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RESONOCO

Categoría: teolog

05/02/2009 GMT 1

Ateos, buses, ángeles y televisión

marfuerte @ 02:12

Víctor Manuel Mora | vmora@stfrancis.ed.cr

Desde hace tiempo nuestras sociedades perdieron el sentidode la esperanza
Director del Saint Francis College

Las representaciones religiosas tienen la peculiaridad de reflejar de manera simbólica la percepción que los individuos tienen de sí mismos, ya que hacen referencia directa al sentido de la existencia. En ellas descubrimos también las estructuras de significado que se le dan a las relaciones sociales porque expresan lo que se espera de ellas: lo que es bueno, lo que es malo, lo deseable y lo prohibido. Sin embargo, no solo lo religioso, sino los discursos expresamente alternativos a sus representaciones pueden ser entendidos de la misma manera. En Occidente esto se puede aplicar, por tanto, a las manifestaciones decididamente antirreligiosas. Con todo, lo que aquí nos interesa comentar son dos fenómenos mediáticos contemporáneos que permiten entrever sentimientos particulares de los individuos de las sociedades actuales y que tienen relación con lo religioso.

Curioso mensaje. El primero de ellos es el mensaje que aparece en los buses de algunos países de Europa que afirman la no existencia de Dios. Lo curioso en este caso es que esa premisa va acompañada de una consecuencia práctica: disfrutar la vida. El mensaje es claro: creer en Dios implica no poder disfrutar la existencia. Aunque en los reportajes de la prensa se explica que el miedo a la condena después de la muerte hace que las personas se repriman y no puedan gozar de lo “prohibido” por la religión, se percibe una indolencia por la realidad que va más allá del goce del sujeto.

No afirmamos con ello que los ateos sean de por sí indolentes a la injusticia del mundo, pero la clara intención propagandística asume los mismos patrones de la publicidad comercial, ofreciendo una respuesta inmediata a un sentimiento de insatisfacción.

Ángeles. Hay otro fenómeno anejo a este, que permite una mejor compresión de lo dicho anteriormente. Nos referimos a algunos programas de televisión que explotan el tema de los ángeles. Su variedad es enorme porque releen las tradiciones apócrifas del judaísmo helenista de forma muy libre. Sin embargo, es precisamente esa característica lo que permite encontrar los criterios interpretativos de la realidad actual en la trama de sus historias. Por ejemplo, los conflictos entre ángeles y demonios prescinden totalmente de la intervención de Dios. Él se presenta como un referente lejano, inactivo y hasta cierto punto sádico.

Los ángeles de la luz luchan para Dios, pero sufren porque son limitados y la guerra tiene consecuencias directas sobre su propia psique. Ni qué decir del claro dualismo, que hace de la esperanza un sueño irrealizable, porque Dios mismo es incapaz de mejorar las cosas. O bien, en los programas más pesimistas, Dios se ha ido y ha dejado solos a los ángeles que infructuosamente tratan de hacerlo volver. Al igual que en el caso de la propaganda de los buses, nos damos cuenta de la existencia de un mensaje subyacente: se ha perdido confianza en la posibilidad de encontrar la bondad radical de forma gratuita. Nos viene a la mente la vieja sentencia de Nietzsche: Dios ha muerto; pero falta la apuesta por la fuerza de la voluntad individual.

Mundo sin esperanza. Al final, nos encontramos un mundo sin esperanza, donde los individuos luchan sin sentido, sin razón. Solo queda disfrutar lo que tenemos al alcance, aunque es fácil perderlo. En los programas de ángeles, las historias de amor imposible abundan y la muerte de los inmortales se hace posible. La decadencia de lo permanente e inmutable, así como la convicción profunda, capaz de enfrentar los más grandes obstáculos se desdibuja por la terrible frustración que genera hacer el bien. Al final de uno esos nuevos programas, el ángel protagonista, después de cumplir con su misión, se tira de un rascacielos precipitándose hacia el suelo, mientras que su voz nos narra el porqué: lo último que puede hacer un ángel es caer porque no tiene sentido volver al cielo.

Desde hace mucho tiempo nuestras sociedades perdieron el sentido de la esperanza. El afán por consumir, por obtener servicios que satisfagan nuestros deseos, sin una ponderación adecuada de estos, ocupa el lugar de las utopías sociales de antaño. Sin embargo, nos sentimos vacíos, sin objetivo ni rumbo. ¿Debemos, entonces, echarle la culpa a Dios o a los ideales políticos no realizados?

Ha sido nuestro egoísmo, alimentado por un sistema que lo usa para producir más ganancias, el causante de tanto odio e injusticia. La solución no se puede encontrar en hacerlo crecer, viviendo solo para nosotros mismos, porque caeríamos en el mismo ciclo vicioso. Solo cuando nos sintamos afectados por las necesidades de los otros, podremos recuperar el gusto por la esperanza y los deseos de transformar la realidad social, aunque para ello tengamos que sacrificarnos o negarnos de alguna manera.
periódico La Nación 27 enero 2009

20/01/2009 GMT 1

¿Cristianismo contra derechos humanos?

marfuerte @ 01:58

Diego Víquez

La prehistoria de los derechos humanos es absolutamente judeocristiana
Filósofo

Pido disculpas al señor Gomáriz por tardar tantos días en reaccionar a su artículo “Laicidad y derechos humanos”. Dos han sido las razones: la primera, la noche santa de Navidad; la segunda, estar de acuerdo con sus afirmaciones en lo sustancial.

Estamos plenamente de acuerdo en la necesidad de un Estado laico. Ese adefesio de considerar “católico” a un Estado es un lastre que ni a la misma Iglesia hace bien. Con relación a si el Estado debe promover las religiones como promotoras de valores, no debe olvidar don Enrique que hoy se acepta universalmente que la prehistoria de los derechos humanos es absolutamente judeocristiana y, en un segundo momento, grecolatina.

Religiones y valores. Es decir, sin negar los horrores que históricamente han cometido los credos religiosos en materia de violaciones a los derechos humanos, en justicia se debe reconocer que dichos abusos nunca se han derivado de los libros sagrados ni de las enseñanzas de Jesús, sino de errores subjetivos ubicados en contextos históricos muy específicos.

Todo lo contrario, los credos religiosos –el islam incluido– no plantean en ninguna de sus enseñanzas fundamentales ni llamados a la intolerancia, ni fundamentalismos sectarios de naturaleza alguna. Más bien, han forjado el entramado de valores que han venido orientando por siglos a las sociedades occidentales. Es de este impulso positivo de las religiones, como un recurso más y nunca el único, del que desea echar mano el presidente Sarkozy –bastante poco sospechoso de integrista y conservador, como bien se sabe que es–.

Las sociedades han ido adquiriendo poco a poco de diversas fuentes –de las cuales una y fundamental son las religiones, particularmente el cristianismo– un abundante acervo de valores. Estos son considerados el suelo común donde todos pisamos, más allá de diferencias religiosas o ideológicas, y los mínimos en los que todos estamos de acuerdo. Es tal su importancia, que las sociedades han acabado convirtiéndolos en leyes y haciéndolos de cumplimiento obligatorio.

Además, les recuerdan a los credos religiosos y a las distintas corrientes filosóficas que sus propuestas de valores, orientadas hacia una vida feliz, solo deben proponerse y nunca imponerse, como corresponde a las sociedades democráticas y pluralistas, en las que deben ser uno más de ese juego democrático y seguir los mecanismos establecidos.

A su vez, los credos religiosos refuerzan la vivencia de estos mínimos, puesto que no existen entre sus enseñanzas nada que se oponga a ellos, sino todo lo contrario: se constituyen en un acicate para su cumplimiento.

Complementarios. Así, pues, no estoy de acuerdo en considerar como opuestos los credos religiosos, específicamente el cristianismo que profeso, con los valores defendidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos; todo lo contrario, estos hunden sus raíces en los primeros, son absolutamente complementarios. Cualquier buen cristiano debería ser un adalid de los derechos humanos.

Las reflexiones finales del señor Gomáriz las suscribo gustosamente: se ubican en la línea de eso que en algún momento llamé “consumismo de derechos”, esa moda reciente que nos hace confundir derechos con deseos, una nueva costumbre harto peligrosa, pues el universo de los deseos siempre será un ilimitado barril sin fondo. El debate social en torno a los valores, a lo permitido y a lo posible debe trascender indudablemente el escenario de la frivolidad.
periódico La Nación 14 enero 2009.

17/01/2009 GMT 1

Columna A FONDO

marfuerte @ 01:50

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
Se nos antojaron impactantes, capaces de llevarnos a un shock metafísico, las declaraciones del Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, en cuanto a que él oró fervorosamente antes de tomar cada decisión, de que está por fundar una Universidad Cristiana Metodista, de que él es espiritual y no místico, etc., etc. Por su autodescripción, el hombre resultó ser muy piadoso. ¡Un hombre de fe!

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¿Qué decirles más? Saddam Hussein también se encomendaba a Alá en cada amanecer y continuamente nos llegaban sus fotos en genuflexión musulmana. Horas antes y horas después, mandó a matar a pueblos completos. Los militares argentinos, dictadores de su país en la década de los ochentas, iban a misa devotamente cada domingo. No sé, se los reconozco, si también comulgaban…

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Aunque en los totalitarismos comunistas los gobiernos se dicen ateos y sus pueblos no, la mayoría de las tropas chinas que arrasaron al Tíbet e intentaron destruir todo vestigio de la devoción a Buda, eran irónicamente budistas. ¿Para qué ir más lejos?: el nuevo mesías bolivariano que tenemos al sur, besa la Biblia continuamente con sus labios, mientras sus ojos destilan odio en contra de más de uno que no se le acomoda a sus simpatías.

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¿Qué podemos concluir, entonces?

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Si cada uno de los nombrados y de muchos miles que faltan de enumerar, reciben como inspiración divina el enviar tropas a matar, el enviar al prójimo a fusilar, el desconocer los derechos humanos en sus pueblos, el causar lágrimas y dolor en la sociedad, entonces, como decimos los ticos: ¡la cosa está jodida!

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Y hay iglesias de todas las denominaciones que con tal de abrigarse a la protección de estos demonios humanos, los aplauden y los apoyan. Y hay algunos que se sienten orgullosos porque pregonan un culto igual al de ellos; y persiguen a los demás porque piensan diferente y desacreditan a toda imagen que no esté bendecida por estos diablos que hemos puesto como guías de nuestros pueblos. Y a veces, la diferencia entre ellos y nosotros es que ellos persiguen en masa y nosotros, solo podemos hacerlo de uno en uno. ¡Lástima…!

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El nombre de Dios: ¡Qué gran franquicia para tantas cosas…!
periódico La Prensa Libre 13 enero 2009.

05/01/2009 GMT 1

El Padre nuestro

marfuerte @ 23:42

Padre nuestro
De Wikipedia, la enciclopedia libre
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Representación del episodio del Sermón del Monte en el que, según el Evangelio de Mateo, Jesús de Nazaret dio a conocer el texto en el que se basa la oración del Padre nuestro. Obra de Carl Heinrich Bloch, conservada en el Nationalhistoriske Museum på Frederiksborg Slot, Castillo de Frederiksborg, DinamarcaEl Padre nuestro o Padrenuestro (del latín, Pater Noster) es el nombre de una oración cristiana dada a conocer por Jesús de Nazaret según relatan los evangelios de Mateo (Mt 6:9-13) y de Lucas (Lc 11:1-4). De la diferecia en la descripción de las circunstancias y en el estilo del texto de la oración en ambos autores, derivan las diferentes versiones existentes para cada confesión cristiana.

El Padrenuestro es considerado[1] la oración cristiana común por excelencia por las confesiones mayoritarias: para el Catecismo de la Iglesia Católica es el resumen de la doctrina cristiana, el modelo de oración cristiana de acuerdo a los protestantes y la oración más perfecta según los ortodoxos.

Contenido [ocultar]
1 Antecedentes del Padre nuestro
1.1 Tradiciones litúrgicas en la Edad Antigua
1.1.1 Cómo hacían oración los "gentiles": Roma y Grecia antiguas
1.1.2 Oración en el judaísmo
1.1.3 Espiritualidad judía vertida en el Padre nuestro
2 El Padre nuestro en la Iglesia primitiva
3 El Padre nuestro en la Biblia
3.1 El relato en los evangelios
3.2 La oración en griego, lengua de los evangelios.
3.3 La incorporación de la doxología final
4 Interpretación del catolicismo
4.1 El texto en latín y versión católica en español
4.2 Relevancia de la oración dominical
4.3 Estructura de la oración
4.3.1 Invocación
4.4 Siete peticiones
4.4.1 Doxología final
5 Interpretación de la Iglesia ortodoxa
5.1 Contenido exterior
5.2 Contenido interior
6 Interpretación del cristianismo protestante
7 La controversia sobre las deudas y el texto latino
8 Paralelismo del Padre Nuestro en el Judaísmo e Islam modernos
8.1 Judaísmo y la oración Abinu Malkenu
8.2 Islam
9 El Padre nuestro en credos crísticos no-nicenos
10 El Padre nuestro como referencia de la lengua.
10.1 Comparación de lenguas a partir del Padre nuestro
10.2 Rasgos particulares de la oración en español.
10.3 Diferencias con el texto griego compartidas por otras traducciones.
11 Usos no religiosos del Padre Nuestro
11.1 Sátira política
11.2 Cultura popular
12 Véase también
13 Notas y referencias
14 Bibliografía
15 Enlaces externos

Antecedentes del Padre nuestro [editar]Véase también: Oración y Ritual
El Padrenuestro encuentra sus antecedentes inmediatos en el contexto de las tradiciones litúrgicas de la religión judía que eran contemporáneas al periodo histórico en el que vivió Jesús de Nazaret y en el que se desarrolló inicialmente el cristianismo.

George Novack[2] asocia en general tanto éstas tradiciones como las de las grandes religiones a los rituales del hombre primitivo:

"Las grandes religiones del mundo, como el cristianismo, el budismo, el islamismo, tomaron las ideas mágicas surgidas de la impotencia e ignorancia de los primitivos. Las refinaron transformándolas en los tan comunes pares de opuestos Dios-hombre... de la misma manera sus rituales religiosos imitan los rituales del médico brujo de sus tribus."
Desde éste punto de vista, los hombres primitivos empezaron a divinizar los aspectos que no comprendían del mundo y la naturaleza y empezaron a tener dioses de la "lluvia", del "viento", del "amor". El contacto con estas fuerzas de la naturaleza divinizadas empezó a "refinarse" y se dio origen a las religiones. Para Novack, el judaísmo implicó un "avance" para su tiempo, en un contexto donde la mayoría de las culturas antiguas profesaban el politeísmo, al resumir a todos los dioses en uno solo y desarrollando una liturgia donde la oración era la forma más efectiva de acercamiento.

Otros antecedentes más remotos al Padrenuestro son considerados desde teorías teológicas que vinculan la doctrina del cristianismo con antiguas creencias paganas. El teólogo y egiptólogo catalán Llogari Pujol ha señalado lo que para él es un antecedente concreto al Padrenuestro en un texto egipcio del año 1000 a. C. donde se recoge la llamada Oración del ciego.[3]

Tradiciones litúrgicas en la Edad Antigua [editar]
Cómo hacían oración los "gentiles": Roma y Grecia antiguas [editar]
La estatua de Zeus creada por el escultor Fidias hacia el 435 a. C., según un grabado de Maarten van Heemskerck, siglo XVI.Ya en los tiempos históricos, surgieron religiones organizadas y hubo templos y sacerdotes que rendían culto a fuerzas de la naturaleza, que la mayoría de las veces ya tenían la figura de dioses antropomorfos. Las religiones primitivas generalmente carecían del concepto de un Dios universal (un Dios para todos los hombres), más bien se adoraba a dioses locales, los cuales creían que iban a favorecer sólo a su pueblo. De forma análoga, se consideraban "verdaderos" a los dioses de otros pueblos. Por ejemplo, un egipcio podía considerar que Atenea ayudaba a los griegos, por tanto, él tenía que pedir ayuda a su dios Horus.

Cada pueblo tenía su forma de comunicarse con sus dioses. Una forma de establecer contacto era por medio de palabras, más o menos ritualizadas, como si los dioses fueran personas que escuchan y responden, esto es, hacer oración. En el caso de la religión grecorromana, existía un gran contraste entre la oración dirigida a las grandes divinidades y la efectuada con los dioses familiares. En el caso de las grandes divinidades (Júpiter, Neptuno, etc.) la oración era muy recargada, con ritos muy elaborados y complicados llenos de pompa y ceremonia. Se consideraba a los dioses entes bastante lejanos y no tenía caso esforzarse por establecer un diálogo con ellos; pues eran tan grandes y poderosos que seguramente no escucharían. Más bien había que evitar su ira. Por otro lado, a los dioses domésticos, los de la familia, los propios antepasados, se les oraba de un modo distinto: se les pedía consejo y protección de una manera íntima, en este caso había una cercanía y una conversación verdadera, puesto que sentían amor por estos pequeños dioses.

Dentro del cristianismo, el grupo que se volvería más numeroso es el de los creyentes de origen gentil (no judío). De hecho se debe tomar en cuenta que el Nuevo Testamento fue escrito en una lengua pagana, el griego. En la actualidad los judíos consideran a los cristianos como gentiles, mientras en la Antigüedad eran considerados una secta judía. La herencia de los gentiles es innegable en el cristianismo.

