Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis ¿Te gusta la Fotografía?

RESONOCO

09/05/2008 GMT 1

Columna En Vela

marfuerte @ 00:43

Julio Rodríguez | envela@nacion.com

Dos aspectos sorprenden en la crisis financiera de la Iglesia Católica en Costa Rica, ventilada en los recientes reportajes de La Nación : la presencia de las mismas personas en diversos cargos estratégicos y la impericia de aquellas para desempeñarlos. Doble pecado.

El adagio “zapatero, a tus zapatos” no ha perdido su lozanía, más aún en materia eclesiástica o pastoral. En este sentido, y sin pretender inmiscuirme en asuntos ajenos a mis escasos conocimientos, viene al caso la relectura de Henri de Lubac, enMeditación sobre la Iglesia , texto clásico, o bien el más reciente, de Joseph Ratzinger, actual Benedicto XVI, enLa Iglesia, una comunidad siempre en camino , para citar solo dos en una pléyade de obras recias e inspiradoras. El capítulo V de esta,Una compañía en el camino, un llamado a la reforma, podría ser el ansiado epílogo de esta saga dolorosa en Costa Rica, que, con ribetes de escándalos, financieros y no financieros, conocidos o soterrados, ha consumido demasiado tiempo.

Cito al papa Benedicto XVI: “Lo que necesitamos no es una Iglesia más humana, sino una Iglesia más divina; solo entonces será también verdaderamente humana. Y por esto todo lo que hacen los hombres dentro de la Iglesia hay que reconocerlo en su puro carácter de servicio y desaparece ante lo que cuenta más y es lo esencial… Creo –agrega– que, desde este punto de vista, deberíamos iniciar en la Iglesia a todos los niveles este examen de conciencia sin reservas”.

Jesús nos enseña que no se puede servir a dos señores… ni a dos señoras. Hay que saber distinguir, pues el que mucho abarca, poco aprieta. Jesús sabía de la necesidad de dividir el poder y del imperativo categórico de consagrarse a lo esencial. El poder –en su doble sentido depoder de ypoder sobre – es demoníaco, corrompe y atonta, pero, bien orientado, esto es, dividido, deliberante, transparente y esencial, siembra, produce y florece. Su sabia administración es tarea capital. La sentencia de Hobbes nos debe poner alertas: el ser humano tiene “un deseo perpetuo y sin tregua de adquirir poder tras poder”. Por ello, unos pocos, expertos o inexpertos, haciendo todo y sabiéndolo todo, o creyendo que lo saben todo, en una plataforma de poder, es una fórmula fatal, cuya primera víctima es siempre la verdad. Lo mismo vale para la política, para el Estado o para las empresas.

Cuando muchos están informados, el radar cognitivo compartido permite captar las señales o la llegada del lobo, o bien valorar, por la deliberación, “el exceso de confianza”, trampa siempre abierta que engaña a los más duchos. Si pocos tienen el poder, fácilmente germinan el secreto, el miedo y la mentira.
periódico La Nación 23 abril 2008.

Missio canonica : verdades y mitos

marfuerte @ 00:41

Luis Alejandro Rojas

El docente de Educación Religiosa se somete a un código ético llamadomissio canonica

presbítero

El periodista Jairo Villegas, de La Nación , una vez más, en menos de nueve días, aborda un tema referente a la Iglesia Católica, sin la prueba de verdad.

Al reportaje de don Jairo del 30/3/08 , con referencia a la educación sexual y la participación de la Iglesia, le hago precisiones en el semanario Eco Católico del 13 de abril.

Esta vez, en la página 10 A del martes 8/4/08 , se refiere al reglamento del otorgamiento y de la revocatoria de la missio canonica , que regula el ejercicio profesional de los docentes de Educación Religiosa en el país, afirmando que el mencionado reglamento impide a educadores presentar objeciones ante los juzgados.

Dicha aseveración es falsa; el reglamento no establece que los docentes no puedan ventilar sus casos en la vía judicial. Así lo demuestra la jurisprudencia de la Sala Constitucional.

El reglamento. ¿Cuál reglamento leyó don Jairo?¿No será que solo leyó la presentación del reglamento subscrito por el MSc. Federico Cruz Cruz, anterior director del Departamento de Educación Religiosa, que recoge la opinión de un funcionario, pero no de la Conferencia Episcopal? Es obvio que la presentación no es parte del corpus del reglamento

Extraña también que, haciendo eco de las infundadas apreciaciones del periodista, en menos de tres días aparece don Agustín Ureña Álvarez, tocando las campanas, con su artículoEducación religiosa ,matrimonio e Inquisición (Foro 11/4/08).

Extraña también que, un profesor universitario no recurra a las fuentes primarias, sino que dogmatice por el dicho de otros.

Se rasga las vestiduras el académico porque el adulterio es una causal de revocatoria del envío oficial de la Iglesia para laborar en la Educación Religiosa.

¿Qué dirá de las regulaciones y los códigos de ética que aplican los colegios profesionales? ¿No es cierto que hasta por mora se inhibe el ejercicio de una profesión en Costa Rica?

¿No es cierto que existe la figura del ejercicio ilegal de la profesión, tipificado con penas y sanciones?

