Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

RESONOCO

29/01/2009 GMT 1

Gaza: el problema sigue allí

marfuerte @ 01:12

Ivo Hernández

Politólogo

El conflicto palestino-israelí, tan cruento y perenne como nos pueda parecer hoy, ha estado cerca de soluciones definitivas –y pacíficas– en varias oportunidades. Pero seamos sinceros, respetado lector: la paz, es una ecuación mucho más difícil de plantear, mucho más delicada de resolver, que la guerra. Exige un acondicionamiento cotidiano y más astucia e inteligencia en cada actitud. La paz, aunque a veces esquiva, es nuestro destino.

En la guerra la lógica es binaria: ellos o nosotros. Se parte de conceptos aislados y tribales. En la paz, la lógica es poligonal. La integración y la tolerancia son la norma. No hay verdades fáciles y concluyentes, salvo los derechos del hombre y los pueblos. En vez de blancos y negros en paz, la vida discurre en caminos intermedios sudados por concertación. Pero hay un drama que favorece la guerra: esta puede dar réditos políticos más rápidos que la paz. También da algunos beneficios económicos. Pero dije réditos más rápidos, no más duraderos.

Política de los duros. En estos momentos, volviendo al drama que sucede en Gaza, la política, tanto del bando palestino como del bando Israelí, la hacen los duros o los que quieren parecerlo. Recordemos: Israel es una democracia parlamentaria con representación proporcional en su asamblea (Knesset) lo que da a los sectores religiosos y extremistas un peso político definitivo en términos reales (cerca de un 20%). Estos sectores son en parte responsables de un control de la Iglesia sobre el Estado tal que muchas condiciones civiles, el matrimonio entre ellas, permanecen en circunstancias casi medievales. Dicho en seco: nadie con una agenda moderada puede soñar con gobernar Israel cómodamente pues tiene que deliberar –es una democracia– con los sectores más radicales del espectro político.

En Gaza la cosa no va mejor. Hamás es un movimiento que parte de la negación del Estado de Israel, lo cual desde el comienzo le sitúa en el discurso absurdo de quien ni siquiera reconoce al adversario. Fue un movimiento que se abrió campo atendiendo las necesidades populares más acuciantes, mientras las acusaciones de corrupción del movimiento que dirigía Yaser Arafat –Al Fatah– se amontonaban. Una vez en el gobierno, su gestión en Gaza ha sido lamentable, radicalizando y armando a diversos sectores. Hacia Israel no han cesado los cohetes, muchos de fabricación doméstica, que si bien causan pocas bajas reales, interrumpen el quehacer diario de miles de personas.

El problema es que la guerra no solucionará ninguno de los problemas por los que se iniciaron las acciones bélicas. Al contrario, los agravará pues la agresión sólo lleva a un camino previsible: más agresión. No hay que olvidar que cada cohete, cada bomba, se dispara contra quien será el vecino de al lado por mucho tiempo. La exterminación de cualquiera de los dos lados es imposible. Si la guerra comenzó para frenar a Hamás y a sus radicales, por cada familia destruida innecesariamente muchos verán razones para reforzar la resistencia. Lo desaforado del ataque Israelí, lejos de exponer un ejercito cohesionado, muestra vacilaciones ante un enemigo esquivo y no permeable con metralla.

Economías imbricadas. Un combustible lamentable, además, lo proveen las comunidades de ambos bandos en el exterior. Ellas fomentan un desencuentro del que poco comprenden, y sobretodo, del que están cotidianamente muy lejanos. Ambos bandos poseen colectividades en varios países que financian las confrontaciones porque no las viven. La realidad es otra y está a mano: las economías de Palestina e Israel se hallan tan imbricadas entre sí que ya no son posibles una sin la otra.

¿Cuál es la solución? La menos estruendosa, pero, a la larga, la más duradera. La que entienden los moderados de ambos bandos. Buscar la paz posible que empieza por el reconocimiento mutuo. Además, de esa paz vendrá el desarrollo económico que hará por esa deprimida región mucho mas que las asistencias perennes de Estados Unidos o Europa. En paz, veremos por fin el despegue económico de Israel y Palestina como actores de la que será una región muy activa en este siglo: el Mediterráneo.
periódico La Nación 21 enero 2009.

28/01/2009 GMT 1

Una nueva era de responsabilidad

marfuerte @ 01:46

Barack Obama | Traducción de la Agencia EFE. @nacion.com

Extracto del discurso de la toma de posesión de Barack Obama, el 20 de enero del 2009
Presidente de los EE. UU.

Compatriotas: Me encuentro hoy aquí con humildad ante la tarea que enfrentamos, agradecido por la confianza que me ha sido otorgada, consciente de los sacrificios de nuestros antepasados. Agradezco al presidente Bush su servicio a nuestra nación, así como la generosidad y cooperación que ha demostrado a lo largo de esta transición.

Ya son cuarenta y cuatro los norteamericanos que han hecho el juramento presidencial. Estas palabras han sido pronunciadas durante mareas de prosperidad y aguas tranquilas de la paz. Y, sin embargo, a veces el juramento se hace en medio de nubarrones y furiosas tormentas. En estos momentos, Estados Unidos se ha mantenido no sólo por la pericia o visión de los altos cargos, sino porque nosotros, el pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros antecesores y a nuestros documentos fundacionales. Así ha sido. Y así debe ser con esta generación de norteamericanos.

