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RESONOCO

07/02/2009 GMT 1

Acuses de recibo

marfuerte @ 01:40

María, esa gran desconocida

Autor: Juan Arias

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Editorial: Maeva Ediciones

Pedidos: 2522-4848

El periodista y escritor Juan Arias ofrece una biografía de María, la madre de Jesús. El investigador plantea este libro tomando como insumos los evangelios (canónicos y apócrifos), así como otras fuentes y teorías desarrolladas por otros autores. La contratapa del libro adelanta: “Juan Arias nos invita a un recorrido apasionante, muy bien documentado y en ocasiones polémico, entorno a una figura puente entre lo divino y lo humano”.

Los problemas del gato y otros cuentos

Autor: Virgilio A. Rodríguez

Editorial: EUNED

Pedidos: 2253-9349

El autor nacional Virgilio A. Mora Rodríguez presenta una colección de tres cuentos bajo el sello de la editorial de la UNED.

La contratapa reza: “Una vez más, la maestría narrativa de Mora devela y revisa críticamente la realidad social costarricense. La pulpería, la telenovela y la canción popular son las prácticas comunitarias por medio de las cuales el autor nos va a internar en lo más recóndito de los anhelos y frustraciones de los actores sociales”.

Historia Natural del Parque Nacional Chirripó

Autora: Adelaida Chaverri Polini

Editorial: Inbio

Ped.: 2507-8184

Esta es una publicación póstuma de la obra de la científica y académica de la Universidad Nacional Adelaida Chaverri Polini.

El editor científico de la obra, Alfonso Mata, resalta que este libro “fortalece el conocimiento científico de los recursos naturales del país y la región mesoamericana, con información básica y suficiente para adentrarnos con seriedad en la historia y las bellezas del Parque Nacional Chirripó y las regiones aledañas”.

Mi Guanacaste lindo

Autor: Carlos Arauz

Editorial: Publicación del autor

Pedidos: 2229-1686

Esta obra se presenta como un diccionario de citas, términos y expresiones de Guanacaste. Asimismo. el autor formula una breve presentación de cómo se ha configurado el habla en esa provincia.

La contraportada reza: “ Durante más de diez años, Carlos Arauz Ramos tesoneramente recogió, para esta obra, gran cantidad de términos y expresiones propias del habla popular guanacasteca, acompañados de muchas citas y datos de su querida provincia”.

La dieta del té

Autor: Mark Ukra

Editorial: Norma

Ped.: 2507-8184

Este libro es una guía para acelerar el metabolismo, reducir el apetito y perder peso mediante luna dieta de té.

Según la publicación, esta sustancia tiene beneficios para la salud como fortalecer el sistema inmunitario, disminuir los niveles de azúcar y colesterol en la sangre, prevenir las caries y el deterioro de los dientes, retardar el proceso de envejecimiento, disminuir la presión sanguínea y prevenir la artritis.

Suplemento Áncora. periódico La Nación 1 febrero 2009.

Librero

marfuerte @ 01:38

Contrapuntos
Alfredo Aguilar
El amor es eterno mientras dura
Novela
EUNA, 2008
Pedidos: 2237-9239
Rodrigo Soto
paralelo10@correo.co.cr

Alfredo Aguilar (San José, 1959) ha publicado hasta la fecha dos cuentarios notables: Morir dos veces (EDUCA, 1988) y Los gatos negros (Perro Azul, 2006). En ellos ya había evidenciado su talento y sus dotes narrativas; ahora, Aguilar los confirma con la publicación de su primera novela, merecedora del premio UNA Palabra del año 2007.

Valiéndose de una estructura contrapuntística en la que hija y madre, madre e hija, alternan sucesivamente la voz cantante o narradora, Aguilar nos sumerge desde el inicio en un universo a la vez íntimo y convincentemente femenino. Más que el conflicto generacional entre madre e hija, la novela despliega, poco a poco, la trayectoria existencial de las dos protagonistas, con sus búsquedas, sueños rotos, fracturas intempestivas, frustraciones y expectativas…

Desde luego, el amor y el desamor tienen un papel determinante en sus vidas, como desde el inicio nos lo sugiere el título y como nos lo recuerda el autor, reiteradamente, con los epígrafes que encabezan los diferentes capítulos de la obra.

Aún cuando se trata de la historia de una madre y de su hija, la perspectiva que adopta cada una de ellas para relatarnos su vida, no es exactamente la misma. Así, la madre se extiende sobre sus antecedentes familiares y refiere con detalle las circunstancias de su crianza y formación como miembro de una familia acomodada de Cartago.

Particularmente relevante será la historia de uno de sus hermanos, que por momentos se constituye en eje de esta narración. La hija, a quien el autor nos presenta sumida en plena crisis de media vida, nos refiere su historia desde una perspectiva mucho más cercana, más íntima, ciñendo los términos de su narración a la búsqueda de su vocación y del amor. De esta forma, el autor termina presentándonos, así sea a grandes trazos, la historia de tres y no de dos generaciones de una familia (los padres de la madre, la madre y la hija).

Necesariamente, el relato se transforma así en una suerte de crónica familiar que atraviesa buena parte del siglo XX, aunque solo algunos acontecimientos de la historia del país –particularmente la Guerra Civil de 1948 y el ostracismo al que son condenados los vencidos– irrumpen en la narración por afectar de manera sensible la vida de la familia. De la misma forma, los aires de los años 70 perfuman por momentos la narración de la hija.

Así pues, el autor despliega un universo temporal y narrativo muy amplio dentro de un relato más bien breve y condensado, en lo que se evidencia su vocación original hacia el cuento, pero esto no limita el disfrute de su lectura.

Como cualquier historia familiar, la que aquí se nos relata tiene sus secretos inconfesables velados por el silencio y el olvido. La demencia senil que sufre la madre precipita a la hija en una reflexión sobre su propia vida, llevándola a redescubrir, con mirada adulta, episodios velados de la historia familiar…

Sin embargo, la posibilidad de un reencuentro entre madre e hija queda vedada por la senilidad que sufre la primera, tiñendo con un aire melancólico lo que de otra forma podría haber sido un final distinto y quizás demasiado edulcorado.

Novela de la intimidad que lanza una mirada sobre algunas transformaciones de la sociedad en lo que respecta a la posición de de la mujer y de lo femenino, El amor es eterno mientras dura es también y ante todo una novela sobre el amor y el desamor como eje de dos vidas.

Por último –pero no menos importante– El amor es eterno mientras dura es una novela escrita con frescura y sensibilidad, que en ningún momento descuida la precisión de la frase ni renuncia al hallazgo de metáforas felices, de las cuales hay muchas. Con su publicación, Alfredo Aguilar se suma a un nutrido grupo de autores y autoras costarricenses que, en los últimos años, vienen recreando con imágenes literarias y palabras vivas las transformaciones recientes de nuestra sociedad.

ESTA OBRA SE PRESENTARÁ EL LUNES 12 DE FEBRERO, A LAS 7 P. M., EN EL CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA.

Suplemento Áncora. periódico La Nación. 1 febrero 2009.

El regreso de los Quijotes

marfuerte @ 01:36

Cine

Objetor Las cintas de Frank Capra denunciaron los efectos sociales de las crisis del capitalismo
Bértold Salas Murillo | bsalasmurillo@yahoo.com
El abuelo Vanderhof (el actor Lionel Barrymore) era un exitoso hombre de negocios y pudo llegar muy alto; sin embargo, una mañana, cuando subía en un ascensor, cayó en la cuenta de que no se divertía. Entonces vendió su empresa y se dedicó a disfrutar de la vida; es decir, a compartir con los demás lo poco que tenía.

Su casa fue el refugio de quienes hacían las cosas por gusto, como practicar la danza o la literatura, sin importar el talento o la opinión de los demás. Experimentar con juguetes y fuegos artificiales, sin pensar en comercializarlos.

Era una casa alegre y ruidosa, habitada por disparatados personajes, que Tony Kirby (un jovencísimo James Stewart) describe como “imaginada por Walt Disney”. Este muchacho se ha enamorado de Alice, la nieta de Vanderhof, y es hijo de un poderoso banquero y fabricante de armas.

Papá Kirby (Edward Arnold) es la antítesis del abuelo: plutócrata despiadado, ve el negocio de su vida en la inminente guerra en Europa y malvive entre gritos a sus subalternos y dolores estomacales. Un día, tras conseguir su mayor triunfo comercial y saber de la partida de su único hijo, se da cuenta que no se está divirtiendo.

Esta es –generosa e imposible, demasiado buena para ser cierta–You Can’t Take It With You (Vive como quieras, 1938), película dirigida por Frank Capra y escrita por Robert Riskin, y ganadora de los Oscar a la Mejor Película y Mejor Director.

En los años 30, las comedias de Capra sintonizaron muy bien con un público que se recuperaba de la Gran Depresión. Su popularidad era tal que se lo conocía como “El nombre delante del título” (The Name Above the Title , como llamó a su autobiografía).

El precio de un hombre. Capra nació en Italia en 1897, pero migró con su familia a Estados Unidos en 1903. Luego de estudiar ingeniería y pelear en la Primera Guerra Mundial, ingresó a Hollywood, donde cumplió todo tipo de tareas. En el 1933, tras ganar cierto nombre por Lady for a Day, pudo filmar una historia que no contaba con la confianza de los estudios Columbia: It Happened One Night (Sucedió una noche, 1934).

Ellie Andrews (Claudette Colbert), una joven heredera, escapa de su padre en Miami para reunirse en Nueva York con el hombre que cree amar. Es un capricho de niña rica; se lo hace ver Peter Warne (Clark Gable), un periodista desempleado que la ayuda a cambio de la noticia exclusiva.

Un espectacular éxito comercial y también ganadora de los principales Oscar,Sucedió una noche consolida los personajes y temas de la comedia romántica, y los valores que darán base a los siguientes filmes de Capra. Los Andrews creen que el dinero compra cualquier cosa, incluso la conciencia y el afecto. Peter les demuestra que no es así cuando, enamorado y abatido por un malentendido, rechaza el dinero del padre de Ellie.

Estrenada dos años después,Mr. Deeds Goes to Town (El secreto de vivir, 1936) ya es Capra en estado puro. En esta, la herencia de un rico empresario va a parar a su desconocido sobrino, Longfellow Deeds (Gary Cooper), quien vive en el pintoresco Mandrake Falls.

Mr. Deeds escribe poesía para tarjetas de felicitación y toca la tuba, lo que es objeto de burla de los señorones de la ciudad, dedicados a las altas letras y la ópera. Protagonista de extravagantes situaciones, son toleradas hasta que decide repartir su fortuna entre los granjeros que han perdido todo durante la crisis económica. Entonces es acusado de demencia.

Mr. Deeds se defiende como los hombres y las mujeres sencillas: con el sentido común. En un divertido desenlace, muestra a jueces y acusadores que sus manías son menos distinguidas, pero tan válidas como las del atildado psicoanalista que lo evaluó. Deeds reparte su dinero por generosidad, pero también porque nunca se empobreció tanto como cuando, para recibir una herencia, abandonó su pueblo de gente simple y noble.

Menos lograda,Lost Horizon (Horizontes perdidos, 1937) probablemente sea la primera aproximación hollywoodense al Tibet. Entonces fue considerada demasiado original; hoy parece ingenua y estereotipada.

Robert Conway (Ronald Colman), un héroe de guerra destinado a los más altos cargos políticos, viaja en un avión que se estrella en los más profundos montes Himalayas. Allí, sus tripulantes son rescatados por los habitantes del valle de Shangri-La.

A Conway lo fascina la salud física y emocional de los pobladores, sostenida en simples principios como moderación y amabilidad.

Igual sucede con sus compañeros de viaje: la enferma incurable recupera la salud, el estafador emprende desinteresados proyectos. Cuando Robert Conway tiene la oportunidad de regresar a la “civilización”, prefiere permanecer en Shangri-La.

Mr. Smith goes to Washington(Caballero sin espada, 1939) muestra la llegada de un alma ingenua a un mundo corrupto: Jefferson Smith, dirigente de jóvenes exploradores y enamorado de la historia patria, es elegido congresista.

Tanta candidez parece la ideal para quienes desean hacer pasar como de interés público un proyecto que engrosará la billetera del hombre más rico del estado.

Más que crítica, el cine de Capra es un apasionado reclamo. Su propósito es recuperar los valores que son “la sangre y los huesos de la nación”, como afirma Smith, un don Quijote que no resulta tan dócil cuando se entera del ardid.

Caballero sin espadallama la atención sobre situaciones que no caben en una democracia: cargos públicos nombrados a dedo por los grupos empresariales, medios de comunicación que difaman o silencian a un hombre, policías que separan una marcha a favor de Smith pero aplauden otra que lo difama.

La mayor riqueza. Tras la Segunda Guerra Mundial y en otro contexto económico, Frank Capra dejó de ser el favorito del público. Sin embargo, dirigió una película que fue una relativa desilusión comercial, pero hoy es su obra más recordada: It’s a Wonderful Life (¡Qué bello es vivir!, 1946).

Aunque quiere viajar, George Bailey (James Stewart) nunca puede salir de su pueblo, Bedford Falls. También fantasea con ser millonario. No lo ha conseguido y a veces siente que carga con una condena: ha dedicado su vida a los demás.

No es un hombre de negocios. Su empresa hipotecaria y de construcción brinda las más ventajosas condiciones para construir una casa. A diferencia del señor Potter (Lionel Barrymore), el hombre más rico del pueblo, no ve a la gente como ganado que ordeña con la renta y los intereses.

En víspera de Navidad, el extravío de un dinero deja a su empresa al borde de la quiebra, y a él, de la cárcel. De pronto, Bailey desea morir; pero es tanta la gente que reza por él que Dios envía a un ángel en su rescate.

Los actos nobles y desinteresados se multiplican en el mundo de¡Qué bello es vivir! , que es el deVive como quieras . Por el ángel, Bailey tiene la oportunidad de conocer cómo sería el mundo de no haber nacido. Su pueblo es otro, se llama Potterville (como el banquero) y es una mezcla de tristeza y corrupción, habitado por gente derrotada.

Bailey pide “regresar”, aunque haya quiebra y cárcel, pero encuentra una comunidad que se ha unido para sacarlo del apuro.

Entonces, más que dinero, Bailey halla muchos rostros agradecidos, frutos de una vida de entrega a los demás, descubre que es “el hombre más rico del pueblo”.

Dedicadas a los problemas del ciudadano promedio, las películas de Capra fueron inmensamente populares en un país que aún convalecía de la crisis económica iniciada con elcrack de la bolsa de 1929.

Pobladas de héroes simpáticos e idealistas y con un tercohappy end , las cintas de Frank Capra ofrecían una esperanza basada en el regreso a valores que daba por abandonados, como la solidaridad y el patriotismo.

Suplemento Áncora. periódico La Nación 1 febrero 2009.

Más que un político liberal

marfuerte @ 01:34

Historia

Avanzado Ricardo Jiménez fue un actor decisivo en la ampliación de la democracia costarricense
Iván Molina Jiménez | ivan.molina@ucr.ac.cr
Hace 150 años, el 6 de febrero de 1859, nació en Cartago una de las figuras más influyentes en la política costarricense de finales del siglo XIX y primera mitad del XX: Ricardo Jiménez Oreamuno. Hijo del dos veces presidente Jesús Jiménez Zamora, Ricardo Jiménez tuvo una prolongada carrera institucional: fue electo diputado en cuatro ocasiones, ocupó la Presidencia de la República en tres períodos (1910-1914, 1924-1928 y 1932-1936) y, además, fue presidente del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia.

Aunque usualmente se lo recuerda como un político liberal, Jiménez presenta la particularidad de haber sido el estadista, en la Costa Rica anterior a 1950, que más se preocupó por reformar la legislación electoral.

Secreto y directo. En 1913, por iniciativa de Jiménez, el Congreso conoció una propuesta para establecer el voto directo y secreto.

Los diputados aprobaron la primera modificación, con lo que desapareció el sistema de dos vueltas que existía desde 1847, según el cual los ciudadanos escogían electores de segundo grado y estos últimos al presidente, los diputados y munícipes.

En contraste, los legisladores rechazaron el voto secreto. Los diputados que respaldaban tal medida afirmaban que era la única forma de proteger a los votantes populares de la presión de sus patronos y de las autoridades. Los adversarios de tal cambio insistieron en que el sufragio secreto era innecesario en un país donde cada cual conocía las preferencias políticas de su vecino; además, plantearon que votar en secreto era una práctica poco viril y potencialmente inmoral.

No obstante, el principal motivo por el cual el voto secreto fue rechazado obedeció a que habría incrementado, aún más, los márgenes de incertidumbre para los comicios presidenciales de 1913, en los cuales se pondría en vigencia el voto directo. Para los partidos, esta última modificación ya suponía un riesgo considerable, y no deseaban aumentarlo más de la cuenta.

Entre 1925 y 1927, Jiménez impulsó dos nuevas reformas electorales, cuya prolongada discusión –según lo declaró el periódico La Tribuna – tuvo “medio locos a los diputados”. Aunque esas reformas introdujeron y consolidaron el voto secreto, Jiménez fracasó en el intento por dotar a cada ciudadano de una identificación personal con fotografía (esencial para combatir más eficazmente el fraude), dada la oposición de los legisladores.

Frente a la excusa de que se requeriría mucho tiempo para fotografiarlos, el Presidente contestó que el asunto se reducía a tomar una fotografía de los ciudadanos: “No se trata de hacer retratos al óleo para adornar las galerías del Museo de Louvre o del Prado”.

Ante la justificación de que elaborar identificaciones resultaría muy costoso para el fisco, Jiménez respondió que el costo total ascendería apenas a 23.190 colones.

No obstante, sus esfuerzos fueron en vano. De esta forma, a diferencia de otros políticos y partidos, interesados en reformar la legislación electoral a su favor, Jiménez impulsó cambios en las leyes que reforzaron la posición del electorado frente a autoridades y partidos, con lo que contribuyó decisivamente a la democratización de la política.

Apoyo reformista. Igualmente, debe resaltarse que, aunque no fue un reformista social, Jiménez respaldó sistemáticamente a políticos y partidos identificados con esa corriente. Así, en 1914, apoyó el ascenso al poder de Alfredo González Flores, cuya administración impulsó importantes reformas que facilitaron el crédito para los pequeños y medianos productores e introdujo la tributación directa.

En 1924, Jiménez se alió con el Partido Reformista de Jorge Volio, acuerdo que se materializó en una importante legislación social, como la ley de accidentes laborales. A partir de 1931, Jiménez fue el único expresidente que respaldó la legalidad del Partido Comunista de Costa Rica (PCCR) y su derecho a participar en los comicios de la época. De hecho, durante su tercera administración, Jiménez se convirtió en el principal defensor de los éxitos logrados en las urnas por el PCCR. El papel desempeñado por Jiménez durante la crisis económica de 1930 fue bien sintetizado por el diplomático estadounidense Leo R. Sack en un informe de agosto de 1934:

“En gran medida, las numerosas leyes de emergencia y otras que se han aprobado durante los pasados tres años, han sido el resultado de la acción y la iniciativa del Congreso. Don Ricardo ha decepcionado a muchos de sus partidarios por su fracaso en participar más en la elaboración de un programa de leyes económico-sociales diseñado para corregir y aminorar las tensiones e injusticias que se han desarrollado bajo el impacto de las condiciones creadas por la Depresión. Aunque no ha conducido el curso de los eventos, él sí ha apoyado, sin embargo, la decisión del Congreso a este respecto casi continuamente, y ha sancionado muchas leyes desagradables para los intereses financieros”.

Ponderado. Sin duda alguna, fue decisivo para Costa Rica que Jiménez fuese el presidente cuando estalló, en agosto de 1934, la huelga bananera que paralizó las actividades de la United Fruit Company (uno de los eventos de su tipo más importantes en la historia de América Latina).

Jiménez desoyó a quienes lo urgían a sofocar la huelga a sangre y fuego, y más bien procuró enfrentar el conflicto mediante la negociación.

En Centroamérica, los comunistas habían sido reprimidos brutalmente por dictaduras como la de Maximiliano Hernández Martínez en El Salvador y la de Jorge Ubico en Guatemala; pero, en un momento crítico, la actitud de Jiménez durante esa huelga volvió a diferenciar la experiencia costarricense de la de sus vecinos del istmo.

Tras el ascenso de Calderón Guardia a la presidencia en 1940, Jiménez destacó como crítico del nuevo gobierno e, incluso, se opuso a las garantías sociales. Tal actitud se modificó después de que el Congreso lo declarase benemérito de la patria el 4 de julio de 1942.

Por entonces, la política costarricense experimentaba los efectos del conflicto que, desde inicios de 1941, enfrentaba a los partidarios de León Cortés con los calderonistas (estos últimos, aliados con los comunistas).

En un país cuya política se polarizaba cada vez más, Jiménez no consiguió permanecer al margen. En vísperas de las polémicas elecciones presidenciales de febrero de 1944, ofreció declaraciones anticortesistas.

Su identificación con el régimen de Calderón Guardia se manifestó de nuevo unas semanas después, cuando afirmó que había sido legítima la victoria de Teodoro Picado (candidato de calderonistas y comunistas). Jiménez contradijo así lo expuesto por Cortés, para quien tales comicios habían sido fraudulentos.

Así, al final de su vida, el último de los políticos liberales formado en el siglo XIX, terminó identificado con un gobierno de católicos sociales y comunistas, que impulsaba una de las más importantes reformas institucionales llevadas a cabo en un país latinoamericano en el período anterior a 1950.

Si bien a Ricardo Jiménez, como a todo político, se le pueden señalar numerosas inconsecuencias entre su discurso y su práctica, su respaldo a la democratización de las leyes electorales y su apoyo a los grupos identificados con la reforma social permanecen como dos de sus mayores contribuciones a la Costa Rica de la primera mitad del siglo XX.

EL AUTOR ES HISTORIADOR Y MIEMBRO DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN IDENTIDAD Y CULTURA LATINOAMERICANAS DE LA UCR. ESTE ARTÍCULO SINTETIZA ASPECTOS DE SU LIBRO ‘RICARDO JIMÉNEZ’ (EUNED, 2009).

Suplemento Áncora. periódico La Nación 6 febrero 2009.

06/02/2009 GMT 1

Un ciprés al atardecer

marfuerte @ 01:46

Personaje
Maestro, siempre Un discípulo y amigo recuerda a Isaac Felipe Azofeifa, cuyo centenario será el 11 de abril
Carlos Francisco Monge | cfmonge@hotmail.com
Charlas en la terraza. Fueron las palabras de un canto liceísta las que me dieron el nombre del poeta, su autor. Aquellos versos hablaban de unir las manos como unir las voces; así aprendimos de la propia juventud una lección de vida. Su nombre, extenso y cacofónico, no parecía el de un poeta: Isaac Felipe Azofeifa. ¿Por qué no firmaba como Eugenio Doncel, Juan de la Encina o Salvador Prados? Preguntas inútiles; durante un lustro, todas las mañanas se entonó aquel himno en la plaza central del Liceo y se vivieron los mejores días de la adolescencia.

Sus nombres o apariencias no hablan con certeza de los poetas. Azofeifa era un hombre pulcro, profesoral. Correcto y sobrio en público, cortés y de buen talante en el trato privado. De sus gafas de astigmático partía una mirada exploradora, atenta a las circunstancias y discreta observadora del alma de su interlocutor. En las pocas ocasiones en que el joven visitante llegó a su pequeña oficina, situada en la terraza de la Facultad, halló a un hombre ante su máquina de escribir, rodeado de libros y de un hervidero de ideas, buscando la palabra precisa para sus gacetillas y, más secretamente, para sus poemas.

La impresión inicial era la de estar ante un profesor de letras, buen conocedor de temas, de autores y de períodos; pero impresión nada más, porque con él se podía charlar sobre cualquier asunto: la última manifestación estudiantil, las novedades literarias, los exabruptos de algún dirigente de la derecha criolla o la imposible melancolía de los cipreses al atardecer. Solo mucho después iba apareciendo su verdadero personaje, el poeta. Con cierto agrado primero y con más entusiasmo después, evocaba a otros escritores, sus amistades, sus viajes. Era habitual que tocara los deberes del poeta; el principal: solo escribir cuando fuese necesario.

Al hablar de su poesía, era contenido y lo hacía racionando los datos; casi como un informe de labores. Si comentaba el significado de sus libros, no le faltaba decisión, pero conocía muy bien la diferencia entre la seguridad y la arrogancia. Como hijos de su imaginación y de su trabajo, a cada uno le guardaba una especie de afecto intelectual, persuadido tal vez de que cumple un deber, no siempre un deseo, quien de veras escribe. Sí, en alguna ocasión extrajo de la biblioteca uno de los suyos; lo acarició, lo abrió en cualquier página y durante unos segundos leyó, con una leve sonrisa: “Es el libro que más quiero”, le admitió al visitante. Los otros eran poemas civiles, de la patria y su historia, de las estaciones; éstos eran poemas de amor, escritos con la mano aún cálida por las caricias y los resplandores de la pasión.

Poemas deambulatorios. Los años, los libros y las columnas periodísticas fueron sumándose a la existencia del poeta, que llegó a convertirse para muchos en una suerte de patriarca generacional. Tal vez ya por sus años, no era de tertulias bohemias, aunque de buena gana aceptaba charlar durante sus descansos, con amigos y colegas, en la cafetería cercana, más de lo humano que de lo divino. De sus mejores lecciones –de escritor, que no de pedagogo– fue su insistencia en leer de todo, con avidez o sin ella: de Hesíodo a Neruda, del Arcipreste de Hita a Valle-Inclán, de Walt Whitman al Eclesiastés. Si bien atento y generoso con las novedades del momento, sabía desconfiar de las modas y de los últimos éxitos editoriales. Sin embargo, los encuentros aquellos se fueron espaciando cada vez más. El joven visitante se dedicó a lo suyo, a ganarse el jornal también en las aulas, a pergeñar poemas y a sus deberes civiles. El poeta mayor reafirmó su voz audaz e independiente. Para escándalo de muchos, se distanció del partido político que había ayudado a fundar treinta años antes; formó otros grupos, charló, conferenció y siguió escribiendo.

Durante varios años me pregunté por qué no había incluido varios poemas suyos –publicados en revistas– en sus libros. Nunca fue claro en sus respuestas; quizá el esmero, quizá la unidad, quizá la pertinencia; no se sabrá. Llegó el día en que le propuse reunir toda su obra poética, incluidos aquellos versos deambulatorios. Una vez más, su mirada adoptó el brillo escrutador, como descifrando, como adivinando intenciones. Entre un tal vez aquí, un veremos allá, varias cartas y llamadas telefónicas a la casa editorial, vimos un día su obra junta, con autopresentación del poeta y un pequeño estudio literario de parte del recopilador, con todo y poemas sueltos. Con cierto disgusto, alguien llegó a decir que era un modo de pensionar al poeta, pero no duró mucho el zipizape y el volumen acabó editándose.

El canto y el café . Los recuerdos del estudiante ahora se mezclan con los primeros fardos del tiempo. Un día ocurrió lo inesperado: Azofeifa había escrito más poemas, en la relativa tranquilidad de la jubilación. Tenía listo un nuevo libro, le sobraban las ofertas editoriales y su prestigio de intelectual octogenario brillaba intacto. Me invitó a su casa y, cuando catábamos los primeros sorbos del café, me pidió que redactase un prólogo a sus poemas, que serían los últimos. Apenas pude controlar el temblor en las manos. Lo escribí con mil dudas y temores; me vi como el pintor novato a quien le han pedido a retocar algún célebre lienzo. Unas semanas después se lo leí y lo aceptó.

No sé si de amistad, de admiración o de respeto, mi relación de treinta años con el poeta Azofeifa fue una verdadera pedagogía. El canto liceísta de la juventud hoy se confunde con los poemas graves de sus años finales.

El visitante ha vuelto a su oficina, silenciosa y vacía; aún puede oír el repiqueteo de la máquina de escribir, la palabra cordial y el consejo de solo hacer poemas cuando no hay más opción.

´Suplemento Áncora. periódico LA Nación 1 febrero 2009.

PERSONAS DE INICIATIVA

marfuerte @ 01:42

Juan Luis Mendoza
Bernabé Tierno Jiménez advierte que “el individuo que encara la vida con optimismo sabe perfectamente que es él y sólo él quien ha de salir airoso de cualquier situación por terrible y dramática que sea”. No esperar, pues, que los demás vengan a hacer lo que sólo a cada quien corresponde hacer. Los demás nos pueden ayudar; pero nada más. Animo, y manos a la obra.

El ser una persona positiva implica el contar con una gran fuerza de voluntad, animada por la “pasión” que se siente por algo que merece la pena el perseguir hasta alcanzarlo, aunque cueste. Para ello no se necesita poseer dotes excepcionales. ¡Cuántas personas, escasas de talento y otros medios, han logrado mediante su esfuerzo, fruto de una voluntad vigorosa y tenaz, resultados extraordinarios! Y usted ¿por qué no? Inténtelo, empezando de a poco y de lo más fácil. Ejercite su voluntad. A medida que hace lo que debe, siéntase que puede y ¡adelante!
Hay que alimentar la mente y el espíritu para vivir en un permanente positivismo. ¿Cómo? Por medio de lecturas, cursos y charlas que contribuyan a abrirnos caminos de luz, esperanza y gozo; que nos ayuden a sentirnos por dentro más animados, con más paz, con más ganas de vivir y hacer el bien.

Es muy bueno también el no descuidar la oración, el trato personal con Dios, el unirnos con él, y en él con todos y con todo en perfecta armonía. Además conviene mucho el relacionarse con personas positivas y entusiastas que nos contagien con su positivismo y entusiasmo, el gusto por la vida y el empeño de la propia superación.
Diario Extra 31 enero 2009.

Columna PRISMA

marfuerte @ 01:41

SI SEGUIMOS HABLANDO DE CRISIS, HABRÁ CRISIS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Ahora que el mundo está siendo golpeado por una crisis económica, que por supuesto también afecta a Costa Rica, y que la gente anda con el tema en la punta de la lengua, no estaría mal que tengamos muchísimo cuidado porque por andar pensando y pensando en lo que nos podría ocurrir quizá descuidamos nuestras responsabilidades, y ahí sí es verdad que nos lleva el carajo. Sí, sí… dejemos de pensar en que nos vamos a quedar sin trabajo porque eso nos genera una intranquilidad permanente, más bien seamos positivos, multipliquemos esfuerzos y verán que con la ayuda de Dios saldremos de esta situación.

Para ayudarles un poquito a bajar el estrés, compartiré con ustedes una historia que me envío Teresita Rodríguez. Dice así: Imagínese un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 19 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan que le pasa y ella les responde: “No sé, pero amanecí con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo”.

El hijo se va a jugar al billar y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, otro jugador le dice: “Le apuesto un colón a que no la hace”. Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y falla. Paga su colón y todos le preguntan que pasó, si era una carambola sencilla, él contesta: “Es cierto, pero estoy preocupado porque me dijo mi madre esta mañana que algo grave que va a suceder a este pueblo”. Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su colón regresa a su casa, se encuentra a su mamá, feliz con su colón le dice: Le gané este colón a Claudio en la forma más sencilla porque es un “tonto”.

¿Y por qué es un “tonto”? -Porque no pudo hacer una carambola sencillísima ya que su mamá amaneció con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo. Su madre le dice: No se burle de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

Una pariente que estaba oyendo va a comprar carne. Le dice al carnicero: “Deme un kilo de carne”, y en el momento que la está cortando, le dice: Mejor dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado”. El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo, le dice: “Mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas”. Entonces la señora responde: “Tengo varios hijos, mejor déme cuatro kilos...”.

Se lleva los cuatro kilos y... para no hacer largo el cuento les diré que el carnicero en media hora no tenía carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todos los habitantes del pueblo están esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto alguien dice: ¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo? ¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor! Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor. Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor. Sí, pero no tanto calor como hoy.

El pueblo en alerta se va a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: “Hay un pajarito en la plaza”, todos espantados llegan a verlo. Pero señores, dice uno, siempre ha habido pajaritos que bajan aquí. Sí, pero nunca a esta hora…
Llega un momento de tal tensión que deciden irse para otro lugar. Literalmente desmantelan el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo, uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: “Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa”, y entonces la incendia y los demás lo imitan.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio diciéndole a su hijo que va a su lado: ¡Vistes “m’hijo”, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo!
Entendieron el mensaje, esto se llama la profecía autocumplida. Por eso sea positivo, no sea usted mismo el instrumento para crear el caos. Lo negativo atrae a lo negativo. Si vemos crisis por todo lado habrá crisis. A veces se pierde mucho por el miedo a perder.

Diario Extra 31 enero 2009.

PLAN ESCUDO

marfuerte @ 01:38

“Protección social y estímulo económico frente a la crisis internacional”
Óscar Arias Sánchez - Presidente de la República
Presentación Plan de Medidas contra la Crisis Auditorio de la Fundación Omar Dengo, San José - 29 de enero de 2009

Amigas y amigos:

Quiere el destino que les dirija estas palabras en la institución que lleva el nombre del educador costarricense por excelencia, don Omar Dengo. Vengo aquí siguiendo una de sus más firmes convicciones, una que he compartido a lo largo de toda mi vida: aquella que dice que la tarea de gobernar es también la de educar. Vengo hoy a explicar medidas, a traducir al verbo cotidiano las políticas del Gobierno.

No he venido solo. Me acompañan en este recinto miembros del Gabinete, Presidentes Ejecutivos y Gerentes de algunas instituciones estatales. Agradezco su presencia y su colaboración en este proceso, particularmente a los bancos del Estado. Y agradezco aún más la presencia de representantes de diversas tendencias políticas y sectores de la sociedad, que han sido capaces de deponer las diferencias que nos separan, para trabajar conjuntamente con el Gobierno en la solución de los problemas que nos aquejan.

Quiero agradecer públicamente las sugerencias del Partido Acción Ciudadana, del Partido Liberación Nacional, del Movimiento Libertario, de la fracción del Partido Unidad Social Cristiana, de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada, de la Cámara de Industrias de Costa Rica, de la Cámara de Exportadores de Costa Rica, de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo, de la Asociación Nacional de Empleados Públicos, así como de algunos medios de comunicación, y de cualquier otra persona u organización que pueda haber omitido. Las medidas contenidas en este documento reflejan nuestro esfuerzo por integrar las preocupaciones de todos.

Agradezco a aquel vendedor de artesanías de Poasito que me explicó con detalle las necesidades de su pueblo; a aquella madre de Limón que me habló de su temor a perder el empleo; a aquel campesino de San Carlos que me expuso su dificultad para conseguir un préstamo. No puedo mencionar el nombre de cada uno de los costarricenses que en las giras me ha puesto un papelito en la mano con ideas, o me ha entregado una carta expresándome sus preocupaciones. Pero sepan que sus aportes también forman parte de este plan.

Nos convoca aquí una situación de emergencia internacional. Una crisis de dimensiones devastadoras ha sacudido al mundo hasta sus cimientos, y ha hecho resurgir fantasmas que creíamos desterrados del reino de nuestros sueños. El hambre, la pobreza extrema, el desahucio, la quiebra, el desempleo, se multiplican sobre la faz de la Tierra. Gigantes financieros se desploman, potencias económicas han entrado en recesión y mercados pujantes empiezan a decrecer con velocidad alarmante. Una y mil veces hemos dicho que Costa Rica no vive en una burbuja: aquello que acontece en el mundo la afecta. Esta crisis internacional significará para nuestra economía una contracción fuerte, que muy probablemente se reflejará en el aumento de la pobreza y el desempleo. Habrá menos turismo y disminuirán las exportaciones y la inversión extranjera directa. Quien en este país no se haya dado cuenta aún de la situación que estamos enfrentando, debe abrir los ojos. Nuestros desafíos son graves y deben ser asumidos con seriedad.

Yo recibí fuertes críticas por hablar de “vacas flacas” en abril del año pasado, cuando todavía la crisis era una nube negra en la línea del horizonte. Muchos me acusaron de pesimista, olvidando que, en ocasiones, un pesimista no es más que un optimista bien informado. Hoy que estamos en el ojo del huracán, es una dicha que en el Gobierno hayamos sabido leer a tiempo la escritura en la pared. Fuimos precavidos sin importar las críticas, y por eso elaboramos un presupuesto destinado a enfrentar la crisis, en el que casi la mitad de los recursos corresponden al gasto social.

Desde el primer día de este Gobierno, hemos tomado previsiones que nos permiten enfrentar nuestras circunstancias actuales con tranquilidad, y con más éxito que la mayoría de los países en vías de desarrollo. Este es el Gobierno que más ha aumentado la inversión social en los últimos 30 años. Podemos enfrentar esta crisis porque existe una política social robusta, aunada a una política fiscal y económica responsable. No hemos tenido que correr a crear mecanismos de asistencia social para las familias más humildes de Costa Rica. Esos mecanismos operan desde hace muchos meses. No hemos tenido que correr para atraer inversión extranjera, buscar nuevos mercados y generar empleo. Eso lo hemos hecho desde que entramos al Gobierno. No hemos tenido que correr a buscar recursos y poner en regla las finanzas públicas. Eso es algo que hicimos incluso en los días de prosperidad. Ninguna de las medidas que hemos adoptado en los últimos meses se contradice con las políticas establecidas en nuestro Programa de Gobierno, y en nuestro Plan Nacional de Desarrollo. Más bien han sido su complemento necesario.

Algunas de esas medidas son conocidas por todos, y se encuentran ya en proceso de ejecución. Otras, se aplicarán en los próximos días. Hemos venido aquí en un esfuerzo por sistematizarlas y hacerlas accesibles al pueblo de Costa Rica; a anunciar propuestas, pero también a enumerar medidas ya adoptadas y refrescar la memoria. Estoy aquí para detallar el contenido de un plan de protección social y estímulo económico frente a la crisis internacional ¿y qué mejor símbolo de la protección que nuestro escudo nacional, el mismo escudo que resguarda nuestra moneda y la estabilidad de nuestro sistema económico? Es por eso que a partir de hoy conoceremos este conjunto de medidas, y las que adoptaremos en el futuro, como Plan Escudo.

Este plan se fundamenta sobre cuatro pilares, cuatro columnas que representan los destinatarios de las medidas del Gobierno: las familias, los trabajadores, las empresas y el sector financiero. Se divide así por la sencilla razón de que esta crisis nos golpea a todos, pero a cada grupo de manera particular. Algo así como aquella célebre frase de León Tolstoi, al inicio de Ana Karenina, que decía que “todas las familias dichosas se parecen, pero las desdichadas lo son cada una a su manera”. Sé bien que las medidas de apoyo a un empresario son sustancialmente distintas a las de ayuda a una madre soltera desempleada. La asistencia que requiere un joven a punto de abandonar la universidad, no es igual a la que requiere un pequeño agricultor a punto de perder su cosecha. Cada costarricense debe ser capaz de encontrar en el Gobierno una respuesta real a los problemas que esta crisis le plantea. No podemos hacer milagros, pero con este plan nos comprometemos a hacer todo lo posible.

Familias
Para las familias costarricenses impulsamos un grupo de medidas dirigidas a alivianar la carga en sus bolsillos. Gracias a nuestra responsabilidad en el manejo de los recursos públicos, podemos hoy canalizar ayudas que les permitan vivir mejor al final de cada quincena.

A partir del próximo mes, haremos efectivo un nuevo aumento del 15% en las pensiones del régimen no contributivo de la Caja Costarricense de Seguro Social. Éste es el cuarto aumento que impulsamos en el transcurso de esta Administración.

En los próximos días daremos inicio a un proyecto para dotar de alimentación, durante los fines de semana, a los niños y niñas que acuden a los CEN-CINAI en los 37 cantones de menor desarrollo humano del país. Gracias a una transferencia del IMAS al Ministerio de Salud, estos niños y niñas llevarán cada viernes a sus casas una “lonchera” con comida nutritiva para el fin de semana, que los incluye a ellos y a tres miembros más de su familia. Es un proyecto piloto que dará inicio con más de 16.000 familias, y se irá ampliando paulatinamente a todo el país.

También a partir del próximo mes, ampliaremos los beneficiarios del programa Avancemos. El año pasado, 132.000 jóvenes recibieron becas con este programa, y 17.000 lograron graduarse del colegio. Este año, pretendemos llevar el número de beneficiarios a 150.000.

Como muchos de ustedes saben, a finales del año pasado, y con el apoyo de los diputados y diputadas de la Asamblea Legislativa, aprobamos un proyecto de ley para que el BANHVI perdonara deudas atrasadas a 2.100 familias de escasos recursos, que estuvieron a punto de perder sus hogares. Junto a esto, anunciamos la decisión de incrementar en 335.000 colones el monto máximo del Bono Familiar de Vivienda, llevándolo a más de 5 millones de colones. Esta es una medida de justicia, para familias que encuentran en el BANHVI su única oportunidad de construir un hogar.

Para las miles de familias de clase baja y clase media, que contrajeron créditos para financiar sus viviendas y ahora enfrentan serias dificultades para pagar esos préstamos, hemos solicitado a los bancos estatales y al Banco Popular, que consideren realizar una reducción temporal del 2% en la tasa de interés, en todos los préstamos de vivienda menores a los 50 millones de colones. Esta medida se aplicará por igual a todos, sin tener que analizar caso por caso, y estará vigente por un periodo de dos años, hasta finales del 2010. Por su parte, el INFOCOOP se ha comprometido a reducir en un 2.5% las tasas de interés en todos sus préstamos de vivienda. Adicionalmente, los bancos procurarán llegar a arreglos de pago en cada caso particular, incluso cuando los préstamos excedan los 50 millones de colones. Los costarricenses somos afortunados en tener una banca del Estado cuya meta principal no es maximizar utilidades, sino servirle al pueblo de Costa Rica. Aprovecho esta oportunidad para instar a los bancos privados a estudiar las posibilidades de aplicar políticas similares, como una muestra de solidaridad.

Para complementar las medidas propuestas en pensiones, comedores escolares, becas y préstamos, le estoy solicitando a la ARESEP revisar el procedimiento tarifario, para que la disminución del precio del petróleo se traduzca más rápidamente en una disminución en la tarifa del transporte público.

Trabajadores
El segundo pilar del Plan Escudo está dirigido a los trabajadores y trabajadoras costarricenses. Gracias a nuestra capacidad de atraer inversión extranjera e imprimir confianza y dinamismo al sector productivo, en el primer año de esta Administración logramos llevar el desempleo a su nivel más bajo en la historia. Hoy que enfrentamos de nuevo la posibilidad de despidos, no nos quedaremos de brazos cruzados. En los próximos meses nuestra prioridad será, como dijimos en la campaña electoral, el empleo, el empleo y el empleo.

Intentaremos implementar nuevas modalidades de trabajo ante la crisis, dentro de las cuales incluimos la Ley de Protección al Empleo en Momentos de Crisis, el impulso al teletrabajo, y el proyecto de ley para actualizar las jornadas de trabajo excepcionales.

En primera instancia, y gracias al apoyo y el compromiso demostrado por la UCCAEP y los diputados y diputadas –particularmente del Partido Acción Ciudadana-, impulsaremos en la Asamblea Legislativa un proyecto de ley que establece un acuerdo entre patronos y trabajadores por medio del cual, y en vista de la crisis, las empresas se comprometen a reducir el número de horas laboradas por sus empleados, sin reducir el valor de la hora que se le cancela al trabajador, y con la condición de no realizar despidos. Es preferible que, por un corto periodo de tiempo, dos personas realicen la mitad del trabajo y ganen la mitad del salario, a que una de ellas pierda su empleo para siempre. No me cansaré de repetir que es hora de practicar la solidaridad. Una vez más les pido a las empresas que consideren reducir los salarios de sus gerentes y altos ejecutivos, así como las jornadas de sus empleados, antes de despedir a los trabajadores más humildes.

Al lado de este proyecto de ley, daremos un decidido impulso al teletrabajo en la empresa privada. Esta modalidad laboral ha traído grandes beneficios para el sector público, y se calcula que la Administración se ahorra 100.000 colones mensuales por cada trabajador que se acoge a esta forma de empleo. Las empresas deben considerar reducir costos con este sistema, antes de reducir sus planillas.

En tercer lugar, y como medida a largo plazo, no podemos renunciar a la necesidad de modernizar nuestra legislación laboral, reformando el Código de Trabajo para incluir otros tipos de jornada laboral, como la modalidad de cuatro días a la semana con tres días libres, y la jornada anualizada, en la que se labora menos horas en los días de temporada baja, cumpliendo siempre con el salario mínimo. La introducción de estas modalidades laborales en nuestra legislación tendrá, como lo ha tenido en otros países, un efecto directo sobre la creación de empleo. Este proyecto se encuentra en conocimiento de la Asamblea Legislativa, y merece ser discutido y aprobado. No podemos rechazar a priori un debate que otras naciones han resuelto hace ya mucho tiempo.

Aunado a estas tres medidas, y siempre con el interés de preservar los puestos de trabajo, el INA pondrá en marcha un ambicioso programa de becas para capacitar a 5.000 trabajadores de empresas afectadas por la crisis. A empleados en riesgo de ser despedidos, el INA les asignará una beca mensual de 200.000 colones, con la condición de que el patrono cumpla con ofrecer infraestructura para las lecciones, el pago de las cargas sociales y la estabilidad de los empleados que formen parte del programa de capacitación. Así, una empresa que se vería obligada recortar personal sólo como medida temporal y para enfrentar la crisis, puede conservar su planilla y al mismo tiempo capacitar a sus empleados en áreas como inglés, computación y manejo de micro, pequeñas y medianas empresas.

En el Ministerio de Trabajo, y con la colaboración de la UNED, INFOCOOP y el Banco Popular; hemos diseñado un Programa para Jóvenes Empresarios conocido como PROJOVEM, con el cual daremos apoyo económico a los jóvenes que deseen desarrollar proyectos y requieran de un capital semilla, y por otro lado, brindaremos capacitación empresarial a través de la UNED para que nuestros jóvenes lleguen a ser empresarios y no sólo empleados.

Para los trabajadores que hayan contraído préstamos de estudio, CONAPE se ha comprometido a no aumentar las tasas de interés durante este año. A aquellos trabajadores que están pagando préstamos y pierdan su empleo, se les concederá una amnistía también por un año, para que puedan encontrar un nuevo empleo antes de entrar a proceso de cobro. Y por último, a quienes terminen sus estudios durante el 2009, momento en el cual deben empezar a pagar sus préstamos, se les concederá un plazo extraordinario de hasta un año para conseguir trabajo y empezar a pagar. Actualmente ese plazo es de dos meses.

En vista de la crisis, este año el sector público reforzará su función empleadora, destinando alrededor del 5% del Producto Interno Bruto a inversión. A través de un fideicomiso, el Ministerio de Educación Pública dará inicio a un programa para invertir más de 100.000 millones de colones en infraestructura educativa. Construiremos un total de 100 EBAIS y 9 CEN-CINAIs. También construiremos o rehabilitaremos un total de 527 kilómetros de la red vial nacional. Desde la Costanera Sur hasta la Interamericana Norte, desde la carretera a Santa Ana hasta las terminales del Puerto de Caldera, continuaremos la construcción de obra pública que traerá desarrollo a las comunidades, competitividad a las empresas y empleo a los trabajadores del sector construcción. Muchas de las obras que tenemos planeadas, sin embargo, dependen de la aprobación, en la Asamblea Legislativa, del crédito por 850 millones de dólares tramitado con el Banco Interamericano de Desarrollo. Este préstamo, junto con el de 500 millones de dólares para fortalecer al ICE y el de 80 millones de dólares para el proyecto Limón-Ciudad Puerto, serán indispensables en este año. Tengo plena confianza en que nuestros diputados y diputadas sabrán anteponer el interés de Costa Rica a cualquier otro interés, y comprenderán que disponer de 1430 millones de dólares para la construcción de obra pública es una oportunidad que no podemos dejar pasar. Cabe recordar que estos préstamos se desembolsarán durante varios años, y que este Gobierno sólo podría ejecutar alrededor del 10% del total.

Ahora bien, tan importante es conseguir los recursos, como asegurarnos de que esos recursos sean ejecutados eficientemente y con celeridad. En esto, algunas municipalidades presentan un rezago considerable. Con absoluto respeto a la autonomía municipal, y en vista de la necesidad de construir obra pública durante este año, el Gobierno ha diseñado un proyecto denominado Brigadas de Apoyo a las Municipalidades, coordinado por MIDEPLAN y el IFAM, para dar apoyo técnico en la ejecución de los recursos en los gobiernos locales.

Sin embargo, y a pesar de estas medidas, es probable que el desempleo aumente en los próximos meses, por mucho que nos esforcemos en evitarlo. Es por eso que estaremos preparados para brindar asistencia a las personas que queden cesantes. Desde el inicio de esta Administración, dimos a conocer una acción que en aquel entonces no era tan necesaria, pero que hoy resulta crucial. Mediante una reforma reglamentaria, la Caja Costarricense de Seguro Social amplió el plazo de cobertura del Seguro de Salud a aquellas personas que han dejado de laborar, para que durante 6 meses después de abandonar sus empleos, tanto ellos como sus familias continúen cubiertas por el seguro para el cual cotizaron, mientras se ubican en otro puesto de trabajo. Anteriormente, esa medida se extendía a sólo 3 meses.

Empresas
El tercer pilar del Plan Escudo es el impulso a las empresas que se ubican en nuestro territorio. De ellas, nuestra prioridad serán las micro, pequeñas y medianas empresas, que son las grandes empleadoras de nuestro país, y el motor de desarrollo de nuestras comunidades.

Gracias a la ley de Banca para el Desarrollo que nuestros diputados y diputadas aprobaron en abril del año pasado, contamos con la institucionalidad necesaria para canalizar recursos a los pequeños productores, afectados por la crisis internacional. Este año dispondremos de recursos por el monto de 222.700 millones de colones, que destinaremos a los agricultores, a los artesanos, a los lecheros, a los pulperos, a todos los que habitualmente encuentran dificultades para acceder al crédito en la banca comercial.

También hemos solicitado a los bancos estatales y al Banco Popular, que consideren la readecuación de deudas para las empresas, particularmente las que dependen de créditos pequeños, así como a las cooperativas. Hemos recibido el compromiso de los bancos de reducir las tasas de interés en un 2% para los préstamos destinados a micro, pequeña y mediana empresa. El INFOCOOP también nos ha informado de su decisión de reducir en un 1% la tasa de interés en su cartera de microcrédito. En todos los demás casos, y a petición del deudor, se realizarán estudios particulares para contemplar la posibilidad de arreglos de pago y reexpresiones de deuda, especialmente para cambiar la deuda de dólares a colones. Nuevamente insto a los bancos privados a seguir el ejemplo.

Además, para asegurarnos de que las empresas cuenten con incentivos para invertir, firmaremos un decreto para establecer una medida temporal durante el año 2009, prorrogable al 2010, para aplicar una depreciación acelerada de activos.

Para apoyar a las empresas que sirven como proveedores del sector público, la Administración reducirá a 30 días naturales el plazo máximo para cancelar sus facturas, con el interés de que esas empresas puedan recuperar rápido sus inversiones.

Muchos de ustedes ya conocen los detalles del Plan Nacional de Alimentos, pero debe ser mencionado aquí, porque forma parte de la respuesta que el Gobierno ha brindado frente a la crisis. En agosto del año pasado, la Asamblea Legislativa aprobó un presupuesto extraordinario por más de 14.000 millones de colones, dirigido al fortalecimiento del sector agrícola.

La inversión extranjera y las exportaciones disminuirán durante este año, pero nos preocuparemos por captar cada dólar disponible. Para lograrlo, sin embargo, es indispensable dar seguridad jurídica al régimen de zonas francas en Costa Rica, que ha jugado un papel protagónico en nuestro desarrollo reciente. El Gobierno trabaja en un proyecto de reforma a la actual Ley de Zonas Francas que nos permita no sólo enfrentar de mejor manera la crisis, sino también cumplir con los compromisos adquiridos con la Organización Mundial del Comercio.

Financiero
Llegamos así al cuarto pilar del Plan Escudo: el fortalecimiento del sistema financiero nacional. De las medidas adoptadas en este sentido, la más importante ha sido la capitalización de los bancos del Estado, por 117,5 millones de dólares.

Sin embargo, es claro que la medida de capitalización es limitada y temporal. Para asegurar de manera permanente la suficiencia patrimonial de los bancos del Estado, impulsamos en la Asamblea Legislativa el proyecto de ley sobre deuda subordinada, con el que los bancos públicos adquieren la potestad de emitir este tipo de contratos de crédito, que hasta ahora sólo podían acordar los bancos privados. Confío en que los diputados y diputadas aprobarán esta ley a la mayor brevedad posible.

Como última medida de este plan, hemos tramitado con el Banco Interamericano de Desarrollo un préstamo por 500 millones de dólares, para fortalecer al Banco Central en su capacidad de respaldar a los bancos nacionales. Una vez firmado, lo enviaremos a la Asamblea Legislativa para su pronta aprobación.

Amigas y amigos:
Nada en este plan es perfecto. Pero les aseguro que todo es necesario. Las medidas que se encuentran en ejecución han empezado a dar sus frutos, pero debemos actuar rápido para proteger a los sectores de la población más vulnerables.

Hemos sido llamados a lo extraordinario, a vivir a la altura de circunstancias excepcionales. Tenemos que dar la talla. Las discusiones no pueden tomar el tiempo que habitualmente toman. La indecisión no puede ganarle terreno a la necesidad de actuar. Sé que estoy pidiendo mucho de ustedes, de nuestros diputados y diputadas, de nuestros dirigentes políticos y empresariales, de nuestros líderes sociales y ciudadanos. Si lo hago, es porque nuestro tiempo y nuestro país así lo demandan. Nosotros no originamos esta crisis, la originaron los países más poderosos del mundo. Hoy que nos toca lidiar con ella, yo les aseguro que tenemos todo para superarla. A lo largo de nuestra historia, ninguna prueba ha sido más fuerte que nuestra esperanza, más poderosa que nuestra unión, más tenaz que nuestra voluntad. Los meses por venir serán sin duda difíciles. Nos impondrán sacrificios complejos. Requerirán de nosotros madurez y aceptación. Pero saldremos adelante.

Después de todo, no estamos enfrentando más que dilemas materiales. No es ésta una discusión entre la libertad y la opresión, entre la paz y la guerra, entre la vida y la muerte, entre la bondad y el mal. Es tan sólo una discusión sobre las mejores formas de enfrentar una crisis económica internacional, y evitar que afecte más a quienes menos tienen. En los valores esenciales, en nuestra apuesta por la solidaridad, nos encontramos profundamente unidos. Que esa unidad sea la luz que guíe nuestros pasos en los próximos días, y nos permita abrir surcos de esperanza en medio de este pueblo que se resiste, hoy y siempre, a darse por vencido.

Muchas gracias.

Diario Extra 30 enero 2009.

Las batallas de las mujeres son más dramáticas”

marfuerte @ 01:36


Escrito por Beatrice Sartori
El gran Clint Eastwood regresa a las pantallas por partida doble. El intercambio, película protagonizada por Angelina Jolie que el cineasta presentó en el último Festival de Cannes. Se trata de un thriller ambientado en los años 20 sobre una madre cuyo hijo es secuestrado.
Y Gran Torino, que dirige y protagoniza, sobre la relación entre un viejo racista y un joven asiático. El artista habla aquí sobre la etapa de gran efervescencia creativa que está viviendo y su fascinación por lo femenino.

Quizá, la única “función” sensata del cine sea hacernos mejores personas. El cine de Clint Eastwood, anclado en la búsqueda moral de la rectitud, encuentra su grandeza en plantear las grandes cuestiones que afligen al ser humano sin dobleces ni artificios. Es lo que logra, de nuevo, con El intercambio, una película portentosa sobre una madre (Angelina Jolie) que, tras sufrir el secuestro de su hijo, debe enfrentarse a la corrupta policía del Los Ángeles de finales de los años 20 cuando ésta le devuelve, como si fuera el suyo, un niño distinto. Es el planteamiento de una epopeya emocional de dos horas, filmada casi como una película de terror, en la que Eastwood, ayudado por el espléndido guionista J. Michael Straczynski, la fotografía de Tom Stern y la bellísima partitura musical creada por él mismo, reflexiona sobre cuestiones esenciales como la existencia del Mal, la fragilidad de la civilización, el nacimiento de la cultura de masas o la fina línea que separa lo que entendemos por locura y cordura.

Jolie, más bella que nunca, es la reina de una película de una dureza extrema que deja al espectador con un agujero en el estómago y la sensación de haber asistido a un carrusel sobre la bajeza y la grandeza humana que deja al mismo tiempo exhausto y bendecido. El ganador de cuatro Oscars, director de Imperdonables (1992) o Million Dollar Baby (2004), habla de esta película y también sobre Gran Torino, donde vuelve a ejercer como director y también como actor, en la piel de un veterano de la Guerra de Corea, racista y amargado, que se empeña en llevar por el buen camino a un joven vecino suyo de origen asiático.

Como en Million Dollar Baby, la protagonista de El intercambio es una mujer aparentemente frágil envuelta en una lucha desigual.
Sí, tanto Maggie Fitzgerald (Million Dollar...) como Christine (Intercambio) son dos mujeres que tienen que operar en un mundo dominado por hombres. En esta ocasión, se narra la película desde su punto de vista, cosa que ya sucedía en Los puentes de Madison. Al final, Christine es una mujer cambiada que incluso participa en política. Algo inusual en Los Angeles de 1928. Es un personaje fascinante en un caso muy bien documentado. Y las batallas de las mujeres son más duras, así que sus historias y situaciones son más dramáticas. Siempre he sentido curiosidad por ellas.

Humillaciones
Las torturas a que fue sometida resultan casi increíbles.
Todo lo mostrado en la película es cierto. Un criminal secuestró a su pequeño y la policía, para evitar el escándalo, le devolvió otro. La amenazaron y chantajearon, la secuestraron para internarla en un asilo mental y la sometieron a electro shock y a condiciones de humillación. Puede sonar a ficción, pero todo es cierto. La propia Angelina no se creyó al principio la historia, por su excesiva crudeza. Al final hizo suyo el personaje de una mujer que se enfrenta a un poderoso sistema y que hace justicia.

Usted nació dos años después del crimen. ¿Supo de él?
No mucho, aunque fue algo que convulsionó a la turbulenta ciudad y al resto del país. Existe, de todos modos, numeroso material bibliográfico sobre el asunto, sobre todo por la actuación pública del reverendo Gustav Briegleg. Y las denuncias de los medios contra la corrupción policial, como en L.A. Confidencial, también basada en un crimen real.

¿Fue prolijo ese proceso de documentación?
Sí, pero lo dividimos con el guionista, J. Michael Straczynski, y el director de producción, James J. Murakami. Revisamos antiguos documentales sobre el centro de Los Angeles de la época, muchas fotografías y libros. La película se desarrolla entre 1928 y 1935. Hasta 1950, la ciudad se preservó bastante intacta. Me he basado también en mis propios recuerdos de infancia.

El secuestro y asesinato de niños por un pervertido son realmente estremecedores.
Los Angeles ha sido desde los principios una ciudad torturada. Pero esto traspasó todo los límites imaginables. De todos modos, me interesaba más contar la aventura de la madre que centrarme en el crimen. Creo que así la historia es más rica. ¿No le parece?

Por supuesto. La recreación de la época es muy minuciosa.
Yo crecí durante aquel tiempo y tengo una memoria exacta de todo. Sobre todo, del lenguaje, tan diferente al más rudo de nuestros días. Pero sobre todo, creo que es una película que también refleja lo que ocurre en la actualidad: el maltrato de menores y la corrupción policial. Es lamentable lo poco que han cambiado algunas cosas.

El intercambio cuenta una de las historias más duras que ha explicado en su carrera.
La base de lo dramático es el conflicto. Ese conflicto puede ser tanto interior como físico, o estar en relación con el mundo que rodea al personaje. Eso es lo que quiere ver la gente. Y cuanto más inusual, mejor. Por eso, los periódicos siempre ponen en primera página la historia más extraña. En el caso de El intercambio, no es una película necesariamente feliz aunque creo que también se pueden hacer películas buenas con asuntos alegres. De todos modos, tal y como yo la veo, la gran pregunta es si la protagonista será capaz de encontrar la felicidad o el equilibrio después de todo lo que ha vivido. Y en este sentido creo que el filme no acaba siendo tan demoledor como pueda parecer en algunos momentos.

Está ambientado en la época de la Gran Depresión, unas circunstancias que parecen repetirse.
La viví porque vi a mis padres, que se casaron muy jóvenes, luchar contra ella. Él estaba empleado en la industria del acero, que se hundió. Estos son tiempos muy confusos y me parece que las promesas de los políticos están vacías y no van a ninguna parte.

Madre coraje
Después de demostrar el año pasado sus grandes dotes dramáticas en la espléndida Un corazón invencible, de Michael Winterbootom, Angelina Jolie vuelve a meterse en la piel de una “madre coraje” para ofrecer la mejor interpretación de su carrera. La secunda John Malkovich en la piel del reverendo Gustav Briegleb, un predicador radiofónico cuya “misión en la vida” es “destapar la corrupción de la policía de Los Ángeles”.

Jolie es el centro del filme.
Yo no la conocía personalmente ni tampoco había visto muchas de sus películas. Ni siquiera tenía demasiadas referencias sobre cómo se comportaba en el set de rodaje. Hasta que hablé con ella y vi su compromiso. De todos modos, siempre he percibido en su figura el glamour y la clase de las grandes actrices americanas de la época clásica. Como madre, entendió al 150% el personaje y no quiso intelectualizarlo. Yo tampoco suelo trabajar así. Ella llegó completamente preparada y siendo Christine, con su trauma y emociones. Es el sueño de todo director. Además, es intoxicantemente bella.

¿Fue un rodaje doloroso?
Cuando Angelina abandonaba el plató regresaba a un hogar feliz. En el set era Christine completamente y sí, la veíamos sufrir. Yo prefiero que un actor entienda la historia y se sepa los diálogos. Después, me siento tras la cámara y veo lo que trae y produce. No necesito que continúe sufriendo cuando se han apagado los focos.

Dos filmes de una tacada
Clint Eastwood comenzó su carrera interpretando a héroes míticos como el fuera de la ley Josey Wales, Harry el Sucio o el sargento “Gunny” Highway (El sargento de hierro). Era entonces un actor carismático y apreciado por el gran público. Fue tras El jinete pálido, con más de 50 años, cuando comenzó a explotar su potencial. Cumplidos los 70 alcanzó grandes alturas con filmes como Mystic River, el díptico Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima. Mientras estrena El intercambio, ya ha rodado Gran Torino, y prepara un proyecto, de nuevo con Angelina Jolie, sobre Nelson Mandela. Considerado unánimemente un “gran maestro americano”, Eastwood es el mejor heredero de la tradición clásica de su país, un cineasta más allá del bien y del mal al que nadie discute su grandeza.

Nunca realiza muchas tomas. ¿Fue así en El intercambio?
Desde luego. Y si eran escenas fuertemente emocionales, rodábamos en continuidad. Me gusta que cuando mis actores trabajen ante la cámara no se sientan preparados, que duden. La frescura está ahí. Lo demás es cuento.

¿Se aplica esa fórmula a usted mismo?
Por supuesto. Aunque cuando dirijo y actúo, pueden interferir en esta “fórmula” las mil complicaciones que surgen.

Hace tiempo anunció su retirada de la interpretación y, sin embargo, regresa con Gran Torino.
Disfruto mucho trabajando y mi familia me acompaña siempre. Mi hija Morgan ya ha estado en dos películas, incluyendo ésta. Me llegó el guión de Gran Torino cuando acabé el montaje de El Intercambio. Me pareció un proyecto de poco presupuesto, atractivo y abordable. Mi personaje, Walt Kowalski, es un veterano de la guerra de Corea algo loco e irascible que trata de reformar a un vecino adolescente que le ha intentado robar su más preciada posesión, su coche Gran Torino de 1972. Me gustan todos los géneros y disfruto enormemente. Nadie me puede parar.

¿Está muy avanzada The Human Factor?
Rodaremos en 2009. Trataremos el conflicto interior de Nelson Mandela, un gran líder para este tiempo turbulento. Estuvo en prisión 25 años y fue elegido presidente de su nación. Es asombroso lo logrado por este hombre digno y ejemplar. Es una inspiración para todos, habiendo perdonado a quienes le condenaron.

A mucha gente le sorprende que sea usted republicano.
Toda mi vida he sido republicano, pero ahora los partidos no son lo que eran cuando yo era joven y estaba en el ejército. Mi visión política es, eminentemente, libertaria: creo que cada uno debe poder hacer lo que le da la gana y que es malo regular en exceso la vida. En este momento, no hay ningún partido que represente los valores en los que yo creo.

Tomado de El cultural

Suplemento Forja. Semanario Universidad. enero 2009.

Tres décadas del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano

marfuerte @ 01:34

Escrito por Gabriel González-Vega (gabrielgv@ice.co.cr)
El último decenio en La Habana
Al regresar por sexta vez al Festival, desde 1998, es evidente la transformación de la ciudad que lo alberga. La Habana Vieja se remoza con apoyo foráneo (Europa, Canadá, etc.); la pequeña industria privada y el comercio informal ya pululan por calles mucho más pobladas de gentes y de autos.

En El Vedado, sus grandes avenidas siguen regadas de verdor tropical, aunque en las callejuelas de barrio, cerca del Capitolio, aún flaquea el alumbrado público. Si bien aparece uno que otro mendigo, y a las carencias crónicas de la deficiencia económica y el bloqueo genocida, el año pasado se sumaron tres tormentas devastadoras, el acceso a los comestibles y a otros productos y servicios parece mejorar.

Los indicios de los consabidos logros en salud y educación saltan a la vista, tanto como la apetencia generalizada por el consumo material. Pero la vía allí es principalmente el ingenio y la negociación llena de picardía, en una capital donde casi no hay asaltos –la educación más que la represión aclaran por qué-, lo que para mí fue como una vuelta a la juventud, cuando San José no sufría el tumulto violento que nos degrada actualmente, sometidos al sobresalto constante de robos legales e ilegales.

Con el sistema monetario esquizoide que practican, la paradoja es que las remesas de los parientes en el Norte –¿quién no tiene el suyo?- , y los turistas, salvan las economías familiares; sin olvidar la ayuda de Venezuela y de otros países (el giro electoral a la izquierda que proviene en Latinoamérica de la necesidad y la presión popular y se facilitó por la brutalidad de los “neocons” en la Casa Blanca, reinserta oportunamente a Cuba en las coordenadas latinoamericanas y le abre amplias posibilidades de mejoría). La esperanza es que este año, con Barack Obama y la parte apreciable de lo que lo impulsa y representa, así como con las mayorías demócratas en el Senado y el Congreso, se acabe el bloqueo, con lo que se fortalecería la economía y se lograría una mayor libertad en todos los ámbitos, que es el anhelo de la mayoría de los isleños –anclados, además, a una dignidad antimperialista admirable-. Sujetos, eso sí, a la doble amenaza de los corifeos que se empeñan en el estalinismo, con su brutal control y represión y de los poderes reaccionarios que desde la Florida y algunas corporaciones quieren el lupanar de regreso o una venganza anacrónica. Por cierto, ya no se encuentra la visible prostitución de chicas y chicos –que sí la hay, como en todas partes-, la que me consternó en visitas anteriores; y se ha reducido, pero no resuelto, la odiosa discriminación frente al extranjero (la que, por cierto, en Costa Rica, en cambio, aumenta).

El sólido llamado de Alfredo Guevara (el padre del cine cubano y amigo cercano de Fidel), el día de la clausura en el Teatro Karl Marx, fue muy alentador. Un compromiso firme por el cambio dentro del socialismo, que con prudencia encabeza Raúl Castro. Una crítica sin concesiones a lo que llamó el “funcionarato”. De frente contra la burocracia y por la eficiencia, con un alegato categórico a favor de los artistas, que, en el caso del cine, subrayó, deben manejar el ICAIC, el que sigue produciendo cine con éxito pese a la escasez general.

Frente a los cínicos y los majaderos que todo lo ven en blanco y negro, que se regodean en recetar la imposibilidad del cambio que su propia mediocridad les impide asumir, yo soy de los que pienso que tanto el vuelco electoral y cultural en los Estados Unidos, como las reformas –tímidas, quizá- que se llevan a cabo en Cuba, van en la dirección correcta, en beneficio de los pueblos del continente, pese a lo complejo y contradictorio de cada proceso. No es sencillo, no será rápido ni es seguro, pero el porvenir sí parece prometedor. El apreciado estreno de las dos partes de la biografía del Che Guevara, máximo acontecimiento del Festival, obra de un realizador estadounidense, el talentoso Steven Soderbergh, interpretado por un actor de origen portorriqueño de la élite hollywoodense, Benicio del Toro –que estuvo allí-, es un buen ejemplo del derrumbe de prejuicios y fronteras innecesarias.

Pienso con optimismo que sí se pueden conservar los logros del socialismo en ruta hacia una verdadera democracia y una productividad económica sustentable. En el primer texto del “diario del festival”, este año, escribieron: “Solo la cultura puede salvar el abismo que separa pueblos y personas.” Es cierto; por eso les cuento la siguiente anécdota a contrapelo de visiones maniqueas. Una noche, amigos de allá, me llevaron cerca del Parque Lenin –sí, Lenin-, a un espectáculo musical y de travestismo (que el régimen dejó atrás la homofobia cerril señalada en “Conducta impropia” y ahora practica una tolerancia que se la deseara la Costa Rica de sumisión eclesial). Un artista ofreció allí una coreografía, erótica, en honor a la patrona católica, la Virgen del Cobre. ¡Vaya sincretismo!, no apto para fanáticos. En definitiva, cuanto más conozco más comprendo que la condición humana es la misma, aquí, allá y acullá. Nos mueve nuestra necesidad de sentido espiritual tanto como la búsqueda del bienestar material; las respuestas son tan numerosas como las personas y las culturas. Los enemigos del proceso cubano repiten el concepto de libertad para criticarlo, y ciertamente sus limitaciones son muy graves, pero muchos ni entienden ni practican esa libertad que pregonan. Todo lo contrario. Por eso, enhorabuena los que aquí, y allá, sí asumen el valor de la libertad, así como asumen la lucha por la justicia; dos ideales que nunca se deben separar.

El mismo 5 de diciembre que aterricé en Cuba, el periodista Roger Cohen publicó en el New York Times el artículo “The End of The End of The Revolution”, con entrevistas y observaciones muy atinadas. Sin embargo, no habrá gustado a los bandos extremos que se empeñan en el cuento de “Cuba el infierno” o “Cuba el paraíso”, visiones ciegas y antagónicas que obvian la muy contradictoria y original realidad del proceso revolucionario, que para bien y para mal, cumplió medio siglo este mes de enero.

Contraste de filmes latinoamericanos
Este Festival habanero que, luego del de Viña del Mar ‘67, se levantó para dar voz y aliento en las pantallas a nuestros pueblos mestizos frente a la hegemonía Hollywoodense (aún lamentablemente vigente en el resto del subcontinente), mostró este año las dos tendencias opuestas que caracterizan actualmente nuestro cine (como lo señaló, también, el jurado peruano Pancho Lombardi en entrevista al diario). Por un lado, relatos de gran calidad formal, capaces de emocionar a un público amplio y diverso, que incorporan estructuras y estilos del cine mundial a las situaciones locales. Y por otro, la experimentación, a veces brillante a veces banal; los lenguajes novedosos o que pretenden serlo; los saltos al vacío armados con audacia ó con locura, con triquiñuelas, también, y a veces con no poca vulgaridad.

Epítome de la importancia de la educación, medio millón de personas (muy conocedoras) abarrotan los cines en un fenómeno excepcional que los visitantes destacan con ahínco –más de una vez no pude ingresar, pese al carné privilegiado por haberme inscrito en la nueva sección Industria, ya que representé como Asesor General a “Gestación”, el segundo largometraje de Esteban Ramírez, próximo a estrenarse en Costa Rica-. Así me perdí, por ejemplo, la sugestiva “Gomorra”, de Mateo Garrone, la mafia italiana vista desde adentro y no desde Hollywood.

De entre 1360 películas recibidas y 503 programadas (sí, el Festival es inmenso y sigue creciendo), 22 obras latinoamericanas concursaron en Ficción y otras 20 en la más reciente categoría de Ópera prima (ahora que proliferan las escuelas de cine en el área).

El Primer Premio Coral, la chilena “Tony Manero”, no gustó ni a público ni a crítica, escribió con sorna el analista local Frank Padrón. A mí tampoco. Me atrajo la idea de un imitador de John Travolta (“Fiebre de sábado por la noche”) que sobrevive de su pálido oficio durante la dictadura chilena (en realidad es un criminal). Pero la realización fría, el anodino sociópata protagonista (Alfredo Castro, Premio al Mejor Actor -¿?-) y el decorado opresivo nunca cobraron mucho sentido. Digo, interesa un poco, pero resulta trivial y grosera. Y políticamente inocua. Debe ser mejor leer el guión. Al director Pablo Larraín le faltó inspiración. Y al jurado le sobró entusiasmo. Me sedujo mucho más “El tinte de la fama”, del venezolano Alejandro Bellame (ópera prima), donde la imitación se le hace a Marylin Monroe. Menos pretenciosa, es más sagaz pese a sus convencionalismos y en sus altibajos menudean los altos.

Después de “Estación central”, “Detrás del Sol”, “Diarios de motocicleta”, e incluso “Agua Turbia”, esperaba mucho de “Línea de pase” de Walter Salles –quien de nuevo codirigió con Daniela Thomas- (2º Coral, Mejor Edición y Mención SIGNIS). Y lo encontré. Una madre soltera, empleada doméstica, hincha del Corinthias, cría cuatro varones en una de tantas favelas de Sao Paulo, una plaga de urbe. Potente narración que compone los perfiles sicológicos con la misma propiedad con que revela las condiciones sociales. Con su modesto optimismo, éste fue para mí el filme más valioso del concurso. Sandra Corveloni, como esa mujer dura pero solidaria, casada con su destino desdichado pero decidida a luchar sin tregua, que ya había sido premiada en Cannes, mereció el galardón a la Mejor Actriz.

Me alegró mucho que el adusto maestro Juan Carlos Tabío cosechase el Tercer Coral y el Premio al Mejor Guión –con Arturo Arango- con su simpático “Cuerno de la abundancia”, un vertiginoso cuadro de costumbres que como en “Se permuta”, “Guantanamera”, “Fresa y chocolate” y “Lista de espera”, nos deleita con humor contagioso y nos convence con la fluidez del relato; y todavía le sobra cuerda para alusiones perspicaces a los procesos sociales. El prolífico Jorge Perugorría encabeza el notable reparto cubano.

En cambio, el público local se dejó atrapar –y premió- “Los dioses rotos”, de Ernesto Daranas, que con el tema del proxenetismo, que parecía tan interesante, arma un culebrón sin relevancia alguna, lleno de lugares comunes, y chillón hasta el colorete. Llamarlo melodrama es demasiado respetuoso, aunque técnicamente resulta competente y los intérpretes se entregan a sus caricaturas. Entretenimiento superficial que se pasea sin ton ni son llevado por el clamor vaginal de mujeres obsesionadas por un pillete acartonado; que ni que fuera “Mujeres apasionadas” (la peli tica). Y el chaval, además, animó la clausura. Ni modo; esa fue la reina de la taquilla; es que es muy cubana, me decían.

La argentina Albertina Carri ganó el Premio a la Mejor Dirección y el Premio FIPRESCI por “La Rabia”, nombre de la finca remota y el sentimiento devorador que expone el filme. A veces resulta forzado, sin embargo, conmueve con las pasiones primitivas que desentierra; la lujuria del poder o el poder de la lujuria en el microcosmos de unos pobre ignorantes, con niños testigos y víctimas de por medio (me recordó la inquietante adaptación de “La vuelta de tuerca” de Henry James, “Los que llegan con la noche”, de M. Winner).

La mexicana “Desierto adentro” ganó merecidamente el Premio a la Mejor Fotografía (Serguei Saldívar) con su ambiciosa y algo fallida descripción de supersticiones cristianas donde ignorancia y pobreza cultivan otra versión de “El castillo de la pureza” (A. Ripstein) con los miedos que alimentan la crueldad y los deseos que la desatan.

Esta vez no premiaron a Fernando Eimbecke (“Temporada de patos”), mas su sorprendente “Lake Tahoe” me pareció una genialidad. Difícil de seguir, cuando cobra sentido, es de un rigor indudable y logra una brillante reflexión sobre el dolor, la soledad, la muerte y las falsas apariencias. Con su minimalismo y su lentitud, sus giros y sorpresas, redondea una pequeña joya del cine.

Fuera de concurso, me cautivó “El viento y el agua”, drama pedagógico sobre el turismo depredador en la vecina Panamá (azotada igual que Costa Rica por los cantos de sirena de las transnacionales), creado por el colectivo Igor Yala, jóvenes kunas dirigidos por Vero Bullow. Pese a algunas limitaciones e ingenuidades, es denuncia significativa que valora la complejidad en la cultura autóctona y muestra la actual disyuntiva de los jóvenes aborígenes.

Óperas primas
El Primer Coral fue para “Parque Vía”, de Enrique Rivero, una notable idea sobre el aburrimiento, la rutina y la muerte en vida, que resulta, cómo no, aburrida de observar. Pero es coherente, está bien hecha y deja inquietudes atractivas sobre el dilema seguridad/libertad. No me entusiasma, pero el experimento valió el boleto. Curiosamente, cuanto más la recuerdo, más me interesa.

El 2º fue para “Mutum” de Sandra Kugut, que no llegué a ver. El tercero lo ganó “Acné”, de Federico Veiroj, una agradable y bien dosificada puesta en escena que cuenta como un chico de 13 años, judío uruguayo, no tiene dificultad para tener relaciones sexuales, ya sea con la empleada o con prostitutas, pero no encuentra una chica que lo bese con afecto. Delicada, graciosa, bien hecha. Lástima que el hablado uruguayo, para mí y para otros, bien podía ser swahili o uzbeco. ¡Cómo cuesta entenderlo! Siempre he pensado que se requieren créditos en el mismo idioma cuando los dialectos separan a los pueblos.

Hallé mucho ruido y pocas nueces en el sobrevalorado policial “Perro come perro”, Premio a la Mejor Contribución Artística. Cierto que maneja con cierta propiedad un estilo que la acerca al cine más comercial, con destreza en escenas de violencia Pero es repudiable que los conflictos armados en Colombia se desdibujen en un entretenimiento irrelevante que se vuelve ridículo en sus arrestos descabellados de magia negra. La discutible “Tropa de élite”, que no premiaron por obvias razones ideológicas (parece filofascista), en todo caso está mucho mejor realizada (especialmente las impresionantes incursiones policiales a las favelas).

Del istmo, se vio la guatemalteca “Gasolina”, un concierto de sugestivos encuadres para un desarrollo pobre, una suerte de “Cielo rojo”, solo que en clave de callejón sin salida y no de charlatanería. Tampoco fue premiada “El camino”, la pretenciosa y polémica quimera de Ishtar Yashin, que usa la migración nicaragüense a Costa Rica para dibujar una hermética visión del abuso infantil.

Magníficos documentales
El Primer Coral fue para “Los herederos”, que no he visto, y ¡cómo ha de ser! si lo premiaron por encima de las dos que siguen.

El 2º fue para el revelador “El diario de Agustín” (Edwards) de Ignacio Agüero. Serio trabajo de investigación periodística que exhibe la venalidad y contumacia del antiguo emporio chileno de la comunicación que encabeza el conocido diario “El mercurio”. Demuestra cómo sirvió sin escrúpulos a la Administración Nixon y a la dictadura en su destrucción de la democracia y en las atroces violaciones a los derechos humanos. Muestra la hipocresía y el cinismo de muchos adalides del cuarto poder.

Excepcionalmente importante y convincente.

El 3º, “Vengo de un avión que cayó en las montañas”, de Gonzalo Arijón, fue una estupenda revelación.

Pese a ser tema ya conocido y filmado, la justa medida entre sobriedad y dramatismo, la notable fotografía de César Charlone (“Ciudad de Dios”), y la forma tan digna y tan sincera en que se expresan los sobrevivientes de Los Andes hacen de éste un trabajo extraordinario. Es un maravilloso elogio de la belleza y coraje indomables de la vida humana, llevada al límite por la calamidad que sufrió este admirable grupo de jóvenes deportistas. Así como, por el contrario, “El diario…” es el recuento de la pavorosa bajeza y mala fe a que llevan intereses rastreros. Formidables ambas.

El Coral al Mejor Cartel fue para “Titón, de La Habana a Guantanamera, 1928-1996”, el homenaje retrospectivo al legendario Tomás Gutiérrez Alea. Por cierto, tendrán que hacerle otro este año al gigante amable y brillante Humberto Solás, recién fallecido.

Notables miradas del mundo
El premiado filme noruego “Reprisse” tantea nuevos lenguajes que me dejaron indeciso. Mas sí disfruté a raudales de magníficos filmes de Rusia (“Estrella”, remake de estilo clásico), Turquía (“Los tres monos”, incisiva disección del machismo), Jordania (“El capitán Abu Raed”, deliciosa parábola sobre la bondad); de la interesantísima “La edad de la ignorancia” del consagrado Dennys Arcand, y más, en las nutridas muestras de otras latitudes, incluido el hermoso y refinado corto, también canadiense, “Madame Tutli Putli”. Así como el notable filme colectivo “8”, sobre los 8 objetivos de desarrollo del milenio (Naciones Unidas). “La clase”, de Laurent Cantet y Francois Bègadeau, que clausuró el Festival y ganó la Palma de Oro en Cannes, es un estremecedor docudrama sobre la batalla verbal de profesores empeñosos y estudiantes rebeldes en un posmoderna y diverso suburbio parisino. Su sinceridad y crudeza le otorgan un interés aterrador, especialmente a los que, como el suscrito, navegamos por las aulas en procura de una comunicación cada vez más elusiva.

Dio gusto ver varias salas renovadas, como la 23 y 12, aunque otras desaparecieron. Varias exposiciones, seminarios, talleres y homenajes a leyendas vivientes como N. Pereira dos Santos, M. Littín, J. San Ginés y P. Leduc. También al documentalista brasileño E. Coutinho (su estilo –ayuno de edición- me resulta pesado) y al sombrío británico Mike Leigh (lo que me permitió profundizar en su ironía despiadada). Programas que complementaron un enorme y delicioso festín de cine. Un banquete de conocimiento y discusión proactiva, un vuelo de esperanza cuando la globalización del espectáculo impone a través del mundo la intrascendencia como canon; que al regresar a Tiquicia me fastidio de nuevo con las gringadas en pantalla (¿todavía les obsesiona la virginidad?), los absurdos toros y toreros de Zapote (de lo ridículo a lo patético), el deplorable “Chinamo” y todas las obscenidades banales con que se encubren las otras, las de ciertos políticos y empresarios que devastan el país por un plato de lentejas.

Suplemento Forja. Semanario Universidad. enero 2009.

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