De manera semejante sucede con un docente de Educación Religiosa cuya práctica educativa o testimonio de vida lo justifique, previo cumplimiento de un debido proceso. El docente de Educación Religiosa es, además de un hijo de la Iglesia, un profesional, que previo al desempeño de su puesto, voluntariamente y sin presión, se somete a un código ético denominado reglamento para el otorgamiento y revocatoria de la missio canonica .

El objeto de estudio. Señor profesor, el objeto de estudio no es si los sacerdotes sabemos de un mal matrimonio, sino que un docente de Educación Religiosa, aún con sus debilidades humanas, responda con su vida y testimonio a la vocación a la que fue llamado, a los principios morales y valores cristianos que enseña. Recordemos que las palabras para un cristiano sobran, cuando el testimonio arrastra.

Señor profesor, su anacronismo larvado, cuando evoca prácticas medievales atribuidas a la Conferencia Episcopal, acusan el principal “pecado” de un académico: especular sin leer las fuentes primarias.

Esté tranquilo, los asuntos del reglamento sí se pueden ventilar en la vía judicial y esto no contradice el Derecho Canónico.

Tanto a los lectores del periodista Villegas como a los alumnos y alumnas del señor profesor universitario, les viene muy bien mi consejo, aunque sea de un cura “torero de gradería”: para escribir y comer pescado hay que tener mucho cuidado. A los interpelados, también un consejo: lean el reglamento de la missio .
periódico La Nación 23 abril 2008.

Desde la tierra a la gradería

marfuerte @ 00:39

Agustín Ureña Álvarez | 4m-ureville@ice.co.cr

Existen derechos pisoteados por la Conferencia Episcopal y sobre los que usted calla

Profesor Universitario

Leí los comentarios de don Juan Céspedes (Foro 14/04/08) y del presbítero Mauricio Víquez (Foro 18/04/08) sobre mi artículo “Educación religiosa, matrimonio e Inquisición” (Foro 11/4/08). En mi artículo, el matrimonio es uno de varios temas, y don Juan no se refiere al celibato de los sacerdotes y a su incapacidad para opinar sobre lo que no viven, ni a la violación de derechos laborales promovida por la Conferencia Episcopal, que dejó indefensos a los profesores de religión, aquí en la Tierra, porque decidió que eso era un asunto de allá en el Cielo. La respuesta de don Juan es dogma recitado. En el siglo XXI, algunos requerimos más que dogma para elaborar nuestras opiniones.

Ignorancia. En el caso del presbítero Mauricio Víquez, sus ofensas sobre “mi lógica” son cortinas de humo (espero que no de hoguera) para distraer del tema de fondo: que usted ignora lo esencial porque eligió no saber y decidió no casarse, no convivir con una esposa, nunca tener hijos ni, menos aún, levantar un hogar y criarlos. Lógicamente, usted no sabe lo que es ser marido y padre de familia.

Esa obvia incapacidad clerical para vivir el matrimonio ha generado todo tipo de perversiones. Como nunca escribo garrapatos, ignorante no significa idiota. Si usted, don Mauricio, cree que deba sentirse así al leer mi artículo, no es mi culpa: examine su interior. En cuanto a su afirmación de que está en el limbo en relación con el matrimonio, estoy de acuerdo: usted está en el limbo, mientras siga soltero, sin hijos y contemplando el matrimonio de los demás, como usted mismo confiesa. Yo no lo mandé a la gradería: usted eligió estar ahí y, al ser confrontado con las consecuencias de sus propias decisiones, se siente exhibido en público, por su voluntaria ignorancia, y, en vez de reflexionar, se atreve a sentirse ofendido y ofende.

Luego me acusa de “imprecisiones históricas”, sin citar ninguna, lo que es una falta de seriedad. Use sus conexiones en el Cielo y pregúntele a Giordano Bruno y a las víctimas de la Inquisición a qué huele el humo de carne humana quemada en la hoguera. El milenio de los Estados Pontificios y sus guerras en nombre de Dios son realidades, muchas veces escritas con sangre. ¿No será que lo que usted llama imprecisiones históricas, son crímenes contra la humanidad –que usted quisiera borrar– perpetrados por la Iglesia?

Abusos y justicia. Sé que cuando la Iglesia pudo matar, mató, en el sentido más forense de la palabra. Las conquistas militares del papa “guerrero” Julio II y la Inquisición son el mejor ejemplo. La única explicación para estas atrocidades es que la Iglesia se eximió a sí misma de aplicar el 5.° Mandamiento, por uno o dos siglos, mientras mataba a todos los que no pensaban como ella. Esa es la historia. Supongo que a usted le contaron otra en el Seminario, y por eso me acusa de “impreciso”.

Yo creo en Jesús: admiro el vuelo de las aves y me extasían los lirios del campo. También creo en Pablo de Tarso, en el Dios sentido por Agustín de Hipona y en el Dios explicado por Tomás de Aquino, en la vivencia de Jesús que percibo en el misticismo de Francisco de Asís y de Teresa de Calcuta. Creo en el Jesús que impactó la vida de Pascal, como también rechazo la arrogancia homicida de Enrique VIII y la predestinación de Calvino.

Don Mauricio, en cuanto al derecho, su silencio demuestra que, si lo entiende, no le preocupa. Le informo que hubo una Revolución Francesa, que se dio una Declaración Universal de Derechos Humanos, que tenemos una Constitución, que existe una Convención Interamericana de Derechos Humanos y que esos instrumentos garantizan el derecho de recurrir a los tribunales para obtener justicia, instrumentos y derechos pisoteados por la Conferencia Episcopal y sobre lo que usted notoriamente calla. Toda tiranía comenzó con un abuso, que no fue detenido: hace 500 años ya estarían cortando leña para quemarme. ¿Resabios de Inquisición en la Conferencia? ¿Nostalgia suya, don Mauricio, por el siglo XV? Los actos de la Conferencia, y su notorio silencio, don Mauricio, los delatan.
periódico La Nación 22 abril 2008.

¿Cuidamos la herencia de nuestros líderes?

marfuerte @ 00:36

Róger Churnside
Acabo de releer El Espíritu del 48, escrito hace más de veinte años por don José Figueres Ferrer, con presentación de Guillermo Villegas Hoffmeister y prólogo del Revdo. Dr. Benjamín Núñez. Y cuadró nítidamente con algunas reflexiones que venía haciendo sobre liderazgo nacional: “elegantemente”, hubiera dicho el doctor Martín Godfrey, mi supervisor de tesis en Sussex University; “como anillo al dedo”, en nuestro folklore hispánico. Permíteme, estimada lectora, estimado lector, compartir esa experiencia contigo.

En lo que va de la civilización y la cultura, reconozcámoslo, los pueblos han girado en torno a líderes. Que las cosas deben ser así o no es otro tema; también es otra cuestión que los líderes hayan sido fieles a sus pueblos o no. En cualquier caso, el eje de la democracia es el liderazgo y éste consiste en tres conjuntos de cualidades esenciales: políticas, proféticas y filosóficas. Describo la trilogía a continuación:
• Las primeras tienen que ver con actividades o procesos de formación de estructuras para gobernar la sociedad y distribución de sus mecanismos de control. Mediante ellas, los líderes apelan a los intereses de los pueblos, sus percepciones y sentimientos sobre lo que les conviene.

• Las segundas se refieren a interpretaciones, conjeturas y predicciones sobre acontecimientos futuros mediante señales o cálculos hechos previamente. Basados en ellas, los líderes sintonizan con la conciencia de los pueblos, es decir, sus valores culturales y juicios personales sobre lo que es bueno o malo.

• Las terceras son inclinaciones a imaginar y razonar coherentemente sobre la convivencia social. Con ellas, los líderes recurren a la inteligencia de los pueblos, en otras palabras, sus capacidades de análisis, entendimiento y crítica racional.

Ahora bien, la relectura de El Espíritu del 48 me indujo a pensar lo siguiente. Primero, a mediados del siglo XX, Costa Rica tuvo un ascenso de desarrollo social al perfilarse cada uno de esos tres conjuntos de cualidades de liderazgo, claramente y vigorosamente, en sendos personajes, que lograron complementarse, controlarse y equilibrarse entre sí; esto se observó en torno a los hechos de 1948, con participación de personajes paradigmáticos como don José Figueres Ferrer, Arzobispo Monseñor Sanabria y don Rodrigo Facio Brenes. Segundo, después de una o dos generaciones, llegaron a predominar cualidades políticas en la mayoría de nuestros líderes, con exclusión de las proféticas y filosóficas; y esto desembocó en los ciclos de degradación que irrumpieron en la cúpula del aparato del Estado a finales de 2004, con los acontecimientos denunciados en torno a Rafael Ángel Calderón Fournier, Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, José María Figueres Olsen y tantos otros, cuyas secuelas se extienden hasta hoy, bajo el manto del mercado global y el acecho del narcotráfico.

Pero, ¡qué demagógicos son los enfoques que atribuyen ese irrespeto de la herencia de liderazgo a fuerzas históricas impersonales, librando al “pueblo noble” o el “colectivo anónimo” de responsabilidades humaníticas!. Y, ¡qué fácil es explicar la degeneración del gobierno por la perversidad de autoridades específicas, ignorando la complacencia -cuando no complicidad- de ciudadanos comunes!
Por eso, parafraseando al poeta que cita Rodolfo Cerdas en el prefacio de El Lado Oculto del Presidente Mora, de Armando Vargas, cabe decir: “¿Y nosotros, dónde estábamos? ¿Qué haremos tú y yo? ¿Vendrán a nosotros las palabras encendidas para hablar la verdad con el pueblo?”.
Diario Extra Suplemento Página Abierta 22 abril 2008.

El reto de la globalización en Costa Rica: aspectos económicos e impactos sociales

marfuerte @ 00:35

Josette Altmann Borbón
La globalización contemporánea ya no tiene a los Estados como actores principales; ahora los protagonistas son movimientos de grandes flujos de capital representados en agentes privados como los gigantes de la comunicación, los organismos financieros y las empresas transnacionales.

En Costa Rica la discusión planteada entre neoliberales y keynesianos revive las viejas confrontaciones entre desarrollistas y estructuralistas latinoamericanos de los años sesenta, o entre liberales y planificadores de los treinta. Y para sumar, no ayuda al debate el conocido dilema mercado o estado.

