¿Qué sucede a los que nunca han oído el Evangelio?
Gonzalo Dávila Saravia Cédula 8-053-250*
En su artículo Limbo, publicado en el diario La Nación, don Víctor J. Flury se cuestiona sobre el destino eterno de quienes murieron antes de Cristo, y de los difuntos que por razones de tiempo y espacio no recibieron el mensaje salvador del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Se debe tener en cuenta, sin embargo, que la respuesta a esta pregunta no determina si el cristianismo es verdadero o no. Ese asunto ya ha quedado resuelto en Jesucristo por su resurrección de entre los muertos; y este tema de los que no han oído el Evangelio es ahora una cuestión de interpretación.
La mejor manera de tratar este asunto es declarar ciertas verdades que las Sagradas Escrituras presentan con claridad. Jesús dijo: “Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). La única base para el perdón de pecados y la vida eterna es el camino abierto por Jesús. Muchas personas piensan que esto implica que los que nunca han oído hablar de Jesús quedan condenados. Sin embargo, no sabemos que este sea el caso.
Aunque las Escrituras nunca enseñan de modo explícito que alguien que nunca haya oído hablar de Jesús pueda ser salvo, creemos que lo infiere. Creemos que toda persona tendrá una oportunidad para arrepentirse, y que Dios no excluirá a nadie porque haya nacido en un tiempo y lugar equivocados.
La Biblia también revela que nadie tiene excusa: “Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidos por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:18, 19 y 20:3:11).
También sabemos que es el deseo de Dios que nadie se pierda sino que todos vengan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). Esto indica que Dios también se preocupa por las personas que no han oído el Evangelio. Lo demostró al enviar a Su Hijo a morir en lugar de ellos. “Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).
La Biblia enseña que Dios va a juzgar al mundo con justicia (Hechos 17:31). Aunque no sepamos concretamente cómo va a tratar Él a estas personas, sí sabemos que su juicio va a ser justo. La Biblia misma testifica que hay personas que oirán y responderán en cada grupo étnico de la tierra: “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua, y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9).
La Biblia presenta ejemplos de personas sinceras que estaban en una situación semejante a la de muchos en la actualidad. Entre ellas, el romano Cornelio (Hechos 10:34:34); la ramera Rahab, (Josué 2:9; Hebreos 11:31), el sirio Naamán (2 Reyes 5:15.19) y otros.
Nadie será condenado por no haber oído nunca hablar de Jesucristo. La persona que sea condenada, lo será por violar sus propias normas morales: “Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán: y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios sino los hacedores de la ley serán justificados” “...dando testimonio su conciencia y acusándoles sus razonamientos...” (Romanos 2:12-16).
Fundamentándonos en los ejemplos anteriores tomados de las Escrituras, podemos saber, entonces, que Dios juzgará a toda la humanidad con justicia y que nadie podrá decir que pasó por un juicio injusto. En el juicio del gran trono blanco de que se nos habla en Apocalipsis 20, nadie se levantará para quejarse de que Dios no es justo.
Por eso las personas que hacen esta pregunta deben tener mucho cuidado de no usarla como excusa para no venir a Cristo. Muchas veces es hecha para librar al individuo de cualquier responsabilidad personal con Dios.
Don Víctor, su solicitud de reivindicación post mórtem de las víctimas anteriores a Jesús se llevará a cabo al final de los tiempos, en base a la bendita Palabra de Dios.
*Pastor evangélico Centro Evangelístico de Cartago
Diario Extra 24 de mayo de 2007.

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