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RESONOCO

Categoría: teolog

16/05/2008 GMT 1

Columna DESDE MI VENTANA

marfuerte @ 00:42

Reinterpretar la biblia
Anacristina Rossi
Hoy cada cinco segundos un niño muere de hambre y 854 millones de personas sufren desnutrición grave. El Banco Mundial y la FAO advierten que pronto habrá hambre en todos los países por usar los alimentos para biocombustibles. El libro del italiano Veltroni, sobre el hambre en África, se llama “Dios está enfermo”. Esa es justamente una de las ideas que desarrolla el escritor andaluz Manuel Talens en su genial novela La Cinta de Moebius.

Veamos el argumento: El arcángel Gabriel se quedó sin empleo cuando los Papas empezaron a hablar en nombre de Dios, y entonces Gabriel formó con las almas de los escritores la intelectualidad del Cielo.

Cuando la eternidad tuvo que informatizarse, Gabriel fue el encargado del sitio web divino: www.yosoyelquesoy.com.

En el 2009 las cosas van pésimo en la tierra: hambre generalizada, guerras, corrupción, destrucción irreversible de la naturaleza.

Y en el Cielo las cosas no van mejor: los Papas lo convirtieron en un lugar elitista donde el 3% de las almas acapara el 97% de la felicidad y el 97% restante debe conformarse con el 3% de felicidad. Esto coincide con una enfermedad de Dios.

El grupo de intelectuales del cielo pide a los arcángeles un “estado de la nación terrenal” y análisis médicos para ver qué tiene Dios.

El informe indica que el estado de la tierra es cada vez más desastroso y que la enfermedad de Dios es mortal.

Entonces el arcángel Gabriel arranca los tubos y el respirador que mantienen a Dios con vida.

Dios muere pero la vida en Cielo y tierra sigue igual gracias al servidor divino. Y un día Gabriel toma una gran decisión: va al cuarto de cómputo del Cielo y elimina el programa yosoyelquesoy y resetea los aparatos.

Se borra la historia. Un negro vacío cubre el universo. Pero todo está listo para que cuando las computadoras y el servidor se vuelvan a iniciar, haya un nuevo génesis y el destino de la humanidad se reescriba, esta vez mucho mejor.

El nuevo Génesis dice:
“Y creó Dios al hombre y a la mujer y les dijo: Creced y multiplicaos, poblad la tierra y respetadla y compartidla entre todos vosotros, ay de quien pretenda ser su único propietario, el rayo de mi cólera caerá sobre su cabeza. Y vivid en armonía con los peces del mar y con las aves del cielo, y con todos los animales que se mueven sobre la tierra…”
Después de leer esta novela maravillosa yo también creo que la Biblia debe reinterpretarse.

Que ya no le diga al ser humano “Someted la tierra y a los animales”. Porque al someter la tierra y hacer lo que nos da la gana con los animales, estamos destruyendo nuestra propia vida pues nosotros también somos tierra, también somos animales.
Suplemento Página Abierta. Diario Extra 29 abril 2008.

El mundo cambia…

marfuerte @ 00:23

Víctor Ml. Mora Mesén

Director del Saint Francis College

La sociedad democrática ha hecho que el pluralismo ideológico se evidencie con más claridad en todos los aspectos de la colectividad. El fortalecimiento de las instancias de discusión y el desarrollo de los medios de comunicación han producido una conciencia más clara de la necesidad de información para emitir juicios certeros y oportunos. La sospecha por segundas intenciones está siempre presente en el corazón de los individuos que componemos la sociedad actual, porque ha nacido precisamente de la manifestación de lo plural. Se da por sentado que nada es fortuito, que existen intereses y motivaciones ocultas en lo que se hace y se dice. Por eso, hoy se habla mucho de la rendición de cuentas, de la honestidad de los líderes y de la fidelidad a los fines de instituciones de carácter social o político.

Transparencia. Todos hemos tenido que aceptar que, si una organización se afirma como de interés público, debe ser transparente en todos aquellos aspectos que tengan que ver con sus miembros o con sus destinatarios. En especial esto es importante cuando de realidades económicas se trata. Mucho más si estamos hablando de instituciones que tienen su fundamento en la convicción humana, como es el caso de las iglesias, grupos y movimientos religiosos.

