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RESONOCO

Categoría: otros

02/09/2008 GMT 1

Columna ESAS COSAS RARAS

marfuerte @ 03:17

María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Cinco horas sosteniendo una entretenida conversación telefónica me robaron finalmente el sueño. Ideas van, emociones vienen. Será lo que tanto he buscado.

El reloj señala que es hora de levantarse, un rato más en cama no es buena idea si pretendo llegar temprano a la oficina. Tal vez sigan las carreteras con menos automóviles. Bendita restricción vehicular.

Los tiempos que tardaba trasladándome de mi casa al trabajo mejoraron sustancialmente desde que el Ministerio de Obras Públicas y Transportes aplicó la restricción de vehículos a San José. Pero nada es perfecto.

Sin pretender buscar una mancha en la ropa limpia. No voy a mencionar qué línea de autobús era, ha sido citada otras veces en este espacio.

En la última semana, regrese a casa en una microbús que se quedó sin frenos y, pese a todas las disculpas del conductor por no poder detener en su totalidad el automotor cuando un usuario pedía “parada”, así nos llevó hasta la terminal ubicada en las inmediaciones de la entrada a los Lagos. Luego se nos hizo transbordo para llevarnos finalmente a nuestro destino, en esa la tercera provincia en importancia del país.

En otro caso, al conductor se le apago la microbús, una de esas bien destartaladas por dentro, cuyos 365 colones de pasaje resultan un robo por tales condiciones. Y pese a mi asombro dijo: “No puedo arrancarlo si no es hacia atrás”, y estábamos en un cruce muy cercano al puente Juan Pablo Segundo, en La Uruca.

A cómo pudo, el chofer empujó el automotor de transporte público para atrás y el motor logró reiniciar su marcha. Pensé: ¿Esta micro va a estar encendida todo el día para evitar esta peripecia, además de la “seguridad” de quienes tendrían la mala suerte de viajar en ella? ¿No es que para evitar la contaminación ambiental los autobuses deben apagarse al llegar a la terminal?
La restricción vehicular ha sido exitosa, no lo niego. Pero debió ir de la mano con el fortalecimiento del transporte público y con la ampliación del recorrido ferroviario.

No solo se trata de que nos motiven a dejar el carro en casa, sino de tener opciones satisfactorias en el transporte público. Ah y que no nos salgan con medidas absurdas.

Eso de que la restricción de autos en San José sea por 24 horas no solo me parece innecesario sino una idiotez. Claro está que las presas en San José se concentran durante todo el día, entiéndase de seis de la mañana a siete de la noche. ¡Gracias! Se retractaron antes, posiblemente no pensando con lógica sino por el faltante de oficiales de tránsito para hacer cumplir el decreto de Estado y el sinnúmero de recursos de amparo pensados por aquella máxima de que coartan la libertad de transitar por la vía pública.

Como dije, no se trata de buscar una mancha en la ropa limpia. La restricción vehicular era ya necesaria y debe extenderse hacia las provincias de Alajuela, Heredia, Cartago. No debemos oponernos a ella si se aplica con sentido común.
periódico La Prensa Libre 11 julio 2008

27/08/2008 GMT 1

Con permisito, dijo Monchito hace 20 años

marfuerte @ 02:20

No importa que nunca pagara la renta: a dos décadas de su muerte, Ramón Valdés sigue vivo como un í­cono de la cultura latinoamericana.

El preferido. El rostro de Ramón Valdés ha pasado por las manos de miles de diseñadores gráficos. Algunos de sus fotomontajes son clásicos.

Derecho de imagen.
En San José, decenas de tiendas venden prendas con el rostro de Valdés. Su cara es patrimonio universal.

