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RESONOCO

Categoría: teolog

20/11/2008 GMT 1

Una experiencia extraordinaria

marfuerte @ 23:40

Stephanie Schmidts

Congregación de Nuestra Señora de Sion

La hermana belga Emmanuelle Cinquinnds murió en Francia el 20 de octubre del 2008 a la edad de 99 años, un poco antes de cumplir los cien años. Luego de dedicarse a la docencia en Francia y en el Medio Oriente, a la edad de 62 años decidió dedicar sus otros 22 años a los recolectores de desperdicios de El Cairo, luego de ver las deplorables condiciones de cómo “los pobres entre los pobres viven entre la basura de los demás”.

Los recolectores de desperdicios, después de recoger la basura en sus destartalados carretones halados por mulas enfermas y famélicas, la clasificaban para revenderla, con el propósito hacerse de comida y ropa para ellos, y luego quemar lo que quedaba y continuar de esta manera viviendo en la pestilente vecindad en medio del denso humo provocado por las quemas.

Mujer de acción. Emmanuelle siempre estaba buscando maneras de recaudar fondos para su pequeña escuela, para construir pequeños refugios para las familias, para medicinas, educación, materiales de construcción; para programas para los niños y sus madres, para el proyecto a largo plazo de obtener tractores para los recolectores de desperdicios y para muchas otras cosas más.

Hace unos 30 años, mientras buscaba donantes en los EE. UU., llegó a Sion en Kansas City . Habló a las alumnas de la secundaria del colegio por más de hora y media y compartió sus historias. Las estudiantes estaban impactadas y decidieron recoger dinero para ella. Ella se sintió tan a gusto con las pequeñas niñas de Locust y ellas la quisieron.

A mí me conmovió tanto ella, que decidí en 1984, irme como voluntaria durante 3 meses para convivir con ella en su trabajo. Fue una experiencia tremenda para mí. Emmanuelle vivía con la gente, con excepción del domingo que se iba con las hermanas de Sion en El Cairo. La educación era la llave para toda su gente. Los niños iban con uniformes limpios a la escuela. Me dijo: “esto es lo que quiero que hagas”, nunca me preguntó cómo lo haría.

Experiencia enriquecedora. Así era ella, hacía las cosas y pasaban. Tenía un cuarto con materiales donados. Así que enseñé arte en la escuela, a pesar de que no sabía ni una palabra de árabe y nadie sabía inglés. Di clases de tejer a las mamás, y cada día llegaban más. Había montañas de lana donada, pero tenía que ir con frecuencia al Mercado a comprar agujas. Entre una y otra cosa, yo debía enseñar inglés a los niños, a las maestras, a las mamás y a los niños grandes. Fue un reto, pero una de las más enriquecedoras experiencias educacionales y de fe de mi vida.

Podría escribir tantas historias, pero la mayor historia era Emmanuelle misma. Ella vivía y respiraba el bienestar de esta bella gente. La recuerdo contando cómo llegaba bien tarde en la noche y necesitaba un cuchillo para cocinar. Le pedía a la señora cerca de ella que le prestara el de ella, e inmediatamente ella le daba su único cuchillo y nunca le pidió: “por favor, devuélvalo”. Todo pertenecía a todos, nada tenía dueño. Ella decía: “ellos me enseñaron una lección”.
periódico La Nación 5 noviembre 2008.

El poder de la oración

marfuerte @ 23:19

• Es necesario ajustarse a la oración de Jesús en el huerto; es decir, siempre anteponiendo la voluntad de Dios antes que la personal
Sandra González Vargas
sgonzalez@prensalibre.co.cr

El padre Juan Luis Mendoza indica que se debe orar con humildad, anteponiendo siempre los deseos de Dios antes que los personales.
En estos días muchos peregrinos se acercan a la Basílica de los Ángeles a agradecer por los favores concedidos o preocupados por situaciones que les acontecen y desean una solución, resulta oportuno conocer más sobre el tema del poder de la oración.
El padre Juan Luis Mendoza califica a la oración como “un arma de doble filo”. Es de su criterio que la oración debe ajustarse a la que Jesús pronunció en el huerto; es decir:
“Padre si es posible quítame este mal y que no se haga mi voluntad, si no la tuya”.

“Si no se pide de esta manera, aceptando la voluntad del Señor, la oración puede, contrariamente a lo que se desea, frustrar a la persona ya que puede creer que Dios no ha querido sanarlo”, detalla Mendoza.

La verdadera fe no consiste, dice, en buscar la sanación, ya que la verdadera fe busca hacer la voluntad de Dios y aceptar aquello que Él no quiere y nosotros tampoco pero que permite en nuestras vidas para bien.

Detalla que la oración debe hacerse por intercesión de María o de los Santos, teniendo siempre presente que Dios es el que los concede, si es así su voluntad.

“María no hace milagros, ella puede ser intercesora ante su hijo”, recalca Mendoza.

Recordó además las palabras de Jesús quien indica: “Si alguien quiere seguirme, niéguese a sí mismo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz (hacer lo que Él quiere y aceptar lo que Él permite para purificarse ) y sígame”.

A esto se une el hecho de que muchas de las enfermedades o trastornos que aquejan a los seres humanos y que por lo general están presentes en sus oraciones son somatizaciones; es decir, afecciones crónicas en las que hay numerosas dolencias físicas, que pueden durar por años y ocasionar desajustes sustanciales.

Así se explica que los síntomas físicos son causados por problemas psicológicos y no se puede identificar ningún problema físico subyacente.

La oración como medio de curación
Al respecto, un interesante análisis fisiológico es dado por el filósofo Mattew Alper en su libro “Dios está en el cerebro”, sobre el poder de la oración para sanar.

Alper indica que todas las religiones invitan a la oración diaria y que adicionalmente se sabe que el acto de oración tiene propiedades curativas.

El autor se inclina a dar una interpretación fisiológica del poder de la oración y señala que cuando el ser humano concentra su atención en lo que considera como lo trascendente; es decir, al orar o meditar, la especie humana tiene la capacidad para alterar su fisiología de tal modo que puede reducir los niveles de estrés y generar una serie de respuestas curativas al organismo.

Señala además que “como creemos instintivamente en la existencia de fuerzas naturales que tienen el poder y la disposición para ayudarnos, nos sentimos motivados para pedirles ayuda. Como creemos instintivamente que nuestras peticiones serán escuchadas, nuestros niveles de ansiedad disminuyen y nos liberamos de una parte de la presión psicobiológica excesiva (...). Creo que esta es la razón por la que el acto de la oración tiene propiedades curativas”.

Detalla que cuando alguien es curado o sanado mediante la oración, no se debe a ningún milagro sino que es la respuesta exclusivamente fisiológica a menores niveles de ansiedad.

Estudio del poder de la oración
Un estudio que fue realizado a 990 pacientes con afecciones coronarias en Missouri asegura que se demuestra la eficacia de la oración en la evolución positiva de una enfermedad. Los médicos parecen no tener una explicación científica aceptable a los resultados obtenidos en dicho estudio
El experimento se llevó a cabo en el hospital de Saint Lukes de Kansas City (Missouri) cuyos resultados han sido publicados en la revista Archives of Internal Medicine de la Asociación Médica de Estados Unidos.

Los pacientes de dicho estudio desconocían que había personas que con sus rezos estaban “trabajando” espiritualmente a su favor, ni los que rezaron conocían al paciente.

Lo que se obtuvo es una prueba del principio de que la plegaria de intercesión sí establece una diferencia, dijo Williams Harris, quien dirigió el estudio, donde además se concluyó que es necesario realizar una mayor investigación científica.

El Capellán del hospital, Jerry Kolb, dijo que “después de este estudio se cree en que la oración da resultados, pero el porqué de los resultados no se sabe. “Hay que dejar esto en manos de Dios. Nadie sabe la respuesta”.

El hospital incluyó en el experimento a 990 personas que en un período de doce meses ingresaron en la unidad coronaria para recibir atención durante más de 24 horas.

Los científicos repartieron a esos pacientes al azar en dos grupos: 534 recibieron toda la asistencia médica habitual en sus casos, mientras que los otros 446 formaron el grupo de voluntarios por lo que los rezadores oraron cuatro veces al día durante una totalidad de 28 días.

Al término del estudio se comprobó que el grupo de pacientes en que oraron voluntarios tuvo menos intervenciones médicas que el grupo de control que solo recibió asistencia médica normal.

Según Harris, se demostró la eficacia de la oración en el grupo elegido en que los voluntarios rezaron, con un resultado diferente para los pacientes por los que no se rezó. “Más allá de eso no hay respuesta. Como cristiano digo que Dios nos dice en la Biblia que oremos por el prójimo”.

Y en este sentido hay pasajes de la Biblia que nos motivan a la oración como la pronunciada por Jesús a Jeremías: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces” Jeremías 33:3, o “El Señor nos ha dicho y prometido, que si pedimos algo conforme a su voluntad Él nos oirá, y si nos oye, Él contestara”. 1 de Juan 5:14-15.

De estas frases se intuye que la oración es un acto de máxima prioridad. Sin lugar a duda, es la disciplina más importante de la vida del cristiano. La oración fue de máxima prioridad en la vida del Señor Jesucristo, por lo tanto también debe serlo en nuestras propias vidas.

Revista abanico 31 julio 2008.

11/11/2008 GMT 1

La dimensión social del Cristianismo.

marfuerte @ 00:20

Ocean Castillo Loría.

No es raro en ciertos sectores de América Latina, que las y los creyentes en Cristo, observen su fe como una cuestión de salvación o perdición individual, sin ninguna implicancia social o colectiva.

Dicha situación desconoce una de las características principales del Dios de Israel, y por ende, del Dios de Jesús de Nazaret: “Pero el Señor siguió diciendo: - Claramente he visto cómo sufre mi pueblo que está en Egipto. Los he oído quejarse por culpa de sus capataces, y sé muy bien lo que sufren. Por eso he bajado, para salvarlos del poder de los egipcios; voy a sacarlos de ese país y a llevarlos a una tierra grande y buena, donde la leche y la miel corren como el agua,.. Mira, he escuchado las quejas de los israelitas y he visto también que los egipcios los maltratan mucho” (Ex 3: 7 – 9)

Como puede verse, este Dios es uno que se preocupa por la situación social de su pueblo. Es por ello que la vivencia del culto que Dios acepta es la construcción de la justicia y el reconocimiento y solidaridad con el oprimido y el necesitado: “lavaos y limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de mi vista, desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda” (Is 1: 16 – 17)

De ahí que, el creyente en Dios no puede pensar que el pecado es solo una ofensa espiritual, sino, que la injusticia, la pobreza y la opresión social son pecado. De ahí que dejar de hacer el mal, dejar de explotar al prójimo, compartir el alimento con el hambriento, ser solidarios con los damnificados y los que nada tienen, es la verdadera religión (Is 58: 6 - 7)

Ya lo diría Juan Pablo II: “Al dirigir nuestra mirada ahora al mundo contemporáneo, debemos constatar que en él la conciencia del pecado se ha debilitado notablemente. A causa de una difundida indiferencia religiosa, o del rechazo de cuanto la recta razón y la Revelación nos dicen acerca de Dios, muchos hombres y mujeres pierden el sentido de la alianza de Dios y de sus mandamientos. Además, muy a menudo la responsabilidad humana se ofusca por la pretensión de una libertad absoluta, que se considera amenazada y condicionada por Dios, legislador supremo.”

