Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

RESONOCO

Categoría: teolog

20/08/2008 GMT 1

El trasfondo de un debate

marfuerte @ 02:52

Enrique Gomáriz Moraga | enriquegomariz@yahoo.com

El agnosticismo hace coincidir las críticas de creyentes y ateos en torno a la evolución
Analista político

He seguido el interesante debate sobre evolucionismo y creacionismo desarrollado en estas páginas y, si decido participar, es porque creo que guarda relación con mi preocupación principal: el cambio ético del siglo XXI; sobre lo que conversamos con anterioridad (La Nación , 08/5/08).

Dicho francamente, pienso que el mencionado debate sobre el evolucionismo tiene como trasfondo la cuestión de la existencia o no de un ser trascendente y su centralidad para sustentar la ética de nuestro tiempo. Es decir, no se trata tanto de si el ensayo de Darwin sobre el origen de las especies es un hito memorable de la biología y la ciencia en general. Eso es irrefutable y el intento del abogado Zamora de rebajar su importancia está condenado al fracaso: las necesidades de ajustar la teoría y la existencia de críticos al respecto no es sino una prueba más de lo saludable que se mantiene dicha teoría.

Peligrosa idea. La motivación del asunto está en otra parte. Cuando el abogado Hess recordaba el 1 de julio de 1858 como la fecha del encuentro en Londres en que se presentaron los ensayos sobre evolucionismo, lo hacia subrayando “la peligrosa idea de Darwin”. Peligrosa ¿por qué y para quien? Hess nos lo dice de inmediato: “Porque suponían un desafío directo al dogma religioso imperante en la época” (La Nación, Página Quince, 1/7/08) . Ese fue el ají picante que provocó la respuesta de varios creyentes que, como Zamora, piensan que la naturaleza refleja un diseño original, “el cual susurra la misteriosa e inescrutable intervención de un Ser creador” (La Nación, Foro, 8/7/08).

En realidad, se trataría solo de una edición más del viejo debate sobre la existencia de Dios, usando como campo de combate el de la evolución biológica, si no fuera porque refleja cómo suenan los ecos en Costa Rica de la oleada de literatura ateísta que recorre el Occidente desarrollado. Encabezada desde el mundo anglosajón por los “cuatro jinetes del ateísmo contemporáneo”, Richard Dawkins, Daniel Dennett, Christopher Hitchens y Sam Harris, esta literatura presenta un doble plano argumentativo: por un lado, el rechazo radical del creacionismo y su versión sofisticada (el diseño inteligente), y, por el otro, la afirmación de que la ética basada en la religión es negativa y presenta signos de superación histórica.

Soy de los muchos que opinan que, para discutir sobre el segundo plano, no es necesario pasar por el primero; entre otras razones, porque este supone un debate inagotable: explicar el origen de las especies mediante la evolución es perfectamente plausible, pero no resuelve el problema del origen-del-comienzo-del-inicio… del universo. Como sucede hace siglos, la hipótesis ateísta no es más ni menos sólida que su opuesta.

Agnosticismo. Por ello, una vez que las propias religiones han abandonado el uso de la revelación, la única posición cognitiva rigurosa al respecto es aceptar que todavía no podemos saber; que no tenemos una respuesta concluyente. Es decir, el agnosticismo. Yo sé que esta posición hace coincidir de inmediato las críticas de creyentes y ateos, pero para un socialdemócrata veterano eso de quedar entre los extremos ya le resulta familiar.

Así pues, creo que ya estamos en posición de independizar la construcción de la ética contemporánea de ese debate sobre la trascendencia (sea o no desde el campo de la biología). Alguien podría objetarme que hace tiempo que estamos en esas y tendría toda la razón: no es otro el sentido que tiene la Declaración de los Derechos del Hombre de la Revolución Francesa.

Es cierto, pero, como se encargó de subrayar buena parte de la filosofía alemana del XIX, este hecho todavía no fue captado en todo su significado. Nietzsche lo dijo radicalmente: “Dios ha muerto (como fuente central de sentido y moralidad), pero, conociendo a los humanos, todavía tardarán en darse cuenta”.

Por eso fue necesario un segundo intento más universal, que hoy cumple sesenta años: la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se trata del referente más sólido que tiene el siglo XXI para la consolidación definitiva de una moral laica, que no necesita filtrar el origen de las normas morales: pueden proceder de la creencia en un Ser supremo o de un humanismo enteramente ateo. La cuestión es aceptar y promover un conjunto de valores básicos, consignados en la Declaración Universal, que no nos deje caer en la tentación de la desesperanza. Para ello no creo que sea necesario esperar a resolver por completo los misterios de la evolución del universo.
periódico La Nación 4 agosto 2008.

06/08/2008 GMT 1

Año Paulino

marfuerte @ 02:56

BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

Miércoles 2 de julio de 2008

El ambiente religioso y cultural de san Pablo

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy comienzo un nuevo ciclo de catequesis, dedicado al gran apóstol san Pablo. Como sabéis, a él está consagrado este año, que va desde la fiesta litúrgica de los apóstoles San Pedro y San Pablo del 29 de junio de 2008 hasta la misma fiesta de 2009. El apóstol san Pablo, figura excelsa y casi inimitable, pero en cualquier caso estimulante, se nos presenta como un ejemplo de entrega total al Señor y a su Iglesia, así como de gran apertura a la humanidad y a sus culturas.

Así pues, es justo no sólo que le dediquemos un lugar particular en nuestra veneración, sino también que nos esforcemos por comprender lo que nos puede decir también a nosotros, cristianos de hoy. En este primer encuentro, consideraremos el ambiente en el que vivió y actuó. Este tema parecería remontarnos a tiempos lejanos, dado que debemos insertarnos en el mundo de hace dos mil años. Y, sin embargo, esto sólo es verdad en apariencia y parcialmente, pues podremos constatar que, en varios aspectos, el actual contexto sociocultural no es muy diferente al de entonces.

Un factor primario y fundamental que es preciso tener presente es la relación entre el ambiente en el que san Pablo nace y se desarrolla y el contexto global en el que sucesivamente se integra. Procede de una cultura muy precisa y circunscrita, ciertamente minoritaria: la del pueblo de Israel y de su tradición. Como nos enseñan los expertos, en el mundo antiguo, y de modo especial dentro del Imperio romano, los judíos debían de ser alrededor del 10% de la población total. Aquí, en Roma, su número a mediados del siglo I era todavía menor, alcanzando al máximo el 3% de los habitantes de la ciudad. Sus creencias y su estilo de vida, como sucede también hoy, los distinguían claramente del ambiente circunstante. Esto podía llevar a dos resultados: o a la burla, que podía desembocar en la intolerancia, o a la admiración, que se manifestaba en varias formas de simpatía, como en el caso de los "temerosos de Dios" o de los "prosélitos", paganos que se asociaban a la Sinagoga y compartían la fe en el Dios de Israel.

Como ejemplos concretos de esta doble actitud podemos citar, por una parte, el duro juicio de un orador como Cicerón, que despreciaba su religión e incluso la ciudad de Jerusalén (cf. Pro Flacco, 66-69); y, por otra, la actitud de la mujer de Nerón, Popea, a la que Flavio Josefo recordaba como "simpatizante" de los judíos (cf. Antigüedades judías 20, 195.252; Vida 16); incluso Julio César les había reconocido oficialmente derechos particulares, como atestigua el mencionado historiador judío Flavio Josefo (cf. ib., 14, 200-216). Lo que es seguro es que el número de los judíos, como sigue sucediendo en nuestro tiempo, era mucho mayor fuera de la tierra de Israel, es decir, en la diáspora, que en el territorio que los demás llamaban Palestina.

No sorprende, por tanto, que san Pablo mismo haya sido objeto de esta doble y opuesta valoración de la que he hablado. Es indiscutible que el carácter tan particular de la cultura y de la religión judía encontraba tranquilamente lugar dentro de una institución tan invasora como el Imperio romano. Más difícil y sufrida será la posición del grupo de judíos o gentiles que se adherirán con fe a la persona de Jesús de Nazaret, en la medida en que se diferenciarán tanto del judaísmo como del paganismo dominante.

En todo caso, dos factores favorecieron la labor de san Pablo. El primero fue la cultura griega, o mejor, helenista, que después de Alejandro Magno se había convertido en patrimonio común, al menos en la región del Mediterráneo oriental y en Oriente Próximo, aunque integrando en sí muchos elementos de las culturas de pueblos tradicionalmente considerados bárbaros. Un escritor de la época afirmaba que Alejandro "ordenó que todos consideraran como patria toda la ecumene... y que ya no se hicieran diferencias entre griegos y bárbaros" (Plutarco, De Alexandri Magni fortuna aut virtute, 6.8). El segundo factor fue la estructura político-administrativa del Imperio romano, que garantizaba paz y estabilidad desde Bretaña hasta el sur de Egipto, unificando un territorio de dimensiones nunca vistas con anterioridad. En este espacio era posible moverse con suficiente libertad y seguridad, disfrutando entre otras cosas de un excelente sistema de carreteras, y encontrando en cada punto de llegada características culturales básicas que, sin ir en detrimento de los valores locales, representaban un tejido común de unificación super partes, hasta el punto de que el filósofo judío Filón de Alejandría, contemporáneo de san Pablo, alaba al emperador Augusto porque "ha unido en armonía a todos los pueblos salvajes... convirtiéndose en guardián de la paz" (Legatio ad Caium, 146-147).

Ciertamente, la visión universalista típica de la personalidad de san Pablo, al menos del Pablo cristiano después de lo que sucedió en el camino de Damasco, debe su impulso fundamental a la fe en Jesucristo, puesto que la figura del Resucitado va más allá de todo particularismo. De hecho, para el Apóstol "ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Ga 3, 28). Sin embargo, la situación histórico-cultural de su tiempo y de su ambiente también influyó en sus opciones y en su compromiso. Alguien definió a san Pablo como "hombre de tres culturas", teniendo en cuenta su origen judío, su lengua griega y su prerrogativa de "civis romanus", como lo testimonia también su nombre, de origen latino.

Conviene recordar de modo particular la filosofía estoica, que era dominante en el tiempo de san Pablo y que influyó, aunque de modo marginal, también en el cristianismo. A este respecto, podemos mencionar algunos nombres de filósofos estoicos, como los iniciadores Zenón y Cleantes, y luego los de los más cercanos cronológicamente a san Pablo, como Séneca, Musonio y Epicteto: en ellos se encuentran valores elevadísimos de humanidad y de sabiduría, que serán acogidos naturalmente en el cristianismo.

Como escribe acertadamente un experto en la materia, "la Estoa... anunció un nuevo ideal, que ciertamente imponía al hombre deberes con respecto a sus semejantes, pero al mismo tiempo lo liberaba de todos los lazos físicos y nacionales y hacía de él un ser puramente espiritual " (M. Pohlenz, La Stoa, I, Florencia 1978, p. 565). Basta pensar, por ejemplo, en la doctrina del universo, entendido como un gran cuerpo armonioso y, por tanto, en la doctrina de la igualdad entre todos los hombres, sin distinciones sociales; en la igualdad, al menos a nivel de principio, entre el hombre y la mujer; y en el ideal de la sobriedad, de la justa medida y del dominio de sí para evitar todo exceso. Cuando san Pablo escribe a los Filipenses: "Todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta" (Flp 4, 8), no hace más que retomar una concepción muy humanista propia de esa sabiduría filosófica.

En tiempos de san Pablo existía también una crisis de la religión tradicional, al menos en sus aspectos mitológicos e incluso cívicos. Después de que Lucrecio, un siglo antes, sentenciara polémicamente: "La religión ha llevado a muchos delitos" (De rerum natura, 1, 101), un filósofo como Séneca, superando todo ritualismo exterior, enseñaba que "Dios está cerca de ti, está contigo, está dentro de ti" (Cartas a Lucilio, 41, 1). Del mismo modo, cuando san Pablo se dirige a un auditorio de filósofos epicúreos y estoicos en el Areópago de Atenas, dice textualmente que "Dios... no habita en santuarios fabricados por manos humanas..., pues en él vivimos, nos movemos y existimos" (Hch 17, 24.28). Ciertamente, así se hace eco de la fe judía en un Dios que no puede ser representado de una manera antropomórfica, pero también se pone en una longitud de onda religiosa que sus oyentes conocían bien.

Además, debemos tener en cuenta que muchos cultos paganos prescindían de los templos oficiales de la ciudad y se realizaban en lugares privados que favorecían la iniciación de los adeptos. Por eso, no suscitaba sorpresa el hecho de que también las reuniones cristianas (las ekklesíai), como testimonian sobre todo las cartas de san Pablo, tuvieran lugar en casas privadas. Entonces, por lo demás, no existía todavía ningún edificio público. Por tanto, los contemporáneos debían considerar las reuniones de los cristianos como una simple variante de esta práctica religiosa más íntima. De todos modos, las diferencias entre los cultos paganos y el culto cristiano no son insignificantes y afectan tanto a la conciencia de la identidad de los que asistían como a la participación en común de hombres y mujeres, a la celebración de la "cena del Señor" y a la lectura de las Escrituras.

En conclusión, a la luz de este rápido repaso del ambiente cultural del siglo I de la era cristiana, queda claro que no se puede comprender adecuadamente a san Pablo sin situarlo en el trasfondo, tanto judío como pagano, de su tiempo. De este modo, su figura adquiere gran alcance histórico e ideal, manifestando elementos compartidos y originales con respecto al ambiente. Pero todo esto vale también para el cristianismo en general, del que el apóstol san Pablo es un paradigma destacado, de quien todos tenemos siempre mucho que aprender. Este es el objetivo del Año paulino: aprender de san Pablo; aprender la fe; aprender a Cristo; aprender, por último, el camino de una vida recta.

--------------------------------------------------------------------------------

(Resumen de la catequesis leído en español por el Santo Padre)

Queridos hermanos y hermanas:

En este año paulino, apenas iniciado, abrimos un ciclo de catequesis dedicadas al Apóstol San Pablo, intentando comprender la actualidad de su mensaje. Hoy nos referimos al ambiente socio-cultural de aquella época, que ofrece muchas semejanzas con la nuestra. Pablo proviene de una cultura concreta, la del pueblo de Israel y su tradición, que se distinguía netamente del ambiente circundante. Por otra parte, la difusión de la cultura helenística y la estructura político-administrativa del Imperio Romano, que representaban un tejido cultural de base común, favorecieron en gran medida su actividad. Aunque la visión universal propia de San Pablo se debe sobre todo a su fe en Cristo, el contexto cultural de su tiempo, en el que destaca la filosofía estoica, con sus altos valores de humanidad y de sabiduría, ejerció también en él un gran influjo. A pesar de que la religión tradicional estaba en crisis, especialmente en sus aspectos mitológicos y cívicos, se estaba en busca de una verdad más auténtica sobre Dios. Así, pues, la predicación paulina, con toda la profunda originalidad del mensaje cristiano, sintoniza con la sensibilidad religiosa y el trasfondo cultural de su tiempo.

tomado de la Web del Vaticano. 2 julio 2008.

02/08/2008 GMT 1

Virgen de los Ángeles: portadora de la palabra liberadora de Dios.

marfuerte @ 02:59

Ocean Castillo Loría.

Con motivo de la celebración del hallazgo de la imagen de la Virgen de los Ángeles, vale la pena hacer una reflexión de corte histórico – teológico, de manera tal que quienes aprovechamos este tiempo a modo de fijar nuestros ojos en María, madre de Jesús de Nazaret, podamos hacerlo con la profundidad merecida.

La figura de la Virgen de los Ángeles, muestra en sus rasgos su pertenencia a la etnia indígena. Esto es altamente significativo, la imagen se identifica con los marginados, con los maltratados, con los esclavizados.

El cronista Fernández de Oviedo escribe sobre el trato a nuestros indígenas: “… Mande vuestra merced guardarle hasta que tengamos algunos de estos indios en la jaula…”. Evidencia de la esclavitud la hallamos en una Real Cédula de 1536: “…solo un navío que llevaba cuatrocientos yndios e yndias antes de ser acabado el viaje no quedaron de ellos cincuenta porque todos los demás se murieron”.

La invocación de María, Virgen de los Ángeles nos remite a aquella muchacha de Nazaret, que ante el mensaje del enviado de Dios, se define como esclava del Señor (Lucas 1: 38). En estos tiempos el término de esclava o servidora del Señor puede parecer una humillación, pero más bien señala la disponibilidad de ella ante la manifestación de Dios.

Con dicha manifestación se confirma un deseo de Dios: ser amigo de los seres humanos. La imagen tiene al niño entre sus brazos. María cumple la voluntad de Dios, es madre, persona sujeta del amor de Dios. He ahí el sentido de las palabras del ángel: “Alégrate, llena de gracia…” (Lucas 1: 28)

Este es un buen momento para permitir que la gracia de Dios nos inunde, para sanar nuestro espíritu, para disponernos a creer, para unirnos a la verdad que es Jesucristo, y por Él, surja en nosotros el amor: “Tus caminos enséñame, Señor, para que así ande en tu verdad; unifica mi corazón con el temor a tu nombre” (Salmo 86: 11)

María de Nazaret, marginada, rechazada y abandonada, María, Virgen de los Ángeles, indígena abandonada, marginada, rechazada. Símbolo de espera, abierta a la voluntad de Dios.

Nuestra Patrona no es físicamente igual a los conquistadores, es igual a los conquistados, nuestra Patrona no tiene en sus manos la espada, nos presenta a Jesús, “Dios con nosotros”, Dios liberador, con lo que María es liberadora.

María, madre de los oprimidos, madre de los que la sociedad considera huérfanos. María de Nazaret, portadora de la palabra de liberación: “Desplegó (Dios) la fuerza de su brazo, dispersó a los de corazón altanero.
Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos con las manos vacías.” (Lucas 1: 51 – 53)

Pocas veces, por no decir nunca, nos detenemos en las implicaciones sociales de la palabra liberadora que nos manifiesta María: Dios socorre a los pobres y humildes y no a los ricos y poderosos: “Busquen al Señor todos ustedes, los humildes de este mundo, los que obedecen sus mandatos. Actúen con rectitud y humildad, y quizás así encontrarán refugio en el día de la ira del Señor” (Sofonías 2: 3)

“Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios” (Lucas 6: 20)

“Dios levanta del suelo al pobre y saca del basurero al mendigo, para sentarlo entre grandes hombres y hacerle ocupar un lugar de honor; porque el Señor es el dueño de las bases de la tierra, y sobre ellas colocó el mundo” (1 Samuel 2: 8)

En el cántico de María que hemos citado se observa que mientras quienes tienen el poder tienden a conducir sus colectividades por los caminos del dominio, la coacción y la posesión de las riquezas, produciendo gran cantidad de excluidos, marginados y pobres, Dios, en contrario, actúa por medio de esos marginados del sistema injusto.

María de Nazaret, María Virgen de los Ángeles, presenta un mensaje revolucionario: se nos invita a liberarnos de las estructuras injustas que por y en nombre de Dios mantienen al pueblo hundido en el abandono, la discriminación y el hambre.

La invitación de María de Nazaret, María Virgen de los Ángeles, es a no “comer cuento”, a no creer que la sociedad es injusta por si misma y que nada se puede hacer respecto a ello.

El Dios que nuestra Virgen de los Ángeles tiene entre sus brazos y que nos muestra, es muy distinto al Dios de los opresores. El Dios que nos muestra nuestra Patrona es el que interviene por los humildes y marginados, pero para que esta intervención se concrete debemos vivir conforme al espíritu de Jesús: “El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos…” (Lucas 4: 18)

De ahí que concordamos con la palabra de Pablo VI: “María de Nazaret, a pesar de estar absolutamente abandonada a la voluntad del Señor, lejos de ser una mujer pasivamente sumisa o de una religiosidad alienante, fue una mujer que no dudó en afirmar que Dios es vengador de los humildes y de los oprimidos y derriba de sus tronos a los poderosos del mundo; y reconocerá en María, que es la primera entre los humildes y los pobres del Señor” (Lumen Gentium, n. 55)

Esta es nuestra Virgen, signo de consuelo, ánimo y ayuda.

Conforme a la historia del hallazgo, el Padre Alonso de Sandoval comprende que la Virgen desea que se le construya un templo. Este hecho es importante, María se hace presente en el espacio de comunión de los creyentes, así lo deja claro el libro de los Hechos de los Apóstoles: “Todos ellos perseveraban juntos en la oración en compañía de algunas mujeres, de María la madre de Jesús” (Hechos 1: 14)

María jugó un papel sustancial en la primera comunidad cristiana. Ella ayuda a asimilar la vida y enseñanza de Jesús, permite entrar en lo más profundo de la presencia de Dios. Es por ello que Pablo VI, al finalizar el Concilio Vaticano II, proclama a María como Madre de la Comunidad de los Creyentes.

Este evento en nuestro país que es la romería debe ser aprovechada como un espacio de oración y de toma de conciencia de la presencia de Jesús en nuestras vidas. Resulta ser una gran verdad, esta idea que la Iglesia Católica nos ha enseñado: “María nos conduce a Jesús”.

Con base en esto, es que muchos y muchas creyentes guardan en su corazón aquel pasaje de las bodas de Caná: “Haced lo que él os diga” (Juan 2: 5) ¿Y qué fue lo que nos dijo Jesús?, ¿Qué fue lo que nos mostró Jesús?

El hijo de María de Nazaret, de nuestra Virgen de de los Ángeles, lo que nos muestra es el Reino de Dios. ¿Y en qué consiste ese Reino? De nuevo, es la liberación desde los pobres, el ser humano que cambiando sus valores más íntimos encuentra el sentido de la vida, y por amor se hermana con los demás.

El ser humano renovado es el ser humano solidario, quien se consume en servicio por los demás (Lucas 10: 25 – 37) Aparejado a esto, se construye un proyecto social alternativo que implica el cambio en las relaciones culturales, económicas y políticas.

En el campo económico, Jesús se muestra, opuesto a la acumulación individual, lo central es el compartir, esto, por cuanto la fortaleza de la vida no está en los bienes materiales, sino en el servicio a Dios: “…No podéis estar al servicio de Dios y del dinero” (Lucas 16: 13)

Jesús nos propone una nueva política, donde la autoridad es fruto del servicio: “…quien entre ustedes quiera llegar a ser grande que se haga servidor de los demás; y quien quiera ser el primero que se haga sirviente de todos” (Lucas 10: 43 – 44) Es indudable que ese Espíritu de servicio es el mismo Espíritu que guía a María su madre.

Jesús nos propone una espiritualidad basada en el amor, la misericordia y la solidaridad. De esto nos hablan mucho los evangelios, nos basta como ejemplo, la gran lección de la parábola del hijo pródigo (Lucas 10: 25 – 37)

En suma, que el hijo de la “negrita” nos presenta un proyecto alternativo de sociedad, sin explotación, dominación y enajenación de los pobres. Aprovechemos esta fecha para pedir a Dios por intercesión de la Virgen de los Ángeles el acercar su Reino a Costa Rica.

Finalmente, en la romería de estos días se muestra como nuestro pueblo sale al encuentro de su salvación. Se va en romería como ser individual, pero el grupo que camina ejemplifica esa romería del colectivo social, con un profundo valor espiritual. Es el andar de la comunidad creyente que estrecha sus lazos paso a paso, es un pueblo dinámico.

Los mueve la fe, los mueve la crisis, los mueve la promesa, los mueve el voto, pero ya de regreso, ese pueblo vuelve renovado de manera integral para continuar la lucha por la vida.

No puede verse desde lo meramente humano la profundísima fe y solidaridad que mueve a nuestro pueblo. Todo un pueblo que camina hacia el Reino de Dios. Que en cada paso el romero o la romera haga la firme intención de rechazar el mal cotidiano, permitiendo que el Santo hijo de la Virgen se manifieste en nosotros.

Solo nos queda decir este 2 de agosto: “Santísima Virgen de los Ángeles, ruega por nosotros, ruega por toda Costa Rica”.

Cinco llagas de la Iglesia

marfuerte @ 02:27

Mauricio Víquez Lizano | canino@racsa.co.cr

Los esfuerzos de Rosmini para armonizar a la Iglesia con la modernidad parecían herejías

Presbítero

A propósito de ciertos acontecimientos ocurridos entre nosotros, lo mismo que a causa de la publicación de un Cuaderno CJ titulado¿Qué pasa en la Iglesia? (abril 2008) firmado por X. Alegre, J. Giménez, J. González y J. Rambla, además de un artículo de Comblin del año pasado en la revista Signos de vida acerca de la cuestión de la relación entre Iglesia y poder, he recordado una obra que, en su momento –como su autor, hoy beato de la Iglesia– debió dormir en el cajón de un estudio por “varios años debido a que los tiempos no eran propicios para su publicación”.

Males de la Iglesia. A los 36 años de Antonio Rosmini y en 1833 escribió su célebre obra titulada De las cinco llagas de la Iglesia. Tratado dedicado al clero. En 1849 la obra sería retirada a petición del Santo Oficio, seguida de una nota de su autor a Pío IX indicando la aceptación de la prohibición.

Ahora, ¿qué es lo que decía aquella obra de inicios del siglo XIX? Por todo lo que hoy nos puede decir en nuestro aquí y ahora, vale la pena que nos fijemos. No sin antes recordar unas palabras introductorias del mismo Rosmini: “El meditar sobre los males de la Iglesia no puede ser reprobable cuando quien lo hace es movido por el amor a la misma Iglesia y por la gloria de Dios”.

kSegún Rosmini y en medio de las realidad de su época, la primera de las cinco llagas que él consideraba que renovaban las de Cristo en la cruz lo era la separación entre el pueblo cristiano y el clero, sobre todo en la liturgia. Aquí el actual beato pensaba en lo que miraba en su entorno concreto: unas celebraciones litúrgicas frecuentemente incomprensibles para los fieles y la notoria distancia existente entre el clero y los laicos.

kLa segunda llaga es la insuficiente formación cultural y espiritual del clero. Hoy, muy probablemente la situación no sea tan dramática, como lo señalada por el beato Rosmini; sin embargo, puede ser necesario hoy cierto empeño renovado sobre eso que, en los ambientes de las profesiones liberales, se llama normalmente “formación continua”. Sería muy útil de cara al necesario diálogo fe-cultura tan venido a menos.

kLa tercera llaga es la desunión de los obispos entre ellos, con el clero y con el papa. Muy hijo de su tiempo, Rosmini hablaba de lo que veía. Las circunstancias eran dramáticas ciertamente. Hoy ¿serán otras? En muchos campos puede ser que sí. El autor que comentamos hablaba, expresamente, de falta de fraternidad, del daño que provocaban ciertos servilismos aduladores y del desgaste que generaban algunas discordias baratas. Creo que aún hay mucha tela por ser recortada en estos particulares temas.

kLa cuarta llaga es la injerencia política en el nombramiento de los obispos. Rosmini reivindica la libertad del papa en estos nombramientos, pero pide volver a la práctica antigua de que “el obispo sea un sacerdote sugerido por todos aquellos a los que él tendrá que dirigir y sea por ellos conocido y querido”, lo que significa que todo el clero y el pueblo de una diócesis deberían participar de alguna forma en su nombramiento.

kLa quinta y última llaga anotada por Antonio Rosmini es la riqueza de la Iglesia, o sea, los bienes temporales que esclavizan a los eclesiásticos y la falta de transparencia en su administración.

Renovar la Iglesia. Las ideas de Rosmini sacudieron a la Iglesia y el 14 de abril de 1887 otra vez el Santo Oficio condenó 40 tesis sacadas de sus escritos. Los esfuerzos de Rosmini para renovar a la Iglesia, para armonizar la fe con la razón y la Iglesia con la modernidad, parecían herejías. Fue Juan Pablo II quien subrayó el testimonio de vida de Rosmini: “Nos enseñó cómo se ama a la Iglesia, cómo se trabaja por la Iglesia, cómo se puede y se debe sufrir por la Iglesia”. El 1.° de agosto del 2001 la Congregación para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio) declaró que los escritos de Rosmini no contenían ningún error dogmático y que las interpretaciones contrarias a la fe que se habían hecho de sus escritos, no correspondían con la auténtica postura del autor. Hoy, como se ve, leer con atención a Rosmini nos vendría bien. Hasta hacerle caso, ¿no creen?
periódico La Nación 28 mayo 2008.

29/07/2008 GMT 1

Generación Benedicto

marfuerte @ 01:42

Mauricio Víquez Lizano | canino@racsa.co.cr

Benedicto XVI, desde el inicio de su pontificado, ha sabido comunicarse bien

Presbítero

En 1977 se daba a conocer el nombre del arzobispo que Pablo VI nombraba, inclusofuori terna, para la arquidiócesis de Múnich y Freising. Era el nombre de un teólogo, de un hombre de esos que podríamos llamar “profesionalmente teólogo”, un profesor que era sacado de las aulas para ser puesto al frente de una de las jurisdicciones eclesiásticas más importantes de Alemania.

Hoy, el profesor de entonces, el obispo que fue alguna vez novato, el prefecto romano y actual pontífice romano, ha ido apareciendo cada vez con más brillo en el panorama de la historia eclesiástica y mundial. Inmutable ante las tonterías que se decían con motivo de su elección como obispo de Roma, Joseph Ratzinger las fue lanzando al olvido conforme avanzaban los días, los meses y los años al servicio de la cátedra petrina. Ya nadie se acuerda de aquellas caricaturas, infundios y sambenitos absurdos que escoltaron la elección realizada por el último cónclave.

Resultados. Hoy día los resultados son evidentes y nadie puede evitar mirarlos y, además reconocerlos, sin aparecer antes los demás como un pobre ciego de esos que, sea por la razón que sea, han resuelto no ver.

Benedicto XVI, desde el inicio de su pontificado, ha sabido comunicarse bien, ha abordado temas comprometedores con sencillez y claridad, ha logrado resolver lo difícil con amabilidad. Incluso, se ha mostrado como el perfecto complemento de frente a lo que fue el anterior pontificado. Sin copiar, sin repetir, dando un giro de timón sano que no todos esperaban, ha marcado un modo diferente y original de pilotear la barca del Apóstol.

El pasado 29 de abril, se realizó, en la Nunciatura madrileña, el lanzamiento de una asociación originada con motivo de la XX Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Colonia. Esta iniciativa se denominaGeneración Benedicto (GB). Jóvenes, todos sus miembros, componen una red cada día más internacional que reconoce su agradecimiento a Juan Pablo II porque llegó a entusiasmarles con Cristo y la Iglesia. Y se identifican fuertemente con Benedicto XVI por cuanto les ha venido explicando el porqué de esos entusiasmos en medio de un tiempo como el presente.

Ánimo juvenil. Ellos mismos dicen de sí que “son jóvenes que orientan su vida desde la fe católica en su total amplitud” y están “dispuestos a declarar y explicar también públicamente su fe y las convicciones que de ella resultan”.

Como se ve, es una vital experiencia que propone, como era de esperarse, su crítica a la sociedad, muestra sus opciones con respecto a la cultura de hoy, la vida, la Iglesia misma, etc.

Son, en propias palabras, jóvenes que buscan “expresar (su) entusiasmo (...) por el papa Benedicto XVI y aclarar su mensaje”. Un proyecto de gran interés. Una sorpresa más generada por el actual pontífice y que se puede conocer más detalladamente en la dirección web de esta GB, ubicable en www.generacion-benedicto.es , donde se percibe la novedad de una iniciativa que espera mucha acogida y buen ánimo juvenil.
periódico La Nación 24 junio 2008.

25/07/2008 GMT 1

Columna A FONDO

marfuerte @ 03:09

José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
La denuncia presentada por la Sugef contra la Iglesia Católica representa un extraordinario precedente de cristalinidad de parte de nuestras autoridades financieras.

• •

Lástima que lo hagan solo en uno de sus pocos casos visibles. Las diferentes entidades de control deberían de investigar qué hacen las iglesias con diferentes fondos públicos. Inclusive, hace mucho necesitamos revisar la razón de ser de las exoneraciones fiscales a entidades religiosas, copadas por la Iglesia Católica en virtud de alegar seguir siendo la religión oficial del Estado. Al menos como lo reza epistolarmente la Carta Magna.

• •

No resulta comprensible fácilmente el que millones de limosnas estén siendo entregadas día a día, algunas proviniendo de gente muy pobre, y que la Iglesia se dé el tupé de andar especulando en mercados financieros. Nosotros conocemos su obra social, sobre la cual siempre hemos dicho que pudiera ser más, aunque celebramos que por lo menos, “sea menos”. No pareciera que es el lugar correcto para una entidad religiosa. Porque si bien es cierto que El Vaticano es un emporio participativo en acciones de sinnúmero de empresas, al menos Roma es un enclave europeo, con un capital acumulado por siglos.

• •

Pero la Iglesia costarricense, como la Latinoamericana, debería de andar tocando puertas de las casas para salvar hogares, caminando por las vías urbanas para salvar indigentes, entrando a búnkeres para salvar adictos, subiendo montañas para salvar indios. No debería de estar en los pasillos bursátiles o en las oficinas de las grandes prestamistas para que con su dinero, el de la Iglesia, se preste a los necesitados.

• •

El haber dejado al descubierto que no solo lo hacen sino que lo hacen mal, nos obliga a replantearnos si no estamos amparándole un rol que no cumple.

• •

Nosotros respetamos al cura de los pueblos, al sacerdote estudioso, al misionero sacrificado. Los tres son invisibles frente a la alta jerarquía eclesiástica. Los de ahí son personajes de sillones amplios, de aire acondicionado, de una vocación de escritorio.

• •

¿Qué tal si hacen lo que predican y procuran un autoexamen de conciencia?

periódico La Prensa Libre 22 mayo 2008.

09/07/2008 GMT 1

SAN ANTONIO DE PADUA

marfuerte @ 01:50

13 de junio

SAN ANTONIO DE PADUA

Predicador y Doctor Evangélico. Año 1231

Nace en Lisboa en 1195. Se llama Fernando. Antonio significa: defensor de la verdad.

Desde niño se consagró a la Sma. Virgen y a Ella encomendaba su pureza. Surio dice que visitaba al Santísimo Sacramento en muchas iglesias y que era sumamente compasivo con los pobres.

En la juventud fue atacado duramente por las pasiones sensuales pero no se dejó vencer y con la ayuda de Dios las dominó. Esta crisis de la juventud que para otros es el principio de la vida de pecado, fue para él la ocasión de buscarse un modo de vivir que lo preservara y así se fue a vivir a un monasterio a los 17 años y dicen sus antiguos biógrafos que ya en aquellos años llegó a un altísimo grado de santidad. Sus estudios preferidos eran los de la Sagrada Escritura. Se dedicaba a la oración y al estudio pero vio que en aquel convento estaban algunos que no eran tan santos como él lo deseaba.

Trabó amistad con un grupo de franciscanos y quiso imitar a San Francisco. Para ello se separó de los agustinos. A los 27 años se hizo franciscano y tomó el nombre de Antonio en recuerdo de San Antonio Abad.

San Francisco le dice: "Su oficio es el de predicador" y por obediencia recorre pueblos y ciudades predicando. Su predicación conmovía los corazones y transformaba las voluntades. Las multitudes lo seguían.

Cuando llegaron a Portugal los restos de los primeros mártires franciscanos de Marruecos se entusiasmó Antonio por la vida franciscana y consiguió ser admitido en ella. Pidió ir a Marruecos para ser martirizado,pero el clima y el trabajo lo enfermaron. Se embarcó para España pero una tempestad lo llevó a Italia. Allí y en Francia predicó previniendo a la gente para que no se dejara engañare por los herejes albigenses.

Estuvo en el Capítulo de las Esteras cuando se reunieron todos los franciscanos del mundo en 1221 y allí pasó inadvertido. Pidió a un franciscano que le prestara su celda en una cueva en un monte y allí pasaba el día rezando y haciendo penitencia. Se desmayaba de tanto ayunar.

Pero su ciencia no era luz para quedarse debajo del celemín. En 1221 el superior lo encargó de predicar un sermón ante los religiosos que iban a ser ordenados sacerdotes y brilló de tal manera su saber en aquel sermón que el provincial decidió dedicarlo únicamente a predicar.

Lo enviaron a la Romaña, provincia del sur de Italia cuya capital era Ravena y que estaba infectada de herejes cátaros. Antonio empezó a luchar contra ellos aprovechando el inmenso caudal de ciencia que había adquirido en sus años de soledad y las reservas de fervor que había acumulado en sus años de oración.

En Rímini los herejes impedían que el pueblo acudiera a sus sermones. Entonces acudió al milagro. Se fue a la orilla del mar y empezó a gritar: "Oigan la palabra de Dios, Uds. los pececillos del mar, ya que los pecadores de la tierra no la quieren escuchar". A su llamado acudieron miles y miles de peces que sacudían la cabeza en señal de aprobación. Aquel milagro conmovió a la ciudad y los herejes tuvieron que ceder.

San Francisco le escribió: "Me alegra que tenga por oficio enseñar a otros a comprender la Sagrada Escritura. Pero que el estudio no apague el fervor por la oración".

El Papa quiso que se enviaran muchos misioneros a Francia a combatir la herejía de los albigenses. Antonio fue enviado a Montpellier y Tolosa. Argumentaba con admirable sabiduría a los herejes y conmovía sus corazones. Tenía una impresionante fuerza de persuasión para convencer.

Antonio poseía todas las cualidades de un buen predicador: ciencia, elocuencia, un formidable poder para conmover, gran deseo de salvar las almas y una voz sonora y agradable que llegaba hasta muy lejos. Además estaba dotado del poder de hacer milagros.

Poseía una personalidad extraordinariamente atractiva, casi magnética. Los pecadores caían de rodillas a sus pies. A donde quiera que iba las gentes acudían en tropel a escucharle. Bastaba que empezara a predicar para que los pecadores comenzaran a conmoverse y los indiferentes a entusiasmarse.

Horas antes de que empezaran sus sermones ya las iglesias estaban repletas de fieles, y muchas veces tuvo que predicar en las plazas porque en los templos no cabía la gente.

De 1227 a 1230 fue provincial de la Romaña. Luego fue enviado a Padua.

Fijó su residencia en Padua, ciudad universitaria. Allí consiguió los mejores frutos de sus sermones y adquirió una fama inmensa.

Dice un biógrafo de ese tiempo: "Era poderoso en obras y en palabras. Su cuerpo habitaba esta tierra pero su alma vivía en el cielo".

Escribió sermones para todas las fiestas del año.

Predicaba los 40 días de cuaresma a pesar de la hidropesía que lo atormentaba. La gente se lanzaba a tocarlo y era necesario un escuadrón de hombres para protegerlo después de los sermones. Le quitaban pedazos de hábito.

En Padua, todos lo amaban, y fue en esa ciudad donde principalmente logró ver admirables frutos de su predicación. Las multitudes cambiaban de conducta de una manera nunca antes vista, al oírlo a él. La paz volvía a los que estaban peleados y muchos devolvían lo que se habían robado. Luchó fuertemente para que los que prestaban dinero no cobraran intereses demasiado altos y obtuvo que a los pobres no les echaran a la cárcel por deudas.

Cierto día un descreído pidió al santo que le probara con un milagro que Jesús sí está en la Santa Hostia. El hombre aquel dejó a su mula tres días sin comer, y luego cuando la trajo a la puerta del templo le presentó un bulto de pasto fresco y al otro lado a San Antonio con una Santa Hostia. La mula dejó el pasto y se fue ante la Santa Hostia y se arrodilló.

Tenía una gran devoción al Niño Jesús y se dice que logró contemplar en visión cómo era Jesús cuando era niño.

Consumido por el esfuerzo y la enfermedad sintió venir la muerte. Entonó un canto a la Sma. Virgen y sonriendo dijo: "Veo venir a Nuestro Señor" y murió. Era el 13 de junio de 1231. La gente recorría las calles diciendo: "¡Ha muerto un santo! ¡Ha muerto un santo!".

Murió de sólo 35 años y durante sus funerales se produjeron impresionantes demostraciones de cariño de las gentes de Padua hacia él. La ciudad de Padua ha conservado sus restos con enrome devoción durante más de siete siglos y le construyó una bellísima basílica.

Le hicieron una Basílica hermosa. León XIII lo llamó "el santo de todo el mundo", porque su imagen y su devoción se encuentran por todas partes.

Fue un evangelizador incansable y sigue haciendo mucho bien. Repetía que el gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree.

Los favores que consigue son inmensos. Merece ser mejor conocido por la gente.

Es más amado e invocado por el pueblo humilde que ve en él un protector de los pobres y necesitados.

Dios quiso glorificar su sepulcro obrando allí infinidad de milagros. El Papa Gregorio XI lo declaró santo al año de muerto. Pío XII lo declaró "Doctor Evangélico". La gente experimenta que él conmueve el bolsillo de los ricos para ayudar a los pobres y consigue buenos matrimonios. La experiencia de cada día enseña que San Antonio no defrauda a los que le rezan con fe. Es muy especial protector para encontrar objetos que se habían perdido. Se le reza un Padrenuestro y se consiguen maravillas.

Si tienes fe aunque sea como un grano de mostaza, nada será imposible para ti.(S. Biblia Mt. 17).

tomado de: www. iglesiapotosina.org

Cristianos discrepan sobre existencia de extraterrestres

marfuerte @ 01:32

Pablo Fonseca Q. y agencias | pfonseca@nacion.com
Miembros de dos importantes denominaciones cristianas, la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Católica Ortodoxa, expresaron diferentes puntos de vista sobre la posibilidad de que exista vida más allá de la Tierra.

El director del Observatorio Astronómico del Vaticano, el jesuita José Gabriel Funes, afirma que se puede creer en Dios y en la existencia de seres extraterrestres.

MÁS SOBRE ESTE TEMA

Gran Bretaña publica sus archivos secretos sobre ovnis

“Así como existe una multitud de criaturas sobre la Tierra, puede que haya otros seres, igualmente inteligentes, creados por Dios”, sostiene sobre el tema el astrónomo del papa Benedicto XVI.

Por su parte, el teólogo ortodoxo Alexéi Ósipov, catedrático de la Academia Espiritual de Moscú, declaró que su religión descarta la existencia de civilizaciones extraterrestres dotadas de intelecto.

“Desde el punto de vista de la teología ortodoxa, no hay fundamentos para hablar de la posible existencia de civilizaciones extraterrestres que tengan intelecto y sean capaces de crear”, dijo Ósipov a la agencia rusa Interfax.

La Iglesia Católica Ortodoxa y la Iglesia Católica Romana se separaron en el llamado Cisma de Oriente y Occidente, el 16 de julio de 1054.

Según Ósipov, la postura ortodoxa se fundamenta en que ni el Nuevo Testamento ni ningún santo de la cristiandad habla de esas posibles formas de vida.

Además, “la astronomía, que se adentra cada vez más en el Universo, todavía no ha encontrado ningún planeta en el que se pueda decir que hay una forma de vida similar a la de la Tierra”, añadió.

No obstante, el jesuita Funes fue más allá de la posible existencia de los extraterrestres y explicó que hasta podrían no necesitar de la redención, es decir, el rescate de la humanidad realizado por Jesús al morir en la Tierra.

“Puede ser que ellos vivan en pleno amor con el Creador (sin haber cometido el pecado original)”, explicó el religioso.

A pesar de estos comentarios, ninguno de los jerarcas de estas dos religiones ha dado una declaración formal sobre el tema.

periódico La Nación. Aldea Global 15 mayo 2008.

Benito de Nursia

marfuerte @ 01:28

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a navegación, búsqueda
Para otros usos de este término véase San Benito.

Benito de Nursia

Fresco de Fra Angelico

Nombre Benito de Nursia
Apodo {{{apodo}}}
Nacimiento 480
Nursia
Muerte 547
Montecassino
Festividad 11 de julio
Venerado en
Simbología
Patrón
Centro {{{lugar de peregrinación}}}
Órdenes {{{orden}}}
Beatificación
Canonización
Cuestiones {{{cuestiones}}}
Benito de Nursia, conocido como San Benito, nació en (Nursia, cerca de la ciudad italiana de Spoleto, 480 – Montecasino, 547), fundó la orden de los benedictinos y es considerado patrón de Europa y patriarca del monaquismo occidental. Benito escribió una Regla para sus monjes que fue llamada "La Santa Regla" y que ha sido inspiración para los reglamentos de muchas otras comunidades religiosas. Su fiesta se celebra el 11 de julio.

Biografía [editar]La única fuente con información sobre la vida de San Benito de Nursia es el libro segundo de los Diálogos, escritos por san Gregorio Magno (c. 540-604). Para estos relatos, el pontífice se basó en el testimonio de algunos monjes que conocieron al santo. Este libro, en algunos pasajes, carece del rigor histórico tal como se entiende en la actualidad.

Hijo de un noble romano, su infancia se desarrolla en Nursia donde realiza sus primeros estudios. Es enviado a Roma para estudiar filosofía y retórica, pero decepcionado por el desorden moral de los habitantes de la ciudad y deseando una vida más espiritual, pronto abandona la capital para retirarse a Enfide (actual Affile), de donde huyó, segun la leyenda, tras realizar un milagro. Con ayuda del abad de un monasterio cercano llamado Román, se instaló en una gruta de difícil acceso, en un lugar cercano llamado Subiaco, para vivir allí como un ermitaño. Después de pasar tres años en ese lugar, dedicado a la oración y el sacrificio, fue descubierto por unos pastores, quienes extendieron su fama de santidad.

Icono ortodoxo de san Benito de NursiaA partir de allí, y especialmente gracias a sus supuestas dotes de taumaturgo, fue visitado constantemente por personas que buscaban su consejo y dirección espiritual. Es elegido abad de un monasterio en Vicovaro, en el norte de Italia, pero dado que los monjes no aceptan su régimen de vida exigente, intentan envenenarlo. Según la leyenda, Benito descubre las intenciones de los monjes porque, en el momento de impartir la bendición, el recipiente se hace pedazos. Tras esto, el abad decide abandonar la comunidad. Vuelve a Subiaco, donde, debido a una gran afluencia de discípulos, funda allí varios monasterios. En 529, a causa de la envidia de un sacerdote de la región, se refugia en Montecassino donde funda un monasterio y desde donde se extiende la Orden Benedictina. En 540 escribe su famosa Regula monasteriorum (Regla de los monasterios). Murió en el año 547.

A Benito se le representa habitualmente con el libro de la Regla, una copa rota, y un cuervo con un trozo de pan en el pico, en memoria del pan envenenado que recibió Benito de parte de un sacerdote de la región de Subiaco que le envidiaba. San Gregorio cuenta que, por orden del santo, el cuervo se llevó el pan adonde no pudiera ser encontrado por nadie.

Algunos creyentes invocan a san Benito para protegerse contra las picaduras de las ortigas; el veneno; la erisipela; la fiebre y las tentaciones.

Es patrono de los archiveros, de los agricultores, de los ingenieros; de los curtidores; de los moribundos; de los granjeros; de la villa Heerdt cerca de Dusseldorf, de Alemania; de enfermedades inflamatorias; de los arquitecos italianos; enfermedades del riñón; de los monjes; de la villa de Nursia (su ciudad natal); de un pueblo alicantino llamado Callosa de Segura; de Italia; de los religiosos; de los escolares; de los criados; de los espeleólogos.

Las reliquias de San Benito están conservadas en la cripta de la abadía de Saint-Benoît-sur-Loire (Fleury), cercana a Orleans y de Germigny-des-Prés, donde se encuentra una iglesia carolingia, en el centro de Francia.

Se creó un galardón con su nombre, que fue recibido por el entonces cardenal Joseph Ratzinger (ahora Benedicto XVI) el 1 de abril de 2005.

La Regla de San Benito [editar]Artículo principal: Regla de San Benito

San Benito de Nursia. Fresco del claustro del monasterio de Subiaco (Italia), realizado hacia el siglo VI.La Regula monasteriorum, que consta de 73 capítulos y un prólogo, fue retomada por Benito de Aniano en el siglo IX, antes de las invasiones normandas; él la estudió y la codificó dando origen a su expansión por toda la Europa carolingia, aunque fue adaptada para restarle importancia a los trabajos manuales, en relación a la liturgia y a los monjes. Posteriormente, a través de la Orden de Cluny y la centralización de todos los monasterios bajo la Regla de San Benito en cabeza de los cluniacenses, fue como la Regla de San Benito adquirió gran importancia en la vida religiosa europea durante la Edad Media. En el siglo XI apareció la reforma del Císter, que buscaba recuperar un régimen benedictino más ajustado a la Regula. Otras reformas (como la camaldulense, la olivetana o la silvestrina) han buscado darle también énfasis a diferentes aspectos de la Regla de San Benito.

A pesar de diferentes momentos históricos, en los cuales la indisciplina, las persecuciones o las agitaciones políticas han hecho decaer la práctica de la Regla de San Benito o han diezmado la población monástica, los monasterios benedictinos han mantenido en todos los tiempos un gran número de religiosos y religiosas. Actualmente, alrededor de 700 monasterios masculinos y unos 900 monasterios y casas religiosas femeninas, ubicados en los cinco continentes, siguen la Regla de San Benito. Se incluyen en esta cifra monasterios de confesión protestante, tanto anglicanos como luteranos.

Esta Regla se imprimió en París en 1734, 2 volúmenes in-4, con un comentario de Calmet.

Su influencia en el monacato es considerable tanto en occidente como en el mundo, especialmente en lo que concierne a la vida intelectual del cristianismo. Esta Regla es un modelo de vida colectiva, tomada como ejemplo en la organización de algunas empresas.

Enlaces externos [editar]Vida de San Benito Abad (Abadía de San Benito, Luján, Argentina)
Regla de San Benito (Abadía de San Benito, Luján, Argentina)
La Orden de San Benito (Página preparada por la Abadía Benedictina de Saint John de Collegeville, Minnesota, EUA)
Atlas de monasterios benedictinos en el mundo (Página de la Confederación de Monasterios Benedictinos)
La Orden de los Cistercienses de la Común Observancia
La Orden de los Cistercienses de la Estricta Observancia (Trapenses)
Benedictinos en el Cono Sur de America Latina (SURCO)
Benedicto XVI presenta a san Benito de Nursia, patrono de su pontificado
Sitio de la Parroquia San Benito Abad, Palermo, Buenos Aires, Argentina
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Benito_de_Nursia"

02/07/2008 GMT 1

Pensar la educación religiosa

marfuerte @ 02:40

Mario Méndez | jmariomendez@gmail.com

Clarificar la naturaleza de la educación religiosa: objetivos, contenidos y metodologías

Mario Méndez es docente de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión, UNA.

Las primeras experiencias de escolarización en América Latina estuvieron orientadas sobre todo a la difusión de la doctrina cristiana, y fueron encomendadas a los religiosos y a los párrocos. Desde entonces el elemento religioso ha estado siempre presente en la educación, aunque las experiencias han sido muy diversas y han estado condicionadas por el grado de laicidad de los Estados, por el impacto del cristianismo y por el nivel de sensibilidad frente a la diversidad de experiencias religiosas.

El actual debate sobre el tema en Costa Rica expresa muy bien la necesidad de clarificar la naturaleza de la educación religiosa, así como sus objetivos, enfoques, contenidos y metodologías.

Características. A mi modo de ver, la educación religiosa que necesitamos actualmente, debería tener las siguientes características:

kSer, ante todo, “educación”, es decir, un aporte al desarrollo de las potencialidades del ser humano, en todas sus dimensiones.

kDinamizar procesos educativos orientados a robustecer la esperanza y la confianza en el ser humano, a generar una cultura de paz fundada en la práctica de la justicia, a reconstruir el tejido social roto por el cultivo del individualismo, la competencia y el consumismo.

kAcoger, valorar y celebrar la diversidad de tradiciones culturales y religiosas del país

kHacer del diálogo la estrategia privilegiada de búsqueda de la verdad. Será entonces una educación religiosa sin verdades prefabricadas y sin dogmas que se imponen.

kHacerse cargo de la realidad social en que vivimos, educar para un acercamiento crítico a esa realidad y buscar su transformación desde los aportes de las diversas tradiciones religiosas.

kNo quedar reducida a la “clase de religión”. Reconocer las potencialidades educativas del ambiente en que educamos, constituido por un tejido de interrelaciones y se ve enriquecido por el testimonio de mujeres y hombres cuyas espiritualidades se expresan en un estilo de vida.

kEstar animada por educadores motivados, con formación teológica y pedagógica y con capacidad para valorar la diversidad de experiencias religiosas. Educadores que entiendan la pluralidad de tradiciones religiosas no como una amenaza, sino como posibilidad para ayudar a construir un mundo inclusivo, fraterno y solidario.

kLejos de ser “clase de segunda clase” o “materia relegada”, ser promotora de diálogo de saberes diversos y capaz de articular y poner al servicio de la vida los aportes de las diversas disciplinas del currículum escolar.

Esta lista inicial e incompleta de rasgos de la educación religiosa que necesitamos es solo un aporte para un diálogo necesario en nuestro país
periódico La Nación 13 mayo 2008.

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis