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09/06/2007 GMT 1

Crecimiento económico y creciente desigualdad

marfuerte @ 00:04

Helio Fallas | Junio 05, 2007 | 782 palabras
El bienestar de la población se mide no solo por el aumento en las exportaciones y en el producto: hay que analizar igualmente la distribución del ingreso, la pobreza, la exclusión social, la asignación de los recursos productivos entre las distintas regiones del país y las condiciones de salud, educación y vivienda de la población.
En Costa Rica, nos hemos acostumbrado a que cuando se analiza la economía lo hagamos en función del aumento de las exportaciones, las reservas internacionales, la producción y el empleo; la tendencia en los precios de los bienes y servicios y la proporción del déficit fiscal respecto el PIB. Si bien estas variables son muy importantes para la macroeconomía, no lo son para analizar la situación de las familias y las personas. Por ello, cada vez se escucha más: ¿quien se benefició del rápido crecimiento de la economía y por qué la población no ha percibido que ha mejorado su bienestar?
Un análisis “más cercano a la población” haría la pregunta de cómo ese crecimiento se ha traducido en atender en forma más apropiada las necesidades de la población: generación y calidad del empleo, mejores servicios básicos (salud, educación, vivienda), seguridad ciudadana e ingresos mejor distribuidos.
Con el propósito de analizar mejor esta otra realidad, la del bienestar de la población, observemos tres variables: qué sectores crecen, cuáles sectores generan empleo y su calidad.
Cuando se analiza un periodo de 15 de años de la evolución del PIB, se destaca que después de la industria manufacturera (que explica el 27% del aumento del producto en ese periodo), es el sector de “transporte, almacenaje y comunicaciones” el que más contribuye a explicar el crecimiento de la producción (casi un 20%), destacándose dentro de éste el subsector de telecomunicaciones. Este incrementó su participación en el PIB un 85% y alcanzó un 13,8% en el 2006 como proporción del total de la producción. De ahí que en las presentes circunstancias sea tan apetecido por unas pocas empresas transnacionales que están a la espera de la apertura a la “competencia”.
Luego sigue el comercio con un aporte del 15% al total del aumento en la producción. Este conjunto de sectores económicos explican más del 60% de la evolución del producto en el periodo referido. “Otros servicios prestados a empresas, Administración Pública y Servicios comunales, sociales y personales” ayuda a explicar el 11,5% de la evolución del PIB.
Si ahora analizamos la evolución del empleo por sectores, conforme a la nueva clasificación del INEC y para el periodo disponible de información 2001-2006, se tiene que la población ocupada en “la Industria Manufacturera, Transporte, Almacenamiento y Telecomunicaciones y Comercio y Reparaciones” explican el 37% de la generación del empleo en el periodo referido. De ahí se puede afirmar que los tres sectores que explican más del 60% del aumento en la producción contribuyen con el 37% de los nuevos empleos. Si se analiza con más detalle la información, se encuentra que el sector industrial ayuda a explicar el 27% de la variación del PIB aunque absorbe solo un 4% del aumento total en el empleo. Por otra parte, el sector “Servicios comunales, sociales y personales” que absorbió el 36% de los nuevos empleos (de los cuales un 20% corresponde a Hogares con Servicio Doméstico), solo contribuyó con un 11% de aumento en el PIB. Esto podría explicar por qué puede incrementarse el
PIB, mientras que la generación de fuentes de empleo podría ser marginal. La generación de empleo depende entonces del sector económico que crezca.
Por otra parte, en el año 2006, llama la atención que los “ocupados plenos”, los que no sufren el subempleo, se redujeron al pasar de 1.248.295 personas en el 2005 a 1.245.008 en el 2006, es decir, el aumento en los nuevos empleos en el 2006 fue solo mediante el subempleo. Otro dato relevante fue que durante el año 2006, el aumento en el ingreso per cápita para el quintil más pobre fue prácticamente cero (solo 0,1%), mientras que para el quintil de más ingresos fue de 8,6%. Ello se reflejó en el coeficiente de Gini (indicador de concentración del ingreso) que volvió a subir en el 2006.
Los aspectos antes considerados nos permiten concluir que un alto crecimiento de la economía (7,9% en el 2006) no es garantía de generación de empleos de alta calidad, ni de una mejor distribución del ingreso. Para corregir estas fallas del mercado, es necesario que la política macroeconómica sea replanteada e integrada a una política social, donde los indicadores sociales, particularmente los referidos a la política laboral, cuenten en igual forma que los económicos. No obstante, las autoridades económicas de los últimos gobiernos parecen no darse cuenta de estas realidades.
(helio.fal...@gmail.com)
Helio Fallas | Junio 05, 2007

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