Fe liberadora.
Ocean Castillo Loría.
¿Cómo puede negarse que la vida y obra de Jesús impacta las esferas espiritual y material?
El Dios de Jesús es un Dios vivo, así, cuando la vida se ve amenazada, su acción es eminentemente liberadora: “Pero el Señor siguió diciendo: - Claramente he visto cómo sufre mi pueblo que está en Egipto. Los he oído quejarse por culpa de sus capataces, y sé muy bien lo que sufren. Por eso he bajado, para salvarlos del poder de los egipcios; voy a sacarlos de ese país y a llevarlos a una tierra grande y buena, donde la leche y la miel corren como el agua,.. Mira, he escuchado las quejas de los israelitas y he visto también que los egipcios los maltratan mucho” (Ex 3: 7 – 9)
Es por ello que la vivencia del culto que Dios acepta es la construcción de la justicia y el reconocimiento y solidaridad con el oprimido y el necesitado: “lavaos y limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de mi vista, desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda” (Is 1: 16 – 17)
Como puede verse, el creyente en Dios no puede pensar que el pecado es solo una ofensa espiritual, sino, que la injusticia, la pobreza y la opresión social son pecado. De ahí que dejar de hacer el mal, dejar de explotar al prójimo, compartir el alimento con el hambriento, ser solidarios con los damnificados y los que nada tienen, es la verdadera religión (Is 58: 6 - 7) Ningún cristiano puede afirmar que para pan y techo, hay instituciones Estatales y privadas de índole social, y por ello no corresponde a la comunidad de fe ejercer solidaridad y justicia en este mundo porque precisamente lo contrario es lo que dice María, adelantándonos la misión de su Hijo: “…deshizo los planes de los orgullosos, derribó a los reyes de sus tronos y puso en alto a los humildes.
Llenó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías” (Lc 1: 52 – 53) Es por ello que Cristo opta por los pobres y les hace privilegiados de su mensaje:”Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios…” (Lc 6: 21)
Los pobres son privilegiados, porque el Reino de Dios es una forma de convivencia en la que los pobres dejan de ser pobres y para ello, los ricos deben dejar de ser ricos: “Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de Dios” (Mc 10: 25) Es por esta razón que todos debemos ser solidarios en pro de una sociedad más justa.
Ahora bien, dado que el proyecto de Jesús (El Reino de Dios), involucra todas las cosas, lo que llamamos la esfera espiritual y la esfera material, la comunidad de fe (La Iglesia) debe optar por los pobres con el objetivo de liberarlos integralmente (Puebla n. 1134)
La comunidad de fe siempre ha sido consciente de esta misión, desde la iglesia primitiva (Hechos capítulos 2 y 4). También los Padres de la Iglesia denunciaron la concentración de las riquezas: “Dios nos ha dado el sol, los astros, los cielos, los elementos, los ríos de los que gozamos en común; nada de este es propiedad particular. Sobre ellos no cabe título ni documento. He aquí la imagen y la ley de la naturaleza, si Dios ha hecho común estas cosas, ha sido ciertamente para enseñarnos a poseer en común todo lo demás. Los conflictos y las guerras estallan porque algunos tratan de apropiarse de lo que pertenece a todos” (San Basilio)
“La tierra fue creada en común y para todos, ricos y pobres. ¿Porqué, pues ricos, os atribuís el monopolio de su propiedad? No son tuyos los bienes de que haces obsequio al pobre; es una pequeña porción de lo suyo que le restituyes, pues se trata de un bien común para uso de todos y que tu solo usurpas” (San Ambrosio)
Teniendo esto claro, debemos tener presente que el actual régimen económico de nuestro país genera: “la Costa Rica de los pocos muy ricos y la Costa Rica de los muchos muy pobres…” (Democracia, política y honestidad n. 25)
Por esta razón, los creyentes deben ejercer una fe liberadora, una fe que comprende que debe serse generoso con los pobres y los miserables, una fe que sabe que para cambiar las estructuras hay que derrotar el egoísmo en el ser humano, por lo que hay que trabajar en el corazón de éste y en las estructuras sociales que produce.
Una fe que ora dentro de la acción y con la acción, viviendo un encuentro con Dios en el encuentro con el prójimo. Una fe que conjuga oración y liberación.
Conjugación que nos lleva a orar y a actuar en la política, en la sociedad y en la historia para transformarla.
Esta es la fe liberadora, lo contrario es adormecimiento, ignorancia o hipocresía.

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del.icio.us
Soy creyente como tú,pertenezco a la iglesia católica,apostólica,romana y estoy de acuerdo totalmente con lo que dices.Jesús es todo para mí,junto a su madre.El espíritu Santo me dio fortaleza en momentos de duras pruebas y la Madre de Dios me ayudó a sanarme.
elsa | 16-05-2007 - 04:58:42 GMT 1 #
Todo iba bien (ya no son romanos)Lastima los puntos de vista que no comparto como aquellas atribuciones divinas a seres humanos que no las tienen. A Jesus sea la Gloria. un abrazo DR Castillo
gandalf el tapiz | 22-06-2007 - 00:41:37 GMT 1 #