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RESONOCO

Categoría: teolog

08/10/2008 GMT 1

La Biblia Palabra de Dios en la historia humana(7 y final)

marfuerte @ 03:41

22. De lo dicho hasta aquí, se deduce una diferencia sustancial entre la Biblia y otros libros, su doble origen: el divino (la inspiración de Dios) y el humano (la autoría humana) muchos autores escribieron la Biblia. Algunos se conocen, otros no, algunos son de autoría individual y otros de forma colectiva. Inclusive, algunos son hasta compilaciones.

23. Tanto en una alianza como en otra, los profetas juegan un rol básico, entre otras cosas porque desde la primera alianza, nos anuncia la llegada de la segunda alianza que se cumple en Jesucristo y que es plenitud de la presencia de Dios en la historia humana. Los profetas abrieron un camino: en el amor de Dios a los hombres, Dios alista nuevos tiempos y el llamado a la humanidad es a recibirlos. He aquí uno de los principales mensajes del Antiguo Testamento. Ellos denuncian los problemas de Israel y señalan el alejamiento colectivo del proyecto de Dios. La misión de los profetas es llamar a un cambio radical de vida (conversión) en consonancia con el amor de Dios.
Para los profetas, la elección de Dios a Israel, es una responsabilidad y no un privilegio y la historia de este pueblo no es garantía de nada.
Los profetas ejercen también denuncia política, señalan la ambición de los gobernantes, quienes no se interesaban por el bienestar del pueblo. Los profetas se solidarizaron con los oprimidos, denunciando a sus victimarios. Para estos mensajeros de Dios, la fidelidad a éste, no se resume a las prácticas de culto y religión sino también, y con énfasis en el ámbito político – social.
Los profetas tenían claro que pronunciaban mensajes de Dios Los profetas son aquellos por los cuales se anuncia algo, estos hablan en nombre de Dios. Los profetas han sido enseñados en el plan de Dios.
Los profetas encuentran a Dios en su vocación y su vida. En la vocación se experimenta a Dios y conforme a esta experiencia, tanto los hechos políticos como la cotidianidad permiten descubrir la palabra de Dios. Dios es quien se sirve del profeta para expresarse o hablar.

24. Existen varias claves para leer la Biblia. Éstas no se excluyen entre sí. son básicas y no cubren totalmente la profundidad bíblica.

o Para una lectura en clave cristiana debe tenerse presente que el Antiguo y el Nuevo Testamento se retroalimentan. Esta clave puede resumirse en la frase de San Jerónimo: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”, lo que es lo mismo decir: “Conocer las Escrituras es conocer a Cristo”. La lectura de la Biblia debe descubrirnos a Cristo, toda la Biblia refiere a Cristo. La Biblia no nos revela algo, nos revela a alguien: Jesucristo.

o La lectura en clave sacramental visualiza la importancia de la Biblia en el marco de los Cultos o Eucaristías cristianas.

o La lectura en clave de justicia muestra que Dios es el Dios de la justicia. a ejemplo de Jesucristo, los cristianos deben indagar el Reino y su justicia. La vida del cristiano se debe a construir el Reino de Dios, que éste mismo terminará de establecer definitivamente, eliminando toda injusticia. La humanidad bajo ese Reino estará renovada. Es indudable que una lectura equilibrada de la Biblia debe hacerse desde el primer libro, hasta el último, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, teniendo conciencia de la justicia entre los seres humanos.

o La lectura en clave de salvación nos permite tomar conciencia del precioso tesoro que la Biblia contiene sobre Dios, la salvación del ser humano y la oración. La Biblia contiene la grandeza de nuestra salvación. En la Biblia, se encuentra el pilar de la verdad de salvación y de toda regla moral de conducta. La Biblia nos narra la historia de la salvación. Dios interviene en la historia para ayudar a la humanidad a salir del sufrimiento y el dolor, de la persecución, la esclavitud, la enfermedad y la muerte. En la Biblia se nos plantea el acto grandioso de la salvación que se ejecuta por medio de Jesucristo. Bajo el acto de la salvación de Jesucristo se ordena y refiere todo lo que contiene la Biblia. Tal ordenamiento y referencia puede darse de manera directa o indirecta.

o La lectura en clave de liberación permite ver en la Biblia el camino de liberación del hombre. El evangelio por sí mismo y por quien lo predica, Jesucristo, es libertad y liberación. Esto porque se señala la justicia como la base de las relaciones humanas, con la Biblia se rompen las opresiones de los oprimidos, se enfrenta a los opresores.
Lamentablemente, muchos sectores del cristianismo hablan de una liberación eminentemente espiritual, pero el mensaje de Dios implica una liberación socio – económica.
Dicha liberación socio económica, no anula la liberación teológica que implica la liberación del pecado, ya que por éste, se concretan todas las esclavitudes. Es decir, la liberación del pecado produce una nueva humanidad plenamente libre. La aplicación de esta clave requiere que la Biblia se compare con nuestras realidades sociales. Con nuestros contextos económicos, políticos y religiosos, y si bien es cierto este no es el espacio para profundizar en el tema, si debe señalarse que dicha comparación con las circunstancias de América Latina nos dará como resultado un mensaje bíblico altamente encarnado con la clave de justicia y con la clave de liberación.
De esto se deduce una importante conclusión: la Biblia no es un libro muerto y desfasado en el tiempo. Es un libro vivo y dinámico. La Biblia es capaz de ser instrumento de acción en nuestra historia.
Así pues, la muerte y resurrección de Jesucristo conlleva a la liberación completa del hombre en todos sus ámbitos: cultural, económico, político, religioso y social. el Reino de Dios es el gobierno del amor fraterno, la igualdad, la justicia social y la libertad.
Leer la Biblia solo en clave espiritual es una grave equivocación. Esta amputación ha conducido a desfigurar a Dios, a su hijo Jesucristo y a su mensaje revolucionario.

o La lectura en clave de amor muestra que La Biblia es un himno al amor. Las intervenciones de Dios en la historia están basadas en el amor. La prueba más contundente del amor de Dios al mundo, es la entrega de su Hijo. Dios nos ama por medio de Jesús y éste manifiesta el más profundo amor al morir por nosotros. Frente al amor de Dios, el ser humano está llamado a responder con amor a él y a sus hermanos. Mucha gente dice amar a Dios y no ama a su prójimo, pero hay mucha gente que dice no amar a Dios y sí ama a su prójimo, estos últimos, aunque no lo parezca, se encuentran en camino al Reino de Dios. Así las cosas, el cristiano es un ser humano que cree en el amor y se entrega a él. Siendo que, estando en el amor, está en Dios.

o La lectura en clave de Iglesia apunta como la Iglesia se refleja en la Biblia. Existe una relación estrecha entre Iglesia y Biblia: La Iglesia nace de la Biblia y la Iglesia es autora de la Biblia.
La Iglesia es receptora de la Biblia y su intérprete bajo la luz del Espíritu Santo. Esto no significa que la interpretación de la comunidad de fe está por encima de la Biblia, lamentablemente ciertos sectores tanto, cristianos como seudo cristianos, han introducido la idea de que la interpretación de la Biblia necesita de ciertos “libros”, por lo general producidos por los fundadores de estas organizaciones, ya que de lo contrario (Dicen ellos), sería imposible entender el texto Sagrado. Nada más alejado de la realidad.
La interpretación de la Biblia en clave de Iglesia, significa que dicha interpretación está al servicio de la Palabra de Dios, a la cual se encuentra relacionada. La Biblia se lee desde la Iglesia y para construir la Iglesia.

o Con la lectura en clave de oración se presentaron dos métodos de análisis de la Biblia: i) Análisis literario e histórico y ii) Análisis estructural. Esto lo hemos hecho para que nuestro paciente lector o lectora sepa que es importante conocer este instrumental para llegar a escuchar verdaderamente la Palabra de Dios: el mejor lector de la Biblia, es el mejor escucha de la Palabra.
La Biblia nos interpela y exige una respuesta. La primera contestación es escuchar la Palabra y obedecer su mensaje. La lectura de la Biblia hecha oración implica: disponibilidad, humildad y respeto. La escucha de la Palabra debe darse con amor. Sin el amor el conocimiento no es posible.
La Biblia debe leerse todos los días y puede, y debe orarse con ella. Así se concreta el diálogo entre el ser humano y Dios. A Dios le hablamos en oración, y lo escuchamos por medio de la Biblia.
La lectura bíblica no debe quedarse en el plano intelectual, debe alcanzar el corazón. El mensaje bíblico debe vivirse. La Biblia es el libro de la vida. Su lectura debe convertirse en vida y en vida abundante. así como Dios le habló a aquellas personas y comunidades, Dios nos puede hablar a nosotros y así podremos dar continuidad al plan de Dios.

Bibliografía.

Levoratti Armando, Mons.: “¿Qué es la Biblia?” en: Sánchez Edesio (edit): Descubre la Biblia. Sociedades Bíblicas Unidas. Colombia. 1988.

La Biblia de estudio Dios Habla Hoy Sociedades Bíblicas Unidas. Tercera Edición. Colombia 1994.

Biblia de Jerusalén. Nueva edición revisada y aumentada Bilbao, España 1998.

La Biblia Latinoamérica. Xv edición. San Pablo, Editorial Verbo Divino. Madrid, Navarra España 1995.

La Biblia Latinoamérica: formadores. San Pablo, Editorial Verbo Divino. Madrid, Navarra España. 2004.

Biblia de América. La Casa de la Biblia. 2 edición. Madrid, España. 1999.

La Biblia para el pueblo de Dios. 13 edición. San Pablo. Madrid, España.1994.

Santa Biblia: Nueva Versión Internacional. Zondervan. Editorial Vida. Miami, Florida, Estados Unidos. 1999.

Biblia tu andar diario.2 edición. Editorial Unilit. Miami, Florida, Estados Unidos. 2001.

Biblia para todos: traducción en lenguaje actual. Sociedades Bíblicas Unidas. Brasil. 2003.

Charpentier Etienne: Para leer el Antiguo Testamento. Editorial Verbo Divino. Estella (Navarra), España, 21 Edición. 2001.

Charpentier Etienne: Para leer el Nuevo Testamento. Editorial Verbo Divino. Estella (Navarra), España, 20 Edición. 2001.

Schokel Luis Alonso: Biblia del peregrino. Ega – Mensajero. 1995.

Schokel Luis Alonso: La Biblia de nuestro pueblo: Biblia del peregrino América Latina. 2 edición. Misioneros Claretianos. Bilbao, España.2006.

03/10/2008 GMT 1

La Biblia palabra de Dios en la historia humana (6)

marfuerte @ 03:26

ii) Análisis estructural.

Cuando se escribe un texto se respetan ciertas reglas (Por ejemplo, no es lo mismo escribir un cuento o una carta, o una poesía) En este análisis no nos salimos del texto. Aquí no interesa la intención del autor ni el sentimiento que el texto nos genera, siendo esta la principal ventaja de este método. El estudio bíblico resulta enriquecido.

Vamos a ver algunos detalles de este análisis en el siguiente aparte que vamos a denominar: herramientas básicas para el estudio de la Biblia.

Herramientas básicas para el estudio de la Biblia.

1) primer contacto: se lee el texto y se señalan nuestras reacciones personales (lo que nos gusta, nos disgusta, nos extraña) aquí, el texto nos ayuda a descubrirnos a nosotros mismos. Es el plano subjetivo.

2) el estudio del texto: Aquí comienzan a usarse los métodos Análisis literario e histórico y Análisis estructural

2.1: el propio texto: se señala al texto, de ser necesario con lápices de color. Se observan las palabras o expresiones que se repiten, las que se corresponden y las que se oponen (Siempre pensamos por diferencias).

Deben observarse las personas u objetos, lo que hacen, lo que dicen, lo que pasa.

Deben verse los lugares, los desplazamientos: ¿Hay lugares ligados a un personaje o idea?

Debe ponerse atención a los tiempos de los verbos.

