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RESONOCO

Categoría: otros

13/11/2008 GMT 1

Cáncer de mama: tómatelo a pecho

marfuerte @ 23:43

Miguel Miranda | miguelmiran@gmail.com

Profesor Universitario

En octubre del año 2004, mes en el que precisamente se reflexiona a escala internacional sobre el cáncer de mama, mi hermana Carmen fue diagnosticada con esta enfermedad. A partir de ese momento, las cosas en mi familia fueron muy difíciles, porque no solo pensábamos irremediablemente en su muerte, sino también en lo complicado y triste de su tratamiento.

Todavía recuerdo las mañanas, tardes y noches en el hospital, y a muchas otras mujeres, como ella, incluso jóvenes, padeciendo la misma enfermedad. Posiblemente con otros tipos de cáncer, pero en común el hecho de que ninguna de ellas se hubiese realizado a tiempo los exámenes, etapa en la cual la mayoría de las veces los tratamientos médicos son exitosos.

El cáncer de mama de mi hermana estaba ahí, en su cuerpo, desde hacía aproximadamente unos 8 años. Lamentablemente, cuando empezaron los síntomas ya era difícil pensar, médicamente, en la cura. Casi dos años después, mi hermana falleció. Aun así, confieso que la misericordia de Dios fue enorme para mi hermana, y sufrió lo menos por lo buena que fue.

Medidas preventivas. De acuerdo con algunos estudios científicos, se considera que, a partir de los 50 años, las mujeres deben iniciar periódicamente los chequeos respectivos para descartar la posibilidad de desarrollar el cáncer de mama. Sin embargo, mi hermana, por ejemplo, lo desarrolló a los 37 años aproximadamente.

Lo mismo ha sucedido con otras mujeres que, siendo más jóvenes, lo desarrollaron también. Por ello, nuestro llamado de atención a todas las mujeres de nuestro país para que, lejos de confiarse por no sentir los síntomas, estén en alerta permanente y se realicen los exámenes y chequeos preliminares, los cuales podrían ser determinantes entre la vida y la muerte.

Recientemente, al enterarme de la entrevista que doña Amelia Rueda le hiciera a mi otra hermana, Yesenia, me enteré de que había utilizado una frase sencilla, pero profunda: “El cáncer de mama tómatelo a pecho”. En realidad es una frase que se ha utilizado en otras partes del mundo para dejar muy claro en la conciencia de las mujeres que esta enfermedad puede evitarse con medidas preventivas.

No es una simple frase, es la gran determinación que tienen las mujeres para vivir o morir. Perdónenme que siga con el ejemplo de mi hermana Carmen, pero es la mejor forma, por la propia experiencia, de llegar con este comentario al corazón de las mujeres. Sin duda, la muerte es algo natural, que a todos nos llega, pero yo hubiera preferido que a mi hermana le hubiese llegado muchos años después. No fue así. Carmencita nunca se hizo exámenes previos. Ustedes, mujeres de mi patria, sí lo pueden hacer.
periódico La Nación 8 octubre 2008.

08/11/2008 GMT 1

Lo oyeron los árboles…

marfuerte @ 19:30

Amalia Chaverri

Filóloga

Hay experiencias sorprendentes, como la creatividad que desplegó Óscar Tulio Lizcano para sobrevivir en la selva durante ocho años. Es asombroso que, privado de comunicación, recurrió, como es posible suponer que lo hizo de niño, a los “amigos invisibles”, ahora, durante su cautiverio, convertidos en “alumnos invisibles”.

Su instinto de supervivencia lo hizo recurrir a la imaginación (no olvidemos los consejos de Einstein) y se construyó un espacio ficcional que se convirtió en su realidad inmediata: dar clases a árboles/alumnos en una selva/auditorio. Actuando como profesor, preparaba las clases y se preocupaba por la calidad de los contenidos que transmitiría a sus árboles/alumnos al día siguiente. No necesitó recursos electrónicos ni pizarras pues los contenidos estaban en su cerebro y contaba con la opción de la elocuencia, como cualquier profesor de antaño. En ese hábitat, donde los límites ficción/realidad colapsaron, Lizcano pudo sobrevivir.

Este caso, sobrecogedor, admirable y sorprendente, es una puesta en escena no solo de esos difusos límites entre ficción y realidad, sino que es un aval al poder de las ficciones que –por la creatividad e imaginación que les son propias– funcionan como recursos de salvación.
periódico La Nación 3 noviembre 2008.

04/11/2008 GMT 1

Columna CON LA GENTE

marfuerte @ 23:48

EL CORAZÓN MÁS BELLO
Dr. Oscar Arias Sánchez
Presidente de la República
El pasado primero de octubre, decidí celebrar el Día Internacional del Adulto Mayor acompañado de los ancianos del Hogar Santiago Crespo en Alajuela. Ese día compartí con ellos una historia popular que ahora quiero compartir con todos los adultos mayores de Costa Rica. La historia narra el momento en que un joven se acerca a una plaza y proclama tener el corazón más bello del mundo. La multitud congregada en la plaza, al ver la perfección del corazón del joven, concede que es, en efecto, el más hermoso que han visto jamás, pues no posee defecto alguno. Un anciano se aproxima entonces y dice: “mi corazón es más bello que el del joven”. El muchacho, sorprendido, observa el corazón del anciano, y al darse cuenta de que está todo lleno de manchas, cicatrices y agujeros, se burla de él por creer que puede vencerlo. Entonces el anciano le dice: “cada una de estas cicatrices, las he obtenido por amar a una persona. He entregado pedazos de mi corazón muchas veces, y otras personas me han dado pedazos del suyo. He vivido intensamente, y por eso mi corazón está lleno de surcos y agujeros. No lo cambiaría por el tuyo, aunque sea perfecto”. Conmovido, el joven arranca un pedazo de su corazón y lo entrega al anciano.

Decidí contar esta historia porque me recuerda que las marcas de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu, son producto de las experiencias que hemos acumulado en la vida. Cada cicatriz que tengo en las rodillas, la obtuve jugando con mis hermanos en nuestra casa en Heredia, o con mis compañeros en la Escuela República de Argentina. Cada cana que tengo en la cabeza, fue producto de un momento de mucho dolor o alegría en mi vida, algunas las debo al proceso de pacificación de Centroamérica, otras las debo a las risas que he compartido con mis hijos. Lo mismo ocurre con cada uno de los adultos mayores de nuestro país. Si alguna vez se angustian porque necesitan anteojos para leer, fue producto de los libros que han disfrutado, y de las cartas de amor o de amistad que han recibido. Si alguna vez sienten que se les cansa la voz después de un rato de hablar, es por las canciones que han cantado, y las largas conversaciones que han sostenido.

Decía el escritor francés, Víctor Hugo, que el tiempo pone, con las canas, una corona venerable sobre la cabeza. Yo veo a los adultos mayores de nuestro país coronados por una vida llena de experiencias y de historias, de hijos y de amigos, de ideas y de palabras. A ellos les pido que no se sientan avergonzados si su paso es más lento que el de los jóvenes, si su pulso es menos firme, si sus ojos están más cansados. Porque esos rasgos son medallas que llevan sobre su cuerpo, por haber abierto sus brazos al mundo. Esta vida fascinante, llena de rosas y de espinas, se exprime con los años. Los adultos mayores pueden decir que no han desperdiciado una sola gota de su vida. Sería el Presidente más feliz del mundo, si por Decreto hubiera podido ordenar los brazos ese día, si hubiera podido exigir que nuestra sociedad fuera un poco más sensible y solidaria. Pero como no pude hacerlo con un Decreto, intenté hacerlo con el ejemplo. Les entregué una pequeña colaboración a los ancianos del Hogar Santiago Crespo. Fue poco, en comparación con lo que hubiera querido entregarles. Sé, además, que no necesitan sólo camas y sillas de ruedas, sino también caricias y sonrisas; no sólo más enfermeras y funcionarios, sino también más personas que vayan a pasar un tiempo con ellos. Así que fui ese día a darles un abrazo sincero, y a decirles que los admiro y aprecio, a recordarles que los llevo en mis pensamientos y en mis oraciones, y a contemplar, en ellos, el corazón más bello de todos.
Diario Extra 6 octubre 2008.

24/10/2008 GMT 1

Columna ESAS COSAS RARAS

marfuerte @ 23:25

María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Siendo una niña junté en una pequeña alcancía de barro cincos y dieces que no gasté en confites. Hoy daría toda mi fortuna por recibir una serenata de violas y violines.

El domingo en la tarde decidí acompañar a Manuela Soledad al cine. Había sido un día gris, por lo que nos propusimos a salir del encierro e ir a ver Wall-e. Una historia simple, pero de gran contenido humano, viniendo de un robot viejo y herrumbrado.

Wall-e, el personaje central de la película, refleja lo que le hacemos a nuestra casa, la tierra. Llenándola de desechos, tantos que llegará el momento en que no vamos a tener dónde poner tanta basura. El mismo universo convertido en un basurero de satélites obsoletos.

El robot nos hace ver esta realidad, pero también nos señala el peligro de convertirnos en personas autómatas, programadas e insensibles. La tecnología nos facilita la vida, empero, nos va haciendo seres dependientes y obesos.

Pero sin duda, lo que más conmueve del argumento es la necesidad de sentirnos especiales para alguien. El robot es parte de esa tecnología que terminará en desecho, pero, dejándonos envolver por la fantasía, Wall-e tiene una carencia, la de sentirse especial y amado. Esa imperiosa necesidad de alcanzar el contacto físico y el afecto.

Pareciera que la búsqueda del amor y el romanticismo no pasan de moda, reclamó Manuela Soledad con aburrimiento. Ciertamente el amor nunca pasa de moda.

Siendo un conjunto de latas viejas y circuitos que adquieren vida con la luz del sol, Wall-e deposita su confianza y su fe en otro similar, moderna y estilizada que fue enviada en busca de VIDA, de clorofila, a la tierra. Y es así como surge una historia de amor entre dos compuestos de latas que tenían corazón o sentimiento.

La historia no solo deja un sabor dulce sino tremendas lecciones de cómo vivimos. Ensuciando nuestra casa, globalizados, sumergidos en la tecnología, seducidos por el placer y la pereza, y lo peor, sin contacto físico ni afecto que no fuera programado.

Wall-e surcó el universo, tocó las estrellas y alcanzó el contacto físico y el amor. Aunque a muchas no nos alcance todo lo que somos o lo que tengamos para lograr una serenata de violas y violines, al menos hay que intentar cruzar las diferencias para tocar lo que anhelamos, aunque seamos atrevidas.

Atrevámonos a cambiar lo que pareciera no tener remedio.

Este viernes, talvez esté en el lugar equivocado. Un cuerpo físico presente en el auditorio nacional y un corazón ocupando una butaca vacía del teatro nacional, resistiéndose a partir, no querrá oír la nota final de la orquesta esta noche en el escenario.
periódico La Nación 25 julio 2008.

Columna DIGAMOSLO

marfuerte @ 00:16

Walter Hernández Valle
guelo59@hotmail.com
* "Al buey por los cuernos y al hombre por la palabra", era un dicho muy frecuente y muy respetado por nuestros abuelos, en la aldeana Costa Rica que forjaron nuestros nobles, humildes y honrados ancestros.

* Así se conocía la calidad moral de aquellos con quienes se trataba. Cuando alguien daba su palabra, adquiría un compromiso irrenunciable de cumplimiento. Ninguna persona de honor era capaz de faltar a ella.

* Esa palabra de honor era luego avalada por la firma de algún documento, si el caso así lo requería, como por ejemplo, la venta o traspaso de alguna propiedad, el préstamo de una elevada suma de dinero, compra o venta de animales, etc.

* Pero si alguien se comprometía, de palabra, a reservar para determinada persona o sociedad la venta de una propiedad, hasta determinada fecha, se respetaba religiosamente el compromiso.

* Lamentablemente, el paso del tiempo ha ido deteriorando esa singular característica de nuestra idiosincrasia. Especialmente en el campo político, donde quizás fue el primer ámbito en manifestarse esa erosión.

* Así, la deslealtad, la calumnia y la mentira, empezaron a ser moneda común en el ajetreo político electoral costarricense. El incumplimiento de "sagradas" promesas electorales, la burla de los políticos al pueblo que los ungía con su voto, la traición a sus propios compañeros, empañó, aún más, el otrora incontaminado ambiente nacional.

* Tanto fue así, que llegó a inspirar a nuestro máximo poeta costumbrista, Aquileo J. Echeverría, aquel memorable poema, "La Firmita" y el picaresco epigrama : "A nadie le ha sucedido/ lo que a mí me sucedió/ que en la Junta de Notables/ me cacharon el reló..."
* Quienes así actúan, muchas veces se salen con la suya pero, tarde o temprano, reciben su merecido castigo. No recuerdo ahora exactamente los términos exactos, pero Lincoln decía algo así como: "Se puede engañar a parte del pueblo una vez, o más veces. Pero no se puede engañar siempre a todo el pueblo..."
* Dichosamente, esos pobres de espíritu, que aparentan ser ricos en todo, son una minoría, en nuestro pueblo. Estoy seguro de que todos tenemos que agradecer el cariño, la lealtad, la solidaridad y ayuda, de parientes y amigos nobles y sinceros, cuando hemos atravesado situaciones difíciles en nuestras vidas.

* Nuestra mejor muestra de gratitud y nuestro más valioso homenaje a esas personas, debe ser imitar su noble gesto, tendiendo la mano a quien la necesita, llevando el consuelo a quien lo precisa, enjugando la lágrima de quien llora...

* Digámoslo : Nunca nos sentiremos solos si el Señor está con nosotros.

periódico La Pensa Libre 9 setiembre 2008.

23/10/2008 GMT 1

¿Quién necesita las humanidades?

marfuerte @ 00:21

Steve Fuller | Copyright: Project Syndicate/Institute for Human Sciences, 2008. Traducción de Claudia Martínez @nacion.com

La universidad comenzó con las humanidades en su corazón
Profesor de Sociología en la Universidad de Warwick

WARWICK, Reino Unido – Hoy en día, cada vez en más países, los estrategas políticos se han vuelto obsesionados con la necesidad de fortalecer la educación científica. Ahora bien, ¿qué pasa con las humanidades –todas aquellas disciplinas (literatura, historia, idiomas y demás) cuya relevancia para la competitividad económica no es tan obvia–?

Necesitamos las humanidades solo si estamos comprometidos con la idea de humanidad. Si las humanidades se han vuelto obsoletas, entonces tal vez sea la humanidad la que está perdiendo su prominencia.

No me refiero a que nos estemos volviendo “menos humanos” en el sentido de “inhumanos”. El problema, más bien, tiene que ver con si existe algo distintivo sobre ser humano que exija demandas especiales de una educación superior. Creo que la respuesta sigue siendo sí.

Propósito de la universidad. Hoy suena anticuado describir el propósito de la universidad como el de “cultivar” a la gente, como si se tratara de una escuela de acabado sofisticada. Sin embargo, una vez que dejamos de lado su historia elitista, esta idea sigue teniendo un elemento sólido de verdad, especialmente cuando se aplica a las humanidades.

Si bien ahora pensamos en las disciplinas académicas, inclusive las humanidades, como “guiadas por la investigación”, esto minimiza el papel histórico de la universidad que convirtió al primateHomo sapiens en una criatura cuyos intereses, aspiraciones y logros se extienden más allá de la exitosa reproducción sexual.

Las originariamente llamadas “artes liberales” proporcionaron las habilidades necesarias para esta transformación. Al someterse a un régimen común de habla, escritura, lectura, observación y cálculo, el “simio erguido” adquirió la capacidad de razonar en público. Esto le permitió dominar la autoridad más allá del nacimiento, lo que resultó en la creación de redes e instituciones cuyos beneficios afectaron profundamente al linaje.

Nosotros olvidamos fácilmente que nuestras sociedades heterogéneas se basan al menos en una versión suavizada de este entrenamiento para mantener el orden político y económico.

La universidad comenzó con las humanidades en su corazón, pero hoy está tratando de ponerse al día con las ciencias naturales. Esto se debe, principalmente, a que las ciencias naturales han imitado más detenidamente las medidas de productividad asociadas con la industria. El resultado es una mentalidad de “cuanto más grande mejor” que coloca el acento en más y más publicaciones, patentes y citas. Sin embargo, se tiende a perseguir esta agenda sin demasiada preocupación por cómo –o por si- estas medidas desembocan en algo de mayor relevancia social, cultural y hasta económica–.

El Índice de Citas de Ciencia, originariamente destinado a ayudar a los investigadores a detectar tendencias colectivas en ciencias de dominios de temas cada vez más complejos, ayudó a medir la productividad. Sin embargo, ahora estas tendencias se convierten, por rutina, en normas frente a las que se juzga el desempeño de universidades, departamentos y hasta investigadores individuales. Lo que se mide más fácilmente se ha confundido con lo que más vale la pena medir.

Capacidad transformadora. Más profundamente, toda esta línea de pensamiento ignora la capacidad distintivamente transformadora del conocimiento en el que se especializan las humanidades. Al igual que con la noción de John Maynard Keynes de que los retornos sobre la inversión pública deben medirse como la consecuencia a largo plazo de otras inversiones que ella misma estimula en toda la economía y la sociedad, lo mismo sucede con el conocimiento generado por las humanidades.

Esta idea se pierde en la contabilidad de costos actual para las universidades, que trata lo que sucede entre profesor y alumno en la clase de manera similar a lo que sucede entre productor y consumidor en el mercado. En ambos casos, se supone que el valor del bien intercambiado se decide poco después de su entrega según como satisfaga una necesidad inmediata. Como es lógico, los estudiantes evalúan su título según el primer empleo que les representa y no por la vida para la que los prepara en el próximo medio siglo.

Hoy cuesta creer que, en el apogeo del estado benefactor, las universidades eran más elitistas y recibían más financiamiento público que en la actualidad. Por aquel entonces, se suponía que los beneficios de la formación favorecían no solo, o incluso principalmente, a quienes la experimentan, sino también, y más importante aún, al resto de la población, cuyas vidas fueron enriquecidas de distinta manera por la aplicación de las artes y las ciencias.

Por supuesto, este enriquecimiento incluía beneficios prácticos tales como los avances médicos y las tecnologías que permitían ahorrar mano de obra. Pero el enriquecimiento ofrecido por las humanidades no era menos perdurable, aunque su naturaleza más sutil hace que resulte más difícil rastrearlo. No obstante, para parafrasear a Keynes, cada vez que encendemos la radio o la televisión, leemos un periódico, escogemos una novela o miramos una película, somos esclavos de uno o más humanistas muertos que fijaron los términos de referencia, a través de los cuales vemos al mundo.

En su larga historia como primera forma de conocimiento académico, las humanidades fueron criticadas frecuentemente por su carácter subversivo. El hecho de que hoy haya quienes cuestionan si las humanidades tienen algún tipo de impacto refleja la manera cruda y miope en que hoy se mide y se juzga el valor del conocimiento académico. Tal vez esto sea conveniente para las criaturas cuyas vidas son “solitarias, pobres, desagradables, brutas y cortas”, para recordar la descripción de Thomas Hobbes del estado de la naturaleza, pero comete una grave injusticia con quienes todavía aspiramos a una humanidad hecha y derecha.
periódico La Nación 25 julio 2008.

17/10/2008 GMT 1

Columna Creciendo junt@s

marfuerte @ 03:03

Katrina, Gustav y algo más

Nuria Marín
nmarin@alvarezymarin.com

“El hospital se cierra por amenaza de huracán”. Este fue mi primer encuentro (espero el último) con un fenómeno de este tipo. Ni más ni menos, Katrina. Para nuestra suerte estábamos en Miami y no en Nueva Orleans.
Junto con mi hermana Adriana, acompañábamos a mis padres ante la enfermedad de papá. Con citas obtenidas varias semanas antes y sumidas en nuestra preocupación por su salud, la noticia nos tomó totalmente desprevenidas.
Quedó la duda de que si Katrina tocó Florida con categoría uno o dos. Luego de su paso, la ciudad fue paralizada. No se podía transitar ante el peligro de árboles, estructuras y cables eléctricos sobre las vías. El aeropuerto se cerró por varios días.
En un país totalmente dependiente de la tecnología es curioso que ciudades propensas a huracanes no estén preparadas para la suspensión del fluido eléctrico. Por días, semáforos, centrales telefónicas, tarjetas de crédito, restaurantes, ascensores, hasta las llaves (tarjetas) no funcionaban.
Visitar el supermercado era una experiencia mezcla de frenesí y urgencia por obtener las últimas botellas de agua y comestibles enlatados en medio de la terrible fetidez emanada por productos en proceso de descomposición.
Me resultaba incomprensible que una de las economías más grandes del mundo tuviera tantas debilidades, situación que dolorosamente quedó al desnudo cuando Katrina les pasó una terrible cuenta a los residentes de Luisiana, Misisipi y Alabama muy especialmente a los de Nueva Orleans.
Pésima planificación urbana, fallas en la infraestructura (diques, bombas), lenta reacción post advertencia del Centro Nacional de Huracanes, deficiencias en la coordinación y logística de rescate y ayuda fueron algunos de los errores que les significaron a las autoridades locales y a la administración Bush una cara factura.
Paradójicamente ha sido otro huracán, Gustav, el que le ha brindado a la administración Bush y al partido republicano una buena oportunidad de reivindicación. En una mezcla de prevención, acción y buena suerte, la evacuación de la población (2 millones de personas), resistencia de la infraestructura más la menor fortaleza del huracán ayudaron a contar, tres años después, una historia diferente. A ello se agregan el respeto y muestras de solidaridad de los republicanos al suspender parcialmente su Convención Nacional.
En Costa Rica hemos sido bendecidos por una menor afectación de estos fenómenos, aunque sí los hemos padecido. Con el cambio climático la situación podría empeorar. La mejor receta, no escatimar esfuerzos en prevención y preparación. En juego pueden estar las vidas de miles de costarricenses.
periódico La República 8 setiembre 2008.

Columna A FONDO

marfuerte @ 02:51

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
Síndrome de Alineación Parental…

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Creo que así se llama. No hace mucho tiempo en nuestras páginas de Abanico, una experta lo comentaba con un lenguaje más profesional. Yo solo lo puedo describir como el efecto psicológico que se crea en la mente de un niño o de un joven, cuando uno de los dos padres lo manipula en contra del otro progenitor.

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Me contaban en el Patronato Nacional de la Infancia que esto se está dando con inusitada frecuencia, y siendo que son generalmente las madres quienes, por la Gracia de Dios y muy merecidamente, tienen la guarda, crianza y educación de los hijos, en la gran mayoría de los casos ocurre un envenenamiento mental, y yo agregaría que hasta espiritual, en contra del padre, por cualquier razón que sea, cierta o no.

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De esta forma, están acercándose cada vez más veces, niños, niñas y adolescentes, a los Juzgados de Familia o Pensiones a declarar contra el padre. La manipulación de las mentes tempranas e inmaduras para usarlas en juicios, una vez que les han hecho ver o creer la maldad del padre gracias a la cercanía permanente de la mamá y el privilegiado rol que tiene en la formación de los hijos, crea una división familiar irreconciliable, cuya pérdida se da para el resto de la vida. En esos momentos, los jóvenes no lo entienden por su inmadurez, y las madres menos, por sus odios o rencores, pero el peso de esa venganza la cargarán los hijos en etapas más maduras.

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Resulta difícil, por lo visto, que un padre o una madre asuma para sí sola, en forma personal, un conflicto conyugal sin que acuda a la utilización de los hijos como herramienta. Siempre dicen que lo hacen para que los menores conozcan “la verdad”. Pero es “su” verdad, y aunque fuera la cierta, la intervención de ellos causa una grieta emocional que tardará en sanar, si es que sana alguna vez. Esto es peor que cualquier otra cosa. La ganancia patrimonial o legal actual resulta pingüe si se compara con la pérdida de valores, de prudencia y decencia cuando pelean hijos contra padres con las secuelas posteriores.

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Pero los jueces no procuran interrumpir esta intervención o por lo menos, asistirse de un psicólogo que valore el caso, a fin de impedir este atropello permitido e imperceptible jurídicamente, en contra de los mismos menores.

periódico La Prensa Libre 21 agosto 2008.

Columna Enfoque

marfuerte @ 02:47

Jorge Vargas Cullel | jovargas@nacion.co.cr.

Politólogo

Ahora que ya pasó el Día de la Madre y todas quedaron contentísimas con las licuadoras, aspiradoras y cocinas compradas con esos créditos de a ¢5.000 la semana durante 40 años; ahora, repito, que uno apenas termina de quitarse la miel de los campos pagados filosóficos en los diarios y la TV acerca de la importancia de las madres; ahora, entonces, es que me place decir lo siguiente: en Costa Rica los hombres somos unos grandes “mamitas”.

Tengo por cierto, siendo cuarentón largo, que muchos de mis congéneres fueron criados desde niños como verdaderos inútiles: “Ay, pobrecito mi chiquito, ¿tiene hambre? Venga que le cocino un pintico”. De grande, el mamulón no sabe ni hacerse un huevo frito. Que muchos de ellos fueron incapacitados a edades tempranas para amarrarse los pantalones a la hora de tomar decisiones, pues “pobrecito mi papito, ya hablé con la Niña para que le suban la nota de matemáticas”. (El papito en cuestión ni gracias da, lo ve como natural). Que a algunos machazos hasta le escogían su vestuario (“M’hijito, aquí le planché la camisita que se va a poner hoy”). Alguien con sorna dijo que los ticos varones tienen complejo de Jesucristo porque, con más de treinta años, viven con su mamá, creen que ella es la Virgen, y ellas, que ellos son Dios.

A primera vista, los hombres imponen. Por lo general, son los que conducen los vehículos y se bajan con caras satisfechas por el Hyundai nuevo bien pachuqueado que todos vuelven a ver. Algunos de ellos aprovechan su fuerza física para ejercer violencia en el hogar, pero la verdadera sustancia de este país son las mujeres. Aquí las “doñas” mandan, punto. A lo mosca muerta, eso sí: “Papi, ¿verdad que sí?”. Pero, cuando las papas queman, las piernas de los machazos se convierten en un flan y las mujeres aguantan. Y, cuando las parejas envejecen, adquieren todavía más poder. En esta sociedad “clánica”, las abuelas son el coagulante de las familias. En cambio, el abuelo, bueno, el abuelo está ahí: el poder que tenía, traer la plata a la casa, se desvaneció y muchos de ellos languidecen a la sombra de la “abeja reina”, como decía una distinguida antropóloga.

Por supuesto, de todo hay en este valle de lágrimas. Conozco a muchos hombres fuertes, autosuficientes, que no se ajustan al molde descrito. Pero no deja de sorprenderme la frecuencia con que los arquetipos adquieren rostro y realidad. Por eso, en el Día de las Madres, licuadoras aparte, pienso que lo que este país necesita es un gran diván para transformar la relación tan típica y un tanto enfermiza de madres-gallinas e hijos varones-inútiles en algo distinto. Quizá, entonces, tendremos un mejor país.
Periódico La Nación 21 agosto 2008.

08/10/2008 GMT 1

Bendita entre todos los ídolos

marfuerte @ 03:39

Más allá del fanatismo generado por Marí­a José Castillo, músicos profesionales hablan sobre el particular caso de la tica de moda.

Arturo Pardo
apardo@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Era viernes por la noche y Marí­a José ya no tení­a campo en su agenda para salir con los amigos o pasarla tranquila en su casa. Sus planes, que alguien más habí­a hecho por ella, no eran los de cualquier fin de semana: llegar al aeropuerto, ser asediada por la prensa y recibida por una horda de fanáticos que, descontroladamente, la elogiaba, gritaba y aplaudí­a, orgullosa e identificada por su participación en Latin American Idol. Sí­, esa serí­a la tónica de aquella bulliciosa noche.
La joven herediana, prácticamente de un dí­a para otro, se convirtió en una protagonista infaltable de todos los televisores de nuestro paí­s. Cada miércoles y jueves, religiosamente, los aparatos nos cuentan cuál será el futuro de la tica en el programa transmitido por Sony Entertainment Television.
Medios faranduleros, restaurantes, heladerí­as y, principalmente, la compañí­a de telefoní­a estatal, le han sacado el jugo a la cantante y aprovechado su imagen para convertirla en un producto más del mercado. Rótulos en buses, spots televisivos y cuanto espacio publicitario existe le han dado exposición a Marí­a José (así­, sin apellido) como nunca antes recibió algún otro artista nacional. ¿Será que antes no habí­a salido de nuestras tierras una voz tan melodiosa y una intérprete tan carismática?

Más allá de los fervientes ticos que semana tras semana cuentan los minutos para empezar a mandar mensajes de texto como apoyo a la concursante herediana, nos dimos a la tarea de buscar a profesionales insertos en el medio musical y especialistas que nos explicaran el por qué del fenómeno Marí­a José.
La marca de un esfuerzo
No faltan los muchos costarricenses que babean y se les pone la piel de gallina cuando se les habla de la promesa tica en el Latin American Idol de este año. La fanaticada se ha puesto la camiseta y no ha dejado sola a Marí­a José en ningún momento.
¿Por qué? Según el analista cuantitativo Marco Cabrera, de la firma de investigaciones Ví­nculo, el fenómeno que ha provocado esta herediana no es de extrañar. “Ella se ha puesto en el ideal del Yo de muchos costarricenses como un referente de un ideal a aspirar. En los contextos de mercadeo las marcas que más capturan son las que cuentan historias. Si la vemos a ella como una marca, sobresale su historia de esfuerzo y la evolución que ha tenido en el programa. Ella cuenta historias y eso nos seduce, nos atrapa y nos entretiene”, explicó Cabrera.
Para el veterano músico Carlos Sanders (Swing en 4, Transfusión), la joven “í­dolo” se ha convertido en un fenómeno de cuyos alcances no todos quieren escapar.
“La gente necesita esta clase de í­dolos. Las chiquillas se están cortando el pelo igual que ella, que se ha convertido en un rostro muy peculiar. La prensa le ha dado todo el apoyo y la gente inclusive desde afuera está votando por ella. La gente está casada con el producto de ella”.
Un capí­tulo inédito
La sele y equipos futboleros locales han provocado asistencias masivas en un recibimiento de aeropuerto después de un triunfo en el exterior, pero quizás nunca antes una sola persona se habí­a convertido en un foco de atención así­ de brillante como Marí­a José Castillo.
“Me agradó mucho ver que por primera vez se recibe a un cantante en Costa Rica como se le recibió a ella: como una verdadera estrella, pese a que ha habido mucha gente que se ha merecido lo mismo o más”, afirmó el nacional Jorge Castro, quien es productor musical, compositor y miembro de la academia de los Grammy.
Sobre lo mismo, Marco Cabrera dijo que “esta no es la primera vez que surge un talento de este tipo, la diferencia esta vez es el peso mediático que ha tenido ella en cuanto al asunto del mercadeo e imagen de marca”.
La fórmula de mezclar talento vocal, un entorno farandulero, abrir un servicio de telefoní­a celular, una acuciosa estrategia publicitaria y el padrinazgo de una poderosa industria disquera y televisiva parece que hasta el momento le ha dado réditos tanto al mercado como a los jóvenes involucrados en el programa.
“El éxito de ella corresponde a la estrategia que se planteó el programa Latin American Idol, cuyas reglas de juego son el resaltar a nivel continental a una figura desconocida con poca formación, en contraste con muchos artistas con años de carrera que la mitad del paí­s ni siquiera conoce; un hecho insólito y casi único”, dice el crí­tico de música Alberto Zúñiga.
Ídolo o artista: esa es la cuestión
El negocio de Sony es redondo con Latin American Idol, igual ha sucedido con el del enví­o de mensajes por celular y los comercios que “regalan” votos a cambio de la compra de pizza, helados y demás promociones.
Eso, no obstante, no significa que la joven Marí­a José no sea talentosa; por el contrario, de su éxito semana tras semana la bola de nieve ha crecido conforme la tica se acerca a la final del seguido programa.
Sin embargo, las fuentes consultadas por este medio coincidieron en que es importante resaltar la diferencia entre un “ídolo” y un artista.
Para Zúñiga, la definición de Latin American Idol es “un karaoke de lujo, porque los jóvenes lo que hacen es llegar a cantar canciones de otros. Al final podrí­a ganar no el mejor cantante sino el que tiene más llamadas”.
“Es indiscutible que Marí­a José tiene muy buena voz: ella ha estado en una plataforma gracias a la cual ha demostrado sus habilidades como cantante. Pero ella es una intérprete, no una artista, porque el programa eso no es lo que busca”, aseguró el prolí­fico cantautor Bernal Villegas.
“En el artista trasciende la técnica sobre si sos linda o feo, tenés que hacerle entender a la gente que no hay nadie como vos en el mundo. Ella puede cantar cualquier canción que estuviera en su registro pero tiene que inventar su personaje, que más allá de la forma de vestir es cómo piensa, cómo canta, por qué canta.”, añadió el experimentado roquero.
Para el trovador Humberto Vargas, quien ganó para Costa Rica la Gaviota de Plata en el Festival de Viña del Mar, la diferencia entre los ámbitos artista-intérprete se abre inclusive a dos mundos separados. “Muchos artistas nos hemos jalado el pellejo haciendo material original pero la música tiene muchas caras y ámbitos. Marí­a José es un muy buen ejemplo como intérprete. Cuando un artista lleva una canción a un festival, es otra cosa, ahí­ llevás originalidad”.
El mismo músico complementó que “ella no le debe nada a Costa Rica, todos estamos felices por ella, pero ella fue al concurso por sus propios méritos. Aquí­ no existe ninguna instancia que fomente este tipo de impulsos”.
Con relación a lo que puede pasar con la cantante en el futuro, todos los entrevistados coincidieron con el hecho de que Costa Rica tiene un techo muy bajo como para permitirle a ella hacer carrera sólo en su tierra natal.
“Espero que sepa guiarse, ella tiene toda una carrera por delante, pero es necesario que además tenga a los mejores productores y compositores”, dijo Villegas.
El productor Jorge Castro opinó que “serí­a muy importante que, si ella gana, negocie con Sony para que compositores nacionales tengamos la posibilidad de participar contribuyendo con música original”.
Zúñiga afirmó: “Lo justo y correcto es que ella se profesionalice y salga del paí­s, a México o a los EE.UU. Que no se coma el cuento de que ya es una artista... para eso le falta mucho”.
El futuro de Marí­a José se sabrá cuando, por fin, se apague el tele.
priódico Vuelta en U. 1 octubre 2008.

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