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RESONOCO

Categoría: Pol

19/05/2009 GMT 1

Un eslogan frente a la firmeza y la honestidad.

marfuerte @ 01:45

Ana Obando .

Primero que todo quiero agradecer al coordinador de este blog por la oportunidad que me permite de expresar mis puntos de vista sobre la situación de la convención interna del Partido Liberación Nacional.

Me ha nacido el escribir esta reflexión, por cuanto el pasado sábado y gracias al Internet, pude leer un artículo del ex diputado, ex secretario general del partido y ex precandidato Walter Coto Molina, titulado: “El poder de la gente frente al poder del presidente”.

Cuando comencé a leer, creí encontrarme con un análisis reposado de un experimentado político, que lo que buscaba era aclarar el panorama electoral dentro del Partido Liberación Nacional (PLN). Para mi desilusión, me encontré con un artículo publicitario de apoyo a uno de los precandidatos. Paso a expresar mis puntos de vista sobre ese texto publicitario electoral bajo la vestidura de comentario político.

En primer lugar, Araya apela para ser candidato presidencial, no al poder de la gente, sino a una plataforma constituida por tantos años como Alcalde de San José, el “poder de la gente”, no es más que un eslogan de mercadeo electoral del que están tan cansados las y los costarricenses.

Doña Laura, no está apelando al poder del Presidente Arias, de hecho, resulta muy peligrosa esa afirmación, el último candidato que quiso hacer eso se llamó Calderón Guardia, bajo el mandato de Teodoro Picado.

Doña Laura apela a la continuidad de un gobierno que se ha atrevido a tomar decisiones después del cuatrienio perdido del último gobierno del PUSC con Abel Pacheco. De hecho, lo lógico sería que el partido oficialista ofreciera esa continuidad independientemente de quien sea la candidata o candidato electo. La verdad, es poco creíble que si ganara Araya la convención, no se aprovecharía del éxito del gobierno de Arias para alcanzar la presidencia de la República.

Coto defiende un discurso publicitario. Las muletas y los padrinos de Araya se sustentan en la plataforma que durante años forjó desde la Municipalidad de San José, siendo él, el padrino de muchas personas bajo su cobijo. Esas personas ahora son las muletas del Sr. Araya. Esto, en el mejor estilo del patronazgo del imperio romano.

Coto se equivoca. La convención liberacionista no será definida entre el poder de la gente y el poder del presidente, la convención liberacionista se definirá entre un eslogan publicitario y la firmeza y honestidad de una mujer dispuesta a hacer algo que en Costa Rica no existe: fundar verdaderas políticas de Estado.

Veremos si en Liberación Nacional gana la firmeza y la honestidad o el clientelismo.

Veremos si el poder se gana con firmeza y honestidad o creyendo que el Estado completo es comparable a una municipalidad.

Por otro lado, el triunfo de este gobierno sería que su partido gane las elecciones, puesto que una de las razones de ese triunfo sería que la ciudadanía ha aprobado el mandato de Arias y por ende, el gobierno de Liberación Nacional.

El 7 de junio sabremos si las bases liberacionistas se dejaron llevar por un eslogan publicitario o por el contrario sabrán reconocer a una intachable funcionaria pública capaz de conducir a Costa Rica por los caminos del desarrollo y la honestidad.

El Sr. Coto enumera una serie de supuestas derrotas que ha sufrido el actual Presidente de la República dentro de su partido. Hay una cosa cierta, si algo ha despertado las envidias de sus adversarios por el Dr. Oscar Arias, es lo que han llamado su “buena estrella”.

Quisiera en honor a la verdad corregir respetuosamente dos puntos de vista del Sr. Coto. El primero, en el sentido que Doña Margarita quiso ser impuesta por su entonces esposo en la candidatura presidencial del PLN. Si se hace memoria, se recordará que durante un gran trecho de esa contienda, la señora Penón se separó de la imagen de su entonces marido, y cuando ella quiso sacar provecho de esa imagen, ya era demasiado tarde para sus pretensiones electorales.

El segundo punto tiene que ver con la supuesta imposición del Sr. Zumbado como Alcalde de San José. Lo cierto es que ese postulante perdió la elección por su total y absoluta falta de habilidad política y no por el deseo o voluntad del Dr. Arias. Las carencias políticas del Sr. Zumbado, salieron a relucir de nuevo en su salida del gobierno.

Ahora bien, sería ilógico que Doña Laura, habiendo sido funcionaria de este gobierno no pueda referir a su experiencia en éste. Tal cosa sería como pedirle al Sr. Araya que no explote lo que él considera su buena obra en la Municipalidad de San José.

Hay una cosa cierta: el gobierno de Arias es popular, Doña Laura fue parte de ese gobierno, Don Jhonny no, es ilógico pensar que el Sr. Araya se considere aliado del gobierno, después de los señalamientos que ha hecho en su contra.

Don Jhonny ha hecho una apuesta: se ha colocado frente a un gobierno de su propio partido, de ganar la convención: ¿cuál será su fuerza moral para tratar de sacar provecho de su popularidad?

La diferencia sustancial es la siguiente: Doña Laura por derecho propio puede abrazar las banderas de este gobierno liberacionista, Araya trataría de “injertarse” artificialmente en esas banderas. De aliado nada, de adversario todo.

Creo que lo único que concuerdo con el Sr. Walter Coto, es el hecho de que tanto Araya, como Chinchilla tienen virtudes que su comentario no contempla, y no los contempla porque su comentario defiende un eslogan publicitario.

El dilema realista para los liberacionistas en la convención es escoger entre un eslogan publicitario y la posibilidad de seguir progresando en estabilidad gracias a una postulante con verdadera experiencia de gobierno.

El 7 de junio se decidirá. Lo cierto es que esas son las alternativas y lo ideal sería que el tercer postulante en esta contienda se una a la corriente ganadora para bien de la bandera verde y blanco.

06/05/2009 GMT 1

Sombras en 70 años.

marfuerte @ 01:47

Ocean Castillo Loría.

El pasado 28 de abril el Lic. Rafael Ángel Calderón Fournier inscribe su cuarta candidatura presidencial, en esta ocasión, con la meta de regresar a la Presidencia de la República en las elecciones de 2010.

No sorprende entonces que el hoy candidato de la Unidad, retome el discurso tradicional de abrazar lo que él mismo ha denominado 70 años de historia de socialcristianismo, 70 años de luchas sociales. No sorprende que el aspirante exprese que el mayor apoyo a su postulación es de la gente humilde que, según su decir, no puede abandonar.

Lamentablemente dicho discurso tiene mucho de equivocación. Queda en el aire por las palabras del candidato que las luchas sociales en Costa Rica se reducen a 70 años, cuando en realidad, podrían rastrearse desde el siglo XIX o inclusive antes.

Lamentablemente el hoy de nuevo candidato reduce la historia del socialcristianismo a la experiencia del Calderonismo como corriente política, olvida el postulante al General Jorge Volio, olvida el aporte del periódico “Justicia Social”, olvida la fuerte lucha del Partido Reformista.

Ahora bien, abraza Calderón la herencia de su padre, herencia que como la de todo político tiene luces y sombras, si se es honesto, cuando se abraza una herencia, se debe ser responsable de abrazar las cosas buenas como las malas.

Es muy fácil hacer política con las luces, pero sobre todo, en el caso del Dr. Calderón Guardia, no es sencillo ocultar las sombras, sombras reconocidas hasta por historiadores de cuño Calderonista.

No se puede ocultar la improvisación fiscal de su gobierno.

No se puede esconder que durante ese gobierno no se fomentaron nuevas actividades políticas y económicas.

No se puede cubrir que Calderón Guardia no respetó el sufragio, no garantizó la pureza de ese sufragio. Que se lea la historia, allí aparecen palabras como “brigadas de choque” y nombres gloriosos como Timoleón Morera.

Si se va a resaltar el Seguro Social, las leyes laborales y la Universidad de Costa Rica; que se hable también de la descomposición política, del desorden fiscal y la inmoralidad en la función pública.

Fue el mismo Calderón Guardia quien ensombreció sus luces al usar las reformas sociales como instrumento de búsqueda de apoyo electoral, golpeando injustamente a sus opositores.

Esto no es cuestión de fanatismo político, cuando se habla de herencias políticas se debe ser equilibrado, “no se puede tapar el sol con un dedo”. Que se analice la fortísima influencia y poder que ejerció el doctor Calderón Guardia en el cuatrienio 1944 – 1948.

Que de un modo u otro, en ese periodo el doctor seguía gobernando, que ya el doctor había decidido quedarse en el poder, que en ese tiempo había una alianza con el comunismo y que ese comunismo tiene parte en las luces y sombras del Calderonismo.

Que si se abraza una herencia, se abrace como en las elecciones de 1948, el partido político jefeado por Calderón Guardia, la fuerza pública y los comunistas perseguían a sus opositores a lo largo y ancho del país.

Si se abraza una herencia, que se ponga la cara frente a las invasiones de 1948 y 1955, ambas con apoyo del Somocismo, que se abrace la responsabilidad sobre los muertos de esas acciones, donde se perdieron vidas de costarricenses tan valiosos como Eloy Morúa Carrillo.

El 19 de setiembre de 1961, el Dr. Calderón Guardia acepta la candidatura presidencial en representación de su partido: el Republicano Nacional, él dirá: “Acepto porque me lo pide el pueblo… No puedo, no debo rechazar esta nueva cita con el destino…”.

El 28 de abril de 2009, dirá su hijo: “si la persona para levantar nuevamente el movimiento y llevarlo con posibilidades de éxito soy yo, no puedo decir que no”. En la campaña para las elecciones de 1962 Calderón Guardia habló del pasado, no es de extrañar que en esta campaña con presencia de su hijo, se vuelva a hablar del pasado. En aquella campaña de 1962 se confirmó que el pueblo de Costa Rica no quería el retorno del doctor al poder. Hoy se abre la posibilidad de que Costa Rica se vuelva a pronunciar sobre sus verdaderos conceptos acerca del Calderonismo.

En 1966, en esas llamadas “luchas por el socialcristianismo”, en esas llamadas “luchas sociales”, el Calderonismo apoyó un gobierno de acciones conservadoras, con un discurso social como careta.

Nadie puede negar que el Calderonismo es una corriente política, más sentimiento que programa, más emoción que ideas, no es por eso extraño ver como en 1974, el Partido Republicano Nacional, el partido del doctor, es capaz de apoyar una alternativa claramente de derecha.

El hoy candidato Calderón Fournier, fue parte a finales de los setentas del siglo pasado, de una alianza política llena de contradicciones, sin un conjunto de ideas, sin un conjunto de acciones claras. El hoy candidato Calderón Fournier fue parte de un gobierno que arriesgó las metas que el país tenía en el camino de buscar su desarrollo.

Tal fue el mal impacto de aquella pesadilla gubernamental, que lo que se llamó electoralmente “coalición Unidad”, llamada por el pueblo como “la Unidad”, cambió de nombre, cambió de bandera. En su primera candidatura (1982), Calderón Fournier fue incapaz de abrazar la herencia de la bandera blanco, celeste y blanco con la “U” roja.

En 1984 nace formalmente el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), en buena teoría, se suponía que bajo el liderazgo de Calderón Fournier, tomaría la bandera socialcristiana, a saber: creer en algún grado en la intervención Estatal, creer en las políticas sociales (Por cierto las luces de Calderón Guardia) y favorecer la injerencia del Estado en la dinámica económica.

La realidad desmintió la teoría.

El modelo de liberalización económica, aquel de “más mercado, menos Estado”, ya estaba vigente en Costa Rica. Las ideas del PUSC no se arraigaron en el pensamiento político nacional, sus planes no favorecían el fortalecimiento del Estado sustentado en la democracia social.

Sí, la realidad desmintió la teoría. Ese PUSC que se suponía iba a recibir la herencia de las luces del doctor, no tiene nada que ver con esas luces. El PUSC no era el partido de la reforma social sino, el grupo de los adinerados y los oligarcas.

Hoy como ayer, Calderón Fournier busca que los sectores humildes se identifiquen con él, pero la verdad es que el pensamiento de este candidato no se identifica con esos sectores humildes.

Aún así, Calderón gana la presidencia en 1990, amparado a un estilo que roza el populismo, y que le permitió reconciliarse con la emoción de ese viejo Calderonismo que tenía en su mente y corazón las luces del doctor.

En ese gobierno 1990 – 1994, la línea de acción fue de oposición al Estado social que resulta bastión para la democracia social. Calderón concreta la bandera del modelo de liberalización económica, aquel de “Más mercado, menos Estado”.

Fue en ese gobierno donde los estudiantes universitarios tuvieron que lanzarse a la calle para defender el financiamiento Estatal de los centros de educación superior, no está demás recordar que una de las principales preocupaciones del Dr. Calderón Guardia, fue la educación superior, de ahí la fundación de la Universidad de Costa Rica. La acción de su hijo iba totalmente en contrario.

Asimismo, luchó por la reducción del empleo público por medio de los programas de movilidad laboral. Las cifras de su gobierno reflejan un descenso en la inversión en educación, salud y vivienda. Durante el gobierno del hijo del reformador social de Costa Rica se dieron 80 paros y huelgas, esto de 1990 a 1993.

En este marco, no podemos dejar de mencionar, como a partir de 1995 y ya bajo el gobierno de José María Figueres Olsen, se firma el pacto conocido como “Figueres – Calderón” y que, tenía por objetivo, profundizar el modelo de liberalización económica. Los alcances de ese pacto fueron limitados, pero no por eso en mucho impopulares.

Hacia el 2002 Calderón apoya a Rodolfo Méndez dentro del PUSC, pero es derrotado por una corriente rebelde a su voluntad, ésta, liderada por el Lic. Luis Fishman y el Dr. Abel Pacheco.

Cuando muchos creían que con Pacheco se podrían revivir en el PUSC las tesis populares y reformistas socialcristianas, resultó que Abel Pacheco era muy bueno para los dichos y el manejo de las emociones.

Su gobierno resultó una verdadera incógnita, nunca se supo para qué quería el poder, renunció al ejercicio de un gobierno que tomase decisiones importantes, al final, la oportunidad de un gobierno reformista se perdió. La debilidad política de Pacheco fue evidente. El disgusto del electorado fue tal, que aunado a la poca capacidad de movilización del candidato del PUSC para las elecciones de 2006, resultó que este partido pasó del 58%, con que ganó las elecciones de 2002 en segunda ronda, a cerca de un 3. 5% en las últimas elecciones.

Hoy el PUSC apuesta por su líder indiscutible, pero el electorado costarricense ya no es el de hace 20 años, por si fuera poco, Calderón está enfrentando a la justicia y del resultado de ese juicio depende su futuro político.

Por lo pronto, dado que quiere aprovecharse de las luces de una herencia que pertenece a todo el país, que asuma las responsabilidades por las sombras de 70 años de Calderonismo.

21/02/2009 GMT 1

De la crisis a la catástrofe

marfuerte @ 01:08

Óscar Arias

Una instancia respetuosa pero vehemente a los diputados para que ratifiquen el ‘Plan escudo’
Presidente de la República

“Nuestra incapacidad para actuar, y actuar ahora mismo, convertirá la crisis en una catástrofe y asegurará una recesión más larga, una recuperación menos robusta, y un futuro más incierto”. Estas no son las palabras de un político alarmista o fatídico, sino un mensaje de absoluta urgencia pronunciado el miércoles 4 de febrero por el Presidente Barack Obama, instando al Congreso de los Estados Unidos a aprobar con celeridad el plan de ayuda a la economía que ha elaborado su Gobierno, por el monto aproximado de $800.000 millones.

A escasos días de haber asumido su cargo, Obama instó a los representantes estadounidenses a no hacer “lo perfecto, enemigo de lo esencial”, esbozando una idea que resuena con fuerza en los resquicios de nuestra propia realidad.

Uno de los vicios más persistentes de nuestra política tradicional ha sido la inacción calculadora. No hacer nada por temor a no hacer lo suficiente. No hacer nada por temor a ofender a algunos grupos simpatizantes. No hacer nada por temor a equivocarse. Posponer siempre aquello que claramente no puede esperar, en busca de una perfección que jamás ocurrirá. Y luego, repartir las culpas entre todos los que sí se decidieron a actuar en el momento preciso.

Urge actuar. Esa ha sido la estrategia de algunos políticos y representantes costarricenses a lo largo de los últimos años, y es una estrategia que hoy más nunca debe llegar a su fin. El pueblo de Costa Rica debe empezar a cobrar a sus representantes el precio de su inactividad. Aquello que no constituye más que cálculo político debe dejar de justificarse como cautela, responsabilidad o reflexión. En los días que corren, no hacer nada es mucho más que adoptar una actitud pasiva: es adoptar una actitud agresiva contra todos aquellos que nos piden soluciones en medio de la peor crisis económica internacional de los últimos ochenta años.

Debemos cumplir con una cuota superior de madurez política. El Gobierno ha presentado un plan de protección social y estímulo económico que no es perfecto, pero es necesario; no es suficiente, pero es indispensable. Es un plan que hemos elaborado con las propuestas de muchos sectores de la sociedad, sectores que, en su gran mayoría, tienen intereses contrapuestos y sugerencias difíciles de congeniar. Aprobar el “Plan escudo” no nos eximirá de enfrentar los efectos de la crisis internacional. No obstante, rechazarlo hará que esos efectos sean mucho más profundos de lo que algunos se imaginan. Sobre la marcha, al Plan se le pueden hacer las reformas que necesite. Sin embargo, antes que nada debemos echar a andar las medidas que no han sido puestas en ejecución.

Agradezco la disposición de los ministros, presidentes ejecutivos, gerentes y miembros de las juntas directivas de las instituciones públicas, particularmente de los bancos estatales, que en tan poco tiempo aprobaron la propuesta del Poder Ejecutivo de reducir en dos puntos porcentuales las tasas de interés en sus préstamos para vivienda y para las micro-, pequeñas y medianas empresas. Y agradezco también a todos los líderes políticos, sociales, empresariales y sindicales que continúan mostrando voluntad para colaborar.

Hay que entender el panorama en todas sus dimensiones. Es cierto que, sin acciones inmediatas, iremos de la crisis a la catástrofe. He hecho una instancia respetuosa pero vehemente a nuestros diputados para que ratifiquen lo antes posible las medidas que requieren aprobación legislativa. No les he pedido apoyo para mí ni para mi gobierno, sino para los miles de costarricenses que ignoran si mañana encontrarán un candado en los portones de su empresa o un aviso de desahucio en el buzón de sus hogares. Les he pedido apoyo para quienes temen pasar hambre al final de la quincena y para quienes necesitan un préstamo para mantener a flote sus negocios. Les he pedido apoyo para los habitantes de los cantones y provincias que representan, y que se beneficiarían directamente con los préstamos que se encuentran en conocimiento de la Asamblea Legislativa.

Frágil confianza. Las últimas encuestas publicadas en este periódico reflejan que el pueblo costarricense ha recuperado su confianza en el Poder Legislativo, aunque esa recuperación es todavía frágil y sujeta a variaciones. Los próximos meses serán decisivos en consolidar ese logro.

De aquí a un año, los costarricenses nos pedirán cuentas a todos sus representantes por lo que hicimos durante esta Administración, por las acciones que adoptamos y por las acciones que omitimos adoptar. Ojalá que, llegado ese día, podamos enumerar una larga lista de triunfos, aunque en ella se encuentren también algunos errores; ojalá que podamos detallar un concurrido prontuario de políticas, aunque algunas de ellas no fueran perfectas.

Lo peor que nos podría pasar, lo que sería una derrota incuestionable, es que ese día nos encuentre discutiendo aún las medidas para enfrentar una crisis internacional que nos pasó por encima.
periódico La Nación 11 febrero 2009.

Apuestas críticas

marfuerte @ 01:04

José Bolaños *
Los puntos a favor del “Plan Escudo” son válidos, una oposición al plan por mera politiquería podría considerarse filibusterismo. Pero no debe pasarse por alto que toda acción -en la física, en la política o hasta en el fútbol- trae una reacción, y pensar que este plan no tiene coste es ignorar esto.

Reducir horas laborales a dos trabajadores en vez de despedir uno, busca repartir el golpe solidariamente, minimizando la pérdida completa del sustento. Lo anterior no es lo mismo que atacar desempleo, pues la cantidad de dinero entrante sigue siendo escasa. La medida particular se trata de una política social que busca “democratizar” la escasez de empleo. Por su carácter social, hay que cuidar que la flexibilidad laboral del “Plan Escudo” no sirva de “escudo” a empresas que buscan evitar pagar prestaciones. Un arreglo en el que el patrón tiene la posición -por derecho o defecto- de demandar flexibilidad, más bien acentúa el despotismo laboral en lugar de ayudar. Esto se puede evitar ya sea pagando al trabajador la fracción de prestaciones equivalente a las horas perdidas, o garantizándole, en caso de despido, las prestaciones como si estuviese trabajando tiempo completo.

Salvado lo anterior, es decir, tomando como punto de partida que la medida va a ser absolutamente voluntaria, fiscalizada, y castigado el incorrecto aprovechamiento de la misma, se llega al punto en donde es necesario leer el entorno pues se convierte en una apuesta. Si la empresa logra no quebrar a pesar de la crisis -cosa que muchas, sin crisis, ya estaban casi en la quiebra-, el trabajador sufre por unos meses, pero conserva su
trabajo y luego todo vuelve a la normalidad. Si la crisis es más larga de lo que la empresa puede soportar, el trabajador perdió la oportunidad de buscar otro empleo antes de que la situación llegue a su punto más crítico, con el gran riesgo de que la empresa no pueda ni siquiera pagar prestaciones -nunca faltan- y simplemente se vaya.

Más aún, para ese momento son meses de estar ganando menos de lo que necesita por lo que sus ahorros son nulos o inexistentes, muy probablemente hasta con microcréditos de alto interés. La reducción de horas laborales debería verse, incluso condicionarse, como un estímulo a las empresas para innovar, a sabiendas de que, o se mueven o les toca; y no como un “cortis” para que continúen con sus obsoletos métodos y poca competitividad.

Son trabajadores de compañías
mediocres a los que realmente no les conviene quedarse en un barco que se va a hundir, lamentablemente son los mismos los que no tienen otra opción al ser en general mano de obra no calificada. Con respecto de esto se deja ver una muy buena medida: las becas-INA para obreros en riesgo. Es importante que esto pase a la práctica con la importancia que tiene, y no como un adorno segundón. La reeducación de estos sectores es uno de los pilares para salir de una crisis.

Otra consideración importante; una de las formas de subempleo se da cuando una persona no gana ni para sus necesidades básicas. Cuando en una crisis muchos pierden su trabajo se da una de-inflación
generalizada y los precios caen, como consecuencia los que lograron mantener su empleo se les multiplica su poder de adquisición. Estos “suertudos” realizan micro-inversiones, lo cual ayuda a multiplicar el dinero y al cabo de un tiempo cierra el ciclo de crisis. Es pensable que la disminución generalizada de jornadas laborales puede llegar a desencadenar un subempleo generalizado si no se toma cuidado en sus proporciones.

Un subempleo generalizado significaría que la mayoría de los ticos se va a encontrar por debajo de la línea de subsistencia y lo anterior no se va a dar. La apuesta en este sentido es a que la crisis va a ser corta y por ende la capacidad de endeudamiento tico -nuestra versión de plan financiero- va a ser suficiente para crear estas mini-inversiones.

En el momento en que la crisis sea más larga de lo que la capacidad de endeudamiento pueda sostener, la economía tica va a tener que esperar que todos los demás salgan de la crisis para que empiecen a venir a surfear y ver tucanes, es decir, estar en crisis varios años más que el resto del mundo. Por esto, el carácter temporal de la medida es importante, y abrir espacio a extenderla posteriormente es peligroso. En conjunto, la propuesta del gobierno es una apuesta que, tomando cuidado de detalles de forma y aplicación, tiene cierta lógica. Sin embargo, como en toda apuesta, se debe saber cuando retirarse. Al final, si solo una parte del pueblo requiere arroz y manteca gratis, el resto los puede sufragar de alguna manera, en cambio, si todos necesitan fósforos, va a haber que inventar la forma de cocinar sin fuego.

* Estudiante de Relaciones Internacionales Unión Europea.

periódico La Prensa Libre 10 febrero 2009.

Columna A FONDO 2

marfuerte @ 01:03

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
¡Qué bueno que la Asamblea del PAC resultara más democrática de lo que algunos nos pudiéramos haber imaginado! Fueron nombrados en los puestos directivos, militantes que, según informaciones periodísticas, no eran derivados de las líneas de su principal dirigente, Ottón Solís. Dirán que esto significa que no hay caudillismo. Pero es que el caudillismo existe cuando se imponen nombramientos. En una asamblea democrática, como lo fue sin que lo esperáramos del todo, lo que debió de haber habido es liderazgo. Pues es mentira que un síntoma de la democracia es siempre el tomar acuerdos contra el criterio de sus principales dirigentes, lo que eso significa es que hay un liderazgo débil.

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El PAC en estatutos e idearios, es decir, en el papel, es un partido de lujo, de “chuparse los dedos”. Si no ha crecido más es porque ha vivido, premeditadamente, vinculado a su fundador. Más que vinculado, Ottón Solís y el PAC han sido siameses. Pero al partido se le ha olvidado y hasta ahora parece recuperar la memoria, que a los amigos se les acompaña al cementerio pero no nos enterramos con ellos. Solís es inteligente como pocos, estadista como pocos, pero su personalismo que solo le permite creer que el mundo existe tal y como él lo ve, ha venido provocando la decepción de muchos.

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Era de esperar que más tarde o más temprano, un siamés quisiera separarse de su adjunto intolerante, porque el enemigo número uno de la vida en común es la intolerancia. Esta vida debe de llevarse ineludiblemente en común. Don Ottón arrastró al PAC a extremos. Ciertamente hay que erradicar la corrupción, pero no se puede ver a todos como corruptos, ni sospechar de cada persona que lo es. ¡Claro! Excepto de sí mismo.

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Está este Partido político a tiempo de corregir el rumbo y de adecuarlo. Tuvo una enorme fuerza electoral propiciado por las circunstancias mediáticas y políticas, aunado a un candidato que, a primera entrada, convence. En la práctica política es cuando ha fallado. Pero como proyecto político electoral, merece ser rescatado. Es necesario.

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Ya empezó a hacerlo. ¡Qué dicha!

periódico La Prensa Libre 10 febrero 2009.

Qué está en juego en Venezuela?

marfuerte @ 01:01

Ivo Hernández | Ivo@arias.or.cr

¿ No hay que olvidar a Venezuela en esta hora, ni a su democracia
Politólogo

Este próximo domingo Venezuela va a un referéndum propuesto por el Ejecutivo Nacional para enmendar la constitución vigente a fin de que el Presidente, los gobernadores y alcaldes puedan presentarse a reelección de sus cargos sin límite de veces. Tal pretensión de continuismo –y ya veremos por qué lo llamamos así– echa por tierra no solo los valores y legados democráticos, entre los cuales resalta la necesidad de una alternancia en la administración del Estado, sino que burla la soberanía popular ya expresada claramente contra esta reforma, el pasado 2 de diciembre del año 2007.

Captura institucional. Ese continuismo, pues, pretende perpetuar un modelo en el que se usan impúdicamente los bienes y fondos del Estado para sufragar gastos de las campañas de los gobernantes que procuran perpetuarse en el mando. Dicho en corto, se emplean los bienes colectivos para apoyar intereses particulares. Es continuismo, además, pues la actual administración venezolana ha ido fagocitando cualquier división de poderes preexistente, al punto que es solo en el show dominical del Presidente donde se toman las decisiones políticas, económicas, de defensa, de política exterior, que administran el evidente retroceso democrático de Venezuela.

Esto se llama captura institucional y no conduce a nada virtuoso. Atención que no doy mi opinión, sino que me atengo a la empiria elocuente: la actual propuesta de enmienda fue anunciada por el Presidente el pasado diciembre del 2008, una vez conocidos los resultados de las elecciones regionales, los cuales, si bien favorecían al partido de gobierno en muchos estados, mostraban la animadversión mayoritaria en las grandes ciudades del país a la imposición un proyecto pseudosocialista. La iniciativa presidencial fue aprobada por la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo y el Consejo Electoral en tiempo récord. No hubo Navidad.

Una irregularidad aún mayor es que, dada la enorme premura con que el Consejo Electoral ha tenido que trabajar para adecuar su logística a las decisiones anunciadas públicamente por el Presidente –fue él también quien notificó la conveniencia del 15 de febrero–, se ha dejado fuera del padrón electoral a miles y miles de venezolanos. Quienes llegaron a la mayoría de edad entre octubre 2008 y Enero 2009 serán ciudadanos sin derecho al voto este domingo. La actual constitución y sus garantías, principalmente el derecho al voto, no rigen para ellos.

Discurso y acción. En cuanto a la estrategia electoral propiamente dicha, la actual administración ha vuelto a sus tácticas habituales: promover una profunda polarización de la sociedad, y una deliberada esquizofrenia –cuando no franca mentira– entre su discurso y acción. Por una parte, Venezuela se desangra en índices de crimen e impunidad increíbles aun para una sociedad violenta. Por otro, el presidente asegura tranquilo en CNN que no hay crimen en el país. En paralelo a esta dolorosa indiferencia en torno a los intereses colectivos, se articula un perpetuo abuso de los medios de comunicación oficiales para alentar el mensaje presidencial, desacreditando y criminalizando cualquier disidencia.

Entiéndase que en Venezuela no se disiente del régimen actual. Quien no secunda el proyecto continuista del Presidente es fascista, terrorista, pitiyanqui, apátrida, oligarca, escuálido, etc. Para divulgar tales calificativos, el Gobierno cuenta con un 85% del total de los medios de comunicación. La posibilidad de otro criterio distinto al oficial como tal, está vedada a priori en un discurso cuartelario y belicista.

El problema es que, cuando esta arenga irresponsable se traduce en acción, cuando los más radicales seguidores del Presidente convierten sus palabras en hechos, el régimen rápidamente se retracta y arguye que no son sus mensajes el detonante, sino que se trata de maniobras de la oposición financiada –claro está– por Estados Unidos.

No hay que olvidar a Venezuela en esta hora, ni a su democracia. El petróleo no lo soluciona todo ni se trata simplemente de un país rico con malestares fútiles. Este domingo lo que está en juego es la salud de la democracia, de la que un día todos nos sentimos orgullosos.
periódico LA Nación 10 febrero 2009.

Un nuevo orden social

marfuerte @ 00:59

Rolando Araya Monge
La crisis sacude a Costa Rica. Ante el fracaso del mercado sin controles, una vez más: “ahora, todos somos keynesianos”, y resurge la idea de elevar el gasto público y la intervención estatal para evitar la catástrofe. No obstante, el plan escudo del Gobierno usa pequeñas dádivas sociales para escudar una propuesta basada en ideas económicas fracasadas y en nefastos propósitos sobre los derechos laborales. El mundo va en otra dirección. Angela Merkel, Canciller de Alemania electa por el conservatismo radical, dice que “ahora tendremos que encarar cuestionamientos más fuertes sobre si éste es realmente el sistema económico correcto.” Y Paul Krugman, Premio Nóbel en Economía, aconseja al Presidente Obama que nacionalice la banca.
Entre los dogmas del fracasado modelo económico está el crecimiento como la única forma de disminuir la pobreza. Con esa premisa, pusieron el capital por encima del trabajo, el mercado sobre el estado, las ganancias sobre los salarios, las finanzas sobre la producción, el empresario sobre el trabajador, la inversión extranjera sobre el productor local, el consumo sobre el ahorro y la exportación sobre todo lo demás. La globalización ejerció una presión enorme para reducir el peso de los salarios en el producto y concentrar la riqueza a niveles sin precedentes. Las empresas y los ejecutivos se apropiaron de los aumentos en la productividad generados por la última revolución tecnológica. Ahora veremos una reducción de la jornada laboral a escala global (otra idea de Keynes) como forma de atenuar la crisis.
Se recuerda el efecto dinamizador del gasto estatal masivo, en la reactivación de la década de 1930, pero poco se comenta la gran reforma social que incluyó el seguro social y conquistas laborales, con tanta influencia en aquella recuperación. La economía costarricense lo verifica con el aguinaldo a fin de año.
En verdad, la magnitud del reto revela fallas en la lógica del sistema que no se subsanan con solo moralizar o humanizar al capitalismo. El cambio ha de ser mayor. Una vez más, se probará la eficacia de buscar primero el bienestar general, y obtener crecimiento económico como resultado. Sin cohesión social no hay avance posible: de camino surgirá el conflicto social, la criminalidad y otros males complicados que anulan las ventajas supuestamente logradas.
El mundo que saldrá de la crisis será diferente. Posiblemente no se regrese al Estado empresario ni al socialismo centralizado y estatista, pero sí a un orden político basado en relaciones humanas superiores, en la eliminación de la explotación, en la plenitud de la justicia social, en la reducción de la jornada laboral, en el poder del pueblo, en el bienestar del mayor número, en la recuperación de Gaia, la Madre Tierra, y en los valores del espíritu. Distribuir riqueza, educar mejor, sanear el ambiente, mejorar la salud y crear más igualdad genera prosperidad y el auge de las empresas.
El mundo se encuentra en una emergencia. Costa Rica solo podrá recuperarse con medidas para crear un nuevo orden social. Menciono algunas para perfilar la idea.
-Un plan de emergencia producto de un gran acuerdo político nacional.
-Una revolución energética: energía barata, aumento masivo de la generación eléctrica renovable para exportar y prepararse para los autos eléctricos y de pilas de hidrógeno.
-Un plan de aprovechamiento de recursos ociosos, empezando por utilizar tierras y agricultores para alcanzar el autoabastecimiento alimentario.
-Utilizar las herramientas económicas que quedan disponibles después de los TLCs para impulsar el mercado interno y las empresas locales.
-Reconstrucción del sistema ferroviario y fomento del transporte eléctrico.
-Reducir las tasas de interés y fomentar la producción sobre la especulación financiera.
-Invertir los fondos de pensiones en proyectos públicos seguros.
-Crear planes bancarios para dar suficiente capital de trabajo a las empresas.
-Aprovechar nuestras inmensas riquezas y detener el saqueo de nuestros mares.
-Una nueva generación de estímulos decentes e inteligentes para la exportación.
-Disminuir la dependencia de los mercados donde explotó la crisis con una política económica basada en el interés de la nación.
-Plan inmediato de apoyo a las Pymes y las distintas formas de economía social.
-Impulsar una política de salarios crecientes y establecer franjas salariales para reconocer las mejoras en productividad y en los beneficios empresariales.
-Reestablecer la alimentación gratuita en todos los centros educativos públicos.
-Iniciar un proceso gradual de cambios tributarios hacia los más ricos, empezando por las casas de lujo y las concesiones en las playas.
-Incluir a las organizaciones sindicales, cooperativas y solidaristas en la elaboración de los planes.
-Dar los primeros pasos en un sistema de reconocimiento salarial al trabajo doméstico.
-Que Costa Rica brille en el mundo por su sabia política de protección ecológica.
-Eliminar una gran cantidad de absurdos burocráticos que encarecen la producción.
-Iniciar una revolucionaria reforma educativa.
-Programa masivo de construcción de vivienda, con énfasis en las zonas rurales.
-Costa Rica debe apoyar la propuesta de una reducción global de la jornada laboral para redistribuir los aumentos en productividad (sin reducir salarios).
-Control de precios, especialmente en medicinas y artículos de consumo popular.
-Recorte masivo de gastos superfluos en publicidad, viajes y fiestas en todo el Estado.
-Reducción drástica de la inmoral y escandalosa cifra prevista para la deuda política.
-Un plan de emergencia para detener la criminalidad.
Costa Rica también necesita cambio y mirar el porvenir con esperanza.

Diario Extra 10 febrero 2009.

tomado de: eleccionescostarica2010.blogspot.com

Columna A FONDO

marfuerte @ 00:54

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
El gerente del Banco Hipotecario de la Vivienda, Ennio Rodríguez, hizo bien en renunciar. Aunque preferiríamos que no haya necesidad, es bueno que los funcionarios que abusan de los privilegios de la función pública, se vayan.

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Pero… ¿Por qué no se van también los ineptos?

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Si tuviéramos que elegir entre unos y otros, preferiríamos sacar a los segundos. Porque veamos la realidad: el costo del banquete por el que ha tenido que renunciar don Ennio, se lo tenemos que pagar en sueldos a un montón de mediocres. El doble de ello ganan por mes y durante todos los meses de todos los años que los gobiernos de turno los tienen ahí.

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Un ejemplo son nuestros jerarcas de la Dirección de Tránsito y oficinas relacionadas con la vida vial del país. Es cierto que se necesitan más oficiales, aunque no tantos como ellos dicen, pues dividen el número existente en tres turnos, siendo que en el tercero de ellos, el nocturno, no se requiere ni por asomo, la misma cantidad.

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Pero, excepto para levantar infracciones, y quizá algo más, los oficiales habilitados no tienen ni interés, y tal vez ni saben cómo hacerlo, en ordenar el tráfico vial. En los colapsos, difícilmente encontramos a algunos.

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Y es que, por lo general, los jerarcas de esta dependencia son oficiales que han venido ascendiendo de posiciones rasas. De manera que no han tenido otra escuela que la ineptitud. Ellos han sido parte de ella, como subordinados y no conocen otro ambiente ni tienen energías para intentar alguna reacción. Son funcionarios rancios en el puesto.

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No cabe duda que la enorme flota vehicular y las pocas vías urbanas, provocan el caos en que vivimos, que atenta nuestra economía y salud. Pero podría la Dirección de Tránsito hacer mucho más de lo poco que hace.

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Por eso, preferiría que fueran a comer a Cerutti, pero que trabajaran como se deben.
periódico LA Prensa Libre 9 febrero 2009.

La columna de Jaime Ordóñez

marfuerte @ 00:50

Los acuerdos de Oslo y la cuestión palestina
El Gobierno de Costa Rica tomo una decisión correcta en política exterior hace dos años al trasladar la Embajada de Costa Rica en Israel de la ciudad de Jerusalem a Tel-Aviv, a la par del reconocimiento que hizo de la existencia del Estado Palestino, en seguimiento de la Resolución No. 1392 del Consejo de Seguridad la ONU. De esa manera nuestro país enmendó la decisión del año 1982 que situaba nuestra sede diplomática en Jerusalem, lo cual nos aisló innecesariamente por varias décadas con casi la totalidad del mundo árabe. Creo que en este tema nuestro Gobierno ha hecho lo correcto, y se trata de una decisión congruente con varias resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Este proceso quedó sellado el pasado 19 de enero de 2009 con recepción de credenciales de Ryad Manssur en Casa Amarilla y Casa Presidencial, como Embajador palestino en Costa Rica..

La única paz posible para la cuestión judeo-palestina es, justamente, el pleno reconocimiento de los 2 estados como entes políticos de pleno derecho, tanto el Estado de Israel como el Estado Palestino. Este fue justamente el espíritu de los Acuerdos de Oslo, firmados entre Yitzhak Rabin y Yasser Arafat en 1993, justo dos años del magnicidio que acabara con la vida de Rabin en 1995, a manos de un extremista anti-islámico de su propia nación. A pesar de lo lejano de esos acuerdos (tanto Rabin como Arafat ya están fallecidos) lo cierto es que su importancia crece con el tiempo. La Hoja de Ruta fue otro intento importante de la ONU, la Unión Europea y los EEUU, la cual falló por una razón que hoy queda clara: la incapacidad de Washington, Bruselas y varias otras naciones de imponer límites a Sharon. Ciertamente sectores extremistas del mundo islámico han atizado la hoguera en los últimos años, pero en lo fundamental fue la ausencia de límites al ejército israelí y a la extrema derecha de ese país la que provocó el destrozo de los acuerdos territoriales sobre las Franjas de Cisjordania y Gaza, territorios claramente palestinos en los Acuerdos de Oslo.

Muchos países del planeta han demostrado que se puede ser amigo de Israel y de Palestina a la vez. Más de 100 países ya han reconocido al Estado de Palestina y tienen estrechas relaciones con Israel. Aparte de una cuestión de respeto al derecho internacional, se trata de una cuestión ética y humanitaria. La población palestina tiene pleno derecho a vivir en absoluta libertad y tranquilidad en los territorios de Cisjordania y Gaza, fijados por los acuerdos de Oslo. En sentido estricto, los acuerdos de 1993 ya establecieron una dolorosa concesión para el mundo palestino, en relación a la repartición previa de las resoluciones de 1947 y 1948, las cuales reconocían mayor territorio al mundo palestino, y que fueron trasgredidas por la Guerra de los 6 días de 1967. Oslo fija un límite territorial ante el cual no se puede ceder, y un espacio mínimo que la comunidad internacional tiene que garantizar a toda costa para el pueblo palestino..

El reconocimiento de Palestina cobra especial valor después de la trágica situación que vive la población palestina de Gaza desde la ofensiva militar del pasado 27 de diciembre, y que arrojó 1.440 muertos palestinos, que incluye: 410 niños y adolescentes (menos de 16 años), 108 mujeres, 113 ancianos, 14 doctores 4 periodistas y 5.300 heridos. De lado israelí se contabilizan 10 pérdidas de integrantes del ejército y 3 civiles israelíes. La desproporción del ataque israelí denunciada por la ONU, el Comité Internacional de la Curz Roja y la mayoría de los Estados miembros de las Naciones Unidas, incluye además la destrucción en Gaza de cuatro escuelas gestionadas por la ONU un complejo de la Agencia de la ONU de Ayuda a los Refugiados Palestinos (UNRWA), dos edificios de la prensa, 16 centros médicos, 16 ambulancias. Tan doloroso ha sido este último evento, que inclusive buena parte de la sociedad israelí está asombrada y dolida por la tragedia. Ojalá esto abra las puertas del cambio y del entendimiento entre ambos pueblos.
Diario Extra 9 febreo 2009

20/02/2009 GMT 1

Chávez, una década después

marfuerte @ 01:53

Kevin Casas Zamora

Devastación institucional democrática en Venezuela
exministro de planificación

Debimos saber que algo andaba mal cuando el 2 de febrero de 1999 Hugo Chávez selló su ascenso a la Presidencia de Venezuela declarando que juraba sobre “esta moribunda constitución”. La “moribunda”, como a partir de ahí quedó bautizada, había hecho posibles 8 transiciones pacíficas del poder en el país y el pleno funcionamiento de un régimen de partidos políticos y libertades individuales. Cierto es que en ese período Venezuela produjo tanta corrupción e irresponsabilidad política como barriles de petróleo, pero en el balance final había sido, políticamente hablando, un país bastante mejor al promedio latinoamericano. No era Suiza, pero sí, ciertamente, una democracia genuina.

Ya no. Pese a la obsesiva celebración de elecciones –un elemento necesario para la existencia de un sistema democrático, pero no equivalente a él–, el legado de la primera década del chavismo consiste, ante todo, en la devastación de la institucionalidad democrática. Elegido en olor de multitudes para sanear los vicios del sistema político que le precedió, el Comandante optó por tirar el agua sucia de la tina con el bebé dentro. Desapareció el sistema político anterior, incluidos el ambiente de tolerancia a las ideas ajenas y los controles sobre el ejercicio del poder, pero no murieron sus vicios, en particular la irresponsabilidad y la venalidad, hoy peores que nunca. Al igual que hace 10 años, Venezuela, que alguna vez fue uno de los destinos preferidos por los migrantes del planeta, continúa subdesarrollándose a toda prisa.

Entre 1950 y 1980. El legado de Chávez se encuentra también, y acaso fundamentalmente, en el oxígeno insuflado a algunas ideas perniciosas, que han sido, por mucho tiempo, carlancas que impiden el desarrollo político y económico de América Latina. En primer lugar, la noción de que la búsqueda de la justicia social demanda el abandono de la vía reformista y de las formas democráticas “burguesas”, en favor de una supuesta democracia “real”, nacida en el fuego purificador de la revolución y en los sueños milenarios del caudillo. No hay tal.

La revolución chavista tiene a su haber logros importantes en la reducción de la pobreza y la desigualdad, aunque dudosamente sostenibles y teñidos por las peores prácticas asistencialistas. Esos logros también los tienen, casi en la misma proporción, países como Chile o Brasil, que no han renegado de la separación de poderes, de la pluralidad política o la libertad de prensa, y que no han tenido, tampoco, una inyección de más de 300.000 millones de petrodólares en una década. Más importante aún, pese al incesante revisionismo histórico, no debe olvidarse que entre 1950 y 1980, Venezuela misma fue capaz de reducir la pobreza extrema del 43% de su población al 8%, una de las cifras más bajas de América Latina. Y lo hizo en democracia y en libertad.

Victimización. En segundo lugar está la idea de que los males de América Latina son, invariablemente, culpa de otros. Es esta la perniciosa narrativa de victimización –aún tan popular en las universidades públicas de la región– contra la que con tanta elocuencia predicó otro venezolano, Carlos Rangel, antes de morir a destiempo. Es obvio que ni el sistema tributario famélico, ni la educación de mala calidad, ni la corrupción rampante, ni la criminalidad desbocada, ni la debilidad de las instituciones, todo aquello, en suma, en lo que Venezuela camina mal aun para los reducidos estándares de América Latina, son culpa del imperialismo norteamericano. En particular esto último. Que Hugo Chávez declare moribunda una constitución legítima o que diga “L’état c’est moi” y decrete, al mejor estilo de Trujillo, un feriado nacional para celebrar su ascenso al poder, son muestras más que elocuentes de un raquitismo institucional enteramente criollo, que basta y sobra para condenar a cualquier país al noveno círculo de la miseria.

Ninguna de esas ideas prolifera, claro está, en una nación satisfecha. Es ahí dónde la experiencia venezolana le habla a toda América Latina. La combinación de crecimiento económico (ahora en retirada por la crisis) y atroces niveles de desigualdad y segmentación social, seguirá generando la misma suma de expectativas insatisfechas y resentimientos sociales que hizo posible la llegada de Chávez al poder en Venezuela. Mientras las democracias latinoamericanas no tomen en serio la tarea de reducir la desigualdad y crear sociedades más integradas por las oportunidades, seguirán viviendo peligrosamente, cortejando un desastre que tarde o temprano llegará. Evitar este desenlace exige dejar creencias, tan adormecedoras como reaccionarias, como que, mientras se reduzca la pobreza, no importa lo que suceda con la desigualdad , o que es posible el desarrollo humano sin crear sistemas tributarios modernos y progresivos.

Si la celebración de 10 años de chavismo sirve como recordatorio de los peligros que acechan a las democracias injustas –sobre todo ahora que se acerca un ciclo electoral en la región–, de algo habrá servido el desolador itinerario de Venezuela. Dicen que la letra con sangre entra. En América Latina, no estoy seguro.
periódico La Nación 8 febrero 2009.

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