Oración en el judaísmo [editar]Véase también: Judaísmo y Abinu Malkenu

Judío yemenita usando kipá y talit mientras ora.El judaísmo trajo consigo una gran novedad en el contexto religioso de la época antigua: la existencia de un solo Dios (el monoteísmo). De forma similar al resto de pueblos, la creencia judía sostenía que su deidad los favorecía sólo a ellos, es decir, seguía siendo un Dios de un solo pueblo. La diferencia fundamental estribaba en que para los judíos todas las demás deidades eran falsas, sólo su Dios existía realmente (exclusivismo). Según el judaísmo, él creó a todos los hombres, pero escogió a Israel para ser su pueblo.

Israel se comunica con Dios a través de sus profetas, siendo el más grande de todos Moisés. Así, Yahvé habría hablado cara a cara con él en reiteradas ocasiones. Se podría decir que no hubo persona con quien tuviera una relación más perfecta, pero a la vez más humilde, que Moisés. Según los relatos bíblicos, este hijo de Israel fue el único en comunicarse con Dios directamente (los demás que lo hicieron, lo lograron a través de la mediación de ángeles). Entendiendo la oración como el diálogo con Dios, Moisés tuvo la oración más sorprendente e ideal.

Israel es un pueblo donde la oración es uno de los puntos más importantes de su identidad[cita requerida]. Incluso los judíos menos creyentes conocen algunas oraciones. Su contacto con Yahvé se ha caracterizado en gran medida por sus oraciones. El judaísmo legó al cristianismo una gran parte de sus creencias. De hecho, el cristianismo asegura que en la figura de Jesús de Nazareth se da el cumplimiento total de sus escrituras y lo identifica como el Mesías o Cristo prometido. Jesús mismo creció dentro del contexto espiritual judío y esa identidad se ve claramente reflejada en la oración del Padre nuestro[cita requerida].

Ejemplos de oraciones judías

Schemone Esre: llamada también la oración de las Dieciocho peticiones, es una antigua oración del judaísmo que aún se conserva. Las Dieciocho bendiciones son doce veces más largas que la oración dominical en su versión más amplia. En esta oración El Eterno (Yahvé) se revela como alguien próximo a quien se eleva esta oración, es un Dios único, salvador, justo y misericordioso con su pueblo elegido.
Shema: el corazón de esta oración está contenido en el capítulo 6 del libro de Deuteronomio, empieza con la frase Shema Israel (Escucha Israel). Esta oración la deben rezar diariamente y su mensaje podría ser: a un Dios único corresponde un amor único, sin divisiones ni fisuras. Por lo mismo se reclama a un israelita un servicio exclusivo al Señor. Jesús la cita en Marcos 12:29-30.
Abbinu Malkenu: literalmente, Padre nuestro, Rey nuestro, esta oración contiene las palabras Padre nuestro en hebreo. Se le pide al Divino que permita que las bendiciones vengan a las vidas de los hombres.

Espiritualidad judía vertida en el Padre nuestro [editar]Diversas fuentes afirman que el Padre nuestro recoge una indudable herencia de la espiritualidad judía.

Por ejemplo, en el libro Rabbinic Literature and Gospel Teaching (Londres, 1930) se afirma que hay semejanzas entre la oración del Padre nuestro y oraciones tradicionales del judaísmo. Con tales comparaciones se pretendió demostrar en dicho libro que el Padre nuestro tiene una base filosófica judía.

En la Liturgia para la mañana del Shabat de acuerdo al uso romano se afirma:

Padre nuestro del cielo, te deleitas en establecer tu Casa en nuestras vidas y posar Tu Presencia en las tinieblas de nuestros días.
Este texto revela que los judíos ven al Señor como su Padre, el padre de su pueblo, mensaje que viene contenido en la oración de Jesús.

Un kadish dice lo siguiente:

Permite que tu grandioso nombre sea magnificado y santificado.
Aquí los judíos engrandecen el nombre de su Dios y le piden que los hombres lo reconozcan y glorifiquen. Este mensaje viene contenido en la primera petición de la oración.

Otro kadish dice:

Permite que tu Reino llene las vidas, y los días y la vida de toda la Casa de Israel muy pronto, en un futuro cercano.
El Reino de Dios es una idea que los cristianos tomaron del judaísmo y este kadish lo demostraría.

El rabí Eleazar Magno dijo también:

Cualquiera tiene un pan en la canasta y dice: ¿Qué comeré mañana? es una persona de poca fe.
El texto griego del Padre nuestro en su traducción más fiel diría danos hoy nuestro pan del mañana, lo cual concuerda con lo dicho por Eleazar el Grande.

La Amidá dice por su parte:

Perdónanos, oh Padre nuestro, porque hemos pecado, absolvenos, Ou rey nuestro, porque hemos cometido transgresiones.
La Amida demuestra el dolor o al menos el temor que el pueblo de Israel siente por sus pecados.

Samuel el Pequeño dijo:

Si tu enemigo cae, no lo disfrutes, si sale lastimado no permitas felicidad en tu corazón, pues Dios lo verá y quitará de él Su ira.
El mensaje habla del amor a los enemigos. Perdonar a los que nos ofenden sería parte de ese amor.

La oración de Mar bar Rabna, datada en el siglo V y usada en la liturgia vespertina dice:

Sé un escudo para nosotros, aparta a nuestros enemigos, la pestilencia, la espadada...
Se le pide al Dios de los judíos en esta oración que sea una protección, al igual que Jesús le pide al padre que nos libre del mal.

El presbítero italiano Marco Adinolfi considera que el Padre nuestro pudo haber sido una oración propia del judaísmo, puesto que a lo largo de ella se sintetiza la espiritualidad judía, de forma que Jesús en el Padre nuestro dejó el mensaje más judío de toda la Biblia[cita requerida].

El Padre nuestro en la Iglesia primitiva [editar]
Representación paleocristiana de Cristo como el Buen pastor en las catacumbas de San Calixto, Roma.Debe hacerse notar que Jesús vivió en el contexto de la espiritualidad judía, que en los evangelios se cita frecuentemente a los textos sagrados del judaísmo y que Jesús, como judío, estaba sometido a la Torá. Seguramente rezó las Dieciocho bendiciones, el Shema, el Avinu Malkenu (Padre nuestro, Rey nuestro), los Salmos o Tehilim (alabanzas en español), entre otros muchos rezos que existían dentro del corpus religioso del judaísmo.

Se puede asegurar que si el judaísmo introdujo una gran novedad en el contexto religioso de su época, el cristianismo trajo al mundo de su tiempo una nueva visión de la Divinidad. Para el cristianismo existía una deidad, la de los judíos. Solo había un Dios verdadero, pero no era para un solo pueblo. El Señor pasó de ser un Dios local del pueblo judío a ser un Dios universal. El de los cristianos se mostraba a todos los hombres que quisieran seguirlo sin distinción de su origen. Según el cristianismo, el Señor tenía un nuevo pueblo al que cualquier hombre de buena voluntad podía pertenecer y ese nuevo pueblo era la Iglesia. Esa es la razón por la cual diferentes denominaciones cristianas se nombran a sí mismas el Nuevo Israel.

En un principio los primeros cristianos se consideraban a sí mismos parte del pueblo judío, oraban en las sinagogas y respetaban toda la Torá. En el primer Concilio de Jerusalén, narrado en el capítulo 15 del libro Hechos de los Apóstoles, se dice que los gentiles que abrazaban a Cristo no estaban obligados a cumplir la Torá dada al pueblo de Israel. Por ejemplo los cristianos de origen gentil no estaban obligados a circuncidarse o guardar el Shabat. A partir de este momento el cristianismo empieza a separarse gradualmente del judaísmo.

El Padre nuestro fue fundamental en este punto. Al separarse del judaísmo, el cristianismo tuvo que ir adquiriendo una identidad propia y el principal rasgo de la espiritualidad judía era la oración. El cristianismo tenía que buscarse su propia oración, sus propios rasgos, para no ser considerada una secta del judaísmo. El Padre nuestro pasaría a ser el rasgo principal que diferenciaría al pueblo «nuevo» del «viejo» en este punto de la historia. La diferencia aún no estaba muy clara, entre los judíos y los primeros seguidores del cristianismo.

Los primeros cristianos tenían un gran respeto por la Oración dominical. La Oración dominical no se enseñaba a cualquiera. Su rezo constituía un privilegio que solo se otorgaba a los que ya habían recibido el bautismo. Era lo último que se enseñaba a los catecúmenos y solo hasta la víspera de su bautismo. Era la máxima y más preciada joya de la fe.

Los antiguos cristianos de las Iglesias de África tomaron su profesión de la fe (quid credendum) de esta oración. Una profesión de fe es una declaración de sus creencias, un ejemplo de esto es la oración del Credo o símbolo niceno del catolicismo latino y oriental. Los que pretendían obtener el bautismo debían tener un profundo conocimiento de la oración (quid orandum). Los catecúmenos debían de seguir detenidamente la explicación del Credo y posteriormente debían recitarlo públicamente de memoria. La transición entre estos dos pasos era el Padre nuestro. La profesión de fe en el cristianismo es una parte fundamental, pues mediante ella se declaran cuales son sus creencias fundamentales y básicas. El hecho de que las Iglesias primitivas de África lo tomaran como base para su profesión de fe, demuestra que desde los albores del cristianismo estas palabras de Jesús fueron consideradas las más santas palabras.

En la Iglesia primitiva el rezo del Padre nuestro estaba reservado para el momento más alto de la celebración que a la postre el catolicismo llamaría misa. La hacían preceder de fórmulas que señalaban su respeto. Estas fórmulas han sido heredadas por Iglesias en sus liturgias actuales: en la liturgia de la Iglesia oriental se dice como introducción: «Dígnate, oh Señor, concedernos que gozosos y sin temeridad, nos atrevamos a invocarle a ti, Dios celestial, como a Padre, y que digamos: Padre nuestro...». En la primitiva liturgia romana el sacerdote precedía la oración con la frase: «nos atrevemos a decir», reconociendo la enorme audacia que hay en repetir palabras consideradas tan santas por el cristianismo.

El Padre nuestro en la Biblia [editar]Wikisource

Wikisource contiene la obra la Biblia.
Wikisource

Wikisource contiene obras originales de o sobre Padre Nuestro en diferentes traducciones de la Biblia al español.

El relato en los evangelios [editar]En los dos evangelios, es Jesús quien enseña el Padrenuestro a sus discípulos para enseñarles el modo correcto de orar. El relato evangélico parece indicar que sus seguidores tuvieron una completa confianza en sus enseñanzas. Se debe recordar que la religiosidad judía era muy rígida y tenía ritos y oraciones muy precisos. La relación con el Ser Eterno, que según sus creencias regía todo lo que existe, era algo muy delicado y por eso le piden a Jesús que les enseñe el modo correcto de dirigirse a Él; pues de acuerdo a ellos, sólo una persona muy cercana a Dios podría conocer la manera correcta de hablarle, siendo Jesús esa persona para ellos.

Con la oración que les enseña, Jesús trata de romper con las actitudes que alejaban al hombre de Dios, y busca una sencillez que facilite el diálogo con ese Absoluto que Jesús llamó Padre.

Representación del evangelio de Mateo (ángel). Véase tetramorfos.Relato de Mateo.

La oración aparece en el contexto del Sermón de la montaña. Jesús había comenzado ya su vida pública, y debido a que ya era un conocido predicador congregó a mucha gente que quería recibir sus enseñanzas. Decidió subir a un monte para que todos pudieran escucharle, y una parte importante de las enseñanzas cristianas se basa en este pasaje evangélico: las bienaventuranzas (Mt 5:1-12), la comparación de los discípulos con la luz del mundo (Mt 5:14-16), la actitud de Jesús con respecto a la Ley de Moisés (Mt 5:17-20), y sus comentarios sobre los mandamientos (Mt 5:21-37), entre otras enseñanzas fundamentales para los cristianos.

El contexto en el que Jesús expone el Padrenuestro es el del reproche hacia aquellos, tanto judíos como gentiles, que han convertido la oración, como la limosna, en un hábito meramente externo (Mt 6:5-8). Jesús recomienda orar en secreto y con sencillez, y les ofrece el Padrenuestro como ejemplo de oración sencilla para dirigirse al Padre.

Representación del evangelio de Lucas (toro). Véase tetramorfos.Relato de Lucas.

En el evangelio de Lucas el Padre nuestro aparece en la sección que es denominada el viaje a Jerusalén: es precedido por la exposición de la parábola del buen samaritano (Lc 10:30-37) y por el episodio de la disputa entre Marta y María (Mt 10:38-42). El relato parece sugerir que Jesús estaba orando solo y muy concentrado en lo que el evangelio llama «cierto lugar», por lo que nadie se atrevía a interrumpirlo, y sólo cuando terminó su diálogo con el Eterno uno de sus discípulos le pidió que les enseñara a orar, como también Juan enseñaba a sus discípulos. A continuación, Jesús les explica el Padrenuestro, en una versión más corta que la de Mateo y que contiene sólo cinco peticiones. El texto de Lucas según la traducción católica de la Biblia de América dice:

«Padre, santificado sea tu nombre; venga tu reino; danos cada día el pan que necesitamos; perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos ofende; y no nos dejes caer en la tentación.» (Lc 11:2-4).
Comparación de los relatos. Lucas narra que uno de los discípulos le pidió a Cristo que les enseñase a orar después de que Jesús mismo hubo terminado su oración en solitario. En Mateo no aparece la petición del discípulo, fue iniciativa del propio Jesús enseñarles a orar con el Padre nuestro.

Las diferencias entre las dos versiones son las siguientes:

La invocación: Lucas invoca a Dios sólo como Padre y Mateo como Padre nuestro que estás en el Cielo;
En Lucas no aparece la petición de Jesús de que se realice la voluntad de Dios así en la tierra como en el cielo;
En Lucas no se menciona la petición «líbranos del mal».
El fondo de los dos relatos es el mismo: Jesús enseña a su gente cuál es la forma correcta de dirigirse a Dios. Sin embargo, Mateo la desarrolla de manera más extensa y profunda. El relato de Mateo sobre el Padre nuestro resulta más apasionado, puesto que en él Jesús está sobre una montaña rodeado de una muchedumbre ansiosa por escuchar sus palabras; en el relato de Lucas, en cambio, un Jesús más espiritual, orando en solitario, causa la admiración de un discípulo, quien espera pacientemente a que termine su oración para pedirle que le enseñe a orar.

Hipótesis sobre las diferencias entre Mateo y Lucas.

Hay tres hipótesis acerca de las diferencias entre los relatos del Padre nuestro entre los dos evangelios. Aceptando que Jesús pronunció solo una vez el Padre nuestro se plantean la siguiente cuestión; puede ser que las diferencias entre las versiones de Lucas y Mateo deban a la transmisión oral de la tradición, pero se plantea el problema de cual de los dos textos es el primitivo, y a partir de aquí surgen dos hipótesis:

El texto de Lucas contiene el relato original. Si el texto de Lucas fuera el primitivo los cristianos a la hora de transmitirlo de unos a otros tuvieron que haber añadido leves perífrasis.
El texto de Mateo contiene el relato original. Si el original fue Mateo entonces los cristianos recortaron la oración por olvido en la tradición recogida por Lucas.
En la tercera hipótesis se vierte la siguiente idea:

Jesús la pronunció en reiteradas ocasiones y los dos relatos son correctos. La oración era algo muy fundamental para Jesús, parte importantísima en el aprendizaje de sus discípulos. Surge entonces la hipótesis de que tal vez Jesús repitió varias veces esta oración para que sus apóstoles la aprendieran bien, y que Mateo y Lucas la sitúan en dos de estos distintos momentos. Esta teoría responde a la diferencia del relato de la entrega del Padre nuestro entre Mateo y Lucas.
Solo hay dos hechos que no dejan lugar a dudas: las diferencias entre las dos versiones del padre nuestro son marginales, y en la práctica la Iglesia primitiva optó por el texto de Mateo, probablemente por ser más rotundo y adornado. Por medio del método científico es difícil llegar más allá en estas averiguaciones.

La oración en griego, lengua de los evangelios. [editar]
Ikhthys (pez), acrónimo en griego de: Jesucristo Hijo de Dios y Salvador fue símbolo de los cristianos primitivos[4]Los evangelios fueron escritos en una forma dialectal del griego, la koiné, llamado también griego alejandrino, helenístico, común o griego del Nuevo Testamento. La koiné era la lingua franca o lengua internacional del Mediterráneo oriental desde la período helenístico. Todos los textos del Nuevo Testamento se escribieron utilizando la koiné, que fue también la lengua de la difusión del cristianismo.

La palabra griego se utiliza reiteradamente para referirse a los gentiles en el Nuevo Testamento. Este término se aplicaba a todas las personas que no pertenecían al pueblo judío, aunque no procedieran de Grecia. Esto indica la gran influencia que tenían la cultura y el idioma griegos en la época de los primeros cristianos.

En el texto griego así se lee el Padre nuestro:
Original griego Transliteración Traducción
Πάτερ ἡμῶν ὁ ἐν τοῖς οὐρανοῖς Páter hemón, ho en tois ouranoís Padre nuestro del cielo.
ἁγιασθήτω τὸ ὄνομά σου• hagiastheto to ónomá sou; Proclámese ese nombre tuyo.
ἐλθέτω ἡ βασιλεία σου• eltheto he basileía sou; Llegue tu reinado.
γενηθήτω τὸ θέλημά σου, genitheto to thélemá sou Realícese tu designio
ὡς ἐν οὐρανῷ καὶ ἐπὶ τῆς γῆς• hos en uranoi, kai epí tes ges; Del Cielo aquí en la Tierra
τὸν ἄρτον ἡμῶν τὸν ἐπιούσιον δὸς ἡμῖν σήμερον• ton arton hemón ton epiousion dos hemín semeron; Nuestro pan del mañana dánoslo hoy.
καὶ ἄφες ἡμῖν τὰ ὀφελήματα ἡμῶν, kai aphes hemín ta opheilemata hemón, Y perdónanos nuestras deudas,
ὡς καὶ ἡμεῖς ἀφίεμεν τοῖς ὀφειλέταις ἡμῶν• hos kai hemeís aphíemen tois opheletais hemón; que también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
καὶ μὴ εἰσενέγκῃς ἡμᾶς εἰς πειρασμόν, kai me ensenenkes hemás eis peirasmón, Y no nos dejes ceder a la tentación,
ἀλλὰ ῥῦσαι ἡμᾶς ἀπὸ τοῦ πονηροῦ. allá rhusai hemás apó tou poneroú. sino líbranos de lo malo.
[Ὅτι σοῦ ἐστιν ἡ βασιλεία καὶ ἡ δύναμις καὶ ἡ δόξα εἰς τοὺς αἰῶνας•] [Hoti sou estin he basileía, kai he dynamis, kai he doxa eis tous aionas;] Tuyo es el Reino, tuyo el poder e la Gloria, Eternamente.
ἀμήν. amín. Amén

La incorporación de la doxología final [editar]La última frase de la oración (Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor. Amén) recibe el nombre de doxología final.

Esta parte de la oración se reza al final en algunas ocasiones específicas. En esta partícula se manifiesta el total reconocimiento por parte del orante de que Dios es un ser absoluto y supremo que no tiene principio ni fin. Algunos creen que es auténtica, basándose en una alabanza del Antiguo Testamento, mientras que otros afirman que se trata de un añadido posterior.

Según,[5] la doxología final surgió entre los siglos II y III de la era cristiana. Según Joachim Jeremias, era inaceptable que la oración terminara con la palabra tentación, por lo cual la Iglesia primitiva añadió para el uso litúrgico esta doxología, basándose probablemente en el texto de 1 Crónicas:29:11-13.

Algunos copistas del Nuevo Testamento fueron influidos por la liturgia (donde se incluía la doxología) y añadían, sobre todo en el texto proveniente de Mateo, la doxología final. La versión Reina-Valera es uno de los ejemplos más conocidos de traducciones bíblicas en español donde se incluye esta frase al final del Padre nuestro de Mateo.

Interpretación del catolicismo [editar]
El texto en latín y versión católica en español [editar]Wikisource

Wikisource en latín contiene una copia de la Vulgata.
La versión católica del Padre nuestro en español se basa en la versión en latín, idioma oficial de la Santa Sede, que era también la lengua utilizada durante la Edad Media para recitar el Pater Noster, incluso por las gentes menos instruidas,[6] aunque éstas utilizaban cotidianamente la variante llamada latín vulgar. Para una mejor difusión y comprensión de las Sagradas Escrituras, se encargó a San Jerónimo, religioso que dominaba las lenguas hebrea, aramea y griega, la adaptación de la Biblia latina que hasta entonces estaba disponible por las traducciones realizadas por varios autores, presentando diversos estilos en cada libro individual, dando origen a la versión llamada Vetus Latina o Vulgata.

Transcripción de la oración del Padre nuestro al Canto gregorianoEl texto en español es el usado por el Catecismo de la Iglesia Católica. La versión en latín es la que fue usada en la liturgia latina, antes del Concilio Vaticano II, comparada con el texto de la Vulgata:
Español Latín
Padre nuestro, que estás en el cielo, Pater noster, qui es in caelis,
santificado sea tu Nombre; sanctificetur nomen tuum.
venga a nosotros tu reino;
Adveniat regnum tuum.
(Vulgata: Veniat regnum tuum (1))
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Fiat voluntas tua, sicut in caelo, et in terra.
Danos hoy nuestro pan de cada día; Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
(Vulgata: Panem nostrum supersubstantialem da nobis hodie (1))
perdona nuestras ofensas
et dimitte nobis debita nostra
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; sicut et nos dimittimus debitoribus nostris.
(Vulgata: sicut et nos dimisimus debitoribus nostris[7]
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo.
Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor. Amen Quia tuum est regnum, et potéstas, et glória in sæcula (sæculorum). Amen

Pater Noster, canto gregoriano
Relevancia de la oración dominical [editar]Para la Iglesia católica, el Padre nuestro es la oración por excelencia. Recibe también el nombre de oración dominical, del latín Dominicus ("Señor"), dado que Jesús de Nazaret es llamado Señor con frecuencia en los escritos cristianos y fue él quien transmitió a los apóstoles esta forma de orar.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica el Padre nuestro es el resumen de todo el Evangelio. San Agustín de Hipona escribió: «Recorran todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que puedan encontrar algo que no esté incluido en la oración del Señor.»[8] Wikisource

Wikisource en latín contiene una copia de la Summa Theologiae prima pars.
Santo Tomás de Aquino dice en su Summa Theologica lo siguiente: «Que la oración dominical es perfectísima [...] en la oración dominical no sólo se piden las cosas lícitamente deseables, sino que se suceden en ella las peticiones según el orden en que debemos desearlas, de suerte que la oración dominical no sólo regula, según esto, nuestras peticiones, sino que sirve de norma a todos nuestros afectos.»[9]

De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica,[10] Jesús no desea que la oración sea repetida de modo mecánico, sino que por medio de ella se establezca un diálogo con el Padre. Jesús dicta cómo debe ser la relación con Él: los hombres deben reconocer que es su Creador y, por tanto, su Padre, y rendirle la honra que merece; deben pedirle lo que necesiten, pues el Padre concede a quien le hace peticiones de manera adecuada; y deben también pedir perdón por sus pecados.

Algunas comunidades del catolicismo de rito oriental o iglesias uniatas utilizan la versión del griego koiné. Los católicos de rito latino usan la versión en su lengua nativa desde el Concilio Vaticano II, aunque antes se utilizaba la versión en latín.

La oración en la vida sacramental.

El Padre nuestro es parte fundamental en los tres sacramentos de la iniciación cristiana (bautismo, confirmación y eucaristía). En el bautismo y confirmación significa un nuevo nacimiento a la vida divina; es hablar a Dios con su misma Palabra[cita requerida]. En la liturgia de la eucaristía es la oración de toda la Iglesia, allí se utiliza en su pleno sentido, se sitúa entre la anáfora (oración eucarística) y la liturgia de la comunión.

Estructura de la oración [editar]En el catecismo de la Iglesia católica se estructura la oración en tres partes principales: la invocación, las siete peticiones y la doxología final. En esta oración los católicos ven la total coherencia de Jesús con sus enseñanzas, y para demostrarlo en cada parte de la oración se da una cita bíblica relatando como fue que Jesús cumplió con cada una de las cosas que habla en el Padre nuestro[cita requerida]. Se dan también citas del Antiguo Testamento, puesto que Jesús vivía bajo la Ley de Moisés o Torá.

Invocación [editar]Padre nuestro que estás en los Cielos.
Se puede invocar a Dios como Padre según la propia revelación bíblica en el Salmo 103(102):13: «Como el padre se compadece de los hijos, así se compadece el Eterno de los que le temen» porque, según los católicos, lo ha revelado su propio Hijo hecho hombre. Esta oración nos pone en comunión con el Padre y con el Hijo. Al decirle nuestro, los católicos invocan a la nueva Alianza en Jesús, la comunión con la Santísima Trinidad y la caridad divina extendida por la Iglesia en todo el mundo[cita requerida]. Que estás en el Cielo designa la majestad de Dios y su presencia en el corazón de los justos. Según los católicos el mismo Dios lo revela en Salmo 103(102):19 «El Eterno estableció en los cielos Su trono».

Siete peticiones [editar]Primera petición: Santificado sea tu nombre.
Según los cristianos que abrazan el catolicismo al pedir que sea santificado sea tu nombre los hombres entran en el plan de Dios: la santificación de su Nombre, que fue revelado a Moisés (YHVH) y después revelado en Jesús. Todas las naciones y los hombres deben reconocer a Dios según los cristianos por el texto de Salmo 103(102):1 «Bendiga todo mi ser Su santo Nombre». Jesús mismo bendice al Padre en Mt 11:25: «Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra».

Segunda petición: Venga a nosotros tu Reino.
La Iglesia tiene presente el regreso de Cristo y la venida definitiva del Reino de Dios. También se ora por el engrandecimiento del Reino de Dios en cada persona en su vida cotidiana, es decir, con los actos comunes y corrientes los hombres deben engrandecer el Reino de Dios. Esto ya estaba visto por Jesús en el Tanaj: Salmos 103(102):19 «Su reino domina sobre todo».

Cristo es un proclamador del Reino de Dios, que es la realidad última que todo abarca, en la que Jesús se implica totalmente. Tanto en Mc 1:14, como en Mt 4:17 afirma claramente que su misión es proclamar el Reino de Dios y la proximidad de los Últimos Tiempos. Los Últimos Tiempos no equivalen al fin del mundo, sino que en el catolicismo comienzan cuando Jesús desciende a los infiernos y libera a los justos del Antiguo Testamento. Con su sacrificio, Jesús permite que los hombres vayan a la presencia de Dios y no se queden simplemente en el mundo de los muertos, esto es, que el Reino de Dios venga en los Últimos Tiempos.

Tercera petición: Hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo.
En esta tercera petición los cristianos católicos ruegan al Padre que una la voluntad de los hombres a la voluntad de su Hijo para llevar a cabo el plan de Salvación en la vida del mundo. Cristo era muy consciente de esto cuando hizo la voluntad de su Padre, como demuestran sus palabras en su oración en el huerto de Getsemaní.

«Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras.» Mt 26:39
Otros versículos que mencionan el mismo episodio son Mc 14:36 y Lc 22:42. Los cristianos creen que Jesús, desde el momento en que dio la oración en el sermón de la montaña, sabía que estaría sometido a grandes sufrimientos. La Voluntad del Padre implicaba mucho dolor para Cristo, sin embargo, Él sabía que cumplir ese mandato era más importante que todo, y espera que los hombres imiten su ejemplo al cumplir la misión que les encomendó el Padre a pesar de cualquier obstáculo.

Cuarta petición: Danos hoy nuestro pan de cada día
Según el cristianismo católico, hay tres interpretaciones acerca de lo que es el pan de cada día: el sustento material, la palabra de Dios y el Cuerpo de Cristo en el Sacramento de la Eucaristía:

Sustento Material: Se expresa la confianza que tienen los hijos a su Padre del Cielo. La expresión «nuestro pan» se refiere a los elementos terrenales para la subsistencia como dice en las siguientes citas de la Biblia:

Él «...sacia de bienes tu existencia. y te rejuveneces como un águila». Salmo 103(102), 5.
«Al verla, los hijos de Israel se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto?, porque no sabían lo que era. Y Moisés les dijo: Es el pan que el Señor os da para comer.» Éxodo 16, 1.
En la primera cita habla de cómo Dios llena las necesidades personales de cada individuo, que el Padre puede proveer de bienes materiales y sustento a quien se comprometa con sus mandatos, de manera consciente o inconsciente. En la seguna cita se habla de cómo Dios alimenta a Israel con maná en el desierto. El Señor no desampara a su pueblo en el aspecto material, la Iglesia se considera el Nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios y si no desamparó a su pueblo, Israel, en tiempos de Egipto, tampoco lo hará con su nuevo pueblo, la Iglesia de Cristo.

Palabra de Dios: El catolicismo y todo el cristianismo en general considera la Palabra de Dios como pan de Vida, esta enseñanza viene vertida en el llamado Antiguo Testamento de acuerdo a la interpretación cristiana, como se puede ver en la siguientes citas:

«Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor.» Dt 8,3
«Pero Él respondiendo dijo: Escrito está: "No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."» Mt 4,4
En la primera cita se da a entender que el hombre no solo es un cuerpo que necesita sustento material, para el cristianismo católico el hombre es una unidad cuerpo-alma: así como la comida alimenta al cuerpo, así el alma necesita lo propio, y esto se da con la Palabra de Dios. En esta petición los cristianos consideran que se pide alimento para el hombre integral, es decir, para el cuerpo y alma que son inseparables. No se puede alimentar al cuerpo sin alimentar al espíritu. En la segunda cita Jesús cita al Tanaj, precisamente en el pasaje del Deuteronomio donde es tentado en el desierto por el demonio, quien le dice que debe saciar el hambre de su cuerpo; Jesús le responde que no sólo su cuerpo necesita alimento, más bien su espíritu, demostrando una vez más la coherencia de su mensaje con la de su actuar en el relato de los evangelios.

Sacramento de la Eucaristía: Para el cristianismo católico este misterio está en el Sacramento de la Eucaristía y fundamentado en la Biblia, Jesús mismo es la comida y la bebida verdadera como dice en este texto del evangelio de Juan:

«Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Éste es el pan que descendió del cielo; no como el maná que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.» Juan 6:53-58.
Para el catolicismo la eucaristía viene contenida dentro de esta cuarta petición, para los católicos el mismo Jesús instituyó a sus apóstoles en la Última Cena para que la transmitieran a los hombres de todos los tiempos y de generación en generación.

«Y mientras comían, tomó pan, y habiéndolo bendecido lo partió, se lo dio a ellos, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.». Mc 14:22
Mateo 26:26 y Lucas 22:31-34 tocan el mismo punto, en la primera carta a los Corintios 11:23-25 también se habla de la institución del Sacramento Eucarístico.

Quinta petición: Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Esta petición implora a la misericordia divina, la cual no se puede recibir si no se perdona a los enemigos propios como Jesús lo hizo en la Cruz Lc 23:34 «Jesús decía: 'Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen'».. Jesús sabe que el Padre perdona con amor porque lo dice en el Salmo 103(102):3 «Él perdona todas tus iniquidades». En el mismo salmo en el versículo 10 dice: «No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.» Por eso es que se pide a Dios que perdone las culpas de los hombres en la medida que sepan perdonar, desde el punto de vista católico.

Sexta petición: No nos dejes caer en tentación
Los católicos piden aquí a Dios que los aleje de los caminos que los puedan conducir al pecado. Se implora al Espíritu Santo que dé discernimiento y fuerza, como Jesús las tuvo al ser tentado en el desierto Mateo 4:1-11 y con esto los católicos intentan demostrar que Jesús fue coherente son sus enseñanzas.

En el siguiente versículo se narra cómo Jesús «no cayó en tentación»:

«...y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: "A sus ángeles te encomendará", y: "En las manos te llevarán, no sea que tu pie tropiece en piedra." Jesús le dijo: También está escrito: "No tentarás al Señor tu Dios."» Mateo 4:6-7
Séptima petición: Y líbranos del mal
En el texto de (Salmos 116:4) se lee: «¡Libra, oh Eterno, mi vida!». Aquí se pide a Dios que quite las dificultades del camino del creyente, esta petición coincide con la que Jesús hace en el Padre nuestro. En esta última el cristiano pide al Señor que con el apoyo de su Iglesia Católica, Jesús manifieste su victoria sobre Satán y sus planes en contra de la Salvación de los hombres. Los católicos consideran su Iglesia la Iglesia de Dios Mt 16:18: «...y las fuerzas de la muerte no prevalecerán sobre Ella (se refiere a la Iglesia de Cristo).» Para el catolicismo la muerte es consecuencia del pecado, pero la Iglesia no será vencida por el pecado o la muerte por el texto antes mencionado.

Doxología final [editar]En el apartado 2855 del Catecismo de la Iglesia Católica se lee que el cuerpo de la doxología agregagada al final del padre nuestro es: «Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre, Señor, Amén»

El principal objetivo de esta doxología final de acuerdo al catolicismo es la adoración al Padre, rendirle el culto de adoración que se merece como Dios, que después de tratarlo como una persona cercana se le da su lugar como ser absoluto y eterno. También es una acción de gracias al Padre al restituirle los tres títulos que posee:

Reino; Dios es soberano de este mundo y del Cielo, no hay nada que pueda superar su autoridad.

Poder; Dios tiene poder de hacer cualquier cosa puesto que es la causa original de todas las cosas, incluso de la materia.

Gloria; A Dios le rinden tributo los seres celestiales y su pueblo en este mundo. Estos tres títulos Cristo se los restituyó a su Padre para que Dios sea todo en todos.

La partícula Por Siempre Señor quiere decir que Dios es eterno, es el Eterno. Daniel (6:27) dice: «Él es el Dios vivo, y eternamente subsiste». En el Salmo 101/102:26-28 dice: «Tú, en cambio, eres siempre el mismo, tus años no se acabarán». El mismo nombre divino (YHWH), que significa «yo soy el que es» y es una forma del verbo hava, existir, denota el carácter eterno de Dios.

Del uso de la palabra Amén, para concluir la oración, san Cirilo de Jerusalén dijo en su Catecismo Místico: «Después de terminada la oración, dices: Amén, refrendando por medio de este Amén, que significa "Así sea" Lc 1:38, lo que contiene la oración que Dios nos enseñó».

Textos en la Biblia similares a la doxología.
Se cree que Jesús de Nazaret al concluir la oración pudo haber incluido esta frase para adorar a Dios, para rendirle homenaje tal como hacían los judíos del Antiguo Testamento. Se usaban este tipo de frases para enseñar al pueblo de Israel que debían completa obediencia a su Dios y que era el Soberano absoluto de este mundo y de lo que ellos llaman Olam Haba o Mundo Venidero. Las siguientes frases del Antiguo Testamento rinden adoración a Dios y se cree que Jesús o los evangelistas pudieron inspirarse en ellas debido a la estructura que tienen donde reconocen a Dios como dueño de los siguientes distintivos: rey, poderoso, glorioso y eterno.