Buscar lo que pasa en el texto: ¿Cómo se pasa del principio al final del texto?, ¿Hay alguna transformación: de un objeto, de una persona, cómo se produjo, fue por etapas, gracias a qué o a quién se dio?

Hay que recordar que un relato comienza con una necesidad y termina cuando esa necesidad se satisface. En el relato se señalan las etapas por las que se pasó y, los obstáculos que se tuvieron que superar. Los personajes u objetos pueden conjuntarse en seis categorías que se relacionan:

Emisor + objeto + destinatario.
Auxiliar + sujeto + oponente.

Se ubican los elementos que conforman el texto y que le dan sentido.

2.2 el texto en su contexto: ¿Cómo se une el texto que se estudia con el capítulo o el libro al que pertenece? ¿Qué lugar ocupa el versículo en el capítulo y el capítulo en el libro (¿Qué hay antes o después del versículo o el capítulo?)? ¿Qué novedad aporta?

2.3 el texto situado en su época: ¿En qué época se escribió el texto?, ¿Cuál era la situación del autor y el pueblo en aquella época?, de acuerdo a la época ¿Hay palabras o expresiones con un sentido particular?, ¿Cuál es el género literario del texto?, ¿hay textos parecidos de esa época en la Biblia o fuera de ella?, ¿se recogen otros temas de la Biblia?, ¿Añade algo?, ¿Cómo ilumina un texto del Nuevo Testamento un texto del Antiguo?

En el caso de los evangelios: deben verse los textos ubicados en los márgenes o a veces están ubicados como notas al pie de página (Un ejemplo del primer caso es La Nueva Biblia de Jerusalén: revisada y aumentada. Un ejemplo del segundo caso es La Biblia de Estudio Dios habla hoy.), estos textos deben compararse y señalarse parecidos y diferencias y ver cómo estos nos ayuda a comprender el texto.

¿Cuál comunidad produce el texto, a qué comunidad se dirige?, ¿A qué tema responde el texto?

Como puede verse, en este paso se aplica con gran profundidad el método histórico y es la etapa en la que se deben leer las introducciones y notas de la Biblia. No es ocioso repetir, que si no se tiene, debe irse pensando en acceder a una buena Biblia de estudio. Inclusive, de ser posible, es positivo consultar un buen comentario bíblico (Este último caso es opcional, puesto que un comentario bíblico, por lo general es muy caro y con una buena Biblia de estudio, se puede suplir dicho comentario)

En este paso no debe olvidarse la pregunta: ¿Por qué se quiso escribir ese relato o porqué se quisieron recoger determinadas palabras?

3) verificación.

3.1) leer el texto: ¿Qué mensaje deja el texto en la fe?

Pues bien, luego de este largo paréntesis, volvemos a la lectura en actitud de oración. Este paréntesis lo hemos hecho para que nuestro paciente lector o lectora sepa que es importante conocer este instrumental para llegar a escuchar verdaderamente la Palabra de Dios: el mejor lector de la Biblia, es el mejor escucha de la Palabra.

La Biblia nos interpela y exige una respuesta. La primera contestación es escuchar la Palabra y obedecer su mensaje. La lectura de la Biblia hecha oración implica: disponibilidad, humildad y respeto.

La escucha de la Palabra debe darse con amor. Sin el amor el conocimiento no es posible.

La Biblia debe leerse todos los días y puede, y debe orarse con ella. Así se concreta el diálogo entre el ser humano y Dios. A Dios le hablamos en oración, y lo escuchamos por medio de la Biblia.

Para que la Biblia nos hable a lo más profundo de nuestro ser, debemos encomendarnos al Espíritu Santo. Él nos dará a conocer la plenitud de las verdades bíblicas.

Ya lo dijo San Agustín: “Leed la Biblia, porque en ella encontréis todo lo que debéis practicar y todo lo que debéis evitar. Leedla, porque es más dulce que la miel y más nutritiva que cualquier otro alimento”.

La lectura bíblica no debe quedarse en el plano intelectual, debe alcanzar el corazón. El mensaje bíblico debe vivirse. La Biblia es el libro de la vida. Su lectura debe convertirse en vida y en vida abundante.

Lo antes dicho es muy importante, el lector o lectora de la Biblia puede llegar a entender los textos, pero lo vital, es que el sentido de lo que dice la Escritura, se aprende partiendo de la fe.

La plenitud del mensaje bíblico, se entiende solo si se tiene fe, la misma fe de quienes escribieron la Sagrada Escritura. Solo de esta manera podremos observar nuestra vida con la misma mirada de los creyentes de aquellos tiempos.

Del mismo modo, así como Dios le habló a aquellas personas y comunidades, Dios nos puede hablar a nosotros y así podremos dar continuidad al plan de Dios.

Conclusiones.

1. La Biblia es un “libro de libros”, cuyos textos tienen orígenes y desenvolvimientos diferentes.

2. La Biblia es un texto eminentemente religioso, pese a la gran cantidad de información que contiene.

3. Las diferencias en la cantidad de libros en el Antiguo Testamento de las denominadas Biblias Católicas y Protestantes, es eminentemente histórica y no doctrinal, lo que favorece el diálogo ecuménico en lo referente a la Biblia.

4. Se habla en términos de Antiguo y Nuevo Testamento, en relación a la alianza sustentada en la ley (ley de Moisés) y la nueva alianza basada en Jesucristo respectivamente.

5. El Antiguo Testamento tiene base en la experiencia religiosa de Israel antes de la llegada de Jesucristo, donde juega un papel fundamental el monoteísmo. Queda claro que Dios escoge a Israel como pueblo con el objetivo de encarnar una colectividad santa y servidora de Dios, éste sería su Señor.

6. La Biblia no solo presenta la historia de Israel, sino que presenta la historia de Israel a la luz de la fe. esto quiere decir que la Biblia no muestra una historia objetiva, tal y como la entendemos, sino, que muestra la historia de este pueblo, bajo los lentes de la fe en Dios, por lo que se resalta la dimensión religiosa de este “Libro de libros”. Esta conclusión se confirma cuando vemos la sección de este trabajo llamado: los grandes momentos en la historia de Israel y las grandes etapas de lo descrito en el Antiguo Testamento. En la primera, se describe la historia objetiva y el desarrollo literario, en la segunda, esa historia se mira con los lentes de le fe en Dios. Para el creyente lo importante es mirar la historia a los ojos de la fe.

7. Muchos de los textos (Parte del Antiguo Testamento y los evangelios en el Nuevo), se basan en la reconstrucción de recuerdos, esto significa que en la escritura de los libros influye el marco cultural de los autores, sus sentimientos y su reflexión en la que se “encarna” la guía del Espíritu Santo. Esto refuta la idea de muchos creyentes que miran los libros “como descendidos del cielo”, sin contacto con la humanidad y cultura de sus autores y comunidades.

8. La etapa en la historia de Israel conocida como Diáspora, es importantísima para la fe en su Dios y en la composición de la Biblia. Esto, entre otras razones, porque permitió la expansión de la fe religiosa de Israel, permitió la traducción de las Escrituras del Antiguo Testamento al griego y ambas cosas ayudaron a la expansión y fortalecimiento posterior del cristianismo. Para los predicadores cristianos les era más fácil demostrar el mesianismo de Jesús si sus auditorios conocían las Escrituras de Israel y por otro lado, que lo que llamamos Antiguo Testamento estuviera traducido al griego, ayudó a los autores del Nuevo Testamento en la elaboración de su teología y Escritos.

9. Lo que se ha definido como el periodo intertestamentario es muy importante para el Cristianismo, esto por cuanto la esperanza mesiánica y las corrientes apocalípticas nutren el espacio y tiempo en el que se desenvuelve la vida de Jesús y sus seguidores. Basta observar el evangelio de Mateo para ver la influencia de la primera corriente (Esperanza mesiánica) y los relatos que se conocen como los del “fin del mundo” para ver la segunda (Corrientes apocalípticas) y claro está el libro de Apocalipsis.

10. Los textos del Nuevo Testamento muestran la dinámica de crecimiento, luchas y obstáculos de las comunidades de creyentes en Jesús. Para éstas, el señorío del nazareno, se concreta en su muerte y resurrección y ambas relacionadas con su opción de vida, como anunciador y signo del Reino de Dios.

11. La fuerza de la predicación de los cristianos tiene su ímpetu en la propia experiencia de ellos con Jesús. Más que una conclusión queda abierto el desafío de cómo experimentamos las y los creyentes a Jesús hoy, ya que de ello dependerá nuestra fuerza para evangelizar.

12. En lo que refiere al Nuevo Testamento, debe tenerse claro, que la conciencia por parte de sus seguidores, de Jesús como Ungido e Hijo de Dios, se dio gracias a la resurrección, ya que mientras estuvieron con él, no llegaron a comprender ni su persona ni su mensaje

13. La composición de los evangelios tiene que ver con tres actividades: la predicación, la celebración y la enseñanza. En éstas se van configurando las distintas imágenes de Jesús que quedan plasmadas en los evangelios. La reconstrucción de los eventos de la vida y obra de Jesús, varía, dependiendo de la comunidad que en ésta participa, de los temas que reflexionan y hasta el tiempo transcurrido entre los hechos y enseñanzas de Jesús y la redacción de los evangelios. Es por ello que no hay un solo evangelio sino cuatro (Poseemos las palabras y los hechos de Jesús interpretados por verdaderos testigos). Además, es por esta misma razón, que no se pueden reunir los contenidos de los 4 libros en una sola redacción. Inclusive, puede decirse que las comunidades de fe cristianas van construyendo su propio evangelio conforme van profundizando su relación con Jesucristo resucitado. Esto último, es posible porque los evangelios nos permiten conocer a Jesús con profundidad.

14. Por su formación y experiencia tanto de la Antigua alianza (Ley de Moisés) como de la nueva (Jesucristo) Pablo juega un papel fundamental, no solo en la expansión del Cristianismo, sino también en la reconstrucción de los recuerdos de las comunidades de fe sobre Jesús.

15. En el proceso de nacimiento y consolidación de las comunidades de fe, así como durante la redacción del Nuevo Testamento, se da un fenómeno importante: primero, era Jesús quien anunciaba la buena noticia, posteriormente, los apóstoles son los que proclaman a Jesús: el predicador se transforma en el predicado. Jesús que proclamaba la buena noticia, se convierte en la buena noticia.

16. Igualmente, Jesús está vivo en su comunidad, sobre todo, en la celebración de la “fracción del pan”. El hombre que actuó en la historia (El Jesús histórico), sigue vivo en la palabra escrita y predicada (El Cristo de la fe). En esta persona viva tiene fe la comunidad: la comunidad de fe cree en Jesucristo.

17. Súmese a la redacción de los evangelios las cartas escritas por Juan, Judas, Pedro, Santiago y otros discípulos a las múltiples comunidades cristianas. Los receptores de estas cartas son grupos más amplios.

18. Desde la óptica de la fe cristiana, la Biblia es un instrumento para buscar a Jesús. La Biblia es palabra de Dios que trasmite la vida, la Biblia es palabra de Dios en la historia humana. Dios nos habla de sí mismo por medio de aquellos que lo experimentaron, aquellos que fueron sus testigos.

19. Uno de los elementos sustanciales de la relación cristianismo – Biblia, tiene que ver con que, el Antiguo Testamento nos señala a la llegada de Jesús y el Nuevo Testamento, nos presenta la revelación plena de Dios, que alcanzará su punto máximo con el retorno de Jesús a la tierra.

20. Quienes siguen su senda espiritual con la Escritura como espada y la mirada puesta en Jesús, caminan hacia la resurrección. Este es el objetivo del andar espiritual. Para alcanzar el mensaje bíblico, debemos aproximarnos a la misma experiencia del pueblo donde se escribieron los textos.

21. La composición total de la Biblia conllevó varios siglos. En muchas ocasiones muchos de los textos que hoy tenemos por escrito, primero tuvieron vida de forma oral. Muchas veces en la redacción de un texto participaron muchas personas y comunidades.

