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RESONOCO

Categoría: otros

07/08/2008 GMT 1

Columna ESAS COSAS RARAS

marfuerte @ 01:50

María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Hay gente que se la pasa viendo el bosque, y no ve el árbol.

Mientras se abrocha el fajón del pantalón, Manuela Soledad descubre con fastidio que aumentó unas libritas. La ropa no se ajusta igual. Y es que para todas las mujeres ese es un tema delicado.

No basta con que la media naranja insinúe que jamás la cambiaría por Angelina Jolie (mentira piadosa). O que en el guardarropa hayan otras tallas, mas flojitas, que disimulen el problema.

En serio. Las libritas de más cuando se comienzan a notar son una sentencia. O te pones a hacer ejercicios y cambias la alimentación, o no te importa mucho la apariencia física.

Pero Manuela es vanidosa. Entonces acude al gimnasio mas cercano. Y en efecto, la masa corporal esta sobrepasada. El instructor le señala por dónde empezar.

Esa máquina que la obliga a caminar sobre unos rieles no le agrada, pero ahí está, dando un paso a la vez, desistiendo abandonarla aunque sienta temblar las pantorrillas, aunque le cueste inhalar y respirar.

Como esas pruebas que llegan en la vida. Desempleo, desamor, enfermedades. No las quieres, pero hay que solucionarlas, enfrentarlas con dignidad.

Luego pasa a los abdominales y la bicicleta. Y mira con recelo a quienes llegan entusiastas a la hora de los pilates. Gorditas, flaquitas, todas risueñas a la espera de que arranque la música y el ritmo impuesto por el profesor.

Mientras en el televisor un programa mañanero entretiene a los que madrugaron ese día. Pero de pronto dan un segmento de noticias. “El estadounidense que disparó en San Vicente de Moravia podría no llegar a la cárcel, aunque haya matado a un inocente”.

Un inocente con un futuro prometedor estaba en el lugar equivocado. Infortunio. Harlen Diederich Fonseca Reyes, de 28 años, recibió un balazo en la cabeza. Era médico.

Sin querer, Manuela acelera el ritmo. ¡Cómo es posible, ahora resulta que el gringo está enfermo y padece de paranoia. ¿Por qué seguimos siendo tan permisivos?. Hasta con visa de turista vencida. ¡Ja! Y de qué sirve mencionar que la visa estaba vencida, si da lo mismo. No hay autoridad de Migración que constate si quien entró, salió. Y por qué no lo hizo.

Para entrar a Estados Unidos, aparte de pagar 200 dólares, nos requisan hasta la virginidad. Tenemos que hacer lo mismo. Ningún extranjero con antecedentes criminales debería entrar al país. Imagínese hasta con un fusil de guerra M16 entró a vivir en uno de nuestros barrios. Ya viera lo que le pasaría a un tico si hiciera lo mismo en ese país. ¡Mínimo cadena perpetua, así esté loquito!
Finalmente, Manuela Soledad termina la jornada en el gimnasio. No aguanta los músculos de las piernas, del estómago y de los brazos, pero se siente bien. Gana entusiasmo y autoestima. Y no importa si no la ven en el bosque. No hay nada más atractivo que una persona tranquila consigo misma.

periódico La Prensa Libre 30 mayo 2008.

Qué falta de respeto, qué atropello a la razón

marfuerte @ 01:49

Miguel Miranda Sandí*
miguelmiran@gmail.com
A cada instante de nuestras vidas en este mundo complejo, nos suceden cosas realmente impresionantes que de momento no sabe uno cómo actuar, si con tolerancia o sin ella, porque advierto que la paciencia tiene un límite establecido. En mi caso particular, con las cosas que me sucedieron recientemente, me vienen a la memoria algunas de las famosas frases del clásico tango “Cambalache”, escrito en el año 1934 por Enrique Santos Discépolo. Especialmente, cuando refería que en el siglo XX vivimos todos “revolcaos en un merengue y en un mismo lodo, todos manoseaos”. Y aunque el siglo XX ya pasó, pareciera que en el XXI la cosa sigue exactamente igual, con los comportamientos de corrupción, indolencia, prepotencia, desfachatez, descaro e indiferencia. Ah, pero no solo de los políticos, también de otros miembros de la sociedad, que no se escapan del manoseo, y a quienes tampoco les importa, como dice el tango “si naciste honrao”.