«El Señor es rey; está vestido de esplendor, el Señor, está vestido y rodeado de poder; firme e inconmovible está la Tierra. Tu trono está firme desde siempre, tú existes desde la eternidad». Salmo 93
«Tuya oh Yavé, es la grandeza, la magnificencia, la duración y la gloria; pues tuyo es cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuya, oh Yavé es la realeza; tú estás por encima de todo, en tu mano están el poder y la fortaleza y es tu mano la que todo lo engrandece y a todo da consistencia. Pues bien, Oh Dios nuestro, te celebramos y alabamos tu nombre magnífico.» 1 Crónicas 29,11-13 (Biblia Latinoamericana)

Interpretación de la Iglesia ortodoxa [editar]
Cruz ortodoxa[11]Éstas son dos versiones ortodoxas del Padre nuestro en español:

Iglesia Ortodoxa Rusa[12] Iglesia Ortodoxa de Antioquía[13]
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así como es en el cielo, en la tierra. El pan nuestro sustancial de cada día dánosle hoy. Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del maligno.

Glorificación: Pues tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén. Padre nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal.

Glorificación: Pues tuyos son el Reino, el poder y la gloria (por los siglos de los siglos). Amén

Para los cristianos ortodoxos el Padre nuestro es el modelo de la oración cristiana. Para ellos la oración se divide en una invocación, siete peticiones y una glorificación. Estudian la oración según su contenido exterior y según su contenido interior.

Contenido exterior [editar]Por su contenido exterior, dividen la oración en tres partes: invocación, siete peticiones, y glorificación.

Primera parte: Invocación Padre nuestro, que estás en los Cielos,
Segunda parte: Peticiones santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.
Glorificación Pues tuyos son el Reino, el poder y la gloria (por los siglos de los siglos). Amén

Contenido interior [editar]Esta división sirve para explicar el Padre nuestro de una manera más espiritual.

Primera parte o principal: Invocación y peticiones para engrandecer y alabar a Dios Padre nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
Segunda parte: Necesidades corporales El pan nuestro de cada día dánosle hoy,
Tercera parte: Pecados personales y perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.

Primera parte: Amor a Dios

Invocación: Un cristiano ortodoxo testifica que su verdadera patria no está en la tierra, sino en el cielo, al invocar al Padre de los Cielos.
Santificado sea tu nombre: Deben orar para que el nombre de Dios sea santificado, tanto en la vida personal de cada uno de los seres humanos, como en la historia humana; pero sobre todo con el testimonio de vida personal.
Venga tu Reino. Los ortodoxos piensan que la vida es una lucha constante entre dos principios: la luz y la oscuridad, la verdad y la falsedad, lo bueno y lo malo; se debe orar para que se produzca una victoria de la luz sobre las tinieblas y triunfe el Reino de Dios.
Tercera petición: Según la ortodoxia, la sabiduría real y la verdad de nuestra vida es someterse a la voluntad de Dios.
Segunda parte: Sustento material

Abarca sólo una petición: El pan nuestro de cada día dánosle hoy. Es la única que trata de las necesidades corporales.
Tercera parte: Peticiones sobre los pecados personales

Quinta petición: Jesús manifiesta que Dios perdona los pecados de los hombres. La condición indispensable para que Dios perdone las faltas de sus hijos es que ellos perdonen las deudas que su prójimo tiene con ellos.
Sexta y séptima petición: Hablan de las causas del pecado. En la primera petición se ruega que se libere de incitaciones y tentaciones a los cristianos. En la última petición se pide que seamos liberados del influjo del maligno, de Satán.

Interpretación del cristianismo protestante [editar]
Biblia de Lutero, traducción al alemán de la Biblia publicada en el siglo XVI.Para el cristianismo protestante es muy importante el siguiente mandato de Jesús:

Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan. (Mateo 6:7-8) (Biblia, Nueva Versión Internacional).

Esto quiere decir que al orar el cristiano debe hacerlo bajo una profunda reflexión y no como una simple repetición mecánica de palabras. Los protestantes más que orar el Padre Nuestro repitiéndolo palabra por palabra, lo utilizan como un esquema para su oración personal al Padre:

'Padre nuestro[14] como esquema temático de la oración cristiana.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre: Es decir, al orar, se debiera comenzar santificando y alabando el nombre del Padre.
De acuerdo con el texto evangélico denominado «Padre nuestro: La oración de Jesús», el nombre es algo muy importante puesto que en él los padres solían expresar lo que los padres querían para los hijos, el pequeño documento evangélico que el nombre de Jesús representa la misión que tuvo en la tierra, Yeshúa o Yehoshua significa «Jehová salva», el mismo documento evangélico cita que el cardenal católico Albino Luciani eligió el nombre Juan Pablo I pues deseaba imitar las virtudes de Juan XXIII y Pablo VI solo para destacar la importancia del nombre en todos los ámbitos y no solo el protestante.

Entonces hay santificar el nombre de Dios pues el dice «Yo soy el que es» y toma ese nombre para sí (YHWH), Dando a entender que al reconocer el nombre de Dios aceptamos que es la causa primaria de todas las cosas y por tanto nuestro creador.

venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: Para luego aceptar de corazón que se haga su propia voluntad y no la de la persona que está en oración.
De acuerdo con el texto «Padre nuestro: La oración de Jesús» esta frase (Venga tu Reino) afirma que Jesús está reconociéndose a sí mismo como el Mesías, pues está pidiendo que llegue el reino de Dios que será el reino mesiánico y que él encabezará a raíz de su segunda venida.

Con esto Jesús afirma que se cumplirán todas y cada una de las profecías, puesto que para que exista su reinado mesiánido se deben llevar a cabo todas y cada una de las profecías de la Biblia.

Danos hoy nuestro pan cotidiano: Se puede pedir al Padre que se concedan ciertas peticiones, sean personales o no, y es así como se pide "el pan de cada día".
Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores: Luego se pide perdón por los propios pecados y uno debe también perdonar los pecados de los demás.
Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno: Finalmente se le pide a Dios protección frente al maligno (Satanás).
Dentro del cristianismo protestante no se utiliza la fórmula del Padre nuestro palabra por palabra de manera frecuente. Los momentos de oración se efectúan de manera libre y personal, de acuerdo al sentimiento de cada persona, según lo que los evangélicos y pentecostales llaman el sentir del Espíritu Santo. Esto ocurre incluso durante reuniones masivas como la adoración dominical.

La controversia sobre las deudas y el texto latino [editar]Según consideran varios autores[15] la traducción literal "así como nosotros perdonamos a nuestros deudores" de la versión tradicional latina sicut et nos dimittimus debitoribus nostris es una referencia directa a la Ley de la Torá que fue instituida en tiempos de Jesús para el perdón de las deudas monetarias y materiales, tanto en los años sabáticos (cada siete años Deuteronomio 15:1-10), como también durante el jubileo (cada cincuenta años Levítico 25:8-55).

Como Wittermayer ha indicado, en la época de Jesús se debatía intensamente sobre la aplicación de esta norma de la Ley[16] a la que se oponían los ricos, y en especial, los banqueros[17] argumentando que su aplicación causaba la parálisis del crédito y por ende del conjunto de la economía.[18] Los acreedores se acogieron a una solución denominada "prosbul", del griego pros boulé o "acción formalizada ante el tribunal", mediante la cual se transfería la acreencia a una corte de justicia antes del año sabático y luego la corte la reintegraba al acreedor después del año sabático. Según el tratado Grittin de la Mishná, el rabino fariseo Hillel autorizó a los acreedores a practicar este procedimiento para evitar el perdón de las deudas.

Diferentes círculos judíos rechazaron la burla al perdón de las deudas mediante el "prosbul". Es el caso de los esenios; en los Manuscritos del Mar Muerto se condenan repetidamente los "buscadores de interpretaciones fáciles",[19] "celosos de la riqueza.[20] Un siglo después, durante la rebelión contra el Imperio Romano los zelotes pasaron a las vías de hecho, "prendieron fuego a todas las escrituras de los deudores y acreedores".[21]

El debate sobre el perdón de las deudas que los deudores no podían pagar, era un tema público de primer orden. El teólogo André Trocmé considera que Jesús claramente relacionó el perdón de los pecados por gracia de Dios, con la decisión de las personas de perdonar a los demás las ofensas, incluidas las monetarias o materiales, es decir las deudas. Así lo expone Mateo 18:23-35, en la "parábola del siervo desalmado". En el Evangelio de Mateo 6:12, todos los manuscritos griegos usan la forma correspondiente a las palabras "deuda" ὀφείλημα opheilema y "deudor" ὀφειλέτης opheiletes (ὀφείλεταις "a los deudores") y además el verbo "perdonar" ἀφίημι aphiemi, generalmente usado para la condonación de deudas monetarias o materiales y cuyo sustantivo ἄφεσις aphesis, es repetidamente usado por la Biblia griega o Septuaginta como traducción de יוֹבֵל "Jubileo" o "liberación" (v.g. Levítico 25:10,28,54).[22] y por Lucas 4:18-19 para referirse a la "libertad" de los cautivos y "liberación" de los oprimidos, cuando Jesús proclama el "año de gracia del Señor", también en alusión a los Años Sabáticos y el Jubileo, pero sin que s refiera a su celebración legal cada 7 o 50 años, sino cmo realización de la promesa mesiánica a partir de "hoy" (Lucas 4:21).[23]

Las diferentes versiones de la Vulgata, tradujeron en el Padre nuestro en latín, debita (deuda) y debitoribus (deudores). Aunque en Mateo 6:14-15 Jesús habla de "ofensas" (παράπτωμα parapyoma), resulta[24] extraño que después de dos mil años varias iglesias[25] resolvieran modificar al orar el versículo Mateo 6:12 y tratar de eliminar así la referencia explícita de Jesús al perdón de las deudas monetarias. De hecho la versión de Lucas 4:21 solicita el perdón de los pecados (αμαρτιας amartias), "porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe (οφειλοντι ofeilonti)". Ya Lucas 6:34-35 ha declarado que no es meritorio prestar a aquellos de quienes se espera recibir y ha reclamado la necesidad de "prestar sin esperar nada a cambio". El Padre nuestro entonces, como el Año sabático y el Jubileo, une la voluntad de Dios y el perdón de los pecados, al perdón de las deudas monetarias o materiales y a la ayuda desinteresada al necesitado.

Paralelismo del Padre Nuestro en el Judaísmo e Islam modernos [editar]Al igual que el cristianismo, el judaísmo y el Islam son consideradas religiones monoteístas, que creen en un sólo Dios, y abrahámicas pues consideran que Abraham fue el primer monoteísta. Estas tres religiones dicen adorar al Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Judaísmo y la oración Abinu Malkenu [editar]Abinu, Malkenu o literalmente en hebreo (copiado del arameo siriaco), Padre nuestro, Rey nuestro son las primeras palabras y el nombre de una parte solemne de la liturgia judía tradicional que se recita especialmente durante los días penitenciales que van del año nuevo judío al día de la expiación o Yom Kippur. Estas palabras proceden de pasajes bíblicos (Isa. lxiii. 16, lxiv. 8: "¡Nuestro Padre!" y también en la versión Itala de Tobit, xiii. 4, e Isa. xxxiii. 22: "Nuestro Rey"), ya se encontraban en la liturgia antigua en diversos contextos[26]

En su forma breve instituida por Rabbi Akiva (religioso judío del siglo I y siglo II) en el Talmud (tratado de Taanit), se recita tras la oración principal o Amidah, antes del servicio de lectura de la Torah.[27] Una traducción de su transcripción fonética en español se expone en la siguiente tabla:[28]

Transliteración Hebreo Español
Avinu malkenu Padre nuestro, Rey nuestro
chane-nu va-ane-nu agrácianos y respóndenos.
avinu malkenu Padre nuestro, Rey nuestro
chane-nu va-ane-nu agrácianos y respóndenos
ki eyn banu maa-sim porque no tenemos acciones (para pedir a cambio de ellas)
ase i manu haz con nosotros
asei i manu haz con nosotros
asei i manu tsdaka va chesed haz con nosotros caridad y bondad
v`ho shieee-nu y sálvanos
ki eyn banu maa-sim porque no tenemos acciones (para pedir a cambio de ellas)
ase i manu haz con nosotros
asei i manu haz con nosotros
asei i manu tsdaka va chesed haz con nosotros caridad y bondad
v`ho shieee-nu y sálvanos

Para el rabino David ben Israel de la asociación Esh HaTorá está oración se relaciona con el Padrenuestro cristiano.[29]

Este punto de vista también es compartido por Yehuda Ribco, un polémico[30] profesor de Secundaria de la Escuela Integral Hebreo Uruguaya, que se refiere al «idolátrico padre nuestro».[31] Ribco indica que la oración básica y primordial es el Shema Israel (Escucha Israel), que la más completa en su estructura es la Amidá, y que la oración que se refiere a Dios como Padre nuestro reiterativamente es el Avinu malkenu.

Sin embargo, para otros investigadores menos controvertidos el Abinu Malkeinu es sencillamente un reflejo de la tradicional figura metafórica de Dios como padre[32]

El judaísmo tradicional, una de las diferentes corrientes contemporáneas, como explica Esh HaTorá, no acepta la condición mesiánica de Jesús de Nazaret, interpretando que no cumplió ni con las profecías mesiánicas ni con los requisitos de Mesías. También consideran que los versículos bíblicos referentes a Jesús son traducciones incorrectas y que se contradice la teología judía, cuya creencia está basada en una revelación nacional y no en la demostración de milagros[33] .

No obstante, en base a que el Padre Nuestro cristiano no manifiesta literalmente la creencia cristiana en la personificación de la figura del Mesías judío en Jesús de Nazaret, es una plegaria considerada por fuente judías de referencia más bien como una oración de bella fomulación comparable con el rito completo del Addish[34]

Islam [editar]El Islam es una de las grandes religiones del mundo. La figura de Isa (Jesús) es muy importante, ya que es considerado el Mesías por el Corán y el profeta más cercano a Alá, sólo por debajo de Mahoma. Ellos consideran verdaderas sus enseñanzas, pero distorsionadas por los seguidores de Pablo de Tarso. La oración del Padre nuestro la tienen como una gran frase dicha por un gran profeta.

El Padre nuestro en credos crísticos no-nicenos [editar]El término niceno se refiere a los grupos religiosos que se apegan a las conclusiones que llegó el Concilio de Nicea I y que están resumidas en el símbolo niceno, lo que en el catecismo romano se conoce como la oración del Credo. La posición de las Iglesias tradicionales (católica, ortodoxa, protestantes históricas) es que quien no se apega a las doctrinas que derivaron del histórico Concilio no es cristiano, por otro lado hay organizaciones religiosas que se proclaman como cristianas y en algunos casos afirman que cualquier otra religión fuera de la suya no tiene carácter cristiano. La realidad es que la opinión más difundida es la de las Iglesias tradicionales, aunque dichas organizaciones han llegado a plantear argumentos interesantes para defender su carácter de cristianas.

Testigos de Jehová: uno de los grupos más numerosos dentro de estas organizaciones es el de los Testigos de Jehová, con unos seis millones de creyentes en todo el mundo. Comparten la visión protestante del esquema temático y se oponen a que la oración sea rezada de manera automática, detectándose dos diferencias con los credos protestantes: la primera diferencia con la visión protestante es que hacen énfasis en que Jesús se refiere a que el nombre de Dios bajo su forma de Jehová debe ser difundido cuando pide que se santifique el nombre del Padre; la segunda es que en la petición «hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo» ellos la interpretan como la obligación de los creyentes de seguir lo que ellos llaman la adoración verdadera, es decir, su forma de adorar a Dios y difundirla tanto como les sea posible. La interpretación del resto de la oración tiene bastantes puntos de coincidencia con el catolicismo y con el protestantismo.
Judíos Mesiánicos: es una corriente muy diversa, encontrándose también grupos protestantes de judíos mesiánicos. Su interpretación del Padre nuestro se ajustaría al protestantismo o al catolicismo en cada caso. Por otro lado, hay grupos dentro dentro de esta corriente que rompen con lo estipulado en Nicea, como los autodenominados natzratim, que niegan la divinidad del «meshiaj» y hacen énfasis en traducir la oración al hebreo o al arameo, puesto que Yeshúa de Natzrat era yehudí (judío) y conocía las lenguas aramea y hebrea.

El Padre nuestro como referencia de la lengua. [editar]
Padre nuestro en SwahiliVéase también: Padre Nuestro en International Wikisource. Para leer el texto de la oración en diversos idiomas.

La mayoría de las lenguas vierten el nombre de esta oración con las palabras equivalentes a Padre nuestro, aunque también en muchas lenguas se le nombra con el equivalente a oración del Señor como es el caso del inglés.

Comparación de lenguas a partir del Padre nuestro [editar]Un ejemplo de la importancia de la oración de Jesús de Nazaret es que desde la publicación de las Mitrídates, título común para libros que contuvieran muestras de textos en varios lenguajes, diferentes traducciones de la oración dominical fueron utilizadas para comparar idiomas de manera sencilla y rápida.

A continuación se presenta una tabla esquemática que compara los nombres de la oración en algunos idiomas agrupándolos por familias lingüísticas.

Familia de lenguas afroasiáticas
Lenguas semíticas
Castellano Arameo Hebreo Árabe Siriaco
Padre nuestro Abwoon Avinu (אבינו) Aba-na ( أبانا) Abwoon (ܐܒܘ)

Jesús de Nazaret vivió en un mundo semita, por tanto él mismo hablaba una o varias de estas lenguas; debe notarse que en estas lenguas la palabra padre tiene un origen común que es Ab y se añade al final de esta palabra la partícula para indicar pertenencia.
Familia de lenguas indoeuropeas
Lenguas germánicas
Castellano Alemán Inglés Neerlandés Afrikaans
Padre nuestro Vaterunser Our Father (Lord's Prayer) Onze Vader Ons Vader

En el caso de las lenguas germanas debe notarse que la palabra padre se pronuncia más o menos igual en todas como "fader", que comparte la misma raíz indoeuropea que el griego o las lenguas romances.
Lenguas romances
Castellano Italiano Francés Catalán Gallego Portugués
Padre nuestro Padre Nostro Notre Père Pare Nostre Noso Pai Pai Nosso

El origen del nombre de la oración es el latín Pater noster. La palabra latina pater tiene la misma raíz indoeuropea que el griego (Pater hemon) y las lenguas germánicas, pero a su vez el latín dio origen a idiomas completamente nuevos que formaron la familia de las lenguas romances.

Rasgos particulares de la oración en español. [editar]Una de las principales y más notorias diferencias de la oración en castellano y otras traducciones es en la partícula Venga a nosotros tu Reino. Las palabras a nosotros fueron añadidas a la oración en español sin justificación aparente; compárese con el original griego elthetō hē basileia sou que se traduce como llegue tu reinado, o con la versión en latín adveniat regnum tuum que se lee en nuestra lengua venga tu reino. En lenguas modernas compárese con el inglés Thy kingdom come que quiere decir venga tu reino. La mayoría de las traducciones modernas de la Biblia al español han retirado la partícula a nosotros de este texto.

En la quinta petición: perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, la versión española cambia el término deudas (opheilēmata en el original griego griego, debita en latín, debiti en la oración italiana, debts en inglés), por el término ofensas (ofensas en las versiones en portugués y gallego, offenses en francés, etc.).

Diferencias con el texto griego compartidas por otras traducciones. [editar]En lo referente a la llamada cuarta petición; danos hoy nuestro pan de cada día, el término griego epiousion fue traducido por Jerónimo en la Vulgata como supersustancial para el Padre nuestro de Mateo. Este mismo término fue traducido como cotidiano para el texto que corresponde al Padre nuestro en el evangelio de Lucas.

Caligrafía árabe del Padre nuestro o أبانا (Abana)La oración dominical está basada en el texto de Mateo que aparece en la Vulgata, sólo que la liturgia latina cambió la palabra supersustancial por el término cotidiano. Jerónimo conocía el llamado evangalio de los Hebreos (escrito en arameo) y dice que la palabra epiousion (que significa algo así como mañanero, del mañana) corresponde a la palabra mahah (mañana en arameo). Por tanto esta petición debería traducirse como nuestro pan del mañana dánoslo hoy.

Danos hoy nuestro pan cotidiano. Traducen de acuerdo a la Vulgata, danos hoy nuestro pan cotidiano, varias versiones como: la francesa, notre pain quotidien; la italiana, nostro pane quotidiano; la inglesa, Give us this day our daily bread; la española, nuestro pan de cada día, etc.

Nuestro pan del mañana dánoslo hoy. El idioma copto es actualmente una lengua muerta que se utiliza solamente en la liturgia de la Iglesia Ortodoxa Copta (de Egipto). Esta Iglesia cuenta con traducciones del evangelio que fueron hechas en tiempos cercanos a los del cristianismo primitivo. Los coptos traducen en la cuarta petición del padre nuestro: «nuestro pan del mañana dánoslo hoy». Los egipcios cristianos hacen su rezo cotidiano en árabe y en esta petición dicen «hubzaná kafáfaná a 'iná l-yawmá»; esta frase es una traducción del copto al árabe donde se refiere al pan del mañana. La traducción del Padre nuestro al árabe por lo tanto es de las más fieles al griego en que fueron escritos los evangelios.

Agregado: "júbzana kafáfana a'tina l-iaum" en árabe habla de nuestro pan "suficiente", y no habla realmente del pan del mañana. (Kafi = suficiente. Kafaf = suficiencia).

Usos no religiosos del Padre Nuestro [editar]
Sátira política [editar]Durante la segunda mitad del siglo XVII, la creciente contestación a la dominación española en América se manifestó frecuentemente mediante la sátira política especialmente dirigida contra la institución católica del Tribunal del Santo Oficio o Inquisición. La consecutiva represión que incrementó el descontento y el ejemplo de los revolucionarios franceses, provocaron una escalada en el empleo de la sátira que se extendió hacia el ámbito de la liturgia religiosa dando origen al uso de la ‘’oración pervertida’’. En este contexto, en 1799 se desarrolló en Nueva España el llamado proceso del ‘’Padre Nuestro de los Gachupines’’ conducido por el tribunal. Para la investigadora María Agueda Méndez, del Colegio de México, este uso del Padrenuestro es un ejemplo inversión de ritual en el que lo que ha sido vehículo de culto divino se ha vuelto un discurso que se emplea para atacar o halagar a los mortales y para trastornar ordenamientos políticos y sociales.[35]

Cultura popular [editar]La expresión Padre nuestro está contenida en numerosas obras literarias de autores creyentes y no creyentes. Poemas de Gloria Fuertes o Pablo Neruda[36] entre otros, recurren al nombre o a la estructura de la oración como inspiración para sus composiciones.

En 1985 la película Padre nuestro dirigida por Francisco Regueiro y con un argumento sobre el mundo eclesiástico, fue premiada con el Grand Prix des Amériques por el festival de cine de Montreal.

Véase también [editar]Jesús de Nazaret
Cristianismo
Sermón del Monte
Oración
Catolicismo
Paráfrasis del padre nuestro
Rosario
Ave María
Protestantismo
Kadish

Notas y referencias [editar]↑ Según opina el padre Kondothra M. Georges, profesor del Seminario Teológico de Kottayam, Kerala (India) y sacerdote ordenado de la Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara de Kottoyam. Consejo Mundial de Iglesias,¿Cómo oraremos en el futuro?, disponible en wcc-coe.org
↑ En "Orígenes de la filosofía materialista"
↑ Entrevista en La Vanguardia, 25 de diciembre de 2001, Jesús nació 3.000 años antes de Cristo, disponible en fortunecity.es
↑ Acronymfinder.com, Significado del acrónimo Ichtus' en http://www.acronymfinder.com/af-query.asp?Acronym=ichthus&Find=find&string=exact
↑ La doxología final, en http://www.bibletexts.com/versecom/mat06v09.htm
↑ The Lord's Payer en The Catholic Encyclopedia, Volume IX. Ed. 1910. Nueva York, disponible en newadvent.org
↑ Lo que aparece entre paréntesis es el texto que se vierte en la Vulgata de San Jerónimo y es diferente del Paternoster del rito tridentino sólo en estas partes.
↑ S. Agustín, Epístola 130, c.12: PL 33, 502., Citando fuente el Catecismo de de la Iglesia Católica 2762
↑ Tomás de Aquino,Summa Theologica 2-2,83,9
↑ Catecismo de la Iglesia Católica, apartado 2766 del CIC en http://www.labibliaonline.com.ar/WebSites/LaBiblia/CATIC.nsf/0/12F0F44837C64D2883256959006DD163?OpenDocument donde se explica que Jesús no desea la repetición automática de las oraciones.
↑ En la Iglesia Ortodoxa se explica lo siguiente: La línea superior que atraviesa esta cruz se dice que representa el sitio donde Jesús posó su cabeza y la línea que cruza la parte de abajo representa los pies perforados de Jesús y su intensa agonía.
↑ La oración en español fue tomada del sitio del Padre Alexander, sacerdote ortodoxo de la diócesis de la Iglesia Rusa Ortodoxa con sede en la ciudad de Los Ángeles, California
↑ Esta versión se vierte a través de los sacerdotes que sirven a la Arquidiócesis Ortodoxa Antioquena de México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe con sede en la Ciudad de México
↑ No hay una versión «oficial» en castellano dentro del protestantismo, ésta es tomada del texto de Mateo 6:9-13 de una traducción protestante evangélica de la biblia, la Nueva Versión Internacional
↑ Saulnier, Christiane y Bernard Roland (1994) Palestina en tiempos de Jesús. Estella (Navarra): Editorial Verbo Divino, p. 21.
↑ Baron, Salo Wittemayer (1952) A Social and Religious History of Jews New York: Columbia U.P. 2 ed. p.p. 262 s.s.
↑ Baron, S.W. loc.ci.
↑ Yoder, John H. (1972) Jesús y la realidad política. Downers Grover, Illinois USA: Ediciones Certeza, 1985, p.p. 53
↑ 4Q169
↑ 1QS
↑ Flavio Josefo Guerra de los Judíos II, xvii
↑ Yoder, John H. (1972) Op.cit. p.p. 50-51
↑ Una exposición de la visión de Jesucristo sobre el Jubileo puede encontrarse en el capítulo 3 (p.p. 43 s.s.) del libro de André Trocmé Jésus-Christ et la révolution non-violente; Genève: Labor et Fides.
↑ Hinkelammert, Franz J. 1987 "Reflexiones sobre la deuda externa de América Latina"; Pasos 14: 16-21. San José de Costa Rica: DEI.
↑ Vidal, José Manuel 1999 Católicos, protestantes y ortodoxos adoptan un mismo Padrenuestro El Mundo, Madrid, 17 de abril de 1999.
↑ Kaufmann Kohler, Abinu Malkenu, artículo de The Jewish Encyclopedia, edición 1901-1906. Disponible el 13/11/2006 en http://www.jewishencyclopedia.com/view_page.jsp?artid=323&letter=A&pid=0
↑ MyJewishLearning.com, Liturgical Texts, Gleanings Avinu Malkenu. Artículo electrónico 13/11/2006 en http://www.myjewishlearning.com/texts/liturgical_texts/Overview_High_Holiday_Machzor/Machzor_Contents/AvinuMalkenu_Gleanings3592.htm
↑ David ben Israel, Shalom: Brujim Havaim Preguntas y respuestas: Padre nuestro en hebreo, artículo electrónico 13/11/2006 http://www.aish.com/espanol/rabino/respuestas/543_avinu_malkeinu.asp
↑ David ben Israel,Shalom: Brujim Havaim, Preguntas y respuestas: Así como los cristianos tienen el Padre Nuestro; ¿cuentan los judíos con alguna oración que consideren la más importante? artículo electrónico del 13/11/2006 en web aish.com:
...el Padre Nuestro de los cristianos, es el mismo Padre Nuestro de los judíos, pero reformado y adaptado a las ideas cristianas. (...)El Padre Nuestro que es recitado por los judíos en la sinagoga consta en todos los libros de oraciones. Solo que este Padre Nuestro recitado por los judíos desde tiempos de antaño va dirigido pura y exclusivamente a Dios.
↑ Lisardo Cano, UN RELIGIOSO INSULTA A JESUCRISTO POR INTERNET, artículo electrónico 13/11/2006 en http://www.rtvamistad.tv/noticias/rtvamistad/021c6896270088404.html
↑ Yehuda Ribco, cual es el Padre Nuestro Judio?, artículo electrónico en su web web serjudio.com:
Por otra parte, no creo equivocarme al decirle que cada parte del idolátrico "Padre nuestro" de boca de Jesús, ha sido tomado ilícitamente de fuentes judías puras, para trastocarlo y convertirlo en una invocación procaz. Es más, casi en su totalidad parece un plagio malintencionado del salmo 123, al cual se lo ha modificado y subvertido para darle el sentido que el presunto autor (Jesús) deseaba darle.
↑ Carl M. Perkins, Avinu Malkeinu The language of merciful Father can still speak to us on the Day of Judgment., artículo electrónico 13/11/2006 disponible en web myjewishlearning.com
↑ Red EshTorá, Para Reflexionar Por qué los Judíos no creen en Jesús. Artículo electrónico, 13/11/2006 http://www.aish.com/espanol/para_reflexionar/por_que_los_judios.asp
↑ Kaufmann Kohler,The Lord's Prayer. Artíuclo de The Jewish Encyclopedia, edición 1901-1906. Disponible en ed. digital:
...hermosa combinación o selección de formulas de plegaria en circulación entre los ambientes Hasideanos...cuya primera y principal parte es una invocación a la venida del reino de Dios identica al rito del "addish" con el cual debe compararse para su entendimiento.
↑ Maria Agueda Méndez, “La oración pervertida en la inquisición novohispana”,Anales de literatura hispanoamericana, nº 20. Ed. Universidad Complutense, Madrid 1991
↑ Un Canto para Bolivar, disponible en [1]

Bibliografía [editar]Catecismo de la Iglesia Católica, Segunda edición, México D.F., Ediciones paulinas, 1997. ISBN 968-6056-74-2
Biblia de Jerusalén, Bilbao, España, Desclee de Brower, 1976. ISBN 84-330-0283-X
La Santa Biblia, Versión Reina-Valera 1909, Miami, Fl., 1977.
Biblia de América edición popular, Madrid, 1997 ISBN 84-288-1334-5
Catecismo ortodoxo, Los Ángeles, EUA., St George of Russia, 2000.
Fuentes electrónicas de la investigación.

Pequeñas completas; Manual de Oraciones (www.iglesiaortodoxa.org.mx), 2002-2005.
Juan Pablo II: Dios; eternidad que comprende todo Librería Editrice Vaticana, (www.vatican.va) 1985.
Conferencia del Teólogo y Traductor Bíblico Juan Mateos: La oración del Padre Nuestro (www.ciberiglesia.net), Madrid, España.
Modelo de la oración cristiana Contenido interior y exterior, (www.iglesiaortodoxa.org.ar).
The Lord's Prayer en wikisource
Vulgata Latina en wikisource
Koine Greek (wikipedia en inglés)
La doxología final (www.bibletextes.com)
¿Están formuladas convenientemente las siete peticiones de la oración dominical? Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino.
El Padrenuestro Las tres hipótesis sobre las diferencias entre Lucas y Mateo. (Mercaba.org)

Enlaces externos [editar]Commons

Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Padre nuestro.
Deja que nosotros oremos el Padrenuestro por ti.
Oración similar en el Libro de los Muertos egipcio (en inglés)
El Padre Nuestro en hebreo (con audio): sitio de judíos mesiánicos. (en inglés)
Enciclopedia judía: el Padre Nuestro (en inglés)
Max Heindel: El Padre Nuestro Visión cristiana esotérica (en inglés)
¿Qué significa el Padre Nuestro para usted? Visión de los Testigos de Jehová (en inglés).
Católicos

Referencia de la Enciclopedia Católica sobre el Padrenuestro (en español)
Iconografía del Padre Nuestro
El Padre Nuestro en 1.310 idiomas
La oración de Jesús en el Padre Nuestro (www.msc.org)
Ortodoxos

Modelo de la Oración Cristiana. Sitio ortodoxo argentino; la explicación del Padre nuestro es el penúltimo apartado del artículo
Manual de oraciones de la Iglesia ortodoxa de México.
Protestantes

El Padre Nuestro Extraído del Catecismo Menor de Martín Lutero (en inglés)
Iglesia Evangélica Luterana Unida Credos que mencionan el Padre Nuestro en un contexto de creencias luteranas.
¿Usó Jesús la oración del Padre Nuestro para sí mismo? ¿Es adecuado utilizar la expresión Oración del Señor? (www.bibletexts.com)
La verdadera Oración del Señor por Ray C. Stedman (en inglés).
El Padre Nuestro en arameo incluyendo audio
Venga tu reino Conferencia pública de Dietrich Bonhoeffer sobre la segunda petición del Padre Nuestro.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Padre_nuestro"
Categorías: Liturgia cristiana | Oraciones cristianas | Jesús de Nazaret
Categorías ocultas: Wikipedia:Copyedit | Wikipedia:Artículos destacados | Wikipedia:Artículos con pasajes que requieren referencias

Tomado de wikipedia

30/12/2008 GMT 1

Un tal Jesús, otro Dios es posible.

marfuerte @ 22:27

Ocean Castillo Loría.

En el título de este artículo haremos referencia a dos obras: “Un tal Jesús” y “Otro Dios es posible: 100 entrevistas con Jesucristo en su segunda venida a la tierra”. Ambas de los hermanos José Ignacio y María López Vigil.

“Un tal Jesús” fue una obra que cuando salió al público, fue altamente criticada. El Jesús que presentaba esta obra es altamente identificado con las clases populares.

En medio de los debates teológicos, “Un tal Jesús” encontraba una importante aceptación entre el creyente “común”.

En principio, esta presentación de un Jesús moreno y sonriente, se dio a conocer por medio de una serie de programas de radio y sus libretos puestos en una serie de libritos, fáciles de acceder y comprender. Como sucede en muchas ocasiones, conforme ciertos líderes religiosos censuraron a este Jesús tan “humano”, la popularidad de estos programas y libros aumentó.

Los 144 programas de “Un tal Jesús” cada vez tenían más difusión y los libros se leían con gran ánimo.

El Jesús que llegaba a las comunidades de América Latina era capaz de reír y no hablaba con el “vosotros” que sonaba y suena tan antiguo.

Este Jesús se presentaba ante todo como hombre, permitiéndonos descubrirlo como Dios.

Desde la perspectiva teológica, la dinámica de la obra era exponer al Jesús histórico para llegar, sin imposiciones, al Cristo de la fe. Se mostraba así la cultura de los tiempos del Nazareno con un excelente estilo latinoamericano.

Es así como desde finales de los setentas y principios de los ochentas, “Un tal Jesús”, sigue impactando a quienes lo encuentran.

Es indudable que uno de los principales impactos de esta obra es que Jesús se presenta claramente como el mensajero del Reino de Dios, esto significa, como el portador de la reivindicación de los pobres, de la justicia y estandarte de la liberación.

Esta imagen de Jesús es la que menos se conoce, puesto que se nos ha hablado de un Jesús, ante todo Hijo de Dios, con su dimensión de hombre disminuida.

En Costa Rica, la obra fue prohibida para la Arquidiócesis de San José, en 1981, esto por considerarla con tintes izquierdistas y alejadas de la imagen tradicional de la Virgen.

Hay varios puntos comunes entre “Un tal Jesús” y “Otro Dios es posible” (Obra aparecida el año 2008, por medio de un libro y un disco compacto). Uno de esos puntos es la narración directa y realista de las tramas, que nos permiten acercarnos a Jesús y su mensaje.
Asimismo, es evidente que ambas obras no tienen rastro de mediación clerical. De hecho, se podría juzgar que “Otro Dios es posible”, presenta directos ataques a la estructura de la Iglesia Católica, sin quedar libres ciertas posiciones del Protestantismo (Por ejemplo, los sectores defensores de la teología de la prosperidad).

Del mismo modo, ambas presentaciones desvirtúan al Cristianismo “eminentemente espiritual”, sin relación con las dimensiones políticas, económicas y sociales de la colectividad humana. Es así como por ejemplo, se abre la posibilidad de observar y comprometerse en la recuperación de la dimensión política de sacramentos como la Eucaristía, en su significación de solidaridad y justicia.

Precisamente, tanto “Un tal Jesús” como “Otro Dios es posible”, nos recuerdan que uno de los motivos, sino el principal, de la muerte de la personalidad histórica, Jesús de Nazaret, fue su denuncia de las autoridades político – religiosas que dominaban su pueblo. De hecho, uno de los principales mensajes, es que nosotros, si seguimos a Jesús, también denunciaremos lo incorrecto y anunciaremos la esperanza que es el Reino de Dios, siendo nuestro destino la cruz.

Ambos textos nos reconfirman algo que es esencial en la Buena Nueva Cristiana:
la renovada relación con Dios, que más que lejano se nos torna abbá (papito)

Del mismo modo, no podemos olvidar que la novedad radica en que el amor a ese Dios, Padre cercano, se concreta en el amor a los demás seres humanos.

Es indudable. Tanto “Un tal Jesús”, como “Otro Dios es posible”, hacen tambalear los planteamientos de la teología conservadora, cubierta en muchos casos por estructuras religiosas que cada vez se encuentran más desorientadas en nuestros tiempos actuales.

Estas dos exposiciones sobre Jesús se inscriben en la teología de la liberación, que durante muchos años se nos decía muerta. “Los muertos que la Iglesia oficial mata gozan de excelente salud”. Estas dos exposiciones, creemos nosotros que más la segunda, provocan por su claro distanciamiento de los dogmas, cosa que obliga, tal y como lo dijera el dominico Amando Robles a “repensar la religión”.

Y en nuestro criterio, tal repensar desde el cristianismo tiene que partir de una conclusión cristológica muy bien sintetizada por Leonardo Boff: “¡Así de humano solo puede serlo el mismo Dios!”. La única forma de mostrar al Cristo de la fe, es mostrando la humanidad de Jesús y el centro de su mensaje y su accionar: la lucha por la justicia.

Hemos hablado de puntos comunes entre “Un tal Jesús” y “Otro Dios es posible”, pero hay una diferencia sustancial entre ambas producciones, en la primera, se trata de una presentación de Jesús enmarcada en los evangelios, en la segunda, Jesús es colocado en el marco de los acuciantes temas de este siglo, entre una y otra, la provocación aumenta en contraste a ciertos dogmas Católicos. Por ejemplo, la primera respeta el tema de que Jesús no tuvo hermanos y por ende, María no tuvo más hijos, en la segunda, este respeto queda totalmente borrado.

Asimismo, pese a lo provocador de “Un tal Jesús”, los señalamientos contra el Catolicismo son más moderados. En el caso de “Otro Dios es posible”, la tensión entre Jesús y la estructura de la Iglesia llega a tal punto, que en el debate entre el Nazareno y el Papa (programa 92, págs. 287 – 289) éste último, ante los reclamos de Jesús, se retira dando hasta un portazo en su salida.

¿Es que el Catolicismo tradicional es ya insostenible? Queda abierta la pregunta para el debate.

El remezón llega a tal grado que, si bien es cierto, como ya lo dijimos, en “Un tal Jesús” se confirma que Dios es papá, en “Otro Dios es posible”, es claro que Dios tiene rostro fenmenino y valga decir que esto no es para nada alejado del mensaje de Jesús (Esto lo hemos analizado en el artículo: “el Dios – madre de Jesús de Nazaret”)

Estas dos obras, son teología en el sentido estricto del término, esto por cuanto interrogan y desmitifican, siendo precisamente la desmitificación una de las principales misiones de la teología. Esto hace el Dios de Jesús, esto hace Jesús mismo, no es casual que éste termine en la cruz.

En el avanzar de la historia, las verdades que creíamos inconmovibles se han caído.

Tanto en una como en otra producción, se nos abren nuevas sendas para la comprensión de Jesús, su persona, su palabra y su acción. Esto es fundamental en momentos en que desde ámbitos ajenos a la teología se cuestiona y no siempre con seriedad, tanto la exactitud histórica como la veracidad teológica de Jesús.

En síntesis y en criterio muy personal, si bien “Un tal Jesús”, muestra una visión que parte del Jesús histórico al Cristo de la fe, en “Otro Dios es posible”, se observan aspectos positivos que ya hemos abordado, pero del mismo modo ciertos desequilibrios tanto teológicos como históricos que le restan brillo al producto final.

Por otro lado, resulta muy cierto que tanto en “Un tal Jesús” como “Otro Dios es posible”, se observa algo que quienes no son estudiosos de la teología desconocen y es, el gran problema para la determinación de los límites entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe: ¿Qué es simbólico y qué histórico en los evangelios?, ¿Qué es fruto de Jesús y qué fruto de la reflexión de las comunidades post resurrección? Si bien hay criterios para hacer la diferenciación, hay aún un gran debate entre unos datos y otros.

Ambos textos nos ponen en alerta de una realidad: ha faltado una democratización del conocimiento teológico, nuestros ministros tanto Católicos como Protestantes no han logrado que la grey profundice en la fe como debería ser.

Hay algo claro que la Iglesia oficial no ha entendido o no ha querido entender. La teología se enriquece con el debate, no con la censura, no con la prohibición, no con la muerte por decreto, no por la imposición; y este debate es uno de los principales triunfos del moreno de Nazaret, tanto en su primera como en su segunda venida.

Contrario a “Un tal Jesús”, “Otro Dios es posible, no ha sido censurado en Costa Rica, por lo que esperamos su amplia difusión. De toda suerte, hoy contamos como medio de propagación el Internet. De ahí que animamos a cada quien a formarse su criterio sobre ambas producciones y así, hacer teología de la buena. Esto, para beneficio de un pueblo que tiene cada vez más sed de Dios y la espiritualidad.

23/12/2008 GMT 1

Reflexión de Navidad.

marfuerte @ 00:16

Ocean Castillo Loría.

Ha llegado el tiempo que hemos estado esperando.

Ha llegado la festividad cuyo centro es el nacimiento de Jesús.

La festividad de Navidad no es cuestión de regalos o cosas materiales, Jesús nace entre los pobres para enseñarnos que no hace acepción de personas, como quizás podemos hacerla nosotros, que escogemos a quien invitar a nuestras celebraciones o a quien regalar.

Este es un tiempo de dar gracias porque al nacer Jesús se cumple el deseo de Dios de estar siempre con nosotros: “La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel” (Profecía de Isaías citada por San Mateo, capítulo 1, verso 23)

Dios siempre quiso estar con el ser humano, primero, con el Santuario, luego con el Templo y ahora con el mismo Jesús, Emanuel: “Dios con nosotros”.

El deseo de Dios es salvarnos: “Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (San Mateo, capítulo 1, verso 21)

Este es un tiempo de reflexión. Desde pequeños se nos dice que Dios es amor, se nos dice que somos una sociedad Cristiana, pero es sano preguntarnos: ¿Nos falta amor?

En Costa Rica domina la violencia.

En Costa Rica hay irrespeto.

En nuestro país, hay intolerancia de unos con los otros.

Nuestro pueblo no confía en sus gobernantes.

En Costa Rica predomina el materialismo, el individualismo y la exclusión.

Esta Navidad es momento oportuno para pedir al niño Dios que nos salve.

Jesús es la luz del mundo. Pidamos como los magos de oriente, ver su luz. Que la luz no sea solo la que hoy adorna nuestras casas, sino, que nazca en nuestro corazón.

Navidad es tiempo de dar gracias, tanto por lo que consideramos bueno y por lo que consideramos malo, tengamos conciencia de que Dios lo dispone todo para nuestro bien.

Navidad es tiempo de aceptación. María dijo sí por pura fe, esa aceptación nos interpela: ¿Aceptamos la voluntad de Dios en nuestra vida?

Jesús nace entre los pobres, entre los perseguidos (el rey Herodes lo busca para matarlo), es por ello que Jesús comprende a las víctimas. A las víctimas de la muerte, de la indiferencia, de los que no disfrutan de los derechos humanos.

Jesús ha nacido, y por él, la mano de Dios: “Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos. Y despidió a los ricos con las manos vacías” (San Lucas, capítulo 1, versos 52 y 53)

El nacimiento de Jesús no es una fecha histórica o de simple confort espiritual. El nacimiento de Jesús es el inicio de un cambio revolucionario en el que de lo que se trata es que reine la justicia. Este es el llamado al que se nos convoca a las y los cristianos.

Navidad implica que Jesús nazca en nuestros corazones.

Navidad implica que si creemos en Jesús debemos manifestar su Reino.

La verdadera fiesta no es comilona ni exceso de bebida, la verdadera fiesta no es el regalo material o el tiempo libre para divertirnos. La verdadera fiesta es la construcción de la justicia y la paz como fruto del gozo por la presencia de Dios.

Navidad implica convertirnos a Cristo para como él, luchar por la justicia, por la libertad y por la verdad que es el amor.

Sentir la Navidad es, abrirse a la acción de Dios. Este abrirse conlleva cuando menos dos sentimientos, alegría, por la presencia de Dios y miedo, por la inmensidad del proyecto de Dios, pero Él nos llama a no temer: “Pero el ángel le dijo: No temas…” (San Lucas, capítulo 1, verso 30)

Navidad es tiempo de tener conciencia de nuestras tormentas: la pobreza, la violencia, la incertidumbre ante el futuro. Pero Navidad también es tiempo de tener conciencia de que Jesús nos da la paz: “…Levantó, increpó a los vientos y al lago, y sobrevino una calma perfecta.” (San Mateo capítulo 8, verso 26)

Navidad implica estar con Jesús y no tener miedo.

Navidad implica la convicción que para Dios no hay nada imposible, por eso María acepta su plan.

Navidad implica no ser egoístas, esto significa, como decía San Pablo, que vivamos nosotros, pero no nosotros, sino Cristo.

Navidad implica hacer un examen de conciencia colectivo: en Costa Rica hay hambre, hay injusticias, xenofobia, pobreza extrema, enfermos sin alivio, desprecio a los encarcelados etc.

Preguntémonos: ¿Descuidamos la justicia, el amor, la lealtad?

Navidad es permitir la acción de Cristo, solo de esta manera seremos las manos y los pies de Dios que quieren destruir la desigualdad.

Navidad es dejar ver a Cristo en nosotros, es hacer realidad su enseñanza: “En eso conocerán todos que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros” (San Juan, capítulo 13, verso 35)

Solo si Jesús nace en nuestro corazón podremos dar gloria a Dios en el cielo y ser instrumentos de paz en la tierra.

Navidad es todo lo contrario a lo que ahora vivimos. No podemos seguir matando a Jesús por el consumismo, el egoísmo y los excesos. Contrario al dios ante el que hoy nos postramos, Jesús encarna otras cosas, Jesús nos significa otras cosas.

En tiempos como estos no pensamos en los lugares donde verdaderamente se manifiesta Jesús. No pensamos en los marginados, en los abandonados, en los despreciados, a los que Jesús es compañía en sus soledades y angustias.

Navidad es gozo, es paz, pero también es una advertencia: que no venga Jesús y lo ignoremos en la falsa fiesta, debemos mantenernos vigilantes por la venida de Jesús.

A María le llegó un ángel, es decir, un mensajero, ¿Cuáles son los mensajeros que nos llegan a nosotros con una palabra de salvación?: los hambrientos, los pobres, las víctimas. Ellos nos dicen que las cosas deben cambiar y en ese cambio por la igualdad y la justicia se va concretando el Reino de Dios.

Este es un tiempo para preguntarnos: ¿Cómo hacemos que venga Jesús?: combatamos la pobreza, denunciemos la injusticia y construyamos la paz.

Navidad es que los egoístas sean solidarios.

Navidad es que los miedosos tengan valor.

Navidad es que las víctimas de las injusticias y la muerte sean reivindicados.

Navidad es que los que no escuchan, oigan a Dios en el niño que nace.

Navidad es que los muertos que produce este sistema vuelvan a la vida.

Dios nos entrega a su Hijo: ¿Queremos aceptarlo? Para recibirlo, debemos ser templos de su Santo Espíritu. Recordemos a Juan el Bautista, que nos llamó a convertirnos (San Marcos, capítulo 1, versos del 2 al 4)

Permitámonos vivir la verdadera navidad: regalemos una sonrisa, seamos servidores de los demás, dejando nuestras cargas en el pesebre, demos gracias por todo lo que la vida nos ha brindado, tanto por lo que llamamos bueno, como por lo que llamamos malo.

¡Feliz Navidad!

¡Que nazca Jesús para aquellos que lo esperan!

08/12/2008 GMT 1

Reflexión de adviento 1

marfuerte @ 23:32

REFLEXIÓN DE ADVIENTO.
Ocean Castillo Loría.

I

Estamos en la etapa de adviento como preparación de la navidad, esta preparación debe darse con un importante énfasis en la oración. Nótese que de lo que se trata es de buscar el verdadero sentido de la navidad en el silencio de la meditación.

Este tiempo no es solo recordatorio histórico del nacimiento del niño Jesús, es una llamada a mantenernos vigilantes ante la segunda venida de Cristo. Esta venida es punto alto de este tiempo inaugurado por Jesucristo mismo, y anunciado por los profetas. Es un recordatorio de que con Jesús nos unimos en la gloria por venir.

En este tiempo pedimos a Dios su manifestación en medio de su pueblo, en medio de sus problemas y dificultades, es por ello que cantamos con el salmo: “Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve”.

Se nos recuerda que tenemos un compromiso con quienes comparten nuestra fe, del mismo modo, debe tenerse presente que Cristo viene constantemente a nosotros, en aquellos que aceptan su señorío, en la fuerza y sabiduría que nos imparte, en la misma oración.

Pero Jesucristo también viene cuando se manifiesta la justicia y la esperanza para aquellos que sufren de injusticia y desesperanza, para aquellos crucificados en nuestra historia. Y es que si las y los creyentes manifestamos su Espíritu, somos las manos y los pies de Jesús que está al servicio del mundo.

Pero para ser sus manos y sus pies debemos estar despiertos, despiertos para no caer en el desánimo, para resistir la corrupción y la tentación del maligno, ya lo decimos en el Padre Nuestro: “No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”.

Este tiempo, es momento para Cristificarnos, para encarnar a Cristo, ya lo dijo San Pablo: “Vivo yo, más no yo, es Cristo quien vive en mí”. Para cumplir este ideal debemos permitir que Jesucristo se adueñe de nuestra mente, de nuestro corazón, de nuestra vida entera. Jesús llama a poner en práctica lo que dice. Cristo no enseña un conocimiento, no muestra una teología, nos invita a hacer la experiencia que él vivió. No basta invocar a Jescristo, como expresión solemne de fe: “No todo el que me diga: ¡Señor, Señor! Entrará en el Reino de Dios, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre del cielo” (Mateo 7: 21)

¡Cómo hemos olvidado que el verdadero seguidor o seguidora de Jesús es el que realiza buenas obras como fruto de su fe!

Hoy es fuerte el desafío, porque dondequiera volteamos, lo que predomina es el egoísmo y la injusticia, individual y social. precisamente es el que practica la justicia social por medio de obras de amor cristiano quien se consagra como el que encarna al Señor.

Cristificarse se trata de confiar al grado de abandonarnos sin apoyarnos en nuestros pensamientos y fuerzas, entregándonos a la palabra y al poder de Cristo. He aquí un desafío de humildad a nosotros, que gracias al avance científico y tecnológico somos cada vez más prepotentes.

Hoy más que nunca la humanidad debe reconocer que las respuestas de la ciencia, la economía o la política, son insuficientes para salir adelante, se necesita de la Palabra de Dios. Hoy más que nunca la humanidad necesita del fuego que Jesucristo ha encendido en los corazones de quienes le aman y le siguen.

Los sabios y los entendidos creen saber, pero el conocimiento humano ignora lo más importante. El dios del que hablan no es más que una sombra del verdadero Dios, Dios que se manifiesta en Jesús y que debe manifestarse en nosotros.

El llamado en este tiempo es un llamado universal, el mundo entero está cobijado por la promesa de un reino de paz, este reino es lo que comienza a construir Cristo con su primera venida y que, tendrá su culminación en su regreso. Ya lo dice el salmo: “den gracias al Señor porque es bueno… que lo digan… los que reunió… del este y oeste, del norte y sur”.

Cuando se habla de paz en el Reino de Dios, se habla del bienestar de los seres humanos. Este es un buen momento para pensar como nuestras sociedades buscan la satisfacción de las necesidades de sus habitantes, este es un buen momento para señalar que aquellas colectividades que tienen como prioridad la guerra, están lejos del Reino de Dios.

Este es un buen momento para reflexionar sobre el grado de seguridad en nuestros campos y ciudades. Resulta lamentable que en sociedades que se consideran cristianas, lo que gobierne es el miedo y la violencia. Si las y los creyentes manifestamos a Jesucristo como la luz del mundo, por ende, debemos procurar ser constructores de la paz.

Se nos recuerda en adviento que Jesús es el llamado a establecer un gobierno de justicia, que tiene como frutos la paz y la armonía. Para lograr un gobierno de este tipo se requiere el poder y la asistencia de Dios que capacita para gobernar. En Cristo se encuentra la sabiduría necesaria para gobernar sobre la humanidad. Este conocimiento va más allá del ámbito intelectual. Implica el reconocer el señorío de Dios en la vida y en la conducta personal. Hoy nuestros gobernantes deben pedir la presencia de Jesucristo en sus corazones para poder gobernar conforme a la voluntad de Dios.

Solo de esta manera, quienes tienen el poder político podrán asegurar un orden social justo y defender el derecho de los marginados. Jesús encarna justicia y rectitud. Sea este el modelo de aquellos que deben guiar los destinos de la humanidad.

Dicho modelo presenta gran claridad en los objetivos de un gobierno justo: “El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver; para despedir libres a los oprimidos” (Lucas 4: 18)

Este ejemplo de gobernante tiene plena conciencia del derecho de los débiles a vivir y el que la justa distribución de la riqueza permite a todos el derecho básico al alimento. Está en nuestras manos el construir el Reino de Dios. No basta con orar por nuestros gobernantes. Debemos poner nuestros mejores esfuerzos porque nuestros países sean más igualitarios, justos y solidarios.

En adviento se nos presenta la oportunidad de recordar que la fuerza del evangelio transforma a los seres humanos y los lleva a Cristo que es la verdad, y esa verdad, ese santo nombre de Jesucristo derrota a Satanás, nuestro enemigo, padre de la mentira, de la falsa libertad y del ídolo de las riquezas materiales.

Los que aceptan a Jesús saben que Él es la gran riqueza. Por medio de Él Dios salva a la humanidad. Por eso quienes creen abrazan la salvación, porque vivir en Cristo, es experimentar la vida eterna.

El tiempo de adviento es tiempo de evangelizar, pero evangelizar significa que las y los creyentes en Jesucristo debemos ser capaces de sanar a los seres humanos de sus opresiones. Por ser testigos de la buena nueva, debemos dar gracias a Dios, quien nos capacita para llevar su salvación.

Evangelizar es animar, reconfortar, levantar la moral de la gente, nuestros pueblos necesitan consuelo, ser reanimados en la esperanza. No debemos esperar signos extraordinarios, pero si debemos dar razones para vivir y para confiar en Dios.

Lo hemos dicho y lo repetimos, los que aceptan a Jesús saben que Él es la gran riqueza. No hay nada que envidiar a aquellos personajes que tuvieron su adviento, desde los Patriarcas hasta los profetas. A nosotros nos ha tocado lo mejor: la encarnación del Hijo de Dios. Y puesto que nos ha tocado lo mejor, el adviento es tiempo de gozo, gozo que no es alegría pasajera, porque brota del corazón.

II

Por medio de Cristo la humanidad se reconcilia, y se reconcilia porque este Jesucristo que esperamos es buen pastor que cuida sus ovejas: “Como pastor pastorea a su rebaño: recoge en brazos los corderitos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las paridas” (Isaías 40 : 11)

Este Jesús que esperamos es el anfitrión que nos invita a ser homenajeados en un gran banquete, que es su Reino, con lo que se muestra su amor y fidelidad.

Nos ha tocado lo mejor, Cristo es copa y mesa, nos unge con su Santo Espíritu, nos permite vivir la resurrección desde ya, en comunión con el Padre. Este Jesucristo que esperamos aniquila la muerte, para vivir la comunión con Dios para siempre.

Nos ha tocado lo mejor, quien esperamos nos permite compartir el banquete de su Reino como una sola comunidad de hermanas y hermanos, sin distingo de raza o procedencia religiosa, porque quien esperamos, que repetimos, es buen pastor, padece con nosotros nuestras limitaciones.

Es por ello que con toda propiedad podemos cantar en este tiempo: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Dios nos salva de la muerte y nos resucita, elige a los pobres y despreciados por este mundo para llevar adelante su Reino.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Dios nos ama, nos escucha y es nuestra salvación.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Confiamos en ti, en medio de los peligros.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

El Señor es nuestra luz y nuestra salvación.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

En medio de las luchas de esta vida, no nos desanimamos, porque tenemos esperanza en ti, porque nos reservas la victoria en medio de esta lucha.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Que las luchas, las pruebas y las tentaciones no nos hagan olvidar que nuestro objetivo es estar junto a Dios.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Permite que comprendamos las inmensas riquezas del corazón de Jesús para que tengamos en Él un lugar de refugio, donde siempre podamos estar.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

“Es tu rostro Señor lo que busco”.

Reflexión de adviento 2

marfuerte @ 23:31

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Confiamos sin temor. Aunque nos abandonen hasta los más íntimos, el Señor nos recibirá.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Eres amparo y refugio.

“Bendito el que viene en nombre del Señor”.

Eres defensor, padre y madre.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Que se acerquen a ti aquellos que entre tropiezos y con desesperación te buscan cargados de su pecado.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Este es tiempo de espera, pero esa espera debe fortalecernos en valentía y esperanza.

Esperanza, porque el que está por venir ha vencido los poderes del mal y de la muerte.

El Hijo del Hombre nos da su paz y no como la da el mundo, Él nos alimenta con su palabra y con su mismo cuerpo hecho pan, pan que nos alimenta con la vida eterna. Es por ello que podemos ser sus testigos ante la gente.

Este es tiempo de espera, un buen momento para alabar a Dios. Él es el dueño del universo.

Es un tiempo para reflexionar sobre como poner nuestras virtudes al servicio de la humanidad. Quien sigue a Cristo, debe consolar a la humanidad herida y trasmitir el mensaje del llamado de Dios.

Debemos continuar la obra misericordiosa de Jesucristo entre aquellos que fueron sus beneficiarios, los marginados de la sociedad. A estos debe dirigirse la acción de la iglesia. Aquí está la verdadera credibilidad de la comunidad creyente.

Jesús viene a consolarnos. Consolarse no es resignarse, es cobrar ánimo para seguir adelante en la misión que nos ha encomendado. Debemos cumplir esa misión a pesar de las dificultades.

Nosotros ya hemos sido testigos de la misericordia del Señor, es por ello que también le suplicamos su ayuda y tenemos plena conciencia de la paz que nos otorga y la plenitud de sus bendiciones.

Por tal razón, podemos compartir la buena nueva de la venida de Cristo. Buena nueva que significa ir mostrando la vida y obra de Jesucristo, buena nueva que es la posibilidad de cambiar en lo más profundo de nuestro ser.

Este cambio implica un camino, un tránsito, un andar, y esa acción es un volver a Dios. Así como Juan el Bautista predicó en el desierto, nosotros debemos recorrer el desierto de nuestra vida en busca de Dios. Solo de esta manera, viviremos nuestra liberación. Adviento es tiempo de hacer conciencia y preparación. El adviento es tiempo de decantar nuestra actitud de cara a la venida del Mesías, donde se manifestará su gloria.

El tiempo de la dominación del pecado ha terminado, Dios nos conduce a la libertad por medio de su Hijo. Esto es lo que debemos proclamar a quienes desconocen esta maravillosa noticia. Debemos proclamar que aquel que viene pagará nuestras culpas. Por aquel que viene somos perdonados. Es por esto que reconocemos a Dios como Dios.

Debemos proclamar que con Jesús viene una salvación que une al cielo con la tierra, que une a Dios con el ser humano. Cristo es plenitud de Dios en la tierra. Jesucristo inaugura una obra de la que, como ya hemos dicho, somos parte.

Esta unión del cielo con la tierra tiene como signo la encarnación de Jesús en María, su madre. Por este acto es que confiar en Dios significa confiar en el ser humano. No se puede amar a Dios sin amar al hombre.

Por eso, a pesar de la profunda crisis y sinsentido en que vive el mundo podemos decir: “Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”. Dios es salvación que se acerca y Gloria que habita en nuestra tierra. Es claro que debemos esperar y tener esperanza hasta el tiempo de la gran manifestación de nuestro Salvador.

Seguimos insistiendo, esta espera, no puede ser pasiva, si vivimos en santidad podemos facilitar el regreso de Cristo. Nuestra misión es que el mundo camine por sendas de honestidad, paz y reconciliación.

Así las cosas, podemos cantar a Dios un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. La senda de nuestra liberación queda marcada por la venida de Dios hecho hombre: Jesucristo, y por su resurrección.

En este tiempo de las comunicaciones, estamos invadidos por la palabra y por las palabras, pero la que debemos buscar es la palabra de Dios y esa palabra es de compromiso, esperanza y amor.

El centro de esa palabra es Jesús. Por medio de Él, Dios está con nosotros. Por medio de Él, Dios nos salva. Cristo lo deja todo para venir a salvar a sus preciados hijos e hijas: la humanidad entera.

Es gracias al amor que Dios nos tiene, que nos elige, como se lo explicara San Pablo a los Efesios. Este llamamiento y elección nos debe orientar a la santidad. Este tiempo de adviento debe hacernos recordar que por la gratuidad de Dios, somos el “nuevo Israel”, pueblo de Dios.

Y es como Pueblo de Dios, que debemos como lo hizo María ante el anuncio del ángel, alegrarnos con verdadero júbilo: Dios viene entre su pueblo. El Espíritu Santo desciende sobre María, lo que la hace madre de Jesucristo y es por ese mismo Espíritu, que la comunidad de fe es madre de los creyentes, de aquellos que reciben el Espíritu de Jesús por medio del bautismo.

De aquí se deriva que la base de nuestro optimismo y esperanza en la oferta de salvación de Dios no depende de nuestros méritos, sino que su Santo Espíritu viene a nosotros para fortalecernos en nuestras debilidades y precariedades.

Y precisamente, porque la iglesia es conciente de sus debilidades y precariedades, es que debemos preguntarnos: ¿Nos hemos preocupado por aquellas y aquellos que en algún momento compartieron con nosotros la fe, y hoy están extraviados?

El adviento es tiempo de hacer examen de conciencia. No podemos seguir despreciando a los que buscan a Cristo, no podemos seguir esperando a que lleguen a las puertas de la comunidad. ¡hay que salir a buscarlos! Debemos ser garantía de amor para los que están extraviados.

¡Que grande es la obra de Dios que estamos esperando!

Debemos festejar alegremente la llegada del Señor que viene a establecer su reino de justicia y verdad. Debemos comprender que la mayor gloria de Dios es que nuestros pueblos basen sus relaciones en la justicia. La ambición desmedida del ser humano ha arruinado la creación de Dios, pero todo cambia cuando descubrimos en Dios nuestra razón de ser.

¡El Señor es rey!

Los dioses ante los que hoy nos postramos, sobre todo el dinero, no son nada frente a la majestad del que viene. Estará entre nosotros con su santidad, adorémosle como se lo merece, porque todo el poder y la gloria le pertenecen.

En este tiempo de adviento renovemos nuestro deseo que venga el Reino de Dios, volvemos a recordar el Padre Nuestro: “Venga a nosotros tu Reino”. Sepamos que este Reino esta cada vez más cerca.

Este deseo debe fundamentarse en una clara convicción: Dios es todopoderoso, ninguna fuerza humana es capaz de impedir que Él cumpla sus planes de salvación. Por eso podemos decir: “Bendice, alma mía, al Señor”, te damos gracias por tu bondad y tu amor, porque perdonas y llenas de bendiciones a quienes te son fieles. Es indudable que lo propio de Dios es “tener misericordia y perdonar”.

No olvidemos que Dios comprende nuestras debilidades, tan las comprende, que se hace hombre en Cristo Jesús, padeciendo sufrimiento, tentación y hasta la muerte. No podemos olvidar que el niño que esperamos terminará en una cruz, símbolo de redención por encima de la historia y del mundo. Este que esperamos nos lleva a la vida eterna. Este que esperamos se juega la vida por su misión. Él terminó en una cruz. Nuestro cristianismo es nada si no denunciamos lo incorrecto y anunciamos la esperanza, nuestro cristianismo no es nada si en nuestro horizonte no vislumbramos la cruz.

Creemos y esperamos en Dios por los testigos que nos han precedido y por nuestra propia experiencia de relación con Él. Por eso celebramos su gran gloria.

Bendecimos a Jesús, porque Él es nuestro descanso de los trabajos y cargas de esta vida. Bendecimos a Cristo, porque nos hace descubrir en la vida y en nuestra propia cruz el amor de Dios. Bendecimos a Jesucristo, porque en su humildad nos enseña que el propósito de Dios es conducirnos a Él.

Lo hemos dicho y lo repetimos: ¡Que grande es la obra de Dios que estamos esperando!

Dios sigue actuando en la naturaleza y en la historia. Es el ser humano quien se cansa, Jesús nos muestra que su Padre sigue trabajando. Pese a ello, Cristo nos dice: “Vengan a mí los que están trabajados y cansados, que yo los haré descansar”. Dios sigue actuando, mostrando su amor paternal.
Dios sigue actuando, por eso lo alabamos en los momentos de alegría y también en las horas de tristeza, en nuestros momentos de vigor o de gran fragilidad. Por eso Jesucristo nos ha mostrado el rostro de Dios, el lenguaje para invocarlo y el camino que nos lleva a Él.
Mas para ver su rostro, conocerle y entenderle, debemos ser sencillos, confiar plenamente en Jesús y sin ningún tipo de egoísmos entregarnos a su señorío.

Dios sigue actuando, Él es redentor, viene a rescatarnos de la esclavitud del pecado y de sus consecuencias. Alabémoslo porque es un rey justo y poderoso, lleno de compasión y misericordia.

Él es redentor, protector del oprimido, tal y como nos lo enseñó Cristo. Él es agua de vida, justicia, fidelidad, bondad, omnipotencia. Descubramos en adviento la inmensa riqueza de Dios, en sus hechos, en su revelación y en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Él rescata a los pobres, los perdidos y los aislados. Además, necesita de ellos para transformar el mundo.

Hemos dicho que debemos renovar nuestro deseo por la venida del Reino de Dios. Debemos comprender que este Reino es la fuerza que hace progresar la historia, y aunque este avance sea rápido o lento, las y los creyentes, como también lo hemos subrayado, estamos llamados a participar en esa transformación individual y social. es claro: Con los ojos de la fe, vemos como Dios “está haciendo las cosas nuevas” para salvarnos.

El llamado de Dios sigue patente, el llamado de Dios se renueva en este tiempo de adviento. Estemos atentos, no vaya a ser que nos arrepintamos por el destino que pudimos haber tenido a lado de Dios, pero lo rechazamos.

El llamado de Dios se renueva en este tiempo de adviento. No rechacemos las insinuaciones del Señor. Que el testimonio de Jesús que viene, nos sea salvación y no condenación: “Si hoy escuchas su voz, no endurezcas el corazón”.

En este tiempo también se nos plantean los dos clásicos caminos. Tenemos que ser responsables de nuestras vidas, lo que sembramos eso cosechamos. Seguir el camino de Dios nos depara la felicidad en la vida, su rechazo es simple y terriblemente la muerte. Cristo nos sirve de ejemplo perfecto de los frutos que brinda el servicio a Dios, los frutos de su Santo Espíritu que son irreprochables.

¿Por cuál camino vamos transitando como sociedad? Nos hemos dejado tentar siguiendo otros dioses: el poder, el placer y el tener. Tal parece que el Señor no nos interesa. He aquí la principal razón de nuestro fracaso histórico. Quizás hemos dicho sí al Señor y no le hemos cumplido. A pesar de esto, el llamado de Dios se renueva en este tiempo de adviento. Este llamado nos muestra como Cristo encarna la sabiduría de Dios, y sus hechos confirman que Él es quien esperamos.

La gran cuestión es si queremos o no queremos comprometernos en el proyecto de Dios. Cuestionémonos si estamos instalados en un conformismo religioso que nos impide la construcción del Reino de Dios.

Este es un buen momento para que como país hagamos una súplica dada la grave situación que vivimos: “Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve”. “Oh Dios manifiéstate”. Si fracasamos como cristianos, Jesucristo habrá fracasado: Señor, “¡Haz que volvamos y conviértenos!”. La mirada de Dios es salvadora, también en tiempos actuales.

III.

Jesús ha sido consagrado por Dios como rey y sacerdote, esta unción también le da la dimensión de profeta: Él anuncia la esperanza y denuncia lo incorrecto. Él anuncia el Reino de Dios y denuncia la explotación y esclavitud que implicaba la religión de su tiempo, y que aún subsiste en el nuestro.

Como profeta, Cristo habla y muestra signos de la liberación de los oprimidos. He aquí un tiempo de júbilo, un tiempo de perdón de deudas y la devolución de libertad a los esclavos. Inclusive, es válido pensar en este tipo de salidas para muchas de las problemáticas socio – económicas del mundo de hoy

Reflexión de adviento 3

marfuerte @ 23:29

De nuevo viene a nuestra mente el Padre Nuestro: “Perdona nuestras ofensas (deudas) como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden (deudores)”. Debemos perdonar para ser perdonados. ¿A quién o a quiénes debemos perdonar? El tiempo de adviento es buen tiempo para ejercer el perdón.

Por otro lado, nuestra sociedad está llena de esclavitudes y esclavos: muchos creen ejercer poder, pero son esclavos de la ambición y el deseo de dominación. Muchos creen que tienen control de las cosas que dan placer, pero son esclavos de ese placer y no tienen dominio propio sobre sus apetitos. Muchos creen que en el poseer hay poder, autoridad y prestigio, pero las posesiones los dominan. Todas estas personas piensan que son libres, pero son esclavos. A ellos, se les proclama la libertad.