Que estamos en medio de una crisis es algo muy asumido. Nuestra nación está en guerra frente a una red de gran alcance de violencia y odio. Nuestra economía está gravemente debilitada, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por el fracaso colectivo a la hora de elegir opciones difíciles y de preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas y empleos y se han cerrado empresas. Nuestro sistema de salud es caro; nuestras escuelas han fallado a demasiados; y cada día aporta nuevas pruebas de que la manera en que utilizamos la energía refuerzan a nuestros adversarios y amenazan a nuestro planeta. Estos son los indicadores de una crisis, según los datos y las estadísticas. Menos tangible, pero no menos profunda, es la pérdida de confianza en nuestro país, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y de que la próxima generación debe reducir sus expectativas.

Graves desafíos. Hoy os digo que los desafíos a los que nos enfrentamos son reales. Son graves y son muchos. No los enfrentaremos fácilmente o en un corto periodo de tiempo. Pero Estados Unidos debe saber que les haremos frente. Hoy nos reunimos porque hemos elegido la esperanza sobre el temor, la unidad de propósitos sobre el conflicto y la discordia. Hoy hemos venido a proclamar el fin de las quejas mezquinas y las falsas promesas, de las recriminaciones y los dogmas caducos que durante demasiado tiempo han estrangulado a nuestra política.

Seguimos siendo una nación joven, pero, según las palabras de las Escrituras, ha llegado el momento de dejar de lado los infantilismos. Ha llegado el momento de reafirmar nuestro espíritu de firmeza: de elegir nuestra mejor historia; de llevar hacia adelante ese valioso don, esa noble idea que ha pasado de generación en generación: la promesa divina de que todos son iguales, todos son libres y todos merecen la oportunidad de alcanzar la felicidad plena.

Camino de lucha. Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, somos conscientes de que la grandeza nunca es un regalo. Debe ganarse. Nuestro camino nunca ha sido de atajos o de conformarse con menos. No ha sido un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo o buscan solo los placeres de la riqueza y la fama. Más bien, han sido los que han asumido riesgos, los que actúan, los que hacen cosas, algunos de ellos reconocidos, pero más a menudo hombres y mujeres desconocidos en su labor, los que nos han llevado hacia adelante por el largo, escarpado camino hacia la prosperidad y la libertad.

Este es el viaje que continuamos hoy. Seguimos siendo la nación más próspera y poderosa de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando empezó esta crisis. Nuestras mentes no son menos inventivas, nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado o el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el tiempo del inmovilismo, de la protección de intereses limitados y de aplazar las decisiones desagradables, ese tiempo seguramente ha pasado. A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y volver a empezar la tarea de rehacer Estados Unidos.

Porque allí donde miremos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía requiere una acción audaz y rápida y actuaremos no solo para crear nuevos empleos, sino para levantar nuevos cimientos para el crecimiento. Construiremos carreteras y puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que alimentan nuestro comercio y nos mantienen unidos. Pondremos a la ciencia en el lugar donde se merece y aprovecharemos las maravillas de la tecnología para aumentar la calidad de la sanidad y reducir su coste. Utilizaremos el sol, el viento y la tierra para alimentar a nuestros automóviles y hacer funcionar nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y universidades para hacer frente a las necesidades de una nueva era.

Todo esto podemos hacerlo. Y todo esto lo haremos.

Algunos cuestionan la amplitud de nuestras ambiciones y sugieren que nuestro sistema no puede tolerar demasiados grandes planes. Sus memorias son cortas. Porque han olvidado lo que este país ya ha hecho; lo que hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une al interés común y la necesidad a la valentía. Lo que no entienden los cínicos, es que el terreno que pisan ha cambiado y que los argumentos políticos estériles que nos han consumido durante demasiado tiempo ya no sirven.

Allende las dicotomías. La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno es demasiado grande o pequeño, sino si funciona. Allí donde la respuesta es sí, seguiremos avanzando, y allí donde la respuesta es no, pondremos fin a los programas. Y a los que manejamos el dinero público se nos pedirán cuentas para gastar con sabiduría, cambiar los malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día, porque solo entonces podremos restablecer la confianza vital entre un pueblo y su Gobierno.

La cuestión para nosotros tampoco es si el mercado es una fuerza del bien o del mal. Su poder para generar riqueza y expandir la libertad no tiene rival, pero esta crisis nos ha recordado a todos que sin vigilancia, el mercado puede descontrolarse y que una nación no puede prosperar durante mucho tiempo si favorece sólo a los ricos. El éxito de nuestra economía siempre ha dependido no solo del tamaño de nuestro producto nacional bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad, de nuestra habilidad de ofrecer oportunidades a todos los que lo deseen, no por caridad sino porque es la vía más segura hacia el bien común.

En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falsa la elección entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros padres fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, redactaron una carta para garantizar el imperio de la ley y los derechos humanos, una carta que se ha expandido con la sangre de generaciones. Esos ideales aún alumbran el mundo y no renunciaremos a ellos por conveniencia.

Nuestro patrimonio. Recordad que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y al comunismo no sólo con misiles y tanques, sino con sólidas alianzas y firmes convicciones. Comprendieron que nuestro poder solo no puede protegemos ni nos da derecho a hacer lo que nos place. Sabían por contra que nuestro poder crece a través de su uso prudente, de que la seguridad emana de la justeza de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y las cualidades de la templanza, la humildad y la contención. Somos los guardianes de este patrimonio. Guiados de nuevo por estos principios, podemos hacer frente a esas nuevas amenazas que exigen aún mayor esfuerzo, incluso mayor cooperación y entendimiento entre las naciones. Comenzaremos a dejar Iraq, de manera responsable, a su pueblo, y forjar una paz ganada con dificultad en Afganistán.

