Diez tesis aberrantes
El referéndum ha sido clave para la democracia después de la hecatombe del nazismo
Javier Solís
jsolis@igso.net
Con un claro objetivo desmovilizador, el presbítero Mauricio Víquez Lizano (Foro , 16/5/07) publicó un artículo descalificando al referéndum como institución política democrática republicana. Hasta ahora es la única persona – rara avis – que se ha atrevido a hacerlo.
No calzó su firma con su título depresbítero, como suele hacerlo en sus frecuentes contribuciones a este periódico, sino con el deprofesor universitario. Ha secularizado su opinión. Ya no quiere legitimar sus opiniones políticas con su condición de clérigo. Pero son de tal gravedad, que su propósito es vano.
Para conseguir su objetivo, el padre Víquez, usa, primero, la chota: el referéndum no es “la pomada canaria” o remedio de todos los males ni grito al mundo ni hito histórico ni la gran oportunidad u oportunidad extraordinaria como, según él, arguyen sus defensores. A estas desviaciones, en su criterio, opone un rotundo no.
Más bien adereza su artículo con las siguientes (des)calificaciones al referéndum, consulta en que el elector estará a merced de eslogan (sic) al estilo de “por Costa Rica”, “ni se compra ni se vende”; novedad que otras latitudes ya han descartado por insegura y manipulable; práctica poco confiable y fácilmente sometida a manipulaciones y malos entendidos; ocurrencia para suplir la incapacidad local para tomar decisiones serias; obligación de dejar hablar sin límite hasta el último obstaculizador minoritario; consulta hasta del último tico a ver qué piensa sobre un asunto que le desborda; sepultura del futuro de la capacidad de decidir por parte del que sabe o ha sido delegado para hacerlo; tiempo del eslogan (sic) simplón, el grafiti (sic) vulgar; gradería de sol; época del poder del minoritario; imperio de la masa; época de lokitsch (sin entender muy bien este calificativo en inglés, que no se sabe cómo se aplica); y otras.
Temeraria descalificación. Recurre incluso a una descalificación por lo menos políticamente temeraria de la Sala Constitucional y del Tribunal Supremo de Elecciones. Los llama “superpoderes” que... hacen de gobernantes relevistas, cuando el Presidente o la Asamblea Legislativa no pueden gobernar por imposibilidad o incapacidad.
Luego echa mano de una falsedad histórica, no sabemos si por ignorancia, por desprecio y minusvaloración de los lectores o por simple mala fe. Dice: “Desde los años de la posguerra, las grandes democracias del mundo comenzaron a dudar del real poder de decisión de la masa... la democracia directa se miró como una realidad riesgosa... en el marco de la nueva cultura popular de la insignificancia”.
No sabemos a qué universidad ha ido el padre Víquez, pero, si algo ha caracterizado la recuperación de la democracia después de la hecatombe del nazismo, ha sido la institución del referéndum. ¿Será que al padre Víquez no le gustan sus resultados y preferiría los gobiernos fuertes de los que saben? Porque, para dar algunos ejemplos en cuenta regresiva, prácticamente todos los 25 Estados miembros de la Unión Europea acaban de someter a referéndum un proyecto de constitución que los holandeses y franceses se trajeron abajo por un no mayoritario. ¿Será que esos votantes galos y holandeses son ignorantes, manipulables y tontos? Italia enterró, al terminar la Guerra, al fascismo y a la monarquía profascista por un referéndum promovido por Togliatti, comunista, y Don Sturzo y De Gasperi, fundadores de la Democracia Cristiana. Lo mismo hizo Chile con la dictadura de Pinochet y, hace más, Francia con su colonialismo en África. Y hace solo 25 años España también sepultó el franquismo de 40 años con una constitución modelo. ¿Será que al padre Víquez no le gustan las derrotas de los dictadores fascistas ni de los colonialistas europeos?
Sostiene, por lo tanto, diez tesis aberrantes: 1.ª El referéndum como institución de la democracia republicana no tiene validez. 2.ª Cayó en descrédito a partir de la II Guerra Mundial. 3.ª Solo deben tomar decisiones los que saben y entienden. 4.ª La masa o gradería de sol no sabe ni entiende ni debe opinar; es ignorante, tonta, manipulable y vulgar. 5.ª La cultura popular es insignificante. 6.ª El referéndum es la sepultura de la capacidad de tomar decisiones de los que saben y fueron elegidos. 7.ª El referéndum es el poder de una minoría. Esta afirmación, sin embargo, está en contradicción con la otra en la que defiende que es el espacio de la masa o gradería de sol. 8.ª No es seguro que en Costa Rica no sobren los partidos políticos y las elecciones. 9.ª El apoyo que las universidades públicas (no las privadas, aunque él trabaje en la UNED) le brindan al referéndum es una parcialidad y un descaro. 10.ª La Sala Constitucional y el Tribunal Supremo de Elecciones son gobernantes relevistas.
¿“Individuos superiores”? Demasiadas aberraciones para un clérigo y en tan poco espacio. ¿No suena eso a los individuos superiores de Nietzsche? El desprecio no disimulado del padre Víquez por la masa, es decir, el pueblo soberano, es probablemente la fuente de todas las demás aberraciones.
Pero, aunque ahora no firme como presbítero, no deja de serlo. Las diez aberraciones son de carácter político e histórico. Sin embargo, ¿se habrá preguntado el padre Víquez si los que aclamaron a Jesús en su entrada a Jerusalén eran inteligentes y sabidos? ¿Y los que se beneficiaron de la multiplicación de los panes? ¿Lo han sido las masas, multitudinarias, jóvenes o viejas, que aclamaban a Juan Pablo II y ahora, aunque menores, a Benedicto XVI?
De modo que las aberraciones son también teológicas. Y no en último lugar, canónicas, porque están en abierta contradicción con las declaraciones oficiales de su superior inmediato el arzobispo de San José y de todos los obispos de la Conferencia Episcopal. Es cierto que la doctrina obligatoria en la Iglesia es muy poca y que en su seno caben muchas posiciones y opiniones. Pero todo se debe argumentar. Eso es lo que no hace el padre Víquez.
Quedamos notificados de las tesis políticas del padre Víquez y de que hay quien las acoge con entusiasmo y difunde. Por eso, el que tenga miedo que compre perro.
Periódico La Nación 26 de mayo de 2007.

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