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RESONOCO

Categoría: Pol

02/07/2008 GMT 1

columna Enfoque

marfuerte @ 02:52

Jorge Vargas Cullel | jovargas@nacion.co.cr.

PolitÓlogo

Una de las pocas cosas que tengo por ciertas en cualquier conversación con un tico vallecentraleño es que, a pocos minutos, dirá algo así: “Mi abuelita (o bisabuelita) era española”. Subtexto: tengo pedigrí. Con un par de cervezas a cuestas, soltará el primero de los comentarios prologados por él: “No soy racista, pero…” Y, para redondear, dirá: “No seás indio…” cuando critica un gesto descortés. Si el mae no es un mae sino una decente dama, sustituirá a alguno de los anteriores por un melindroso: “Es que los negritos…”

¡Cuánto esfuerzo por sutilmente marcar los colores! Lo peor es cuando este racismo más o menos abierto, más o menos velado, lo manifiestan personas que quiero. En el fondo creo que subyace a los comentarios una cierta inseguridad. Para reafirmarse, el encartado deja claro que él (o ella) tiene conexión segura con la raza superior, supuestamente pura y mejor. Claro está que si uno revisa la historia mal apuntado lo tienen con España, una mezcolanza de pueblos.

El racismo es una relación de poder: los que están arriba dominan a los de abajo decretando, además, que por su color y fenotipo son inferiores y, en todo caso, más feos e ignorantes. Un caso extremo fue el sistema de apartheid en la Sudáfrica de la segunda mitad del siglo XX. Pero el racismo no solo se anida en el poder, sino, también, en la antropología, en la condición humana. A los seres humanos nos cuesta mucho convivir con, y valorar a, las personas diferentes. El instinto es penalizarlas. De ahí que las víctimas del racismo no solo sean personas de distinto color, sino, a menudo, del mismo.

No es fácil atajar el racismo. Aunque la educación ayuda, pensar que se neutraliza con más educación es ilusorio. Pueblos muy educados han sido muy racistas. ¿Qué hacer? Las garantías constitucionales son una poderosa defensa, que debe ser complementada. Una permanente campaña pública a favor de la tolerancia y el respeto es indispensable; también lo son mejores medios para sancionar los actos racistas.

A combatir el racismo nos obliga nuestro origen como pueblo. Un estudio reciente sobre la genética de las y los latinoamericanos, incluidos los pobladores del Valle Central de Costa Rica, arrojó que somos más mezclados de lo que a muchos les gustaría saber (Wang et al., 2008 en la revista PLoS Genetics ; por Costa Rica el investigador fue Ramiro Barrantes). Resulta que, en promedio, el 33% de los cromosomas no sexuales y el 58% de los cromosomas X en individuos de este Valle provienen de poblaciones aborígenes y, en menor grado, africanas. Tal vez llegó la hora de que el vallecentraleño reconozca, además de la abuelita española, a la otra color café con leche.
periódico La Nación 12 junio 2008.

NO TEMEMOS A LA VERDAD

marfuerte @ 02:50

Óscar Arias Sánchez *
El filósofo polaco Leszek Kolakowski condensó el reto fundamental de nuestros tiempos en la necesidad de hacer conciliar “bondad sin indulgencia universal, coraje sin fanatismo, inteligencia sin desesperación y esperanza sin ceguera”. Pocas oportunidades han sido tan propicias para recordar sus palabras como este momento, en que el mundo se ha lanzado sin brújula en un remolino aturdidor en que se mezclan, sin reparos, el egoísmo y la generosidad, la indiferencia y la sensibilidad, la hipocresía y la sinceridad.

No podemos ser indulgentes con la actitud de ciertas naciones que, teniendo en sus manos el poder para solventar muchas de las grandes injusticias de la humanidad, no hacen sino perpetrarlas. Costa Rica se encuentra unida por amistad a los demás países del orbe, pero eso no le impide decir la verdad.

El Congreso de los Estados Unidos aprobó recientemente una Ley Agrícola de 307 mil millones de dólares, que profundiza las inequidades existentes entre los agricultores estadounidenses y los del resto del mundo, al tiempo que agudiza la crisis alimentaria internacional. A pesar de que el ingreso de los granjeros estadounidenses ha crecido alrededor de un 56% durante los dos últimos años, la nueva Ley les otorga mayores beneficios. Por ejemplo, un hogar que gane hasta 1.5 millones de dólares al año, podría recibir subsidios por parte del Estado; un criador de caballos de carrera en Kentucky puede recibir beneficios fiscales que claramente no necesita. ¿Qué es esto si no una ofensa a los 862 millones de personas que viven en estado de subnutrición en el mundo y que necesitan, ellos sí, ayuda por parte de los Gobiernos de naciones poderosas? La forma en que cada país decide gastar sus recursos es una cuestión que debe ser respetada. Pero debe ser también criticada, cuando ello implica la postergación de necesidades que son sencillamente impostergables.

En esta irracionalidad y contradicción, Estados Unidos no está solo. En la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea y América Latina, en Perú, los representantes europeos formularon declaraciones elocuentes sobre la necesidad de fomentar un mayor desarrollo en América Latina. Días después, sin embargo, los Ministros de Agricultura de la Unión Europea se negaron a eliminar los subsidios a sus adinerados productores agrícolas. Lo he dicho muchas veces: la prédica, por un lado, del libre comercio y la cooperación internacional; y la práctica, por otro lado, del proteccionismo comercial y el egoísmo, son signos de una hipocresía indefendible, rasgos de la doble moral de quienes gritan “a la carga” y se quedan convenientemente atrás.

Esperábamos que esta actitud, basada en el cálculo político, desapareciera en la reciente Conferencia de Alto Nivel sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, celebrada en Roma y convocada por la FAO y la ONU. Sin embargo, la reunión de 180 países no produjo un compromiso concreto en materia de ayuda económica.

Es claro que la situación mundial sólo podrá corregirse si los países abandonan su torcida lógica de prioridades en materia de gasto. La cifra de 307 mil millones de dólares para la agricultura podría parecernos descomunal, pero ¿qué hay de los casi 600 mil millones de dólares que Estados Unidos gasta cada año en armas y soldados? ¿Qué hay de los 38 mil millones de dólares que América Latina destina al sector militar, para supuestamente proteger a una población cuyos mayores enemigos no son los ejércitos vecinos, sino el hambre y la ignorancia?
El dinero que se gasta en subsidios innecesarios a la producción o en armamento militar, no es dinero que se gasta en vano. Es dinero que se deja de invertir en escuelas y colegios, en vivienda y salud, en reducción de la pobreza y la desigualdad social. Esa es la idea que descansa detrás del Consenso de Costa Rica. Necesitamos un cambio de paradigma, porque el problema no son las coyunturas en las cuales nos encontramos momentáneamente, sino los lastres que arrastramos a perpetuidad. Hoy necesitamos recursos para combatir el aumento en el precio de los alimentos y los combustibles, mañana los necesitaremos para garantizar el acceso al oxígeno y al agua. Si los países del mundo, particularmente los más desarrollados, no son capaces de implementar políticas coherentes de solidaridad internacional, si no son capaces de ver más allá de sus narices y más allá de sus fronteras, las crisis como ésta vendrán y vendrán, y los perdedores serán, como siempre, quienes tuvieron la mala suerte de nacer en naciones empobrecidas.

Hay aún motivos para la esperanza, pero no para la ceguera, como bien adivinó Kolakowski. Costa Rica ha tomado numerosas acciones para combatir el impacto que la crisis pueda tener en nuestra población, desde un Plan Nacional de Alimentos hasta el aumento de la ayuda directa a las familias más humildes del país, a pesar de nuestras enormes limitaciones presupuestarias. Precisamente eso nos da la autoridad para denunciar las injusticias que atestiguamos. No le tememos a la verdad: lo cierto es que los países desarrollados dan poco en comparación con lo que pueden dar, y muy poco en comparación con lo que los demás necesitan. Hoy más que nunca, deben revisar sus prioridades y comprender que la mejor garantía de seguridad –alimentaria o nacional– es una humanidad satisfecha.

* Presidente de la República
Diario Extra 12 junio 2008.

El hambre reta a la democracia

marfuerte @ 02:42

Jorge Arturo Chaves | jachaves@cedi-op.org

El hambre tiene que ver con el funcionamiento de las instituciones públicas y sociales

sacerdote Dominico

Las cifras actuales y las proyectadas son espectaculares. Baste mencionar unos datos: el valor de los comestibles básicos en el mercado internacional ha subido en los últimos 18 meses, cerca de un 80 %. Por solo el uso de productos agrícolas para la elaboración de biocombustibles, el precio de los cereales ha aumentado en el último año de forma increíble: trigo, 130%; arroz, 74%; maíz, 53%, y soya, 87%.

No es de extrañar que el secretario general de la ONU, Ban Ki - Moon, haya dicho que la inmediata prioridad de la comunidad internacional es “alimentar a los hambrientos”, y por ello haya urgido a los países a financiar el Programa Mundial de Alimentos. Solo en un país, en Camboya, el creciente precio del arroz ya ha obligado a dejar de proveer del desayuno a 450.000 niños pobres en las escuelas. Y alertó: “Sin un financiamiento total de estos requerimientos de emergencia, corremos otra vez el riesgo de una hambruna generalizada, malnutrición y disturbios sociales en una escala sin precedentes”.

Medidas inmediatas. En practicar una de las clásicas “obras de misericordia” –dar de comer al hambriento– parecen coincidir todos como medida inmediata, aunque difieran en otras decisiones por tomar. ¿Podrá evitarse esa hambruna generalizada que algunos creían ya relegada al ámbito de la ciencia ficción? Algo se está escribiendo al respecto en nuestro país –demasiado poco– y ante un foro potencial sobre este tema vale la pena recordar la riqueza del enfoque de Amartya Sen, el Nobel indio de Economía, así como el de los análisis empíricos que lo avalan. Solo pueden mencionarse unas de sus ideas en un espacio limitado como este.

Quizás su afirmación más importante resulte incómoda: el hambre no está relacionada solo con la producción de alimentos y la expansión de la agricultura, sino también con el funcionamiento de toda la economía. Para entender el problema, no basta tener en cuenta solo la producción y oferta de alimentos.

Y añade algo más llamativo aún: el problema del hambre y las hambrunas tiene que ver “con el funcionamiento de las instituciones políticas y sociales que pueden influir directa o indirectamente en la capacidad de los individuos para adquirir alimentos y para gozar de salud y alimentarse”.

Papel del Estado. De hecho, el mercado por importante papel que desempeñe, no puede resolver este tipo de problemas, dada la interdependencia de variables económicas, políticas y sociales que determinan la incidencia del hambre en nuestro mundo. De esta visión Sen deduce la importancia del papel del Estado y de instituciones económicas y sociales en la construcción de soluciones. Hay dos que destaca en particular: los partidos políticos y los medios de comunicación realmente libres e independientes, por lo que pueden contribuir a un debate público bien fundamentado.

Sen habla de eliminar el distanciamiento de gobernantes y políticos y los gobernados, como factor importante en la prevención de las hambrunas. Las percepciones y las interpretaciones que acompañan al ejercicio del poder y de la autoridad pueden condicionar el tratamiento del problema y la posibilidad de atacarlo, como lo ilustra con dos ejemplos históricos. Churchill, ante la hambruna de Bengala de 1943 –última padecida por la India–, dijo que se debía a la tendencia de los nativos “a criar como conejos”. Y, Treveylan, director del Tesoro británico durante la gran hambruna de Irlanda en el siglo XIX, lo atribuyó en parte al “escaso arte culinario de las irlandesas” que “apenas sabían algo más que cocer una patata”. Típicos casos de culpabilización de las víctimas, desde una cómoda posición social.

La verdadera democracia propaga las consecuencias de la hambrunas a los grupos gobernantes y a líderes políticos y les impide distanciarse del problema, sea cual sea su nivel económico y social. Y la auténtica libertad de prensa y de información ayuda a sacar a luz hechos que pueden resultar embarazosos para las políticas económicas del Gobierno. De ahí la firme convicción de Amartya Sen de que “una prensa libre y una oposición política activas constituyen el mejor sistema de alerta inmediata que puede tener un país amenazado con hambrunas”. Pareciera que ese mecanismo de alarma apenas está empezando a sonar con timidez en Centroamérica.
periódico La Nación 13 mayo 2008.

Informe de Arias quedó debiendo

marfuerte @ 02:37

JORGE LUIS ARAYA
redactor

*Perciben renuencia del gobierno a aceptar gravedad de las crisis
energética y alimentaria

El mandatario Óscar Arias pidió trabajar duro para enfrentar días
difíciles. (Foto: EFE)

El informe del presidente Oscar Arias ante la Asamblea Legislativa,
tras su segundo año de Gobierno, fue omiso en medidas para enfrentar
con la urgencia debida la crisis económica que amenaza al país,
consideraron analistas y dirigentes políticos.
En el discurso de Arias, el 1 de mayo pasado, "hay una especie de
negación de la magnitud de los problemas externos y del impacto que
éstos puedan tener a lo interno. Especialmente hay una negación de los
graves desequilibrios internos y que deberían ser atendidos con
urgencia. Esa no es una tarea para dentro de uno o dos años, sino que
es para ya", dijo el economista Luis Paulino Vargas.
Por otra parte, Arias le echa la culpa de las dificultades a la
situación externa, pero no dimensiona plenamente los alcances de esa
coyuntura en sus diferentes aspectos, tales como la recesión en
Estados Unidos, los altos precios del petróleo y la crisis de los
alimentos, que es lo más grave para la vida de las personas, subrayó
Vargas.
El analista político Luis Guillermo Solís aseguró que el gobierno de
Arias "es deficitario, con una propuesta que no termina de cuajar, más
allá de la aprobación en muy dudosas condiciones del Tratado de Libre
Comercio (TLC con EE.UU. Centroamérica y República Dominicana) y su
agenda de implementación."
"El gobierno ha entrado en la fase preelectoral, con la agenda muy
rezagada y con un presidente desmoralizado, a propósito de sus
declaraciones de los últimos días, de que vienen días de vacas
flacas."
Solís comentó que si bien en el país había un escenario optimista, con
procesos de atracción de inversiones, el panorama ahora cambió, tras
el golpe recibido con el incremento del costo de vida y los precios de
los combustibles.
Por otro lado, se crearon expectativas con la aprobación del TLC, pero
ahora, en el mejor de los casos, los resultados esperados se
postergan, porque al estar atados estrechamente a una economía
norteamericana en recesión, las posibilidades de salir del "bache" se
vuelven muy complicadas.
No solamente no se van a generar las condiciones de beneficio que
esperaban del TLC, sino que se quiebran las posibilidades que le
permitían al gobierno tener un mínimo control sobre los procesos
legislativos, al desatarse la politiquería, en buena parte estimulada
por el propio gobierno, con los anuncios de una vicepresidenta
precandidata (Laura Chinchilla) y un ministro de la presidencia
(Rodrigo Arias) precandidato a diputado, "lo cual complica mucho el
cuadro político", insistió Solís.
En una entrevista radiofónica, el analista Jorge Vargas Cullel apuntó
que ya pasaron los mejores años de esta década. A las fuerzas de
oposición les va a ser más fácil capitalizar errores en contra del
gobierno durante los próximos dos años.
Además este período va a estar marcado por el TLC y las expectativas
creadas a su alrededor, porque a la gente se le prometió que habría
prosperidad.
El comentarista observó también que este segundo aniversario llega en
un mal momento para el gobierno, tras una cadena de errores cometidos
en el manejo de temas como la salida del Ministro de Seguridad
Pública, Fernando Berrocal, y el nombramiento de la nueva titular,
Janina del Vecchio, entre otros hechos que han obligado al gobierno a
hacer correcciones.
El presidente de la República rindió su informe de labores como de
costumbre, durante la sesión solemne del 1 de mayo, en que la Asamblea
Legislativa elige directorio para el nuevo año legislativo.
En esta ocasión, como presidente del Legislativo fue reelegido
Francisco Antonio Pacheco, del gobernante Partido Liberación Nacional
(PLN), agrupación que también amarró los demás puestos del directorio,
salvo la segunda secretaría.
Los votos en blanco de los diputados del Partido Unidad Social
Cristiana (PUSC) se sumaron a los del PLN, que ganó en primera ronda,
al obtener sin complicaciones el mínimo necesario de 29 votos para los
diferentes puestos.
Como segundo secretario fue reelegido Guyón Massey, del partido
evangélico Restauración Nacional, quien fue propuesto por los mismos
oficialistas.

