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RESONOCO

Categoría: teolog

25/09/2008 GMT 1

La Biblia: Palabra de Dios en la historia humana. (1)

marfuerte @ 02:26

Ocean Castillo Loría.

Introducción.

Durante todo este mes en Costa Rica se ha celebrado el mes de la Biblia.
De ahí que sea importante el reflexionar en torno a este libro tan importante para la humanidad.

El término Biblia, es griego, significa “libros”. Es decir, la Biblia es un “libro de libros”. La génesis de estos textos y sus diversos desenvolvimientos son ampliamente diferentes.

La Biblia es un texto Judeo – Cristiano con un valor religioso fundamental. Esto no debe perderse de vista, la Biblia nos brinda mucha información, pero en lo sustantivo es un libro religioso. Es muy importante rescatar esta idea, en momentos como los de hoy, donde el texto bíblico se trata de refutar con argumentos propios de las ciencias exactas como la biología y la física, inclusive con ciertos razonamientos de las ciencias sociales (Por ejemplo, de la historia). El valor religioso de la Biblia, es el que precisamente le da validez ante la humanidad de todo tiempo y toda época. Esto, por cuanto nos muestra el camino de salvación.

En la lógica Judía, lo que tradicionalmente los cristianos (Y en este artículo referiremos a los cristianos como católicos y protestantes) conocemos como el Antiguo Testamento, cobija tres grandes colecciones: la Ley, los Profetas y los Escritos.

Esta división se encuentra patentizada en el evangelio de San Lucas: “Después les dijo (Jesús): Éstas son aquellas palabras mías que os dije cuando todavía estaba con vosotros: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí” (Lucas 24: 44)

Bajo esta conceptualización, la Ley contiene los primeros cinco libros de la Biblia (También conocidos como el Pentateuco). Los Profetas se dividen en dos grupos: los Profetas anteriores: Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1y 2 Reyes. Los profetas posteriores incluyen: Isaías, Jeremías, Ezequiel, adicionalmente los textos llamados: profetas menores. Por último, el grupo de los Escritos, cubre el resto de libros, incluso el de Daniel.

Esta terminología a veces se resume a “la Ley y los Profetas” o solo “la Ley”. Veamos estos dos textos: “No crean ustedes que yo he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor” (Mateo 5: 17). “Jesús les dijo: En la ley de ustedes está escrito: Yo dije que ustedes son dioses” (Juan 10: 34)

Libros Deuterocanónicos.

Ahora bien, es importante hablar sobre una diferencia básica entre lo que comúnmente se conocen como “Biblias Católicas” y “Biblias Protestantes”. Esta diferencia es sobre el número de libros del Antiguo Testamento.

Los judíos y posteriormente los Protestantes aceptan solo los libros escritos en hebreo, es decir 39 libros, los Católicos suman 8 libros escritos en griego. Para los protestantes estos 8 libros son llamados “apócrifos” y los católicos los denominan “deuterocanónicos”. Es decir, libros que entraron en la regla de fe, en segundo lugar.

Veamos esto con un poco más de detalle: la palabra canon significa regla. Un libro es canónico si se le reconoce como regla de la fe. La regla de la fe es el grupo de libros canónicos.

En el caso del Antiguo Testamento, los rabinos judíos de Palestina, cerca del año 90 d. C, aceptaron como canónicos los libros escritos en hebreo, mientras que los judíos de Alejandría, aceptaban los libros redactados en griego.

Las y los cristianos de los primeros tiempos leían la Biblia en griego, por lo tanto aceptaron el canon de los judíos de Alejandría. Pero San Jerónimo, quien tradujo la Biblia al latín en el siglo V, era partidario del canon de los judíos Palestinos.

Durante la Reforma Protestante, ésta corriente siguió a San Jerónimo, con lo que, se imprimieron al final de sus Biblias los que llamaron libros “apócrifos”. Esta costumbre despareció en el siglo XIX. En el caso de los Católicos, en el Concilio de Trento, reconocieron los libros redactados en griego, llamándolos deuterocanónicos.

Finalmente, en pro del diálogo ecuménico entre católicos y protestantes se ha llegado a un acuerdo entre ambas partes que se resume en la frase: “No nos vamos a poner a discutir por ocho libros.”

Denominaciones de la Biblia en el Nuevo Testamento.

En lo que respecta al Nuevo Testamento (El conjunto de textos de autoría cristiana), se denomina la Biblia como las Sagradas Escrituras o Sagrada Escritura :“Jesús agregó: ¿No han leído cierta Escritura? Dice así: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio; ésa fue la obra del Señor y nos dejó maravillados” (Mateo 21: 42). “Ustedes escudriñan las Escrituras pensando que encontrarán en ellas la vida eterna, y justamente ellas dan testimonio de mí” (Juan 5: 39).

En muchas ocasiones, cuando se habla de la Escritura, se hace referencia a un fragmento concreto: “No la rompamos, echémosla más bien a suerte, a ver a quién le toca”. Así se cumplió la Escritura que dice: se repartieron mi ropa y echaron a suerte mi túnica. Esto es lo que hicieron los soldados” (Juan 19: 24)

La División entre Antiguo y Nuevo Testamento.

La división de Antiguo y Nuevo Testamento, comenzó a usarse entre los creyentes de Cristo a finales del siglo II d. C., el término “testamento” implica para el caso que nos ocupa, el pacto entre Dios y su pueblo. El primer pacto entre Dios e Israel, es el que conocemos como Antiguo Testamento (año 1200 a.C.): “Entonces Moisés tomó la sangre con la que roció el pueblo diciendo: Esta es la sangre de la Alianza que Yavé ha hecho con ustedes conforme a todos estos compromisos” (Éxodo 24: 8)

El Antiguo Testamento.

Así las cosas, la Biblia en su sección del Antiguo Testamento comunica la experiencia religiosa del colectivo Israelita antes de la llegada de Jesucristo. Queda manifiesto el monoteísmo (fe en un solo Dios).

Dios crea el universo y se revela de manera enfática en Israel, lo dirige con sus pactos, su ley y sus promesas. La unificación de Israel como pueblo, se debe a su fe en un solo Dios.

Cuando decimos que Dios se revela de manera enfática en Israel, lo que decimos es que lo escoge de entre las naciones para santificarlo, hacerlo un pueblo de sacerdotes y de pertenencia exclusiva de Dios: “… si ustedes me escuchan atentamente y respetan mi alianza, los tendré por mi propio pueblo entre todos los pueblos. Pues el mundo es todo mío, pero los tendré a ustedes como un reino de sacerdotes, y una nación que me es consagrada” (Éxodo 19: 5 – 6)

Dios es quien sostiene a Israel durante sus crisis, purifica su creencia y les presenta el camino de santidad, justicia y amor. El Antiguo Testamento presenta la historia de Israel, a la luz de la fe: la enseñanza de los profetas, las sentencias de los sabios, las oraciones personales y en comunidad y los escritos de poetas imbuidos de la experiencia de Dios.

Los profetas abrieron un camino: en el amor de Dios a los hombres, Dios alista nuevos tiempos y el llamado a la humanidad es a recibirlos. He aquí uno de los principales mensajes del Antiguo Testamento.