La globalización no es mala en sí misma, lo que es malo es la inexistencia de reglas que hagan accesibles sus beneficios a todos los países. Puede señalarse que la globalización es buena si aumenta espacios de comercio, genera inversión y produce crecimiento. Sus problemas inician cuando, por ausencia de reglas o la presencia de reglas unilaterales, muchos países terminan pagando altos costos de gobernabilidad y de equidad por sostener un esquema de relación global que está beneficiando a menos de treinta economías, sin que aparezcan señales claras del mundo rico para mejorar los términos de solidaridad con las regiones más pobres.

El desarrollo económico de un país se inserta en su organización social, de manera que abordar las inequidades estructurales requiere de cambios económicos y transformaciones de la sociedad misma. Por ello resulta válida la afirmación de que Costa Rica requiere una nueva forma de construir sociedad, tarea que se asume con una forma de organización estatal para la equidad, que es, al final de cuentas, el Estado de Bienestar.

Cómo generar riqueza sigue siendo el interrogante para las economías del planeta. Sin un mayor crecimiento no habrá una mayor equidad. Costa Rica enfrenta el reto de crecer en un mundo globalmente abierto a la competencia y encontrar un patrón de crecimiento ajustado a las exigencias de la época, sin olvidar que los beneficios de la apertura dependen de su complemento con políticas domésticas relativas a la inversión, la estabilidad macroeconómica, la cohesión social, los recursos humanos y el buen gobierno.

El objetivo esencial del desarrollo debe ser la búsqueda de una sociedad más justa, otorgando prioridad a la vigencia de derechos económicos, sociales y culturales, que se transmiten en valores de igualdad, solidaridad y no-discriminación. Disminuir la pobreza y la desigualdad es un imperativo ético y político. La pobreza puede verse agravada o reducida, aún en un entorno caracterizado por crecimiento del ingreso, porque no todos sus beneficios se distribuyen de manera equitativa. Por ello la educación y la creación de trabajos bien remunerados se convierten en la mejor manera de erradicar la pobreza en el mediano y largo plazo.

Ni la apertura, ni la globalización son los únicos culpables del deterioro y el costo social en Costa Rica. También hay que señalar el tema de la acción eficaz y efectiva que reconcilie al gobierno y a la sociedad civil.

La necesaria reforma del estado costarricense debe ir acompañada de las denominadas políticas de “buen gobierno”, que se inspiran en principios de eficiencia, transparencia y responsabilidad. Algunos han puesto el dedo en la llaga, señalando que no hay acciones verdaderamente eficaces porque tenemos por un lado una clase política deslegitimada y, por otro, una ciudadanía desconfiada e incrédula producto de lo primero.

Es necesario retomar el compromiso por Costa Rica a través de alianzas transparentes entre todos los actores sociales: instituciones gubernamentales, partidos políticos, sindicatos, cooperativas, universidades, organizaciones no gubernamentales, etc., que nos lleve a superar uno de los principales obstáculos que tenemos: las asimetrías sociales.

Frente a la inevitable integración y globalización, tiene que haber mecanismos sociales y económicos que acorten las distancias que nos separan como países (desigualdad horizontal) y sus estratos sociales (desigualdad vertical).

Por ello, la internacionalización debe venir acompañada de claras políticas en materia de compensación y sustentación, como las que existen en Europa, que nivelen las diferencias entre países y dentro de sus sociedades.

Diario Extra Suplemento Página Abierta. 22 abril 2008.

Columna Dialéctica

marfuerte @ 00:33

Las vacas flacas del Presidente Arias
Juan Manuel Villasuso
El Presidente de la República ha declarado que se acercan tiempos de "vacas flacas". Eso significa, ni mas ni menos, que el ritmo de la producción será menor, que la generación de empleo perderá impulso, que las exportaciones no aumentarán a las tasas esperadas y que los niveles de pobreza seguramente se elevarán. Coincido plenamente con el pronóstico del Presidente. Yo lo había comentado hace algunos meses cuando hablé de las "pintas económicas" que marcaban el panorama del 2008. Claroscuros con nubarrones.

Pero el Presidente trata de achacar la desmejora de la economía costarricense únicamente a factores externos, y lo atribuye a lo que está ocurriendo en los Estados Unidos y en los mercados internacionales. Y en eso no tiene razón.

Igual que no la tenía cuando la economía marchaba a "todo trapo" y le adjudicaba el mérito a su gestión de gobierno.

Es evidente que los aumentos en el precio del petróleo y la crisis inmobiliaria norteamericana tienen consecuencias para nuestro país, pero mucho mayor impacto que esos acontecimientos son los que producen las medidas que han tomado, o dejado de tomar, las autoridades gubernamentales.

Desde el Banco Central eliminaron las minidevaluaciones con el fin de reducir la inflación y establecieron bandas para cotizar el dólar; pero la inflación no ha disminuido y el dólar se devaluó, afectando a los exportadores, sobre todo a los nacionales, que ahora reciben menos colones por cada dólar exportado.

La Administración Arias creó el Ministerio de la Producción para apoyar a los productores, pero el ministro desertó para dirigir la campaña del SI en el referéndum y después el Presidente cerró la institución porque no estaba haciendo nada importante.

