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RESONOCO

01/07/2007 GMT 1

Mientras la barca espera

marfuerte @ 00:11

Columnista huésped | Marzo 12, 2007 | 443 palabras
Por Hilda Chen Apuy Una barca espera de este lado del río desde el momento en que nací. El río de la vida fluye a veces tranquilo, y a veces tumultuoso para luego serenarse. Cada persona tiene su propia barca que la espera a lo largo del tiempo. En algún momento, cumplida la misión para la cual se nos dio esta vida, se nos llamará para abordar nuestra barca y cruzar a la otra orilla.
En el tiempo que nos toca estar aquí nos cargamos de tantas cosas que algún día tendremos que abandonar. Habremos creado lazos afectivos, amores, amistades, y, quizás también animosidades, y en el peor de los casos hasta enemigos. Trabajaremos cada día disfrutando o no la labor que realizamos. Tendremos momentos de alegría, de felicidad, de desánimo, y hasta de tristeza. Día a día nos llenaremos las manos con las acciones realizadas en beneficio de los demás, y luego dejaremos esos bienes para aligerar nuestro equipaje.
La vida del ser humano fluye como el río que habremos de cruzar. Mientras eso sucede, nuestra barca espera.
Muchas veces he pensado en las curiosidades del destino de cada persona. Me pregunto por qué la misión de algunos es más fácil, más tranquila, más feliz; en cambio hay seres para los cuales el camino a recorrer es duro, lleno de obstáculos, de sufrimientos, de fracasos. Esa incógnita de por qué la injusticia en este mundo, la pobreza o la miseria extrema, azotan a algunas personas y por qué para otras la vida es fácil desde su nacimiento, no tiene una respuesta fácil.
Quizás por eso pensadores, religiones y científicos sociales crean diversas teorías sin que lleguen a dar una respuesta definitiva que sea satisfactoria para todos.
Cuando se han vivido muchos años, como es mi caso, las preguntas sobre el sentido del destino humano y sus respuestas pueden ser la explicación a lo que nos inquieta. Llegar al final de la vida permite la reflexión serena o produce la angustia existencial. En mi caso, he optado por la primera, y sé que el camino hacia mi barca para cruzar a la otra orilla, deber ser ir desprendiéndome del lastre que es la atadura hacia cosas materiales o mentales que hacen incómodo el camino. Cuando todo lo que estorbe al caminante desaparezca, aparecerá la alegría de abordar nuestra barca sin pesares y sin amarguras. Entonces habremos encontrado la libertad plena y así podremos repetir como en la vieja enseñanza de la filosofía india, los versos que dicen:
“Guíame de lo irreal a lo real, de la oscuridad a la luz, de la muerte a la inmortalidad.”
(La Prensa Libre)

Foros de Google la voz del pueblo junio de 2007

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