Novela negra en China roja
Qiu Xiaolong
Muerte de una heroína roja
Editorial Tapa Negra
Marco Antonio Sibaja
msibajamora@nacion.com
Guan Hongying es una trabajadora modelo en Shanghai, de esas que la China comunista valora por su apego a sus deberes y su entrega al partido. Cuando su cuerpo aparece un día flotando en un río, víctima de violación y asesinato, las cosas se complican para el inspector jefe Chen Cao. Tal es la premisa de Muerte de una heroína roja , la primera novela traducida al español de Qiu Xiaolong, un escritor chino afincado en los Estados Unidos.
Se trata de la novela debut de Qiu, el nacimiento de su protagonista y alter ego, el inspector jefe Chen. En novelas posteriores, Chen reaparece como lo hizo Sam Spade en las obras de Dashiel Hammett, o Pillip Marlowe en las obras de Raymond Chandler.
El autor incluso le asignó a su protagonista algunas de sus propias características. Chen se gana algún dinero extra traduciendo poesía; es poeta él mismo y publica en medios literarios chinos. En sus diálogos, el inspector hace gala de erudición y citan a antiguos poetas chinos de la dinastía Tang. Cuando no encuentra la frase apropiada en los poetas chinos recurre, por ejemplo, a T. S. Eliot.
El novelista Qiu es traductor de literatura estadounidense. De hecho, se encontraba en Misuri en 1989, en un seminario sobre Eliot, cuando se produjo la masacre de Tiananmen. Pronto entró en la lista de los “intelectuales burgueses” vetados por el régimen, con lo cual se le impidió regresar a China.
En el relato, Qiu sumerge al lector en la transformación de la ciudad más pujante de China, Shanghai. Sus olores, colores, vistas, el viejo barrio de las prostitutas y los apartamentos para funcionarios privilegiados.
Los hechos ocurren en los años 90, cuando las reformas económicas de Deng Xiaoping cambiaban el rostro al país más poblado del mundo. Esa China de las dos caras, la del estricto control político ejercido por el Partido Comunista, y la modernidad y apertura económica, sirve de trasfondo para el relato.
Tal es la misma multiplicidad que el lector encontrará en Guan, la heroína roja, una modelo de reconocimiento nacional con una vida privada oscura que poco a poco comienza a revelarse para desnudar los hilos de su muerte violenta.
Detrás de la historia está el inspector jefe Chen, recién ascendido en las filas de la policía y premiado con un apartamento moderno y privado. Su nueva morada contrasta con las condiciones deplorables en que vivía la víctima, Guan, en un conjunto de cuartos en un barrio decadente de la ciudad, donde hasta 10 familias comparten un baño.
En su búsqueda de los asesinos de la trabajadora modelo, Qiu nos plantea un relato policial de sentido clásico, un típico “quién-lo-hizo”. Sin embargo, Muerte de una heroína roja se aparta de otras obras de su género por la erudición poética de su protagonista y porque detrás de la narración emerge un retrato de la nueva China, la de la modernidad y el capitalismo, la de la economía nueva con una vieja estructura política.
Qiu ha publicado en inglés otras tres novelas con el inspector Chen como protagonista. Muerte de una heroína roja es la primera que llega al español y se lanzó con éxito en el 2006 en España, pese a numerosos descuidos de edición.
En Costa Rica aún es escasa la literatura china disponible en las librerías. Gao Xinjian es uno de los pocos autores contemporáneos en aparecer en las librerías locales, y lo hizo gracias al reconocimiento que le dio el Premio Nobel de Literatura del 2000. Con los vínculos diplomáticos de Costa Rica con China, es de esperarse que algún librero se pellizque para que empiece a traer libros de Qiu y otros novelistas que dan de qué hablar en el mundo.
Suplemento Ancora. Periódico La Nación 1 de julio de 2007

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