Ví­ctor Fernández G.
vfernandez@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Hoy, en tiempos del educativo Discovery Kids, los bien intencionados Backyardigans y el decente Bob el Constructor, muchos padres y educadores temblarí­an de imaginarse a sus niños conviviendo con un tipo fachoso, fumador, grosero, vagabundo, burlista, mala paga y que reparte pellizcos y pescozones a lo loco. Sin embargo, esa ha sido la realidad latinoamericana desde hace casi 40 años y Ramón Valdés fue y sigue siendo ese tipo.
El 9 de agosto de 1988 todo el continente experimentó la tristeza de perder a un ser querido. Ese dí­a, Valdés -el popular actor que encarnó a Don Ramón en la serie El Chavo del 8- sucumbió al cáncer de pulmón, una enfermedad que era lógica en alguien que, incluso cuando estaba delante de las cámaras, siempre tuvo un cigarro entre los labios.
Mucho ha pasado desde entonces: otros actores del elenco también han partido, algunos se han peleado y Roberto Gómez Bolaños sigue recibiendo homenajes y millones, gracias a los personajes que creó, incluido el de Don Ramón. Sin embargo, ninguno de los miembros del reparto de la exitosa serie, ni siquiera Chespirito, alcanzó los niveles de culto a la personalidad de la que hoy goza la figura de Ramón Valdés.
En la actualidad, la imagen de Don Ramón es una de las más reproducidas en Latinoamérica, quizás sólo superada por la de Ernesto Ché Guevara... aunque incluso la cara de Valdés a sustituido a la del mí­tico guerrillero en el retrato célebre que le hizo el cubano Alberto Korda.
El hermano de Tin-Tán
Si bien Ramón Valdés ya era un rostro conocido en el cine mexicano, especialmente por sus papeles de reparto en las pelí­culas de su hermano Germán Valdés Tin-Tán, no fue hasta que se unió al equipo de Chespirito, en 1968, que empezó a formarse lo que hoy es toda una leyenda.
Con las series El Chavo del 8 y El Chapulí­n Colorado, todos los actores del elenco se tornan en celebridades, no sólo en su natal México, sino también en el resto de Latinoamérica, España y otras latitudes.
Si bien tanto Gómez como sus compañeros Edgar Vivar, Rubén Aguirre, Florinda Meza y Marí­a Antonieta de las Nieves se ganaron el cariño del público, existe consenso entre los seguidores del programa que los más populares del elenco siempre fueron Carlos Villagrán y Valdés, tanto así­ que cuando ambos partieron de la serie, a finales de los 70, el bajonazo en la calidad de la misma fue sensible.
Tras una aventura televisiva poco feliz con Villagrán en Venezuela, Valdés volvió a tierra azteca e incluso regresó a las órdenes de Gómez Bolaños en los 80, aunque por poco tiempo. Después vinieron giras con su circo, apariciones en obras de teatro en la escuela de sus hijas y la batalla contra el cáncer, la cual lo tuvo sus últimas dos semanas de vida inconsciente.
Los escolares que escucharon de su fallecimiento hace dos décadas son hoy los padres de una generación de infantes que, pesar de las crí­ticas de pedagogos y otros especialistas, sigue viendo a diario las interminables repeticiones de El Chavo del 8, ya sea en la televisión nacional -canal 11, de Repretel- o en cable, en el Canal de las Estrellas, propiedad del gigante Televisa. Vale decir que la cadena mexicana aún mantiene los derechos sobre ese y los demás programas creados por Gómez Bolaños.
De hecho, muchos niños hoy conocen a Don Ramón gracias a la versión animada de la serie que se estrenó hace algunos años y que llevó a Valdés a un lugar con los que, de seguro, el flaco actor nunca soñó: la cajita feliz de McDonald’s.
La franquicia rojiamarilla de restaurantes recientemente incluyó en su menú de niños figuritas de los principales personajes de El Chavo, siendo la de Don Ramón, por mucho, la más buscada por los coleccionistas. En nuestro paí­s, la cadena de panaderí­as Musmanni también hizo una promoción con otros muñecos de la serie animada y, de nuevo, la de RonDa arrasó, tanto así­ que, para aumentar la expectativa, fue la última en salir.
Aniversario en silencio
A pesar de la innegable popularidad de Valdés y su personaje, pareciera que la conmemoración de su muerte no tiene mayor peso en el ambiente artí­stico mexicano.
Tras una consulta de Vuelta en U, una de las voceras de prensa de Televisa admitió que no tení­a informaciones sobre actos en recuerdo de Don Ramón e incluso admitió que no contaban con imágenes del fallecido actor para facilitarle a los medios (de hecho, quedó claro que no estaba enterada de que el sábado se cumplen los 20 años de la muerte del intérprete).
Aún así­, la comercialización de mercancí­as con el rostro de Valdés sigue viento en popa. Así­ se comprobó en un recorrido por distintos negocios josefinos que confeccionan camisetas, en los cuales aquellas con la efigie de Monchito y mensajes divertidos están entre las más pedidas.
A dos décadas de su partida, Ramón Valdés sigue dejándose ver por toda América. Y, en su caso, no se trata de un espí­ritu chocarrero.
No te doy otra no más porque...
1923 Nacimiento. Ramón Gómez Valdés Castillo nace en el D.F. el 2 de setiembre. Entre sus hermanos se cuentan los también cómicos Germán Tin Tán y Manuel El Loco Valdés.
1949 Debut. A los 26 años, Ramón hace su debut cinematográfico en Calabacitas tiernas, la primera de muchas apariciones suyas en filmes de su hermano Tin Tán.
1968. En la televisión Canal 8 contrata a Chespirito y este recluta a Valdés, Aguirre y De las Nieves para los segmentos El Ciudadano Gómez y Los Supergenios de la Mesa Cuadrada.
1971 La vecindad. Un año después del nacimiento del programa de una hora Chespirito se incluye el sketch El Chavo, en el que Valdés interpreta a Don Ramón por primera vez.
1978 Pantalla grande. Tras años de éxito de la serie, Chespirito apunta al cine y hace el filme El Chanfle, única pelí­cula en la que participa todo el elenco original de El Chavo del 8.

periódico Vuelta en U 6 agosto 2008.

26/08/2008 GMT 1

Columna A FONDO

marfuerte @ 03:13

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
En el pasado feriado del 25 de Julio, a unas horas en que “el día ya no es día y la noche aún no llega”, pasaba mi mirada los canales de la televisión por cable hasta detenerme, por curiosidad, en uno que decía al pie “Telehit”, y que usualmente es de música juvenil.

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Una parejita de conductores dirigía un espacio en el cual muchachos hacían algunas preguntas telefónicas sobre diferentes temas románticos y sexuales. La cosa, inicialmente, me pareció entretenida, porque no se le veía al par de animadores ninguna buena vestimenta que me hiciera pensar en que poseían algún grado profesional apto para dar consejos de esta índole. Digo: el pelo parado del joven y el mal sentado de la muchacha no prometían mayor seriedad. Sin embargo, como la moda es no dejarse llevar por las apariencias porque si fuera así, no salimos a la calle del terror, pues sostuve mi paciencia y quise auscultar qué sienten, padecen y buscan los jóvenes actuales.

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Me bastaron unos 30 segundos. Las respuestas de los “consejeros” en sí mismas, no estaban tan desviadas. Eran dadas a puro sentido común y experiencia de vida, y no estaban, repito, tan descarriladas.

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Lo que me dejó estupefacto fue el lenguaje vulgar del individuo. Ni en la peor cantina, ni en una cárcel de varones en donde hice mi servicio comunal para graduarme, ni siquiera rebuscando las palabras más soeces, uno halla tal cúmulo de obscenidades, expresadas durante tan corto tiempo. Este individuo describía el coito, por ejemplo, como solo lo haría un enfermo sexual frente a un siquiatra en una penitenciaría. Todo, frente a las cámaras de la televisión y a una joven que no se sumaba a este lenguaje, pero que a todo asentía.

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Yo sé que la Oficina de Censura no puede estar controlando las 24 horas a los cien canales que se transmiten por las cableras de televisión. Pero algo hay que hacer. Inclusive, y supongo que así lo hacen, no es solo controlar la imagen porque si este canal lo hubieran visto sin audio, les hubiera parecido que estaban ahí dos inocentes conductores motivando a la virginidad y al celibato.

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Y los padres… ¡Los padres!, debemos de pedir a nuestros hijos que suban el volumen de vez en cuando. Lo que sucede en este programa es peor que diez películas XXX.

periódico La Prensa 4 agosto 2008.

19/08/2008 GMT 1

Humor y talento en Internet

marfuerte @ 03:37

El talento costarricense se vale de YouTube para mostrarse. Los Justicieros, un piloto de Hernán Jiménez, está a un click.

Inti Picado Ovares
ipicado@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Hay dos cosas que alejan al actor, productor, guionista y director Hernán Jiménez del montón. En primer lugar, su habilidad para encontrar en el lenguaje cotidiano el chiste, lo jocoso, la ironí­a (sin necesidad de caer en la vulgaridad); en segundo término, su forma de actuar, producto de una meticulosa observación de los detalles, de cómo habla la gente, de cómo se expresa el tico y sobre todo, de una apropiación de sus personajes de una manera tan natural, que uno no duda ni un segundo de su verosimilitud.
Ahora, todas estas cualidades las podemos encontrar a sólo un click de distancia. Desde hace un par de meses circula en Internet Los Justicieros, un piloto para una serie de televisión que por el momento no tiene dueño, pero que en palabras de Jiménez, “está evolucionando hacia un largometraje”.
Con un guión del propio Jiménez -logrado de forma certera-, la serie está dividida en cuatro segmentos que conforman un capí­tulo de 30 minutos. Así­, nos encontramos con cinco personajes principales -ciudadanos comunes y corrientes- que se organizan para luchar contra la corrupción. Miguel (Hernán Jiménez) -el lí­der- y quizás el más logrado de los personajes; Rita (Maricarmen Merino), la impresionable y bonachona; Kevin (Renato Ocampo), el más lento de todos; Rodrigo (Allan Bermúdez), el escéptico y finalmente Ricky (Carlos Espárrago), la voz de la experiencia. Sumados, más que un grupo infalible, nos topamos con puros buenos propósitos y, sobre todo, mucha ingenuidad.
Junto a Hernán Jiménez -director y guinista-, la asistencia de dirección recae en Isabel Alvarado; la producción ejecutiva en Mauricio Musmanni, Mariemilia Garcí­a y el propio Jiménez. A ellos se suma la producción de Sara Fischel, la dirección de fotografí­a de Paz Fábrega y el sonido y masterización de Aarón Montoya.
Los Justicieros, una coproducción de Doble llave producciones y Dart, nos espera en la red y quizás, muy pronto, en la pantalla grande.

periódico Vuelta en U 4 julio 2008.

12/08/2008 GMT 1

Columna CHISPORROTEOS

marfuerte @ 02:27

Alberto F. Cañas

Continúo con las consideraciones que inicié el miércoles pasado sobre la influencia que la tecnología y los inventos de fines del siglo XX provocaron en las letras y las artes.

La invención del cine tuvo un efecto diferente a la de la fotografía; el teatro decidió que el melodramón y la farsa de que se venía alimentando pasaran al nuevo invento, aunque los franceses consiguieron que la farsa de enredo que habían ellos inventado, fuera considerada en lo sucesivo un género literario estudiado en los tratados. En todo caso el teatro, por obra del noruego Ibsen, el ruso Chejov, el sueco Strindberg y el irlandés Shaw (de literaturas y culturas recientes aunque Shaw se asimiló mucho a Inglaterra) y luego el italiano Pirandello y el español Valle-Inclán (aunque éste tardó décadas en traspasar los Pirineos), cobró una dimensión más artística. Más tarde, con el invento de la televisión el cine hizo lo mismo, se puso más intelectual y le heredó buena parte de las imbecilidades a la TV. Aunque Hollywood, a partir de 1970 y por influencia de los bancos que lo financian desde que tuvo que dejar de financiarse con el producto de sus propios teatros y cines, ha vuelto atrás.

Ningún sociólogo ha encontrado una explicación similar para que la poesía decidiera, en el siglo xx, hacerse cada día más esotérica y minoritaria. Algunos de los grandes poetas del siglo XX (Darío, Neruda, García Lorca, Machado, Hernández, Bernárdez, cito sólo a los de habla española), escribieron para mayorías pero los que venían detrás decidieron hacer poesía para camarilla que el lector debe descifrar, y sólo los muy astutos logran descifrarla. En Costa Rica, Debravo se salvó y se empeñó en escribir poesía para el pueblo, y entre los que siguieron, hay todavía algunos comprensibles. Aunque siempre he tenido el deseo de hacer una encuesta entre poetas sobre la diferencia entre prosa y verso.

En el terreno de la narrativa, los esfuerzos de Virginia Woolf y Marcel Proust siguen siendo muy apreciados, pero no logran la comprensión del público que sí consiguió Franz Kafka. Sin embargo, pareciera que el que escribe para los lectores y no para los críticos universitarios termina por imponerse y que la gran novela del siglo XX no fue Ulises sino Cien Años de Soledad. Sin embargo en Costa Rica siguen surgiendo los exclusivistas que no escriben para el público .

Todo pasa y todo ocurre. El gran reformador de la música, Stravinsky, comparte los programas sinfónicos con su compatriota Rachmaninov, acusado en su momento de poco menos que reaccionario. Darío vuelve a ser leído junto a Neruda fuera de Nicaragua. Monet y Van Gogh disputan renombre con Picasso. Y aquí seguimos leyendo a Aquileo, a Carmen Lyra, a los novelistas del 40 (Dobles, Fallas, Gutiérrez) y a Debravo. Laus Deo.

afcanas@intnet.co.cr
periódico La República 2 agosto 2008.

09/08/2008 GMT 1

Los ciberjóvenes

marfuerte @ 02:18

Un estudio del Programa Sociedad de la Información y el Conocimiento reveló que la tecnologí­a maravilla a la juventud.

El 88,5% de los jóvenes consultados considera que saber utilizar una computadora es de gran ayuda en sus estudios.

David Castillo Robinson
dcastillo@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Es cada vez más grande la población de jóvenes que se ven inmersos en la tenencia y uso de las tecnologí­as de la información.
Así­ lo reveló un estudio elaborado por el Programa Sociedad de la Información y el Conocimiento (PROSIC) de la Universidad de Costa Rica.
Entre los principales hallazgos está que de 4.037 cuestionarios aplicados a jóvenes de colegio y universidades, 80% tiene teléfono residencial y celular.
La encuesta también detalla que la tenencia de computadoras se da en tres cuartas partes de los hogares de los jóvenes (73,9%), pero eso sí­, menos de la mitad (44,55%) tienen acceso a Internet desde el hogar.
Cabe destacar que las personas que asisten a educación privada son las que tienen más tecnologí­a en sus hogares.
En este rubro el estudio demostró que el 64,4% de los que están en un sistema público tienen computadora, mientras que el 94,5% de los que están en educación privada poseen dicha herramienta.
En cuanto a conexión a Internet, 29,7% de los muchachos que están en educación pública acceden a la red, mientras que el 75,8% de los que están en sistemas privados tienen una conexión a la web.
La encuesta determinó que el correo electrónico y programas como Excel, Word y Power Point son los más utilizados por los muchachos.
Datos
67,4% de los jóvenes utiliza del correo electrónico principalmente para contactarse con los amigos.
43,6% afirmó que poseen una consola para videojuegos y el 24% tiene un iPod.
10 horas a la semana es el promedio que los jóvenes utilizan su computadora para hacer trabajos.
82,5% de los jóvenescostarricenses ingresan a Google, la página más visitada del paí­s.

periódico Vuelta en U 30 junio 2008.

07/08/2008 GMT 1

Columna ESAS COSAS RARAS 2

marfuerte @ 02:11

María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Foto: Adriana Araya
Guadalupe Urbina celebró muchas fiestas el pasado 25 de julio, día de la Anexión al Partido de Nicoya, en el Auditorio Nacional, ante un público que, con ansia de verla y escucharla, no dejó espacio libre en las butacas del recinto.

La Lupe de Guanacaste regresó, no solo para esta fecha cívica, sino para reivindicar que lleva la música, el folclore y el arte en las venas, sin necesidad de que alguien encienda las luces de su escenario.

“Hemos hecho grande a la patria”, fue una de sus primeras menciones. Su Sardinal fluía una y otra vez de su verborrea y pensé que este espectáculo tal vez no había sido creado para un regreso sino para un reencuentro con su gente guanacasteca y con aquellos desplazados de su tierra hacia la capital u otras provincias.

¿Cómo sentirme parte de esto? Soy costarricense y para mi Costa Rica es una sola. No soy antes josefina que tica y aquello me parecía un culto a Guanacaste y a Sardinal.

Pero para ser parte de esto, hay que dejarse atrapar. Guadalupe es esencia de folclore guanacasteco. No se llega a esta artista sin antes ser arcilla, no se llega a comprender sus letras y su música sin antes andar descalzo por la pampa que ella describe.

Y entre el acordeón y la marimba, y las voces de Ana Castro y Gladis Chiny, fluyeron en mí memorias.

Una niña vestida de campesina buscando entre las matas de amapola, una de sus flores más hermosas para vestir sus largas trenzas. Una niña que de la mano de un compañero de bigotes falsos y sombrero campesino, bailaba en un acto cívico “Morena de vida te vengo a cantar mis penas a recordarte el día en que vistes el alma mía”. Y los “güipipíaa” encendían de alegría aquellas celebraciones.

“Yo también llevo a Guanacaste en mis venas, y también tengo un Sardinal en el Calle Fallas que me vio crecer. También tengo un Cristo Negro y una comunidad en mis recuerdos”, me dije con orgullo.

Así me envolvió el carisma de esta mujer que por ratos cedía su presencia a “Voces Ancestrales”. No cualquier artista expone su retorno, su espectáculo presentando a un grupo de jóvenes aprendices de su encanto.

El efecto no resultó tan mágico y elocuente. Muchos en el escenario durante mucho tiempo y con técnicas que merecen trabajarse más. Pero la Urbina de andares europeos es noble y quiere dejar herencias. Creo que por eso está aquí entre nosotros, redescubriéndose, tras varios años ausente y otros tantos en silencio.

En buena hora… ¡Tenemos Guadalupe para rato!
periódico La Prensa 1 agosto 2008.

columna CON LA GENTE

marfuerte @ 01:53

UN MAESTRO SUPERIOR
Dr. Oscar Arias Sánchez*
Una vieja leyenda narra las vicisitudes de un héroe que surca la Tierra en busca de un maestro digno de su talento. Después de atravesar improbables aventuras y desafíos, el héroe arriba a la cima de una montaña en que dos ancianos milenarios meditan en silencio. Ambos ancianos se ofrecen para ser sus maestros. Uno de ellos era un hombre intachable, cuyo ejemplo era difícil de seguir e imposible de superar. El segundo de ellos era un hombre común, con quien sería fácil alcanzar la fama y la gloria. El héroe entonces debe elegir entre una vida en que sería siempre comparado con su maestro, o una vida en que podría fácilmente superarlo. Sin dudarlo escoge al primer anciano y pasa su vida sin gloria, a la sombra de su maestro, aprendiendo de su sabiduría e imitando su ejemplo.

¿No somos nosotros como el héroe de esa leyenda? Quienes formamos parte de la Iglesia Católica, ¿no elegimos también a un Maestro cuyo ejemplo es el que más cuesta seguir, pero el que más vale la pena imitar?
Siempre he dado gracias a Dios por haber nacido en el seno de una familia católica. Mi madre, cuya devoción por la Virgen era infinita, me infundió junto con mi padre el apego a los valores cristianos de la compasión, del perdón y de la solidaridad. Valores que he intentado honrar y practicar a lo largo de mi vida, convencido de que, como nos dice el libro de los Hechos de los apóstoles, “mayor felicidad hay en dar que en recibir”.

A veces, sin embargo, extraño la práctica de esos valores en la misma Iglesia Católica de la que formo parte. Conozco demasiados católicos, laicos y clérigos, que obedecen las más estrictas reglas de nuestro credo, salvo el mandamiento nuevo de amarnos los unos a los otros. Jesús nos enseñó el don del desprendimiento, de la solidaridad con quienes menos tienen. Hoy, apenas unas horas después del Día de San Pedro y San Pablo, quisiera hacer un llamado a los católicos para retomar la senda de la generosidad, para recordar que nuestro ejemplo es un Maestro que vino al mundo por los pobres, por los enfermos, por los excluidos de la sociedad.

Es justo que reconozcamos que individualmente todos, incluidos los representantes de la Iglesia Católica, podemos hacer mucho más por reducir la pobreza en el país, por reestablecer la paz en nuestras comunidades, por difundir el mensaje de la unidad en todo el territorio nacional. Es justo que reconozcamos que todos, incluidos los representantes de la Iglesia Católica, compartimos una cuota de responsabilidad en cambiar las circunstancias, y no sólo en criticarlas.

Creo que ésa sería la mejor forma de celebrar una fecha cuyo origen es la humildad de dos santos dispuestos a entregar su vida por amor al prójimo y por amor a Cristo, un Maestro superior.

Presidente de la República*
Diario Extra 30 junio 2008.

Columna ESAS COSAS RARAS

marfuerte @ 01:50

María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Hay gente que se la pasa viendo el bosque, y no ve el árbol.

Mientras se abrocha el fajón del pantalón, Manuela Soledad descubre con fastidio que aumentó unas libritas. La ropa no se ajusta igual. Y es que para todas las mujeres ese es un tema delicado.

No basta con que la media naranja insinúe que jamás la cambiaría por Angelina Jolie (mentira piadosa). O que en el guardarropa hayan otras tallas, mas flojitas, que disimulen el problema.

En serio. Las libritas de más cuando se comienzan a notar son una sentencia. O te pones a hacer ejercicios y cambias la alimentación, o no te importa mucho la apariencia física.

Pero Manuela es vanidosa. Entonces acude al gimnasio mas cercano. Y en efecto, la masa corporal esta sobrepasada. El instructor le señala por dónde empezar.

Esa máquina que la obliga a caminar sobre unos rieles no le agrada, pero ahí está, dando un paso a la vez, desistiendo abandonarla aunque sienta temblar las pantorrillas, aunque le cueste inhalar y respirar.

Como esas pruebas que llegan en la vida. Desempleo, desamor, enfermedades. No las quieres, pero hay que solucionarlas, enfrentarlas con dignidad.

Luego pasa a los abdominales y la bicicleta. Y mira con recelo a quienes llegan entusiastas a la hora de los pilates. Gorditas, flaquitas, todas risueñas a la espera de que arranque la música y el ritmo impuesto por el profesor.

Mientras en el televisor un programa mañanero entretiene a los que madrugaron ese día. Pero de pronto dan un segmento de noticias. “El estadounidense que disparó en San Vicente de Moravia podría no llegar a la cárcel, aunque haya matado a un inocente”.

Un inocente con un futuro prometedor estaba en el lugar equivocado. Infortunio. Harlen Diederich Fonseca Reyes, de 28 años, recibió un balazo en la cabeza. Era médico.

Sin querer, Manuela acelera el ritmo. ¡Cómo es posible, ahora resulta que el gringo está enfermo y padece de paranoia. ¿Por qué seguimos siendo tan permisivos?. Hasta con visa de turista vencida. ¡Ja! Y de qué sirve mencionar que la visa estaba vencida, si da lo mismo. No hay autoridad de Migración que constate si quien entró, salió. Y por qué no lo hizo.

Para entrar a Estados Unidos, aparte de pagar 200 dólares, nos requisan hasta la virginidad. Tenemos que hacer lo mismo. Ningún extranjero con antecedentes criminales debería entrar al país. Imagínese hasta con un fusil de guerra M16 entró a vivir en uno de nuestros barrios. Ya viera lo que le pasaría a un tico si hiciera lo mismo en ese país. ¡Mínimo cadena perpetua, así esté loquito!
Finalmente, Manuela Soledad termina la jornada en el gimnasio. No aguanta los músculos de las piernas, del estómago y de los brazos, pero se siente bien. Gana entusiasmo y autoestima. Y no importa si no la ven en el bosque. No hay nada más atractivo que una persona tranquila consigo misma.

periódico La Prensa Libre 30 mayo 2008.

Qué falta de respeto, qué atropello a la razón

marfuerte @ 01:49

Miguel Miranda Sandí*
miguelmiran@gmail.com
A cada instante de nuestras vidas en este mundo complejo, nos suceden cosas realmente impresionantes que de momento no sabe uno cómo actuar, si con tolerancia o sin ella, porque advierto que la paciencia tiene un límite establecido. En mi caso particular, con las cosas que me sucedieron recientemente, me vienen a la memoria algunas de las famosas frases del clásico tango “Cambalache”, escrito en el año 1934 por Enrique Santos Discépolo. Especialmente, cuando refería que en el siglo XX vivimos todos “revolcaos en un merengue y en un mismo lodo, todos manoseaos”. Y aunque el siglo XX ya pasó, pareciera que en el XXI la cosa sigue exactamente igual, con los comportamientos de corrupción, indolencia, prepotencia, desfachatez, descaro e indiferencia. Ah, pero no solo de los políticos, también de otros miembros de la sociedad, que no se escapan del manoseo, y a quienes tampoco les importa, como dice el tango “si naciste honrao”.

Les cuento que el otro día fui al supermercado de una prestigiosa cadena, donde se supone que los consumidores somos importantes, y decidí comprar un pan cuyo precio era cuatro veces menor de lo que me cobraron en la caja. Supongo que notaron ustedes la “pequeña” diferencia. Lo cierto es que mi reclamo no fue atendido por el joven cajero y casi tuve que llamar al dueño de la compañía para que lo convenciera de levantarse de su silla y fuese a verificar el precio correcto. ¿Y qué creen? Nunca se levantó. Sin duda, le hacía falta un cursito de servicio al cliente, y comprender que por los consumidores se le paga el salario. Y saben a qué hora sucedió esto, a las 7.15 de la mañana. Realmente no le veo mucho futuro a este caballero, que por ninguna parte entendió su responsabilidad social.

En otra ocasión, pudiendo el taxista virar a la izquierda para enrumbarse a mi dirección de destino, tomó un “pequeño” atajo que alargó mi trayecto en aproximadamente ocho cuadras más. Además de este relajo, el representante de la “fuerza roja” dio grandes muestras de “cordialidad” con los demás conductores a quienes les cedió el paso cada vez que pudo, mientras la “maría” seguía su curso. Claro, él feliz y yo indignado, sabiendo que su falsa gentileza era a costa de mi bolsillo. Y como se fuera poco, cuando le reclamé, cínicamente se enojó advirtiéndome y podía bajarme del carro. Que poca seriedad, y como lo vuelve a decir el tango “Qué falta de respeto, qué atropello a la razón”.

Y para terminar, dos situaciones más de las que todavía no salgo de asombro. Un estudiante universitario que recibe durante todo el curso mis lecciones de ética profesional y que reflexionó todo el tiempo sobre la importancia de los principios morales, termina el curso presentando como suyo un texto tomado integralmente de Internet. Dios mío, me pregunto a cada momento qué parte de la ética no entendió. Qué pasó con su propio esfuerzo, por qué hacer suyo lo que es de otros. Y entonces recuerdo de nuevo el tango cuando dice que “es lo mismo el que trabaja noche y día como un buey, que el que vive de los demás”. Ahora sí termino, y con broche de oro. Escuchen esto por favor, es el caso de una estudiante que por el hecho de estar pagando la universidad pensó que tenía —y presumo que todavía lo piensa— el derecho para cambiar a su antojo el programa de un curso y hasta la metodología del profesor, como condición para seguir en el curso. Válgame Dios, qué arrogancia, ya solo faltaría que en este país cayéramos ante los caprichos desbordados de los “igualados”.

Al buen entendedor, pocas palabras.

* Profesor Universitario
periódico La Prensa Libre 30 mayo 2008.

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