Columna Ojo Crítico
Rodolfo Cerdas
En estos días se han producido dos sacudidas políticas reveladoras y útiles. Una en el Movimiento Libertario y otra en el PUSC. En el ML, detrás delaffaire Evita , hay una lucha sobre la naturaleza del partido. Decir que en el abelato el ML fue el partido del “no por el no”, no solo es falso, sino que le compra a sus adversarios su enfurecida descalificación, cuando no podían imponer el paquete tributario, que ahora todos reconocen como negativo y disfuncional y se alegran de que no se aprobara. No fue ningún “no por el no”, sino un “no por el sí”; utilizando mecanismos legítimos, aunque con abuso y poco tacto, se impidió la imposición fiscalista.
Por eso precisamente hace bien el diputado Mario Quirós al exigir el respeto al Reglamento y a los derechos del diputado, aunque incidentalmente puedan ser beneficiados los opositores del TLC. El sistema democrático rechaza la casuística legal oportunista y exige respetar los procedimientos y las formas establecidos.
Creer que es irrelevante que una sesión se inicie o no a la hora establecida; que da lo mismo que haya o no quórum; o que es una gran astucia violar el derecho de los opositores, es abrir el camino al cesarismo político, que ve en la oposición, en el Poder Judicial, en la Corte Constitucional y en todo lo que lo controla y frena, meros obstáculos y molestias que hay que anular para lograr sus fines.
Aunque al inicio algunos acepten el autoritarismo porque creen que es eficiente y les es útil, muy pronto el demonio del bonapartismo sale de su cueva y legisla para sí, hace lo que quiere y ahonda su divorcio con la sociedad. Es entonces cuando la democracia delegativa muestra sus lacras y abre la temible Caja de Pandora de los estallidos sociales. No es cierto que esté cuestionada la gobernabilidad –si es que se entiende el concepto–, que se resuelva anulando la oposición y haciéndola cola del Ejecutivo. Eso es claudicación. Por ello, lo que se está decidiendo en el ML es si continuará buscando ser la cabeza de león de su proyecto histórico o se resigna a ser la cola de ratón del arismo, atrincherado hoy en el fracturado PLN.
En cuanto al PUSC, después de alejarlos en nombre de unos supuestamente sólidos principios éticos, el Directorio decidió llamar de regreso a los expresidentes Calderón y Rodríguez. Ignoro por qué don Luis Fishman excluyó a don Abel. En todo caso, la situación es curiosa y, no sé por qué, esa cambiante conducta, en vez de evocar a santones democristianos como Jacques Maritain o Emmanuel Mounier, lo que trae a la mente es a Groucho Marx cuando dijo: “Estos son mis principios. Si no les gustan, también tengo otros”.
Periódico La Nación 20 de mayo de 2007.

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