Esta es la misión de Jesucristo. Socorrer a los pobres y humildes, y hacer entender que los ricos no podrán entrar en el Reino de Dios y hacer ver que somos objeto del favor de Dios. La pobreza es más que una situación económica y social, es una actitud humilde ante Dios. Debe tenerse la actitud de quienes no tienen nada y están dispuestos a recibirlo todo. La pobreza es condición para buscar a Dios, los pobres son los que esperan encontrar a Dios.

Los poderosos conducen la historia bajo criterios de poder, tener y dominio, dejando como saldo una inmensa cantidad de empobrecidos, excluidos y marginados. Dios actúa al contrario, los protagonistas son los ignorados de una sociedad intrínsicamente injusta.

La misión de Cristo es la liberación de las estructuras injustas que por medio y en nombre de Dios (Que en realidad sería un dios, en minúscula) mantienen al pueblo en el abandono, la discriminación y el hambre. He aquí una gran verdad: no se puede seguir creyendo que la pobreza es voluntad del Todopoderoso y que hay que resignarse. A partir de aquí, es claro que debemos esforzarnos con nuestra lucha para cambiar las situaciones injustas que vive nuestra sociedad. No podemos seguir aceptando la corrupción, no podemos seguir pensando que la violencia y la injusticia son cosas cotidianas.

Ya lo dice el salmista: “Dichoso el pueblo que tiene al Señor por Dios”. Si actuamos conforme a su voluntad, sabemos que Él tiene sus ojos puestos en los que le respetan.

Una vez más, debemos insistir que si los creyentes somos continuadores de la obra de Jesucristo, debemos orar sin cesar por el cumplimiento de su voluntad, debemos pedir discernimiento para poder llevar adelante la misión en medio de las dificultades. Solo a los ojos de la fe, podremos ver la panorámica del proyecto de Dios en medio de los problemas. Pese a estas dificultades, no debemos desesperarnos. Aun en las situaciones más difíciles, cuando hay desgracias, inquietud o excesivo pecado tenemos de nuestro lado el poderosísimo amor de Dios.

Ese amor está sellado con la entrega de Jesús. En esa entrega hay certeza de que Dios no abandonará a su pueblo. Se presenta aquí la alianza entre Dios y la humanidad que celebramos siempre en nuestros Cultos. Este tiempo es apto para no olvidar este mensaje de nuestras celebraciones.

Una de las dificultades a la que nos enfrentamos tiene que ver con los falsos cristos. El tiempo de adviento es momento de fijar nuestros ojos en el verdadero Señor. El Cordero de Dios, quien derrota el pecado, el que está ungido por el Espíritu. La manifestación última de Dios.

Ahora bien, hay algo que resulta esencial: Cristo nos da la posibilidad de ser hijos de Dios, por medio de creer en su nombre. Es decir, creer en Jesucristo Dios y hombre verdadero. Y esta creencia y experiencia de Jesús es una invitación a conocer y escuchar la voluntad de Dios para ponerla en práctica. Solo en esta práctica, se puede recuperar la vida humana. Esta recuperación implica saber que el Señor gobierna todas las cosas con amor, justicia y sabiduría.

Es tiempo de adviento, tiempo de preparación. Es tiempo de conversión. Es tiempo de reconocer nuestros pecados. Solo de esta manera se nos abrirá el Reino de Dios y podremos conocer el rostro de Dios Padre.

Quienes vivan la conversión estarán por delante de aquellos que creen tener un lugar privilegiado ante Dios, aquellos que están indiferentes frente al anuncio del que viene. Cuando descubrimos nuestra miseria y el perdón de Dios, estaremos listos para empezar su Reinado.

La restauración de nuestra sociedad comenzará por la relación sincera con Dios, después podremos dar un testimonio que transformará a los demás, y Dios mismo cambiará internamente al pueblo. Esta es nuestra esperanza, esta esperanza está aparejada al amor de Dios.

Hemos hablado de una relación sincera con Dios. Esto significa que la honra a Dios no implica observar ritos externos, se trata de hacer su voluntad. El amor hecho realidad no depende de ortodoxias teológicas, depende del compromiso. Dios conoce los secretos de nosotros, lo importante es practicar la justicia. Una relación sincera con Dios está basada en el compromiso. Las apariencias de obediencia, son solo palabras huecas, no crean relaciones genuinas. El adviento es tiempo de alcanzar una relación sincera con Dios. Esto, no significa grandilocuencia, Dios se fija en el corazón de los seres humanos y en los detalles más pequeños. En estos detalles, se expresa el deseo ardiente de amar a Dios y de hacerle amar por encima de todo. Estos detalles son fruto de la verdadera reconciliación.

Es adviento, estamos esperando al Rey de la paz. El que hará justicia a los humildes. Es adviento. Estamos esperando la paz universal. Después de tanta sangre, de tanto conflicto, de tanta muerte…

¡Sí, ven Señor Jesús!

Instaura tu Reino…

“Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente”

Permítenos ver los signos de tu gobierno.

La fortaleza de los deseos de justicia y paz para la humanidad entera.

¡Sí, ven Señor Jesús!

En ti se cumplen las promesas de unidad de las naciones.

Permítenos entregarnos totalmente a ti para que nos bendigas.

Perdona nuestros pecados. Ábrenos las puertas de tu Reino.

Derrota el pecado, fortalece nuestra esperanza.

Eres el gobernante perfecto, al servicio de la justicia, al servicio de los pobres y los desvalidos. Que todos participen de las riquezas de la tierra.

El Reino de Dios es el Reino eterno.

Reino universal de justicia y paz.

Cristo vencerá a los opresores.

Jesucristo, Rey del universo…

Ayúdanos a construir una sociedad más igualitaria, justa y solidaria.

Jesús, gracias por encarnarte en nuestra realidad de promesas, esperanzas, fragilidad y pecado.

Gracias por encarnarte entre lo bueno, lo frágil, el éxito, el fracaso, el dolor, el sufrimiento.

Gracias por venir a nuestra historia, historia de padres, de sabios, de visionarios… historia de gobernantes honrados y corruptos, historia de trabajadores, campesinos, desterrados, esclavos, nativos, migrantes y prostitutas.

Nos has hecho parte de tu familia sin exclusión.

Nos has hecho partícipes de las promesas que Dios Padre le hizo a la humanidad.

Es por eso que podemos cantar: “El Señor es nuestra victoria”. Él es nuestra victoria porque es rectitud, sol de justicia, salvación y liberación. Él es nuestra victoria porque es “Dios con nosotros”.

“El Señor es nuestra victoria” porque en Él se han cumplido las palabras de la Escritura.

Adviento es tiempo de colocarnos frente al misterio de los designios de Dios… este misterio es tal, porque sobrepasa nuestro saber y entender, es por ello que en esta situación debemos discernir nuestra vocación para ponernos al servicio de Dios.

Este discernimiento se da en muchos de nuestros países de América Latina en medio de la persecución y la adversidad, pero los hombres y mujeres que las sufren, tienen firme su confianza en el Señor y acuden a Él para pedirle ayuda y protección. Con esta protección Dios hará justicia y los cómplices de la maldad serán avergonzados.

Recordemos en este tiempo como hemos conocido la misericordia de Dios, recordemos todas las maravillas que ha hecho por nosotros. Pidámosle que en todo momento de nuestra vida nos otorgue el verdadero consuelo. Tal consuelo solo es posible si nos tornamos pobres o humildes ante Dios. Solo de esta manera nuestras oraciones serán respondidas.

Al ser humildes ante Dios, podremos ser ejemplo de arrepentimiento y austeridad en medio de una sociedad invadida por las tentaciones de pecado y el excesivo amor al materialismo y al consumismo.

Asimismo, al ser ejemplos de humildad ante Dios, podremos ser signos de reconciliación de la humanidad por medio de la justicia y la fidelidad a la ley del amor. Esto parece complicado, pero nada es imposible para Dios. Para lograr esto, debemos permitir que el Espíritu Santo, sea un elemento dinámico en nuestras vidas. Este Espíritu no dejará quietud a sus siervos, que serán movidos de manera imprevista para que cumplan su misión. Él nos sostendrá, nos instruirá y nos dará confianza. A lo largo de nuestra vida veremos la protección maravillosa de Dios.

Este desafío de humildad nos permitirá ser signos de cómo Dios reivindica a los marginados. En estos signos los demás descubrirán la forma en que Dios se solidariza en personas marginadas y se presenta en medio de la cotidianidad de la vida, como refugio y fortaleza. He aquí un mensaje claro de este tiempo de adviento: Dios siempre se manifiesta allí donde menos se piensa, en las personas que no cuentan para nada ni para nadie

En este adviento se nos presenta un símbolo: las cosas de Dios no se entienden de una vez, somos lentos para entender a Dios, pero con fe y humildad en el corazón, los actos de Dios pueden ser comprendidos.

El Ángel le dice a María: “alégrate”. Dios viene a estar entre su pueblo, “alégrate” es el llamado para este tiempo. Resulta muy lamentable que en estas épocas confundamos esta alegría con la simple satisfacción de necesidades materiales.

Dios viene a estar entre su pueblo, en Jesús se cumplen las promesas hechas desde hace muchísimo tiempo: Él es nuestro Dios y nosotros seremos su pueblo si permitimos que Él gobierne en nuestros corazones.

Este Reinado es fruto de la misión de Cristo, siervo que sufre por los pecados de sus hermanas y hermanos, y la última palabra es dada por Dios quien le resucita de entre los muertos, permitiendo la reconciliación de la humanidad con el Señor.

El mismo Dios que hizo el universo, que ha desplegado en éste sus riquezas, no ha terminado su obra hasta que visite a la humanidad, y hasta que fruto de esta visita, nazca el ser humano nuevo, hijo de Dios.

Dios ya viene a visitarnos, por eso podemos cantar con el salmista: “va a entrar el Señor, él es el rey de la gloria”. Lo mejor es que si nosotros le seguimos con rectitud, y sinceridad de corazón, podremos entrar con Jesús en la gloria misma.

Para lograr esto, debemos ser morada de Dios. Y para ello, debemos recibir su gracia, que es la sanidad de nuestra alma por parte de Dios, a partir de allí, podemos creer, conocer la verdad y amar verdaderamente.

Toda esta experiencia nos conduce a la vivencia del encuentro de ese “otro” que es Dios, creador, santo y excelso, pero ante todo, amor, amor que arde por salirnos al encuentro, por estar siempre con nosotros.

La humanidad está deseosa por la venida de Dios, pero es la humanidad golpeada por el abandono, la marginación y el rechazo quien más le añora, y es este sector en el que se pronuncia la palabra de Dios. Entre los autosuficientes, los soberbios y egoístas Dios no tiene espacio, no puede expresarse. Dios no puede expresarse entre aquellos que no buscan ni practican la justicia, entre aquellos, que entregan su vida ante ídolos que no son el Señor.

IV

¡Jesucristo es rey!

Él es hijo de Dios.

Está sentado a la derecha del Padre.

En Jesús se complace el Padre.

Por eso decimos con el salmista: “Cantaré eternamente las misericordias del Señor”.

Estamos a la espera.

Dios ha escogido entre los humildes a sus siervos, somos comunidad de fe escogida por el Padre para sembrar en nosotros al Espíritu Santo, y poder tomar en nosotros a Cristo, Verbo de la vida, fruto de nuestra inmensa alegría.

Como lo dice San Pablo a los Romanos, Dios tenía un misterio que ahora nos revela (Romanos 16: 25 – 27) es la salvación que se concreta por el nacimiento, vida y cruz de Jesucristo. Todos estamos llamados a esta salvación. Este misterio de Dios tiene como punto máximo el que Jesucristo restaure el universo y sea su cabeza.

Esta es la bendición del Padre por medio de Jesús.

Por medio de Él se reúnen las ovejas dispersas.

Él vence a este mundo, dando la paz que nos ha conquistado.

Él es siervo de Dios, que sigue el camino de su Padre trayéndonos la salvación.

Él nos es ejemplo de cómo Dios es fiel, de cómo construye la historia y dirige nuestra vida de acuerdo a sus promesas que nunca fallan.

Quizás en tiempos como los que hoy vivimos, el creyente se pregunte: ¿Dónde está nuestro Salvador que debía darle gloria y prosperidad a su pueblo?, ¿Dónde están sus promesas?, ¿Porqué no hay pan para tus hijos?, ¿Dónde está tu justicia?, ¿Porqué tu Iglesia no vive según tu Evangelio?

Desde esta perspectiva, podría ser que no tuviéramos mucha esperanza, no podemos olvidar que Cristo sufrió su propio fracaso al morir en una cruz, pero de nuevo, su historia no se cierra ahí, la última palabra de Dios es la resurrección. Esa es parte de nuestra esperanza.

Ya lo hemos dicho y lo repetimos: si creemos en Jesucristo, si poseemos su Espíritu, seremos las manos y los pies del Señor en este mundo.

¡Que en este tiempo de adviento estemos abiertos a la acción del Espíritu Santo!

Solo por medio de Él podremos cantar la humillación de los soberbios y la exaltación de los humildes – no en balde es Padre de los pobres -. Solo Él puede humillar y exaltar, porque Él es creador de todo y todo está bajo su dominio. Y puesto que Él es Señor de todo lo creado, da vida a los muertos y la esperanza a los que no la tienen.

Adviento es un tiempo para comprender de forma definitiva que Dios, es Dios de salvación de los desamparados. La gloria Dios se manifiesta en el cambio de las diferencias que existen en la humanidad.

Reflexión de adviento 4

marfuerte @ 23:27

Dios no es Dios de los autosuficientes y egoístas. Dios es Dios de quienes hacen causa común con los débiles, que construyen el mundo en solidaridad y se construyen a sí mismos junto a Dios.

Este es el Dios que esperamos y que se manifestará en Jesús, quien deposita en el Padre su propia vida. Jesús, nace pobre y vive entre los pobres porque éstos entienden que no hay otro mundo digno para la humanidad que aquel en que haya dignidad y alimento para todos.

Adviento es un tiempo para comprender en forma definitiva que las cosas pueden cambiar, porque el amor de Dios siempre cumple sus promesas y este cambio implica un vuelco de las condiciones humanas. Es claro que esta transformación la inicia Jesucristo y sigue en nuestro tiempo.

En el triunfo de los débiles se muestra la soberanía del Señor. Los arrogantes y malvados morderán el polvo, los de abajo representan la humildad y unión con Dios.

Adviento es tiempo para la verdad, para descubrir ante Dios nuestras responsabilidades.

¿Cuál es la situación de nuestro país?: estancamiento, decadencia social, religiosa y política. Este es un buen tiempo para profundizar la evolución hacia un proyecto de pueblo conforme al plan de la justicia y de la vida al que el Señor nos ha llamado.

Adviento es tiempo de oración, servicio y agradecimiento.

Estas acciones conducen a que los planes de muerte no anulen el plan de vida, que en muchas ocasiones, debe penetrar por los resquicios de la cultura de la muerte. Lo importante es que al final vencerá el bien.

Adviento es tiempo para derrotar el pesimismo y la indolencia. Es tiempo de acción confiada en la intervención liberadora de Dios. El Dios de Cristo vive con los pobres y desprotegidos.

En esta etapa de nuestra reflexión de adviento volvemos sobre puntos que hemos referido en otro momento, a esta altura, debemos subrayar que al acercarse cada vez más el nacimiento de Jesucristo, debemos volvernos a Dios, cambiar nuestra manera de pensar, necesitamos un cambio radical de actitud ante el pecado individual y social (En vez de buscarlo, debemos renunciar a él). necesitamos regresar a Dios, como regresó el hijo pródigo.

Cada vez se acerca más el nacimiento de Jesús, por eso podemos decir con el salmista: “Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación”. Esa liberación significa que Dios nunca nos abandonará. Al compartir el cuerpo y la sangre de Jesús, adelantamos la experiencia de la vida eterna.

Cada vez se acerca más el nacimiento de Cristo, nuestro peregrinar por el desierto va llegando a su fin. Jesucristo es camino, verdad y vida. La invitación está en pie, para conocer y escuchar la voluntad de Dios y llevarla a la práctica.

Cada vez se acerca más el nacimiento de Jesús, el desierto va llegando a su fin, pero la denuncia cristiana debe agudizarse. Denuncia a los hipócritas que bajo falsas vivencias religiosas, en vez de liberar oprimen. Denuncia a los materialistas que proclaman: “Comamos y bebamos, pues mañana moriremos”.

Pidamos en oración la dirección de Dios por sus caminos y veredas, que son caminos de verdad y de justicia. Solo de esta forma la humanidad será recuperada.

Adviento es tiempo de preparación a la navidad. Dios intervendrá en bien de su pueblo. Vendrá un poderoso Salvador. Dios se complacerá en Él. Ya viene el nuevo día. ¡Aleluya!, ¡Aleluya!

¡Aleluya, Dios es fiel! Su amor perdura a pesar de todo.

¡Aleluya, Dios es leal!

¡Nos viene una estrella que trae su luz!

Dios nos está abriendo el camino de la paz.

El perdón de los pecados nos traerá la justicia y la justicia la paz.

Cada vez se acerca más el nacimiento de Cristo.

¡Viene una transformación histórica y cósmica!

¡Jesucristo es el ungido!

¡Él vence sobre el caos del pecado!

¡Feliz adviento!

Abramos el corazón a Dios que viene.

Meditemos en su palabra para poder hacer su voluntad.

Meditemos para poder conocer, celebrar y vivir la esperanza cristiana.

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