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RESONOCO

18/07/2007 GMT 1

Voces de la conciencia

marfuerte @ 01:59

María Bonilla
La actriz
Novela
Tintanueva Ediciones

Jorge Chen Sham
jorgechsh@yahoo.com
Publicada al final del 2006, pero en las librerías costarricenses sólo a partir de marzo de este año, la última novela de la actriz, promotora y profesora de teatro María Bonilla Picado, La actriz (México, D. F.), nos revela un proyecto literario coherente y en diálogo con sus otras dos novelas, Mujer después de la ventana (1996) y Al borde del aliento, otoño (2000).
Su novelística de amplio vuelo poético, con estructuras no cerradas, es un fenómeno que no termina por cuajar entre algunos críticos costarricenses que solo quieren ver, en la literatura de muje-res, denuncia del machismo, la revisión de la historia nacional o la afirmación de minorías dentro de una concepción de la subalternidad política o sexual.
Con ese trabajo del sujeto femenino –porque aflora una voz marcada que expresa sus sentimientos y percepciones–, Bonilla entronca con esa literatura posmoderna que se decanta por la fragmentariedad, lo inconcluso y la fragilidad.
Ni la cronología ni la intriga en el sentido tradicional importan en una novelística que se ve a sí misma como rebelde y distante consigo misma. El problema de la representación toma su forma en un libro que nos narra la experiencia de la mujer contemporánea sin aspavientos, en su mundo enfrascado de ensoñaciones y deseos, en sus relaciones personales.
Bonilla nos introduce en el espacio del teatro. Independiente de que el personaje se llame como la novelista, María (la protagonista) es una actriz que pasa una audición, prepara y estrena Sueño de una noche de verano de William Shakespeare.
Dejando a un lado las posibilidades de relación de esta comedia de enredos y de amores mezclada con la ensoñación de fantasía del mundo de las hadas, la puesta en escena de la obra shakespeareana revela una gran destreza estructural pues el tiempo de la novela y de la representación escénica coincidan.
De ello deriva una segunda línea estructural ya que se nos introduce en ese teatro de la conciencia del personaje en el que afloran los recuerdos de la pérdida amorosa, con los miedos y los temores del personaje, mujer, actriz y amante, por el futuro que le espera.
La perspectiva intimista se aprovecha de recursos con efecto sensorial, los cuales nutren las reflexiones de un personaje que, en su conciencia, se debate por reconciliar su pasado y su presente, los afectos y la subjetividad.
Ello produce un gran mosaico textual en el que dialogan la voz de un narrador exterior (con canciones populares y elementos de la producción escenográfica del montaje teatral) y las diferentes voces de María: su alter ego se desdobla en la urdimbre de la conciencia y ofrece la complejidad de los recuerdos y las vivencias.
Esa riqueza de planos narrativos hace surgir temas que preocupan a Bonilla: tanto la incomunicación y la soledad del ser humano como la posibilidad de realiza-ción en nuestras sociedades frente a los avatares que producen la tecnología y el mundo digital.
Los registros narrativos y la incorporación de técnicas psicológicas hacen de La actriz un novela de urdimbre poética que problematiza la dificultad del personaje por hacer, de su experiencia cotidiana algo que tenga sentido, y se proyecte más allá de la muerte a la que todos irremediablemente estamos destinados.
Ese es el reto que acepta María en su ganas de amar y de seguir amando a pesar de su fracaso, en su recorrido por la memoria y los recuerdos que somos cada conciencia-sujeto.
Por lo anterior, La actriz está en consonancia con una de esas líneas de la actual narrativa de mujeres que explora la condición posmoderna del sujeto femenino.
Suplemento Ancora 15 de julio de 2007.

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