A continuación resumiremos los grandes momentos en la historia de Israel:

o Reino de David y Salomón: Hacia el año 1000, David conquista Jerusalén y la transforma en capital del reino que une las tribus israelitas del sur y del norte. La organización del reino correrá por cuenta del hijo de David, Salomón.
En esta etapa ya hay un territorio, un templo, un rey y Dios se hace presente en el pueblo. Es el tiempo de construcción de la identidad de Israel. En esta época, comienza la literatura, se pone por escrito la vivencia del pasado: se escribe el Éxodo, en él, se mira la experiencia básica en la que se descubre al Dios liberador.
Se escribe la historia de los patriarcas (Abrahán, Isaac etc.) de donde se observa que la promesa hecha a Abrahán se cumple en David. En esta línea se retrocede hasta al inicio del mundo: la liberación de Dios no solo implica a Israel sino, al mundo entero.

o Los dos reinos: Judá e Israel: con la muerte de Salomón en el 930 antes de Cristo, el reino se divide en dos, al sur Judá (capital: Jerusalén); al norte, Israel (Tuvo dos capitales: primero, Tirsá y luego Samaría)
Judá fue fiel a la dinastía de David. El rey representa al pueblo ante Dios, Dios vive en medio del pueblo gracias al templo de Jerusalén. Desde el gobierno de Salomón se escriben varias tradiciones y predican algunos profetas: Amós, Miqueas, Isaías.
Israel rompe con la dinastía de David aceptando otro rey. En términos políticos, este reino fue muy inestable. Frente al rey surge el profeta, quien es fiel a Dios y llama al pueblo a guardar la fe en él. Será el profeta quien enfrenta la religión falsa de los Baales. Se escriben algunas tradiciones, a veces paralelas a las de Judá. Se destacan ciertos profetas: Elías, Eliseo, Oseas.
En el 722, los asirios destruyen el reino de Israel.
En el 587, Jerusalén es destruida, y los judíos son deportados a Babilonia.

o Destierro en Babilonia: el destierro dura medio siglo. Los judíos han dejado de ser nación: ya no hay rey, ni tierra ni templo. Profetas como Ezequiel y un discípulo de Isaías reaniman a los deportados; los sacerdotes mandan al pueblo a releer las tradiciones para encontrar sentido al sufrimiento.

o Bajo el dominio de los persas: en el 539 el rey persa Ciro domina Babilonia, un año después, los judíos desterrados regresan poco a poco, a vivir en los alrededores de Jerusalén. El templo se reconstruye en el 515. la comunidad purificada por el sufrimiento de las deportaciones, vive en pobreza, pero edifica el templo.
Hacia el año 400, se recogen los escritos elaborados por mucho tiempo y nace un solo volumen con 5 libros: la Ley o Pentateuco.

o Bajo el dominio de Grecia y de Roma: en el 333 Alejandro conquista el Próximo Oriente y la cultura y la lengua griega dominan este territorio. En el 167, un sucesor de Alejandro, Antíoco IV, quiere obligar bajo pena de muerte a los judíos a renegar de su fe.
Es época de mártires. Esta etapa en la historia de Israel se conoce como la época de los Macabeos y se encuentra narrada en los libros de 1 y 2 Macabeos, que son llamados “deutercanónicos”, de los que ya hemos hablado.
La libertad se reconquista en el l64. se da un auge en la reflexión de tipo apocalíptico, se espera la intervención de Dios al final de los tiempos.

De seguido resumiremos las grandes etapas de lo descrito en el Antiguo Testamento, que fue redactado durante lo que hemos llamado los grandes momentos en la historia de Israel:

- La historia de los orígenes: el primer libro de la Biblia se llama Génesis, que significa “origen”. En este se narra el comienzo del mundo, la humanidad y el mismo Israel.
en los primeros 11 capítulos se presenta un amplísimo panorama de los hechos de la humanidad, desde la creación del mundo hasta Abraham. Debe reconocerse que estos textos son de conocimiento común, pero con una pésima comprensión por parte del hombre promedio.
Los seres humanos tienen el privilegio de ser creados “a imagen de Dios” (Génesis 1: 26 – 27)
Pero el ser humano cae en pecado y se separa de Dios, la humanidad escoge entre la vida y la muerte, a la segunda. En la base de esta escogencia está la soberbia del ser humano que quiere “Ser como Dios” (Génesis 3: 5)
Por el rompimiento de la alianza entre humanidad y Dios, se producen el sufrimiento y la muerte. Hay una ruptura entre el hombre y Dios, pero también una separación de la humanidad dentro de sí misma (Separación entre el hombre y la mujer) y una división entre humanidad y creación.
Dios siempre muestra su amor pese al pecado, por eso luego del diluvio, la humanidad tiene una nueva oportunidad a partir de Noé y luego de la dispersión de Babel, con el llamado de Abrahán.

- Los Patriarcas: Se presenta aquí la primera etapa de la formación de Israel. Abrahán, “padre de los creyentes”, escucha a Dios e inicia un camino que lo despega del pasado y lo enrumba al futuro: “Sal de tu tierra nativa y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y servirá de bendición.” (Génesis 12: 1 – 2)
La voluntad salvadora de Dios arranca con Abrahán y su familia, pero el objetivo último es universal, porque con el núcleo con el que se inicia se bendecirá el mundo entero: “…Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo” (Génesis 12: 3)
El hijo (Isaac) y el nieto (Jacob) de Abrahán, fueron los herederos de la promesa, tal como consta en Génesis capítulo 26, verso 4 y capítulo 28, versos del 13 al 15.
José, uno de los hijos de Jacob, es vendido por sus hermanos, pero gracias a ello, Jacob y su familia se salvan de la hambruna llegando a Egipto, donde José termina siendo el segundo en el gobierno del país. Esta es la antesala para el Éxodo.

- El Éxodo: Ya hemos visto más arriba que esta experiencia es parte de la identidad de Israel. Dios se revela como el Dios de sus padres y el Dios salvador quien escucha los gritos del pueblo y decide salvarlos, y como veremos más adelante, esto reflejará un rostro de Dios: el Dios liberador y nos permitirá leer la Biblia en clave de liberación. Dios le revela su nombre a Moisés y lo manda a presentarse a Faraón, rey de Egipto
Luego de muchas dificultades los israelitas salen de Egipto: “y les seguía una turba inmensa, con ovejas y vacas y enorme cantidad de ganado” (Éxodo 12: 38)
Ya hemos hecho alguna referencia al tema de la alianza. Ésta es una disposición de Dios, es una gracia de Dios, repetimos, aquí se da la escogencia de Dios por este pueblo.
La marca de esta liberación quedará perenne en la memoria colectiva del pueblo. Desde ese momento Dios se presenta así: “Yo soy el Señor tu Dios, el que te sacó de Egipto, de aquel lugar de esclavitud” (Éxodo 20:2)

- Levítico: Este es un libro de normas para el culto en Israel, se destaca el pueblo en su rol sacerdotal consagrado al servicio de Dios.

- Números: Narra la marcha de Israel por el desierto. Se observan sus padecimientos de hambre y sed. Por estas pruebas, añoran los alimentos de Egipto: “Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, de los melones, de los puerros, de las cebollas, de los ajos” (Números 11: 5)

16/09/2008 GMT 1

¿POR QUÉ NO PARTICIPÉ EN LA MARCHA HOMOFÓBICA?

marfuerte @ 02:48

Juan Stam
¡Ay, perdón! Me equivoqué. Fue “la gran marcha por la protección del matrimonio, la familia y la paz social”. Se repetía frecuentemente, “Esta es una marcha de amor”. Pero por supuesto no lo fue. El tono era de hostilidad agresiva. En toda esa marcha, que escuché por radio, no oí la menor nota de amor a los homosexuales o de respeto a su persona. ¿Cómo pudo ser una marcha de amor, cuando repetían que están declarando la guerra a la homosexualidad y pedían que Dios destruyera esa maldición? Ninguna lesbiana ni ningún gay se habría sentido amado o amada en ese ambiente fanatizado. ¿Cómo habría ayudado esa marcha a un padre o una madre con un hijo homosexual a comprender y amar a ese miembro de su familia? Esa marcha jamás ayudará para la paz social en Costa Rica.

Fue una marcha contra una abstracción despersonalizada, “la homosexualidad”. Todas las personas afectadas, como seres humanos, estaban ausentes de esa marcha, estaban invisibles. Existían sólo como objetos de guerra espiritual. Pero la homosexualidad es un fenómeno humano, y el evangelio nos enseña a amar al prójimo, y eso incluye a los homosexuales. Nos exige amar al pecador, a la vez que repudiamos el pecado. Los homosexuales también son imagen de Dios y ciudadanos de la patria, y deben gozar de los derechos civiles que les corresponden legítimamente.

Quiero dejar claro que soy un evangélico de firmes convicciones y creo sin reservas en la inspiración divina de las escrituras, incluso los textos sobre la homosexualidad. Pero el problema bíblico y ético es mucho más complejo que el uso simplista de textos de prueba fuera de contexto. De hecho, es contradictorio que la Alianza Evangélica apela a textos bíblicos cuando le conviene, pero a la vez sigue a cada viento de doctrina falsa sin el menor criterio bíblico (prosperidad, apóstoles, falsas profecías, manipulación constante de las escrituras). Quizá habrá llegado la hora cuando las iglesias que toman en serio la Palabra de Dios deben luchar por la interpretación fiel de las escrituras, y si no, retirarse de la Alianza por sus herejías antibíblicas.

La Alianza Evangélica, y el diputado Guyón Massey, hacen alarde de defender la moralidad sexual. Pero deben corregir primero los problemas morales dentro de la misma iglesia. Algunos casos han sido descubiertos y denunciados; circulan rumores muy preocupantes de otros casos más. No es descomunal que se encubren los abusos, haciendo la vista gorda, mientras los culpables juran ante Dios que son inocentes. Un primer paso para poner la casa en orden sería que algunos pastores se sometieran a pruebas de ADN para comprobar si han procreado hijos fuera del matrimonio. Está presente también el problema de la violencia doméstica en parejas dizque cristianas.

La Alianza Evangélica y el diputado Massey no han dado buen testimonio en la vida política de nuestro país. Ya comenzamos a ver las consecuencias nefastas de decisiones que ellos apoyaron ciegamente, por los motivos que pueden haber sido. Nuestro diputado no tuvo ninguna palabra profética ante el Memorando de la vergüenza sino ayudó a archivar el problema; tampoco insistió en que acusaciones de acoso sexual fuesen investigadas debidamente. Ante la manipulación inmoral del plebiscito, y otros mil abusos, nuestro diputado no ha tenido nada que decir; más bien, se enredó en su propio escándalo de plata. En la marcha hubo oraciones fervientes contra el narcotráfico, el robo y la violencia, pero sin mencionar la represión violenta de marchas de protesta. Se oró también por todos los gobernantes, según sus puestos oficiales, y por cada provincia del país por nombre. Entre tantas plegarias, nunca escuché nada sobre la galopante corrupción del gobierno y el irrespeto a la ley que carcomen la vida cívica de nuestra patria. Tampoco oró nadie para que el Magistrado Sosto se arrepintiera, ni por los campesinos de Sardinal, para que no pierdan su agua, ni contra las lujosas marinas que van a contaminar nuestros mares para la ganancia de unos pocos ricos.

Mejor nos hubiera correspondido un acto masivo de arrepentimiento por no ser fieles al evangelio y a la misión profética de la iglesia (en el verdadero sentido bíblico de “profecía”).

La marcha me daba mucha pena por el contingente católico que estaba presente y por los que la escuchaban por los medios de comunicación. Se exhibió, sin el menor pudor, toda la banalización del evangelio que ha venido ocurriendo en las últimas décadas. La repetición de fórmulas vacías, a gritos, tan superficiales como ruidosas, se parecía mucho a la “vana repetición” que denunció Jesús. En los púlpitos protestantes el nivel general de predicación es pésimo, y en la marcha ni hubo lugar para algo un poco serio como una exposición bíblica o una aclaración sensata del tema de la homosexualidad. Abundaban las payasadas: “Muevo las manos, doy vuelta para marcar el territorio contra los demonios, doy una patada y después un brinquito”, etc. etc. Eso no es el gozo del Señor; es frivolidad absurda e irreverente. De principio a fin, la marcha dio muy mal testimonio del evangelio.

Hubiera sido más responsable y más edificante organizar una serie de talleres sobre el tema de la homosexualidad, desde la perspectiva bíblica, teológica, ética, genética y social. Lo correcto hubiera sido invitar a conferencistas de diferentes puntos de visita para ayudar al pueblo a madurar. Pero la Alianza Evangélica escogió un método politiquero, nada apropiado para el tema ni para el buen testimonio de la iglesia.

Desde Ronald Reagan en los Estados Unidos y después, los políticos han entendido muy bien que la guerra contra la homosexualidad es un instrumento poderoso para acaparar muchos votos. Nada mejor que una gran marcha en esa causa para favorecer las posibilidades de salir bien en las elecciones de 2010. Después del vergonzoso fracaso de los partidos “cristianos” y el desprecio que han traído al evangelio, sería sumamente lamentable que el pueblo cristiano se dejara engañar de nuevo por tanta demagogia y manipulación. ¡Pueblo evangélico, despiértate!
Diario Extra 13 agosto 2008

10/09/2008 GMT 1

El hombre santo de Krakovia

marfuerte @ 02:58

Fraser Pirie R. | Aguacal1@yahoo.com

Un hombre entre hombres, que supo lo que es la persecución y la violencia
Empresario

En la antigua ciudad de Krakovia, capital cultural de Polonia, en su puro corazón, conocido como el Stare Miasto, está la estatura y formación de Karol, quien sería conocido en el mundo como Juan Pablo II o Jana Pawla II en polonés.

Muy joven, de 1938-1944, asistía a oraciones en la iglesia de San Estanislao Kostka y ahí conoció un sastre de profunda espiritualidad llamado Jan Tyranowski. Por sus enseñanzas de la vida mística interna el joven Karol decidió dedicar su vida a Dios y así llega al palacio arzobispal, el 10 de agosto de 1944, como estudiante en el seminario clandestino.

A escondidas empezó su estudio hasta recibir su orden sacramental el 1.° de noviembre de 1946. Tanto en el Seminario Mayor como en la catedral de San Estanislao celebró sus primeras misas. Para septiembre de 1958, es consagrado como obispo y toma el lema de Totus Tuus . En todo el Stare Miasto se recuerda hoy, en muchas casas y edificios en su amada ciudad, al Santo de Krakovia.

En más de 40 años de su vida en el Stare Miasto, aprendió a sobrevivir durante la opresión nazi para pasar a la nueva opresión comunista. Un hombre entre hombres, quesupo lo que es la vida del obrero, lo que es la persecución, lo que son las dictaduras y lo que es la violencia vivida en los años duros del comunismo, cuando era acosado hasta por los espías del régimen.

Fuerza de carácter. La prueba más dura fue al norte de Krakovia en donde las nuevas autoridades empezaban la ciudadela modelo Nova Huta. Pasarían años y los vecinos y obreros deseaban construir una iglesia que les era prohibida. Por su fuerza de carácter Karol se impone ante las autoridades y el Ejército hasta lograr asentar la cruz en ese lugar, que luego se llamaría el Arca del Señor.

Cuando es llamado a la Santa Sede en 1978 y es proclamado pontífice, a fuerza de su voluntad y su gran autoridad moral impuso la renuncia obligatoria por edad de los cardenales. Empezó un proceso de acercamiento a su amada Polonia, y quizás inspirado en la Virgen Negra de Czestochowa animó a Lech Walesa y todo el país a la libertad espiritual y política.

Esa fortaleza de hombre, la vimos nosotros en Costa Rica cuando Daniel Ortega y los comunistas lo interrumpían en su homilía y el Papa les exigía silencio. ¡No era un hombre fácil de callar! ¡Todo el pueblo costarricense lo adoraba! Hombre de hombres, nació santo, vivió santamente, y regresó santo a Dios.

Bueno, es que las circunstancias de la vida hacen al hombre y a la mujer fuertes en el espíritu. No todo es fácil para estos grandes de la humanidad. Juan Pablo II conocía cómo el pueblo polaco ansiaba su libertad. Y pensar que tenemos a tantos que se inspiran para ver cómo pueden eliminar ese privilegio que es la libertad sin condiciones: las cárceles políticas de Cuba, las cárceles de los secuestros de las FARC y de todos los lugares del mundo, en donde se niega la libertad propia del ser humano.

En la ciudad hay un peregrinaje denominado “Los Pasos de Juan Pablo II”, donde se pueden seguir sus huellas dentro de esta maravilloso lugar: “Dejadme, antes de partir, volver a verte una vez más, mi Krakovia; la Krakovia donde cada piedra y cada ladrillo es querido por mí y desde donde podré ver a toda Polonia. ¡Les suplico antes de mi partida aceptar toda la herencia espiritual llamada Polonia, con el poder de su fe, esperanza, y amor! No se desesperen, no se cansen ni se desanimen”. En cada rincón de Krakovia se siente su caminar.
periódico La Nación 3 septiembre 2008

06/09/2008 GMT 1

Un mes para la Biblia

marfuerte @ 19:10

Publicado en 18 August 2008
Tags: Mes de la Biblia, Sociedad Bíblica
El Mes de la Biblia es una conmemoración que ocupa un período especial en los calendarios de las iglesias cristianas en muchos países del mundo. Es una época esperada con mucha alegría, porque da la oportunidad de participar en actividades directamente relacionadas con la difusión de la Palabra de Dios.

Para ello, se organizan diversos eventos que involucran a niños, jóvenes y adultos, en los cuales todos pueden expresar sus particulares vivencias de lo que significa haber conocido al Señor por medio de su bendita Palabra. Cada iglesia local aporta experiencias diferentes y edificantes en torno a esta celebración.

¿Qué es el Mes de la Biblia?
Es un período del año en el cual las iglesias cristianas conmemoran, agradecen y dan testimonio de su fe en el Dios de la Biblia. Con esta celebración se reconoce la grandeza de Dios y su poder, reflejado en la formación, transmisión y preservación del Texto Sagrado (Antiguo y Nuevo Testamento), a través de los siglos.

Nosotros, sus siervos, aceptamos con humildad que las Sagradas Escrituras emanan del Señor, quien nos las ha dado para que nos sirvan de guía y propicien el fortalecimiento de nuestra fe. Ellas son las que dan testimonio de la grandeza de Dios, quien actúa y se revela a través de la historia para manifestarnos Su poder y amor por toda la humanidad. (Hebreos 1: 1-4; 1ª. Juan 1:1-4).

Ante este maravilloso libro, cuyas enseñanzas nunca pierden contemporaneidad ni vigencia, cada vez que Su Palabra es creída y vivida, nos animamos y alegramos de tenerla disponible en nuestros propios idiomas.

La fecha varía de un país a otro. Mientras en Guatemala y México la conmemoración tiene lugar en agosto, en Honduras, Nicaragua y Costa Rica se lleva a cabo en septiembre, y en El Salvador, el último mes del año. ¡Cualquier mes es adecuado para celebrar la Palabra de Dios! Por eso se lleva a cabo en todos los países del mundo. [Tomado de la sitio web de la Sociedad Bíblica de Guatemala]

Tomado de la web de Sociedade Bíblicas Unidas.

Cristiano, ¿católico o protestante?

marfuerte @ 18:56

La palabra “cristiano” presenta una gran confusión semántica
Periodista y administrador

La palabra ‘cristiano’ presenta una gran confusión semántica que se manifiesta todos los días en la prensa, el Congreso y la vida diaria del pueblo. Trataré de hacer una aclaración. En primer término, la Iglesia Católica, desde el punto de vista de la Teología, conforme a Ludwig Hertling, se funda el primer Viernes Santo, en que Cristo con su muerte en la cruz dio cima y remate a su obra de redención.

El proceso fundacional –reitera este autor– empieza ya cuando Cristo llamó a los apósteles, prosigue con la designación de Pedro como piedra fundamental de la Iglesia, con la instauración de los sacramentos, y llega a su consumación cuando los apóstoles, después de la resurrección, empiezan a poner en obra los mandatos del Maestro (Ludwig Herling, S.I., Edit. Herder, Barcelona, 1984).

Unidad. Un concepto vertebral en el cristianismo católico es que desde su fundación ( Tu es Petrus et super hanc petram aedificabo Ecclesiam meam ), se ha mantenido uno solo, graníticamente unido, producto del magisterio de la Iglesia que le da orientación y unidad.

La Iglesia Protestante fue fundada por Martín Lutero en 1517, cuando presentó sus 95 tesis frente a la Iglesia de Wittenberg, Alemania. Era Lutero un fraile de la Orden Agustina. Enseñaba Filosofía en la Universidad de Erfurt.

Inmerso en el nominalismo y el humanismo, de formación renacentista, preconizó la libre interpretación de las Sagradas Escrituras, sin el magisterio de la Iglesia, donde es posible que se hayan bifurcado diferentes corrientes o iglesias luteranas, como la Bautista, Metodista y otras.

La Iglesia Anglicana fue establecida antes de la Reforma. El rey Enrique VIII (1491-1547) rompió la doctrina del primado papal. La crisis tuvo origen en que el Rey era casado con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, y deseaba divorciarse de Catalina para casarse con Ana Bolena. Como Enrique VIII recibió la negativa del Papa, el Rey rompió con Roma. Aunque María Tudor restableció la Iglesia Católica, más tarde con Isabel, en 1558, la Iglesia de Inglaterra pasó nuevamente y para siempre a la Corona, con los arzobispos de Canterbury y York.

Cristiano. La palabra ‘cristiano’ se refiere al que cree en Cristo, al que sigue sus enseñanzas, sea protestante, ortodoxo, anglicano o católico. Es un error cuando algunos hermanos separados dicen: “Ya me hice cristiano”. Si era católico, entonces era cristiano.

A muchas de las denominaciones fundadas por Lutero no les gusta que les llamen protestantes. Este nombre data de 1519, no por las protestas de Lutero en Wittenberg, sino por las protestas de los príncipes alemanes que seguían a Lutero en tiempos del Emperador Carlos V. Desde entonces, se les llama “protestantes” a los reformados que seguían a Lutero, según el Dr. Jaques Pirenne (Historia Universal, T. 3).

El evangelio es la palabra de Cristo. Evangelista es el pastor, sacerdote o laico que cree en el evangelio de Cristo, sea católico, protestante, bautista, anglicano o reformado.

Religión es una fe. El diccionario breve de A. Tilby y J.D.Yule. dice: “Religión, del latín religare , atar, anudar. Sistema doctrinal y cultural profesado por una comunidad”. En la pág. 402 dice: Cristianismo. Religión misionera basada en las enseñanzas de Jesús de Nazaret, el Cristo, y sobre todo el significado de su vida, muerte y resurrección” (Angela Tilby y John David Yule, Diccionario Breve, Editorial Verbo Divino, Ediciones Paulinas, Navarra y Madrid,1985).

Esto nos aclara el error de algunos no católicos cuando se les pregunta por su religión y responden: “Religión, no, soy cristiano”. En la era del conocimiento deben saber “porque nada hay oculto que no deba ser descubierto; ni escondido, que no haya de ser conocido y publicado” (Lc. VIII, 17). Hay sin embargo una misión común de los cristianismos católico, protestante o anglicano, una lucha que es preciso fortalecer: lucha contra la pobreza, salvar a la familia y la integridad del matrimonio.
periódico La Nación 11 agosto 2008.

Sobre unión civil de personas homosexuales

marfuerte @ 18:52

Mons. José Francisco Ulloa

Comunicado de la Conferencia Episcopal de Costa Rica
presidente confer. episcopal

Los obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, como pastores del pueblo de Dios, queremos exponer la doctrina de la Iglesia en relación con la unión civil entre personas homosexuales, para que, tanto fieles cristianos como personas de buena voluntad cuenten con criterios éticos claros sobre el tema.

1. La Iglesia Católica considera que toda persona humana, creada a imagen de Dios, es digna del mayor respeto y rechaza, consecuentemente, toda discriminación contraria a su dignidad. Así, la Iglesia distingue entre el respeto a toda persona independientemente de su orientación sexual y el rechazo al acto sexual homosexual, como acto objetivamente contrario al plan de Dios para el ser humano.

2. Los legisladores civiles no pueden ni deben legislar contra la recta razón, pues, de hacerlo, la norma que emiten perdería la fuerza de obligar en conciencia. A este respecto juzga la Iglesia que “Las legislaciones favorables a la uniones homosexuales son contrarias a la recta razón porque confieren garantías jurídicas propias de la institución matrimonial a la unión entre personas del mismo sexo. Considerando los valores en juego, el Estado no puede legalizar estas uniones sin faltar al deber de promover y tutelar una institución esencial para el bien común como es el matrimonio”. (Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, N. 6 Congregación para la Doctrina de la Fe, 03 de junio de 2003).

3. Algunas personas plantean este reconocimiento legal para las uniones de personas de un mismo sexo, acudiendo a argumentos de “filantropía” o “del principio de la autonomía de lo privado”, o bien de “regular lo que de facto se da en la realidad social”; ante estos argumentos los obispos recordamos: “ En este sentido es necesario reflexionar ante todo sobre la diferencia entre el comportamiento homosexual como fenómeno privado y el mismo como comportamiento público, legalmente previsto, aprobado y convertido en una de las instituciones del ordenamiento jurídico. El segundo fenómeno no solo es más grave, sino también de alcance más vasto y profundo, pues podría comportar modificaciones contrarias al bien común de toda la organización social. Las leyes civiles son principios estructurales de la vida del hombre en sociedad, para bien o para mal” (Ibídem).

4. La unión de personas del mismo sexo carece absolutamente de las características, valores y riquezas que justifican la unión natural del varón y la mujer, en la cual se vive la complementariedad del ser humano, mucho más allá de los aspectos puramente reproductivos. Igualmente, estas uniones homosexuales no están dispuestas a la transmisión de la vida y, cuando al forzar la naturaleza se recurre a mecanismos artificiales, estos irrespetan la dignidad de la persona humana no nacida. (Ibídem, N. 7).

5. La razón de la protección legal al matrimonio se encuentra en la misión de esta institución de ser la base de la familia, y de allí que sea una institución que goza del interés público. Lo anterior no ocurre con este tipo de uniones que no aportan al tejido social y al aseguramiento futuro de la sociedad, como lo hace la institución matrimonial.

6. El argumento de desarrollar el principio de igualdad en el plano de las relaciones de pareja, entre heterosexuales y homosexuales tampoco es aceptable, pues la sociedad puede dar soluciones ya existentes para regular estas situaciones entre las que podemos mencionar:

kEl Código Civil en su artículo 1198 regula ya las sociedades de hecho, para lo referente a las disposiciones de transmisión de bienes “mortis causa”.

kEl mismo Código Civil tiene amplios desarrollos en el tema testamentario y de legados, así el artículo 270 regula el tema de copropiedad. En caso contrario, al legislar como se presenta en el discutido proyecto de Ley, “constituye una grave injusticia sacrificar el bien común y el derecho de la familia con el fin de obtener bienes que pueden y deben ser garantizado por vías que no dañen la generalidad del cuerpo social”. (Ibídem, N. 9).

7. Los señores diputados y diputadas deben recordar que ellos son depositarios de la soberanía popular y representantes del pueblo de Costa Rica, y en tal sentido, su voto en todo proyecto de Ley debe buscar el bien común y estar acorde con el sentir general los ciudadanos y así actuar en conciencia.

8. Desde el punto de vista jurídico-constitucional, el proyecto propuesto atenta contra los principios constitucionales de nuestra Carta Magna y reconocidos en nuestra jurisprudencia. Al respecto, del artículo 8 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y del Principio de Supremacía de la Constitución se deriva la prohibición dirigida a toda la Administración Pública de interpretar o aplicar leyes, otras normas o actos de cualquier naturaleza, de modo contrario a los precedentes o la jurisprudencia de la Sala Constitucional. En lo referente a la institución matrimonial, en la sentencia número 2006-007262, la Sala Constitucional dispuso, con absoluta claridad, que el concepto de matrimonio cobijado tanto en el numeral 52 de nuestra Constitución como en los principales instrumentos internacionales que tutelan los derechos humanos se refiere, en exclusiva, a la unión entre hombre y mujer de carácter monogámico. En resumen, la Sala Constitucional expresamente determinó que, por una parte, la voluntad del constituyente originario había sido resguardar solamente la unión heterosexual monogámica, y, por otra, la norma constitucional y la realidad antropológica no dan margen para aplicar un criterio interpretativo contrario al sentido normativo original.

Lo anterior significa que, desde una perspectiva lógica constitucional, es imposible homologar o equiparar el matrimonio a ninguna otra figura que pretenda, con un mero cambio de vocabulario, reunir su mismo contenido jurídico. Una institución así contradice el mandato constitucional unívoco y fundamental contendido en el artículo 52: “El matrimonio es la base esencial de la familia y descansa en la igualdad de derechos de los cón- nyuges”, porque extendería los efectos y el régimen jurídico del matrimonio a uniones homosexuales, lo que la Sala Constitucional y el constituyente originario han proscrito. En el voto citado, la Sala Constitucional criticó la ausencia de una normativa apropiada para regular los efectos personales y patrimoniales de las uniones homosexuales. Empero, agregó que a los derechos y obligaciones de ese tipo de parejas: “Por razones obvias, no se les puede aplicar el marco jurídico que el constituyente derivado organizó para el tratamiento de las parejas heterosexuales”.

Como consecuencia, a la luz de la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia y, con base en el orden jurídico costarricense interpretado auténticamente por la Sala Constitucional, es inaceptable e incongruente dar la razón a un proyecto que pretende trasladar todo el régimen jurídico del matrimonio a las uniones entre homosexuales. Por lo cual, como pastores de la Iglesia, les pedimos a los señores diputados y diputadas católicos que se expresen y voten en contra de tal iniciativa de Ley, y a los que no confiesan nuestra fe, que examinen los argumentos que hemos expuesto, y de conformidad con las reglas de la recta razón y de la naturaleza del ser humano y de la vida en sociedad, no presten su voto a un proyecto que, a todas luces, va en contra del bien común de los habitantes de la República.

Rogamos al Señor para que ilumine a nuestros legisladores para que sean consecuentes con su compromiso con la patria.
periódico LA Nación 16 julio 2008.

La fe en el Dios creador

marfuerte @ 03:15

Víctor Ml. Mora Mesén

El Dios creador se identifica con el dador de la vida y la libertad
Director del Saint Francis College

La destrucción de la ciudad de Jerusalén por parte del imperio babilónico en el 587/586 a. C. suscitó una gran crisis en la manera de entender la historia por parte de los israelitas. Se estaba terminando de manera definitiva la monarquía y se empezaba una nueva era, en donde la autonomía nacional no sería más que un sueño inalcanzable. Por mucho tiempo en Israel habían compartido el espacio religioso diferentes maneras de relacionarse con lo divino.

Al igual que los otros pueblos de Oriente, las ideas acerca de lo ritual, las funciones específicas de las deidades y el sincretismo en las representaciones religiosas, dominaban en la mayoría de las personas. Sin embargo, entre círculos importantes se había cultivado un pensamiento religioso un tanto diferente, era el yahwismo mantenido y desarrollado por los profetas y algunos escribas. Aunque sus orígenes son difíciles de rastrear, lo cierto es que poco a poco esta corriente religiosa comenzó a trazar unas líneas fundamentales de reflexión, que permitieron interpretar la realidad social y política desde categorías nuevas.

Esta fe había sido traída a Palestina por un grupo que había huido del poder militar egipcio. Si bien eran personas vinculadas con los grupos nómadas llamados habiru, encontraron experiencias comunes con algunas tribus de sedentarios en la tierra de Canaán, que habían sufrido una gran derrota militar a manos del mismo imperio egipcio. Estas tribus sedentarias, que se llamaban a sí mismas con el nombre de Israel, aceptaron la nueva fe identificando a su dios El con Yahweh, quien ofrecía la posibilidad de la liberación del poder opresor egipcio.

Esta vinculación religiosa, sin embargo, no implicó un monoteísmo estricto. Durante la monarquía, Israel siempre fue politeísta, incluso a nivel oficial convivían tanto el culto a Yahweh como los cultos a los dioses baales de Canaán. Las ideas politeístas de estos tiempos incluían la creencia en que las relaciones entre los pueblos reflejaban las relaciones entre las divinidades: así, cuando un pueblo se imponía sobre los demás, se implicaba que su dios había ocupado una posición de privilegio con respecto a los otros.

Yahweh, que era adorado por David en la época del reino unificado, llegó a constituirse en el dios nacional, cuyo culto era controlado por el monarca. Algunos grupos dentro del reino aspiraban que en Israel se diese un culto monolátrico o henotista, pero se toleraron cultos particulares de diferentes deidades durante la mayor parte del período monárquico. A la muerte de Salomón, se dividió el reino en dos, el culto nacional se mantuvo pero con desarrollos diferentes.

En el Reino del Norte, los grupos proféticos se sirvieron de la fe en el Dios del Éxodo para criticar a los grupos hegemónicos que se sucedieron en el poder, muchos de los cuales al pactar con reinos vecinos introdujeron cultos de otras naciones. El Reino del Sur, más estable políticamente, utilizó los cultos cananeos como plataforma religiosa para el desarrollo ideológico y cultual de la fe en Yahweh. Pero la influencia de los grupos norteños contestatarios pronto alcanzó al sur. De esta manera, el carácter subversivo de la fe yahwista se mantuvo a lo largo de toda la historia del pueblo de Israel hasta su destrucción definitiva con la invasión babilónica.

Esta crisis suscitó la cuestión acerca del poder de Yahweh para defender a su pueblo de la catástrofe. Sin embargo, la crítica política-religiosa del yahwismo presentó una alternativa teológica que rápidamente obtuvo el reconocimiento de los grupos sociales más influyentes. La nueva posición establecía que los otros dioses, patronos de los pueblos, no existían, que en realidad Yahweh es el único y verdadero Dios. Desde este punto de vista, la derrota de Israel no implicaba la debilidad de su dios, sino su intervención histórica. En efecto, la infidelidad del pueblo había llevado a Yahweh a actuar para recomponer el destino de aquellos que él había elegido como pueblo suyo: desde la derrota, Dios levantaría un nuevo pueblo, fiel a sus preceptos y verdadero signo de la libertad que él ofrecía.

En este tiempo se comenzaron a redactar los textos que darían una identidad a la religión judía. Las narraciones contarán cómo Yahweh se enfrentó al Faraón, quien se presentaba como un dios, amparado por todas las divinidades egipcias. El Dios de Moisés se irá revelando como aquel que no tolera la utilización de la religión con fines de dominación política. Poco a poco irá desmontando no sólo la ideología religiosa funcional a la dominación, sino que abrirá un nuevo horizonte de libertad a un pueblo sumido en la dependencia.

La marcha por el desierto se convierte en un recorrido hacia la madurez, de tal manera que la solidaridad se afiance como el valor máximo de las relaciones entre los miembros del nuevo pueblo que está por formarse. Desde este relato fundamental comienzan a organizarse los demás escritos del Antiguo Testamento. Por ese motivo, el Dios creador se identificará con el dador de la vida y la libertad, elementos básicos de su acción y voluntad.
periódico La Nación 10 agosto 2008.

03/09/2008 GMT 1

La resurrección de Dios

marfuerte @ 02:53

Por Héctor Pavón
Para Forja

En 1209 la ciudad francesa de Béziers fue saqueada y la población cátara masacrada por fuerzas papales que se encontraban bajo el mando de Simón de Montfort. Poco antes de los ataques, un oficial le preguntó a Montfort cómo debía hacer para reconocer a los "herejes" de los "verdaderos cristianos". El capitán, con sequedad, le respondió "Mátenlos a todos, Dios reconocerá los suyos".

Esos "suyos" son los que multiplican aún hoy su nombre casi como un mandamiento más. La palabra Dios está en todas partes. Y no sólo aparece por millones en Google y en las marquesinas de las cada vez más numerosas iglesias evangélicas. La omnipresencia divina trasciende en la actualidad todos los escenarios. Sale de los templos, atraviesa escritorios políticos, se desparrama en las creencias populares y se reproduce insistentemente en territorios habituales y extraños. Esto no fue siempre así. Existe un palpable retorno de la espiritualidad, los creyentes entablan diálogos más personales con lo sagrado, lo divino, aquello que está por encima de los andamiajes de las grandes religiones y también de las más pequeñas que se reproducen casi diariamente.
Para muestra veamos novedades editoriales. En los últimos meses se han publicado libros con títulos como Dios no es bueno (Debate), de Christopher Hitchens; Ganarle a Dios (Edhasa), de Hanna Krall; Dios está en el cerebro (Norma), de Mathew Alper; No ser Dios (Paidós), autobiografía de Gianni Vattimo; Las políticas de Dios (Norma), de Gilles Kepel o incluso Por qué no podemos ser cristianos (Del Nuevo Extremo), de Piergiorgio Odifreddi, entre otros que lo aluden directa o indirectamente. Esos títulos no necesariamente reflejan una referencia al estudio de la deidad, pero no han podido obviar su mención.
Una voz resuena, repercute, molesta: ¿Se trata de un retorno, regreso, resurrección del nombre divino? "Creo que se habla de otra manera", arriesga el ensayista Esteban Ierardo: "El hablar actual sobre Dios tiende a alejarse del compromiso con los dogmas o ritos de las religiones establecidas. La invocación a Dios es quizá ansia de una fuerza que dé sentido a la propia vida. Claro que la aproximación a lo divino sigue estando mediada por las grandes religiones monoteístas y por el creciente evangelismo y otros cultos (como Hare Krishna, budismo, yoga, o cultos populares, como el del Gauchito Gil). Pero ahora las vías tradicionales y colectivas de la religión conviven con la aparición de un sujeto que puede ser receptivo a varias creencias religiosas, pero sin perder por esto su independencia, su no pertenencia formal a ningún culto en particular".
La sensación, casi certeza es que este Dios que entendemos como un viejo huésped se construye y reconstruye más allá de las estructuras religiosas, mal que le pese a las instituciones de todos los credos. A veces, hasta magnifica y se mezcla con el discurso político. En mayo de 2006, el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, envió una carta abierta al presidente de EE. UU. George Bush, sobre la política global, donde ponía en evidencia la mezcla de discursos religiosos y políticos. Era muy llamativo el lenguaje utilizado. Ahmadinejad escribía: "Si los profetas Abraham, Isaac, Jacob, Ismael, José o Jesucristo (la paz esté con él) estuvieran hoy entre nosotros, ¿cómo juzgarían tales conductas?" En obvia referencia a la actitud bélica de Bush. "Me han dicho que su Excelencia sigue las enseñanzas de Jesús (la paz esté con él) y que cree en la promesa divina de un reinado de los justos en la tierra", proseguía Ahmadinejad, recordándole que "según versículos divinos, todos estamos llamados a adorar a un Dios y a seguir las enseñanzas de los Profetas divinos" y agrega: "El liberalismo y la democracia de corte occidental no han podido contribuir a la realización de los ideales de la humanidad.
Hoy, esos dos conceptos han fracasado. Los más clarividentes pueden oír ya el ruido de la fractura y caída de la ideología y del pensamiento de los sistemas liberaldemocráticos"; y concluye: "Nos guste o no, el mundo gravita hacia la fe en el Todopoderoso y la justicia y la voluntad de Dios prevalecerán sobre todas las cosas". Pocas veces ha ocurrido que presidentes de países tan diferentes compartan vocabulario místico. George Bush había dicho anteriormente que invadía Irak porque Dios se lo había pedido y Osama bin Laden, a su vez, decía haber emprendido una guerra santa contra los Estados Unidos. Todo dios es político.
Dice el filósofo francés Michel Onfray, autor del Tratado de ateología (De la Flor) y ateo militante, que en Europa hay un retorno hacia prácticas espirituales; que en los países de Asia y Oriente hay una expansión; y que en EE. UU. , un refuerzo. "El fin de las ideologías, de los grandes discursos políticos y éticos, dejó a los hombres desamparados, y éstos se refugian en un cielo que permite todos los delirios para hacer la vida más vivible -argumenta-. No satisfecho con la prohibición de comer el fruto prohibido, Dios no cesó de manifestarse mediante interdicciones. Las religiones monoteístas no viven sino de prescripciones y de exhortaciones: hacer y no hacer, decir y no decir, pensar y no pensar... Prohibido y autorizado, lícito e ilícito, los textos religiosos abundan en codificaciones existenciales, alimentarias, de comportamiento, rituales, etcétera".
La noción de retorno no es buena, advierte Danièle Hervieu-Léger socióloga y directora de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París. A mediados del siglo XX comenzó una proliferación de creencias que los grandes aparatos religiosos no controlaban. Hay desregulación, dice Hervieu- Léger, la manera en que se lleva a cabo el proceso de individualización, de subjetivación de creencias y, como, en efecto, se desmoronaron y continúan desmoronándose los grandes códigos gestionados por los aparatos religiosos. No hay retorno. Las instituciones religiosas tienen, de un modo variable según cada sociedad, cada vez menos influencia en las conciencias. Los individuos mismos fabrican todo tipo de pequeños sistemas de creencias en función de sus intereses, de su inspiración, de su disposición, de sus experiencias".

El origen de la fe

¿Cuándo nació Dios? ¿Hay origen? El sociólogo Emile Durkheim buscaba en su investigación la esencia del fenómeno religioso, es decir, las primeras noticias de la religión o de Dios y así llegó al totemismo. Anteriormente, Hegel había encontrado cómo distintos pueblos habían representado lo sagrado mediante símbolos naturales, piedras, flores, vegetales, animales. Dice el filósofo Rubén Dri que no se conoce pueblo sin religión. Esto, sin embargo, no constituye ninguna prueba de la existencia de la divinidad como se ha sostenido desde las instituciones religiosas y sus credos. Pero sí prueba que la religión forma parte esencial de la cultura humana; que no es un invento de chamanes, brujos, imanes o sacerdotes. "La religión surge de la necesidad de dar sentido a la realidad, de escapar al caos que significa el sinsentido. El hombre desde un principio no dejó de experimentar una fractura que había despedazado su integridad. Algo andaba mal. Se necesitaba una recomposición para que el caos no terminara de arrojarlo al sinsentido. Surge entonces una actividad esencialmente simbólica, destinada a otorgar sentido al grupo, etnia, tribu o pueblo y, en consecuencia, al individuo. Es la religión", escribe Dri.
Hacia los años 2900-3000 aC. aparecen las primeras oraciones de los sumerios y posteriormente esa cultura de la oración religiosa fue parte de los babilonios. El primer monoteísmo se encuentra en el culto del dios solar egipcio Atón promovido por el faraón Akenatón que gobernó entre 1358 y 1340 aC. Este dios del sol es citado frecuentemente como el ejemplo de monoteísmo más antiguo del que se tiene conocimiento y a veces puede ser citado como una influencia formativa del judaísmo temprano.

El largo entierro

En el siglo XIX Friedrich Nietzsche declamó: Dios ha muerto.
Lo escribió en dos de sus obras pilares: La gaya ciencia y Así habló Zaratustra. De allí surge el fundamento del nihilismo, como consecuencia de esa muerte. Una idea que Hegel ya había esgrimido tiempo antes. Dice Onfray: "Dios no está muerto ni agonizante, al contrario de lo que pensaba Nietzsche, porque no es mortal. Las ficciones no mueren, las ilusiones tampoco; un cuento para niños no se puede refutar. Ni el hipogrifo ni el centauro están sometidos a la ley de los mamíferos. Un pavo real, un caballo, sí; un animal del bestiario mitológico, no. Ahora bien, Dios proviene del bestiario mitológico como miles de otras criaturas que aparecen en los diccionarios en innumerables entradas, entre 'Démeter' y 'Discordia'. Así pues, Dios durará tanto como las razones que lo hacen existir; sus negadores también... ¡Parece un inmortal!"
A Dios se le atribuye omnipotencia (todo lo puede); omnisciencia (todo lo sabe); omnipresencia (todo lo abarca) y omnibenevolencia (es absolutamente bueno). Hay disidencias en cuanto al afirmar que es moralmente bueno. Christopher Hitchens en su libro Dios no es bueno dispara contra las religiones y dice: "La religión dijo sus últimas palabras inteligibles, nobles o inspiradoras hace mucho tiempo; a partir de ese momento, se convirtió en un humanismo admirable pero nebuloso, igual que le pasó, por ejemplo, a Dietrich Bonhoeffer, un valiente pastor luterano ahorcado por los nazis por negarse a actuar en connivencia con ellos. No habrá más profetas ni sabios de antiguo cuño, lo cual es la razón por la que las devociones de hoy en día son únicamente ecos de repeticiones del ayer, a veces elaboradas hasta el hilarante extremo de conjurar una terrible vacuidad".

Ciencia vs. Religión

Hubo un viejo enfrentamiento nunca definitivamente terminado entre ciencia y religión que no ha admitido posiciones intermedias. La teoría de la evolución era quizá el elemento más contundente en la separación entre ambos mundos. La disolución, el apartamiento de teorías como el positivismo científico y el marxismo que creían haber puesto a la religión en el terreno de lo mágico y lo ficcional, ha posibilitado un mayor diálogo entre las dos esferas.
Santiago Zabala, filósofo italiano, sostiene que después de la modernidad no quedan fuertes razones filosóficas para que un ateo rechace la religión ni para ser un teísta que rechace la ciencia. En la condición posmoderna, explica, la fe, que ya no está basada en la imagen platónica de un Dios inmóvil, absorbe estos dualismos sin encontrar en ellos ninguna razón de carácter conflictivo.
Ha habido un reto permanente y mutuo entre Iglesias y ciencia en el que temporariamente una de ellas ha tenido la pretensión de hacerse valer como única fuente de verdad. Gianni Vattimo dice que las discusiones sobre los milagros, sobre la posibilidad misma de demostrar o no la existencia de Dios, sobre la conciliación entre omnipotencia y omnisciencias divinas y libertad humana, estuvieron siempre motivadas por la idea de que "la verdad nos hará libres". Sólo podía ser la verdad objetiva. La Iglesia hizo lo mismo y aplicó esa conceptualización a los enunciados de la Biblia. Vattimo dice que en ello han incluido aquellos preceptos que expresaban la astronomía y la cosmología de los antiguos como Galileo y el heliocentrismo o la orden de parar dada al sol por Josué delante de las murallas de Jericó, entre otros. "Ya fuera para responder al desafío de la ciencia moderna, ya para sentar las bases desde las cuales predicar el cristianismo a mundos y culturas remotas, lo cierto es que la Iglesia fue desarrollando de modo progresivo toda una doctrina de los preambula fidei en relación cada vez más estrecha con una metafísica de tipo objetivista".

Dios, el retorno

En Francia ha surgido una tendencia paradójica: el ateísmo cristiano. Es la posición de algunos filósofos que dicen no creer en Dios (por lo cual son ateos), pero que suscriben a todos los valores cristianos (en lo que son, por lo tanto, cristianos y ateos). Es una idea que afirma al mismo tiempo la excelencia de los valores cristianos y la índole insuperable de la moral evangélica.
Richard Rorty ha sumado sus argumentos en un libro breve que publicó con Vattimo titulado El futuro de la religión (Paidós). Allí escribió: "Coincido con Hume y con Kant en que el concepto de 'prueba empírica' es irrelevante a la hora de hablar de Dios, pero este punto sirve por igual contra el ateísmo y el teísmo. El presidente Bush ha aportado un buen argumento cuando dijo, en un discurso destinado a complacer a los fundamentalistas cristianos, que 'el ateísmo es una fe', pues 'no puede confirmarse ni refutarse mediante argumentos o pruebas'. Pero lo mismo puede aplicarse, desde luego, al teísmo. Ni los que afirman ni los que niegan la existencia de Dios pueden reclamar, de forma plausible, tener pruebas de su parte. Ser religioso en el Occidente moderno no tiene mucho que ver con la explicación de fenómenos específicamente observables", argumentó Rorty.
Gianni Vattimo explica que habría que tomar en cuenta dos variantes para hablar del retorno de lo religioso. Por un lado, el retorno como exigencia, como nueva vitalidad de iglesias y sectas, como búsqueda de doctrinas y prácticas distintas: la 'moda' de las religiones orientales, etc. y está motivado por la inminencia de riesgos globales que nos parecen inéditos, sin precedentes en la historia de la humanidad. Empezó después de la Segunda Guerra Mundial con el miedo a una posible guerra atómica y siguió hasta el presente con el miedo a la proliferación de armas de destrucción masiva, los desmadres ecológicos, la manipulación genética, entre otros temores. Por el lado de la filosofía y de la reflexión explícita, el retorno de lo religioso parece producirse de formas muy diversas, ligadas a las vicisitudes teóricas que aparecen más bien remotas y contrastan con la inspiración, las más de las veces 'fundamentalistas', de la nueva religiosidad inspirada en los temores apocalípticos difundidos en nuestra sociedad. Por su parte, Zabala disiente: "El renacimiento de la religión en el tercer milenio no viene motivado tanto por las amenazas globales -el terrorismo o la catástrofe ecológica planetaria- como por la muerte de Dios, por la secularización de lo sagrado que ha estado en el centro del proceso a través del cual se ha desarrollado la civilización del mundo occidental".
Años atrás el filósofo argentino Enrique Marí explicaba este resurgimiento que se hacía evidente: "Hay nuevos relatos que ponen en juego soluciones imaginarias, creencias mágicas, cosas que son semejantes a los mitos, simples supersticiones, relatos vinculados a mentalidades primitivas que aparecen junto a la religión tradicional. El hombre está atormentado por los problemas que tiene que reinventar para seguir viviendo. Atormentado por su condición, el hombre recurre a la religión y a la creencia para soportar las condiciones de la vida y sus avatares. Hay un desencanto de la época, la economía no da posibilidades de respuesta.
"En Oriente y Occidente la humanidad acosada por el ímpetu tecnológico, las guerras, la discutible muerte de Dios, la falta de cielos protectores, el exceso de desencantos y los fracasos de las utopías, recurre al diálogo de características religiosas. Algunos se vuelcan al budismo, es una moda que tiene muchos seguidores en Hollywood, aunque el último grito sea la Kabbalah, una forma mística del judaísmo.
Pero el mundo de lo sagrado, ¿es una novedad? Lo sagrado no se perdió, dice la antropóloga Verónica Riera "La cuestión de la pérdida es una construcción de nuestra sociedad porque en realidad lo sagrado es ahistórico. La pérdida es relativa, depende de quién lo enuncia, el mundo de lo sagrado es dinámico y cambiante a lo largo del tiempo, en todo caso la diferencia es que ahora hay conciencia de lo sagrado".
"Si Dios creó el mundo, fue por temor de la soledad: ésa es la única explicación de la Creación", pensó E. M. Cioran. Al fin y al cabo, la religión también sirve para combatir la soledad. De dioses y mortales.

Tomado de Ñ.

Suplemento Forja. Semanario Universidad 27 agosto 2008.

La Iglesia y los laicos

marfuerte @ 02:41

Enrique Vargas Soto

Las faltas que cometen sacerdotes y laicos no es un mal imputable a toda la Iglesia
Abogado

La Iglesia no está atrasada, si alguien pensara así. La doctrina del “Cristo de la fe y de la historia” es inmutable, no cambia. Somos nosotros los laicos quienes fallamos y no difundimos más y mejor su mensaje de salvación y humanidad, de paz y sentido último del mundo y de la vida.

Con nuestro pobre comportamiento creamos un vacío doctrinal y vivencial que la hace aparecer no tan potente como se quisiera. Si leemos las constituciones, decretos y declaraciones del Concilio Vaticano II de 1965 y las 14 encíclicas de Juan Pablo II más las 2 de Benedicto XVI, resulta excesivo pensar en la necesidad de otra puesta al día, de otro aggiornamento . Este período va de 1979 al 2007. El defecto está en los laicos, que constituimos el grueso de los fieles, no en esa porción minoritaria de la jerarquía. También confunde a algunos creyentes el error de convertir el caso extraordinario en lo común.

Las faltas, por graves y condenables que sean y que puedan cometer algunos sacerdotes y laicos, no es un mal imputable a toda la Iglesia o que ella merezca el repudio general. La conducta de unos pocos no justifica salirse de su redil, abandonarla.

Valores. En otras palabras, la cara externa de la Iglesia, esa forma en que los creyentes vivimos la fe, no impide a nadie la libre y personal apropiación de su cara interna, el conjunto de valores sin mancha ni arruga, siempre a la espera de que los convirtamos en vida y en medio de levantar la temperatura espiritual de la sociedad.

Lo aconsejable es la unidad de vida, la coherencia entre el decir y el hacer, como si se tratara de unir estas dos caras. Otro mal que la afecta es ese frenético afán de libertad, esa falsa autonomía de la persona, su irracional independencia: el sentirse “iluminado” y legitimado para fundar confesiones “cristianas” de todo género.

Esto ha traído un daño sustancial a la Iglesia: su teocentrismo se ve reemplazado por un antropocentrismo. Lo fundado por el Hijo de Dios se cambia y se pone por centro al fundador de la confesión, sobre todo si es extranjero. Y cada grupo se declara verdadero, tal es su confusión. Se sustituye su centro, el eje vital de la Iglesia, y se diluyen sus fundamentos teológicos, filosóficos y culturales.

El auténtico sentimiento religioso es sustituido por un sentimiento mágico o supersticioso, o por falsas doctrinas e ideologías, y se crea un desorbitado subjetivismo moral. La rectitud de conciencia es suplantada por una conciencia relativista o de situación, por una conciencia permisiva.

No se la puede concebir como una institución humana más, sujeta a los vaivenes de la época. Su origen es divino, igual que su protección. Lo confirma la historia. La Iglesia une a la humanidad con la divinidad. Esta deificación del hombre se da por vía de los sacramentos, y con ellos nos nace un nuevo ser.

Riqueza. Pero volvamos al principio: la riqueza de aquellos documentos es impresionante. En ellos se encuentran todos los temas de actualidad: vida humana, familia, trabajo, justicia, solidaridad, desarrollo, libertad, cultura, ciencia, técnica, bioética, economía, amor, verdad, razón, Iglesia, arte, hambre, guerra, ética, ecología, racismo, vida espiritual… Para una mayor información la editorial española EDIBESA ha publicado el libro Encíclicas de Juan Pablo II , quinta edición, Madrid, 2003. También puede consultarse vatican.com en Internet.

Somos los laicos, esa gran mayoría de feligreses, quienes la empobrecemos al no vivir ni difundir con más intensidad estos documentos. Por eso la hacemos aparecer como caminando detrás del pensamiento moderno.

Olvidan que una pléyade de teólogos, pensadores, escritores y santos la protegen y adaptan su mensaje a los tiempos. La Iglesia, creadora de las universidades, no se cansa ni se olvida de enseñar ni de transmitir su esperanza eterna.

Si estudiamos más y mejor las constituciones, decretos y declaraciones del Concilio Vaticano II más las 16 encíclicas del período 1979-2007, y si llenamos vacíos a base de una vida de fe con obras, la Iglesia iluminará al mundo con una luz más potente y será mayor su contribución a la paz y a la humanización de esta abrumadora etapa de la historia.
periódico La Nación 12 julio 2008.

26/08/2008 GMT 1

Columna Candil

marfuerte @ 03:04

“Dominique nique nique”
Dr. Carlos Araya Guillén
ummka@hotmail.com
Es una de las canciones más bellas que he escuchado. Fue escrita en francés allá por el año de 1963 por Jeanine Decker (monja belga) y se cantaba en las clases de religión como metodología musical para motivar la enseñanza y el aprendizaje del catecismo.

• •
La autora en su convento era conocida como Luc-Gabrille y fuera de las paredes de la institución religiosa como la Hermana Sonrisa (Soeur Sourire). Con su hermosa voz prestigió la canción dedicada al fundador de la orden de los dominicos, Santo Domingo de Guzmán (1170-1221), teólogo católico y defensor de la fe.

• •
Aunque la vida (después de salir del convento) de la hermana Decker constituye un testimonio de insolidaridad social por parte de sus amigos, amigas, Estado y convento; y su muerte una forma de abrazar el dolor en momentos de turbación y desequilibrio, el texto de su canción redime el compromiso de predicar y vivir el sacrificio del gólgota.

• •
En español se puede escuchar interpretada por Angélica María en Internet. Si bien es cierto la traducción no es muy buena y se limita a resumir el texto original (muy largo por cierto) si logra conservar el espíritu de anhelo cristiano. Cuarenta y cinco años después, por el valor moral y espiritual, nos permitimos recordar algunas partes del mensaje evangélico de la canción.

• •
“Dominique pobremente por ahí va cantando amor y lo alegre de su canto solamente habla de Dios, de la Palabra de Dios”.

• •
“Dominique nuestro padre pecadores combatió”. (Se refiere a las herejías albigenses en la época del Rey Juan Sin Tierra)
• •
“En el camino un ateo se encontró y el Padre Dominique con su fe lo convirtió”.

• •
“Sin carruaje ni caballo todo el mundo recorrió y con su santa nobleza a los pobres socorrió”.

• •
“Contagió a todos los niños de su gran amor a Dios y a las hermanas piadosas él su orden les fundo”.

• •
“Dominique padre nuestro cúbrenos con tu gran fe, para que nuestros hermanos siempre logren la verdad”.

• •
Sin lugar a dudas, un hermoso llamado espiritual a la conciencia irreverente de la sociedad del siglo XXI, tan abandonada de Dios por su lujuria materialista y conductas contrarias a los más elevados principios de la dignidad humana que tiene en Dios su razón de ser.

• •
“Dominique nique nique”, no puede entenderse sin el principio de bondad humana, de vocación religiosa y el deber de solidaridad con los más pobres. Es una canción para la eternidad que quiere ahogar a las tinieblas en la luz del único y verdadero escrutador del corazón humano: El Dios de la Biblia
* Doctor en Educación
periódico La Prensa Libre 7 julio 2008.

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