La madre Teresa de Calcuta

marfuerte @ 03:18

Lic. Hermes Navarro del Valle
Ayer se cumplieron once años de la muerte de la beata Madre Teresa de Calcuta. Agnes Gonxha Bojaxhiu nació en la ciudad de Skopje, antigua Yugoslavia, el día 26 de agosto de 1910. Su familia era católica de origen albanesa. Su vocación se inició con las Hermanas irlandesas de Nuestra Señora del Loreto -en Irlanda-. En diciembre de 1948 regresa a Calcuta para empezar una nueva Congregación de las Misioneras de la Caridad. En poco tiempo reunió en su casa muy pobre a unos cuarenta niños analfabetos y sucios, a quienes enseñaba algo de higiene y las primeras nociones para leer y escribir. La nueva Congregación fue finalmente aprobada en octubre de 1950. El uniforme escogido era el “sari”, vestido común a la mayoría de las mujeres de la India.

Entre los muchos reconocimientos recibidos por la Madre Teresa podemos recordar los siguientes: en 1962 recibió el “Padna Shri” u Orden de Loto, el mayor premio que concede la India. Ese mismo año la Conferencia de Estados Asiáticos le concedió el “Magsaysay Prize” proclamándola la “mujer más benemérita de Asia”. En 1971 recibió de manos de Pablo VI el “Premio Internacional de la paz Juan XXIII”, y el premio “Buen Samaritano” en Boston, Estados Unidos. En octubre de 1972 la Fundación Kennedy en Estados Unidos le otorgó el título “Doctor en Humanidades” de la Universidad de Washington. En 1975 recibió el Premio Albert Schweitzer. Ese mismo año la FAO le otorgaba la Medalla Ceres con su efigie. Y por supuesto, no se debe olvidar el Premio Nobel de la Paz en 1979.

De su libro de meditaciones diarias reproduzco algunas palabras, de esta santa mujer, que cada día nos enseña a vivir en humildad y amor: “Hoy encontramos a Cristo en la gente que es rechazada, en los que no tienen trabajo, en aquellos a quienes nadie cuida, en los hambrientos, en los desnudos y en los que no tienen hogar. Parecen seres inútiles para el estado o para la sociedad, y nadie tiene tiempo para ellos. Somos tú y yo, como cristianos merecedores del amor de Cristo, si nuestro amor por El es realmente sincero, quienes tenemos que buscar a esos desamparados y ayudarlos...

Si a veces nuestros pobres han muerto de hambre, no es porque Dios no cuidó de ellos, sino porque ustedes y yo no fuimos capaces de dar. No fuimos instrumentos en las manos de Dios cuando, una vez más, vino hacia nosotros bajo ese terrible disfraz: el del hombre hambriento, del hombre solitario, del niño desamparado buscando alimento y abrigo. El sufrimiento de unos puede ser provocado por la ambición de otros... Cuando todos reconozcan que el vecino que sufre es el mismo Dios, y actúen consecuentemente, a partir de ese día no habrá más pobreza y nosotros, los Misioneros de la Caridad, ya no tendremos nada que hacer.”
periódico La Prensa Libre 6 septiembre 2008.

Columna Candil

marfuerte @ 03:10

Don Victorio Araya y la teología de la luz
Dr. Carlos Araya Guillén
ummka@hotmail.com
El día 9 de Julio la Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL) ofreció al Doctor José de la Victoria Araya (conocido como Victorio) un emotivo reconocimiento por su larga trayectoria docente y su aporte al desarrollo del pensamiento teológico costarricense.

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Participaron en la actividad el Dr. Arnoldo Mora, el Dr. Jacinto Ordoñez, el Dr. Juan Stam, la Doctora Elsa Tamez y el Lic Manuel Ortega, así como amigos, familiares, maestros y alumnos de la institución.

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Don Victorio es Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca, Catedrático de la Universidad Nacional y distinguido profesor en la Escuela de Ciencias de la Religión. Ha publicado varios libros y numerosos artículos en Revistas Especializadas. Su escrito “El Dios de los Pobres” goza de enorme prestigio en el contexto de la Teología Latinoamericana.

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En la actualidad don Victorio se ha dedicado a escribir sobre la Teología de la Luz. Sus originales reflexiones le han permitido precisar la unidad profunda existente entre la luz y la fe, y construir, como pastor celoso de su grey, los perfiles salvíficos de su propuesta.

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La teología de la luz es, entonces, un esfuerzo por encontrar en el Dios de los cristianos la acción viva de la fe como discernimiento de la vida espiritual. Es un llamado a la emoción positivista de vivir el evangelio de Jesús en la claridad que ilumina el itinerario de nuestro peregrinaje por este mundo.

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En otras palabras, es descubrir la luz en la oscuridad, la verdad redentora en las sombras y la presencia de Dios alumbrando los distintos espacios de la vida humana.

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La Teología de la Luz es una antropología. Una visión del hombre. Un acercamiento cultural. Una esperanza de sobrevivencia. Un camino que como posibilidad nos llevará la experiencia del reino de Dios.

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También es una verdadera axiología. Un testimonio de la presencia del bien, de la justicia y la equidad en la vida comunitaria. Tiene, por lo tanto, un componente ético insustituible. En este sentido la luz se convierte en principio normativo de la perfectibilidad moral.

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En síntesis: la Teología de la Luz es la vivencia de un teólogo con ansias de propagar la “claridad” social de la fe y la preocupación de vivir el cristianismo en términos de autenticidad y dignidad, y sin las privaciones de la más recalcitrante y dogmática ortodoxia.

Adelante Dr. José de la Victoria, la teología necesita remozar sus contenidos frente a los desafíos holísticos del siglo XXI.
periódico La Prensa libre 21 julio 2008.

El Papa junto a la juventud

marfuerte @ 03:07

Esteban Porras Zúñiga | estebanpz@gmail.com

La Jornada Mundial de la Juventud es el evento con más personas en la historia de Australia
Estudiante Universitario

¿Quién afirma que la juventud actual ya no tiene interés en los valores? ¿Es verdad que uno ya no puede contar con ella? Con estas palabras el “Papa de los jóvenes”, Juan Pablo II, entregó al mundo en 1984 un símbolo: una cruz de leña de gran tamaño que sería llamada años más tarde la “Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud”.

Australia y los jóvenes. La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) constituye el evento con más personas que acoge Australia en su historia: atrajo más de 125.000 jóvenes peregrinos de todo el mundo, más que los juegos olímpicos del año 2000. Es un hecho de gran significado para la Iglesia “joven” de Australia, donde los católicos, según datos estadísticos del año 2006, representan un 27% de la población.

Sin embargo, se trata de una Iglesia activa en el campo social y educativo, que con la alegría y ambiente de los jóvenes católicos, se vio revitalizada y aprovechó la oportunidad para promover el diálogo con otras denominaciones cristianas y otros credos.

La reverenda Tara Curlewis, presidenta del Consejo Ecuménico de Nueva Gales y ministra de la Iglesia Unida, reafirma el carácter ecuménico e interreligioso que la Iglesia Católica ha querido dar a la jornada, afirmando que “independientemente de cómo damos culto a Dios, la JMJ es una oportunidad de encender la llama de Dios en medio de nosotros”.

Esa llama que ha ido desapareciendo en todas las sociedades y que enfrenta a Benedicto XVI, en su encuentro con los jóvenes, a uno de los países más secularizados del planeta, que, en palabras del Papa, es una sociedad que se representa como “un mundo cansado de su propia cultura”, razón por la cual se escogió el país australiano como sede de esta jornada.

Casi la mitad de la juventud australiana no tiene sentido de pertenencia a ningún tipo de religión y parte de lo que la JMJ les ofrece es un lugar para llevar sus preguntas y conocer a Jesucristo. Estos momentos deben ser de especial provecho para la Iglesia Católica de nuestro país, para atraer a los jóvenes con un mensaje claro, directo y conciso.

Una fuerza especial. Conocer a Cristo en la “metrópoli moderna” es uno de los desafíos que la Iglesia Católica lanzó a los jóvenes en la JMJ de Denver en 1993; el mensaje se mantiene fresco y es lo que ha llevado a más de 13 millones de jóvenes a asistir a diferentes ciudades del mundo cuando son citados por el Papa y congregó en Filipinas a más de 5 millones de personas en 1995, en la asamblea más grande en personas de todos los tiempos.

Muchos jóvenes no estuvieron en Sidney, pero esta jornada mundial pasará a la historia como la jornada juvenil de la era tecnológica. Está inspirando a una serie de empresas de Internet diseñadas para fomentar la interacción entre peregrinos y que a lo largo del planeta se puedan seguir los hechos de tan importante convivencia.

La Iglesia espera mucho de los jóvenes; Juan Pablo II lo entendió así y se convirtió en el padre de los encuentros con los jóvenes. Su entrega hizo que muchos estuvieran en vigilia antes de morir y que sea uno de los patronos de la jornada del país del continente oceánico.

En el noveno viaje de su pontificado, Benedicto XVI, a sus 81 años y algo frágil de salud, demuestra un acto de fe y de valentía.
periódico La Nación 21 julio 2008.

02/10/2008 GMT 1

La Biblia palabra de Dios en la historia humana (4)

marfuerte @ 03:23

Estos relatos como todos los demás se miran con los “lentes” de la resurrección.

- La enseñanza: Quienes se unen a las comunidades de fe (Los bautizados) deben prepararse para seguir a Jesús, para relacionarse en la comunidad de fe, y ser cristiano en la cotidianidad. Para ello, debe contestarse a una pregunta básica: ¿Y Jesús que haría?
Para responder a esta interrogante, se reúnen las parábolas y se adaptan a las circunstancias que viven las comunidades de fe.
Se reflexiona en los milagros para extraer enseñanzas.

Desde la óptica de la fe cristiana, la Biblia es un instrumento para buscar a Jesús. La Biblia es palabra de Dios que trasmite la vida, la Biblia es palabra de Dios en la historia humana. Dios nos habla de sí mismo por medio de aquellos que lo experimentaron, aquellos que fueron sus testigos: “Muchas veces y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros antepasados por medio de los profetas, ahora en este momento final nos ha hablado por medio del Hijo…” (Hebreos 1: 1 - 2)

Entonces… ¿Cuánto tiempo se tardó redactar la Biblia?

La composición total de la Biblia conllevó varios siglos. En muchas ocasiones muchos de los textos que hoy tenemos por escrito, primero tuvieron vida de forma oral. Muchas veces en la redacción de un texto participaron muchas personas y comunidades. Asimismo, no es extraño que en la Biblia se citen textos extrabíblicos: “Así se dice en el libro de las batallas del Señor: Waheb en Sufá y los afluentes de Arnón” (Números 21: 14)

El valor de la Biblia para el Cristianismo.

De nuevo, vale la pena repetir que tanto para Israel como para las comunidades de fe cristianas, el principal valor de la Biblia, es de índole religiosa. Por ejemplo, la Ley es un mandato de Dios: “Entonces Dios pronunció estas palabras…” (Éxodo 20: 1)

Los profetas tenían claro que pronunciaban mensajes de Dios, sírvanos como ejemplo estas palabras de Isaías: “El año de la muerte del rey Uzías, ví al Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo” (Isaías 6: 1). La misma sabiduría tiene su base en Dios: “El Señor me creó al comienzo de sus obras, antes que comenzara a crearlo todo” (Proverbios 8: 22)

Ya hemos hecho referencia al término de Sagradas Escrituras, pero también debe tenerse presente que el valor del texto bíblico fue dado por Jesús y los autores del Nuevo Testamento. Dios habla por los profetas o por los libros bíblicos: “Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que Dios había dicho por medio del profeta Isaías” (Mateo 1: 22)

Los profetas son aquellos por los cuales se anuncia algo, estos hablan en nombre de Dios. Los profetas han sido enseñados en el plan de Dios: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que se revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3: 7)

Los profetas encuentran a Dios en su vocación y su vida. En la vocación se experimenta a Dios y conforme a esta experiencia, tanto los hechos políticos como la cotidianidad permiten descubrir la palabra de Dios. Dios es quien se sirve del profeta para expresarse o hablar: “Así se cumplió lo escrito por el profeta Jeremías” (Mateo 2: 17)

Para el Cristianismo la autoridad de la Biblia no tiene discusión: “No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir , sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una i ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla” (Mateo 5: 17 – 18)

La Biblia está relacionada con el Espíritu Santo: “Hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura, pues el Espíritu Santo había anunciado por boca de David el gesto de Judas; este hombre, que guió a los que prendieron a Jesús” (Hechos 1: 16)

El valor que da el cristianismo a la Biblia, en cuanto a su inicio y peso doctrinal, independientemente de la óptica de ésta, puede notarse en 2 Timoteo 3: 15 – 17: “Además, desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras. Ellas te darán la sabiduría que llevan a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, rebatir, corregir y guiar en el bien. Así el hombre de Dios se hace un experto y queda preparado para todo trabajo bueno”.

En el caso de las comunidades de fe, uno de los momentos más importantes fue el reconocimiento de los escritos que conocemos como Nuevo Testamento como palabra sagrada, con el mismo valor de las Escrituras que conocemos como Antiguo Testamento: “ Por eso también nosotros damos gracias incesantes a Dios, porque cuando nos escuchasteis la palabra de Dios, la acogisteis, no como palabra humana, sino como realmente es, palabra de Dios, activa en vosotros” (1 Tesalonicenses 2: 13). Será durante el siglo II d. C., cuando los cristianos vayan aceptando la sacralidad y el peso religioso de los textos que hoy componen el Nuevo Testamento.

En esta línea, no debe perderse de vista, que si bien es cierto todos los libros bíblicos están inspirados por el Espíritu de Dios, sus autores son seres humanos: “Me dediqué a investigar y a explorar con sabiduría todo lo que se hace bajo el cielo. Una dura tarea ha dado Dios a los hombres para que se dediquen a ella” (Eclesiastés 1: 13) Por tal razón, en la Biblia se encuentran diversos géneros literarios, estilos, idiomas, marcos culturales y hasta teológicos.

De lo dicho hasta aquí, se deduce una diferencia sustancial entre la Biblia y otros libros, su doble origen: el divino (la inspiración de Dios) y el humano (la autoría humana) muchos autores escribieron la Biblia. Algunos se conocen, otros no, algunos son de autoría individual y otros de forma colectiva. Inclusive, algunos son hasta compilaciones.

Por cerca de 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús . Israel va percibiendo la presencia de Dios a su lado. Esa extensa experiencia es la que queda vertida en las Sagradas Escrituras.

Uno de los elementos sustanciales de la relación cristianismo – Biblia, tiene que ver con que, el Antiguo Testamento nos señala la llegada de Jesús y el Nuevo Testamento, nos presenta la revelación plena de Dios, que alcanzará su punto máximo con el retorno de Jesús a la tierra: “Pues Dios quiso reunir en él, cuando llegara la plenitud de los tiempos, tanto a los seres celestiales como a los terrenales” (Efesios 1: 10)

Quienes siguen su senda espiritual con la Escritura como espada y la mirada puesta en Jesús, caminan hacia la resurrección. Este es el objetivo del andar espiritual. Para alcanzar el mensaje bíblico, debemos aproximarnos a la misma experiencia del pueblo donde se escribieron.

Claves para la lectura Bíblica.

Hemos dicho, y es el título de este artículo: La Biblia, palabra de Dios en la historia humana, y siendo que es palabra de Dios, debemos saber leerla, de seguido, abordaremos algunas claves para ello, teniendo claro que éstas son básicas y no cubren totalmente la profundidad bíblica.

Lectura en clave cristiana: Lo primero es tener claro que en Jesucristo se cumple la plenitud de la revelación, esto, por cuanto tanto Antiguo como Nuevo Testamentos, refieren a él. Por tal razón, el Antiguo Testamento debe comprenderse desde la óptica del Nuevo. Y claro está, sin la comprensión del Antiguo, no podrá entenderse el Nuevo. He aquí otra conclusión importante: el Antiguo y el Nuevo Testamento se retroalimentan.

Esta clave puede resumirse en la frase de San Jerónimo: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”, lo que es lo mismo decir: “Conocer las Escrituras es conocer a Cristo”.

La lectura de la Biblia debe descubrirnos a Cristo, toda la Biblia refiere a Cristo. La Biblia no nos revela algo, nos revela a alguien: Jesucristo.

Lectura en clave sacramental: En la Biblia nos encontramos con Dios. El culto cristiano no tiene razón de ser si no viene aparejado a la Escritura, ésta nos da el pan de vida. La Palabra de Dios ilumina nuestra mente y nuestro camino.

Lectura en clave de justicia: Volvemos aquí al papel de los profetas. Éstos proclamaban la justicia y el derecho como fundamento de convivencia social. de ahí sus críticas al formalismo religioso y a la inmoralidad colectiva. Los profetas defienden los derechos humanos. Este razonamiento tiene base en el hecho de que solo es posible el ejercicio de estos derechos en un marco de justicia.

El Dios de la Biblia es el Dios de la justicia: “En sus días se salvará Judá, e Israel vivirá su seguridad. Y este será el nombre con que le llamarán: “El Señor nuestra justicia”” (Jeremías 23: 6. versión de la Biblia para el pueblo de Dios) La intervención de Dios en la historia tiene como objetivo el alcanzar la justicia: “Alabaré tus promesas. Pues todos tus mandamientos son justos” (Salmo 119: 172)

En principio, el proyecto socio – político de Israel debía servir de modelo para la humanidad entera, como comunidad hermanada donde no existieran las clases sociales (Uno de los principales mensajes del Deuteronomio es: “Que no haya pobres entre ustedes”), con base en el amor y la justicia.

La realidad fue otra: Israel fue un espacio de injusticia, violación constante de los derechos de las personas y corrupción del gobierno. De ahí el surgimiento de opresores y oprimidos, los opresores del justo, los explotadores de soborno, que venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias: “Así ha dicho Jehová: por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos.” (Amós 2: 6)

El ambiente de Israel está saturado de de confiscaciones, muertes, rapiñas y violencias: “Yo el Señor digo: ¡Basta ya, gobernantes de Israel! ¡No más violencia ni explotación! ¡Actúen con justicia y rectitud! ¡Dejen de robarle tierras a mi pueblo! Yo, el Señor, lo ordeno” (Ezequiel 45: 9)

La crisis de Israel y los problemas que sufre son efecto de la injusticia, de la injusticia social. en este marco las oraciones de los injustos no son escuchadas por el Dios de la justicia: “Practicar la justicia y el derecho Yahvé lo prefiere a los sacrificios” (Proverbios 21: 3), “Porque me gusta más el amor que los sacrificios, y el conocimiento de Dios, más que víctimas consumidas por el fuego” (Oseas 6: 6), “juzgaba la causa del desamparado y del pobre. ¿No es esto conocerme? dice Yavé” (Jeremías 22: 16)

El Mesías servidor de Dios y en quien el cristianismo mira a Jesús de Nazaret, tiene por misión la justicia: “Yo, el Señor te he llamado para la justicia, te he tomado de la mano, te he formado y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones” (Isaías 42: 6)

Por medio de él se revelaría la justicia: “Así dice el Señor: Guardad el derecho, practicad la justicia, que mi salvación está para llegar y se va a revelar mi victoria” (Isaías 56: 1)

Ahora bien, es claro que esto se cumple en Jesucristo, quien al traer el Reino de Dios, trae la justicia. Es este el sentido con el que Mateo cita a Isaías en el capítulo 12, versos 18 y 20 de su evangelio: “Miren a mi siervo, a mi elegido, a quien prefiero. Sobre él pondré mi Espíritu para que anuncie la justicia a las naciones.
No quebrará la caña débil, no apagará la vela vacilante, hasta que haga triunfar la justicia.”.

Por tal razón y a ejemplo de Jesucristo, los cristianos deben indagar el Reino y su justicia: “Busquen primero el reino de Dios y hacer su voluntad, y todo lo demás les vendrá por añadidura” (Mateo 6: 33)

Y ¿Cómo puede conceptuarse el Reino de Dios?: “Porque el reino de Dios no es cuestión de comidas o bebidas sino de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo” (Romanos 14: 17)

La vida del cristiano se debe dedicar a construir el Reino de Dios, que éste mismo terminará de establecer definitivamente, eliminando toda injusticia. La humanidad bajo ese Reino estará renovada: “y revestíos del hombre nuevo, creado según Dios, en justicia y santidad verdadera” (Efesios 4: 24) Será el pueblo de Dios en que sus componentes serán justos.

Es indudable que una lectura equilibrada de la Biblia debe hacerse desde el primer libro, hasta el último, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, teniendo conciencia de la justicia entre los seres humanos.

Lectura en clave de salvación: La Biblia nos muestra el camino de salvación. Por esto, la Biblia nos da la buena noticia de salvación: “Ustedes oyeron y creyeron la buena noticia de su salvación, que es un mensaje verdadero, y gracias a Cristo pasaron a formar parte del pueblo de Dios y recibieron el Espíritu Santo que nos había prometido” (Efesios 1: 13)

También dice el Apóstol Santiago: “Por eso dejen de hacer lo malo, pues ya hay mucha maldad en el mundo. No hagan lo malo; de otra manera su vida parecerá un trapo sucio. Más bien reciban con humildad el mensaje que Dios les ha dado. Ese mensaje tiene poder para salvarlos” (Santiago 1: 21)

Los cristianos deben tomar conciencia del precioso tesoro que la Biblia contiene sobre Dios, la salvación del ser humano y la oración. La Biblia contiene la grandeza de nuestra salvación. En la Biblia, se encuentra el pilar de la verdad de salvación y de toda regla moral de conducta.

La Biblia nos narra la historia de la salvación. Dios interviene en la historia para ayudar a la humanidad a salir del sufrimiento y el dolor, de la persecución, la esclavitud, la enfermedad y la muerte.

Dios interviene en la historia para llevar a la humanidad al bien, la alegría, la paz, la libertad, la salud y la vida. Siempre que Dios intervino para salvar, independientemente de la gravedad de la crisis política y social, alimentaba la esperanza de la salvación definitiva: “Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo” (Juan 12: 47)

En la Biblia se nos plantea el acto grandioso de la salvación que se ejecuta por medio de Jesucristo. Bajo el acto de la salvación de Jesucristo se ordena y refiere todo lo que contiene la Biblia. Tal ordenamiento y referencia puede darse de manera directa o indirecta.

Lectura en clave de liberación: En la Biblia, se muestra el camino de liberación del hombre. El Dios de la Biblia es un Dios liberador: “Por eso he bajado, para salvarlos del poder de los egipcios; voy a sacarlos de ese país y a llevarlos a una tierra grande y buena, donde la leche y la miel corren como el agua…” (Éxodo 3: 18)

El evangelio por sí mismo y por quien lo predica, Jesucristo, es libertad y liberación. Esto porque se señala la justicia como la base de las relaciones humanas, con la Biblia se rompen las opresiones de los oprimidos y se enfrenta a los opresores. Es por ello que Jesús cita a Isaías en la sinagoga de Nazaret: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos…” (Lucas 4: 18)

Los ricos quedan condenados porque la riqueza enfría el amor. Los pobres, los hambrientos, los que sufren y los perseguidos son elevados a la santidad: “Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Felices ustedes los que ahora

La Biblia palabra de Dios en la historia humana (5)

marfuerte @ 03:19

tienen hambre, porque serán saciados. Felices ustedes los que lloran, porque reirán” (Lucas 6: 21)

“Pero ¡Pobres de ustedes, los ricos, porque tienen ya su consuelo! ¡Pobres de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre!” (Lucas 6: 24 – 25)

Lamentablemente, muchos sectores del cristianismo hablan de una liberación eminentemente espiritual, pero el mensaje de Dios implica una liberación socio – económica: “Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías” (Lucas 1: 53)

Dicha liberación socio económica, no anula la liberación teológica que implica la liberación del pecado, ya que por éste, se concretan todas las esclavitudes. Es decir, la liberación del pecado produce una nueva humanidad plenamente libre.

La Biblia muestra la senda para salir de la opresión a la liberación, pasar de las estructuras sociales injustas que provocan opresores y oprimidos a otras donde reine la igualdad y la justicia , donde se ejerzan en total profundidad los derechos humanos individuales y colectivos.

La aplicación de esta clave requiere que la Biblia se compare con nuestras realidades sociales. Con nuestros contextos económicos, políticos y religiosos, y si bien es cierto este no es el espacio para profundizar en el tema, si debe señalarse que dicha comparación con las circunstancias de América Latina nos dará como resultado un mensaje bíblico altamente encarnado con la clave de justicia y con la clave de liberación.

De esto se deduce una importante conclusión: la Biblia no es un libro muerto y desfasado en el tiempo. Es un libro vivo y dinámico. La Biblia es capaz de ser instrumento de acción en nuestra historia.

Se concluye que la Palabra de Dios es eficaz: “Pues viva es la palabra de Dios y eficaz y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, articulaciones y médulas; y discierne sentimientos y pensamientos del corazón” (Hebreos 4: 12)

La Biblia no es sólo un texto de “teoría religiosa”, es un texto para vivirse y practicarse, para encarnarse en todos los marcos de la vida humana. La Palabra de Dios establece la norma por la que deben regirse las relaciones humanas con Dios y entre los mismos seres humanos: relaciones de amor y solidaridad.

A partir de aquí es claro que la persona que se relaciona con la Biblia y acepta su mensaje, se convierte en un luchador por la justicia, la liberación de los seres humanos y de los pueblos oprimidos.

Así pues, la muerte y resurrección de Jesucristo conlleva a la liberación completa del hombre en todos sus ámbitos: cultural, económico, político, religioso y social. el Reino de Dios es el gobierno del amor fraterno, la igualdad, la justicia social y la libertad.

Repetimos, leer la Biblia solo en clave espiritual es una grave equivocación. Esta amputación ha conducido a desfigurar a Dios, a su hijo Jesucristo y a su mensaje revolucionario.

Lectura en clave de amor: La Biblia es un himno al amor. Un ejemplo de esto, es el libro del Cantar de los Cantares. Juan nos muestra a Dios: “Quien no ama no ha conocido a Dios, ya que Dios es amor” (1 Juan 4: 8) “Nosotros hemos conocido y hemos creído en el amor que Dios nos tuvo. Dios es amor: quien conserva el amor permanece con Dios y Dios con él” (1 Juan 4:16)

Las intervenciones de Dios en la historia están basadas en el amor. Un ejemplo de ello, es la elección del pueblo de Israel: “Si el Señor se enamoró de ustedes y los eligió no fue por ser ustedes más numerosos que los demás, porque son el pueblo más pequeño, sino que por puro amor a ustedes, por mantener el juramento que había hecho a sus padres, los sacó el Señor de Egipto con mano fuerte y los rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto” (Deuteronomio 7: 7 – 8)

Un símbolo del amor de Dios con su pueblo, es el matrimonial, y cuando Israel caía en idolatría, se manifestaba el símbolo de la prostitución: “ No me compadeceré más de sus hijos, porque son hijos de prostitución” (Oseas 2:6)

La mejor época de este matrimonio entre Dios e Israel, es el tiempo de éste en el desierto bajo el liderazgo de Moisés. La infidelidad de la esposa y la reconciliación se encuentran descritas en Oseas capítulo 2, versos del 4 al 23, y en Jeremías capítulo 3, versos del 1 al 13.

Pese a la infidelidad de su esposa, Dios está dispuesto a recibirla: “¿Qué hace mi amada en mi casa, después de haber cometido tantas vilezas? ¿Acaso la carne consagrada alejará de ti la calamidad? ¿Podrás así regocijarte?” (Jeremías 11: 15) “De lejos el Señor se ha aparecido. Con amor eterno te he amado, por eso te trato con lealtad” (Jeremías 31: 3)

La prueba más contundente del amor de Dios al mundo, es la entrega de su Hijo: “Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna” (Juan 3: 16) “Dios demostró que nos ama al enviar al mundo a Jesús, su único Hijo, para que por medio de él todos nosotros tengamos vida eterna” (1 Juan 4: 9)

Dios nos ama por medio de Jesús y éste manifiesta el más profundo amor al morir por nosotros: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15: 13)

Frente al amor de Dios, el ser humano está llamado a responder con amor a él y a sus hermanos. Este es el resumen de la ley universal: “No tengan deudas con nadie, aparte de la deuda de amor que tienen unos con otros; pues el que ama a su prójimo ya ha cumplido todo lo que la ley ordena” (Romanos 13: 8)

El amor a Dios debe ser radical, no parcial: “Amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6: 5) y con ese mismo ímpetu debe amarse al prójimo: “Pero hay otro muy parecido: amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22: 39)

Ante esto, se plantea un tema central: Mucha gente dice amar a Dios y no ama a su prójimo, pero hay mucha gente que dice no amar a Dios y sí ama a su prójimo, estos últimos, aunque no lo parezca, se encuentran en camino al Reino de Dios: “Pues el amor a nuestros hermanos es para nosotros el signo de que hemos pasado de la muerte a la vida” ( 1Juan 3: 14) “Si uno dice “Yo amo a Dios”, y odia a su hermano, es un mentiroso. Si no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.” (1 Juan 4: 20)

Desde la perspectiva cristiana, debe amarse a los enemigos: “Pues yo os digo: amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir el sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos. Si amáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? También lo hacen los paganos. Sed perfectos como vuestro Padre del cielo es perfecto” (Mateo 5: 44 – 48)

De esto se deriva lo que se conoce en esta senda espiritual como el nuevo mandamiento: “Les doy un mandamiento nuevo, que se amen unos a otros como yo los he amado: ámense así unos a otros” (Juan 13: 34) El signo que distingue al cristiano es el amor: “Por el amor que se tengan los unos a los otros reconocerán todos que son discípulos míos” (Juan 13: 35) Se recuerda también en esta línea a San Pablo, quien expresaba que el amor es el máximo valor espiritual, dando el mayor valor a todos los bienes (1 Corintios 13: 1 – 13)

Así las cosas, el cristiano es un ser humano que cree en el amor y se entrega a él. Siendo que, estando en el amor, está en Dios: “Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído. Dios es amor; y el que está en el amor está en Dios, y Dios en él” (1 Juan 4: 16)

Lectura en clave de Iglesia: La Iglesia se refleja en la Biblia. Ella es punto de comparación para saber si ella refleja la imagen de Jesucristo. Existe una relación estrecha entre Iglesia y Biblia: La Iglesia nace de la Biblia y la Iglesia es autora de la Biblia.

Ahora bien, la Iglesia debe aproximarse al texto bíblico, teniendo en cuenta que al seguir sus postulados, la resultante es una purificación de la comunidad de fe, esto por cuanto la Biblia la alimenta y la vivifica.

Ámbitos del saber humano como la catequesis, la espiritualidad, la liturgia, la moral, la pastoral y la teología misma tienen base en la Biblia. De ahí que, la objetividad de éstas y su efectividad, inician y se fundamentan en la Biblia.

La Iglesia es receptora de la Biblia y su intérprete bajo la luz del Espíritu Santo. Esto no significa que la interpretación de la comunidad de fe está por encima de la Biblia, lamentablemente ciertos sectores tanto, cristianos como seudo cristianos, han introducido la idea de que la interpretación de la Biblia necesita de ciertos “libros”, por lo general producidos por los fundadores de estas organizaciones, ya que de lo contrario (Dicen ellos), sería imposible entender el texto Sagrado. Nada más alejado de la realidad.

La interpretación de la Biblia en clave de Iglesia, significa que dicha interpretación está al servicio de la Palabra de Dios, a la cual se encuentra relacionada. La Biblia se lee desde la Iglesia y para construir la Iglesia. De ahí que es muy importante el papel que juega la lectura y reflexión de la Escritura, tanto, en la Eucaristía Católica, como en los Cultos Protestantes. Se lee la Biblia en comunión, para ejercer la solidaridad en comunidad.

Ya hemos hablado del mandamiento nuevo y éste es dirigido a la Iglesia, de donde se concluye que, la salvación o perdición es una cuestión de comunidad.

Lectura en actitud de oración: En este momento es bueno rescatar dos formas de abordar el texto bíblico: a la primera, la vamos a llamar, leer un texto. A la segunda, estudiar un texto.

Leer un texto

Llamamos leer un texto, el hacerle dar un sentido para mí hoy. en este tipo de lectura impera la subjetividad. Por lo general se responde a las preguntas: ¿Qué me dice el texto a mí como persona?, ¿Qué impresión me deja el texto?

Este tipo de lectura encierra un peligro: basado en la subjetividad, se le puede hacer decir a un texto cualquier cosa.

De ahí, que por ejemplo resultan inconvenientes, y dicho con todo respeto, prácticas de lectura y predicación en las que por ejemplo, se escoge un texto al azar y “bajo la unción del Espíritu Santo”, se comienza a predicar sobre dicho texto sin ninguna preparación.

Para evitar el peligro antes mencionado, se debe estudiar un texto.

Estudiar un texto.

Para estudiar un texto se debe echar mano de diversos métodos de análisis, esto con el fin de objetivar el texto. Es decir, saber que hay una distancia entre el texto y nosotros.

De seguido esbozaremos dos métodos de análisis de la Biblia: i) Análisis literario e histórico y ii) Análisis estructural.

i) Análisis literario e histórico.

Se parte de una pregunta: ¿Qué quiere decirme el autor del texto? Los textos bíblicos son antiguos y reflejan una cultura distinta a la nuestra, y por lo tanto marcos literarios específicos y diferentes a los nuestros.

El texto debe leerse varias veces para estudiar su estructura. Para ello, debe distinguirse entre relatos y discursos, debemos fijarnos como inicia el texto, si se designa un interlocutor (“Dios le dijo a fulano”) También debe ponerse cuidado a las frases para llamar la atención (“Escuchen…”) o las de oráculo (“Así habló el Señor…”) entre otras.

También deben verse los procedimientos literarios: por ejemplo, la inclusión (Se encuentra el mismo elemento al comienzo y al final del texto. Por ejemplo, al principio y al final del salmo 8, se encuentra la frase: “Oh Señor soberano nuestro”) También se dan las repeticiones en el texto, lo que nos da muestra de la cultura oral de donde surgen éstos. El objetivo de la repetición era grabar el relato en la mente del oyente.

Otro elemento de este método es la forma literaria: No debe olvidarse que cada texto pertenece a un género literario:

- Los relatos: Las historias tienen como objetivo el dar conciencia al lector de pertenencia.
- La epopeya: se trata de infundir entusiasmo y celebrar a los héroes, adornando los pequeños detalles.
- Las leyes: organizan al pueblo y permiten la vida en comunidad.
- La liturgia, celebraciones, ritos: expresan la vida en comunidad y manifiestan la relación de ésta con Dios.
- Los poemas, los cánticos, los salmos: expresan los sentimientos de fe del pueblo.
- Los oráculos de los profetas, mensajes que provienen de Dios: el objetivo es hacer regresar a la verdadera fe.
- La enseñanza de profetas o sacerdotes: pueden asumir varias formas como relatos, historias etc.
- Los escritos de sabiduría: reflexiones sobre las grandes preguntas de la humanidad.
- Evangelios: anuncian la buena noticia de Dios.
- Apocalipsis: son textos que nacen en tiempos de crisis y buscan infundar luz y esperanza, para resistir el periodo de prueba.

En este método también tiene peso la referencia histórica. Con regularidad se hace referencia en los textos a hechos históricos, estos hechos a veces están implícitos en el texto. La ubicación de la referencia histórica es difícil, esto, por la distancia entre el estudioso y el texto, además, puede darse una distancia entre el hecho narrado y el tiempo en el que fue escrito, súmese que puede suceder que el texto haya tenido transformaciones en el tiempo.

Finalmente, también es importante la fecha de un texto, esto puede ser útil, aunque sea una fecha aproximada. Claro, esta averiguación debe correr por cuenta de especialistas. En el caso de lectores no especializados, es suficiente el leerlas introducciones y las notas de nuestra Biblia.

He aquí un elemento importantísimo, muchos cristianos tienen una Biblia que carece de ayudas de estudio y con ella, pretenden emprender un profundo abordaje de la Escritura. Lo cierto es que un creyente que desee profundizar en la Biblia necesita una muy buena versión de Estudio. Sería bueno que se consulte al Sacerdote de la parroquia o al Pastor de la Congregación para que se recomiende el texto más conveniente a los intereses del lector o lectora.

Creación y evolución

marfuerte @ 03:06

René Grimaldi

presbítero

Sobre el actual diálogo en torno al tema de la evolución en La Nación , me permito hacer los siguientes comentarios: Me parece acertado que el Sr. Fernando Zamora (abogado), en el uso de la libertad de expresión, escriba que “lo que sí parece peligroso no son las ideas de Darwin, sino las creencias de quienes dan por sentado que la evolución es una ley científica y no una mera hipótesis” ( La Nación , 8 de julio), pues el origen de la vida en la Tierra, así como del ser humano, sigue siendo todavía hoy una cuestión abierta, tanto a nivel paleontológico como de biología molecular. Sin embargo, su explicación “científica” para demostrar la no total veracidad de la teoría de la evolución puede tener fallas, como lo parecen indicar las críticas que su artículo ha recibido, alguna de ellas algo mordaz

En cuanto al artículo del Sr. Jorge Azofeifa Navas (Escuela de Biología, UCR), concuerdo en que la “teoría” del Diseño Inteligente no ha logrado dar una respuesta satisfactoria (Véase la revista Scripta Theologica 2007/2), pero no por esto se le debe llamar “oscurantismo” o vuelta al “creacionismo”, ya que la realidad es que la “Teoría del Diseño Inteligente” ( Inteligent Design ), fue el intento de algunos científicos de EE. UU. (generalmente protestantes o evangélicos) –en su legítimo derecho de libertad de investigación y expresión– de hallar respuestas más satisfactorias que las propuestas por los neodarwinistas sobre el origen del ser humano.

Para aclarar el tema, creo que, por una parte, hay que distinguir que entre “creación” y “evolución” no hay contradicción, pues se está hablando de realidades distintas, ya que la noción de “creación” implica el origen de algo “a partir de la nada”, y el concepto de “evolución” significa que algo que “ya existe”, comienza a cambiar. De hecho la ciencia experimental no puede estudiar la “creación”, ya que se sale de su campo de estudio, pues la ciencia estudia realidades materiales (sean ondas o corpúsculos cuantificados) y no “la nada”.

Razón e irracionalidad. En este contexto, la Iglesia Católica se ha pronunciado desde 1950, con la encíclica “Humani Generis” del papa Pío XII (y ratificado por Juan Pablo II en 1996), cuando dice que “el magisterio de la Iglesia no prohíbe que, según el estado actual de las ciencias humanas y de la sagrada teología, se trate en las investigaciones y disputas de los entendidos en uno y otro campo, de la doctrina del ‘evolucionismo’, en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva y preexistente, pues las almas nos manda la fe católica sostener que son creadas inmediatamente por Dios”.

También Juan Pablo II recordaba en 1996 que “hoy, casi medio siglo después de la publicación de la encíclica , nuevos conocimientos llevan a pensar que la teoría de la evolución es más que una hipótesis ”, pero aclaraba que “más que de la teoría de la evolución , conviene hablar de las teorías de la evolución ..., pues existen también lecturas materialistas y reduccionistas, al igual que lecturas espiritualistas. Aquí el juicio compete propiamente a la filosofía y, luego, a la teología” (Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias” (22-X-1996).

En este sentido, podría hablarse de una “evolución” guiada por una inteligencia superior, a la que llamamos Dios; de hecho la ciencia va cada vez más descubriendo órdenes, direccionalidad y finalidad en los procesos naturales, tanto microscópicos como cósmicos, tal que avisan que la “racionalidad” de la naturaleza, y nuestra misma capacidad de razonar, provienen de una razón superior y no de un principio irracional, lo cual sería una contradicción en términos (véase comentarios de científicos y teólogos en www.unav.es/cryf y www.disf.org, así como el libro “The language of God”, del físico y biólogo Francis Collins, que dirigió el Proyecto Genoma Humano).

Para terminar, creo que no es justo vincular el “dogmatismo” con el “oscurantismo”, identificando generalmente “dogmatismo” con Iglesia Católica, pues estudios recientes en Historia de la Ciencia demuestran el papel importante de la Iglesia (sacerdotes y laicos) en el desarrollo de la ciencia moderna, tal como lo explican Thomas Woods ( How the Catholic Church built the western civilization ) y Rodney Stark ( The Victory of Reason ), que, aun siendo protestante, muestra la falsedad de la tesis de Max Weber de señalar al catolicismo como fuente de atraso económico o científico.
periódico La Nación 20 julio 2008.

30/09/2008 GMT 1

La Biblia: Palabra de Dios en la historia humana (3)

marfuerte @ 03:26

setenta (En las Biblias se utiliza el número LXX, como abreviatura para textos provenientes de esta versión)
El periodo intertestamentario.
Referiremos en este momento a lo que se denomina: periodo intertestamentario. Este es el periodo transcurrido entre la escritura del último libro del Antiguo Testamento y los escritos más antiguos del Nuevo.
En este momento Israel vive de la promesa hecha a abrahán, concretada en la alianza mosaica y bajo el reinado de David. Esta promesa es recordada constantemente por los profetas. Desde el exilio y con la desaparición de la monarquía, y tiene como centro, la espera del Mesías. Los que conservaban viva la esperanza imaginaban su reinado en términos políticos – terrenales: conquista y dominación de quienes habían oprimido a Israel.
Junto a esta visión, estaba otra, llamada “corriente apocalíptica”. De ésta surgen escritos (Por eso más adelante veremos el Apocalipsis como género literario) que reflejan la crisis que se vive y buscan infundir esperanza en un tiempo en el que solo se observa el dominio del mal y hasta el martirio a los creyentes. Estos textos son difíciles de entender y son altamente simbólicos.
El Nuevo Testamento.
El Nuevo Testamento es una novedosa alianza, trasmitida por los profetas y sellada con la sangre de Jesucristo: “Mirad que llegan días – oráculo del Señor- en que haré una alianza nueva con Israel y con Judá: no será como la alianza que hice con sus padres cuando los agarré de la mano para sacarlos de Egipto; la alianza que ellos quebrantaron y yo mantuve – oráculo del Señor - ; así será la alianza que haré con Israel en aquel tiempo futuro – oráculo del Señor -: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en su corazón, yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo; ya no tendrán que enseñarse unos a otros, mutuamente, diciendo: “Tienes que conocer al Señor”, porque todos, grandes y pequeños me conocerán – oráculo del Señor - , pues yo perdono sus culpas y olvido sus pecados” (Jeremías 31: 31 – 34).
Veamos como la alianza es sellada por la sangre de Jesús: “Bebed todos de ella, porque ésta es mi sangre de la alianza, que se derrama por todos para el perdón de los pecados” (Mateo 26: 28).
El Nuevo Testamento muestra por escrito la fe de la comunidad apostólica en Jesucristo. Jesús nace en tiempo de Herodes, se dedica a predicar y hacer manifiesto el Reinado de Dios (Marcos 1: 14 – 15) Esta actividad de Jesús, le lleva a denunciar la crisis político – religiosa de Israel. Por ello, muere crucificado en tiempos de Poncio Pilato, gobernador romano de Judea; la plenitud de la manifestación de Dios en Jesús, se da, al resucitarlo de la muerte.
Jesús resucitado se presentó a aquellos que él escogió como sus testigos, para anunciar el Reinado de Dios al mundo entero: “Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar” (Marcos 3: 14)
Los textos del Nuevo Testamento muestran la dinámica de crecimiento, luchas y obstáculos de las comunidades de creyentes en Jesús. Para éstas, el señorío del Nazareno, se concreta en su muerte y resurrección y ambas relacionadas con su opción de vida, como anunciador y signo del Reino de Dios.
Los seguidores de Jesús predican a judíos y posteriormente a los paganos, a Jesús resucitado, esto se los había dicho el mismo Jesús: “pero cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, recibirán poder y saldrán a dar testimonio de mí, en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra” (Hechos 1: 8) La fuerza de su predicación, fue su propia experiencia: “Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca de la Palabra de vida” (1 Juan 1: 1) Los discípulos celebran al resucitado en la reflexión de su enseñanza y en la fracción del pan.
En su enseñanza a los nuevos miembros de las comunidades (Los bautizados), se van recogiendo los hechos y palabras de Jesús. Este es el tiempo en que las misiones de Pablo expanden la fe. Entre el 51 y 63, este apóstol escribe cartas a varias comunidades.
A esta altura de nuestra exposición, es justo y necesario reflexionar, cuando menos, someramente de un teólogo judío que se convirtió al cristianismo: Pablo: contrario, a los pescadores que primero siguieron a Jesús (Por ejemplo, Pedro o Juan) es un teólogo de una amplísima cultura. Pablo es un rabino. Ha pasado su juventud estudiando las Escrituras con el maestro Gamaliel (Que es como decir, que fue estudiante de una de las mejores universidades de teología de su tiempo)
Pablo vive su propio camino de conversión (Camino a Damasco es tomado por Jesucristo) y ahí le cambia la vida: el teólogo judío se transforma en teólogo cristiano.
Por 15 años, entre los años 36 al 50, este hombre predica y funda comunidades de fe (Sirva como ejemplo este texto: “En Iconio ocurrió lo mismo. Pablo y Bernabé entraron en la sinagoga de los judíos y hablaron de tal manera que un gran número de judíos y griegos abrazaron la fe” Hechos 14: 1)
En los últimos 15 años escribe cartas a las comunidades que fundó. Dichas cartas son frecuentemente tratados de teología. Las cartas tienen diversos objetivos: una mayor instrucción, animar a seguir en la fe o la corrección de desviaciones (Ejemplo de este último caso 1 Corintios) Es indudable que la teología Paulina ayuda en la reconstrucción de los recuerdos sobre la vida de Jesús.
En esta etapa se comienza a dar la separación entre judaísmo y cristianismo. En el año 70 d.C., los romanos destruyen Jerusalén. Algunos fariseos se reúnen en Yamnia, al sur de Tel – Aviv, para dar nueva vida a la fe judía.
La redacción de los textos del Nuevo Testamento se da entre el 49 y el 95 d. C. después de algunas cartas de Pablo, que fueron los primeros textos del Nuevo Testamento, cuatro teólogos creyentes en Jesús, conjuntan las tradiciones que ya se habían redactado. Estos cuatro teólogos son: Marcos, Lucas, Mateo y Juan.
Los cuatro evangelios buscan responder una pregunta: ¿Quién es el Señor?
Marcos hacia el año 70, une la predicación de Pedro en Roma. El mensaje de su evangelio es que Jesús es el Ungido (El Cristo), el Hijo de Dios. Conforme a esta narración, la prueba del mesianismo de Jesús, son sus hechos y sus milagros.
El proceso de esta revelación es evolutivo, hay una doble dimensión de Jesús: la humana y la divina. Jesús se revela progresivamente como Ungido. La dinámica es la siguiente: se va del “hijo de María” (Marcos 6: 3), pasando al Mesías Hijo de David (Marcos 8: 29), hasta llegar al Hijo de Dios (Marcos 15: 39)
Lucas redacta su evangelio entre los años 80 y 90, éste estaba dirigido a comunidades de paganos cristianos. Dios visita a su pueblo (Judíos y paganos) por medio de Jesús, y viene a mostrarles su amor.
Este amor se muestra en las parábolas de misericordia, la alegría de la salvación recorre el cielo y la tierra (Lucas 15: 7 y 10), el regreso del hijo pródigo se celebra con inmensa alegría (Lucas 15: 22 – 24)
El libro de los Hechos de los Apóstoles también fue escrito por Lucas, donde se refleja la predicación infundida por el Espíritu Santo, así como los problemas e inconvenientes que enfrentan las nacientes iglesias.
Mateo, compone su evangelio entre los años 80 y 90. la comunidad a la que se dirige ese escrito, es una comunidad de judíos convertidos al cristianismo. La lucha de Jesús con los fariseos en este evangelio, es la lucha de la comunidad Mateana con los judíos de Yamnia. Adicionalmente, esta tradición se preocupa por mostrar el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento en Jesús.
Es de resaltar que tanto Mateo como Lucas en su esfuerzo por alcanzar con lo finito de la mente lo infinito de Dios, redactan los relatos de la infancia de Jesús, mostrándola con los “lentes” de su vida y su resurrección.
Juan es un evangelio que reflexiona en Jesús como verbo de Dios y que viene a salvar. Este es el evangelio teológicamente más profundo (No en balde se le llama “evangelio espiritual”). Se plantea que fue redactado entre los años 95 y 100. la imagen de Jesús es la del crucificado – resucitado que da su Espíritu a los creyentes. En esta línea es que Jesús realiza signos que permiten, que viendo podamos creer. En la línea de esta misma tradición, se escribe el Apocalipsis, que es el último texto del Nuevo Testamento y de las Escrituras Judeo – Cristianas. En este libro, Jesús se muestra como la plenitud al final de la historia.
Mateo, Marcos, Lucas y Juan escriben sus textos en un género literario llamado “evangelio”. Esta palabra significa “buena nueva”. Este término tenía una connotación política. Se llamaba evangelio al anuncio de una victoria imperial o algún suceso importante en la vida del emperador.
Al comienzo, se entendía por evangelio, (así, en singular), el mensaje de Jesús: el Reino de Dios. Este es el sentido en el que por ejemplo, lo usa Pablo en sus cartas. Será con Marcos, a quien debemos la creación de este género literario, el evangelio pasa a ser un texto, una historia: la vida pública de Jesús.
He aquí una importante conclusión: primero, era Jesús quien anunciaba la buena noticia, posteriormente, los apóstoles son los que proclaman a Jesús: el predicador se transforma en el predicado. Jesús que proclamaba la buena noticia, se convierte en la buena noticia.
Es bueno observar que Marcos no habla de Jesús como una personalidad fallecida, Marcos habla de Jesús como alguien vivo, esta es su convicción teológica: Jesús está vivo en su comunidad, sobre todo, en la celebración de la “fracción del pan”. El hombre que actuó en la historia (El Jesús histórico), sigue vivo en la palabra escrita y predicada (El Cristo de la fe). En esta persona viva tiene fe la comunidad: la comunidad de fe cree en Jesucristo.
Súmese a la redacción de los evangelios las cartas escritas por Juan, Judas, Pedro, Santiago y otros discípulos a las múltiples comunidades cristianas. Los receptores de estas cartas son grupos más amplios. Veamos este ejemplo: “Pedro, apóstol de Cristo Jesús, a los elegidos que viven fuera de su patria, dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia” (1 Pedro 1: 1)
En estas cartas se observan las dificultades de los cristianos en medio de la hostilidad pagana. A estos textos debe sumarse la llamada carta a los Hebreos, que más que carta, es un sermón de exhortación que invita a la fidelidad a Jesucristo en medio de una situación de crisis.
Finalmente, cierra el Nuevo Testamento y la Biblia, el Apocalipsis, en el que se anuncia el triunfo último del Señor. Este triunfo se simboliza por las bodas del Cordero: “Hagámosle fiesta alegre dándole gloria porque ha llegado la boda del Cordero, y la novia está preparada” (Apocalipsis 19: 7) En el Apocalipsis se proclama con gozo: “Me dijo: escribe: Dichosos los convidados a las bodas del Cordero y añadió: Son palabras auténticas de Dios” (Apocalipsis 19: 9)
Las palabras finales son un canto matrimonial, la esposa del Cordero (La Iglesia) dice: “¡Ven!” y Jesús le responde: “Sí, vengo pronto” (Apocalipsis capítulo 22, versos 17 y 20)
El Nuevo Testamento fue escrito totalmente en griego, en el conocido griego común (koiné) y que es diferente al griego clásico. Además, hay otras traducciones de la Biblia completa, como la versión Latina, denominada la “Vulgata” traducida por San Jerónimo, de la que ya hemos hablado más arriba.
En lo que refiere al Nuevo Testamento, debe tenerse claro, que la conciencia de Jesús como Ungido e Hijo de Dios se dio gracias a la resurrección, ya que mientras sus seguidores estuvieron con él, no llegaron a comprender ni su persona ni su mensaje (Marcos 8: 14 – 21)
Después de la resurrección, los seguidores del Nazareno, tuvieron que reconstruir sus recuerdos de lo que vivieron con él. Es claro que en esta reconstrucción fueron guiados por el Espíritu Santo, ya que: “Cuando venga el Espíritu de la verdad, el los guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá todo lo que oiga, y les hará saber las cosas que van a suceder” (Juan 16: 13) Esto se cumplió en Pentecostés cuando la comunidad de fe conjuntada en oración recibió al Espíritu Santo (Hechos 2: 1 – 4)
La reconstrucción de estos eventos varía, dependiendo de la comunidad que en ésta participa, de los temas que reflexionan y hasta el tiempo transcurrido entre los hechos y enseñanzas de Jesús y la redacción de los evangelios. Es por ello que no hay un solo evangelio sino cuatro (Poseemos las palabras y los hechos de Jesús interpretados por verdaderos testigos). Además, es por esta misma razón, que no se pueden reunir los contenidos de los 4 libros en una sola redacción.
Inclusive, puede decirse que las comunidades de fe cristianas van construyendo su propio evangelio conforme van profundizando su relación con Jesucristo resucitado. Esto último es posible porque los evangelios nos permiten conocer a Jesús con profundidad.
Las imágenes de Jesús que van construyendo las distintas comunidades se basan en tres actividades: la predicación, la celebración y la enseñanza. Expondremos algunos detalles de éstas:
- La Predicación: Se proclama la fe en el resucitado. Esta fe tiene un mensaje central: “A ese Jesús que ustedes crucificaron Dios lo ha resucitado, lo ha exaltado, lo ha hecho Señor; y nosotros somos testigos de estos eventos. Él nos envía su Espíritu, crean en esta buena noticia y se salvarán”.
Asimismo, se colectan las bienaventuranzas con las que Jesús anunció el Reino de Dios y que, confirman, que Jesús tiene una experiencia de Dios basada en una clave de liberación, a esto haremos referencia cuando expongamos las diversas claves para leer la Escritura.
Los milagros de Jesús se cuentan para mostrar su señorío sobre el mal, la enfermedad, la muerte y el sufrimiento.
Del mismo modo, se recogen las parábolas, que son enseñanzas en forma de historias, en ellas se habla del gozo que Jesús nos trae y la necesidad de acogerlo.
- La celebración: Esto es lo que el Nuevo Testamento llama “la fracción del pan”. En ella se actualiza y se da sentido a la muerte de Jesús, de hecho es una repetición de lo que en las comunidades creyentes se conoce como “la última cena”. Mientras los primeros seguidores de Jesús vivían, estas celebraciones se aprovechaban para recordar y reconstruir los recuerdos. No es descabellado imaginar como Pedro o Juan contarían sus vivencias junto a Jesucristo.
A partir de la segunda generación de cristianos, fue necesario explicar el significado de la “fracción del pan”. De ahí es probable que haya surgido un primer relato de “La Pasión, muerte y resurrección de Jesús”. Es de destacar que este tipo de narraciones, se hacen en la conciencia de que Jesús está vivo.
En la “fracción del pan”, Jesús se hace presente para su comunidad. Los seguidores de Jesús narran su muerte, estando Jesús vivo entre ellos.

26/09/2008 GMT 1

La Biblia palabra de Dios en la historia humana (2)

marfuerte @ 03:01

Además se reveló frecuentemente contra Dios y Moisés: “¿Para qué nos ha traído el Señor a esta tierra? ¿Para morir atravesados por la espada, y que nuestras esposas y nuestros niños se conviertan en botín de guerra? ¿No sería mejor que volviéramos a Egipto?” (Números 14: 3)
La libertad es una pesada responsabilidad, por eso hay nostalgia por la esclavitud. Dios provee el agua de la roca y el maná.

- Deuteronomio: Terminada la última marcha, antes de transitar por el Jordán, Moisés da las últimas instrucciones al pueblo, que son las que constan en este libro.

- Josué: El título del libro es el nombre del sucesor de Moisés, en este texto se observa el asentamiento de las 12 tribus en la tierra prometida. Se divide en tres partes: 1) La conquista de Canaán (Capítulos del 1 al 12) 2) Distribución de las tierras conquistadas (Capítulos del 13 al 21) y 3) El basamento en la fe de la unidad de Israel (Capítulos 22 al 24)
Hay varias teorías sobre la conquista por Israel de estos territorios, en el libro de Josué, la astucia es el medio de conquista. Lo que el texto muestra es que en realidad la conquista es un triunfo de Dios.
Cuando veamos más adelante los géneros literarios, quedará claro que el libro que comentamos es una epopeya. En estos textos, el arca de la alianza es signo de la presencia de Dios en medio del pueblo.
El mensaje del libro es: Israel tiene tierra gracias a su Dios, por lo que deben estas eternamente agradecidos a él.
El texto finaliza con la alianza en Siquem, se hace memoria del favor de Dios al pueblo. La alianza se sella con la fe común a Yavé y la aceptación de una misma ley (Capítulo 24)

- Los Jueces: este libro presenta una visión más moderada del periodo histórico anterior. A la muerte de Josué, llega la etapa de los Jueces. Éstos eran caudillos o líderes carismáticos que Dios llama en momentos de crisis del pueblo, en el que este es oprimido. Al ser algunas tribus atacadas por enemigos, estos líderes carismáticos, llenos del Espíritu de Dios, se levantaban para luchar contra los enemigos de Israel. Veamos el siguiente ejemplo: “El Espíritu de Dios actuó sobre Otoniel, y este guió a los israelitas en su lucha contra Cusán – risataim. Así Dios ayudó a Otoniel a derrotar a su enemigo” (Jueces 3: 10)
Las amenazas venían de los enemigos de los israelitas, debe tomarse en cuenta que, a poco tiempo de la llegada de Israel a la llamada tierra prometida, también se asentaron los filisteos. Ellos tenían un gran poder militar y uso exclusivo del hierro, por lo que representaron un gran peligro para Israel.
Los enemigos de Israel eran considerables, además de los filisteos, estaban los cananeos y otras poblaciones circunvecinas.
En momentos de crisis, Dios llamaba al “Juez”, que obtenía importantes victorias. Estas personalidades actuaron en distintas épocas y lugares.
Son destacables jueces de la altura de Gedeón y Sansón, también es importante subrayar, que una vez pasada la crisis, los jueces volvían a su cotidianidad.
En el libro hay un fuerte juicio por la situación religiosa de Israel. Ya no eran nómadas y estaban asumiendo las prácticas cananeas de agricultura, esto ayudó a introducir prácticas religiosas opuestas al culto a Dios. Era la adoración al dios cananeo Baal, dios de la fecundidad. A él se pedía la fecundidad de la tierra y la abundancia de vino, granos y aceite.
También hay una crítica política a Israel por su falta de organización y unidad. ¿A qué se debe esta situación?: “En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jueces 17: 6)

Una vez más, el escenario queda listo para la institución de los reyes, como respuesta a tratar de ordenar el desorden imperante.

