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RESONOCO

Categoría: Pol

04/02/2009 GMT 1

Columna CON LA GENTE

marfuerte @ 01:40

LA RENOVACIÓN DE UNA PROMESA
Dr. Oscar Arias Sánchez
Presidente de la República
Hace veinte años, cuando inauguramos La Plaza de la Democracia en conmemoración del centenario de la democracia costarricense, pronuncié emocionado las siguientes palabras: “queda aquí, en esta plaza, construida en homenaje a la libertad y la democracia de América, el alma de cien años de hombres libres”.

Las naciones, como sus habitantes, tienen alma. Y el alma de Costa Rica es la lucha por la paz. Es el poder del diálogo. Es el espíritu de la concordia, la unión y el entendimiento entre las naciones. El alma de Costa Rica es la lucha por la libertad. Es el peso de la voluntad humana. Es la fuerza de la determinación, el arrojo y la valentía de los pueblos independientes. El alma de Costa Rica es la lucha por la democracia. Es la voz de la inclusión que acalla el grito del fanatismo. Es la práctica de la tolerancia, el pluralismo y el respeto en la sociedad.

No en todas las partes del territorio nacional encuentra el alma su morada. El cuerpo de Costa Rica, que no es más que un conjunto de accidentes de la geografía, se funde con el alma sólo en ciertos parques y edificios, en ciertos monumentos y estatuas. Ahí, como nexo inexplicable entre lo visible y lo invisible, entre lo material y lo ideal, encuentra nuestro pueblo los símbolos de su identidad. La Plaza de la Democracia es uno de esos símbolos, uno de esos cálices donde confluyen el cuerpo y el alma de Costa Rica. En ella respira nuestra fe en un futuro mejor para nuestra especie, un futuro en donde la guerra, la opresión y la discriminación dejen de dictar páginas horrendas en la crónica humana; un futuro en donde sea la paz, la libertad y la democracia las que escriban una nueva historia.

Hoy que mueren nuestros hermanos en Gaza, en Darfur y en Myanmar; en Colombia, en Sri Lanka y en Iraq. Hoy que tantos seres humanos padecen prisión injusta, tortura o persecución, la renovación de la Plaza de la Democracia sirve como renovación de una promesa. Nos sirve para recordar que vivimos en una democracia pacífica y centenaria, en un país sin ejército, en un Estado de Derecho, pero hay muchos otros que no disfrutan de igual privilegio.

Somos como vigías de una fortaleza, como esos soldados que hace ya muchas décadas miraban por los agujeros de las torres del Cuartel Bellavista. Nos protegen las sabias decisiones que tomamos en nuestro pasado, y nos resguardan de todo tipo de ataques. Pero desde aquí podemos ver a otros pueblos que, a su vez, nos miran, y nos piden que alcemos la voz por ellos. A esos pueblos les decimos que no los hemos olvidado, y que el alma de Costa Rica estará siempre con quienes comparten sus luchas y sus esperanzas.

Aún en medio de la tragedia nacional que atraviesa nuestro país, por causa del Terremoto de Poás, es bueno recordar que el espíritu costarricense no conoce fronteras, no se limita a un acontecimiento determinado o a un evento histórico preciso. Se derrama por el mundo como un torrente de vida, y asume luchas que algunos califican de utopías. Este pueblo maravilloso no habla en vano al pregonar la paz, la libertad y la democracia. Las obras como la Plaza de la Democracia lo demuestran. Parafraseando un verso de Antonio Machado, podemos decir que los yunques y crisoles de nuestra alma, no trabajan para el polvo y para el viento, sino para construir, cada día, un mundo más acorde a nuestros sueños.
Diario Extra 26 de enero 2008.

Columna Ojo Crítico

marfuerte @ 01:37

Rodolfo Cerdas

politólogo

La erosión institucional se ha agravado por el irrespeto reiterado de la clase política dirigente al régimen institucional y al Estado de derecho. Mientras AyA lo hace en Sardinal, Recope quiere actuar como una pulpería particular que, aunque contrata por millones de dólares, opera sin controles; y el ICE convierte el vacío que dice hallar entre el anterior control de la Aresep y el nuevo de la Sutel, en un Lejano Oeste, donde manda el más fuerte, y sube las tarifas unilateralmente.

Este mal empezó en la cabeza del cuerpo social. La Presidencia como institución no se limita al presidente, sino que incluye a dos vicepresidentes. En nuestra Constitución estos son esenciales para instituir un Poder Ejecutivo completo y no son prescindibles en absoluto. Por eso su manejo requiere una prudencia y sensibilidad especiales que hoy, por haberse desmantelado prematura e impensadamente, tienen a la República –que no es finca ni feudo de nadie– en un peligroso predicado.

En la pasada administración, sin explicaciones, se defenestró a Luis Fishman, golpeándolo a él, a la Presidencia en cuanto institución y a la República en su conjunto. Es cierto que –dicho con todo respeto a las personas– ya el puesto se había utilizado como objeto galante, al brindarlo como un gentil regalo de bodas. Pero si eso fue desafortunado, en el caso del señor Fishman fue malévolo e impulsó la debacle institucional actual.

Con un presidente viajero y a medio período, ambos vicepresidentes dejaron su puesto: uno para salvarle la cara al Presidente y a su hermano; y otra, ya ido su colega, para buscar una candidatura. En tal vacío, la función recayó excepcionalmente en un presidente legislativo que, aunque pudo haber sido elegido –como muchos otros– en un mayo negro , tiene el apoyo de la Asamblea y –por feliz coincidencia-, posee reconocidas prendas personales. Pero pudo haber sido muy al contrario, lo cual muestra el peligro y la gravedad de desmantelar así la institución presidencial.

Mientras el presidente Arias contribuía a quedarse solo y hasta intentaba demostrar lo innecesario del cargo gobernando por computadora desde el exterior, ahora sale diciendo que “la Presidencia de la República, pésele a quien le pese, es una de esas instituciones democráticas. Una de las más importantes”. ¿Creerá que la Presidencia, como institución, es solo él?

Por eso la ciudadanía deberá preguntarle a los futuros candidatos a vicepresidentes si van en serio y si cumplirán su mandato hasta el final, o si, pese a ser parte de una de las instituciones más importantes , como escribe don Óscar, solo la usarán como trampolín que se deja en la primera oportunidad.
periódico LA NAción 25 enero 2009.

03/02/2009 GMT 1

Un pacto para la dictadura

marfuerte @ 01:59

José Daniel Rodríguez | josedanielcr@gmail.com

Daniel Ortega está eliminando los preceptos básicos de la democracia
Politólogo

Hace ya bastantes meses habíamos comentado, en estas mismas páginas, sobre la expectativa creada con la llegada de nuevo al poder de Daniel Ortega en Nicaragua y luego sobre posibles consecuencias del polémico pacto con Arnoldo Alemán. Ya las estamos presenciando y parece sencillamente increíble.

Sobre el primer punto debemos decir que Nicaragua está siendo tomada cada vez más por un Daniel Ortega que llegó democráticamente a la presidencia, pero que ahora está eliminando poco a poco los preceptos básicos de este sistema acumulando cada vez más y más poder en detrimento de todo aquello que se convierta en un obstáculo para su proyecto so pretexto de revolución y de ser un bastión contra el imperio del norte.

Frágil oposición. Y es que el hermano país es como una masa amorfa que Ortega moldea a su gusto. Cuando las organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos levantaron su voz fueron expulsadas con el siempre eficaz epíteto de “intromisión en los asuntos internos”.

Y, si para una democracia la crítica y oposición de los medios son indispensables para su salud, entonces esta se encuentra muy enferma en Nicaragua, ya que los medios son enjuiciados y extorsionados, porque, claro, no hay forma de perder en un sistema judicial tomado por la causa de este gobernante desde los tiempos del citado pacto.

Hacia la dictadura. Lo anterior nos lleva finalmente al segundo punto: la sentencia a 20 años del expresidente Alemán desapareció, de manera tan simple y sencilla como inverosímil.

El pacto quedó consumado y las deudas saldadas por medio de un sistema que hace mucho dejó la justicia de lado para dar campo a actos para los que cualquier calificativo queda corto.

¿Para qué proteger los derechos fundamentales si con componendas y autoritarismo se consigue más rápidamente lo que realmente se quiere?

Muy claro tiene esto Daniel Ortega y su proyecto camina a pasos agigantados, pisando todo aquello que le complique el camino; y cuando, finalmente, se apruebe la reelección, se extenderá más su estadía en el poder.

Por ello nos encontramos simplemente frente a una dictadura viento en popa...
periódico La Nación 24 enero 2009.

Obama ya viró el rumbo

marfuerte @ 01:46

Inti Picado Ovares
Ipicado@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
“¿De dónde salió ese hombre”, que “nos ha dicho que es posible otro mundo”, escribí­a el escritor portugués José Saramago, premio Nobel de Literatura, en su blog a pocas horas de escuchar el primer discurso oficial del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Su reaccción no es única. En el mundo , al igual que en EE. UU, muchos ven en Barack Obama la esperanza para un futuro mejor.
Manos a la obra
Para reafirmar las palabras pronunciadas en su histórico primer dí­a de mandato, Obama se arremangó la camisa y se puso manos a la obra.
Ese mismo dí­a, el presidente firmó una orden ejecutiva para suspender por 120 dí­as los procesos que se llevaban a cabo en Guantánamo.
“En el interés de la justicia, y a pedido del presidente y del secretario de Defensa, el gobierno solicita, respetuosamente, que las comisiones militares autoricen el aplazamiento de los procesos hasta el 20 de mayo de 2009”, dice la moción presentada por el ministerio público a los tribunales militares. Esta petición fue aceptada ese mismo dí­a.
Un gesto por la paz
Al mismo tiempo, en lo que analistas internacionales han calificado como una claro mensaje por la paz y contra la violencia, el presidente Obama concedió al presidente palestino Mahmud Abas el honor de la primera llamada a un dignatorio extranjero. En dicha conversación, Obama prometió trabajar en favor de “una paz duradera” en Oriente Medio.
Desafiando las convenciones polí­ticas, hablando con claridad y respeto -hermanado con la esperanza en vez del miedo- Obama devuelve al mundo la ilusión. Como bien apuntó Saramago, Obama nos dice que “el mundo puede ser mejor que ese otro al que parecí­amos estar condenados”.
Obama nos dice que el mundo puede ser mejor que ése al que parecí­amos estar condenados”
Saramago, Nobel de literatura

periódico Vuelta en U. 23 enero 2009.

El discurso de asunción de Barack Obama

marfuerte @ 01:42

Gerardo Castillo Martínez *
Barack Hussein Obama, después de aceptar ser investido como Presidente de los Estados Unidos de América, se dirigió a la Nación y al mundo con un mensaje que refleja las grandes líneas maestras de lo que será su plan de gobierno en el plano doméstico e internacional.

Al hablar en nombre de ese variopinto conglomerado social, que es el “pueblo” estadounidense, lo hizo basado en tres pilares que sostienen el entramado cultural de ese país a hoy día: los valores tradicionales que lo caracterizan, la reconciliación racial y la tolerancia hacia las ideas y personas provenientes de otros lares que residen en ese territorio y que se han confundido en esa “nacionalidad”. Es decir, él se constituyó, en su alocución, pero también con credenciales en los hechos..., en el “resumen” ideológico de lo que es la “personalidad” del estadounidense.

La retórica contenida en su discurso, ofrece nueve “señales” de lo que sería su política global en los ámbitos interno y externo, sin dejar de mencionar, desde luego, la influencia con distintos grados de poder de los múltiples y disímiles actores, dentro y fuera de los aparatos de Estado y de los grupos de presión e interés, que podrían ser catapultadores u obstaculizadores de sus acciones, y cuya gestión de poder estaría siendo eficaz dependiendo de las circunstancias resultantes de la relación de fuerzas.

1.ª Condiciona el encaramiento de los desafíos a la invocación, por parte de toda la población, de los valores tradicionales que han moldeado la nacionalidad: “Nuestros desafíos pueden ser nuevos. Los instrumentos con los que enfrentamos pueden ser nuevos. Pero todos estos valores de los cuales depende nuestro éxito -trabajo duro y honestidad, valor y lealtad, tolerancia y curiosidad, lealtad y patriotismo- son antiguos. Estos valores son verdaderos. Han sido la fuerza silenciosa del progreso a lo largo de nuestra historia”. Apela, entonces, a la “base ideológica” que ha permitido a EE. UU. ser lo que ha sido, a partir de su fundación como Nación, hasta la fecha.

2.ª Defensa inclaudicable de esos valores tradicionales: “No nos disculparemos por nuestro estilo de vida, ni vacilaremos en su defensa”.

Evidentemente, esto es una advertencia firme a “Aquellos líderes del mundo que buscan alentar los conflictos o atribuir los problemas de nuestras sociedades a Occidente”. Es obvio que es una alusión, entre otros, a Irán, Corea del Norte, Siria y a los grupos informales Hamás y Hezbollah para que se abstengan de sus prédicas antiestadounidenses.

3.ª Reivindicación del poder económico de EE. UU. ante el mundo: “Seguimos siendo la nación más próspera y poderosa de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando comenzó esta crisis. Nuestras mentes no son menos creativas, nuestros bienes y servicios no menos necesitados de lo que lo eran la semana pasada o el mes pasado o el año pasado. Nuestra capacidad se mantiene intacta...” Sin duda es un “guiño” a las potencias emergentes que pueden disputar la posición hegemónica que ha ostentado EE. UU., tales como China, India, U.E., Rusia y Japón. No obstante, no da por sentado ese poder omnímodo que cree tener, cuando dice: “Reafirmando la grandeza de nuestra nación, comprendemos que la grandeza nunca está asegurada. Debe ser ganada”. Apuesta a mantener y mejorar la productividad del trabajo, estimular aún más el ingenio creador y seguir ofreciendo bienes y servicios al mercado internacional.

4.ª Espaldarazo a la promoción fuerte de la ciencia, la tecnología y la educación: Empleo de estas fuerzas del conocimiento y de producción en la generación de riqueza, haciendo énfasis en la explotación y el consumo energético (incluida la alternativa) y en el mejoramiento de los sistemas educativo y sanitario.

Así lo expresa cuando aclara: “Domaremos el sol y los vientos y la tierra para alimentar nuestros vehículos y hacer funcionar nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y colegios y universidades para enfrentar los desafíos de la nueva era”; “Devolveremos la ciencia a su debido lugar, y usaremos las maravillas de la tecnología para incrementar la calidad de nuestro sistema de salud y reducir su costo”.

5.ª Preocupación por el consumo excesivo de la energía convencional y sus efectos en el clima:
“cada día hay nuevas evidencias de que la forma en que usamos la energía fortalece a nuestros adversarios y amenaza a nuestro planeta”. “Con viejos amigos y ex adversarios, trabajaremos incansablemente para... hacer retroceder el espectro del calentamiento del planeta”. Estas definiciones nos dan esperanzas de que EE. UU. estaría admitiendo que son imprescindibles límites a la emanación de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Esto es un primer anuncio de que esa nación estaría dispuesta a someterse al cumplimiento de acuerdos que deriven en esa materia.

6.ª Estado eficiente y solidario: “La cuestión que ahora nos plateamos no es si nuestro gobierno es demasiado grande o demasiado pequeño, es saber si funciona, si ayuda a las familias a hallar trabajo y sueldos decentes, a tener cuidados médicos asequibles, y una jubilación digna”.

Esta profesión de fe contradice la tesis sostenida por el Partido Republicano de que todo debe dejarse en las manos del mercado para que lo resuelva.

7.ª Rendición de cuentas y transparencia: “ Y a quienes entre nosotros manejamos el dinero público se nos debe pedir cuentas -para gastar de forma de forma sensata, acabar con los malos hábitos y ser transparentes-, porque sólo entonces podremos restaurar la vital confianza entre el pueblo y su gobierno”. La democracia participativa e inclusiva para que la gente controle, reclame y exija correcciones en el proceder de las autoridades, parece ser que ocupará un papel preponderante en el gobierno de Obama.

8.ª Vigilancia del mercado: “esta crisis nos ha recordado que, sin una atenta vigilancia, el mercado puede descontrolarse, y que una nación no puede ser próspera cuando sólo favorece a los más ricos”; “Nuestra economía está gravemente afectada, como consecuencia de la avaricia e irresponsabilidad de algunos”. La crisis financiera en EE. UU., y que ha llegado al sector de la economía real en el mundo, fue fruto de la fe ciega en el mercado y en la supuesta autorregulación de los excesos.

9.ª Seguridad y política exterior: Las relaciones internacionales no estarán por arriba de la Constitución, la cual se hallará sometida al imperio de la ley y al respeto de los derechos humanos. Respeto al multilateralismo (“resistentes alianzas”, ONU) y a la autodeterminación de lo pueblos (“Comenzaremos a dejar responsablemente Irak a su pueblo”), acuerdos para reducir la amenaza nuclear (v.g. el tema de Corea del Norte, contactos con Rusia), resolución de conflictos de vieja data (¿el conflicto árabe-israelí?), retiro del apoyo a regímenes corruptos y violadores de los derechos humanos, cooperación y asistencia para el desarrollo y la solidaridad, políticas de inmigración. Todo lo contrario a lo practicado por las Administraciones Republicanas (y también algunas de corte Demócrata).

* Politólogo

periódico La Prensa Libre 23 enero 2009.

30/01/2009 GMT 1

¿“Moralizar” la economía?

marfuerte @ 01:06

Jorge Arturo Chaves | jachaves@cedi-op.org

Hay que volver a dar a la dimensión humana todo su puesto en la economía
sacerdote Dominico, economista

En el tradicional saludo de Año Nuevo, Nicolas Sarkozy, tras evaluar el difícil 2008 que estaba terminando, declaró: “Francia ha exigido cambios para moralizar el capitalismo” (Le Monde, 31/12/08) . Pocos días después, el editorialista de La Nación (10/01/09) retoma la frase, la califica de “retóricamente estimulante”, indica que “debe abordarse en su justo significado” y agrega: “Porque ‘moralizar’ al capitalismo, entendido en su estricta dimensión económica, no es una pretensión lógica. Al contrario, lo que más conviene al mundo –sobre todo a sus sectores más pobres– es que el capitalismo desarrolle cada vez mayores posibilidades de eficiencia y buena asignación de recursos; es decir, que funcione bien como sistema económico”.

Moral y economía. ¿Qué se puede pensar de una y otra posición? Hablar de “moral” en economía ¿es solo mera expresión retórica? Si por “moralizar” se entiende solo predicar buenas costumbres, sobre todo a partir de un ejemplo ilustrativo, sin duda que nos quedamos apenas en el campo del buen decir, de la expresión bien intencionada.

Sin embargo, el presidente francés hablaba de algo más, algo que puede llamarse con más acierto “insertar valores éticos en la economía”; es decir, tanto en la empresa pública como en la privada. ¿De qué se trata? Sarkozy se refería al menos a dos cosas. Una, al comportamiento personal de quienes participan en la actividad económica, que deberían priorizar, según él, la producción por encima de la especulación. Otra, a las sanciones que debe establecer la sociedad sobre quienes cometen “excesos inaceptables”. No obstante, hay una tercera que sugiere el dirigente galo con una interesante expresión que, sin embargo, no llega a explicar: se trata, dice, de “volver a dar a la dimensión humana todo su puesto en la economía”.

¿Cómo se logra esto? ¿Se puede hablar de una “economía humana” versus otra que no lo es? Para el editorialista de La Nación , las dimensiones morales pertenecen al orden político, social y de normas de conducta que rigen las relaciones entre seres humanos. Es decir, a lo que podría llamarse el entorno, el marco externo a la economía, pero no a su interior. Pareciera que en esa visión se concibe lo económico como una esfera autónoma, regida por leyes y mecanismos propios meramente técnicos, cuyo buen funcionamiento no contempla intervenciones, y solo apunta a lograr eficiencia y buena asignación de recursos.

Sin duda que hay mucha razón en lo primero, al afirmar que un sistema económico no puede funcionar bien, es decir, no puede producir bienestar humano para todos, si no se encuadra en un marco político, social y de conductas personales adecuado. Esto ya sería bastante. Sin embargo, la cosa va más allá. La economía como sistema no es un espacio meramente técnico, donde solo existe un conjunto de herramientas neutras que, si se las deja solas, producen por sí mismas buenos resultados.

Dimensión humana. La economía es ante todo un conjunto de relaciones entre personas que no obedecen a mecanismos autónomos y ciegos, sino que libremente toman decisiones para lograr determinados objetivos y, al hacerlo, se interrelacionan entre sí.

Y ese conjunto de opciones, realizado conforme a intereses propios –en última instancia, susceptibles de juicio ético social–, son los que se materializan en un entramado de relaciones económicas, a las que luego se les dan nombres de variables y categorías científicas.

Detrás de estas, por ejemplo: de la oferta y demanda de productos, servicios o dinero, o detrás del capital como factor de producción organizador de los demás factores de una empresa, o detrás de las políticas públicas de apertura comercial, o del campo fiscal y tributario, lo que hay siempre son personas tomando decisiones económicas conforme a sus propias valoraciones.

Es de estas acciones personales, no del funcionamiento automático de herramientas neutras, de donde puede derivarse para un país, no solo eficiencia y productividad, sino también una distribución equitativa de beneficios y un uso racional de la naturaleza. Aunque a menudo producen todo lo contrario: acumulación abusiva de riquezas y destrucción de la naturaleza.

Por eso, Sarkozy tiene razón: hay que volver a dar a la dimensión humana todo su puesto en la economía. Es decir, hay que lograr que las decisiones económicas, tanto en el ámbito público como en el privado, a la hora de organizarse, lo hagan de tal manera que no solo produzcan bien, sino para el beneficio y disfrute de todos, incluyendo a las generaciones futuras.

Esto equivale a afirmar que, dentro de la economía misma, dentro de las prácticas económicas, deben ocupar un lugar los valores éticos de equidad, solidaridad, libertad y justicia.
periódico La Nación 23 enero 2009.

¿Estado laico con valores religiosos?

marfuerte @ 01:03

Enrique Gomáriz

Politólogo

Agradezco la nueva respuesta de Diego Víquez en torno a mi reflexión sobre laicidad y derechos humanos, no solo porque creo que la plantea con altura suficiente, sino también porque, al hacerlo públicamente, permite quizás que ambos contribuyamos a un debate colectivo que me parece necesario.

Todo indica que partimos de un consenso sólido sobre la necesidad de un Estado laico. Por decirlo en sus propias palabras: “Ese adefesio de considerar ‘católico’ a un Estado es un lastre que ni a la misma Iglesia le cae bien”. Solo habría que agregar que tal vez los próximos candidatos se interesen por este tema en su programa electoral.

No obstante, nuestra discrepancia se mantiene en torno a si el Estado debe promover las religiones para fortalecer valores éticos. Don Diego apoya la respuesta positiva que da al respecto el presidente Sarkozy, al que, por cierto, considera “poco sospechoso de integrista y conservador” (de pasada, otra diferencia: yo creo que Sarkozy es un líder inteligente y creativo, pero políticamente conservador).

Sin salir de la laicidad. Mi criterio es que el Estado debe preocuparse por la promoción de valores, pero sin necesidad de salirse de la laicidad. Frente al tema religioso, el Estado no debe hacer otra cosa que proteger la libertad religiosa en el contexto de la libertad de conciencia. Pero el cuadro de valores básicos a impulsar debe ser laico, como lo es la Declaración Universal de Derechos Humanos, hoy en su sesenta aniversario. Ello independientemente de si esos valores laicos se nutren de fuentes religiosas o no.

En este punto, es interesante que Víquez se pregunte si el cristianismo podría estar en contradicción con los derechos humanos y, al responderse negativamente, me recuerda que “la prehistoria de los derechos humanos es absolutamente judeocristiana”. En primer lugar, yo nunca aludí a esa supuesta contradicción, pero sí estoy convencido de que es mal negocio ponerse muy “cristianocéntrico” para referirse a los derechos humanos y, en particular, a la Declaración Universal.

Creo que otros credos religiosos podrían sentirse molestos por ese absolutismo, tan característico de los cristianos; y que se le hace un flaco favor a la universalidad de la Declaración, si cada religión histórica reclama paternidades lejanas sobre ella.

Un problema de fondo es que Sarkozy coloca las cosas como si sólo los creyentes pudieran ser portadores de un cuadro moral, mientras eso difícilmente podría esperarse de los no creyentes. Algo que en el siglo XXI es cada vez menos presentable. Ello independientemente de si algunos no creyentes entran en ese juego, como ha sucedido con la campaña británica copiada recientemente en Barcelona. Me refiero a esa acción de colocar en varias líneas de buses el lema: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida”. Es cierto que el hecho refleja bien el ascenso del movimiento no creyente en las últimas décadas. Pero también es cierto que ese lema es bastante ambiguo, si no desafortunado, precisamente porque le da la razón a Sarkozy: quien no es creyente, se dice, puede despreocuparse de molestas consideraciones morales.

Alguien podría contradecirme y argumentar que el lema no dice literalmente eso y que podría entenderse que disfrutar la vida incluye tener valores morales. Pero esa es una explicación adicional y los publicistas saben que un buen lema de campaña no necesita de explicaciones complementarias.

Asunto medular. La cuestión es que considero que este es un asunto medular para el desarrollo de una ética del siglo XXI. En primer lugar, porque el supuesto de Sarkozy no refleja la realidad actual: hay ya una considerable cantidad de creyentes que viven una doble moral y una alta proporción de no creyentes entre los defensores de los derechos humanos.

En segundo lugar, porque mi opinión es que, para enfrentar precisamente el relativismo y el fundamentalismo, los dos bloqueos éticos de nuestro tiempo, una clave reside ciertamente en agotar al fin la promesa de la modernidad: sustantivar los valores morales más allá de las confesiones religiosas, sobre todo desde la perspectiva del Estado laico.
periódico La Nación 23 enero 2009.

El desafío de Obama: ¿Cómo salir del fondo del pozo?

marfuerte @ 01:01

Escrito por Gilberto Lopes (gclopes@racsa.co.cr)
¿Muy poco, muy tarde? ¿Cómo salir del fondo del pozo? “El plan de Obama es inadecuado e incompleto”, aseguró Martin
Wolf en las páginas del prestigioso Financial Times, comentando la propuesta del nuevo presidente de los Estados Unidos para hacer frente a la crisis financiera por la que atraviesa el país. Obama habló como si su amplio estímulo fiscal fuera suficiente para salir de la crisis, dijo Wolf. El estímulo fiscal es un paliativo necesario, pero el monto y la duración del déficit necesario para hacer frente a esas necesidades es “aterrador”, agregó.

DÉFICIT
La crisis financiera en la que se está sumergiendo Estados Unidos, y en la que, poco a poco va envolviendo a todo el mundo, tiene raíces más profundas, según la opinión de los más diversos economistas.

El origen de esa crisis está en el prolongado período, de más de tres décadas, en que el país vivió de “prestado”, captando el ahorro de todo el mundo para financiar su déficit en cuenta corriente.

Pero esa política tiene un límite el cual parece haber llegado. El sector privado ya no puede seguir financiándolo, pero tampoco está en condiciones de revertir un creciente déficit comercial, sobre todo con China.

Todo eso conduce el país a mantener un déficit fiscal que se va haciendo inmanejable. Peter Orszag, nombrado director de la Oficina de Presupuesto del nuevo gobierno, lo advirtió en el Congreso el pasado 13 de enero: no hay alternativa, el gobierno tiene que actuar agresivamente para enfrentar la crisis macroeconómica y estimular la demanda agregada. Esto implica ampliar el déficit a corto plazo.
El problema es que ese déficit será de $1,2 billones este año, según la previsión de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO).

Esto representa 8,3% del Producto Interno Bruto (PIB) de los Estados Unidos, el más alto de la historia desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Pero este no incluye los montos previstos para el plan de rescate de la economía propuesta por Obama, de unos $800 mil millones, lo cual aumentaría a $1,6 billones.

Las previsiones económicas de la CBO incluyen un crecimiento negativo de 2,2% para este año, y un optimista crecimiento “moderado”, de 1,5%, para el 2010, así como un crecimiento de 9% del desempleo.

En los ocho años de los mandatos de Bush (2001-2009), se perdieron casi cuatro millones de puestos de trabajo en el sector manufacturero en Estados Unidos. El número de desempleados llega ahora a once millones de personas.

Si a esto se suman los 3,6 millones de familias que han perdido sus casas por no poder pagar sus hipotecas, una enorme presión social se agrega a la crisis económica.

¿Podrá el país soportar esa sangría? ¿Cómo la financiará?

“Las finanzas públicas están en un camino insostenible a largo plazo”, aseguró Orszag, recordando, además, que se debe tomar en cuenta los crecientes costos de la salud pública y de las pensiones de la generación conocida como “baby boomers”. “Hoy todavía disfrutamos de un importante margen de maniobra para hacer frente a la crisis porque nuestra deuda aún es vista como la inversión más segura en el mundo”, explicó Orszag. Pero, advirtió, a menos que cambiemos nuestra política, esto podría variar y “limitar severamente nuestra capacidad para hacer frente a futuras dificultades económicas”.

AIRE POLÍTICO
A la gravedad de la crisis económica heredada de la administración Bush se suma el aislamiento y desprestigio de una política internacional que debilitó los organismos multilaterales e institucionalizó la tortura como forma de enfrentar la desastrosa “guerra contra el terrorismo”.

El triunfo de Obama es considerado, por muchos analistas, como una respuesta del ciudadano norteamericano a esta situación.

Para enfrentarla, Obama ha armado un equipo que los observadores de la política norteamericana califican de “centristas”, así como de miembros de la administración Clinton. La “izquierda” del partido se siente algo decepcionada y teme que no habrá la reforma radical prometida. El mundo político norteamericano está dividido entre los partidarios de reducir impuestos y los de incrementar gastos, por lo que Obama ha preferido quedar encima del muro, dando algo a cada grupo.

Queda entonces el escenario internacional, donde podrá adoptar algunas medidas de gran efecto inmediato.

La que se menciona con mayor énfasis es el cierre de la prisión de Guantánamo, en el territorio que Estados Unidos ocupa en el oriente de Cuba y que ha sido escenario de torturas y abusos contra presos acusados de terrorismo, hasta hace poco sin posibilidad de defensa.Pero aún esa medida podría necesitar varios meses para ser completamente aplicada, entre otras cosas por la dificultad para encontrar países que acepten los presos de Guantánamo.

Los ojos del mundo estarán también puestos en Obama y su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, enfrentados al genocidio de Gaza, que revela la creciente inestabilidad de la situación en Medio Oriente. La ofensiva israelí, cuidadosamente planeada para las semanas de fin de año, antes de la toma de posesión de Obama, no se lanzó, ciertamente, sin que él estuviera al tanto de lo que iba a ocurrir. Sin embargo, como presidente electo, prefirió mantener una posición discreta, que deberá cambiar al asumir el cargo.

Cualquiera sea la solución de compromiso para poner fin a la masacre en Gaza, la región quedará aun más herida, si eso es posible, con una crisis humanitaria de dimensiones difíciles de cuantificar en esa franja de tierra donde habita cerca de 1,5 millones de personas.

AMÉRICA LATINA
Para América Latina, quizás nada sea tan simbólico como el movimiento de la nueva administración hacia Cuba. El gobierno de la isla, como se sabe, acaba de sumarse a los mecanismos de integración que se han venido construyendo en América del Sur y que crean una realidad política muy distinta a la que existía en la región hace ocho años.

Si bien la nueva administración parece dispuesta a revisar las disposiciones más radicales del gobierno de Bush para impedir los viajes y las remesas de fondos a Cuba por parte de los inmigrantes, nada parece indicar que se pretenda poner fin al embargo económico contra la isla.

Por otro lado, Obama apoyó el Plan Colombia, con el que la administración Bush financió la lucha de Álvaro Uribe contra las FARC, y votó a favor de los $400 millones otorgados al Plan Mérida para “combatir el narcotráfico en México y América Central”. Esto ha recibido diversas críticas en México, donde se le considera un avance inaceptable sobre la soberanía del país.

Obama mantuvo la tradición de reunirse con el presidente mexicano antes de asumir el cargo, dejando en evidencia la importancia del tema para su país, incluyendo la extensión de la iniciativa Mérida, los temas de la frontera común y la inmigración.

Por otra parte, como senadora, su Secretaria de Estado votó a favor de la construcción del muro en la frontera con México, contra el acuerdo de preferencias arancelarias andinas y a favor de una resolución de condena al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, por su discurso contra el presidente Bush en las Naciones Unidas el 20 de septiembre del 2006.

Se estima, en todo caso, que Obama tendrá la oportunidad de dar a conocer su política exterior hacia la región en la próxima Cumbre de las Américas, que se celebrará en abril, en Trinidad y Tobago.

Semanario Universidad 21 enero 2009.

Columna Surco

marfuerte @ 00:54

Francisco Barahona R.
Barack Hussein Obama es el nuevo Presidente de los Estados Unidos de Norte América desde ayer y con ello ocupa una posición de privilegio no solo en su nación sino en toda la comunidad internacional; por el poder de su país, su historia, sus errores y aciertos y los principios éticos y humanistas que fijaron sus padres fundadores en su Constitución Política, basados en la libertad, la igualdad, la fraternidad y el derecho a la búsqueda de la felicidad.

En su discurso inaugural, que fue seguido atentamente por millones de personas en todo el orbe, quizás el hecho político democrático más masivo del que se tenga noticia a escala planetaria, el nuevo presidente envió un mensaje de pragmatismo, de equilibrio doctrinario y de reforzamiento ético, pocas veces visto, dando prueba de que él no es un político más y que está dispuesto a realizar profundos cambios en su gobierno y en las relaciones con el resto de las naciones; no solo basó el ímpetu de sus nuevas propuestas en el principio de la responsabilidad de todos, sino que hizo claras alusiones y críticas a su antecesor Bush y a varios de los dogmas en los que este se basó para impulsar las dos guerras en Iraq y en Afganistán, también censuró lo que llamó la crisis de los mercados que pueden descontrolarse si no existe vigilancia estatal en su funcionamiento, afirmando que una nación no puede progresar durante mucho tiempo si solo se favorece a los ricos.

Dijo además: “No nos podemos permitir más la indiferencia ante el sufrimiento fuera de nuestras fronteras, ni podemos seguir consumiendo los recursos del mundo, sin tomar en cuenta las consecuencias; a los pueblos de las naciones más pobres, nos comprometemos a colaborar con ustedes para que vuestras granjas florezcan y dejar que fluyan aguas limpias”.

Por supuesto que aceptó combatir los graves desafíos de su país en materia económica, de seguridad, migración, balance ecológico, científico y ético; clamó por construir una sociedad donde se protejan a los más desfavorecidos, donde se reforme la educación, la salud, se invierta ante la recesión en infraestructura y en la búsqueda de alternativas energéticas limpias para lograr una mayor autonomía como país.

En fin, su mensaje fue el de la esperanza de un mejor futuro, de rectificaciones esenciales en relación a acabar con la guerra en Iraq; eliminar la tortura y los juicios ilegales a los presos de Guantánamo, cerrar esa base y mejorar sus relaciones con el resto del mundo, incluyendo a los de América Latina sobre la base del respeto mutuo, la comprensión y la solidaridad.

Tiene mucho que hacer por delante, pero el peligro de que no cumpla con las esperanzas sembradas es muy alto para su pueblo y el resto del planeta. Soy de los que cree que se inició una nueva era que nos beneficiará a todos, que el fenómeno Obama, no solo se agota en que por primera vez un Presidente afrodescendiente asume el poder, sino que es producto de un cambio generacional basado en valores permanentes, donde el ser humano debe ser colocado en el centro de toda acción política y donde la economía debe estar al servicio del bien común y si ello se logra, un capitalismo humanista renovado y solidario, oigan en Costa Rica los líderes de los partidos políticos, solo así todos nos acercaremos a vivir con mayor justicia y felicidad.

periódico La Prensa Libre 2 enero 2009.

Columna Enfoque

marfuerte @ 00:52

Jorge Vargas Cullell

Politólogo

¿Cuáles democracias latinoamericanas resistirán los embates de la crisis económica, tanto internacional como crecientemente interna? ¿Cuáles se fortalecerán, sucumbirán o caerán en el purgatorio de los sistemas híbridos, donde las elecciones coexisten con recortes de libertades y Gobiernos autoritarios? Con una bola de cristal, Vargas sería profeta, pero ni él ni nadie la tiene. Sin embargo, la pregunta es importante. En la depresión de los años treinta, Europa –entonces poblada de frágiles democracias como las de hoy en América Latina– fue sacudida por cambios autoritarios o totalitarios.

Las crisis generan fuertes presiones sobre los sistemas políticos. Algunas surgen desde arriba, cuando grupos económicos poderosos apoyan a líderes autoritarios ante el temor de masas soliviantadas por el empeoramiento de las condiciones. Otras presiones surgen desde abajo, cuando mayorías sociales desencantadas apoyan a hombres fuertes que prometen el oro y el moro a cambio de un cheque en blanco para gobernar.

Recientemente, el Barómetro de las Américas, de la Universidad de Vanderbilt, halló que, independientemente del nivel de desarrollo económico, en los países con mayor desigualdad social es más bajo el apoyo a la democracia y a la gestión gubernamental. En los países más desiguales pareciera que las democracias tienen la cuesta más empinada que en otros más equitativos.

No todas las democracias son sólidas. Un eficaz Estado de derecho constituye una buena defensa ante las tentaciones autoritarias, pero la mayoría de los países de la región no lo tiene. Aun ahí donde funciona, el Estado de derecho es insuficiente para enfrentar la crisis. En tiempos difíciles, las democracias deben producir resultados aceptables para las mayorías ciudadanas, especialmente dos cosas: que los sacrificios se repartan entre todos (traducción: que no haya “vivazos olímpicos”) y que no se desmorone la red institucional de protección social, el salvavidas para muchas personas.

Producir resultados no es solo cosa de “ponerle ganitas” a los problemas. Un factor clave será la capacidad de los líderes y partidos para llegar a acuerdos para el manejo de la crisis y, así, vencer el incentivo perverso de estar endosando culpas como método para ganar popularidad. Otro factor importante será la capacidad de los grupos económicos poderosos para aceptar que deberán poner una cuota adicional, vencer el reflejo de “blindarse”. Sobre todo, será necesario enganchar a la ciudadanía en la solución de los problemas: la participación popular en las políticas públicas es una vacuna eficaz. ¿Qué prevalecerá en América Latina?
periódico La Nación 22 enero 2009.

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