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RESONOCO

06/07/2007 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 01:23

Alfonso Chase
Obra poética
Olga Orozco
Selección, prólogo, notas,
cronología y bibliografía
de Manuel Ruano
Biblioteca Ayacucho2006

Olga Orozco (1920-1999) es una de las poetas emblemáticas de la cultura poética de la América Latina y de su Argentina natal. Estamos ante el más completo libro que reúne su poesía, desde sus inicios en 1946, hasta sus últimos poemas escritos.
La constante de su obra ha sido el análisis de una visión poética centrada en los diferentes procesos de transformación que viviera, escribiendo una obra que termina en 1987, en una especie de clímax de toda su razón de ser, búsqueda constante en el entorno de su propia consciencia y sus relaciones con el misterio de ser y vivir en la palabra. Es un volver sobre la memoria, especie de torre en llamas, para darle una intensidad a la poesía, que no es común en otras escritoras de su tiempo y generación. La suprema inteligencia de la búsqueda de las cosas ocultas tiene una relación clara con la transparencia de encontrarse, no en un sentido de obviar el mundo circundante, sino con la propuesta de saber que lo ajeno, lo tangencial, son parte insustituible de lo que quiere decir.
Alguna vez se le relacionó con el surrealismo, pero bien puede ser que fuera en una época, en los cuarenta, logrando mediante la expresión de la palabra, en una especie de juego de cartas que fue dándole una visión de presente y futuro, con un lujo verbal de gran valor literario. Estamos, en esta obra completa, ante una vida dedicada a la poesía, a la indagación, en estancias que nos permiten entrar a una visión de jardín de las delicias, o en un continente sumergido en donde se accede a los fósiles activos del recuerdo.
Este libro, y todos los materiales complementarios, busca llegarse a la operación nocturna del acto de escribir, hasta palpar al origen de los sueños, para así plantear la posibilidad de encontrar los brillos y soplos del deseo de escribir.
No es escritora automática, sino que es el producto de una espera de prodigios, saltando de la vida a la muerte, tal como lo expresa en su texto: Juegos peligrosos, (1962), que pareciera marcar un hito en su desarrollo como poeta.
Hay algo de suntuoso en la palabra de Olga Orozco. No la superficial pedrería de una poesía de tocador, sino la presencia de elementos inquietantes, como son la realidad transformada, el deseo de trascender el
cuerpo, lo que existe detrás de la puerta sellada. Todo escrito al pie de la letra, como verdad real que la persigue en la extraña sustancia del poema.
Esto pareciera llegar a lo que ella define, en su último libro editado: En el revés del cielo (1987), donde expresa su poesía de madurez, con extraños lazos con sus primeros poemas, como un canto sombrío a la realización por medio de la palabra y sus significados.
Para un estudioso de la literatura del siglo XX, uno encuentra vasos comunicantes con Humberto Díaz Casanueva, Sara de Ibañez, Eunice Odio o Juan Liscano, para dar fin a su labor poética con el extraño acertijo de “en el final era el verbo”, con el cual concluye su último libro.
El misterio de la obra de Olga Orozco, su relevancia como poeta, es el haber planteado los asuntos más oscuros y profundos con la claridad prístina de estarse haciendo, como persona y escritora, al través de su palabra. La poeta ha sido como una rapsodia que, inclinada sobre sí misma, ha encontrado en el génesis del mundo su propia responsabilidad como escritora y, más allá, como artista.
Un libro que debe estar en la biblioteca de todo aquel que asuma la poesía como destino, para incursionar en el cuando la nostalgia empiece a devorarnos. Excelente trabajo de Manuel Ruano, sobre una poeta de altas cumbres.

Poesía completa
Alejandra Pizarnik
Edición a cargo de Ana Becciu
Editorial Lumen 2006

La más completa edición de la poesía editada, y algunos poetas inéditos, de nuestra querida Alejandra Pizarnik (1936-1972). Sobre su poesía se han publicado estudios, conferencias y hasta coloquios, pero nunca antes una edición completa de sus poemas, desde 1955, hasta sus últimos días, antes de consumar el suicidio como encuentro y escape de sí misma. Pizarnik fue una muchacha tierna, dolida, sarcástica y llena de inteligencia, cuya batalla más honda la tuvo consigo misma, en el deseo y la furia contra la muerte. En la soledad compartida, ella inventó el nombre de “amistad amorosa” para darle forma a su deseo de conocer, vivir y sentir a la gente en su propio entorno, usando la ausencia como motivo central de muchos de sus poemas, los cuales tienen el toque mágico de penetrar al mundo, descubrirlo, compartirlo y transformarlo. Sus poemas reunidos, en más de 450 páginas, nos permiten conocer todo su deseo de ser en las palabras, principio y fin de su existencia, combinando la inteligencia con una sutil emoción, creando mundos paralelos en cada nuevo libro, haciendo, en verdad, un largo poema de toda su obra.
En la humorada de vivir, a veces lúgubre, los poemas de Alejandra Pizarnik, al través de toda su vida, buscan hacer un mundo personalísimo que acaba siendo nuestro, cuando entendemos su miedo, la trascendencia de su palabra, ese llamarse con furia y amor, para estar consigo y con los que la leemos.
Destellos, prosas poéticas, refulgentes piezas de joyería, los poemas tienen una luz propia que los alumbra en la noche para quedar en nuestra memoria para siempre e incorporarlos a nuestro propio lenguaje. Hacerlos nuestros por el acto de su lectura más honda.
En el infierno musical (1971), pareciera que su labor de síntesis nos muestra todo lo que nos ha venido diciendo, desde su primer libro, concentrado ahora en ese extraño título, y se complementa con los poemas no editados, que vienen a darnos más luz sobre su labor, hasta casi sus últimos instantes.
La poesía completa es un libro compacto. Sin prólogos que nos distraigan, sin epílogos que nos perturben. Es una obra en las propias palabras de la escritora, con la sabia manía de saberse ángel, compartiendo sus dones, tirándolos sobre la mirada para escapar a lo incierto, pues la muerte, en ella, es la más profunda de las certezas; el disolverse en la palabra para ser en nuestra memoria.
El tener esta obra desnuda de complementos nos permite penetrar en la existencia de Alejandra Pizarnik, tal como ella quería: descubierta en la totalidad de lo que escribió, publicó y también dejó de lado, oculto en sus armarios, en donde las extrañas tarjetas con frases y palabras, así como sus cartas y diarios, son lo mismo: esa maleza creciendo junto a la buena hierba, para así unir la voz de los contrarios, que dieron forma a su propia existencia como escritora, todo ello extraído de la noche o la locura, el borde mismo de la muerte.
Las notas finales, sobre los poemas no editados en vida, son esclarecedores para entender su proceso de creación. Es una lucha, a veces violenta con la vida, para sobrevivir a su propio infortunio: la soledad y el deseo de ocultarse en el lenguaje para impulsar su existencia. Un libro soberbio sobre una poeta siempre viva, en su lucha por iluminar el silencio, que es el vivir mágicamente. Como también lo hicieron las poetas que hoy reseñamos, al abrir sus libros para tenerlas vivas entre nosotros.

Revista Abanico Periódico La Prensa Libre 5 de julio de 2007.

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