- Samuel y Saúl: Los textos de esta parte de la Biblia refieren a este proceso de consolidación monárquica. 1 Samuel tiene tres apartados, que enfatizan sobre tres personajes: Samuel, Saúl y David. La secuencia sería la siguiente: 1) Samuel (capítulos 1 al 7), 2) Samuel y Saúl (Capítulos del 8 al 15) y 3) Saúl y David (Capítulos 16 al 31)
Samuel es consagrado a Dios siendo niño y llega a ser profeta. El llamado de Dios a este personaje, presenta las características de los llamamientos al profetismo: a) la iniciativa de Dios, b) el anuncio del mensaje que debe trasmitir y c)la respuesta del llamado (Si se quieren observar estas características, léase: 1 Samuel 3, Éxodo 3: 1 – 12, Isaías 6, Jeremías 1: 4 – 10 y Ezequiel 13)
El primer intento de organización monárquica se da con Saúl. Éste, como en el caso de los jueces, fue elegido por Dios: “Entonces Samuel tomó un recipiente con aceite y, derramándolo sobre la cabeza de Saúl, lo besó y le dijo: El Señor te consagra hoy gobernante de Israel, su pueblo. Tú lo gobernarás y lo librarás de sus enemigos que lo rodean. Y esta será la prueba de que el Señor te ha declarado gobernante de su pueblo” (1 Samuel 1: 10)
El Espíritu de Dios lo toma y lo lleva a guerrear contra los Amonitas para liberar a Israel (1 Samuel 11: 1 – 13) Al vencer Saúl en esta guerra, es proclamado rey.

- Muerte de Saúl y reinado de David: Después de describir los primeros triunfos de Saúl, se muestran dos vidas que llevan cursos opuestos: David es un muchacho que sirve al rey Saúl y que se va ganando el amor y las simpatías del pueblo, lo que genera la envidia del rey (1 Samuel 18: 6 – 9)
Saúl lo persigue sin tregua, y allí comienza a verse el descenso de Saúl, que lo lleva a la derrota y a la muerte, y el ascenso de David, siguiente rey de Israel.
David fue proclamado primero rey de Judá: “Llegaron los hombres de Judá, y ungieron allí a David como rey sobre la casa de Judá” (2 Samuel 2: 4), luego las tribus del norte de Israel trataron de organizarse políticamente pero fracasaron y también proclamaron a David su rey (2 Samuel 5: 1 – 3)
Como ya vimos en los grandes momentos en la historia de Israel, David conquista Jerusalén convirtiéndola en capital (2 Samuel 5: 9 – 16) y centro religioso al instalar allí el arca de la alianza (2 Samuel 6: 1 – 23)
En los libros de Samuel, David es un prototipo: bien parecido, amigo fiel, músico, poeta, guerrero valiente, gran líder, pero el texto bíblico no esconde sus pecados: el adulterio con Betsabé y el asesinato de Urías.
Pese a la institución de la monarquía, continuaron los conflictos entre las tribus del norte y del sur. La unidad política era pobre, de ahí, por ejemplo, la rebelión del hijo de David, Absalón (2 Samuel 15: 1 – 6, 19: 42 al 20: 2)
Muerto David, y en medio de “intrigas de palacio”, asciende al poder su hijo, Salomón.

- Los reyes de Israel y Judá después de David: ya vimos más arriba que la consolidación de la monarquía correspondió a Salomón, incluida la construcción del templo (1 Reyes 8: 17 – 21) El templo tendrá una importancia vital para la dinámica cultural y religiosa de Israel. Esto se confirma en la oración dicha por el rey, en la dedicación, valga decir que este es uno de los múltiples pasajes hermosos de la Biblia (1 Reyes 8: 23 – 53)
Con Salomón también se dan aspectos negativos: idolatría y altas cargas tributarias, esto, por las construcciones hechas por este rey, que además de dinero, requerían mucha mano de obra.
Para algunos sectores, esta situación atentaba contra los valores más profundos que le daban identidad a Israel (1Samuel 8), hubo descontento entre el pueblo, sobre todo, en las tribus del norte. Una vez más, se viven los conflictos entre norte y sur (2 Samuel 20: 1 – 2) De este modo se rompe el proceso de unificación del gobierno davídico.
Muerto Salomón, el reino se divide en dos. Ya algunos elementos de este tema los hemos visto arriba, el texto bíblico describe cómo se dio esa división, y de cómo la división política llevó a la división religiosa (1 Reyes 12) En la Biblia, se muestra paralelamente la historia de los dos reinos en la que persisten sus perennes rivalidades.
Ambos reinos recorren el camino del pecado y la infidelidad, esto lo confirman los libros de los Reyes. Los principales responsables de estas acciones fueron los gobernantes mismos.
El problema es que la obligación de los reyes era guiar al pueblo de Dios con sabiduría: “Dame, pues, a mí, tu servidor, un espíritu atento, para gobernar bien a tu pueblo y para decidir entre lo bueno y lo malo, porque si no, ¿Cómo podría gobernar este pueblo tan grande?” (1 Reyes 3: 9)
El punto es que los reyes no fueron sabios. Es por ello que ambos reinos son derrotados y dejaron de existir como naciones independientes (2 Reyes 17: 6. 25: 1 – 21)

- Los profetas: ellos denuncian los problemas de Israel y señalan el alejamiento colectivo del proyecto de Dios (Isaías 5: 1 – 7) La misión de los profetas es llamar a un cambio radical de vida (conversión) en consonancia con el amor de Dios: “¿Creen ustedes que me gusta la muerte del malvado? Dice Yavé. Lo que me agrada es que renuncie a su mal comportamiento y así viva” (Ezequiel 18: 23)
Para los profetas, la elección de Dios a Israel, es una responsabilidad y no un privilegio y la historia de este pueblo no es garantía de nada: “Hombre, ya te he explicado lo que está bien, lo que el Señor desea de ti: que defiendas el derecho y ames la lealtad, y que seas humilde con tu Dios” (Miqueas 6: 8)
“A ustedes solo los elegí entre todas las tribus de la tierra, por eso les pediré cuentas de todos sus pecados” (Amós 3: 2)
Adicionalmente, un tema esencial en los profetas es la fidelidad al culto de Dios. Este es un tópico muy propio de: Ezequiel, Jeremías y Oseas (Pueden verse Oseas 4: 1 – 14 y Jeremías 2 : 23 – 28)
En esta línea, se usa el símbolo matrimonial: Dios era el esposo de los israelitas, pero ellos actuaban como una esposa infiel, que engaña a su esposo, y se prostituye con cualquier desconocido. Muchos son los textos con este tema, pero sírvanos este como ejemplo: “Tomaste a tus hijos y a tus hijas a quienes habías dado a luz para mí, y los inmolaste como alimento para los ídolos…” (Ezequiel 16: 20) El llamado al pueblo era volver a la fidelidad, antes de que ya no pudiera hacerse (Jeremías 2: 1 – 3. 4: 1 – 4)
Los profetas ejercen también denuncia política, señalan la ambición de los gobernantes, quienes no se interesaban por el bienestar del pueblo. Los humildes eran objeto de la explotación (Amós 2: 6 – 8)
Los profetas se solidarizaron con los oprimidos, denunciando a sus victimarios. Para estos mensajeros de Dios, la fidelidad a éste, no se resume a las prácticas de culto y religión sino también, y con énfasis en el ámbito político – social. como veremos, esta óptica será muy útil cuando se lee la Biblia en clave de liberación o en clave de justicia. El criterio de Dios es que el culto externo sin la lucha o la vivencia de la justicia, es simplemente abominable (Isaías 1: 10 – 20. Amós 5: 21 – 24)

- La caída de Jerusalén: los profetas anunciaron la destrucción de Jerusalén o la muerte de sus habitantes, esto, porque no experimentaban conversión hacia Dios. Ni el pueblo ni los reyes obedecieron a Dios y se dio cumplimiento a lo anunciado. Las fuerzas militares del rey de Babilonia, rodearon la ciudad santa y la hacen caer. La metrópoli es saqueada e incendiado el templo, llevándose tesoros y vasos sagrados. Se deporta a lo más importante de los habitantes (2 Reyes 25: 1 – 21) invitamos a nuestros lectores y lectoras a observar el Salmo 74, versos del 4 al 9, donde se ilustra lo fuerte y profundo de aquella tragedia.

- El exilio: también de este periodo hemos hablado más arriba, pero debe destacarse que esta es una etapa riquísima. Israel medita el porqué de lo que vive y espera la rápida intervención de Dios para salvar al pueblo (Salmo 137)
Dios promete la salvación: “Esto dice el Señor: Cuando terminen los setenta años concedidos a Babilonia, yo me ocuparé de vosotros y cumpliré en vosotros mi promesa de restituiros a este lugar” (Jeremías 29: 10). En esta ocasión, el pueblo escucha a los profetas que anuncian la libertad (Isaías capítulos del 40 al 55)
Las palabras del profeta Jeremías se cumplieron: “Todas las naciones le servirán a él, y a su hijo y a su nieto, hasta que también a su país le llegue la hora y sea sometido por numerosas naciones y grandes reyes” (Jeremías 29: 7)
Al aparecer en la palestra de la historia el rey Persa, Ciro, los israelitas pueden esperar su libertad y el final de su desgracia. Babilonia cae en sus manos.

- El regreso del exilio: Por el edicto de Ciro, los deportados vuelven a Palestina. Primero, con Sebsasar y luego con Zorobabel. Éste, inicia la reconstrucción del templo, pero dicha obra es combatida por los samaritanos. Los profetas Hageo y Zacarías los animan a continuar la reconstrucción del templo, y, de nuevo, bajo el liderazgo de Zorobabel en el 515 se finaliza la obra.
Algunos grupos de repatriados regresan a su tierra, pero otros se quedan en la llamada diáspora, esto, porque alcanzan prosperidad, e inclusive, llegan a tener cargos en el gobierno Persa, tal es el caso de Nehemías.
Conforme pasa el tiempo, la situación integral de Judea, entra en crisis: en el campo económico, desintegración de la sociedad y oposición samaritana.
Nehemías pide permiso al rey Persa para ser nombrado gobernador de Judá, para ayudar a su pueblo a reedificar Jerusalén que seguía destruida. Por él, se logran levantar los muros de la ciudad, luego se entra en el periodo de repoblación. Además, se toman medidas para combatir la injusticia social (Nehemías 5: 1 – 12). El gobernador volverá después de un tiempo a completar su reforma (Nehemías 10) En esta etapa tampoco se puede olvidar el papel de Esdras.

Terminamos este repaso hablando de la diáspora. Las colonias judías en el exterior se vieron fortalecidas por las corrientes migratorias de judíos que querían probar suerte en la esfera internacional.

En el siglo I a. C. tanto los emigrantes judíos como sus descendientes, estaban propagados por las regiones del mar Mediterráneo. Estas comunidades permiten la conversión de paganos a la fe del Dios judío.

De esta aceptación, surgen dos categorías: los que aceptan ciertos preceptos, los “temerosos de Dios” y los que aceptaban a plenitud la ley de Moisés hasta la circuncisión, estos eran los llamados “prosélitos”.

Ahora bien, en términos de las lenguas en que fue escrito, el Antiguo Testamento, está en su mayoría en hebreo y algunas pocas páginas en arameo. En el siglo VII, unos sabios judíos llamados masoretas, fijaron el sentido del texto, sumándole vocales a las palabras. A ese texto, se le conoce como Texto Masorético (En las Biblias se utiliza la abreviatura TM, para identificar un texto de este tipo)

El conjunto de textos del Antiguo Testamento fue traducido al griego durante el siglo III a.C. en Alejandría. Conforme a una leyenda, 70 escribas, laborando por separado, alcanzaron exactamente la misma traducción. La moraleja de la leyenda es que esa traducción fue inspirada por Dios. A esta traducción se le conoce como: la de los

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