No bastan, por tanto, ni un liderazgo institucionalizado, ni la proclama de buenas intenciones. El pluralismo ha traído también consigo la necesidad de la participación, la discusión de ideas, la crítica a la estructura organizacional y el reclamo por carencias sentidas en las expectativas de las personas. Todo ello se ha mostrado en las noticias de los últimos días acerca del funcionamiento de Servicios Pastorales. Esta institución, creada por la CECOR, se percibe en el medio actual como una parte integrante de la estructura eclesiástica y, por ello, como un ente institucional que debería dar cuenta de lo que es y de lo que aporta a aquellos que se sienten miembros de la Iglesia Católica.

La sospecha, como elemento constitutivo de la forma de brindar información en la actualidad, tiene la función social de requerir información y transparencia. Es posible que parezca una intromisión, pero en realidad es parte de una forma de pensar, sentir y vivir. Lo mismo podríamos exigir de los medios informativos, porque también sobre ellos pesa la sospecha de la manipulación, sobre todo en los ámbitos más críticos de la sociedad. Hay que vivir en medio de esta atmósfera, pero hay que hacerlo de una forma nueva, porque no se trata de un ambiente negativo per se, es más bien una oportunidad para comprometer y responsabilizar a todos aquellos que se sienten parte de una misma realidad colectiva.

Nuevo liderazgo. Todo esto para afirmar que el mundo ha cambiado y que la Iglesia tiene que aceptar como positivas las nuevas posibilidades sociales. Se tiene que caminar hacia una nueva forma de ejercer el liderazgo, que supere el anquilosamiento de estructuras que no son más aceptadas por la sociedad actual. Es claro que esto no supone una destrucción ni de la jerarquía ni de los valores propios de la vida cristiana.

Más bien hay que trabajar en la transparencia de una vida vinculada de manera radical al fundamento mismo de la realidad eclesial: Jesús y el estilo de vida de la comunidad que fundó. En fin, no solo se trata de dar cuenta de cómo se manejan los fondos de un organismo administrativo. Se trata de algo más profundo: mostrar de manera convincente cómo se toman decisiones pastorales, económicas e incluso políticas, para ser consecuentes con los criterios evangélicos y del magisterio eclesial; y, al mismo tiempo, promover una participación activa en esa toma de decisiones, de todos aquellos que dentro de la Iglesia quieran ser portadores de la buena noticia de la vida.
periódico La Nación 28 abril 2008.

15/05/2008 GMT 1

O Dios o el dinero

marfuerte @ 00:21

Javier Solís
Periodista

¡Qué vergüenza! Hace años que muchos católicos sinceros se vienen cuestionando sobre el banco llamado "Servicios Pastorales". "Servicios" entiéndase lucro con las limosnas acumuladas hechas por los fieles creyentes y "pastorales" porque los banqueros son clérigos. No por pastorado de las ovejas descarriadas ni por imitación del Buen Pastor.
Cuando murió Torres, la Conferencia Episcopal publicó una esquela de pésame de media página en un diario. Nada parecido han publicado por la muerte de santos obispos o sacerdotes. ¿Por qué? Porque la escala de valores está invertida. El dinero es lo principal.
Y la acumulación ha sido tanta que han podido invertir en Sama más de cuarenta mil millones de colones. Hasta tienen un asiento en su junta directiva. De "pastores" entre comillas se han convertido en prestamistas de plata. ¡Qué sacrilegio! Ése es el más grande antitestimonio del compromiso evangélico de toda la historia de la Iglesia Católica en Costa Rica. A partir de su participación en Sama, la iglesia de los obispos, no la iglesia de los pobres, traicionó su identidad con el pueblo llano costarricense y se alió con los señores del dinero, de la riqueza, del poder.
Y ahora esto de los préstamos. Es natural. Tenía que darse. Les gusta prestar plata y cobrar los intereses. Pero no saben administrar. Pretenden ser banqueros pero jugando el papel de guías "espirituales", de hombres de religión. Han hecho trampa cerrando un ojo -o los dos- sobre los orígenes de los depósitos que reciben y la legalidad de su administración. Así se encuentran hoy como hace unos años el eufemísticamente llamado "Instituto para las obras de religión", es decir, el banco del Vaticano, en el caso del Banco Ambrosiano, de Roberto Calvi y Monseñor Marcinkus. El mismo guion. La misma mafia de masones santulones. ¿Lavado de dólares? ¿Conexiones con el narcotráfico?
Y lo más vergonzoso es ver cómo se exhibe - contradicciones, evasivas, inocencias, incompetencias, opacidades, cobardías - Francisco Ulloa, Presidente de la Conferencia Episcopal y responsable de la administración financiera, su representante en Sama y máximo jerarca de los "Servicios Pastorales". No sé, no conozco, pregúntele a él, se lo preguntaré en el cielo, intervine porque me pidió consejo, no fui informado, se hizo sin mi autorización ni conocimiento, tengo que consultarlo, lo que digan los abogados, no sé por qué no se hizo, me siento inocente ¿verdad? (¿No les suena al chimisazo o al abelazo?) En la más primitiva empresa financiera, un gerente o presidente con ese desempeño no tarda sesenta minutos en ser puesto en la calle sin responsabilidad patronal.
¿Quién va a ir a misa con esa clase de pastores? Ulloa debería ser destituido. inmediatamente como presidente de los obispos. ¿O vamos a presenciar la misma táctica utilizada en el caso de los religiosos pedófilos? Los sacerdotes y las comunidades católicas de Cartago deben pedir su renuncia como obispo diocesano. Pronto nadie le va a creer ni el Credo de la misa.
Se trata de un pecado muy grave. En Mt. 6,24 Jesús habla de "Mamón" (dinero, en griego y en arameo) como de un poder demoníaco al que se somete el hombre codicioso y cuyo servicio es incompatible con el de Dios. Sí, incompatible. No hay término medio. Y en Lc16, 9.11 lo tilda dos veces de injusto o inicuo en una expresión de la tradición bíblica que designa el modo concreto cómo generalmente se adquiere, aumenta y emplea la riqueza.
Pero los obispos y los sacerdotes católicos pueden redimir este pecado, arrepentirse, hacer penitencia y propósito de enmienda. Pueden convertir esos cuantiosos, cuantiosísimos fondos en un banco de los pobres, como el Banco Graameen, fundado por Muhammad Yunus, Premio Nobel de Economía 2006, en Bangladesh. Quizá veríamos entonces florecer de nuevo la autenticidad y el fervor religioso.
¿Veremos ese milagro? No hay que ser muy optimistas porque el mismo Jesús previno que era muy difícil que los que ponen su confianza en el dinero, entren en el Reino (Lucas 10,23-25.). Y dos versículos antes le dice a un joven que le pregunta por la perfección: "ande, vende cuanto tienes y dalo a los pobres". Pero el joven dio media vuelta y se fue entristecido "porque tenía muchos bienes". Lo mismo le va a pasar a la Conferencia Episcopal.
Semamanario Universidad 24 abril 2008.

