasfondo político.

A pesar de las temperaturas que oscilaban entre 37º y 40º centígrados, disfruté del espectáculo de los eminentes “tangueros” de la calle, quienes al terminar su baile “pasan el sombrero” entre el círculo de admirados espectadores.

Se lee tanto en Buenos Aires y se ven tantas manifestaciones culturales que traté de aprovechar lo más que pude. De regreso, cuando el avión comenzó a volar sobre las montañas del Valle Central, sentí la dulce emoción de volver a esta tierra bendita que es mía también.
periódico Al Día 19 enero 2008.

24/01/2008 GMT 1

El otro enemigo: los furgones

marfuerte @ 00:37

Ligia Delgadillo Solano

Politóloga

En días pasados, apareció en la sección Opinión deLa Nación un artículo del periodista Heriberto Valverde Castro acerca de la irresponsabilidad de los conductores de furgones en las carreteras, reflexión a la que me sumo totalmente.

Como buena puntarenense que soy, me encanta visitar las diferentes playas de mi provincia y procuro viajar tanto como pueda a ellas. En este constante viajar por esa carretera y otras, observo el irrespeto total de estos choferes de furgones hacia la vida de todos los demás conductores. A estosasesinos a sueldo no les importa invadir el carril contrario, vengan o no otros automóviles.

Amarga experiencia. Recientemente tuve la amarga experiencia de toparme con uno de estos asesinos subiendo la carretera hacia San Ramón, inmediatamente después de Esparza: mientras largas filas subían y bajaban por esa carretera, un chofer de furgón, irrespetando la larga fila en la que él venía, se tiró a gran velocidad invadiendo mi carril. Estos son momentos de mucha precaución para tomar las decisiones correctas con el fin de evitar un impacto que nos habría llevado –a mi hermana y a mí– a una muerte segura. Por dicha, en ese pequeño tramo de la carretera no había guindos y sí un pequeño espaldón de tierra donde pude maniobrar mi automóvil y salirme de la carretera para evitar el inminente impacto y dejar pasar a ese asesino, quien no tuvo la menor intención de frenar su furgón, más bien aceleró para saltar la inmensa fila de carros que lo precedían.

Ponerles freno. Su labor, señora ministra de Transportes, así como la de su Viceministra y su Viceministro, ha sido excelente. Los califico a ustedes como uno de los mejores equipos del gabinete de don Óscar Arias; pero, por favor, les solicito que paren la irresponsabilidad de estos asesinos.

Pónganles un horario para viajar por las carreteras, déjennos al resto de la ciudadanía la libertad de disfrutar de nuestro país sin el miedo constante de traer a uno de estos furgones detrás o encontrarlo invadiendo el carril contrario. También hace falta vigilar que los furgones no circulen por residenciales y mucho menos tomen las calles de estos como parqueo de sus furgones.

La paz en las carreteras iniciará el día en que a estos choferes, y por supuesto a muchos otros, les pongan un freno.
periódico La Nación 18 enero 2008

23/01/2008 GMT 1

Columna Pido la palabra

marfuerte @ 01:00

Plátanos y dólares

Roxana Zúñiga Quesada, periodista
ropazu@racsa.co.cr

En la Edad del Hielo, o sea, cuando me criaba, recuerdo a mi abuelo Juan Bautista asumir la sobremesa.

Los camotes, yucas, plátanos, tacacos y papas habían peleado con honor por sus vidas, pero, finalmente, habían muerto ahogados en la gran olla de carne. Reposaban en los voraces estómagos de una chiquillada que no se llenaba ni con el Mercado Borbón.

Tras esa masacre contra los carbohidratos (la carne era más bien una forma de llamar al plato), mi querido viejo imponía su agenda.

No olvido que nos contaba infinidad de situaciones extremas, con el fin de sacarnos más exclamaciones que un grupo de mujeres viendo moverse a Ricky Martín.

A veces también nos confiaba sus preocupaciones, aunque no las entendiéramos del todo.

“Algún día, un calzón o un café llegarán a costar más de 500 colones…” Y nosotros, más horrorizados que si nos diera la comunión el Padre sin cabeza, solo atinábamos a exclamar: “ese será el fin del mundo…”.

¡Qué inocencia más bella! Lástima que los golpes del camino nos arrancan esa ingenuidad desde la raíz.

Mi abuelo murió hace bastantes años, pero la caída del dólar me ha recordado aquellos momentos de tertulia.

¡El dólar bajó 22 colones de un golpe y sigue descendiendo!

Ni Nostradamus la hubiera pegado. Es más raro que si La Llorona se empleara de niñera.
periódico al Día 17 enero 2008.

¡No soy Mateo Quintavalle!

marfuerte @ 00:45

Danilo Rodríguez Montero
La pobreza, y de ella la infracción en derechos humanos, la más cruda realidad es; el embodegaje de pobres en las unidades de Pensiones Alimentarias. Ahí, en el Buen Pastor y en La Reforma, simplemente, la incoherencia de cárcel por deudas se ensaña con un centenar de varones y algunas “seras humanas”, éstas últimas ahora más atribuladas que antes dada la penalización de la violencia doméstica y la inexistencia de un reglamento para apremiados corporales.

En este contexto, el joven estudiante de derecho marco Vinicio Jiménez Castro le consulta a la honorable Sala Constitucional respecto a algunas contradicciones de los señores jueces de pensiones alimentarias y familia. Recién, el secretario, Gerardo Madriz Piedra, contesta que “por órdenes superiores no contesta”. Seguirá “Walker” así apodado el cartaginés amigo sin respuesta y a manera de ejemplo diferenciador Mateo Quintavalle ya está en la calle. ¿Cómo podrían los millones! no pudo siquiera repuesta recibir un pobre!?
Pero a los pobres en prisión por deudas, más les valdría a veces -como ciudadanos de segunda categoría que son- homosexual, lesbiana o delincuente haber sido ¡Vaya coherencia!
periódico La Prensa Libre 15 enero 2008.

22/01/2008 GMT 1

Necesidad de cantar

marfuerte @ 03:09

Enrique Obregón Valverde

Abogado

Dichoso el que aprende a sembrar cantando porque el canto es parte de la vida y refugio espiritual de la humanidad. Depositar la simiente en la tierra melodiosamente y el conocimiento en los jóvenes con armoniosas palabras. La naturaleza enseña a cantar, a vivir cantando, porque la vida es don apreciable que debe alegrarnos diariamente.

Hasta los peces, mamíferos y moluscos que viven bajo las aguas se manifiestan cantando. Un científico logró grabar el ruido interno del océano; cuando reprodujo lo grabado no lo podía creer; era impresionante el escándalo musical de los habitantes de las aguas.

Canta la naturaleza en el aire, canta en la tierra y en el mar. Todos vivimos cantando y todos necesitamos cantar para vivir. Los hombres que destruimos la naturaleza, no solo derribamos los árboles y secamos las aguas y convertimos la frondosidad en desiertos, sino que destruimos la necesidad del canto, la armonía natural de la vida.

El mayor agravio contra el futuro es suprimir la necesidad del canto, borrar la memoria sonora que debemos conservar y transmitir. La naturaleza depende de una canción, reproducida por cientos de lenguajes distintos que transmiten el viento, la vibración de la tierra y el eterno movimiento del mar.

Dichoso el que aprende a sembrar cantando, porque el canto es parte de la vida y refugio espiritual de la humanidad.
periódico La Nación 14 enero 2008.

La olvidada San Lucas

marfuerte @ 03:03

Alejandro Villalobos Álvarez

Relacionista internacional

Días atrás se reportó el abandono de los edificios de la isla de San Lucas, en el golfo de Nicoya, que fue centro penal de 1873 a1991 y representó el peor destierro para los delincuentes más peligrosos de la época. En San Lucas se dieron los castigos más atroces y aberrantes en Costa Rica. Su fama era tal que, según Anastasio Alfaro, una sentencia allí significaba una condena a muerte.

En la novela La isla de los hombres solos , el escritor costarricense José León Sánchez denuncia el “desprecio a la condición humana”. En cuanto a los ahora edificios olvidados, ya en los últimos años del penal el autor escribe:

“Tuguriadas de vieja madera que había en nuestra isla fueron suprimidas y en vez de tales se nos hicieron pequeñas casas con techo de hierro, madera buena y ladrillos de cemento y tierra, que el periodista Vargas Gené (D. Joaquín, ya desaparecido) nos enseñó a fabricar con sus propias manos. Los edificios se empezaron a dibujar reflejando su belleza en el mar, como la Biblioteca de piedra dura reunida de colores que poco a poco arrancamos de los acantilados y luego halamos en la espalda, pero ahora con muy buena voluntad. Era un trabajo de cariño ya que por primera vez nos encontrábamos con personas interesadas en la educación del reo como hombre y no como un simple animal. Se trataba de hacer, en lugar de calabozos, hogares; y donde había sitios de tortura, escuelas taller y un club”.

La Isla no solo representa un costo económico sino también que, en palabras de la directora del Centro de Patrimonio del Ministerio de Cultura, Sandra Quirós, la Isla tiene gran potencial para atraer al turismo.

