La Biblia: Palabra de Dios en la historia humana. (1)
Ocean Castillo Loría.
Introducción.
Durante todo este mes en Costa Rica se ha celebrado el mes de la Biblia.
De ahí que sea importante el reflexionar en torno a este libro tan importante para la humanidad.
El término Biblia, es griego, significa “libros”. Es decir, la Biblia es un “libro de libros”. La génesis de estos textos y sus diversos desenvolvimientos son ampliamente diferentes.
La Biblia es un texto Judeo – Cristiano con un valor religioso fundamental. Esto no debe perderse de vista, la Biblia nos brinda mucha información, pero en lo sustantivo es un libro religioso. Es muy importante rescatar esta idea, en momentos como los de hoy, donde el texto bíblico se trata de refutar con argumentos propios de las ciencias exactas como la biología y la física, inclusive con ciertos razonamientos de las ciencias sociales (Por ejemplo, de la historia). El valor religioso de la Biblia, es el que precisamente le da validez ante la humanidad de todo tiempo y toda época. Esto, por cuanto nos muestra el camino de salvación.
En la lógica Judía, lo que tradicionalmente los cristianos (Y en este artículo referiremos a los cristianos como católicos y protestantes) conocemos como el Antiguo Testamento, cobija tres grandes colecciones: la Ley, los Profetas y los Escritos.
Esta división se encuentra patentizada en el evangelio de San Lucas: “Después les dijo (Jesús): Éstas son aquellas palabras mías que os dije cuando todavía estaba con vosotros: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí” (Lucas 24: 44)
Bajo esta conceptualización, la Ley contiene los primeros cinco libros de la Biblia (También conocidos como el Pentateuco). Los Profetas se dividen en dos grupos: los Profetas anteriores: Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1y 2 Reyes. Los profetas posteriores incluyen: Isaías, Jeremías, Ezequiel, adicionalmente los textos llamados: profetas menores. Por último, el grupo de los Escritos, cubre el resto de libros, incluso el de Daniel.
Esta terminología a veces se resume a “la Ley y los Profetas” o solo “la Ley”. Veamos estos dos textos: “No crean ustedes que yo he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor” (Mateo 5: 17). “Jesús les dijo: En la ley de ustedes está escrito: Yo dije que ustedes son dioses” (Juan 10: 34)
Libros Deuterocanónicos.
Ahora bien, es importante hablar sobre una diferencia básica entre lo que comúnmente se conocen como “Biblias Católicas” y “Biblias Protestantes”. Esta diferencia es sobre el número de libros del Antiguo Testamento.
Los judíos y posteriormente los Protestantes aceptan solo los libros escritos en hebreo, es decir 39 libros, los Católicos suman 8 libros escritos en griego. Para los protestantes estos 8 libros son llamados “apócrifos” y los católicos los denominan “deuterocanónicos”. Es decir, libros que entraron en la regla de fe, en segundo lugar.
Veamos esto con un poco más de detalle: la palabra canon significa regla. Un libro es canónico si se le reconoce como regla de la fe. La regla de la fe es el grupo de libros canónicos.
En el caso del Antiguo Testamento, los rabinos judíos de Palestina, cerca del año 90 d. C, aceptaron como canónicos los libros escritos en hebreo, mientras que los judíos de Alejandría, aceptaban los libros redactados en griego.
Las y los cristianos de los primeros tiempos leían la Biblia en griego, por lo tanto aceptaron el canon de los judíos de Alejandría. Pero San Jerónimo, quien tradujo la Biblia al latín en el siglo V, era partidario del canon de los judíos Palestinos.
Durante la Reforma Protestante, ésta corriente siguió a San Jerónimo, con lo que, se imprimieron al final de sus Biblias los que llamaron libros “apócrifos”. Esta costumbre despareció en el siglo XIX. En el caso de los Católicos, en el Concilio de Trento, reconocieron los libros redactados en griego, llamándolos deuterocanónicos.
Finalmente, en pro del diálogo ecuménico entre católicos y protestantes se ha llegado a un acuerdo entre ambas partes que se resume en la frase: “No nos vamos a poner a discutir por ocho libros.”
Denominaciones de la Biblia en el Nuevo Testamento.
En lo que respecta al Nuevo Testamento (El conjunto de textos de autoría cristiana), se denomina la Biblia como las Sagradas Escrituras o Sagrada Escritura :“Jesús agregó: ¿No han leído cierta Escritura? Dice así: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio; ésa fue la obra del Señor y nos dejó maravillados” (Mateo 21: 42). “Ustedes escudriñan las Escrituras pensando que encontrarán en ellas la vida eterna, y justamente ellas dan testimonio de mí” (Juan 5: 39).
