Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis Píde la luna en Zebehar

RESONOCO

06/06/2007 GMT 1

columna con la gente

marfuerte @ 01:29

NO ME DEFIENDAS, COMPADRE

Dr. Oscar Arias Sánchez
Cada cuatro años, la estación democrática pasa sobre las tierras costarricenses. Cada cuatro años, abonamos la planta de la libertad, que ha crecido valiente en nuestro suelo. Cada cuatro años, florece la primavera de nuestra ciudadanía. Cada cuatro años, cosechamos la voluntad de nuestro pueblo.
Recientemente Fidel Castro, con su proverbial oposición a la voluntad popular, se manifestó en contra del referéndum en Costa Rica y cuestionó nuestros mecanismos electorales. Esto no debe extrañarnos viniendo del Presidente Castro, quien lleva casi cincuenta años de detener las estaciones democráticas del pueblo cubano y que ha sumido a Cuba en el frío invierno de su dictadura. No debe extrañarnos viniendo del Presidente Castro, que se opuso a que en su país se celebrara un plebiscito permitido por la propia Constitución cubana, a pesar de las miles de firmas que habían recolectado los seguidores de la iniciativa, conocida como Proyecto Varela. A mí no me sorprende ni un poco. Lo que sí me sorprende, y como ciudadano costarricense me duele, es que algunos hayan guardado un silencio cómplice ante sus declaraciones. Son esas personas quienes han amenazado con desconocer el resultado del referéndum en caso de que no les favorezca. Son esas personas quienes pretenden que Costa Rica viva eternamente amarrada al puerto, esperando que los vientos soplen en la dirección de sus velas, en lugar de ajustar las velas al viento. Son esas personas que, en nombre de los pobres de Costa Rica, rechazan los mecanismos que le han servido a otras naciones para reducir la pobreza. Ante este panorama, ¿qué haremos nosotros? ¿Permitiremos que unos pocos desprecien las estaciones de nuestra democracia? ¿Permitiremos que unos pocos amarren nuestra nave al puerto, esperando un tiempo indefinido? ¿Permitiremos que unos pocos hablen a favor de los más pobres, pero desprecien los mecanismos que pueden sacarlos de esa pobreza? ¿O saldremos a votar? Contrario a lo que predican algunos, este TLC no está hecho para los ricos, porque los ricos ya son ricos, y no precisan de nuestra ayuda. Este TLC está hecho para la clase trabajadora de este país, para los miles de costarricenses que tienen que competir por fuentes de empleo muy limitadas. Para los miles de costarricenses que a veces soportan condiciones laborales inadecuadas, por temor a no conseguir otro empleo. Este TLC encierra una idea muy sencilla: la mejor política de empleo, es que haya muchísimo empleo. Con este TLC, las empresas deberán pagar mejores salarios y ofrecer mejores condiciones en el ambiente laboral, y, como resultado, nuestros trabajadores mejorarán su nivel de vida.
A quienes insisten en decirle a la clase trabajadora de este país que el TLC los va a perjudicar, habría que decirles lo que yo siempre dije cuando, en países desarrollados, me encontraba con personas protestando en contra del libre comercio, según ellos en defensa de los países pobres: “no me defiendas, compadre”. No son los países ricos los que necesitan el libre comercio, ni son los ricos de Costa Rica los que necesitan el TLC. Son los pobres. Los pobres que se defienden con un crecimiento económico estable, con más y mejores fuentes de empleo, y no con medio siglo de dictadura. Eso es lo que comprenden millones de costarricenses, y eso es lo que no comprende Fidel Castro.

Diario Extra 4 de junio de 2007.

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis