La regla de oro es la mayoría
La crispación política en España no es excepcional en las democracias
Arturo Reig Tapia
Embajador de Españaen Costa Rica
Una vez más recurro a las acogedoras y amables páginas deLa Nación no con ánimo de polémica, pues no pienso volver sobre este asunto, sino simplemente para puntualizar dos referencias que se han hecho a mi persona recientemente en este diario. Me refiero a los artículos “Crispación política”, de don Enrique Gomáriz Moraga ( Foro , 19/7/07) y “El Pacto del Tinell”, de don Rodolfo Quirós Rodríguez ( Foro , 26/7/07).
En ambos artículos se comentan diversos aspectos de lo que afirmé en “No hay dos Españas irreconciliables” (Foro , 11/7/07), lo cual, a su vez, discrepaba del contenido del artículo “Resurgimiento de las dos Españas” (Foro , 24/6/07) de don Enrique Gomáriz Moraga. Tanto el señor Gomáriz Moraga como el señor Quirós Rodríguez me acusan de dar una respuesta sesgada e incurrir en in- exactitudes que ellos refutan en sus respectivos artículos.
Nada excepcional. Puesto que, como he indicado al principio de estas líneas, no es mi propósito enzarzarme en polémica alguna ni aburrir a los lectores con cuestiones que quedan en la actualidad bastante lejos de las principales preocupaciones de la ciudadanía costarricense, me limitaré a reiterar, por lo que se refiere al señor Gomáriz Moraga, que en democracia no cabe olvidar en ningún momento que la regla de oro de la gobernabilidad es la mayoría, simple o cualificada, que se constituye en un Parlamento en torno a un programa de gobierno. En el Parlamento español todos los partidos representados han sido legalmente constituidos y actúan dentro de las reglas más estrictas del Estado de derecho y, por tanto, nadie tiene nada que objetar al hecho de que un partido –en la actualidad el PSOE– haya sido capaz de conseguir el apoyo a su candidato a la Presidencia del Gobierno, cuando tuvo lugar el debate de investidura y de armar mayorías parlamentarias para probar todos y cada uno de los proyectos de ley que ha ido presentado en las Cortes a lo largo de esta Legislatura.
Niego igualmente que la crispación política que en la actualidad se detecta en España sea algo excepcional dentro del mundo de las democracias y mucho menos que ese clima pueda retrotraernos a otros que en el pasado acabaron provocando una guerra civil.
Práctica democrática. Lo anteriormente señalado es de aplicación igualmente a lo que dice el señor Quirós Rodríguez: “No es democráticamente normal pactar donde no se ha conseguido mayoría suficiente”.
Francamente ignoro en qué se basa el señor Quirós Rodríguez para hacer tal afirmación. El recurso a Google y la paciencia no me parece precisamente que sean suficientes para negar lo que es una práctica habitual en todas las democracias parlamentarias del mundo, o ¿es que el señor Quirós Rodríguez pretende convencernos de que en el mundo democrático, y tanto en el nivel local como en el provincial y en el nacional, solo gobiernan las formaciones políticas que obtienen mayorías absolutas?
periódico La Nación 31 de julio de 2007.

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