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RESONOCO

30/06/2007 GMT 1

La guerra de 1856-1857, Juan Rafael Mora y el libro de Armando Vargas

marfuerte @ 02:28

Iván Molina Jiménez
Catedrático Escuela Historia

Parte II
En contraste con las dos versiones que omitían referirse a las arbitrariedades e irregularidades atribuidas a Juan Rafael Mora, el análisis histórico no descartó esos temas, como lo prueban las obras de Ricardo Fernández Guardia, Cleto González Víquez, Armando Rodríguez, Carlos Monge, Carlos Meléndez y, más recientemente, de Carmen Fallas. Estos historiadores, además, destacaron el papel de las elites nicaragüenses en la llegada de Mora a Nicaragua y, con excepción parcial de Rodríguez, disociaron la empresa de Walker del gobierno federal estadounidense.
Si bien Rafael Obregón Loría resaltó el papel de las elites nicaragüenses, evitó considerar los cuestionamientos al régimen de Mora y sugirió que hubo un apoyo tácito del gobierno estadounidense a Walker. Así, su versión de la guerra de 1856-1857 y de Mora recuperó contenidos fundamentales de las nuevas interpretaciones surgidas a partir de 1900.
En la versión de la guerra de 1856-1857 que ofrece el libro de Armando Vargas, el papel jugado por las elites nicaragüenses en la llegada de Walker a Nicaragua y en su ascenso posterior es reducido al mínimo (p. 119), por lo que no sorprende que Vargas se refiera a esa llegada como una invasión (p. 93). Y aunque Vargas no afirma directamente que el gobierno federal de Estados Unidos apoyara a Walker, lo sugiere tácitamente (pp. 58, 86-94, 384-387).
Al cuestionar a Vargas, por no considerar la evidencia aportada por Robert E. May de que el gobierno estadounidense tomó medidas que afectaron las actividades de Walker (evidencia que apoya la versión de los historiadores antes citados), su respuesta fue que lo que May demuestra ?es que en los archivos de los Estados Unidos no encontró papeles oficiales que prueben alguna complicidad gubernamental con Walker? ( La Nación , 19-5-2007, 36A). Elude así referirse al problema de fondo: la evidencia que May sí encontró.
La versión de Mora que ofrece Vargas se inscribe en las interpretaciones surgidas a partir de 1900: equipara a Mora con Bolívar (p. 389), lo define como padre de la democracia costarricense (p. 390) y presenta su caída como resultado, en lo inmediato, del intento de fundar un banco que afectaría a ?un puñado de potentados? (p. 316). Si bien Vargas sintetiza las razones dadas por quienes derrocaron a Mora (pp. 319-321), las introduce como ?imputaciones, en los más de los casos, carentes de prueba alguna? (p. 319). Elude así confrontar la evidencia sobre las irregularidades y arbitrariedades del régimen de Mora que sí fue considerada por los historiadores ya citados.
Señala Vargas que el objetivo principal de su libro es explorar ?algunas dimensiones externas de nuestra epopeya? y, sin duda, aporta información nueva al respecto, en particular sobre la actividad diplomática costarricense, la resonancia internacional de la guerra de 1856-1857 y la caída y fusilamiento de Mora. Debe tenerse presente, sin embargo, que Vargas no es el primero en abordar esos temas, los cuales, en los últimos años, han sido investigados también por Clotilde Obregón, Robert E. May y, especialmente, por Jorge Francisco Sáenz Carbonell. Puesto que no hizo un balance del estado del conocimiento sobre el tema, Vargas no reconoció debidamente la importante contribución de esos investigadores ni precisó cuál es el aporte específico de su libro.
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Semanario Universidad 29 – 6 julio 2007

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