Con viejos amigos y antiguos contrincantes, trabajaremos sin descanso para reducir la amenaza nuclear y hacer retroceder el fantasma de un planeta que se calienta. No vamos a pedir perdón por nuestro estilo de vida, ni vamos a vacilar en su defensa, y a aquellos que pretenden lograr su fines mediante el fomento del terror y de las matanzas de inocentes, les decimos desde ahora que nuestro espíritu es más fuerte y no se puede romper; no podéis perdurar más que nosotros, y os venceremos.

Respeto mutuo. Al mundo musulmán, buscamos un nuevo camino adelante, basado en el interés mutuo y el respeto mutuo. A aquellos líderes en distintas partes del mundo que pretenden sembrar el conflicto, o culpar a Occidente de los males de sus sociedades: sabed que vuestros pueblos os juzgarán por lo que podéis construir, no por lo que destruyáis.

A aquellos que se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y la represión de la disidencia, tenéis que saber que estáis en el lado equivocado de la Historia; pero os tenderemos la mano si estáis dispuestos a abrir el puño.

A los pueblos de las naciones más pobres, nos comprometemos a colaborar con vosotros para que vuestras granjas florezcan y dejar que fluyan aguas limpias; dar de comer a los cuerpos desnutridos y alimentar las mentes hambrientas. Y a aquellas naciones que, como la nuestra, gozan de relativa abundancia, les decimos que no nos podemos permitir más la indiferencia ante el sufrimiento fuera de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos del mundo sin tomar en cuenta las consecuencias. Porque el mundo ha cambiado, y nosotros tenemos que cambiar con él.

Al contemplar la ruta que se despliega ante nosotros, recordamos con humilde agradecimiento aquellos estadounidenses valientes quienes, en este mismo momento, patrullan desiertos lejanos y montañas distantes. Tienen algo que decirnos, al igual que los héroes caídos que yacen en (el cementerio nacional de) Arlington susurran desde los tiempos lejanos. Les rendimos homenaje no solo porque son los guardianes de nuestra libertad, sino también porque encarnan el espíritu de servicio, la voluntad de encontrar sentido en algo más grande que ellos mismos. Sin embargo, en este momento –un momento que definirá una generación– es precisamente este espíritu el que tiene que instalarse en todos nosotros. Por mucho que el Gobierno pueda y deba hacer, en última instancia esta nación depende de la fe y la decisión del pueblo estadounidense. Es la bondad de acoger a un extraño cuando se rompen los diques, la abnegación de los trabajadores que prefieren recortar sus horarios antes que ver a un amigo perder su puesto de trabajo, lo que nos hace superar nuestros momentos más oscuros.

Fuerza silenciosa. Nuestros desafíos podrán ser nuevos. Las herramientas con que los hacemos frente podrán ser nuevas. Pero esos valores sobre los que depende nuestro éxito –el trabajo duro y la honestidad, la valentía y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo– esas cosas son viejas. Esas cosas son verdaderas. Han sido la fuerza silenciosa detrás de nuestro progreso durante toda nuestra historia. Lo que se exige, por tanto, es el regreso a esas verdades. Lo que se nos pide ahora es una nueva era de responsabilidad, un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos deberes para con nosotros, nuestra nación, y el mundo, deberes que no admitimos a regañadientes, sino que acogemos con alegría, firmes en el conocimiento de que no hay nada tan gratificante para el espíritu, tan representativo de nuestro carácter que entregarlo todo en una tarea difícil.

Este es el significado de nuestra libertad y de nuestro credo - por lo que hombres y mujeres y niños de todas las razas y de todas las fes pueden unirse en una celebración a lo largo y ancho de esta magnífica explanada; por lo que un hombre cuyo padre, hace menos de 60 años, no habría sido servido en un restaurante ahora está ante vosotros para prestar el juramento más sagrado.

Palabras eternas. Así que, señalemos este día haciendo memoria de quiénes somos y de lo largo que ha sido el camino recorrido. En el año del nacimiento de América, en uno de los más fríos meses, una reducida banda de patriotas se juntaba ante las menguantes fogatas en las orillas de un río helado. La capital se había abandonado. El enemigo avanzaba. La nieve estaba manchada de sangre. En un momento en que el desenlace de nuestra revolución estaba más en duda, el padre de nuestra nación mandó que se leyeran al pueblo estas palabras:

“Que se cuente al mundo del futuro que en las profundidades del invierno, cuando nada salvo la esperanza y la virtud podían sobrevivir... la urbe y el país, alarmados ante un peligro común, salieron a su paso”.

América, ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras privaciones, recordemos esas palabras eternas. Con esperanza y virtud, sorteemos nuevamente las corrientes heladas y aguantemos las tormentas que nos caigan encima. Que los hijos de nuestros hijos digan que, cuando fuimos puestos a prueba, nos negamos a permitir que este viaje terminase, no dimos la vuelta para retroceder, y con la vista puesta en el horizonte y la gracia de Dios encima de nosotros, llevamos aquel gran regalo de la libertad y lo entregamos a salvo a las generaciones venideras.

Gracias, que Dios os bendiga, que Dios bendiga a América.
periódico La Nación 21 enero 2009

EL LEGADO CUBANO

marfuerte @ 01:42

Rafael Hernández

A finales de los 80, un relevante sociólogo cubano-americano, de regreso por primera vez a su país de origen, me confesaba: “Yo creía que ustedes eran más rusos”. Acercarse al legado de la revolución requiere, al menos, quitarse esas lentes ahumadas, para poder mirar a la Cuba real, cubierta por una nube de interpretaciones y verdades aceptadas, que no se ha borrado

Detrás de esa frase sorprendente está una vieja idea, parte del legado con que se sigue mirando a Cuba: la revolución traicionada desviada de su camino verdadero por los Castro y Che Guevara, que supuestamente la entregaron a Moscú y a los viejos comunistas en 1960. Durante sus primeros treinta años de vida, sin embargo, el socialismo cubano sólo se vino a situar en paralelo con el soviético entre 1972 y 1985; antes y después, intentó un camino propio, que llegó incluso a criticar acerbamente aquellos otros socialismos. Para muchos cubanos que todavía lo recuerdan, era impensable entonces que las tropas del Pacto de Varsovia marcharan por las calles de La Habana, como por Budapest o Praga; también lo es que ahora se compare aquellos socialismos con el de la isla, distinto en su origen, ideología, textura social y cultural. Con sus errores y virtudes, lo han reivindicado siempre como un producto nacional. Las implicaciones de esta autorrepresentación atañen a todos los cubanos, incluso a los que no vivieron los años de la guerra fría. Viejos y jóvenes coinciden en que problemas actuales como el hipercentralismo, la burocratización, el verticalismo institucional, la recarga ideológica de los medios de difusión, el estadocentrismo, son resabios indeseables del socialismo real que también padece el cubano. Si la marca de éste no es foránea, las ideas de cómo transformarlo tampoco habría que importarlas, sea de China, Vietnam o Venezuela; mucho menos de la farmacología europea, por no hablar de los laboratorios de Florida.

Aquella consigna de la revolución traicionada, muy popular en la Casa Blanca de los Kennedy, tuvo otro efecto que dura hasta hoy. Enarbolándola, se pudo invadir Cuba en 1961, amenazarla con armas nucleares en 1962, plagarla luego con ataques terroristas, y hasta hoy bloquearla económicamente, antagonizarla con medios diplo-militares y caricaturizarla con la paleta de la guerra psicológica. Todo en nombre de la democracia y la libertad, y en contra del comunismo ateo. Ese acoso perpetuo que hizo surgir en la isla el síndrome de la fortaleza sitiada, sigue incluyéndola en la lista de países terroristas e impone como condición para terminar la guerra fría entre los dos países las recetas democratizadoras de la Ley Helms-Burton, que estarán en vigor todavía, por cierto, cuando tome posesión la próxima Administración Obama. Ese síndrome cíclicamente renovado mantiene una predisposición defensiva que no facilita la democracia y la libertad de expresión. El lastre antidemocrático depositado por la hostilidad de EE UU también es parte del legado histórico con el que tiene que lidiar hoy la sociedad cubana.

¿Qué queda entonces de aquella épica revolucionaria donde surgieron los mitos vivientes de Fidel Castro y el Che, de las ideas de construir en paralelo el socialismo y el comunismo, el hombre nuevo, la sociedad de los iguales, “crear dos, tres, muchos Vietnam”? La respuesta instantánea podría ser nada o muy poco. Pero las respuestas instantáneas son más bien propias de la televisión. Si se trata de ir al fondo de las cosas, lo primero es considerar que bajo el arco de épocas diversas, encrucijadas y turbulencias mundiales de estos 50 años, Cuba también ha cambiado y tiene menos que ver con la de 1960 que los propios Estados Unidos. La manera de pensar el sistema político y la democracia, así como la vida diaria en los últimos veinte años, ha evolucionado más en la isla que en España. Esta última fase de la transición cubana no empezó con la enfermedad de Castro, sino con las transformaciones de los primeros 90, sin las cuales no se puede entender nada, mucho menos el legado real de la revolución.

En su naturaleza viva, contradictoria y cambiante, los cubanos encarnan mejor que ninguna otra cosa la herencia de la revolución

La cuestión de fondo sería: ¿Qué representa hoy el socialismo para los cubanos? ¿Cuán lejos está de las ideas que inspiraron la revolución? Si no se formula como un ordenamiento político y económico específico e inmóvil, sino como un orden cívico de relaciones sociales, una cultura política, un sistema dirigido a lograr una sociedad más justa, la distancia no es tanta. Justicia social, equidad, independencia nacional, soberanía, desarrollo social, democracia popular, libertad, dignificación del ser humano, siguen siendo valores en los que creen una mayoría de los ciudadanos, viejos y jóvenes. Se dirá que en muchos lugares del mundo se comparten estos mismos ideales, que no son privativos de un pensamiento socialista ni de una herencia revolucionaria. La diferencia radica en que no sólo los cubanos de clase media urbana blanca, sino gran parte de la sociedad ha vivido muchas de estas aspiraciones como experiencias concretas o como expectativas. A pesar de la caída del nivel de vida y la insuficiente recuperación desde los 90, la posibilidad de que esos otros ideales no alcanzados plenamente sean algo más que enunciados de la Constitución no se les plantea como un asunto académico, sino como posible y necesario en sus vidas. Incluso los que se deciden a emigrar, están lejos de ser “jóvenes sin ideales, sólo interesados en el consumo”: la mayoría lleva consigo estos valores. Los que se quedan tienen el desafío de redefinir el orden socialista y renovarlo a fondo.

¿En qué medida estos cubanos reales son diferentes a los de hace medio siglo? En su conjunto, son más educados, creen que por el mero hecho de haber nacido tienen derecho a toda clase de servicios sociales, a ser considerados iguales (sean mujeres, negros, pobres o campesinos), a reclamarle al Estado y a decir lo que piensan, a viajar al extranjero (incluso obreros). Han heredado un sentido común según el cual les toca ser felices, piensan con su cabeza y se quejan de casi todo. Gobernarlos es una tarea mucho más compleja que hace 50 años. En su naturaleza contradictoria, viva y cambiante, encarnan quizás mejor que ninguna otra cosa el legado de la revolución.

Foreing Policy. enero 2009.

La Costa Rica que veo

marfuerte @ 01:39

•Ricardo Jiménez comienza a gobernar

Alberto Cañas
Le tocó a don Cleto en su primer gobierno, del que hablé en mi columna anterior, concluir el ferrocarril al Pacífico, aunque cuando entregó el poder faltaban aún unos días para la terminación final y le tocó a su sucesor, Ricardo Jiménez, correr el primer tren hasta Puntarenas. Pero el gobierno de este cartaginés ilustre se inició el 8 de mayo de 1910 en medio de una gran tragedia que hoy no podemos menos que recordar: cuatro días antes, un terremoto había destruido la ciudad de Cartago; 99 años después hemos sufrido otro, de parecida fuerza.

La primera administración de don Ricardo Jiménez parece haber sido testigo de curiosas transformaciones socio-políticas que este inteligentísimo gobernante evidentemente captó, y fueron como un punto de partida para las transformaciones y reformas democráticas que fue haciendo a lo largo de su larga vida política.

Lo que los escritores un poco bucólicos del 900, Magón y Aquileo J. Echeverría principalmente, presentaron como una arcadia y Magón contempló luego retrospectivamente como una edad de oro, no resistió el advenimiento del Siglo XX. Crisis económicas y oscilaciones del precio internacional del café, todavía hoy no muy bien estudiadas, venían provocando una concentración de la propiedad de la tierra en los valles centrales, y la desaparición de una gran cantidad de pequeños cafetaleros (ciertamente mayor que la que se produjo entre 1860 y 1870 que llevó a la apertura de nuevas zonas: el norte de Alajuela y lo que llamamos hoy Los Santos). Así nació un hasta entonces inédito proletariado urbano para el cual no estaba preparada la ortodoxia liberal en el poder, que aspiraba a gobernar una sociedad exactamente igual a la que dejó Guardia.

Así nacieron en el sector intelectual las primeras preocupaciones anti-liberales (anarquismo, socialismo), suscitadas en buena parte por inmigrantes catalanes con cultura política, y protagonizadas por hombres de pensamiento tan valiosos como Joaquín García Monge, José María (Billo) Zeledón y el joven Omar Dengo, que crearon temor en los círculos oligárquicos cada día más seudo-aristocratizantes y endogámicos. Estas preocupaciones de orden intelectual llevaron a los primeros intentos de organizar sindicalmente a los trabajadores, a las primeras celebraciones del 1 de mayo como Día del Trabajo, y desembocaron en 1923 en la fundación por Jorge Volio del Partido Reformista, pero no debemos adelantar sucesos.

El hecho es que la candidatura de Ricardo Jiménez se plantó dentro del llamado Partido Republicano, fundado por Máximo Fernández, a quien los oligarcas tenían como un demagogo peligroso, y que lo puso al servicio de la candidatura de don Ricardo, el más radical y menos oligarquista de los liberales del Olimpo, proclamada en la primera convención política que vio este país, celebrada en el Teatro Variedades. Dentro del liberalismo predominante, don Cleto y don Ricardo, a quienes existe una tendencia a identificar como un solo cuerpo político, pensaban de manera diferente en muchas cosas, y nunca hicieron política juntos. Los oligarcas preferían a don Cleto.

Quienes han pretendido que Minor Keith y su United Fruit dominaban a Costa Rica han pasado por alto que la candidatura de don Ricardo Jiménez en 1909 surgió de su oposición cerrada a los primeros “contratos bananeros”, que don Cleto sometió al Congreso, que fue oposición al gobierno de su amigo. Y que llegado al poder don Ricardo, no fue su gobierno de 1910 (como no lo fueron los de 1924 y 1932) amigo de la compañía bananera.

A lo largo de sus tres gobiernos, don Ricardo se preocupó de democratizar la política, y en el de 1910 logró cambiar el sistema electoral, introduciendo el voto directo y la eliminación de los “electores” que escogían el presidente (como sucede todavía en los Estados Unidos). Él fue el último presidente producto de una elección de segundo grado. Procede adelantar desde ahora, que en su gobierno de 1924 instauró el voto secreto y en el de 1932 la regla de que basta el 40 % de los votos para ser elegido, regla que a partir de 1958, cuando se aplicó por primera vez, ha dado paz los resultados de nuestras elecciones.
Suplemento Página Abierta. Diario Extra 20 enero 2009.

Injusto cobro de impuesto al salario escolar

marfuerte @ 01:38

Mariano Jiménez Zeledón (*)
Los señores diputados de la Asamblea Legislativa con gran acierto han corregido una de las inequidades vigentes en el salario escolar para el sector público, dado que conforme a la Ley No.8665 publicada en La Gaceta No.195 del 9 de octubre de este año, éste estará exonerado del pago del impuesto sobre la renta.

La exoneración del salario escolar del impuesto sobre la renta, cuyo fin consiste en fomentar el ahorro de los trabajadores para que estos utilicen estos recursos en forma previa al ingreso de clases, es un desarrollo legislativo del principio cristiano de justicia social que rige los procesos de producción conforme al artículo 74 de la Constitución Política.

Sin embargo, ha sorprendido conocer de un oficio de la Dirección General de Tributación, el DGT-591-08 de 16 de octubre del año en curso, en el cual se afirma que “…sobre los ingresos devengados por los trabajadores por concepto de salario escolar en los meses anteriores a su vigencia, procede el cobro del impuesto sobre la renta.”
Esta interpretación resulta incorrecta por el hecho que el salario escolar opera mediante una retención de una parte del salario, el cual se paga en forma efectiva en el mes de enero de cada año.

De esta forma, en materia de salario no debería operar el sistema de devengado sino el sistema de percibido, esto conforme se indica en el artículo 32 de la Ley del Impuesto sobre la Renta, según la cual están sujetos a este impuesto los salarios, sobresueldos, premios, bonificaciones, entre otros, que “les paguen los patronos a los empleados por la prestación de servicios personales.”
El artículo 29 del Reglamento de la Ley del Impuesto sobre la Renta expresamente indica que el “impuesto se aplicará sobre las rentas que perciban las personas…”.

En otras palabras, como los trabajadores no han percibido el salario escolar, dado que tan solo se les ha retenido pero no se les ha entregado, si la reforma legal se aprobó en el mes de octubre, la exoneración resulta totalmente aplicable.

Si el pueblo de Costa Rica es soberano y ejercita esta soberanía a través de los señores Diputados, el Ministerio de Hacienda haría mal en desacatar el mandato popular expresado a través de una ley general de la República, por un afán fiscalista y contrario al principio cristiano de justicia social.

*Abogado laboralista y tributarista (mariano_jimenez@racsa.co.cr)

Suplemento Página abierta. Diario Extra 20 enero 2009.

PERSONAS POR CATEGORÍAS

marfuerte @ 01:36

Marlon Mora Jiménez *
En las últimas horas varias noticias me han causado gran preocupación alrededor de la gran tragedia sufrida por el terremoto y quisiera referirme a ellas con todo el respeto, pero también con una reflexión de un pueblo costarricense que debe repensarse. Los acontecimientos ocurridos en las zonas afectadas son lamentables por las perdidas humanas y el dolor de muchas de las familias, pero los robos y atracos en esas zonas me causan una gran indignación. Tal parece que vivimos tiempos en que hay gente para todo, porque ni siquiera en el momento más íntimo y difícil de la vida se respeta al prójimo. Y contrariamente, se le violenta e invaden sus derechos humanos.

Definitivamente, debemos hacer conciencia para que cosas como éstas tengan consecuencias para quienes hacen del dolor humano una fiesta de buitres sin la mínima pena para el que sufre.

Semejante situación sufrieron quienes allá en la soledad de la noche, el frío de la montaña y la nada vieron cómo pasaron a ser personas por categorías. Donde el extranjero tenía un precio y el helicóptero también. Es indignante que alguien aproveche ese momento para hacer negocio y cobre un servicio. Entiendo a las familias que al parecer pagaron para salir de ese lugar. Quisiera recordarles que la dignidad de todas y todos los que estaban allí valían mucho más que unas monedas blancas.

Sin embargo, es destacable quienes entraron a rescatar familias enteras y pusieron en peligro su propia vida para ayudar a tantas personas. Hombres y mujeres de la Cruz Roja, Comisión Nacional de Emergencias, las diferentes brigadas de atención desplazadas en la zona, civiles que con sus motocicletas pusieron su granito de arena, el Gobierno y, muy especialmente, el día de hoy nuestro Presidente, que nos ha hecho un llamado a la indignación, el respeto y la solidaridad. La suspensión temporal de las fiestas de Palmares es un mensaje a la conciencia, pero también al indignarnos por lo que le pasa a los otros. Porque cómo estar bailando al ritmo del reggaeton cuando a unos kilómetros de distancia otros, que son nuestros hermanos, sufren la pérdida de su casa, de su familia y de su gente. Este es el momento de preguntarse si no es ahora cuándo… ¿Qué tendrá que pasar para que nos indignemos?

* Periodista y profesor universitario, director del Posgrado en Derechos Humanos y Educación para la Paz UNA

Diario Extra 20 enero 2009.

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:34

LEY PARA CASTIGAR A LOS COMERCIANTES ABUSADORES
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Todo indica que por fin se nos hará realidad un sueño que venimos urgiendo desde hace muchos años, relacionado con el hecho de que los comerciantes hacen lo que quieren con los clientes y continúan ahí como si la cosa no fuera con ellos. Así como lo leen, el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) realiza sondeos comparativos de precios en las épocas más importantes de cada año, ya sea por vacaciones, ingreso a clases, Semana Santa o Navidad, y determina que algunos establecimientos cobran hasta cinco veces más de lo que vale un producto, otros ni siquiera pueden ser “valorados” porque no entregan la información que requiere el MEIC, y aún así permanecen con las puertas abiertas esperando que “lleguen víctimas” para cobrarles lo que les da la gana.

Para tratar de evitar esta serie de abusos constantes, el MEIC presentará ante la Asamblea Legislativa un proyecto de ley que busca proteger a los consumidores de los empresarios sinvergüenzas. La idea es que los comercios que se pasen de los límites establecidos actualmente en la Ley de Protección al Consumidor, sean sancionados más drásticamente para ver si acaso sus dueños aprenden la diferencia entre ganar dinero honradamente y “estafar” a los clientes.

Por supuesto que las autoridades de economía también buscan la manera de reducir los procesos de sanción contra los comercios abusivos, porque ahora los pasos a seguir son muy largos y engorrosos, donde primero deben notificar la multa establecida, y si no pagan -como ocurre la mayoría de veces- el proceso es enviado a los Tribunales de Justicia, donde tardan años para resolver una sanción de 20 mil devaluados colones, en muchos casos cuando la sentencia queda en firme, ya la empresa no existe.

La reforma a la Ley de Protección al Consumidor permitirá al MEIC solicitar a un juez exigirle a los comerciantes la entrega inmediata de la información requerida para realizar los diferentes trabajos sobre la regulación de precios, pero además autorizaría el cierre inmediato de los negocios que se compruebe están abusando de los clientes. De aprobarse esta ley, seguramente más de un comerciante abusador lo pensará dos veces antes de atropellar a los compradores.

Ojalá que los diputados entiendan la necesidad de reformar esta ley que fue aprobada en 1994, porque además de castigar más severamente a los empresarios “estafadores”, frenará las prácticas monopolísticas que han venido generando dolores de cabeza durante los últimos años. Esto debe verse con carácter de urgencia porque no es justo que el mismo cuaderno cueste hasta ¢1.000 más entre un establecimiento y otro.

Es cierto que los consumidores podemos caminar y comparar precios, pero resulta que algunos comerciantes se dieron cuenta de eso y ahora “se ponen de acuerdo” para tener precios parecidos, con lo que al final por más que caminemos igual terminamos pagando lo que el vendedor quiere cobrarnos.
Diario Extra 20 enero 2009.

Tras 8 años salió aBusheado

marfuerte @ 01:32

El periodo en el que George W. Bush presidió los Estados Unidos de América estuvo salpicado de descontento popular.

Adrian Fallas
afallas@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Este martes 20 de enero llegan a su fin los ocho años de mandato de George W. Bush al frente de los Estados Unidos de América.
No cabe duda que el presidente tuvo que enfrentarse a situaciones difí­ciles, como los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001 y una crisis económica mundial.
Pero quizá este sea recordado como un gobierno al que las malas noticias lo siguieron como abejas a la miel.
Bush pasó de ser un mandatario con altos márgenes de respaldo a ser el jefe de estado con el porcentaje de desaprobación más alto en la historia.
De acuerdo con información de Gallup, publicada en su encuesta para la cadena CNN entre el 14 y el 15 de setiembre del 2001, un 90% de la población aprobaba su trabajo.
En el otro lado de la moneda, para octubre del 2008, American Research Group informó que un 75% de las personas veí­a con malos ojos el gobierno de Bush.
Estos cambios en los sentimientos de los estadounidenses, y del mundo en general, marcaron un periodo que será recordado por mucho tiempo.
Por eso, Vuelta en U hace un recuento de su gestión, año por año.
2001, el primer año
Bush llega al gobierno luego de una discutida elección, en la cual hubo que hacer varios recuentos de los votos en el estado de Florida.
En abril de ese año firma un recorte de impuestos para las grandes corporaciones de $1.65 trillones.
El 11 de setiembre, Al-Qaeda ataca a los EE. UU. y Bush y el Congreso aprueban el Acta Patriótica para combatir el terrorismo.
Además, retiró al paí­s del Protocolo de Kioto sobre el cambio climático.
Pensando en la guerra
En junio del 2002 Bush deja claro que tiene como plan realizar una guerra preventiva y que los EE. UU. atacarán antes de ser atacados.
Un año después de los atentados, recibe la autorización del Congreso para utilizar la fuerza militar en contra de Irak y Saddam Hussein.
¿Misión cumplida?
Febrero del 2003 empieza con EE. UU. buscando formar una coalición de naciones dispuestas a comprometerse para una guerra en Irak.
En el mundo millones salen a protestar, pero en marzo las fuerzas norteamericanas invaden el paí­s en búsqueda de armas de destrucción masiva.
En abril, los congresistas aprueban un presupuesto de $79 millones para la guerra, y en ese mes el presidente afirma que se cumplieron los objetivos en la nación del Medio Oriente.
Pero en noviembre del 2003 la batalla continúa y 437 soldados norteamericanos habí­an perdido la vida.
Tortura en Abu Gurayb
En noviembre del 2004 Bush derrotó a John Kerry en las elecciones presidenciales, a pesar de que en abril se conocieron las fotos de los casos de tortura en la prisión iraquí­ de Abu Gurayb, controlada por elementos del ejercito de los EE. UU.
Además, el déficit federal alcanzó un nuevo techo durante setiembre.
2005, segundo mandato
El huracán Katrina devasta Nueva Órleans, mientras que la ayuda estatal tarda en llegar. A 1.836 muertos llega el saldo de la guerra en Irak.
Interpretando la constitución
En abril y octubre del 2006 George W. Bush reafirma su forma de gobernar.
En más de 750 leyes condiciona su aprobación a la posibilidad de realizarles cambios si estas van en contra de su visión de la Constitución.
Además, aprueba un acta que le permite utilizar al ejército como cuerpo policial en caso de emergencia.
El dueño del gobierno
En el 2007, en medio de una economí­a que pierde fuerza, Bush emite una directriz que le permite encargarse de las tres alas gubernamentales en caso de emergencia nacional.
Falta de aprobación
Probablemente el año más duro de su carrera se dio en el 2008.
La economí­a sufre una fuerte desaceleración, en medio de varios intentos por salvaguardar las empresas más grandes y productivas de EE. UU.
La guerra en Irak continúa y los niveles de desaprobación de su presidencia alcanzan niveles históricos.
Es tal vez por eso que hay tantas expecativas sobre el inicio de gestión de Barack Obama. Así­, el mundo espera a que sea mañana.
periódico Vuelta en U. 19 enero 2009.

Ticos tras la receta de Obama en la web

marfuerte @ 01:30

Tras el éxito de Barack Obama en las redes sociales, precandidatos de nuestro paí­s se están apuntando con ellas. Los jóvenes tienen opiniones divididas sobre esta tendencia.

Erika Rojas Rodrí­guez
erika.rojas@vueltaenu.co.crEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
Si a Barack Obama le funcionó, ¿por qué a los ticos no? Atraer simpatizantes mediante redes sociales como Facebook, Hi5, MySpace y Twitter -más allá de estar en contacto con amigos y familiares-, puede ser la idea de muchos de los polí­ticos y precandidatos a la presidencia de la República.
Laura Chinchilla, Fernando Berrocal y Rafael Ángel Calderón Fournier son algunos de los que tienen un perfil en sitios como Facebook. También existen grupos que apoyan a Epsy Campbell y Calderón (que también tiene uno de gente que está en contra de su eventual postulación).
En Twitter, Chinchilla (precandidata del Partido Liberación Nacional) tiene usuario registrado, aunque no es ella la que lo actualiza, sino alguien más en su representación.
Pero existen otros, como el de Óscar Arias, de dudosa procedencia.
“Se crean perfiles falsos que le restan credibilidad a los que sí­ son reales y que están tratando de encontrar en las redes sociales un lugar para hacer campaña”, dijo Carlos Herrera, estudiante de la Universidad San Marcos.
Opiniones divididas
En un breve sondeo cibernético, diferentes puntos de opinión saltaron a la vista acerca del tema. “Cada quien es responsable de su perfil, pero las redes sociales se hicieron con otro fin”, comentó Ramiro Núñez, estudiante.
Agustí­n Rossi considera inteligente la idea de usar estas plataformas con fines polí­ticos. “Están abarcando un mercado distinto y de jóvenes, lo que puede ser una oportunidad para lograr votos”, dijo el estudiante de 21 años.
Pavel Montes, por su parte, afirmó que él “no buscarí­a informaciones de polí­tica en las redes sociales”.
periódico Vuelta en U. 19 enero 2009.

Columna Creciendo Junt@s

marfuerte @ 01:27

A media asta

Nuria Marín

El terremoto del pasado 8 de enero fue el más directo mensaje del poder y majestuosidad de la naturaleza, inversamente proporcional a la pequeñez de nosotros los seres humanos. Dura lección de humildad y propicio recordatorio de cuán frágil y sorpresiva puede resultar la vida.
Si las imágenes sobre lo ocurrido nos dejan sin aliento, vale recordar lo dicho por testigos y expertos en emergencias sobre lo ocurrido, para quienes las palabras y medios electrónicos son incapaces de plasmar en su verdadera magnitud la dura realidad.
Aprovecho estas breves líneas para expresar mis sentidas condolencias a quienes han perdido algún ser querido. A quienes tienen a alguien desaparecido, un llamado a no perder las esperanzas. A quienes han perdido el fruto del esfuerzo de tantos años, palabras de aliento y solidaridad al reemprender la tarea. Al país, un llamado a no olvidar.
Es en los momentos difíciles cuando las personas tienen la oportunidad de mostrar lo mejor de sí. Esta emergencia no ha sido la excepción. Al lado de las escenas desgarradoras debemos resaltar los abundantes actos de heroísmo y las múltiples muestras de solidaridad.
A su manera cada quien se ha hecho presente, desde los trabajos de socorro y rescate, donativos en dinero o especie, el voluntariado en la gestión y administración de albergues o el apoyo gratuito de profesionales y técnicos. Lo positivo de esta tragedia: permitir que aflore lo mejor de los y las costarricenses.
Se trata de una bocanada de aire fresco y luz de esperanza para un país que en los últimos años se ha concentrado más en lo negativo, cuya afabilidad, tradicional hospitalidad y nobles sentimientos de nuestros ciudadanos simplemente se han visto cercenados ante los temores y reserva provocada, entre otros, por la inseguridad ciudadana.
Toda crisis tiene otra arista positiva. La oportunidad de aprender de los errores del pasado y evidenciar las carencias y omisiones. Pese a ser un país altamente sísmico, es evidente que nuestra población carece de los conocimientos y preparación mínima frente a este tipo de eventos.
Han circulado por Internet recomendaciones sobre las mejores prácticas para enfrentar un terremoto (ej. el “Triángulo de la Vida”). Algunas de ellas contradicen conductas aprendidas previamente (ej. protegerse en el marco de una puerta). La falta de información entonces agrega mayor incertidumbre en la población. Recomiendo una breve campaña por especialistas con las medidas mínimas a seguir en los hogares, centros de enseñanza y lugares de trabajo. También el diverso manejo de riesgos entre lo rural y lo urbano.
En el futuro no podremos evitar nuevos sismos, esto está en manos de Dios y la naturaleza. Sin embargo, sí podemos invertir en prevención y preparación para hacerle frente de la mejor manera a este tiempo de eventos.
Por último, quisiera agradecerles a mis lectores su lealtad, comentarios y recomendaciones al cumplir un año de vida, Creciendo Junt@s.
periódico LA República 19 enero 2009.

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis