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RESONOCO

Categoría: Pol

18/09/2008 GMT 1

Columna A FONDO 2

marfuerte @ 01:06

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
Cada 15 de setiembre, debemos de oír a algunos que opinan que el país no es independiente. Siempre nos dicen: “¿De quién?”. Y minimizan el significado de la independencia política que hemos vivido desde 1821, con las excepciones históricas ya conocidas. Hacen alusión a la dependencia económica que vivimos desde entonces.

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La verdad es que no existe ni ha existido una nación absolutamente independiente en lo económico, y quizá, tampoco en lo político. La dependencia económica no es solo de abajo hacia arriba, es decir, del pobre hacia el rico. También el rico ha dependido del pobre al que ha tenido que saquear en algunos momento para poder sobrevivir. Si Europa no hubiera desvalijado a América de sus riquezas, no sería el continente que hoy es y por el que tantos suspiran. Si Inglaterra no hubiera tenido que enviar a cientos de miles de súbditos de la Corona a la India para saquearla como parte de su dominio, tampoco Inglaterra sería la potencia que es.

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Esto forma demuestra también que los grandes dependen de los ricos. Unos porque son invadidos y otros porque invaden. Pero estos últimos también necesitan formar toda una estructura invasora, desde la logística hasta la estructural. Eso forma también una dependencia más tangible que subliminal.

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Nuestros países, por otra parte, no son independientes. Es cierto. Pero esa dependencia es también mental. Estamos decididos, genéticamente, a que la vida se construye con ayuda. O son los padres hasta bien entrada la vida adulta, o es la esposa la culpable de no haber progresado, o es el Estado. De ahí que las ideologías que invocan la culpa de los países grandes como causa de nuestras miserias, sean tan benditas para nuestros pueblos. Nada mejor que echar la culpa a los “Imperios” por nuestra pobreza, sin reconocer que aunque sea cierto que ellos establecen estructuras de dominación, la verdadera desgracia es que la Patria ha tenido hijos que se han dejado comprar, que han aceptado la corrupción como un medio de vida.

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Las cadenas las construyen los imperios, pero nos las han puesto nuestros mismos hermanos. Entonces, ¿de quién es la verdadera culpa?
periódico La Prensa Libre 15 setimbre 2008

Columna A FONDO

marfuerte @ 01:00

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
El Observatorio para la Democracia en Centroamérica y el Instituto Centroamericano de Gobernabilidad, difundieron un documento interesante llamado “Leyes marco de descentralización presentan desarrollo desigual en Centroamérica” con el que demuestra algunos parámetros diferenciadores en el trato legal hacia los municipios, en cada país del istmo.

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La conclusión es la misma de siempre: no hay una absoluta y sincera intención de descentralizar a las municipalidades, pues no hay un aprovisionamiento de recursos suficientes. Los políticos aspiran, según ellos, a fortalecer a los gobiernos locales.

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Esa política ha sido una ruina de nuestro sistema. Si bien podría fortalecerse el sistema democrático al darle a cada cual el derecho a gobernar su propio destino, la verdad es que esto ha arruinado a los cantones. Nada más ineficiente, nada más mediocre que una municipalidad.

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La tabla comparativa que estos dos institutos envió, no debería de ser en base a qué país le da más libertad económica y legal a los municipios, sino que debió de haber buscado si hay un país en donde al menos una Municipalidad funcione. El ciudadano no desea colaborar económicamente con sus gobiernos pues sabe que no hay un rastro de eficiencia. Llegan, con muy pocas excepciones, personas que no tienen la más mínima idea de lo que tienen que hacer, cómo se hace un presupuesto, cuál es su rol dentro de la obra pública global de un Estado, cuáles son sus responsabilidades por sus actos…

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Creyeron muchos que con la elección independiente del Alcalde podría mejorarse el régimen municipal, y no fue así. La obra pública está paralizada. Apenas logra la apertura de un tubo que provea agua en algún barrio y a prestar salones comunales en las emergencias zonales. La corrupción es campeante pues los controles fiscales son exiguos o acomodaticios. La recaudación es pésima por la falta de autoridad moral para cobrar cuando existen multitud de servicios que no brindan.

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En resumen, que lejos de considerar que hay un atraso en los países que menos fomentan al régimen municipal, nosotros creemos están bien claros de lo que no les conviene.

periódico La Prensa Libre 14 agosto 2008.

Columna Enfoque

marfuerte @ 00:55

Jorge Vargas Cullel | jovargas@nacion.co.cr.

Politólogo

Ya este Gobierno empezó en declive. Va cuesta abajo y buscando frenos. En parte, esta situación es propiciada por las reglas de nuestro sistema político. Aquí, al tercer año, un Gobierno es algo así como un “perro muerto” debido al efecto combinado de varias reglas, sin importar que el presidente se llame Arias, Calderón o, eventualmente, uno que se apellide Solís.

Mandatos presidenciales cortos (cuatro años), simultáneos con los del legislativo, establecen límites temporales muy estrechos a los gobernantes. A esto se suma la inexistencia de reelección inmediata en ambos poderes. Como no hay carrera parlamentaria, el futuro de los diputados no depende en nada de lo que el Gobierno actual haga o deje de hacer, ni de lo que ellos hagan. Por su parte, como el presidente y sus ministros van de salida, no tienen estímulos para acometer tareas de largo plazo. Finalmente, el Poder Ejecutivo carece de mecanismos para empujar con agilidad su agenda en la Asamblea Legislativa (por su parte, el Congreso tiene débiles mecanismos para ejercer control político). O sea, menudo tinglado.

El Gobierno, sin embargo, no puede echarles la culpa de sus tribulaciones a las reglas del sistema político. Cuando se metieron en eso, sabían cómo era la cosa. Su pronunciado declive es consecuencia de una cadena de errores tácticos que, a diferencia de años anteriores, no fueron emulados por las fuerzas opositoras. En marzo, el error no forzado del entonces ministro Berrocal terminó en renuncia y con un Gobierno a la defensiva. En mayo, el Presidente desperdició la iniciativa política cuando no presentó un plan para lidiar con las “vacas flacas” que él mismo anunció. En julio-agosto, el episodio de las consultorías ha desembocado, por el momento, en la renuncia de otro ministro, esta vez del círculo interno del Presidente.

Con el Gobierno en el suelo, cualquiera es un valiente. Hasta los socios del G38 ahora hacen cara de bravo, más con la elección del 2010 cerquita. Sin embargo, la verdad es que el país no está en condiciones de que el resfrío gubernamental se convierta en una neumonía económica y social. A quien triunfe en el 2010 no le conviene recibir un país en malas condiciones y, encima, polarizado. En la actualidad no es viable alterar las reglas del sistema político, pero sí puede serlo un acuerdo sobre políticas públicas en tres temas: política energética, infraestructura y reactivación productiva. En esos asuntos, a todo el mundo le conviene cooperar: a los opositores porque quieren ser gobierno y al Gobierno, diay, porque quieren un delfín en el próximo Gobierno. El país recibiría una inyección de confianza. A don Óscar podría interesarle eso que llaman “legado”.
periódico La Nación 14 agosto 2008.

Columna Surco

marfuerte @ 00:45

Francisco Barahona R.
Nos alegramos de que el poder Ejecutivo al fin, anuncie la posibilidad de suscribir el convenio con Petrocaribe (Venezuela) en diciembre, e incluso nos cuenta la prensa que si Arias conversa con Chávez en estos días, podría adelantarse unos meses y así, recibir las grandes ventajas que ese acuerdo implica y del que ya están gozando 18 países desde hace tiempo. Nunca es tarde, esta iniciativa ya estaba madura desde hace varios años, parece que ahora si les sonó la flauta y nuestros emisarios regresaron con buenas noticias. Debe seguirse el esfuerzo para lograr una mayor integración con América del Sur y sus planes regionales, una golondrina no hace verano. Claro que no debemos los ciudadanos y tampoco los políticos, satanizar las consultorías de muchos ticos que tienen años de brindarlas, dentro del marco de la ley, con ética comprobada y con muy buenos resultados, tanto en el sector público como en el privado y el internacional. Existen compañías muy serias que se dedican a estos menesteres desde hace años, compuestas con personal especializado de alto nivel que satisfacen plenamente los estándares de los organismos contratantes; así que mucho cuidado con echar a rodar la piedra cuesta abajo sobre este tema, donde hay muchos especialistas trabajando como debe ser, al servicio del país. El problema ético político de las consultorías del BCIE con recursos donados por Taiwán y otros, se centra en la falta de requisitos, ausencia de competencia leal, favoritismo político, concentración de poder, falta de transparencia en esos nombramientos, así como en sus rendimientos, propósitos y metas. Es aquí donde pareciera que se han roto linderos supuestamente en beneficio de la gobernabilidad, pero que en el fondo solo se trató de beneficiar a unos pocos privilegiados del poder, por una u otra razón, saltándose a la bartola todas las disposiciones legales existentes en la administración pública en aras de una supuesta mayor eficacia y prontitud, argumentándose que esos recursos no eran públicos y por lo tanto manejándolos como de orden privado. Estas decisiones fueron equivocadas y de poco sirve advertir ahora que se actuó de buena fe; pues parece ser que todos concuerdan en que se cometieron serios vicios que inclusive podrían llevar a declarar la nulidad de estas acciones y por ende de estos contratos ya en ejecución. El hecho de haber gastado casi un setenta por ciento de la donación taiwanesa en propósitos diferentes a los originalmente aceptados por el gobierno, erradicando tugurios en una zona concreta, tal y como parece ser fue el caso del Ministerio de Vivienda, decisión impulsada por su titular, merece el análisis detallado, así como definir las sanciones legales y políticas que correspondan, veremos en qué terminan las acusaciones planteadas ante el Ministerio Público de parte de algunos diputados, así como el comportamiento de la Presidencia en la continuación o no de ese cargo. Mención merece también la barbaridad de un Magistrado suplente que asesoró al Poder Ejecutivo en estas materias, olvidándose de la división de poderes, pasando sin ningún recato por encima de la sana crítica, la lógica y la ética; quizás sus compromisos políticos, o sus intereses profesionales, pudieron más y es por ello que el Poder Judicial se encuentra hoy de nuevo en la picota; esperaremos su desenlace.
periódico La Prensa Libre 17 julio 2008

16/09/2008 GMT 1

Los 90: nuestra década perdida

marfuerte @ 02:51

Claudio Alpízar Otoya *
Con frecuencia se habla y escribe de los años ochenta como la década perdida. Es un término acuñado por aquellos que le dan prioridad a la economía sobre la política, cuando es ésta última la que debe determinar lo que acontece con la otra, más aún en una sociedad que tenga al ser humano como objetivo y no como medio. Sin embargo, revisando bien en América Latina esa década no fue perdida desde el punto de vista político, ya que fue la coyuntura en que desaparecen la mayoría de los gobiernos totalitarios de la región, dando paso a sistemas democráticos prácticamente en todas las naciones, con la excepción de Cuba. Para el caso de Costa Rica —que ya gozaba para entonces de un sólido prestigio internacional por la forma de manejarse — la década tampoco fue perdida, todo lo contrario.

La inició el gobierno del presidente Rodrigo Carazo (1978-1982), quien no tomó a tiempo las decisiones económicas de devaluar en el momento oportuno el colón, cuando ficticiamente se mantenida muy evaluado en relación con el dólar. Pero a pesar de ello, y con la fuerte crisis económica que se presento a nivel mundial, el Gobierno demostró valentía política para anteponer los intereses del país a los organismos internacionales, que intentaban imponernos una visión económica ajena a los intereses nacionales. Esta actitud demostró carácter, firmeza e independencia política, lo que fortaleció la imagen exterior de un pequeño país que se negaba a que su historia fuese escrita por otros. Además logro mantener a la nación unida y alejada de las guerras centroamericanas.

Posteriormente a esa administración vino la del presidente Luis Alberto Monge (1982-1986), que continuó con la idea de independencia política proclamando su célebre Neutralidad Perpetua. Un excelente antecedente con el que se pretendía desarrollar y fundamentar la visión de respeto a las decisiones soberanas de cada nación, y la disposición de Costa Rica por respetarlas, así como exigir respeto a las propias. Además, estableció su famoso plan de trabajo con un nombre que hoy la realidad reclama por haber sido obviado en muchos de sus alcances: Volvamos a la Tierra, una visión estadista de lo que el futuro depararía si se dejaba de lado uno de los pilares fundamentales de la historia del desarrollo socioeconómico del país.

Seguidamente el primer gobierno del Presidente Oscar Arias Sánchez (1986-1990) se preocupó por generar un liderazgo a nivel Centroamericano, como nunca se había presentado, inclusive trascendiendo a nivel latinoamericano. Fue un manejo político exquisito que logro concentrar esfuerzos para que en el istmo —nuestro radio natural— se instauraran sistemas y procesos democráticos, y con ello la paz en una región que se acostumbraba al conflicto. A lo interno del país el Presidente tomó la prédica de Confucio, maestro de los políticos, la meritocracia. El gobierno de los preparados para gobernar y los comprometidos con los más altos principios de la nación. El país vino a culminar una década de éxito político con la “cereza al pastel”: el Premio Nobel de la Paz, que con la moderación que caracteriza al presidente Arias, lo llevó a afirmar que este fue más un premio a la nación que a la persona, por el sustento de su historia de paz y cordura.

Como hemos visto la década de los 80 fue rica políticamente, no fue perdida como han tratado de hacernos creer aquellos que piensan que el mercado debe imponerse a la sociedad, son los mismos que nos dicen que aquel está sobre el Estado. ¡Error! Pues la crisis en el campo económico de esa década, represento en Costa Rica la toma de decisiones políticas oportunas, un punto de inflexión, el cual genero las directrices para reaccionar y reacomodar, al punto de diversificar nuestra producción. Se pasó de ocho productos de exportación a más de 2.600 en la actualidad.

Sin embargo, Costa Rica si tiene en su historia moderna y en el campo político una década pérdida. ¡Sí! ¿Cuál? Me pregunto un día don Manuel Alcántara, distinguido catedrático y politólogo español, a lo que sin titubeos respondí: la de los 90. Período en que se sucedieron los gobiernos de los presidentes Rafael Ángel Calderón Fournier (1990-1994), José Ma. Figueres Olsen (1994-1998) y Miguel Ángel Rodríguez Echeverría (1998-2002). Época que se caracterizo no solamente por la pérdida de los principios ideológicos que caracterizaban a los dos principales partidos políticos del país, sino que también por la pérdida de valores en la clase política.

Los que decían ser socialcristianos pasaron a ser socialcretinos y los que se definían como socialdemócratas se transformaron en socialdemuelen. Pues tanto unos como otros se encargaron de demoler la fortaleza del Estado costarricense como columna vertebral y responsable de los éxitos que muestra nuestra historia. Políticos que se caracterizaron por ser cretinos en la toma de decisiones que venían a favorecer a su círculo más cercano. La riqueza del Estado fue transformada en arcas personales; más que Consejos de Gobiernos eran Consejos de Negocios; los despachos de algunos ministros y presidentes ejecutivos se convirtieron en oficinas de negocios particulares. Se mancho la honra de la nación con políticos que eran detenidos como delincuentes comunes, mientras que otros huían por temor a la justicia. Costa Rica, la otrora ejemplo político latinoamericano no solamente por la limpieza de sus procesos democráticos, sino por su probidad en el manejo de la finanzas públicas y el apego al ordenamiento jurídico fue golpeada políticamente y con dureza en los años noventa.

Dichosamente para nuestro interés los Gobiernos que iniciaron el siglo XXI han hecho un esfuerzo por devolver al costarricense la credibilidad en la honorabilidad y la disponibilidad de sus políticos. Pueden equivocarse como seres humanos que son, pero han dado muestras de probidad en el manejo del Estado y en el ejercicio de la función pública, como método y compromiso para reencontrarse con la ruta que nos llevo al éxito. Ejemplo de ello fue la administración de Presidente Abel Pacheco (2002-2006).

Sin temor a equivocarme reconozco en el actual gobierno del presidente Óscar Arias Sánchez un esfuerzo por promover la transparencia en la política, un compromiso con un trazo definido y esbozado ante la opinión pública. Puede que el camino no sea compartido por todos, pero que ha sido consecuente con el discurso de la campaña electoral, en el que no hubo mentiras sobre la “hoja de ruta”, misma que la mayoría escogió como el camino acertado.

Estamos recobrando con la moderación que caracteriza al Sr. Presidente el respeto por la política, que a todos favorece, para la búsqueda de consensos y acuerdos, entendiendo que en la democracia el acuerdo sobre las reglas de juego, solo eso define, pues los acuerdos en la sociedad deben ser construidos en el día a día.

* Politólogo
periódico La Prensa Libre 13 agosto 2008

Columna Enfoque

marfuerte @ 02:46

Jorge Vargas Cullel

Politólogo

Es tiempo de iniciar un urgente diálogo nacional para, sin matarnos a descalificaciones, responder preguntas como estas: ¿A qué fuentes energéticas debe apostarle una pequeña economía abierta como la nuestra, que no produce petróleo ni es rica en carbón? ¿Qué cambios en los patrones de consumo de personas y empresas debemos impulsar? ¿Qué comportamientos deben estimularse y cómo? ¿Cuáles desestimular y cómo?

No sé exactamente cuándo, pero se nos coló un cambio de época. Nuestros descendientes dirán: “El 2 de enero del 2008, cuando el precio del petróleo superó los $100, se inició una nueva era”. Algo así como cuando se afirma que la Revolución Francesa (y la era moderna) comenzaron el 14 de julio de 1789, con la toma de La Bastilla. Pero otra cosa es ser contemporáneo de acontecimientos desordenados que nos pasan por encima. De pronto, la nueva época estaba allí, sorpresiva como un derrumbe en la madrugada, pero previsible como un alud en el Cerro de la Muerte.

El futuro nos alcanzó. Un petróleo cuyo precio está por las nubes impone cambios impensados en nuestros hábitos de vida. La cada vez más despilfarradora y ostentosa sociedad tica chocó con eso que llaman “el ahorro”. El apretón en el bolsillo obró el milagro de cierta austeridad, que no se hubiera conseguido con mil y una campañas publicitarias. Que hoy paguemos el triple por el combustible ha moderado el consumo y, de paso, convirtió a los carros “Hummer”, hasta hace poco símbolo de estatus, en reliquiasdemodé de una época anterior.

Un informe de la reputada revista The Economist (“El poder y la gloria”, 21/06/2008) relata que en la actualidad distintas fuentes y tecnologías energéticas (hidrógeno, geotérmica, eólica, solar, biodiésel) compiten por convertirse en el motor del futuro. Sin embargo, la cosa va más allá de la gasolina. El petróleo se utiliza para un montón de cosas. Sus derivados sirven para fabricar desde recipientes de plástico hasta lápices labiales, por lo que también habrá cambios en las tecnologías de producción. ¿Serán permanentes? No sabemos con certeza, pero todo parece indicarlo.

Aunque el impacto en el bolsillo ha forzado cosas, es insuficiente. Necesitamos empujar un cambio cultural porque, si no, volveremos a las andadas apenas podamos. Esta es la oportunidad para implantar hábitos ambientalmente sostenibles, entender que el ahorro no es una estrategia temporal, sino un indispensable modo de vida. El cambio climático es impulsado (al menos en parte) por los gases emitidos en la quema de combustibles fósiles, otra fuerte razón para cambiar costumbres. Es hora de hablarnos.
periódico La Nación 17 julio 2008.

¿Estado solidario o neoliberal?

marfuerte @ 02:45

Johnny Meoño Segura | jmeonos@ice.co.cr

No han sido los PAE ni ningún imperialismo foráneo los que se han paseado en Costa Rica
administrador público

Me dio gusto leer aquí al economista Luis Mesalles, el sábado 12 de julio , argumentando ahora algo que “casi” me he cansado de demostrar desde hace más de tres décadas sobre el desarrollo del país y el papel del Estado: este no dejó de ser “solidario ni de bienestar” a partir del primer PAE a inicios de los ochentas, como tantos economistas y analistas de izquierda y derecha, y textos de estudios sociales de secundaria, infundamentadamente han afirmado.

Mala gestión pública. Nuestra tesis –en aquella época en que el Estado comenzaba a mostrar signos alarmantes de crisis general– era que resultaba indispensable reconocer las disfuncionalidades que por mala gestión pública y por corrupción político-partidista entonces se vislumbraban, ya que era muy difícil visualizar que el Estado en América Latina fuera a reducirse significativamente, pues muchas “cosas” del mercado y del bienestar mínimo seguirían dependiendo durante décadas de políticas, instituciones y programas estatales para el desarrollo, por más paliativos que fueran. Si bien en toda América Latina el Estado como tal sí se redujo con los PAE, despidiéndose empleados y privatizando muchas empresas públicas y actividades, en Costa Rica ello no ocurrió así.

Mesalles coincide en señalar que, si bien hubo aperturas en varios aspectos, el Estado se mantuvo protagónico en intervención reguladora y en prestación de bienes y servicios sustanciales para la economía y la sociedad. Esta ha sido mi posición de tres décadas sin haber nunca leído, hasta ahora, a otro analista o centro de estudio reconocerlo con la misma amplitud conceptual y empírica.

¿Qué significado importante o interesante tiene lo anterior más allá de que un economista joven piense como este analista ya entrado en años? Que tantísimos analistas y centros de estudio en el país, incluidos partidos políticos, le dieron la espalda a aquellas tesis y estudios, tanto nuestros como de la propia Oficina de Planificación Nacional (hoy Mideplan), que desde 1976 advertían de estas cosas y urgían al Gobierno mismo, a partidos y a Raymundo y todo el mundo, a tomar nota seria de esta situación y enfrentarla con medidas entonces disponibles y viables, con pleno fundamento en la Constitución misma.

La Ley de Planificación Nacional de 1974, por su lado, permitía activar procesos, mecanismos e instrumentos gubernativos para movilizar articuladamente instituciones y ciudadanos hacia la identificación de problemas en todo campo de actividad (industria, turismo, educación, salud, infraestructura vial y portuaria, pobreza, etc.) y, en consecuencia, para encontrar las mejores soluciones concertadas y comprometer los mejores esfuerzos colectivos en su aplicación integral. Sin embargo, el asunto requería visión, solidaridad política e intelectual, pertenencia, disciplina y compromiso para un nuevo y mucho mejor desempeño de todos, según esas normas superiores para elexcelente gobierno .

No se hicieron las cosas consistentemente entre Gobiernos sucesivos. Todo lo contrario: a la planificación como actividad señera y estratégica y al Ministerio asociado, Mideplan, los gobernantes la han ninguneado con la bochornosa cohonestación de muchos de los ministros que por allí han pasado hasta el día de hoy, a contrapelo de las claras obligaciones de su ley constitutiva. Además: a las exigencias de una más seria y rigurosaadministración o gerencia de la cosa pública, la respuesta ha sido más y más improvisación (cualquier hijo de vecino administra procesos y recursos públicos sin tener la menor idea de cómo se come eso).

No han sido los PAE. En conclusión: sin dirección ni planificación, ni efectivos control y evaluación tanto internos como externos sobre tales procesos públicos, nuestro Estado y su institucionalidad seguirán sin funcionar de la manera óptima que el vigente marco normativo superior ya ordena.

No han sido los PAE ni ningún imperialismo foráneo los que se han paseado en Costa Rica: hemos sido nosotros mismos por indolentes, indisciplinados, improvisadores e incumplidores, aunque, según he denunciado también de manera incansable, influidos hasta el tuétano por teorías foráneas de todo signo ideológico que comparten la debilidad común de no ser aptas para Costa Rica.

Así ha sido hasta el día presente y así será por sécula seculórum mientras sigamos actuando con tal sentido tan distorsionado de lo que es responsabilidad partidaria y ciudadana en todo campo de nuestro desarrollo. Amén.
periódico La Nación 17 julio 2008

12/09/2008 GMT 1

Memorial de Hiroshima recibió histórica visita

marfuerte @ 03:20

Presidenta de Cámara de Representantes de EE. UU. honró la memoria de las ví­ctimas de la bomba atómica de 1945 en Japón, algo que ningún presidente de su paí­s ha hecho.

Nancy Pelosi, demócrata, ocupa el tercer puesto más alto de la administración de EE. UU., de gobierno republicano.

AFP
info@vueltaenu.cr.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, depositó este martes flores en el memorial a las ví­ctimas de la bomba atómica de Hiroshima, convirtiéndose en la más alta representante estadounidense en visitar, hasta la fecha, este lugar.
La demócrata Pelosi, número tres de la administración norteamericana, está en Japón para participar en una cumbre de presidentes de parlamentos del grupo de ocho paí­ses más industrializados del mundo (G8).
Ningún presidente o vicepresidente estadounidense ha visitado hasta ahora el memorial de Hiroshima, ciudad que fue destruida por una bomba atómica lanzada por EE. UU. el 6 de agosto de 1945, para poner fin a la Segunda Guerra Mundial.
Escolares japoneses portaban banderas de su paí­s, de EE. UU. y del resto de miembros del G8, y cantaron cánticos a favor de la paz cuando Pelosi y el resto de parlamentarios rindieron homenaje a las ví­ctimas.
Luego los representantes visitaron un museo en el que un anciano superviviente les contó la tragedia vivida.
Más de 140.000 personas murieron en Hiroshima por la explosión de la bomba atómica, en el mismo dí­a del impacto o en las semanas posteriores por la radiación.
EE. UU. lanzó una segunda bomba tres dí­as después sobre Nagasaki, que mató a otras 70.000 personas.
Japón se rindió menos de una semana después y la guerra terminó.
Diferentes versiones
Esta visita a Hiroshima fue organizada por el presidente de la Cámara Baja japonesa, Yohei Kono, defensor del pacifismo de su paí­s tras la Segunda Guerra Mundial.
La opinión pública japonesa considera que el lanzamiento de las bombas atómicas fue un acto inmoral y cree que EE. UU. quiso dar una muestra de poder ante la ya extinta Unión Soviética, como anticipo de la Guerra Frí­a, pero los veteranos estadounidenses consideran que los ataques forzaron la rendición de Japón, con lo que se salvaron miles de vidas.
Hasta ahora, ningún presidente o vicepresidente estadounidense ha visitado el memorial de Hiroshima. Jimmy Carter lo hizo tras abandonar el cargo, mientras que Richard Nixon lo hizo como ciudadano privado antes de ser mandatario.
Más de 140.000 personas murieron en 1945 en Hiroshima por el lanzamiento de la bomba atómica.

periódico Vuelta en U 3 setiembre 2008.

Columna A FONDO 2

marfuerte @ 03:17

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
Tiene razón el Fiscal General, Lic. Francisco Dall’anesse, al reclamar, públicamente, la carencia de leyes que den respaldo a los medios policiales y judiciales, para perseguir a la mafia organizada.

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Lo que nos narró crispa los nervios de cualquier costarricense. La firmeza con la que nos afirmó que algunos Carteles mexicanos están instalando sucursales en Costa Rica, habida cuenta de que ya tenemos a los colombianos aquí, debería de haber paralizado al país. Sin embargo, don Francisco no tuvo ninguna resonancia. La prensa nacional informó, solamente. Pero nadie con autoridad política asumió el reto. Esto consterna y demuestra la falta de conciencia que cunde en nuestra sociedad y no solo en los órganos políticos. Los grupos de presión debieron de haber dejado a un lado su disputa por el Magistrado Sosto, por cómo se fraguó la inversión china, y otras causas politiqueras, y respaldar al Jefe del Ministerio Público costarricense.

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Cualquiera de estos problemas no significan absolutamente nada a la par del aumento de crímenes por parte del sicariato internacional. Si el número actual ya nos agobia, no nos imaginamos qué sucederá cuando esa estadística se dispare al nivel de otros países muy cercanos. Los turistas salvadoreños que acompañaron recientemente a su Selección Nacional de Fútbol en su visita a nuestro país, por ejemplo, nos envidiaban por la baja incidencia de crímenes que se cometen en nuestro territorio. Alababan nuestra paz, y nos decían que en esa nación padecen asesinatos por diez veces más.

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¡Sólo imagínense!

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No es solo, por tanto, que haya un problema en la Asamblea Legislativa. Si los grupos de presión lograron reinstalar a los directores del Hospital San Juan de Dios, o la renuncia del Magistrado Sosto, entre otras “linduras”, bien podrían conseguir una acción efectiva de la Asamblea Legislativa ante este problema denunciado por Dall’Anese.

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Pero unos y otros están distraídos en politiquerías baratas.

periódico La Prensa Libre 3 setiembre 2008

Realismo sobre Rusia

marfuerte @ 03:14

Joschka Fischer* | *Joschka Fischer, ministro de Relaciones Exteriores y vicecanciller de Alemania entre 1998 y 2005, lideró el Partido Verde de Alemania durante casi 20 años. @nacion.com | Copyright: Project Syndicate/Institute for Human Sciences, 2008 www.project-syndicate.org @nacion.com

La idea de una nueva Guerra Fría es engañosa

BERLIN – Después de su victoria sobre Georgia, Rusia perseguirá su estrategia de revisar el orden postsoviético en lo que llama su “exterior cercano” aún con mayor perseverancia. Europa no debería hacerse ilusiones al respecto y debería empezar a prepararse. Pero, mientras la Unión Europea evalúa qué hacer, el realismo frío, y no las reacciones exageradas e histéricas, es lo que surte efecto.

Desafortunadamente, comparar la situación actual en el Cáucaso con la invasión rusa de Checoslovaquia en 1968 no da fe de este tipo de realismo. Ni Occidente ni la OTAN representan la amenaza estratégica decisiva que enfrenta Rusia, amenaza que proviene del sur islámico y del Lejano Oriente, en particular de la superpotencia en ascenso, China. Es más, la fortaleza de Rusia no es de ningún modo comparable con la de la ex-Unión Soviética.

De hecho, demográficamente, Rusia está experimentando una caída dramática. Más allá de las exportaciones de materias primas, tiene poco que ofrecer a la economía global.

A pesar de los ingresos pujantes provenientes del petróleo y del gas, su infraestructura sigue siendo subdesarrollada y la modernización económica exitosa aún está muy lejos. De la misma manera, su sistema político y legal es autoritario y sus numerosos problemas de minorías siguen sin encontrar solución. En consecuencia, el desafío actual por parte de Rusia a la integridad territorial de Georgia podría terminar siendo un grave error en un futuro no tan distante.

Idea engañosa. Dada esta debilidad estructural, la idea de una nueva Guerra Fría es engañosa. La Guerra Fría fue una carrera de resistencia entre dos rivales con fortalezas similares, el más débil de los cuales finalmente tuvo que rendirse. Rusia no tiene la capacidad de montar otra lucha de ese tipo. Sin embargo, como una gran potencia reconstruida, la nueva Rusia por el momento intentará aprovechar la estela que dejan otras grandes potencias siempre que esto coincida con sus posibilidades e intereses; se concentrará en su propia esfera de influencia y en su papel como potencia energética global y, de lo contrario, hará uso de sus oportunidades en una escala global para limitar el poder de Estados Unidos. Pero no podrá desafiar seriamente a Estados Unidos –o, mirando hacia el futuro, a China– como alguna vez lo hizo la Unión Soviética.

Hoy resulta evidente que, en el futuro, Rusia volverá a perseguir sus intereses vitales con la fuerza militar –particularmente en su “exterior cercano”–. Sin embargo, Europa nunca debe aceptar una reanudación de las políticas de gran potencia de Rusia, que opera según la idea de que el poder justifica la razón. Por cierto, es aquí donde empieza la renovada confrontación de Rusia con Occidente porque la nueva Europa se basa en el principio de la inviolabilidad de las fronteras, la resolución pacífica de los conflictos y el régimen de derecho, de modo que desistir de este principio en beneficio de zonas imperiales de influencia conduciría al auto-abandono. Una mayor expansión de la OTAN hacia el este, sin embargo, solo será posible haciendo frente a la feroz resistencia rusa. Este tipo de política tampoco creará una mayor seguridad, porque implica hacer promesas que no se cumplirán en una emergencia, como podemos ver ahora en Georgia.

Durante mucho tiempo, Occidente ignoró la recuperación de la fuerza de Rusia y no estaba preparado para aceptar las consecuencias. No obstante, no solo Rusia cambió; también el mundo entero. Los neoconservadores de Estados Unidos echaron a perder gran parte del poder y la autoridad moral de su país en una guerra innecesaria en Iraq, debilitando intencionalmente a la única potencia occidental global. China, India, Brasil, Rusia y el Golfo Pérsico hoy son los nuevos centros de crecimiento de la economía mundial y pronto serán centros de poder a tener en cuenta. En vista de estas realidades, la amenaza de exclusión del G8 realmente no parece desestabilizadora para Rusia. La desunión e impotencia de Europa subrayan esta imagen de un Occidente que perdió parcialmente el contacto con las realidades geopolíticas.

Varias medidas. La respuesta al retorno de una política de gran potencia imperial de Rusia no tiene nada que ver con castigar a Rusia y sí mucho que ver con establecer posiciones de poder innatamente occidentales –especialmente europeas–. Esto exige varias medidas:

un nuevo dinamismo político con respecto a Turquía para vincular a este país, crucial para la seguridad europea, permanentemente a Europa;

poner un freno a la política de dividir y conquistar de Moscú mediante la adopción de una política energética común para la UE;

una iniciativa seria para fortalecer las capacidades de defensa de Europa;

un mayor compromiso de la UE con Ucrania para salvaguardar su independencia;

una mayor libertad para viajar para todos los vecinos orientales de la UE.

Se necesita todo esto, y mucho más, para enviar una clara señal a Rusia de que Europa no está dispuesta a mantenerse ociosa mientras ella regresa a la política de gran potencia.

Presuntamente, nada de esto sucederá y es precisamente esta inacción la causa, en gran parte, de la fortaleza de Rusia y la debilidad de Europa. Al mismo tiempo, sin embargo, no deberíamos perder de vista los intereses conjuntos que vinculan a Rusia y Occidente. Deberían mantenerse las relaciones de cooperación hasta donde fuera posible.

Es claramente evidente que para las élites de Rusia, debilidad y cooperación son mutuamente excluyentes. Por lo tanto, quien quiera la cooperación con Rusia –que está en el interés de Europa– debe ser fuerte. Esta es la lección aprendida con la violencia en el Cáucaso que Europa debe tomar a pecho con suma urgencia.
periódico La Nación 3 setiembre 2008

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