Más ticos están ‘sin religión’
74% de habitantes dice ser católico, es decir, 9% más que hace dos décadas
De 1988 al 2006 se duplicó la cantidad de fieles católicos no practicantes
Ángela Ávalos R.
aavalos@nacion.com
Poco más de 400.000 costarricenses se declara “sin religión”, un fenómeno que casi se ha triplicado en las últimas dos décadas.
De acuerdo con la más reciente encuesta de opinión, realizada por la Escuela de Matemática de la Universidad de Costa Rica (UCR), en el 2006 el 9,2% de toda la población reconocía no pertenecer a algún grupo religioso.
En 1988, ese porcentaje era apenas del 3,5% de la población de aquel entonces; es decir, 100.000 personas de 2,9 millones de habitantes que tenía el país.
Mientras tanto, el número de fieles católicos viene en caída.
De acuerdo con la misma encuesta –tomada como referencia por la Conferencia Episcopal de Costa Rica, la cual agrupa a los nueve obispos que hay en el país–, en el 2006 el 74,5% de la población decía ser católica.
Ese porcentaje incluye tanto a los católicos no practicantes como a los practicantes regulares. La cifra creció un 9% con respecto a la registrada en 1988.
Sin embargo, ese crecimiento se da porque la gente que admitió ser católica no practicante casi se triplicó entre 1988 y el 2006: pasó del 13% hace 18 años, a 27,3% el año pasado.
Entre tanto, el porcentaje de católicos practicantes bajó un 5% en el mismo período: pasó de un 52,3% en 1988 a un 47,2%.
En diciembre pasado, la Iglesia dio a conocer un sondeo, el cual reveló que solo el 16% de la población cercana a cada templo va a misa los domingos.
Ese 16% corresponde a las parroquias del área urbana. Cuando se trata de la zona rural, los números solo suben un poco: 23%.
Estrategia. Estos cambios no solo se dan en el país. La Iglesia Católica y la religiosidad están transformándose en todo el mundo.
El 6 de mayo, antes de partir hacia la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en Aparecida, Brasil, el presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, monseñor Francisco Ulloa, reconoció que la Iglesia costarricense debe buscar nuevas estrategias para mantener a sus fieles.
“Notamos que en los últimos años hemos perdido miembros de la Iglesia Católica que se han ido a otros grupos. Queremos buscar algunas formas para detener la salida de católicos hacia otros grupos religiosos”, dijo Ulloa.
En ese encuentro, el papa Benedicto XVI dijo: “No hay que limitarse solo a las homilías, conferencias, cursos de Biblia o teología, sino que se ha de recurrir también a los medios de comunicación (...) para comunicar eficazmente el mensaje de Cristo a un gran número de personas”.
La tarea no es sencilla. Algunos excatólicos consultados (a quienes la Iglesia llama “hermanos separados”), coinciden en que encontraron en otros grupos las respuestas que no vieron en la Iglesia.
“Los sacerdotes nunca están al alcance de la gente”, opina Yensi Castro Barrantes, docente de 34 años, que lleva los últimos tres asistiendo al templo metodista de Ciudad Quesada, San Carlos.
En sitios tales como San Ramón de Alajuela han aumentado los centros cristianos.
Los maestros de Religión calculan que allí podrían haber 24 centros de oración de otras religiones.
Apertura. Sin embargo, monseñor Ángel San Casimiro, obispo de la diócesis de Ciudad Quesada, considera que el retiro de católicos es un problema “sobredimensionado”.
La gente sin religión, dijo, “es lo peor que le puede pasar al ser humano”. “El hombre sin fe es un hombre que nunca sabrá a dónde va ni para qué está en la Tierra”.
El presidente de la Federación Alianza Evangélica Costarricense, Reinaldo Salazar, también está preocupado por el aumento de la gente que se declara “sin religión”. Este fenómeno, dijo, se da porque no se ha sabido llenar las necesidades espirituales de las personas. Colaboraron los corresponsales Ronny Soto, Carlos Hernández y Zoila Rita Mora.
Periódico La Nación 20 de mayo de 2007.

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