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RESONOCO

Categoría: Pol

14/01/2009 GMT 1

COLUMNA Ojo crítico

marfuerte @ 01:26

Rodolfo Cerdas

politólogo

El escándalo de la DIS no debe durar tres días ni esconderse detrás de la Interpol, cuyas relaciones deben ser directas con la Fiscalía y el OIJ. La DIS debe ser disuelta sin tardanza, porque atenta contra la ciudadanía, la seguridad pública y el Estado de derecho.

La Nación , en especial en su Editorial “La DIS un peligro para la democracia” (6-dic.-08) y el fiscal general, don Francisco Dall’Anese, en su artículo “La DIS debe eliminarse” (16-dic.-08), han demostrado la necesidad y urgencia de acabar con ese adefesio institucional que menoscaba las garantías constitucionales, incumple con todas sus supuestas funciones, carece de controles efectivos y nadie sabe lo que hace. La propia Corte Suprema de Justicia ha tenido que pedir formalmente al ministro de la Presidencia que exija “a la DIS informar de inmediato al Ministerio Público de los hechos delictivos de que tenga conocimiento”, lo cual realmente es el colmo. Porque ese es un deber de todo ciudadano probo y una obligación de todas las entidades públicas. Sin embargo, la DIS no lo hace y seguirá sin hacerlo, dado su reiterado menosprecio al orden jurídico, a los deberes de la función pública y al sinsentido de no saberse para quién en fin de cuentas trabaja. O, quién sabe, tal vez sí.

De la DIS –lo dijo bien el Fiscal General– no se conoce lo que hace; y lo que sí se conoce es lo que ha venido haciendo contra la seguridad nacional y la democracia. Dada la renuencia del Ejecutivo de acabar con este engendro, es obligación de los diputados de todos los partidos, en especial del PLN, exigir, ya no unas explicaciones que nadie creería y a nadie le importarían, sino el cierre inmediato del ente, por inútil, peligroso y amenazador. Los precandidatos también deben decirle al país lo que piensan y la Defensoría de los Habitantes demandar su disolución inmediata.

El problema no es si hay que resguardar la seguridad nacional; es cómo hacerlo. Y lo obvio es que la respuesta no es una DIS como la actual, que atenta contra la Constitución, no tiene controles, espía a ciudadanos sin tacha o por razones políticas, y descuida a los delincuen- tes, a los traficantes de armas, los lavadores de dinero y los terroristas, a los que más bien ha dejado escapar. Depende del humor personal y político del ministro de la Presidencia y ningún otro Poder lo vigila, única forma de garantizar controles democráticos y exigir rendición de cuentas y responsabilidades.

En vez de ocurrencias como la Constituyente, el ministro Arias debe clausurar ya la DIS y acabar con este atentado contra la ciudadanía y, paradójicamente, contra la propia seguridad nacional.
PÈRIODICO LA NACIÓN 11 ENERO 2009.

El juego de suma cero de Hamás

marfuerte @ 01:24

Fania Oz-Salzberger

Solo quieren la muerte de Israel. Es así de sencillo
Fania Oz-Salzberger es profesora de Estudios Modernos sobre Israel en la Universidad Monash de Melbourne (Australia) y directora del Foro Posen de Investigaciones sobre Pensamiento Político en la Facultad de Derecho de la Universidad de Haifa (Israel). Es autora, entre otros, de los siguientes libros: Translating the Enlightenement (“Plasmación de la Ilustración”) e Israelies in Berlin (“Israelíes en Berlín”).

Imaginemos que nuestro vecino de la puerta de al lado, con el que hemos tenido una larga y sangrienta rencilla, saca una pistola y dispara a nuestras ventanas desde su sala de estar, atestada de mujeres y niños. De hecho, sostiene a su hija en su regazo, mientras intenta acertar a nuestros hijos. Declara que no cesará hasta que nuestra familia haya muerto y, además, no hay una policía que pueda intervenir. ¿Qué deberíamos hacer?

Una opción es la de no hacer nada o poco. Probamos por un tiempo. Al fin y al cabo, nuestro vecino es pobre y está traumatizado, hay una historia triste y complicada entre nosotros y él y nosotros tenemos parte de culpa. Pero al final, cuando un disparo alcanza el cuarto de nuestros hijos, consideramos que ya está bien y sacamos nuestra arma, que es mucho mejor. Intentamos lanzar un ataque controlado: apuntamos a la cabeza del que dispara e intentamos preservar a los inocentes.

En sentido abstracto, eso es lo que Israel está haciendo en este momento. Pero, con la sangre y el intenso dolor que han inundado Gaza en la última semana, ningún ataque puede ser controlado. Por mucho que Israel apunte solo a militantes, se van sacando cadáveres civiles de entre los escombros, porque, como ocurre con la casa de nuestro metafórico pistolero, los militantes y los civiles viven en el mismo espacio urbano en la franja de Gaza.

La ciudad de Gaza y Rafah están superpobladas y son pobres y más que nunca hacen las veces de campamentos militares. Los combatientes se entrenan junto a escuelas y los cohetes están almacenados en los sótanos de edificios de pisos. Según noticias recientes, los oficiales principales de Hamás se esconden actualmente en hospitales. Más de un millón de palestinos, privados de la posibilidad de huir a Egipto o a Israel, llevan años gobernados por una junta militar que concede prioridad a la muerte de israelíes, allende la frontera internacional, a toda costa.

Los civiles. Naturalmente, los civiles siempre han estado en la línea de fuego y de la conquista, desde Troya hasta Berlín, pero ningún régimen ha utilizado nunca a sus ciudadanos tan deliberadamente como instrumentos para inspirar compasión al mundo, como rehenes de las sensibilidades modernas. Mientras que las teorías de una guerra justa nos imponen la obligación de no herir a los no combatientes, Hamás y su brazo militar han adoptado una decisión consciente, aprovechándose de las preocupaciones humanitarias mundiales, para procurar que Israel afecte a la mayor cantidad posible de civiles.

Así, pues, aunque la actual guerra de Israel contra Gaza sea justa, como lo indican sus intentos de aplicar una represalia limitada y “mesurada” después de que a su retirada unilateral de Gaza siguieran ocho años de lanzamiento de cohetes por parte de Hamás, es también una guerra muy sucia. Hay un triste juego de suma cero entre el sufrimiento palestino y la soberanía, la seguridad y la vida normal de Israel.

La mayoría de los israelíes –incluso los que abrigan la esperanza de ver durante su vida una Palestina independiente y próspera– convienen en que al ataque a Hamás era necesario. A muchos otros no les gustaría ver al ejército israelí lanzar una invasión terrestre de Gaza. El primer ministro Ehud Olmert ha permitido atinadamente que convoyes de alimentos y medicinas entraran en Gaza durante los combates y los hospitales israelíes están tratando a varios ciudadanos heridos de Gaza.

Acusaciones generales. Israel desea con toda razón un acuerdo de cese el fuego internacionalmente garantizado y supervisado que ponga fin totalmente a los asaltos de Hamás contra su territorio, pero, cuando la opinión mundial despierte de su sueño vacacional, es probable que se vuelva contra Israel. Al fin y al cabo, Israel es el fuerte, la antigua potencia ocupante, el que mejor dispara. Su bombardeo de Gaza no es “proporcional”.

De hecho, no hay una simetría del sufrimiento a los dos lados de la frontera. Los habitantes de Gaza están en peor situación que los israelíes de cualquier modo concebible, pero, ¿significa eso que Israel debe dejar que sigan disparando contra él? ¿O debe responder “proporcionalmente” disparando de 10 a 80 cohetes, dirigidos indiscriminadamente contra hogares y escuelas de Gaza, todos los días durante los próximos años?

Los israelíes se han acostumbrado a las acusaciones generales. Es el tipo de mensaje que une a la nación, a la izquierda y la derecha, con una determinación inflexible. ¿Qué harían –preguntan los israelíes– otros países? ¿Es el sufrimiento civil del enemigo una baza mayor que la soberanía de Israel? ¿Mayor que el dolor real, aunque menos sangriento, y el temor de centenares de miles de israelíes por años? Olmert, el ministro de Defensa, Ehud Barack, y el ministro de Asuntos Exteriores, Tzippi Livni, han dejado de lado sus rivalidades políticas para organizar una respuesta: Israel debe acabar con los ataques con cohetes desde Gaza.

Rayo de esperanza. Ahora bien, la unidad de Israel puede durar poco. Es una democracia, no una nación con una sola voz y, con las elecciones generales convocadas para febrero, el debate continúa dentro del Gobierno y fuera de él. Si la campaña de Gaza resulta ser como la del Líbano, con una catástrofe en materia humanitaria, los bombardeos constantes contra civiles israelíes o ambas cosas, las críticas internas resonarán con fuerza y claridad. Pero incluso los oponentes de la segunda guerra de Olmert han de afrontar el hecho innegable de que Hamás es letal. Sus dirigentes, Haled Mash’al e Ismail Hanieh, no quieren ni paz ni avenencia, lo que redunda en perjuicio de su propio pueblo. Como su amigo y protector Mahmoud Ahmedinejad del Irán, quieren la muerte de Israel. Es así de sencillo.

Hay un rayo de esperanza gracias a que los dirigentes árabes moderados, incluido el ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, han culpado abiertamente a Hamas de la triste situación actual de Gaza. Egipto, Arabia Saudí y Jordania están deseosos de mediar en pro de la paz y tal vez salvar a los palestinos de sus peores dirigentes. Israel ha avanzado mucho desde que el mundo árabe se propuso destruirlo. Por primera vez, destacadas voces árabes absuelven a Israel de la culpa total que algunos críticos occidentales siguen reprochándoles, indolentes.

De momento, Israel debe esforzarse por lograr la tregua más segura que pueda obtener, siempre y cuando Hamás deje de disparar desde su atestada sala de estar, pero, después de las elecciones de febrero, el próximo dirigente de Israel debe afrontar el imperativo que imponen los árabes moderados. Debe hablar directamente con la Liga Árabe, cuyo propuesto plan de paz requerirá una dura negociación israelí, pero es un punto de partida razonable para prevenir guerras futuras, incluidas las justas. Debe concederle una oportunidad.
PERIÓDICO LA NACIÓN 11 ENERO 2009

La vuelta de los zares

marfuerte @ 01:22

Alejandro A. Tagliavini*

Buenos Aires - El gigante ruso estatal Gazprom, que ya tenía vínculos con Bolivia, evaluará en enero el potencial energético de este país cuyo presidente, Evo Morales, dijo que planea viajar a Moscú, en febrero, para firmar acuerdos energéticos, cooperación, seguridad y lucha antidroga. Llama la atención que esto ocurra después de que Evo se distanciara de Washington, tras la expulsión del embajador estadounidense y tras echar a la DEA, mientras aseguraba que desea firmar acuerdos con otros países para combatir a las mafias locales.

Gazprom prevé invertir $4 millones que no serán reembolsados por Bolivia en estudios exploratorios, según dijo el ministro de Hidrocarburos boliviano. El gas natural es el principal renglón de exportación de Bolivia, cuya producción está cayendo debido a la falta de inversiones desde que Morales nacionalizó los hidrocarburos en mayo de 2006, y ahora busca nuevos inversionistas para reactivar la industria del petróleo.

Otra que ha realizado recientemente un viaje a Rusia –para firmar "importantes acuerdos"– fue la presidenta argentina. Ni qué hablar de Hugo Chávez que recibió a buques de guerra rusos encabezados por el "Pedro el Grande". Ironías de la historia, los rojos de antes ahora admiran a los zares. Cada uno tiene su propia "monarquía". Putin mantiene el poder tras haber conseguido que ganara las elecciones un testaferro suyo. Cristina Kirchner, es solo parte del poder de su marido, el ¿ex? presidente. Pero Chávez, que no tiene esposa ni testaferros confiables, se dispone a ser él mismo quien detente el poder indefinido.

Así, comenzó una campaña, el pasado 18 de diciembre, cuando la mayoría gubernamental aprobara en la Asamblea Nacional una enmienda constitucional que permitiría su reelección ilimitada.

Ahora, el señor Presidente, con la ayuda de su círculo "bolivariano", emprende una fuerte ofensiva mediática, política y económica para concretar la consulta popular vinculante el próximo 15 de febrero. Esta precipitación se debe a que la drástica caída del precio del petróleo, cuyas exportaciones representan más del 90% de los ingresos de Venezuela, acabará pronto con la bonanza de dólares que le ha permitido al Mandatario venezolano manejar alegremente el presupuesto público para beneficiar medidas populistas y ayudar a sus amigos.

Durante el año 2008, Venezuela importó unos $55 billones en bienes de todo tipo, incluyendo alimentos, pero con este nuevo precio del crudo en el año 2009 el país dispondrá, a lo sumo, de 25 billones de dólares para realizar las importaciones que necesita. El arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, aseguró que "la reelección indefinida no va con el sentir del pueblo venezolano. Nunca ha sido aceptada". La enmienda sería ilegal puesto que el tema de la reelección presidencial ilimitada estuvo incluido en la reforma constitucional rechazada en las urnas, en 2007.

Según una encuesta de la firma Keller y Asociados, el 68% de los consultados votaría por el "no" a la enmienda constitucional, contra el 31% que la refrendaría con un "sí". Chávez calificó de "inmoral" al Cardenal. "Si Cristo apareciera aquí en carne y hueso latigaría a Urosa, lo echaría de la Iglesia porque es inmoral y le da cuatro patadas a la ética y a su investidura", aseguró. El presidente de Venezuela no parece saber perder y, si no gana el referéndum, podría decretar el Estado de excepción para controlar aún más el poder que, seguramente, lo va a ejercer de manera todavía más radical.

[©FIRMAS PRESS]
PERIÓDICO LA NACIÓN 11 ENERO 2009

13/01/2009 GMT 1

Tormentas de Año Nuevo

marfuerte @ 00:10

Arnoldo Mora Rodríguez

La sabiduría popular aconseja que al año nuevo debe corresponder una vida nueva. De mi parte, interpreto esta sentencia afirmando que, a los problemas del pasado se les debe dar solución comenzando por tomar conciencia de su importancia. Por eso debemos establecer un orden de prioridades en torno a los desafíos que hay que afrontar, tanto como individuos o miembros de una familia, como en nuestra condición de ciudadanos de una nación o integrantes de una humanidad, que cada día es más interdependiente.
En la escena política internacional, las distancias entre metrópolis y periferias se acortan, como lo prueba el creciente papel asumido por las “potencias emergentes” como una de las consecuencias políticas más importantes de la crisis estructural que actualmente golpea a la economía capitalista y que se originó en las entrañas mismas de su principal corifeo, Estados Unidos.
Por eso considero que para ubicarse en el panorama político mundial del momento, se debe comenzar por tomar conciencia de los acontecimientos más significativos de este fin de año en la escena internacional. El acontecimiento que por sus implicaciones políticas y no solo económicas está marcando el destino histórico de la humanidad es la incontenible crisis que cada día se profundiza más y que ha tenido, como principal consecuencia política inmediata, el triunfo total de la oposición demócrata en ambas cámaras del Capitolio, en la mayoría de las gobernaciones de los estados y de las autoridades locales en casi todo el país y, la más importante, la conquista de la Casa Blanca. Lo segundo (triunfo demócrata) es consecuencia de lo primero (crisis económica).
En efecto, el verdadero protagonista de la última campaña electoral de Estados Unidos fue, no una persona o un partido, sino un acontecimiento: la crisis económica. Si esta se hubiera manifestado en toda su crudeza un par de meses más tarde, muy posiblemente los republicanos hubieran mantenido su presencia en la Casa Blanca, si bien siempre hubieran perdido la mayoría en el Capitolio, como ya venía sucediendo. Por eso el nuevo presidente solo tiene una prioridad, por no decir una obsesión: superar la crisis en este año o, al menos, dejar sentadas las bases de su superación para que sea superada en el año siguiente.
El otro acontecimiento que marcó la escena mundial en estos últimos días, ha sido la genocida invasión del Ejército israelí en la Franja de Gaza, que ha provocado con toda justicia, la indignación de la opinión pública mundial. Tratando de poner a Barack Obama ante un “fait accompli”, el gobierno de Ehud Olmert lo que ha cosechado hasta el presente es una derrota política (aislamiento) ante los pueblos de la tierra, sin por ello haber alcanzado un contundente triunfo militar que solo se logra, no con el terrorismo de estado como son los bombardeos de aviones y tanques sobre la población civil (crimen de lesa humanidad), sino con la conquista de tropas de ocupación territorial. Hoy Gaza se ha convertido en un nuevo Guernica.
Tales son por ahora los principales desafíos que surgen en la escena mundial a inicios del nuevo año. ¿Cómo se presentará el panorama en nuestra propia casa? Espero verter algunas reflexiones al respecto próximamente.
periódico La República 9 enero 2009

Columna A FONDO

marfuerte @ 00:07

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
Hasta hace unos veinte años, la postulación de una candidatura a la Presidencia de la República era una cosa seria. Recordamos que la costumbre era colocar al político “candidateable” como Ministro de Obras Públicas y Transportes, a efectos de que el mismo, suponiendo que estaría construyendo puentes, caminos y escuelas por acá y por allá, se ganaría la simpatía del pueblo y de esta manera, era mucho más fácil hacerle su plataforma.

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Así era de serio el asunto.

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Pero, ¡qué decepción! Ahora basta construir un boulevard en San José, de beneficios bastante discutibles por cierto, más hacer uno que otro arreglo en algunos parques, para ser virtual candidato a la Presidencia. Eso aunado, infaltablemente, a un poco de farandulería. ¡Hasta a eso, hemos llegado!

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Don Rolando Araya, por ejemplo, nos decepcionó en su última postura en contra del TLC. No por estar en su contra, lo cual era respetable y esperable, sino por la forma en que lo hizo. Pero no cabe duda de él, que ha tenido una formación intelectual y humanística suculenta. Aparte de él, nadie asoma una preparación brillante, que le haga suponer al pueblo que tendrá a alguien con aptitud.

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Fuera de Daniel Oduber, Óscar Arias y Miguel Ángel Rodríguez, no hemos tenido mucho fulgor intelectual en la Casa Presidencial. Antes sí, políticos arribistas que por apellido o por circunstancias, lograron ganar las elecciones.

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Costa Rica es parte de un enjambre de fuerzas económicas y políticas globalizadas. José Joaquín Trejos fue un buen presidente sin haberse preparado para ello, pero éramos aún, una carretera de carretas y unas calles de carretones. Hoy no es así para nada. En los foros internacionales hay que pararse con categoría y no con babosadas, como recién pasamos cuatro años oyendo, todo porque el “viejo” caía bien y era conocido.

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Ojalá que nos presenten algo que valga la pena de levantarse temprano para ir a votar.

periódico LA Prensa Libre 9 enero 2009

10/01/2009 GMT 1

China: Perestroika sí, Glasnost no

marfuerte @ 02:47

Claudio Alpízar Otoya *
Hace algunos días nos visitó el Presidente de la República Popular de China, Hu Jintao, quien no pasó desapercibido pues la prensa nacional e internacional cubrió su periplo; además, el cierre de carreteras y los taponazos de automóviles se encargaron de comunicarle la noticia a aquellos ciudadanos costarricenses que no se habían enterado aún.

No faltaron los discursos y las muestras de admiración desmedidas por el proceso de desarrollo económico en China, poco importó la democracia. Por ahí alguien dijo “chequera mata galán”, viejo refrán ahora aplicado a la política.

Personalmente no me gusta la fórmula para progresar aplicada en China, una sociedad que tuvo que sufrir por décadas vejámenes de gobiernos totalitarios, que perduran por siglos y que van desde la desintegración familiar hasta la violación de derechos humanos. ¿Será esto parte del costo del desarrollo?
Perestroika sí. En marzo de 1985, Mijail Gorbachov, recién nombrado Secretario General del Partido Comunista en la antigua Unión Sovietica (URSS), encuentra una situación lamentable en su país, que tras largos años de estancamiento económico estaba al borde de la quiebra. Con una sociedad con la moral despedazada por los oscuros manejos de sus líderes.

Así aparece la Perestroika, con la prédica de una reestructuración económica en la URSS, que pretendía dar el paso a la descentralización económica y la implementación de un mercado libre limitado. Para 1987 su implementación ya fue tarde y el régimen comunista cayo sin que se oyera un solo disparo.

En China, también comunista, sucedió algo similar. En 1975 al ascender al poder Deng Xiao-Ping encuentra una nación desolada, con la revolución cultural de Mao Tse Tsung castigando a los chinos a la miseria e ignoracia. Doce años antes que su vecino, y sin otra alternativa, Xiao-Ping toma la decisión de aplicar una perestroika más diligente, llegando ha afirmar en mayo de 1987 que “la mentalidad izquierdista ha dañado a China por 20 años”.

Pero Glasnost no. En la URSS, Gorbachov aplicó conjuntamente con la Perestroika el Glasnost, que era transparencia en la función pública, que permitiría la libertad de expresión y la libre circulación de las ideas, ante un cuestionamiento total al stalinismo y a la práctica política soviética. El glasnost también fue dar libertad a los medios de comunicación en una sociedad acostumbrada a la represión. El “error” fue que permitió también la confrontación política en un pueblo que no estaba acostumbrado a ello.

China desde el inicio de su Perestroika y hasta el día de hoy, ha evitado un Glasnost en su sistema, sus gobernantes no rinden cuentas a la ciudadanía, cuando se les consulta por elecciones populares contestan con evasivas. Los chinos no conocen lo que es la libertad de expresión e información. Su gobierno no consulta ni da explicaciones, no permite cuestionamientos.

Ellos saben que el Glasnost -esa libertad de pensamiento y expresión- fue lo que le costó en 1991 a Gorbachov su puesto, quien tuvo que dimitir y con ello varias repúblicas soviéticas se declararon independientes. El Glasnost disolvió la URSS y prácticamente todas las naciones abandonaron la planificación centralizada y el modelo económico marxista socialista a cambio de la libertad. Los gobernantes chinos no están dispuestos a un pago tan honeroso.

Yo que me opongo a la visión apocalíptica de lo que sucede en Costa Rica, reviso nuestra historia y encuentro grandeza en nuestro proceso, que siempre pensó en hermandar, y que sigue negándose a dividir a sus ciudadanos. Seguramente nos hemos descuidado y debemos retomar el camino, empero algunos que no comprenden lo que es la gobernabilidad, que no aprecia a la democracia, se dejan seducir por el proceso chino.

Es mucho más fácil en un país totalitario lograr la soñada “gobernabilidad”, la toma de decisiones es sencilla y se define en horas, tal vez en minutos, pues el ciudadano no tiene participación, unos pocos piensan por ellos.

No sé usted, pero yo sigo prefiriendo mi libertad de pensar y actuar, pues creo que el desarrollo va más allá de la gris y fría infraestructura, que llena los ojos pero no las almas. Por algo será que China tiene la mayor tasa de suicidios a nivel mundial, mientras tanto el costarricense sigue con altos niveles de felicidad.

*Politólogo
periódico La Prensa Libre 8 enero 2009.

Columna Surco

marfuerte @ 02:46

Francisco Barahona R.
Criminal y genocida son las palabras que se merecen las fuerzas armadas del Estado de Israel y su gobierno, por su reciente incursión en la tierra palestina de Gaza, donde habitan más de un millón y medio de palestinos y donde las Naciones Unidas establecieron desde hace décadas, campos de refugiados, escuelas y hospitales con el objeto de mejorar, aunque siempre precariamente, las condiciones de salud, educación y vida de miles y miles de desplazados por los continuos enfrentamientos con Israelí.

Pero en esta ocasión la reacción militar al indebido lanzamiento de cohetes palestinos es altamente desproporcionada, al extremo que las estadísticas de la muerte( la guerra) nos arrojan el dato de cien muertos palestinos por un israelí, más de seiscientos contra seis y casi tres mil heridos de gravedad. No podía ser de otra manera, pues es la incursión del cuarto mejor ejército de la tierra, contra un pueblo ya disminuido y bloqueado, sin agua, poca electricidad, sin medicamentos y alimentos y para peor, con la frontera con Egipto, cortada, por lo menos hasta hace pocas horas, hoy el sentido común comienza a prevalecer y se abre por tres insuficientes horas un corredor humanitario.

Las descripciones de los corresponsales y testigos de este genocidio, no pueden ser más atroces y realistas, dicen: “cuerpos yacen amontonados, algunos irreconocibles y sin algún miembro, otros chamuscados y en jirones por la potencia de las municiones de la aviación israelí, al lado sus familiares lloran desconsolados, a sabiendas de la muerte de sus seres queridos, algunos se retuercen el cuello y otros lucen desorientados y llenos de ira”. Pero lo más grave es que muchos de estos cadáveres son de niños y niñas inocentes que momentos antes pretendían protegerse de las bombas en sus escuelas, marcadas por los símbolos de las Naciones Unidas. Sabemos que toda nación y pueblo tiene el derecho de defenderse, pero debe hacerlo dentro de los límites establecidos por las convenciones humanitarias de Ginebra, por lo establecido en el derecho internacional y debe efectuar cualquier acción dentro de los límites de racionalidad y proporcionalidad que en este caso no solo no se respetaron, sino que fueron mucho más allá; se hace imperativo por lo tanto un juicio universal por genocidio de un pueblo y por cometer crímenes contra toda la humanidad. Si, ya sabemos que ni USA ni Israel son parte del protocolo de Roma que estableció la Corte Penal Internacional y quizás por ello mismo es que se están cometiendo estos actos de guerra tan monstruosos; igual sabemos que existe la institución del veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, USA protegerá hasta el extremo estos detestables excesos de su principal aliado en la región; sin embargo, ello no es obstáculo para condenar con fuerza estos vergonzosos acontecimientos. Lo anterior lo digo como ciudadano de una Nación que debe elevar su voz de protesta y condena al máximo, de lo contrario seguiremos practicando una doble moral que solo refuerza para el futuro, nuevas violaciones a los derechos humanos.
periódico LA Prensa Libre 8 enero 2009

Política en Internet

marfuerte @ 02:45

Editorial
Si bien ya se dieron algunos avisos en la campaña para las elecciones de 2006, parece que la Internet tendrá un rol especial en la campaña política de cara a las elecciones de 2010 y antes, en la convención del partido Liberación Nacional, que en su fase preliminar ya ha arrancado.

Aunque el tema no es nuevo, supone aún todo un reto para el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), toda vez que es una materia que sigue sin una reglamentación clara.

Más aún: queda la sensación de que cualquier normativa que se pretenda introducir puede ser fácilmente vencida por la realidad de la Internet.

Es un medio que ofrece la posibilidad de una propaganda permanente, cosa que está vedado en los medios de comunicación tradicionales. El volumen de espacios autorizados en la radio, la televisión y la prensa escrita puede ser superado con creces en el medio de comunicación más grande del mundo. Y aunque no es como para creer que ese factor de penetración va a resultar determinante por su alcance, toda vez que a los extranjeros poco les podrá interesar nuestra campaña, lo cierto del caso es que introduce recursos con los que hasta ahora no se contaba por parte de las estructuras partidarias.

La posibilidad, por ejemplo, de que un partido emita declaraciones de su candidato por la Internet en los días de veda propagandística, o que los conocidos ‘banners’ con mensajes publicitarios sigan circulando allí, son temas que los magistrados del TSE van a tener que analizar con mucho cuidado.

Incluso, el hecho de que se puedan establecer sitios personales de los candidatos, trae otro asunto a la mesa de discusión: la posibilidad o la imposibilidad de prohibir que alguna persona emita criterios personales sin que por esto se incurra en una violación a la libertad de expresión. Está claro que serán formas de hacer campaña, pero en definitiva, se prestan para mucha discusión.

Aquí hay que tomar en cuenta que el TSE en principio no tiene alcance directo sobre un medio de comunicación al que, aunque tengan acceso los costarricenses, no es propio de nuestro país.

Ello sin contar el hecho de que la tecnología permite hoy día el uso de innumerables recursos propagandísticos a los políticos, los cuáles cada vez más parecen estar fuera del alcance de los órganos de control. Ya se vio como en Estados Unidos los mensajes de texto diseminados continuamente por la campaña del Partido Demócrata al final tuvieron un peso sustantivo en las decisiones de voto. Todo ello ocurre justo mientras los diputados a la Asamblea Legislativa siguen de largo la discusión de las reformas electorales que, por supuesto, deben abarcar otros temas de igual importancia, pero que no pueden obviar este.

Y pareciera que, ante ello, el país volverá a vivir una jornada electoral sin los ajustes pertinentes en el proceso, con lo cual eventualmente algunas viejas normas van a ser redefinidas en la práctica por los partidos políticos.
periódico LA Prensa Libre 8 enero 2009

Columna Enfoque

marfuerte @ 02:43

Jorge Vargas Cullel

Politólogo

Apenas si estaba desperezando al 2009, todavía la cabeza inundada de villancicos y aturdido por el mantra de “feliz Año Nuevo”, cuando el mundo me alcanzó, rápido y contundente, con un one-two de certeros golpes al mentón: ¡Prac, prac, y al suelo de una sola vez!

Las tensiones entre India y Pakistán, dos potencias atómicas, escalan día a día. Está fuera de duda la conexión de los terroristas que perpetraron los atentados en Bombay el mes pasado con los aparatos de inteligencia pakistaníes, poderosos entes dentro de un frágil Estado. A menos que intervengan decisivamente EE. UU. y, en especial, la China (que juega la carta pakistaní para contrarrestar a la India), aumentan las probabilidades de un conflicto militar entre (y dentro de) India y Pakistán, un choque entre mamuts que podría desestabilizar, además, al Medio Oriente.

Días de tertulia en una finca guanacasteca con entrañables amigos resignadamente pasaron al bodegón de los gratos recuerdos cuando me entero de la guerra en la Franja de Gaza. Más de 600 personas han muerto, casi todos palestinos. Se ha iniciado el asalto por tierra del Ejército israelí a un territorio densamente poblado (1,5 millones de personas viven en un territorio diez veces más pequeño que nuestro Valle Central). Me da escalofrío pensar que estoy atrapado en un sitio donde la guerra destruye todo a mi alrededor.

En este conflicto no hay causas sencillas e inocentes, aunque, como siempre, la mayoría de los muertos sean civiles inocentes que viven en pésimas condiciones. Del lado palestino, la organización Hamas (que controla ese territorio) estuvo provocando al tigre, a sabiendas de la superioridad militar israelí. Renunció a la tregua, lanzó cohetes y siguió en sus trece con su objetivo de destruir Israel. Pareciera que necesitaba una cuota de mártires para reforzar su control sobre Gaza.

Del lado israelí, la guerra se inició en un período electoral en el que todos compiten por ser duros. Al Ejército, en particular, le conviene recuperar el prestigio perdido, en el 2006, en el conflicto con Hezbollah, en Líbano. Aluf Benn, del diario Ha’aretz , dice que Israel está en una disyuntiva: “No puede abandonar Gaza sin derrotar decisivamente a Hamas; pero, si va por una ocupación plena de la Franja, puede pagar un alto precio económico y político sin conseguir sus objetivos.” A este punto, y cito a Anne Applebaum, del Washington Post , son inútiles los llamados de paz. El 2009 se inicia con un parto violento porque en ese conflicto, al menos por ahora, ambas partes están convencidas de que sus objetivos pueden ser mejor obtenidos por medios militares. Pero, quizá, el año mejore: no podía empezar peor.
periódico La Nación 8 enero 2009

Lo que hemos perdido

marfuerte @ 02:41

Hemos perdido nuestra capacidad de discusión y debate
Politólogo y abogado

En vísperas del inicio de una nueva contienda electoral, creo importante reflexionar sobre ciertas realidades que caracterizan nuestro entorno político actual, y que de alguna manera afectan la capacidad estatal para encontrar respuestas oportunas a los grandes problemas del país, incluso los que parecen de fácil solución.

Si algo hemos perdido, y no para bien, es nuestra capacidad de discusión y debate entre los diversos actores que predominan en el medio político. Basta con observar la casi inexistencia de debates sobre temas de la realidad nacional que trasciendan la simple opinión o la mera crítica, y permitan contrastar el fondo de las posiciones entre sectores políticos o valorar sus propuestas.

Descalificación. Para nada contribuye a esto un ambiente cada vez más permeado por el enfrentamiento y la descalificación personal, en el que prácticamente todos los actores políticos tienden a verse como enemigos, y se descalifica la opinión del otro por no ser igual a la propia.

Hay un discurso en el que predomina el uso excesivo de adjetivos descalificativos, y es suficiente el planteamiento de una nueva idea o propuesta, para que casi inmediatamente aparezca una avalancha de críticas, algunas más centradas en el emisor del mensaje y no en su contenido. Así, la tarea de construir acuerdos en el Estado se torna mucho más difícil por la imposibilidad de conversar y escuchar las ideas de los otros, y porque la mayor parte del tiempo se gasta en defenderse de las críticas y no en proponer soluciones.

Frente a los escasos planteamientos, porque aquí también hemos retrocedido al disminuir la generación de propuestas novedosas y sólidamente fundamentadas, hay una lectura que parece tener siempre como premisa fundamental la sospecha. Todo lo que proviene del otro se ve con sospecha y recelo. Ha crecido la desconfianza entre la mayoría de los actores políticos. De nuevo, así es muy difícil aspirar a construir acuerdos que permitan avanzar al país en áreas que urgen una respuesta.

Admitir errores. Adicionalmente, hemos perdido la capacidad de admitir errores. Si es propio de la naturaleza humana equivocarse, ninguna actividad puede estar exenta de ellos, pero ahora es normal, dentro de este ambiente de desconfianza y de confrontación, mirar y acusar los errores de los otros, eso sí, jamás aceptar los propios. Solo lo que cada uno hace es lo correcto, y son los demás quienes no entienden o están equivocados.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Con certeza, no es por obra de la casualidad, pues hay factores que nos explican la situación imperante. Algunos de ellos están anclados en el comportamiento propio de una clase política que sigue entendiendo su quehacer a la manera de años atrás. Otros tienen que ver con la reducción y casi desaparición de los espacios para el análisis y la discusión.

Por citar ejemplos, algunos medios de comunicación están cada vez más preocupados por la franja de sucesos, los espectáculos o por lo que aparece en la página You Tube , que por propiciar el debate de las ideas o su generación; las universidades públicas han tenido una participación oscilante alrededor de ciertos temas, pero su capacidad real de incidir en el debate y la generación de pensamiento ha venido a menos; y los partidos políticos siguen siendo estructuras para el proceso electoral, sin condiciones para la formulación de propuestas más allá de las elecciones y, menos aún, para la formación política.

Finalmente, los Poderes del Estado no han logrado encontrar fórmulas que les permitan sumar posiciones y promover el diálogo abierto y la construcción en conjunto de propuestas con diversos actores sociales.

Quienes hoy, dentro de los partidos políticos, aspiran a ser candidatos a la Presidencia de la República tienen una oportunidad en la próxima campaña política de mostrar al electorado que es posible confrontar ideas y pensamientos, sin necesidad de aplastar al otro o acudir a descalificaciones personales. Asimismo, tienen la obligación de formular propuestas que permitan recuperar nuestra capacidad de debatir y construir en conjunto.
periódico LA Nación 8 enero 2009.

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