En la misma línea del Dios que se le presenta a Moisés y del Dios de los profetas, se ubica la misión de Jesús, tal y como lo adelanta su propia madre: “…deshizo los planes de los orgullosos, derribó a los reyes de sus tronos y puso en alto a los humildes. Llenó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías” (Lc 1: 52 – 53)

Es por ello que Cristo opta por los pobres y les hace privilegiados de su mensaje:”Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios…” (Lc 6: 21)

Los pobres son privilegiados, porque el Reino de Dios es una forma de convivencia en la que los pobres dejan de ser pobres y para ello, los ricos deben dejar de ser ricos: “Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de Dios” (Mc 10: 25) Es por esta razón que todos debemos ser solidarios en pro de una sociedad más justa.
Ahora bien, dado que el proyecto de Jesús (El Reino de Dios), involucra todas las cosas, (esfera espiritual y esfera material), es que la comunidad de fe (La Iglesia) debe optar por los pobres con el objetivo de liberarlos integralmente (Puebla n. 1134)

En esta misma línea se inscriben las palabras del Obispo Costarricense Víctor Manuel Sanabria: “El orden económico, si quiere ser justo, no es independiente del orden moral y religioso, sino que está subordinado a éste…”.

La comunidad de fe siempre ha sido consciente de esta misión, desde la iglesia primitiva (Hechos capítulos 2 y 4). También los Padres de la Iglesia denunciaron la concentración de las riquezas: “Dios nos ha dado el sol, los astros, los cielos, los elementos, los ríos de los que gozamos en común; nada de este es propiedad particular. Sobre ellos no cabe título ni documento. He aquí la imagen y la ley de la naturaleza, si Dios ha hecho común estas cosas, ha sido ciertamente para enseñarnos a poseer en común todo lo demás. Los conflictos y las guerras estallan porque algunos tratan de apropiarse de lo que pertenece a todos” (San Basilio)

“La tierra fue creada en común y para todos, ricos y pobres. ¿Por qué, pues ricos, os atribuís el monopolio de su propiedad? No son tuyos los bienes de que haces obsequio al pobre; es una pequeña porción de lo suyo que le restituyes, pues se trata de un bien común para uso de todos y que tu solo usurpas” (San Ambrosio)

Teniendo esto claro, y tomando en cuenta que en América Latina hay pocos muy ricos y muchos muy pobres, es que los creyentes deben ejercer una fe liberadora, una fe que comprende que debe serse generoso con los pobres y los miserables, una fe que sabe que para cambiar las estructuras hay que derrotar el egoísmo en el ser humano, por lo que hay que trabajar en el corazón de éste y en las estructuras sociales que produce.

Ya lo decía el sacerdote Jorge Volio: “Que sea el sacerdote el que abra la mente a los campesinos, a los políticos, a los economistas, a los sociólogos, para que tomen conciencia de los problemas que abaten al mundo contemporáneo”.

Otra prueba de la dimensión social del Cristianismo se encuentra en el Concilio Vaticano II: “Mientras muchedumbres inmensas carecen de lo estrictamente necesario, algunos aun en los países menos desarrollados, viven en la opulencia o malgastan sin consideración. El lujo pulula junto a la miseria. Y mientras un pequeño número de hombres dispone de amplísimo poder de decisión, otros, están privados de toda iniciativa y de toda responsabilidad, viviendo en condiciones de vida y trabajo indigna de la persona humana…” (Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual. Segunda parte: Algunos problemas más urgentes: capítulo III: La vida económico – social. Numeral 63)

Volviendo a América Latina, es claro que los líderes de la Iglesia Cristiana, sobre todo, la Católica, sin despreciar la tarea de ciertas comunidades Protestantes, muestran una fuerte preocupación por la esfera social: “El episcopado latinoamericano no puede quedar indiferente ante las tremendas injusticias sociales existentes en América Latina…” (Medellín, pobreza, n. 1 y 2) En esta misma línea, en el Sínodo Regional de Puebla, la Iglesia renuncia a la neutralidad para colaborar en la liberación de los pueblos y en la edificación de una sociedad más pluralista (Puebla 1206)

Esta renuncia a la neutralidad a favor del pobre, tiene sus consecuencias, ya lo explicaría el mártir Mons. Oscar Arnulfo Romero: “por defender al pobre la iglesia ha entrado en grave conflicto con los poderosos de las oligarquías económicas y los poderes políticos y militares del Estado…”.

Hemos dicho antes que, el egoísmo es el origen de las estructuras sociales injustas y estas estructuras están alimentadas por ciertas ópticas ideológicas. Tal es el caso de la búsqueda de la libertad económica donde lo importante es la máxima producción a los más bajos costos (Se consideran como gastos, importantes inversiones de tipo laboral y la seguridad social). Esta lógica conduce a privilegiar la producción de la riqueza por encima de su distribución, lo que a todas luces atenta contra la ética cristiana: “El pago que no les dieron a los hombres que trabajaron en su cosecha, está clamando contra ustedes…” (Sant. 5: 3)

Se concluye que si se es coherente con la dimensión social del Cristianismo, el creyente debe procurar una fe que ora dentro de la acción y con la acción, viviendo un encuentro con Dios en el encuentro con el prójimo. Una fe que conjuga oración y liberación.

Una fe que nos lleva a orar y a actuar en la política, en la sociedad y en la historia para transformarla. Esta es la fe liberadora, basada en la dimensión social del Cristianismo; lo contrario, es adormecimiento, ignorancia o hipocresía.

07/11/2008 GMT 1

El Dios en el que creo

marfuerte @ 23:54

Juan Antonio Céspedes Guzmán
eltijo@yahoo.es
Para el creyente en la existencia de un Dios creador, Dios es Dios con universo o sin universo, con materia o sin ella, y no le molesta, para nada, la evolución de las especies ni la expansión del universo, pues una cosa solo le interesa: el hombre. ¿Por qué? Porque a su imagen y semejanza espiritual lo hizo (Gn 1:26). Y, para el otro creyente, el que cree en la inexistencia de Dios, qué le apura. ¿Acaso su vanidad intelectual, que le hace verse superior? Hay quienes no quieren entender que la ciencia y la religión son dos cosas absolutamente distintas y distantes, que no necesitan conciliarse ni divorciarse.

La primera es de una naturaleza racional, un acto del intelecto, que nace, crece y muere con él; la segunda es de un orden que trasciende la naturaleza y, por tanto, no es de competencia intelectual, llega al hombre por medio de la Revelación.

Es Dios el primero en revelarse al hombre, y no el hombre el que inventa a Dios. Esto hace de la religión, y propiamente de la fe, un acto irracional, que se acepta o se rechaza, a oscuras, es el gigantesco salto que dio Abraham en la oscuridad de la fe, es el gran desafío del hombre donde apuesta todo o nada. La ciencia es creación del hombre. El hombre es creación de Dios.

Todo lo que nace, muere; todo lo que empieza termina; todo lo que es, se transforma y todo lo que se expande se contrae, como el universo, que se abre y se cierra sobre sí mismo, como el modelo pangeométrico de la hiperesfera en un perpetuo ciclo cósmico que la humanidad toda no percibe por la brevedad de su existencia.

Una vez que la expansión del universo colapse, éste pasa a contraerse hasta llegar al punto mismo de su inicio: un punto infinitamente pequeño e infinitamente denso que también colapsará para volver a repetir, en intervalos, su ciclo cósmico indefinidamente. ¿El eterno retorno de Nietzsche? Pareciera.

Pues bien. Las ecuaciones matemáticas nos hablan de un espacio ilimitado, que nos trasciende, pero que no es infinito, lo que significa que el tiempo tampoco es infinito, dado que las dimensiones del espacio y el tiempo son una sola.

Y siendo el espacio-tiempo la dimensión en que está inmerso el universo, éste también es trascendente e ilimitado pero no infinito, es la parte materializada de Dios que vamos conociendo poco a poco sin alcanzar la totalidad de ese conocimiento, que la otra parte, la inmaterial, la divina, nos lleva a un entendimiento parcial de ese Arquitecto pero por una vía más difícil y dolorosa porque, para llegar hasta ahí, hay que ser como un niño cuando ya se es un viejo.

Pero todo este devenir no es más que la Divinidad, inmanente, que se materializa y se espiritualiza todo cuanto quiera. Mas no por ello es un dios panteísta como el de Einstein, no.

En nosotros, los católicos, es el Dios de Abraham, el de Isaac, el de Jacob y el de Jesús de Nazareth, que gravita sobre todo lo creado, divinidad espiritual inaccesible al humano intelecto pero, por la Revelación, alcanzable la todos lo que creen el Él.

Si me preguntáis qué es la fe, como católico digo que es una gracia, y como amigo de la ciencia que soy, digo que es un apuesta. Pero lo más insólito de todo esto es que, en este siglo XXI, todavía hay personas, cultas y supuestamente inteligentes, que piensan que nosotros vivimos temiendo quemarnos físicamente el fondillo en la plancha de los infiernos.

Es el clásico pensamiento medieval en el que algunos se quedaron anclados.

periódico La Prensa Libre 27 agosto 2008.

Columna EL OBSERVADOR

marfuerte @ 00:06

Cristianismo y homosexualidad
Lic. Hermes Navarro del Valle
Siguen apareciendo artículos en contra del proyecto de ley para otorgar a los ciudadanos costarricenses homosexuales su derecho humano fundamental y constitucional de unirse libremente por la vía civil. Algunos con mayor sutileza que otros, inclusive diputados, tratan de dar argumentos que están a favor de los derechos de dichas personas, siempre y cuando no tengan el derecho a unirse libremente. La Sala Constitucional —que tanto citan— ha dicho que los tratados de derechos humanos están inclusive sobre la misma Constitución Política cuando otorgan mayores derechos a las personas. Derechos que no nacen del hecho de ser costarricenses, sino que tienen como fundamento la misma persona humana.

Otros, utilizando una verdadera blasfemia, dicen que es por mandato de Jesús que toman esta posición y que como nuestro Estado es “cristiano” deben conservar ese Estado papal costarricense (solo les falta la capucha blanca con pico). Quizás valga la pena hacerles un llamado a la realidad, ese Estado ya no existe, por propia decisión de los costarricenses. Nuestro Gobierno y la Asamblea Legislativa han tomado decisiones que rompen con cualquier noción de Estado confesional cristiano: tenemos leyes para el divorcio, para la unión libre, decretos para la esterilización y programas de distribución de anticonceptivos.

Para peores durante cientos de años han jugado con la vida de las personas homosexuales. Por decenas de años la Iglesia Católica predicó que ser homosexual era pecado y un tiquete directo al infierno, hay decenas de cartas, discursos y exhortaciones que demuestran esto. Luego muy sutilmente cambiaron de postura, pasando a decir que ser homosexual no es pecado, pero tener relaciones sí lo es. Es decir, no es pecado amar a alguien del mismo sexo, pero sí demostrarlo o actuar sobre ese amor: ¿quién entiende semejante contradicción?, ¿quién se responsabiliza por los millares de personas que fueron ejecutados o quemados por la interpretación errónea de la Iglesia por tantos años?
Las cosas hay que decirlas como son, sin pelos en la lengua, aunque nos duelan como católicos. No es comprensible cómo nuestra Iglesia condena a dos personas homosexuales que actúan bajo un amor genuino y les dice que se irán al infierno y no pueden comulgar; pero esa misma Iglesia nos dice que un sacerdote que ha violado a varios niños seguirá siendo sacerdote y representante de Dios hasta que se muera. Otros sacerdotes violadores y abusadores de niños fueron encubiertos por los Obispos de cada diócesis donde sucedieron los hechos en los mismos años cuando condenaban la homosexualidad. No se puede seguir jugando con la vida de millones de personas tratando de imponer una falsa interpretación de la Biblia que ha provocado que las personas homosexuales vivan escondidas con un complejo de culpabilidad.

periódico La Prensa Libre 26 agosto 2008.

06/11/2008 GMT 1

DIOS VIO LA DIVERSIDAD SEXUAL Y VIO QUE ERA BUENA

marfuerte @ 00:32

Pastor Gilberto Quesada Mora, Cédula 1-536-021 (juafeka@gmail.com) *
Los opositores al proyecto de ley para legalizar las uniones entre parejas del mismo sexo se hacen llamar “cristianos”, y sin embargo son incapaces de comprender y menos vivir la misericordia de Dios, reflejada en su hijo Jesús. Son capaces de utilizar el nombre de Dios para separar, marginar, excluir y legislar en contra de aquellos que tienen la valentía de ser diferentes. Estos “cristianos” tienen la inteligencia de leer la Biblia al pie de la letra y con ello juzgar a las personas del 2008 con las leyes de hace dos mil cuatrocientos cincuenta y ocho años, este es el resultado de no querer o no poder interpretar los textos bíblicos, escritos en contextos tan diferentes a los nuestros.
El mismo Jesús, pudo ser diferente, porque supo leer las escrituras con otros ojos, no con los ojos patriarcales, sino con los ojos incluyentes de Dios. A Jesús lo encontramos sencillo y transparente en los Evangelios; misericordioso, comprometido, incluyente, compasivo, tierno y dulce, simpático y sonriente, es el Jesús consciente de su cultura patriarcal pero dispuesto a darle plenitud a la ley vigente, a transformar y reinterpretar las escrituras hebreas, muy claro de que en ellas habían signos descontinuados, textos envejecidos.
Los que seguimos a este Jesús, jamás podríamos legislar en contra de la vida, presente en todo lo que nos rodea y sobre todo presente en los seres humanos en sus muchas formas de ser, sentir y expresarse. Los que echamos las redes en el Evangelio de Jesús somos personas compasivas y misericordiosas, sabemos que somos pecadores y esa actitud nos empuja a amar y respetar a todos y todas en sus diferencias.
“Respetamos la diversidad sexual, pero rechazamos el acto homosexual”
Con esta nefasta expresión las máximas autoridades religiosas de este país dictan sentencia sobre la vida de miles de hombres y mujeres que por el solo hecho de ser libres en vivir su propia sexualidad, “llevan aparejada la desgracias de cometer actos impuros”. Detrás de esta expresión solo podemos entender que para los jerarcas de algunas iglesias o toda persona que piense como ellos, un acto homosexual solo podría ser un acto genital y parece ser que es esto lo que condenan y rechazan. ¿Por qué será que no pueden entender que un acto homosexual puede contener otras dimensiones que no sean solamente las genitales? ¿Será que esas personas también condenan las demás expresiones de una relación homosexual, es decir el amor, la solidaridad, las caricias, los sueños e ilusiones de aquellas personas del mismo sexo que libremente han decido compartir sus vidas?
Pero además, si la condena y el rechazo fuera única y exclusivamente al acto sexual genital, ¿qué de diferente tiene este acto con la diversidad de rituales sexuales heterosexuales?, o es que las iglesias y quienes están en los cuadros de mando creen que las parejas siguen haciendo el amor a oscuras, con ropa y con una imagen de la santa trinidad en frente, o con el ícono que se les ocurra, para evitar “malos” pensamientos o “malas” prácticas. ¿Es tan limitada la imaginación de los clérigos?
¿Cómo podría ser una amenaza esta nueva ley? ¿Amenazar a quién?. A los matrimonios, destruidos por hombres violentos y machistas que están matando a sus compañeras, no solamente de un tiro, sino con cotidianas agresiones: de gestos, palabras, miradas o físicamente; abandonos injustificados, alcohol, droga o contagiando a su pareja con SIDA adquirido en el “abastecedor de la calle”.
No podemos condenar ni rechazar en nombre de Dios, lo que Dios mismo ha hecho posible que sea, porque si Dios quisiera una humanidad cuadrada y enlatada, EL mismo lo hubiera podido hacer, sin embargo Dios vio la diversidad sexual y vio que era buena.

* Iglesia Luterana Costarricense. ILCO
Diario Extra 6 octubre 2008.

04/11/2008 GMT 1

¿Quién reina en la historia, la violencia o la bondad?

marfuerte @ 23:39

Miguel Picado G.

Escuela de Ciencias de la Religión, UNA

II parte

Como se sabe, con sólo abrir la Biblia, en el libro del Génesis hay dos relatos sobre la creación, bastante distintos en estilo, teología y propósito. En esta ocasión sólo me refiero al primer relato, que abarca todo el capítulo primero y los cuatro primeros versículos del segundo. Este bello y solemne poema fue redactado posiblemente en Babilonia (cerca de la actual Bagdad) por los judíos que habían sido deportados desde Judá, pertenecientes a la nobleza israelita, como efecto de la superioridad militar de Babilonia. La fecha de la deportación habría sido el año 586 antes de Cristo, cuando comienza el cautiverio babilónico de los judíos. Si esa suposición es correcta, sería muy probable que ese relato sea una respuesta de la fe del pueblo hebreo al relato babilónico sobre el origen del universo y del ser humano. El relato babilonio poseía enorme prestigio pues contenía y expresaba la auto justificación imperial, como quien dice su ideología.
Así pues, el primer relato bíblico de la creación posee carácter polémico, defiende la identidad religiosa y nacional; habría servido al pueblo judío para permanecer en la historia como pueblo, con su propia identidad, pese a haber sido despojado de su tierra.
¿Qué decía la cosmogonía babilónica? Apsu y Tiamat, dos dioses, deciden crear a otros dioses, pero se arrepienten y planean destruirlos. Pero estos se defienden: matan a Apsu y atacan a la misma Tiamat, diosa femenina. Los dioses buscan un héroe que pueda enfrentar a Tiamat, lo encuentran en Marduk, joven guerrero, quien pone como condición que, si vence, los dioses lo nombrarán rey de los dioses; éstos aceptan. Marduk crea con la sola fuerza de su palabra, demostrando su poder. Marduk ataca a Tiamat, mediante el rayo, el trueno y el viento, la mata, parte su cuerpo por la mitad para hacer el cielo y la tierra. Luego Marduk hace a los seres humanos mezclando arcilla con la sangre de Kingu, principal ayudante de Tiamat. Los dioses le construyen a Marduk un gran palacio en Babilonia.

Como se aprecia, según el relato babilonio el mundo nace de un femicidio (el asesinato de una mujer), de Tiamat, la diosa primigenia. Los seres humanos provienen de la mitad del cuerpo muerto de Tiamat mezclado con la sangre de Kingu; se originan de dos crímenes. La violencia, en particular la violencia masculina, se eleva como fuerza creadora. ¡Buena ideología para una potencia imperial! Si Marduk creó por medio de la violencia, toda violencia es justificada. Sólo el más fuerte tiene derechos.
Nadie dirá que la historia de Marduk carece de interés para comprender el mundo contemporáneo. El imperio babilonio produjo la más transparente y actual de las ideologías estatales: la fuerza se justifica por la fuerza. El mundo y el ser humano, prohijados por crímenes, son en el fondo malvados. Por eso, por contraste, resulta tan salvífico que el Dios de la Biblia haya creado un mundo bueno y bello con la sola fuerza de su palabra y sabiduría. Al final de cada día de la creación repetía: "Está bien", complacido de su obra. Y cuando creó la pareja humana, no dijo que estaba bien, sino que estaba "¡muy bien!"
El ser humano no proviene de crueles asesinatos, sino que es "imagen y semejanza" de Dios. La razón de ser del cosmos y de nosotros los hombres y las mujeres no reside en la violencia sino en la belleza, la bondad y el amor. Ese es uno de los aspectos del mensaje permanente del primer relato de la creación y supera ciertos relatos bíblicos de horror que los seres humanos cometen en nombre de Dios. Sí, la Biblia supera a la Biblia.
En cuanto al aparente conflicto entre la razón científica y el primer relato bíblico de la creación, carece de importancia que fuera escrito con la incipiente ciencia de entonces, algo tan secundario como que la actividad creadora de Dios haya sido colocada en el marco de los siete días de la semana, división del tiempo ideada por los babilonios y otros pueblos de la antigüedad.

Semanario Universidad 10 setiembre 2008.

24/10/2008 GMT 1

Evolución y creación: teoría e ignorancia

marfuerte @ 23:38

Roger Churniside | chimi00@racsa.co.cr

Economista

Ante los intercambios que vienen ocurriendo en esta sección, desde hace varias semanas, sobre si las diferentes formas de vida han emergido por selección natural o por diseño inteligente (v. gr. 22/6/08, 14/9/08), recordé este principio o máxima planteado por Willard Quine hace muchos años: “En ciencia, todo es discutible, todo es susceptible de revisión”. De modo similar, Karl Popper sostenía que era imposible comprobar o rechazar hipótesis en ciencia; solo se podían aportar razones y evidencias compatibles o incompatibles con ellas.

Thomas Kuhn dijo que los conocimientos, en última instancia, se derivan de visiones del mundo o paradigmas que contienen elementos arbitrarios. Otros estiman que los mejores –tal vez, los únicos– criterios para validar proposiciones son su eficacia y eficiencia para tratar problemas prácticos.

Ciencia y certidumbre. En general, esos dichos y puntos de vista convergen en la idea de que la ciencia no genera certidumbres absolutas ni permanentes: todo conocimiento es relativo, parcial y transitorio. Específicamente respecto a la vida, nos conducen a reconocer que, por más que aspiremos a la verdad sobre ella, es nuestra paradoja –como seres humanos– no poder saberla y, menos aún, alcanzarla.

Las afirmaciones e intercambios sobre evolución y creación también me recuerdan algunas precisiones y relaciones que establecí entre disputa, discusión y diálogo , en esta misma página el 28/5/08. Según el Diccionario de la Real Academia Española, esos términos se definen así: disputar , porfiar y altercar con calor y vehemencia; discutir , contender y alegar razones contra el parecer de otro; dialogar , tratar o comunicar con otro en busca de avenencia. Es cierto que las disputas se derivan, con frecuencia, de pasiones normales y convicciones sinceras; pero, a partir de ellas, debemos generar discusiones rigurosas, que, a su vez, deben ser abiertas, con buena fe, al diálogo .

Esas distinciones nos permiten hacer otra observación general: con disputas nos quedamos en puro monólogo, afirmando y reiterando nuestros puntos de vista, sin aprender unos de otros. Particularmente en torno a la vida, nos ponen en guardia contra el reduccionismo individualista, que tiende a aislarnos unos de otros, en lo intelectual, lo anímico y lo espiritual; de igual manera, evitan caer en el totalitarismo colectivista, que anula la libertad y creatividad personal.

Perspectivas diferentes. Los estudiosos de historia de las especies han demostrado, fuera de toda duda razonable, que existe una gradación entre los seres vivos (DRAE: disposición de cosas en grados sucesivos; serie de cosas ordenadas gradualmente. Grado: peldaño; cada una de las generaciones que marcan el parentesco entre las personas). La evolución –más específicamente, la selección natural– es una teoría que trata de explicar esa gradación con base en el método científico. Sin embargo, esta parece infinita, caso en el cual, esa tarea nunca podría ser concluida.

El creacionismo , particularmente el diseño inteligente, es otra explicación que considera factores extranaturales y consideraciones suprahumanas, los cuales, por definición, están ubicados fuera del ámbito o alcance de la ciencia.

Estimado lector, estimada lectora, no puedo fundamentar o explicar esas afirmaciones aquí y ahora. Cualquier intento al respecto requeriría mucho más espacio-tiempo; y, de todas maneras, desembocaría, tarde o temprano, en lo que advirtieron Quine, Popper, Kuhn y tantos otros. Desde esa perspectiva, solo me cabe sugerir que cada uno podría beneficiarse de un esfuerzo por escuchar, con respeto y empatía, lo que otros están diciendo, para complementar o corregir, humildemente, su propio punto de vista. Después, y tal vez esto sería lo mejor, podríamos abrazarnos entre todos, para consolarnos en nuestra ignorancia.
periódico La Nación 4 octubre 2008.

15/10/2008 GMT 1

Los tiempos…

marfuerte @ 03:51

Diego Víquez

“Los tiempos son malos, dicen ustedes, los tiempos, ¿qué son los tiempos?”
Filósofo

“Los tiempos son malos, dicen ustedes, los tiempos, ¿qué son los tiempos?”, se preguntaba Agustín de Hipona hace más de 1.500 años y agregaba: “Cambien, y los tiempos se convertirán en buenos”.

Traigo a colación esta cita por algunos acontecimientos generados en los últimas semanas: desde la espantosa muerte de una mujer en la sala de espera de un hospital en Nueva York, auxiliada solo después de 45 minutos de haberse desplomado al suelo, hasta el anuncio apocalíptico de futuras hambrunas en muchas regiones del mundo como producto de una racionalidad económica que viene pregonando desde hace décadas las maravillas omnipotentes del “dejar hacer y dejar pasar”.

La Escuela de Fránkfort, ese grupo extraordinario de mentes claras, entre los que cabe nombrar a Adorno, a Habermas y un largo y brillante etcétera, afirmaba que el drama del siglo que pasó había sido la invasión que el mundo de la técnica había hecho del mundo de la vida, con una lógica cosificante y mercantilista.

En efecto, el desplazamiento de lo humano del centro, ha devenido en una larga lista de horrores, caracterizada fundamentalmente por el desprecio a la dignidad humana: comercio de niños y de órganos, hambrunas, nuevas formas de esclavitud, experimentos a partir de humanos y una larga lista de vejaciones.

Volviendo a Agustín, uno podría aventurarse a decir que corren tiempos confusos, de inversión de valores y prioridades, entonces este hombre de Hipona nos diría: “No, los confusos, los de valores y prioridades invertidas son ustedes, no los tiempos”.

¿Qué hemos hecho para vivir en medio de tanta confusión y falta de claridad? Probablemente el problema fundamental reside en un problema propio de nuestra época, pensar, como decía Nietzsche, que “ya no existen hechos, solo interpretaciones”. Esto nos pone ante una constatación: hoy pensamos que todo es opinable, aún los hechos mismos o las tradiciones que han forjado todo lo que de bueno tiene Occidente, es como si cualquier hecho o enseñanza, por más venerable que sea, pueda reducirse a la interpretación, pueda cambiarse sin ton ni son o simplemente sustituirse por la mentira.

Hoy nos enfrentamos a la creciente incapacidad de distinguir entre hechos y opiniones, o de pensar que antes de mí solo había caos y que con mis pensamientos comienza nuevamente la historia, despreciando todo patrimonio anterior de razón y costumbres.

De prevalecer este panorama, diría Malraux: “No existe ningún ideal por el que podamos sacrificarnos, porque conocemos la mentira de todos, nosotros que no sabemos qué es la verdad”. De no haber ningún ideal al que podamos adherirnos, si solo hay opiniones volubles y pasajeras, solo queda entonces el caos, la ley del más fuerte, todo vuelve a ser antiguo, la parte más oscura de la Edad Media, vuelven a ser posibles locuras como Bush escribiendo en Japón que desea que acaben las dictaduras o diputadas autoproclamadas como cristianas que respaldan leyes abortistas.

Tales grados de confusión en los hombres y mujeres de los tiempos actuales solo surgen del abandono del hecho que originó la historia de Occidente, la irrupción en el tiempo de quien dijo ser la Verdad.
periódico La Nación 20 agosto 2008.

Fortalezas de una teoría científica

marfuerte @ 03:44

Felipe Mora Bermúdez | mora@mpi-cbg.de

Las ideas religiosas pueden coexistir con la ciencia, pero no deben confundirse con ella

Felipe Mora Bermúdez Instituto Max Planck de Biología Celular y Genética, Dresden, Alemania. Premio Nacional de Ciencia 2007

Los artículos recientes sobre la teoría de la evolución en este foro son una ventana útil para aclarar conceptos básicos al público. Se trata, al fin y al cabo, de la teoría medular de las ciencias de la vida.

Esta no es una respuesta directa a quien intentara desvalorizarla. Investigadores muy distinguidos ya respondieron eficazmente. Además, esos intercambios siguen un patrón monótono y repetitivo: creacionistas intentan desacreditar la evolución con ocurrencias o tergiversaciones; investigadores competentes las refutan presentando datos y publicaciones científicas; se solicita lo mismo a los creacionistas.

El intercambio con potencial interés científico invariablemente termina ahí, porque no existe evidencia reconocida que contradiga la evolución o apoye el creacionismo o “diseño inteligente”. Espiritualmente, cada quién es libre de invocar fuerzas o propósitos sobrenaturales para la vida y las especies, pero no hay necesidad ni evidencia científica de ello. Resta únicamente saber si la necedad de querer atribuirle carácter científico a creencias místicas es maliciosa o por ignorancia honesta. Hay que combatir ambas cosas con educación.

Atacar la evolución con opiniones, incluso de algunos “expertos”, es francamente inútil, más cuando esos “expertos” están ligados a grupos religiosos conservadores, cuando sus argumentos ya fueron refutados, o cuando las opiniones son mal comprendidas o sacadas de contexto. Cabrían críticas de nivel científico, con datos y publicaciones en mano, y las hubo cuando Darwin presentó sus ideas. Estas continuaron vigorosamente hasta cumplir las exigencias de la ciencia, con creces. Desde entonces, la teoría de la evolución se fortalece constantemente con contribuciones de todas las ciencias naturales. La consulta de los datos originales, obtenidos, verificados y publicados con rigor científico es insustituible, pero complementando las citas de los previos investigadores, puede empezarse con www.talkorigins.org y http://nationalacademies.org/evolution de la Academia de Ciencias de EE. UU.

Hipótesis, hecho y teoría. Es ahora necesario aclarar el concepto “teoría”. A diferencia del concepto popular de teoría, el concepto científico no es, de ningún modo, sinónimo u equivalente de hipótesis o creencia. Sostener tal afirmación demuestra menosprecio o ignorancia de los fundamentos de la ciencia.

Como otras teorías científicas, la evolución es un conjunto coherente de propuestas que alcanzaron tal validez, que se usan como principios generales para explicar, por ejemplo, cómo cambian las especies. Es tan sólida que muchos científicos la consideran como el mejor ejemplo de “teoría científica”. Otros ejemplos notables son la teoría celular, las teorías de la gravitación universal, de la relatividad, de la mecánica cuántica y del cambio climático antropogénico. Las humildes hipótesis científicas tampoco son antojadizas, deben ser verificables experimentalmente.

La siguiente es una manera simplificada de relacionar los conceptos científicos de hipótesis, hecho y teoría: una hipótesis apoyada por suficiente evidencia puede considerarse un hecho. Un modelo coherente, construido a partir de hechos, y que explica procesos generales, puede considerarse una teoría. Vea que este esquema pone, a propósito, al concepto “hecho” como parte del concepto “teoría”.

Nótese también la ausencia de “verdades absolutas”. Este término implicaría que todos y cada uno de los ejemplos imaginables de un proceso fueron verificados. En nuestro vasto universo, eso es imposible. La ciencia tiene por naturaleza el pragmatismo para no afirmar absolutos; de otra manera, no sería ciencia, sería dogma o fe. Sin embargo, cuando toda la evidencia obtenida confirma un modelo, se le otorga el rango de teoría, el más alto posible dentro de la ciencia.

La usual confusión y uso impreciso de estos y tantos otros conceptos por los creacionistas revela su mala comprensión del tema. “Micro-” y “macroevolución” son otro ejemplo. Estos conceptos describen esencialmente la misma evolución, aunque vista a escala diferente. Ambos “tipos” han sido demostrados (vea fuentes previas). “Macroevolución” es simplemente “microevolución” acumulada.

Teoría aceptada. Hay muchas razones por las que prácticamente todos los científicos especializados del mundo aceptan la síntesis moderna de la evolución: los organismos existen y cambian desde hace millardos de años.

Hay organismos, como las aves, que no existían hace 250 millones de años y que provienen de organismos ancestrales. Es más, todos los organismos actuales provenimos de organismos ancestrales, y nuestros cuerpos, células y genes son un gran conjunto de evidencia sólida al respecto. Estas y muchas otras son afirmaciones equivalentes a que la tierra es esférica y que el sol saldrá mañana.

Además, la teoría de la evolución explica con coherencia y solidez cómo suceden estos cambios: la combinación de factores como la variabilidad, la selección natural y la derivación génica. Refutarla requeriría entonces mucho más que ocurrencias. Se requeriría demostrar que toda esa evidencia es errónea, irrelevante o que otra teoría la explica mejor.

Como no hay tal, la comunidad científica especializada no se enfoca desde hace décadas en debatir la validez fundamental de la evolución. Los debates científicos siguen vigorosos, pero acerca de cómo actúan y se interrelacionan esos fascinantes mecanismos naturales que sustentan la evolución.

Religión y ciencia. Finalmente, quizás muchos pregunten: ¿Pueden la religión y la evolución ser compatibles? Sin duda. La Iglesia Católica, por ejemplo, ha manifestado que es compatible con el cristianismo, reconociéndola como “más que una hipótesis” y apoyada por “diversos campos del saber” (1996).

En cualquier caso, las ideas místicas o religiosas sobre la vida pueden coexistir con la ciencia, pero no deben confundirse con la ciencia, ni mucho menos enseñarse como tal.

La ciencia nos ayuda a comprender el mundo físico, y la enseñanza de la evolución es fundamental para una formación general; debe, por lo tanto, ser forta- lecida en todos lo niveles.
periódico La Nación 23 julio 2008.

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