PROBLEMA REAL

En su informe al cumplir la mitad de su gobierno, Arias admitió que la
inseguridad ciudadana es un "problema real" y que viene una situación
económica difícil, por lo que pidió trabajar duro. No mencionó, sin
embargo, la crisis alimentaria que afecta al mundo y amenaza al país.
El mandatario dejó en manos de la Asamblea Legislativa la respuesta a
la violencia y el alza en el costo de la vida.
"…no hay nada de irreal en ese dolor, no hay nada de imaginación en
ese miedo, nuestra inseguridad es cierta y enfrentarla es la mayor
preocupación del Gobierno, " dijo Arias, al contradecir lo que había
dicho anteriormente el mismo mandatario y su flamante nueva ministra
de Seguridad, en el sentido de que la inseguridad ciudadana no eran
tan grave, sino más bien "una percepción".
El mandatario llamó a los legisladores a aprobar con "sentido de
urgencia" mayores impuestos y mayor endeudamiento externo. La decisión
sobre cuál camino adoptar "descansa en la Asamblea Legislativa",
insistió.
En particular pidió aprobar leyes más drásticas para acabar con la
impunidad, crear un impuesto a las casas de lujo para terminar con los
tugurios, y una reforma constitucional para elevar a un 8% del
Producto Interno Bruto la inversión en educación.
También solicitó aprobar reformas a la ley de concesión de obra
pública, una ley que reduciría las pérdidas del Banco Central, y que
ayudaría supuestamente a bajar la inflación, y una enmienda
constitucional para incluir el solidarismo como una forma de
organización gremial.
Arias culpó de las dificultades que se avecinan a los altos precios
del petróleo, el uso de alimentos para hacer combustible, el gasto
militar, la decreciente cooperación económica y la recesión de Estados
Unidos.
"Nuestro país no vive en una burbuja, aislado de las penas y las
glorias de la humanidad. Reconocer que este año será difícil no es un
signo de debilidad, sino de responsabilidad", expresó.
Como grandes logros de su gestión destacó una reducción de la pobreza
en 3,5%, el aumento de la recaudación fiscal, y el incremento de
recursos a obras sociales, como el programa "Avancemos", para
estudiantes pobres.
No obstante, aseguró que su principal resultado es haber devuelto la
confianza en el Gobierno. Los costarricenses "han vuelto a saber lo
que es un gobierno capaz de reconocer errores y enmendar caminos",
afirmó, aunque no mencionó ninguna falta que hubiera cometido.
Arias propuso "construir la casa con cuatro paredes", que son las
tareas "impostergables" del gobierno: mantener la inversión social con
énfasis en educación y ciencia y tecnología; impulsar la producción
nacional, junto con la creación de empleos y el combate al costo de la
vida; dar una mayor lucha contra la delincuencia y las drogas; y
reforzar la política exterior.
Cabe recordar que según la más reciente encuesta CID-Gallup publicada
por el diario La República, la opinión favorable hacia el gobierno de
Arias se redujo, al pasar de un 64 % en enero, a un 54 % en abril. Los
dos temas que más preocupan a la ciudadanía son la inseguridad y el
alza en los productos de la canasta básica.
Según dicho sondeo, el índice positivo de la percepción sobre el
gobierno bajó, ya que pasó de un 53% en enero pasado, a un 38 % en
abril.

VACÍOS

En contraste con los elogios a los "logros" del gobierno que hicieron,
tanto el presidente legislativo, como el nuevo jefe de fracción del
PLN, Óscar Núñez, el nuevo líder parlamentario del Partido Acción
Ciudadana (PAC), Francisco Molina machacó en las debilidades del
discurso de Arias. "Parecía el inicio de gobierno, porque dos años
después viene a decirnos que hay que construir las paredes de la
casa", afirmó.
El mandatario habla de la importancia de la educación, la ciencia y la
tecnología "y nosotros llevamos dos años diciéndole que hay que
invertir más en esos campos."
Por otro lado, se atribuye logros como haber bajado la pobreza y la
desocupación, lo que no tiene nada de extraordinario, porque los
promedios son similares a los obtenidos en los otros países
latinoamericanos.
Según el jefe de bancada de PAC, el presidente aprovechó los años de
bonanza en Latinoamérica para decir que su gobierno era bueno, y ahora
queda claro que no hizo la tarea y viene a echarle la culpa de lo que
viene a la situación internacional.
En particular echó de menos que no mencionara cómo piensa enfrentar la
crisis alimentaria, y dijo que es preocupante que este gobierno haya
reducido el presupuesto del Ministerio de Agricultura (17%).
El jefe de bancada del Movimiento Libertario, Ovidio Agüero, aseguró
que el gobernante fue contradictorio, pues proporcionó datos que no
están respaldados por la realidad.
"Lo único que dejó claro es que quiere volarle garrotazos al pueblo"
con más impuestos, a pesar de que está demostrado que las políticas
económicas del Banco Central lo único que han hecho es golpear con una
inflación cada vez mayor", recriminó Agüero.
De acuerdo con el también legislador libertario Mario Quirós, la
metáfora empleada por Arias es incompleta, porque habló de levantar
una casa de cuatro paredes, pero "es una casa que no tiene ni techo ni
piso".
Lorena Vásquez, jefa de fracción del Partido Unidad Social Cristiana
(PUSC), catalogó de "mezquino" al mandatario, pues no reconoció el
trabajo realizado por la Asamblea Legislativa, a la que se debe -
aseveró- más del 50% de las realizaciones mencionadas por el
presidente.
Además "vino a decirnos qué tenemos que hacer los diputados, pero no
dijo qué va a hacer él", se quejó Vásquez.
Por su parte, José Merino, diputado del Frente Amplio, consideró que
Arias "viene con propuestas que no están a la altura de los retos" del
momento. Si el mandatario dice que la situación será difícil, debería
proponer como enfrentarla, cuestionó el legislador.

ALCANCES

Según el economista Luis Paulino Vargas, al gobierno no se le ve
capacidad de reacción ante la situación económica mundial.
"No hay propuesta alguna; frente a los desequilibrios internos hay una
especie de negación, no se quiere verlos o están aferrados (en el
gobierno) a la ilusión de que se van a resolver por sí mismos."
Es una actitud irresponsable, porque no se está tomando previsión
alguna ante lo que podría ocurrir y eso probablemente va a agravar los
problemas, consideró Vargas.
Según el analista, en el país hay desequilibrios económicos
importantes, como un abultado endeudamiento, tanto de las familias,
para consumo, como de las empresas, para inversiones, y un desarrollo
inmobiliario desordenado e insostenible, que seguramente va a empezar
a caerse dentro de poco.
En los indicadores se ve un endeudamiento de familias para incremento
del consumo y de las empresas para una inversión acelerada.
Hay sectores que se han expandido de manera desordenada, especialmente
la construcción y esto posiblemente va a empezar a tocar techo y a
reventar dentro de poco.
La situación mundial agravará la cosa, porque va a hacer que disminuya
la oferta de turismo, que baje el dinamismo de las exportaciones, y
pueda ser que disminuya la afluencia de capitales.
A medida que esos estímulos no solo se debiliten, sino que empiecen a
tomar tonalidades negativas, podría ser que a lo interno empiecen a
reventar esas "burbujitas" que se ha formado con el endeudamiento, el
consumo y la construcción.
Desde la perspectiva del economista, "la crisis energética es grave,
pero todavía más grave es la alimentaria (...) es una perspectiva
realmente negra que introduce presiones muy negativas en la economía,
pero en el discurso presidencial no se dice nada sobre eso."
Al contrario, hay un intento de hacer ver como si todo lo malo viniera
de afuera y nada se origina adentro, lo cual es inexacto, porque hay
desequilibrios internos gravísimos, que han crecido bajo la mirada
permisiva e irresponsable de las autoridades", insistió.
Es cierto que hay una recesión en Estados Unidos, pero eso es apenas
una parte del asunto, también hay una crisis energética tremenda y eso
impacta la balanza de pagos. Pero incluso eso no es tan importante
como la escasez alimentaria, que va a significar pobreza y hambre para
mucha gente.
Todo el desequilibrio mundial en la medida que se vaya trasmitiendo
hacia adentro y se trasmita a través de la baja de las exportaciones,
del turismo, la inversión, del impacto de los altísimos precios del
petróleo, todo eso puede incidir haciendo que se derrumben los
castillos de naipes que han venido montando con la construcción, el
consumo y el crédito.
No sería tan grave que la recesión nos afecte, lo más grave es que la
recesión provoque el estallido de esas burbujas especulativas, ese es
el riesgo, subrayó Vargas.

Marcha del 1 de mayo

Claman por aumento de salarios y seguridad alimentaria

Una extensa gama de demandas llevaron este año trabajadores y personas
de organizaciones sociales a la tradicional marcha del Día del
Trabajador, el 1 de mayo.
"Por soberanía alimentaria", "Trabajo, paz y libertad sindical", "Sin
sindicatos no hay democracia", fueron algunas de las consignas, junto
a llamados a proteger a los agricultores, combatir las drogas y
rechazar las leyes de implementación del Tratado de Libre Comercio
(TLC), entre otros.
"Sala IV ¿Por qué legitimas la corrupción?, "No me patenten la vida",
"Arias= vacas flacas", se leía entre las pancartas de los
manifestantes.
Varios miles de empleados públicos, sindicalistas, agricultores,
ambientalistas, estudiantes, amas de casa y representantes de comités
patrióticos de la capital y otras comunidades de Valle Central se
sumaron a la marcha por la avenida segunda y la calle 11 hasta
culminar frente a la Asamblea Legislativa, en la avenida central
capitalina.
Entre las organizaciones presentes había miembros de la Asociación
Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), el Sindicato de
Trabajadores Petroleros, Químicos y Afines (Sitrapequia), Asociación
Nacional de Educadores (ANDE), Asociación de Profesores de Segunda
Enseñanza (APSE), Sindicato Nacional de Enfermería (SINAE), Partido
Socialista de los Trabajadores y el Frente Feminista y por la
Diversidad Sexual, entre otras.
Antes de comenzar la marcha, en el costado norte de la Iglesia de la
Merced, el Arzobispo de San José, Hugo Barrantes, celebró la
tradicional misa de San José Obrero, con motivo del Día Internacional
del Trabajador, en la que por parte del Gobierno solo participó el
ministro de Trabajo, Francisco Morales.
El prelado católico pidió a los patronos y al gobierno salarios
justos. El bienestar de las familias, dijo, "será imposible si no
tienen los trabajadores salarios justos."
También hizo referencia a la crisis mundial de alimentos que impactará
en el país, por lo que pidió a la población costarricense tener "un
consumo más responsable".
Al culminar la marcha al mediodía, frente al costado sur de la
Asamblea Legislativa, los manifestantes entonaron el Himno Nacional y
se hizo una dedicatoria del acto al luchador sindical Marco Antonio
Guzmán, de la Confederación de Trabajadores Rérum Novárum.
En nombre de las organizaciones participantes, el dirigente Dennis
Cabezas reclamó a las autoridades el alto costo de la vida y la falta
de seguridad alimentaria.
Denunció la corrupción, la inseguridad, las amenazas de despidos que
sufren algunos dirigentes sindicales, y llamó a la unidad para las
elecciones del 2010, a fin de "sacar a los corruptos" de la casa
presidencial y la Asamblea Legislativa.
Cuando la manifestación se disolvía, un pequeño grupo de jóvenes
vestidos de negro se lanzaron contra vehículos de varias televisoras
los que mancharon con pintura y letreros mientras gritaban "prensa
vendida".

Tomado de Foros La Voz del Pueblo.8 mayo 2008.

Políticos sembraron neoliberalismo y ahora cosechan crisis alimentaria

marfuerte @ 02:34

Julio 1, 2008 Semanario Universidad 08-05-08

* La soberanía alimentaria fue menos importante que las "ventajas comparativas", para los gobernantes de los últimos 25 años.

El desmantelamiento del sistema productivo nacional promovido por los gobiernos de los últimos 25 años -en acatamiento a lo que
dictaban los organismos financieros internacionales-, hoy le pasa la factura al país, que se ve enfrentado a los altos precios
internacionales de los granos básicos y a una producción local insuficiente.

Ante la crisis mundial de alimentos que se cierne sobre el mundo, resulta paradójico que un organismo financiero como el Banco
Mundial se convierta ahora en el que encienda las luces de alarma y llame a recuperar la producción de granos básicos (véase "Crisis
con causas diversas").

En Suiza, a Jean Ziegler -relator especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en materia de alimentación- no le tembló la
voz para culpar al Fondo Monetario Internacional (FMI) por la crisis mundial. Esto ocurrió el 29 de abril pasado, durante una reunión de
27 agencias humanitarias del mencionado organismo, para analizar la difícil situación.

En el ámbito local, el presbítero Miguel Picado fue tajante al referirse a las políticas neoliberales ejecutadas por los gobernantes de los
últimos 25 años, pues afirmó durante la homilía del reciente Día Nacional del Campesino (17 de abril), que con los problemas actuales
de alimentos, "la jarana sale a la cara".

El líder del Partido Acción Ciudadana (PAC), Ottón Solís, también externó un criterio parecido a Picado, al recordar que hace cinco
lustros "políticos y economistas de ambos partidos tradicionales, copiaron el recetario de los organismos sin ningún cuestionamiento y
comenzaron a tratar la agricultura de granos nacional como un estorbo".

Cabe recordar que Solís fue nombrado Ministro de Planificación Económica en la primera administración de Óscar Arias Sánchez, y
renunció por discrepar de los Programas de Ajuste Estructural (PAE) y las políticas económicas que implicaban desarticular la
estructura productiva de los pequeños y medianos agricultores.

Al miembro de este sector, Guido Vargas -secretario general de la Unión Nacional de Pequeños y Medianos Productores Agrícolas
(UPANACIONAL)-, no se le olvida que hace 25 años se comenzó a promover la política de "la ventaja comparativa", que consistía en
comprar los granos y otros productos en países donde fueran más baratos, gracias a los subsidios y a sus tecnologías de producción
más avanzadas.

Un criterio discrepante expresó Álvaro Sáenz Saborío -presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA)-, quien
piensa que los PAE que arrancaron hace 25 años fueron beneficiosos para los productores nacionales y que en la actualidad no hay un
problema de escasez, sino de precios internacionales altos.

Por su parte, el Gobierno anunció el 30 de abril un plan general que dedicará ¢7.000 millones a la reactivación de los cultivos de granos
como arroz, frijoles y maíz blanco.

"JARANA SALE A LA CARA"

Acerca de la "semilla" que originó la situación actual de alimentos, el presbítero Miguel Picado hizo un recuento en su homilía de las
acciones de los últimos gobiernos que han incidido.

En su recuerdo está fresco que "durante los últimos 25 años, los sucesivos gobiernos han menospreciado al campesinado. Han
disminuido de manera lenta pero constante las funciones del Consejo Nacional de Producción. El Ministerio de Agricultura y Ganadería
casi desaparece para dar lugar a un Ministerio de Producción. Los bancos estatales dejaron de financiar a los pequeños y medianos
agricultores con préstamos ofrecidos en condiciones preferenciales, las que se necesitan para emprender actividades productivas tan
riesgosas como las agropecuarias".

El presbítero fustigó a un director del Banco Central, quien "por años defendió que la mejor defensa de la soberanía alimentaria del país
consiste en buenas cuentas en dólares para importar arroz, frijoles, trigo, maíz, soya. Mejor no sembrar para el consumo interno, sino
para exportar flores, frutas, helechos."

Para Picado, en el fondo de esa política había un profundo desprecio por los agricultores nacionales, por su cultura y esfuerzo. Se
ignoraba adrede que los productores de granos de Estados Unidos eran subsidiados por el gobierno, y que a los nacionales el
gobierno les daba la espalda.

"Por ese camino -agregó- se cometió un agricidio; es decir, se buscó la muerte de la cultura de nuestros agricultores, que son la base
de la nacionalidad costarricense y la base de la Iglesia. Los campos se fueron despoblando poco a poco. Las parcelas malbaratadas".
Ante esta situación, el religioso lamentó que muchos campesinos emigraron a las ciudades, a engrosar los barrios pobres. Unos se
marcharon a Estados Unidos -en situación de ilegalidad casi siempre- y otros son ahora peones en las tierras que hasta hace poco
eran de su propiedad: "Siembran piña para la exportación , donde antes cosechaban para el consumo interno, nacional".

Picado sostuvo, en su homilía, que "a los directores de la economía nacional nada de eso les importó. No fueron capaces de entender
que la economía tiene que estar al servicio de los seres humanos y no a la inversa. Los economistas neoliberales se cerraron a todo
consejo, pues los enceguecía el oropel de sus teorías economicistas y trataban de ignorantes a nuestros campesinos".

"Pero el orgullo siempre se paga caro y la jarana sale a la cara", advirtió al recordar que la prensa informó el 16 de abril, que la
Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) exigió un cambio radical, un reordenamiento
agrícola y reforma agraria, como medidas urgentes.

Picado insistió en que "los campesinos tienen el sagrado deber de exigir un cambio radical en la política del gobierno relativa a la
agricultura y la ganadería y las gentes de la ciudad la obligación de secundarlos".

Para cerrar su homilía dijo: "Renovamos la certeza de que sobre el firme fundamento de la solidaridad y la austeridad de costumbres,
herencia inmortal de nuestros abuelos y abuelas campesinas, se construirá la Costa Rica soberna y solidaria que anhelamos los
verdaderos costarricenses. Aunque la desprecien los vendepatria".

Mientras tanto, al evocar las políticas agrícolas impuestas por los gobiernos de turno, el secretario general de la UPANACIONAL -Guido
Vargas- destacó que en el contexto actual lo primero que hay que reconocer es "que no nos podemos abastecer de alimentos solo
teniendo la plata en la bolsa, que era lo que decían antes".

A pesar de existir más de dos décadas de descuido hacia el sector productivo y a la soberanía alimentaria, todavía hace unos siete
meses algunos funcionarios públicos y economistas, "estaban diciendo que nosotros éramos unos trasnochados. Esa gente no tenía
olfato de nada", ironizó.

Vargas reiteró el reclamo contra los Programas de Ajuste Estructural, los cuales desmantelaron las instituciones públicas. "¿Dónde
están la asistencia técnica, la transferencia de tecnología, y la investigación científica?".

El agricultor llamó a definir una política de seguridad alimentaria permanente para Costa Rica. "En una crisis tan grave, no hay una
receta única. Hay que sentarse a diseñar una política, con la participación de todo el sector productivo y del Estado", acotó.

Se quejó porque en el proyecto para crear una banca de desarrollo, se le puso un nombre rimbombante, ya que no llega ni a banca de
fomento. Se toman los recursos del sector agropecuario y apenas un 40% se destinaría a la agricultura; el 60% lo usarán para la
industria y el comercio, pese a la oposición de los agricultores.

UN MAL VIEJO

La percepción que tiene Mario Coto Carranza -presidente el Colegio de Ingenieros Agrónomos- sobre la crisis actual de alimentos y el
contexto nacional, no difiere mucho de la de Miguel Picado y Guido Vargas.

Esto viene desde hace muchos años y el mismo Colegio lo ha discutido desde hace más de veinte años, cuando se comenzó el
desmantelamiento del aparato productivo, del sistema de investigación del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y de la
extensión agrícola, rememoró el agrónomo y ex presidente del Instituto de Desarrollo Agrario (IDA).

"Ahora empezamos a pagar esto y creo que estamos atrasados en la toma de decisiones, pues estas no pueden darse de la noche a
la mañana", comentó Coto.

Explicó que en los últimos años el Colegio de Agrónomos ha realizado diversos talleres y otras actividades, en los que se ha insistido
en la necesidad de que el país establezca políticas de corto, mediano y largo plazo en materia agropecuaria, de lo cual es deficiente el
Plan Nacional de Desarrollo.

Por otro lado, al preguntársele al ex ministro de Planificación y dirigente del PAC -Ottón Solís Fallas- respecto del hecho de que ahora
el Banco Mundial está preocupado por la escasez de alimentos, hizo ver que ahora "las ideologías han sido acogidas como la moda
por algunas instituciones y algunos políticos".

Al ahondar sobre el tema, recordó que "el neoliberalismo recomendado por los organismos financieros internacionales a los países en
desarrollo, implicó enormes beneficios para las naciones que continuaron subsidiando a la agricultura y exportando alimentos".

Solís Fallas manifestó que "para que la gente joven comprenda lo que sucedió en los años 80, solo vean lo que pasó con el Tratado de
Libre Comercio (TLC): sin leerlo y desde antes de que se iniciaran las negociaciones, muchos de esos políticos y economistas ya
estaban diciendo que era vital para el país. Exactamente lo mismo ocurrió cuando esos organismos recomendaron eliminar el apoyo a
la agricultura nacional: cero cuestionamientos, cero defensa de los intereses nacionales, ataques y descalificaciones a quien pensaba
diferente".

Al recordar que su salida como ministro obedeció a su oposición a los ajustes estructurales, precisó que "el primer gobierno de Arias
impulsó -siguiendo, como hoy lo hace con el TLC- el recetario universal emanado de Washington".

"En ese tiempo se eliminó el crédito subsidiado para la pequeña y mediana agricultura y los programas de compra del CNP. Se dieron
subsidios enormes (CAT, exoneraciones fiscales, etc.) a empresas multinacionales dedicadas a la agricultura no tradicional, mientras
que al pequeño agricultor se le eliminaron los subsidios. Se crearon instituciones caras para apoyar a los grandes exportadores -casi
todos extranjeros-, al tiempo que al CNP se le cercenaban sus recursos. O sea, todo estuvo acompañado de una prédica mentirosa: se
hablaba de que el Estado no debía subsidiar a nadie, pero lo que hizo el presidente Arias fue castigar al agricultor nacional y dar
nuevos subsidios a multinacionales como PINDECO", reprochó.

Como consecuencia de aquellas políticas, muchos agricultores debieron abandonar sus cultivos, vender sus fincas y emigrar a San
José o a Estados Unidos. "El mal que hicieron no solo tiene implicaciones económicas que hoy se hacen evidentes, sino también
urbanísticas, sociales, antropológicas y culturales, quizás irreversibles", censuró el economista.
Solís Fallas envió una carta el pasado 24 de abril al mandatario Óscar Arias, para exhortarlo a que Costa Rica invierta recursos y
planifique la recuperación de la agricultura para la alimentación.

"Si todo se deja en manos del mercado, serán los grandes importadores de alimentos y las grandes corporaciones agrícolas, las
cuales disponen de riego, de áreas planas, de capital para comprar o alquilar maquinaria, y de capacidad para cambiar usos y
preparar terrenos, las que extraerán todos los beneficios de los altos precios de los alimentos", le expuso.

Entre otras cosas, le propone dar créditos subsidiados; facilidades de acopio, precios y mercado para sus productos; asistencia
técnica y semillas mejoradas; reorientación de los entes especializados en la promoción de las exportaciones hacia los pequeños y
medianos productores; y crear o fortalecer los seguros de cosechas.

Aunque no había recibido respuesta del Presidente al 30 de abril, Solís se comprometió a presionar para que se ponga atención a las
medidas que ha sugerido.

Una visión distanciada de la que ofrecieron los anteriores entrevistados, ofreció el presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y
Agroindustria -Álvaro Sáenz Saborío-, quien aseveró que "no hay una crisis alimentaria, no hay un déficit de alimentos, porque los
podemos comprar afuera; el problema no es de disponibilidad de alimentos, sino cuánto valen", y esto perjudica a los más pobres.
En su parecer, los agricultores costarricenses son capaces de proveer más de lo que están produciendo, siempre que haya una buena
productividad.

En este caso, estima que el Gobierno debe facilitar -"no subsidiar"- la producción, mediante la adecuada dotación de agua, seguros
de cosechas y financiamiento.

En torno a si debe existir la llamada soberanía alimentaria, Sáenz mencionó que en la Cámara que preside se ha planteado que "el
país no debe producir todo lo que se come, pero sí debe comerse todo lo que produce", porque hay cultivos que no son rentables y sí se
le debe garantizar un precio al productor.

Esto último significa que al agricultor nacional que se arriesgue a sembrar, se le debe pagar un precio igual al mismo producto si
hubiese que importarlo, alegó.

De acuerdo Sáenz Saborío, los PAE no son los culpables del descalabro que sufrió el aparato productivo, sino consecuencia del
descuido del Estado.

Más bien, los PAE de hace dos décadas y sus programas de subsidios (como el PL-480) para la compra de granos básicos,
contribuyeron a desarrollar industrias como la avícola y porcicultora.

En cuanto a posibles incrementos de precios de granos en Costa Rica , la Corporación Arrocera Nacional informó en días pasados que
el aprovisionamiento de esta gramínea -la de mayor consumo- al menos hasta junio próximo, no sufrirá ningún cambio.

Óscar Campos, presidente de la Asamblea Nacional de Productores de Arroz, hizo un llamado a los productores para que regresen a
sembrar arroz, "porque el país requiere aumentar su área y producción, para encarar la eventual crisis alimentaria, que se viene ante el
desmedido incremento en el mercado exterior, que ya supera el 45% el precio fijado al productor nacional".

Añadió que "mientras la autoridades de Gobierno impulsan una política agroenergética, las naciones del Primer Mundo han tomado
medidas para proteger su seguridad alimentaria. El Gobierno debería otorgarle seguros y crédito a nuestros productores, para
enfrentar una época de vacas flacas como ya lo ha anunciado el presidente Arias".

"Crisis con causas diversas"

Un "nuevo acuerdo para una política alimentaria mundial" fue lo que propuso el pasado 14 de abril el presidente del Banco Mundial,
Robert Zoellick, durante las reuniones de primavera con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en las que discutieron acerca de cómo
enfrentar la crisis mundial por el precio de los alimentos.

En las reuniones celebradas en Washington, Estados Unidos, no pasaron por la memoria de funcionarios los Programas de Ajuste
Estructural (PAE) que esos organismos promovieron en naciones subdesarrolladas como Costa Rica.

"No se trata sólo de atender necesidades inmediatas, por muy importantes que sean. Se trata de asegurar que las generaciones
futuras no sufran también las consecuencias", expresó Zoellick.

Dos semanas más tarde, durante una reunión de 27 agencias de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Jean Ziegler -relator de
ese organismo en el tema de alimentos- achacó la culpa de la crisis alimentaria a las "políticas aberrantes" del FMI, a la producción de
agrocarburantes y a la especulación.

Al ahondar sobre las responsabilidades del FMI, la culpó por desarrollar cultivos de exportación para reducir la deuda exterior, en
detrimento de las "agriculturas de subsistencia", y pidió acabar con los "cultivos coloniales".

Los expertos atribuyen el alza mundial de precio en los alimentos no solo al empleo de algunos cultivos para la elaboración de
agrocombustibles, sino a causas diversas y conjuntas, como el alto precio del petróleo, el aumento en el consumo alimentario, a las
actividades especulativas comerciales, y al impacto climático sobre productos básicos. Hace un año, el entonces mandatario cubano,
Fidel Castro, había advertido que "la transformación de los alimentos en energéticos constituye un acto monstruoso. El capitalismo se
dispone a practicar una masiva eutanasia de los pobres, y muy especialmente de los pobres del Sur, pues es allí donde se encuentran
las mayores reservas de la biomasa del planeta requerida para la fabricación de los biocombustibles".

Hoy, la incertidumbre y el temor reina en el mundo, ante la atemorizante alza del precio internacional de los alimentos, al punto de que
algunos países productores de arroz -por ejemplo-, han suspendido sus exportaciones, y transnacionales como la Walt-Mart,
comenzaron a racionar en Estados Unidos la venta al detalle del grano. Una medida similar adoptaron en Gran Bretaña.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que la crisis de precios de alimentos es un reto sin precedentes, de proporciones
globales, y anunció una estrategia para afrontarla.

Parte de esa estrategia es cubrir los $755 millones adicionales que ha solicitado el Programa Mundial de Alimentos (PMA), para
continuar sus tareas de asistencia a la población más necesitada en todo el mundo a lo largo de este año.

Otra meta es conseguir cuanto antes esa suma solicitada por el PMA. "Si no se obtienen esos fondos, afrontamos el riesgo de una
hambruna generalizada, además de desnutrición y disturbios sociales sin precedentes", advirtió.
Tomado de No TLC. com

01/07/2008 GMT 1

DE LA PLANIFICACIÓN Y EL BUEN GOBIERNO

marfuerte @ 02:40

Alex Solís
El ejercicio del poder es más que un asunto de carisma o liderazgo. El poder tiene que producir cosas nuevas, por tanto, tiene que estar orientado por una visión. Si un líder –entiéndase también un gobierno– carece de una meta, o teniéndola, no tiene la voluntad para llevarla a cabo, será un líder o un gobierno sin rumbo, estéril como un cuerpo sin alma.

Planteo lo anterior, a propósito de lo expuesto por Hannia Vega, la viceministra de Planificación, el pasado 22 de mayo en la Comisión Permanente de Asuntos Hacendarios. Por primera vez, escucho que alguien proveniente de la Administración Pública tenga claridad tanto respecto de la importancia de planificar como de la necesidad de una firme voluntad política para convertir la planificación y la evaluación en herramientas de gobierno.

En dicha exposición, se reconoce que en una democracia constitucional como la costarricense, los ciudadanos, los funcionarios y los jerarcas requieren conocer a cada instante que se hace con el poder y el patrimonio público que el pueblo les confía. Asimismo que no se gobierna para cualquier fin, ni de cualquier forma.

En efecto, en una democracia todas las políticas públicas tienen que estar encauzadas hacia el bienestar general. Cualquier acto que se ejecute en sentido contrario transgrede ese compromiso ético con la voluntad soberana. Lo mismo ocurre con el dinero de los contribuyentes: se debe invertir eficientemente. Pues bien, para ello se requiere planificar. Esto significa, definir qué se quiere, con qué recursos se cuenta, las acciones que hay que llevar a cabo, en qué tiempo, los responsables y un sistema de evaluación permanente, que permita determinar los avances, así como introducir las medidas correctivas, cuando sea necesario.

Por cierto, esto último, es difícil de lograr. Culturalmente, somos muy reacios a aceptar que las cosas no marchan bien y que se debe rectificar. De ahí que, el control interno es una práctica normalmente relegada a un segundo plano por los jerarcas de las instituciones públicas. Hay que comprender que la planificación lejos de constituir un fin en sí mismo, que interfiera con el accionar de las organizaciones, es más bien un medio eficaz para el logro de los objetivos propuestos y la protección del patrimonio público.

Esta concepción convierte a los administradores en los principales controladores del funcionamiento del sistema, en la medida en que los obliga a fiscalizar el cumplimiento de las metas propuestas, a qué costo y si es necesario ajustar las decisiones y los procesos de ejecución. Significa invertir la lógica con la que se ha venido actuando en el país: evaluar y controlar al final, cuando ya no se puede hacer nada o muy poco para revertir los procesos.

La planificación, además, permite rendir cuentas a los ciudadanos de manera responsable. Solo donde se ha definido qué se quiere, es posible producir información oportuna y adecuada para que los ciudadanos se enteren de: cuáles son los objetivos del gobierno; los recursos con qué se cuenta, los beneficiarios de las políticas públicas; las metas a mediano y largo plazo; los funcionarios responsables de su ejecución y los instrumentos de control y evaluación. Para rendir cuentas en serio se requiere de un parámetro de comparación, el cual, solo puede suministrar la planificación.

De conformidad con lo anterior, la planificación, la evaluación y la rendición de cuentas deberían constituir los retos más importantes de todo gobierno que aspire a ser bueno. Si la ilusión de ejercer el poder es para alcanzar una meta, necesariamente hay que definir una estrategia para lograrlo, es decir hay que controlar que los administradores ejecuten lo planificado.
Diario Extra 11 junio 2008.

Columna Ojo Crítico

marfuerte @ 02:17

Rodolfo Cerdas

politólogo

El presidente Arias no suscribió el documento final de la Cumbre de Managua sobre la crisis alimentaria, por sus diferencias ideológicas sobre el libre comercio y las políticas neoliberales que él defiende y que allí le tocó representar.

Mostró así sus diferencias con el ¿populismo?, ¿izquierdismo? de la mayoría de los Presidentes y reafirmó la naturaleza ideológica del arismo, que desechó el viejo discurso diz que socialdemócrata, que en realidad nunca fue. Porque lo que Figueres y el Centro para los Problemas Nacionales planteaban era un modelo nacional-reformista propio, no uno socialdemócrata.

La socialdemocracia buscaba, apoyada en una clase obrera fuerte y organizada, aquí inexistente, transitar de una sociedad capitalista a una socialista. En cambio, el viejo PLN pretendía desarrollar, sobre una clase media y un sistema bancario estatizado, un moderno capitalismo nacional. Su coincidencia estaba en el papel del Estado, que era su instrumento principal. Pero los fines y demás medios eran muy distintos, desde su base social, hasta su objetivo final: unos, un socialismo democrático; otros, un capitalismo nacional.

Sus vínculación internacional fue solo un medio de defensa de los “partidos populares” de Latinoamérica (PLN, APRA) contra la presión conservadora de Nixon. Pero el objetivo de Figueres y del Centro era crear un capitalismo moderno, pues “el capital costarricense (era) tímido y cobarde, en gran parte debido a la penetración incontrolada del capital extranjero, cuya competencia naturalmente no puede resistir; y en parte debido a una modalidad psíquica nacional… no se arriesga en empresas difíciles, por mucho que ellas tienten con la posibilidad del éxito; rehúye las inversiones no amparadas por el monopolio de hecho o de derecho; le repugna especialmente el papel del pioneer , creador valeroso de nuevas fuentes de riqueza patria. Es francamente conservador: explota su control sobre las máquinas que elaboran industrialmente los productos agrícolas… tiende a la inversión de tipo comercial, especulativa y rápida, o de tipo monopolista, lenta pero segura, que en la mayoría de los casos ninguna riqueza efectiva nueva le produce al país, y más bien tiene resultados económicos y sociales nocivos”. Y concluía: “El país es víctima de una explotación económica irracional e inequitativa por parte del capital extranjero, sobre todo norteamericano, invertido en diversas ramas de nuestra producción”. ( Surco , No. 38 y 39, julio y set. de 1943).

Don Óscar fue consecuente en la Cumbre. Él, desde hace mucho, se distanció tanto de la socialdemocracia, como del pensamiento original del PLN.
periódico La Nación 11 mayo 2008.

26/06/2008 GMT 1

Victoria chiíta

marfuerte @ 02:08

Sergio I. Moya Mena
Después de seis meses en los que el palacio presidencial de Baabda permaneció vacío, los libaneses han elegido el pasado domingo 25 de mayo al general Michel Suleiman como nuevo Jefe de Estado. Esta designación pone fin —al menos por ahora— al bloqueo político que paralizó al país y lo llevó al borde una nueva guerra civil. Los dos bandos en disputa han acordado en Doha y con el patrocinio del gobierno del Emir de Qatar Hamad bin Khalifa, constituir un gabinete en el que la organización chiíta Hezbollah y sus aliados tendrán once puestos, así como el derecho de veto sobre cualquier decisión del gobierno.

Aparentemente, es un acuerdo que todas las partes firmantes alaban, pero en realidad, se trata de la ratificación de una querella que ha arrojado perdedores y ganadores. Entre los primeros hay que ubicar naturalmente al Gobierno del Primer Ministro Fuad Siniora (considerado como pro occidental) y sus aliados de la Alianza 14 de Marzo, encabezada por Saad Hariri, que han perdido la batalla campal en las calles de Beirut y la batalla política. La derrota arrastra a los aliados sunitas del Gobierno en el exterior y en especial a Arabia Saudita. Pero el Acuerdo de Doha es también una derrota diplomática para los Estados Unidos que se oponían a cualquier entendimiento entre el Gobierno (al que venían apoyando política y militarmente) y Hezbollah. En el momento más dramático de la guerra entre la milicia chiíta e Israel en julio de 2006, que pretendía, al igual que en Iraq y Afganistán, “redibujar” el mapa de Medio Oriente en función de una “Pax Americana”, la Secretaria de Estado Condoleezza Rice describió esa guerra como los “dolores de parto de un Nuevo Medio Oriente”. Rice acertaba al intuir el surgimiento de un nuevo orden geopolítico regional, pero ignoraba que en éste, el poderío y la influencia de Estados Unidos y sus aliados se verían erosionados.

El gran ganador de los Acuerdos de Doha es sin duda Hezbollah, así lo reconoce hasta el Ministro de Defensa israelí Ehud Barak. Hezbollah no solo logró que el ejército libanés revirtiera la destitución del Jefe de Seguridad del Aeropuerto Internacional de Beirut (un aliado de los chiítas), sino que evitó que el gobierno desmantelara la red telefónica de fibra óptica que la organización opera. La capacidad de Hezbollah de hacer que el Gobierno revoque decisiones tan vitales es señal inequívoca de un nuevo balance de fuerzas en el país de los cedros eternos. Hezbollah ha probado que, lejos de ser una organización marginal y sin arraigo como Al-Qaeda, cuenta con una base social muy fuerte entre los chiítas libaneses y su fortaleza contrasta con la debilidad del Estado libanés. Como lo dice la analista del Carnegie Endowment for International Peace, Amal Saad-Ghorayeb, Hezbollah es “un estado dentro de un no-estado”. Creada para hacer frente a la invasión israelí al Líbano en 1982, Hezbollah es mucho más que una milicia y un partido político: opera una extensa red de servicios sociales que incluye hospitales, escuelas y guarderías, un servicio de micro-créditos, un canal de televisión que difunde su señal en toda la región y una emisora de radio. Paradójicamente, todos los recientes intentos políticos y militares, orquestados desde Washington, París, Tel Aviv o Riyadh para debilitar a la organización, han terminado fortaleciéndola.

Con Hezbollah han ganado también sus aliados, especialmente Siria e Irán. Siria venía siendo objeto de una estrategia de aislamiento promovida por Francia y los Estados Unidos, pero ahora puede ver cómo sus intereses en Líbano son resguardados, al menos por el momento, y la dinámica política de Medio Oriente es ahora favorable al gobierno de Bashar al-Assad. La actitud reciente de Israel, parece reflejar el nuevo balance político regional: no es casualidad que justo ahora el Estado Judío, en una expresión de “realpolitik”, se embarque en negociaciones con Siria respecto a las Alturas del Golán y proyecte un intercambio de prisioneros con Hezbollah. Irán, que según el periodista Robert Fisk entrena mensualmente a 300 milicianos de Hezbollah, también puede reclamar crédito en la victoria chiíta libanesa y su impacto regional. La muestra más significativa fue el infructuoso intento del Presidente George W. Bush —en su pasada gira regional de mayo— de obtener un compromiso más sólido de los países del Golfo Pérsico para aislar a Irán.

La victoria de Hezbollah es sintomática del ascenso y creciente politización de los chiítas en Medio Oriente, que en países como Líbano, Iraq y Bahrein habían sido marginados y considerados como ciudadanos de segunda. ¿Implica esto una amenaza adicional a la ya menguada estabilidad de la región? No necesariamente. La politización de las comunidades chiítas en varias partes de la región corresponde más a procesos de maduración política locales, que a una “conspiración regional”. Por eso, resulta inapropiado hablar de una “Creciente chiíta” que se extendería desde Líbano hasta Irán pasando por Siria e Iraq. La referencia a esa supuesta “Creciente chiíta” de la que hablan personajes como el Rey Abdullah II de Jordania, parecer ser más bien una ficción creada por algunos regímenes árabes, autodenominados “moderados”, con la esperanza de amedrentar a la población sunita de la región y unirla frente a Hezbollah o Irán, que son vistos por algunos sectores como modelos de resistencia a los planes neoimperialistas en la región.

Las diferencias sectarias en Medio Oriente son un hecho objetivo, pero no sería ésta la primera vez que se intenta exacerbarlas con fines políticos. “Divide et impera”: lo hicieron en el pasado los otomanos, los británicos y lo hace ahora Estados Unidos en Iraq.
periódico LA Prensa Libre 9 junio 2008.

¿La ‘Jackie’ negra?

marfuerte @ 02:06

Michelle Obama destaca por su carisma

Es imposible predecir si Barack Obama vencerá a su contrincante republicano, John McCain, pero lo que sí es un hecho es que desde antes –y con más razón a partir de esta semana– el encanto mediático de Michelle Obama será aún más intenso.Y es que la esposa de Obama, de 44 años, educada en Princeton y en la Escuela de Leyes de Harvard, con un salario que dobla al de su esposo, había sido comparada con la legendaria ex-Primera Dama Jackie Kennedy por acaparar fotógrafos, gracias a su sentido de la moda y a la simpatía innata que proyecta.

Como reseña el diario español El Mundo, su particular estilo se ha deslizado en cada una de las presentaciones a las que ha acompañado al senador: vestidos de tonos chillones, cintas anchas que afinan su cintura, ausencia de accesorios y, para los actos más formales, trajes en blanco y negro. Una estética prolija, que da cuenta de su acierto a la hora de elegir la vestimenta. Pero el plus de Michelle va mucho más allá de su refinamiento. Los allegados a la pareja aseguran que es ella, con su inteligencia, buen verbo y vitalidad, quien mantiene al joven senador de 46 años con los pies en la tierra.Es ella quien, sin ningún reparo, ha contado a la prensa que organiza las cosas en la casa para que Barack no olvide sacar la basura y recoja los calcetines que deja tirados en el suelo. Pero, claro, sobre las nimiedades y las prioridades están sus princesas, Malia, de 9 años y Sasha, de 6.

Sus discursos en favor de su marido son cortos y contundentes. Como dijo recientemente: “Imagínense a un presidente como Obama, que fue sacado adelante solo por su madre, la que tuvo que trabajar y criar a su hijo aceptando cupones para comprar comida de vez en cuando. Imaginen un presidente que sabe lo que es eso...”
Revista Proa. periódico La Nación 8 junio 2008.

Columna Germinal

marfuerte @ 02:02

AÑO 2 No. 65

Alfonso Chase
Octavio Paz (1914-1998) es un escritor mexicano universal, que a diez años de su muerte, merece una relectura de sus escritos, para lograr una visión esencial de lo que fue y de lo que permanece de su legado, como él lo proponía y lo esperaba.

El Premio Nobel de Literatura de 1990 solo fue una confirmación a su trayectoria como poeta, ensayista, comentarista y editor, más su extraordinaria presencia en las entrevistas que se le hicieron en vida, cuya posición pública le dio un marco de polemista y pensador de avanzada. Siendo una figura integral, su visión del escritor y del intelectual fue también la de un profeta, pues entre 1960 y 1970, su eminente cultura lo proyectó en diversos ámbitos, desde los cuales pudo ver el futuro y anticipar muchos de los sucesos que dieron forma al final del siglo XX. Siempre concibió a la política como una dimensión de la historia, la suya y la de nosotros, y en la cual la imaginación crítica le permitió, desde muy joven, tener un amplio espacio para ser libro, dudar de todo, afirmarse en muchas cosas, pero tomando en cuenta una visión amplia de la libertad. Tuvo enemigos temibles en la izquierda, el centro y la derecha y nunca aceptó ser el fiel de la balanza, sino la proyección literaria de ejercer la labor intelectual, y poética, más allá de todo punto. Defectos tuvo, y muchos, pero lo importante es que construyó un pensamiento propio, sin limitaciones o cortinas, y trajo sobre su inteligencia el sentido de una cultura amplia, libre y una propuesta por la que se le tiene como pionero en su visión de los últimos años de su siglo, desde que en 1929, casi un adolescente, escribiera sus primeros poemas. Estuvo de manera singular en casi todos los acontecimientos del tiempo en que le tocara vivir y sus poemas se relacionan con la historia y ambos con su propia visión critica del desarrollo social. En muchos temas se le puede considerar como premonitorio o profético, pues supo ver más allá de cualquier tradición ya establecida, y combinarlas hasta establecer una voz propia, de significación universal.

A los diez años de su partida, este texto, de finales de los años sesenta, puso a discusión lo que sería la historia del mundo, presente también en su poesía o en sus opiniones, para todos aquellos que pudimos verlo como un maestro, un hombre cordial, altivo pero siempre digno, aun en sus contradicciones, que hoy nos parecen muy propias de quien se vio como un peregrino en su patria y en el mundo.

Supo ver, como vidente que era, las transformaciones del universo social. Al igual que en su poesía y en sus ensayos, actuales y de lectura compartida.

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• Octavio Paz
Revuelta, Revolución, Rebelión
Texto: ©Marie José Paz
Fotografía ©Marie José Paz (1969)
En castellano se usa poco la palabra revuelta. La mayoría prefiere revolución y rebelión. A primera vista lo contrario habría sido lo natural: revuelta es más popular y expresiva. En 1611 Covarrubias la definía así: “rebolver es ir con chismerías de una parte a otra y causar enemistades y quistiones: y a éste llamamos rebolvedor y reboltoso, rebuelta la cuestión”. Los significados de revuelta son numerosos, desde la segunda vuelta hasta confusión y mezcla de una cosa con otra; todos están regidos por la idea de regreso asociada a la de desorden y desarreglo. Ninguna de las acepciones es buena, quiero decir: ninguna dice que la revuelta sea un hecho valioso. En una sociedad como la España del siglo XVII, la revuelta representaba un principio funesto: la confusión de clases, el regreso al caos primitivo, la agitación y desorden que amenaza la fábrica social. Revuelta era algo que disolvía las distinciones en una masa informe. Para Bernardo de Balbuena la civilización consiste en la institución de las jerarquías, creadora de la necesaria desigualdad entre los hombres; la barbarie es el retorno a la naturaleza: a la igualdad. No es fácil determinar cuándo empezó a usarse la palabra revuelta con la significación de levantamiento espontáneo del pueblo. Según Corominas la historia de la acepción alboroto o alteración del orden social está por hacer. En francés aparece hacia 1500, en el sentido de “cambiar de partido” y solo hasta un siglo después adquiere el significado de rebelión. Aunque el diccionario de Littré indica que viene del italiano revoltare (volver del revés), Corominas piensa tal vez sea de procedencia catalana: revolt, temps de revolt. Cualquiera que sea su origen, la mayoría escribe y dice revolución o rebelión cuando se refiere a disturbios y sublevaciones públicos. Revuelta se deja para significar motín o agitación sin propósito definido. Es una palabra plebeya.

Las diferencias entre el revoltoso, el rebelde y el revolucionario son muy marcadas. El primero es un espíritu insatisfecho e intrigante, que siembra la confusión; el segundo es aquel que se levanta contra la autoridad, el desobediente o indócil; el revolucionario es el que procura el cambio violento de las instituciones. (Apenas me detengo en las definiciones de nuestros diccionarios porque parecen inspiradas por la Dirección de Policía). a pesar de estas diferencias, hay una relación íntima entre las tres palabras. La relación es jerárquica: revuelta vive en el subsuelo del idioma; rebelión es individualista; revolución es palabra intelectual y alude, más que a las gestas de un héroe rebelde, a los sacudimientos de los pueblos y a las leyes de la historia. Rebelión es voz militar; viene de bellum y evoca la imagen de la guerra civil. Las minorías son rebeldes; las mayorías revolucionarias. Aunque el origen de revolución sea el mismo que el de revuelta (volvere: rodar, enrollar, desenrollar) y aunque ambas signifiquen regreso, la primera es de estirpe filosófica y astronómica; vuelta de los astros y planetas a su punto de partida, movimiento de rotación en torno a un eje, ronda de las estaciones y las eras históricas. En revolución las ideas de regreso y movimiento se funden en la de orden; en revuelta esas mismas ideas denotan desorden. Así, revuelta no implica ninguna visión cosmogónica o histórica: es el presente caótico o tumultuoso. Para que la revuelta cese de ser alboroto y ascienda a la historia propiamente dicha debe transformarse en revolución. Lo mismo sucede con rebelión: los actos del rebelde, por más osados que sean, son gestos estériles si no se apoyan en una doctrina revolucionaria. Desde fines del siglo XVIII la palabra cardinal de la tríada es revolución. Ungida por la luz de la idea, es filosofía en acción, crítica convertida en acto, violencia lúcida. Popular como la revuelta y generosa como la rebelión, las engloba y las guía. La revuelta es la violencia del pueblo; la rebelión, la sublevación solitaria o minoritaria; ambas son espontáneas y ciegas. La revolución es reflexión y espontaneidad: una ciencia y un arte. El descenso de la palabra revuelta se debe a un hecho histórico preciso. Es una palabra que expresa muy bien la inquietud y la inconformidad de un pueblo que, aunque se amotine contra esta o aquella injusticia, está dominado por la noción de que la autoridad es sagrada. Igualitaria, la revuelta respeta el derecho divino del monarca; de rey abajo, ninguno. Su violencia es el oleaje del mar contra el acantilado: lo cubre de espuma y se retira. La acepción moderna de revolución en España e Hispanoamérica fue una importación de los intelectuales. Cambiamos revuelta, voz popular y espontánea pero sin dirección, por una que tenía un prestigio filosófico. La boga del vocablo no indica tanto una revuelta histórica, un levantamiento popular, como la aparición de un nuevo poder: la filosofía. A partir del siglo XVIII la razón se vuelve un principio político subversivo. El revolucionario es un filósofo o, al menos, un intelectual: un hombre de ideas. Revolución convoca muchos nombres y significados: Kant, la Enciclopedia, el Terror jacobino y, más que nada, la destrucción del orden de los privilegios y las excepciones y la fundación de un orden que no dependa de la autoridad sino de la libre razón. Las antiguas virtudes se llamaban fe, fidelidad, honor. Todas ellas acentuaban el vínculo social y correspondían a otros tantos valores comunes: la fe, a la Iglesia, como encarnación de la verdad revelada; la fidelidad, a la autoridad sagrada del monarca; el honor, a la tradición fundada en la sangre. Esas virtudes tenían su contrapartida en la caridad de la Iglesia, la magnanimidad del rey y la lealtad de los súbditos, fuesen villanos o señores. Revolución designa, a la nueva virtud: la justicia. Todas las otras —fraternidad, igualdad, libertad— se fundan en ella. Es una virtud que no depende de la revelación, el poder o la sangre. Universal como la razón, no admite excepciones e ignora por igual la arbitrariedad y la piedad. Revolución: palabra de los justos y de los justicieros. Un poco después surge otra palabra, hasta entonces vista con horror: rebelión. Desde el principio fue romántica, guerrera, aristogrática, déclasée. Rebelde: el héroe maldito, el poeta solitario, los enamorados que pisotean las leyes sociales, el plebeyo genial que desafía al mundo, el dandy, el pirata. Rebelión también alude a la religión. No al cielo sino al infierno: soberbia del príncipe caído, blasfemia del titán encadenado. Rebelión; melancolía e ironía. El arte y el amor fueron rebeldes; la política y la filosofía, revolucionarias.

En la segunda mitad del siglo pasado aparece otro vocablo: reformista. No venía de Francia sino de los países sajones. La palabra no era nueva; lo eran su sentido y la aureola que la rodeaba. Palabra optimista y austera, singular combinación de protestantismo y positivismo. Esta alianza de la vieja herejía y la nueva, el luteranismo y la ciencia, hizo que la odiasen todos los casticistas y conservadores. Su odio no era gratuito, bajo apariencias decorosas la palabra escondía el contrabando revolucionario. Pero era una palabra decente. No vivía en sus suburbios de los revoltosos ni en las catacumbas de los rebeldes sino en las aulas y las redacciones de los periódicos. El revolucionario invocaba a la filosofía; el reformista a las ciencias, la industria y el comercio: era una fanático de Spencer y los ferrocarriles. Ortega y Gasset hizo una distinción muy aguda, aunque tal vez no muy cierta, entre el revolucionario y el reformista: el primero quiere cambiar los usos; el segundo, corregir los abusos. Si fuese así, el reformista sería un rebelde que ha sentido cabeza, un satán que desea colaborar con los poderes constituidos. Digo esto porque el rebelde, a diferencia del revolucionario, no pone en entredicho la totalidad del orden. El rebelde ataca al tirano el revolucionario a la tiranía. Admito que hay rebeldes que juzgan tiránicos a todos los gobiernos; no es menos cierto que condenan el abuso, no el poder mismo; en cambio, para los revolucionarios el mal no reside en los excesos del orden constituido sino en el orden mismo. La diferencia, me parece, es considerable. A mi juicio las semejanzas entre el revolucionario y el reformista son mayores que aquello que los separa. Los dos son intelectuales, los dos creen en el progreso, los dos rechazan al mito: su creencia en la razón es inquebrantable. El reformista es un revolucionario que ha escogido el camino de la evolución y no el de la violencia. Sus métodos son distintos, no sus objetivos: también el reformista se propone cambiar los usos. Uno es partidario del salto; el otro del paso. Ambos creen en la historia como proceso lineal y marcha hacia adelante. Hijos de la burguesía, los dos son modernos.

Revolución es una palabra que contiene la idea del tiempo cíclico y, en consecuencia, la de regularidad y repetición de los cambios. Pero la acepción moderna no designa la vuelta eterna, el movimiento circular de los mundos y los astros, sino el cambio brusco y definitivo en la dirección de los asuntos públicos. Si ese cambio es definitivo, el tiempo cíclico se rompe y un nuevo tiempo comienza, rectilíneo. La nueva significación destruye a la antigua: el pasado no volverá y el arquetipo del suceder no es lo que fue sino lo que será. En su sentido original, revolución es un vocablo que afirma la primacía del pasado: toda novedad es un regreso. La segunda acepción postula la primacía del futuro: el campo de gravitación de la palabra se desplaza del ayer conocido al mañana por conocer. Es un haz de significaciones nuevas: preeminencia del futuro, creencia en el progreso continuo y en la perfectibilidad de la especie, racionalismo, descrédito de la tradición y la autoridad, humanismo. Todas estas ideas se funden en la del tiempo rectilíneo: la historia concebida como marcha. Es la irrupción del tiempo profano. El tiempo cristiano era finito; comenzaba en la Caída y terminaba en la Eternidad, al otro día del Juicio Final. El tiempo moderno, revolucionario o reformista, rectilíneo o en espiral, es infinito. El cambio de significado de revolución afecta también a la palabra revuelta. Guiada por la filosofía, se transforma en actividad prerrevolucionaria: accede a la historia y al futuro. Por su parte la palabra guerrera, rebelión, absorbe los antiguos significados de revuelta y revolución. Como la primera, es protesta espontánea frente al poder; como la segunda, encarna al tiempo cíclico que pone arriba lo que estaba abajo en un girar sin fin. El rebelde, ángel caído o titán en desgracia, es el eterno inconforme. Su acción no se inscribe en el tiempo rectilíneo de la historia, dominio del revolucionario y del reformista, sino en el tiempo circular del mito: Júpiter será destronado, volverá Quetzalcoatl, Luzbel regresará al cielo. Durante todo el siglo XIX el rebelde vive al margen. Los revolucionarios y los reformistas lo ven con la misma desconfianza con que Platón había visto al poeta y por la misma razón: el rebelde prolonga los prestigios nefastos del mito.
Revista Abanico. periódico La Prensa Libre 10 mayo 2008.

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