En muchas ocasiones, cuando se habla de la Escritura, se hace referencia a un fragmento concreto: “No la rompamos, echémosla más bien a suerte, a ver a quién le toca”. Así se cumplió la Escritura que dice: se repartieron mi ropa y echaron a suerte mi túnica. Esto es lo que hicieron los soldados” (Juan 19: 24)
La División entre Antiguo y Nuevo Testamento.
La división de Antiguo y Nuevo Testamento, comenzó a usarse entre los creyentes de Cristo a finales del siglo II d. C., el término “testamento” implica para el caso que nos ocupa, el pacto entre Dios y su pueblo. El primer pacto entre Dios e Israel, es el que conocemos como Antiguo Testamento (año 1200 a.C.): “Entonces Moisés tomó la sangre con la que roció el pueblo diciendo: Esta es la sangre de la Alianza que Yavé ha hecho con ustedes conforme a todos estos compromisos” (Éxodo 24: 8)
El Antiguo Testamento.
Así las cosas, la Biblia en su sección del Antiguo Testamento comunica la experiencia religiosa del colectivo Israelita antes de la llegada de Jesucristo. Queda manifiesto el monoteísmo (fe en un solo Dios).
Dios crea el universo y se revela de manera enfática en Israel, lo dirige con sus pactos, su ley y sus promesas. La unificación de Israel como pueblo, se debe a su fe en un solo Dios.
Cuando decimos que Dios se revela de manera enfática en Israel, lo que decimos es que lo escoge de entre las naciones para santificarlo, hacerlo un pueblo de sacerdotes y de pertenencia exclusiva de Dios: “… si ustedes me escuchan atentamente y respetan mi alianza, los tendré por mi propio pueblo entre todos los pueblos. Pues el mundo es todo mío, pero los tendré a ustedes como un reino de sacerdotes, y una nación que me es consagrada” (Éxodo 19: 5 – 6)
Dios es quien sostiene a Israel durante sus crisis, purifica su creencia y les presenta el camino de santidad, justicia y amor. El Antiguo Testamento presenta la historia de Israel, a la luz de la fe: la enseñanza de los profetas, las sentencias de los sabios, las oraciones personales y en comunidad y los escritos de poetas imbuidos de la experiencia de Dios.
Los profetas abrieron un camino: en el amor de Dios a los hombres, Dios alista nuevos tiempos y el llamado a la humanidad es a recibirlos. He aquí uno de los principales mensajes del Antiguo Testamento.
A continuación resumiremos los grandes momentos en la historia de Israel:
o Reino de David y Salomón: Hacia el año 1000, David conquista Jerusalén y la transforma en capital del reino que une las tribus israelitas del sur y del norte. La organización del reino correrá por cuenta del hijo de David, Salomón.
En esta etapa ya hay un territorio, un templo, un rey y Dios se hace presente en el pueblo. Es el tiempo de construcción de la identidad de Israel. En esta época, comienza la literatura, se pone por escrito la vivencia del pasado: se escribe el Éxodo, en él, se mira la experiencia básica en la que se descubre al Dios liberador.
Se escribe la historia de los patriarcas (Abrahán, Isaac etc.) de donde se observa que la promesa hecha a Abrahán se cumple en David. En esta línea se retrocede hasta al inicio del mundo: la liberación de Dios no solo implica a Israel sino, al mundo entero.
o Los dos reinos: Judá e Israel: con la muerte de Salomón en el 930 antes de Cristo, el reino se divide en dos, al sur Judá (capital: Jerusalén); al norte, Israel (Tuvo dos capitales: primero, Tirsá y luego Samaría)
Judá fue fiel a la dinastía de David. El rey representa al pueblo ante Dios, Dios vive en medio del pueblo gracias al templo de Jerusalén. Desde el gobierno de Salomón se escriben varias tradiciones y predican algunos profetas: Amós, Miqueas, Isaías.
Israel rompe con la dinastía de David aceptando otro rey. En términos políticos, este reino fue muy inestable. Frente al rey surge el profeta, quien es fiel a Dios y llama al pueblo a guardar la fe en él. Será el profeta quien enfrenta la religión falsa de los Baales. Se escriben algunas tradiciones, a veces paralelas a las de Judá. Se destacan ciertos profetas: Elías, Eliseo, Oseas.
En el 722, los asirios destruyen el reino de Israel.
En el 587, Jerusalén es destruida, y los judíos son deportados a Babilonia.
o Destierro en Babilonia: el destierro dura medio siglo. Los judíos han dejado de ser nación: ya no hay rey, ni tierra ni templo. Profetas como Ezequiel y un discípulo de Isaías reaniman a los deportados; los sacerdotes mandan al pueblo a releer las tradiciones para encontrar sentido al sufrimiento.
o Bajo el dominio de los persas: en el 539 el rey persa Ciro domina Babilonia, un año después, los judíos desterrados regresan poco a poco, a vivir en los alrededores de Jerusalén. El templo se reconstruye en el 515. la comunidad purificada por el sufrimiento de las deportaciones, vive en pobreza, pero edifica el templo.
Hacia el año 400, se recogen los escritos elaborados por mucho tiempo y nace un solo volumen con 5 libros: la Ley o Pentateuco.
o Bajo el dominio de Grecia y de Roma: en el 333 Alejandro conquista el Próximo Oriente y la cultura y la lengua griega dominan este territorio. En el 167, un sucesor de Alejandro, Antíoco IV, quiere obligar bajo pena de muerte a los judíos a renegar de su fe.
Es época de mártires. Esta etapa en la historia de Israel se conoce como la época de los Macabeos y se encuentra narrada en los libros de 1 y 2 Macabeos, que son llamados “deutercanónicos”, de los que ya hemos hablado.
La libertad se reconquista en el l64. se da un auge en la reflexión de tipo apocalíptico, se espera la intervención de Dios al final de los tiempos.
De seguido resumiremos las grandes etapas de lo descrito en el Antiguo Testamento, que fue redactado durante lo que hemos llamado los grandes momentos en la historia de Israel:
- La historia de los orígenes: el primer libro de la Biblia se llama Génesis, que significa “origen”. En este se narra el comienzo del mundo, la humanidad y el mismo Israel.
en los primeros 11 capítulos se presenta un amplísimo panorama de los hechos de la humanidad, desde la creación del mundo hasta Abraham. Debe reconocerse que estos textos son de conocimiento común, pero con una pésima comprensión por parte del hombre promedio.
Los seres humanos tienen el privilegio de ser creados “a imagen de Dios” (Génesis 1: 26 – 27)
Pero el ser humano cae en pecado y se separa de Dios, la humanidad escoge entre la vida y la muerte, a la segunda. En la base de esta escogencia está la soberbia del ser humano que quiere “Ser como Dios” (Génesis 3: 5)
Por el rompimiento de la alianza entre humanidad y Dios, se producen el sufrimiento y la muerte. Hay una ruptura entre el hombre y Dios, pero también una separación de la humanidad dentro de sí misma (Separación entre el hombre y la mujer) y una división entre humanidad y creación.
Dios siempre muestra su amor pese al pecado, por eso luego del diluvio, la humanidad tiene una nueva oportunidad a partir de Noé y luego de la dispersión de Babel, con el llamado de Abrahán.
- Los Patriarcas: Se presenta aquí la primera etapa de la formación de Israel. Abrahán, “padre de los creyentes”, escucha a Dios e inicia un camino que lo despega del pasado y lo enrumba al futuro: “Sal de tu tierra nativa y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y servirá de bendición.” (Génesis 12: 1 – 2)
La voluntad salvadora de Dios arranca con Abrahán y su familia, pero el objetivo último es universal, porque con el núcleo con el que se inicia se bendecirá el mundo entero: “…Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo” (Génesis 12: 3)
El hijo (Isaac) y el nieto (Jacob) de Abrahán, fueron los herederos de la promesa, tal como consta en Génesis capítulo 26, verso 4 y capítulo 28, versos del 13 al 15.
José, uno de los hijos de Jacob, es vendido por sus hermanos, pero gracias a ello, Jacob y su familia se salvan de la hambruna llegando a Egipto, donde José termina siendo el segundo en el gobierno del país. Esta es la antesala para el Éxodo.
- El Éxodo: Ya hemos visto más arriba que esta experiencia es parte de la identidad de Israel. Dios se revela como el Dios de sus padres y el Dios salvador quien escucha los gritos del pueblo y decide salvarlos, y como veremos más adelante, esto reflejará un rostro de Dios: el Dios liberador y nos permitirá leer la Biblia en clave de liberación. Dios le revela su nombre a Moisés y lo manda a presentarse a Faraón, rey de Egipto
Luego de muchas dificultades los israelitas salen de Egipto: “y les seguía una turba inmensa, con ovejas y vacas y enorme cantidad de ganado” (Éxodo 12: 38)
Ya hemos hecho alguna referencia al tema de la alianza. Ésta es una disposición de Dios, es una gracia de Dios, repetimos, aquí se da la escogencia de Dios por este pueblo.
La marca de esta liberación quedará perenne en la memoria colectiva del pueblo. Desde ese momento Dios se presenta así: “Yo soy el Señor tu Dios, el que te sacó de Egipto, de aquel lugar de esclavitud” (Éxodo 20:2)
- Levítico: Este es un libro de normas para el culto en Israel, se destaca el pueblo en su rol sacerdotal consagrado al servicio de Dios.
- Números: Narra la marcha de Israel por el desierto. Se observan sus padecimientos de hambre y sed. Por estas pruebas, añoran los alimentos de Egipto: “Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, de los melones, de los puerros, de las cebollas, de los ajos” (Números 11: 5)

Meneame
del.icio.us