Les cuento que el otro día fui al supermercado de una prestigiosa cadena, donde se supone que los consumidores somos importantes, y decidí comprar un pan cuyo precio era cuatro veces menor de lo que me cobraron en la caja. Supongo que notaron ustedes la “pequeña” diferencia. Lo cierto es que mi reclamo no fue atendido por el joven cajero y casi tuve que llamar al dueño de la compañía para que lo convenciera de levantarse de su silla y fuese a verificar el precio correcto. ¿Y qué creen? Nunca se levantó. Sin duda, le hacía falta un cursito de servicio al cliente, y comprender que por los consumidores se le paga el salario. Y saben a qué hora sucedió esto, a las 7.15 de la mañana. Realmente no le veo mucho futuro a este caballero, que por ninguna parte entendió su responsabilidad social.

En otra ocasión, pudiendo el taxista virar a la izquierda para enrumbarse a mi dirección de destino, tomó un “pequeño” atajo que alargó mi trayecto en aproximadamente ocho cuadras más. Además de este relajo, el representante de la “fuerza roja” dio grandes muestras de “cordialidad” con los demás conductores a quienes les cedió el paso cada vez que pudo, mientras la “maría” seguía su curso. Claro, él feliz y yo indignado, sabiendo que su falsa gentileza era a costa de mi bolsillo. Y como se fuera poco, cuando le reclamé, cínicamente se enojó advirtiéndome y podía bajarme del carro. Que poca seriedad, y como lo vuelve a decir el tango “Qué falta de respeto, qué atropello a la razón”.

Y para terminar, dos situaciones más de las que todavía no salgo de asombro. Un estudiante universitario que recibe durante todo el curso mis lecciones de ética profesional y que reflexionó todo el tiempo sobre la importancia de los principios morales, termina el curso presentando como suyo un texto tomado integralmente de Internet. Dios mío, me pregunto a cada momento qué parte de la ética no entendió. Qué pasó con su propio esfuerzo, por qué hacer suyo lo que es de otros. Y entonces recuerdo de nuevo el tango cuando dice que “es lo mismo el que trabaja noche y día como un buey, que el que vive de los demás”. Ahora sí termino, y con broche de oro. Escuchen esto por favor, es el caso de una estudiante que por el hecho de estar pagando la universidad pensó que tenía —y presumo que todavía lo piensa— el derecho para cambiar a su antojo el programa de un curso y hasta la metodología del profesor, como condición para seguir en el curso. Válgame Dios, qué arrogancia, ya solo faltaría que en este país cayéramos ante los caprichos desbordados de los “igualados”.

Al buen entendedor, pocas palabras.

* Profesor Universitario
periódico La Prensa Libre 30 mayo 2008.

02/08/2008 GMT 1

Columna A FONDO

marfuerte @ 02:32

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
No sé si ustedes se han dado cuenta también, porque espero que el fenómeno no me esté rodeando solo a mí. Hablo de la cantidad de mujeres, cada vez más grande, que se casan o forman parejas con hombres mucho menores y que a la vez, estos hombres pasan a ser, o mantenidos por ellas, o en el mejor de los casos, a trabajar dependiendo de las mismas.

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Así uno ve, insisto que cada vez más, a empresarias que tienen como asistente, jefe de mantenimiento, chofer o mensajero, a su novio o esposo. Y este acepta gustoso y obediente, esa jerarquía vertical. Claro que es de presumir que si así sucede en sus trabajos, sucederá también en el hogar.

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Y como me dice un humilde vecino, apenas albañil: “¿Cómo harán esos carajos…?”
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Sí, la verdad es que uno compone una generación de hombres a quienes nos “adoctrinaron” hasta la saciedad en que había que estudiar para, algún día, mantener a una mujer. Y que durante décadas oímos, lo que ahora creemos que realmente eran cantos de sirena, una admonición: “El hombre de la casa…”. Y aunque ese título era para nosotros, casi nobiliario, esto no nos convertía en patanes ni prepotentes. En realidad nos ungía de la enorme responsabilidad moral y económica de guiar a una mujer y a una prole. Y la gracia era hacerlo competitivamente.

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¡Idiay! Hasta que las mujeres empezaron a hacer las cosas mejor y por ende, a ganar más. Entonces nos hemos venido acostumbrando cada día más, a tener jefas. Al punto que hoy nadie, o casi nadie, se siente incómodo de que la jefa sea su propia esposa.

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¡Mire usted!
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Se acabó la pena de que la mujer pague las cuentas, o de que sea ella la que cargue con el peso financiero del hogar. Inclusive, de que ahora elija con quién hacer mejor el amor… ¡aunque no sea su marido! Porque hasta eso ahora hay muchos que se lo aguantan…
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A veces creo que mi vecino tiene razón: ¿Cómo harán esos carajos? ¿Verdad?
periódico La Prensa Libre 28 mayo 2008.

01/08/2008 GMT 1

El mundo de los blogs prolifera en la web

marfuerte @ 02:40

Un nuevo espacio dentro de Internet que está revolucionando la forma de hacer y divulgar información.

Andrea Méndez Montero
anmendez@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Aunque la llegada de Internet al paí­s se dio desde el año 1993, las posibilidades de uso que ofrecí­a en ese momento la gran trama virtual se limitaban a las visitas de quienes tení­an acceso a la herramienta por razones de trabajo y que revisaban su correo electrónico de vez en cuando.
Las caracterí­sticas descritas se mantuvieron por algún tiempo hasta que el panorama comenzó a tornarse distinto en el año 2000.
Según Ignacio Siles, docente e investigador de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica (UCR), en ese momento empezaron a surgir una serie de nuevas y atractivas aplicaciones entre las se encontraban los blogs; pero fue hasta cuatro años más tarde, cuando dichos espacios adquirieron mayor popularidad dentro del colectivo social.
El comunicador de 31 años y estudioso del tema aseveró que la aparición de “plataformas gratuitas y de fácil uso” que albergan a cientos de usuarios como es el caso de Blogger, hizo que muchos costarricenses incursionaran en este campo.
En un inicio, los blogs se asumieron como “una especie de filtro de información” en donde el usuario hací­a “sus recomendaciones para consultar dentro de la web”, pero que más tarde adquirieron un matiz diferente en donde es posible encontrar todo tipo de materiales y de temas.
Siles comentó que actualmente predominan tres enfoques en el uso que se hace de estos espacios: los que se utilizan como “medio de comunicación alternativo”, aquellos “de expresión personal” o los que son “ un hí­brido de ambos”.
Según un reciente estudio realizado por el académico, los tópicos más abordados por los ticos incluyen las experiencias personales, la polí­tica, el entretenimiento y la realidad nacional; al tiempo que priorizan el contenido respecto al diseño.
Los usuarios más frecuentes son los estudiantes y los profesionales, mientras que en cuestiones de género predominan los hombres frente a la población femenina.
Dentro del contexto
A criterio de Siles, no es posible decir que los blogs han causado una revolución en cuestiones de acceso pues hoy dí­a sólo el 35% de la población del Valle Central tiene acceso a Internet, lo que evidencia que aún falta tiempo para una verdadera democratización del recurso. Sin embargo, afirmó que el término está bien empleado para definir la forma tan acelerada en que han empezado a proliferar durante los últimos años.
En relación con el resto de la región, el investigador consideró que “estamos bien” y recordó que incluso algunos blogs ticos han sido destacados a nivel internacional, aunque “no todos los usuarios toman el mismo compromiso con el tema”.
Consultado sobre el futuro de los blogs, Siles concluyó que “van hacia una consolidación como un medio de expresión alternativa”.
periódico Vuelta en U. 26 mayo 2008.

30/07/2008 GMT 1

Un grupo de ticos alérgicos a la Kriptonita

marfuerte @ 02:32

En medio de la rapidez con que transcurre el dí­a a dí­a, ellos dedican un espacio de su vida a Supermán, un personaje con muchos más poderes de los que resultan evidentes.

Andrea Méndez Montero
anmendez@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Cuando Mauricio Calvo tení­a apenas ocho años quiso que le compraran un álbum de postales de dinosaurios, producto de moda entre sus amigos. Sin embargo, ante aquella solicitud, su padre le planteó una “mejor opción” y lo llevó frente a un inmenso puesto de revistas donde pudo elegir el ejemplar que más le atrajo. Entre todas las posibilidades, Mauricio tuvo su primer encuentro con el hombre de acero, Supermán, un personaje que marcarí­a el resto de su vida.
La identificación fue inmediata y con el tiempo se convirtió en algo tan fuerte que a la colección de cómics se sumó la afición por las pelí­culas y los dibujos animados sobre el héroe, pues descubrió algo “que los que no lo conocen no pueden entender”.
Calvo comentó que encontró en Supermán “un ideal a seguir”, una figura llena de “valores y principios” que lo convirtieron en su “inspiración”; al punto de que “ante lo mal que está el mundo es como la voz interior que me indica cómo actuar”.
La responsabilidad, la sencillez y el liderazgo son las cualidades del personaje que más admira este diseñador industrial, quien además siente mayor cercaní­a debido a caracterí­sticas que comparte respecto a su formación y creencias.
“Él (Supermán) crece en el seno de una familia agrí­cola de Estados Unidos, entonces tiene valores muy rectos, muchos de los que me inculcó mi familia en Oreamuno de Cartago”.
Bajo esta perspectiva, Calvo dedica a menudo unos minutos de su tiempo para informarse sobre las novedades de su í­dolo, adquirir algún artí­culo de calidad que lo plasme exteriormente; o bien para compartir con otras personas, nacionales o extranjeros, que al igual que él sienten a este fantástico ser como alguien absolutamente real y sobre todo cercano.
De Smallville a Costa Rica
Roberto Chavarrí­a, ingeniero informático que cultiva esta pasión desde que tení­a cuatro años de edad, es otro fuerte seguidor de Supermán en suelo tico. Después de convertirse en un gran conocedor del tema pensó en fundar, junto a su amigo Gustavo González, la primera página web costarricense de aficionados a su personaje favorito.
Así­, en diciembre del año anterior y bajo el nombre de Fortaleza de la Soledad, cobró vida un espacio que, además de ofrecer información actualizada y honrar a esta legendaria figura, permitió a cerca de 25 nacionales consolidar un punto de encuentro e incluso un grupo de amigos que creen en “luchar por la verdad y la justicia”. Los fans están dispuestos a compartir con otros el maravilloso mundo que descubrieron en torno a Supermán, un ser que llegó a vivir entre nosotros hace 70 años, cuando Jerry Siegel y Joe Shuster lo plasmaron por primera vez en una revista de historietas.
periódico VUelta en U 25 junio 2008

29/07/2008 GMT 1

Columna A FONDO 2

marfuerte @ 01:46

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
De vez en cuando el presidente Arias lo menciona, pero uno no ve que su Gobierno haga nada en esta materia, al menos en la dirección y magnitud que se requiere: solo la educación nos puede sacar del subdesarrollo. Pero no solo del subdesarrollo material, sino primeramente y como base, del mental.

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Pero, ¿qué es educación?, o, ¿cuál educación es la que necesitamos? Nuestro ministro de Educación, Leonardo Garnier, parece que la entiende como el cúmulo de conocimientos con los que hay que llenar la cabeza del estudiante. Nosotros, al contrario, la creemos primordialmente como la formación integral que incumbe una buena construcción de carácter y de valores, aparejada como lo fue siempre, con una académica.

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El problema es, como lo hemos dicho, ¿quién puede ahora realizarla?, si la nueva generación de docentes que está al frente de las aulas es precisamente de las primeras camadas de profesionales víctimas de esa ausencia. Entonces, ¿cómo pueden enseñar lo que no aprendieron? De ahí que nos enteramos no solo de un comportamiento desde inmoral a amoral de muchísimos estudiantes, sino también de muchos maestros y profesores.

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El resultado de todo esto lo vivimos diariamente en nuestro entorno. El pasado sábado veníamos conduciendo un vehículo a las 10.30 a.m. desde Heredia hacia San José y unos 200 metros antes de la antigua Atlas, un bus vacío de Busetas Heredianas se detuvo en su carril que va hacia la Ciudad de las Flores. Pero no lo estacionó, sino que lo dejó atravesado en medio del mismo.

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Habremos pensado todos que se trató de un súbito desperfecto. Pues, para sorpresa apabullante, el chofer se escabulló detrás de un poste que no tapaba nada y delante del cual se había detenido… y simplemente se puso a orinar, delante de toda la fila de vehículos que estaba ocasionando atrás y de los cientos que veníamos por delante.

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Esta muestra de falta de principios, de escrúpulos, de decoro, nos pone a pensar. Quizá, a sus jefes los ponga a reír.

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Así estamos.
periódico La Prensa Libre 24 junio 2008.

Columna ESAS COSAS RARAS

marfuerte @ 01:23

María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Manuela Soledad lleva puestos unos audífonos casi siempre mientras viaja de su casa al trabajo. Pero aunque en ese universo parece aislada de todo lo que le rodea, va contando el numero de colillas de cigarro que encuentra en la calle.

Aunque no lo crean ha llegado a contar 75, solo en el trayecto de ida, sin sumar los paquetes de cigarro que encuentra a su paso, que dicho sea de paso no son muchos.

Lo cierto del caso es que las colillas de cigarro que tiran los fumadores forman parte del ya de por sí mal manejo que se hace de los desechos. Muchos creen que por ser pequeñas nadie las nota en el suelo, o bien que se justifica tirarlas donde caigan (en la acera, en la calle, en la alcantarilla) porque aún están encendidas.

Manuela Soledad pensó en cuán beneficioso sería que las tabacaleras costarricenses dieran algo a cambio por aquellos que al consumir sus productos enferman sus pulmones y de los que inhalan el humo sin ser fumadores.

Si las tabacaleras pagaran por el kilo de colillas de cigarro una suma simbólica y otro monto similar por las cajas de cigarrillos, dejarían de ser un problema de basura en las calles.

Así como hay cientos de personas que se dedican a recoger las latas de cerveza del suelo y basureros en la zona publica y durante los eventos masivos, las colillas y cajas de cigarro pasarían a ser un bien preciado para unos cuantos que con ellas lograrían juntar unos coloncitos más.

Cierto que las latas de cerveza, e incluso las botellas de vidrio son de material reciclable y de ahí que haya lugares donde se pague por estos desechos.

75 colillas al día en un solo trayecto. Se imagina cuántas colillas se juntarían en un día en las calles de San José? ¡Miles!
Y si otras empresas quisieran apostar por mas calles limpias. “Waooo” se dijo Manuela Soledad. No encontrarían cajas de jugos, botellas de coca cola, envolturas de chicles, confites o chocolates, ni envolturas de meneitos, picaronas, etc.

Toda la basura molesta, aquella diminuta que incluso se esconde entre el montecillo, podría desaparecer.

En definitiva, tendríamos poca basura en los caños, muy poca, solo aquella que seguirían tirando los cochinos que se burlan de una legislación que multa por cien mil colones al que tira basura en las calles, y que no hay autoridad competente que la haga cumplir.

¿Acogerían las empresas tabacaleras del país este reto? Cajetillas de cigarro como Derby, Delta, Malboro o Rex. Empresas como la Jack’s, la Gallito, la Pozuelo, la Coca Cola y la Dos Pinos se sumarian a la campaña de “un colon por tu basura”. Mmmh, habría que ver.

De lo que esta segura Manuela Soledad, es que habrá mas de uno que encontrara en ese oficio una forma minuciosa de ganarse la vida. Y entonces ganamos todos.
periódico La Prensa Libre 23 mayo 2008.

26/07/2008 GMT 1

La nueva familia

marfuerte @ 02:34

Claudia Barrionuevo

Cuatro de la tarde de un jueves. Ya tengo el tema para mi columna del lunes. Estoy enferma y me cuesta concentrarme. Suena el teléfono. Contesto. Escucho el típico nacional “¿con quién hablo?” —que no deja de molestarme— y respondo —como siempre— “¿con quién quiere hablar?”. Una mujer del otro lado de la línea me dice “con mi hermana”. Me hace gracia y le aseguro que no soy su hermana. Quien llama se ríe y se disculpa. Cuelgo. Pienso “¿cómo puedo asegurarle que no soy su hermana?”. Recuerdo una obra de teatro que escribí sobre ese tema: las paternidades desconocidas. Y vuelvo a pensar en el artículo de hoy: la familia.
Cuando mi hermana era pequeña tenía unos muñecos muy simpáticos de Mattel que se llamaban “Happy family”, familia feliz. Eran unos personajes más bien hippies en su aspecto que representaban el núcleo familiar tradicional: mamá, papá, hija, hijo, abuelos, perro, gato. Idílico, sin lugar a dudas, pero ya alejándose de la realidad rápidamente a partir de la infancia de mi hermana.
Si yo terminé la secundaria con todos los padres de mis compañeros —incluidos los míos— casados en primeras nupcias, mi hermana empezó la primaria de la misma manera y —aunque en su tercer grado sus padres (los nuestros) ya estaban divorciados— al graduarse ya eran varias las parejas separadas. ¿Un trauma? Relativo.
Hoy mis hijas comparten con sus compañeros todo tipo de familias: madres solteras o solas, parejas casadas en segundas nupcias (con otros hijos), padres divorciados y hasta —curiosamente— familias tradicionales de padre y madre.
La familia como núcleo no ha desaparecido pero —evidentemente— se ha modificado.
En Costa Rica, según cifras recientes, más de la mitad de los niños que nacen son de madres solteras y los divorcios por año casi llegan a la mitad de los matrimonios inscritos. Ante esta realidad estadística, es evidente que la familia tradicional si bien no ha desaparecido le ha abierto paso a la no tradicional.
Es muy importante aclarar que la no tradicionalidad de las familias no implica que sean disfuncionales. Muchas veces el nuevo núcleo familiar permite una armonía que en la anterior se había perdido.
Es maravilloso darse cuenta cómo los jóvenes ven con naturalidad conceptos familiares como el novio o esposo de mamá, la novia o esposa de papá y los nuevos hermanos ya sean consanguíneos, medio consanguíneos o nada.
En cambio para los adultos que en nuestra infancia vivimos un esquema más tradicional de familia, a veces no nos resulta tan sencillo manejar cada una de estas relaciones.
Los cuentos de hadas siempre tuvieron un personaje constante: las madrastras. Los padrastros fueron menos maltratados por la literatura infantil.
Ese fantasma creado por los hermanos Grimm nos persigue cuando buscamos la manera de ejercer una relación con los hijos de nuestros cónyuges. Es todo un reto. Y una obligación que asumimos desde el momento en que establecemos una nueva pareja.
Si nadie nos educó para ser padres, mucho menos para ser los esposos del padre o la madre. Se requiere mucha sensibilidad, bastante psicología, un montón de cariño y algo de inteligencia. No es imposible. Es indispensable hacerlo bien.

claudia@chirripo.or.cr
periódico La Républica 23 junio 2008.

19/07/2008 GMT 1

Vida digital en los foros.

marfuerte @ 03:30

Cada dí­a miles de usuarios perfilan sus historias en los foros virtuales. Para unos es puro entretenimiento, para otros es un lugar donde se hacen amigos y también se puede debatir.

Andrea Méndez Montero
anmendez@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
La llegada de Internet trajo consigo todo un mundo de posibilidades para las diferentes esferas sociales. Dentro de estas, el campo de la comunicación experimentó uno de los mayores impactos.
Conforme se popularizó el acceso a la nueva herramienta comenzaron a proliferar espacios como los chats, los blogs y las páginas personales, pero también los foros; los cuales pronto llegaron a ocupar un lugar de privilegio en el uso del universo digital.
La adopción que realizaron los cibernautas de este espacio les permitió llevar a la interacción de la pantalla un matiz muy propio. Aunque algunos llegaron a otorgarle un valor más relevante que otros, muchos de los navegantes coinciden en que la dinámica del foro llegó a ser parte de su estilo de vida.
Desde adentro
Carlos Pérez es estudiante de derecho y filosofí­a en la Universidad de Costa Rica (UCR) y desde hace tres años comenzó a involucrarse con este universo paralelo.
Llegó por casualidad al primer foro del que formó parte mientras buscaba información entre las páginas de la red; sin embargo, este acercamiento llamó su atención lo suficiente para curiosear la dinámica de otros sitios similares.
Según Pérez, le atrajo la facilidad que le ofreció este lugar para poder expresar sus opiniones libremente, pero también para conocer las de otras personas, ya fueran afines u opuestas a las suyas. De igual forma, la nueva ventana le permitió relacionarse con foristas de otros lugares del mundo, lo que a su criterio resultó una forma interesante de socializar.
Hoy, a sus 18 años, este vecino de Curridabat visita con cierta regularidad un total de ocho foros, en los cuales aborda desde temas relacionados con música y deportes, hasta polí­tica y actividades sociales.
El universitario comentó que como resultado de la frecuencia con que visita algunos de estos espacios, como son el foro de Peregrino Gris o el de Metálicos, llegó a establecer una relación bastante cercana con el resto de los miembros, quienes han llegado a convertirse en grandes amigos.
Entre todos se organizan para realizar actividades grupales como fiestas, conciertos y paseos.
Lo que empezó como algo abstracto y desconocido, llegó a ser totalmente concreto y cercano para ellos.

Interacción
David Carmona es un joven que durante cerca de dos años estuvo muy vinculado con este tipo de socialización virtual y dedicaba a ella buena parte de su tiempo diario.
En un inicio escribí­a -o posteaba como se le llama por lo regular- en foros generales, es decir, que mezclan tópicos distintos; pero más tarde comenzó a interesarse en aquellos que eran más especializados y se relacionaban con sus intereses especí­ficos.
La búsqueda dentro de la web hizo que Carmona estableciera contacto con gente vinculada a su carrera, la psicologí­a, quienes aprovechaban este rincón en la gran telaraña global para compartir conocimientos y debatir sobre asuntos particulares de su campo de estudio, lo que le dio un carácter mucho más académico al espacio.
Más tarde, este joven profesional de 26 años pensó en crear su propia plataforma junto a algunos amigos y además convertirla en un espacio de í­ndole comercial.
El proyecto cobró vida por algún tiempo, pero más tarde este vecino de Sabanilla sintió que el asunto de los foros le quitaba mucho tiempo y que además lo mantení­a esclavizado a la computadora, razones por las que empezó a perder el interés en el tema, hasta que optó por desvincularse por completo.
Popularidad
La participación que cada usuario realice dentro del foro llega a definir su perfil, o incluso a convertirlo en un personaje conocido, tal como le sucedió a Zuzurro, un joven de 27 años que postea bajo este seudónimo.
Este graduado en Psicologí­a llegó por casualidad al popular foro de 89 decibeles sin otro propósito que expresar su opinión y nutrirse con la de los demás; pero el tono simpático e irreverente de sus comentarios lo hizo una figura clave dentro de este ámbito.
Según él la gente llega a estos espacios para saciar su deseo de pertenencia y sentirse parte de algo en la sociedad. Aunque muchos asumen el foro como un simple portillo para conocer gente y divertirse un rato, para otros representa el pilar en torno al cual se estructura parte de su vida.
En este tiempo Zuzurro ha acumulado tanto roces como gratas experiencias, pero asegura que lo importante es no perder la perspectiva, pues solo se trata de un espacio para pasarla regio.
periódico Vuelta en U 19 mayo 2008.

08/07/2008 GMT 1

Columna ESAS COSAS RARAS

marfuerte @ 03:24

María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr

¿Hace falta un hombre en casa?
Me encanta cuando llueve. Recuerdo que de niña me asomaba por la ventana para ver llover y resultaba toda una sensación cuando la lluvia caía con granizos.

La lluvia a veces provoca que nos metamos a la cama con una humeante y deliciosa bebida caliente. Pero otras veces, la lluvia en exceso causa desesperación. El domingo llovió torrencialmente.

En mi casa encontré filtraciones de agua en mi cuarto. Con el afán de descubrir que me estaba ocasionando el problema me subí al cielo raso. Las rodillas me temblaban, no hallaba como sostener la linterna mientras me sostenía de los hierros que amarran la estructura del techo.

Me sentí francamente inútil. Sin embargo, de cuclillas, poco a poco me di confianza, hasta que llegue al extremo donde intrusa estaba el agua humedeciendo el concreto, pero no hallé el cómo se transformaba en hileras de agua por la pared del cuarto.

Con resignación, bajé de nuevo. La lluvia no daba tregua. El asunto me molestaba.

En eso, apareció Manuela Soledad para decirme: ¿Cuántas personas tienen casitas más humildes, donde las goteras y las filtraciones no tienen posibilidades de arreglarse pronto? O peor aún, aquellas familias que ven amenazadas sus vidas porque sus casas están cediendo ante laderas o ríos y tienen que abandonar sus viviendas.

Al día siguiente, toqué fondo. Extrañé a un compañero, a un novio, a un hermano, ¿cuánta falta hace un hombre en casa? Pocas veces mi orgullo femenino cede, pero… Una gotera, cortar el césped, pintar las verjas, engrasar el portón, cambiar la lleve de un tubo, limpiar las canoas, entre muchas otras labores pesadas, son habitualmente actividades masculinas.

Y ahí estaba yo, haciendo maniobras para meter la escalera a la casa para revisar el techo del patio de luz en mi baño. Quería averiguar si su drenaje estaba funcionando bien.

Me lastimé la pierna izquierda a la hora de mover la escalera otra vez para el patio. Ahora, hacía malabares para subirme al techo. De algún modo tenía que encontrar el origen de la filtración de agua.

Ya en el techo, todo parecía normal, hasta que vi lo que creo la causa de mi desvelo. El repello de la pared de mi vecino se está cayendo.

Las laminas de mi techo que colindan con esa pared se están despegando por la caída del repello.

Con el tiempo ajustado, decidí ir a la ferretería para comprar pegamento y sellar nuevamente esas laminas que pegan con la pared del vecino.

Las canillas nuevamente me temblaban, no es tan fácil subir y bajar del techo sin ayuda. Además, el estrés aumentó cuando costó colocar el pegamento en la “pistola” que me facilitaría hacer uso de la mezcla. Luego utilicé los dedos para esparcirlo. Dos días me llevó hacer ese trabajo.

¿Pero saben qué? no se me metió más el agua... Concluí que ser mujer es tener también una fuerza ilimitada. Solucioné el problema sin la ayuda de un “hombre” en casa.

periódico La Prensa Libre 13 junio 2008.

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