14/05/2008 GMT 1

Columna A FONDO

marfuerte @ 03:10

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
Que la Iglesia Católica tenga negocios, haga inversiones, etcétera, etcétera, no le vemos ningún pecado, ni humano ni divino. Lo cierto es que es una institución que recauda sumas estratosféricamente millonarias donadas por sus fieles. Estas sumas no las roba, no son producto de ningún engaño y, debemos de aceptarlo, no obstante que es uno de sus mandamientos: “Dar diezmos y primicias a la Iglesia de Dios”, que si hay alguien que no fuerza ni presiona para que la gente le dé dinero, es la Iglesia Católica.

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Da grima, en cambio, ver en algunos medios de comunicación cómo otras instituciones “colegas”, arengan la donación con un nivel de decibeles como si fuera una tienda cubana, al grado de amenazar con la condena eterna en el infierno, si no se contribuye. O al revés: anunciar la salvación si se da a manos llenas. Los católicos en eso están libres, excepción hecha de la dichosamente extinta Radio María.

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Lo que no está bien, y es lo detestable, es que no cumplan con el precepto fundamental de acatar las leyes del país. Ellos imponen las necesarias para ganar el cielo y hay que cumplirlas. Pues bien: están en la obligación de cumplir con las del mundo, como un signo de respeto, de armonía en la convivencia, de ejemplo de obediencia, etc.

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Eso de andar captando dineros por debajo, enviándolos al exterior y luego negándolo, de maquillar contratos y préstamos, no es cristalino ni sincero. Y ellos deberían de saber que están más obligados que nadie a actuar con franqueza, sin manejos ocultos. Porque cuando entrevistan a la cúpula eclesiástica sobre actos de corrupción de otros, ésta es inclemente en calificar de corrupción. Si la Iglesia hace lo mismo: ¿Por qué el sustantivo tiene que ser diferente?

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Da pena que la Sugef tenga que llamar a la Iglesia para apercibirla de corregirse. Los Obispos bien saben lo que están haciendo, no ignoran las leyes y con tantos millones de dólares en movimientos financieros, se diría que están jugando “en la Grandes Ligas”, lo cual no les permite la excusa de decir que no sabían lo que hacían. Pueden pagar los mejores asesores, como lo hace cualquier empresa.

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La Iglesia Católica viene cometiendo, desde hace mucho, errores de este tipo. Quizá es el momento de que reconsiderar las millonarias exenciones tributarias de que gozan, a ver si se ponen en línea como cualquier mortal.
periódico La Prensa Libre 25 abril 2008.

10/05/2008 GMT 1

Falsos madrigales

marfuerte @ 19:16

Enrique Tovar

La crítica exige un mínimo de cultura, respeto y buena fe

Periodista

Mario Madrigal, quien escribe de teatro y contra la Iglesia Católica en la Página Quince de La Nación , publicó otro artículo el 21 de abril pasado . Cuando escribe sobre alguna obra teatral, generalmente él es el protagonista, y, si lo hace sobre la Iglesia, la protagonista es su espléndida ignorancia.

Falsedades. En ese artículo critica a los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI porque, según él, no hicieron nada contra los curas pederastas. Falso de toda falsedad. Antes de emitir estos criterios mentirosos, debería informarse debidamente por respeto no a los papas, sino a sí mismo. Dice que la Iglesia “busca siempre el apoyo y la sombra de los poderosos”. Desconoce la realidad mundial y salta a la vista que no ha leído ni el forro de una Historia de la Iglesia. Ha habido pasajes nefastos en la historia de la Iglesia, pero su juicio genérico no tiene ningún asidero. A través de los siglos, el catolicismo ha sufrido persecución de quienes detentan el poder, entre ellos Stalin, Fidel, Hitler, Plutarco Elías Calles, Napoleón, Enrique VIII…

Afirma que el obispo San Casimiro manifestó que tenía en su caja fuerte “varios millones de euros y de dólares que le habían sobrado de un viaje a Europa”. Es decir, no los pudo gastar todos en el Viejo Continente… El obispo San Casimiro nunca ha hecho esta afirmación. Estas aseveraciones desacreditan mentalmente a Mario Madrigal.

En relación con el sexo, expresa Mario Madrigal que “las autoridades eclesiásticas siguen buscando que los feligreses se sientan avergonzados de cualquier libertad (o pecado) sexual para que busquen el perdón de un sacerdote y, de esa manera, caer en las redes de la expiación y el remordimiento”. Sería bueno que les diga a los lectores de La Nación dónde obtuvo el bachillerato, pues este párrafo es una falta de respeto al castellano y a toda lógica. Además, ahora descubrimos que la expiación y el remordimiento, sentimientos humanos, son “una red” de los curas. ¡Atención, psicólogos y psiquiatras!

Educación sexual. Agrega luego que a la Iglesia le interesa “evitar que la juventud conozca, en forma libre y científica, el sexo”. El sexo, señor Madrigal, es parte de la naturaleza humana, el cual supone un conocimiento integral (cuerpo y alma) del ser humano. La enseñanza sexual entendida como reparto de condones ha demostrado, en todos los países, su falsedad. Al menos, lea las investigaciones que se publicaron en Inglaterra la semana pasada. Quien no se informa y no estudia se expone a escribir disparates. Y cierra así: “De esta manera, las nuevas generaciones podrán enfrentar la vida sin ataduras y decidir su propio destino”. ¿Es este su parámetro educativo? ¿Sin ataduras, sin principios, sin normas de conducta? Así, ¿a lo chancho chingo?

Prejuicios. Y no podía faltar la acusación contra la Iglesia de “oscurantismo en Costa Rica y en todo el mundo”. Ninguna persona que haya leído, por lo menos, Paco y Lola, se atreve a escribir semejante tontería. Llegado a este punto, me confieso derrotado. Si una persona con la edad de Mario Madrigal repite estas locuras, no tiene cura. Su oscurantismo, no el de la Iglesia, alcanza niveles estratosféricos.

Sin embargo, voy a hacer un esfuerzo. Compré un libro reciente llamado “Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental”, de Thomas E. Woods JR. Este autor es licenciado y doctor de varias de las más prestigiosas universidades norteamericanas, incluidas Harvard y Columbia.

Ahí se enterará de lo que cualquier adulto que se respete a sí mismo debe saber antes de atreverse a enviar a un periódico un artículo repleto de prejuicios y de ignorancia. También puede abrir Internet y comenzar a preguntar con madurez, tino y buena fe. Dese esa ayudita si es que piensa seguir con el triste e inútil oficio de mentir sistemáticamente contra la Iglesia. Hay otras formas de darles rienda suelta a los prejuicios.
periódico La Nación 25 abril 2008.

Columna A FONDO

marfuerte @ 01:57

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
Hay tantas y tantas religiones en el mundo…
Los cristianos deberíamos recordar, permanentemente que, todos juntos, formamos una tercera parte de la humanidad.

Las otras dos terceras partes de seres humanos, al menos en su gran mayoría, también luchan y se debaten igual que nosotros en la búsqueda de un camino hacia Dios; a veces en otras grandes filosofías como los islámicos y budistas, otras veces en sectas, pero en todas, en forma sincera, anhelan mostrar el camino.

• •
Se diferencian en las formas, pero las une un denominador común: el amor.

No son muchos los imanes, pastores, sacerdotes, shamanes, monjes, etc., que alcanzan a derrumbar los muros de la exclusión y la diversidad y a entender que lo que existe es una unidad absoluta entre el género humano.

Si no lo alcanzan los referentes de las religiones, mucho menos sus clérigos, devotos, feligreses o como quieran llamarlos.

De ahí que estamos rodeados de millones de seres que afirman que la única válida es la suya propia; que no hay más Dios que …
• •
Sin embargo, a veces hasta hipócritamente, la tónica mínima que todos sostenemos cuando nos vemos inmersos en medio de tantos matices espirituales, es el respeto.

No entenderíamos el hablar de Dios odiando al prójimo; no comprendemos abrazar a una figura de yeso si somos capaces de agredir a otro humano.

• •
Y menos, mucho menos, concebimos que nos convirtamos en jueces de las creencias de los demás.

Quebrarles figuras, romper postales de la forma de Dios que otros aman, es un crimen social por su irrespeto, su imposición de violencia, su intransigencia.

Es agresión contra nuestros principios.

• •
Entre otras cosas, atenta contra lo que las leyes nos obligan a respetar, tanto a nacionales como a extranjeros: “Nuestras buenas costumbres”.

• •
¿Qué está haciendo el gobierno costarricense permitiéndole a un loco a que venga a nuestro país a agredir nuestros principios, nuestra convivencia pacífica, nuestras creencias?
¿No importamos ya a suficientes agresores?
periódico La Prensa Libre 21 abril 2008.

La Iglesia, el sexo y el dinero

marfuerte @ 01:54

Mario Madrigal | papasil@ice.co.cr

Periodista

Muchas personas se sorprendieron –y a algunos les pareció algo inaudito– al leer los reportajes que publicó La Nación sobre una especie de financiera ilegal perteneciente a la Conferencia Episcopal, cuyo presidente, monseñor José Francisco Ulloa, fue acusado ante nuestras tribunales por el delito de administración fraudulenta. Ade- más, se sorprendieron de que las autoridades eclesiásticas se lavaran las manos, como Pilatos, mostraran ignorancia de los muchos millones que habían pasado por sus manos y culparan de todo a un contador, de toda su confianza, quien, por estar muerto, no podrá defenderse de los cargos. “Cuando yo llegue al cielo –dijo Ulloa – lo primero que voy a hacer es preguntarle por qué lo hizo”.

Corrupción. Sin embargo, nada de esto es sorprendente. A través de los años he publicado numerosos artículos en los que he denunciado la corrupción, el afán de enriquecerse y el oscurantismo de la Iglesia Católica, no solo en nuestro país, sino en todo el mundo. Solo en los Estados Unidos el problema de los sacerdotes abusadores y violadores de niños, sobre todo monaguillos, le costó a esta Iglesia dos mil millones de dólares para medio tapar el escándalo.

El papa anterior, de tanto carisma, enfrentado al escándalo, solo atinó a decir que buscaría la manera de expulsar de la Iglesia a los sacerdotes que en forma “reiterada” y “pública” hubieran abusado de niños. El papa actual, en su viaje a los Estados Unidos, indicó que se sentía avergonzado de la conducta de estos sacerdotes y que buscaría la manera “de que esto no vuelva a ocurrir en el futuro”, pero sin anunciar castigos o medidas claras para evitarlo, lo cual pareciera indicar que todo seguirá igual, como ha sido siempre.

El dinero. Es bien conocido que la Iglesia Católica siempre busca el apoyo y la sombra de los poderosos. Todos los dictadores de nuestro continente, incluyendo alguien tan cercano como Tacho Somoza y su hijo, tuvieron siempre en sus oficinas un retrato del papa de su tiempo con la bendición papal. En la película El Padrino 3 se mostró claramente la unión del Vaticano con la mafia italiana, lo cual no fue nunca refutado por esta Iglesia. El Banco Ambrosiano cerró después de varios escándalos en los que estuvo involucrada la mafia, incluyendo hasta un asesinato.

