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RESONOCO

12/06/2007 GMT 1

Obsesión por la obsesión

marfuerte @ 00:02

Cine de suspenso DAVID FINCHER ESTRENA ‘ZODIACO’, INQUIETANTE AVANCE EN SU NOTABLE TRAYECTORIA

Wílliam Venegas
wvenegas@nacion.com
El problema de los asesinos en serie es que matan en serio. Ellos son más merecedores del estudio psiquiátrico que del sétimo arte, pero el cine no lo ha hecho mal cuando los aborda.
Si nos atenemos al mito o a la leyenda, el primer asesino serial podría ser Caín. Su dilema es que no tenía más hermanos para matar. Igual podría ser Cronos al devorar a su progenie. Sin embargo, el cineasta estadounidense David Fincher ha asumido el tema desde los siete pecados capitales. Lo hizo en 1995 con una provocación renovadora del género de los gánsteres.
Hablamos de la película Los 7 pecados capitales , más conocida por su título original: Seven , cuando David Fincher dio nuevo enfoque a un género cinematográfico muy específico, de estética propia e ideología marcada, eso que muchos llaman “cine negro” ( film-noir ).
Relación maniática. No podemos hacer borrón de directores como John Huston, Raoul Walsh o Howard Hawks. Tampoco se trata de perder el entusiasmo retador de la literatura de Dashiell Hammett, James Cain y Raymond Chandler. Eso sí, estamos convencidos de que Fincher ha dado nuevo aire al cine gansteril, con los ritos de asesinos en serie y con la obsesión de los policías por atraparlos: dependencia maniática entre ambos opuestos.
Para el cine, la presencia del crimen viene de la “literatura pulp ”, con libros baratos por su papel de pulpa, crónica de la violencia en la sociedad y búsqueda de una conciencia sociopolítica, como en Black Mask (1920). De esa tradición, por ejemplo, tenemos hoy el subcine de Quentin Tarantino.
En cambio, David Fincher prefiere conjugar dos escuelas en un solo estilo: la “hard-boiled” (duro y en ebullición), donde la historia pasa por el detective, y la “crook-story”, con protagonismo del gánster. De ahí, Fincher se ocupa de un tema reiterativo en sus cintas: la ambivalencia entre el bien y el mal.
Cuando los críticos de cine empezaron a hablar de David Fincher y de Los 7 pecados capitales , de ambos a la vez, ya el público más inteligente había descubierto que la presencia del “cine negro” estaba en la anterior cinta de Fincher –¡de ciencia-ficción!–, Alien 3 (1992).
Con gramática propia. En esa película, todo sucede en una cárcel espacial, en el trasero del Universo, en medio de criminales genéticamente codificados y en una atmósfera angustiosa. Ahí aparece lo agobiante como signo fílmico de Fincher, su constante. Es el cine como reflejo de una sociedad caótica que “crea” humanos indigentes, sujetos marginales y tipos paranoicos para luego perseguirlos.
Lo mejor es que David Fincher asume una estética responsable: no se deja seducir por el lenguaje sincopado del nuevo cine industrial contemporáneo. Podemos afirmar que Fincher apuesta a una tradición más culta para narrar con imágenes en movimiento, sin artificios innecesarios, mientras depura su propia gramática, filme a filme. Su cine no es comida rápida.
Aunque muchos piensen lo contrario, esto se mantiene –incluso– en otra provocación de arrebato fincheriano, estrenada aquí con el título de El Club de la Pelea (1999). Ya no se trata tan solo del asesino en serie que mata de manera jeroglífica desde la avaricia, la pereza, la ira, la envidia, la soberbia, la gula y la lujuria.
Mapa desolador. El Club de la Pelea irrita al describir la actitud necia y suntuaria propia de la sociedad actual. Dice Fincher: “Hemos sido educados por la televisión para creer que un día seremos millonarios o estrellas de algo”. ¿Y si no? David Fincher había trabajado esto en su filme anterior: El juego (1997).
Aquí, Fincher aprovecha el suspenso para retratar el proceso de un millonario que, como tal, resulta un patán. Este filme fue visto como fábula sobre el afán de lucro y la vanidad insulsa en la vida moderna. Ambas películas fueron un fracaso en su momento; hoy son filmes de culto.
En este momento podemos diseñar un mapa de similitudes en el arte de David Fincher, no solo su creatividad visual con respeto por el cine clásico, sino también sus ideas transgresoras ante una sociedad cargada de obsesiones y ante el alejamiento de “lo feliz” en la conducta humana. Desde Alien 3 , predomina el pesimismo existencial. Es un mapa desolador, película a película.
Suspenso elegante. En el 2002, David Fincher se mete con un proyecto menos contracultural y menos incendiario, pero con gran destreza en el manejo del suspenso al enfocar resultados de la criminalidad. Hablamos de La habitación del pánico . Fincher demuestra aquí que él, como director venido del lenguaje publicitario, puede manufacturar una película con elegancia y, sobre todo, con talento.
Luego de ese paréntesis, David Fincher vuelve al asesino serial, con un personaje que dio motivo a la película Harry el Sucio (1971, de Don Siegel). Se trata de un asesino que aterrorizó San Francisco entre 1968 y 1975, cuya identidad nunca fue descubierta. El filme está en cartelera: Zodiaco (2007).
Otra vez, estamos ante una película fincheriana sobre la obsesión, el porqué de ella, vista desde el asesino metódico necesitado de publicidad, con juegos cifrados alrededor de sus víctimas, hasta las igualadas ofuscaciones de quienes buscan atraparlo. Es cine de interés psicológico, en cuanto jugoso estudio sobre la condición humana.
Por su filmografía, a David Fincher lo podemos comparar con Orson Welles, Alfred Hitchcock y Stanley Kubrick. Con el primero, por su búsqueda de una estética propia; con el segundo, por su manejo del suspenso; con el tercero, por su rigor técnico. ¡Fincher es de los mejores!
aLGUNOS
fincherazos
n n n David Leo Fincher nació el 28 de agosto de 1962. Desde sus cortos se lo reconoce por su estilo oscuro y estilizado.
n n n Fincher se asoció con los cineastas Steven Soderbergh, Spike Jonze, Sam Mendes y Alexander Payne para crear un colectivo a favor de una mayor libertad creativa.
n n n La película que lo marcó, según lo confiesa, fue Butch Cassidy y Sundance Kid (1969), de George Roy Hill, con Paul Newman y Robert Redford.
n n n Su primer trabajo fue un corto donde vemos a un feto cuando “fuma”, hecho para la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer; y es buena pista del cine lúgubre de David Fincher.
n n n David Fincher ha dirigido a actores de la talla de Sigourney Weaver, Jodie Foster, Helena Bonham Carter, Michael Douglas, Sean Penn, Brad Pitt, Morgan Freeman, Edward Norton y Robert Downey Jr.

Suplemento Ancora. Periódico La

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