La isla de San Lucas, sus edificaciones y la novela La isla de los hombres solos no deben ser olvidadas jamás.
periódico La Nación 14 enero 2008

Columna Pido la Palabra 1

marfuerte @ 02:59

Adiós no, hasta siempre

Mónica Gómez Robleto
Jefa de redacción
mgomez@aldia.co.cr

Este 31 de diciembre viví una de las experiencias más dolorosas de mi vida, mi compinche de travesuras y regañadas de niños, mi primo hermano más allegado, mi hermano, falleció luego de sufrir un aneurisma fulminante que lo postró en la inconsciencia el 23 de diciembre.

Me enorgullece saber lo apreciado que eras por tu excepcional forma de ser.

En nueve días se apagó tu vida, sin que ninguno de quienes te amamos podamos todavía dar crédito a tu partida, pues no estabas enfermo, no padecías nada y eras un hombre joven, vital, saludable y feliz.

Aunque fueron días sombríos de hospital, de observarte con impotencia conectado a un respirador, a monitoreo cardiaco, de presión arterial, temperatura y muchos otros aparatos, nunca cruzó por mi mente que nos dejarías. Dios así lo dispuso.

En medio de la tristeza y el dolor de tu partida tuve el honor de escuchar de boca de compañeros, vecinos y desconocidos –que ignoraban quién era yo– cómo te apreciaban, cómo abandonaron sus celebraciones de fin de año para acompañarte simbólicamente en tu despedida terrenal.

Me llena de orgullo saber lo querido y apreciado que eras debido a tu excepcional forma de ser y por la alegría que eras capaz de inyectar y contagiar a todos. Desde aquí sé que tu recuerdo está vigente en los pueblos recónditos que te tocó visitar para dar asesoría económica a cientos de cooperativistas en este país.

Carlos Francisco nos dejaste, pero tu recuerdo vivirá en el corazón de quienes te queremos, por siempre. Mientras en nuestras mentes estén vigentes tus increíbles aventuras, chistes e historias nunca te irás del todo.
periódico Al Día 14 enero 2008.

15/01/2008 GMT 1

Columna Cantera

marfuerte @ 00:12

Macarena Barahona

El “Hombre de Vitruvio”, de Leonardo da Vinci, encierra la perfección de todas las cosas, la autocontemplación de un sí mismo como centro del universo, el todo del macrocosmos y el microcosmos, el círculo como movimiento del cosmos y el cuadrado como lo humano, cuantificable y estático.
El ser humano en el centro casi dueño y señor.
La mitad del cuerpo sería la posibilidad, en su ombligo o pubis de unir lo terrenal con lo divino, y no en la parte superior, pues el círculo carece de superior e inferior; el centro, lo gravitante, la unión del cielo y el infierno, la unión de la tierra y el cielo en el perdido cordón umbilical.
Sin Leonardo de Vinci y sin el arquitecto romano Vitruvio, un ser humano, un hombre o mujer en las cordilleras de Talamanca y sin exploradores contemporáneos coronaría la esfera con el límite de su propio cuerpo, el dibujo humano sería la línea y solo la línea, de comprensión con los microcosmos de la tierra y el cosmos infinito de su comprensión. El dibujo humano sería como nuestra estética precolombina, y natural, rostro de guarumo, manos de iguanas, ojos de ocelote, pico de tucán, piel de tortuga, pechos de danta, brazos de almendros, y pies de zopilotes.
Costa Rica tiene hermosos y misteriosos hábitats, donde especies y plantas viven en su ardorosa armonía. Pero en Talamanca, el microcosmos frenético de su selva hace que la procreación se multiplique en especies diversas y maravillosas.
Nada que descubrir, pienso que cada una de las especies tiene su atávico dueño conjuntamente con los supervivientes de estas regiones, permitir corsarios o bucaneros modernos vestidos de safaris redescubriendo historias vivas, salamandras y terciopelos, ortigas y muérdagos, es permitir, disfrazado, el robo de sus calidades y vitales funciones en estas tierras con dueño.
No hemos ni siquiera iniciado el camino para valorar lo propio, permitimos que se inventaríe nuestro corazón de una tierra que ha visto a tantos desenfrenadamente codiciar: el oro de Talamanca, el petróleo de Talamanca, la biodiversidad de Talamanca. Como festín de guerras, nuestros mágicos tesoros se encuentran a simple vista, humildemente a simple vista.
No somos el centro del universo ni nuestra cuadratura solo se puede percibir en dólares.
Somos los límites de la supervivencia, nuestra naturalidad se encuentra en nuestras tierras y diversidades, y si lo sabrán los que vendrán a patentizar los valores intrínsecos de cada una de estas partes del círculo completo del ser humano de Talamanca.
periódico La República 10 enero 2008

10/01/2008 GMT 1

Celebremos nuestros valores

marfuerte @ 02:07

Arnoldo Mora
El mes de enero puede ser considerado en nuestra cultural popular como el “mes del arrepentimiento”, porque por estos días los ticos sufren de un complejo de culpa que tiene su origen, no solo en el despilfarro de diciembre, sino también en el amargo resquemor que nos provoca el no haber cumplido los propósitos hechos al inicio del año que recién termina.
Esta actitud obliga a los ticos a mirarse a sí mismos desde dentro y a reformular sus propósitos. Todo lo cual me parece bien; pero lo que considero una laguna grave en esa actitud es que solo abarca el comportamiento individual. El tico solo piensa en su persona: se nos olvida que también somos una comunidad nacional, por lo que somos responsables de la suerte que toda nuestra sociedad corra.
Por eso propongo que el examen de conciencia y el consiguiente propósito de enmienda del mes de enero dirija su mirada crítica también a nuestro comportamiento colectivo. Lo cual tiene que ver con nuestra cultura, es decir, con la manera cómo celebramos la Navidad. Nuestros antepasados le dieron un contenido específicamente nuestro al 25 de diciembre. En mi infancia a esa fecha se le llamaba el “Día del Niño” aludiendo a Jesús de Nazaret como el “Niño-Dios”. Lo importante en esta concepción cultural era que la Navidad era considerada como la gran fiesta de los niños. Era la fiesta de la familia. A la Sagrada Familia (José, María y Jesús) se le veneraba en la intimidad del hogar haciendo portales cuyo epicentro era el “pasito”, conjunto de imágenes de esta familia de tres miembros. Se trataba de la fiesta de la familia costarricense, se honraba la vida en familia, el amor de los padres entre sí y de padres e hijos.
Era una manera de reconocer, como lo hace la tradición religiosa y lo dice la Constitución Política, a la familia como el centro de todo en la vida. Si la familia está bien, si en la intimidad del hogar reinan el amor y la alegría, todo está bien, por lo que los otros males tienen solución.
Era una fiesta en que se volvía a las fuentes y raíces de nuestros valores basada en la convicción de que cada hogar debía ser una escuela donde las nuevas generaciones aprendían el más importante arte de la vida, eso que Erich Fromm llama “el arte de amar”. Al ver cómo celebran hoy los ticos la Navidad, constatamos con tristeza y preocupación que muchos de esos valores se han perdido en no pocos sectores de la sociedad y que allí radica una de las causas de la decadencia moral que se hace sentir en todas las esferas de la vida, tanto en el ámbito privado como público.
Por eso propongo, para no quedarme solo en el lamento, que todas nuestras instituciones (Estado, iglesias, sociedad civil, municipios, escuelas y colegios) hagan una campaña conjuntamente para que la Navidad vuelva a sus orígenes culturales y sea de nuevo la gran fiesta de la familia. La Navidad solo tiene un sentido auténtico: que sea un reencuentro con los valores que nos dieron origen como sociedad. Tal es el propósito que propongo a mis compatriotas formular en este nuevo año que, sinceramente, deseo sea menos violento y más feliz de lo que han sido los años anteriores. La herencia cultural de nuestros antepasados así nos lo reclama.
periódico La República 8 enero 2007.

Columna Pido la palabra

marfuerte @ 01:54

¡Adiós Plastigel!

Ana Coralia Fernández, periodista
paradigma@racsa.co.cr

Quienes me conocen personalmente saben que ando el “pelo parao”.

Hasta hace muy poco lograba ese “look” con un poco de laca o gel, pero, por los últimos acontecimientos de muertes por arma de fuego que desgraciadamente inauguraron el año, como dicen los pachucos, “se me paró la peluca” y dudo que se me vuelva a bajar.

Las cámaras de televisión nos presentaron una situación digna de “Los Intocables” o las viejas cintas de gánsteres, y aunque se dan en nuestro país desde hace rato, no es lo mismo verla venir que hablar con ella.

Confiados, como somos los ticos de nuestra emblemática paz a prueba de todo, quedamos asombrados de ver a la palomilla blanca salir espantada bajo un cielo ya no tan azul, sino más bien gris plomizo. El estruendo de las balas y olor de la venganza llegan más lejos que el largo brazo de la justicia…

¿Será este un proceso irreversible? ¿Podremos prometer un rincón de paz al mundo o nos tapamos la cabeza con la cobija?

Hubiera querido comenzar el año con una nota de esperanza y optimismo, mas parece que la violencia gana dos a uno en el curioso partido de la vida.

Tocará nuevamente trancar la puerta y vivir en vigilia eterna. Ya no son imágenes ajenas que nos vienen por CNN en voces de corresponsales extranjeros, ahora puede ser su barrio o el mío el que salga en las noticias, y los bombazos que se oyen en la noche, ya no serán inocentes juegos de pólvora.
periódico Al Día 7 enero 2008.

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