En Costa Rica las autoridades católicas manejan una fortuna que se mantiene secreta, pero que, en una ocasión el anterior arzobispo, monseñor Arrieta, estimó en ¢20.000 millones.

Parte de esta fortuna está invertida en la Cervecería Costa Rica aunque, explicó en una ocasión Mons. Ulloa, no es para la producción de cerveza, sino solamente de agua y refrescos naturales (algo más difícil que convertir el agua en vino).

Cuando le robaron la caja fuerte al obispo San Casimiro, este explicó que contenía varios millones de euros y dólares que era lo que le había sobrado de un viaje a Europa. Este obispo negó a las autoridades que conociera el paradero de un sacerdote prófugo de la justicia por abusar de menores, y no solo lo sabía, sino que le pagó sus gastos mientras andaba huyendo en México.

El sexo. En cuanto al sexo, las autoridades eclesiásticas siguen buscando que los feligreses se sientan avergonzados de cualquier libertad (o pecado) sexual para que busquen el perdón de un sacerdote y, de esa manera, caer en las redes de la expiación y el remordimiento. Para esto tratan de evitar que la juventud conozca, en forma libre y científica, el sexo y durante muchos años lograron que no se aprobaran las guías sexuales para los colegios.

Es muy meritorio que el actual ministro de Educación, Leonardo Garnier, haya roto este tabú y haya logrado lo que ningún Gobierno anterior pudo hacer durante tantos años. De ahora en adelante, la juventud podrá aprender, sin ningún tipo de prejuicios, sin oscurantismos, la verdad sobre el sexo y, de esta manera, las nuevas generaciones podrán enfrentar la vida sin ataduras y decidir su propio destino.
periódico La Nación 21 abril 2008.

Fundada sobre roca

marfuerte @ 01:38

Abril Gordienko

Abogada

A diferencia de Europa, América Latina sigue teniendo una mayoría católica; a misa no solo asisten los ancianos, sino familias completas, jóvenes, profesionales, campesinos, empresarios y políticos. Nuestra Iglesia está viva y a todos, clero y laicos, nos corresponde una cuota de compromiso con lo que Cristo espera de su Iglesia. Este es uno de los elementos que distinguen a los católicos: estamos unidos por una institución fundada por el Hijo de Dios, que se ha mantenido a lo largo de 20 siglos, a pesar de sus propios errores y de los constantes ataques de quienes desean verla desaparecer.

Aparte de la cardinal labor evangelizadora, la Iglesia cumple en el mundo una tarea social trascendental y determinante para el progreso humano, en unas épocas y en unos lugares más que en otros, claro. Dice el filósofo Julián Marías ( Sobre el cristianismo ) que “en España, la Iglesia ha hecho una increíble proporción de lo que se ha hecho; ha asumido funciones que en otros países o en otras épocas han sido propias de la sociedad o del Estado”. Me atrevo a aplicar esa afirmación a la Iglesia en Costa Rica, cuya intervención fue decisiva para instaurar la paz y la seguridad sociales junto a otros valiosos aportes al fortalecimiento de nuestra democracia hechos por el pensamiento de clérigos y de fieles católicos. Y sigue siendo la Iglesia a través de parroquias, de órdenes religiosas y de asociaciones laicas inspiradas en la palabra de Jesús, una de las mayores fuentes de ayuda y de compensación social de este país.

Festín de detractores . Los sacerdotes deben guiar a los fieles, y nosotros tenemos la obligación y el derecho de decirles lo que esperamos y lo que necesitamos de ellos. Y necesitamos, entre otras cosas, que modelen para nosotros, porque sus faltas nos perjudican y son el festín para los detractores de la Iglesia ya que, como dice el escritor español Eulogio López, hoy en día desprestigiar a los prelados resulta mucho más efectivo que la persecución física de los cristianos. “Con lo segundo, se acaba con la vida o con la libertad, pero el verdadero enemigo es el que puede dispersar al rebaño a costa de desprestigiar a sus pastores”. El descrédito del clero hace más daño que la maquinaria de Hollywood, los impostores, la prensa, el panteísmo, el agnosticismo, el comunismo, el indiferentismo y el materialismo. Es muy común, aun entre los católicos, que se confunda a la Iglesia con Cristo y, si alguno de sus miembros comete un error, se lo atribuyen a Él. Las consecuencias no se limitan al desprestigio de la institución eclesial, sino que sufrimos todos los creyentes que vemos desacreditado el nombre de nuestro pastor por culpa de algunas ovejas descarriadas y sufre la sociedad por la pérdida de valores y de modelos dignos de imitar.

Está claro que la Iglesia necesita dinero. Los primeros cristianos se reunían para celebrar la Cena del Señor y compartir sus bienes (Hch 2,42-47); con el tiempo, este compartir quedó como un acto importante junto a las ofrendas del pan y del vino, lleno de múltiples sentidos, como la ofrenda de nosotros mismos a Dios, devolverle parte de lo que recibimos de Él, la santificación y consagración de nuestro esfuerzo cotidiano, ayudar a los hermanos que necesitan más de nosotros y sentido evangelizador para que la parroquia tenga medios para anunciar a Jesús. En Costa Rica, la Iglesia se sostiene de un aporte estatal y de las colectas parroquiales. Esa plata debe usarse para difundir el Evangelio, para hacer labor social, para sostener los gastos de mantenimiento de las parroquias y los párrocos y para otros gastos que el arzobispo considere necesarios, sin “temporalizarse”, sin acomodarse a intereses políticos o económicos ajenos a la misión encomendada por Cristo; nunca para especular ni para hacer buchacas. Su manejo debe ser siempre transparente y de ello se le deberían rendir cuentas a los fieles.

Función trascendental. La Iglesia la fundó Jesucristo, no los hombres, y por eso, a pesar de nuestros errores, sigue en pie cumpliendo una función trascendental. Dice Louis de Wohl: “… tal vez surjan nuevos peligros, tal vez se desaten nuevas tempestades, pero, si así fuera, no olvidemos jamás lo que Jesús dijo, al final del Sermón de la Montaña, del hombre prudente y de la casa que había construido: “Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos e irrumpieron sobre aquella casa, pero no cayó, porque estaba fundada sobre roca” (Mateo 7,25)”. Cristo es la roca, a Él le he dado mi insobornable adhesión y me mantengo fiel a su Iglesia, a pesar de todo. Este comentario no pretende desprestigiar a las autoridades eclesiásticas de Costa Rica; por el contrario, es una invitación a que den las explicaciones que los fieles merecemos y a que tomen medidas correctivas contundentes y evidentes, que pueden ser dolorosas, pero que son necesarias. Los disimulos y las explicaciones a medias quizás le den un salvoconducto temporal a los implicados, pero dañan la imagen de la institución y son excusa para que muchos cuya fe es vulnerable, se alejen no solo de ella, sino del Evangelio mismo.
periódico La Nación 20 abril 2008.

09/05/2008 GMT 1

Columna En Vela

marfuerte @ 00:43

Julio Rodríguez | envela@nacion.com

Dos aspectos sorprenden en la crisis financiera de la Iglesia Católica en Costa Rica, ventilada en los recientes reportajes de La Nación : la presencia de las mismas personas en diversos cargos estratégicos y la impericia de aquellas para desempeñarlos. Doble pecado.

El adagio “zapatero, a tus zapatos” no ha perdido su lozanía, más aún en materia eclesiástica o pastoral. En este sentido, y sin pretender inmiscuirme en asuntos ajenos a mis escasos conocimientos, viene al caso la relectura de Henri de Lubac, enMeditación sobre la Iglesia , texto clásico, o bien el más reciente, de Joseph Ratzinger, actual Benedicto XVI, enLa Iglesia, una comunidad siempre en camino , para citar solo dos en una pléyade de obras recias e inspiradoras. El capítulo V de esta,Una compañía en el camino, un llamado a la reforma, podría ser el ansiado epílogo de esta saga dolorosa en Costa Rica, que, con ribetes de escándalos, financieros y no financieros, conocidos o soterrados, ha consumido demasiado tiempo.

Cito al papa Benedicto XVI: “Lo que necesitamos no es una Iglesia más humana, sino una Iglesia más divina; solo entonces será también verdaderamente humana. Y por esto todo lo que hacen los hombres dentro de la Iglesia hay que reconocerlo en su puro carácter de servicio y desaparece ante lo que cuenta más y es lo esencial… Creo –agrega– que, desde este punto de vista, deberíamos iniciar en la Iglesia a todos los niveles este examen de conciencia sin reservas”.

Jesús nos enseña que no se puede servir a dos señores… ni a dos señoras. Hay que saber distinguir, pues el que mucho abarca, poco aprieta. Jesús sabía de la necesidad de dividir el poder y del imperativo categórico de consagrarse a lo esencial. El poder –en su doble sentido depoder de ypoder sobre – es demoníaco, corrompe y atonta, pero, bien orientado, esto es, dividido, deliberante, transparente y esencial, siembra, produce y florece. Su sabia administración es tarea capital. La sentencia de Hobbes nos debe poner alertas: el ser humano tiene “un deseo perpetuo y sin tregua de adquirir poder tras poder”. Por ello, unos pocos, expertos o inexpertos, haciendo todo y sabiéndolo todo, o creyendo que lo saben todo, en una plataforma de poder, es una fórmula fatal, cuya primera víctima es siempre la verdad. Lo mismo vale para la política, para el Estado o para las empresas.

Cuando muchos están informados, el radar cognitivo compartido permite captar las señales o la llegada del lobo, o bien valorar, por la deliberación, “el exceso de confianza”, trampa siempre abierta que engaña a los más duchos. Si pocos tienen el poder, fácilmente germinan el secreto, el miedo y la mentira.
periódico La Nación 23 abril 2008.

Missio canonica : verdades y mitos

marfuerte @ 00:41

Luis Alejandro Rojas

El docente de Educación Religiosa se somete a un código ético llamadomissio canonica

presbítero

El periodista Jairo Villegas, de La Nación , una vez más, en menos de nueve días, aborda un tema referente a la Iglesia Católica, sin la prueba de verdad.

Al reportaje de don Jairo del 30/3/08 , con referencia a la educación sexual y la participación de la Iglesia, le hago precisiones en el semanario Eco Católico del 13 de abril.

Esta vez, en la página 10 A del martes 8/4/08 , se refiere al reglamento del otorgamiento y de la revocatoria de la missio canonica , que regula el ejercicio profesional de los docentes de Educación Religiosa en el país, afirmando que el mencionado reglamento impide a educadores presentar objeciones ante los juzgados.

Dicha aseveración es falsa; el reglamento no establece que los docentes no puedan ventilar sus casos en la vía judicial. Así lo demuestra la jurisprudencia de la Sala Constitucional.

El reglamento. ¿Cuál reglamento leyó don Jairo?¿No será que solo leyó la presentación del reglamento subscrito por el MSc. Federico Cruz Cruz, anterior director del Departamento de Educación Religiosa, que recoge la opinión de un funcionario, pero no de la Conferencia Episcopal? Es obvio que la presentación no es parte del corpus del reglamento

Extraña también que, haciendo eco de las infundadas apreciaciones del periodista, en menos de tres días aparece don Agustín Ureña Álvarez, tocando las campanas, con su artículoEducación religiosa ,matrimonio e Inquisición (Foro 11/4/08).

Extraña también que, un profesor universitario no recurra a las fuentes primarias, sino que dogmatice por el dicho de otros.

Se rasga las vestiduras el académico porque el adulterio es una causal de revocatoria del envío oficial de la Iglesia para laborar en la Educación Religiosa.

¿Qué dirá de las regulaciones y los códigos de ética que aplican los colegios profesionales? ¿No es cierto que hasta por mora se inhibe el ejercicio de una profesión en Costa Rica?

¿No es cierto que existe la figura del ejercicio ilegal de la profesión, tipificado con penas y sanciones?

De manera semejante sucede con un docente de Educación Religiosa cuya práctica educativa o testimonio de vida lo justifique, previo cumplimiento de un debido proceso. El docente de Educación Religiosa es, además de un hijo de la Iglesia, un profesional, que previo al desempeño de su puesto, voluntariamente y sin presión, se somete a un código ético denominado reglamento para el otorgamiento y revocatoria de la missio canonica .

El objeto de estudio. Señor profesor, el objeto de estudio no es si los sacerdotes sabemos de un mal matrimonio, sino que un docente de Educación Religiosa, aún con sus debilidades humanas, responda con su vida y testimonio a la vocación a la que fue llamado, a los principios morales y valores cristianos que enseña. Recordemos que las palabras para un cristiano sobran, cuando el testimonio arrastra.

Señor profesor, su anacronismo larvado, cuando evoca prácticas medievales atribuidas a la Conferencia Episcopal, acusan el principal “pecado” de un académico: especular sin leer las fuentes primarias.

Esté tranquilo, los asuntos del reglamento sí se pueden ventilar en la vía judicial y esto no contradice el Derecho Canónico.

Tanto a los lectores del periodista Villegas como a los alumnos y alumnas del señor profesor universitario, les viene muy bien mi consejo, aunque sea de un cura “torero de gradería”: para escribir y comer pescado hay que tener mucho cuidado. A los interpelados, también un consejo: lean el reglamento de la missio .
periódico La Nación 23 abril 2008.

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