El gobierno puso un gran énfasis en el aumento de la competitividad y designó a un alto jerarca para lograr una meta exportadora que los propios exportadores reconocen que no se podrá alcanzar.

En el Ministerio de Trabajo se habla desde hace meses de la formulación de una política de empleo, pero ya estamos a mitad del período presidencial y todavía no hemos visto un planteamiento coherente, estructurado y consensuado que atienda la segmentación del mercado laboral, aumente la productividad y oriente la formación de los recursos humanos.

A diferencia de las vacas gordas de la avenida central, que están aquí desde hace varias semanas, las vacas flacas vienen de camino y nos van a afectar; pero no pretenda el Presidente Arias curarse en salud haciéndonos creer que esas vacas están enclenques únicamente por causas externas y que su delgadez nada tienen que ver con su gestión.

Hemos visto desaciertos e intentos fallidos y no se vale ahora que le eche toda la culpa a lo que viene de afuera.

El gobierno debe reconocer su impericia o su descuido para llevar adelante acciones concretas y para prevenir adecuadamente las inestabilidades de los mercados internacionales.

Además, no es suficiente con decir que vienen tiempos de vacas flacas. El Presidente debe indicarnos cómo piensa enfrentar la situación y cómo va a resguardar a la población más pobre y vulnerable.
Diario Extra Suplemento Página Abierta 22 abril 2008.

¡Ojo con los remedios!

marfuerte @ 00:31

Manuel Rojas Bolaños *
Vivimos con temor y no es para menos. Los medios de comunicación, sobre todo la televisión, nos bombardean diariamente con noticias sobre homicidios, asaltos, muertes en carreteras, violaciones, sicarios, narcotraficantes y violencia doméstica. La nota roja consume buena parte de los noticieros. Hasta se asegura que vivimos en una sociedad en guerra, donde la ciudadanía honesta está prácticamente acorralada por delincuentes de todo tipo, narcotraficantes y asesinos.

Ante tal diagnóstico habría que proceder de acuerdo con el conocido refrán: a grandes males, grandes remedios. Y casi todos los remedios que se recomiendan contienen un ingrediente común: el aumento de la represión, el control y la desconfianza y la sospecha en el otro, sobre todo en el diferente. Una campaña financiada por particulares, que ha comenzado a oírse y verse en los medios de comunicación, incluso va más allá e indirectamente propicia el ejercicio de la justicia por las propias manos, en vista de la ineficiencia de leyes, cortes y cuerpos policiales. Con algunas diferencias significativas, el proyecto de Ley de Fortalecimiento Integral de la Seguridad Ciudadana, presentado recientemente a consideración de la Asamblea Legislativa, apunta hacia lo mismo: fortalecer la acción de los cuerpos policiales contra lo que denominan el crimen organizado.

Ciertamente, hay gente que está harta de que le roben o lo agredan impunemente. Demanda justicia y tiene razón; pero me temo que estamos exagerando la gravedad de la situación, sobre todo si nos comparamos con países como Guatemala y El Salvador, donde la incidencia del crimen y la violencia es muy alta. En todo caso hay que evitar acercarnos a esos extremos.

Pero más allá de estadísticas y comparaciones, el hecho es que buena parte de la ciudadanía cree que la delincuencia es muy alta, se siente amenazada seriamente en sus vidas y propiedades, y exige acciones efectivas por parte de policías y tribunales. Hay una sensación generalizada de que la impunidad campea y que los delincuentes gozan de mayores garantías que las y los ciudadanos honestos.

Se debe enfrentar el problema, pero no dejemos que el pánico nos lleve a proponer y apoyar medidas que, como sucede con algunos remedios, tienen efectos secundarios graves, a veces más graves que los males que se pretendían combatir. En este campo no se puede ni se debe actuar con precipitación porque puede afectarse peligrosamente las libertades públicas con el consiguiente perjuicio para el conjunto social. Tenemos que aprender de lo sucedido en otras sociedades donde el miedo les ha llevado a tolerar graves retrocesos en el ámbito de las libertades públicas, como ha sucedido en los Estados Unidos después del 11 de setiembre de 2001.

A mediano y largo plazo nada vamos a solucionar con el mero aumento de las medidas represivas ahora, si no buscamos las raíces sociales del crimen y la delincuencia. Hay que aumentar el número de policías y mejorar su desempeño; también hay que revisar el desempeño de los jueces y perfeccionar los controles migratorios, así como combatir el comercio de armas, legal e ilegal.

Pero hay que actuar también en el plano social. No se trata solamente de disminuir el porcentaje de personas en situación de pobreza; también hay que enfrentar la creciente desigualdad social y las exclusiones sociales y culturales que produce una sociedad donde se incita a consumir y donde el ideal de buena vida está ligado a la posesión de celulares, autos y ropa de marca. No es de extrañar que quienes no tengan acceso a esos y otros bienes, o solamente pueden hacerlo por la vía del endeudamiento excesivo, recurran a la delincuencia, desde la estafa hasta el robo a mano armada.

Esta sociedad produce exclusiones, frustraciones y desesperanza. Condiciones todas incubadoras de la violencia y el delito. A ellas es a las que hay que declarar la guerra sin cuartel.

* Sociólogo político

Diario Extra Suplemento página abierta 22 abril 2008.

08/05/2008 GMT 1

Anticipo

marfuerte @ 01:27

Luna de miel con libro y otros relatos

Extracto del libro ‘Luna de miel con libro y otros relatos’ de la periodista costarricense Inés Trejos de Montero.

En aquella casa no se permitían palabrotas, y ciertos términos, perfectamente naturales, pero relacionados con funciones fisiológicas, no se usaban o se convertían en sinónimos sutiles:

– Vous, ¡silence! –decía la madre cuando los chiquillos soltaban algún vocablo que ella juzgaba soez.

Era la única casa en donde, en la pared de un dormitorio, el Señor Crucificado estaba vestido y, en general, el arte helénico, con sus dioses desnudos, era tabú.

Y así crecieron, en un mundo de falso refinamiento que su progenitora confiaba que perduraría para toda la vida.

La mamá lanzaba ciertas frases, ya fuera en inglés o en francés, que había aprendido en su lejana infancia y juventud, mas sus hijos, para su disgusto, y en medio de grandes carcajadas, las cambiaban por traducciones obscenas o cómicas.

Put it away, por ejemplo, lo convertían en putita de buey, y el carry it away , en carita de buey , y se alejaban en ruidoso tropel del cuarto de costura donde la madre pasaba muchas horas cosiendo y donde, incluso, recibía visitas.

–Doña Sofía es muy inteligente –decían las vecinas, admiradas de la sapiencia de aquella señora, tan ama de casa, tan buena madre y esposa, que leía, en sus ratos libres, folletos científicos que alternaba con poesías.

Ella también, por sus conocimientos de medicina práctica, daba consejos y recetas caseras para curar males de estómago, torceduras, resfríos y cuanta epidemia aparecía en el vecindario. Eso sí, para dolencias mayores, aconsejaba ver al doctor, quien muchas veces también llegó a su casa, cuando la seriedad del cuadro clínico de sus niños la hacía dejar de lado sus propias aficiones.

Las hijas crecieron completamente convencidas de que “hacer el amor” era besarse y acariciarse, pero, por supuesto, dentro del lazo matrimonial. Su conocimiento de las relaciones sexuales era completamente nulo. Las únicas recomendaciones a las muchachas antes de casarse, eran que fuesen muy sumisas, obedientes y cariñosas con sus maridos.

Para Gladys, ir a la cama era, sencillamente, alistarse para leer.

El día de su casamiento y después de la fiesta, Rodolfo y ella se fueron a un hotel [...].

Hubo los arrumacos de costumbre y, cuando Rodolfo le dijo “vamos a la cama”, ella empezó a buscar su libro.

–¿Para qué? –le preguntó él, asombrado.

–Pues para leer.

Gladys estaba, por cierto, en la parte más emocionante de un libro de una de las hermanas Bronté, y al oír hablar de la cama llegaba para ella el momento cumbre del día, cuando podía leer sin que hubiera recriminaciones, hasta que el sueño, contra el que luchaba denodadamente, la vencía.

¡Pero no! Ahora eran otras reglas. Era otro el momento. Lo desconocido se abría ante ella con alucinantes premoniciones. Ya no eran el abrazo y el beso. Era algo más. Eran manos que hurgaban en lugares prohibidos y también pecaminosos como lo habían advertido las monjas, sonrojándose de solo pensarlo. ¿Cómo borrar las enseñanzas de la niñez y la adolescencia? Se dejó llevar. Hubo una sensación extraña y quizás placentera, coartada por los falsos pudores.

Finalmente, Rodolfo, agitado y sudoroso, después de consumado el acto, volvió la espalda y se durmió.

Gladys, entonces, tomó de nuevo el libro que la esperaba en la mesa de noche, y se lanzó, entusiasmada, para proseguir su lectura.

Así que, para Gladys, el momento del “acto” había llegado. “¡Qué extraño!”, dijo para sí, “¿habrá algo más?”.

Autora: Inés Trejos de Montero

Editorial: EUNED

Suplemento Áncora. periódico La Nación 20 abril 2008.

Librero

marfuerte @ 01:25

Otros sueños

Dorelia Barahona

La ruta de las esferas

Novela

Editorial Farben

Ignacio del Valle
Escritor español
A medida que avanzaba yo en la novela La ruta de las esfera s, no hacía más que recordar la carta que escribió Goethe en 1827: “Me gusta echar un vistazo a lo que hacen las naciones extranjeras y recomiendo a cualquiera que haga lo mismo. Hoy día, la literatura nacional ya no quiere decir gran cosa. Ha llegado la época de la literatura universal, y cada cual debe poner algo de su parte para que se acelere su advenimiento”.

Pues bien, la autora ha puesto un mucho de su parte con esta novela para ese acelerón porque es consciente de que la novela, al igual que Costa Rica, tiene vocación mestiza: es ágora, punto de encuentro, de intercambio, de política; sana colectividad, mosaico de ideas, travestismo social.

Montaigne lo resume mejor que yo: sea cual sea la diversidad de hierbas que haya, se engloba todo bajo el nombre de ensalada.

La ruta de las esferas habla de esa ensalada, es decir, de todo lo que impulsa al ser humano: el amor, el erotismo, la desdicha, el odio, la frustración, el deseo, la carne, la herida, la existencia, la muerte, la belleza…, y lo ha hecho utilizando la lógica de los sueños para contar su historia.

Son sueños cuya textura mezcla el aliento épico de una historia tica llena de colonos, filibusteros, traficantes, indígenas, religiosos, amantes, héroes y canallas, máquinas, oro –el físico y el mítico–, sangre, agua, piedras y volcanes, junto a la magia, ese colibrí que nos guía, brillantísimo y azulado, entre los vivos muy vivos, y unos muertos con una diminuta llama, una chispa roja que los corona y que sólo deambulan ocupados en repetir los actos de cuando estaban vivos.

Se logra así un perturbador panóptico de Costa Rica, de la extrema complejidad de su mundo, de sus categorías, de sus relaciones, de su pluralidad de perspectivas.

No obstante, y en un primer momento, al lector que recorra sus páginas quizás pueda parecer que es una novela sobre la guerra atroz y borradora, un libro sobre las pugnas y enfrentamientos que conformaron el sangriento parto de la nación costarricense.

Puede sacar eso en limpio cualquiera que siga la trayectoria del colibrí –nuestro particular Virgilio aéreo, con su corazón que late 1.200 veces por minuto– y se encuentre las revueltas indígenas contra los españoles, o bien con el despótico y mesiánico William Walker y su lema Five o None , debido a su obsesión por conquistar las cinco repúblicas centroamericanas, o bien se mezcle en los zafarranchos de los mineros contra la explotación de The Costa Rica Pacific Gold Mining.

Sin embargo, esa sería una lectura incompleta porque Dorelia Barahona ha leído con aprovechamiento la afirmación de Scott Fitzgerald acerca de que toda vida consiste en acercarse y alejarse de una sola frase: “Te quiero”. En efecto, La ruta de las esferas es una novela de amor, de ese –como la autora escribe–, mundo complicado de afectos por expresar y palabras por decir.

Son el amor de Francisca por Gil, a pesar de borracheras e infidelidades; el de Nicolás por Mercedes, por mucho que esta se empeñase en que no se puede una dar el lujo de que un corazón mande sobre el destino pues esto sólo lo pueden hacer los ricos; el del héroe nacional Juan Rafael Mora por Inés, un amor hasta el último momento, justo antes de ser fusilado; el de Buenaventura por Josefa, que se comulgaban los secretos mirándose, o el de Buenaventura por Dulcehé o por Pilar; incluso el de Minor Keith por su esposa Cristina.

A la postre, siempre es la búsqueda de unos ojos donde mirarse, un corazón donde sentirse, una memoria donde recordarse: una parte que busca otra parte.

Sin embargo, en esta novela no sólo los personajes sienten: también el aire y el tiempo porque Barahona ha impuesto las manos a Costa Rica, como Buenaventura se las imponía a Cristina para invadir cada una de sus partículas.

Ha tallado un libro al igual que Buenaventura tallaba las piedras brutas a cincel y mazo, para poner orden en el caos, hasta conseguir, a fin de retratar el hermoso y terrible espectáculo de la vida humana, una gran y perfecta esfera de literatura.

IGNACIO DEL VALLE ES AUTOR DE LA NOVELA ‘EL TIEMPO DE LOS EMPERADORES EXTRAÑOS’, PREMIO DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS del 2007.

Suplemento Áncora Periódico La Nación 20 abril 2008

Preludios de miedo y violencia

marfuerte @ 01:23

Historia

Antes de 1948 Profascistas y antifascistas revelaron tendencias autoritarias HistoriaPreludios de miedo y violencia

Dennis Arias Mora | dennarm@yahoo.de
El gobierno nazi comenzó en enero de 1933; no había pasado un año, y ya en Costa Rica se conocía su rumbo antidemocrático. Eran constantes las noticias sobre sus tendencias militaristas y expansionistas, y sobre persecuciones contra judíos, socialistas y comunistas. A la vez, se sabía cómo se idolatraba al Führer al frente de la “nueva Alemania”.

Pese a esas alarmas, la Alemania nazi despertó el interés y la simpatía de no pocas personas corrientes y de algunos grupos de políticos.

Desde el siglo XIX, la comunidad alemana en el país gozaba de prestigio debido a sus éxitos económicos, sociales y políticos. En la prensa, durante la era nazi (1933-1945), esa “colonia” despertaba elogios de políticos como Ricardo Jiménez y de intelectuales como Roberto Brenes Mesén y Rafael Obregón Loría.

Tal admiración favoreció el que, en los años 30, los valores atribuidos a la germanidad hicieran ver al nacionalsocialismo y a Adolf Hitler como su derivación natural. La relativa recuperación económica de Alemania bajo su mando, invitaba a fantasear con la virilidad, el vigor racial, la disciplina y la grandeza con que se definía lo alemán.

Mientras tanto, la sección costarricense del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei) se había creado alrededor de 1932 y realizaba actividades públicas en el Club Alemán (Guadalupe, San José) y en otras instituciones germanas, de larga tradición, haciendo creer que el nazismo y los alemanes constituían una sola identidad.

En su mayoría, el partido estaba formado por alemanes veteranos de la Gran Guerra (1914-1918) residentes en el país; llegó a sumar 66 miembros, y era liderado por Herbert Knohr y Karl Bayer. Sus actividades para “nazificar” a la comunidad alemana causaron divisiones en esta. En el Club Alemán (presidido por Knohr) se celebraban los aniversarios del Tercer Reich y el cumpleaños del Führer . En una ocasión, la hija del maestro Luis Dobles Segreda, la niña Margarita, declamó allí su poesía Adolfo Hitler, el libertador de la tierra alemana .

Choques. En ese tiempo, Costa Rica sufría una grave crisis económica y había un descontento general que podía favorecer al Partido Comunista (fundado en 1931) en las elecciones y en las calles.

Así, los comunistas podrían afectar el tradicional apoyo dado a partidos liberales, como el dominante Republicano Nacional (PRN). La crisis económica y el comunismo parecían recrear los escenarios que, como reacción, derivaron en gobiernos nacionalistas autoritarios en Europa y Latinoamérica.

Unos pensaban que el comunismo debía ser destruido porque amenazaba la democracia, la propiedad y la familia; para otros, ubicados en la izquierda, el anticomunismo (cuyo sesgo nacionalista desembocaba también en el antisemitismo) originaría un gobierno de fuerza, semejante al nazismo.

El ascenso de Hitler alimentó el debate y el vocabulario político costarricenses. Así, en 1936, para los comunistas, la candidatura presidencial del “aspirante a Führer”, León Cortés, conduciría a un gobierno de “mano dura”.

Cortés era un liberal anticomunista, germanófilo por lazos familiares y económicos, y de carácter austero, puritano y autoritario. Él imprimió a su administración (1936-1940) los aspectos más rígidos de su personalidad.

Asimismo, el escenario costarricense se nutrió de la agitación de la política mundial. Pronto surgió una versión propia del antifascismo intelectual.

A las organizaciones y congresos de ese movimiento internacional estaban ligadas reconocidas figuras de nuestro medio, como el escritor y editor Joaquín García Monge, la escritora y comunista Carmen Lyra, y el socialista y latinoamericanista Vicente Sáenz.

En Costa Rica, el antifascismo estuvo influido por la Guerra Civil Española (1936-1939). Se fortaleció un vanguardismo intelectual que rechazó el “arte por el arte” y que imprimió un fuerte compromiso político a sus labores artísticas y literarias.

Ese movimiento, heterogéneo, defendió a la República Española contra la sublevación militar de Francisco Franco, y protagonizó choques con las autoridades civiles y eclesiásticas. Estas dos, no pocas veces, se mostraron afines al franquismo español y a los totalitarismos alemán e italiano.

Sin embargo, no tuvieron éxito los intentos por traducir el movimiento antifascista en una alianza política semejante al Frente Popular que había triunfado en las elecciones francesas de 1936.

Las protestas acabaron con frecuencia en despidos y procesos judiciales. De aquella época se recogen innumerables textos de izquierda: estos relacionaban las tensiones mundiales con las tendencias autoritarias del gobierno cortesista.

‘Mano de hierro’. Una segunda etapa del antifascismo se configuró al iniciarse la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), con la salida de los cortesistas del partido gobernante (PRN), con el acercamiento oficial al panamericanismo de los Estados Unidos (enemigos de los nazis), y con la alianza del gobierno de Rafael Ángel Calderón Guardia (1940-1944) con los comunistas, pacto que impulsó las reformas sociales de inicios de los años 40.

Para entonces, el vanguardismo intelectual mostró los límites de su pasión contestataria. Los comunistas de Costa Rica, por ejemplo, se aliaron con el catolicismo político de los calderonistas y con la Iglesia católica, sus antiguos adversarios.

Tras esta alianza, los comunistas dejaron ver sus fibras también nacionalistas, caudillistas y autoritarias.

De denunciar, en 1936, el riesgo de un gobierno de “mano dura” de Cortés, los comunistas pasaron –con un discurso violento y militarista– a exigir de Calderón Guardia una “mano de hierro” (1942) que se deshiciera de una vez por todas de opositores y alemanes, vistos como una “quinta columna” dispuesta a dar el zarpazo de la expansión nazi en el istmo.

Bajo los estandartes del caudillo nacional (Calderón Guardia) y del continental (Franklin Roosevelt), el antifascismo consolidó el término nazismo como un insulto y una villanía política. La acusación de “quintacolumnismo” pasó a ser una estrategia de descalificación político-electoral con fuertes rasgos chauvinistas.

Una atmósfera de redención y civismo cubrió la transformación real del nazismo, de fantasía a villanía, y del antifascismo, de vanguardia intelectual a movimiento nacionalista.

Todo ello sugiere que la política costarricense se había polarizado tempranamente, y que además contenía elementos de autoritarismo y violencia, prontos a activarse al calor de las luchas y miedos políticos, y en la frialdad de los cálculos electorales.

Eso ocurrió mucho antes de la ebullición de los odios que, a fines de los años 40, desembocaron en una guerra civil.

El autor es profesor de la Escuela de Historia de la UCR y miembro del Centro de Investigaciones Históricas de América Central de la UCR.

Suplemento Áncora. Perioódico La Nación 19 abril 2008.

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis