Alfonso Chase
Chesil Beach
Ian McEwan
Editorial Anagrama 2008
Ian McEwan (1948) ha escrito una historia de amor, en su última novela, dotada de la perfección de mostrarnos un universo sentimental, Florence y Edward son los protagonistas, el entorno social también lo es, en el tiempo suspenso, 1962, con todos los detalles de personajes secundarios, ambientes refinados, pero con la audaz propuesta de dos seres que se atraen, pero también se repelen, en esos dos universos mentales, físicos y afectivos, que determinan las relaciones humanas. Esta novela ha sido recibida por los lectores, y la crítica, con la recepción unánime de ser perfecta en su forma y en sus contenidos y en diversos países, incluido España, parece ser el libro del año. No es una obra de la melancolía o el desgaste de un tiempo que se abre a otra época, los sesenta, sino también un texto histórico que nos muestra el comportamiento íntimo de dos seres que se aman, se buscan en sí mismos, descubren su cuerpo, por medio del beso, la caricia mutua, eso que llamó desde su primer libro, el primer amor, todo descrito con una profundidad literaria admirable, aunque sus adversarios, creen que abusa de una frivolidad latente, en los cinco capítulos que le dan existencia.
¿Qué es lo que tiene de notable esta novela, breve podemos decir, y qué la diferencia de las otras obras de McEwan? Pienso que es una especie de síntesis de toda la anterior novelística del autor, pero en esta el pensamiento de los protagonistas, del pasado hacia el presente en su lectura, nos propone penetrar también en ese narrador que todo lo ve y lo describe: eran jóvenes, vivían, acababan de…, nos permite establecer una cierta distancia, sumergida en la época, en donde las costumbres, históricas, se adecuan también a una especie de silencio establecido entre los jóvenes, que habla mejor por lo que ellos se dicen, lleno de un lenguaje a veces hipócrita, convencional o discreto.
Como en toda la obra narrativa de este autor, incluidos sus cuentos, pareciera irrumpir, en esta obra, hacia una historia contada como una propuesta de lenguaje, así lo señaló la crítica, donde lo que se dice tiene un evasivo significado y solo la relación sexual, el tacto, el beso, la mirada, lo convencional de un matrimonio amoroso, con acercamientos y repulsiones, casi obviadas en el cortejo, terriblemente expuestas en la convivencia, casi súbita, diferida, en esa teoría narrativa de lo accidental como descubrimiento y desenlace, en una especie de mentira largamente meditada, que encubre la realidad de Florence. Lo realmente trascendente, y en lo que radica su perfección, es en la calidad de la prosa, el sentido histórico de la época, con sus confusas transformaciones, siendo también una visión de la sexualidad, cuando empezaban una serie de cambios hacia una mayor libertad compulsiva. Hacia el final, el narrador omnisciente toma el control de la narración y en frenéticas páginas conocemos, no solo el desenlace de la historia, sino el destino posterior de los protagonistas. El frío y ofendido silencio entre los que se quieren es quizás la más alta cima artística de la obra de un maestro, bella como todas las obras del autor, incluida una de mis favoritas: “Expiación”, que parece ser el término, también, para esta hermosa y entristecida narración.
La región mas transparente
Carlos Fuentes
Edición
Conmemorativa
Asociación de Academias de la Lengua Española 2009
Todos conocemos, afirmo, el valor de ruptura de esta novela, editada en 1958, por el Fondo de Cultura Económica, del autor Carlos Fuentes (1928). La que ahora se nos presenta es básicamente la misma, con algunos detalles de revisión del autor, más esclarecedores ensayos sobre el libro, detallados signos de valor cronológico, análisis de la obra, algunos ordenamientos, por sectores sociales, de los protagonistas, no ya personajes, en la materia viva de darnos una completa edición de una obra que lo amerita, como signo paradigmático de un cambio en el narrar latinoamericano de inicio de los años sesenta del siglo pasado, como que cumple cincuenta de haber sido editada y es un reconocimiento a los ochenta años de su autor.
Siendo una obra que conmovió a una época, por su gran valor literario, por el sentido de la experimentación, por su importancia social en la vida de México, el amplio valor político que allí se presenta, la descripción humana y de tensión psicológica del texto, el abrumador acopio de información sobre la historia de un país, más riqueza del léxico y la audacia de afirmarlo, la lectura, nueva, de la obra nos pone delante del valor real de Carlos Fuentes y el talento de combinar una gran cultura con todo aquello que, en diferentes niveles, constituye un fresco social, con dejos de la gran novela decimonónica europea, con las variadas y audaces tendencias de la vanguardia universal del siglo veinte, todo esto engarzado con personajes reales, deben de haberlo sido, caricaturas de la fauna urbana, nacimientos y endogamias familiares, que se van mezclando, todo a lo interno de lo que se pudo llamar, en su tiempo, los restos de la familia revolucionaria, 1910 a 1950, más los grandes temas amorosos, financieros, de oportunismo y arribismo psicológico social, a lo Balzac, por ejemplo. Obra que también debe leerse junto a las de Martín Luis Guzmán, José Revueltas, Luis Spota o Elena Garro, en diferentes niveles, para tener ante nuestros ojos un mural excepcional de un México que sigue inventándose a sí mismo, en la propia obra de Fuentes.
Esta edición tiene esclarecedores estudios, ensayos o comentarios de Gonzalo Celorio, José Emilio Pacheco, Vicente Quirarte, Nélida Piñón, entre otros, que aportan diferentes enfoques sobre la obra y la propia labor literaria de Fuentes, en un texto revisado por el autor, especialmente para esta edición.
Siendo una obra fundacional de un estilo de narrar, su valor parece ser perecedero y un acierto del propio autor el revisar, acomodar, clarificar, los lazos sociales entre los diversos protagonistas, dando pistas históricas, perfiles y detalles de personajes emblemáticos que pueblan esa antigua región más transparente, transformada por Fuentes en un paraíso tropical, según sea la intensidad de lo que se narra. para los que amamos esta novela, Ixca Cienfuegos, Gladys García, Rodrigo Pola, Norma Larragoiti, forman parte de nuestra propia historia. Una bella edición para un gran autor y de una obra considerada ya clásica, no solo de la literatura mexicana, sino universal.
La casa de Dostoievsky
Jorge Edwards
Premio Iberoamericano de Narrativa
Planeta Casa América 2008
Editorial Planeta 2008
Jorge Edwards (Chile, 1931) es un autor en la plenitud de su eficacia narrativa, con una obra anterior de relevancia, Premio Miguel de Cervantes 1999, escritor de esta novela, dentro de lo que ahora puede llamarse narrativa generacional, o de la melancolía, según estudiara brillantemente Svetlana Boym en su famoso, ahora, libro “The future of nostalgia”, que en el nuevo/viejo orden político ella llama como “hipocondría del corazón”. Es la historia del poeta, uno de esos personajes latinoamericanos que hemos visto vagar por diferentes capitales europeas, principalmente París, Madrid, Roma, procedente de algún país latinoamericano, signado por el amor, las utopías, los desastres, pero lejano de esos textos quejumbrosos, o lánguidos, sobre el desarraigo y el fracaso, pues la maestría narrativa de Edwars ha logrado crear un personaje reconocible, dudoso, a veces risible, pero siempre entrañable, viviendo momentos de su existencia, primero enamorado, luego desdeñado, con la imagen de Teresita, su amada, recorriendo los círculos de la memoria en París, La Habana y Santiago, previo a la caída de Pinochet. Lo importante del texto radica, a mi entender, en el valor histórico del mismo, del análisis del alma, si la tuviera del Poeta, así como su formación como un exitoso bueno para nada, cuya pasión más importante son la cultura y el amor. La novela transcurre con los detalles de la vida del protagonista, vastos para entender la época, las lecturas de las lecturas, las intermitencias del corazón y la intensa profusión de emociones que dan forma a un personaje de los más inolvidables en la narrativa de este autor.
Algo tiene de mágico este libro. No solo la maestría, la capacidad para crear un mundo y un ambiente que creíamos perdido, sino la pieza histórica que el autor ha creado, en un universo dramático, frívolo, a veces descarnado, todo ubicado en la precariedad de un hombre que escribe, ama y disfruta con ciertas reservas, propias de un espíritu bohemio. Las anécdotas no interesan tanto, pero dan forma a la historia, que resulta la de los múltiples latinoamericanos en París, más el peso del paisaje, la cultura, las reuniones, los amores amasados en la esperanza, donde Eulalio, Ernesto, Armando, tal vez solo se prepara para morir. Jorge Edwars ha escrito una novela sobre un personaje inolvidable, sin concesiones, donde el fracaso de hacer la obra, se derrite para dar paso a la gloria personal de haber vivido, amado, con intensidad, con humor y con sarcasmo, en lucha siempre contra los convencionalismos, la pobreza, la enfermedad.
El autor ha creado una obra de extraña limpidez literaria. Una historia del Chile intelectual, con detalles que solo él conoce y nosotros hacemos nuestros por la febril lectura de un libro hermoso, humorista y testimonial.
Revista Abanico, periódico La Prensa Libre 22 enero 2009.