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RESONOCO

Categoría: Pol

16/05/2008 GMT 1

Los significados de la victoria electoral de Fernando Lugo

marfuerte @ 00:45

* Especial: Transición del poder en Paraguay

Carlos Malamud *
La victoria electoral de Fernando Lugo en las elecciones presidenciales de Paraguay ha puesto un dramático punto final a las más de seis décadas de hegemonía de la Asociación Nacional Republicana, popularmente conocida como Partido Colorado. Si se dice que su presencia en todos los ámbitos de la vida paraguaya era más asfixiante que la del PRI mexicano en sus momentos de verdadero esplendor no se falta excesivamente a la verdad. De ahí el empeño de muchos hombres y mujeres de ese país de sacarse de encima, como sea, el viejo estigma de la corrupción omnipresente. Ésta se puede ver en todos los niveles de la vida cotidiana y tiene en el contrabando una de sus caras favoritas. Por eso, la corrupción no afecta únicamente al estado, a sus servidores y a los políticos, sino que también se expresa a través de mafias fuertemente organizadas. Buena prueba de todo ello son los automóviles truchos o mau (en guaraní), que circulan legalmente en el país después del obligado maquillaje de sus papeles tras haber sido robados en los países vecinos e introducidos ilegalmente en Paraguay. En 2001 se supo que el entonces presidente Luis González Macchi conducía un BMW blindado, comprado dos años antes en 80.000 dólares.

Fuerza heterogenea. La Alianza Patriótica para el Cambio (APC), integrada por un conglomerado heterogéneo de fuerzas de izquierda y de centro, surgió precisamente de esa necesidad de cambio existente en el país. Sin embargo, la APC se caracteriza por el liderazgo fuertemente personalista de Lugo y por la ausencia detrás suyo de estructuras políticas con una cierta organización y algún pasado. Federico Franco, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), de carácter centrista, acompañó a Lugo en la fórmula presidencial como candidato a vicepresidente. La presencia del PLRA en la Alianza indica cuán extendido estaba el deseo de cambio en la ciudadanía paraguaya. El PLRA ha sido tradicionalmente la oposición tolerada al Partido Colorado y, al menos teóricamente, debería servir para moderar el mensaje radical de Lugo.

Precisamente en este punto radica una de las grandes incógnitas acerca del futuro del Paraguay. ¿Cuán radical será el nuevo gobierno? ¿En cuál de las izquierdas regionales hay que ubicar al ex obispo y futuro presidente? ¿Cuán gobernable será el Paraguay con un mandatario que está dispuesto a acabar con la corrupción, con las mafias que la sustentan, con la impunidad de los políticos, con impulsar una reforma agraria y, por si todo esto fuera poco, por renegociar con Brasil y Argentina los precios de la electricidad que Paraguay exporta a sus vecinos o con relacionarse con la República China en lugar de Taiwn? La respuesta de estas y otras preguntas de contenido similar no dependerá exclusivamente de la voluntad reformista o revolucionaria de Lugo, ni de su decisión política, sino de tres variables básicas. En primer lugar, Paraguay no es Venezuela, pero tampoco Bolivia o Ecuador, que tienen en los hidrocarburos una fuente potencial de importantes ingresos fiscales. El tema de la energía eléctrica hasta ahora se ha mostrado más complicado. Por este camino, el gobierno carece de los ingresos necesarios para impulsar políticas populistas que, como no, reposan en el clientelismo más ortodoxo.

Segunda cuestión. El más del 40% de los votos que obtuvo la candidatura presidencial liderada por Lugo es patrimonio suyo y no de la APC. Esto se observa en cuanto se cotejan los datos de la elección presidencial con la parlamentaria y aquí se ve, de forma meridiana, el carácter aluvional de la Alianza, a tal punto que los distintos partidos concurrieron a los comicios con candidatos propios, y separados, tanto para el Congreso como para el Senado. Por eso, la gobernabilidad futura dependerá no sólo de la disciplina del voto de sus principales aliados, sino también de los grupos opositores, tanto del Partido Colorado, como de los seguidores de la UNACE (Unión Nacional de Ciudadanos Éticos) de Lino Oviedo, que controlarán una parte importante de los votos de ambas cámaras. En los últimos años la probidad de muchos parlamentarios fue seriamente cuestionada y no sería impensable, que muchos de ellos, de todos los partidos, terminaran vendiendo sus votos al mejor postor. ¿Gobernará Lugo con un sesgo fuertemente presidencialista, despreciando al Parlamento, como ocurrió con buena parte de los últimos presidentes colorados? No casualmente la sede presidencial se conoce en guaraní como Mburuvichá Róga, que significa "La casa del jefe".

Por último, la exportación de energía eléctrica, de las dos grandes centrales de Yaciretá (a Argentina) e Itaipú (a Brasil). Hasta ahora Lula se ha negado en redondo a pagar más por la energía que su país importa de Paraguay, lo que ha servido para reforzar los sentimientos nacionalistas de los paraguayos, agitados convenientemente en la campaña de Lugo. No en vano todavía pesa en la memoria del país los efectos de la Guerra de la Triple Alianza (1865 - 1870), o Guerra Grande, en la cual Argentina, Brasil y Uruguay impusieron a los paraguayos un durísimo castigo. La idea de estar emparedados entre dos gigantes regionales sigue vigente. Si Lula hace un gesto positivo y negocia un precio al alza con Lugo, Brasil podrá mantener una influencia positiva en Paraguay. De otro modo, su negativa sólo servirá para empujar todavía más al nuevo gobierno en los brazos de Hugo Chávez y Evo Morales.

Filiación. Es ésta, precisamente, la cuestión final, la del impacto regional del triunfo de Lugo. Con el objeto de evitar ser catalogado, el presidente electo ha repetido en diferentes ocasiones, durante la campaña, que es un hombre de centro y no un seguidor de Chávez. En realidad, si algo es Lugo es un obispo católico, aunque suspendido "a divinis" por el Vaticano. Su discurso es eminentemente pastoral y en él la culpa juega un papel determinante. Por eso, en la noche del domingo pasado, durante los festejos por la victoria, los ciudadanos paraguayos no fueron los responsables de su triunfo, ni los actores determinantes del mismo. No, los ciudadanos paraguayos fueron "los culpables" de que Lugo haya ganado.

Con independencia de cuál es su verdadera filiación, algo que habrá que esperar a ver, si es que realmente se desvela en algún momento, lo cierto es que Lugo acudió a votar acompañado de Hebe Bonafini, la dirigente de las Madres de Plaza de Mayo. En este punto vale la pena recordar el apoyo prestado por Bonafini a ETA, a quien considera no una banda terrorista sino un movimiento de liberación nacional que impulsa una causa justa, o su apoyo a los atentados del 11-S en los Estados Unidos. Lugo ya no es más un candidato en campaña sino el presidente electo de Paraguay.

Es verdad que su país es uno de los más pobres de América del Sur, pero si quiere llevarlo por la senda del desarrollo es necesario que se desprenda de los viejos tics del misionero y aprenda cuanto antes el discurso de la política. No es sólo con mesianismos como se salvará Paraguay, ni con un discurso basado únicamente en la antipolítico. Lugo ya ganó y a partir de agosto le tocará gobernar.-

* Director del Instituto Real Elcano de Madrid. Publicado en INFOLATAM y reproducido para Página Abierta en Costa Rica con autorización del autor.

Suplemento Página Abierta.Diario Extra 29 abril 2008.

COSTA RICA: ¿HACIA DÓNDE NOS DIRIGIMOS Y CUÁL ES EL CAMINO?

marfuerte @ 00:40

Helio Fallas Venegas (helio.fallas@gmail.com)
Los desafíos actuales de los países de América Latina y el Caribe en materia social, económica, ambiental y política son de tal magnitud y complejidad, que muchos nos preguntamos si con los instrumentos actuales que se tienen seremos capaces de romper los círculos viciosos que aferran a la región al subdesarrollado.

Esa sensación de quedarnos atrás, por más que nos indiquen que seremos desarrollados en unos cuantos años si nos montamos al “tren” de la integración al mercado mundial en forma indiscriminada, se nos hace más palpable cuando la magnitud, la velocidad y la dispersión de los cambios provocados por el conocimiento, la revolución tecnológica y la tecnologías de la información y la comunicación son tan dramáticos.

En ese contexto, cabe preguntarse si la Costa Rica de hoy, no lo que suponemos que es o la que deseamos que sea, puede llegar a buen puerto con los mismos instrumentos de navegación, las mismas agendas de políticas públicas sin cambios en la institucionalidad y sin la propuesta de acciones estratégicas en un mundo cada vez más globalizado y en donde la forma en que se combinan los recursos en los territorios locales hacen diferencia.

No parece creíble que solo las fuerzas del mercado en el ámbito internacional, que no son precisamente de competencia sino más bien de una búsqueda insaciable del lucro sin muchas veces evaluar sus efectos en la distribución del ingreso, el ambiente, recuérdese la actual crisis por el efecto invernadero, en la cultura y en lo político, puedan señalarnos el camino que vamos a seguir hacia un puerto seguro de desarrollo de la sociedad costarricense en su conjunto. Con ello no critico los esfuerzos que distintos segmentos de la sociedad realizan por mejorar nuestra capacidad de preparación para el mundo que vivimos. Más bien desconfío de las promesas fáciles que ofreciendo nuestros recursos, intelecto y energías los ponen al servicio casi solo de intereses transnacionales.

Este panorama desalentador nos pone en la agenda de construir escenarios alternativos con “visiones de largo plazo y procesos de cambio más participativos, integrales, sistémicos y eficaces”.

¿Qué son estos escenarios alternativos? Veamos algunos ejemplos. ¿Es posible que Costa Rica continúe con el actual esquema de uso de energía en el transporte donde se sigue privilegiando el traer automóviles de gasolina y diesel para carreteras cada vez más incapaces de sostener el volumen del tránsito y creando niveles de contaminación cada vez mayores y con efectos de invernadero? ¿Cuál sería el escenario en el 2050 de continuar las actuales tendencias? Si la respuesta es que no sería sostenible ese esquema, que otros escenarios podemos crear a partir del conocimiento de las nuevas tecnologías en el transporte público, las nuevas fuentes de energía de alimentación del transporte, la cultura en el transporte público?.

¿Es sensato pensar que nuestras áreas rurales y costeras se van a desarrollar desde el punto de vista económico, social y ambiental cuando se carecen totalmente de esquemas de planificación estratégicos y más bien predominan la improvisación, la corrupción en el otorgamiento de permisos de construcción, la falta de controles urbanísticos e inseguridad ciudadana, solo para mencionar algunos problemas? Si lo que deseamos es un desarrollo sustentable con una adecuada distribución del ingreso y de las oportunidades, evidentemente escogimos un camino errado.

Un último ejemplo, lo podemos palpar cuando se proyectan los datos de población y notamos que en el 2050 tendremos una población más adulta donde las demandas de los servicios públicos de educación, salud y vivienda deberían ser muy distintos a los actuales. ¿Alguien ha proyectado seriamente cuáles serían las consecuencias de esos efectos en nuestras políticas públicas e institucionales?
¿Frente a esto que hace este Gobierno y los que nos han gobernado en los últimos años? ¿No se les ha elegido por los ciudadanos para que establezcan metas de desarrollo en diversos campos en el contexto de la globalización y la transformación profunda de la ciencia y la tecnología? ¿Por qué no han dado rendición de cuentas en estos aspectos?
Desde el punto de vista conceptual y metodológico el planear el desarrollo humano sostenible con las características que aquí se sugieren, requiere nuevos instrumentos de planificación estratégica en evaluación, prospectiva, coordinación y concertación social. Esto permitiría dar un sentido y dirección a un esfuerzo institucional y de la sociedad por lograr niveles más elevados de desarrollo. ¿Quién o cuáles fuerzas políticas y sociales le podrán poner el cascabel al gato?
Diario Extra 29 abril 2008.

Poder blando y garrotes duros

marfuerte @ 00:07

Chris Patten

de los Lores británica, fue gobernador de Hong Kong y Comisario Europeo de Asuntos Exteriores. Actualmente es canciller de la Universidad de Oxford y copresidente del International Crisis Group.

LONDRES – Todos recordamos una frase de la primera campaña presidencial de un Clinton. Cuando Bill Clinton se postuló a la presidencia a principios de los noventa, un miembro de su equipo explicó cuál era el tema central de la elección. “Es la economía, tonto”, dijo. La economía lo explica todo: el empleo, los precios, el ahorro, la vivienda. Determina el estado de ánimo público y fija la agenda política.

Un curioso anuncio que pueden haber visto recientemente en alguna revista refuerza este punto. Es de valijas caras. Mijail Gorbachev está en el asiento trasero de una limusina. Va pasando por el Muro de Berlín. En el asiento, junto a él, hay un portafolio de cuero de la marca de lujo. ¿El mensaje? ¿A quién le importa el Muro? Olvídense de la política; lo que importa es el dinero.

Tal vez las cosas realmente sean así en la actualidad. Hoy el mundo se enfrenta a las consecuencias de la adicción estadounidense a los préstamos y a la avaricia y torpeza de muchos bancos globales. Los conductores se quejan de lo que cuesta llenar el tanque de sus autos.

Las amas de casa de los países pobres –y también de los que no lo son– se desesperan por el costo creciente de alimentar a sus familias. En Asia, África, el Medio Oriente y América Latina, sus hijos y sus maridos se rebelan por los precios de los alimentos.

El gran tema. Así pues, la economía es el gran tema. Pero hay otros dos que reclaman nuestra atención. Nos dicen mucho sobre la política mundial en un nuevo siglo. Después de todo, no solo la economía importa. En primer lugar está el Tíbet, donde aparentemente la economía local ha crecido con rapidez. Eso no parece haber satisfecho a los tibetanos.

El año pasado fueron los monjes budistas de Birmania quienes recibieron disparos y garrotazos. Este año son los monjes del Tíbet.

La historia es complicada, pero a mí no me causa problemas aceptar que el Tíbet es parte de China. Muchos disidentes chinos piensan lo mismo y también parece ser la opinión del Dalái Lama. Pero ¿puede sostenerse esa posición únicamente mediante la violencia del Estado? El Dalái Lama no es un terrorista tortuoso. China no se ayuda al permanecer atrapada en la era maoísta de los sesenta cuando se discute este tema.

Los chinos han sido inteligentes en tantas otras esferas. Diseñaron la fórmula “un país, dos sistemas” para Hong Kong. Realmente ¿va más allá de la capacidad de su sistema político encontrar una fórmula para el Tíbet que reconozca su autonomía religiosa y cultural dentro del Estado chino?

Espero que esta cuestión no eche a perder los esfuerzos de China para utilizar las Olimpiadas como una oportunidad de mostrar al mundo que su país se está convirtiendo de nuevo en uno de los líderes mundiales. No tendría ningún sentido boicotear los juegos. Un boicot solamente provocaría hostilidad nacionalista en China. Pero quienes asistan a los juegos no deberán tener limitaciones para expresar sus puntos de vista –si es que los tienen– sobre los derechos humanos, de manera cortés pero firme.

China, gran noticia. Lo que ha sucedido económicamente en China en los últimos 25 años es trascendental. China se ha convertido en el taller del mundo. Su éxito no es una amenaza para los demás. Es una buena noticia para todos. Trascendental, ciertamente, pero China no es todavía una superpotencia. La marca de la autoridad calmada y confiada en sí misma de una superpotencia no es golpear monjes budistas y atacar a su líder espiritual.

El otro gran tema de la política global son las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Se trata del poder blando estadounidense sobrecargado. Queda por resolver la cerrada contienda entre los dos demócratas, Barack Obama y Hillary Clinton. John McCain, un auténtico y duro héroe de guerra, está esperando para retar al vencedor. Si bien el enfrentamiento entre Obama y Clinton ha producido algunos sentimientos proteccionistas lamentables, ha acaparado la atención mundial.

Obama mismo representa dos cualidades que entusiasman a muchas personas, no solo a los jóvenes.

El éxito de Obama demuestra que Estados Unidos sigue siendo el país de las oportunidades. Si ganara las elecciones, imaginemos el impacto que tendría en el mundo el primer discurso que pronunciara desde el podio de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Estaría ahí como presidente del país más globalizado del mundo; en cierto sentido, sería el presidente de todos.

Obama. En segundo lugar, su participación es positiva para la política democrática. Como otro hijo de Illinois, Adlai Stevenson, él cree que el hombre y la mujer promedio son muy superiores al promedio. Ante la vergüenza que significó la opinión de su pastor sobre la raza y Estados Unidos, Obama no acudió a los expertos en imagen para decidir cómo afrontar el problema.

En cambio, pronunció un discurso sensato, elocuente y conmovedor sobre la raza. Abordó el problema de frente y con inteligencia. Ante un problema incómodo respondió con la razón. Suceda lo que suceda en la campaña presidencial, ese discurso fue un momento especial.

¿Por qué, entonces, es tan importante todo esto: el Tíbet por un lado y el poder blando de Estados Unidos por el otro? Es sencillo. En el siglo que nos espera no habrá una lucha entre China y Estados Unidos por el liderazgo global. No se trata de un combate de gladiadores en el que esté en juego el equilibrio del poder. Sin embargo, sí habrá una lucha de ideas. ¿Acaso el mundo desea y necesita el leninismo con centros comerciales? ¿Deben los Gobiernos encerrar a los disidentes para generar prosperidad? Me parece que la elección es clara. ¿O quiere el mundo un tipo de libertad que abarque tanto a la política como a la economía?
periódico La Nación 27 abril 2008.

Columna Ojo crítico

marfuerte @ 00:04

Rodolfo Cerdas

politólogo

El mundo entró en una zona de turbulencia. Las dirigencias se ven desconectadas y atónitas. Hace apenas unos días, la mayoría seguía apegada al Consenso de Washington, que por medio del FMI y el Banco Mundial, propiciaba el abandono de la agricultura tradicional y la focalización en los servicios.

Solo cuando ambas entidades advirtieron, tardíamente, de la crisis alimentaria que se venía –con sus hambrunas, disturbios sociales y crisis políticas–, fue cuando el Presidente dejó de decir lo que hasta entonces había dicho. El duro golpe, como siempre, está hiriendo más a los sectores pobres de Asia, África y América Latina.

Las políticas que originan esta crisis jamás fueron debatidas y se adoptaron aquí con ausencia total de partidos y dirigentes. Nuestros grandes liberales, en particular don Ricardo Jiménez, ya nos habían prevenido, al señalar que la economía es economía política y que la teoría supone imaginación, realismo y defensa del interés nacional. Por ello, sin saber comparativamente si éramos buenos para producir café, nos aventuramos en su producción y exportación; creamos el monopolio del INS y de los licores para financiar obra pública e instituimos las reformas sociales.

Hoy llegó la hora de acabar con la manera tradicional de hacer política. El país es muy pequeño para enfrentar solo una crisis que, además de la agricultura y la energía, abarca las finanzas, las orientaciones ideológicas de los Gobiernos de la región, el fin del unilateralismo de la posguerra fría, una nueva multipolaridad y el germen de una nueva carrera armamentista.

La rigidez doctrinaria en economía y en política, especialmente si luce apocada ante la realidad, crea barreras infranqueables. Hay que darle prioridad al interés nacional por encima de los sectoriales. El paso de la vieja socialdemocracia a otra nueva y moderna, no puede ser un engaño para adoptar, de contrabando, las fallidas tesis del Consenso de Washington.

No debe tener cabida el capricho y la soberbia ante el adversario, ni el servilismo que parece rodear al Presidente y nublar el contacto del Ejecutivo con la realidad. Es urgente un balance autocrítico de la gestión en el nuevo contexto regional y mundial. Y, en vez de lanzarse a una prematura y riesgosa campaña electoral –que enturbia y agrava los problemas–, hay que dar un golpe de timón y abrir un diálogo positivo con el PAC, fortalecer la alianza con los libertarios y rechazar el chantaje político. En síntesis, usar las potestades de gobierno no para satisfacer egos y alimentar el clientelismo, sino para construir una verdadera política de Estado.
periódico La Nación 27 abril 2008.

15/05/2008 GMT 1

Estados grandes, imperiales y pequeños

marfuerte @ 00:40

Harold James |

Una nueva lógica en la política internacional

Harold James es profesor de Historia y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton y autor de The Roman Predicament

Los ganadores del gran impulso de la globalización de los años 1990 fueron los estados pequeños como Nueva Zelanda, Chile, Dubai, Finlandia, Irlanda, las Repúblicas Bálticas, Eslovenia y Eslovaquia. Los tigres del este asiático que presionaron para ubicarse en el centro de la escena de la economía mundial eran unidades pequeñas y, en algunos casos, como Singapur, Taiwán o Hong Kong, ni siquiera eran tratados como estados. Incluso Corea del Sur, que en comparación es un gigante, era solamente medio país.

Este tipo de estados son vulnerables y el pasado está sembrado de globalizadores pequeños y exitosos que fueron derrotados por la política del poder: las ciudades-estados italianas del Renacimiento, la República Holandesa o, en el siglo XX, el Líbano y Kuwait.

Los estados pequeños frecuentemente se convirtieron en las víctimas de vecinos más grandes pero más pobres envidiosos de su éxito y ansiosos por apoderarse de sus activos, pero olvidando al mismo tiempo que un ataque de este tipo, en realidad, destruye la fuente de riqueza y dinamismo.

En el mundo de la globalización pura, a los Estados pequeños les va mejor, porque son más flexibles y pueden adaptarse más fácilmente a los mercados de rápida evolución. Los Estados pequeños tienen mejores resultados a la hora de ajustar las políticas públicas, liberar los mercados laborales, establecer un marco sólido para la competencia y facilitar las fusiones y adquisiciones internacionales.

Estados pequeños. La urgencia de un programa de esta naturaleza ha sido subrayada en muchos análisis recientes sobre el desempeño deficiente de las principales economías de Europa continental –Francia, Alemania e Italia–, comparado con el de economías más pequeñas y mucho más dinámicas del norte y centro de Europa. Pero, al mismo tiempo, los estados pequeños también tienen más probabilidades de triunfar cuando se trata de defender los aspectos cruciales del Estado benefactor.

Un Estado más grande inevitablemente puede tomar más medidas para controlar la economía y, por ende, está expuesto a la costosa tentación de intervenir en respuesta a la presión política de intereses establecidos.

En el marco de un Estado pequeño, la imposición de una densa red de controles probablemente conduzca a la pérdida de factores móviles de producción, mientras que en un estado grande es más difícil que haya una fuga de mano de obra o capital.

En el escenario internacional, los estados grandes intentan establecer reglas internacionales, y muchas veces construyen su legitimidad interna en base a su argumento de que son capaces de definir un mundo más grande: piensan en términos de lo que los pensadores franceses llaman “aprovechar la globalización”. En lugar de aceptar el sistema internacional como es, con todas sus imperfecciones, piensan que pueden usar su peso para alterar las reglas a su favor.

El nerviosismo y el miedo de los Estados pequeños empezaron a aumentar alrededor del 2000. La guerra de Iraq, la búsqueda por parte de China de fuentes de energía en los países en desarrollo y la agresividad de Rusia en materia de política exterior e interior pusieron de manifiesto las nuevas realidades políticas.

Tres defectos obvios. En el mundo de hoy, pareciera que los nuevos ganadores son los estados grandes con poblaciones importantes y crecimiento rápido: Brasil, Rusia, India y China (BRIC), además de Estados Unidos. Estos gigantes dinámicos aterrorizan a las poblaciones adineradas del mundo industrializado con el potencial poder de su competencia de bajo costo, sus productos baratos y su tercerización de servicios.

Los BRIC –podríamos reescribir el término como Países Grandes y Realmente Imperiales (N del T.: correspondiente al inglés Big and Really Imperial Countries)– proyectan poder con más facilidad, pero también necesitan proyectar poder para compensar sus debilidades. Tienen sus propios problemas, pero al mismo tiempo es probable que se comporten más como los grandes estados tradicionales e intenten reformular la globalización en lugar de aceptarla simplemente como un proceso inevitable.

Existen al menos tres defectos obvios que afligen a estos grandes globalizadores mucho más que a los pequeños globalizadores que habían tenido tan buen desempeño anteriormente. Primero, los países altamente poblados deben integrar su subclase pobre y analfabeta (en China y la India, principalmente rural) cuando participan en los mercados mundiales.

Segundo, China y Rusia tienen sistemas financieros que carecen de transparencia, mientras que Brasil y la India son financieramente subdesarrollados, lo que pone en riesgo una mayor integración en la economía mundial y aumenta las perspectivas de una crisis financiera.

Ilusión. Tercero, Rusia ya enfrenta una caída demográfica masiva y una población que envejece y se enferma; China enfrenta la casi certeza de un bajón demográfico al estilo japonés a partir de la década del 2040 en adelante, un legado tardío de su política de un solo hijo.

Los gigantes geopolíticos defectuosos en el pasado han sido fuente de inestabilidad (Alemania antes de la Primera Guerra Mundial es una analogía obvia) y existen buenas razones para ver que presentan un mayor riesgo en el siglo XXI. Pero, por el momento, son incuestionablemente poderosos.

El resultado es que los BRIC buscarán poder de compensación, e influencia y prestigio militar y estratégico, como una manera de solucionar los problemas internos. Atrás quedaron los años 1990, cuando por un período breve inmediatamente después del fin de la Guerra Fría, parecía que el mundo iba a ser permanentemente pacífico y desinteresado en el poder.

Esa esperanza pronto resultó ilusoria. A muchos analistas, de hecho, los sorprendió la rapidez con que regresaron las tensiones al sistema internacional. Mientras que muchos culpan al comportamiento estadounidense, estas tensiones, en realidad, se han visto alimentadas por el despliegue de una nueva lógica en la política internacional.

www.project-syndicate.org Los ganadores del gran impulso de la globalización de los años 1990 fueron los estados pequeños como Nueva Zelanda, Chile, Dubai, Finlandia, Irlanda, las Repúblicas Bálticas, Eslovenia y Eslovaquia.
periódico La Nación 27 abril 2008.

Mayo 1968

marfuerte @ 00:18

Por Juan Goytisolo
Forja

"Francia se aburre". La frase, formulada en vísperas del mítico Mayo Francés, adquirió celebridad posterior por su índole involuntariamente adivina. Su autor tenía razón. Los jóvenes y menos jóvenes nos aburríamos y, tal vez por eso, Monique Lange y yo nos fuimos a pasar unas vacaciones en el Midi. Apenas habíamos tenido tiempo de tomar el sol y de bañarnos, cuando escuchamos por la radio las primeras noticias de la rebelión estudiantil: manifestaciones callejeras, choques con las Compañías Republicanas de Seguridad, ocupación de La Sorbona y Censier, barricadas. Las imágenes reproducidas por la televisión y la lectura de la prensa nos decidieron a regresar. No queríamos perdernos lo que respondía a nuestros sueños y colmaba nuestras aspiraciones. La conjunción de Marx y Rimbaud parecía concretarse al fin. La política tradicional se abría a nuevos ámbitos: los de los deseos reprimidos, la utopía y la imaginación, de la invención y exigencia de nuevas y más amplias libertades.
Desde nuestro regreso a París, nos pusimos en contacto con Jean Genet. Los acontecimientos le habían devuelto toda su combatividad y energía. Le acompañamos a La Sorbona liberada por los estudiantes y su intervención mordaz en una asamblea improvisada arrancó un aplauso cerrado de los asistentes. Un tanto abrumado e inquieto por el éxito de sus palabras -estaba habituado, me dijo, a los silbidos e insultos-, propuso que fuéramos a Billancourt. Contrastando con la agitación del Quartier Latin, comprobamos que reinaba la calma en las fábricas. Pues, mientras Mendès-France apoyaba el movimiento de los jóvenes, el PC se mantenía en unas posiciones que juzgábamos reformistas y limitaba sus reivindicaciones al ámbito laboral.
El domicilio de Monique en la Rue Poissionière, contiguo al cine Rex y a un centenar de metros de L'Humanité, es el punto neurálgico de manifestaciones opuestas: la de los estudiantes y grupos libertarios que silban y vocean consignas contra el órgano oficial del Partido Comunista, y la de los representantes de la derecha pura y dura, movilizados contra "la marea roja". Los unos gritan "De Gaulle, dimisión" y repudian la línea timorata y acomodaticia del partido. Los otros agitan banderas tricolores y denuncian la mano de Moscú. Un día, la cohorte patriótica, rechazada por una carga policial, se reagrupa al pie de nuestro inmueble. Como escribí en el capítulo titulado 'El territorio del poeta', en En los reinos de Taifa, Genet -estábamos almorzando- agarra la sopera y trata de arrojarla por la ventana a los manifestantes. Monique se la arrebata de las manos: ¡es de la vecina! Él coge entonces un plato, que va a estrellarse contra la boina, el cráneo, de un individuo de una cincuentena de años que parece un miembro de L'Action Française inventado por Buñuel. La frente le sangra ligeramente mientras mira hacia arriba al genio encolerizado que le insulta. "Grossier personnage!", se limita a decir. La portera ha tenido la precaución de cerrar la entrada del edificio y los manifestantes se olvidan del increpador.
Entre tanto las noticias eufóricas se multiplican: la "liberación" del Gran Teatro del Odéon, convertido en un foro de discusión abierto a todas las corrientes de la izquierda; la del Colegio de España en la Ciudad Universitaria, en la que participó, según creo, Fernando Arrabal. Con Genet y un grupo de amigos, proponemos la del Palais de l'Institut del Quai de Conti. Nuestro razonamiento es el siguiente: los pilares del Estado burgués son el Ministerio del Interior, el Banco de Francia y la Academia Francesa. Ante la imposibilidad de liberar/ocupar los dos primeros, fuertemente protegidos por la policía, nos queda la tercera opción: irrumpir en aquélla, reunir en sus salones a todos los mendigos y borrachos del barrio, revestirlos solemnemente con el uniforme de los inmortales y desacralizar para siempre a la gloriosa institución. Pero nuestro poder de convocatoria es mínimo y los obstáculos se acumulan. El Quartier Latin es escenario de enfrentamientos cada vez más duros, la consigna es ir a las barricadas. Se habla de decenas de heridos (los hubo) e incluso de muertos (algo desmentido luego), lo que no obsta para que la multitud marche al grito de "¡De Gaulle, asesino!".
Mientras las manifestaciones se suceden en los bulevares, un amigo del editor Frédéric Ditis nos informa de la ocupación del vecino Conservatorio de Música. Monique y yo acudimos allí para encontrarnos con una miniasamblea de gasolinas -el primer movimiento de liberación homosexual europeo, anterior a la identidad gay neoyorquina- que, un par de días después, desfilará por el bulevar de Belleville con atuendos provocativos, al grito de "nous sommes tous des enculés", entre su regocijo y los aplausos de la población inmigrante.
París es una fiesta muy distinta de la que celebró Hemingway. Los enfrentamientos con las fuerzas del orden se suceden noche tras noche y todos, menos los atemorizados burgueses, nos sentimos vagamente conspiradores. Recuerdo una reunión con el núcleo de escritores de la Rue Saint-Benoîs: Marguerite Duras, Mascolo, Blanchot, Edgar Morin, Robert Antelme. Se habló de crear nuevos espacios de desalienación: libertad sexual, crítica del consumismo y de la consideración de la industria como máximo agente de la liberación del ser humano, busca de alternativas de trabajo creativo y no enajenado; de actuar desde la periferia del sistema, como una fuerza centrífuga, a fin de poner en tela de juicio los consabidos criterios de normatividad. En corto, de desvelar, a partir de la propia experiencia individual, los mecanismos de opresión de los demás y de forjar así una estrategia global común a todos los marginados por razones de sexo, raza, clase social, nacionalidad, religión, lengua, cultura, etcétera. Nos embriagamos de palabras, la mejor y más bella forma de embriaguez.
Pero el movimiento contestatario pierde fuerza y aliento, la exaltación cede paulatinamente paso a un cansancio general que propicia la negociación entre el poder y los partidos de izquierda y los sindicatos. Recupero algunas imágenes dispersas, pero indicativas del descenso de nivel de las aguas: la behetría y el desmadre creados por la liberación del Colegio de España, cuya dirección, ofrecida en una posterior llamada telefónica, tuve el buen criterio de rehusar; la cola de inmigrantes españoles a la puerta de una entidad bancaria de la avenida de la Ópera que corrían a retirar sus ahorros ante el rumor de la inminente devaluación de la moneda francesa; la expresión ceñuda de un compatriota, peluquero de mi barrio, en respuesta a los insultos al general De Gaulle: "¡No sería nuestro Franco quien se dejaría insultar así!". El más negro pesimismo me invade: ¿tenía cura la fatal Península? Me identifico ya, sin saberlo, con el mítico conde don Julián y el Juan Sin Tierra de mi admirado Blanco White.
Firmados los acuerdos sindicales con el Gobierno y restablecidos el orden y la distribución de combustible para los automóviles, la población parisiense, en plena resaca de aquellas dos semanas inolvidables, partió masivamente a respirar el aire del campo. Como decía un locutor de voz optimista y tranquilizadora, "después de estos días de agitación y de ansiedad, c'est la détente!". Unas horas más tarde, un comunicado de la Dirección General de Tráfico anunciaba la cifra provisional de una veintena de muertos en las carreteras. ¡Una estadística insignificante en medio de la dicha general creada por el retorno a la normalidad!
Tomado de Babelia

Semanario Universidad 24 abril 2008.

14/05/2008 GMT 1

ESAS COSAS RARAS

marfuerte @ 03:15

María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Es una ola gigante que nadie ha querido ver venir, pero ya esta acá. Los expertos lo llaman tsunami. Pero no se alarme si está cerca del litoral Pacífico o en el Caribe, porque este fenómeno no amenaza las costas costarricenses, sino los estómagos de 100 millones de personas, incluso el de nosotros.

Desde hace muchos años se viene señalando que el uso irracional de los recursos naturales por el hombre traerá serías consecuencias. La contaminación ambiental, la tala discriminada de árboles, el uso irracional del agua potable, la sustitución de suelos destinados a la agricultura por condominios residenciales, entre otros.

Ahora esas consecuencias se enmarcan dentro de un nombre: efectos del cambio climático. Este señor del clima nos tiene una pistola en la sien, amenazándonos con quitarnos la vida. Claro, mientras no dispare, aún hay agua potable que beber, dinero para comprar combustible, comida en la alacena de la casa.

Pero en cualquier momento dispara, en cualquier momento ese tsunami nos inunda de hambre y de carestía de alimentos. En ese momento veremos que lo que tanto se nos advirtió toca nuestras entrañas.

Este jueves, por ejemplo, la subida de global de precios de la comida hizo que Estados Unidos (el mayor socio comercial de Costa Rica) sufriera la peor inflación por el precio de los alimentos en casi dos décadas.

Tanto es así que cadenas de supermercados en Estados Unidos y otros países, como Gran Bretaña, restringirán la venta de productos como el arroz.

Wal Mart, por ejemplo, limitará la venta de bolsas de nueve kilos de arroz a cuatro por cliente y día.

El tema de la escasez de arroz desencadena una reacción de demanda desesperada por los consumidores, quienes ya comienzan a ver cómo le hacen para guardar bolsas de más en la alacena de alimentos.

Esto me recuerda aquella recesión que vivimos los costarricenses en el gobierno de Rodrigo Alberto Carazo, en la que había que hacer fila en los llamados estancos del Consejo Nacional de Producción para comprar arroz, frijoles, manteca y café.

Yo era muy niña cuando eso, pero eran situaciones marcadas por políticas económicas asumidas por el Gobierno y no por la alarmante realidad de la escasez de alimentos.

La agricultura está abandonada. El hombre ha preferido ser abogado, arquitecto, médico, ingeniero de la informática, menos ser agricultor. Los agricultores no reciben motivaciones, ni incentivos, pero hoy necesitamos volver a ellos y darles las herramientas para que nos lleven la comida a la casa.

Este jueves, por ejemplo, almorcé ensalada de lechuga con tomate, bistec encebollado, una torta de huevo, frijoles molidos y plátano maduro. Sin precisar cuán balanceada estuvo mi dieta, tuve realmente la bendición de tener un almuerzo delicioso, hecho por mis padres.

Ese mismo plato puede ser en Haití o en Egipto, una razón para que sus habitantes exploten en violencia. No desarrollemos esta realidad.
periódico La Prensa Libre 25 abril 2008.

Tema eterno: los bancos

marfuerte @ 03:12

Rufino Gil Pacheco
Las etapas del desarrollo, según algunos tratadistas, son cuatro: la agrícola, la agrícola-mercantil, la industrial y la financiera. Desde luego es difícil determinar cuándo se inician y cuándo terminan, tienen su propio perfil, su propia fisonomía, y su propio dominio, ninguna de ellas desaparece totalmente, más bien se entremezclan y producen nuevas sociedades, pero sí existe un predominio, una acción, de la etapa en la cual se está o se vive.

En Costa Rica las tres primeras ya tuvieron su tiempo de vida con su perfil propio y su carácter determinante. Produjeron una sociedad típica de esos momentos, con sus personajes, sus gobernantes, sus personalidades, su poder económico y social y su pensamiento y acción, nacida de los medios de producción correspondientes a esas etapas, producida, a su vez, por los seres que los poseían y que actuaban en ella.

Actualmente pareciera que, el tiempo, los momentos llegaron para el sector financiero y ahí se está centrando el poder, el cual puede ser de gran peligro para la nueva sociedad que se pudiera formar y que ya se está formando, por ser el dinero, el capital, el factor de producción preponderante, que no tiene rostro, que es deshumanizante, frío, de entraña seca, pues su meta son los rendimientos y se pierde la visión de ser y se impone solo la de estar.

En este campo se trabaja con un medio, el dinero, que en sí mismo, no produce, sino que facilita la producción y se torna imperativo, calculador, frío, dominante, hasta llegar a colocarse por encima del ser humano que aparentemente es quien lo maneja, lo “coloca”, cuando en el fondo es él quien maneja al ser humano y lo “coloca” en un estrato alto en esa sociedad de empujones, donde reina el codazo, que el mismo contribuye a crear, y que luego se medirá con la expresión fría, maliciosa, misteriosa, catalogante, dudosa, acajonada, despreciativa, discriminatoria y arrogante, al hacer caso omiso de otros valores humanos más profundos y fundamentales, al medir a ese ser humano con la frasecita de “cuánto tienes, cuánto vales” y a la vez se preguntan con caras de niño malicioso, malandrín, o ingenuo; ¿cómo has llegado a hacer tanto dinero en tan corto tiempo?
Aquí, en Costa Rica, previendo una nueva etapa por venir, la financiera, hablamos de “humanizar el crédito” de democratizar el crédito” que, con la nacionalización bancaria, se logró en gran parte. Pero hoy pareciera que se están perdiendo esos conceptos, y el dinero, las colocaciones y los colocadores del mismo se tornan fríos y calculadores, los criterios economicistas abundan en ese campo y se pierde el concepto social de producción, de solidaridad humana, del bien común, el binomio trabajo-producción, especialmente en el sector agrícola, sale perjudicado, no se estimula.

Se ha hablado mucho sobre la creación de un “Banco de Desarrollo”: Parece que al fin, la Asamblea Legislativa está aprobando algo al respecto, que a nuestro juicio no lleva en si mismo la función, las metas de un “Banco de Desarrollo”.

Ya me he referido suficientemente a ello y he propuesto la creación de un verdadero Banco de Desarrollo.

Lo que se discute en la Asamblea Legislativa tiene solamente un fin específico, que es financiar a medianos y pequeños productores que no son sujetos comunes de crédito en el Sistema Bancario Nacional.

Ojalá esos fondos se administren adecuadamente, con cordura, técnicamente y no se haga un óleo con ellos quiera Dios que la política y los compadrazgos no aparezcan por ahí y los políticos no sean sus dispensadores, para hacer su clientela.

Tengo profundas dudas de la eficacia de ese gallo-gallina, de ese ornitorrinco financiero que se va a crear, que no llena, no cubre las verdaderas funciones, metas y objetivos de una real banca de desarrollo.

Los parches siguen de moda. Se continúa con la creación del “pie a la mode” que no se sabe cómo se come y cuál es su verdadero contenido.

Se viene hablando de acuerdos entre los bancos estatales, para prepararlos ante una competencia feroz que se avecina con la banca privada, en manos de colosos foráneos, extranjeros. Por favor que no se hable de ventas.

Ojalá, que no toquen nuestro sistema bancario público con especializaciones que pertenecen a otras épocas ya enterradas, y menos con las mal llamadas fusiones creadoras de monstruos enormes, inmanejables, rígidos, sin alma. Hoy no gana el más grande sino el más hábil y más flexible. Lo pequeño bien distribuido y bien administrado produce más y mejores utilidades.

Pensemos en una bien concebida coordinación bancaria, en servicios óptimos, modernos, de primer orden, para beneficio del sistema y de sus clientes.

Tratemos de hacer una legislación coherente con los tiempos actuales, quitando trabas legales que permitan llevar adelante una competencia más equitativa, equilibrada y equilibrante ante una banca privada de alcances impredecibles ante una apertura y una entrega inconcebibles, que se encuentran presentes.

Fortalezcamos a nuestra banca pública con entendimientos firmes, bien concebidos, productivos, sin luchas de campanario, sin celotípias contraproducentes, con altruismo, contemplando el bien común y pensando seriamente en un sistema que se creó para un beneficio nacional, no de grupos.

Estamos de acuerdo que se revisen aportes de la banca pública, que de sus utilidades, se le entregan a varias organizaciones. Sus utilidades van en constante aumento, y quizás las sumas que esas organizaciones reciben, son altas y esos montos no se justifican en estos momentos, que a su vez en algunos casos se utilizan en otorgar préstamos. Su revisión se impone, así como también, si todavía se justifican esas entregas.

Siempre hemos estado de acuerdo en que los bancos paguen el Impuesto de la Renta; en el caso que nos ocupa podría interpretarse, de igual manera, como una participación en las utilidades de esas instituciones, que se le entrega al Estado, por ser su dueño jurídico y por las seguridades que le brinda, como en el caso de los depósitos.

También estamos de acuerdo, lo repetimos en revisar la legislación bancaria para quitarle trabas al sistema y establecer una competencia justa, equitativa y real y dejar de darle concesiones y privilegios a la banca privada, que irritan y cansan porque no son justas, atentan contra el bien común y el beneficio del mayor número, no son equitativas.

Aquí tenemos un nuevo reto por delante, una nueva lucha. De luchas y de retos está lleno el camino que conduce hacia tiempos mejores. Nunca es más oscuro que cuando va a amanecer.

Demostremos como tantas veces lo hemos hecho, que somos capaces de luchar por lo nuestro, por lo que nos pertenece, como es el sistema bancario público. De luchas y retos está empedrado el camino del éxito.

Es de un imperativo categórico, de primerísima necesidad fortalecer el Banco Central para darle mayores y mejores armas en la lucha contra la inflación.

Una última reflexión por si acaso. La recesión en Estados Unidos se veía venir. Lo que se infla se desinfla. Las actuaciones del señor Bush no han beneficiado para nada a ese país, más bien le han traído muchas enemistades, muchos malquerientes, desequilibrios y ha perdido presencia de la sana, de la buena. Dichosamente su gestión ya toca su fin.

La capacidad de recuperación de Estados Unidos es sorprendente, tiene muchos medios para hacerlo y no se hace esperar. Además, la unidad nacional en este campo es absoluta, positiva y unánime, siempre está presente.

Sigamos observando cuidadosamente su evolución, estar alertas para tomar medidas, seamos prudentes con los créditos hipotecarios inmobiliarios y con la baja desmedida de las tasas pasivas (de los depósitos a plazo) pero sigamos trabajando, produciendo con optimismo, con alegría, no nos detengamos. El agua no nos llegará al cuello, siempre habrá salidas oportunas, no nos vamos a hundir, la barca siempre estará a flote.

La estrella de la mañana siempre estará con nosotros, es nuestra compañera.
periódico La Prensa Libre 25 abril 2008.

Asumir liderazgo político como antorcha olímpica desgranaría administración Arias

marfuerte @ 03:08

• Advierten especialistas sobre eventuales candidaturas del PLN
Karina Alpízar Corella
kalpizar@prensalibre.co.cr

Los especialistas consideran que la administración Arias labra el camino para una eventual reelección del PLN, pero forzar ese panorama suma presión al Gobierno.
Buscar la permanencia de Liberación Nacional en el poder después de 2010, por medio de figuras del actual Gobierno, genera una gran presión, al menos así lo perciben los especialistas en materia política. En ese sentido, consideran que la continuidad en el poder no se puede manejar como si fuese el traspaso de la antorcha olímpica, porque al final resulta nocivo para la administración.
El experto en materia política Francisco Barahona dijo a LA PRENSA LIBRE que a su parecer el presidente de la República, Óscar Arias, quiere mantener su
influencia en el siguiente mandato, porque es natural la tendencia a continuarse en el poder, viéndolo para Liberación Nacional como una oportunidad para ser reelecta. Sin embargo destacó que esa práctica debilita al Gobierno.

“El liderazgo y proyección del mandatario no puede ser pasado como la antorcha de fuego olímpico, porque no va a ser tan sencillo si se toma en consideración la complejidad de los próximos dos años”, indicó Barahona.

Sobre el fenómeno preelectoral que da sus primeros signos en la administración de Arias, el politólogo Claudio Alpízar explicó que en la actualidad ve más factible el desgrane del Gobierno antes del cierre del presente período.

Según dijo, existe una coyuntura donde al Partido Liberación Nacional lo perciben como “fuerte” y “consolidado” tras las elecciones, e inclusive, hasta cierto punto ha devuelto la confianza al costarricense sobre el sistema y sus
alcances bajo el marco de la gobernabilidad.

A ello se suma el factor de una oposición que -según dijo- ha participado pero sin oportunidades de ascender porque en el camino de éstos dos años ha sufrido un desgaste importante, sobre todo por la lucha en el tema del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC).

Claudio Alpízar aseveró que la agrupación liberacionista podría mantenerse en el poder ocho años de continuar actuando como hasta ahora, ya que los resultados le han merecido una aceptación significativa entre la ciudadanía.

No obstante, el politólogo puntualizó que ese factor representa una gran presión para el actual Gobierno, quien ante la escasez de figuras reelegibles surgen nombres extraídos del mismo Poder Ejecutivo y que han ganado cierta credibilidad por su desempeño y vínculo con los sectores sociales, como es el caso Laura Chinchilla, Fernando Zumbado incluso, hasta ha surgido la figura del alcalde de San José, Jhonny Araya, para una papeleta presidencial.

“Sin duda, si se hicieran efectivas las postulaciones, eso va a debilitar el equipo de Arias, ya que los años electorales y el interés de continuidad del Gobierno inciden en el debilitamiento del equipo a cargo de los proyectos, pero no necesariamente en las políticas públicas” comentó Alpízar al respecto.

Comprometer proyectos
Por su parte, el especialista Antonio Barrios externó su preocupación porque se han dado signos electorales muy temprano, a su parecer hasta prematuro si se quiere denominar de alguna forma. En ese sentido, acotó que se observan reacciones y un ambiente que por lo general se percibe faltando un año para las elecciones, no cuando apenas se van a cumplir los 24 primeros meses de la administración Arias Sánchez.

En su análisis mencionó que la actual vicepresidenta de la República, Laura Chinchilla, está en la mira del mismo presidente Arias, quien entrelíneas y en algunas ocasiones, hasta de forma explícita ha hecho saber de su apoyo e interés en ella para que dé continuidad a los proyectos de su Gobierno durante el siguiente período presidencial. No obstante, recalcó que aunque pueda percibirse como un secreto a voces, Chinchilla aún no se define sobre su eventual candidatura.

Barrios insistió en las posibles repercusiones que traería el eventual ajuste de fichas en la administración Arias, sobre todo por la continuidad y seguimiento a la iniciativas ya encaminadas a nivel político, social, económico, e incluso en áreas como seguridad.

Con la misma inquietud en mente, Claudio Alpízar consideró que el Plan Nacional de Desarrollo, si cumple con su propósito ante una situación como esa, permitiría llevar un parámetro de cuánto se ha avanzado en las diferentes propuestas de gobierno.
periódico La Prensa Libre 25 abril 2008.

10/05/2008 GMT 1

El poder de la geopolítica

marfuerte @ 19:18

Antonio Barrios Oviedo

Han cambiado los postulados de la lucha por el poder

Profesor UNA

Lin Yutang afirmaba: “Es así como la política de fuerza se ha construido un bello palacio llamado Casa de la Geopolítica, en cuya entrada yace la estatua de una dama desnuda: la Ciencia, en sus frisos las sacrílegas inscripciones de Bacon, Lineo, Leibnitz, Humbolt, Hegel, Wagner y Darwin, todos con su filosofía de mundo (Weltanschauung) .

Concepto de mundo. En la imaginación geopolítica moderna el poder se ha definido estrictamente como la capacidad de obligar a los demás a hacer algo. Aquí es donde el espíritu y el humanismo se separan del hombre en persecución de sus intereses políticos, económicos y militares. Y así nos acercamos al terreno científico de la geopolítica, refiriéndose a los Estados como “organismos vivos”, enfermos por la búsqueda del poder. Nicholas Spykman, el geopolítico más destacado afirmaba en su tratado que los patrones básicos del poder se mantendrán, ya que es ciencia que no se relaciona en nada con valores del hombre, de forma precisa y objetiva, nada lejos a esta verdad como la escuela haushoferiana o Kjelleniana.

Una nueva palabra llamada“geopolitik” llegaría a dominar el vocabulario de la política mundial. Los alemanes, quienes creyeron ser los fundadores de la geopolítica práctica, no podían creer que antes de Karl Haushofer, el inglés Halford McKinder la había enunciado en 1904, como concepto dinámico de la “tierra central” y la “tierra periférica” euroasiática, convirtiendo a Gran Bretaña en ese “organismo estatal” con “anhelos orgánicos”, que requería de unlebensraum (espacio vital). El sueco Rudolf Kjellen, quien tuvo como maestro a Friedrich Ratzel, dio a su ciencia geopolítica un estatus internacional de primer orden en la política mundial, como el único instrumento los Estados podían alcanzar su crecimiento.

¿Geografía o geopolítica? La distinción entre geopolítica alemana y geografía política es que la primera, es una “guía para la acción política” en la conquista del mundo; la segunda es ante todo geografía y sus funciones son descriptivas y analíticas. Bien dice el geopolítico alemán Otto Maull, el Estado no se basta por su tamaño o límites, ni es un concepto estático, sino un ser viviente, lo que lo obliga a evaluarse frente a sus adversarios y así aplicar su geopolítica a través de la política práctica.

De hecho la geopolítica nace con la idea de la “isla mundial”, allí empezó elWeltanschauung contemporáneo. Aquellos escritos de los geopolíticos de inicios del siglo XX como Isaiah Bowman, Nicholas Spykman, Edward Mead, Harold Sprout, Strausz-Hupé, Derwnet Whittlesey y Andreas Dorpalen, recuperaron importancia en la política mundial con la guerra fría, formando modernos“think tanks” , hoy planificadores de las guerras en Irak y Afganistán. En beneficio del Estado en expansión, se trasplantan poblaciones y la “isla mundial” puede ser repartida por las potencias.

Empero la geopolítica ha contribuido positivamente, en primer lugar al concepto de que todo plan político del mundo para la paz o para los planes de guerra tiene que basarse en un sólido conocimiento de la geografía y la cartografía, y de buenos mapas. En segundo lugar, la geopolítica enseña un concepto global de la guerra y la paz, en que los alemanes y los japoneses han sobresalido con la fuerza y que los EE. UU., cuya flama de libertad y democracia, se alimenta con los recursos en Iraq y Afganistán.

Es más bien la geografía política o la geografía pura la que dio sustento a la geopolítica. Spykman, quien estaba impresionado por la similitud de las posiciones geográficas de Japón e Inglaterra en el mapa, podían constituirse en perfectos “glacis” defensivos continentales, época en que el desarrollo naviero definía el carácter de potencia. El pensamiento geopolítico de Oswald Spengler expresó que la civilización humana en términos de morfología de las plantas, tienen arraigado al “suelo”, donde se desarrolla y muere con el “suelo”.

Varios modelos. Ni la validez sincrónica e histórica de la geopolítica puede ser igual en todas las épocas. Así, el “conjunto de mundos”, los grupos humanos viven en áreas culturales o civilizaciones distintas que tienen escasa interacción o comunicación entre sí, y lo que yace fuera de sus fronteras no solo es desconocido sino peligroso.

El “campo de fuerza”, donde se conciben a los Estados como elementos territoriales que pueden adquirir poder a expensas de los demás. Es decir, todos los Estados con sus respectivas alianzas ejercen presión unos contra otros para la detección de puntos vulnerables del adversario, y cuyo resultado depende de la población y los recursos en que cada uno posea. El modelo de “red jerárquica” son las ciudades-región, cuya estructura espacial está inserta en una economía mundial de núcleos, periferias y semi-periferias geográficas, ligados por diversos flujos de mercancías, personas e inversiones.

Este modelo inevitablemente produce concentraciones abundantes de riqueza o de pobreza extrema en otras regiones. Y el modelo de “sociedad mundial integrada” son agrupaciones sociales al ideal humano de un mundo en que, tanto la comunidad cultural como la identidad política o la integración económica están estructuradas en escala global. En el mundo contemporáneo hay muestras de la presencia conjunta de todos estos modelos, los antiguos modelos en declive y los más recientes en consolidación, cuando hace apenas 150 años se destacaba el modelo de “campo de fuerzas”.

Hoy la tendencia es pensar si el separatismo étnico y religioso en diversas regiones del mundo, augura volver al “campo de fuerzas”, al surgir nuevos Estados territoriales, desconociendo la red jerárquica que los regía. Quizá lo que queda por escudriñar es, si la buena voluntad tiene más poder que la política de la fuerza para cambiar el mundo que estamos haciendo para nosotros mismos.
periódico La Nación 25 abril 2008.

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